Investigación Arbitrada

El Covid-19: un análisis educativo a través de la perspectiva humana

The Covid-19: an educational analysis through the human

Pablo Lleral Lara Calderón *
Corporación Universitaria Minuto de Dios Bucaramanga Departamento Santander, Colombia

El Covid-19: un análisis educativo a través de la perspectiva humana

Educere, vol. 25, núm. 80, pp. 207-217, 2021

Universidad de los Andes

Recepción: 08 Mayo 2020

Aprobación: 10 Julio 2020

Resumen: Del Covid-19 existen múltiples explicaciones generadas por las ciencias médicas, que apuntan a lo que se conoce sobre el comportamiento de los microorganismos, entre los que destacan hongos, bacterias, virus, y cómo éstos se pueden comportar dicotómicamente, generando en algunos casos beneficios al ser humano y en otros, afectándolo al punto de producir muertes masivas; no obstante, este artículo añade otras perspectivas, que permiten realizar un análisis sobre los nuevos comportamientos humanos a partir de los efectos colaterales de la pandemia, circunscrito a las dinámicas sociales regidas por el aislamiento y cómo esta condición ha incidido en la educación de los estudiantes, en las relaciones interpersonales desde el núcleo familiar, y cómo el ser humano se encuentra en una nueva relación en el mundo que es producto de una ausencia pedagógica que refuerce la memoria histórica colectiva para evitarle transitar cíclicamente coyunturas que vulneran la vida en la aldea global.

Palabras clave: Covid-19, aislamiento, educación, naturaleza, cuarentena, memoria histórica, virus.

Abstract: The Covid-19 has multiple explanations generated by the medical sciences, which aim to learn about the behavior of microorganisms, including fungi, bacteria, viruses, and how they can behave dichotomously, generating benefits in humans and in other cases affecting it at the level of mass deaths; however, this article adds other perspectives, which allows an analysis of new human behaviors from the side effects of the pan- demic, circumscribed in the social dynamics run in isolation and as this condition It has had an impact on the education of students, on interpersonal relationships from the family nucleus, and how the human being is in a new relationship in the world, the product of a pedagogical absence that reinforces the collective historical memory that avoids cyclical transit at junctures. that violates life in the global village.

Keywords: Covid-19, isolation, education, nature, quarantine, historical memory, virus.



El ser Humano en Contexto Vital

El ser humano es un ser biopsicosocial que funcionalmente, en sociedad, pone de manifiesto sus estructuras interconectadas a nivel emocional, racional y orgánico; cuando una de estas dimensiones se halla en desequilibrio, influye en el desarrollo de las relaciones intersociales, pues la dinámica social condiciona al ser humano desde el equilibrio mental hasta la plenitud de su bienestar orgánico. Pudiésemos aseverar que, hasta

cierto punto, el sistema de bioexistencia del ser humano dependerá de la armonía funcional de la sociedad.

El ser humano desde un planteamiento actual puede determinarse como un ser integral que se desenvuelve dentro de un marco contextual; en él influye una serie de características biológicas, psicológicas, sociales y espirituales. A partir de esta premisa, el ser humano está dotado de conciencia, inteligencia emocional, inteligencia racional, inteligencia espiritual y voluntad –explicada ésta última como la virtud que direcciona la intencionalidad a hechos cargados de afectividad y fundamentados en una creatividad– recursos estos que convierten los hechos comunes en algo extraordinario. Lógicamente, el ser humano es definido, en términos antropológicos, como la personalidad individual y de cohesión colectiva a partir de variables vinculadas a su ubicación temporal (momento histórico) y espacial (lugar donde habita).

El individuo en su totalidad se remite a una serie de dimensiones genéticas y otras de orden social, todas interdependientes unas de otras; el genotipo y el fenotipo tienen una constante conexión de ser y estar. Cuando se desequilibra la salud del ser humano en alguna de sus dimensiones específicas y generales, se hace necesario recurrir a algún área biomédica para poder realizar una aprehensión de la raíz del problema que trastoca la integralidad. En razón didáctica, se hace necesario separar al ser humano en compartimientos estancos, de manera que podamos navegar por las dimensiones que lo constituyen, para conseguir aprehender y comprender mejor la complejidad de su atención integral en salud, en aras de mejorar su calidad de vida.

El trabajador de la salud juega un papel preponderante para armonizar la vida del individuo social, aquél deberá tener siempre presente que el individuo es un ser integral y el ente principal de atención en salud; la vida y la salud están estrechamente ligados: estando enfermo muchas veces no se disfruta los hedonismos esenciales fundamentados en comer y dormir como dos pilares paralelos; esta armonía puede ser fracturada por una bacteria, por un hogo o por un virus, por microorganismos anómalos para el bienestar y, en un lenguaje adaptativo, puede desequilibrase la salud del ser humano a través de “bacterias o parásitos sociales” enmarcados en un rectángulo de pobreza, miseria y fragilidad del sistema; no obstante, para lograr entender al individuo como un todo, además del trabajo interdisciplinario y multiprofesional, se requiere reflexionar sobre los elementos básicos de la condición humana. Lo anotado debe constituirse en una constante función del profesional de salud, y más si desea mejorar o mitigar las amenazas de salud del ser. (Palacio, Alonso, De Vásquez; 2003).

