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Pandemia global. Cuarentena de la angustia
Noris Rondón Albornoz
Noris Rondón Albornoz
Pandemia global. Cuarentena de la angustia
Global pandemic. Quarantine of anguish
Educere, vol. 25, núm. 80, pp. 251-257, 2021
Universidad de los Andes
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Resumen: El artículo que a continuación se presenta se titula: “Pandemia global. Cuarentena de la angustia”, se divide en cuatro partes fundamentales: I Pandemia, II Pánico, III Cuerpo, IV Educación. Como propósito inicial en el apartado I, se ofrece una contextualización que permite una revisión del proceso de la pandemia a nivel global. Seguidamente, a partir del apartado II y hasta el IV, se ofrece una reflexión que aborda al ser como protagonista de esta compleja y exigente experiencia vivida por la humanidad entera en el año 2020. Al ser el humano el ente frágil ante la pandemia, la sociedad que lo contiene, es el escenario que en consecuencia se afecta, por ello en el apartado IV encontraremos rasgos de este deterioro en el proceso educativo venezolano en tiempos de pandemia.

Palabras clave:pandemiapandemia,pánicopánico,cuerpocuerpo,educacióneducación,contagioscontagios,recuperadosrecuperados,víctimasvíctimas.

Abstract: The following article, titled “Global Pandemic. Quarantine of Anguish”, is divided into four fundamental parts: I Pandemic, II Panic, III Corps, IV Education. As an initial purpose in section I, a contextualization that allows a review of the pandemic process at a global level is offered. After this, from section II to IV, it is exposed a reflection that addresses the human being as the protagonist of this complex and demanding expe- rience lived by all of humanity in 2020. As a fragile entity the human being is in the face of the pandemic, the society he lives within is the scenario consequently affected, therefore, in section IV we will find features of this deterioration in the Venezuelan educational process in times of pandemic.

Keywords: pandemic, panic, body, education, infections, recovered, victims.

Carátula del artículo

Investigación Arbitrada

Pandemia global. Cuarentena de la angustia

Global pandemic. Quarantine of anguish

Noris Rondón Albornoz*
Ministerio del Poder Popular para la Educación, Venezuela
Educere, vol. 25, núm. 80, pp. 251-257, 2021
Universidad de los Andes

Recepción: 30 Abril 2020

Aprobación: 27 Mayo 2020







“La ciencia ha eliminado las distancias”.

Pregonaba Melquiades.

“Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra,

sin moverse de su casa”

G.GM

Pandemia

Pandemia, es una palabra compuesta, “Pan”, del prefijo griego Ω α v cuyo significado es totalidad, “Demia” Wan§hmía, enfermedad epidémica, la cual se extiende a países de todos los continentes y que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

Así, la llamada “Pandemia del corona virus”, que recorre el mundo en toda su extensión y longitud, y ha creado una emergencia de salud pública excepcionalmente grave en todas las naciones, no tiene fronteras geográficas, étnicas, ideológicas, de género o edad que la contenga, y por extensión incide en aspectos sociales, económicos, y políticos, de manera global.

Del COVID-19 (SARS-CoV-2) se sabe que nació en Wuhan, Provincia Hubei, China; que es visible sólo al microscopio, y que ante la mirada angustiosa de los seres humanos, es un enemigo invisible, extremadamente diminuto. El mundo cuenta segundo a segundo, para comenzar a ver los avances obtenidos para combatirlo, y se ha propulsado la investigación para hallar la vacuna para salvar vidas humanas.

La ciencia lo sintetizó en siglas, pero estas pocas letras que componen su nomenclatura no traducen su letalidad, la altísima tasa de mortalidad, la gravedad de los padecimientos compromete la vida de miles de pacientes a nivel mundial, y su inusitado poder de contagio al transmitirse de persona a persona mediante el contacto directo. Consecuentemente, la mayoría de los líderes mundiales, se han visto obligados a recomendar estrictas prácticas de higiene personal, a llamar a la reducción de movimientos en los espacios públicos de cada país, a promover el distanciamiento social y a decretar cuarentenas forzadas para preservar la salud pública de sus regiones, e incluso, se llegó a decretar “toque de queda” en algunas ciudades de Latinoamérica. Sólo por dar una muestra, al 18 de Junio de 2020, se reportan 8.300.998 contagios, 449.000 muertos, y 4.000.033 recuperados, a nivel global.

