Resumen: Esta conferencia fue dictada el 11 de octubre de 2019 en el marco de las VII Jornadas de Intercambio de Saberes y Experiencias del Programa de Estudios Abiertos de la Universidad politécnica Territorial de Mérida “Kléber Ramírez”. Su intención se orientó a destacar los Estudios Abiertos como un paradigma universitario alternativo vivencial fundamentado en el valor de la formación académica autogestionaria y ética de las Comunidades de Aprendizaje; el reaprovechamiento de las experiencias y saberes previos de los participantes; el papel clave de la investigación en cualquier Programa Nacional de Formación Avanzada (PNFA); la escritura, su socialización, debate y publicación del saber producido. La contraloría académica integral consciente juega un papel estelar en la filosofía inclusiva de los Estudios Abiertos.
Palabras clave:Estudios Abiertos universitariosEstudios Abiertos universitarios,comunidad de aprendizajecomunidad de aprendizaje,formación autogestionariaformación autogestionaria,ética investigadoraética investigadora,socializar lo publicablesocializar lo publicable,contraloría académica integralcontraloría académica integral.
Abstract: This conference was held on October 11, 2019 within the framework of the VII Conference on the Exchange of Knowledge and Experiences of the Open Studies Program of the Mérida Polytechnic Territorial University “Kléber Ramírez”. It aims to highlight Open Studies as an alternative experiential university paradigm based on the value of self-managed and ethical academic training in Learning Com- munities; the reuse of the participants’ previous experiences and knowledge; the key role of research in any National Advanced Training Program (PNFA); writing, its socialization, debate and publication of the knowledge produced. The conscious comprehensive academic comptroller plays a stellar role in the inclusive philosophy of Open Studies.
Keywords: Open University Studies, learning community, self-management training, research ethics, knowledge socialization, comprehensive academic comptrollership.
La investigación en la formacion avanzada de los Estudios Abiertos de la UPTM “Kléber Ramírez”1
Research in the advanced training of the UPTM “Kléber Ramírez” Open Studies

Recepción: 13 Diciembre 2019
Aprobación: 21 Enero 2020
Somos la obra que habla por nosotros Ni más ni menos.
Pedro Rivas
Desde hace siete años, todos los 12 de octubre, la Universidad Politécnica Territorial de Mérida “Kléber Ramírez” (UPTM) celebran el valor de la palabra convertida en diálogo e intercambio de saberes, experiencias y conocimiento para que una universidad territorial sembrada en tierra de caña y mieles hiciera viable la paidea de los Estudios Abiertos en Venezuela; y lo más importante, transitar en el inédito e impensable camino de convertir las comunidades de aprendizaje en los “lugares existenciales” donde la universidad autónoma, en su sentido nato, se re-creara.
Esta afirmación no es una alegoría ni una retórica discursiva para alagar los oídos de los presentes y estoy seguro que tal afirmación no se he leído ni oído hasta hoy: las comunidades de aprendizajes son los lugares existenciales donde la universidad se hace posible.
En la comunidad de aprendizaje que es el útero donde se ubica el proceso académico de un paradigma universitario que se afirma opcional frente al modelo convencional y a la que el Estado nacional le asignó la función de indagar y construir el camino que sus integrantes habrán de recorrer para transitar la formación universitaria de un grado académico.
En los Estudios Abiertos la obtención del título no es lo que priva en su filosofía, lo que importa es hacerse en la travesía universitaria del grado académico. Allí está conceptual y funcionalmente su esencia. Se trata entonces de hacer un grado a la medida de las capacidades y potencialidades, necesidades y expectativas de los integrantes de una comunidad organizada y apegada al trabajo productivo y de trascendencia para la comunidad local y regional con incidencia en el desarrollo del país. En consecuencia, será un grado diligenciado y otorgado con base al estudio, la disciplina, el compromiso y el esfuerzo creador.
El recorrido hacia el grado es la forja de una formación responsable y auténticamente universitaria. Nunca se construirá desde nuestras falencias, carencias, insuficiencias y chiquiteces, ellas poco contribuyen para el mínimo esfuerzo. Las debilidades no conduce a ninguna parte, sino es superándolas para emprender la marcha de la formación permanente.
En estas consideraciones se localiza la condición ontológica de los Estudios Abiertos, valga decir, su razón de ser. Es menester tenerlo siempre como un lema y un desiderátum. No es concebible desarrollar un Programa Nacional de Formación (PNF) o un Programa Nacional de Formación (PNFA) fuera del lugar antropológico de una comunidad de aprendizaje. Allí se fecunda, nace y desenvuelve la formación universitaria de todo estudiante de esta modalidad que egresará de la UPTM no con un título, sino con un grado hecho al pulso de la disciplina, la entereza y la voluntad evidenciadas.
Los Estudios Abiertos no son cursos a distancia ni seminarios de libre escolaridad o de instrucción por internet, tampoco son realizaciones eventuales de última hora o con base a operativos hechos a la carrera. Ni tampoco son estudios individualizados para sujetos muy particulares con agenda a la medida y fecha previa de grado que pudieran responder a intereses particulares de cualquier orden.
