Investigaciones

Recepción: 12 Enero 2017
Aprobación: 22 Mayo 2017
DOI: https://doi.org/10.30854/anf.v24.n43.2017.357
Resumen: Objetivo: identificar los estereotipos de mujer representados en narco series colombianas y su relación con la trasmisión de mensajes de empoderamiento del tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio (Autonomía en Toma de decisiones, Autonomía Física y Autonomía Económica), que busca generar equidad entre los géneros y empoderar a la mujer. Metodología: se tomó como muestra dos narco series con alto rating: “El cartel de los sapos I” y “Alias el mexicano”, trasmitidas por los canales privados colombianos Caracol y RCN, respectivamente. A este material se le aplicó análisis de contenido, se seleccionaron los personajes femeninos y se clasificaron según su ocupación y características en cada autonomía (Toma de decisiones, Física y Económica). Resultados: en la narco serie “El cartel de los sapos I”, la mayoría de las mujeres figuran con “ninguna ocupación”, son principalmente familiares de narcotraficantes y no existe un notorio prototipo de belleza; en “Alias el mexicano”, las mujeres, jóvenes y mayores, son usadas como “mulas” o correos humanos, son condenadas e intimidadas. Conclusiones: las narco series colombianas son narraciones audiovisuales carentes de mensaje de empoderamiento de autonomías en las mujeres, en los roles femeninos que incorporan en sus tramas.
Palabras clave: Estereotipos, Mujer, Autonomía, Narcoseries.
Abstract: Objective: to identify the women stereotypes represented in Colombian narco-series and their relationship with the transmission of empowerment messages of the Millennium Development Third Goal (Decision making autonomy, Physical Autonomy and Economic Autonomy), which seeks to generate gender equality and to empower women. Methodology: two high-rating narco-series were taken as a sample: "The Snitch Cartel I" and "Alias The Mexican", broadcasted by the private Colombian channels Caracol and RCN, respectively. Content analysis was applied to this material; the female characters were selected and classified according to their occupation and characteristics in each autonomy (decision making, physical autonomy and economic autonomy). Results: in the narco-series "The Snitch Cartel I", most of the women appear with "no occupation", they are mainly relatives of drug traffickers and there is no notorious prototype of beauty. In "Alias the Mexican", young and old women are used as "mules" or human couriers as well as being condemned and intimidated. Conclusions: colombian narco-series are audiovisual narratives lacking any message of women’s autonomy or empowerment, in their feminine roles which are incorporated into series’ plots.
Keywords: Stereotypes, Woman, Autonomy, Narco-series.
Resumo: Objetivo: identificar os estereótipos de mulher representados nas narco series colombianas e sua relação com a transmissão de mensagens de empoderamento do terceiro Objetivo de desenvolvimento do Milênio (Autonomia na Tomada de Decisões, Autonomia Física e Autonomia Econômica), que visa a criar igualdade de gênero e empoderar à mulher. Metodologia: foram tomadas como amostra duas narco series de alto rating: "El cartel de los sapos I" e "Alias el mexicano" transmitidas pelos canais privados colombianos CARACOL e RCN respectivamente. A este material foi aplicada a análise de conteúdo, as personagens femininas foram selecionadas e classificadas de acordo com sua ocupação e características em cada autonomia (Autonomia na Tomada de Decisões, Física e Econômica). Resultados: na narco serie "El cartel de los sapos I” a maioria das mulheres aparece com "nenhuma ocupação" são principalmente parentes de traficantes de drogas e não existe um notório protótipo de beleza; em "Alias el mexicano" as mulheres, jovens e velhas, são usadas como "mulas" ou correios humanos, estão condenadas e intimidadas. Conclusões: as narco series colombianas são narrativas audiovisuais carentes de mensagem de empoderamento de autonomia nas mulheres, nos papeis femininos incorporados em suas estórias.
Palavras-chave: Estereótipos, Mulher, Autonomia, Narco series.
