ARTÍCULO ORIGINAL
Prevalencia de violencia ejercida por la mujer hacia el hombre en el Perú: factores asociados y evaluación de tendencia entre 2018-2022
Prevalence of women's violence against men in Peru: associated factors and trend evaluation between the years 2018-2022
Prevalencia de violencia ejercida por la mujer hacia el hombre en el Perú: factores asociados y evaluación de tendencia entre 2018-2022
Revista de Neuro-Psiquiatría, vol. 88, núm. 3, pp. 244-267, 2025
Universidad Peruana Cayetano Heredia
Recepción: 16 Noviembre 2024
Aprobación: 16 Junio 2025
Resumen: Objetivo: Determinar la prevalencia de la violencia ejercida por mujeres hacia los hombres, así como los factores asociados y su tendencia en el período 2018-2022. Materiales y métodos: Se realizó un estudio observacional, analítico, de tendencia, basado en datos secundarios de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar del Perú (ENDES). Se estimó la prevalencia de violencia por año y según las características de la mujer, del esposo y del hogar. Asimismo, se emplearon modelos de regresión logística binaria para identificar los factores asociados, y modelos de regresión joinpoint para determinar cambios de tendencia. Resultados: La prevalencia de la violencia ejercida por las mujeres hacia los hombres fue de 3,5 % en 2018, y luego fue disminuyendo en el tiempo: 3,2 % en 2019, 2,8 % en 2020 y 2,4 % en 2021 y 2022, expresando un porcentaje de cambio anual de –9,9 % (IC 95 %: –13,9- –5,7). El riesgo de ejercer violencia disminuyó con la edad de la mujer y en hogares de zonas rurales o fuera de la capital; mientras que la ausencia de hijos, la diferencia de edad entre el esposo y la mujer, el índice de riqueza y el haber experimentado algún tipo de violencia se asociaron con un mayor riesgo de ejercerla. Conclusiones: Se encontró una disminución significativa, de 3,5 % en 2018 a 2,4 % en 2022, en la prevalencia de violencia ejercida por mujeres hacia los hombres. Los factores asociados fueron la diferencia de edad, tener hijos, vivir en zonas urbanas y haber sido víctima de violencia en todas sus formas.
Palabras clave: violencia doméstica, violencia de género, encuestas y cuestionarios, salud pública, Perú.
Abstract: Objective: To determine the prevalence of violence perpetrated by women against men, as well as the associated factors, and its trend over period 2018 to 2022. Materials and methods: An observational, analytical, trend-based study was conducted using secondary data from the Demographic and Family Health Survey of Peru. The annual prevalence of violence was estimated according to characteristics of the women, their partners, and the households. Binary logistic regression models were employed to identify associated factors, and joinpoint regression models were used to assess changes in trend. Results: The prevalence of violence perpetrated by women against men was 3.5% in 2018, decreasing progressively over time: 3.2% in 2019, 2.8% in 2020, and 2.4% in both 2021 and 2022, reflecting an annual percentage change of –9.9% (IC95%: –13.9- –5.7). likelihood of perpetrating violence decreased with the woman’s age and in households located in rural areas or outside the capital. Conversely, the absence of children, age disparity between spouses, higher wealth index, and prior experience of any form of violence were associated with an increased risk of perpetration. Conclusions: A significant decline was observed in the prevalence of violence perpetrated by women against men, from 3.5% in 2018 to 2.4% in 2022. Associated factors included age difference between partners, presence of children, urban residence, and prior victimization across all forms of violence.
Keywords: domestic violence, gender-based violence, surveys and questionnaires, public health, Peru.
INTRODUCCIÓN
La violencia de pareja afecta silenciosamente a millones de personas en el mundo, trascendiendo géneros y fronteras. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia se define como el uso intencional de la fuerza con consecuencias perjudiciales hacia uno mismo, otra persona o un grupo vulnerable, manifestándose en formas físicas, sexuales y psicológicas (1, 2).
A nivel mundial, una revisión sistemática realizada en 56 países estimó que aproximadamente el 30 % de las mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja íntima a lo largo de su vida (2). De forma tradicional, la violencia de pareja ha sido conceptualizada como un «problema de mujeres» o como una manifestación de «violencia contra las mujeres», lo que ha consolidado una percepción en la que los hombres son asumidos principalmente como agresores y las mujeres como víctimas. Esto ha derivado en que las políticas de violencia en pareja se enfoquen principalmente en la protección de las mujeres.
No obstante, a pesar del enfoque brindado, desde hace más de tres décadas de investigación, se ha demostrado que los hombres pueden ser víctimas de violencia de pareja. Esta modalidad de violencia sigue siendo escasamente reconocida, lo que ha limitado avances significativos en términos de atención, investigación y diseño de políticas públicas dirigidas a la población afectada (3, 4). Diversos estudios han identificado que factores como el consumo de sustancias, la edad, los antecedentes de violencia familiar, el bajo nivel educativo, la pobreza y el desempleo se encuentran estrechamente asociados con que el hombre sea víctima de violencia por parte de su pareja mujer (5-8); sin embargo, ninguno de estos estudios ha sido realizado en Perú.
En el contexto de las relaciones de pareja, la violencia contra el hombre tiene sus bases en la dinámica de la violencia doméstica. Por ello, resulta fundamental comprender que las exposiciones a situaciones violentas durante etapas tempranas del desarrollo, como la niñez o la adolescencia, puede contribuir a la reproducción de patrones de agresión y victimización a lo largo de la vida. Este fenómeno, denominado «ciclo de la violencia», no solo incide negativamente en quienes fueron víctimas directas, sino también en generaciones posteriores, consolidando un patrón generacional de violencia. Esto subraya la necesidad de intervenciones oportunas con el fin de interrumpir dicha continuidad y promover entornos seguros desde las etapas tempranas de la vida (5, 9).
Diversas investigaciones han demostrado que los hombres, en comparación con las mujeres, están menos predispuestos a buscar ayuda ante una amplia gama de dificultades, incluida la violencia en relaciones de pareja, incluso si estas causan sufrimiento emocional (4). Esta tendencia ha sido observada de forma consistente en distintos contextos socioculturales y se encuentra estrechamente vinculada a los mandatos tradicionales de la masculinidad, que promueven ideales de autosuficiencia, control emocional y resistencia a mostrar vulnerabilidad (4, 10). En el caso específico de la violencia de pareja, los hombres víctimas suelen recurrir con menor frecuencia a redes de apoyo o instancias formales de denuncia; de hecho, se ha reportado que las mujeres tienen hasta cuatro veces más probabilidades de denunciar estos hechos ante las autoridades (10). A pesar de esta significativa diferencia, las necesidades particulares de los hombres como víctimas siguen siendo escasamente abordadas en la literatura.
En México, entre 10 y 15 % de los hombres reportan haber sufrido violencia física por parte de sus parejas (11); en Reino Unido, esta cifra alcanza el 18 % (12). En Perú, se ha observado un incremento en el número de casos atendidos en los Centros de Emergencia Mujer (CEM): en 2016, el 14 % de atendidos eran hombres víctimas de violencia por parte de su pareja, y en 2017, el 15 % (13). En 2022, el Programa Nacional Aurora reportó que cerca de 14 000 hombres fueron atendidos en los CEM en comparación con aproximadamente 90 000 mujeres atendidas en el mismo período (14). Estos datos reflejan que el problema no es exclusivo de una región, sino una problemática global.