Esta modalidad universitaria son estudios juiciosos para gente comprometida con la ética, poseedores de altos niveles de madurez y responsabilidad en la que “la excusa frente al incumplimiento del deber” se somete a la consideración andragógica de la discusión comunitaria y al debate contralor sostenido en la autocrítica, la enmienda y la proposición constructiva.
La permanencia de un participante en una comunidad de aprendizaje responsable se realiza al ritmo personal de sus participantes articulados al trabajo autodireccionado y cooperativo.
Las comunidades de aprendizaje y de investigación e innovación, por tanto, se hacen universidad a través de la ética de la responsabilidad asumiendo la formación desde la cooperación y la autogestión académica, en razón de lo cual la madurez individual y la moral colectiva se encargarán de mantener vivo el ethos de la organización comunitaria.
En consecuencia, el estudio individual, la discusión colectiva y el trabajo productivo serán los garantes de una formación universitaria alternativa sin que medie la duda sobre la calidad académica de los estudios y la pertinencia social de los mismos.
No me canso de afirmar que el fin de los Estudios Abiertos no es graduar gente sino la de ofrecer a los participantes un espacio universitario novedoso para construir por sí mismos y con el otro la cultura del estudio y del debate, así como fortalecer la acción universitaria y el hábitat académico necesarios donde alojar sus saberes y experiencias para así continuar la formación de ciudadanos íntegros y profesionales consustanciados con un país que siempre estará en el mismo sitio esperando el tributo responsable y protagónico de cada uno.
Por ello en la conciencia colectiva debe privar el valor de una contraloría académica endógena que garantice el funcionamiento organizado de las comunidades de aprendizaje, sin dejar a un lado el papel fundamental que desempeña un tutor idóneo y responsable en la dirección, acompañamiento y compactación del trabajo universitario.
Obviamente que el trabajo comunitario siempre deberá estar monitoreado por la UPTM que es la instancia universitaria cuentadante ante el Estado nacional de un proyecto estratégico que la República le encomendó y, además, por ser la institución responsable de garantizar la formación académica de sus estudiantes.
La evaluación y la supervisión de la universidad no deben ser entendidas como intromisión de terceros sino como parte del acompañamiento y la asesoría del proceso de “contraloría institucional” que requiere todo sistema social, aun más de aquellos que gozan de autonomía plena. No olvidemos que todo sistema creado por el ser humano es entrópico por naturaleza social, nada es independiente en sí mismo porque su génesis está hecha con base a relaciones humanas y naturales muy dinámicas que responden a intereses explícitos en sus fines y propósitos. Tal cuadro le da el sello de alta complejidad.
Esta puntualización es aplicable con más razón a las comunidades de aprendizaje que son “organizaciones universitarias” cuya génesis y desarrollo es altamente vulnerable, en especial aquellas cuyos integrantes vienen precedidos por la exclusión social y cultural observada en su desapego de la “academia” y sus prácticas culturales.
Los Estudios Abiertos son un paradigma universitario y su internalización implica pensar la formación universitaria desde allí. En consecuencia, quien no lo haya asumido conceptualmente no podrá desarrollarlo en su práctica individual y social, le será desconocido, y si llegase a obtener el título universitario, la especulación pensará que su formación se realizó fuera del útero de los Estudios Abiertos, o sea a través de un extraño artificio que en nada tiene que ver con una comunidad de aprendizaje éticamente responsable.
Esta conferencia como se podrá notar destaca el rol protagónico y participativo que juegan las comunidades de aprendizaje en la autoconducción de la formación universitaria, que sin duda serán objeto de la mayor atención en estas jornadas de discusión y debate que han colocado a la investigación como eje central de todas las deliberaciones.
La universidad está definida por tres funciones fundamentales. La investigación es considerada esencial a su naturaleza. La docencia se encarga de formar los profesionales del país y la extensión universitaria orienta su actividad a interactuar con su medio sociocultural y ecológico dado el resultado de su actividad institucional.
El medio socio-cultural y natural-espiritual aprende de la universidad mientras le enseña que en esos múltiples contextos está su razón de ser: también lo está en un salón de clase, un laboratorio, un hospital universitario, una medicatura rural o una biblioteca convencional o digital.
La investigación es parte integrante de la formación académica de cualquier currículo universitario con independencia del modelo que oriente su acción, sean universidades tradicionales o universidades alternativas que propenden a las innovaciones y a la administración de programas orientados por concepciones alternativas, tal como lo señalan los Estudios Abiertos que administra la Universidad Politécnica y Tecnológica de Mérida, Kléber Ramírez.
En tal sentido, los postgrados de Especialización, Maestría y Doctorado, junto a los estudios no conducentes a grado académico y postdoctorales, se convierten en el lugar por excelencia de la investigación universitaria.
