Artículos

Los caminos del reformismo: La corriente sindicalista en Entre Ríos, Argentina. 1932-1943.

The paths of reformism: The syndicalist current in Entre Ríos, Argentina 1932-1943.

Rodolfo Leyes
Universidad Autónoma de Entre Ríos, Argentina

Los caminos del reformismo: La corriente sindicalista en Entre Ríos, Argentina. 1932-1943.

Izquierdas, vol. 49, 30, 2020

Universidad de Santiago de Chile, Instituto de Estudios Avanzados, IDEA.

Recepción: 18 Marzo 2020

Aprobación: 04 Mayo 2020

Resumen: La historiografía actual del movimiento obrero argentino está atravesada por la discusión sobre la formación del reformismo obrero. En este contexto, parte de los debates se centran en la emergencia del fenómeno peronista como la manifestación más importante de la clase obrera argentina. Esta mirada sobre el peronismo da cuenta de la integración de los trabajadores a la realidad nacional, es decir, el reconocimiento de la clase obrera como agente de transformación del estado dentro del orden capitalista. Pero no cualquier tipo de participación dentro del orden, sino una en clave reformista. Esta perspectiva presenta una imagen que ubica al peronismo como el momento supremo del pasaje al reformismo obrero; sin embargo, la presión por ser reconocidos como sujetos de derecho, la adhesión a símbolos nacionales y enemigos potenciales comunes, no eran novedosos. Inclusive el emergente más importante del reformismo obrero, que fue la defensa a ultranza del sindicato como organismo obrero para la lucha por las mejoras, eran anteriores. Por ello que propongo no ver una imagen, sino el proceso histórico completo. En el presente artículo se presenta, a partir de un estudio de caso, los diversos canales por los cuales se desarrolló el reformismo obrero previo al peronismo, desde la década del treinta, y el lugar que le cabe a la corriente sindicalista como una de las vertientes ideológicas que impulsó formación de un movimiento obrero reformista.

Palabras claves: Reformismo obrero, Sindicalismo, peronismo, Provincia de Entre Ríos, Argentina, Integración.

Abstract: The current historiography of the Argentine labor movement is crossed by the discussion on the formation of labor reformism. In this context, part of the debates focus on the emergence of the Peronist phenomenon as the most important manifestation of the Argentine working class. This look at Peronism accounts for the integration of workers into the national reality, that is, the recognition of the working class as an agent of transformation of the state within the capitalist order. But not any type of participation within the order, but one in a reformist key. This perspective presents an image that locates Peronism as the supreme moment of the passage to labor reformism; however, the pressure to be recognized as legal subjects, adherence to national symbols and common potential enemies, were not new. Even the most important emergent of the labor reformism was the defense of the union as a workers organism for the fight for the improvements exists before. So I propose not to see an image, but the entire historical process. This article presents, from a case study, the various channels through which the labor reformism prior to Peronism was developed, since the 1930s, and the place that fits the trade union current as one of the ideological aspects that promoted the formation of a reformist labor movement.

Keywords: Labor Reformism, syndicalist current, Peronism, Entre Ríos Province, Argentina, Integration.

“Todo esto se logró sin abundancia de teoría y

por la sola virtud de una obligación

creada por las circunstancias.”

Periódico USA sobre

la Unión Obrera de la Provincia de Entre Ríos1

Introducción

En este artículo se expondrán elementos de orden político que demuestra que la clase obrera organizada abandonó el horizonte de lucha revolucionaria, es decir, su pasaje al reformismo obrero. Se indicará a los militantes de la corriente sindicalista como los responsables locales de aquel cambio. En el escenario sindical de la provincia de Entre Ríos, esta corriente dominó la Unión Obrera de la Provincia de Entre Ríos (UOPER), que contenía la mayor concentración de sindicatos y una interlocutora reconocida de los intereses obreros. Su organización base, desde la que se proyectó una central de alcance provincial en la última parte de la década del veinte2, fue la Unión Obrera Departamental de Concepción del Uruguay (UOD). La UOPER es, en muchos sentidos, una prolongación provincial de la UOD3. Pero existe un elemento que le da proyección nacional al fenómeno sindical entrerriano, y es que se trató de uno de los últimos grandes bastiones sindicalistas de la Argentina.

La corriente sindicalista tuvo un ascenso sostenido desde que rompió con los socialistas en 1905. El año 1915 es tal vez el hito más importante de su historia cuando logran, con un sector significativo de anarquistas, unificar las fuerzas obreras en la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). Unidad que no duró más que el congreso de unificación, dado que se quitó una clausula que reclamaba la militancia partidaria por el anarquismo -en forma de sugerencia, claro…- y determinó la salida del sector más doctrinario de los ácratas. A partir de entonces existieron dos FORA, la anarquista o del Quinto Congreso y la sindicalista o del Noveno Congreso. La FORA del Noveno Congreso fue el pináculo de la experiencia sindicalista. En aquella coyuntura comprendida entre 1915/1916 hasta 1921, la organización obrera amplió su geografía y por primera vez disfrutó de un status de movimiento sindical nacional. De esos años se recuerdan las fundaciones más importantes de sindicatos en Entre Ríos y la conformación de los polos sindicales que tendrán en sus manos el siguiente ciclo de luchas4. Fue durante este periodo que se comienza a reconocer el acercamiento a sectores políticos burgueses que manejaban el estado, en particular, el radicalismo5. Es decir, el momento que comienza el desarrollo del reformismo obrero de la mano de los sindicalistas.

El impulso organizativo se vio interrumpido por la represión, pero hacia fines de la década del veinte se relanza la organización obrera con la crisis económica pendía sobre la cabeza de los obreros. El año 1930 será recordado como el año del primer golpe de estado militar, y con él, de la proscripción del radicalismo, pero también de los anarquistas y comunistas. Estos últimos habían demostrado una gran capacidad organizadora por el impulso a los sindicatos de rama y se mostraban como regios competidores de las demás corrientes obreras.6 Fue en este contexto que se dio la organización de la Confederación General del Trabajo (CGT) a partir de la unificación de los socialistas y los sindicalistas. Para los militantes entrerrianos, la unificación significó un fortalecimiento al tener una voz replicante en Buenos Aires, pero en el ámbito local no significó gran cosa dada su hegemonía sobre el movimiento obrero.