Introducción
“El sexo es una categoría biológica [y] el género es una categoría social, una atribución cultural” (Arellano, 2003, p. 86); es decir, el género es una “atribución cultural” que otorga la misma sociedad y que genera imaginarios que distancian los roles del hombre y la mujer; ello, a la vez, ocasiona estereotipos o “creencias existentes sobre las características que se consideran apropiadas. Estos [estereotipos] serían la feminidad para ellas y la masculinidad para ellos” (Aguilar et al., 2013, p. 209), cuestión que se ha malinterpretado en la práctica, ya que la feminidad no es sinónimo de falta de capacidades como se asume, para imponer roles y comportamientos específicos al género femenino.
Por medio de la cartilla de formación en derechos y equidad de género “Enrédate con las mujeres de Tunja” se resalta que la configuración de “imaginarios colectivos de ‘cómo deben ser’ los hombres y las mujeres, crean roles de género normalizados, que se convierten en estereotipos a los cuales se debe acudir cuando se valora a un hombre o a una mujer” (Red de Género de Tunja, 2014, p. 5). Lo que establece en cada persona una condicionalidad al rol que le corresponde según el sexo, “es decir, debe amoldarse de acuerdo con un ‘paquete’ de características y funciones predeterminadas, que en muchos casos, van en contravía de la libertad para tomar decisiones autónomas” (Red de Género de Tunja, 2014, p. 5).
Ahora, el empoderamiento es entendido como la apropiación e independencia para mejorar condiciones perjudiciales en un grupo o en una persona; sin embargo, esta palabra es “entendida de formas muy diversas formas, según el contexto sociocultural y político” (San Pedro, 2006, p. 2). Al respecto, desde la Organización de Naciones Unidas (ONU) se plantean tres autonomías tomadas como referencia para la evaluación del empoderamiento; éstas son contempladas en el tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio[1] (2005), donde se considera que
Los tres pilares de la igualdad de género y de una ciudadanía paritaria son: la capacidad para generar ingresos propios y controlar activos y recursos (Autonomía Económica), el control sobre su cuerpo (Autonomía Física), y su plena participación en las decisiones que afectan a sus vidas y a su colectividad, es decir, la Autonomía en la Toma de Decisiones.
Una de las cualidades más importantes a resaltar es la Autonomía en Toma de Decisiones es el liderazgo. Aunque “para la mayoría de las personas el concepto liderazgo evoca energía, determinación y poder que son utilizados para lograr objetivos valiosos” (Asociación de Mujeres por el Aprendizaje de sus Derechos, el Desarrollo y la Paz [WLP], 2005) y si en cierta medida lo es, no siempre es así; las personas que cuentan con cierto poder jerárquico y de alguna manera creen estar capacitadas para liderar, en realidad dependen de otros factores como la habilidad de comunicación bidireccional. Pero eso, también es importante resaltar que “el liderazgo no es igual a la capacidad de emplear la fuerza o la coerción” (WLP, 2005, p.17).
En este punto se puede afirmar que el liderazgo es una facultad que puede ser individual o colectiva, y en esta medida
El empoderamiento individual es el motor que promueve el cambio en la cadena de toma de decisiones y es quien impulsa la ruptura de las estructuras de poder […] De la misma manera la acción colectiva permite que los individuos tengan mejor acceso a los servicios y haya mayor difusión de la información, incidiendo así en el empoderamiento individual (San Pedro, 2006, p. 7).
Así, el liderazgo se convierte en una vía recíproca que permite a cualquier mujer generar acciones para mejorar sus condiciones de vida.
Por otro lado, uno de los factores que define el bienestar de cualquier ser humano y en especial de la mujer es el no ser víctima de violencia de género, como garantía de Autonomía Física.
La violencia de género puede adoptar diversas formas, lo que permite clasificar el delito, de acuerdo con la relación en que ésta se enmarca y el ejercicio de poder que supone, en las siguientes categorías: violación sexual e incesto, asedio sexual en el trabajo y en las instituciones de educación, violencia sexual contra mujeres detenidas o presas, actos de violencia contra las mujeres desarraigadas, tráfico de mujeres y violencia doméstica (Rico, 1996, p. 5).