El Programa de Estudios Avanzados enunciado en sus Programas Nacionales de Formación de (Pregrado) y Avanzada del (Postgrado) (PNF y PNFA) establece que su columna vertebral está sustanciada en los procesos de la investigación e innovación, la producción, la escritura y la divulgación de sus reflexiones y hallazgos. Por ello la actividad universitaria conducente a la obtención de los grados académicos de especialización, maestría y doctorado, debe gravitar alrededor de las áreas prioritarias requeridas por el desarrollo local, regional y nacional, establecidas por iniciativa del Ejecutivo Nacional, la UPTM y por la Comunidad de Aprendizaje 2.
Recuérdese que un postgrado, cualquiera sea su naturaleza, no prepara, faculta ni habilita a nadie para el ejercicio de una profesión. Y un PNFA es investigación en acción. Por tanto la cotidianidad de una comunidad de aprendizaje se articula al desarrollo de la investigación y a la formación académica y personal para pensar y actuar como investigadores. De allí que la investigación se gesta y declara en su proyecto constitutivo que luego se hace visible en la malla curricular que da nacimiento funcional a un colectivo de voluntades que desean convertirse en universidad viva desde el trabajo sustentable y autoconducido.
Observemos el señalamiento del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MPEU) al ratificar a la Investigación como el centro de la acción y la formación del postgrado:
... los ejes centrales de los PNFA son la investigación y la innovación… De esta manera, se privilegia la producción de saberes y conocimientos, en forma de soluciones concretas, parciales, agregadas o totales, a problemas concretos, tanto de los territorios, como de los campos disciplinares.
Adicionalmente, el despacho de educación universitaria reitera que:
... la investigación es un factor dinamizador del resto de las actividades, pues permite, entre otras, visualizar la relación dialéctica entre teoría y praxis, es decir, entre lo que postulan las teorías y lo que se visualiza, produce y recolecta en el campo. Desde allí el proceso mediador permite comprender y analizar la complejidad desde lo concreto a lo abstracto, del mundo de la experiencia y del mundo de las ideas.
El Programa de los Estudios Abiertos (ProEA) de la UPTM es un órgano académico que administra un pequeño subsistema universitario en cuyos fines se establece la formación de investigadores que indagan los diferentes terrenos de sus saberes y experiencias. Y la interpelación de ¿qué y cómo hacerlo? se convierte en una función inherente de las comunidades de aprendizaje ¿Por qué? Ya lo señalamos, las Comunidades de Aprendizaje se transforman -en la práctica- en una universidad sin aulas ni muros, en tanto que la realidad debidamente sistematizada se asume como el verdadero currículo articulado al PNF o al PNFA correspondiente.
Otra interrogante se hace presente, ¿cuál currículo? El currículo oculto que deben descubrirlo de manera independiente, autonómica y en el furor del trabajo cooperativo aquellos sujetos que se han constituido “voluntaria, consciente y responsablemente2 en una comunidad de aprendizaje. Y ¿cómo se devela ese currículo? Sencillo, con la investigación que me transforma en investigador en el marco de una comunidad que hace investigación en acción, mientras me formo académicamente en ese sujeto que cree que existen otras formas y maneras de pensar y hacer las cosas.
Allí, en ese nicho reflexivo, estudioso y pensante que es mi comunidad de aprendizaje, me hago de universidad. Fuera de la comunidad no puedo hacerme investigador cooperativo ni interactuar ni socializar mis saberes y experiencias, reflexiones y propuestas. Fuera de la Comunidad de Aprendizaje constituida, cooperativamente andada y tutorada, no existe universidad. La universidad es cada uno y con el otro en la comunidades de estudio y producción. En resumen, lo que da cuenta de los Estudios Abiertos es la Comunidad de Aprendizaje. Tremendo reto y semejante riesgo.
Reviso lo señalado y me atrevo a interrogar si ustedes se habían dado cuenta de esta maravillosa y real locura libertaria. Afirmaría que el propio Alexander Neill, creador de la Escuela de Summer Hill en Escocia, jamás hubiese soñado que su propuesta de “libertad total” podría renacer en los ambientes semi-xerofíticos tropicales de Ejido”, la ciudad de la “caña miel” y regada ahora por el país. Una propuesta que pone en el terreno de la discusión sí éste desarrollo académico es la verdadera universidad autónoma y más que aquellas que así se califican.
¿Cómo alguien se hace investigador en los Estudios Abiertos? Sencillo, aprendiendo a aprender y obligándose a investigar investigando, no porque tales afirmaciones la hayan referenciado pensadores de la clase de don Simón Rodríguez, Carlos Mark, Federico Engels o Paulo Freire, o escritores más recientes como Dewey, Vygotsky, Bruner, Piaget, Morin, Rogers, Bandura, Gagne, entre otros muchos; sino porque en nuestro genoma existe una condición inmanente a nuestra naturaleza humana según la cual podemos “aprender a aprender”, porque “aprendemos por imitación del modelaje” y “aprendemos del acto social de la enseñanza”. Entonces somos la consecuencia biológica y cultural de poseer el don de ser “sujetos aprendientes y enseñantes” a la vez.
