Resumen: En presente trabajo es un adelanto de los resultados del Postdoctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), en el cual se abordó el tema de “Las Pedagogías,Paz y Poblaciones Resilientes en el marco del Postacuerdo colombiano.” Justo nos sorprendió la PandemiaCovid-19, en la etapa final, y por eso se elaboró esta versión de la Pedagogía Apofática, a manera de corolario. En ese sentido, está dedicada a trabajar la otra mirada de lo que debería ser la Pedagogía en la etapa en/postpandemia. Metodológicamente nos inspiramos en la tradición de la Escuela de Francfort, de donde se manerael término Apofática, en la tradición de la dialéctica negativa (Adorno), para aportar la lectura a la Pedagogía Apofática como la Pedagogía anti-establisment. En ese esfuerzo que muestra el por qué es necesario para elmundo el desaprender de la racionalidad hegemónica de la Modernidad respecto de la naturaleza, los animales y la sociedad. En síntesis, es una Pedagogía que enseña al revés, desacelerando, repedagogizando la vidacotidiana, enseñando el desconsumo; es anti-establishment.
Palabras clave:PedagogíaPedagogía,ApofáticaApofática,ModernidadModernidad,PostmodernidadPostmodernidad,TransmodernidadTransmodernidad.
Abstract: This work is a preview of the results of the Postdoctorate in Educational Sciences at the Pedagogical and Technological University of Colombia (UPTC), which addressed the topic of “Pedagogies, Peace and Resilient Populations within the frame work of the Colombian Post-agreement.” We were just surprised by the Covit Pandemic19, in the final stage, and that is why this version of the Apophatic Pedagogy was developed, as acorollary. In this sense, it is dedicated to working the other perspective of what Pedagogy should be in thestage in / post pandemic. Methodologically we are inspired by the tradition of the Frankfurt School, from where the term Apopathic is used, in the tradition of negative dialectic (Adorno), to contribute reading to Apopathic Pedagogy as anti-establishment Pedagogy. In this effort that shows why it is necessary for the world to un learn the hegemonic rationality of Modernity with respect to nature, animals and society. In short, it isa Pedagogy that teaches the other way around, slowing down, re-pedagogizing everyday life, teaching wastefulness;it is anti-establishment.
Keywords: Pedagogy, Apophatic, Modernity, Postmodernity, Transmodernity.
Investigación Arbitrada
La pedagogía apofática, una nueva pedagogía de la desaceleración ante el Covid-19
The apopathic pedagogy, a new pedagogy of the slowdown before the Covid-19

Recepción: 08 Julio 2020
Aprobación: 14 Julio 2020


El agotamiento del paradigma educativo de la Modernidad ha sido trabajado por múltiples autores, pero sobre todo por la crítica postmoderna. En nuestro caso, ha sido una línea de investigación que hemos desarrollado desde la década del 90 del siglo pasado.1
El término Pedagogía Apofática, que proponemos a la comunidad científica, para abordar los impactos de la pandemia del Covid-19 a las Pedagogías alternativas.2 Nos proponemos abrir el debate, para las inquietudes que introduce la pedagogía apofática en/post pandemia del Covid-19. La pedagogía Apofática deviene del verbo apofasko, que significa “negar”. Así como se construyó una «teología apofática” así también los nuevos tiempos nos inducen a pensar en una pedagogía apofática. Nuestro objetivo es presentar avances sobre las implicaciones de lo que debería ser una nueva pedagogía en el marco de las enseñanzas que nos está dejando la pandemia Covid-19, en la etapa escatológica de la Modernidad; “La pandemia de coronavirus es una manifestación entre muchas del modelo de sociedad que comenzó a imponerse a nivel mundial a partir del siglo XVII y que ahora está llegando a su etapa final.”3 Sabemos que el tema no aplica tanto a la comprensión sincrónica del tiempo sino al comportamiento mental de los seres humanos.
En ese sentido, si la Modernidad construyó un movimiento pedagógico, desde Juan Amos Comenio, que buscaba la comprensión pansófica de la sociedad y la transformación de la naturaleza; exactamente la pedagogía apofática tiene como principal intencionalidad el sentido contrario, la formativa para el desaprender ese modelo: el formar para la desaceleración. Por eso pensamos las nuevas estrategias cognitivas deben estimular el desprogramar la competitividad exacerbada; es una suerte contraria, es una pedagogía que enseña al revés, desacelerando, repedagogizando la vida cotidiana, enseñando el desconsumo. Es antisistema como la dialéc- tica negativa.