Y se podría agregar que la violencia es un delito que se puede generar tanto en el ámbito familiar como en el laboral, tal como se evidencia en las dos narcoseries que analiza este estudio.
Es natural, entonces, que las mujeres quieran estar exentas de violencia como uno de los caminos a la equidad y el empoderamiento femenino. Y en esta búsqueda de equidad entre géneros la violencia psicológica es un obstáculo, puesto que genera un desequilibrio que no permite a la mujer verse como ser capaz, perdiendo todo tipo de confianza en sí misma; esto, según el “Informe: Efectos y consecuencias de la violencia y el maltrato doméstico a mujeres”, (Mujeres para la salud, 2012), porque “la conducta violenta, tanto en el terreno físico como en el psíquico va causando un deterioro psicológico en la mujer que desde el punto de vista conductual se manifiesta en una auténtica sumisión a los deseos y órdenes del agresor” (párr. 21).
Como complemento y con la misma importancia dentro del empoderamiento femenino se encuentra la fuente de ingresos económicos, los cuales responden al cumplimiento de la Autonomía Económica. La fuente de ingresos de las mujeres está ligado a la libertad en la toma de decisiones; normalmente una mujer que labora y tiene su propio dinero para gastar o invertir en lo que le convenga, se libra incluso de ataduras dañinas con su integridad para evitar algún tipo de violencia; por eso, este fue uno de los puntos clave que se trató en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer[2], donde surgió el compromiso de trabajar para que las mujeres adquieran esa autonomía:
Promover la independencia económica de la mujer, incluido su empleo, y erradicar la carga persistente y cada vez mayor de la pobreza que recae sobre las mujeres, combatiendo las causas estructurales de esta pobreza mediante cambios en las estructuras económicas, garantizando la igualdad de acceso a todas las mujeres, incluidas las de las zonas rurales, como agentes vitales del desarrollo, a los recursos productivos, oportunidades y servicios públicos (Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer [CSW], 1995, p. 4)
Lo ideal para conseguir dicha independencia económica sería que las mujeres adquirieran por sí mismas los ingresos. No obstante, se han reproducido unos estereotipos o patrones culturales, que se convierten como en una norma de adaptación en la sociedad. De esta manera, aparecen los estereotipos de belleza sobre cómo vestirse, qué tipo de maquillaje a llevar, el color de cabello más llamativo o la forma de cuerpo perfecto que se complementan con los roles que deben ser seguidos para ser valoradas; así es como aparecen las mujeres tiernas, sumisas, intuitivas y temerosas. Todo esto reforzado, además, por los medios de comunicación que juegan un papel fundamental en la alineación a través de imaginarios.
Metodología
Para el desarrollo de esta indagación se tomó como muestra dos narco series trasmitidas en Colombia y las cuales contaron con gran aceptación del público televisivo, estas son: “El cartel de los sapos I” y “Alias el mexicano”, trasmitidas en la señal abierta de los canales privados colombianos Caracol y RCN, respectivamente.
La elección de “El cartel de los sapos I” corresponde a que fue ganadora de los premios Tv y Novelas en el 2009 en la categoría Serie favorita y obtuvo siete nominaciones más para esa misma versión. En los premios India Catalina de ese mismo año consiguió ocho nominaciones de las cuales se llevó cinco, Mejor serie, Mejor actriz, Mejor actor, Mejor libreto y Mejor director. La serie mantuvo un rating de 14.9 y su aceptación logró que se produjera una segunda parte y una película de la trama.
Por su parte, “Alias el mexicano” obtuvo nueve nominaciones en los premios India Catalina de 2014, donde se quedó con el premio en la categoría de Mejor actriz antagónica; además, en el 2014 la serie fue nominada en dos categorías en los premios Tv y Novelas. Esta narco novela alcanzó un rating de 13.4.
