
Recepción: 09 Noviembre 2023
Aprobación: 18 Diciembre 2023
DOI: https://doi.org/10.36995/j.visiondefuturo.2024.29.01.002.es
Resumen: El presente artículo ofrece una caracterización del sector metalmecánico en el noroeste del Gran Buenos Aires, particularmente de los partidos de José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas. Tomando como base los enfoques sobre desarrollo local, centramos la atención en la dimensión geográfica del entramado económico y en el empresariado PyME. La investigación incluye relevamientos georreferenciado de unidades económicas, catalogación y análisis desde una dimensión territorial; y también visitas a los establecimientos junto con entrevistas a sus máximos responsables. Con ello, buscamos avanzar en la construcción de conocimiento sobre la organización del trabajo en PyMEs metalmecánicas de la región y sus potencialidades para la articulación en cadenas de valor ponderando las dimensiones no económicas del desarrollo local.
Palabras clave: SECTOR METALMECÁNICO, PYME, ENTRAMADO PRODUCTIVO, DESARROLLO ECONÓMICO LOCAL.
Abstract: This article offers a characterization of the metal-mechanical sector in the northwest of Greater Buenos Aires, particularly in the districts of José C. Paz, San Miguel and Malvinas Argentinas. Based on approaches to local development, we focus attention on the geographical dimension of the economic framework and on SME entrepreneurship. The research includes georeferenced surveys of economic units, cataloging and analysis from a territorial dimension; and also visits to the establishments along with interviews with their top managers. With this, we seek to advance in the construction of knowledge about the organization of work in metalworking SMEs in the region, their potential for articulation in value chains and weighing the non-economic dimensions of local development.
Keywords: METAL MECHANICAL SECTOR, SMEs, PRODUCTIVE, PRODUCTIVE FRAMEWORK, LOCAL ECONOMIC DEVELOPMENT.
INTRODUCCIÓN
El contexto actual de crisis económica argentina actualiza los debates en torno al desarrollo para la reactivación productiva y la generación de riquezas, frente a las necesidades de crecimiento del empleo, aumento de los ingresos y mejora de las condiciones de vida de la población;pero, también, de los términos de intercambio que garanticen el ingreso de divisas. Frente a ello, la cuestión del desarrollo entra una y otra vez en agenda.
La idea del desarrollo local particularmente tuvo sus inicios en nuestro país en la década de 1990, articulada a las recetas de la planificación estratégica y la descentralización de funciones del Estado en los niveles municipales; todo bajo el contexto de globalización neoliberal, apertura económica y necesidad de repensar una nueva relación entre lo local y lo global. Frente a ello, el desarrollo local supuso una asimilación reduccionista de éste con el crecimiento económico del orden municipal, mediante la mejora de infraestructura e incentivos económicos para promover la inversión extranjera directa, entre otras medidas (Delgado, 2010). Bajo este enfoque comenzaron a proliferar los parques y polos industriales, localizados ya no en las áreas urbanas consolidadas (próximas a las vías de los FFCC y en tejidos mixtos densos) sino en las áreas periurbanas de la tercera corona de la RMBA y articulados por autopistas (Bozzano, 2007). Según sostuvo Arroyo (2007), el perfil adoptado en estos espacios no fue productivo sino extractivo.
Luego de la crisis de 2001 comenzaron a prosperar miradas sobre el desarrollo local convergentes con los preceptos de la economía social y con la idea de revitalizar la economía “desde abajo, (…) para generar una trama productiva en base a los principios de una economía cooperativa y asociativa” (Quetglas, 2008). En este sentido, las estrategias de desarrollo local estuvieron orientadas a superar las respuestas desde el asistencialismo; aunque como contrapartida se observó desatención a otras dimensiones importantes del desarrollo vinculadas con el crecimiento económico.
Esta recapitulación sirve para entender el contexto actual, que parecería arrastrar aquella disyuntiva sobre el desarrollo oscilando entre la integración social y la competitividad económica. Entre las iniciativas recientes de la gestión pública a nivel nacional y provincial observamos, por un lado, una vuelta a las iniciativas de fomento a los sectores más dinámicos de la economía y la inversión privada de envergadura, con una mirada hacia la planificación territorial de gran escala[1]; por el otro, las acciones orientadas a fortalecer el entramado productivo local, o bien consisten en incentivos económicos administrados individualmente; o se circunscriben al ámbito de la ayuda social, como la organización cooperativa, que no termina de quedar articulada con las dinámicas productivas de la economía formal.
Frente a estos planteos y como punto de partida de nuestra investigación, sostenemos que la consideración al territorio resulta fundamental para saldar las distancias de estas miradas contrapuestas sobre el desarrollo. Particularmente dentro del territorio, reconocemos a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) como los actores clave dentro del entramado económico para avanzar en el reconocimiento del perfil productivo y la identidad de cada área. Proponemos en este sentido avanzar en el estudio de sus acciones, subjetividades y sentidos que otorgan al trabajo (en la figura de sus dueños/as), como forma de identificar los activos intangibles que configuran la identidad socio-territorial ligada a la cultura del trabajo. Estos dos componentes, las PyMEs en su singularidad y entendidas dentro del entorno geográfico en el que operan, resultan centrales para avanzar en el diseño de políticas y estrategias que promuevan el desarrollo productivo local articulando sectores dinámicos de la economía con el entramado local.
Estos planteamientos de carácter teórico o abstracto se articulan con una hipótesis de trabajo empírica bajo la cual este equipo de investigación viene organizando sus líneas de acción. Centramos nuestra atención en el área conformada por los partidos de San Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz, planteando la posible existencia de un perfil productivo asociado al sector metalmecánico, hasta el momento poco considerado (sobre todo en José C. Paz). Reconocemos como ventajas la localización de las principales industrias siderúrgicas (proveedoras de las materias primas necesarias para el sostenimiento de esta actividad), la conexión privilegiada con los nodos de la industria automotriz y la proximidad a partidos fuertemente industrializados, entre otras cuestiones que se desarrollaran en los apartados sucesivos (Dzembrowski y Goicoechea, 2022)). En este marco, proponemos avanzar en la caracterización del entramado productivo del sector metalmecánico del área en cuestión, recuperando los enfoques del desarrollo local y, fundamentalmente, insistiendo sobre la relevancia de la dimensión geográfica y de las PyMEs.
