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Redes sociales y conducta suicida en adolescentes: un estudio de caso
Social networks and suicidal behavior in adolescents: a case study
Revista de Neuro-Psiquiatría, vol. 87, núm. 3, pp. 289-299, 2024
Universidad Peruana Cayetano Heredia

REPORTE DE CASO



Recepción: 20 Diciembre 2023

Aprobación: 01 Septiembre 2024

DOI: https://doi.org/10.20453/rnp.v87i3.5114

Resumen: El suicidio es la segunda causa de muerte en adolescentes, con la depresión como el trastorno más frecuentemente asociado y cuyos síntomas pueden ser explicados por la tríada cognitiva de Beck. Se presenta el caso de una adolescente de 15 años, usuaria de redes sociales como plataforma de información o expresión de síntomas depresivos y del deseo de buscar ayuda. Ella fue finalmente atendida en una sala de emergencia y hospitalizada para el manejo de un episodio depresivo con intento suicida. El caso permite describir el proceso a través del cual una red social influye de manera directa en los trastornos del ánimo y sus consecuencias.

Palabras clave: red social, depresión, intento de suicidio.

Abstract: Suicide is the second cause of death in adolescents, with depression being the most frequently associated disorder, whose symptoms can be explained by Beck's cognitive triad. The case of a 15-year-old female adolescent is presented, a user of social networks as a platform for the information and manifestation of symptoms of depression, and of the desire to seek help; she was finally treated in an emergency room and hospitalized for the management of a depressive episode with suicidal attempt. This case allows to describe the process through which a social network directly influences a patient's mood disorder and its consequences.

Keywords: social networking, depression, suicide, attempted.

INTRODUCCIÓN

La depresión es un trastorno del estado de ánimo constituido por un conjunto de síntomas, entre los cuales predominan el ánimo deprimido, la falta de energía y la disminución o pérdida del interés por las actividades, que afecta a la persona durante la mayor parte de los días; además, se presenta frecuentemente en adolescentes (1, 2). Asimismo, ocupa el primer puesto como causa de discapacidad a nivel mundial, afectando más a las mujeres, y se estima que aproximadamente el 4 % de la población a nivel mundial tiene depresión (3).

El suicidio es la segunda causa de muerte en adolescentes a nivel mundial y generalmente está asociado a algún trastorno mental, como la depresión, y a conflictos familiares (4, 5). Muchas veces los intentos de suicidio en jóvenes son desencadenados por sentimientos de estrés, confusión, desesperanza y desilusión (5).

Asimismo, en concordancia con la teoría cognitiva de Beck (6), dentro de los mecanismos para el desarrollo de síntomas depresivos se encuentra el mecanismo cognitivo, el cual está constituido por una tríada que consiste en tres visiones negativas: del yo, del mundo y del futuro. La primera consta de la percepción inadecuada, desagradable o indigna de uno mismo. La segunda abarca la percepción de injusticia y limitaciones con respecto al mundo y demás personas. La tercera consiste en la percepción de las dificultades presentes con duración indefinida, carencia de metas y penurias a futuro (7, 8).

El impacto de las redes sociales en la salud mental ha sido estudiado por diversos autores, quienes encontraron una relación entre su uso y los síntomas de ansiedad, depresión y tendencias suicidas (8, 9). Cada vez son más los niños y adolescentes influenciados por la tecnología, debido a que pasan la mayor parte del día en plataformas digitales, como las redes sociales (10). En consecuencia, estos medios digitales de contenido público y no supervisados podrían promover conductas perjudiciales para la salud. Debido al impacto de las redes sociales y su relación con la depresión, se hace apropiado este reporte desde el modelo de la tríada cognitiva de Beck, con el fin de resaltar dicho impacto.

PRESENTACIÓN DEL CASO

Paciente de 15 años, sexo femenino, estudiante de cuarto de secundaria, procedente de San Juan de Lurigancho, atendida por emergencia y posteriormente hospitalizada por episodio depresivo en el servicio de psiquiatría infanto-juvenil de un hospital público peruano situado en la ciudad de Lima.

La paciente es parte de una familia integrada, donde su madre y padrastro mantienen una relación simétrica con tendencia al conflicto, predominando un estilo relacional desligado con escasa preocupación por las necesidades de los otros integrantes de la familia, lo que genera una dinámica disfuncional que predispone al deterioro de la salud mental de la menor. La paciente refirió el antecedente de haber sufrido en reiteradas ocasiones violencia física provocada por su enamorado y acoso sexual por el padrastro.