Para el análisis de contenido se tuvieron en cuenta 47 capítulos de la narco serie de “El cartel de los sapos”, y 40 capítulos analizados de la narco serie “Alias el mexicano”; de este insumo se extractaron los personajes femeninos que se clasificaron a partir de su ocupación más común. Seguidamente, se analizaron e identificaron los personajes a partir de la matriz de análisis[3], para identificar la autonomía de las mujeres en los tres aspectos que señala la ONU como esenciales para lograr la equidad y el empoderamiento de la mujer: Autonomía en la toma de decisiones, Autonomía física y Autonomía económica.
Con base en las autonomías señaladas se buscaron aspectos relevantes para que cada autonomía se cumpla en las mujeres. Así, en cuanto a la autonomía de Toma de decisiones se evaluó el ítem “Presencia de las mujeres en los distintos niveles de los poderes del Estado” detectando los tipos de metas y el poder de decisión en su vida; y el ítem “Medidas orientadas a promover su participación plena y en igualdad de condiciones educativas y económicas”, en el que se tuvo en cuenta el nivel educativo, el rol laboral y el liderazgo.
En la autonomía Física se valoró el ítem “Respeto a los derechos reproductivos de las mujeres y a su integridad física”, en el que se analizó el rol en la familia, el poder de decisión en el hogar, hijos y tipos de violencia.
Finalmente, en la autonomía Económica se apreció el ítem “Uso del tiempo y la contribución de las mujeres a la economía”, enfatizando en el tipo de ingresos, tipo de contrato, nivel socioeconómico y tipo de trabajo desempeñado de los personajes femeninos identificados.
Resultados
De acuerdo con los objetivos planteados se presenta una radiografía cualitativa de lo que se encontró en los personajes femeninos, los perfiles de las mujeres representadas en cada una de las series analizadas, roles y características de acuerdo con el contexto de la trama en la que se desenvuelven. Luego, se presenta una unidad de análisis de cada autonomía con las mujeres identificadas y que, a criterio del investigador, sintetizan la relevancia de cada una para esta investigación; ellas son: el liderazgo, para la autonomía Toma de decisiones, el tipo de violencia para la autonomía Física y el nivel de ingresos para la autonomía Económica.
Ocupación y estereotipo de género
El cartel de los sapos[4]
La serie enfatiza en la guerra de carteles del narcotráfico y la búsqueda de ‘sapos’ que ayuden a la DEA (Administración para el Control de Drogas) de Estados Unidos, a dar captura y pena de cárcel a los responsables por el tráfico de estupefacientes. La serie se inspira en la historia de un narcotraficante que decide entregarse y delatar a sus aliados, relato que acompañado de ficción hace un barrido por el mundo ilegal y todo lo que se mueve a su alrededor, como las mujeres.
En 47 capítulos analizados de esta narco serie se hallaron 49 personajes femeninos y un 26% de estos están asociados con 'ninguna actividad'; es decir, que son personajes que aparecen dentro de la trama, pero no se dedican a desempeñar algún oficio u ocupación: no salen a trabajar y tampoco se ocupan del hogar.
Estas mujeres son principalmente la pareja, la hija, hermana o mamá del narcotraficante, son protegidas por él, pero a la vez las mantiene distantes de sus negocios. En el caso de las parejas son fuertemente celadas y controladas mientras las engañan; cuando las conocen, las enamoran y las conquistan; ellas no siempre conocen su verdadera identidad.
Las mujeres que 'no desempeñan alguna actividad' en particular no cuentan con un prototipo de belleza específico, teniendo en cuenta que son mujeres desde edades cortas hasta mujeres adultas, algunas son delgadas, otras más gruesas y unas tienen el cabello corto y otras largo; sin embargo, ninguna de estas mujeres suelen vestir con ropa muy destapada.
Tener diferentes tipos de mujeres en este rol las hace diferentes en aspectos como el carácter, el cual depende del contexto que envuelve el personaje. Si es la madre del mafioso, como es el caso de Miriam de unos 45 años y mamá de Martín, el protagonista de la serie, se muestra como una mujer sumisa frente a su hijo y sus acciones. Aun cuando Miriam se siente culpable por lo que él hace y permanece con miedo de lo que le pueda pasar, no lo juzga por ser 'narco'; sólo le pide que ande con cuidado.