A continuación, se presenta una aproximación conceptual a la noción del desarrollo local. Seguidamente se explora el caso de estudio caracterizando al sector metalmecánico y particularmente su peso en los partidos de José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas. Dentro del caso, nos interesa comprender a las PyMEs en el contexto geográfico en el que se sitúan; como un sistema social de organizaciones en el marco de las articulaciones y vínculos que establecen con su entorno. Pero también procuraremos detener nuestra mirada en las dimensiones simbólicas que los atraviesan, sus sentidos del trabajo y sus aspiraciones, más allá de su racionalidad económica y orientación. Por último, se esbozan conclusiones.
El estudio sigue un diseño metodológico mixto y enmarcado en el proyecto PITTS-PAID 2022 “Fortalecimiento de las estrategias de intermediación de la Oficina de Empleo de José C. Paz: oferta y demanda de perfiles laborales de las PyMES del sector metalmecánico en el noroeste del GBA”, que dirigen los autores. Entre las estrategias de recolección de datos destacamos el análisis de fuentes secundarias sobre el contexto productivo de la industria metalmecánica; relevamientos georreferenciados de actores sociales y económicos asociados al sector metalmecánico en los partidos bajo estudio; realización de entrevistas a informantes clave del sector (públicos y privados); observación participante en reuniones y encuentros del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y visitas a establecimientos productivos.
MARCO TEÓRICO: DESARROLLO LOCAL Y PYMES
Tal como sostuvimos al inicio, la noción de desarrollo local alberga lineamientos diversos que tienen implicancias también disímiles (Boisier, 2001; Delgado, 2010; Vázquez Barquero y Rodríguez Cohard, 2015). Muchos especialistas en el tema coinciden en señalar que las estrategias de desarrollo local “desde abajo” o “bottom-up” son importantes a ser incorporadas en el diseño de políticas y programas dirigidos a la superación de la pobreza, en tanto sus enfoques obligan a indagar acerca del grado de aprovechamiento de los recursos y potencialidades endógenas del territorio y plantean la posibilidad de alentar nuevos emprendimientos productivos y actividades generadoras de empleo a nivel local (Rofman, 2003; Coraggio, 2004; Albuquerque, 1999). Sin embargo, los modelos de desarrollo económico local también son muy considerados para pensar la competitividad y especialización local, frente a escenarios de globalización económica e internacionalización de las actividades, frente a los cuales resulta necesario defender el entramado productivo local (Albuquerque, 1996, p. 14).
Para zanjar estas diferencias de enfoque, y entendiendo que el desarrollo potencial de una zona depende de sus propios recursos, proponemos poner en el centro del análisis al territorio, considerándolo un agente social de la transformación y no solo un soporte físico (Albuquerque y Pérez Rozzi, 2013;Madoery, 2008; Vázquez Barquero, 2005 yMéndez, 2002). Desde los postulados conceptuales no se corresponde con un planteo novedoso, en tanto en las últimas décadas muchos trabajos advirtieron sobre configuraciones territoriales de diverso tipo, cuya dinámica económico-productiva de sesgo fuertemente innovador sustentó auténticos procesos de desarrollo endógeno. Llámense distritos industriales, distritos tecnológicos, sistemas territoriales de innovación, clústers, medios de innovación, entre otros. Por su parte, nuestro aporte consiste en sostener que el territorio representala unidad de análisis básica para avanzar hacia la identificación de perfiles productivos significativos, necesarios para pensar la formación de corredores o cadenas productivas que motoricen el desarrollo endógeno de las áreas y su articulación con el entramado económico mayor. Es también el punto de partida para el reconocimiento de la identidad socio-territorial (que incluye componentes históricos, culturales y sociales que están en la base misma de la organización de la producción y de la continua interacción entre la esfera económica y social). Seguimos en este planteo las dimensiones de abordaje o consideración al espacio propuestas por Madoery (2022), reconociendo las geografías de poder, las capacidades territoriales y los significadosde los lugares. Aspectos que se yuxtaponen y articulan en la definición de los espacios para la acumulación del capital (que definen las inversiones y condicionan la formación entramados productivos y la inserción en cadenas globales de valor); las capacidades locales para el desarrollo endógeno; y la construcción de sentidos de lugar, como los comportamientos ciudadanos y componentes subjetivos que aportan a la definición de los lugares como de oportunidad o de carencia. Otro aporte sobre la problemática del desarrollo local vinculado al ámbito de lo territorial que retomamos plantea que aquel, para cumplir con sus objetivos, debe resolver tres aspectos centrales: potenciar lo existente, obtener recursos externos al territorio y gestionar el excedente económico que se produce en el territorio (Sosa Gonzales, Riquelme Rivero y Diez Valladares, 2020)
Como segunda cuestión, consideramos necesario avanzar en el reconocimiento del entramado de actores que participa e interviene en la zona de estudio, que para nuestro caso refiere al ecosistema productivo de la metalmecánica en el noroeste del Gran Buenos Aires.
Siguiendo a Arocena (1995) diferenciamos tres categorías de actores en función de los diferentes sistemas de acción y, por lo tanto, de las lógicas de acción respectivas. Agregamos por nuestra parte que se trata de un reconocimiento de actores situados en un territorio, que es particular y específico:
1) Actores del sistema de acción empresarial, que incluye a empresarios y trabajadores, miembros de organizaciones patronales y sindicales.
2) Actores del sistema de acción político administrativo, en referencia al conjunto de los organismos que integran la administración local y su relación con el sistema nacional, ligados a la toma de decisiones públicas.