La paciente es usuaria de las redes sociales con asidua frecuencia, con un promedio de uso de tres horas diarias, predominantemente en el horario nocturno y con preferencia por la red social TikTok. En diciembre de 2021, comenzó a publicar contenido no explícito del maltrato que sufría por el enamorado en dicha plataforma digital desde una cuenta anónima, sin el conocimiento de sus padres. Cabe resaltar que dicho contenido es de libre acceso.

En enero de 2022, continuó subiendo videos, los cuales incluían expresiones de baja autoestima, sentimientos de soledad, minusvalía, desconsuelo y hábitos nocivos, como el consumo de alcohol y otras drogas. Posteriormente, acaeció el primer intento suicida ocurrido en el mismo mes, el cual fue premeditado con cuatro pastillas de metformina y simeticona que ella misma compró en la farmacia, sin necesidad de internamiento hospitalario.

De febrero a abril del mismo año, continuó subiendo videos que referían ideación suicida, conducta purgativa, culpabilidad, desesperanza e impulsividad, con contenido sugerente sobre autolesiones en extremidades. Asimismo, durante este período, recibió atención por consultorio externo por el servicio de psiquiatría infanto-juvenil del hospital, donde recibió psicoterapia y tratamiento farmacológico con sertralina y clonazepam. A pesar de ello, un mes después, presentó un segundo intento de suicidio, ahorcándose con una correa a modo de impulso luego de una discusión con su pareja. No recibió atención médica. En los siguientes días, publicó un nuevo video haciendo alusión a que «ella solo arruina la vida de los demás».

Hospitalización

A mediados de junio de 2022, la paciente fue llevada al hospital por su madre, luego de haber ingerido aproximadamente 100 mL de detergente líquido y presentar dolor urente en el epigastrio. La madre describe que, al regresar a su domicilio, después de hacer las compras del mercado, encontró a su hija con signos de intoxicación farmacológica, posición antálgica y aparentemente con «espuma en la boca». Durante la entrevista, la paciente manifestó que actuó de esa manera porque «se quería morir». Se le realizaron exámenes de laboratorio: hemograma completo, urea, creatinina, transaminasas, electrolitos, beta-hCG, obteniendo como resultado valores normales y otras exploraciones de apoyo diagnóstico que descartaron patología orgánica. Además, se le indicó tratamiento farmacológico (ziprasidona y diazepam), condicional a agitación psicomotriz. Por consiguiente, fue hospitalizada en el servicio de psiquiatría infanto-juvenil. En los días de internamiento, se le indicó tratamiento psicofarmacológico con fluoxetina y clonazepam, y se solicitó evaluación por servicio social; asimismo, asistió a psicoterapias individuales y grupales.

Exploración psicopatológica

Paciente consciente y orientada globalmente. Aspecto adecuado. Hace contacto visual, es colaboradora y abordable. No presenta agitación psicomotriz. Pobre control de impulsos. Lenguaje en tono bajo poco fluido. Discurso coherente con ideas de minusvalía, culpa e ideación suicida poco estructurada. Hipotimia, anhedonia y poca resonancia afectiva. No se evidencian alteraciones de la percepción. Inteligencia y memoria conservadas. Funciones biológicas: sueño alterado y disminución de apetito.

Evolución

La paciente tuvo una evolución lenta favorable durante los 16 días que estuvo hospitalizada. Remitieron las ideas suicidas luego de la primera semana de internamiento; sin embargo, persistieron los síntomas de ansiedad, insomnio, hipobulia, hipotimia y bajo apetito. Durante la segunda semana, mejoró en cuanto a su apetito y los síntomas de ansiedad. Además, los deseos de autolesión en brazos disminuyeron significativamente. Demostró interés en realizar actividades recreativas como pintar, dibujar, completar crucigramas, lo cual mejoró su estado de ánimo. Fue dada de alta siendo consciente de su enfermedad y se le prescribió tratamiento con psicoterapias individuales, grupales y familiares con tratamiento farmacológico de fluoxetina y quetiapina.

Diagnóstico

La paciente cumple con los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales .DSM-5) correspondientes al trastorno de depresión mayor sin síntomas psicóticos (CIE-10; F32.2). Además, presenta el diagnóstico de problema no especificado relacionado con el grupo primario de apoyo (CIE-10; Z63.9).

