Reportaje de Ciudades
ESPACIO RESIDENCIAL CONTEMPORÁNEO EN CIUDADES MEDIAS ESPAÑOLAS, ¿PROCESO REGLADO O PROYECTO INTENCIONADO?: DEL DISEÑO DE LOS SISTEMAS ESTRUCTURALES A LOS LUGARES DE INTERACCIÓN ESTRUCTURAL*
CONTEMPORARY RESIDENTIAL AREAS IN MEDIUM SIZED SPANISH CITIES. A regulated or a planned process? From the design of structural systems to places of structural interaction
ESPACIO RESIDENCIAL CONTEMPORÁNEO EN CIUDADES MEDIAS ESPAÑOLAS, ¿PROCESO REGLADO O PROYECTO INTENCIONADO?: DEL DISEÑO DE LOS SISTEMAS ESTRUCTURALES A LOS LUGARES DE INTERACCIÓN ESTRUCTURAL*
CUADERNO URBANO. Espacio, cultura, sociedad, vol. 21, núm. 21, pp. 113-136, 2016
Universidad Nacional del Nordeste

Resumen: El proyecto urbano residencial contemporáneo es uno de los principales instrumentos en la construcción de la ciudad actual. La aportación de dotaciones y espacios públicos con altos estándares realizada a través de los sistemas urbanos ha sido determinante en el diseño de la ciudad y de la imagen urbana. Las ciudades medias españolas, motivo de investigación, han protagonizado importantes extensiones con proyectos con altos niveles de urbanización, gran cantidad de espacio público, pero con gradientes bajos de urbanidad. Los procesos de planificación y diseño actuales resultaron en situaciones de segregación física y funcional, sobredeterminación en la forma, una falta de control de las distancias y una baja interacción entre los distintos elementos urbanos, que dieron lugar, en muchos de los casos, a una carencia de actividad cívica y vida urbana. La recuperación de algunos valores de la ciudad histórica y la ciudad industrial resulta paradigmática como instrumento de diseño para superar las patologías del diseño de la frágil ciudad.
Palabras clave: Diseño urbano, planeamiento, proyecto urbano residencial, espacio público.
Abstract: The contemporary residential urban project is one of the main instruments in the construction of the current city. The contribution of public facilities and public spaces with standard heights realised through the urban systems, has been determinante in the design of the city and of the current urban image. The medium size Spanish cities, reason of investigation, have had important extensions with projects with high levels of urbanisation, big quantity of public space but with low gradients of urbanity. The processes of planning and design of city, have given like resulted situations of physical and functional segregation, big determination in the form, a fault of control of the distances and a low interaction between the distinct urban elements, giving place, in many of the cases, to a lack of civic activity and urban life. The return of some values of the historical city and the industrial city, result paradigmatic instruments of design to surpass the pathologies of the design of the fragile actual city.
Keywords: Urban design, urban planning, urban residential project, urban space.
1. INTRODUCCIÓN
La construcción del espacio residencial contemporáneo en las ciudades medias españolas
La ciudad contemporánea construida en las periferias mediante los nuevos barrios residenciales (1980-2010) está regida por el control, las normas y la legislación, los números y los estándares, altamente diseñada y estrictamente planificada. Ya en la fase de diseño, se definen desde las ordenaciones generales hasta los elementos más singulares y el mobiliario urbano. Esta ciudad, que busca esencialmente la extensión en la periferia, resulta extremadamente pre-configurada en su génesis, fruto de los procesos actuales de diseño, define los nuevos paisajes urbanos del habitar. Una ciudad, a su vez, de ritmos de crecimiento y construcción acelerados, con altas dosis de diseño y prestaciones públicas, experimenta, en cambio, los síntomas de una ciudad a medio construir, por habitar y utilizar, donde la urbanidad de la ciudad preexistente se diluye.

Sistemas estructurales vs. lugares de interacción estructural en la construcción de la ciudad contemporánea. El barrio de Lakua en Vitoria Gasteiz (izq.) y Vilanova i la Geltrú (der.)