La Salud, Condición Íntima o de la Vida Pública

La salud puede ser interpretada como un asunto íntimo; pero cuando el ser humano aplica todo su conocimiento empírico ancestral para auto reconstruir ese bienestar desde la intimidad y no lo logra, su intimidad se vuelve pública. Difícilmente un ser humano que haya perdido su salud, querrá hacerlo público; el ser humano no quiere que lo vean demacrado, sin fuerzas, sin energías, sin aliento, pero debe desmontarse de toda esa moldura para entregar su vida a aquellos que lo pueden salvar llevándolo de regreso a casa; para ello es fundamental que el ser humano se presente ante la muerte tal y como es, sin darse la oportunidad de inutilizar sus mejores herramientas como son la voluntad, la fe, la disposición a soportar, la necesidad de profundizar su relación con lo Omnipotente, porque un simple virus puede sepultar el cuerpo, estas experiencias extremas hacen que la vida se cargue de otros significados, hacen que esta dimensión espacio-temporal sea un buen lugar para estar y es correcto defender multidisciplar y bio-teológicamente esa voluntad de permanencia en el mundo para seguir respirando, y tomando aguas de la montañas, disfrutando del cielo, de la tierra y de sus frutos, de la música y sus cantores, de los escritores y sus creaciones, de los maestros y sus enseñanzas.

En este mismo orden de ideas surge la siguiente interrogante ¿Qué es la Salud Pública? Una pregunta que no es simple responder. Una respuesta válida es que Salud Pública es la actividad dirigida a mejorar la salud de los habitantes de la aldea global. Ahora bien, para entender mejor esta definición tenemos que diseccionar el término planteado, nos referimos a “Salud”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud no es sólo la ausencia de enfermedad; sino también el estado de bienestar somático, psicológico y social del individuo y de la colectividad. Tal vez sea una conceptualización progresista, en el sentido que considera la salud no sólo como un fenómeno somático (biológico) y psicológico, sino también social o bio-social, reconociendo que las intervenciones sanitaristas incluyen no sólo los servicios clínicos que se centran en su mayor parte en lo somático y psicológico; sino también inteligible en lo cosmovisionario del hombre, quien hace de la vida una interrelación de bienestar energético entre el macrocosmos y el microcosmos terrenal. El hombre en medio de todas las interrelaciones siempre se expone a transitar hacia cuadros de vulnerabilidad. (Navarro, Martínez, Castellanos y Navarro; 1998).

Un Virus Puede Cambiar la Vida: Concepción Bio-Social

La vida del ser humano puede ser destruida en pocas horas por una idea malévola, por una bacteria o por virus. Un virus puede cambiar de la noche a la mañana en términos fugaces la vida de una persona y si el virus es muy agresivo, le puede cambiar el estilo de vida y sus imaginarios a una región y a toda una nación y hasta al mundo en su totalidad. En este punto es necesario repasar esta nomenclatura para seguidamente revisar socio-educativamente los impactos del Covid-19. En este sentido, los virus son conocidos como parásitos de las células, ya que sólo pueden crecer y multiplicarse cuando las invaden. Cuando una célula es invadida por un virus se le conoce como célula hospedera.

Los virus pueden introducirse en diversos organismos, entre ellos los microorganismos, mediante un proceso conocido como infección. En la mayoría de los casos esta infección provoca enfermedades. Los virus pueden tener varios efectos sobre la célula infectada, ya sea que ocasionen una rápida destrucción de la misma o que no destruyan a la célula pero que se mantengan por un largo tiempo produciendo más virus o generando retrasos en la aparición de síntomas de una enfermedad. Los virus se encuentran en la naturaleza en dos estados: el primero es conocido como fase extracelular, la cual les permite transmitirse fácilmente de un hospedero a otro; la otra es la fase intracelular; es decir, cuando los virus pueden multiplicarse. (Contreras, Flores, Talavera., Martínez, López; 1994).

En términos generales la replicación de un virus significa que éste logre que la célula hospedera, produzca todos los componentes esenciales y necesarios para hacer más virus; posteriormente, los componentes pasan a ser ensamblados de manera adecuada y los virus producidos escapan de la célula e infectan a otras más, pro vocando un proceso complejo de expulsión de los virus de todo el sistema orgánico.

Los virus presentan diferentes estrategias de replicación, tanto los virus con ADN como los que contienen ARN. Sin embargo, existen casos como los conocidos como “retrovirus”, los cuales presentan mecanismos separados para replicarse con cada uno de los ácidos nucleicos (ADN y ARN); entre ellos, los más conocidos son los que causan enfermedades importantes, como algunos tipos de cáncer, la infección por virus del papiloma humano (VPH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Pero no todo es malo.