La pandemia de la COVID-19 y las medidas de aislamiento cambiaron drásticamente la vida cotidiana, interrumpieron rutinas y generaron altos niveles de estrés. El hogar se convirtió en el principal —y casi exclusivo— espacio de interacción, lo que amplificó tensiones preexistentes (15). En este contexto, surgió un escenario para un probable aumento en la violencia de la mujer contra el hombre (16). Así pues, la crisis sanitaria evidenció la necesidad de enfoques integrales que contemplen no solo la salud, sino también la educación emocional y la inclusión social para abordar este tipo de violencia (17).
En Perú, se cuentan con escasas fuentes de información sobre la violencia íntima de pareja. Entre ellas, la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar del Perú (ENDES) proporciona datos valiosos sobre el tema; sin embargo, hasta donde se tiene conocimiento, no se ha explorado la violencia de la mujer hacia el hombre en relaciones de pareja, ni se ha analizado específicamente su tendencia en los últimos años (18). Por ello, el presente estudio tiene como objetivo determinar la prevalencia de esta modalidad de violencia, así como los factores asociados y la tendencia entre los años 2018 y 2022.
MATERIALES Y MÉTODOS
Ámbito y diseño de la investigación
Se trata de un estudio observacional, analítico, de tendencia, a partir de los datos recolectados por las ENDES correspondientes a los años 2018 a 2022. La ENDES es una investigación estadística realizada en el Perú por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Su muestra se caracteriza por ser bietápica, probabilística, de tipo equilibrado, estratificada e independiente, tanto a nivel departamental como por área urbana y rural. Esta metodología fue constante en todos los años de estudio (19, 20).
La ENDES se realiza anualmente mediante entrevistas directas a las personas de las viviendas seleccionadas. Estas entrevistas son realizadas por personal capacitado y entrenado para aplicar cuestionarios sobre temas específicos, a fin de asegurar una recolección de información estandarizada. Sin embargo, en 2020, debido a la pandemia de la COVID-19, se tomaron otras medidas para cumplir con la muestra generada, implementándose así entrevistas telefónicas. En 2021, se realizaron tanto entrevista directa como telefónica; y en 2022, se retomaron las entrevistas presenciales, bajo aspectos de bioseguridad del personal de campo (19, 21).
Población de estudio
Para este estudio, se consideraron los registros de mujeres de entre 15 y 49 años que respondieron las preguntas del cuestionario de violencia y que, además, contaban con información correspondiente al cuestionario de características del individuo y del hogar para cada año de estudio.
Se excluyeron los registros de mujeres que no respondieron las preguntas del cuestionario de violencia en completa privacidad, aquellas que refirieron no haber estado casadas ni unidas en pareja, así como las que presentaban datos faltantes en alguna de las variables del estudio. Se incluyó la totalidad de mujeres que cumplieron los criterios de elegibilidad.
Variables de estudio
La variable principal del estudio fue la presencia de violencia en la relación de pareja de la mujer hacia el hombre (PVMaH), la cual fue determinada mediante el autorreporte de las mujeres que señalaron haber ejercido violencia contra sus parejas «algunas veces» o «con mucha frecuencia» en los 12 meses previos a la encuesta.
Para ello, se utilizaron las siguientes preguntas: i) D112: ¿Alguna vez usted pegó, abofeteó, pateó o maltrató físicamente a su esposo (compañero) en momentos en que él no la estaba golpeando o maltratando físicamente?; y ii) D112A: En los últimos 12 meses, entre ……… del año pasado y ……… de este año, ¿usted pegó, abofeteó, pateó o maltrató físicamente a su esposo (compañero) en momentos en que él no la estaba golpeando o maltratando, esto sucedió con mucha frecuencia, algunas veces o nunca? Esta última pregunta tuvo como categorías de respuesta: «nunca», «frecuentemente», «algunas veces» y «no sabe».
Adicionalmente, se consideraron otras variables de interés agrupadas según determinadas características: de la mujer, del esposo, del hogar, y de la violencia. Las características de la mujer incluyeron la edad, el nivel educativo, el estado civil, la presencia y el número de hijos. Las características del esposo incluyeron la edad, la diferencia de edad respecto a la mujer (considerando si era menor, de la misma edad o mayor), el nivel educativo, el consumo de alcohol y la condición laboral.
En cuanto a las características del hogar, estas incluyeron el índice de riqueza, el lugar de residencia y la región natural. Finalmente, las características de experiencia de violencia incluyeron a la mujer como víctima de violencia física, emocional o sexual —o alguna combinación de estas— en algún momento de su vida. También se tiene una división para la violencia emocional, física o sexual recibida a lo largo de su vida. Las variables fueron adecuadas a partir de los datos originales recolectados en la ENDES, según se detalla en la tabla 1.