Fuente: Google EarthAlgunos autores contemporáneos se refieren a esta situación sobre la ciudad actual. El sociólogo Richard Sennett en el texto “La ciudad abierta”1 apunta: “en la ciudad frágil se da la sobredeterminación, el sobrediseño, la falta de mirada al futuro. Son sistemas cerrados, poco sugerentes al cambio y a la evolución del propio sistema”.2 Podrían englobarse aquí las extensiones residenciales posmodernas de los años 80 y 90 de carácter abierto y homogéneo y de diseño racionalista, situadas en las periferias. En cambio, en la ciudad abierta, se da la diferencia, la pluralidad, la alteridad. Frente a los sistemas apriorísticos, ensimismados en la forma y cerrados en la definición de los usos de la ciudad frágil, encontramos la sorpresa y la alteridad como valores de la ciudad abierta. Manuel de Solà Morales3, en la misma línea, apunta sobre la importancia de la definición estratégica, concreta e intencionada, definiendo las cosas urbanas a través del proyecto urbano en un pensamiento urbanístico inductivo, frente la planificación abstracta, reglada y sobredeterminada que rige el urbanismo deductivo actual y, en concreto, en la planificación residencial.
En las extensiones residenciales analizadas, el espacio libre se ha convertido en un elemento fundamental junto a los otros estándares (asoleo, dotaciones públicas, infraestructuras). “Más” se transforma en sinónimo de mejor, pero es un “más” que repartido construye espacios urbanos homogéneos, segregados por las enormes distancias que generan el verde, la nueva vialidad e incluso los equipamientos. Estos estándares han participado de una secuencia proyectual dirigida desde una perspectiva reguladora desde lo general a lo particular, un planeamiento en cascada extremadamente reglado y protegido jurídicamente4 que ha ido rigidizando un producto residencial extremadamente normatizado y sistemático.

Dimensión de los espacios libres en la ciudad contemporánea. Caso de Vitoria Gasteiz. Cadena de espacios libres del recorrido entre el centro histórico hasta el proyecto residencial de Lakua (2000). La urbanidad se diluye cuando los espacios aumentan de tamaño con las distancias críticas.
Fuente: Google Earth y elaboración propiaEsta ciudad construida en las nuevas periferias, equipada, salubre, altamente diseñada y urbanizada se aleja de los valores de los espacios con vida de la ciudad preexistente que extiende, caracterizados por una alta urbanidad. Las extensiones residenciales carecen de actividad urbana, de vida e identidad; parecen espacios autónomos, independientes del resto de la ciudad, que crean una fuerte dependencia del centro a pesar de su excelente continuidad verde y viaria.
El objetivo de la investigación es descubrir la razones de esta situación: ¿por qué el espacio resultante de estos fragmentos es a menudo un espacio con falta de vida urbana y, por lo tanto, insostenible y poco eficiente?, ¿es una cuestión de parámetros, de exceso de dominio público o de escasa oferta programática? ¿O la cuestión radica en el proceso de diseño que ha dado lugar a un determinado producto residencial?
Para mostrar que no es una cuestión de números, y por tanto cuantitativa, se propone una reflexión sobre el proceso de diseño en la construcción de ciudad y se repasan dos momentos singulares en la construcción de la forma urbana, de dos ciudades medias (Tarrasa y Vilanova i la Geltrú): los ensanches menores de la ciudad industrial que se confrontan con los actuales proyectos residenciales, con el fin descubrir cómo los mecanismos y procedimientos de diseño distan significativamente de los utilizados en las extensiones residenciales de otras ciudades medias españolas analizadas.
1.1. Sobre el diseño del espacio urbano en el proyecto urbano residencial
“El arte del diseño urbano es labor de artesanía”5
La construcción ciudad actual pasa por procesos de planificación a distintas escalas, territorial, ordenación urbana, arquitectónico de los edificios, hasta llegar a los elementos más singulares de urbanización y el mobiliario. Estos procesos, a menudo segregados e individualizados6, acaban dando una ciudad fragmentada y poco cohesionada. El sometimiento del proceso proyectual a una legalidad altamente burocratizada7 ha llevado, en contrapartida, a un planeamiento secuenciado y jerarquizado. El resultado es que las extensiones residenciales analizadas muestran un carácter homogéneo, generan espacios urbanos poco flexibles8 que carecen de mixtura funcional, de promiscuidad que facilite la convivencia de actividades distintas. Los espacios están poco diferenciados, acaban siendo segregados y muy especializados y generan baja actividad urbana y baja identidad.
