ESTUDIOS INTERDISCIPLINARIOS Y NUEVOS DESARROLLOS

ADOLESCENTES DES-ESCOLARIZADOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA: UN ESTUDIO DE ADOLESCENTES DEL CONURBANO BONAERENSE

ADOLESCENTS OUT OF SCHOOL IN TIMES OF PANDEMIC

Elizabeth B. Ormart
Universidad de Buenos Aires (UBA), Facultad de Psicología, Argentina
Omar E. Fernández
Universidad de Buenos Aires (UBA), Facultad de Psicologí, Argentina
R. Alejandra Taborda
Universidad de Buenos Aires (UBA), Facultad de Psicología, Instituto de Investigaciones, Argentina
J. Jorge Michel Fariña
Universidad de Buenos Aires (UBA), Facultad de Psicología, Argentina

ADOLESCENTES DES-ESCOLARIZADOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA: UN ESTUDIO DE ADOLESCENTES DEL CONURBANO BONAERENSE

Anuario de Investigaciones, vol. 28, núm. 1, pp. 143-152, 2021

Universidad de Buenos Aires

Recepción: 30 Abril 2021

Aprobación: 02 Julio 2021

Resumen: El presente trabajo busca visibilizar las vivencias que expresan los y las adolescentes en torno al proceso de des-escolarización durante el aislamiento social preventivo obligatorio (ASPO) tal como fue vivido en el AMBA de la República Argentina en junio de 2020. El estudio está conformado por 458 adolescentes que se encuentran cursando el nivel secundario de la educación obligatoria, que respondieron una encuesta semiestructurada con preguntas abiertas y cerradas a fin de recabar información sobre sus experiencias educativas y recreativas en el contexto de aislamiento social preventivo obligatorio (ASPO) en AMBA. Asimismo, se entrevistaron docentes de las instituciones educativas a las que concurrían los y las adolescentes. La ausencia de actividad física, unida a la ausencia de límites temporales que organicen las rutinas familiares, la escasez de recursos económicos en las familias que integraron la muestra, a la que se le adicionan las dificultades en el acceso a recursos informáticos han profundizado las desigualdades sociales y simbólicas de los estudiantes del nivel medio. Al deterioro en la trayectoria educativa es preciso sumar el impacto psicoemocional del aislamiento en una etapa evolutiva en la que el encuentro con los pares resulta necesario.

Palabras clave: Aislamiento, Aprendizaje, Escuela.

Abstract: This work seeks to make visible the experiences that adolescents express around the process of out-of-schooling during compulsory preventive social isolation (ASPO) as it was experienced in the AMBA of the Argentine Republic in June 2020. The study is made up by 458 adolescents who are attending the secondary level of compulsory education, who answered a semi-structured survey with open and closed questions in order to collect information on their educational and recreational experiences in the context of compulsory preventive social isolation (ASPO) in AMBA. The absence of physical activity, together with the absence of time limits that organize family routines, the scarcity of economic resources in the families that made up the sample, to which are added the difficulties in accessing computer resources have deepened inequalities social and symbolic of the students of the average level. To the deterioration in the educational trajectory it is necessary to add the psycho-emotional impact of isolation in an evolutionary stage in which meeting with peers is necessary.

Keywords: Isolation, Learning, School.

Introducción

La peligrosidad de la pandemia envuelve al planeta con un manto de temor e incertidumbre, que impone modificaciones en todos y cada uno de los rincones de la vida cotidiana, con sus concomitantes despedidas múltiples. Condiciones que propulsan un doloroso trabajo psíquico en torno a la sumatoria de duelos, individuales, colectivos e institucionales, en curso.

La historia provee situaciones del transcurrir de pandemias y guerras previas que tuvieron como resultado la muerte de grandes masas humanas. Sin embargo, al volver la mirada atrás, nos enfrentamos con las divergencias epocales en el modo que se trazaban: el valor a la existencia, los derechos humanos, las esperanzas en las ciencias salvadoras y las expectativas de vida con los concomitantes proyectos futuros en un mundo globalizado, entre otras. Divergencias que trazan construcciones subjetivas sobre el vivir y morir y con ello, sobre el ser y estar en el mundo en los devenires de un psiquismo abierto a lo largo de la vida. En consecuencia, cualquier parangón directo con los desastres de otras épocas, desemboca en reduccionismos que aplanan la comprensión de las actuales formas de habitar lo pandémico.