| (Código) Variable original* | Cuestionario | Base de datos | Valores originales* | Nueva variable** | Valores nuevos** |
| Características de la mujer | |||||
| (V012) Edad actual - entrevistada | Datos generales de la MEF | REC0111 | · De 12 a 14 años de edad · De 15 a 19 años de edad · De 20 a 24 años de edad · De 25 a 29 años de edad · De 30 a 34 años de edad · De 35 a 39 años de edad · De 40 a 44 años de edad · De 45 a 49 años de edad | Edad | · De 15 a 19 años de edad · De 20 a 24 años de edad · De 25 a 29 años de edad · De 30 a 34 años de edad · De 35 a 39 años de edad · De 40 a 44 años de edad · De 45 a 49 años de edad |
| (V013) Edad actual por grupos de 5 años | |||||
| (V106) Nivel educativo más alto | Datos generales de la MEF | REC0111 | · Sin educación · Primario · Secundario · Mayor | Nivel educativo | · Sin educación · Primaria · Secundaria · Superior |
| (HV116) Actualmente, anteriormente o nunca unida | Datos generales de la MEF | RECH1 | · Soltero(a) · Actualmente casado(a) o conviviendo · Anteriormente/alguna vez casado(a) o conviviendo | Estado civil | · Actualmente casada/unida · Separada/divorciada/viuda |
| (V218) Número de niños vivos | Historia de nacimiento Tabla de conocimiento de método | RE223132 | - | Tiene hijos | · Sin hijos · Con hijos |
| Características del esposo | |||||
| (V730) Edad del esposo/compañero | Nupcialidad - Fecundidad - Cónyuge y mujer | RE516171 | - | Diferencia de edad | · Menor que la mujer · Contemporáneo · Mayor que la mujer · No sabe/No responde |
| (V701) Nivel de educación del esposo/compañero | Nupcialidad - Fecundidad - Cónyuge y mujer | RE516171 | · Sin educación · Primario · Secundario · Superior · No sabe | Nivel educativo | · Sin nivel · Primaria · Secundaria · Superior · No sabe/No responde |
| (D113) Su esposo/compañero toma bebidas alcohólicas | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · No · Sí | Consumo de alcohol | · No · Sí |
| (D114) Con qué frecuencia su esposo/compañero toma bebidas alcohólicas | · Nunca · Mucha frecuencia · Algunas veces | ||||
| (V705) Grupos de ocupación del esposo/compañero estandarizados | Nupcialidad - Fecundidad - Cónyuge y mujer | RE516171 | · No trabaja · Profesional, técnico, gerente · Eclesiástico · Ventas · Agricultor, trabajador independiente · Agricultor, empleado · Empleado del hogar · Servicios · Habilidades manuales · Sin habilidades manuales · Sin información | Condición laboral | · No trabaja · Sí trabaja · No sabe/No responde |
| Características del hogar | |||||
| (HV270) Índice de riqueza | Características del hogar y vivienda | REC0111 | · Muy pobre · Pobre · Medio · Rico · Muy rico | Índice de riqueza | · Muy pobre · Pobre · Medio · Rico · Muy rico |
| (HV025) Lugar de residencia | Características del hogar y vivienda | RECH0 | · Urbana · Rural | Lugar de residencia | · Urbana · Rural |
| (SREGION) Región natural | Características del hogar y vivienda | RECH23 | · Lima Metropolitana · Resto de la costa · Sierra · Selva | Región natural | · Lima Metropolitana · Resto de la costa · Sierra · Selva |
| Características de la violencia | |||||
| (D121) Hasta donde usted sabe, ¿su papá le pegó alguna vez a su mamá? | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · No · No sabe · Sí | Experiencia en violencia previa | · No · Sí |
| (D115B-D115XH) Desde cuando tenía 15 años de edad fue maltratada físicamente por: | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · No · Sí · No respondió | Experiencia en violencia previa | · No · Sí |
| (D104) Hubo violencia emocional | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · No · Sí | Violencia emocional | · No · Sí |
| (D108) Experimentó cualquier violencia sexual (D105 H o I) | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · No · Sí (D105 H o I) | Violencia sexual | · No · Sí |
| (D105) Violencia física | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · No · Frecuentemente · Algunas veces · Nunca | Violencia física | · No · Sí |
| (D112) ¿Alguna vez usted pegó, abofeteó, pateó o maltrató físicamente a su esposo (compañero) en momentos en que él no la estaba golpeando o maltratando físicamente? | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · No · Sí | Violencia de mujer a hombre | · No · Sí |
| (D112A) En los últimos 12 meses, entre …… del año pasado y …… de este año, ¿usted pegó, abofeteó, pateó o maltrató físicamente a su esposo (compañero) en momentos en que él no la estaba golpeando o maltratando: sucedió con mucha frecuencia, algunas veces o nunca? | Mortalidad materna - Violencia familiar | REC84DV | · Nunca · Mucha frecuencia · Algunas veces · No sabe | Violencia de mujer a hombre | · No · Sí (para mucha frecuencia y algunas veces) |
Análisis estadístico
Posterior a la descarga de las bases originales de la ENDES, se generaron bases anuales al unificar los archivos de los módulos de la encuesta. Tras ello, se unificaron en una única base multianual y se construyeron las variables consideradas en el estudio. Para el análisis de esta base, se consideraron las características del diseño muestral complejo empleado en la recolección de datos correspondientes a: i) la ponderación de cada registro (V005/1 000 000), ii) el conglomerado (HV001), y iii) el estrato al cual pertenecía el hogar de la mujer encuestada (HV022).
Para corregir la variabilidad del muestreo entre los años sobre la estratificación de los hogares y obtener estimadores precisos, se ajustó la variable estrato mediante la función de agrupamiento por año, según las recomendaciones para estudios con datos de encuestas basadas en la metodología del Demographic and Health Surveys (DHS) Program (22).
Tras implementar la especificación del diseño muestral mediante el comando «svyset», se implementó el análisis descriptivo de las variables y se obtuvieron estimadores de porcentaje ponderado (%p), que corrigieron la proporción estimada según el diseño muestral y su correspondiente intervalo de confianza al 95 % (IC 95 %). Se comparó la distribución de la muestra entre los años mediante la prueba de chi-cuadrado de Pearson con ajuste de Rao-Scott de segundo orden (23).
Se realizaron modelos crudos por regresión logística binaria para determinar la fuerza de asociación entre las variables de estudio con la violencia en la relación de pareja ejercida por la mujer hacia el hombre mediante odds ratio (OR) con sus respectivos IC 95 %. Posteriormente, se construyó un modelo ajustado considerando las variables que tuvieron un valor de p < 0,20 en los modelos crudos (23). Asimismo, se excluyeron del modelo ajustado las variables de nivel educativo de la mujer y del esposo, debido a que presentaba multicolinealidad, al tener un valor de inflación de varianza superior a 10. Debido al efecto del tiempo en los datos, se consideró a la variable año de la encuesta como una covariable de los modelos crudos y ajustados.
Entre los años extremos del período (2018 y 2022), se determinó la diferencia de la prevalencia de violencia en la relación de pareja ejercida por la mujer hacia el hombre, de manera puntual y con el IC 95 %. Se empleó un modelamiento lineal generalizado (GLM) de familia binomial y función de enlace de identidad (24). Todos los análisis descritos fueron realizados con el programa estadístico STATA 17.
Tras la identificación de los factores asociados, se llevó a cabo un análisis estadístico de tendencia para determinar el porcentaje de cambio anual (PCA) de la PVMaH con el programa Joinpoint Desktop 5.1.0 (Division of Cancer Control and Population Sciences, National Cancer Institute, USA). Este análisis consideró el supuesto de heterocedasticidad bajo errores estándar por mínimos cuadrados ponderados. Se determinó la tendencia y el PCA de manera general y estratificada, según las categorías de las variables que fueron significativas en el modelo de regresión logística binaria multivariado. Todos los análisis realizados en este estudio consideraron un nivel de significancia estadística de 0,05.
Aspectos éticos
Se utilizó una base de datos públicamente disponible y anónima (disponible en: https://proyectos.inei.gob.pe/microdatos/). El INEI solicita un consentimiento informado a los participantes de la ENDES antes de la aplicación del cuestionario. El protocolo de investigación fue aprobado por el Comité Institucional de Ética en Investigación de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad de Piura.
RESULTADOS
Conformación de la población de estudio
La población de estudio estuvo comprendida por 100 757 registros que cumplían con los criterios de elegibilidad durante el período de estudio 2018-2022, con un promedio de 19 951 registros por año. Se evidenció que el año 2020 presentó la menor cantidad de registros (n = 13 619). Las características de la conformación de la población se presentan esquemáticamente en la figura 1.
Figura 1. Flujograma de la selección de las personas en el análisis.

Flujograma de la selección de las personas en el análisis.
Características de la población de estudio
Para el 2018, la PVMaH fue de 3,5 % (IC 95 %: 3,0-4,1) y disminuyó a 2,4 % (IC 95 %: 2,1-2,9) en 2022. Para las características de la mujer, se destaca que la mayoría tenía entre 30 y 34 años (%p: 19,8-21,1 %), estaban casadas (%p: 79,7-83,2 %) y tenían dos o más hijos (%p: 33,2-34,7 %). En cuanto a las características del esposo, se identificó que con mayor frecuencia eran adultos (%p: 51,3-66,6 %) y que eran mayores a las mujeres (%p: 46,8-61,3 %). Tanto las mujeres como sus esposos presentaban, en su mayoría, nivel educativo secundario.