Contenido audiovisual publicado en TikTok en relación con la tríada de Beck

El contenido audiovisual fue recopilado hasta el video publicado el 31 de mayo de 2022 (tabla 1).

Tabla 1
Descripción del contenido audiovisual de las publicaciones en TikTok de la paciente

Los videos publicados en la plataforma digital TikTok fueron subidos desde una cuenta anónima creada por la paciente y habilitada públicamente sin ninguna restricción. La mayoría consiste en un fondo negro. La primera publicación corresponde al día 29 de diciembre de 2021, la cual muestra un video explícito de un hombre ahorcando a una chica, acompañado del siguiente texto sugestivo: «Estarían decepcionados si supieran que me dejé tratar así». Otro video con 1329 vistas contiene el siguiente texto: «¿Crees que puedes hacerme sentir mal?, él le dijo a ella que nunca sintió algo bonito por alguien». Ambas publicaciones representan la visión negativa de sí misma desde el modelo cognitivo de Beck y fueron publicadas previamente al primer intento suicida.

Cerca de la fecha del segundo intento de suicidio, publicó otro video con la frase «cuando solo quiere salir contigo para tener sexo nada más», con la canción de fondo Sparks, de Coldplay, y tuvo una repercusión de 4453 visitas, donde podemos observar la visión negativa del mundo. Previo al tercer intento, aumentó la frecuencia de publicaciones y aquellas con contenido relacionado a la visión negativa de sí misma, mostrando frases como «no podemos obligar a alguien a amarnos», «tal vez solo arruine la vida de los demás», «... mi alegría sigue rota… ya no quiero estar aquí», «ya no me lastimes». La mayoría de los videos publicados tienen como fondo musical canciones de melancólicas con versos que expresan sentimientos de tristeza y desesperanza.

DISCUSIÓN

El uso de las redes sociales se ha convertido en una parte integral de la vida diaria de muchas personas, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, existe una creciente preocupación por su impacto en la salud mental, evidenciada por la asociación entre el uso de redes sociales y un aumento en los síntomas depresivos y tendencias suicidas (8, 10). En los últimos años, se ha observado un incremento notable en las tasas de suicidio entre jóvenes de 13 a 18 años, predominantemente en el sexo femenino (11). Este aumento ha sido relacionado con el uso de nuevas tecnologías como las redes sociales y los dispositivos electrónicos (11, 12).

Además, hay cada vez más evidencias que respaldan la relación entre el uso de redes sociales y los trastornos de salud mental como un factor de riesgo significativo para la transición y el mantenimiento del estado depresivo (13). Por ejemplo, Karim et al. (14), en una revisión sistemática, encontraron que diversos estudios muestran que el uso de redes sociales tiene un efecto perjudicial en la salud psicológica, aumentando hasta en un 70 % los síntomas depresivos, correlacionados positivamente con el tiempo invertido en estas plataformas (14). Así también, estudios sobre la relación entre Facebook y el estado de ánimo negativo han demostrado que el uso frecuente de esta red social genera síntomas negativos en el estado de ánimo. Al dejar de usar Facebook y realizar otras actividades fuera de las redes sociales, se observó una mejoría de los síntomas depresivos (15-17).

En 2021, en Perú, se realizó un estudio con el objetivo de evaluar la asociación entre la adicción a redes sociales y las consecuencias en la salud mental de los estudiantes universitarios. Se encontró que el riesgo de síntomas depresivos en estudiantes con alta y media adicción a redes sociales fue 99 % y 59 % mayor, respectivamente, en comparación con aquellos que tenían bajo nivel de adicción (18).

Del mismo modo, es importante considerar la influencia de redes en la conducta autolítica en adolescentes. En una revisión sistemática en EE. UU., realizada por Memon et al. (19), se hallaron datos que respaldan la hipótesis de que los jóvenes que se autolesionan y tienen ideación suicida son más activos en redes sociales, las cuales predisponen a una mayor exposición y participación en el comportamiento autoagresivo debido a que los usuarios reciben mensajes negativos que promueven, emulan y adoptan prácticas de autolesión por medio de videos y mensajes. Además, se demostró que pasar más tiempo en redes sociales provoca una mayor angustia psicológica, necesidad insatisfecha de apoyo, disminución de autoeficacia en relación con sus problemas y un aumento de ideas suicidas (19).