La provincia contaba con situaciones locales que generaron una tónica particular al proceso de reorganización. La provincia no fue intervenida por el golpe de estado de 1930, sin embargo, la situación económica local era por demás compleja. La desocupación y la migración causaron el debilitamiento de las organizaciones obreras, primordialmente las centradas en el proletariado rural. Fue esta situación la que empujó a los obreros organizados de los dos polos sindicales más importantes de la provincia, Diamante y Concepción del Uruguay, a unir fuerzas y crear la UOPER. Sin embargo, la unidad duró relativamente poco y terminó con la expulsión de los anarquistas7. Mientras tanto en Buenos Aires se intensificaban los desencuentros entre los socialistas y los sindicalistas. La ruptura se produjo por las tensiones en torno a las posiciones partidarias que los socialistas querían imprimir a la central. A fines de 1935 se produjo el quiebre de la CGT, siendo los sindicalistas los que se alejaron. La decisión fue refundar la Unión Sindical Argentina, central que existió hasta la década del cuarenta.8

Este recorrido histórico da cuenta de la táctica de los sindicalistas y una particularidad, compartida con los anarquistas, frente a otras corrientes obreras que puede ser el germen ideológico del reformismo obrero: la negación de los partidos políticos en la vida gremial por considerar al sindicato como la única institución verdaderamente obrera y con un potencial revolucionario.9 Este punto de vista fetichista de la capacidad disruptiva del sindicato, escondía posicionamientos pragmáticos con una mirada cortoplacista enfocada en la disputa económica.10 Dicho de otro modo, más allá del llamado a la participación sindical como el único vehículo para la construcción del socialismo, los sindicalistas se desviaron a la obtención de mejoras en el ámbito de la lucha económica. Situación que se complejizó a mediados de los años treinta cuando el estado comenzó a mediar en los conflictos y asumir una posición interventora.11

En tal sentido, el reformismo obrero, como señaló Gramsci, tiene la particularidad de reclamar reformas al estado que favorezcan a los trabajadores, pero no su sustitución12. Lo que de facto es el resultado de luchar por las mejores condiciones de explotación y no el abandono de la condición de explotado. Así fue cómo los sindicalistas puros, al reducir la intervención política al sindicato, negaban el desarrollo de una política que ataque al capitalismo como sistema social, y sus demandas, por mucho que afectaran la tasa de ganancia de los capitalistas a corto plazo, le aseguraban la explotación a largo plazo.

Creemos que observables de esta política reformista fueron el “apoliticismo”, como mascarada de la conciencia económica y la independencia de los sindicatos de fuerzas que dificulten la libertad de acción; los pedidos de intervención estatal, en reconocimiento del estado como mediador entre las clases antagónicas; el nacionalismo popular, como representación de intereses compartidos con el estado burgués y por último, el antifascismo, como línea de intervención política que facilitaba el acercamiento con fuerzas políticas del régimen. Todas estas representaciones fenoménicas del reformismo están hilvanadas por una idea rectora: el sindicato debe existir para defender a los obreros. Es decir, como organización que disputa el precio de la fuerza de trabajo, no la condición social de esa fuerza de trabajo coaccionada económicamente. La defensa del sindicato por encima de todas las formas de organización y cómo única institución obrera encorsetó la política obrera en un estadio reformista.

Se puede agregar un punto más para mostrar el carácter reformista; se trata del vínculo electoral con el partido radical, pero fue estudiado en otro trabajo y solamente podemos dejar constancia de que tal relación existió. Solapadamente los sindicalistas recomendaban el voto para la Unión Cívica Radical por considerar a esa fuerza como una garantía de la libertad del movimiento obrero.13 De nuevo, era la libertad de acción de los sindicatos lo único importante.

Estos elementos señalados nos sirven para profundizar el análisis sobre la coyuntura posterior a 1943. Las discusiones sobre el surgimiento del peronismo tomaron originalmente dos líneas explicativas: una rupturista, que consideró al peronismo como un fenómeno novedoso y original con respecto al periodo anterior, que llamativamente era compartida por peronistas y anti-peronistas, y que en una mirada retrospectiva interpretaban al movimiento obrero anterior a 1943 como revolucionario14. La otra posición se denominó continuista, es decir, que indicaron la continuidad entre el periodo anterior y el peronismo.15 Fue dentro de estas posiciones que un estudio ubicó a los sindicalistas como la principal vertiente que desarrolló el reformismo obrero y lo llevó al interior del peronismo cuando este movimiento comenzó a formarse.16 Nuestra hipótesis general no coincide del todo con la tesis continuista. El golpe de 1943 asumió una tarea represiva contra sujetos que los militares consideraban, según su concepción, ajenos al ambiente obrero.17

El objetivo del presente trabajo es mostrar cómo el movimiento obrero entrerriano no fue ajeno al desarrollo del reformismo obrero y exponer los posicionamientos que facilitaron el acercamiento al estado y los partidos patronales. Por lo tanto, se revelarán algunos de los caminos por los que se desarrolló el reformismo. La reconstrucción histórica se hizo a base de una amplia variedad de medios gráficos del movimiento obrero y periódicos comerciales de diversas localidades de la provincia de Entre Ríos y la ciudad de Buenos Aires. También se ha incluido material inédito del Ministerio del Interior y producción del estado provincial.

1-Sindicato y prescindencia política

Los sindicalistas fueron defensores a ultranza de la independencia de los sindicatos. La tensión de los sindicalistas frente a las demás corrientes obreras siempre giró en torno al principio doctrinario de la prescindencia política y la tutela de los partidos políticos: “el sindicato es la organización específica de la clase”18, afirmaron una y otra vez. Cualquier otra alternativa implicaba desviar a la clase trabajadora. Incluso, en los momentos más duros de la crisis del treinta, los miembros de la Unión Obrera Provincial insistieron en ello. Un comunicado de aquellos años titulado “La organización frente al fracaso de la cosecha”, señalaba:

“Los trabajadores tienen la obligación de mantener siempre un estado de ánimo optimista frente a los resultados que pueden obtener estando organizados y nadie debe amilanarse frente al estado caótico del régimen capitalista, porque la organización debe existir en todas las épocas, ya sean buenas o malas y sus componentes deben mantener un alto espíritu combativo y de clase frente a la clase predicha.” -Luego de llamar a mantenerse alerta decía: “Hay algunos trabajadores que creen que la organización es buena solamente cuando ésta les da algunos beneficios. Es este un concepto erróneo y es necesario desterrarlo de la mente de aquellos trabajadores que piensan así, porque en el fondo realizan una obra contraria a los postulados de la causa del trabajo. La clase trabajadora no solo necesita organización para las conquistas inmediatas, sino que debe crear su instrumento de capacitación de combate hasta lograr desterrar este régimen de oprobio y de miserias.” -El último consejo era: “Esperamos camarada secretario que siempre se mantengan unidos y realicen sus reuniones habituales y mantengan continuas correspondencias con esta secretaria.”19

Del análisis del comunicado surge que la principal preocupación de los sindicalistas era que la crisis no haga desaparecer los sindicatos. Si bien aparece una crítica al capitalismo y una referencia aislada a un futuro de igualdad social, el eje de la nota es mantener la organización funcionamiento en todo momento.