En esta línea, en “El artesano”, Richard Sennett se refiere a los procesos de diseño concretos frente a los abstractos, estériles y con falta de identidad que define la ciudad actual. “La absorción en el conocimiento tácito, no verbal y sin codificar en palabras” 9 que permite al artesano la búsqueda armoniosa de las relaciones. Es esa capacidad de poner en sintonía la ciudad (materia) con el humano (usuario) lo que propone como mecanismo de diseño, la búsqueda de esta multiplicidad de relaciones que se ha perdido. Manuel de Solà, en la misma línea, nos habla del diseño de las cosas urbanas10, los elementos que conforman la ciudad, la relación entre la forma construida y la materialidad, frente a los procesos de diseño de la ciudad moderna y la contemporánea. Jan Gehl en “La Humanización del espacio urbano”11, incide en las distancias como elemento de control y percepción visual tanto como para el uso que se hace de él. “El espacio urbano es el que definen las fachadas de las arquitecturas”. La ciudad construida desde la eficacia de la máquina de los sistemas productivos eficientes contemporáneos, que aportan resultados homogéneos e impersonales, seriados.
Planteamientos como el del artesano, más orgánicos, que buscan la armonía en el encaje entre las piezas, la buena medida y la buena relación entre ellos y en el conjunto, establecen procedimientos que se preocupan más por las relaciones que por las cantidades, enfatizan la capacidad evolutiva de la ciudad, la fuerza de la herencia frente a propuestas inventivas o deterministas. Por esta razón, seguidamente planteamos una mirada histórica al proyecto de extensión residencial estudiando las tres experiencias: anterior y posterior a los proyectos de extensión residencial inicialmente analizados (1980-2010) y objeto de evaluación.
2. Tres experiencias, ¿una evolución?
Respecto de la calidad y la vida urbana, podemos estar de acuerdo en que un espacio vivido, utilizado, con actividad y vida urbana es, en este sentido, un espacio eficiente y sostenible.12 Los espacios con altos gradientes de urbanidad, donde se da diferencia y alteridad, nos resultan interesantes por la mixtura de actividades, la simultaneidad y la animada vida colectiva resultante. Los espacios históricos, como el ágora griega, la plaza mercado medieval u otros contemporáneos como el Rockefeller Center, nos seducen por la vida urbana que aglutinan, por la promiscuidad en la que converge una gran diversidad de individuos y funciones, por la confluencia conflictiva13 positiva; en definitiva, por los altos niveles de urbanidad que en ellos se dan.
La construcción mediante procesos reglados ha dejado distintas situaciones dignas de analizar a lo largo de la historia. Si nos fijamos en los ensanches industriales del s. XIX, se dan situaciones interesantes en el proceso de construcción de la forma urbana. El paso de los años nos ha demostrado que podemos construir una ciudad amable, eficiente, con una estrategia clara y normas abiertas, que se edifica paulatinamente por adición sucesiva y con la pluralidad necesaria para generar espacios de interés urbano. Una ciudad con un nivel de urbanidad alto, de continuidad en sus calles, determinada por la condición que da la construcción de las manzanas, parcela a parcela, con las plantas bajas de sus edificios una al lado de la otra. Podríamos decir que se trata de un crecimiento basado en una estrategia clara que anticipa el futuro, definiendo los puntos clave de la ciudad, y que las reglas de edificación básicas se acaban por construir en el tiempo.
En cambio, en las extensiones posdemocráticas de los 80 y 90, se da una ciudad cerrada, muy definida en sus usos individuales, pero poco flexible en lo colectivo. De un diseño pragmático, que busca la eficacia y la viabilidad de cada uno de los sistemas urbanos. El objetivo es construir una ciudad para un ámbito definido, el sector, en un tiempo concreto y por un agente promotor muy determinado. Por tanto, el lugar, el programa y las condiciones vienen preestablecidos por el planeamiento general o las voluntades de los promotores, y queda muchas veces la labor del proyectista en un mero cumplimiento de normativa para construir una masa residencial muchas veces indiferenciada.
En el proyecto urbano contemporáneo, como el caso del Eixample Mar de Vilanova i la Geltrú de Joan Busquets, no obstante, podemos descubrir que se dan las situaciones de la “ciudad abierta” planteadas por Sennett o Solà. El proceso de diseño se basa en una estrategia que anticipa situaciones urbanas futuras, define las relaciones urbanas entre calles, edificios y espacios públicos que la construcción reglada de la ciudad acabará por cristalizar.