3) Actores del sistema de acción socio-territorial, donde se integran ONGs, organizaciones sociales de base y demás “expresiones activas” de las demandas e iniciativas de la comunidad.
Nos detendremos en la primera de las categorías y tenemos una consideración particular con las PyMEs, considerándolas los actores económicos por excelencia en nuestro territorio. Siguiendo a Delgado (2010) reconocemos que las PyMEs son importantes para pensar la economía del desarrollo más que como un proceso únicamente técnico porque permite atender a los aspectos identitarios, culturales e idiosincráticos sobre el trabajo y los saberes propios del hacer, que también son fundamentales en el desarrollo económico (Marsanasco, 2013). Las PyMEs poseen un papel esencial en el aprendizaje tecnológico colectivo que subyace a la innovación, y que es la base del dinamismo económico.
En Argentina estas organizaciones empresariales están regladas por la Ley 24.467, de 1995, donde se definen como PyMEs aquellas empresas que tengan hasta 40 empleados y un cierto monto de facturación anual, según se encuentren dedicadas al área de servicios, industrial, comercial o agropecuaria. Sin embargo, no es solo una cuestión de tamaño lo que caracteriza a una PYME, ya que no es una empresa grande en una escala menor, sino que la diferencia de tamaño conlleva una forma particular de gestión y administración, de fuentes para financiar sus necesidades de capital o los mercados en los que incursionan (Borello, Fritzsche y Barnes, 2007, p. 87). Al igual que la dimensión territorial, sostenemos que la dimensión del actor económico constituye la unidad de análisis fundamental para atender a los elementos intangibles que sostienen el capital sinégico, base del desarrollo en los sistemas productivos locales. Siguiendo a Boisier (2001), proponemos reconocer dentro del entramado pyme el capital: cognitivo (conocimiento técnico-científico de una comunidad); cultural (historias, tradiciones y prácticas sociales); simbólico; social; cívico (la tradición de las prácticas democráticas y a la confianza en las instituciones públicas y civiles); institucional (de la articulación productiva entre sectores públicos y privados); humano (conocimiento y habilidades de las personas; humano (conocimiento y habilidades); y psicosocial (los valores subjetivos como los valores, estereotipos, representaciones, autoconfianza colectiva y memoria).
Atento a estas cuestiones, nos interesa comprender a las PyMEs y al contexto geográfico en el que se sitúan; desde su especificidad como empresas sin perder de vista los factores internos y externos que condicionan su accionar.
DESARROLLO
1. El sector metalmecánico y su peso local
El sector metalmecánico comprende las actividades productivas vinculadas al aprovechamiento de los metales, tanto para la fabricación de piezas, partes o productos terminados, y es uno de los sectores más importantes dentro de la industria manufacturera por la cantidad de puestos de trabajo que genera y su participación en el PBI. Sin embargo, involucra rubros, ramas y empleos de diversa índole, reconociendo dentro de este abanico desde las industrias más dinámicas, automatizadas, capital intensiva y formales de la economía -como la automotriz-; pasando por la industria liviana de “línea blanca” (referida a la fabricación de artículos para el hogar y electrodomésticos) o maquinarias para uso comercial; hasta unidades económicas de pequeña envergadura – pymes o pequeños talleres- con menor capacidad de producción en escala, capital orgánico y trabajo de tipo artesanal. La industria metalmecánica incluye asimismo, actividades con diferente nivel de complejidad y conocimiento científico – técnico involucrado en el proceso productivo, comprendiendo tanto la fabricación de bienes finales o materiales que demandan una base tecnológica sofisticada (por ejemplo, la electromecánica, que emplea maquinarias particulares y específicas para un tipo de producción en serie) (Simone y Bolado, 2009); como también, líneas productivas de baja escala y escasa complejidad, donde las herramientas y maquinarias empleadas suelen ser estandarizadas y con un uso flexible que se adapta a los distintos tipos de trabajo (Katz, 1986). Esta compleja diversidad de tareas, procesos y condiciones de trabajo en el sector metalmecánico implica diferentes lógicas organizativas en cada una de las unidades económicas.
En primer lugar reconocemos que la industria siderúrgica de la cual depende la actividad metalmecánica vinculada al hierro y al acero, se encuentra altamente concentrada[2]. Ello responde, en primer lugar, a las propias características y necesidades de la producción, que es capital intensiva y tecnológicamente madura. Los grandes montos que requiere la instalación de una acería y la escala mínima necesaria para optimizar dichas inversiones explican en buena medida el predominio de un reducido grupo de empresas en la actividad (Ministerio de Economía Argentina, 2021). En segundo lugar, las políticas macroeconómicas locales tendieron a profundizar esta concentración, ya que durante la década del noventa el proceso de neoliberalización económica signado por el modelo de la convertibilidad, la apertura financiera y la atracción de inversiones extranjeras directas, junto con las políticas de privatización, implicaron una reestructuración del sector siderúrgico que hacia el nuevo milenio adquirió características oligopólicas (Jerez, 2019).
A su vez, esta concentración económica condiciona y define también una concentración geográfica, particularmente en torno al cordón noroeste de la provincia de Buenos Aires. En la actualidad el 95% de la producción a nivel nacional se concentra en tres grandes empresas: Acindar, Siderar y Siderca (Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires, 2013) localizadas –sus principales plantas - en General Rodríguez, Campana y San Nicolás, respectivamente; lo que lleva a que en torno a ellas se configure un entramado económico vinculado al acero (Figura 1). Consecuentemente, la metalmecánica se desarrolla principalmente en la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, concentrando al 90% del universo metalmecánico nacional. Se trata de pequeñas y medianas empresas de entre 10 y 20 personas en promedio y de grandes empresas que cuentan con más de 150 empleados (Secretaría de Equidad y Promoción del Empleo- Gobierno de la provincia de Córdoba, 2017).