Desde la aparición de nuestro ancestral el homo habilis hemos desarrollado habilidades innatas como la observación y la curiosidad y una de carácter filosófico-cognitivo que busca encontrar explicaciones a aquello que nos es misterioso e incomprensible y que nos induce a investigar lo desconocido y aquello que anima el interés y la atención. Ello es propio del rasgo fundamental que define el objeto de toda investigación.
En este plano somos, por tanto homo educere y homo educare, es decir animales poseedores de la condición de educabilidad, valga decir, animales educables. Y a lo largo del corto periodo de 7 millones de años con el nacimiento de la especie del homo habilis, perfeccionamos la merced natural del aprendizaje con el desarrollo de la inteligencia, la adquisición del lenguaje y apenas hace 5.000 años inventamos la escritura.
No olvidemos que por designio natural nacemos humanos pero adquirimos esa condición en la práctica social y en la interacción con nuestro medio ecológico-social-cultural-espiritual, allí nos hacemos humanos. El pensador John Dewey decía que “la educación no es para la vida, sino es la vida misma”.
En este orden de ideas, la investigación será para las Comunidades de Aprendizaje un concepto y una herramienta de estudio y, a la vez, el medio para conocer y comprender la realidad múltiple y compleja de los diferentes escenarios de la realidad del fenómeno que habrá de estudiar.
Y lo más importante de este proceso es que el investigador mientras se transforma así mismo, la indagación con sus reflexiones y hallazgos intenta transformar sus microentornos socioculturales locales e inmediatos, así como incidir en los ámbitos regionales y nacionales.
Como podemos observar la investigación es una condición fundamental del postgrado y un acicate en la formación académica de sus integrantes y en la preparación interdisciplinar y política de los mismos.
La investigación en el marco de un PNFA se describe como una actividad necesariamente articulada al proyecto que crea la Comunidad de Aprendizaje y a la tarea de formación académica en los estudios de especialización, maestría o doctorado.
La investigación en los Estudios Abiertos no es una actividad aleatoria, espontanea, realenga u ocasional; ella está orientada por los fines y objetivos que la comunidad estableció autónoma y responsablemente en su bitácora de trabajo al momento de iniciar su proceso de gestación fundacional y, en especial de los particularísimos proyectos académicos individuales.
Las comunidades de aprendizaje son “organizaciones teleológicas” que planifican su andar y su dirección de manera flexible afirmándose en una travesía que se va construyendo en el desciframiento y la interpretación de la complejidad de la realidad que siempre ocultará las fuerzas que la mueven y dan cuenta de ella. Tal circunstancia implica hacer ajustes permanentes y readecuaciones a los objetivos y a los procesos involucrados en la formación y la investigación.
La improvisación nunca será un criterio colectivo ni personal admisible. Se puede improvisar en la eventualidad de lo personal, pero en la actividad colectiva es inaceptable, poco serio y sin fundamento. Dar respuesta a lo imprevisto es diferente a actuar a tientas por no saberse el destino del camino.
El PNFA tiene un marco de coordenadas y el proyecto de las comunidades también lo posee. Ambos instrumentos de planificación dan cuenta de un trabajo que tiene direccionalidad y organización en medio de la incertidumbre y una tendencia a comprender la dinámica de los acontecimientos que cada vez más expresan de manera difusa, líquida como lo indica el pensador Zygmunt Bauman. La incertidumbre siempre será una constante que variará de acuerdo al ángulo y a la perspectiva de la mirada del investigador.
Ahora bien, si se espera que la investigación trascienda su microcosmos debe vincular su acción universitaria a las líneas de investigación de su proyecto comunitario que igualmente establecerá un circuito de relaciones con los planes de desarrollo de la comunidad geográfica de incidencia inmediata, sea el caso del transporte urbano periférico en los sectores merideños de Aguas Calientes y los Guáimaros o con los sembradíos de papa y los pesticidas y plaguicidas en la zona del páramo cordillerano o el tema de los servicios hospitalarios en los pueblos del sur del estado Mérida, los cuales están afectados por falta de atención médica, escasez de medicamentos y desabastecimimiento de gasolina para el transporte público y privado.
Igual podría suceder con el efecto de la crisis que genera el desgano y el desinterés escolar en las escuelas primarias y liceos en su función de educar integralmente y formar ciudadanía en los estudiantes. Similar situación acaece con el recurrente problema de los cortes sectoriales y apagones regionales de electricidad y su efecto inmediato y reiterativo en la vida útil de los electrodomésticos caseros, o la cotidianeidad citadina o industrial del Municipio Miranda del estado Mérida.
La investigación en una comunidad de aprendizaje no se plantea la solución de problemas macro-estructurales, tal sea el caso de la generación o distribución de la electricidad, sino que lo hace en el marco de las situaciones dilemáticas que ello genera y en torno a sus múltiples contextos. Empero si se plantea la búsqueda de soluciones plausibles, cooperativas o de coordinación con los poderes públicos y del sector privado.