El presente trabajo busca visibilizar las vivencias que expresan los y las adolescentes en torno al proceso de des-escolarización durante el aislamiento social preventivo obligatorio (ASPO) tal como fue vivido en el AMBA[1] de la República Argentina en junio de 2020. Hablamos de des escolarización porque la vivencia de la escuela en tiempo de pandemia supuso un recorrido por nuevas formas de escolaridad, deconstruir la escolaridad previa, descubrir nuevas formas de estar con otros, vislumbrar a los padres -aún más a las madres- como agentes educadores y acompañantes en el proceso de aprendizaje, encontrar espacios virtuales de enseñanza-aprendizaje. Es decir que fue necesario de-construir lo conocido y re-construir hacia lo desconocido, en ese proceso se produjeron efectos educativos y psicológicos que marcaran las posibilidades y obstáculos en las trayectorias académicas futuras. Algunos de los objetivos específicos de la investigación son:

Describir las conductas que tienen los jóvenes que concurren al nivel secundario de la zona oeste de la provincia de Buenos Aires durante el periodo de ASPO, en lo relativo a estudio y esparcimiento.

Describir las proyecciones, temores y expectativas del futuro que tienen los jóvenes que concurren al nivel secundario de la zona oeste de la provincia de Buenos Aires, luego que termine la pandemia.

Relacionar los resultados observados por UNICEF para la Argentina con las características de la muestra.

El 12 de enero de 2020 la Organización Mundial de la Salud confirmó la existencia de un coronavirus causante de enfermedades respiratorias que se expandió de manera vertiginosa a nivel mundial causando más de 10 millones de casos conformados y cerca de 1000000 de muertes a causa del Síndrome Respiratorio Agudo Severo Coronavirus-2 (SARS). Como forma preventiva, ante la ausencia de una vacuna los gobiernos mundiales comenzaron a implementar políticas de salud tendientes al aislamiento social, el uso de barbijos y tapabocas, el distanciamiento, etc. Estas medidas, provocaron una lentificación en el desarrollo de la enfermedad permitiendo que los sistemas de salud se equipen para atender a las masas de personas enfermas. Sin embargo, como era previsible, tuvo un efecto negativo en la economía de los países y en la salud mental de los habitantes (Frasquilho et al, 2016; Holmes et al, 2020). Algunos de los efectos que se han observado son: el aislamiento, confinamiento y pérdida de la libertad y de la vida social (Abel, T., McQueen, D., 2020), conllevan sentimiento de angustia, incremento de la ansiedad y estrés (Orú et al. 2020). A lo que se suma la crisis económica que impacta en las familias, en la alimentación (Abbas, A.M., Kamel, M.M., 2020), la disposición de bienes, etc. Debido a estos efectos negativos en la salud mental de la población diversos autores remarcan la importancia de generar políticas públicas que permitan el procesamiento interno y la atención sanitaria de los afectados (Rubin, et al 2020).

En un estudio longitudinal para mostrar de qué manera la situación de confinamiento tiene una relación directa con el aumento de los síntomas asociados a la ansiedad, depresión y estrés, se ha podido relevar que los grupos más vulnerables están constituidos por adolescentes y mujeres (Fullana et al, 2020; Wang et al, 2020).

Este complejo panorama mundial tiene un efecto particularmente perjudicial sobre los grupos más vulnerables (Holmes et al, 2020). La pandemia podría exacerbar las desigualdades de salud dentro de las poblaciones afectando particularmente a personas con problemas de salud mental establecidos y discapacidades físicas, personas desempleadas ( Wilson et al., 2019 ) o grupos vulnerables especiales, como mujeres embarazadas, adolescentes y ancianos, aún más en países de ingresos bajos y medios.

Las escuelas, al igual que las demás instituciones, concretizan a nivel singular leyes, ideologías, mitos y valores vigentes en una determinada cultura. Esto imprimirá ciertos rasgos comunes con otras instituciones y a la vez, dada la función y el devenir cotidiano de cada grupo, características distintivas que delinean estilos particulares. Cada institución, en sus respuestas a los paradigmas establecidos por la Ley de Educación Nacional N° 26.206 crea, -entre continuidades y discontinuidades históricamente construidas-, peculiares modos de organizarse, distribuir e invertir los recursos, de producir juicios e imágenes; de definir, enfrentar y resolver dificultades; de mantener ideologías y concepciones; definir metas; de relacionarse con el mundo material, interpersonal y simbólico. Este mundo organizado por la escuela se vio discontinuado por el aislamiento social, produciéndose un fenómeno disruptivo (Benyakar, 2016) que necesitará ser metabolizado por los y las adolescentes.

Los estados y las localidades han tomado medidas sin precedentes para responder a la amenaza para la salud pública que representa la pandemia de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). Entre las medidas destinadas a promover el distanciamiento social, se han cerrado muchas escuelas y se han trasladado las clases a modelos de aprendizaje a distancia en el hogar. Los primeros cierres de escuelas comenzaron a mediados de marzo de 2020 en Argentina. Según Golberstein E, Wen H & Miller BF (2020) los 55 millones de estudiantes desde jardín de infantes hasta el grado en los EE. UU se vieron afectados por el cierre de escuelas. Los niños y adolescentes son generalmente sanos y no requieren mucha atención médica aparte de los controles regulares y las vacunas. Sin embargo, la atención de la salud mental es muy importante para los y las niños/as y adolescentes. La mayoría de los trastornos de salud mental comienzan en la niñez, y muchos de ellos son identificados en las escuelas, por lo que es esencial que las necesidades de salud mental se identifiquen temprano y se traten durante el momento indicado del desarrollo infantil. Si no se tratan, los problemas de salud mental pueden llevar a resultados sociales y de salud negativos.