Asociada a la siderúrgica, la industria automotriz representa una de las economías más dinámicas del sector metalmecánico y, como es esperable, las plantas industrias y autopartistas también se concentran en el triángulo productivo de Córdoba, Santa Fe y el norte de la Provincia de Buenos Aires. Dentro de esta última operan las terminales de Toyota, Ford, Volkswagen, Peugeot, Citroën y Mercedes Benz, que en total poseen una capacidad anual instalada de 650.000 unidades, con una producción fuertemente internacionalizada y productos destinados en su mayoría a la exportación. Por ejemplo, Toyota exporta a más de 30 países el 80% de su producción; mientras que Peugeot y Citroën (PSA) exportan regularmente a países del MERCOSUR (Secretaría de Política Económica, Ministerio de Economía de la Nación, 2021). Sin embargo, la cadena autopartista está articulada con diversas actividades que involucran una variedad de sectores económicos, principalmente de tipo industrial y de servicios (metalmecánico, metalúrgico, textil, caucho, vidrio etc.). En este sentido, resulta estratégica para pensar instancias de eslabonamiento productivo que promuevan el desarrollo económico local y la integración económica regional.
2. Caracterización general del área de estudio y su perfil metalmecánico
A los fines de esta investigación, delimitamos al noroeste del GBA a partir de los partidos de José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas, que en suma concentran una superficie de 196,05 Km2 y, según datos del Censo Nacional de Población, Hogar y Vivienda de 2022 albergan a 1.001.921 habitantes, con proporciones similares de población.
Es una zona estratégicamente vinculada al cordón productivo industrial (Figura 2), que comprende el corredor norte desde el Puerto de Buenos Aires y se extiende hasta las Provincias de Córdoba y Santa Fe. En una escala macro, la intersección en el norte con las rutas nacionales n° 9 y 8, la vinculan fluidamente con la Ciudad de Buenos Aires y, particularmente con el puerto. También la reciente construcción de la Au. Camino del Buen Ayre (en articulación con el proyecto de construcción del tercer anillo de circunvalación metropolitano a partir de la finalización de las obras de la Au. Presidente Perón) abren la posibilidad de una mayor vinculación con otros puntos del sistema portuario, como el Puerto de La Plata (Dzembrowski, Andrieu, Fernández, 2022). En una escala geográfica menor, las rutas provinciales 23 y 24 estructuran y orientan la articulación económica en toda su extensión, con los nodos productivos de Gral. Pacheco y Área de Promoción industrial El Triángulo desde el norte y con los Parques Industriales de Moreno hacia el sur. También la cercanía con San Martín, el partido más industrializado de la urbe, estimula la activación económica del sector.
Por último, mientras las autopistas y rutas organizan la circulación de mercancías y materias primas necesarias para la producción; las vías férreas definen la circulación de pasajeros y mano de obra. En este sentido, en San Miguel y Malvinas Argentinas observamos buena dotación del FFCC, con vías que se extienden de este-oeste y que expresa la vinculación centro – periferia metropolitana.

Avanzando en el diagnóstico del área, reconocemos la existencia de un entramado de instituciones educativas y de gobierno que aportan a su desarrollo productivo. En principio destacamos la presencia de las universidades nacionales de José C. Paz (UNPAZ) y de General Sarmiento (UNGS), y particularmente de los institutos y áreas dedicadas a la formación en estos campos disciplinares y al trabajo de extensión comunitaria e investigación con base territorial[3]. También reconocemos una sede de la Universidad Nacional de Luján (UNLU) y de la Universidad de Buenos Aires - Sede San Miguel-. La oferta formativa en oficios para el nivel medio contempla 10 Escuelas de Educación Secundaria Técnica (4 en JCP, 3 en Malvinas Argentina y 3 en San Miguel) y programas de Educación no formal. En este plano nos interesa señalar las acciones que desde el 2022 viene desarrollando el Consejo Provincial de Educación y Trabajo (COPRET) de la Provincia de Buenos Aires, junto con las dependencias municipales (en particular la Oficina de Empleo de JCP) y educativas. El COPRET depende de la Dirección General de Cultura y Educación y se propone como un espacio de articulación entre el sistema educativo provincial, en sus distintos niveles y modalidades y los sectores vinculados al desarrollo de la producción y el trabajo, tanto públicos como privados (Dzembrowski, Goicoechea y Barú, 2023)..
En cuanto a las características del empleo, son partidos con niveles de desocupación similares, cercanos al promedio del GBA (que en el primer trimestre de 2022 según datos de la EPH INDEC afectaba al 7,3% de la población económicamente activa), pero con valores de informalidad altos. El índice de densidad formal del empleo[4] para el GBA en 2019 era en promedio de 127,56 (con partidos, como Vicente López, con niveles máximos que llegan a ser de 441,02); mientras que en José C. Paz apenas alcanzaba el 34,75, en San Miguel el 92,38 y en Malvinas argentinas, el 104,26. Entre otros datos que aportan a la caracterización social del empleo en el sector podemos señalar que la proporción de personas con universitario completo (1,74% en Malvinas Argentinas, 3,88% en San Miguel y 1,11% en José C. Paz), es comparativamente baja en relación al total del GBA (4,69%).
En general en términos económicos identificamos, a partir de antecedentes de investigación y fuentes secundarias sobre la composición de las ramas y sectores industriales, que si bien son partidos que en general observan baja densidad de tejido productivo, algunas de las actividades vinculadas al procesamiento y uso de metales tienen un peso considerable. Son importantes para la generación de empleo y además existen experiencias de vinculación universidad-empresa.
