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<journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Educere</journal-title>
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<issn pub-type="ppub">1316-4910</issn>
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<publisher-name>Universidad de los Andes</publisher-name>
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<country>Venezuela</country>
<email>educere@ula.ve</email>
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<subject>Foro universitario</subject>
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<bold>La Reforma de Córdoba: a cien años de la paidea
universitaria 

de América Latina</bold>
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<trans-title xml:lang="en">
<italic>The Córdoba University Reform: 100 Years of the university paideia in Latin America</italic>
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<surname>Rivas</surname>
<given-names>Pedro José</given-names>
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<email>rivaspj@ula.ve</email>
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<institution content-type="original">Universidad de Los Andes 

Facultad de Humanidades y Educación Escuela de Educación 

Mérida,
estado, Mérida. Venezuela</institution>
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<author-notes>
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<p>Es docente e investigador activo. Fue director de la Escuela de Educación y de
la Oficina de Planificación y Desarrollo de la ULA. Ha sido director de las
publicaciones académicas: EQUIÁNGULO, la Revista Iberoamericana de Educación Matemática y Prospectiva. Es cofundador de
la revista Ontosemiotica, Diaxia y EDUCERE, la revista venezolana de educación,
de la cual es su director-editor. Se desempeña como Coordinador del Programa de
Perfeccionamiento y Actualización Docente de la Escuela de Educación Ha publicado artículos de revistas, editado varios libros de autoría y en colaboración. Actualmente es Coordinador
de la Maestría en Administración Educacional en
la Facultad de Humanidades de Educación de la Universidad de Los Andes.</p>
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<pub-date pub-type="epub-ppub">
<season>January-April</season>
<year>2019</year>
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<volume>23</volume>
<issue>74</issue>
<fpage>129</fpage>
<lpage>143</lpage>
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<year>2018</year>
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<year>2018</year>
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<title>Resumen</title>
<p> La conmemoración de los cien años de la Reforma de Córdoba representa para la auténtica universidad venezolana el reconocimiento más excelso a la universidad argentina, dado que tal acontecimiento sacudió el devenir de la política y de la historia de la universidad latinoamericana. El Manifiesto Liminar se constituye en la declaración política de un estudiantado lúcido y disciplinado, crítico y propositivo que develó la presencia de una universidad sin vida y sin destino; que fue capaz de alzarse contra la acriticidad institucional, la intolerancia del profesorado y el marasmo de una dirección universitaria carente de liderazgo y futuro. La Reforma de Córdoba y su pensamiento debe ser entendida como la “paidea universitaria de Latinoamérica” porque sus discursos y acciones permiten comprender la esencia de la universidad del subcontinente americano, ella es la contribución política más esclarecedora del siglo XX. La Reforma de Córdoba se hace hoy más vigente frente a la avasalladora gula del mercado globalizador y su pensamiento único que todo fagocita.</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>Abstract</title>
<p> The celebration of the 1918 Centennial of the Argentinian University Reform from the authentic Venezuelan university represents a great opportunity to vindicate the influence the Argentinian University reform has played on history and policies of Latin American universities. The Liminar Manifesto is a political declaration from students highly concerned with disciplin, critical thinking, and common proposals, and who, by the time, observed and denounced the conditions of no life and no destiny found in universities. ftis group of students could raise their voices against non-critical, intolerance, and no leadership found in universities with no plans for future. The 1918 Cordoba University Reform should be understood as the “university paideia in Latin America”, because its activities and discourses permit to understand the university essence in the Americas which, in turn, can be considered as the clearest political contribution in the 20th century. The Argentinian University Reform has gained a renewed popularity these days because of the overwhelming presence of global market and the pensée unique that gobble up everything in their path.</p>
</trans-abstract>
<kwd-group xml:lang="es">
<title>Palabras clave</title>
<kwd>Cien años de la Reforma de Córdoba</kwd>
<kwd> Manifiesto Liminar</kwd>
<kwd> movimiento estudiantil estudioso</kwd>
<kwd> crítico y propositivo</kwd>
</kwd-group>
<kwd-group xml:lang="en">
<title>Keywords</title>
<kwd>Centennial of 1918 Argentinian university reform</kwd>
<kwd> Liminar Manifesto</kwd>
<kwd> student activism</kwd>
</kwd-group>
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<sec>
<title/>
<p>
<fig id="gf1">
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</fig>
</p>
<p>
<disp-quote>
<p>
<italic>A la memoria del negro David Fermín, autonomista auténtico. Líder estudiantil sin tachas y al frente del gremio profesoral universitario, inmenso y honesto. Murió en paz sin riqueza mal habida. Démosle un fuerte aplauso.</italic>
</p>
</disp-quote>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>Vernos cien años después en La Reforma
de Córdoba 
</bold>
</title>
<p>Este evento académico organizado por la Asociación de
Profesores de la Universidad de Los Andes, Seccional
de Jubilados, en conmemoración de los cien años de la Reforma de Córdoba,
representa el reconocimiento más
excelso que la universidad venezolana le puede rendir a la universidad
argentina. Rememorar aquella gesta revolucionaria sin alterar la esencia del
grito de rebeldía y radicalismo político que inspiró al movimiento estudiantil de 1918,
expresaría de parte de la comunidad de estudiantes, docentes, empleados y
obreros de la Universidad de Los Andes, una manifestación de devoción inmensa y
profundo respeto por aquella hazaña
que sacudió el devenir de la política y de la historia de la universidad
latinoamericana.</p>
<p>Y para los profesores comprometidos con la auténtica universidad cordobesa de nuestro país, celebrar el centenario del Manifiesto Liminar se constituye en el mínimo gesto de admiración y adhesión por una empresa de valentía y compromiso apuntalada por un estudiantado lúcido y disciplinado, crítico y propositivo que develó la presencia de una universidad sin vida y sin gobierno; que fue capaz de alzarse contra la acriticidad institucional, la intolerancia del profesorado y el marasmo de una dirección universitaria carente de liderazgo
y futuro.</p>
<p>En esencia, hoy celebramos en este recinto de los
profesores de la Universidad de Los Andes, institución de todos, sin exclusión ni pertenecía exclusiva de sectores académicos, gremios, grupos de electores o de partidos políticos; un encuentro con la
historia y su principal protagonista: la Universidad de Córdoba y las universidades
argentinas que se levantaron contra la antihistoria hace 100 años.</p>
<p>Hoy conmemoramos un encuentro trascendental con el
acontecimiento universitario más importante nacido de la universidad
latinoamericana. Un hecho de esta
naturaleza sólo se puede festejar a partir de una mirada múltiple, amplia de
criterios, plenamente convencida de que la discusión y el debate deben dejar
una enseñanza y un aprendizaje que nos haga crecer dignificados por la crítica
y la proposición transformadora, de lo contario, estaremos propulsando una