Si es la esposa y sabe que está siendo engañada, como Ana, quien a sus 30 años no tiene hijos y es cónyuge de un narcotraficante, sus emociones se alteran y llega incluso a atentar contra la otra mujer. Si por el contrario, es ella la que está siendo infiel a su esposo 'narco', es él quien toma medidas en su contra, situación que vive Susana en esta narcoserie, quien muestra ser una buena mujer, pero le es infiel a su esposo mafioso; luego de ser descubierta es maltratada y aunque él le perdona la vida, debe irse sin sus hijos y sin dinero.
Alias el mexicano[5]
Su historia se basa en la vida del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha[6], apodado ‘el mexicano’ por su gusto a la cultura de ese país; la trama cuenta con toques de ficción y allí aparecen, por supuesto, personajes femeninos que de una u otra manera tienen relación con este capo.
Se analizaron 40 capítulos de esta narcoserie en los que evidenciaron 33 personajes femeninos, el 15%, asociados a la ocupación de 'mulas' o correos humanos para transportar droga. El común denominador de estas mujeres durante la trama es que ninguna de ellas tiene conocimiento para lo que son usadas, además de que son mujeres que por su necesidad económica y deseo de permear en alguna capa social, acceden ante propuestas prometedoras.
La mayoría de ellas son jóvenes y contratadas para viajar al extranjero como modelos; así lo cree Teresa, estudiante de bachillerato quien vive con su mamá en un pueblo de provincia. Teresa tiene la ilusión de salir adelante por medio del modelaje, la irresistible propuesta en la que está detrás el temido 'mexicano'. La condición puesta a estos personajes en la serie para ser tenidas en cuenta en ese viaje era de carácter físico, puesto que la belleza juega un papel importante para ejercer como modelo y más cuando el público son narcotraficantes, es uno de los requisitos con los que cuenta Teresa: cadera ancha y cintura delgada además de una cara bella; por eso, es el blanco de un 'narco' extranjero quien la agrede sexualmente.
Sin embargo, la estrategia de pasar droga no distingue a ninguna mujer en esta narco novela; algunas de ellas son mujeres adultas que viajan con la falsa ilusión de pasar vacaciones y terminan siendo descubiertas y encarceladas, tal como lo vivenció Mónica; ella viajó a México porque el 'mexicano' le ofreció pasar unas merecidas vacaciones en ese país, pero estando en el aeropuerto extranjero la atraparon con droga en la maleta y amenazada para que no diga quien la envió; debe pagar su pena en ese país.
Estas son mujeres que no cumplen con el estereotipo de mujer bella que prefiere la mafia, como el busto y las caderas anchas, pero como las más jóvenes son demasiado ingenuas y, fácilmente, usadas como mulas.
A diferencia de lo que se podría pensar encontrar respecto al rol reiterativo de una narco novela, no es la Prepago o trabajadora sexual la que más tiene cabida en el “Cartel de los sapos” y “Alias el mexicano”, aunque sí las hay.
Con estos personajes se hallaron otras mujeres que están ahí y también transmiten mensaje a la audiencia, las madres, las hermanas y las hijas de los narcotraficantes; son mujeres que se han acostumbrado a esa jerarquía machista que se manifiesta en las narco series, sin hacer valer sus decisiones, deseos, metas o anhelos, pues valen más las decisiones masculinas en su vida. Se han acostumbrado a que ellos sean los que les proporcionan el bienestar económico, circunstancia que no aporta un mensaje de empoderamiento a las mujeres y hombres que lo ven, pues se refuerza esa cultura patriarcal y se hace apología a un oficio ilegal.