Es programarnos para ver en mundo al revés. Mientras la Modernidad buscaba según Manuel Kant, en la Crítica de la Razón Pura (1781), “arrancarle los secretos a la naturaleza” y transformarla para nuestro capricho. Hoy se trata de lo contrario, aprender respetarla y a convivir juntos, como un eslabón del sistema. El hombre primitivo tuvo mayor conciencia ecológica, que el homo sapiens sapiens. En reciente trabajo sobre la Teoría de la Evolución se señala esa misma característica en los primeros homínidos, desde el descubrimiento en Atapuerca (1994), donde se descubre el Homo antecesor, en la línea directa del Homo sapiens; pues hace 100.000 años coexistían al menos 5 especies de seres humanos; los Sapiens, Los Neandertales, los Floresiensis; los Erectus y los Denisovanos, de Siberia.4
Incluso la comprensión que se tenía de los animales5 debe ser redefinida, hasta el punto que se abre un debate sobre los derechos fundamentales de los animales.6 He aquí otro de los prejuicios que debe desaprender esa pedagogía emergente postpandemia, y que pone en tela de juicio el criterio de maltrato y producción en serie de los animales en la Modernidad. Hoy diríamos que el principal objetivo de la pedagogía es educar en el respeto inexorable de la naturaleza y los animales;7 se trata es de invertir la llamada Tesis XI de Marx sobre Feuerbach, según la cual: “los filósofos se han dedicado a contemplar el mundo, cuando de lo que se trata es de transformarlo.” Exactamente se trata de lo contrario, contemplar, admirar, entrar en el estado de estupefacción de los primeros filósofos, los physicos, que tenían como primera actitud la capacidad de impresionarse ante la naturaleza, para luego preguntarse. Es curioso que Jeremias Benthan8 ya había adelantado la posibili- dad sentiente del animal, en una época dominada mentalmente por la Aufklärung.
Retomamos también el concepto de dialéctica negativa (Adorno) para abordar la pedagogía negativa, la dialéctica negativa como una obra fundamental del pensamiento de Adorno. En ella el autor desarrolla las antinomias de la razón instrumental, y la propuesta de una nueva racionalidad, una razón de carácter dialéctica, negativa y material, en la cual, está presente la no identidad entre sujeto y objeto, entre pensamiento y realidad. De este modo, Adorno9 define “la Dialéctica Negativa (como) un antisistema. Con los medios de una lógica deductiva, la Dialéctica Negativa rechaza el principio de unidad y la omnipotencia y superioridad del concepto.”10 La dialéctica negativa nos enseña que el método de proceder es el análisis de “modelos” de su propia epistemología crítica.
Para la Pedagogía Apofática es fundamental esa visión de la dialéctica negativa, pues permite denunciar el concepto de razón imperante y omnipotente de la Modernidad, que ha propiciado una irracionalidad manifiesta, y al mismo tiempo, proponer los principios para una nueva racionalidad de carácter crítica, dialéctica y negativa. Implica poner en evidencia la falsa apariencia de la racionalidad de la razón. Pensamos que esa propuesta de la Escuela de Frankfurt sigue pendiente en el siglo XXI. Que frente al tema de la pandemia Covid-19 nos permite echar mano para revisar las raíces fundacionales de las Pedagogías, la Paz y la Resiliencia; que como dijera e Max Horkheimer es muy importante porque “la formulación de lo negativo en la época de transición era más importante que las carreras académicas. Lo que los unió fue la aproximación crítica a la sociedad existente”.11 Igualmente, seguimos pensando que más que la profesionalización es importante revisar las dimensiones de ese desiderátum. La autodestrucción del hombre de la Modernidad, nos lleva a pensar en ese relentizar, so pena de ser los últimos en pocos años.
La pandemia covit 19 nos hace pasar de la utopía a las distopías. Si la Modernidad le apostaba a la Utopía como la búsqueda de la tierra prometida, influida por la tradición del tiempo homérico de la tradición judaica; la etapa postpandemia Covid-19, deberá preocuparse más por hacer lecturas críticas que desconecten con ese tiempo programado. Compartimos con Harari (2020), que el nuevo tiempo estará atravesado por dos distopías atravesadas por la nueva tecnología de dominación;12 “Nos hallamos ante dos distopías distintas que encajan entre sí. La distopía del capitalismo de vigilancia en la que no hay un dictador como el de Gran Hermano pero en que, cada vez más, las decisiones las irá tomando un algoritmo, y no sólo decisiones sobre qué comer o dónde comprar, sino decisiones sobre dónde trabajar, dónde estudiar, con quién salir, con quién casarse y a quién votar. Me gustaría saber si hay algo en los seres humanos que, por definición, no se pueda descifrar. Podemos llegar a un punto en el que un algoritmo tome esas decisiones mejor que yo. Esta línea de distopía nos es un poco más familiar en esta parte del mundo. Pero luego tienes la distopía propia de un régimen totalitario basada en un sistema de vigilancia total. Algo así como los regímenes totalitarios del siglo XX pero aumentados con sensores biométricos y capacidad para realizar un seguimiento de todos y cada uno de los individuos las 24 horas del día. Es decir, lo que en los días de Stalin o Hitler era absolutamente imposible porque no tenían la tecnología, tal vez sea posible en 20 o 30 años.”13
La cosificación del ser humano se define ahora por la algoritmización, ya no somos persona humana (Jacques Maritain) sino un código de barras cual “soldado universal programado”, un código alfanumérico en Google Scholard, y pronto, un chip electrónico sincronizado en tiempo real con los centros de control del Estado.
La pandemia Covid-19 sirvió para levantar la data de las relaciones interpersonales, para indicar dónde andas, con quién vives, y a hasta la temperatura corporal, es imposición y control de una racionalidad corpórea. Esta se dice que fue una de las razones que permitió controlar rápidamente la pandemia en Wuham, China. El problema es, a qué precio?, sacrificando la libertad?