Para concretar cómo el grado de urbanidad tiene que ver con el valor estratégico del proyecto y su capacidad para desarrollarse en el tiempo de forma flexible, vamos a realizar una comparación de tres casos: los ensanches menores del s. XIX; las extensiones posdemocráticas de los años 80 y 90 y el proyecto urbano en construcción del “Eixample Mar” de Vilanova i la Geltrú.
2.1. Los ensanches menores y la construcción de la diferencia
Los ensanches menores se edifican a partir de la regularidad del trazado viario (el proyecto del viario) y una construcción dilatada en el tiempo a través de la parcelación y la edificación, U+PE (la regla).14 Este mecanismo de construcción de la ciudad define claramente la relación entre el espacio público y el privado a través del viario y la edificación. El espacio libre resulta directamente de este proceso; la caracterización de algunos elementos del trazado —calles, avenidas, plazas— significará enclaves y ejes estratégicos para la ciudad, haciendo de esa malla aparentemente isótropa un principio fundamental para la ciudad y su territorio. La intensidad de la edificación en las calles y la actividad en las plantas bajas definen una mínima contigüidad entre la forma y el uso, lo que garantiza una correcta actividad urbana.
Es importante destacar la mirada que se hace del lugar en unos y en otros. Si la dificultad de los proyectos de ensanche pasaba por la construcción de un proyecto de ciudad, los más interesantes (el proyecto no ejecutado de Terrassa) resuelven el problema desde una mirada amplia, estratégica, que atiende a los problemas territoriales y locales a la vez e implanta sus propias leyes, sin fijar el resultado desde lo más circunstancial15 (tamaño de la manzana, el tipo o las continuidades con el casco antiguo), como hacen otros (Badalona o Mataró).

Los ensanches menores. Estructuras regladas diferenciadas. ¿Una lección histórica? Los proyectos de los ensanches menores para Terrassa (no construido), Vilanova i la Geltrú y Mataró. La construcción de la ciudad reglada planteada por los ensanches a partir de la malla, a la vez que se diferenciaban los elementos estructurales y los espacios urbanos principales.
Fuente: elaboración propiaLa optimización del trazado y la eficacia en la construcción y ocupación de la malla concluyeron por generar una forma clara de ordenar y ocupar el suelo urbanizado que el tiempo acabaría construyendo. Un proceso “abierto”, que define la construcción de la malla a través del trazado, en espera de ser ocupado por las arquitecturas, con la flexibilidad y la capacidad de adaptación del parcelario para usos y actividades diversas. La clave del proyecto son los espacios proyectados y definidos, estructurantes para el proyecto de ciudad, que dotan de diferencias al conjunto. Diferencias que se evidencian en la intensidad de la edificación en algunas calles o la actividad en las plantas bajas y garantizan un gradiente de urbanidad, una diversidad y complementariedad en el espacio físico de la actividad urbana, como es el caso de Terrassa y Vilanova i la Geltrú.

Espacios tradicionales representativos de la ciudad tradicional. La plaza (izquierda), la rambla (derecha), Vilanova i la Geltrú.
Fuente: GoogleEn este tipo de proyectos el tiempo es un factor clave para la conformación del hecho urbano. Procesos abiertos en su configuración pero muy precisos en la determinación de la estrategia como idea de ciudad y de los elementos urbanos que la desarrollan, donde la construcción reglada de la ciudad en el tiempo acaba dando la mixtura y la actividad necesarias para la conformación de una ciudad en continuidad con la precedente, llena de valores urbanos y con unos gradientes de urbanidad diferenciados que interactúan entre sí.
2.2. Los sistemas estructurales. Los proyectos residenciales posdemocráticos de los años 80, 90 y 2000
Las extensiones posdemocráticas de estos últimos años están estructuradas por los sistemas urbanos (vialidad y zonas verdes), normalmente dotados de unos estándares y un nivel de diseño altos, con maneras de hacer derivadas de las propuestas del movimiento moderno (repetición tipológica y espacial, carácter del espacio abierto, sistematización y jerarquización). Estas extensiones se han acotado en cuanto a tamaño y cuantía, buscando la eficacia económica, adaptándose a los nuevos inversores y agentes inmobiliarios. Han desarrollado los requerimientos higienistas contemporáneos llevando a cabo tipologías y estándares para su fin. Pero, en cambio, los resultados distan de la ciudad industrial, o los centros históricos respecto de su capacidad de generar urbanidad.