Los virus también pueden proporcionar nuevas propiedades importantes a las células hospederas; por ejemplo, información genética específica para hacerlas más resistentes. La información genética contenida en un virus puede ser heredada cuando la célula hospedera se replica; cada una de las nuevas células recibe la información contenida en el genoma vírico. Una manera de clasificar a los virus es según los hospederos a los que infectan, por lo que existen virus animales, vegetales y bacterianos. Estos últimos (también conocidos como bacteriófagos) han servido como sistemas-modelo para el desarrollo de la investigación en áreas como la biología molecular y la genética. (Contreras, Flores, Talavera, Martínez, López; 1994).

En conclusión, los virus forman parte importante de la naturaleza y su estudio ayuda a conocer un gran número de enfermedades en humanos, animales y plantas. En esta ocasión la ciencia en Europa, los laboratorios de Massachusetts, Detroit, Lion, Suiza y los laboratorios latinoamericanos se han abocado a estudiar al Covid-19 para salvaguardar a la humanidad, estando enfocada toda la ciencia médica en sus distintas ramificaciones a fin de buscar la estructura que pueda diagnosticar y tipificar el coronavirus con la mayor celeridad y efectividad posibles, teniendo un papel destacado la ingeniería médica, junto a la producción masiva de respiradores; en paralelo, se hacen pruebas para determinar si medicamentos ya creados pueden frenar la agresividad del virus, y la esperanza de toda la aldea global se fundamenta en que los científicos puedan hallar la vacuna para ser producida, distribuida y aplicada en masa.

Mirada Parcial del Coronavirus

Las infecciones respiratorias agudas son una entidad muy frecuente en la población general. La mayoría de ellas son debidas a infecciones víricas. Es importante tener como ámbito racional que una de las autonomías más valiosas de los seres humanos es poder respirar por sí solos; por lo tanto, los coronavirus son los principales enemigos de acción orgánica contra dicha facultad humana, pues cuando se deja de respirar nos despedimos del sentido de la vida. En este punto es necesario adentrarnos a conocer parte de los estudios realizados al respecto, no solo para desarrollar una sensibilidad desde la Educación, sino también desde las Ciencias Sociales. En este sentido podemos destacar que se realizó un estudio teniendo como epicentro España, de donde se hizo un análisis de las situaciones clínicas y epidemiológicas de los pacientes adultos que cursaran con infección respiratoria por los coronavirus OC43, NL63 y 229E.

En cuanto a pacientes y métodos la investigación, este estudio se centró en los casos comprendidos entre enero del 2013 y febrero del 2014, dedicándose específicamente a estudiar prospectivamente a todos los pacientes con sospecha clínica de infección respiratoria mediante la toma de un frotis faríngeo y la realización de una reacción en cadena de la polimerasa en transcripción reversa en tiempo real, en búsqueda de coronavirus. Los resultados obtenidos se estructuraron de la siguiente manera: En 48 casos (7,0% de los 686 pacientes incluidos; 12,6% de los 381 en los que se detectó algún virus) se pudo demostrar la presencia de algún coronavirus. En 24 casos se trataba del OC43 (50%), en 14 del NL63 (29%) y en 10 del 229E (21%). La edad media fue de 54, 5 años, con un ligero predominio de varones. Las presentaciones clínicas más frecuentes fueron el cuadro gripal inespecífico (43,7%), la neumonía (29,2%) y la agudización de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (8,3%). El 52% de los pacientes precisaron ingreso hospitalario, en 2 ocasiones en cuidados intensi vos. No se produjo ningún fallecimiento, las conclusiones de este estudio arrojaron que las infecciones respiratorias agudas causadas, por coronavirus inciden preferentemente en varones fumadores en la edad media de la vida, frecuentemente afectados de enfermedades previas. (Reina, López, Rojo, Molinero, y Rubio; 2014).

Así mismo, las infecciones agudas del tracto respiratorio afectan a la población general; sin embargo, presentan una mayor incidencia en las edades extremas de la vida y en los pacientes inmunodeprimidos, en los cuales pueden ser de mayor dificultad transitando a altos niveles de gravedad (Master y Perlman; 2013). Estas infecciones a nivel respiratorio con tendencia (¿con tendencia a? aquí faltó algo) son causadas por virus, resaltando el virus respiratorio sincitial (VRS) en los niños, y los virus de la influenza y los adenovirus en los adultos (Talbot y Falsev; 2010). Sin embargo, la creciente utilización de técnicas y protocolos diagnósticos en la dimensión molecular, ha permitido amplificar el espectro clasificatorio de los virus implicados. (Elden, Loon, Alphen, Hendriksen , Hoepelman, Kraai; 2004)

Los coronavirus humanos son virus ARN que pertenecen taxonómicamente a la subfamilia Coronavirinae y se clasifican en 3 géneros distintos. El género Alphacoronavirus incluye a los coronavirus 229E y NL63, mientras que el género Betacoronavirus contiene a los coronavirus OC43 y HKU11. ( Peiris, Yuen, Osterhaus y Stohr; 2003). Este último género incluye también al coronavirus causante del síndrome respiratorio agudo grave, al recientemente descrito MERS-CoV, causante del síndrome respiratorio grave del Oriente Medio, aunque su posición taxonómica definitiva todavía no está establecida (Zaki, Boheemen, Besterbroer, Osterhaus y Fouchier; 2012). Disponemos de pocos estudios centrados en precisar el papel de los virus en las in- fecciones respiratorias agudas en adultos, siendo aún más escasos los que analizan el papel de los coronavirus. Por ello, hemos creído interesante presentar nuestra experiencia en este tipo de infección respiratoria viral. (Falsey, Walsh y Hayden; 2002).