La primera distopía significa una nueva hegemonía de la razón instrumental, en donde estará siendo determinado nuestro ser, no por las ideologías de las llamadas izquierdas o derechas, sino por los algoritmos. Por eso debemos el tema de la inteligencia artificial no es sólo un problema de equipos de computación o internet, sino la capacidad de desarrollar para qué sirve, y el sentido teleológico de esas tecnologías. Esta advertencia se convierte en un desafío y amenaza, pues pareciera que se multiplicará la subalternidad del pensamiento colonial sobre los países de América Latina; en donde los gobiernos piensan que el problema de la equidad y la superación de la violencia estructural se soluciona con llevar más equipos de computación, y no con un modelo educativo crítico a las masas populares, en donde se pueda realmente compensar con un Estado bienestar que llegue a los más vulnerables. En Colombia, en el marco de la pandemia se impulsa una política de Estado de llevar “Computadoras para Educar”: “el Programa del Gobierno Nacional de mayor impacto social que genera equidad a través de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, fomentando la calidad de la educación bajo un modelo sostenible. Es una asociación integrada por la Presidencia de la República, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el Ministerio de Educación Nacional, el Fondo TIC y el Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, para promover las TIC como un factor de desarrollo equitativo y sostenible en Colombia. Pone las TIC al alcance de las comunidades educativas, especialmente en las sedes educativas públicas del país, mediante la entrega de equipos de cómputo y la formación a los docentes para su máximo aprovechamiento. Adelanta esta labor de forma ambientalmente responsable, siendo un referente de aprovechamiento de residuos electrónicos como sector público, a nivel latinoamericano.”14
Lo propio hicieron importantes universidades, quienes entregaron laptops y paquetes de datos de 20 GB a estudiantes en la pandemia Covid-19, pero las críticas según constatamos en las redes sociales, es que se llegó no siempre a quienes más las necesitaban, o sea, a quienes viven en sectores rurales y más vulnerables. Un problema estructural que hay que revisar.
La experiencia en Venezuela, demostró que los equipos no son suficientes por sí solos. Durante el gobierno del presidente Chávez, se proyectó que llegando con las laptop (canaimas) o tables sería suficiente para superar la desigualdad y lograr una mayor equidad educativa. Los números resultados engañosos. El Proyecto Canaima Educativo surgió el 27 de septiembre de 2008, en acuerdo entre el gobierno de Portugal y el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. El 21 de septiembre del año 2009 se lanzó desde la Parroquia 23 de Enero del Municipio Libertador en Caracas, con la entrega 50 mil computadoras en mil 90 instituciones; y se conoció como la primera fase del proyecto: la Canaima va a la Escuela. 10 años más tarde se comenzaron a ver las canaimas (laptop) en las ventas ambulantes de la fronteriza ciudad de Cúcuta, en donde eran intercam biadas por alimentos o COP para poder migrar los nacionales venezolanos a otros países, por la crisis humanitaria, y la declinación de un modelo económico que hizo migrar a más de 4,5 millones de venezolanos. La crisis de un modelo educativo no sostenible que prometió equidad pero bozaleando el pensamiento disidente fue un fracaso.15 Y esta premisa se conecta con la segunda distopía.
Y, la segunda distopía, la pérdida sistemática de los derechos, por una vigilancia total propia de las “corona-dictaduras” o corona-democracias” que parecieran inducir a la nazificación;16 sobre todo en la imposición de las democracias “blandas”, en donde el sujeto queda alienado de su condición de soberano. Ya sea, porque está enajenado de su conciencia por la ideología dominante o porque claudicó sus luchas de libertad. Los gobiernos ensayan las reacciones colectivas antes sus políticas de Estado, y así programar la sumisión paulatina. El despertar en el tiempo de la historia inmediata, en los EEUU luego del caso la muerte inducida a George Floyd por un policía, nos permite decir que hay reservas morales, en donde se expresan las luchas sociales contra la discriminación étnica contra las comunidades afrodescendiente y latina. Rechazamos la violencia pero reivindicamos las manifestaciones que expresan ese descontento.
En el caso Colombiano, el más reciente caso de la muerte del líder U´wa, Joel Aguablanca, quien participó en proyectos del Grupo Hisula liderados con la Dra. Diana Soto Arango, nos hizo sentir de cerca la impotencia ante la violencia gubernamental; al respecto Diego Naranjo manifestó: “Lamento profundamente la muerte del colega, amigo, educador U’wa Joel Aguablanca Villamizar; no puedo parar de sentir dolor y con la rabia en la garganta, no he hecho otra cosa que compartir en redes sociales la noticia de su asesinato. Es un hecho aterrador que se suma a la muerte de cientos de líderes que trabajan por sus comunidades. En el caso de Joel, coordinador educativo de la nación U´wa, lo recuerdo y siento su pérdida irreparable con más indignación, porque tuve la oportunidad de compartir con él escenarios de diálogo alrededor de la educación intercultural, de las posibilidades que tiene en medio de nuestros contextos tan abrumadores y difíciles. En una de estas reuniones presentó el Proyecto Educativo Comunitario PEC; un avance significativo en torno a la educación propia de la nación U’wa, su asesinato deja un profundo vacío en quienes trabajamos con él otra educación posible.”17
Estos casos ponen en duda la eficacia de los procesos de Paz, sobre todo por el escalamiento de la violencia hacia los líderes sociales; se incrementa en 53% la muerte de líderes sociales, respecto del 2019: “El informe lo presentó la Fundación Ideas para la Paz (FIP). Titulado “Dinámicas de la confrontación armada y su impacto humanitario y ambiental”, hace un conteo preocupante: 16 líderes fueron asesinados en enero, 11 en febrero, 13 en marzo y nueve en abril, para un total de 49, mientras que en los primeros cuatro meses de 2019 fueron 32. De ahí sale ese 53 %. Más aún, dice la Fundación, “los departamentos más críticos durante el primer cuatrimestre de 2020 fueron Cauca (con 14 homicidios), Putumayo (6) y Antioquia (5) (…) Las malas noticias no terminan ahí. Las muertes violentas vienen creciendo especialmente en Tumaco y Buena- ventura, territorios en disputa y esenciales para la construcción de un país en paz. Además, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alertó que en los primeros cuatro meses de 2020 crecieron un 5 % los desplazamientos forzados, de los cuales más de la mitad (57 %) fueron masivos. En la Colombia de 2020 todavía hay cientos de personas que tienen que abandonar sus hogares, sus trabajos y sus tierras escapando del riesgo de ser asesinadas. Es una tragedia.”18 Una vez más se ratifica que si no des- montamos la vieja pedagogía social inspirada en la ley mosaica y la mentalidad de la violencia, no será posible la consolidación de una Paz duradera y estable.