Igual sucede con las necesitadas e inocentes mujeres que caen en la trampa como correos humanos; se emite la idea de que si se es bella, como el personaje de la narcoserie, puede acceder a un trabajo como modelo y ganar dinero rápido, sin pensar o incentivar un proyecto educativo. Sin embargo, mostrar las situaciones a las que llegan esos personajes femeninos al acceder a esas propuestas, sí pueden resultar una alerta ante la audiencia sobre las formas de engaño a jóvenes y adultas cuando reciban ofertas de este tipo; la clave está, según se puede percibir, desde que punto se narre la historia y de esa forma trasmitir mensajes para reforzar las autonomías o los estereotipos de comportamiento machista, tema que se explorará a continuación.
Empoderamiento según autonomías
Con base en los personajes y roles identificados se procede a analizar el nivel de empoderamiento a través de las unidades de análisis de cada autonomía. En seguida se profundizará en los resultados cuantitativos y cualitativos, según las características encontradas los personajes femeninos de cada una de las narco series.
El liderazgo

Autonomía en toma de decisiones
Fuente:elaboración propiaSegmentar el liderazgo en individual, colectivo, social, cultural y político para este análisis, permitió enfatizar la evaluación detallada de la forma cómo estos personajes llegan a permear su entorno y generar así más confianza en sus capacidades.
Por ejemplo, en caso de que se evidenciara el liderazgo con impacto político en las narco series “El cartel de los sapos” y “Alias el mexicano”, como eje de autonomía en la toma de decisiones, se podría hablar de equidad y empoderamiento líder en temas siempre encabezados por hombres. No obstante, el resultado para las mujeres en esta narco serie es negativo con más notoriedad en “Alias el mexicano”, donde ninguna de las mujeres ocupadas como 'mulas' posee algún tipo de liderazgo planteado; mientras que en “El cartel de los sapos” los personajes que 'no tienen alguna ocupación' definida, evidencian en bajo grado el liderazgo individual, enfocado a aspectos personales de cómo se concibe. Como por ejemplo Dulce, hija de un narcotraficante, a sus 20 años decide hacer caso omiso a sus órdenes y tomar la decisión de irse y alejarse de ese mundo ilegal que no comparte.
Y el liderazgo colectivo, es evidenciado desde el punto de vista de efecto en un pequeño grupo de personas, que por lo general son allegados a ella. Aquí se encuentra el personaje Ana, la que más se acerca a este liderazgo, aunque es engañada por su esposo tiene voz y voto en algunas decisiones de él y cuando queda viuda sabe organizarse buscando ayuda en personas cercanas.
Así el resultado de empoderamiento en toma de decisiones es nulo en las dos narco series objeto de estudio; aun teniendo diferentes roles como los más recurrentes dentro de su argumento narrativo, ni “Alias el Mexicano” ni “El cartel de los sapos”, logran reflejar un personaje femenino con capacidades autónomas en liderazgo.
El liderazgo social, cultural y político en los personajes femeninos no es nada común, ni en las que realizan 'ninguna actividad' dentro de “El cartel de los sapos”, ni las que se desempeñan como 'mulas' en “Alias el mexicano”; esto genera un estereotipo en cuanto a que la mujer por su sexo no está capacitada para ocupar cargos de peso político.
La violencia de género
Para encontrar estos factores en la narcoserie colombiana se seleccionaron dos tipos de violencia por identificar en los personajes femeninos: la violencia física, que en ocasiones encierra la sexual; y la psicológica y verbal, que dentro de las narcoseries son muy reiterativas.

Autonomía física
Fuente: elaboración propiaGeneralmente, la violencia comienza siendo psicológica: se le hace creer a la mujer que no es capaz, que no puede, no sirve o simplemente no debe, porque su condición de mujer no se lo permite.
En “El cartel de los sapos”, por ejemplo, Ana, esposa de un narcotraficante, que no realiza 'alguna actividad', es manipulada por su marido porque simplemente él es el que manda; así el maltrato ocurre con palabras y hasta con golpes, si él considera que es necesario para mantenerla bajo control, bajo su control. Otras mujeres aquí son también víctimas de secuestro como Perla, la hermana del mafioso protagonista; otras son amenazadas para que dejen sus tierras luego de enviudar.