En primer lugar, la buena conexión con los principales centros metalúrgicos proveedores de estas materias primas (particularmente por la Ruta Nacional 9 y por la Ruta Provincial 24), hacen del conurbano norte (General San Martín, Malvinas Argentinas, San Fernando, San Isidro, San Miguel, Tigre, Tres de Febrero y Vicente López) la zona más importante en producción metalmecánica. Para 2011 agrupaba aproximadamente a uno de cada cuatro locales industriales y solamente la producción de metales comunes y productos de metal representaba uno de cada cinco puestos de trabajo de la región (CERE - UNSAM, 2013)
En segundo lugar, dentro de los estudios a escala de partidos, destacamos el Censo Industrial que en el año 2018 realizaron la Municipalidad de Malvinas Argentinas y la Universidad de General Sarmiento en el partido. De los resultados podemos inferir que de las 280 empresas relevadas el 17,85% refiere directamente a producción de bienes de metal, equipos y maquinarias; y el 11% a actividades que incluyen parcialmente al sector metalmecánico, como la automotriz y de autopartes, y la construcción. Asimismo, de manera directa la metalmecánica genera 9,16% puestos de trabajo; y de manera indirecta, 14,89%.
Por su parte, también identificamos los trabajos de la Universidad de José C. Paz con las empresas de la zona, como el que recupera y actualiza un relevamiento efectuado por la Secretaría de Industria y Promoción del Empleo (SIPEM) de la Municipalidad de José C. Paz. En este documento se estudió el componente industrial en 430 unidades económicas del partido, de las cuales 27 son identificadas como “empresas industriales” (por el uso intensivo y complejo de tecnología y/o maquinaria en el proceso productivo y porque emplean a más de cinco personas) (Goren et. al., 2019). De ese subgrupo de 27 empresas industriales, el 43% se vincula al sector metalmecánico.
Por último, destacamos un trabajo reciente del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Universidad Nacional de La Plata, en donde se identifican las cadenas productivas por municipio, para toda la provincia de Buenos Aires en base a datos 2016/2021 (Lódola y Pitetti, 2023). Encontramos que en José C. Paz el sector servicios es el mayoritario, con un aporte de valor agregado bruto (VAB) municipal del 55%. La industria manufacturera contribuye en segundo lugar con el 36,8%, sin embargo, la cadena productiva que más aporta dentro de ese sector es la automotriz y autopartista (7,2% del VAB municipal). Para el caso de San Miguel se observa una composición semejante, ya que el 63% del VAB municipal corresponde a servicios mientras que el 29,3% a la industria manufacturara (y dentro de ésta, la actividad automotriz y autopartista es la cadena productiva mayoritaria, aportando un VAB municipal del 6%). En otros términos, si bien se trata de partidos con un bajo nivel de industrialización, la cadena automotriz y autopartista (estrechamente vinculada con la metalmecánica) tiene un rol preponderante para la estructura productiva local. En el caso de Malvinas Argentinas, pese a su tradición industrial, la mayor cercanía con los nodos industriales y a contener el Triángulo de Promoción; los datos actualizados arrojan valores similares a los otros dos partidos: las cadenas que conforman la categoría servicios son las que presentan mayor aporte de VAB (55,8%), mientras que las asociadas a la industria manufacturera apenas alcanza el 37,9% (donde la cadena automotriz y de autopartes lidera con el 9,2% del VAB municipal).
3. Identificación del entramado metalmecánico
Un primer acercamiento a partir de relevamientos propios sobre las actividades vinculadas al sector metalmecánico en la zona, permite constatar la presencia que éste tiene en el noroeste del GBA y comprender algunas de sus características. De momento se han identificado 119 actores económicos asociados al sector, de los cuales 87 son empresas que integran diferentes instancias en la cadena productiva del metal y se localizan: 32,2% en José C. Paz, 43,7% en Malvinas Argentinas y el 18,4% en San Miguel. Adicionalmente se identificó un 5,7% de empresas del sector en los parques industriales de Moreno, que podrían tener diálogo con el encadenamiento productivo a estudiar por su conexión con la RP 24. El resto de los actores económicos se corresponden con perfiles de oficios afines (soldadores, herreros, carpinteros metálicos) que ofrecen sus servicios de manera independiente a consumidores directos, habiendo identificado un total de 32.
En una caracterización incipiente de las actividades que desarrollan, destacamos inicialmente 2 empresas que desempeñan procesos metalúrgicos de fundición de metales; luego, son mayoritarias las empresas dedicadas a la fabricación de bienes e insumos (44,8%) y maquinarias (13,8%). Dentro de este grupo identificamos una variada composición de empresas con diferentes niveles de complejidad, envergadura y escala: desde la fabricación de pernos, tornillos y clavos; cables; armazones de anteojos; cofres de metal tecnologizados, cajas fuertes y contenedores para servers; cabinas para autos y carrocerías; amasadoras y hornos panaderos; válvulas de seguridad para GNC e hidráulicos; maquinarias para la industria metalmecánica; matrices; minibares y refrigeradores; esterilizadores para uso medicinal y termos, entre otros productos y maquinarias.
El entramado productivo es asimismo sumamente heterogéneo, ya que incluye desde pequeños talleres, empresas familiares de más de 30 años de trayectoria en el rubro (muchas de estas administradas por segundas o terceras generaciones), hasta grandes empresas como Lumilagro y filiales de grandes multinacionales, como Visteon, Cembrass, Ferrosider Parts S.A (del Grupo RB). Esto constituye la base de lo que Piore y Sabel (1994) reconocen como especialización flexible, un tejido social que ofrece variedad de formas y lazos de producción.
Observamos cierta asociación con la industria automotriz, y en efecto pudimos constatar que el 26% de las empresas realiza actividades o produce bienes en articulación directa con ésta (aunque no necesariamente vinculado al proceso de fabricación). Entendemos que se trata de un rasgo esperable del territorio, atendiendo a la fuerte presencia de automotrices en la localidad lindera de Gral. Pacheco y alrededores.
Finalmente, también reconocemos una categoría de Taller mecánico sin especificación, que comprende al 24,1% de las empresas y refiere a aquellas empresas abocadas a los servicios mecanizados, tornería y rectificación, sin especificar un destino en particular.