La pedagogía se convirtió históricamente en la aporía más importante, porque no enseñó a la construcción de la Paz desde el ser interior, desde la práctica de la no-violencia; sino que se alió con el proyecto de la Modernidad para plantear una teleología de la educación alineada con el discurso competitivo destructor de la naturales, y la conquista y subaltenidad de las culturas regionales de la violencia, la moral guerrerista, la moral de señores que explicara Federico Nietzsche. Ese destino vengador, se empoderó de la pedagogía trasnochada que le apostó a la imposición de la Areté del héroe homérico, antes que al diálogo socrático de la Eumeneis Elenchoi. Esa mirada fue discriminatoria, hasta para aceptar el llamado pensamiento débil en el altar de la Paidea; a los pensadores alternativos, los llamados “babas- cool”, también tienen derecho de estar en el Olimpo de la Paidea.19 Aspecto que nos ratifica Alex Fergusson, en su obra La Humanidad Posible. En la cual nos ratifica el declive del proyecto occidental de la Modernidad, centro europeo. Es una excelente oportunidad para preguntarnos por el modelo de civilización, que fue puesto en tela de juicio por el Covid-19, al demostrar el error de hipostasiar la explotación desmesurada del ambiente y el orden de vida nada sostenible. Igualmente, se destaca en la obra la recuperación del “factor místico que nos invita a considerar la espiritualidad humana, que la mayoría elude, como elemento en la búsqueda de un futuro que valga la pena vivir.”20
Por cierto, Carlos Rincón Bolívar sugiere la revisión la cultura del héroe en la mentalidad colectiva Colombiana, esa tendencia a la hipostasis que “epitomizan la personalidad de los héroes de la Atenas de Suramérica”21, y genera magnificación para ocultar falencias como la violencia estructural. Podría interpretarse, Nietzsche mediente, como una reminiscencia de la moral de señores. Aporta el concepto de automonumentalización, como una magnificación de lugares y héroes, una tendencia a superar porque oculta verdades de los más vulnerables; “Y aquellos quienes, aún hoy, viven de la fantasmagoría de Bogotá como “Atenas suramericana”, emblema que, precisamente, Rincón deja en ruinas en una de sus recientes investigaciones: “Con el nombre de ‘la Atenas de Suramérica’ estamos ante un caso inusualmente complejo de automonumentalización, en que el discurso sobre la ciudad debía proveer un aura legitimadora para ejercer desde ella el poder en el Estado autoritario colombiano” (2005: 132). El tejido de la tradición de pensamiento predominante en Colombia es el de la clausura: la Atenas de Suramérica, como veremos, no era más que una aldea, y sobre todo, una fantasía despótica. A propósito de las élites que propiciaron dicha automonumentalización, Rincón discute los rasgos que “epitomizan la personalidad de los héroes de la Atenas de Suramérica”, cuadro sintomático de una moral esclava: “la cortesía del cachaco, remedo del París del II Imperio francés, la rusticidad y las costumbres de frugalidad mezcladas con manías y excentricidades, entrecruzadas con la obediencia a la lógica del conflicto por el poder” (2005: 142). De allí, prosigue, que “muchos de ellos se enorgullecieran de no haber salido de Bogotá y sus alrededores, y de no haber visto nunca el mar” (142).”22
El tema del heroísmo ha salido en los imaginarios sociales para etiquetar a los médicos y la personal sanitario, pero la respuesta ha tenido matices. Algunos han rechazado esa imagen de héroe, por considerar que esconde la responsabilidad del gobierno al no entregárseles suficiente protección. El heroísmo como figura arquetipal griega produjo la sociedad que tenemos, la Sociedad que anuló al ser humano y destruyó el planeta. La psicología del héroe23 nos lanzó a conquistar sueños, pero olvidando que primero se conquista la vida, se conquista la realización interior, se conquista el ser sí mismo, se conquista el ser humano. El heroísmo en la cultura griega estaba representada por la reproducción del valor de la guerra, y así la “andreia” se convierte en la primera virtud del héroe. Apostarle a la sombra del héroe en el momento actual, es una visión trasnochada que merece ser revisada. Ya no queremos más héroes, claman aquellos que son etiquetados para ocultarles las verdaderas falencias. Los médicos no quieren ser etiquetados como héroes, mientras mueren por desidia gubernamental, al no ser valorados en su justo sueldo y cuidados que requieren frente al Covid-19.