Las elocuentes estadísticas de Argentina aportadas por UNICEF nos muestran un panorama preocupante: partiendo de un nivel inicial de pobreza en niñas, niños y adolescentes (2019) del 53%, hacia fines del 2020 la pobreza infantil podría situarse en un 58,6%. Por su parte, la pobreza extrema (indigencia) hacia final de 2020 sería del 16,3% habiendo partido del 14,1% en el segundo semestre de 2019. En términos de volúmenes de población, implicaría lo siguiente: entre 2019 y 2020 la cantidad de niñas, niños y adolescentes pobres pasaría de 7 a 7,7 millones. En el caso de la pobreza extrema, significa un aumento de un poco más de 400.000 niñas, niños y adolescentes. Estos podrían denominarse pobres COVID, dado que surgirían como consecuencia de la recesión pronosticada. Por su parte, el Observatorio de Jóvenes y Adultos de la Universidad de Buenos señala que la cantidad de denuncias recibidas en la Línea de atención a víctimas de violencia familiar aumentó un 28% y las víctimas registradas un 24% entre marzo y mayo de 2020, respecto al mismo período del año anterior. Las denuncias en la Línea de atención a víctimas de violencia de género aumentaron un 40% en el primer mes de aislamiento. (UNICEF, 2020ª)

Frente a esta realidad el gobierno de Argentina implemento un abanico de medidas en de protección social, entre ellas el incremento del monto de las transferencias a los hogares con niños y niñas y adolescentes a través de la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, la instauración del Ingreso Familiar por Emergencia, la ampliación de las transferencias de ingresos a otros grupos como adultos mayores, la continuidad y expansión de los apoyos alimentarios y políticas de protección de empleo, se fortalecieron los programas de prevención de violencia en el hogar y contra las mujeres, entre medidas de otra índole. A pesar de ello, dada la proyección del incremento de la pobreza citado precedentemente citada da cuenta de la profunda desigualdad que los argentinos sufren. (Gobierno de la Nación, 2020).

La pandemia de COVID-19 puede agravar los problemas de salud mental existentes y conducir a más casos de enfermedad entre niños, niñas y adolescentes debido a la combinación única de crisis de salud pública, aislamiento social y recesión económica. Las recesiones económicas están asociadas con un aumento de los problemas de salud mental de los jóvenes, ya que los adultos proveedores pierden sus empleos. La pérdida del empleo conlleva un círculo de impotencia que va acompañado de aumento de la violencia intrafamiliar y maltrato infantil -tal como queda visibilizado en el estudio de UNICEF precedente. Los educadores, administradores y formuladores de políticas no deben minimizar el impacto negativo que el cierre de escuelas tendrá en el desarrollo académico de niños, niñas y adolescentes. Las escuelas ofrecen muchos otros servicios críticos a los y las estudiantes además de la educación. Por ejemplo, las escuelas son una fuente importante de nutrición para muchos estudiantes y garantizar la seguridad alimentaria; son importantes ámbitos de contención social y permiten la prevención y diagnóstico temprano de enfermedades vinculadas a la salud en general y a la salud mental en particular.

Materiales y método

Participantes

Las escuelas seleccionadas forman parte de un programa de extensión UBANEX, que comenzó a funcionar en el año 2010. Son seis escuelas de la zona oeste del Conurbano. En el año 2020, en el mes de mayo, tuvimos un encuentro via zoom con los directivos y docentes de cada escuela. En ese primer encuentro, surgió la necesidad de diseñar un instrumento para poder conocer las características de la población de estudiantes, aspectos socioeconómicos, cantidad de dispositivos para la conexión, conocimientos informáticos y otras cuestiones vivenciales del tránsito por la pandemia. El programa se organiza primero viendo qué necesidades tienen los colegios, construyendo participativamente una lista y evaluando la posibilidad de implementar estrategias de investigación etnográfica. Todos los años tenemos un encuentro inicial, diseñamos una estrategia de intervención y luego tenemos encuentros de capacitación y debate sobre la implementación de la estrategia. Este año, por motivo de la pandemia, tuvimos que construir cambios sobre la marcha y en lugar de una reunión presencial, se realizó un encuentro por zoom inicial y una luego tabular las encuestas cerradas. Hubo preguntas abiertas, que demandaron una hermenéutica y una lectura en función de cada contexto escolar, para ello se realizaron talleres con los docentes. Como resultado de este trabajo sostenido hemos publicado cuatro libros y numerosos artículos en revistas. (Ormart, 2013; Ormart & Michel Fariña, 2015; Ormart, 2019; Ormart & Fernandez, 2020; Ormart & Taborda, 2019, 2020).