“Alias el mexicano” igualmente presenta un alto índice de maltrato contra la mujer; las más jóvenes usadas como 'mulas' y son víctimas de agresión sexual para satisfacer los caprichos de los mafiosos; incluso, algunas de ellas mueren por sobredosis de cocaína, luego de ser violadas, tal como el personaje de Teresa.
Otro hecho que representa violencia de género, está presente en los personajes femeninos mayores usadas como 'correos humanos', quienes luego de ser atrapadas en el extranjero llevando droga sin saberlo, son llevadas a prisiones donde son maltratadas por ser colombianas y pasar drogas, incluso negándoseles las garantías dignas de vivencia en la cárcel. Este aspecto es retratado en Belinda, madre soltera de una joven y otra de las 'mulas' que cayeron en México, a pesar del pésimo estado de salud no se le garantizaba un bienestar digno en la penitenciaría de ese país.
De esta manera queda en evidencia cómo está fuera de las manos de los personajes femeninos de estas narco novelas la autonomía física, cómo su cuerpo es manejado según lo disponga algún personaje masculino, que por lo general es algún malandro de la trama; cómo se plantea el control psicológico, advertencia verbal y repercusiones a nivel físico por no cumplir con las condiciones o las órdenes de los hombres con poder.
Los ingresos
Este es un factor que genera una mayor confianza en las mujeres a la hora de ser autónomas; empero, el panorama en las narco series colombianas se ve así:

Autonomía económica
Fuente: elaboración propiaEn la narco serie “El cartel de los sapos”, prima la dependencia económica conyugal; eso puede explicar la violencia de género, el no poseer ningún liderazgo y justificar su rol en “ninguna ocupación”. Los personajes femeninos que repuntan con la dependencia económica conyugal están casadas con narcotraficantes, quienes son los que administran el dinero, tal como se muestra con el personaje de Ana. Algunas pocas tratan de ‘rebuscarse’ por sí mismas; sin embargo´, tienen un respaldo económico de la mafia, caso que toca a Perla, la hermana de Martín.
Ahora, los personajes femeninos de “Alias el mexicano”, tienen de alguna manera su sustento propio, a diferencia de las mujeres de “El cartel de los sapos”; ya que éstas no cuentan con la comodidad de un dinero fácil que les permita hacer nada. Al contrario, son niñas que vienen de familias con necesidades y de pueblos y zonas rurales, lo que les hace más difícil acceder a un empleo digno y confiable como para que tengan una autonomía económica; es decir, cuentan con menos oportunidades. El hecho de ser mujeres jóvenes, menores de edad, les permite tener algún apoyo en sus familias; sin embargo, su situación socioeconómica las obliga a buscar dinero, situación que las hace más idóneas y fáciles de engañar como para un trabajo embaucador.
Finalmente, en las mujeres de estas dos narco series no se observó un mensaje de empoderamiento femenino basado en la independencia y autonomía económica: las casadas están a merced de lo que le dispongan sus esposos, las que trabajan y consiguen sus ingresos no lo hacen de una forma legal y las que reciben dinero de su familia se encuentran en una zona de confort, que no les motiva a buscar oportunidades de ser independientes.
Conclusiones
El rol de la mujer en el “El cartel de los sapos” enfatiza en el personaje femenino que desempeña “ninguna actividad” y permanece sujeta el estereotipo de mujer fiel, además de vestir discretamente. En “Alias el mexicano” prevalece el papel de la mujer usada como correo humano para pasar droga a otros países, conocido de forma tradicional como “mula”; son mujeres comúnmente de carácter ingenuo; las jóvenes son normalmente delgadas y con curvas pronunciadas y, en general, cuentan con necesidades económicas.