Los sindicalistas entrerrianos reflejaron en su accionar esta política prescindente. Uno de los momentos donde las tendencias anti-partidarias quedaron más al descubierto fue cuando se produjo el “Golpe obrero”, como lo llamó Matsushita,20 al asalto por parte de los socialistas a la Unión Ferroviaria de Buenos Aires, en manos de los sindicalistas. Hecho que llevó a la división de la CGT. A raíz de este suceso, el primero de diciembre de 1935 se llamó a una asamblea plenaria de la UOPER destinada a discutir la posición que se asumiría frente a la novedad. En las conclusiones se declaró el carácter prescindente de la organización sindical de ideologías y partidos: “…confiando en sus propias fuerzas para el logro de sus finalidades sin tener que marchar atada a ninguna tendencia ideológica o política, sosteniendo que ‘la organización sindical se basta a sí misma’.”21 Tiempo más tarde, un histórico militante de la UOD, Eduardo Pereyra, afirmaba:

“…el estado caótico y la división existentes en el movimiento obrero son el fruto pernicioso de la intromisión de los políticos en los sindicatos, intromisión que tanto hemos combatidos, pero que no supimos evitar con la energía que era necesaria y que ha traído como consecuencia el actual estado de cosas.” -Y agregaba: “Algunos pueden haber creído que podían existir causas económicas en la división obrera, pero yo, que constantemente ausculto el ambiente sindical, he llegado a la conclusión de que solamente los políticos, con sus ambiciones, han podido hacer que declinara lo que podríamos llamar la época de oro del movimiento obrero” Finalizó afirmando: “creo que el movimiento obrero en el Interior se mantiene más puro que en Buenos Aires, puesto que los políticos ‘obreristas’ tienen poco que hacer con los trabajadores…”22.

Es claro que los sindicalistas entrerrianos hicieron un esfuerzo significativo para evitar ser asociados a partidos políticos, sean de izquierda o derecha. El objetivo de la política de prescindencia era delimitarse de los partidos políticos y preservar la libertad de movimiento dentro de los sindicatos. Fue una opción consciente para la lucha económica. Por ello cuestionaron, en más de una oportunidad, a los partidos que se apoyaban en los sindicatos para hacer campaña electoral. En 1934, los dirigentes de la UOPER solicitaron a sus afiliadas informaciones sobre su participación en las campañas electorales: “Para defender los intereses de la clase obrera no hay nadie más capaz que los propios trabajadores…” Añadían:

“Denunciamos, pues, a la clase trabajadora las maniobras de los elementos mencionados, quienes apelan a cualquier clase de medios para hacer aparecer a la Unión Obrera Provincial como instrumento de unas determinadas fracciones, y cumple con su deber de declarar públicamente que la Unión es y será en el futuro, representante de las tendencias de sus compañeros pero que frente a las cuales sabe mantener su más absoluta prescindencia.”23

Durante el año 1937, publicaron un llamado para retomar la publicación del órgano de prensa para contrarrestar los efectos de la campaña de desprestigio de “elementos politiqueros de derecha e izquierda”. Afirmaban que:

“En el laberinto político y sectario que pretende manosear la organización y hacerla servir a sus intereses electorales, brotan las acusaciones como, que somos ‘comunistas, ‘anarquistas’, ‘conservadores’, ‘radicales’ y ‘nacionalistas’…en fin, que cada fracción acusan como mejor les conviene con tal de combatir nuestra independencia sindical, que no se prestará jamás a los enjuagues turbios de los profesionales de la política, que creen que la organización obrera es una levadura que la amasarán a su antojo y paladar.”24

Era común encontrar en las publicaciones sindicalistas referencias a las posiciones de Marx respecto a la independencia de los sindicatos, lo que era un disparo por elevación a los partidos de izquierda que intervenían en la vida interna de los sindicatos.25 No solo se dedicaron a denunciar las intenciones de los partidos, sino que impugnaron a los trabajadores que se acercaban a los partidos por su propia cuenta. Los sindicalistas sostenían que en la ciudad de Paraná no existía un movimiento obrero (sindicalista) fuerte por culpa de los partidos políticos. “El comité ha sustituido al sindicato” afirmaban. La queja era que muchos obreros se habían abocado a la construcción de “su” partido,26 en referencia a los militantes del Partido Comunista. Los ataques de los sindicalistas contra los partidos rozaban la reacción: “la organización debe luchar con toda energía contra la filtración política en las filas de los sindicatos obreros. La política no tiene nada que hacer en el seno de la organización.”27.

Creemos que la prescindencia política se debía, en un sentido práctico, a la necesidad de evitar roces entre los trabajadores que debían encontrar representación dentro del sindicato. Sin embargo, en una lectura más compleja e histórica, la prescindencia sirvió a los sindicalistas para obrar con libertad y sostener una política limitada a la lucha económica. Hecho que facilitaba el vínculo con el estado. Por su parte, para el partido que gobernaba -los radicales de la UCR- era más cómodo tratar con obreros que se presentaban independientes de otras fuerzas políticas, que con obreros que militaban en partidos políticos opositores y que se podían prestar al juego político partidario. Por ello mismo, en la elección por la prescindencia se manifiesta la política reformista, que limitaba la intervención en la disputa económica sin otro horizonte que conseguir el mejor sueldo posible dentro del capitalismo.

2-¡A las puertas del Estado!: leyes laborales y protección jurídica

Durante los años treinta, la clase obrera transitó fuertes cambios. No solo en su constitución estructural, sino en su capacidad de crear organizaciones propias y desde allí, presionar y convertirse en un factor de poder. En el presente apartado mostramos la posición de los sindicalistas entrerrianos sobre un elemento donde el estado tiene potestad directa, el respeto de las leyes obreras.

La defensa sindical de la legislación obrera fue uno de los rasgos más claros del cambio ideológico que operó la clase obrera argentina. Los entrerrianos no escaparon a esta transformación. Existen antecedentes, por lo menos de 1931, donde los sindicalistas locales favorecieron una discusión sobre la reforma constitucional provincial y sus implicancias en la vida de los trabajadores.28 Pero será a mediados de la década de 1930, cuando algunos sindicatos tendrán un posicionamiento más abierto y favorable a las leyes laborales y la intervención estatal en los problemas gremiales. Por ejemplo, en 1935 elevaron una solicitud al gobierno provincial para que constituya un Ministerio de Trabajo29 y en 1936, los sindicalistas solicitaron al Departamento Provincial de Trabajo que se imprimieran folletos de las leyes laborales en vigencia y fueran repartidas entre los trabajadores: “…en cantidad suficiente para fomentar el conocimiento público mediante su distribución entre los interesados en su aplicación.”30 Los sindicalistas interpretaban que el problema era el desconocimiento de las leyes por parte de los obreros. Lo que nos habla del consenso en torno a la legislación obrera.