En un estudio realizado por Corbitt-Hall et al. (20), se encontró que entre el 25 % y el 33 % de jóvenes escribían sus sentimientos y problemas en las redes sociales, y, con el pasar de los días, los usuarios «aumentaban» cada vez más la gravedad del contenido de sus publicaciones en línea, en un esfuerzo por obtener ayuda, como en el caso presentado. Así también, las personas con depresión o ansiedad son más propensas a sentir angustia personal al ver contenido suicida en los medios de comunicación, incentivando de esta manera la ideación suicida, reduciendo la entrega de apoyo y aumentando la negatividad hacia uno mismo.

Lin et al. (21) hallaron que el uso de redes sociales estaba asociado significativamente con el aumento de depresión en los jóvenes de entre 19 y 32 años. Solicitaron a los participantes que cuantifiquen el tiempo total por día que pasan en redes sociales y encontraron que el 44,5 % tuvo depresión en la última semana, y el tiempo total medio de uso de redes sociales fue de 61 min/día con predominio del sexo femenino con bajo nivel educativo. Concluyeron que la exposición a contenido de las redes sociales puede provocar sentimientos de envidia y distorsionar el concepto de felicidad y éxito, trayendo consigo una sensación de inferioridad y depresión por parte del espectador.

En el presente caso, una de las ventajas de estudiar el comportamiento de las personas y su psicología por medio de las redes sociales es la posibilidad de tener un registro exacto de fechas en las cuales se subió contenido a la plataforma, permitiendo la recreación de una línea del tiempo de la historia de la paciente y así identificar los factores de riesgo asociados a la conducta suicida. Asimismo, según lo descrito, la paciente subió a TikTok contenido sugerente de síntomas depresivos durante los meses de enero, mayo y junio, en los días previos a sus intentos suicidas, con frases alusivas a un estado depresivo.

En este sentido, se usó la tríada cognitiva de Beck, que describe una visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro, para analizar y comprender, a través de un marco teórico, cómo el uso de redes sociales puede contribuir a la depresión (22). Estas plataformas digitales fomentan comparaciones sociales que pueden disminuir la autoestima, exponiendo a los jóvenes a críticas y acoso que refuerzan una visión negativa de sí mismos. Además, la constante exposición a contenido negativo y la falta de apoyo genuino pueden llevar a una percepción más pesimista del mundo. Por otro lado, la desesperanza alimentada por las comparaciones y las interacciones negativas puede provocar que los jóvenes anticipen un futuro sombrío, perpetuando un ciclo de pensamientos depresivos. Este marco ayuda a explicar por qué el uso intensivo de redes sociales está asociado con mayores síntomas depresivos y tendencias suicidas en los estudios revisados.

Finalmente, la limitación más importante del presente estudio fue no contar con la información sobre la cantidad de tiempo exacto en que la paciente usó aparatos electrónicos para entrar a las redes sociales.

CONCLUSIONES

La evidencia del caso abordado sugiere una fuerte correlación entre el uso de redes sociales y la salud mental, con un impacto significativo en los síntomas depresivos y la conducta suicida, especialmente en jóvenes. Estos hallazgos resaltan la necesidad de desarrollar estrategias para la promoción de salud y prevención de problemas de salud mental para mitigar los efectos negativos de las redes sociales, promoviendo un uso más saludable y consciente de estas plataformas. Futuros estudios deberían enfocarse en intervenciones específicas que puedan reducir estos riesgos y mejorar la salud mental en poblaciones vulnerables. Por último, luego de haber revisado la bibliografía, se recomienda registrar la cantidad de tiempo en minutos y/o horas que pasa el paciente en redes sociales.

REFERENCIAS

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22. Le M. Cognitive mechanisms underlying the relationship between social media use and depressive symptoms [tesis de doctorado en Internet]. Philadelphia: Philadelphia College of Osteopathic Medicine; 2021. Disponible en: https://digitalcommons.pcom.edu/psychology_dissertations/572/

Notas

Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Financiamiento: Autofinanciado.
Aprobación ética: El presente reporte de caso se llevó a cabo de acuerdo con los principios bioéticos. Se solicitó el consentimiento y asentimiento informado, garantizando el anonimato de la paciente.
Agradecimientos: Al Dr. Alonso Garrido Pinzas, médico psiquiatra, por contribuir con la revisión del artículo.

Notas de autor

Correspondencia: beltranvillarreala@gmail.com



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