Los reportajes muestran las “dos caras de la moneda”, países desarrollados con calles vacías, comercio cerrado, y vida pública prohibida, con decretos de ayuda en exoneraciones de pagos de servicios, rentas, impuestos, y con presencia de la sociedad civil organizada en respuesta a la alimentación de los más desfavorecidos. En contraposición vemos países pobres, que exhiben imágenes de personas que viven del comercio informal aún en las calles, apenas protegidos por tapaboca, pues dicen “si no muero por el virus, muero de hambre”. Se ven calles aún pobladas, con tránsito vehicular y sin decretos obligatorios, ni que amparen al ciudadano.

Otra dura situación está reflejada también al interior de lugares puntuales en los cuales minorías son desplazadas y aplastadas por la urgencia de salvar a los infectados por el coronavirus. Lo vimos en casas de retiros de ancianos, en las que la alta tasa de muertes arrasó con ellos. Lo vimos también con los indocumentados en USA, quienes no se presentan en hospitales para no ser deportados. Otro asunto que ha sido muy alarmante es el comportamiento que tuvo el virus en la población afrodescendiente en USA, a quienes atacó de manera agresiva, así como a los latinos.

Ni hablar de los casos del norte de Italia, toda España, algunos estados de Alemania, sin perder aquellos países de la Europa del Este que no pertenecen a la Unión y por ende, salen de ojo de los adinerados medios y quedan silenciados, desapareciendo de la cobertura informativa.

En cuanto a América Latina, vemos como Brasil se convirtió en el caso de mayor alarma debido a la alta densidad de población y por la errónea estrategia de las autoridades para poner en práctica un esquema de prevención responsable desde la presidencia. Ecuador fue otro de los países en los que la letal pandemia arrasó vidas humanas con mucha velocidad. Le sigue Perú, país que se equiparó en cifras a las que se manejaron el Italia y España en el momento del pico de contagio en Europa; seguido de Chile, país en el que la velocidad de contagios fue creando una situación de descontrol y alarma en el mes de junio especialmente. Otro país que es digno de resaltar en esta revisión es Uruguay, podría decirse que es el único país de la región, así como uno de los pocos en el mundo, que por sus resultados ha evidenciado un exhaustivo control de la pandemia, y que en menos tiempo regresó a la normalidad, sin una afectación económica prolongada.

México es otro de los países, que después de Brasil y Ecuador, ha tenido un resultado lamentable, ya que las altísimas cifras de pérdidas humanas, y la ruina económica han puesto a prueba la gestión de la crisis generalizada provocada por la pandemia.

La crisis que se evidenció en Colombia, también mostró lamentables resultados por las pérdidas humanas y la afectación económica, sin embargo, uno de los aspectos que llamó mucho la atención durante dicha observación, fue el flujo migratorio que se vive en la frontera entre Venezuela y su vecina Colombia y su actual cierre de fronteras. La situación de tensión política que se vive entre ambas naciones, ha generado fallas en la coordinación logística para el manejo adecuado de los connacionales venezolanos que debido a la crisis económica vivida en los países suramericanos, fueron expulsados de sus arriendo y empleos, lo que les provocó la razón imperiosa de regresar a Venezuela, a quienes habían salido en busca de un porvenir mejor para sus familias, en el marco de la crisis política que vive nuestro país.

Venezuela ha reportado casos que según indican las autoridades, son casos que en su mayoría tienen relación con el exterior. La tesis que se maneja es que estos enfermos han logrado ingresar al país, a pesar del cierre de frontera y del decreto de cuarentena, lo que ha propagado el contagio del Covid-19. Este criterio ha separado los casos comunitarios de los extra comunitarios.

Al momento de escribir esta reflexión, hacemos un balance de lo que ocurre, encontrándonos con los medios de comunicación en su labor informativa, esta vez, con una tráfico de información que los rebasa en tanto a cifras y datos de este drama humano, que se actualizan minuto a minuto.