Rol de la Pedagogía en el Sistema Educativo Global sobre las Coyunturas como el Covid-19

La historia se encarga de estudiar los hechos ocurridos mediante el uso de categorías para evitar un análisis equívoco que se termine tergiversando, para generar una concientización real y no manipulada. En esta misma ilación, el lenguaje juega un papel preponderante al momento de reconstruir el discurso a partir de los sucesos observados o sistematizados, ya que es el medio para llegar al conocimiento histórico. Marc Bloch estudió estos aspectos considerados anacrónicos; a este respecto le permite a Ginzburg dejar planteadas varias consideraciones sobre la objetividad de la escritura histórica, sobre el problema de la temporalidad en relación a la capacidad de significación del lenguaje, y sobre la mediación que inevitablemente atraviesa los testimo- nios con los que trabaja el historiador. (Maldonado; 2016).

El lenguaje es fundamental para mantener una conciencia socio-histórica sistemática y global ante coyunturas globales. En el transcurrir de las décadas sea ha estudiado/ ojo! aquí faltan palabras!!! los dedica a estudiar la ambigüedad semántica que es inherente al lenguaje en general, pero que se convierte en un problema meto dológico central en la investigación histórica debido a dos situaciones señaladas por Bloch: la primera, que la Historia, a diferencia de las ciencias exactas, no ha desarrollado una nomenclatura propia de su quehacer y utiliza el lenguaje cotidiano para expresar sus resultados; y la segunda, que gran parte del lenguaje de la Historia proviene de su objeto de estudio, ¡será que el problema de la enseñanza de los hechos históricos trascendentales de la historia de la humanidad, que ha puesto en gran vulnerabilidad la existencia del mismo, obedece a un problema dialéctico? (Fink; 2004). No obstante el problema radica, de acuerdo a lo que se manifiesta en todas las latitudes de la geografía universal, a la ausencia de una pedagogía de la enseñanza histórica que constantemente impulse el desarrollo científico académico que permita regularmente evidenciar las amenazas virales que puedan masificarse agresivamente en una pandemia. Dicho de otro modo: en una pandemia, es importante mantener desde la pedagogía la sustancialidad de la historia, a saber: evitar que la sociedad se ponga en auto peligro, debido a la desmemoria.

El método de la historia y de las ciencias sociales debe ser revisado, tomando en consideración que la historia no solamente debe estudiar los hechos del pasado, para ser comparados con el presente y proyectar el futuro; sino que pedagógicamente ese concepto universal de la historia, debe ser operacionalizado en el sistema educativo de los países para evitar caer nuevamente en los errores y evolucionar a partir de la superación de esos errores en todo lo concerniente a la mitigación de amenazas: es decir, un caso sería, por ejemplo, si una sociedad supera una dictadura, todo el sistema educativo debe fortalecer el ejercicio democrático de una manera constante y aparecer trasversalmente en el modelo educativo del país, para así evitar que la desmemoria provoque que la población opte por caminos anómalos conducentes al error garrafal de transitar nuevamente a una dictadura; pero también ese concepto universal de la Historia, pedagógica y didácticamente hablando, debe ser aplicado en el transcurrir del tiempo sobre coyunturas de orden biomédico a nivel social.

Los resultados de las investigaciones de las ciencias sociales han informado que el mundo ha entrado en distintas épocas en estados vulnerables debido a epidemias y pandemias o a brotes de enfermedades que se han transmitido de forma sistemática, basta con nombrar la fiebre bubónica, la fiebre amarilla, el Ébola en África occidental, todos ellos concebidos como hechos fisurantes de la vida del ser humano; pero pareciera que no solo como ruptura de la vida, sino también de la memoria, ya que en algunos casos se olvidaron más de las 10.000 y 30.000 muertes causadas por la fiebre amarilla y se olvidaron en otros casos de las 100.000 y 200.000 muertes causadas, según la literatura histórica y médica, por la fiebre bubónica.

La sociedad olvidó de forma muy rápida cuál era el camino de desarrollo y de mayor inversión que debía tomar en la ciencia y la educación. De haberlo tenido presente, se hubiese hecho un trabajo consecutivo de las ciencias sociales para inocular en la sociedad líquida, la memorización sobre la fragilidad humana ante las pandemias y las epidemias, para que las universidades y los centros de investigación pudieran disponer de grandes inversiones económicas que hubiesen permitido avances a gran escala en este ámbito, pudiendo ser hoy día la prueba diagnóstica del Covid-19, una actividad de simple trámite ambulatorio, porque se tendría una maquinaria de ingeniería médica dispuesta para diagnosticar rápidamente, y de seguro, por la tipificación amplia y preventiva del virus.