Nuestra modestia investigadora no reduce la complejidad del objeto de nuestra indagación, sencillamente la sincera y la hace pedagógicamente posible, en tanto que aprendemos a entender que lo grande está en las pequeñas cosas. Recordemos que el océanomar está formado de simples gotas de agua. Las mega-pretensiones acaban con las cosas sencillez de la vida, de la política y de una nación. Por tanto, la formulación de un problema que haga viable un proyecto comunitario se establece en el alcance de su modestia. La investigación se aprende ejercitándola y sabiendo delimitar su factibilidad y trascendencia.
En tal sentido, problemas como la escasez de gasolina y la falta de unidades de transporte público afectan la vida doméstica cotidiana de nuestros barrios y sectores residenciales de clase media o que fueron, y que requieren movilizarse a sus puestos de trabajo o a sus domicilios, se consideran anomalías socio afectivas que afectan los imaginarios del ciudadano y aquejan los sistemas de representación social y política.
En estas realidades se encuentra un fértil campo se investigación que oculta nuestras rutinas llenas de obviedades que inutilizan nuestra capacidad investigadora: la cotidianidad. Esta expresión de la realidad un investigador de los Estudios Abiertos debe descubrirla necesariamente para saber dónde está parada su cosmovisión.
La investigación desde los estudios Abiertos debe estar vinculada a las líneas estratégicas del desarrollo nacional por vía de alianzas estratégicas, sin que ello implique dejar de atender el valor del trabajo en el sector primario de su territorialidad.
La investigación vista desde esta perspectiva se puede hacer en conexión con las comunidades en general, con los planes locales desarrollo de las alcaldías, gobernaciones y con el Estado nacional. También es necesario vincularse con las políticas de investigación de la UPTM que es la institución matricial de anclaje de las comunidades de aprendizaje. Cada uno de nosotros es parte de la universidad que nos cobija y a la que le debemos un mínimo de nuestro saber y experiencia.
Es válido plantearse expectativas de esta naturaleza en la medida que su formulación y su factibilidad así lo permitan; de lo contario es regresar a lo dicho anteriormente y olvidar que una sencilla gota de rocío se hace arroyuelo o neblina e igual al océanomar llegará. En lo modesto está lo impensable por descubrir.
La cotidianidad es un emporio de temas vitales y de actualidad que se convierten en escenarios para aprender a pensar desde los paradigmas investigativos que rompen con los modelos epistemológicos de la racionalidad positivista que no contribuye a comprender la complejidad de las situaciones políticas y económicas que da rostros a la crisis y a la vida caotizada de un país desfigurado por las contradicciones y las desilusiones en todos los órdenes de la institucionalidad republicana.
Una reflexión crítica en esta dirección debemos hacer en estas Séptimas Jornadas de los Estudios Abiertos. Recientemente la UPTM hizo un llamado a las Comunidades de Aprendizajes a incorporar sus proyectos de investigación, innovación y desarrollo socioproductivo al Plan Nacional de Innovación Tecnológica ¿Qué pasó? Fue una oportunidad excelente para hacer propicia la investigación y una magnífica oportunidad para incidir sobre la realidad, si el acto investigativo tuviese dirección permanente y sentido de trascendencia ¿Qué hicimos? Es una buena pregunta que la responderá el número de proyectos de investigación e innovación presentados e inscritos para recibir financiamiento.
Investigar es un asunto de método dicen lo que saben del asunto y quienes lo enseñan. Afirmo que el método no está fuera de nosotros sino en el interior de nuestro imaginario y en el marco de nuestra comprensión sobre los fenómenos. De allí el origen de la mirada conceptual que da sentido a lo que veo y registro.
El método indagatorio tampoco está en alguna bibliografía particular sobre la investigación científica. El método se encuentra en la mirada educada y en nuestros repertorios llenos de significaciones y trayectos recorridos en el hacer del camino y en el transitar por las veredas que otros hicieron y dejaron como legado de su “personalísima andanza”. Pero es necesario ilustrar nuestro saber leyendo y debatiendo para agudizar la mirada y profundizar nuestros enfoques indagatorios.
Es importante abordar el marco teórico de la investigación porque en sus escenarios se culturiza, socializa y ensancha nuestra visión sobre el objeto de estudio y se encuadra con otras miradas similares.
El método, al igual que el camino, se construye recorriéndolo en la acción reflexionada. La metodología en cambio se localiza en las lecciones “del cómo” otros fueron capaces de hacerlo. Sin obviar aquello que nos llegará será una experiencia a través de la narrativa de una práctica ajena que no es transferible a nuestro hacer. A los sumo llegamos a conocer solo su relato y para hacer investigación, ello no es ni será suficiente.
Estas reflexiones demuestran que no es concebible la realización de un postgrado, cualquiera que sea su nivel en los Estudios Abiertos, si en el recorrido académico de su malla curricular el participante no ha dispuesto de una práctica académica y social fundamentada en la investigación y sus resultados, lo demás es hacer reflexión teórica narrativas sobre lo que otros han escrito de ellos o de otros sujetos referenciados.