Como muestra de la importancia que reviste a nivel mundial este trágico acontecimiento, esas empresas de la información se han abocado a difundir diariamente datos sobre estudios epidemiológicos y sus resultados de los pacientes recuperados, contagiados, fallecidos; sobre pruebas rápidas, pruebas cortas, muestras de sangre; personal médico y paramédico, equipos de protección, hospitales, hospitales móviles; cuarentena, confinamiento, aislamiento, encierro, unas veces voluntario, otras veces obligado; normas de seguridad, des- infección, higiene; muerte, tanatorios, fosas comunes. Este tenebroso glosario compone las Palabras clave del COVID-19.

Así, por el centimetraje periodístico de tan cuantiosa información el resultado es abrumador, pero a ciencia cierta, aún poco sabemos sobre el letal virus. La primera tesis que surgió propone que es de origen animal (zoonosis), es decir, que se trata de una enfermedad que viaja de los animales a los seres humanos, y que surgió en un mercado de animales exóticos de Wuhan, China.

Otra tesis afirma que se escapó “accidentalmente” de un laboratorio especializado en virología, presunción que sugiere además la posibilidad de que estemos frente a un arma biológica de destrucción masiva, cuya fabricación es objeto de una prolongada competencia entre China y EEUU. Sea cual sea su origen, el resultado ha tenido nefastas consecuencias, toda vez que ha dado lugar a un genocidio de escala planetaria, cuyas cifras han superado a las de las dos bombas atómicas que devastaron las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Pudimos determinar, a partir de decodificar el material genético del nuevo coronavirus, que no se trata de una creación de laboratorio, sino que es producto de la evolución natural”, le dijo a BBC Mundo el doctor Robert E. Garry, profesor de la Universidad de Tulane, EE.UU, y uno de los miembros del equipo de investigación. Esta afirmación echa por tierra la teoría de que el nuevo coronavirus es un “arma biológica” creada por el hombre.

“Pudimos establecer que, a partir de las características genéticas del SARS-CoV-2 es imposible que alguien pudiera haberlo creado en un laboratorio”, agregó.

Ingente información se encuentra en las redes sobre el tema, también se encuentran los señalamientos “Por un lado fabricado por Estados Unidos y Rusia para acabar con China, y por el otro gestado por el país asiático con el fin de destruir la economía de los países occidentales y así enriquecer sus propias arcas”.

Pánico

Pavor, pánico, miedo, y terror global, pero, no hay palabras o muchas palabras, para expresar los sentimientos y emociones sentidas por la población, todos somos sospechosos de tener al diminuto e invisible virus alojado en nuestros cuerpos. Sobre todos se cierne una sospecha como portador de la enfermedad, por eso nos ocultamos detrás del tapaboca, el gel antibacterial, la mascarilla. Todo eso nos cubre, y nos aísla, del otro cercano, sólo nos miramos a los ojos, porque todos somos sospechosos. Nos miramos fijamente, nos situamos a un metro de distancia, cumpliendo con las normas de seguridad, mientras los cuerpos represivos circulan ostentando el poder del uniforme y el arma, vigilando, y ordenando guardar distancia, dando charlas, hablándole con megáfono en alta voz a esos cuerpos vulnerables; los cuerpos represivos frente a los cuerpos vulnerables, ahora están comunicados por una pandemia global. Ellos atentos para “vigilar y castigar”.

¿De dónde provino?, de teorías conspirativas, pues ¡no se sabe!, empero, se le puede llamar, globalización de la pandemia. La globalización es un término que alude a los aspectos económicos, al capital, el neoliberalismo, las corporaciones, multinacionales de la comunicación y las tecnologías de la información. Sus relaciones e interconexiones en función de intereses estatales.

¿Desde cuándo está circulando? Llegó con el 2020. Recordamos que con el año nuevo chino, fuimos testigos de las primeras coberturas informativas sobre el COVID, y lo veíamos a lo lejos, narrado por los personajes que viven en la caja de vidrio. Ya venía en camino hacia nosotros. Esta vez desde Oriente a Occidente.