Se trata de un diseño etnográfico ya que el objetivo es explorar, examinar y entender sistemas sociales, en este caso los y las adolescentes que concurren a cada comunidad educativa (Creswell, 2013), así como producir interpretaciones profundas y significados culturales, desde la perspectiva o punto de vista de los participantes.

Las instituciones que tienen acuerdos firmados con la universidad accedieron a que el equipo de investigación se comunique con las familias via mail invitando a participar a los alumnos en el formulario de Google. Se envío el link y los alumnos lo completaron en forma voluntaria y anónima[2].

El programa UBANEX se ha planteado una metodología de investigación acción, ya que luego de la fase exploratoria, se realizan encuentros para capacitar a los y las docentes, en base a las problemáticas observadas. El cuestionario se diseñó exclusivamente para estos grupos, no es uno existente.

El estudio está conformado por 458 adolescentes que se encuentran cursando el nivel secundario de la educación obligatoria, que respondieron una encuesta semiestructurada con preguntas abiertas y cerradas a fin de recabar información sobre sus experiencias educativas y recreativas en el contexto de aislamiento social preventivo obligatorio (ASPO). La encuesta se llevó adelante mediante el formulario Google form y se realizó en julio de 2020 en AMBA[3], Argentina. La muestra es de carácter intencional y no probabilística y se acompañó de entrevistas a docentes y talleres con docentes de las escuelas (Laws, 2004) siguiendo un modelo de interpretación y análisis participativo. Se centro en el conurbano bonaerense que forma parte del AMBA.

Las instituciones educativas en las que se realizaron las encuestan forman parte de un programa de extensión universitaria en el que se convenia el diagnóstico institucional y capacitación de docentes en situaciones de emergencia y desastres sociales a través de un programa de Extensión Universitaria llevado adelante por profesionales y extensionistas de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y la Red de Eco Bioética de Haiffa. El diseño es exploratorio descriptivo de tipo etnográfico, para contribuir a ampliar un campo de estudio poco explorado, así como abierto y flexible. De tal forma, se adapta a medida que se genere nuevo conocimiento sobre el fenómeno estudiado. Las encuestas están conformadas por 30 items, de los cuales cinco son preguntas abiertas o de desarrollo.

Es central señalar que en Argentina los y las estudiantes de nivel secundario (de 11 a 18 años) no concurrieron a clases durante todo el año 2020. En los primeros meses de aislamiento el grado de acatamiento de las directivas del Ministerio de Salud fueron altas. Hacia fines del 2020, los y las adolescentes y las familias empezaron a considerar la directiva del aislamiento de manera más laxa. La zona afectada por más tiempo por el aislamiento es la zona estudiada en las encuestas (AMBA).

Recaudos éticos. Los directivos de las instituciones fueron consultados y también las familias de los jóvenes a los que se les administraron los formularios. Luego de las encuestas se realizaron entrevistas y talleres con docentes a fin de contextualizar las encuestas a los y las adolescentes e instrumentar estrategias de afrontamiento de las situaciones disruptivas. Los y las docentes de los establecimientos educativos consultados forman parte del contexto y ofrecen datos relevantes para comprender los resultados.


Ejes de indagación

Es nuestro propósito explorar las tensiones que se producen entre la escuela antes de la pandemia y la escuela durante el ASPO desde la perspectiva de los y las adolescentes atendiendo al tránsito de la escolaridad previa y durante el aislamiento social. La recolección de datos de la escuela en periodo previo al ASPO está dado por el registro de observaciones etnográficas de las instituciones educativas que forman parte del programa de extensión UBANEX desde el año 2011 de forma ininterrumpida hasta la actualidad. Algunas de las variables estudiadas en el periodo previo al ASPO son los espacios y tiempos escolares, la relación con los pares y con las familias a través de registros etnográficos que son utilizados para el diseño de las encuestas en el periodo de ASPO. En el periodo de ASPO se agregan a los tópicos observados preguntas vinculadas los temores, las proyecciones futuras y las añoranzas del pasado


En las instituciones educativas el impacto del Aspo ha sido enorme, ya que ellas son instituciones altamente organizadas, con horarios de estudio y recreación, con espacios para el aprendizaje y el esparcimiento, con contenidos académicos a ser trabajados, con intercambios socioafectivos entre niños, niñas, adolescentes y adultos. Este entramado se ha visto interrumpido por un fenómeno disruptivo que desorganiza el espacio tiempo escolar, instaura nuevas respuestas a veces, precarias e insatisfactorias para transitar el cambio e impone instancias de reelaboración psíquico y duelos sucesivos.

Nuestro supuesto inicial ha sido que la ASPO ha modificado: los espacios, los tiempos, las formas de organización de la vida familiar y esto ha impactado negativamente en la posibilidad de apropiarse de los saberes académicos en las familias y en los adolescentes, en particular en familias de bajos recursos.