En las observaciones resaltan dos aspectos: uno, es la falta de acceso a oportunidades para las mujeres, condición que determina “que los activos materiales, sociales y culturales de las mujeres sean relativamente más escasos, lo que las coloca en situación de mayor riesgo de pobreza” (Bravo, s. f., p. 261). Esto, se evidencia en la narrativa contextual de los personajes de la serie “Alias el mexicano” donde la falta de oportunidades de estudio o trabajo lleva a las mujeres a servir de “correo humano”. El segundo aspecto, es el refuerzo televisivo de los estereotipos de género, como muestra “El cartel de los sapos I”; en esta narcoserie, las mujeres están sujetas a un comportamiento estandarizados por los hombres, llevándolas a permanecer
condicionadas socialmente para internalizar los estereotipos negativos sobre sí mismas y para cumplir con el papel subordinado y pasivo que consideran apropiado para su estatus […] permite que los prejuicios y estereotipos injustos sobre las mujeres se engranen en la sociedad, lo que a su vez causa una mayor devaluación de las mujeres (Cook y Cusack, 2009, p. 1).
Las tres autonomías (Toma de decisiones, Física y Economía) se complementan en la búsqueda del agenciamiento, pues si no hay liderazgo en la mujer, como lo señala este estudio, es más factible que sea víctima de violencia, puesto que no existe una decisión en su ayuda, como la denuncia. Y aunque no necesariamente el dinero es un factor que otorgue liderazgo, ya que éste no depende de un poder jerárquico, sí lleva a la independencia económica para no consentir una manipulación psicológica; además, permite ser competentes y evitar la violencia de género manifestada en lo psíquico, verbal y físico. De hecho, se ha afirmado que “cambiar la agencia de las mujeres es uno de los principales factores que intervienen en los cambios económicos y sociales, y tanto su determinación como sus consecuencias están estrechamente relacionadas con muchos de los aspectos fundamentales del proceso de desarrollo” (Sen, 2000, p. 249).
Por todo lo anterior, es innegable que,
empoderarse es un proceso de generación y acopio de nuevos poderes. Se trata de poderes vitales cuya característica es que no se basan en la opresión de nadie y permiten a la vez eliminar el binomio dominio-opresión en que estamos inmersas. Los poderes vitales permiten independencia y autonomía – autosuficiencia – material, social, subjetiva – sexual, intelectual, afectiva – y ética (Lagarde y Ríos, s. f., p. 7).
Según el Ministerio de salud y protección social de Colombia,
Las agresiones físicas son, por lo general, las violencias más visibles; y la violencia sexual, así sea perpetrada por el esposo o compañero, lo que hace más difícil su denuncia, tiene una carga moral que hace que sea percibida como "algo incorrecto" y como delito. Sin embargo, la violencia psicológica ha sido casi imperceptible, hay dificultades para que las mujeres la reconozcan como una vulneración a sus derechos y para que, tanto ellas como las instituciones, la atiendan como delito. Por su parte, la violencia económica no ha tenido visibilidad alguna (Gómez, Murad & Calderón, 2013, p. 42).
Situación que resulta claramente reflejada en las narcoseries en las que se reconoce que la violencia más fácil de identificar para los personajes femeninos es la física, es decir, cuando se evidencia en golpes. Sin embargo, la violencia comienza siendo de control psicológico y agresión verbal, antes de llegar al daño físico.
Aunque es la Organización de las Naciones Unidas, uno de los organismo que más promueve los derechos de la mujer y la equidad de género por medio de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ahora Objetivos de Desarrollo Sostenible este es un asunto que requiere compromiso mundial; particularmente, los medios de comunicación deberían ayudar a educar, informar y recrear de forma responsable como lo establece, por ejemplo en Colombia, la ley de legislación en comunicación 182 de 1995. Sin embargo, parece que los medios han olvidado el primero y más importante, educar.
Por eso, convendría que la televisión, un medio tan influyente en la audiencia sobre todo en la programación de horario triple A, se ocupara de apoyar discursos que generen enseñanzas positivas a las mujeres y refuercen así los múltiples esfuerzos que han hecho mujeres y asociaciones por empoderarlas.
Referencias
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Notas