querella sin sentido y un debate de sordos cien años después que este
movimiento estudiantil disidente todo lo veía claro.</p>
<p>Este acto profesoral organizado en un programa de dos días para que la diversidad del pensamiento político y académico de la Universidad de Los Andes se exprese desde la pluralidad y la libertad de expresión sin más limitaciones que las determinada por el respeto a disentir y a la necesaria búsqueda de los acuerdos mínimos para existir como expresión del homo politicus y del homo universitas que mora en la universitas de los estudiantes y de los maestros nacida en el siglo XI con la universitas de Bolonia y de París, reivindica al gremio de los docentes jubilados. Valga entonces un reconocimiento a esta iniciativa promovida por el profesor David Díaz Miranda y su equipo de trabajo en la APULA, Seccional de Jubilados.</p>
<p>La Reforma de Córdoba y su pensamiento expresado en el
Manifiesto Liminar deben ser adjetivados como la Paidea Universitaria de Latinoamérica porque de sus discursos y acciones se puede comprender la esencia de la universidad de este subcontinente americano y su contribución más esclarecedora del siglo XX al desarrollo
de la universidad en general </p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>La
universidad latinoamericana entre dos aguas históricas</bold>
</title>
<p>Los acontecimientos de Córdoba y las demandas hechas por
el movimiento estudiantil de1918 invitan a pensar a la institución
universitaria a partir de una génesis y un crecimiento que le han configura una
fisonomía muy compleja, nada fácil de entender si ella no se ausculta desde
unas rutas que le han configurado una concepción y unos principios que hoy la
definen, caracterizan y diferencian.</p>
<p>La historia de Europa, antes y después del siglo XI, es la historia de la universidad que hoy conocemos, diversa y vigente, autosuficiente y orgullosa de su pasado,
también contradictoria en sus esencialidades que la han hecho conservadora y, a
la vez, transformadora, propositiva e innovadora.</p>
<p>La historia de la universidad es la historia de la
universidad europea y por consiguiente es la historia de las ciudades donde
nacieron las primeras universitas con la impronta educativa y religiosa feudal
heredera del pensamiento judeocristiano con sus catedrales y monasterios. La
universidades son por antonomasia la herencia del gremialismo de cultores y
defensores del saber y del hacer, son
la expresión del pensamiento grecolatino, del derecho romano y del derecho
canónigo; son el fin del Medioevo mutando a Edad Moderna con el advenimiento
del Renacimiento, la caída de Constantinopla, la expansión del islamismo
instalado en España por 800 años y luego la historia de su expulsión por los Reyes Católicos de Castilla y Aragón. Así mismo son la creencia del imperio de España de haber encontrado Las Indias de las especias y luego descubrir que habían arribado al Nuevo Mundo para conquistarlo, saquearlo y colonizarlo a sangre y fuego en nombre de la defensa de la sagrada cristiandad. Empero
a universidad son los tipos y las letras de la imprenta de Gutenberg y su
biblia escrita de otra manera, es la ideología de la teoría de la economía y del pensamiento liberal atragantado en la Reforma Protestante de
Lutero, Calvino y Anglicano junto al fanatismo y la persecución de la Contrarreforma,
y a tenor, representan la Santa
Inquisición y las guerras religiosas del cristianismo atestadas de fe,
intolerancia, tortura y muerte. La universidad se expresa en la independencia
de Norteamérica del imperio inglés y de la revolución francesa con el iluminismo,
la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y luego en
el afán imperialista de Napoleón Bonaparte.</p>
<p>La universidades expresan el liberalismo y la creación de
los estados europeos, la gesta independentista de Simón Bolívar y la expulsión del impero español; también se ubican en la historia de la Primera Gramática de la Lengua Española de Nebrija y en América Latina, están
igualmente presentes en la Gramática de Andrés Bello; ellas se vinculan a la
revolución industrial, al Manifiesto Comunista de Marx y Engels, al evolucionismo
darwiniano, a la revolución rusa y a los acontecimientos de la llamada la Gran
Guerra de 1917 y a las pobladas de Pancho Villa y Zapata.</p>
<p>En esencia, hoy celebramos en este recinto de los
profesores de la Universidad de Los Andes, institución de todos, sin exclusión ni pertenecía exclusiva de sectores académicos, gremios, grupos de electores o de partidos políticos; un encuentro con la
historia y su principal protagonista: la Universidad de Córdoba y las universidades
argentinas que se levantaron contra la antihistoria hace 100 años.</p>
<p>Estos relatos de la historia del mundo occidental
representan la impronta que dio esencia a la universidad europea, forjadora de
la universidad colonial española que heredaron las nuevas repúblicas de la
América hispana.</p>
<p>Las notas aludidas en este breviario, sin duda, dan
contexto a la universidad latinoamericana de comienzo del siglo XX, en especial
de la universidad argentina atrincherada a su conservatismo clerical, elitista
e identificado
con el poder político terrateniente, impermeables a los cambios sufridos en el
mundo y, además, reactiva a pensarse diferente en un suelo que no era la Europa deseada de sus emigrantes y descendientes, valga decir, de
los nuevos pobladores recién llegados y traídos por el ilustre Faustino
Sarmiento para colonizar sus inmensas tierras expropiadas por el Presidente
Roca a tiros y machetazos a los araucanos que vivían a lo largo y ancho del
costado de la Cordillera de Los Andes, atravesando las pampas de la Patagonia,
sin obviar el dominio que comenzaba
en el norte subtropical acuífero hasta la oceánica Tierra del Fuego. Eso fue
por allá finalizando el mil ochenta como suelen decir los amigos argentinos.</p>
<p>Los acontecimientos de 1918 en Córdoba denunciaban con
lucidez histórica el freno que impedía su modernización institucional y su
participación efectiva en los predios de una América recién independizada, conformada por unas naciones imberbes
con instituciones republicanas muy débiles. Las guerras de independencia contra
la corona española descubrió la realidad de unos países que gozaban de una
independencia relativa de la metrópolis al heredar instituciones políticas muy
frágiles, sujetos nacionales carentes de ciudadanía y de sentido republicano,
portadores de diversos analfabetismos que impedían ensayar los aires de la
democracia liberal.</p>
<p>Recordemos que la metrópolis imperial reflexiona y actúa
de una manera muy distinta a como se piensa en pueblos subyugados por una
impronta histórica colonial de cuatrocientos años para ese momento. En esencia,
el pensamiento colonizador hegemónico es opuesto al pensamiento de los sujetos
colonizados y con ello no estoy determinando como causal única la condición de
pueblos condenados al atraso y a permanecer históricamente girando como
naciones periféricas de los centros de poder mundial.</p>
<p>La Reforma de Córdoba, hoy conmemorada por el gremio de
los profesores jubilados de la Universidad de Los Andes, subraya el hecho de
que una universidad creada bajo los auspicios de la iglesia católica y luego legitimada y refundada por el Estado
nacional, representa para todo universitario que se aprecie de tal, una
obligada invitación a mirar con detenimiento la génesis y el parto de las universidades europeas, su crecimiento, expansión y
desarrollo por el viejo continente para luego comprender el modo cómo fueron
insertadas en el proceso de la conquista y la colonización española de la América.</p>
<p>Cien años del Manifiesto Laminar de Córdoba y su reforma
representan el tiempo emanado por el grito de la rebeldía estudiantil universitaria y de un sorprendente y maravilloso
ideario expresado en una declaración universitaria que se hizo público y
notorio porque las gargantas acalladas y los lápices rotos y reprimidos del estudiantado cordobés, pudieron romper
el cerco del silencio y el seto impuestos por la represión y la ignorancia, convertidos en la