El relevamiento se ha centrado especialmente en aquellas unidades económicas involucradas en la producción, sin embargo también pudimos verificar la existencia de otros actores que integran el circuito de compra-venta de los metales, como también en el acopio de los residuos metálicos. En total al momento representan al 13,8% de los casos, pero en futuras investigaciones se prevé continuar con su identificación, ya que detentan un rol estratégico para pensar instancias de eslabonamiento productivo con integración social (Tabla 1)

La georreferenciación de los actores económicos (Figura 3) nos permite identificar los patrones de concentración del sector, articulados a los nodos de producción siderúrgica a través de las rutas nacionales n° 8 y 9. Particularmente en la intersección de ambas rutas, en el Área de Promoción El Triángulo, es donde encontramos las empresas abocadas a los procesos metalúrgicos de fundición. En torno a ese eje centro - periferia, como también al conformado por la ruta prov. n° 8, es donde se localizan mayormente las fábricas de maquinarias metálicas (entre Malvinas Argentinas y José C. Paz); mientras que las empresas dedicadas a la fabricación de bienes e insumos parecieran estar más en diálogo con los ejes de circulación interna de la zona (en sentido norte- sur) a través de las rutas provinciales n° 23 y n° 24. Por su parte los oficios afines al sector metalmecánico parecieran distribuirse en la trama urbana de la zona sin una jerarquía específica. Las vías de los FFCC no condicionan las pautas de localización de las empresas, como sí pudimos observar con las principales rutas y autopistas que sostienen al transporte automotor. Siguiendo la categorización de actores de Arocena (1995), queda pendiente indagar en torno a la presencia y acciones de las cámaras y demás actores del sector sindical y empresarial, identificándose al momento a la Asociación Supervisores Mineros, Metalúrgicos y Metalmecánicos (ASIMRA), la Unión Obrera Metalúrgica - seccional San Miguel y la Cámara Empresarial del Parque Industrial Malvinas Argentinas (CEPIMA).

4. Una mirada al interior de las pymes metalmecánicas
Aquí presentamos algunas impresiones y reflexiones preliminares que se derivan de un trabajo de campo en curso, iniciado en 2022 y que consiste en la visita a empresas metalmecánicas, observación y entrevista en profundidad a los dueños/ responsables. Con este apartado procuramos atender a las dimensiones culturales e idiosincráticas en torno al trabajo y los saberes específicos que, como sostuvimos en el marco teórico, representan un elemento fundamental para el desarrollo local. Las empresas analizadas a continuación se desempeñan en: fabricación y mantenimiento de equipos para el sector panadero; fabricación de acoplados de camiones; producción de matrices y componentes para la criogenia y, por último, una metalúrgica dedicada a la fabricación de piezas para la industria automotriz.
De los cuatro casos relevados al momento observamos que todos presentan similitudes en sus orígenes y trayectorias en la zona. Son empresas familiares constituidas bajo la gestión de algún miembro de la familia, y donde la continuidad se dio en el marco de un cambio generacional en el que se mantuvieron la gestión y los espacios de trabajo, incluso ampliándose. Un rasgo característico presente en todos los relatos es la valoración al aprendizaje del oficio in situ, como una herencia de saberes y expertise. Si bien en la mayoría de los casos los actuales responsables cuentan con estudios universitarios o terciarios afines al sector, reconocen la importancia del legado familiar. Tal como sostiene Oscar[5]:
Cuando empecé a trabajar, empecé en la tornería. Tenía 13, 14 años. Iba al industrial de electrónica de José C. Paz. Después estuve en la guillotina, en la plegadora; los últimos tiempos estuve en electricidad armando los tableros de los hornos. Después pasé a compras… lo que nos ayudó mucho fue haber trabajado de chicos en la fábrica de mi tío. Teníamos un montón de experiencia, conocíamos a los proveedores (Oscar, comunicación personal, 06/09/23).
Esa forma de concebir el aprendizaje incide también en las decisiones al momento de resolver la contratación de nuevos trabajadores. Se priorizan aquellos aspectos actitudinales, considerando que los conocimientos específicos y técnicos aplicados al proceso productivo se adquieren luego con la práctica misma. Destacan la propia experiencia laboral en el rubro y la transmisión de las técnicas de manera interpersonal en el lugar de trabajo. Esta situación compleja, si bien constituye un activo para el aprendizaje colectivo, representa también un obstáculo para la innovación tecnológica y condiciona la posibilidad de complejizar procesos productivos que incrementen el valor agregado.
Otro elemento presente y reiterado en el repaso de los orígenes y trayectorias de las empresas, son los relatos que entrecruzan contextos político y económicos particulares en el devenir del país (crisis económicas, hiperinflación, devaluaciones, medidas políticas con restricciones) y la propia historia: oportunidades, respuestas, decisiones estratégicas para paliar o aprovechar una oportunidad. Estas experiencias configuran una lógica flexible de trabajo que caracteriza a las PyMEs. Por ejemplo, relataba Oscar que comenzó haciendo la reparación y mantenimiento de maquinarias. Luego, a finales de los noventa el contexto de crisis económica les permitió adquirir máquinas usadas (en remates o a precios muy bajos) que repararon y vendieron. Para el año 2003, cuando la economía nacional mejoró y notaron que la gente no quería máquinas usadas o reparadas, comenzaron a producir maquinarias nuevas. Por su parte Sebastián, responsable de otra de las fábricas, también sintetiza una trayectoria similar con la expresión:“Hemos crecido y tuvimos que achicarnos, viste: crecimiento, crisis, crecimiento, crisis…”(Sebastián, comunicación personal, 10/05/22).