El primero de mayo de 1939 se celebró en la localidad de Colón con la concurrencia de militantes de otras localidades. Durante el acto se refirieron a las condiciones laborales, la situación de pobreza y desocupación. Pero uno de los referentes más importantes del gremialismo provincial, Juan Balsechi, dedicó parte de su discurso al reclamo por el incumplimiento de la ley de ocho horas laborales en el frigorífico local. Según recordaba el tribuno, el incumplimiento fue una concesión a las empresas por parte del Estado por la naturaleza estacional de la producción.31 Meses después el senador radical, cercano a los sindicalistas, Isidoro Neyra presentó una minuta para derogar la excepción a la ley de ocho horas de trabajo y encontró el apoyo de los sindicalistas que saludaron la medida y declararon:

“Se apoya calurosamente en todas sus partes de vista la minuta sancionada porque vienen a contemplar y satisfacer un viejo anhelo de esta entidad y de los trabajadores de la Fábrica Liebig y Bovril (…) Que a apoyar la U.O.P. la minuta del señor Senador Neyra y aprobada por el Senado, vería con honda y justiciera satisfacción esta entidad que el Poder Ejecutivo de la Provincia, que contemplará con un alto espíritu de comprensión de los problemas obreros en general…”32

Para 1940, el Estado provincial desde el Boletín del Departamento de Trabajo, concluía:

“En su totalidad los conflictos obreros provocados en el territorio de la Provincia (…) han sido solucionados con la intervención directa del Departamento Provincial del Trabajo, cuya dirección evitó en casi todos los casos el paro de las actividades (…) Este dato es ilustrativo, pues demuestra que en general, las huelgas, como recurso extremo, han perdido casi totalmente la violencia que las caracterizaba en el pasado. Esa impresión se afianza al poner también de manifiesto que muchos desacuerdos han podido zanjarse sin ocasionar daños irreparables, gracias al entendimiento directo entre las partes o a las decisiones adoptadas por la Dirección del Departamento Provincial del Trabajo” 33

Claro que esto no era así, es decir, las huelgas no pudieron ser erradicadas ni controladas por completo. Pero el peso de la intervención estatal había crecido bajo el auspicio de los sindicalistas. Esta aceptación de la mediación estatal era clave para el accionar del Departamento del Trabajo provincial que así lo reconocía en su boletín:

“El método del Departamento es sencillo; se funda en considerar el problema objetivamente y buscar todas las soluciones aceptables enfrentando en tranquila y garantizada discusión a las dos partes. El peor enemigo de este órgano del Estado sería encontrarse ante la imposibilidad de reunir a las partes por resistencia de una de estas o de las dos y también por tratarse de un conflicto en el que patrones y obreros no estuvieran organizados o no desearan organizarse con ese motivo circunstancial.”34

Las relaciones entre los sindicalistas puros y las autoridades eran tan estrechas que el Inspector del Departamento Provincial del Trabajo conferenció en los locales sindicales bajo la promoción de los sindicalistas: “Es de esperar que todos los hombres sindicalmente organizados y no organizados concurran a escuchar la palabra de representante del Departamento del Trabajo, pues así estarán en condiciones de defender sus derechos con mayor conocimiento”.35 El llamado, en clave cívica, muestra el grado de integración al estado de los militantes. Charlas de este tipo se habían desarrollado también en otras localidades.36

En el año 1924 los militantes de Concepción del Uruguay acompañaron el llamado a huelga general contra la ley de jubilaciones. Entendían que el estado no debía inmiscuirse en el futuro de la vida obrera, confiaban en una solución revolucionaria y a corto plazo, en ganar suficiente dinero como para no depender de un sistema de reparto. También desconfiaban del Departamento de Trabajo provincial, al que consideraban un organismo inocuo. Siempre el sindicato era más apropiado para controlar el derecho de los trabajadores.37 Pero en la década del treinta preferían la intervención del estado, el reclamo por más derechos y exigían a los organismos oficiales educación en los derechos y equidad frente a los patrones. Los sindicalistas se sentían parte de la sociedad y reclamaban imparcialidad por parte del estado.

3-Banderas del movimiento obrero: primeros de mayo y el nacionalismo popular

Otro de los cambios de la década del treinta fue el surgimiento del nacionalismo obrero como una tendencia ideológica que convivió con los planteos internacionalistas. Los discursos de corte nacionalistas eran expuestos desde tiempo antes por los partidos Socialista y Comunista, quienes desarrollaron fuertes campañas contra el imperialismo y plantearon una dialéctica imperialismo-explotador/pueblo-explotado. Esa lógica, a nivel local y de la mano de los sindicalistas, no se diferenció de la trayectoria ideológica y los debates planteados por parte de estos partidos a nivel nacional.38 Este nacionalismo de corte popular tomó distancia del nacionalismo de derecha, como era caracterizado por los contemporáneos. El periódico de la Federación Entrerriana de Empleados de Comercio, decía “Para ser buen argentino no se debe matar un judío”:

“En nuestro medio existen organizaciones que se titulan nacionalista, como la 25 de mayo, de Villaguay, que aprovechando la pasada contienda electoral, distribuyó por nuestra provincia panfletos que llevaban el bochornoso título que mencionamos más arriba, y donde después de mucho hablar de patria y nacionalismo, civilización, etc., trataban de predisponer el espíritu del criollo contra los representantes de la raza hebrea (…) Y quién son los directores de esas agrupaciones tan nacionalistas, tan puritanas y tan defensoras de los intereses del Argentino? Hombres que llevan apellidos de puro corte extranjero, y que en su propaganda no se cansan de pedir libertad y bienestar para el hijo del país, pero que en sus propias estancias, tienen esos criollos argentinos netos, semi desnudos, medios hambrientos, pagándoles sueldos que oscilan entre los 15 y 25 pesos mensuales. Muchos de esos jefes de la brigada nacionalista, se han quedado con las pocas tierras que tenían como único patrimonio los pobres indios, como ellos despreciativamente les llaman a los criollos que están elaborando las riquezas que luego esos ultra nacionalistas van a derrochar en los cabarets gringos de París, Marsella o Norte América.”39

Esta línea de intervención favoreció el acercamiento y la constitución de Frentes Populares anti-imperialistas y anti-fascistas, postergando los intereses específicos de los trabajadores a los acuerdos estratégicos con fuerzas burguesas. Por lo tanto, el desarrollo del nacionalismo dentro del movimiento obrero habla de un proletariado reformista, y que no buscó expropiar a toda la clase capitalista, sino, defenderse de quienes usufructuaban de las riquezas nacionales.

Uno de los momentos en que se manifestó esta alianza fue durante los primeros de mayo. Esta fecha histórica conllevó la conmemoración de las luchas obreras y las promesas revolucionarias, pero durante los años treinta se comienza a notar una transformación de los actos. No fue solamente un día para recordar a los mártires, sino, un día para reclamar por cuestiones gremiales y tener contacto con fuerzas que no eran gremiales, pero respaldaban sus luchas. Por ejemplo, durante el primero de mayo de 1938 la composición de asistentes y oradores fue amplia. El acto central en la localidad de Concordia fue celebrado por miembros de los sindicatos de la construcción, ferroviarios, panaderos, cocineros, mozos y anexos, junto al Partido Comunista y el Partido Socialista Obrero y en Paraná, capital de la provincia, el acto fue mucho más variado; el palco fue ocupado por la Juventud Socialista Obrera, la Unión Ferroviaria, Federación Libertaria, Sindicato Único de Obreros de la Construcción, Partido Socialista, Sociedad de Vendedores de Diarios, la UCR (con la presencia de Silvano Santander y el diputado Osinalde), y el Sindicato de Alimentación representado por el comunista José Peter.40 Que la Unión Cívica Radical asista con uno de sus cuadros y un diputado expone la intención de este partido de acercarse a los obreros.