Viene de las potencias bélicas, culturales, científicas y tecnológicas, en otras palabras del mudo súper desarrollado, del mundo del progreso y vanguardia de la ciencia. Eso, es lo que está en el debate, lo que quedo develado es que las potencias mundiales no estaban preparadas para una situación tan sorprendente y sus pésimos sistemas de salud, quedaron a la vista, sin lugar frente al letal corona virus. Entre unos y otros se lanzan la culpa Señalan Por un lado fabricado por Estados Unidos y Rusia para acabar con China, y por el otro gestado por el país asiático con el fin de destruir la economía de los países occidentales y así enriquecer sus propias arcas.

En este caso la pandemia global, o enfermedad global, toca e incide directamente sobre las libertades individuales y colectivas, trastocando la cotidianidad, alterando el hacer y el saber de ese hacer, porque todo cambió y la incertidumbre reta a nuestra estabilidad, ocupa nuestra mente.

¿Existe el miedo? Sí, si existe, y en este caso se posa entre ceja y ceja, en lo que queda a la vista de aquellos rostros cubiertos. La globalización que fue entendida como globalización de la economía, ahora es globalización de la recesión, un estancamiento económico mundial, un decrecimiento de las economías locales. Es una amenaza para los Estados, es lo que está detrás de los debates de la pandemia del corona virus, llegando, algunos casos, a retar al virus, ya que la cuarentena o el confinamiento, ha sido el tema fundamental por la duda entre extender o levantar la cuarentena dejando entrever los factores positivos en la contención del brote. Si lo extienden, se destruye la economía, por el cierre de las empresas (turismo, comercios, industrias,) si lo levantan, el virus avanza cobrando vidas.

Señala Auge (2003): “Los individuos no tienen otra elección que hacer lo que se les prescribe o asigna; saben lo que tienen que hacer y aún mejor lo que no deben hacer. Su mundo carece de libertad, pero está cargado de sentido”. (p.15) Interpretando a Auge, es una libertad asumida voluntariamente, o casi a voluntad, cuyo sentido es el encierro justificado, para cuidar nuestras fragilidades, para cuidarnos del otro, presunto portador del virus, culpable de la perdida de libertad cotidiana, somos individuos porque nos construimos como tales en la medida que interaccionamos con el otro (colectividades) y sus alteridades.

Frente al pavor, pánico, miedo, y terror global, el Estado en funciones, ha impuesto medidas paliativas que compelen a restringir las libertades individuales y colectivas como una manera de organizar y gestionar la detención del virus para proteger los ciudadanos. Es importante destacar que unos países tomaron la medida con prontitud, poniendo la salud y la vida por delante de los aspectos económicos, otros países se resistieron a tomar las medidas preventivas poniendo por delante la economía.

Al pensar en la trascendencia de ese miedo socialmente abarcante, la psique, en su voraz y acelerada producción de recursos que son visibles en la mente de cada individuo, me remite a una metáfora que he fabricado para tener una mirada panóptica de este problema, y citándome a mí misma: “Siento que vamos atravesando una tormenta de arena en medio del desierto con los ojos y la nariz cubiertas, vamos de la mano de nuestros afectos, nos sabemos frágiles y débiles. No sabemos qué imagen encontraremos al llegar al otro lado, si llegamos, no sabemos. Cuánta incertidumbre”.

Cuerpo

La cuarentena del cuerpo, es la ruptura de las libertades individuales, es la cuarentena de la angustia y la incertidumbre, todos en casa, es una ruptura de la rutina, es el cuerpo encerrado compartiendo espacios, desdibujando individualidades, es la cuarentena de la fragilidad, por que el virus ha llegado para quedarse, obligándonos a encontrarnos para compartir y comunicar otros lenguajes y refundar cotidianidad, para crear un mundo mejor, en un escenario esperanzador. Ya no se trata del cuerpo vivo en la industria de la producción de la belleza, o de la moda, o de bienes de consumo como capital económico, es un cuerpo humanizándose socialmente interactuando apurado por ver y estar con el otro lejano, ese otro, olvidado, sumido en el móvil, en la pantalla de vidrio.