¿Es posible investigar sin poseer el saber y el hacer de la investigación? Obviamente que la respuesta no requiere ser pensada dos veces y la interrogante podría convertirse en una verdadera trivialidad que provoque hasta hilaridad. Pero si reflexionamos los argumentos que asientan tan aparente dislate, el asunto no pareciese tan sencillo como se podría presumir.
El caminante que no tiene en sus manos un mapa para recorrer el camino o desconoce sus veredas sus trechos, entonces debe construir el trayecto con sus rutas para hacer la travesía de una manera expedita aprovechando su saber personalísimo las capacidades y potencialidades que posee.
A eso se llama aprender a forjar el camino con su esfuerzo, en compañía del otro y con ayuda del legado histórico de la sabiduría acrisolada en la cultura universal o local. Esta es la herencia que la historia le depara a cualquier sujeto y, es por tanto, el único patrimonio con que cuenta el ser humano que ha sido forjado a lo largo de su proceso de transformación del homo habilis a homo videns.
Esta sabiduría descansa en la oralidad, la escritura, la experiencia acumulada, el conocimiento humanístico y espiritual y, en particular, se encuentran en la ciencia y en la tecnología. Obviamente, ello incluye a los saberes ancestrales y populares, en tanto, sean re-incorporados y resemantizados y puestos en circulación. Su contemplación existencial totemizada no sirve, tampoco los diálogos de saberes convertidos en encuentros fortuitos y ocasionales sin que medien relaciones permanentes y profundas que generen impacto social y se salgan de su eventualidad y apología discursiva.
La investigación se hace posible pensarla desde la filosofía y de nuestras estructuras cognitivas y mentales que son la expresión viviente de nuestros personalísimos repertorios donde se alojan la experiencia, el saber y el conocimiento.
Todo aquello que existe en el pensamiento y en el hacer de los otros, en la documentación existente de las hemerotecas de la universidad, en los libros de biblioteca personal, en internet y en las rede sociales, si no están incorporados y significados en mi memoria, siempre serán conocimientos y experiencias ajenas y, por lo tanto, serán extraños a mis significaciones e imaginarios. En efecto, con ellos no podría pensar, ni actuar, ni contemplarlos; de nada valen, simplemente no existen en mí porque nunca han estado presentes.
Esta nota epistemológica da cuenta de cómo “algo” se hace parte de mis estructuras mentales, afectivas y valorativas.
Concebir la investigación para abordar un aspecto o situación de la realidad, conocerla e incidir sobre ella implica ingresar a un modo particular de pensar de organizar las ideas y de expresarlas, sin que ello implique renunciar a la cosmogonía y a la cosmovisión que define nuestros imaginarios y saberes particulares. Y ello implica disponer de unas coordenadas epistémicas para hacerlo. Solo desde nuestro pensar es ver sin mirar que otra realidad diferente a la mía es posible. Un sujeto al quedarse afincado en sus estructuras cognitivas y valorativas nada más disminuye su perspectiva del mundo y, de hecho, se achicar mientras los otros crecen en el pensamiento múltiple, sus miradas y las complejidades involucradas.
Situarnos en ellas, incorporarlas por vía del estudio, de la práctica social y significarlas en mis imaginarios implica pensar, mirar y escribir la realidad focalizada a partir de sus perspectivas, sabores y colores. Al internalizarlas en nuestros repertorios mentales y apropiarnos de sus propiedades y relaciones dejan de ser extrañas a nuestro pensamiento. Se trata de empodéranoslas y anclarlas a nuestras estructuras cognoscitivas y a la particular escala de valores con la que re-significamos el mundo.
Al regresar a la pregunta inicial de si ¿es posible investigar sin poseer el saber y el hacer de la investigación?, encontramos que la realidad no es concebible fuera de un paradigma, porque los significados que le damos a las cosas y a las relaciones entre ellas son propias de esa manera de captar, registrar y organizar nuestras sensaciones y percepciones. El sentido y los valores que le imprimimos a tales significaciones son el producto de un interesante cruce que se genera entre nuestro imaginario existente con el proveniente del paradigma que adoptamos. Ahora vemos con una nueva mirada sin que las viejas estructuras desaparezcan, simplemente se han transformado y ahora se adaptarán a otra manera de enfocar la mirilla epistémica con la que enfocamos la realidad.
Afirmo entonces que no poseer conocimiento alguno sobre una particularidad nos ubica en el terreno de su absoluta ignorancia, la opinión poco o nada ayuda. Es obvia y elemental esta afirmación. Al momento de nuestro nacimiento llegamos al mundo sin la impronta de la herencia cultural de nuestros antepasados de aquende y ahora y de allende y ayer; por tanto, el sentir y el valor de su experiencia hay que construirla viviéndola en el tiempo de nuestra existencia.
Mientras tanto, todo lo existente de ello requiere vivir su estreno en el marco de una experiencia personalísima y singular que ofrecerían las condiciones que nos corresponderá su experimento.