Como en el resto del país,41 también en Entre Ríos la liturgia y los símbolos que acompañaban el acto del primero de mayo fueron objeto de disputa. El uso de la bandera roja fue combatido por la burguesía. En la provincia en cuestión se prohibió su uso en dos oportunidades durante el periodo de estudio: en 1933 y 1937.42 En ambos casos la decisión de negar el uso de la bandera roja despertó protestas y medidas contra la decisión del gobierno:

“En virtud de una notificación policial, que prohibía el uso de la bandera roja en los actos públicos, la mesa de la U.O.P. resolvió a última hora notificar a todos los sindicatos adheridos y que realizaban manifestaciones, que debían suspender sus recorridos como actos de protesta por la arbitraria resolución del gobierno nacional de resucitar una ley de hace 70 años sobre el uso de emblemas.”43

Durante 1937, año de fuertes luchas, se notificó a las autoridades policiales de todas las localidades la orden del gobernador: “…por razones de orden público, únicamente se permitirá en las mismas el uso de la bandera nacional.”44 Los dirigentes de la UOPER enviaron una nota crítica al gobernador Tibiletti:

“Con el debido respeto nos dirigimos a V. E. en nombre de la U.O.P. para exponer nuestro pensamiento, con motivo de la prohibición del uso de la insignia, que mundialmente tienen los trabajadores (…) Muy grande ha sido el desagrado producido en las filas de los trabajadores que integran la U.O.P. al prohibírsele el derecho de hacer uso de su símbolo, el que no representa a ningún partido político ni bandera de ningún país que no mantiene relaciones con la República Argentina…” -en referencia a la Unión Soviética; continuaban: “Nuestro símbolo, señor gobernador, no lleva distingo partidista o de alguna nación y solo tiene la inscripción del sindicato al cual pertenece…”45

Con motivo a la prohibición del uso de la bandera roja durante 1933, en Villa Clara -enclave en el corazón de las colonias judías- sucedió un hecho que es el primero de su tipo que hemos registrado: sin la posibilidad de marchar con la bandera roja, los obreros optaron por la bandera argentina.46 Otro caso similar sucedió el primero de mayo de 1938 en Paraná, en el acto reseñado en que participaron los sindicatos junto a partidos de izquierda y los radicales. Allí se cantó tanto el Himno Nacional como La Internacional.47

El nacionalismo obrero es uno de los barnices bajo el cual se ocultó el reformismo. Este posicionamiento ideológico fue observado por varios historiadores del movimiento obrero como uno de los elementos de continuidad con el peronismo.48

4-Anti-fascismo y libertad sindical

Este apartado versa sobre la política antifascista de los sindicalistas entrerrianos. Los sindicalistas enrolados en la UOPER tomaron posición activa en la disputa política contra las fuerzas reaccionarias, pero en clave sindical:

“Las luchas por el mejoramiento de los obreros en el terreno económico se trasuntan en una acción permanentes en defensa de las libertades individuales y colectivas de los mismos, contraria siempre a los estados de reacción que vienen pregonando los grupos de la extrema derecha, con el exclusivo fin de arrasar con los postulados de libertad que son necesario para el normal desenvolvimiento de las actividades públicas de los trabajadores (…) Es decir, en una palabra, que nuestras organizaciones son por definición antifascistas y antireaccionarias.”49

Consecuentemente, esta posición mantenía la línea trazada en el Congreso fundacional de la UOPER en 1932, explicitada en el Primer Congreso extraordinario de 1935, cuando se discutió la moción de integrar un Frente Único antifascista con los partidos políticos. Se afirmó que el arma para luchar contra la reacción era el sindicato, por lo tanto, se debía extender la organización gremial como mejor forma de enfrentar a los fascistas.50 Sin embargo, veremos a continuación los matices de aquellos postulados.

La formación de la fuerza sindical anti-fascista tuvo diferentes momentos y grado de relaciones con los partidos políticos. Pero con claridad lucha anti-fascistas empujó a los sindicatos a la alianza con otras fuerzas que plantearon el mismo problema.51 En el año 1933 comenzó la actividad anti-fascista. Ese año se concretó un espacio Anti-Fascista en Concepción del Uruguay. Entre los oradores se destacaron miembros del Partido Socialista, de la UCR y Balsechi.52

A principios de 1934, la UOD de Concepción del Uruguay publicó un manifiesto contra las fuerzas de la reacción que, según afirmaban, financiaban la conformación de grupos de rompe-huelgas. Aclaraban que ellos se destacaban como militantes apolíticos, pero que no podían permitir el desarrollo de organizaciones políticas que a rostro descubierto lucharan contra la organización gremial.53 A fines de octubre de 1934, el diario radical de Paraná, El Tiempo, publicó una proclama titulada “La palabra obrera contra la reacción fascista”. En ella se daba cuenta de la actuación de las fuerzas reaccionarias, de sus ataques contra la comunidad judía y de su oposición a la organización obrera. A la hora de señalar quiénes eran los “fascistas criollos”, la proclama apuntó a los grandes estancieros e industriales de la provincia.54

A mediados de los treinta, la lucha antifascista contaba con elementos endógenos que obligaron a todas las fuerzas “progresistas” a acercarse. Uno fue el proyecto de ley del conservador Sánchez Sorondo sobre la represión al comunismo -lo que implicaba la represión de casi toda manifestación de izquierda-. Otro tema preocupante eran los constantes ataques de las fuerzas reaccionarias a través de la prensa, con llamados a atacar a la población judía y a los gremialistas. Así fue que, en octubre de 1936, en medio de la discusión de una ofensiva de las fuerzas de derecha nacionalistas, se realizaron una serie de actos contra la reacción, a los que adhirieron varios partidos. La UOD adhirió a estos actos. Consideraban que los reaccionarios proponían un sistema de fuerza y oprobio en beneficio del “alto capitalismo imperialista”.55 Juan Balsechi fue el orador designado por la UOD. Días más tarde, se informó que las agrupaciones que respondían al “Frente Popular” (sic) habían logrado un acto con un gran público que alcanzó los 2.000 participantes, que había comenzado con la entonación del Himno Nacional. El primero en hacer uso de la palabra fue el radical Isidoro Neyra. También habló otro radical, Atanasio Eguiguren, y el diputado socialista, Juan Solari.56

Entre los hechos exógenos a la realidad entrerriana y nacional que movilizó el espíritu antifascista, la Guerra Civil Española se lleva la palma. Como señaló Hobsbawm, para muchos, en la Guerra Civil Española se jugaba más que la suerte de los revolucionarios españoles contra los fascistas. Se reconocía una lucha frontal entre los herederos de la ilustración y las fuerzas de la reacción.57 Este hecho precipitó las actividades anti-fascistas de los sindicatos de la UOPER. Además, se enviaron telegramas de apoyo a los obreros españoles y recolectó dinero para enviar al frente.58 En agosto de 1939, los obreros de la UOPER lanzaron un comité pro-boicot a los productos fascistas. Se pretendía combatir a los países totalitarios a partir de boicotear sus mercaderías.59

