Reseñas
Antonio Candido y Ángel Rama.Un proyecto latinoamericano. Antonio Candido & Ángel Rama, correspondencia.Edición, prólogo y notas de Pablo Rocca. Montevideo: Estuario Editora, 2016, 176 páginas.
Antonio Candido y Ángel Rama.Un proyecto latinoamericano. Antonio Candido & Ángel Rama, correspondencia.Edición, prólogo y notas de Pablo Rocca. Montevideo: Estuario Editora, 2016, 176 páginas.
Revista chilena de literatura, núm. 97, pp. 341-344, 2018
Universidad de Chile. Facultad de Filosofía y Humanidades. Departamento de Literatura
La amistad entre Ángel Rama y Antonio Candido no solo constituye uno de los intercambios intelectuales más importantes en la crítica latinoamericana durante la segunda mitad del siglo XX, sino que además encarna una de esas grandes tareas de nuestra historia intelectual, siempre anunciada y nunca llevada a cabo del todo: la puesta en marcha de una red de intelectuales latinoamericanos que integre de manera efectiva a nuestros vecinos no hispanoparlantes, en este caso, a Brasil. En ese sentido, la publicación de esta correspondencia aporta una documentación invaluable para quienes busquen las pistas de una historia aún no escrita sobre los intercambios entre las y los intelectuales y escritores brasileños e hispanoamericanos. Este volumen se suma a la publicación de la correspondencia de Ángel Rama con sus otros dos grandes amigos brasileños: Berta y Darcy Ribeiro1.
La correspondencia entre Rama y Candido abarca un largo periodo de tiempo, desde 1960, año en que ambos intelectuales se conocieron a raíz de una visita de este último a Montevideo como profesor en la Universidad de la República; hasta el 18 de octubre de 1983, fecha de la última carta enviada por Ángel Rama desde París, un poco más de un mes antes del trágico accidente que le costara la vida a él y a su mujer, la crítica argentino-colombiana Marta Traba, el 27 de noviembre. El volumen contiene además como anexo una breve correspondencia entre Rama y Gilda de Melo e Souza, compuesta de 12 misivas fechadas entre 1976 y 1978 donde discuten la preparación del volumen de Mário de Andrade para la Biblioteca Ayacucho, cuya selección, prólogo y notas estuvo a cargo de Gilda. Completa el volumen un documento hasta ahora inédito: el discurso de aceptación del título de Doctor Honoris Causa entregado por la Universidad de la República a Antonio Candido el 21 de septiembre de 2006. Es un hecho lamentable que esta correspondencia entre Rama y Candido esté incompleta. Pese a la labor de Pablo Rocca, cuyos esfuerzos por reunir y editar las 87 misivas publicadas en el volumen son encomiables, una buena porción de las cartas de Antonio Candido se encuentra perdida. Rocca explica que a las dificultades debidas a los numerosos cambios de domicilio de Rama se sumó la imposibilidad de acceder al archivo de la Biblioteca Ayacucho en Venezuela (36), por lo que varias de las cartas de Ángel Rama aparecen sin su contrapartida y parte del diálogo entre 1974 y 1977 queda interrumpido, contando solo con algunas copias de sus propias misivas que Antonio Candido providencialmente conservó. Es de esperar que esta laguna pueda ser subsanada en una futura reedición.
El título del volumen, “Un proyecto latinoamericano”, resume acertadamente el trasfondo del diálogo entre Rama y Cándido. El incansable impulsor de ese proyecto es Ángel Rama, quien desde un inicio se interesa por la obra de Antonio Candido y, como sabemos, tomará la noción de sistema propuesta por el brasileño en Formação da literatura brasileira, publicado justo antes del primer encuentro de ambos, en 1959. Rama da constantes muestras de su admiración por el brasileño, a quien ve en muchos sentidos como a un mentor intelectual. En noviembre de 1973, Rama comenta: “Como para mí coincidir contigo es la corroboración de que no me equivoco, te imaginas la alegría que me produjo leerte” (64). En especial, Rama considera a Antonio Candido su contacto clave con la literatura brasileña, cómo él mismo expresa humorísticamente “mucho me temo que mi visión del Brasil en el fondo sea consecuencia de la varita mágica made in Antonio Candido” (64-65). Las misivas muestran el interés constante de Ángel Rama por embarcar a su amigo brasileño en ese proyecto latinoamericano, insistiendo en la necesidad de integrar a Brasil y su literatura en las discusiones sobre crítica latinoamericana. De manera reiterada, Rama anima a Candido a enviar colaboraciones para sus diversos proyectos y revistas (Marcha; Revista Iberoamericana de Literatura; Escritura) y le pide contactos y colaboradores brasileños.