El autor antes citado, Auge (2003), expone: “El ideal de las sociedades contemporáneas parece ser, por tanto, conjurar el acontecimiento, controlarlo, controlar el cuerpo para controlar el acontecimiento” (p.70), pero dicho ideal está sujeto al pánico, “Que suscitan en cada uno de nosotros las nuevas formas de epidemia” . Por lo tanto, parece que no estamos en capacidad de luchar contra los agentes infecciosos, como acontecimientos, externos. Esta reflexión, tiene lugar, en la medida que podamos, dejar de agredir a quienes están en primera línea de trabajo, con acciones contundentes, como el personal de los hospitales, a quienes atacan, porque los ven como sospechosos y portadores del virus, es la reacción del pavor, y el miedo al otro cuerpo. De igual manera, los cuerpos inertes sin vida en la calle, sin nombre y sin identidad. Son espejos que reflejan, como pasamos de la civilización a la barbarie.

Educación

Una de las consecuencias más difíciles de entender y de asumir se refiere a la cuarentena y la educación. En este espacio el dilema, a mi modo de ver, ha tenido diferentes vertientes; una se refiere a los representantes quienes esgrimen preocupados la pérdida del año escolar; para ello, el estado implementó clases virtuales, en línea, de lo que hablaremos más adelante.

Empero, el problema al inicio era ¿qué hago con los niños en casa?, porque la escuela cumplió el rol socializador con bastante efectividad, todos los niños convertidos en estudiantes, durante horas, estaban organizados en aulas, por edades, y ritmos de aprendizaje, todo pensado en niveles y modalidades haciendo de la escolaridad una rutina invariable, transitando de un año escolar a otro, aprobando y repitiendo, de tal manera que la escuela cumple su trabajo, y su función social proporcionando educación para la sociedad, y la sociedad recibiendo titulados para consolidarse como sociedad en progreso constante. Que unos lleguen y alcancen los fines y propósitos, no es el tema de reflexión en este momento.

El asunto es otro, a saber, ante semejante situación de pandemia global, ¿qué hacer? porque lo evidente y sin discusión era que la educación de chico y grandes se paralizó. Los representantes deben asumir la protección y educación en el hogar, claro está, la educación en el hogar, me refiero a esos cuerpecillos desescolarizados, por la pandemia y en cuarentena, en consecuencia se impone, el rescate del afecto, de las relaciones familiares, de la comunicación amorosa, olvidando la escuela como espacio de socialización y aprendizaje, confinamiento o de guardería al que están acostumbrados. Ambos se están encontrando, en una relación que no puede ser didactizada.

Lo que sí está claro es la inminente revalorización del acto de enseñar y aprender, el cual debe ser revisado pues la pandemia global ha puesto en evidencia que la globalización de la salud y de la educación no existe, pues estos sectores de la vida social han sido los más vulnerados por la pandemia.

La globalización de las TIC, es una quimera con todos sus sinónimos, fue una ilusión tanto para los estudiantes como los docentes. Los segundos carecían de la cultura del uso de las TIC, en consecuencia no dieron el uso a la tecnología que un día les llegó a las manos ya que, puedo dar cuenta, con responsabilidad, que el Estado antes de la pandemia entregó a los docentes ésta herramienta, y no fue posible incorporarla como herramienta eficaz en el proceso didáctico, en el aula de clase.

De igual manera ocurrió con los estudiantes quienes al no recibir educación para el uso de las TIC, perdieron todo el esfuerzo invertido. Hoy, a ésta fecha, resulta casi imposible la educación online; eso ocurre también de manera global. El debate de expertos en España se resume en que no todos los estudiantes están en condicio nes para recibir educación mediante las TIC.

Podría mostrar un avance de un pequeño trabajo que estoy realizando en medio de la pandemia, trabajo del cual voy a exhibir unos fragmentos: he conversado con veinte docentes a quienes les pregunté ¿Cómo van con las actividades online? Sus respuestas fueron rápidas, sin titubeo, un docente respondió: “tengo tres secciones de historia en tercer año, 35 estudiantes por sección, solo 25 me responden al correo, interactuamos, van aprobados, los demás no responden unos no tienen conexión a internet ni teléfono inteligente, otros será que no les interesa, pero están reprobados”.

Otro docente dijo: “No tengo computador, ni tablet, y mi teléfono se va a colapsar con esos mensaje de whatsapp, así que les envié a muy pocos y pocos responden, pero creo que le voy a poner diez puntos a todos”.