En el caso del medicamento, con los avances científicos en laboratorio cerrado y abierto, se estaría en la posibilidad actual de adquirir el tratamiento contra el Covid-19 en cualquier droguería de una latitud local o mundial. Sabemos que el mundo pandémico, desde cierto punto de vista, puede ser predecible a través de las ciencias exactas; la gran mayoría de los procesos epidémicos y pandémicos son estudiables, previsibles y mitigables. Por eso, la crítica constructiva después que se supere esta etapa histórica, los cambios venideros podrán conducir a una nueva etapa importante de la pedagogía de la historia, para diseñar todo el sistema curricular y el método didáctico para que el ser humano no vuelva a transitar de forma cíclica esos procesos que han dañado todas las dimensiones humanas, como lo fueron las olas dictatoriales, sistemas políticos genocidas, guerras biológicas o guerras de interés sociopolítico o socioeconómicos; es fundamental esa revisión para que tengamos una sociedad más consciente democráticamente, medioambientalmente, y en la dimensión familiar y humana en una condición más proteccionista. (Wallerstein, 1996).

Análisis Educativo y Biosocial del Covid-19

El Covid-19 en el campo de la vida cotidiana ha provocado distintos cambios significativos. La familia ha ido al aislamiento con la finalidad de mantenerse a salvo; esta situación nacional y mundial se traduce en un nuevo reto para el núcleo familiar, donde se ponen a prueba las capacidades de comunicación asertiva entre cada uno de los miembros, así como los niveles de altruismo y filantropía para tener la capacidad de dar sin esperar nada a cambio a su prójimo más inmediato, que son los hijos, la esposa y el esposo. El confinamiento pone a prueba la armonía de las relaciones en su sentir más básico, como lo es compartir jornada diurna completa; aspecto muy anhelado por la mayoría de las familias en el mundo para poder compartir el desayuno, el almuerzo y la cena y fortalecerse a partir de la presencia constante de cada uno de los miembros del núcleo.

Estos cambios puede ser concebidos por un gran porcentaje de la población humana global, como una gran oportunidad, tomando en consideración que la presencia física en un mismo espacio de uno de los integrantes de la familia que comúnmente no se ve, –debido a la multiplicidad de sus responsabilidades empresariales, científicas, económicas–, hacen que se genere un beneficio de alegría y felicidad de compartir; pero en el caso de otro gran porcentaje de familias a nivel mundial cuya funcionalidad está resquebrajada, el oxígeno principal para reestructurar el comportamiento operativo de la familia, es precisamente que los principales miembros estén en distintas actividades para desestresarse y autorrealizarse.

Esta dinámica hace que el aislamiento sea un problema qué fractura aún más las relaciones familiares; es por ello que los ciudadanos del mundo deben recurrir a la resiliencia interiorizada como la capacidad de superar los eventos adversos, y ser capaz de tener un desarrollo exitoso a pesar de circunstancias muy adversas (muerte de los padres, guerras, graves traumas, entre otros aspectos). La resiliencia ha cobrado un gran interés en los actuales momentos y poco a poco se va convirtiendo en una herramienta humana sólida para enfrentar el aislamiento (Iglesias; 2006).

La resiliencia en medio del aislamiento es la capacidad para soportar las crisis y adversidades en forma positiva, logrando recobrarse. El término proviene de la física. Se aplica a la elasticidad de un material o cuerpo físico que tiene la capacidad de resistir golpes, choques o impactos fuertes, y volver a su forma original, pero en este caso se apuesta por que, una vez superado el Covid–19, salga una mejor versión humana. Por ejemplo, una persona puede golpearse fuertemente con la misma crisis, más cuando esta persona trabaja la mirada po sitiva reconstructiva, hace que el impacto baje su intensidad, para recobrar así, en la mayor brevedad posible, la fuerza y el sentido de la vida. De tal forma, es recomendable tener presente durante la cuarentena que hay eventos críticos que pueden comportarse como una copa de cristal, si se le arroja contra la pared, estalla en pedazos, para nunca más rehacerse; lo mismo puede aplicarse con las relaciones humanas. La traducción de la expresión inglesa del término “resiliencia” corresponde a “entereza”; es decir, a la fortaleza o resistencia para salir airosos de las pruebas o golpes. La psicología ha tomado este concepto de la física para identificar los procesos, fundamentos y condiciones que ayudan a los individuos y familias a enfrentar con éxito la adversidad. (Cyrulnik, Manciaux, Sánchez, Colmenares, Balegno, L. y Olaya; 2002).

Podríamos concluir que la resiliencia en tiempos de crisis puede ser utilizada como una herramienta para catalizar las emociones y evitar fisuras en la funcionalidad familiar en general, manteniendo a salvo los valores del respeto, el amor, la honestidad incólumes en el transcurrir de todas las etapas de la pandemia.