El caso más sobresaliente es la elaboración de la colección de clásicos latinoamericanos para la Biblioteca Ayacucho, ese proyecto titánico que Ángel Rama se echó a los hombros y en el que Antonio Candido va a desempeñar un papel clave como representante de Brasil. Aunque Rama contaba también con la colaboración de Darcy Ribeiro y Sérgio Buarque de Holanda, es Antonio Candido la figura principal a la hora de definir una lista de obras brasileñas fundamentales y sus posibles organizadores, entre quienes aparecen intelectuales cercanos a Candido, como Walnice Nogueira Galvão, Roberto Schwarz, Gilda de Melo e Souza y Caio Prado Júnior, pero también otros menos coincidentes con las ideas de Candido, como Alfredo Bosi y Haroldo de Campos. Es dominante, en ese sentido, el ambiente intelectual paulista y en algún punto ciertas divisiones internas de la crítica brasileña se hacen evidentes, como cuando Rama menciona la posibilidad de asistir a un congreso sobre el modernismo en Rio de Janeiro a celebrarse en agosto de 1977 (104) del cual Candido no tiene noticia alguna (106). En una misiva posterior, Rama explica que el congreso “lo capitanean Afrânio Coutinho y Bella Josef, de la Universidad de Rio2 y en la conversación que tuve con ellos dos en Estados Unidos inferí que para ellos el Brasil se termina en la Universidad de Rio” (108).
El entusiasmo incansable de Ángel Rama poco a poco conquista también a Antonio Candido, quien pasa de una sana curiosidad intelectual por la literatura hispanoamericana a mediados de los sesenta a una creciente militancia hacia fines de los setenta. A inicios de 1979 viaja a La Habana y participa en el premio Casa de las Américas. Ese mismo año impulsa la fundación de un programa de estudios hispanoamericanos en la Universidad de Campinas, para lo que pide la ayuda de su amigo uruguayo y piensa en la posibilidad de invitarlo a él y a Antonio Cornejo Polar para un coloquio con los estudiantes. En la carta del 27 de marzo de 1979, Candido comenta sus impresiones sobre Cuba y expresa su entusiasmo por ampliar sus estudios y contactos con América Latina, en línea con el proyecto de Rama:
La impresión causada por Cuba fue extraordinaria. Casi un mes lleno de cosas nuevas y la sensación de estar viendo construir realmente el socialismo, entre tropiezos y peligros, pero avanzando. Espero, en adelante, ampliar el conocimiento de América Latina y trabajar un poco, en la vejez, para el acercamiento cultural entre nuestros países, a lo que te has dedicado desde muy joven. Recuerdo que cuando te conocí en 1960 ésta era ya una obsesión tuya. Si puedo, iré en mayo a Paraguay, Argentina y Chile (119-120).
El momento culmen de ese entusiasmo latinoamericanista fue, probablemente, su participación en las reuniones para la preparación de una Historia Literaria de América Latina realizadas en Caracas en 1982 y que darían lugar a los volúmenes coordinados por Ana Pizarro La literatura latinoamericana como proceso (1985) y Hacia una historia de la literatura latinoamericana (1987)3.
Asimismo, en el diálogo entre ambos intelectuales aparecen alusiones a los diferentes momentos políticos que atraviesan América Latina y el mundo durante los 23 años que cubre el intercambio entre Ángel Rama y Antonio Candido: las dificultades que ambos enfrentaron durante las dictaduras de Uruguay y Brasil respectivamente, con el exilio de Rama y los problemas de censura y represión en el caso Candido, pero también el horror frente al Golpe de Estado en Chile y la muerte de Salvador Allende (57; 58; 60), la guerra civil en El Salvador (133), la guerra de Las Malvinas (135) y, finalmente, la era Reagan con la expulsión de Ángel Rama y Marta Traba de EE.UU. (138-144).
Algunos comentarios finales sobre la edición. Pablo Rocca acompaña esta correspondencia con un excelente prólogo que da cuenta de los itinerarios intelectuales de Candido y Rama, articulando el desarrollo de su intercambio intelectual y su recíproca influencia. La lectura del prólogo se hace obligatoria para quien quiera comprender a fondo una amistad intelectual de la cual esta correspondencia nos da señas fragmentarias. El cuerpo de cartas está convenientemente numerado y se agregaron notas explicativas que aclaran referencias y contextos específicos. Sin embargo, para un lector estudioso de la obra de Antonio Candido es evidente que el trabajo de notas en las misivas del brasileño fue menos exhaustivo. En varias ocasiones se alude a textos del brasileño sin que haya una nota que aclare de qué texto se trata (cosa que sí ocurre en el caso de Ángel Rama). Por ejemplo, en 1979 Ángel Rama invita a Candido a dar una conferencia en el contexto de un Workshop sobre la nueva narrativa latinoamericana en el Latin American Program of the Woodrow Wilson International Center for Scholars en Washington D.C. Finalmente, será Roberto Schwarz quien asiste al encuentro y lee el trabajo de Candido, del cual Rama comenta “leí con fruición el paper que es de una fineza y de una precisión solo tuyas” (127). El lector queda sin saber que se trata de “O papel do Brasil na nova narrativa”, ensayo recogido en A educação pela noite (1987). La omisión se hace evidente, pues más adelante en otra carta, Antonio Candido pide disculpas a Rama por haber autorizado la publicación de ese mismo texto en la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana y en otras revistas en Brasil y Francia (134). La respuesta de Rama alude graciosamente al laberinto bibliográfico que constituye la obra de nuestros intelectuales: “Como sabes la ineditez de un texto en América solo se pierde después de tres o cuatro publicaciones en lugares distintos” (136)
Notas