Los niños tampoco quieren ser héroes. La generación heroica a veces quiere ver reproducida en su descendencia esa sombra. Héroes para cumplir metas que no tienen tasa de retorno. Héroes para apostarle compromisos sociales que llenan de frustración la vida. Héroes para hacer estudios universitarios que ya están superados por la dinámica de la sociedad. 50% de las carreras actuales estarán obsoletas, según la proyección de UNESCO. Ellos quieren ser ellos mismos. No ser héroes. Nosotros queremos lanzarlos a la heroicidad para que vuelen alto, a sabiendas de que incurrimos en la paradoja deicaro. Somos parte de la generación que le apostó al mayo francés, que produjo la generación de los “niños malditos de la historia” al decir de Jean Baudrillard. Es necesario repensar la educación y el maestro, pero no queremos más héroes. La proyección de las universidades (Oxford) es que a 10 años, el 50% de las carreras de hoy, no serán necesarias; “Desde que un estudio de la Universidad de Oxford pronosticó que 47% de los empleos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con inteligencia artificial en Estados Unidos.”24 La sustitución de empleos y la desaparición de empleos pareciera ser el destino de la nueva sociedad, “La desaparición de empleos está aumentando de forma exponencial, o sea, a pasos cada vez más acelerados. Lo vemos todos los días a nuestro alrededor. En años no muy lejanos hemos constatado la gradual extinción de los ascensoristas, las operadoras telefónicas, los barrenderos que limpiaban las calles con un rastrillo, y muchos obreros de fábricas manufactureras, que están siendo reemplazados por robots... Hasta los propios responsables de la revolución tecnológica –figuras como el fundador de Microsoft, Bill Gates, y el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg– están admitiendo por primera vez que el desempleo causado por la tecnología, el así llamado desempleo tecnológico, podría convertirse en el gran conflicto mundial del siglo xxi”25
Hay la tendencia a repensar el lugar de los niños en la pandemia, como los nuevos héroes de la pandemia. Lo cual ha sido propicio para recordar el discurso del héroe históricamente en el imaginario colectivo. El discurso del héroe como discurso salvador, se agotó y se requiere repensar una sociedad sin héroes. Los discursos de los héroes construyeron el fascismo, el falangismo, pero también las desviaciones del socialismo, el comunismo y las vertientes más criollas que deformaron el pensamiento bolivariano.26 El discurso del héroe construyó el mesianismo político, el egoísmo como principio del espíritu del capitalismo27 y la justificación de la destrucción del planeta, en la ética permisiva, según la cual: todo lo técnicamente posible es éticamente necesario. Llevándose por delante lo que fuera, en nombre del desarrollo. El error que debe ser enmendado, es el reto que nos plantea el Covid-19. Ya el filósofo alemán G. W. F. Hegel en su momento nos alertó del peligro de la sociedad que amerita héroes; “Desdicha al pueblo que tiene necesidad de héroes”.28
Frente a esta Areté guerrerista proponemos la Areté de la EUMENEIS ELENCHOI, la Areté del Gorgias de Platón, la Areté de la dialogicidad gadameriana; aquella que es capaz de renunciar a sí misma a la razón, en aras de la Paz. Es una pedagogía negativa, porque construye un antidiscurso oficial. Es así como la Pedagogía Apofática, con toda la crueldad que encarna frente a la experiencia del Covid-19, nos enseña una oportunidad, REPEDAGOGIZARNOS SOCIALMENTE.
La hegemonía de la conectividad amenaza con ser la herramienta de la llamada “siliconización del mundo”29; esa intensificación y la expansión a nivel mundial de la llamada “verdad siliconiana” será determinada más por la monetización progresiva de la vida a través de los datos. Serán los nuevos ideales de las generaciones emergentes, el emprendimiento, la telemática y el desarrollo de empresas start-up son los modelos que esta visión de masifica a nivel global. La invasión de la intimidad y la vida cotidiana de las personas estará determinada por el imperio de los datos que puedan comercializarse. En el mundo académico ya no interesa qué tan importante sea su curriculum vitae o su pensamiento, sino cuál el índice h5 o h10, según el Google Scholard. Pareciera ser el destino del investigador y el mundo académico, convertirse en una de las nuevas mercancías, el imperio del big data, el bit tech, los algoritmos y el aprendizaje automático (Machine-Learning).
La digitalización desplazará al maestro tal como lo conocimos en la Modernidad, pues serán los algoritmos los que determinarán el qué, cómo, cuándo y para qué de la formación pedagógica; es una pedagogía apofática, en donde la escuela y el maestro estarán desplazados por la telemática y los acontecimientos.
La pedagogía apofática puede ser aprovecha para generar resiliencia y no ser entregados fácilmente en la post- pandemia a la nueva realidad, con una supuesta nueva normalidad, en la que la sociedad mundial legitima la desigualdad; una “nueva normalidad” que condena a las poblaciones vulnerables al consumo sin conciencia crítica, expuesta a todas las formas posibles de violencia proselitista, de regresión ideológica, y, en suma, al tiempo escatológico planetario. El tema de la pospandemia está diseñando nuevas revisiones a los criterios convencionales, pero al mismo tiempo está diseñado un plan diseñado por la nueva hegemonía planetaria. ES muy importante que los investigadores sociales salgamos de la zona de confort, del acomodo de la Modernidad, para no dejarnos sorprender por cierta candidez. No podemos seguir en la paradoja de intentar medir lo evidente.