antiuniversidad admitida y promovida por el poder político conservador y el
atraso clerical heredados de su historia colonial vigente.</p>
<p>La Declaración de Córdoba era la expresión representativa
de lo que sucedía en todas las universidades latinoamericanas enclavadas en unas nacionalidades gestadas por la égida y la traza del vasallaje imperial colonial
español y la presencia absoluta y omnipresente de la iglesia católica, cuyas
auctoritas se impusieron con inaudita violencia en la idiosincrasia
sudamericana y en los imaginarios colectivos como una forma de vida y de
pensamiento.</p>
<p>Así fue como la letra de la lengua castellana y la fe cristiana, entraron al torrente idiosincrático de los pueblos originarios del Nuevo Mundo
europeo. Esta introyección inoculó en nuestros pobladores originarios y herederos
el yerro ajeno de una feligresía europea culposa. Allí está el principio de la
herencia ontológica judeo- cristiana del pecado y la sumisión que llevamos como
una cruz ideológica en nuestras entrañas e imaginarios colectivos.</p>
<p>La impronta social y cultural europea se hizo posible
gracias a violencia de la espada real y al fuego de los cañones y arcabuces que se encargarían de enseñar a los oriundos el significado del vasallaje político y el sometimiento
religioso. Una herencia que hoy
llevamos en nuestro ADN sociocultural dificultando la redención de la condena que calificó a nuestros
antepasados como seres sin alma, suerte de animales sin espíritu al que luego la acción evangelizadora se
encargaría de proporcionarle la salvación y la unción del cristo redentor.</p>
<p>Analizar la Reforma de Córdoba y su Manifiesto Liminar
cien años después sin subrayar mínimante las causas
históricas que generaron las manifestaciones y las revueltas estudiantiles de
la Universidad de Córdoba extendidas
luego a las universidades de Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, Mendoza, Tucumán y Litoral, sería un contrasentido presentista que omite
interesadamente un pasado lleno de una paradójica brutalidad que decantó en nuestra actual
idiosincrasia y, en particular, de
una singular manera de ser.</p>
<p>Este acontecimiento ontológico no es una opción que se
pueda borrar por la omisión o el olvido culposo, expresa los hechos y las
consecuencia históricas que deben permanecer vivas para no olvidar de qué pasta
estamos hechos, en especial, por el momento epocal de la globalización que ha
estandarizado una rara condición de sujetos planetarios sin patria ni ciudadanía nacional, en tanto orbitamos por un mundo virtual sin identidad,
nacionalidad ni referencias lugareñas.</p>
<p>Nuestra realidad histórica siempre estará marcada por la
condición de pueblos originarios nacidos miles de años antes que la bota
europea se posare sobre suelo americano, sin prescindir del hecho crucial que
después de la empresa conquistadora y colonizadora ibérica, inglesa, francesa y
holandesa, se nos crearon nuevos escenarios existenciales que marcaron el sentido del aquí y el ahora; también del allá y el después de un devenir al que le está prohibido ignorar
su extraordinario mestizaje nacido de un cruce que los sujetos originarios
tuvieron con el esclavo africano y el ibérico conquistador dominador.</p>
<p>Esta mezcla especial generó un cruce genotípico muy
particular y unas fisonomías socio-culturales responsables de nuestra
constitución identitaria e incluso de nuestra vergüenza étnica presente en el
color de la piel, el cabello, el
idioma y el lugar donde moramos, configurando una realidad sociocultural que
muchos de nuestros paisanos llevan con pena o gloria.</p>
<p>Sin embargo, negar o desconocer el pasado europeo que
llevamos en las venas, en nuestra mirada y en el álbum que contribuyó a conformar
nuestra nacionalidad, equivaldría a negar la impronta europea de una
universidad de quinientos años -para la época de la colonización- que se fue
reproduciendo en el continente americano en las tintas de las pila bautismal y
las bulas reales y pontificias del momento.</p>
<p>Alain Peyrefitte<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>
</sup> afirma con gran sabiduría que <italic>“no se puede mirar al fondo de la actualidad, sin mirar al fondo
de la historia”, referencia</italic> por demás elocuente y comprometedora.</p>
<p>La insurgencia cordobesa fue un reclamo al olvido
histórico que da singularidad a la universidad de nuestros días. El mayo
francés de 1968, la reforma universitaria venezolana de 1969 y Tlatelolco de
1970, fueron insurrecciones estudiantiles que reclamaban que ningún olvido es
voluntario. Tales levantamientos terminaron en detenciones y muertes a
estudiantes, eran réplicas históricas que recordaban el verbo incendiario de un
movimiento estudiantil preclaro políticamente y sin dobleces frente al poder, era
el mismo grito y la misma tinta acusadora de las propuestas revolucionarias del
movimiento estudiantil de la Universidad de Córdoba y de la Argentina lúcida
que se expandió por todo el subcontinente americano.</p>
<p>Estos relatos de la historia del mundo occidental
representan la impronta que dio esencia hizo a la universidad europea forjadora
de la universidad colonial española que heredaron las nuevas repúblicas de la
América hispana.</p>
<p> Estas notas que destaco dan contexto a la universidad latinoamericana de comienzo del siglo XX, en especial de la universidad argentina atrincherada a su conservatismo clerical, elitista e identificado al poder político terrateniente, todos impermeables a los cambios que el mundo sufría y, además, reactiva a pensarse diferente. Cualquier parecido con nuestra realidad actual no es pura casualidad.</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>La Reforma de Córdoba, 100 años después</bold>
</title>
<p>La Reforma de Córdoba está considerada por los estudiosos
de la educación como el hito trascendental más importante de la universidad latinoamericana desde sus orígenes coloniales. Su ideario es el más fértil reclamo por reivindicar la esencia y el ser histórico de la universidad europea heredada; a la vez, expresa el ideario académico sentido desde una perspectiva
política aunado a una sensibilidad social única que muestra las huellas y las
cicatrices vivas de un pasado colonial reciente y cargado de violencia,
discriminación y sumisión. Sus planteamientos también se inspiran en los aires
de unos tiempos esperanzadores impregnados por la novedosa revolución de octubre a la cabeza de los
bolcheviques, los aires de justicia social de las montoneras de Zapata y Pancho Villa y su revolución
mexicana y el estreno de una guerra en suelo europeo que auguraba la expansión
del capitalismo imperial de aquellos tiempos y la presencia del nuevo hegemón
estadounidense. Por ello estamos reunidos.</p>
<p>¿Cuáles fueron las razones
que generaron aquel movimiento estudiantil, nada pacífico que conmovió los
cimientos de la Universidad de Córdoba y a toda la Argentina?</p>
<p>Los estudiosos de la Reforma de Córdoba señalan diversas
causas y el Manifiesto Laminar lucidamente las muestra con claridad meridiana y
sin duda [ideas obscurantistas coloniales, pensamiento religioso que rayaba en
fanatismo, estructuras académicas y una autoridad con organización de la
universidad napoleónica, entre otras muchas razones ya expuestas con
profundidad en la mañana de hoy].</p>
<p>Las propuestas que el movimiento estudiantil presenta son contundentes. El escritor peruano y líder de aquel
movimiento estudiantil, Luis Alberto Sánchez, las resume de la siguiente manera<xref ref-type="fn" rid="fn3">
<sup>2</sup>
</xref>
<sup/>:</p>
<p>
<list list-type="order">
<list-item>
<p> Devolverle la Universidad
a la sociedad en que se desarrolla, lejos de prejuicios y limitaciones de
clase, casta o familia;</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Necesaria es ponerla al alcance de las clases desvalidas, haciendo flexible la asistencia y creando las cátedras
libres y paralelas, que compitan o sustituyan a las oficiales o inflexibles.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Indispensable es
romper el monopolio familiar y oligárquico ejercido sin discriminación por un