El aislamiento presenta una dicotomía: por un lado la oportunidad para fortalecer la comunicación asertiva, expresando con claridad y en el tiempo apropiado las emociones y sentimientos, produciéndose de esta manera un gran reto para que las familias que están trastocadas por su disfuncionalidad, puedan reencontrarse desde la cotidianidad, asignándose roles que en tiempos ordinarios no eran asumidos, y que sea a partir de allí donde se produzca el valor del otro, a partir de asumir el rol propio de cada uno de ellos, dándole el significa- do que le corresponda: en la medida que se experimenta este intercambio de roles o “trabajo cooperativo” la familia fracturada comienza a reconstruirse.

Aquellas familias que tienen hijos formándose tanto en la etapa primaria, como en la etapa secundaria, van a generar la concreción intersocial más deseada por los maestros, ya que el maestro dentro del sistema siempre ha manifestado discursivamente o dialécticamente la necesidad insoslayable de que el niño cuente con una mayor presencia de sus padres para la orientación de tareas por medio de conversaciones constantes sustanciadas en el apoyo emocional; dicha motivación debe anclarse en el involucramiento familiar en el proceso de crecimiento y formación escolar. En esta oportunidad se ha cumplido con el propósito de romper con la brecha generacional.

El primer panorama del aislamiento es muy alentador, debido a que se observa cómo se unifica la condición de autonomía de los padres y la condición de autonomía de los niños. La autonomía es comprendida como el patrón de independencia con que los niños fueron educados desde sus primeras edades. Dicha autonomía hace que tengan una mayor cantidad de herramientas factibles para adaptarse rápidamente a los cambios basados en utilizar las tecnologías de la información y la comunicación, para poder comprender temas vinculados a la matemática, la física, la química, la historia, la geografía o las ciencias naturales.

Las herramientas intelectuales, para debatir, criticar y analizar los distintos objetos de estudio, han sido puestos sobre la mesa de debate por parte del maestro, siendo en este panorama donde se observa a hijos y padres revisando la agenda, clasificado en un archivo los link de acceso a la distintas clases de la semana. Asimismo, se suman conductas cooperativas dirigidas a revisar el canal de YouTube para observar videos sobre calentamiento global, desarrollo de políticas económicas, descubrimientos científicos y acercamientos médicos y de ingeniería para contrarrestar el Covid-19. Así las redes sociales se convierten en canales de comunicación entre los estudiantes y los padres, para recomendar materiales, videoconferencias, charlas que puedan nutrir el pensamiento de los niños; es decir: los postulados del E-learning y el pensamiento tecnológico compartido, de la re-alimentación y el buen uso de las redes sociales. El trabajo de par a par deja de ser una utopía y se solidifica a partir de esta coyuntura generada, entre tantas causas, por la desmemorización social.

En la actualidad vemos a esa familia con gran autonomía, dando un salto cualitativo para compartir las mis mas sensaciones y emociones que en distintos grados viven sus hijos al enfrentarse a la explicaciones de la clase en vivo y directo; pero también, este es un mundo virtual que ha permitido que los maestros puedan conocer el compromiso de los padres, a partir de la prosecución de ellos y de los resultados de los estudiantes, de su constancia y participación a través de las distintas plataformas educativas como puede ser Moodle o Zoom, por nombrar unas de ellas, pero también se desmitifica el imaginario que tenía el padre sobre lo que estaba ocurriendo en el aula de clase, cada vez que dejaba a sus hijos en la institución.

Hoy día se responden preguntas constantes del imaginario paternal entre las que destacan ¿Cómo enseña la maestra? ¿Cómo toma en cuenta al niño y a los hijos de los demás? ¿Cómo es su pedagogía y didáctica? ¿Cómo motiva la maestra a los niños? ¿Cuál es el nivel de calidad educativa que imparte la institución? A partir de la sumativa de todo el ejercicio docente y de la planta profesional en general de las distintas instituciones en el mundo, hoy es posible una contraloría y un diagnóstico de la calidad de la educación, pudiendo determinarse cuáles son los padres que están muy comprometidos con esta etapa de interacción social y de aprendizaje, qué tanta formación pragmática o estéril, según su mirada, se puede estar impartiendo en los actuales momentos y qué elementos educativos permean la cosmovisión de su hijo.

Este primer panorama puede ser vinculado con la mirada positiva y constructiva del proceso de enseñanza en los actuales momentos; pero el segundo panorama es desalentador: aquél donde la frustración ha generado violencia, por parte de los padres a los hijos o entre todos los vinculados con el proceso.

Un dato que sale hoy a la palestra, tiene que ver con los padres analfabetas del tema tecnológico, este primer punto ha generado frustración en ellos al no poder ayudar a los hijos y como respuesta de esa frustración de padres a hijos, se generan reclamos basados en frases dirigidas a ellos expresando que si ellos no saben manejar la tecnología, que se la pasan todo el día con un celular, qué quedará para ellos en rol de padres que no tienen esa vinculación constante. Este analfabetismo funcional ha provocado dificultades en procesos de creación de un usuario y una contraseña, o al ingresar el link para acceder a una plataforma o a la sala donde se está dictando la clase. El bajo rendimiento y las respuestas asertivas por parte de los hijos, se ha convertido en causa de controversia en los hogares de bajos niveles de tolerancia, desencadenado maltrato psicológico, físico y racional entendidos estos según Gómez (2006) como:

La negligencia en general, y el maltrato psicológico en particular; la premisa principal consiste en que la responsabilidad de que la relación que se establece entre el padre y el niño sea adecuada, recae en el padre. Los niños pueden mostrar un temperamento difícil, ser provocativos o, en algunos casos, manifestar comportamientos que pueden resultar seriamente difíciles de manejar para los padres. (p.104).