Se observó una reducción significativa de la frecuencia de violencia física (30,8 a 28,0 %) y la de algún tipo de violencia (37,5 a 36,1 %) (tabla 2).
| Características | Año | Dif. (IC 95 %) | p† | p‡ | ||||
| 2018 (n = 22 598) | 2019 (n = 21 514) | 2020 (n = 13 619) | 2021 (n = 21 708) | 2022 (n = 21 318) | ||||
| %p (IC 95 %) | %p (IC 95 %) | %p (IC 95 %) | %p (IC 95 %) | %p (IC 95 %) | ||||
| Violencia de mujer a hombre | 0,002 | |||||||
| Sí | 3,5 (3,0-4,1) | 3,2 (2,8-3,7) | 2,8 (2,4-3,4) | 2,4 (2,0-2,9) | 2,4 (2,1-2,9) | –1,1 (–1,7-0,4) | 0,001 | |
| De la mujer | ||||||||
| Edad (años) | 0,101 | |||||||
| 15 a 19 | 2,2 (1,9-2,4) | 2,3 (2,0-2,6) | 2,0 (1,7-2,3) | 2,0 (1,8-2,3) | 2,2 (1,9-2,5) | 0,0 (–0,4-0,4) | 0,959 | |
| 20 a 24 | 10,0 (9,4-10,6) | 9,9 (9,3-10,6) | 9,3 (8,6-10,1) | 8,9 (8,3-9,5) | 8,4 (7,9-9,0) | –1,4 (–2,4-0,7) | <0,001 | |
| 25 a 29 | 17,0 (16,1-17,8) | 16,0 (15,2-16,9) | 16,9 (16,0-17,8) | 17,8 (16,9-18,7) | 16,6 (15,7-17,4) | –0,4 (–1,6-0,8) | 0,499 | |
| 30 a 34 | 19,8 (18,9-20,9) | 20,6 (19,5-21,6) | 20,4 (19,4-21,5) | 21,1 (20,1-22,1) | 21,1 (20,1-22,2) | 1,3 (–0,2-2,8) | 0,087 | |
| 35 a 39 | 19,1 (18,2-20,1) | 19,7 (18,7-20,8) | 20,2 (19,1-21,4) | 19,9 (18,9-21,0) | 19,5 (18,5-20,5) | 0,4 (–1,0-1,8) | 0,610 | |
| 40 a 44 | 17,8 (16,7-18,9) | 16,9 (15,9-18,0) | 16,9 (15,8-18,0) | 16,6 (15,6-17,7) | 17,5 (16,5-18,6) | –0,3 (–1,8-1,2) | 0,727 | |
| 45 a 49 | 14,2 (13,3-15,2) | 14,6 (13,7-15,7) | 14,4 (13,3-15,5) | 13,7 (12,7-14,7) | 14,8 (13,7-15,9) | 0,6 (–0,9-2,0) | 0,437 | |
| Nivel educativo | <0,001 | |||||||
| Sin educación | 2,3 (2,0-2,6) | 1,9 (1,7-2,2) | 1,7 (1,4-2,0) | 1,7 (1,4-2) | 1,5 (1,2-1,8) | –0,8 (–1,3-0,4) | <0,001 | |
| Primaria | 21,2 (20,3-22,2) | 19,7 (18,8-20,7) | 20,6 (19,5-21,6) | 19,3 (18,3-20,2) | 19,0 (18,1-19,9) | –2,2 (–3,6-0,9) | 0,001 | |
| Secundaria | 41,3 (40,0-42,5) | 43,8 (42,5-45,1) | 45 (43,6-46,5) | 45,3 (43,9-46,6) | 44,8 (43,5-46,2) | 3,5 (1,7-5,4) | <0,001 | |
| Superior | 35,2 (33,9-36,6) | 34,6 (33,3-35,9) | 32,7 (31,3-34,2) | 33,8 (32,5-35,2) | 34,8 (33,4-36,2) | –0,6 (–2,4-1,5) | 0,642 | |
| Estado civil | <0,001 | |||||||
| Actualmente casada/unida | 83,2 (82,1-84,2) | 82,5 (81,4-83,5) | 82,6 (81,5-83,7) | 79,7 (78,6-80,8) | 80,3 (79,1-81,4) | –2,9 (–4,4-1,4) | <0,001 | |
| Separada/divorciada/viuda | 16,8 (15,8-17,9) | 17,5 (16,5-18,7) | 17,4 (16,3-18,5) | 20,3 (19,2-21,4) | 19,7 (18,6-20,9) | 2,9 (1,4-4,4) | <0,001 | |
| Tiene hijos | <0,001 | |||||||
| Sin hijos | 7,1 (6,4-7,7) | 8,7 (7,8-9,7) | 5,8 (6,4-7,9) | 7,1 (6,4-7,9) | 7,3 (7,0-7,7) | 0,2 (–0,1-0,1) | 0,675 | |
| Con hijos | 92,9 (92,0-93,7) | 91,3 (90,3-92,2) | 94,1 (93,3-94,9) | 92,6 (91,7-93,4) | 92,7 (92,3-93,0) | –0,2 (–0,1-0,1) | 0,675 | |
| Número de hijos | 0,003 | |||||||
| Sin hijos | 7,1 (6,4-8,0) | 8,7 (7,8-9,7) | 5,8 (5,0-6,7) | 7,1 (6,4-7,9) | 7,4 (6,6-8,3) | 0,3 (–0,9-1,4) | 0,675 | |
| Un hijo | 26,2 (25,1-27,3) | 26,1 (25,0-27,3) | 26,0 (24,7-27,2) | 26,5 (25,4-27,6) | 26,3 (25,2-27,5) | 0,1 (–1,5-1,8) | 0,858 | |
| Dos hijos | 32,8 (31,6-34,0) | 31,9 (30,8-33,1) | 33,5 (32,2-34,9) | 33,3 (32,1-34,4) | 33,5 (32,2-34,7) | 0,7 (–1,1-2,4) | 0,463 | |
| Tres a más hijos | 33,9 (32,8-35,0) | 33,3 (32,1-34,5) | 34,7 (33,4-36,0) | 33,2 (32,0-34,3) | 32,9 (31,7-34,0) | –1,0 (–2,7-0,6) | 0,207 | |
| Del esposo | ||||||||
| Edad (años) | <0,001 | |||||||
| Adolescente (15-29) | 0,1 (0,0-0,1)* | 0,1 (0,1-0,2)* | 0 (0-0,1)* | 0 (0-0,1)* | 0,1 (0,0-0,1)* | 0,0 (0,0-0,1) | 0,738 | |
| Adulto joven (30-34) | 15,5 (14,7-16,2) | 15,7 (14,9-16,5) | 12,6 (11,7-13,6) | 14,2 (13,5-15,1) | 14,9 (14,1-15,7) | –0,6 (–1,7-0,6) | 0,334 | |
| Adulto (45-49) | 66,6 (65,4-67,7) | 65,3 (64,1-66,5) | 51,3 (49,5-53,1) | 59,0 (57,5-60,4) | 64,2 (62,9-65,4) | –2,4 (–4,1-0,7) | 0,006 | |