La antropología filosófica nos recuerda que somos la expresión viviente de un interesante proceso evolutivo de una rama antropoide que generó en esta metamorfosis homínida que hoy nos define. Nuestra inmanencia es humana, se lleva en nuestro genoma y nos posibilita actuar en la especie homo sapiens de manera intencional y aleatorias y aparentemente previsible si las condiciones múltiples se comportan en una dirección determinada. Los cambios y transformaciones humanas devienen fundamentalmente de nuestra naturaleza cultural.
Nacemos después de haber atravesado un proceso de gestación intrauterina de nueve meses de formación biológica, haciéndonos en el claustro materno o lugar de formación primaria de nuestra biología humana. Luego nos hacemos humanos en la práctica social, por lo tanto, somos a la vez, sujetos de la naturaleza y de la cultura. Dos entidades diferentes transversalizadas por la biología animal y la cultura que son el fundamento de la raza humana y de la única especie animal educable.
En conclusión, el significado de lo que pensamos lo proporciona la imaginería y el arte del paradigma que da notoriedad a mi subjetividad. No es posible pensar fuera de un paradigma o de varios modelos de pensamiento sincretizados porque nuestra mente está hominizada, socializada y culturizada en el largo tránsito de nuestra personalísima evolución humana que da luces a nuestro presente histórico y que se ha ido gradual- mente transformando desde nuestra fecha de nacimiento individual hasta hoy 11 de octubre del 2019, fecha del evento que hoy nos congrega.
Por ello la investigación y la mirada indagatoria son susceptibles de ser desarrolladas porque nacemos con ese atributo maravilloso que brindan el aprendizaje innato y el aprendizaje adquirido que es cultural y por la capacidad que tiene todo ser humano para abordar una situación determinada y resolver cualquier problema que pase por nuestra mente. La inteligencia es ese don que tenemos los homos sapiens para resolver problemas
Al respecto de esta consideración haré brevemente algunos tres comentarios importantes para la reflexión y la toma de decisiones
La investigación será hará una realidad cotidiana en la medida que se asuma como parte fundamental e inseparable de la formación integral universitaria. No nos hacemos investigadores haciendo una tesis de grado para responder a un requisito administrativo de la universidad que la exige como condición para acceder al título de especialista, magister o doctor. Igual situación es aplicable para la realización de dos artículos de investigación.
La investigación teórica y aplicada o la que requieren las ciencias humanas y sociales no se hace para elaborar una tesis de grado universitario, tampoco la enseñanza de la investigación conduce a ello. Se aprende a investigar investigando y allí está el sumo del asunto: formar integralmente al investigador y luego sus resultados deben ser publicados y difundidos en los dispositivos que tiene la academia y las ciencias para ello. Si se invierte el motivo y se investiga a priori para publicar nada más, se desvirtúa el sentido de la investigación por su carácter utilitarista y respondiente a un requerimiento administrativo del currículo universitario.
En consecuencia, es menester que el Programa de los Estudios Abiertos (ProEA), que somos todos, valga decir: directivos y profesores, tutores, comunidades de aprendizajes e integrantes individualmente, hagamos causa común para combatir a brazo partido la cultura universitaria de continuar concibiendo y enseñando la investigación con fines técnicos e instrumentalistas dirigidos a la hechura de una tesina, un tesis o un trabajo de grado o, en su defecto, para elaborar uno o dos artículos de última hora para una revista académica cualquiera que emita una certificación validando un buen manuscrito o un esperpento.
Tal orientación inmediatista la considero un extravío teórico, un contrasentido práctico y un yerro académico tanto, en los estudios convencionales, como en los abiertos. Se escribe no para hacer un artículo ex profeso de una publicación periódica, simplemente se aprovecha el legado que se va cimentando en la propia práctica comunitaria, en la experiencia individual o en el proceso de registro y sistematización de aprendizajes y saberes obtenidos.
Aprender a investigar es la misión más importante de un postgrado y ello se da en la medida que la conceptualización y el acto indagatorio vayan de la mano. Teoría y práctica son dos instancias del mismo fenómeno y no deben ir separadas. La teoría de un fenómeno social de Barquisimeto o Mérida no se encuentra en los libros de sociología o politología y sus corrientes principales, se localiza en sus realidades y los contextos múltiples que dan significación y compresión a tales fenómenos .
Igual sucede con la búsqueda del método de la investigación para nuestra indagación, creyendo se localizará en el Manual de Metodología de la Investigación de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) o en los textos de Mario Bunge, Carlos Sabino, Elliot Eisner, Roberto Fernández, Ángel Díaz Barriga, Basilio Sánchez Aranguren, etc. Allí no se localizará nada que no sea la recitación algorítmica de sus enunciados.
Tampoco el método se construirá aplicando los cuatro trucos para definir un problema que recomiendan los blogs de “información ligera y esquemática” llenos de publicidad comercial encontrados en internet.