cerrado cuerpo de profesores y fundamental es la participación de los
estudiantes en el gobierno de las universidades.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Fundamental es
quebrantar la impermeabilidad de un profesorado dogmático, ajeno a menudo a las
variaciones de sus respectivas disciplinas, por lo que propugnar la
temporalidad de la cátedra, obliga a revisar la idoneidad del profesor cada
cierto número de años, el lapsos variables entre cinco y diez años.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Oponerse a la
inmutabilidad de los programas y sistemas es alentar la enseñanza a través de
seminarios, coloquios y mesas redondas.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Hacer más fecunda la
acción de la Universidad inaugurando las universidades populares
convirtiendo en obligación del
estudiante ser profesor de quienes supieran menos que él, especialmente de
obreros y campesinos.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Inminente es impulsar
considerablemente la vinculación de la Universidad con los grandes problemas de
cada país o región.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Necesario es abogar por una relación
más estrecha entre las universidades de América Latina.</p>
</list-item>
</list>
</p>
<p>Por su parte el nicaragüense Carlos Tünnermann Bernheim sintetiza el petitorio estudiantil en doce planteamientos
fundamentales<xref ref-type="fn" rid="fn4">
<sup>3</sup>
</xref>
<sup/>, a saber:</p>
<p>
<list list-type="order">
<list-item>
<p> Autonomía Universitaria en sus
aspectos de orden político, docente, administrativo y económico.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Elección de los
cuerpos directivos, de las autoridades y de los organismos de co-gobierno por
la comunidad universitaria.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Concursos de oposición para la selección
del profesorado.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Libertad
de cátedra. Gratuidad de la enseñanza.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Reorganización
académica mediante la creación de nuevas escuelas y modernización de los
métodos de enseñanza.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Asistencia social a los estudiantes.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Democratización
del ingreso a la universidad.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Vinculación
con el sistema educativo nacional.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Extensión
universitaria a través del fortalecimiento de la función social de la Universidad.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Espíritu
democrático por la unidad latinoamericana.</p>
</list-item>
<list-item>
<p>Lucha
frente a las dictaduras y el imperialismo.</p>
</list-item>
</list>
</p>
<p>Para el filósofo peruano
Augusto Salazar Bondy, cuatro podrían ser los objetivos fundamentales que
caracterizan el movimiento político-académico de Córdoba:</p>
<p>
<list list-type="order">
<list-item>
<p>Abrir la Universidad a sectores más amplios de alumnos, sin consideración de su origen y posición social, y facilitar en todo lo posible el acceso de estos sectores a las profesiones y especialidades, de donde se derivó la reivindicación de la asistencia
libre en beneficio de los estudiantes que trabajan.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Dar acceso a la
enseñanza a todos los intelectuales y profesionales competentes, sean cuales
fueren sus ideologías y sus procedencias, de donde proviene la cátedra libre y
la periodicidad del contrato profesional.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Democratizar el
gobierno universitario, de donde proviene la participación estudiantil y la
representación de los graduados.</p>
</list-item>
<list-item>
<p> Vincular la Universidad con el pueblo y la vida de la nación, de donde se derivó la publicidad de los actos universitarios, la extensión cultural, las Universidades populares y la colaboración obrero-estudiantil. </p>
</list-item>
</list>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>La Reforma Universitaria de Córdoba, un
legado y un balance</bold>
</title>
<p>¿En qué medida Reforma de Córdoba transformó nuestras
realidades universitarias y políticas? ¿Qué conquistas se mantienen cien años
después? ¿Qué reivindicaciones pudieron ser reabsorbidas por el sistema y
cuáles resultan insurrectas al día de hoy?</p>
<sec>
<title>
<bold>1. Córdoba, un hito latinoamericano que rescata la esencia de la universidad oriunda</bold>
</title>
<p>La Reforma Universitaria de Córdoba ha sido motivo de
muchas reflexiones, discusiones y escritos. Lo importante es subrayar que todo
proceso social de magnitud histórica no sólo marca una época sino que la
trasciende, cobrando vida propia más allá de la voluntad de sus protagonistas
primarios.</p>
<p>Los acontecimientos de Córdoba de 1918 fueron, sin duda
alguna, una auténtica revolución universitaria que sacudió el concepto y la
praxis de la universidad argentina y removió los cimientos de la polis
universitaria del subcontinente americano. Y justamente en su registro y
balance histórico se encuentra la maravillosa y lustrosa paidea que enseña con
solo con su reencuentro</p>
<p> El
colombiano Martín Ogando nos recuerda que la historia del movimiento
estudiantil argentino es de las más ricas del mundo, compleja y surcada de
mitos, mártires y miserias. Rastrear en ella claves para encarar nuestras
actuales y futuras construcciones es algo imprescindible para entender la
universidad de nuestros países. Germán Arciniegas, su paisano,
afirmaría que la universidad latinoamericana después de Córdoba “no fue lo que ha de ser, pero dejó de ser lo que venía siendo” (Arciniegas, citado por Tünnermann). En tal sentido la educación universitaria ahora
se asumiría más laica y menos clerical sin olvidar que 2000 años de vida del
cristianismo no se debe a la gracia de un milagro ni a las limosnas de los
pobres y menesterosos que llegan por correo al Vaticano.</p>
<p>Los cambios propuestos por la Reforma Universitaria de
Córdoba consolidaron su papel defensor de una educación superior al servicio de la sociedad y de los sectores socialmente excluidos. El grito de Córdoba provenía de la rebeldía de una juventud
estudiosa, disciplinada ideológicamente y comprometida políticamente con las
transformaciones sociales y con cambios sustanciales de una universidad abierta, popular, laica y democrática.</p>
<p>El espíritu reformador se extendió por todo el continente
americano configurándose en el hito más esclarecedor de la universidad de
América Latina. ¿Qué razón evidencia tal afirmación? Sencillamente que Córdoba
rescata y dignifica el legado ontohistórico del concepto y la praxis de la universitas latinoamericana
social y académicamente venido de las pequeñas corporaciones y fraternidades
formadas en el siglo XII.</p>
<p>El legado de Córdoba en esta dirección ontológica nos conmina a reaprender el sentido histórico que generó en la Edad Media la comunidad de pares y su capacidad de juntarse voluntariamente, de organizarse para aprender en profundidad y en rigor el significado contenido en un saber conocido a través de un arte, un oficio, una tecnología, una ciencia, y quienes la dominan pueden enseñar a quienes no la saben, con el agregado
que desean y pueden aprenderlo.</p>
<p>Así nace el concepto de la autonomía que es sustancial a
la universitas medioeval y de la cual la ciudad de Bolonia es la cuna de la primera universitas studentium por allá en el año 1088. Sesenta y dos años después
en 1150 lo harían los maestros de Paris fundando
la primera universitas magistrorum, llamada <italic>universitas
magistrorum et. scholarium parisienses.</italic> Luego los edictos de las bulas reales y pontificias hablarían de las universitas de maestros y estudiantes auspiciadas por iniciativa o apoyo de los reyes, emperadores y pontífices para beneficio de sus intereses temporales</p>
<p>Tales eventos nos enseñan que la universidad nació en distintas
cunas al calor de sus mentores y protectorados, tanto monacales como monacales.