En este sentido el maestro entra como un mediador para responder en contexto a esa realidad, generándose estrategias como las siguientes: elaboración de guías para ser fotocopiadas en la institución y que un adulto sea quien retire la copia, para ser desarrollada en un tiempo establecido y recogida por el maestro para ser evalua da con orientaciones devueltas de manera telefónica o por mensaje. Otros maestros han tenido que desplazar- se en bicicleta o a caballo en las veredas o zonas campestres aledañas a la ciudad. Todo este proceso pedagógico se da por el nivel de voluntad de los maestros, y esa voluntad Rojas (1994) la plantea de la siguiente manera:

Etimológicamente, voluntad procede del latín “voluntasatis”, que significa “querer”. El origen de este término se remonta al siglo X; después, en el XV, aparece la expresión voluntario (del latín “voluntarius”); y también conviene señalar la acepción procedente del latín escolástico, volitio-onis. Tras esta descripción etimológica de la palabra voluntad, hay que decir que ésta implica tres cosas: la potencia de querer, el acto de querer y lo querido o pretendido en sí mismo. (p.9).

Ante la potencia de la Voluntas, los maestros recurren a esta virtud, para recoger los cuadernos, corregirlos y realizar notas explicativas en cada cuaderno, para poder transferir orientaciones básicas en el seguimiento de actividades, trabajos y evaluaciones. Para los niños en esas realidades espaciales, otros maestros han ido a un punto específico del barrio cerca de la institución y recibe de un representante del salón, específicamente un padre, todos los trabajos, los evalúa y luego los deja en el mismo punto, para que ese padre los entregue, a sus estudiantes; esto demuestra que la ética y la filantropía del maestro está volviendo a ser una realidad, tal vez de connotaciones heroicas, en esta coyuntura de salud social. En este sentido, Rodríguez (1992) expresa:

Es difícil educar a las generaciones que han nacido en un mundo hiperactivo y diseñado tecnológicamente. Sin embargo, los seres humanos somos la única especie capaz de enseñar a su descendencia a ser felices. La evolución ha diseñado nuestros cerebros para adaptarnos, interactuar y conectar con otros desde la bondad (p.1).

El aislamiento social en cuarentena ha hecho visible la concepción de la función del maestro como apostola do; dónde éste, en la medida de sus posibilidades, se adentra a acompañar a sus estudiantes, hacerles sentir que no están solos y que para el maestro ellos son los más importantes: son La Vida de la enseñanza proveyendo bienestar emocional para todos los miembros de la familia, quienes en las primeras etapas se mostraron hos tiles por la ausencia del conocimiento tecnológico. En este punto es necesario reforzar la idea con base en la transformación, para ello citaremos a Moraes (2001) quien plantea lo siguiente:

Es en el proceso de transformación en la convivencia que el ser humano se conserva, o no, en su humanidad. Lo mismo ocurre durante el proceso educacional, donde nos transformamos espontáneamente, congruentes con la transformación del otro en el espacio de convivencia. Lo que nos hace humanos según este punto de vista, es nuestro vivir como seres “linguajantes”, cooperativos y amorosos, con conciencia de sí mismos y con conciencia social. (p.1).

En medio de los contextos alentadores, coexisten datos negativos que se hacen presentes en algunas realidades, donde el sistema no flexibiliza su acercamiento en contexto a los estudiantes y las familias en esta realidad le generan más bien a los jóvenes valores de aprendizaje de resiliencia, para poder levantarse de la dificultades de convivencia familiar; es allí donde el valor de la educación, adquiere una ponderación mucho más alta de parte de la sociedad como también de los padres, dándose una revalorización de la educación como profesión generadora de un acompañamiento asertivo de las nuevas generaciones que acuden a las instituciones educativas del mundo.

El Covid-19 tiene múltiples características compartidas con los microorganismos, entendiendo que hay más de 9 millones de microorganismos entre hongos bacterias y virus; un gran porcentaje de ellos no están iden tificados ni tipificados, elemento que nos hace inferir que la sociedad mundial está expuesta a que, superada esta etapa, se puedan presentar otras coyunturas similares, otras tipologías de coronavirus que puedan poner la existencia humana en el punto más vulnerable registrado en la literatura Bio humana; en este sentido, es importante hacer una interpretación lingüística que vaya más allá de los datos porcentuales de la taxonomía epidémica.