Las escuelas en tanto entes artificiales y temporales suponen un quiebre con las prácticas y contexto de crianza. En el momento del ASPO la escuela ha entrado, sin elegirlo, a ser una oferta virtual más para los niños. Y los y las docentes se encuentran compelidos a planificar estrategias de enseñanza virtual cuando muchos de ellos no se encuentran a gusto, ni manejan estas herramientas.

En tiempos de pandemia, los ordenamientos burocratizados del tiempo escolar se desarman en un continuo intrafamiliar en donde no hay límites ni ordenamientos. Tiempo, espacio y exogamia necesita de nuevos ordenamientos simbólicos.

La escolaridad en el turno mañana regulaba toda la vida familiar, ahora que el imperativo de la asistencia desaparece, los tiempos se vuelven flexibles, laxos e inciertos y toda la dinámica familiar se ve alterada.

Resultados

Características de las familias

Las características de las familias que conforman las instituciones educativas: nos permiten percibir que se trata de familias numerosas, en el 74% de los casos en el hogar viven cuatro o más personas.

El 18,8%no tienen computadora y el 52% tienen solamente una. Esta escasez de recursos electrónicos genera la necesidad de compartir el dispositivo de conexión. Provocando serias dificultades en las actividades sincrónicas. El 56% refiere compartir el dispositivo para conectarse con sus hermanos, que suelen ir al mismo colegio.

Los y las docentes provienen de este contexto, con ellos hemos realizado talleres, como todos los años[4] y observamos las mismas dificultades que los y las estudiantes, que plantean también las mismas dificultades que los alumnos.

Los y las docentes refieren que hay estudiantes que se contactan con ellos en otro horario al escolar (verbigracia de noche) porque disponen del dispositivo de conexión según turnos que se organizan al interior de las familias.

La ausencia de computadoras genera que los y las estudiantes realicen las actividades en la carpeta escolar -a puño y letra- y luego envíen fotos por watts app a los y las docentes, quienes se ven en la tarea de entender y corregir esas producciones.

Temores manifiestos

El miedo de que los otros significativos (familiares cercanos) se enfermen llega al 80,3% de los y las jóvenes. La preocupación está centrada en los adultos al cuidado de los y las jóvenes, no tanto en el grupo de pares. Los y las adolescentes creen que ellos y sus amigos no se van a contagiar, pero temen que sus abuelos o padres se contagien

El papel preventivo de la escuela durante el ASPO

La escuela como instancia de educación en salud, alcanza el objetivo de enseñar las formas de prevención ante la enfermedad en un 73,2%, señalando el 26,8% restante que no recibió en ninguna clase explicaciones vinculadas a las formas de prevenir el COVID. En general, vemos que los y las docentes de ciencias biológicas, cuidado de la salud, salud y adolescencia, etc. Han encontrado la forma de incluir en los temas dictados en 2020 el tema del COVID, sus formas de contagio, cuidados, etc

La relación con los pares

El aislamiento que impone la pandemia de algún modo pone en suspenso ese exogámico reconocimiento del otro. La salida al espacio - tiempo escolar queda en suspenso. La dinámica familiar se vuelve el único ámbito de interacción para los y las adolescentes que por su etapa evolutiva necesitan la salida exogámica.

Los y las adolescentes reclaman la escuela como espacio de interacción con sus pares, de contacto con los otros, de descarga motora. Hay una sobredosis de actividades escolares y de entretenimiento mediado por el celular.

Los y las adolescentes refieren que su ocupación mayoritaria durante el día es estar en las redes (73%) destacando como las actividades más frecuentes jugar jueguitos con el celular y mirar series en Netflix.

Por ejemplo, se les pregunta ¿qué extrañas de ir a la escuela? Esta pregunta abierta, se clasificó a posteriori, encontrando mayoritariamente la respuesta por el contacto con los pares.

En relación con lo que más extrañan los y las adolescentes encontramos que:

En primer lugar, 75% se extraña a los amigos, dicho en términos de los y las adolescentes consultados:

«Extraño a mis amigos»

«De ir al colegio nada, solo a mis amigos verlos.»

«Los amigos»

«La compañía»

«Compartir»

Estas opiniones ubican el lugar central que tiene la escolarización en la socialización y construcción de las identificaciones para los y las adolescentes. (Lacunza & Gonzalez, 2011) como prevención de trastornos psicopatológicos, como fomento de la inteligencia emocional (Calero et al, 2018) entre otros.

La transmisión presencial de los conocimientos

El 20% los jóvenes señalan que extrañan las explicaciones de los profesores. Algunas de las formas de decir esto son:

«El preguntarle a los maestros algo que no entienda y que ellos me expliquen de distintas formas sin esperar a que me contesten un mensaje pasado el tiempo de entrega de la actividad enviada.»

«Las clases presenciales, ya que la educación no es la misma si es online. Lo mismo con profesores particulares.»