De esta forma, se habían creado los pininos de la esencialidad del paradigma de
la universidad y, por consiguiente,
de sus posteriores tipologías. La universidad originaria vendría acompañada del
sentido gregario inherente a la comunidad formada por maestros y estudiantes,
soportada por una autonomía para pensar y enseñar, para escoger a su comunidad,
para elegir al rector y disponer de la protección
del gobierno de la ciudad e igualmente del poder clerical o real.</p>
<p>La universitas de estudiante y/o profesores dispondría de unos predios y de unos recintos académicos discurridos como inviolables para defenderlos a su vez de los desmanes del poder mundano de los reyes y de los abusos de las autoridades catedralicias y monacales, según fueran las circunstancias de la época y de las rivalidades oscilantes del poder. Igual ocurrió con la libertad para
ejercer la catedra en manos de sujetos no religiosos. La laicidad es un atributo innato de las universidades
independientes de toda religión.</p>
<p> Es así como a mano alzada se ancló sobre piso firme el andamiaje y la arquitectura de una de las instituciones educativas más importantes del medioevo europeo. El siglo XV en adelante consolidaría el perfil de la universidad con los aportes académicos provenientes de Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos y finalmente, Córdoba.</p>
<sec>
<title>
<bold>2. La pedagogía cordobesaña</bold>
</title>
<p>Posterior a la Reforma y a las corrientes de pensamiento
que influyeron en ella, se han escrito millares de páginas sobre las repercusiones de Córdoba. Intelectuales dentro y fuera de América Latina fueron influenciados o se refirieron a este acontecimiento. Nos referimos a los pensamientos diversos de José Ingenieros, Alejandro Kom, José Vasconcelos, Alfredo Palacios, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella,
Aníbal Ponce, Henríquez Ureña,
Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Germán Arciniegas, Carlos Quijano,
Ricaurte Soler, Miguel de Unamuno y Waldo Frank, entre otros</p>
<p>La Reforma de Córdoba no solo es portadora de los
principios originarios de la universidad y de los acontecimientos que sacudían
el mundo de ese momento, sino por la profunda concepción humanística que la
precedía y el sentido pedagógico con que fue escrito el Manifiesto Liminar.</p>
<p>Fieles a esta verdad, los estudiantes pedían que la
universidad fuese un foro de ciudadanos libres, poseedores de razón e
inteligencia. Pedían que las clases
no fueran la monotonía de los monólogos del profesor, que no admite preguntas,
ni dudas, ni discusiones. Criticaban el dogmatismo que impide al alumno, el
vuelo de la mente y hasta las aventuras de
la imaginación. Estos principios pertenecen al legado de la mayéutica de
Sócrates, para quien el conocimiento brota, si lo asiste la libertad.
Referíerese al conocimiento que no nace clandestino, ni a escondidas de los
inquisidores (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_35657597013_ref10">Pastrana Rodríguez, 2008</xref>).</p>
<p>El Manifiesto Liminar deja sentir con profunda claridad
el pensamiento pedagógico de sus autores encabezado por su redactor, Deodoro
Roca:</p>
<p>
<disp-quote>
<p>(…) Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza
es hostil y por consiguiente infecunda. Toda
la educación es una larga obra de amor
a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo
conminatorio de un reglamento o de
un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor
de ciencia.</p>
<p>(…) El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a
un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede
apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los
estudios. La autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando,
sino sugiriendo y amando: enseñando.</p>
<p>(…) Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho
dogmatismo, contribuyendo a mantener a la universidad apartada de la ciencia y
de las disciplinas modernas. Las elecciones, encerradas en la repetición
interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión.
Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de
mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del silencio
puede ser ejercitada en contra de la ciencia.</p>
<p> (…) La única relación legítima y fecunda (...) es la de un discípulo que pregunta y la de un tribunal que responde. ¡Son ustedes los que deben rendir (<bold>exámenes</bold>), señores profesores!” [Agregado mío en negritas]</p>
<p> Deodoro Roca, Palabras sobre los exámenes</p>
</disp-quote>
</p>
<p>Este movimiento universitario estaba henchido de una
inusual sabiduría impregnada de utopías posibles y sueños despiertos, cuyos
reclamos justos y propuestas reivindicadoras interpretaban la auténtica
universidad. Su doctrina, si me lo
permiten, fue escrita y pronunciada con un verbo encendido, y el texto fue
proclamado con una sapiencia política y académica única, sin parangón en la
historia universitaria y con tal hecho se reivindicaba el sentido fundacional de la universidad y sus creadores, los <italic>scholarium de la universitas de Bolonia.</italic>
</p>
<p> Acá se aprecia el rescate del ser de la universidad y el sentido latinoamericano de la <italic>Paidea Universitaria de Córdoba </italic>que hoy reconocemos en este acto y del que me permito leer estas ideas escritas con mucha devoción en remembranza y reconocimiento histórico de aquellos valerosos y rebeldes estudiantes que encabezaron uno de los movimientos universitarios políticamente más críticos, inteligentes y propositivos del mundo.</p>
<sec>
<title>
<bold>3. Cincuenta años Córdoba se replica en París, México y Caracas</bold>
</title>
<p>La gesta de estos estudiantes no fue un movimiento de
universitarios románticos enfrentados inocentemente a los poderes de la milenaria iglesia católica convertida en la tiranía de una secta religiosa” que convivía con el
atraso de los intereses de los terratenientes y comerciantes que gobernaban al
país. La historia de aquellos acontecimientos quedó registrada en la expresión
antiuniversitaria impensable pronunciada por un rector de provincia enfrentado por los estudiantes: <italic>“Prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de los
estudiantes”. </italic>Con estas palabras el rector de la Universidad de San Carlos respondía ante una exigencia hecha por los estudiantes alzados.</p>
<p>Cincuenta años después de la insubordinación
revolucionaria de Córdoba tendría su émulo en las agitadas manifestaciones estudiantiles del mayo francés del 68 que zarandeó al gobierno del general Charles de Gaulle, y de las que se
llegó a temer por una insurrección de carácter revolucionario en toda Francia y
por la Europa occidental alineada a la OTAN y
a los EE.UU. Este acto de protesta, como era obvio, fue reprimido y brutalmente
liquidado por el gobierno presidencialista de Gaulle. Sus repercusiones se
sentirían luego al otro lado del Atlántico.</p>
<p>Ese mismo año, el 2 de octubre, la Plaza “Las Tres Culturas” de la ciudad de México se convertiría en el teatro
de operaciones del ejército del gobierno autoritario del Presidente de
México, Díaz Ordaz, integrante del Partido
Revolucionario Independiente /Integración (PRI). Allí en Tlatelolco caerían
asesinados a traición cuatrocientos estudiantes y gente del pueblo que defendía a la universidad mexicana y rechazaba el allanamiento que días
anteriores se había producido contra la UNAM. La Córdoba reprimida del 1918 se
mostraba Tlatelolco ensangrentada y en las calles de París oliendo a subversión y libertad.</p>
<p>Dos años después, Córdoba y el mayo francés se
replicarían en Venezuela Ningún
universitario puede olvidar los
pedimentos y requerimientos reformistas que hacían los estudiantiles de la
Universidad Central de Venezuela,
menos comprensibles fue el acto político y militar más bochornoso e indigno
cometido contra una universidad pública y democrática. De esta
manera se intervenía mortalmente la autonomía universitaria nacida en 1958 al
destituirse al rector junto a las autoridades universitarias democráticamente
elegidas y allanarse militarmente el recinto universitario de la UCV y el
aledaño Jardín Botánico. La paradoja
de tal acontecimiento descansaba en que el Presidente de la República responsable de la decisión interventora formaba parte del
claustro universitario y del profesorado de esa primera casa de estudios de Venezuela.</p>