Uno, de tres docentes de la educación privada dice: “No mijita, yo no tengo problemas de 300 estudiantes solo 9 no tenían conexión a internet, y yo localice otros representantes para que ayudaran y si, lo logré están apoyando los chamos, todos van a pasar, además la directora todos los días, me pide que le envié resultados, ¡ahhhh¡ si no lo hago no cobro, y entonces, manos a la obra”.

Sabemos que la educación privada funciona con capital, los representantes creen que están invirtiendo dinero en la formación de sus hijos, las instituciones privadas seleccionan al representante mediante una entrevista, allí detectan las fuentes de ingreso económico, este primer contacto conduce al segundo contacto el cual será con el estudiante, luego, no es el representante quien elige la institución, sino la institución la que elige mediante una prueba de selección donde se prioriza la fuente de ingresos del representante, a este va a esta instancia educativa con la certeza de educación de calidad.

Al respecto dice Torres (2006): “Las clases sociales altas y medias altas disponen de suficientes recursos económicos, conocimientos, mucha información, contactos en la sociedad y tiempo con lo cual pueden hacer un seguimiento mejor de la evaluación de sus hijos e hijas, así como proporcionarles toda clase de estímulos y ayudas para incrementar su formación y beneficiarse de una educación de calidad”. (p.107)

En el otro extremo encontramos la globalización de la pobreza. Pues la globalización del derecho a la educación, va en relación a los derechos sociales todos, al derecho a la salud, a la alimentación, al trabajo, a la vida.

Si el primero de ellos no funciona, los demás se resienten. Lamentablemente, la educación sin la suficiente inversión de recursos al igual que la salud, cobra sus víctimas, con sus respectivos saldos, medidos en cifras de deserción y exclusión por no tener accesos a la demanda de dispositivos y conectividad.

Sin embargo, muchos son los factores que inciden en el proceso de enseñanza -aprendizaje y el rendimiento de estudiantes. Dichos factores, pasan por aspectos como la familia, el contexto, los amigos, los recursos y el docente.

En este momento no profundizaremos en estos aspectos, solo interesa abordar lo inmediato referido a la pandemia global y su impacto en la escuela. Lo que sí está muy claro, es que se avizora un cambio en los espacios educativos, desde mi perspectiva se trataría de una transformación inminente, empujada por la acción del virus.

A raíz de las catastróficas consecuencias de esta contingencia mundial, la sociedad occidental, se verá obligada a adoptar nuevos paradigmas en relación a la educación en primera instancia, sin dejar de pensar en los hábitos de consumo, los modelos de producción, las formas de empleo, los medios de información y los cuidados de la salud.

Material suplementario
Información adicional

Noris Rondón.: Profesora de Historia y Geografía del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Premio Nacional de Ensayo, IPAS-ME. Obras publicadas: Mario Briceño Iragorry. Una visión de nuestra Historia Nacional 1998, El currículo Básico Regional. Área Ambiente y Turismo (1998), El Proyecto Educativo Integral Comunitario en el contexto sociocultural de la escuela (2008). Estudios realizados de Magister Scientiae en Etnología mención Etnohistoria (2005), Diplomado en Dirección y Supervisión en La Habana (2005), Diplomado en Derechos Humanos: Defensoría del Pueblo (2007). Es Profesora Invitada en las Maestrías de Administración Educativa y Evaluación en la Universidad de Los Andes (2018-2020). Cursante del Doctorado en Pedagogía Crítica (2017-2021) en la Universidad Politécnica Tecnológica de Mérida “Klèber Ramírez”.

Referencias Bibliográficas
Augé, Marc. (2003) ¿Por qué vivimos. Barcelona: Gedisa. España
Torres, Jurjo (2006). La desmotivación del profesorado. Editorial Morata, S. L. España
Valencia Alejandro Millán Coronavirus: “No es una creación de laboratorio”: cómo un grupo de científicos logró demostrar el origen natural del virus que causa covid-19. BBC Mundo 6 abril 2020.
Notas
Notas de autor
* norisron@gmail.com

Teléfono de contacto: +58 414 7334713

Ministerio del Poder Popular para la Educación Zona Educativa No 14 Mérida-Venezuela







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