| Adulto mayor (≥60) | 1,1 (0,9-1,4) | 1,4 (1,1-1,8) | 0,8 (0,6-1,1)* | 1,1 (0,8-1,4) | 1,2 (0,9-1,5) | 0,1 (–0,3-0,5) | 0,738 | |
| No sabe/No responde | 16,8 (15,8-17,9) | 17,5 (16,5-18,7) | 35,3 (33,3-37,3) | 25,7 (24,3-27,2) | 19,7 (18,6-20,9) | 2,9 (1,4-4,4) | <0,001 | |
| Diferencia de edad | <0,001 | |||||||
| Menor que la mujer | 14,5 (13,6-15,4) | 14,6 (13,8-15,6) | 11,7 (10,6-12,8) | 13,2 (12,4-14,1) | 14,9 (14,0-15,8) | 0,4 (–0,9-1,7) | 0,593 | |
| Contemporáneo | 7,3 (6,7-8,0) | 7,4 (6,8-8,1) | 6,3 (5,7-7,1) | 6,5 (5,9-7,1) | 7,2 (6,5-8,0) | –0,1 (–1,0-0,8) | 0,824 | |
| Mayor que la mujer | 61,3 (60,1-62,6) | 60,4 (59,1-61,7) | 46,8 (45,0-48,5) | 54,6 (53,1-56,1) | 58,2 (56,9-59,5) | –3,1 (–4,9-1,3) | 0,001 | |
| No sabe/No responde | 16,8 (15,8-17,9) | 17,5 (16,5-18,7) | 35,3 (33,3-37,3) | 25,7 (24,3-27,2) | 19,7 (18,6-20,9) | 2,9 (1,4-4,4) | <0,001 | |
| Nivel educativo | <0,001 | |||||||
| Sin nivel | 0,9 (0,7-1,2) | 0,7 (0,5-0,8) | 0,5 (0,3-0,7)* | 0,5 (0,4-0,7)* | 0,6 (0,4-0,7) | –0,3 (–0,6-0,0) | 0,027 | |
| Primaria | 16,2 (15,4-17,0) | 14,9 (14,1-15,7) | 11,2 (10,2-12,2) | 13,8 (13,0-14,6) | 14,7 (13,9-15,5) | –1,5 (–2,6-0,3) | 0,013 | |
| Secundaria | 47,8 (46,5-49,2) | 48,9 (47,6-50,2) | 38,3 (36,7-39,9) | 47,3 (45,9-48,8) | 50,2 (48,8-51,5) | 2,4 (0,4-4,2) | 0,018 | |
| Superior | 34,8 (33,5-36,2) | 35,2 (33,9-36,5) | 28,1 (26,6-29,6) | 30,8 (29,4-32,2) | 34,2 (32,9-35,6) | –0,6 (–2,5-1,3) | 0,542 | |
| No sabe/No responde | 0,3 (0,2-0,5)* | 0,4 (0,3-0,6)* | 22,0 (20,1-24,1) | 7,6 (6,3-9,0) | 0,4 (0,3-0,6)* | 0,1 (–0,1-0,2) | 0,616 | |
| Consumo de alcohol | <0,001 | |||||||
| Sí | 78,6 (77,5-79,7) | 78,1 (76,8-79,3) | 77,1 (75,7-78,4) | 73,6 (72,4-74,9) | 76,6 (75,3-77,8) | –2,0 (–3,7-0,4) | 0,017 | |
| Condición laboral | <0,001 | |||||||
| No trabaja | 0,4 (0,3-0,7)* | 0,5 (0,3-0,9)* | 0,4 (0,2-0,6)* | 0,9 (0,7-1,3)* | 1,0 (0,7-1,3)* | 0,6 (0,2-0,9) | 0,003 | |
| Sí trabaja | 99,6 (99,3-99,7) | 99,4 (99,0-99,6) | 78,0 (76,0-80,0) | 91,8 (90,4-93,1) | 99,0 (98,7-99,3) | –0,6 (–0,9-0,2) | 0,006 | |
| No sabe/No responde | 0,0 (0,0-0,1)* | 0,1 (0,1-0,2)* | 21,6 (19,6-23,7) | 7,3 (6,0-8,7) | 0,0 (0,0-0,0) | 0,0 (0,0-0,0) | 1,000 | |
| Del hogar | ||||||||
| Índice de riqueza | 0,801 | |||||||
| Muy pobre | 20,9 (20,1-21,8) | 20,7 (19,9-21,6) | 22,3 (21,2-23,4) | 20,9 (20,1-21,8) | 21,7 (20,8-22,6) | 0,8 (–0,5-2,0) | 0,244 | |
| Pobre | 23,2 (22,1-24,3) | 23,3 (22,3-24,4) | 22,9 (21,7-24,2) | 23,4 (22,3-24,6) | 23,9 (22,8-25,0) | 0,7 (–0,9-2,3) | 0,384 | |
| Medio | 20,8 (19,8-21,9) | 21,3 (20,2-22,5) | 20,2 (19,0-21,4) | 21,7 (20,6-22,9) | 20,9 (19,8-22,1) | 0,1 (–1,5-1,6) | 0,907 | |
| Rico | 19,1 (18,0-20,3) | 18,5 (17,4-19,7) | 18,5 (17,3-19,8) | 18,6 (17,5-19,7) | 18,5 (17,4-19,7) | –0,6 (–2,2-1,0) | 0,488 | |
| Muy rico | 16,0 (14,8-17,2) | 16,1 (14,9-17,4) | 16,2 (15,0-17,4) | 15,4 (14,3-16,5) | 15,0 (13,9-16,2) | –1,0 (–2,6-0,7) | 0,248 | |
| Lugar de residencia | <0,001 | |||||||
| Urbana | 77,7 (76,9-78,5) | 77,8 (77,0-78,5) | 74,6 (73,7-75,5) | 77,6 (76,8-78,3) | 77,3 (76,5-78,1) | –0,4 (–1,5-0,7) | 0,474 | |
| Rural | 22,3 (21,6-23,1) | 22,2 (21,5-23,0) | 25,4 (24,5-26,3) | 22,4 (21,7-23,2) | 22,7 (22,0-23,5) | 0,4 (–0,7-1,5) | 0,474 | |
| Región natural | <0,001 | |||||||
| Lima Metropolitana | 32,3 (31,0-33,7) | 34,2 (32,7-35,6) | 28,6 (27,2-30,0) | 31,6 (30,3-33,0) | 30,3 (29,0-31,7) | –2,0 (–4,0-0,1) | 0,040 | |
| Resto de la costa | 26,0 (24,9-27,1) | 24,9 (23,8-26,0) | 26,9 (25,6-28,3) | 27,3 (26,1-28,5) | 26,5 (25,4-27,7) | 0,5 (–1,1-2,1) | 0,524 | |
| Sierra | 26,3 (25,1-27,5) | 25,9 (24,7-27,2) | 28,3 (26,8-29,8) | 25,2 (24,0-26,5) | 27,1 (25,8-28,4) | 0,8 (–0,9-2,6) | 0,358 | |