Esta creciente preocupación por la suerte de la democracia burguesa, despertó los elogios de las esferas oficiales que saludaron a los sindicatos por sus iniciativas y compromiso con el régimen democrático:

“Se viene observando, en los últimos tiempos, la acción de las asociaciones gremiales argentinas en el sentido de aunar esfuerzos para defender las libertades democráticas públicas y privadas consagradas por nuestra organización jurídica constitucional. Se trata, como se ve, de una labor no habitual a los sindicatos que, en forma permanente, se dedican a la lucha por las ventajas típicamente sindicales, es decir, mejora de salarios, cumplimento de las leyes de limitación de las jornadas y de descansos semanales (…)”

Planteaba el autor de la editorial del Boletín del Departamento de Trabajo provincial que la iniciativa de los trabajadores se basaba en un reconocimiento del avance del fascismo. Situación que se hacía palpable en Europa, pero también era una amenaza para América Latina. Por eso saludaba la convocatoria sindical: “Comprenden los trabajadores argentinos que las aspiraciones de mejoramiento colectivo, la dignificación individual y la posibilidad de alcanzar cada día condiciones más justas de vida, sólo serán posibles dentro de un sistema jurídico inspirado en una concepción democrática...”60

El reformismo había calado en la clase obrera vinculada a la UOPER. Tanto que en el primero de mayo de 1942, los obreros de Villa Clara invitaban a sus compañeros a participar de los actos de aquel día, sería una actividad para la “defensa de nuestra soberanía nacional y de la democracia.”61 La democracia y la patria se habían vuelto elementos del discurso y la acción de los trabajadores.

Conclusión

La clase obrera organizada de la provincia de Entre Ríos caminaba a paso firme hacia la integración al sistema social imperante. El reformismo obrero asumió diversos caminos que se manifestaron de acuerdo a la coyuntura. La revolución socialista había quedado en los anales de la historia de la clase obrera, aunque los mismos actores que la conducían tuvieran otra idea. Ideológicamente los gremialistas entrerrianos eran sindicalistas revolucionarios, o esa era su autodefinición. Sin embargo, en la práctica actuaron como cuadros sindicales que estimaron al sindicato como única institución que realmente respondía a los intereses de clase, por lo tanto, concentraron sus fuerzas en el funcionamiento de las organizaciones corporativas. Con esta concepción, tomaron distancia de los partidos políticos y defendieron la prescindencia política y un supuesto apoliticismo. A priori consideraban que todo tipo de partido respondía a intereses diferentes, cuando no contrapuestos, a los de la clase obrera. Pero cuando la desocupación se volvió una constante, la acción gremial se debilitó y los sindicalistas descubrieron en el Estado un aliado de enorme poder. Recurrieron a él en búsqueda y apoyo para las leyes que defendían un incipiente derecho obrero. Para lo cual, mantener relaciones fluidas con los legisladores se convirtió en una necesidad creciente en estructuras gremiales débiles.

Otro cambio que se vivió durante la década del treinta fue el contenido de la liturgia obrera y su discurso. La década del treinta vio arribar a los partidos políticos -y no solo los de izquierdas- a los actos del primero de mayo, que se convirtieron en arena de fuertes demandas económicas al régimen social. Es decir, el primero de mayo, poco a poco, abandonó el carácter de día conmemorativo a un día de demandas por mejoras económicas. También, y en la misma línea, se trastocó en un discurso de corte nacionalista obrero o popular, que apuntaba contra las empresas extranjeras y los capitales nacionales más concentrados. Nuevamente, vimos en ese proceso como la clase obrera tomó representaciones que, hasta el momento, le eran contrapuestas, como la idea de que el estado representaba a todos los habitantes.

Otro hecho que caracterizó a la década del treinta fue el avance del fascismo y la conformación de frentes anti-fascistas. Como demostramos, los sindicalistas entrerrianos no estuvieron ausentes de ese nuevo frente de lucha. Los sindicalistas se mantuvieron alertas y movilizados. La oposición al fascismo se basó en el supuesto que gobiernos reaccionarios atacaban las libertades mínimas. Pero en este caso, los sindicalistas de la UOPER fomentaron la unidad práctica con partidos políticos que se consideraban democráticos y se conformó un “Frente Popular” de hecho. Una alianza entre partidos de izquierda, sindicatos y partidos burgueses, en el caso, representados por la Unión Cívica Radical.

Fueron estas concepciones reformistas contra las que lucharon los militares en 1943 cuando se produjo el golpe militar. Enfrentar a una clase obrera movilizada en defensa de los valores democráticos, aliada a los partidos políticos del régimen social y que aborrecía las dictaduras, incluso la del proletariado, fue la primera barrera que debieron vencer. Los obreros estaban en el marco de otra alianza social y poseían su propia concepción de la integración al régimen social capitalista. En síntesis, el peronismo se plantearía como una alianza reformista que lucharía contra otra alianza reformista, y los obreros entrerrianos deberán tomar partido en un contexto que no dejó lugares a medias tintas.

Referencias bibliográficas

Anapios, Luciana: “La ley de jubilaciones de 1924 y la posición del anarquismo en argentina”, Revista de Historia del Derecho, Buenos Aires, 2013.

Anderson, Perry: “Alcances y limitaciones de la acción sindical” en VV.AA.: Economía y política en la acción sindical, Buenos Aires, Siglo XXI, 1973.

Baily, Samuel: Movimiento obrero, nacionalismo y política en Argentina, Buenos Aires, Hyspamérica, 1984.

Camarero, Hernán: A la conquista de la clase obrera, los comunistas y el mundo del trabajo en la Argentina 1920-1935, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2007.

Del Campo, Hugo, Sindicalismo y Peronismo, Buenos Aires, CLACSO, 1983.

Gaudio, Ricardo y Jorge Pilone: “El desarrollo de la negociación colectiva durante la etapa de modernización industrial en la Argentina, 1935-1943”, Desarrollo Económico, Vol. 23, Nº 90, 1983.

Gaudio, Ricardo y Jorge Pilone: “Estado y relaciones laborales en el período previo al surgimiento del peronismo, 1935-1943”, Desarrollo Económico, Vol. 24, Nº 94, 1984.

Germani, Gino, Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidos, 1962.

Gramsci, Antonio: Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 2003.

Hobsbawm, Eric: Historia del Siglo XX, Buenos Aires, Crítica, 2005.

Horowitz, Joel: “Cuando las élites y los trabajadores coincidieron la resistencia al programa de bienestar patrocinado por el gobierno argentino, 1923-24”, Anuario IEHS, 16, 2001.

Horowitz, Joel: El radicalismo y el movimiento popular (1916-1930), Buenos Aires, Edhasa, 2015.

Iñigo Carrera, Nicolás: “Emancipación social y emancipación nacional en el movimiento obrero argentino”, en Rajland, Beatriz y María Celia Cotarelo: La revolución en el bicentenario. Reflexiones sobre la emancipación, clases y grupos subalternos, Buenos Aires, CLACSO, 2009.

Iñigo Carrera, Nicolás: La estrategia de la clase obrera: 1936, Buenos Aires, Ediciones Madres de la Plaza de Mayo, 2004.