EL Covid-19 ha permitido que el tiempo se frene y que no veamos el inicio y el clímax del día de una manera tan difuminante o etérea, arrojando el medioambiente muchos respiros necesarios: los mares se volvieron a cristalizar, igual que los océanos; las ballenas y los delfines salieron de los “agujeros negros” marítimos para disfrutar a plenitud de la luz del día, un acto natural que se volvió enigmático por la movilidad humana en rol de turista. La naturaleza marina y los bosques volvieron a florecer. La humanidad ha sido testigo de ello a través de la fotografía y de los satélites. Los animales que fueron encarcelados en la distancia por las máquinas creadas por la mano del hombre, hoy en el medio del silencio se trasladan a los lugares donde antes habitaron, pero donde lamentablemente hoy no se encuentran los árboles, arbustos y frutos de los que antes comían, porque han sido invadidos por la selva de concreto. Es importante recordar cada vez que sea posible, el daño propinado a la tierra. En ese sentido, Gichuki, Brouwer, Davies, Vidal, Kuzee, Magero, & Gilbey, B. (2019), expresan que “La degradación de las tierras a través de actividades humanas está afectando negativamente al bienestar de al menos 3200 millones de personas, empujando al planeta hacia una sexta extinción masiva de especies y con un coste superior al 10 %”(p.1).

El ser humano en esta etapa ha podido escuchar nuevamente el silencio, un silencio necesario para la mente sin la necesidad de recurrir al mindfulness, para tener una atención plena del transcurrir de la vida. En este sentido Breton, (2006) expresa:

Si el hombre se hace presente, ante todo, con su palabra; también lo hace inevitablemente con su silencio. La relación con el mundo no solo se teje en la continuidad del lenguaje, sino también en los momentos de reflexión, contemplación o retiro; es decir, en los muchos momentos en que el hombre calla. El latín distingue dos formas de silencio: “tacere” es un verbo activo, cuyo sujeto es una persona, que significa interrupción o ausencia de palabra; “silere” es un verbo intransitivo, que no solo se aplica al hombre sino también a la naturaleza. (p.13).

Los seres humanos han vuelto a su condición filosófica, se cuestionan conectándose nuevamente con la vena poética del ser y estar, se han detenido a contemplar la mirada de los hijos, de los esposos, de los padres, han podido detallar el color de las flores del jardín, han tenido tiempo de sobra para hablar con Dios y hablar sobre la vida que se ha vivido y sobre la vida que debe vivirse; este tiempo ha permitido que los que querían terminar el proyecto del libro engavetado fuera publicado, los que soñaron con ser padres pero el cansancio de la ciudad los alejaba, se han embarcado en la fuente de la creación.

Este tiempo nos ha hecho a muchos más humanizadores, pero a otros más frívolos. Los que se han humanizado más son aquellos que constantemente veían a sus seres queridos, y ahora el aislamiento evita el beso matutino o el abrazo de noche. Este distanciamiento da nacimiento a un nuevo tipo de amor, que permite comprender a los que hoy día están en sus hogares, sin puentes que lo acerquen a la brevedad posible a sus se res queridos, comprendiéndose mejor al emigrante que lo ha dejado todo, que dejó a su familia, a sus amigos, a sus vecinos, a sus olores, sus montañas y playas, incluso la posibilidad de respirar y de tocar su tierra. Por eso, tal vez muchos comprenderán ahora la lágrima interna del emigrante venezolano, pero hay otros a quienes los ha invadido la frivolidad sepultando la empatía y han fortalecido la mirada estéril por el acrecentamiento del miedo al contagio, arrojando como consecuencia que muchos niños y ancianos estén en la calle porque fue- ron botados de sus casas de alquiler. El Covid–19 ha generado otras muertes, como la de la bondad. Muchos prefieren emprender la travesía andina para morir en su tierra natal y junto a sus seres queridos. Mientras el Covid-19 acecha haciendo que muchos corran a casa, hay otros que oran para no encontrarse frente a frente, en la ruta de regreso a casa.

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Notas de autor

* https://orcid.org/0000-0002-8306-3861

plaracalder@uniminuto.edu.co

Teléfono de contacto: 3023741727

Programa de Pedagogía Infantil Corporación Universitaria Minuto de Dios Bucaramanga Departamento Santander. Colombia

Información adicional

Pablo Lleral Lara Calderón.: Profesor- Investigador del Programa de Pedagogía Infantil de la Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO, Departamento de San tander-Bucaramanga. Licenciado en Historia, Licenciado en Educación Mención Ciencias Sociales (Universidad de Los Andes – Venezuela), Magister en Historia de Venezuela (Universidad de Los Andes – Venezuela) Doctor en Ciencias Humanas (Universidad de Los Andes). Catedrático universitario, humanista, Líder de investigación del Programa de Pedagogía Infantil de la Corporación Universitaria Minuto de Dios (Colombia), investigador adscrito al Centro de Ciencias Humanas de la Universidad de Los Andes, investigador acreditado en Minciencia, Fundador del Archivo de Historia Oral del Municipio Santos Marquina- Venezuela, investigador colaborador del Museo de la Cultura Oral An dina, autor de artículos de historia, oralidad, ecología, psicología, pedagogía, economía, epistemología organización empresarial, coautor del libro Los Nevados Cuenta su historia y del libro titulado Las Competencias y la Sociedad del Conocimiento

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