«La practicidad con las que se daban las clases presenciales, y la comodidad a la hora de aprender, porque mediante un meet siento que no lo explican bien y que lo entendés más rápido y mejor simplemente leyéndolo yo solo.»

«Ahora no me gusta nada, siendo sincera, me cuesta poder unirme a las clases porque no tengo computadora, no entiendo absolutamente nada de lo que se explica y de ser así, me cuesta el doble. Prefiero mil veces ir a clases y que me expliquen las veces que sea necesarias para poder comprender bien. Como se debe.»

Ordenamiento familiar

Niños, niñas[5] y adolescentes expresan que la escuela ordenaba la vida familiar y ahora que no esté vigente el imperativo de despertarse temprano para ir a la escuela, la vida nocturna se ha extendido hasta altas horas de la noche.

En el siguiente gráfico se reflejan las respuestas de los adolescentes a la pregunta ¿a qué hora te vas a dormir?:

Horario en que duermen los y las adolescentes
Figura 3
Horario en que duermen los y las adolescentes
elaboración propia

En coincidencia con el pedagogo italiano Tonucci (2020, pág 1) encontramos que:

Lo principal: les faltan los amigos. Esto ha sido mal interpretado, creyendo que decían “me falta la escuela”. Pero no: les falta la escuela porque es el único lugar donde se encuentran sus amigos. Décadas atrás, se los encontraban en la calle, en el tiempo libre, para hacer otras cosas, inventar, jugar, y en la escuela estaban los compañeros de clase. Ya no es así: se perdió la calle. Lo segundo que dicen en las encuestas es que les gusta pasar tiempo con sus padres. Es un regalo de la pandemia. Muchos niños o no los conocían o los veían casi de casualidad. Ahora tienen que compartir y participan de las cosas de la casa. Lo tercero: todos manifiestan que están hartos de la tarea de manera virtual.

Capacidad de proyectarse a futuro

Otro tópico que nos interesó indagar es lo que se proyecta a futuro. Para indagar este ítem recurrimos a dos preguntas abiertas: ¿Cómo te imaginas que será volver a la escuela? o ¿Cómo te gustaría que sea la escuela después de la pandemia? Estas preguntas, que estaban separadas en el formulario, buscaban que pudiera desarrollar la proyección a futuro.

Cómo se piensa el después de la pandemia, nos permite inferir las dificultades u obstáculos en el procesamiento simbólico de lo disruptivo.

En los y las adolescentes, las opciones son las siguientes:

1) Un 55% sostiene que va a ser «Como antes»

«Para mi va a ser al principio raro, pero después va a volver a ser como antes o eso espero.»

“que vuelva a la normalidad, como era antes de la pandemia”

“Me gustaría que siga como siempre fue”

2) Un 40% pone el énfasis en las medidas sanitarias

«Todos con tapa boca y manteniendo el distanciamiento de 1,5 metros»

«Todos con barbijo y un poco distanciados en el aula»

3) Un 5% apunta a la pérdida de lo afectivo

«Cambiado no vamos a estar todos, no nos vamos a poder abrazar, no va a ser como antes seguro»

4) Nadie vislumbra cambios en la forma de transmitir los conocimientos. Este aspecto ausente, nos pareció llamativo

Aspectos didácticos que se modificaron en el período de ASPO

En relación con los aspectos específicamente didácticos, observamos que los y las docentes han empleado como recursos para la:

a) comunicación: Facebook/whatsapp/ correo electrónico/plataforma edmodo

b) transmisión de contenidos: zoom (67,9%) /meet (52,8%)/ Teams (0,2%)/ classroom (71,8%)/ cuestionarios y bibliografía por correo electrónico (36,7) / uso de series y películas (21,4)

Los y las adolescentes que tienen clases por las plataformas zoom o meet en un 76.6% lo hacen a través del celular.

Desde el punto de vista del trabajo de redacción de escritos o informes, encontramos que no todos los alumnos poseen computadora (19,1%) y por ello, conviven los trabajos escritos a mano fotografiados para entregar, con los trabajos realizados en computadora y entregados por plataformas virtuales. Ver el cuadro 1.

En relación con la evaluación mayoritariamente se emplearon formas de evaluación asincrónicas: el 61,8% fue evaluado en forma individual a través de un trabajo domiciliario a desarrollar para subir al campus o enviar por correo, el 14,4% pudo ser evaluado mediante trabajos grupales. Mientras que el 10,9% fue evaluado en forma sincrónica mediante múltiple choice.

Actividades diurnas

En nuestra encuesta hemos indagado ¿qué cosas haces ahora durante el día? Ofreciéndoles categorías que se presentan a continuación y la categoría otro como abierta para completar. Y mayoritariamente los jóvenes se refieren el estar mirando pantallas negras (teléfono, computadora, televisor), lo que puntúa más alto es estar en las redes, dormir y ver series y películas, escasamente actividades físicas o recreativas hogareñas. Preguntas similares que se han realizado en otras investigaciones y en los datos de UNICEF, con las que hemos tomado contacto luego del diseño del instrumento. Dentro de la categoría otra, nos llamó la atención que algunos jóvenes ponían trabajar. Esto nos llevo a pensar que tal vez hubiera sido una categoría a incorporar en el instrumento. Las escuelas que tomamos en la muestra son mayoritariamente privadas.