Kabat, Marina y Leyes, Rodolfo, “Ciclos de luchas sindicales en la provincia de Entre Ríos, Argentina, 1930-1943”, Estudios del ISHiR, Número 22, Rosario, 2018.

Kabat, Marina: Perón Leaks. Una re-lectura del peronismo a partir de sus documentos secretos, 1943-1955, Buenos Aires, Ediciones RyR, 2017.

Korzeniewicz, Roberto: “Las vísperas del peronismo. Los conflictos laborales entre 1930 y 1943”, Desarrollo Económico, Vol. 33, Nº 131, Oct.-Dic. 1993.

Leyes, Rodolfo y Sartelli, Eduardo: “Departamento Provincial del Trabajo de Entre Ríos. Intervencionismo laboral y reformismo obrero, 1930-1943”, Historia Regional, Nº40, Villa Constitución, Segundo Semestre 2019.

Leyes, Rodolfo, “La estrategia de sindicalización de la FORA del IXº en el oriente entrerriano (1917-1921)” en Conflicto Social, Año 2, N° 2, Diciembre, Buenos Aires, 2009.

Leyes, Rodolfo. Sindicatos de izquierdas, obreros radicales. La alianza Radical-movimiento gremial en Entre Ríos: 1921-1943, en Videla, Oscar (Comp.). Historias locales, conflictividades múltiples (Santa Fe y Entre Ríos durante el siglo XX). 2020 En Prensa.

Leyes, Rodolfo: “La lucha antifascista: hacia la politización reformista de la clase obrera. El caso entrerriano, 1931-1943”, Páginas, año 11 - N° 25 Enero-Abril. Rosario. 2019.

Leyes, Rodolfo: “Represión a la izquierda en la provincia argentina de Entre Ríos durante la Revolución de Junio, 1943-1945”, Revista Izquierdas, 32, Santiago de Chile, marzo 2017.

Lobato, Mirta y Juan Suriano (Comp.): La sociedad del Trabajo. Las instituciones laborales en la Argentina (1900-1955), Buenos Aires, Edhasa, 2013.

Matsushita, Hiroshi: Movimiento obrero argentino, 1930-1945, Buenos Aires, Ediciones RyR, 2014.

Murmis, Miguel y Portantiero, Juan Carlos, Estudios sobre los orígenes del peronismo, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2006.

Peña, Milciades, Historia del pueblo argentino, Buenos Aires, Emecé, 2012.

Sartelli, Eduardo, “Celeste, blanco y rojo. Democracia, nacionalismo y clase obrera en la crisis hegemónica”, Razón y Revolución N’ 2, Primavera de 1996.

Serrano, Ana, “Luces y sombras sobre el sindicalismo revolucionario en Argentina: balance historiográfico para un nuevo estudio”, Hic rhodus, Nº 9. Diciembre de 2015.

Thompson, Ruth: “Argentine sindicalism: Reformism before revolution” en Linden, Marcel Van Der y Thorpe, Wayne: Revolucionary sindicalism: an internacional perspective, Aldershot, Scolar Press, 1990.

Van Der Linden, Marcel y Thorpe Wayne: “Auge y decadencia del sindicalismo revolucionario”, Historia Social, No. 12, Invierno, 1992.

Villena, César: La lucha de clases en el puerto de Buenos Aires: la Federación Obrera Marítima, 1920-1921, Tesis de Licenciatura en Historia, FFyL-UBA, Buenos Aires, Argentina. 2010.