Otro aspecto que nos interesa abordar es el vinculado a la organización de los procesos productivos, la designación de funciones y manejo del personal. No encontramos una forma común en los cuatro casos, habiendo esquemas estructurados con funciones definidas y jerarquías, como también lógicas flexibles con puestos rotativos. Por supuesto las diferencias responden al tipo de actividad y complejidad, a si tienen una producción estandarizada o es por proyectos y a la escala. En los casos con varios responsables (hermanos en asociación), las tareas suelen estar delimitadas en cuanto a competencias y alcances. Si bien constituye una estrategia de organización válida y de uso extendido en las empresas, en los casos de negocios familiares también tienen la finalidad de restringir las instancias de toma de decisión conjunta. Como señala Sergio, en su empresa dedicada a la fabricación de cúpulas y cajas de camión: “Yo estoy en el armado. Mi hermano me entrega la mercadería y yo se la hago. Negocio familiar, imaginate… Con todas las complicaciones de un negocio familiar. Nos llevamos muy bien, eh, pero no es fácil”. (Sergio, comunicación personal, 06/09/23)
Los responsables entrevistados trabajan a la par de los empleados, a la vez que planifican y supervisan las actividades. En los casos donde se requiere previamente de un diseño y elaboración de planos, son ellos también quienes lo llevan adelante (a veces asistidos por otros trabajadores). Finalmente, todos los casos coinciden en ser trabajos compuestos exclusivamente por fuerza de trabajo masculina, mientras que la presencia de mujeres solo se debe a que son familiares y sus roles se reducen a las tareas administrativas y contables.
Con respecto a la inscripción territorial que sostienen estas empresas y su relación con el encadenado productivo, observamos que, en términos de mercado y comercialización, operan principalmente en el entorno de su ubicación geográfica, es decir que el alcance de sus ventas se limita a la zona norte y oeste del conurbano bonaerense. La mayoría suele tener un gran cliente que imprime cierta regularidad a la carga de trabajo, y luego una clientela itinerante que complementa y fortalece la dinámica de producción. Al ser todas empresas con trayectoria de más de 20 años de antigüedad, cuentan con un reconocimiento en el mercado que garantiza ventas y no planifican estrategias de apertura de nuevos mercados. Por ejemplo, la empresa especializada en criogenia tiene como principal cliente a la empresa de ingeniería en gases industriales Linde, un grupo económico internacional que cuenta con una filial argentina en el Partido de Tigre. Asimismo, la empresa dedicada a la fabricación de piezas para la industria automotriz tiene como principales clientes a empresas tercerizadas de Toyota.
La adquisición de materias primas también responde al circuito local, en mayor medida. Tal como señalamos al inicio, la cercanía con las principales plantas siderúrgicas condiciona el mercado. En la práctica, le compran el acero a un mayorista que distribuye la producción monopólica que realizan Siderca y Tenaris. Aunque no produzcan de manera seriada suele ser una práctica habitual el stockearse de materia prima, más por razones financieras -para estar cubiertos frente a posibles aumentos (recordemos que el acero tiene precio internacional)-, que por razones productivas.
Por otra parte, las empresas no mantienen vínculos estables con el sector público municipal ni con otras instituciones públicas de la región. Uno de los empresarios participa en el Foro PyME, conformado en el año 2017 por iniciativa de la UNPAZ; otro comentó haber sido miembro de la Cámara de Comercio e Industria de San Miguel, pero no le dan mucha importancia a la incidencia que tiene dicha participación en el desarrollo de la empresa.
Tienen conocimiento de varios de los programas que impulsa el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación a través de las oficinas municipales, incluso están al tanto de las iniciativas de crédito fiscal y ayuda a la contratación de nuevos puestos de trabajo (Programa Te Sumo) y en algunos casos acceden a ellos, pero luego señalan que el beneficio no termina de resultar significativo.
Finalmente, un último aspecto que nos interesa abordar, y que consideramos constituye una parte medular de cualquier análisis sobre la acción de los sujetos, remite a la reflexión sobre el sentido que éstos le otorgan al trabajo (Touraine, 1987). Nuestra aproximación en este trabajo se acercó a la problematización por el sentido de la acción desde la visión del empresario PyME, buscando dar cuenta de manera reflexiva de la perspectiva que plantea quien tiene a cargo el manejo de las unidades productivas. El discurso de los empresarios en términos de cómo conciben su rol se traduce en el reconocimiento de su responsabilidad como organizadores del proceso de trabajo. El trabajo se presenta para ellos desde una doble consideración, que contempla el suyo propio y el de los demás. La justificación que ensayan como clave para entender el desarrollo, evolución y permanencia de sus empresas en el mercado, se vincula con la experiencia que tienen, el esfuerzo que le dedican y la persistencia en la tarea. Tal como sostiene Raúl:
… empresario seré el día que podamos organizarnos, que no tenga que venir acá, que no tenga que trabajar. El día que digamos que el negocio se pueda manejar solo sin que tenga que estar yo acá todos los días. El día que tengas armados equipos de ventas, compras, administración, un jefe de taller, un jefe de servicio técnico. Ahí se puede decir que tengo una empresa y vengo día por medio, de vez en cuando, y me doy una vuelta. Si no te podés organizar de esa forma, la palabra nomás tenés de empresario (Raúl, comunicación personal, 28/03/23)
Trabajan cotidianamente a la par de sus empleados/as, reconocen la importancia del esfuerzo que realizan en conjunto, pero no se reconocen como empresarios dentro del imaginario en el que ubican el rol del mismo. Para ellos ser empresario significa organizar la producción y el trabajo de manera tal de no tener que estar todos los días en la fábrica, de no tener que trabajar tanto.
CONCLUSIONES
Con el propósito de aproximarnos al estudio del sector metalmecánico en el noroeste del GBA, en el presente artículo procuramos avanzar, aún de manera exploratoria y recuperando el enfoque del desarrollo económico local, en el reconocimiento del entramado de actores económicos que participan o se ven interpelados por esta actividad.