| Selva | 15,4 (14,5-16,3) | 15,0 (14,2-16,0) | 16,2 (15,1-17,4) | 15,8 (15,0-16,7) | 16,1 (15,1-17,0) | 0,7 (–0,6-2,0) | 0,305 | |
| De la violencia contra la mujer | ||||||||
| Experiencia en violencia previa | 0,693 | |||||||
| Sí | 48,0 (46,7-49,3) | 48,2 (46,9-49,5) | 47,4 (46,0-48,7) | 47,1 (45,8-48,4) | 48,0 (46,8-49,3) | 0,0 (–1,8-1,8) | 0,994 | |
| Violencia emocional | 0,912 | |||||||
| Sí | 25,2 (24,2-26,4) | 24,9 (23,8-26,0) | 24,4 (23,2-25,7) | 24,7 (23,6-25,9) | 24,8 (23,6-26,0) | –0,4 (–2,1-1,1) | 0,566 | |
| Violencia sexual | 0,073 | |||||||
| Sí | 6,9 (6,3-7,5) | 7,1 (6,4-7,9) | 6,1 (5,5-6,8) | 6 ,0(5,4-6,6) | 6,8 (6,1-7,6) | –0,1 (–1,0-0,8) | 0,828 | |
| Violencia física | <0,001 | |||||||
| Sí | 30,8 (29,7-32,0) | 29,7 (28,5-30,9) | 28,7 (27,4-30,0) | 27,0 (25,8-28,2) | 28,0 (26,7-29,2) | –2,8 (–4,6-1,2) | 0,001 | |
| Algún tipo de violencia | 0,040 | |||||||
| Sí | 37,5 (36,3-38,7) | 36,6 (35,4-37,3) | 35,9 (34,5-37,3) | 35,2 (34,0-36,5) | 35,3 (33,9-36,6) | –2,2 (–4,0-0,4) | 0,015 | |
Distribución de la prevalencia de violencia de mujer a hombre
Para el análisis bivariado de la violencia en la relación de pareja de la mujer hacia el hombre, en cada uno de los años analizados, las mayores prevalencias estuvieron en el grupo etario de 15 a 19 años (2,7-9,0 %) y de 20 a 24 años (4,2-7,2 %). Asimismo, se observó una prevalencia más alta entre las mujeres con hijos. En este grupo, sin embargo, la prevalencia se redujo significativamente de 5,1 %, en 2018, a 3,9 %, en 2022 (tabla 3).
Entre los esposos o parejas adultos jóvenes, se registró la mayor prevalencia de victimización con un rango de 3,4 % en 2021 hasta un pico de 7,0 % en 2022. Además, hubo mayor victimización entre los hombres que eran menores que la mujer. Respecto a la condición laboral, entre aquellos que no trabajaban se observó un incremento significativo en la prevalencia de victimización, que pasó de 0,1 %, en 2018, a 1,9 %, en 2022 (tabla 3).
En los hogares del ámbito rural no hubo una reducción significativa de la violencia de la mujer contra el hombre; sin embargo, en el ámbito urbano, sí se identificó una reducción significativa, de 4,1 %, en 2018, a 2,8 %, en 2022. Este hallazgo es análogo a la tendencia encontrada en Lima Metropolitana con una disminución significativa de 2,8 puntos porcentuales entre 2018 y 2022. Por el contrario, en el resto de la costa, así como en la sierra y selva, no se observaron cambios (tabla 3).
| Características | Año | Dif. (IC 95 %) | p† | |||||||||
| 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | ||||||||
| PVMaH (IC 95 %) | p | PVMaH (IC 95 %) | p | PVMaH (IC 95 %) | p | PVMaH (IC 95 %) | p | PVMaH (IC 95 %) | p | |||
| De la mujer | ||||||||||||
| Edad (años) | ||||||||||||
| 15 a 19 | 6,0 (3,7-9,8)* | 0,039 | 7,5 (4,2-13,3)* | <0,001 | 9,0 (3,6-20,8)* | <0,001 | 5,8 (2,7-11,9)* | 0,003 | 2,7 (1,5-4,8)* | 0,001 | –3,3 (–6,7-0,1) | 0,055 |
| 20 a 24 | 5,0 (3,7-6,8)* | 5,4 (4,0-7,2)* | 7,2 (4,9-10,5)* | 4,2 (2,7-6,4)* | 4,4 (2,9-6,6)* | –0,7 (–3,0-1,7) | 0,574 | |||||
| 25 a 29 | 3,9 (2,9-5,3)* | 4,3 (3,2-5,7) | 2,8 (1,9-4,0)* | 3,2 (2,4-4,3)* | 2,6 (1,9-3,6)* | –1,3 (–2,7-0,2) | 0,079 | |||||
| 30 a 34 | 4,1 (2,9-5,8)* | 3,0 (2,3-3,9) | 2,8 (2,0-4,0)* | 2,3 (1,7-3,2)* | 2,6 (2,0-3,4) | –1,5 (–3,1-0,1) | 0,067 | |||||
| 35 a 39 | 3,2 (2,2-4,6)* | 2,6 (1,7-3,9)* | 1,6 (1,1-2,2)* | 1,8 (1,1-2,8)* | 2,9 (2,0-4,4)* | –0,2 (–1,9-1,4) | 0,788 | |||||
| 40 a 44 | 2,1 (1,3-3,4)* | 3,0 (2,0-4,5)* | 2,0 (1,1-3,5)* | 2,3 (1,3-3,9)* | 2,0 (1,3-3,1)* | –0,1 (–1,4-1,2) | 0,881 | |||||
| 45 a 49 | 2,9 (1,7-4,7)* | 1,3 (0,6-2,7)* | 2,1 (1,0-4,5)* | 1,1 (0,5-2,4)* | 0,7 (0,3-1,5)* | –2,2 (–3,7- –0,6) | 0,006 | |||||
| Nivel educativo | ||||||||||||