Notas

1 USA, Órgano de la Unión Sindical Argentina, Buenos Aires, 03/06/1937.
2 Los primeros intentos de organización se remontan a 1921, sin embargo, producto de un fuerte reflujo organizativo, la reorganización comenzó en 1927 y pronto volvió a la agenda de los gremialistas la intención de organizar una central provincial. Ver: Kabat, Marina y Leyes, Rodolfo, “Ciclos de luchas sindicales en la provincia de Entre Ríos, Argentina, 1930-1943”, Estudios del ISHiR, Número 22, Rosario, 2018, pp.1-20.
3 Una observación que no debería pasar desapercibida es que, en las mismas siglas de la Unión Obrera Departamental, se reemplazó la denominación local por “Provincial de Entre Ríos”.
4 Leyes, Rodolfo, “La estrategia de sindicalización de la FORA del IXº en el oriente entrerriano (1917-1921)” en Conflicto Social, Año 2, N° 2, Diciembre, Buenos Aires, 2009.
5 Thompson, Ruth: “Argentine sindicalism: Reformism before revolution” en Linden, Marcel Van Der y Thorpe, Wayne: Revolucionary sindicalism: an internacional perspective, Aldershot, Scolar Press, 1990. Sartelli, Eduardo, “Celeste, blanco y rojo. Democracia, nacionalismo y clase obrera en la crisis hegemónica”, Razón y Revolución N’ 2, Primavera de 1996. Villena, César: La lucha de clases en el puerto de Buenos Aires: la Federación Obrera Marítima, 1920-1921, Tesis de Licenciatura en Historia, FFyL-UBA, 2010. Horowitz, Joel: El radicalismo y el movimiento popular (1916-1930), Buenos Aires, Edhasa, 2015.
6 Camarero, Hernán: A la conquista de la clase obrera, los comunistas y el mundo del trabajo en la Argentina 1920-1935, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2007.
7 Kabat y Leyes, Op. Cit.
8 Un estado de cuestión pormenorizado sobre la historiografía del sindicalismo se encuentra en: Serrano, Ana, “Luces y sombras sobre el sindicalismo revolucionario en Argentina: balance historiográfico para un nuevo estudio”, Hic rhodus, Nº 9. Diciembre de 2015.
9 Van Der Linden, Marcel y Thorpe Wayne: “Auge y decadencia del sindicalismo revolucionario”, Historia Social, No. 12, Invierno, 1992.
10 Anderson, Perry: “Alcances y limitaciones de la acción sindical” en VV.AA.: Economía y política en la acción sindical, Buenos Aires, Siglo XXI, 1973.
11 La bibliografía sobre intervención estatal en los ‘30 es prolífica y está en permanente actualización, sólo indicaremos algunas obras de referencia a este trabajo: Gaudio, Ricardo y Jorge Pilone: “El desarrollo de la negociación colectiva durante la etapa de modernización industrial en la Argentina, 1935-1943”, Desarrollo Económico, Vol. 23, Nº 90, 1983; Gaudio, Ricardo y Jorge Pilone: “Estado y relaciones laborales en el período previo al surgimiento del peronismo, 1935-1943”, Desarrollo Económico, Vol. 24, Nº 94, 1984; Korzeniewicz, Roberto: “Las vísperas del peronismo. Los conflictos laborales entre 1930 y 1943”, Desarrollo Económico, Vol. 33, Nº 131, Oct.-Dic. 1993; Lobato, Mirta y Juan Suriano (Comp.): La sociedad del Trabajo. Las instituciones laborales en la Argentina (1900-1955), Buenos Aires, Edhasa, 2013. En el ámbito provincial entrerriano: Leyes, Rodolfo y Sartelli, Eduardo: “Departamento Provincial del Trabajo de Entre Ríos. Intervencionismo laboral y reformismo obrero, 1930-1943”, Historia Regional, Nº40, Villa Constitución, Segundo Semestre 2019.
12 Gramsci, Antonio: Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 2003, pp. 57 y ss.
13 Leyes, Rodolfo. Sindicatos de izquierdas, obreros radicales. La alianza Radical-movimiento gremial en Entre Ríos: 1921-1943, en Videla, Oscar (Comp.). Historias locales, conflictividades múltiples (Santa Fe y Entre Ríos durante el siglo XX). En Prensa.
14 Germani, Gino, Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidos, 1962. Peña, Milciades, Historia del pueblo argentino, Buenos Aires, Emecé, 2012.
15 Murmis, Miguel y Portantiero, Juan Carlos, Estudios sobre los orígenes del peronismo, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2006.
16 Del Campo, Hugo, Sindicalismo y Peronismo, Buenos Aires, CLACSO, 1983.
17 Kabat, Marina: Perón Leaks. Una re-lectura del peronismo a partir de sus documentos secretos, 1943-1955, Buenos Aires, Ediciones RyR, 2017. En el ámbito provincial: Leyes, Rodolfo: “Represión a la izquierda en la provincia argentina de Entre Ríos durante la Revolución de Junio, 1943-1945”, Revista Izquierdas, 32, Santiago de Chile, Marzo 2017.
18 Acción Obrera, Órgano del Sindicato de Obreros Portuarios, Concepción del Uruguay, Junio de 1931.
19 Periódico El Pueblo, Villaguay, 22/02/1933.
20 Ver: Matsushita, Hiroshi: Movimiento obrero argentino, 1930-1945, Buenos Aires, Ediciones RyR, 2014, Cap. V.
21 Nuestro Derecho, Órgano del Centro de Empleados de comercio, Concepción del Uruguay, 30/10/1935.
22 CGT (Catamarca), 09/10/1936, p.1.
23 Boletín de la Confederación General del Trabajo, Órgano de la CGT, Buenos Aires, 28/03/1934, p. 3. En adelante: BCGT.
24 U.S.A., Órgano de la Unión Sindical Argentina, Buenos Aires, 25/11/1937.
25 El Despertar, Abril de 1936, p. 4.
26 U.S.A. 17/03/1938. Comillas en el original.
27 El Despertar, Febrero de 1938.
28 Los Principios, 11/07/1931 y 14/07/1931.
29 Nuestro Derecho, 30/09/1935.
30 El Diario, 25/03/1936. La Juventud, 26/03/1936.
31 Unión Sindical, Órgano de la Unión Sindical Argentina, Buenos Aires, 15/05/1939.
32 Unión Sindical, 10/09/1939.
33 Provincia de Entre Ríos. Boletín del Departamento de Trabajo, Nº 9, Paraná, Septiembre de 1940, p.21. En adelante: BDT.
34 BDT, Abril de 1940, p.1.
35 La Juventud, 10/12/1942. Charlas de este tipo se habían desarrollado en Paraná en el local del Centro de empleados Municipales. Ver: BDT, Junio de 1940, p.2. En Concordia, en el Centro de Empleados de Comercio: BDT, Diciembre de 1942, p.11. En Gualeguay, también en el CEC: BDT, febrero de 1943, p.9.
36 Ver: BDT, Junio de 1940, p.2; BDT, Diciembre de 1942, p.11; BDT, febrero de 1943, p.9, respectivamente.
37 Esta huelga general resulta interesante pasaje a la aceptación de la intervención estatal en los asuntos que competen al salario obrero y la previsión social. Para su estudio recomiendo: Horowitz, Joel: “Cuando las élites y los trabajadores coincidieron la resistencia al programa de bienestar patrocinado por el gobierno argentino, 1923-24”, Anuario IEHS, 16, 2001. Anapios, Luciana: “La ley de jubilaciones de 1924 y la posición del anarquismo en argentina”, Revista de Historia del Derecho, Buenos Aires, 2013.
38 Matsushita, Op. cit., Cáp. VII.
39 Nuestro Derecho, 30/11/1935.
40 La Lucha, 10/05/1938.
41 Son varios los autores que utilizan los primeros de mayo como muestreo de los cambios de posición política de los trabajadores por nombrar solo tres, la obra de Matsushita que muestra el avance de la conciencia nacionalista, en la misma línea Baily, que habla de un nacionalismo “liberal”. Y por último y más compleja, la reconstrucción y lugar que le otorga Iñigo Carrera al Primero de Mayo de 1936, como manifestación pública de la estrategia de integración al orden social de los obreros. Cfr.: Matsushita, cap. VI y VII, Baily, Samuel: Movimiento obrero, nacionalismo y política en Argentina, Buenos Aires, Hyspamérica, 1984. Y Iñigo Carrera, Nicolás: La estrategia de la clase obrera: 1936, Buenos Aires, Ediciones Madres de la Plaza de Mayo, 2004.
42 Nótese como, también en este plano simbólico, 1937 marca un pico represivo por parte del Estado.
43 BCGT, 25/05/1933.
44 Actualidad, Nogoyá, 29/04/1937.
45 El Tiempo, 03/05/1937.
46 Informe del Director General de Correos y Telégrafos, Dr. Carlos Risso Domínguez al Presidente Justo, Buenos Aires-Informe sobre el 1º de Mayo en 1933 en AGR-MI, Sala VII. Fondo Agustín P. Justo. Caja Nº45, Doc. 96.
47 La Lucha, 10/05/1938.
48 Matsushita, op. cit.; Baily, op. cit., Cap. 2; Iñigo Carrera, Nicolás: “Emancipación social y emancipación nacional en el movimiento obrero argentino”, en Rajland, Beatriz y María Celia Cotarelo: La revolución en el bicentenario. Reflexiones sobre la emancipación, clases y grupos subalternos, Buenos Aires, CLACSO, 2009.
49 El Despertar, Mayo de 1938.
50 El Despertar, Septiembre de 1932. CGT, 12/04/1935.
51 Para un estudio particular sobre la relación entre el anti-fascismo y los puentes tendidos con diferentes fuerzas políticas, ver: Leyes, Rodolfo: “La lucha antifascista: hacia la politización reformista de la clase obrera. El caso entrerriano, 1931-1943”, Páginas, año 11 - N° 25 Enero-Abril. Rosario. 2019.
52 La Juventud, 10/06/1933.
53 La Vanguardia, 10/01/1934.
54 El Tiempo, Paraná, 26/10/1934.
55 La Juventud, 10/10/1936.
56 La Juventud, 13/10/1936.
57 Hobsbawm, Eric: Historia del Siglo XX, Buenos Aires, Crítica, 2005, Cap. V.
58 El Debate, 04/08/1936. El Despertar, febrero de 1938.
59 Unión Sindical, 20/08/1939. La Juventud, 22/11/1939.
60 BDT, Septiembre de 1941, p. 1.
61 El Pueblo, 28/04/1942.
HTML generado a partir de XML-JATS4R por