Como se puede ver en el gráfico:


Discusiones

La extensión mundial deja sin rincones donde refugiarse, las instituciones se desgranan y tienen que encontrar rápidamente nuevas formas de organización que no siempre llegan a tiempo para desarrollar funcionamiento lo suficientemente adecuado. Complejos protocolos, se ponen en marcha/ desmarcha, imbuidos en los vaivenes de los flujos de informaciones contradictorias provenientes de poderosos medios de comunicación y, entre líneas, una profunda impotencia con la concomitante tristeza a veces muda a veces desesperada. En este marco, en las instituciones las necesidades de dependencia se fracturan y dan lugar a la intensificación de los sentimientos de desprotección que anidan en algunas de las múltiples protestas y luchas, con los concomitantes sentimientos de desazón. La superposición de informaciones contradictorias, las fronteras entre medidas de protección y avasallamiento a los derechos humanos en muchas ocasiones se tornan difusas y generan dificultades para diferenciar entre restricciones necesarias y arbitrarias. Confusiones que en oportunidades propician abuso de poder proveniente de diversos sectores.

Las instituciones educativas, transversalizadas por la dinámica que traza el estado de emergencia (descripto en el informe de UNICEF), las crisis y déficit precedentes de larga data, proveen sus propios aportes a las mismas. El Estado Nacional y los provinciales procuran dar cierta continuidad pedagógica en tiempos de aislamiento a través de promover: 1. Acceso a contenidos curriculares (plataformas digitales, radio, televisión y materiales impresos). 2. Ampliación de la infraestructura digital (entrega de dispositivos, reacondicionamiento de equipamiento en desuso y navegación gratuita de plataformas educativas). 3. Acompañamiento a docentes. 4. Apoyo a familias ya jóvenes. 5. Servicio de alimentación escolar. 6. Modificaciones de la organización escolar. (Cardini y otros, 2020).

La institución educativa, con su función de reguladora social, a través de su rápido salto al mundo digital y las nuevas tecnologías pasó de alojar en sus espacios y temporalidades propias a introducirse en la de las familias, brinco lleno de traspiés, pero brinco al fin con sus logros y deudas pendientes, en las que como señala Gallo (2020), se suele olvidar que educar no es solo transmitir conocimientos, sino un acontecimiento comprensivo del otro y la profunda desigualdad de recursos. Los y las estudiantes el nivel socio económico alto, en la amplia mayoría de los casos tienen un 100% de cobertura, en cambio los que pertenecen a hogares de menor poder adquisitivo oscila entre un 22% y un 60%, de acuerdo con la jurisdicción. Por su parte las escuelas con acceso a dispositivos y conectividad de menor calidad debieron apelar al uso de las plataformas que permitir la navegación sin consumo de datos y/o el envío de archivos digitales de bajo peso, y limitar el encuentro de docentes y estudiantes a intercambios asincrónicos por aulas virtuales o redes sociales, con lo cual, la diversidad de contenidos disponibles y el proceso mismo de aprendizaje y de enseñanza se reducen significativamente (Cardini y otros, 2020). Esto es concomitante con lo que hemos podido observar en la muestra.

Los aportes de los estudios desarrollados por UNICEF brindan una descripción panorámica de dicha mutación de emergencia. El 81% de los hogares donde viven niños, niñas y adolescentes está en contacto con el sistema educativo y recibe tareas escolares para realizar durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio. El 18% de los y las adolescentes del país no cuenta con Internet en su hogar, el 37% no tiene una computadora disponible para hacer trabajos escolares y hay disparidades en el contacto de los hogares con las escuelas. Si bien 8 de cada 10 hogares con niños, niñas y adolescentes reciben tareas y están en contacto con la escuela, sólo un 25% señala que recibe contacto para monitorear la situación de las familias. Con frecuencia, la única interacción con la escuela se produce cuando familias o estudiantes pasan a retirar las viandas o bolsones por la escuela y conversan unos minutos con los y las docentes. En casi 7 de cada 10 familias, son las madres las que apoyan a sus hijos e hijas para realizar los deberes escolares. En la población de menores ingresos, esta función recae aún más en ellas, en el 76% de los casos. Además, en muchos hogares, en especial los que provienen de estratos sociales más desfavorecidos, con frecuencia los y las adolescentes intensificaron su participación en las tareas domésticas, en el cuidado de hermanos menores o de sus propios hijos en virtud. Entre los y las adolescentes, el WhatsApp es el medio más utilizado para contactarse con sus docentes, seguido por las plataformas educativas (mayoritariamente entre quienes tienen computadoras para tareas escolares. Esta observación se registra en nuestra encuesta. Entre los y las adolescentes, 8 de cada 10 afirmaron poder hacer las tareas para la escuela “sin ayuda de otros” y en su mayoría, a través de trabajos escritos: solo el 14% reportó la utilización de videoconferencias. Dos tercios de los hogares encuestados informaron que tienen tarea para hacer todos los días. La región cuyana, por su parte presenta un porcentaje significativamente mayor de hogares cuyos niños y niñas tienen tareas escolares todos los días (82%), mientras que en el NEA y NOA se observan los valores más bajos (57% y 61% respectivamente). En este marco, 3 de cada 4 adolescentes mantienen contacto con sus docentes: 47% lo hace una vez por semana y el 53% día por medio o todos los días. Solo 18% de los y las adolescentes menciona realizar actividad física, al ser consultados por las actividades que realiza durante la cuarentena, y 76% afirma pasar más tiempo frente a las pantallas. Asimismo, 36% de adolescentes manifestó estar preocupado o angustiado, y un 13% indiferente. (UNICEF, 2020b) Cuestiones que coinciden con lo presentado en la Figura 4. de los resultados.