| Sin educación | 2,3 (0,5-9,4)* | 0,015 | 0,7 (0,3-2,1)* | <0,001 | 0,4 (0,1-2,6)* | <0,001 | 0,5 (0,1-2,1)* | 0,011 | 2,3 (0,7-6,9)* | 0,050 | 0 (–4,3-4,3) | 0,996 |
| Primaria | 1,8 (1,1-3,1)* | 1,6 (1,0-2,6)* | 0,9 (0,5-1,5)* | 1,3 (0,8-2,1)* | 1,4 (0,9-2,2)* | –0,7 (–3,0-1,7) | 0,574 | |||||
| Secundaria | 4,3 (3,4-5,4) | 3,8 (3,1-4,6) | 3,3 (2,6-4,2) | 2,7 (2,2-3,5) | 2,5 (2,0-3,1) | –1,3 (–2,7-0,2) | 0,079 | |||||
| Superior | 3,6 (3,0-4,5) | 3,6 (2,9-4,5) | 3,6 (2,6-4,9)* | 2,8 (2,1-3,7) | 3,0 (2,2-4,0)* | –1,5 (–3,1-0,1) | 0,067 | |||||
| Estado civil | ||||||||||||
| Actualmente casada/unida | 3,7 (3,1-4,3) | 0,162 | 3,2 (2,7-3,7) | 0,814 | 3,0 (2,5-3,7) | 0,069 | 2,3 (1,9-2,8) | 0,218 | 2,5 (2,1-3,0)* | 0,548 | –1,2 (–1,9-0,4) | 0,002 |
| Separada/divorciada/viuda | 2,7 (1,8-4,0)* | 3,4 (2,2-5,0)* | 1,9 (1,1-3,1)* | 3,0 (2,1-4,3)* | 2,2 (1,5-3,1)* | –0,5 (–1,8-3,8) | 0,443 | |||||
| Tiene hijos | ||||||||||||
| Sin hijos | 5,1 (3,3-7,9)* | 0,795 | 3,7 (2,1-6,3)* | 0,592 | 8,8 (5,0-15,2)* | <0,001 | 5,0 (2,8-8,5)* | <0,001 | 3,9 (2,2-7,0)* | 0,718 | –1,2 (–4,4-2,1) | 0,483 |
| Con hijos | 3,4 (2,9-3,9) | 3,2 (2,7-3,7) | 2,5 (2,1-3,0) | 2,2 (1,9-2,7) | 2,3 (2,0-2,7) | –1,1 (–1,7-0,4) | 0,001 | |||||
| Número de hijos | ||||||||||||
| Sin hijos | 5,1 (3,3-7,9)* | 0,192 | 3,7 (2,1-6,3)* | 0,068 | 8,8 (5,0-15,2)* | <0,001 | 5,0 (2,8-8,5)* | 0,016 | 3,9 (2,2-7,0)* | 0,200 | –1,2 (–4,4-2,1) | 0,483 |
| Un hijo | 3,8 (2,9-4,9) | 4,2 (3,2-5,4) | 2,7 (2,0-3,7)* | 2,5 (1,8-3,5)* | 2,1 (1,6-2,8) | –1,7 (–2,8- –0,5) | 0,004 | |||||
| Dos hijos | 3,5 (2,7-4,7) | 2,9 (2,4-3,5) | 3,3 (2,4-4,5)* | 2,3 (1,8-2,9) | 2,4 (1,8-3,2)* | –1,2 (-2,4-0,1) | 0,063 | |||||
| Tres a más hijos | 2,9 (2,2-3,8) | 2,6 (2,0-3,5) | 1,5 (1,1-2,0) | 2,0 (1,4-2,8)* | 2,4 (1,8-3,1) | –0,5 (-1,5-0,5) | 0,324 | |||||
| Del esposo | ||||||||||||
| Edad (años) | ||||||||||||
| Adolescente (25-29) | 0 (0-0) | 0,041 | 0,7 (0,1-5,0)* | 0,013 | 0 (0-0) | <0,001 | 10,4 (2,5-35,0)* | 0,060 | 4,9 (0,7-28,9)* | 0,381 | 4,9 (–9,1-18,9) | 0,384 |
| Adulto joven (30-44) | 4,9 (3,8-6,3) | 4,8 (3,9-5,8) | 7,0 (5,0-9,8)* | 3,4 (2,4-4,8)* | 3,3 (2,4-4,6)* | –1,6 (–3,2-0) | 0,055 | |||||
| Adulto (45-59) | 3,4 (2,8-4,1) | 2,9 (2,4-3,5) | 2,7 (2,0-3,5) | 2,2 (1,7-2,7) | 2,3 (1,9-2,8) | –1,1 (–1,9- –0,3) | 0,010 | |||||
| Adulto mayor (≥60) | 2,4 (0,8-7,4)* | 1,4 (0,4-4,5)* | 1,0 (0,3-4,1)* | 0,3 (0,1-1,2)* | 2,2 (0,3-12,9)* | –0,2 (–5,2-4,7) | 0,926 | |||||
| No sabe/No responde | 2,7 (1,8-4,0)* | 3,4 (2,2-5,0)* | 1,7 (1,2-2,4)* | 2,6 (1,9-3,7)* | 2,2 (1,5-3,1)* | –0,5 (–1,8-0,8) | 0,444 | |||||
| Diferencia de edad | ||||||||||||
| Menor que la mujer | 4,6 (3,3-6,5)* | 0,036 | 3,8 (2,9-5,1) | 0,484 | 2,4 (1,5-3,6)* | 0,002 | 2,8 (1,9-4,2)* | 0,780 | 3,0 (2,1-4,3)* | 0,554 | –1,6 (–3,5-0,3) | 0,105 |
| Contemporáneo | 1,9 (1,3-2,8)* | 2,3 (1,4-3,8)* | 4,4 (2,3-8,2)* | 2,4 (1,2-4,7)* | 2,7 (1,5-4,8)* | 0,8 (–1,0-2,5) | 0,388 | |||||
| Mayor que la mujer | 3,6 (3,0-4,4) | 3,1 (2,6-3,8) | 3,6 (2,9-4,7) | 2,3 (1,8-2,9) | 2,3 (1,9-2,9) | –1,3 (–2,2- –0,5) | 0,002 | |||||
| No sabe/No responde | 2,7 (1,8-4,0)* | 3,4 (2,2-5,0)* | 1,7 (1,2-2,4)* | 2,6 (1,9-3,7)* | 2,2 (1,5-3,1)* | –0,5 (–1,8-0,8) | 0,444 | |||||
| Nivel educativo | ||||||||||||
| Sin nivel | 3,9 (1,4-10,0)* | 0,064 | 1,3 (0,4-4,1)* | 0,002 | 6,1 (1,3-24,7)* | 0,005 | 0,4 (0-2,5)* | 0,001 | 1,5 (0,5-4,7)* | 0,036 | –2,3 (–6,5-1,9) | 0,276 |
| Primaria | 2,0 (1,1-3,5)* | 1,5 (1,0-2,2)* | 2,0 (1,1-3,8)* | 0,8 (0,5-1,2)* | 1,4 (0,9-2,1)* | –0,6 (–1,9-0,7) | 0,364 | |||||
| Secundaria | 3,7 (3,0-4,5) | 3,5 (2,9-4,3) | 3,6 (2,8-4,7) | 2,9 (2,3-3,7) | 2,7 (2,2-3,3) | –1,0 (–2,0- –0,1) | 0,039 | |||||
| Superior | 4,0 (3,2-5,0) | 3,6 (2,8-4,5) | 3,3 (2,3-4,6)* | 2,7 (2,0-3,6)* | 2,6 (2,0-3,4) | –1,4 (–2,5- –0,3) | 0,017 | |||||