Al mismo tiempo, nuestros aportes estuvieron dirigidos a incorporar miradas alternativas y complementarias a los esfuerzos de fomento económico que sostiene la política provincial y nacional, en dos sentidos. Por un lado, enfatizando en una dimensión territorial que analice a las unidades económicas dentro del contexto geográfico en el cual desarrollan sus actividades, establecen relaciones y generan intercambios comerciales. Por otro lado, considerando que los enfoques geográficos del desarrollo económico local también deben atender a las empresas en tanto actores económicos, avanzamos reconociendo no solo sus racionalidades sino también su subjetividad y los sentidos del trabajo que se construyen en ellas. Postulamos que se trata de un aspecto menos considerado en los estudios del desarrollo local y que sin embargo tiene un peso fundamental para entender la aceptación o rechazo de los empresarios a las iniciativas públicas. En concordancia con estos planteos, estructuramos el artículo en base a estas dos dimensiones, con enfoques y metodologías diferentes.
En un primer momento, con una mirada macro-estructural, nos propusimos conocer algunas de las características de la industria metalmecánica y, particularmente, evaluar el peso que esta tiene dentro del área de estudio. La revisión de fuentes secundarias a partir de informes oficiales, datos estadísticos y antecedentes nos permitió reconocer cierta relevancia estratégica del territorio en cuestión, que por su parte integra el corredor productivo de la siderurgia –principal fuente de materia prima de la metalmecánica-. Avanzando en esa caracterización, los primeros acercamientos al tejido productivo -a partir del relevamiento de unidades económicas afines- nos permitieron advertir sobre la diversidad de empresas de diversa envergadura y función, que resultan complementarias entre sí y que sientan las bases para el diseño de estrategias de fomento al eslabonamiento productivo metalmecánico sobre la base de una especialización flexible (Piore y Sabel, 1994). En efecto, se registraron desde comercializadoras de materias primas, fabricantes de bienes o maquinaria, fabricantes de insumos, empresas que realizan mantenimientos, y hasta una empresa dedicada al tratamiento de los residuos metálicos.
Queda pendiente para futuros trabajos de investigación, avanzar en estudios que profundicen y complementen el mapa de actores, completando la caracterización del empresariado y avanzando en identificar a aquellos pertenecientes al sistema de acción político administrativo y de acción socioterritorial. También, de aquellos extra locales, como redes de cooperación y políticas, programas o acciones institucionales, entre otros aspectos. Consideramos que la información y conocimiento que los diferentes actores tienen sobre los recursos y activos del territorio constituye un aspecto central para fortalecer el desarrollo productivo del sector; y que el rol de las universidades y las instituciones sectoriales (como cámaras, sindicatos y foros) resulta fundamental.
Observamos asimismo a partir de nuestros relevamientos que un 26% de las empresas identificadas desempeñan actividades articuladas con el mundo del automóvil, algunas integradas a la cadena de producción y otras de manera secundaria. Por ejemplo, una empresa realiza un componente para el parabrisas de vehículos Toyota, otra empresa internacional desarrolla mangueras; mientras que un gran número fabrica cajas paqueteras para camiones. Las posibilidades de encadenamiento productivo con la industria automotriz abre una línea de investigación sumamente interesante que procuraremos explorar en sucesivos trabajos, reconociendo su importancia en la generación de empleos, por la escala de producción. No obstante, observamos en base a estudios previos que se trata de un sector globalmente estructurado. Integra proveedores globales que siguen una lógica importadora y sostienen relaciones de abastecimiento acordadas a nivel global; lo que limita fuertemente el desarrollo de proveedores locales (CEPAL, 2017).
En un segundo momento presentamos una metodología cualitativa de visitas a establecimientos industriales y entrevistas en profundidad, a partir de las cuales indagamos en torno a la trayectoria de los empresarios, su organización del trabajo, sus relaciones laborales y también sobre aspectos subjetivos de su cosmovisión y sentidos del trabajo. Consideramos que este nivel de profundidad en la comprensión de los actores que integran el entramado productivo, y particularmente, de los empresarios PyME, aporta un carácter novedoso a la investigación. Tal como señalamos anteriormente, porque el reconocimiento de las dimensiones subjetivas que guían a estos actores –su ethos empresarial- complementa los estudios propios de la geografía económica sobre encadenamientos productivos. Esto constituye un aspecto relevante a considerar en el diseño e implementación de políticas públicas que se orientan a ellos y necesitan convocarlos.
Los casos analizados ilustran aspectos de su historia y su dinámica actual de funcionamiento, tanto a nivel interno de la propia organización como en diálogo con su entorno. Identificamos entonces empresas con trayectoria familiar, creadas por generaciones anteriores y con una persistencia en el mercado que es resultado, según los testimonios, del esfuerzo, dedicación y persistencia en la tarea. El discurso de los empresarios en términos de cómo conciben su rol parte del reconocimiento de su responsabilidad como organizadores del proceso de trabajo y, a la vez, como hacedores del mismo. Ese ethos empresarial de la responsabilidad en el trabajo constante, presente y perseverante que se establece como una suerte de mandato, fundamenta su historia y se muestra como la clave del éxito. En un entorno hostil, poco alentador, con circunstancias históricas específicas y cambiantes; son la lógica adaptativa y la toma de decisión estratégica, los atributos que, junto con el esfuerzo y la tenacidad, garantizan el éxito. Este sentido sobre el trabajo configura entonces un ethos empresarial distante e individualista, que es necesario convencer para lograr promover nuevas experiencias colectivas que promuevan el desarrollo local.
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Notas
Por su parte, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires impulsa una política activa de creación y fortalecimiento de los Agrupamientos Industriales (incluyendo Parque Industrial, Sector Industrial Planificado, Área de Servicios Industriales y Logística, Incubadoras de Empresas, Unidades Modulares Productivas y Parque Industrial Pequeño y Mediano).A través del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos establece lineamientos estratégicos vinculados a la inversión en infraestructura en equipamientos industriales y zonas de actividad logística (reconocemos como antecedentes la ley 13.744 de 2007 que reformula la Ley de Parques Industriales y sectores industriales planificados vigente desde 1983 y su modificación en 2015 bajo la Ley 14.792).
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