<p>Paris, Ciudad de México y Caracas habían detonado tal
como Córdoba lo había hecho medio siglo atrás, haciéndose realidad los
contenidos del Manifiesto Liminar que florecía con la frescura de una juventud
apasionada por encontrar la esencia y la pertinencia de la universidad con su
medio y en la búsqueda de una sociedad más libre y justa, democrática e
inclusiva.</p>
<p>La lección política que Córdoba enseña hoy y mañana se
reafirma en el principio de que toda revolución es posible, si ella primero nos
transforma haciéndose conciencia revolucionaria; hacerlo de otra manera, es una
invitación a la retórica vacía de contenido, y nada más que discurso demagógico
desprovisto de obra.</p>
<p>La experiencia venezolana de los últimos años de gobierno
es una evidencia clara y palpable de que si no hay conciencia revolucionaria en el pueblo y en su magisterio, así como en el liderazgo de sus gobernantes, la práctica social y económica está condenada al suicidio político, al caos y a la consecuencia inmediata de la historia conocida y prevista en los manuales del Banco Mundial y
en los recetarios fondo monetaristas.</p>
<p>Un país no sólo se conduce certeramente desde la
dirección del gobierno que lo preside sino también con quienes sabiamente se le
oponen con autenticidad política, capacidad propositiva, mirada fiscal y
consentimiento nacional. Quizás los hechos del presente venezolano nos remiten
a una dura y triste realidad de contradicciones por demás aleccionadoras.</p>
<p>En este sentido, defender la universidad y achacar sus males y fracasos al Estado y a sus desgobiernos, es asumirse en detentores de la verdad y del buen juicio y anteponer la excusa de que gracias al otro que me adversa no se pudo hacerlo correctamente
una gestión administrativa. La ausencia de autocrítica es la expresión más palpable de no saber en qué consiste la autonomía universitaria y usarla para todo, suerte de antídoto y escudo que oculta el fracaso de no hacerlo bien ni poder
apreciar el ser de la universidad para gobernarla desde allí.</p>
<sec>
<title>
<bold>4. Visión y voz emancipadora e imperialista</bold>
</title>
<p>El programa reformista tiene un fuerte componente
antiimperialista que surge del seno mismo del movimiento estudiantil reformista
conformada un ala abiertamente marxista, una de corte socialdemócrata y otra de
inspiración anarquista. A partir de 1925 el discurso universitario se hace
político en todo el continente. Esta tendencia expresaba la convicción de que
los objetivos de la revolución universitaria debían entrelazarse inmediatamente
con la lucha revolucionaria de los trabajadores por su emancipación.</p>
<p>Para ellos el programa de reformas universitarias debía
ser parte de un programa de revolución social que apuntara a resolver el
problema de la tierra, los derechos laborales, la independencia nacional
respecto al imperialismo, que sólo era viable mediante el derrocamiento del
capital y la lucha por el socialismo.</p>
<p>Lo que queda claro es que, más allá de los matices y recorridos, nacionalistas y democrática y encabezada por los “trabajadores intelectuales y manuales”, con los socialistas y dirigida por el proletariado, la reforma había superado para mediados de la
década del 20 el campo universitario.</p>
<p>La Reforma Universitaria iniciada con la “revolución” cordobesa de 1918 fue un proceso democrático, notablemente radicalizado y con orientaciones antiimperialistas e internacionalistas. No obstante esta significación de
identidad en el terreno de la política extra-universitaria, su programa fue
fragmentario y contradictorio, su ideología difusa y fuertemente influenciada
por ideas románticas.</p>
<p>Por su carácter de clase y sus heterogeneidad política no
pudo, mayoritariamente, articular un cuestionamiento a la estructura económica
capitalista en la que se basaba el atraso y la dependencia colonial, que tanto
irritaba a aquella juventud, y proyectar así un programa superador.</p>
<p>Este movimiento estudiantil heterogéneo y discordante
también fue rico, generoso y valiente, constituyéndose en el legado de una
generación de nuestro continente, única y, por
tanto, irrepetible. Anduvo a tientas entre
la esperanza de la revolución rusa, la revolución mexicana, la tragedia de la guerra imperialista de Europa y la
emergencia de un nuevo mundo. Despertó intuiciones geniales y lanzó a la vida
política a algunos de los más destacados dirigentes.</p>
<p>Dio surgimiento a distintas vertientes que influyeron
durante décadas la política latinoamericana con partidos tales como el APRA del
Perú, el PRI de México, AD de Venezuela, entre otros. La Reforma, finalmente,
es una experiencia fundante de nuestro movimiento estudiantil que aún hoy es
necesario reapropiar y criticar, y que nos puede aportar valiosas conclusiones
pero sobre todo también el entusiasmo militante imprescindible para cambiar la
realidad.</p>
<p>La Reforma Universitaria iniciada con la “revolución” cordobesa de 1918 fue un proceso democrático, notablemente radicalizado y con
orientaciones antiimperialistas e internacionalistas.</p>
<p>Este movimiento estudiantil fue heterogéneo, confuso, contradictorio pero también rico, generoso, valiente, es el legado de aquella generación en nuestro continente. Anduvo a tientas entre la esperanza de la revolución rusa, la revolución mexicana, la tragedia de la guerra imperialista de Europa y la emergencia de un nuevo
mundo. Despertó intuiciones geniales y lanzó a la vida política a algunos de los más destacados dirigentes.</p>
<p>El movimiento estudiantil de 1918 fue la respuesta al
contexto particular de las cambiantes condiciones políticas y socioeconómicas
de la nación Argentina y del orbe en aquel momento, pero también fue la
expresión de una raíz muy auténtica reafirmada en la épica libertadora de
América hispana y en el ideal bolivariano de unidad de las repúblicas
latinoamericanas contra el peligro que se hacía sentir desde los Estados Unidos
de Norteamérica: el imperialismo en su fase superior, a decir del Lenin.</p>
<p>Hoy más que una advertencia, el tema del imperialismo no es un escenario fantaseada por los revolucionarios, no es un invento, ni una
realidad traído por los cabellos para que la dirigencia institucionalista del status quo universitario le saca el cuerpo tal como si ello
fuese una trivialidad que no tuviese implicaciones para las sociedad de nuestro país, la región y el mundo.</p>
<sec>
<title>
<bold>5. La Autonomía Universitaria</bold>
</title>
<p>Autonomía significa según el DRAE “capacidad para gobernarse”. No significa simplemente “gobernarse”, sino la capacidad para gobernarse correctamente según sus intenciones. Capacidad es la “cualidad que dispone alguien para el buen ejercicio de algo”. Así, lo opuesto de la autonomía no es un simple no-gobernarse, sino la incapacidad para hacerlo bien (heteronomía).</p>
<p>Obviamente, la negación de la posibilidad del
auto-gobierno implica la negación de la posibilidad de la autonomía, pero un
ser puede gobernarse y sin embargo no ser autónomo. En efecto, la posibilidad
del autogobierno es una condición
necesaria, pero no es suficiente para el ejercicio de la autonomía, se requiere
hacerlo bien. No es un deseo “preñado de buenas intenciones”, es un ejercicio correcto y, por tanto, un acto con resultados favorablemente esperados. No es entonces la declaración teleológica, es su correlato evidenciado en la práctica
real cargada de auctoritas.</p>
<p>La autonomía es consustancial al concepto de la <italic>universitas</italic> de
los estudiantes y de maestros del siglo XII, y
nace desde una práctica ya existente en otras corporaciones, en
consecuencia esta condición es inherente a la universidad y por tanto es un
principio fundacional de su ethos. El rescate del principio de la autonomía universitaria
es uno de los reclamos fundamentales del movimiento estudiantil que lideró la
Reforma de Córdoba y que
consideramos sigue vigente y es un motivo fundamental de este encuentro de universitarios.</p>
<p>La Autonomía Universitaria, tal y como la conocemos en Venezuela y en otros países de
Latinoamérica, no existe en el resto del mundo. En los países sajones, incluyendo por supuesto a Estados Unidos, las autoridades
universitarias son designadas, no existe el cogobierno estudiantil, la estabilidad profesoral está restringida al máximo nivel jerárquico y las líneas de producción de conocimientos se deciden por la vía de lo que financian las grandes empresas y los