Esta racionalización del proceso de diseño, pero sobre todo de búsqueda de una ejecución eficiente, determina una delimitación muy precisa del ámbito de ejecución (tamaño) y muchas veces también del de reflexión (escala). La reducción del tamaño de las operaciones y la ejecución de la ciudad por fragmentos ha llevado a la utilización de unos instrumentos de proyecto adecuados a estos requerimientos y a este modo de operar: los “sistemas estructurales”. Estos quedan definidos por el sistema de la vialidad, el sistema del espacio libre y el “sistema” de la edificación (ordenación), que se superponen.
Esta ciudad hecha por sistemas se complementa con el cumplimiento de las reglas de la aplicación de los estándares y da lugar a una excesiva segregación funcional (operaciones aisladas, zonificación), una homogeneización del producto (espacios repetitivos y de carácter homogéneo), una impersonalidad de los espacios (falta de concreción de los usos y las categorías de estos) y una segregación física (distancias excesivas y de limitada relación con el contexto). La falta de interacción entre los sistemas y los elementos que los forman aumenta la segregación, el aislamiento y la abstracción de los sistemas. Los “sistemas estructurales” determinan ya en el proceso de diseño, marcado por el planeamiento, una imagen finalista y abstracta16 de la forma urbana que construir.
Son operaciones concretas en forma, tamaño y uso. Ordenaciones, normalmente, con bloque abierto de trazados en malla, ocupados a partir de la exploración morfo-tipológica de manzanas, bloques y torres. Se definen los usos del suelo, los dominios, las alineaciones, las volumetrías, donde la labor del proyectista abarca casi todo el proceso de construcción del fragmento. Este proceso se define desde la racionalidad de un sistema eficaz: “La máquina de construir ciudad”, que ha llevado a una sistematización del proceso y a resultados homogéneos. El espacio urbano resultante de este tipo de proyectos carece de confluencia y actividad; son sectores básicamente residenciales con poca vida urbana.
La diversidad morfo-tipológica y funcional queda relegada a ámbitos de planeamiento bien delimitados, marcados por su correspondiente zonificación. Se confía, exclusivamente, en la composición arquitectónica como generadora de diversidad. En estos casos, el espacio urbano queda reducido a interiores de manzana reiterados, poco inclusivos con la arquitectura, espacios verdes de relleno o piezas de borde.
El Actur Lakua en Vitoria y la avenida Europa de Mataró (ambos de los años 1970 y 2000) son operaciones en las que podemos constatar este tipo de diseño apriorístico, formalista y cerrado. La forma, por sí sola, no consigue ser un elemento de diseño inclusivo, el trazado no es suficiente para generar espacios de interacción, las arquitecturas aisladas, poco relacionadas entre sí, solo son material de relleno. Es pertinente volver a hacerse algunas preguntas de nuevo. ¿Cuánta influencia tiene el proceso de diseño en la ciudad resultante?
La actuación del Actur Lakua en Vitoria, una de las extensiones paradigmáticas que se planteó en los años 70 en la ciudad, nos muestra estos temas: una ciudad altamente diseñada, de fábrica posmoderna, altos estándares de espacio libre y una alta calidad en el diseño urbano y en las arquitecturas. Pero, en cambio, en el resultado observamos una excesiva repetición de los espacios, poca actividad y exageradas distancias.

El espacio libre en los fragmentos residenciales contemporáneos. Superposición, relleno y repetición. La disposición del espacio libre y los equipamientos en los nuevos fragmentos residenciales.
Fuente: elaboración propiaEl proyecto de la Vía Europa de Mataró plantea una extensión que conecta el centro con la nueva autopista situada al norte. Una operación ligada a la construcción de una avenida que completa un vacío intersticial generado por el crecimiento desigual de los tejidos de la ciudad. El proyecto se materializa con la suma de tres planes parciales articulados por el eje de la avenida y un parque como elemento central. Se trata de una operación de carácter residencial, en la cual la actividad no residencial se acota a las plantas bajas de la avenida y en alguna de las calles. Ambos proyectos sintetizan esta forma de operar de los “sistemas estructurales”, donde la calidad individual de los elementos es indiscutible, pero que, en el conjunto, carecen de unidad y pasan a ser una suma de particularidades. Esta situación puede verse en múltiples proyectos posmodernos construidos a lo largo de este período, que forman la denominada “ciudad frágil”.