El Covid-19 hizo salir a flote la evidencia de la violencia estructural, ocultadas por los países en América Latina, pero también en los países periféricos. Los Estado decretaron la educación virtual como alternativa, pero justamente sirvió para evidenciar que la educación no es tan igualitaria, y menos, equitativa.
E incluso, esa democratización del dolor llegó a las grandes megalópolis del mundo desarrollado, pues no sólo afectó a los estratos dominantes, sino que también se evidenció lo vulnerable del llamado sueño americano; los olvidados en las calles, de los gamines, de la llamada bronxeación de los barrios, en alusión al Bronx de New york es un fenómeno que afecta por igual. Es un tiempo que reta a la necesidad de repensar los nacionalismos y la solidaridad Internacional.
Controlar la pandemia del covit 19 se debate entre la disyuntiva, de cerrar filas en torno del nacionalismo metodológico o el tratamiento blando a las migraciones. Lo cierto es que la primera opción, ha generado xenofobias no sólo entre nacionalidades sino una subcultura depredadora entre nacionales.
Lo más grave de la pandemia del covit 19 es que se ha silenciado el daño mayor. En términos de daños a la comprensión de los Estados, el primer perjudicado no ha sido precisamente la economía sino la democracia misma. El desmoronamiento de la libertad como ejercicio de la democracia, en las llamadas “corona-de- mocracias” y “corona-dictaduras,”30 (Marquart, 2020) en una especie de nazificación de las democracias en América Latina que pareciera ser el efecto cascada que se impone. Es un tema que eleva la reflexión, no solo para el debate puertas adentro del derecho constitucional, en la defensa del Estado de Derecho, frente a las pretendidas visiones que pretenden hipostasiar los modelos nazificantes como ejemplo de virtud frente al tema del combate al Covid-19. Sino, por otra parte, porque permite llevar el debate al compromiso biopolítico de la producción de conocimientos. Una comprensión bioética de la biopolítica nos llevaría a revisar los modelos de eficiencia de los sistemas sanitarios de los Estados frente al tema de las comunidades vulnerables y resilientes.
El tema de fondo del actual proceso de masificación de la pandemia es como generar resiliencia social, en las comunidades, porque finalmente ya está democratizada la pandemia, afectará al menos al 1 de cada 10 de manera grave. El problema como bien lo señala Marquardt, no es cuándo nos alcanzará, lo cual será in- evitable, sino cómo construir un sistema sanitario sostenible que permita ser manejado por los organismos de manera controlada; “es altamente reconocido que no se puede parar la difusión del china-virus sino solo frenar la velocidad de difusión, lo que típicamente se circunnavega por el argumento de que el fin protector no es directamente la salud pública frente al virus, sino evitar la congestión de los sistemas de salud.”31
El tema no es sólo de derechas o izquierdas, como pareciera solo detenerse Boaventura de Sousa Santos en su conversación con Pablo Gentili,32 en reciente entrevista, sino en revisar los linderos más allá de las visiones trasnochadas que etiquetan maniqueamente al neoliberalismo, como malo, que lo es; y al socialismo, como bueno, que no es tan cierto. Una mirada más ideológica que biopolítica requiere de más bioética a la hora de analizar el tema de las implicaciones del Covid-19 puertas adentro de nuestros países en América Latina. Llama mucho la atención cuando se defiende o se silencia los procesos en Venezuela y se ataca solo las visiones de la comprensión de las políticas de Estado en Colombia, Chile, Argentina, etc. Creo que esa mirada no debe ser de doble rasero, sino que debemos apostarle a una revisión más seria, a profundizar más allá de las visiones tarifadas o interesadas; en uno y otro sector, porque no se salvan ni los gobiernos de derecha ni los mal etiquetados de izquierdas. Las izquierdas en América Latina has sufrido revisiones muy importantes, que no deben pasarse por alto; en el caso venezolano, como bien lo decía Jaqueline Clarac de Briceño, “la izquierda se aburguesó”; “Ser de izquierda significaba únicamente serlo dentro del recinto universitario, en los círculos de amigos del mismo partido, quienes formaban la clientela de ese partido y con los cuales se conversaba de política emborrachándose… Lo demás “c´est la crápule” como me dijo un día un dirigente izquierdista que habla francés, es chusma, son las hordas.”33 Así las cosas, tenemos que decir, que en Venezuela la nueva izquierda, luego de más de 20 años de gobiernos que se “autodenominan del pueblo”, ha degenerado en un proyecto político que no supo entender la esencia de la democracia, como es: respetar la capacidad de disenso, la autonomía de los poderes, y al soberano; que aunque sea minoría en algunas oportunidades, no por ello dejaba de serlo.
La indolencia colectiva fue una pedagogía que nos enseñó la Modernidad, y nos convirtió en seres de racionalidades frías y banales, en la generación hard, en la generación soft, en la generación millenials, en la generación que nos presenta ante el Covid-19. El reto pareciera ser la disyuntiva; o nos repensarnos estructuralmente, o bien, están contados los días del ser humano sobre la tierra.