fondos gubernamentales.</p>
<p>Parecería entonces que, si bien la autonomía es un
atributo esencial de nuestras instituciones universitarias, la universidad existe mundialmente sin la
presencia de ese atributo, por lo menos en la forma y con las expresiones que en Latinoamérica se le conoce.</p>
<p>El drama de la universidad venezolana, según Luís
Fuenmayor Toro, Luís ex rector de la
Universidad Central de Venezuela, es que las universidades declarativamente han estado más preocupadas en ser autónomas que en ser universidades. Es el drama de haber perdido completamente la noción de qué es lo substantivo y cuáles son sus atributos ideales o las cualidades necesarias para su existencia plena. La confusión está entre lo sustantivo: la
universidad y una de sus
cualidades: la autonomía. Ésta, por más importante que sea, es sólo una
de las cualidades de <italic>la universidad</italic>, mientras que lo fundamental lo constituye
la institución universitaria. Para tener una
universidad democrática hay que tener primero una universidad; si se la
destruye o si no se la construye no tendremos ni universidad ni democracia.</p>
<p> Existen muchas instituciones autónomas que no son universidades. La autonomía es una cualidad que se otorga o se adquiere, por lo que no tiene existencia por sí misma, sino a través de la institución que la posee, la ejerce y la disfruta desde el hacer que trasciende, lo demás es discurso.</p>
<p> Lombardi, otro rector venezolano, señala que “la universidad pasa de estar en lo político, lo cual es parte de su deber ser, a estar en la política, lo que constituye una práctica equivocada e inadecuada”. Quizás esta razón sea una de las causas de nuestra tragedia actual y una excelente razón para debatirla en este escenario gremial: la paradoja de la política.</p>
<sec>
<title>
<bold>6. El Consenso de Washington y la Reforma de Córdoba enfrentados</bold>
</title>
<p>La década de los ochenta cambia el rostro de la
geopolítica internacional con la caída del muro de Berlín y la desaparición del
Pacto de Varsovia, lo cual desestabiliza los referentes de la izquierda
en el mundo y sus imaginarios revolucionarios desprovistos de las coordenadas que conducían su actuación. Europa se constituye en un eje de integración con el nuevo
orden y la OTAN desestabiliza el
antiguo mundo bipolar cercando militarmente a Rusia. Se impone el Consenso de Washington y el neoliberalismo desarrolla
su máxima capacidad expandiendo el capitalismo financiero por todo el orbe en
desafío al derecho internacional y a la soberanía de las naciones.</p>
<p>Por su parte, Rusia y China desaparecen como opciones
políticas frente al liberalismo e inician un proceso de transformación ideológica que los convierte en los nuevos socios y competidores por los mercados internacionales. La globalización del capital se hace cada vez más evidente gracias a las tecnologías de la información, la comunicación y la automatización de
los servicios. América Latina y el Caribe entran al juego de los acomodos y reacomodos geoestratégicos del
gran capital en el papel asignado de suministrador seguro y confiable de
materias primas, petróleo, minerales estratégicos y agua, así como de facilitar
que en sus predios se creen bases militares y disponer de las existentes con la excusa de combatir el terrorismo, la producción de drogas y el narcotráfico, la defensa de los
DD.HH., además de exigir para su beneficio la apertura sin restricciones de sus
mercados nacionales.</p>
<p> Esta realidad mundial plantea a la universidad democrática y pública una posición y exige de su comunidad una mirada crítica frente a la arremetida neoliberal que solo acrecienta los lazos de subordinación a un tipo de capitalismo definido como salvaje y vorazmente depredador, que no genera riqueza mediante la producción de bienes y servicios, sino que procura continuar haciendo de nuestros países las vitrinas consumidores de sus mercancías. Nadie pide que la dirigencia universidad se haga revolucionaria sino que permita que la institución universitaria de la nación salte a la palestra, asuma un liderazgo y debata más allá de los intereses personalísimos de sus dirigentes. La universidad no debe ni puede ser un reducto de quienes la dirigen, independientes de sus convicciones políticas y partidistas.</p>
<p> La democracia se expresa desde la discusión y el acuerdo, ese es la política en su justa dimensión educativa.</p>
<sec>
<title>
<bold>8.
Hoy, después de cien años después de la Reforma de Córdoba</bold>
</title>
<p>La educación y la universidad latinoamericana vistas a
partir del actual contexto económico y social mundial con el neoliberalismo
frente a nuestra cotidianidad, emplazan a los universitarios y, en especial, a su movimiento estudiantil y al gremio de los profesores a realizar nuevas lecturas e interpretaciones sobre el deber ser de la universidad y su vinculación
efectiva con el país, y luego con el mundo.</p>
<p>Hagamos por decencia un alto al debate ideológico entre
socialismo y capitalismo e intentemos vernos desde los postulados de gran
contenido humanista y profunda sensibilidad social que brotaron de las
gargantas y de los lápices de un estudiantado que se hacía protagonista, en
tanto se transformaba desde la crítica y la proposición constructiva, radical y
soñadora.</p>
<p>Qué nos dejó Córdoba cuando exigía una universidad con
autonomía plena para pensarse libremente sin  las ataduras del pensamiento clerical y
conservador del siglo XIX. En qué quedó el cogobierno tripartito de Córdoba y las exigencias señaladas por
ejemplo en la Ley Orgánica de Educación (LOE). Una discusión que desapareció
porque la universidad nacional y su dirigencia le tuvieron miedo a ser lo que
ella debió haber sido y por no ser capaz de presentarse ante el gobierno
nacional con una propuesta auténticamente debatida en comunidad votada
democráticamente. Simplemente se mimetizó al juego de la bipolaridad política que  se traga al país y con ella a la
universidad que se subordinó a una facción del partidismo opositor tal como si fuese un partido político en manos de
las corporaciones gremiales y grupos de poder estudiantil del gobierno
universitario.</p>
<p>La universidad nuestra corre peligro mortal de perder su
sitial de casa de la luces, si no ya lo hizo, por ausencia de contenidos para
pensarse en el marco de una institución educativa moderna, ágil, fresca, de
nuevo tipo para un país distinto y que hoy desafortunadamente desfallece por
inanición y desesperanza. Si se trata de buscar responsables únicos la tarea es
sencilla y sabe dónde están, pero si se trata de averiguar sus causas
fundamentales, las encontraremos y con ellas a todos quienes tenemos alguna
cuota de responsabilidad histórica
frente al desgobierno que no supo conducir estratégicamente su agenda política
y a una oposición que al carecer de un plan alternativo creíble presentaba como salida a la crisis del país una réplica del Pacto de Punto Fijo
hecho en New York y Washington
en 1958</p>
<p>Hoy la universidad igualmente pierde el liderazgo frente a sí
y a su comunidad sin darse cuenta. Su anemia,
letargo y falta de capacidad para auto-transformarse, le ha impedido pensarse
en comunidad y en el debate con el pensamiento diverso porque perdió su
capacidad natural para la gestión cotidiana de su autonomía universitaria y el
necesario reconocimiento al otro. De casa de la luces pasó a ser una
institución quejosa, achacosa de todos los males propios del rentismo
petrolero, defendiéndose en el ritornelo histórico de que le atropellaban su autonomía universitaria como si allí estuviera su única razón de ser que le anima su existencia.</p>
<p>Mientras el tiempo pasa, la universidad, o sea nosotros, sin discutir ni redefinir su devenir institucional “se defiende” del enemigo histórico que le suministra todo y le delega atribuciones educacionales: el Estado nacional. En paralelo aplaude las
bondades neoliberales sin darse cuenta que existe un mercado mundial deprimido de profesiones que no requiere
de titulaciones; no obstante ello, sigue aferrado al modelo napoleónico como si
fuera su tabla de salvación, sin que haya una política acompañada de una
práctica permanente destinada a hacer cotidiana la revisión y la evaluación curricular para conocer el estado de sus planes de estudio y re-diseñar sus currículos de