El espacio libre en los fragmentos residenciales contemporáneos. Espacios segregados. Continuidad viaria versus discontinuidad espacial y urbana.
Fuente: Google Earth y elaboración propia2.3. Los proyectos del espacio intermedio. El proyecto del Eixample Mar de Vilanova i la Geltrú
El proyecto de Vilanova, de Joan Busquets y Oscar Tusquets, trabaja, a diferencia de los casos anteriores, con procedimientos de proyecto abiertos y flexibles. Se plantea una estrategia de diseño centrada en la construcción de lugares urbanos, espacios complejos y estructurantes para la ciudad. Este tipo de proyectos de extensión o, en este caso, reforma del tejido urbano interior, recupera algunos planteamientos de la ciudad histórica e industrial: el factor tiempo como elemento de diseño, la estrecha relación entre la arquitectura y el espacio urbano o la diversidad tipológica y de usos que buscan materializar espacios con una urbanidad diferencial. Para mostrar el interés de este tipo de proyecto conviene recuperar las cuestiones iniciales: ¿cómo se define la estrategia de proyecto?, ¿qué elementos quedan definidos en el proceso de diseño y cuáles se mantienen abiertos?
Las relaciones urbanas entre los distintos elementos del proyecto marcan el diseño y las reglas para su posterior ejecución. A diferencia de los casos anteriores, en los que se definen formas, edificios o volúmenes, sobre los sistemas de la vialidad, la edificación y el espacio libre, aquí se trabaja con unos instrumentos de diseño que parten del análisis del contexto, de una mirada amplia de la ciudad y, en torno a ello, al “contexto como texto y no como pretexto”17, se establecen las estrategias, objetivos y criterios que marcarán la evolución, la transformación de una realidad en otra. Para ello se adelantan al proceso de planeamiento las condiciones urbanas, los valores de urbanidad diferencial, mediante la definición de espacios urbanos categorizados y cualificados (la plaza, el parque, los espacios intermedios) y la relación entre sus elementos (la arquitectura, el espacio libre y la vialidad).

El proyecto de la interacción. Cuando los sistemas estructurales interactúan en búsqueda del proyecto concreto y integrado (Nesselande).
Fuente: imágenes del autor del proyecto y elaboración propiaEl diseño del proyecto del Eixample Mar de Vilanova18 (Joan Busquets, 2012) parte de un análisis de la realidad, en el cual la ciudad es lugar de proyecto y de oportunidad (mirada multiescalar). Se trabaja con espacios de ciudad y espacios domésticos, combinando escalas y usos diversos. El proyecto se desarrolla entre la construcción de espacios de ciudad y los lugares urbanos de barrio. Los espacios y las fases de construcción del proyecto están pensados como un sistema de células, unidades independientes con identidad propia pero que se organizan de forma orgánica por la lógica interna del proyecto (las reglas y la estrategia), definidas por las condiciones urbanas.19

Espacio libre en los fragmentos urbanos contemporáneos. Espacios de relación. El proyecto del lugar. Cadena de espacios urbanos, actividades, con las distancias críticas controladas.
Fuente: Google Earth, elaboración propia e imágenes del autor del proyectoLa propuesta construye espacios urbanos ligados a unidades morfológicas20, controla los procesos de gestión y ejecución que se contemplan como parte de un sistema reconocible mayor y complejo. El intersticio como “espacio entre” es elemento clave de la estrategia. Se vinculan rincones tranquilos con grandes espacios verdes, se consigue que espacios de distinto carácter queden conectados a través de contigüidades, donde las distancias entre bloques no sean separaciones, sino límites laterales de un lugar común intermedio. El proyecto se desarrolla mediante la integración de espacios de distinto carácter interconectados (plazas, parques y jardines). Estos espacios urbanos quedan perfectamente caracterizados, no solo por su urbanización, sino por la relación que establecen con sus límites, con la arquitectura, sus fachadas y plantas bajas. En las perspectivas del proyecto de Vilanova o en las secciones del proyecto de Nesselande21 (Joan Busquets, 2004) queda patente la fuerte relación entre arquitectura y espacio urbano mediante plantas bajas más o menos porosas, en las que los materiales y los usos (actividades) constituyen el diseño de las “cosas urbanas”.22

Nesselande Civic Center. Joan Busquets. El proyecto de la interacción estructural. Ciudad y arquitectura se diluyen en el proyecto urbano mediante un proceso de diseño concreto de “las cosas urbanas”.