De la misma manera ocurre con el marco teórico para pensar la investigación. Este no se elaborará recurriendo a la amputación de trabajos de investigación y de grado que reposan en los archivos polvorientos de los anaqueles de las hemerotecas físicas o de los repositorios electrónicos de las universidades. El “corta y pega” de las citas de autores de libros que conforman el marco teórico de una investigación parecida o cercana al problema que se indaga, no solo es un vulgar plagio sino un engaño personal que desfigura la formación universitaria y daña la imagen del ProEA y al concepto y la práctica de una Comunidad de Aprendizaje
Igualmente no se aprende a hacer investigación viendo un video de un blog que enseña el algoritmo de una tesis de grado en una lección animación de diez o quince minutos, cuya escogencia dependerá de la prisa que tenga el interesado o revisando trabajos de investigación realizados.
Igualmente, existe la tradición por demás valiosa de realizar algún seminario sobre modelos de investigación, de participar en un taller sobre elaboración de instrumentos de investigación o realizar un curso dictado por un experto en escalas de “liker”, “t de student”, “chi cuadrada” y cuya experiencia se estime en unidades créditos de orden administrativo no académicos. Estas iniciativas de exposiciones discursivas pueden ser de utilidad, pero si en el investigador no existe claridad conceptual sobre el problema y su alcance, el trabajo se reducirá a un instrumentalismo cargado de estrategias y algoritmos universales que conducen a la ilusión de tener la “llave maestra” que abrirá todas las puertas de lo desconocido.
Afirmo categóricamente que una investigación no se hace para responder a la avidez de un aspirante a la ob- tención de un grado universitario con toga y birrete hecho a la medida de su apuro por tener un título en sus manos, no obstante haberlo realizado en el vacío de la ignorancia y sin la experiencia que forja la serenidad para aprender a desaprender lo inconveniente, ni haber adquirido la madurez para transformarse en la práctica social y en el estudio colectivo, menos si se carece de la rectitud formativa que exige la conciencia y la ética de la responsabilidad para consigo y con el país.
Un postgrado sin investigación no es concebible, menos si sus estudios son deficientes. Esta debilidad conceptual en sujetos en proceso de formación generará una falencia que se multiplicará negativamente en la cultura académica y vivencial de la comunidad, así como en el desarrollo integral de cada uno de sus integrantes. Tal raquitismo desfigurará el fin de los Estudios Abiertos y el cometido de la universidad venezolana.
La investigación es y será siendo la razón de una Comunidad de Aprendizaje. La elaboración de una tesis de grado y los artículos para una revista científica no son las actividades que han de privar. Si ello fuera así la Comunidad de Aprendizaje desfiguraría su intención originaria y se convertiría en un ducto lineal en correspondencia con el precio del alquiler de una toga mil veces sudada y un birrete descuadrado por el uso desmedido.
Concluyo esta disertación afirmando que una Comunidad de Investigación e Innovación requiere que los resultados de sus indagaciones una vez socializados, se expongan públicamente y se sometan a la prueba de la discusión con los pares de su comunidad académica y científica local, regional, nacional e internacional, así como con su pertinencia social.
Esta rutina de la ciencia requiere de la escritura para expresar lo encontrado y de divulgar y diseminar sus productos a través de los medios de difusión especializados y masivos que se encuentra en las publicaciones periódicas científicas, internet y redes sociales.
En síntesis, se trata de indagar y escribir, leer y reescribir, debatir y socializar, publicar y difundir por los medios necesarios y aconsejables sin discutir su soporte mediático. Lo habitual es hacerlo en una revista científica acreditada en Venezuela e indizada en América Latina y España que disfruten de visibilidad y acceso abierto. De ninguna manera es contraproducente hacerlo en cualquier plataforma electrónica del mundo, sea bien sea en blogs académicos serios, YouTube y otras redes sociales; se trata de diseminar los resultados encontrados disfrutar la escritura y el gozo que vernos y ser vistos.
Es necesario que nuestros hallazgos sean visibilizados, reconocidos y descargados a fin de que generen el máximo impacto posible. Hay que publicar, lo que no se da a conocer, no existe en el otro. Toda comunidad de aprendizaje de un PNFA en su génesis “debe estar consciente que la escritura es fundamental para dar a conocer sus saberes y los resultados de su trabajo académico.
La agrafía como efecto primario del analfabetismo funcional siempre será el obstáculo para escribir lo que se piensa, dice y hace. Una comunidad se define por sus haceres fundamentalmente. Por ello publicar y divulgar algún descubrimiento o un hallazgo cultural importante es consustancial con la investigación. La agrafía es la negación de la escritura y el obstáculo para vincular nuestros saberes y experiencias con nuestros pares vecina- les o con los cibernautas que navegan por la aldea global las 24 horas del día.
Sin embargo en pleno apogeo del siglo XXI nuestras realidades sociales y culturales se manifiestan contradictorias y si alguien en una Comunidad de Aprendizaje tiene dificultades para escribir debe aprender a derrotar tal impedimento con esperanza, voluntad y constancia. La hospitalidad y solidaridad de sus compañeros de comunidad le ayudarán, nunca es tarde para aprender si la dicha es breve como canta el saber popular. Pero antes de que ello ocurra hay que aprender el arte de escribir claro y sencillo. Un arte que comenzó con la escritura sumeria en tablillas de arcilla cuneiforme hace 5000 años. Nunca es tarde para re-aprender.
Muchas gracias