pregrado y postgrado.</p>
<p> Lo más paradójico de ello es que la Reforma de Córdoba denunciaba a la universidad convertida en una fábrica de profesionales para el mercado. Deodoro Roca con gran elocuencia afirmaba:<italic> “Mientras.(…) la escuela actual no cambie totalmente sus bases (...) las universidades seguirán siendo lo que son, fábricas de títulos”</italic>. </p>
</sec>
</sec>
</sec>
</sec>
</sec>
</sec>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>Conclusión </bold>
</title>
<p>Concluyo esta larga reflexión señalando que vivir
plenamente la universidad solo es posible hacerlo en el marco de los valores
que promuevan la tolerancia, la divergencia, la libertad de conciencia y de
expresión, el reconocimiento del otro y el respeto por el pensamiento ajeno, de
lo contrario nos replicamos en las causas que provocaron la insurgencia
estudiantil de la Universidad de Córdoba, extendida como pólvora a las universidades
de Buenos Aires, La Plata, Mendoza y Santa Fe.</p>
<p>En Venezuela hemos
vivido la universidad autónoma, publica y democrática el fragor de la
implantación de su filosofía y sus propuestas, de la utopía de sus ideales y el rigor de sus fines y valores, la trascendencia de su
espíritu y el mandato de su letra con la convicción de su defensa a ultranza, pero también hemos sido leoninos frente a la inobservancia de los
derechos y los deberes de la dirigencia universitaria y de la comunidades de
profesores, estudiantes, empleados y obreros. Es necesario <italic>un mea culpa responsable y un acto de contricción cristiana para reivindicarse desde la obra</italic> y no continuar como si fuésemos una carmelitas
descalzas inocente caminando como si
todo el tiempo se estuvo orando y en sus manos sosteniendo un rosario sin
cuentas por pagar.</p>
<p>Asimismo hemos hecho frente común contra los eternos
enemigos de la universidad pública y democrática ubicados por igual en los
estamentos del gobierno del Estado nacional, en el gobierno oculto de la
economía, en los gobiernos de la universidad, en la dirigencia gremial
estudiantil o profesoral, en los sindicatos de obreros y empleados y en los partidos políticos de izquierda o de derecha. Allí se encuentran también los enemigos
ocultos que dicen defender la universidad. O sea, los enemigos endógenos de la
universidad venezolana.</p>
<p>Finalmente concluyo diciendo que la universidad no tiene
una sola expresión, una exclusiva mirada o vocería, no podría ser así, ella es
múltiple y diversa, suerte de crisol donde se encuentran todas las expresiones
del pensamiento, la disidencia, la discrepancia y la pluralidad. La verdad
única es la más pura expresión de antiuniversidad, venga de donde venga, dígala
quien la diga.</p>
<p>Ella es una en su diversidad, en tanto, casa de la luces y de los sujetos que la viven y la construyen diariamente con sus reflexiones y aportes. Refiérome en nuestro caso a un profesorado que no vive de la universidad, vive para ella, sin apurar su jubilación
temprana en la fecha indicada, toda vez que son sujetos con un ideario que se
desvela sin renunciar a seguir acompañándole, aun en el disfrute de la tranquilidad
que le brinda su jubilación de guerrero del conocimiento y del saber.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
</sec>
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<back>
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<title>Referencias</title>
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<mixed-citation>Acevedo Tarazona, Álvaro (2011). <italic>A cien años de la reforma de Córdoba, 1918-2018</italic>. La época, los acontecimientos, el legado. Revista Historia y Espacios.</mixed-citation>
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<surname>Acevedo Tarazona</surname>
<given-names>Álvaro</given-names>
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<source>Revista Historia y Espacios.</source>
<year>2011</year>
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<mixed-citation>Cárdenas, Colmenter, Antonio Luis. (2004).<italic> El concepto de universidad. Origen y evolución</italic>. Mérida- Venezuela: Ediciones del rectorado. Universidad de Los Andes.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
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<surname>Cárdenas, Colmenter</surname>
<given-names>Antonio Luis</given-names>
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<source>Origen y evolución.</source>
<year>2004</year>
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<ref id="redalyc_35657597013_ref3">
<mixed-citation>Chuaqui J, Benedicto (2002). <italic>Acerca de la historia de las universidades</italic>. Revista chilena de Pediatría. Vol.73. Noviembre 2002. Descargado el 19 de mayo de 2016. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062002000600001">http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062002000600001</ext-link>
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<surname>Fernando Colón</surname>
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<source>Brevíario de la confrontación: La universidad en entredicho.</source>
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el 01 de Mayo de 2018. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35611336014">http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35611336014</ext-link>
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<mixed-citation>Silva, Héctor y Rudolf Sonntag. (S/F). <italic>Manifiesto de Córdoba. La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica. 21 de junio de 1918.</italic> En: Universidad, dependencia y revolución. Siglo XXI Editores. Colección Mínima 33.</mixed-citation>
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<mixed-citation>Ogando, Martín (2006).<italic> La Reforma universitaria de 1918: Los dolores que quedan son las libertades que faltan</italic>.Colectivo de Izquierda: La Mella. Buenos Aires, Octubre 05, 2006.</mixed-citation>
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<source>Los dolores que quedan son las libertades que faltan.</source>
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<mixed-citation>Tünnermann Bernheim, Carlos (1979).<italic> 60 años de la Reforma Universitaria de Córdoba. 1918-1978.</italic> Caracas: Fondo Editorial para el Desarrollo de la Educación Superior (FEDES). 116 Págs.</mixed-citation>
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<source>60 años de la Reforma Universitaria de Córdoba.</source>
<year>1979</year>
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<title>Notas</title>
<fn id="fn1" fn-type="other">
<label>
<sup>1</sup>
</label>
<p>Citado por Antonio
Luis Cárdenas en su libro, El concepto de universidad. Origen y evolución de
las universidades.</p>
</fn>
<fn id="fn3" fn-type="other">
<label>
<sup>2</sup>
</label>
<p> Léase el artículo
periodístico del historiador y profesor universitario, <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_35657597013_ref11">Reynaldo Rojas</xref> publicado
en el diario venezolano El Universal del 9 de abril de 2018. Descargado el 12
de abril de 2018 en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.eluniversal.com/el-universal/5260/cien-anos-reforma-cordoba">http://www.eluniversal.com/el-universal/5260/cien-anos-reforma-cordoba</ext-link>.</p>
</fn>
<fn id="fn4" fn-type="other">
<label>
<sup>3</sup>
</label>
<p> Véase el artículo del investigador <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_35657597013_ref8">Alí López </xref>intitulado: Ausencia de las reformas de Córdoba en las universidades de Venezuela (1918-1935) publicado en EDUCERE, la revista
venezolana de educación. Año 1, Nº 41. Abril - Mayo -Junio, 2008. Pp: 337-350.</p>
</fn>
<fn id="fn5" fn-type="other">
<label>
<sup>4</sup>
</label>
<p>Algunos historiadores señalan que la
fecha funcional fue en 1119</p>
</fn>
<fn id="fn6" fn-type="other">
<label>
<sup>5</sup>
</label>
<p>Ídem Reynaldo Rojas</p>
</fn>
<fn id="fn7" fn-type="other">
<label>
<sup>6</sup>
</label>
<p> Véase
el Manifiesto de Córdoba. La juventud argentina
de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica. 21 de junio de 1918. En: <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_35657597013_ref12">Héctor
Silva y Rudolf Sonntag</xref>. Universidad, dependencia y revolución. Siglo XXI
Editores. Colección Mínima 33.</p>
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