Fuente: imágenes extraídas de la publicación del proyecto. Busquets, Joan + Htv 2011. Nieuw Centrum/New Civic Center Nesselande/Rotterdam3. Conclusiones.
Del diseño de los sistemas estructurales a los lugares de interacción estructural
Del proyecto como mecanismo reglado al proceso proyectual intencionado como implementación de una estrategia para construir “lugares urbanos”.
3.1. Del procedimiento deductivo a la visión inductiva
Ha podido observarse que el diseño del espacio residencial contemporáneo trabaja sobre dos propósitos diferenciados: por un lado, la delimitación y distinción del dominio público y privado, a través del viario, la edificación y el espacio libre, claramente estructurados respecto de los sistemas urbanos, como mecanismo reglado, justificativo, de relleno de zonas, de geometrías repetitivas, los proyectos de zonificación y de los estándares23 de las extensiones posmodernas, los denominados “sistemas estructurales”; y por otro, aquellos que buscan un espacio intermedio, indefinido (no determinado apriorísticamente), estratégico para la ciudad, a partir de nodos de actividad (neuronas urbanas), un sistema de espacios abiertos y flexibles a la espera de ser utilizados, diseñados, participados, atentos y en sintaxis con el lugar, como resultado de procesos que definen los “lugares de interacción estructural”, que implementan una estrategia para la construcción de “lugares urbanos”.
Así, cuando el objetivo es crear lugares estratégicos, las relaciones vienen establecidas en el propio proyecto del lugar24, mientras en la superposición de sistemas estructurales las relaciones mantienen la indiferencia de los propios sistemas o las condiciones jerárquicas de estos. También puede constatarse que los proyectos de la “forma incompleta”, que parten de una aproximación cautelosa a la realidad y una lectura estratégica, multiescalar, del ámbito sin perjuicios para deducirse la estrategia de proyecto,25 favorecen la creación de espacios donde el gradiente de urbanidad es claro, donde se mezclan espacios de formas, tipos y usos diversos, donde se favorece la promiscuidad, la tensión y el conflicto26, lo que permite obtener lugares urbanos con una mayor densidad cualitativa. Por tanto, en este contexto prende valor el diseño de “las cosas urbanas” planteado por Manuel de Solà27 como instrumento para definir las condiciones urbanas que desarrollan la estrategia. Un procedimiento que nos anuncia Sennett en la “ciudad abierta”.
Hemos analizado cuánto de regla y cuánto de proyecto hay en la construcción de los barrios residenciales contemporáneos. Hemos valorado la construcción del espacio diferenciado como lugares de interacción estructural respecto de los “sistemas estructurales” y su superposición y jerarquización. Hemos evidenciado los mecanismos de diseño que se emplean para la búsqueda de esos espacios con identidad, alteridad y significación urbana en dos casos distintos (Eixample Mar de Vilanova y Nesselande).
Frente a los casos (Actur Lakua en Vitoria y la Avenida Europa de Mataró) que plantean la superposición de “sistemas estructurales”, más abstractos y carentes de vida urbana, Nesselande y Vilanova proponen ese “espacio vivido”, resultante de un proceso de aproximación estratégica28 que dota con un grado de urbanidad (mixtura de usos) determinado, un contexto urbano singular, siendo, a nuestro modo de ver, un espacio eficiente y sostenible. En estos proyectos, el apego y el control de las distancias críticas y las condiciones urbanas se definen en el proceso de diseño a partir de una estrategia multiescalar. Este proceso de diseño determina los “lugares de interacción estructural”, con una definición concreta de los elementos urbanos, “las cosas urbanas”, y favorece la creación de espacios vividos y con identidad. Un proceso de diseño estratégico capaz de generar una ciudad sostenible en el sentido de poder ser vivida, que hace del proyecto residencial contemporáneo algo que debe construirse para ser utilizado y transformado, y no simplemente para ser ocupado.
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Notas
Notas de autor
Dr. Arq. Profesor titular del Departamento Urbanismo y Ordenación del Territorio. ETSAB. UPC. Barcelona, España.
Estudiante Máster Urbanismo Departamento Urbanismo y Ordenación del Territorio. ETSAB. UPC. Barcelona, España.