En la pedagogía aposfática interviene un aprendizaje en el que Tánatos está presente, lo que no quisimos aprender por la conciencia de nuestra finitud y conservación de la cadena biológica, lo tendremos que aprender con la tanatofobia por el contagio del Covid-19; ya no será el infierno el que trasnoche nuestra existencia, sino la posibilidad de ser contagiado del Covid-19.
La pandemia del Covid-19 trastoca el tema de las fronteras. El virus no necesitó visa para diseminarse por la aldea global. La llamada anglobalización fue el escenario en el que se instaló silenciosamente. Lo que se tanto se empeñó la Modernidad desarrollar, como fue la homogeneización cultural, en reconocer sólo las culturas hegemónicas sobre las culturas regionales, exactamente es lo que le sirvió de la mayor destrucción. La naturaleza ha logrado su equilibrio es en la diversidad biológica, la diversidad es la esencia de la vida frente a la homogenización; “Una mayor riqueza de la biodiversidad entrañaría una mayor circulación de virus y agentes patógenos entre los animales y, por consiguiente, sería lógico suponer que esto podría aumentar las posibilidades de que se transmitan al hombre. Sin embargo, múltiples estudios demuestran que cuanto mayor es el número de especies vivas menos enfermedades hay, y que una diversidad biológica floreciente tiene un efecto protector en las especies que evolucionan juntas. Solamente cuando se altera un sistema natural se transmiten virus como los causantes del ébola y de la Covid-19.”34
El tema de las migraciones irregulares y los efectos del Covid-19 se hizo especialmente significativo para los venezolanos migrantes en los diversos países del mundo. Particularmente en América Latina se hizo con matices trágicos y la estigmatización de la venezolanidad; incluso intimidando a quienes se atreviesen a hacer miradas laterales no sesgadas.35 Por eso hemos querido repensar algunos de los elementos, siempre pensando en los criterios de la necesidad de una repedagogización de los cánones de la Modernidad, No las faltas a las normas de ortografía moral de esos cánones, sino los mismos cánones. Si en algo nos ayuda la pandemia del Covid-19 es a la necesidad de repensar los tiempos que vivimos. El Covid-19 terminó por democratizar la penuria colectiva que sufre el venezolano en su tierra, y que los llevó a migrar del entonces paraíso saudita de los años 80. El Covid-19 hizo salir a flote la violencia estructural, ocultadas por los países en América Latina e incluso en las grandes megalópolis del mundo desarrollado. Es un proceso que reta a la necesidad de repensar los nacionalismos y la solidaridad Internacional. La ciudadanía es una invención de la Modernidad, los Esta- dos Nacionales son un invento decimonónico. Las fronteras son la reminiscencia de los criterios griegos para estigmatizar a los que extranjeros. El mundo cada vez tendrá que revisar estos criterios frente al momento, que nos demuestra para decirlo con palabras heideggerianas, “somos-un-ser-con-los-demás.”
La comunitariedad es una de las dimensiones básicas del ser humano, y el Covid-19 lo ha demostrado su agotamiento frente a los nuevos tiempos. La discusión nos lleva a abrir nuevamente el debate sobre el paradigma posmoderno, que introduce el concepto con los llamados “sin patria”36. Estos últimos son precisamente aquellas racionalidades que emergen y trivializan la pertenencia a la nación. Para estos jóvenes denominados a sí mismos “sin patria”, el tema de la nación es irrelevante, por cuanto se consideran más ciudadanos de globalización que de una parcela nacional37. Como vemos, el debate no solo es un problema que pone en tela de juicio las fronteras entre países como modos de organización de los nacionalismos, sino que apunta a la re- visión del concepto decimonónico de fronteras centradas en criterios únicos del nacionalismo metodológico.
En América Latina se ha especializado el tema-problema de las migraciones; por ejemplo, se utiliza el nombre de los Derechos Humanos para manipular socialmente la cultura de consumo y justificar nuevas exclusiones. Los gobiernos utilizan la biopolítica para ejercer su poder mortífero sin menoscabo ideológico, pues los gobiernos bien sean de inclinaciones neoliberales o de tendencias socialistas “blandas”, o bien de la social democracia, generan estrategias mucho más sutiles para desprenderse de esa parte de la población de los desplazados, los refugiados, los migrantes irregulares, las comunidades rom, los excluidos socialmente por la bronxeación38 de las ciudades, los raizales,39 los palenqueros,40 los cimarrones, y los indígenas, entre otros, que les resultan excedentes o inconducentes para alcanzar sus metas.