Conclusiones

En el actual contexto del COVID 19 lo virtual se convierte en el espacio de interacción privilegiado tanto para lo académico como lo recreativo (Ormart et al 2020). Como quedo visualizado en los resultados los y las jóvenes pasan muchas horas frente al televisor y al celular, pero no lo utilizan con fines pedagógicos sino para estar en las redes o mirar una película. Sin embargo, desde la propuesta escolar no se ha propiciado el trabajo colaborativo entre los y las estudiantes en la realización y envío de trabajos. Ni se han propiciado otras herramientas digitales disponibles en los celulares. Una sugerencia para el o la docente puede ser grabar videos de youtube con la clase para que el alumno/a lo vea y partir del visionado generar una interacción. Sin embargo, en el contexto socioeconómico de la muestra, el entrenamiento docente en estas habilidades hubiera seguido siendo insuficiente para abordar las necesidades insatisfechas.

Uno de los más llamativos resultados consiste en que a lo disruptivo, que supone un evento traumático, tal como el COVID19 se le suma las transformaciones propias de la adolescencia. La adolescencia es una etapa evolutiva de crisis vital, de cambios inesperados y en la que se manifiestan diferentes formas de malestares sociales. Para tramitar esta etapa, los pares cumplen un rol social de apoyo contención y fuente de identificaciones. Podríamos decir que la adolescencia es una etapa evolutiva de cambio a la que se suma un cambio planetario inesperado y por su carácter sorpresivo disruptivo.

Los miedos que manifiestan los y las adolescentes no han logrado ser procesados, por lo que no se pueden proyectar a futuro cambios que impacten en las instituciones educativas. Ellas son concebidas como intemporales y ajenas al impacto de la pandemia. La dificultad para proyectar una escuela diferente a la actual da cuenta, por un lado, de la institución escuela como difícilmente impactada en su estructura burocratizada por los cambios, al tiempo que, da cuenta de las dificultades psicológicas en los adolescentes para imaginar un escenario post pandemia. Las respuestas a las preguntas abiertas estimulando la imaginación de escenarios futuros, se clausuró en un seguir igual que antes.

Los resultados de nuestra investigación son concomitantes con los lineamientos de UNICEF y los datos estadísticos de otros países del mundo y de la región.

La ausencia de actividad física, unida a la ausencia de límites temporales que organicen las rutinas familiares, la escasez de recursos económicos en las familias que integraron la muestra, a la que se le adicionan las dificultades en el acceso a recursos informáticos han profundizado las desigualdades sociales y simbólicas.

La presente investigación nos muestra que los aspectos en los que la intervención de políticas públicas deberá orientarse no es solamente lo educativo, sino también lo psicológico. Será necesario identificar estrategias de abordaje del deterioro social y simbólico, de la salud en general y de la salud mental en particular. Es imprescindible que las instituciones educativas cuenten con gabinetes psicopedagógicos que puedan acompañar y derivar a atención psicológica a los niños, niñas y adolescentes que lo necesitan para acompañar las trayectorias escolares. Asimismo, los y las docentes deberían recibir acompañamiento para enfrentar el desafío de un 2021 que basculará entre lo presencial y lo virtual en un contexto sociosanitario deteriorado e incierto. Generar programas de promoción de la salud mental en niños, niñas y adolescentes y en los y las docentes. Generar condiciones socio sanitarias que den seguridad a los y las docentes que concurren a las escuelas y a los y las estudiantes, esto contribuye a disminuir el nivel de estrés y ansiedad. Generar estrategias de apoyo y contención a través de comunicaciones entre pares docentes y la comunidad educativa. Estas son algunas de las recomendaciones que se deprender de la población observada.

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