La biopolítica ejercida desde los Estados determina una especie de economía política de la residencia legal; así, la biopolítica es ejercida por el Estado al determinar quiénes pueden obtener la ciudadanía fácilmente por nexo matrimonial o al engendrar un hijo con un nacional. He aquí una sutil forma de presentar la “estatali- zación de lo biológico.”41
Pareciera que se repite el tema de los “sin patria” pero ahora execrados por sus propios gobiernos, acusados de ser armas biológicas del Covid-19; en el caso venezolano: “Es una atrocidad, culpar a quienes regresan, de ser armas biológicas. Atrocidad que ya ha tenido su efecto en la conducta perversa y delictiva del gobernador del Zulia, quien ha dicho que a esos venezolanos les hará pasar la cuarentena judicializados en una celda, si se atreven a ingresar por vías alternas a las oficiales. Los han convertido en los leprosos del presente.”42 Pero además hay que señalar que Covid-19 profundizará la xenofobia hacia los “sin patria”43, de aquellos que son víctimas de la negación de los derechos laborales y humanos, y a quienes se les aplica el nacionalismo metodológico,44 como forma de negarles sus derechos de ciudadanía, a quienes se les busca cercenar las oportunidades por ser migrantes irregulares, amparados en “la lógica estatocéntrica de la soberanía nacional con el imperativo universalista abstracto de los derechos humanos. La figura del “control con rostro humano” podría ayudar a pensar y analizar las transformaciones actuales en materia de política de migraciones internacionales por fuera de la dicotomía derechos humanos versus seguridad (…), inscritas en el nuevo régimen global de control de las migraciones –entendido (…) como “globalización del control migratorio”– que promueven actualmente organismos supranacionales como la Organización Internacional para las Migraciones (oim)45.” La advertencia de Domenech es clave para develar las supuestas políticas de control con rostro humano que son impulsadas por el régimen global de control de las migraciones, pues ese despliegue legitima otras formas de regulación restrictivas, coercitivas y punitivas.46
El tema de los “sin patria” también se les aplica a las comunidades indígenas, a quienes se les maltrata como parias; un político colombiano salió a la palestra tras maltratar fuera de cámara los indígenas del Cauca: “Yo odio a esos hijueputas”: funcionario de MinInterior sobre indígenas del Cauca …, luego de que finalizara una reunión virtual entre indígenas del Cauca y funcionares del MinTIC y del MinInterior, la grabación quedó encendida con micrófonos abiertos y se escucharon las opiniones del funcionario. Revelan audio de funcio- nario de MinInterior insultando a indígenas caucanos.”47
En el pasado se trajeron migraciones por políticas de Estado para exterminar las culturas ancestrales. En el caso de Chile, en la región de la Araucanía mapuche, el tema requiere una segunda lectura, pues fue atípico respecto de todo el continente. La lucha no fue contra el imperio, sino contra el Estado nación, por eso las políticas de Estado se diseñaron para domesticar al indio mapuche, a los “rotos”, como los llaman despectivamente, mediante una aculturación total y destrucción de sus raíces ancestrales. Con ese fin, se diseñó la inmigración de maestros alemanes para la formación de profesores en territorio indígena mapuche, “el saber de la nueva cultura germana, chilena y occidental comienza a desplazar los saberes mapuche (…), la comprensión del legado cultural ancestral indígena comienza a ser eclipsado por los saberes hegemónicos de la escuela chilena con influencia germana”48.
De esta forma, le apostamos a una Pedagogía de las Migraciones que entienda las características particulares de cada individuo sin discriminación étnica ni nacional, en virtud de que la persona humana es producto de la interacción permanente entre los diversos elementos orgánicos, étnicos, religiosos y factores sociales. La enseñanza de la pedagogía apofática nos señala que tenemos que reconocernos como “ser con nosotros”, el llamado de Martin Heidegger a reconocernos como un “ser con losdemás.”49
Es imperativo reconocer la evaluación intersubjetiva del ser-con-los-otros; “Somos en la comunidad con los otros, autoconformándonos con cada decisión, siendo al reactualizar lo real, padeciendo/actualizando su impresión. Sin embargo, hay algo más: “somos lo que hacemos”, también alude a que somos algo más que escritores o plomeros, señala el hecho de que estamos existiendo.”50
A manera de conclusión, la pandemia del Covid-19 develó los vacíos históricos de la comprensión del mundo de la Modernidad, una revisión profunda de la ética de la Modernidad, y en este sentido, a repedagogizar la lebenswelt (mundo de la vida) en el que estábamos acostumbrados a vivir; pero sobre todo, a revisar las variables de la destrucción del planeta y que afectan: el clima, la alteración de la cobertura vegetal, la erosión de la biodiversidad o la desaparición de especies animales (sexta extinción de la vida en la Tierra); y la alteración de los flujos biogeoquímicos, en los que los ciclos del fósforo y el nitrógeno desempeñan un papel esencial.
José Pascual Mora García.: Filósofo, UCV, 1986. Magister en Educación, UNET Táchira,1994. DEA en Historia en Historia de la Educación, Universidad Rovira i Virgili (URV),Tarragona España, 2002. Doctorado en Historia, USM, Caracas 2002. Doctorado enInnovación y Sistema Educativo, URV, Tarragona España, 2009. Postdoctorado en Pedagogías,Paz y Resiliencia. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC),Tunja, 2020. Actualmente es Investigador del Doctorado Rudecolombia de la Universidadde Cundinamarca. Investigador categoría Asociado (I), convocatoria de Colciencias, Ministeriode Ciencia de Colombia. 2019. Investigador del Grupo de Investigación Historiay Prospectiva de la Universidad Latinoamericana HISULA-UPTC, Tunja. CoordinadorGRUPO DE INVESTIGACIÓN HEDURE ULA Táchira. Profesor Titular Emérito dela Universidad de Los Andes-Táchira. Editor fundador de la Revista Heurística, Revistadigital de historia de la Educación y representaciones.
pascualmoraster@gmail.com
Teléfono de contacto: +57 315 8051093
Universidad de Cundinamarca Fusagasugá. Departamento de Cundinamarca. Colombia Doctorado RUDECOLOMBIA Núcleo Universitario “Pedro Rincón Gutiérrez” Universidad de Los AndesMérida - Venezuela