| No sabe/No responde | 1,0 (0,3-3,8)* | 1,1 (0,2-7,5)* | 1,3 (0,8-2,1)* | 1,7 (1,0-3,0)* | 0,6 (0,1-4,2)* | –0,4 (–2,2-1,4) | 0,633 | |||||
| Consumo de alcohol | ||||||||||||
| No | 2,8 (1,9-4,3)* | 0,269 | 3,4 (2,4-5,0)* | 0,672 | 3,1 (2,0-4,6)* | 0,661 | 2,1 (1,4-3,2)* | 0,451 | 1,9 (1,3-2,6)* | 0,083 | –1,0 (–2,3-0,4) | 0,157 |
| Si | 3,7 (3,1-4,3) | 3,2 (2,7-3,7) | 2,8 (2,3-3,4) | 2,5 (2,1-3,1)* | 2,6 (2,2-3,2)* | –1,1 (–1,8- –0,3) | 0,006 | |||||
| Condición laboral | ||||||||||||
| No trabaja | 0,1 (0-0,8)* | <0,001 | 1,0 (0,3-3,6)* | 0,340 | 0 (0-0) | 0,002 | 5,6 (1,1-24,5)* | 0,320 | 1,9 (0,8-4,5)* | 0,593 | 1,8 (0,1-3,5) | 0,035 |
| Sí trabaja | 3,5 (3,0-4,1) | 3,2 (2,8-3,7) | 3,3 (2,7-4,0) | 2,5 (2,1-2,9)* | 2,4 (2,1-2,9)* | –1,1 (–1,7- –0,4) | 0,001 | |||||
| No sabe/No responde | 4,8 (1,5-14,3)* | 0 (0-0) | 1,3 (0,8-2,1)* | 1,8 (1,0-3,1)* | ** | 1,8 (0,7-2,8) | 0,001 | |||||
| Del hogar | ||||||||||||
| Índice de riqueza | ||||||||||||
| Muy pobre | 1,5 (1,0-2,3)* | 0,003 | 1,5 (1,1-2,1)* | <0,001 | 1,1 (0,5-2,2)* | <0,001 | 0,8 (0,6-1,1) | 0,002 | 1,4 (1,1-2,0)* | 0,032 | –0,1 (–0,9-0,7) | 0,843 |
| Pobre | 4,1 (3,1-5,4) | 3,5 (2,7-4,6) | 2,6 (1,9-3,4) | 3,3 (2,4-4,4)* | 2,2 (1,7-2,8) | –1,9 (–3,2- –0,6) | 0,003 | |||||
| Medio | 4,4 (3,3-5,9)* | 3,7 (2,9-4,8) | 5,1 (3,8-6,9)* | 2,6 (1,9-3,7)* | 2,9 (2,1-4,0)* | –1,5 (–3,1-0,1) | 0,069 | |||||
| Rico | 4,0 (3,0-5,4)* | 4,8 (3,5-6,6)* | 2,5 (1,7-3,6)* | 2,9 (2,0-4,0)* | 2,5 (1,6-3,7)* | –1,5 (–3,1-0,1) | 0,060 | |||||
| Muy rico | 3,4 (2,2-5,2)* | 2,5 (1,7-3,7)* | 3,2 (1,8-5,6)* | 2,6 (1,5-4,4)* | 3,6 (2,2-5,7)* | 0,2 (–2,1-2,4) | 0,886 | |||||
| Lugar de residencia | ||||||||||||
| Urbana | 4,1 (3,5-4,8) | <0,001 | 3,8 (3,2-4,4) | <0,001 | 3,5 (2,9-4,3) | <0,001 | 2,9 (2,4-3,5)* | <0,001 | 2,8 (2,3-3,4)* | <0,001 | –1,3 (–2,1- –0,5) | 0,002 |
| Rural | 1,4 (1,1-1,8) | 1,3 (1,0-1,7) | 1,0 (0,7-1,3)* | 0,9 (0,7-1,2) | 1,2 (0,9-1,6)* | –0,2 (–0,7-1,7) | 0,347 | |||||
| Región natural | ||||||||||||
| Lima Metropolitana | 5,4 (4,2-7,0) | <0,001 | 4,5 (3,4-5,8) | <0,001 | 4,7 (3,4-6,5)* | <0,001 | 3,5 (2,5-4,7)* | 0.001 | 2,6 (1,8-3,9)* | 0,367 | –2,8 (–4,6- –1,1) | 0,002 |
| Resto de la costa | 3,0 (2,4-3,7) | 3,3 (2,7-4,1) | 2,8 (2-3,8)* | 2,4 (1,8-3,2) | 2,8 (2,2-3,6) | –0,2 (–1,1-0,8) | 0,724 | |||||
| Sierra | 2,5 (2,0-3,2) | 2,1 (1,7-2,7) | 1,5 (1,1-2,0) | 1,5 (1,1-2,1)* | 2,2 (1,7-2,9) | –0,4 (–1,2-0,5) | 0,406 | |||||
| Selva | 2,0 (1,6-2,5) | 2,1 (1,7-2,7) | 2 (1,5-2,8)* | 1,9 (1,5-2,5) | 1,9 (1,5-2,4) | –0,1 (–0,7-0,6) | 0,818 | |||||
| De la violencia | ||||||||||||
| Experiencia en violencia previa | ||||||||||||
| No | 1,6 (1,3-2,1) | <0,001 | 2,0 (1,6-2,5) | <0,001 | 1,8 (1,3-2,5)* | <0,001 | 1,6 (1,2-2,2) | <0,001 | 1,4 (1,0-1,9)* | <0,001 | –0,3 (–0,9-0,4) | 0,403 |
| Sí | 5,5 (4,6-6,5) | 4,5 (3,8-5,4) | 4,0 (3,2-5) | 3,4 (2,7-4,2) | 3,6 (2,9-4,3)* | –1,9 (–3,1- –0,7) | 0,001 | |||||
| Violencia emocional | ||||||||||||
| No | 2,4 (2,0-3,0) | <0,001 | 2,4 (2,0-2,8) | <0,001 | 2,0 (1,5-2,6) | <0,001 | 1,7 (1,4-2,2) | <0,001 | 1,6 (1,3-2,0) | <0,001 | –0,8 (–1,5- –0,2) | 0,007 |
| Si | 6,6 (5,4-8,1) | 5,8 (4,7-7,2) | 5,5 (4,2-7) | 4,6 (3,5-6,0) | 5,0 (3,8-6,4) | –1,6 (–3,5-0,2) | 0,087 | |||||
| Violencia sexual | ||||||||||||
| No | 3,2 (2,7-3,7) | <0,001 | 3,1 (2,7-3,6) | 0,086 | 2,8 (2,3-3,4) | 0,050 | 2,3 (1,9-2,8)* | 0,007 | 2,2 (1,9-2,6)* | 0,006 | –1,0 (–1,6- –0,3) | 0,003 |
| Sí | 7,8 (5,2-11,5)* | 4,5 (3,0-6,6)* | 4,2 (2,9-6,2)* | 4,4 (2,8-6,8)* | 5,3 (2,9-9,5)* | –2,5 (–6,9-1,9) | 0,269 | |||||
| Violencia Física | ||||||||||||
| No | 2,4 (1,9-3,0) | <0,001 | 2,3 (1,9-2,8) | <0,001 | 1,8 (1,4-2,4) | <0,001 | 1,6 (1,3-2,1) | <0,001 | 1,5 (1,2-1,9) | <0,001 | –0,8 (–1,5- –0,2) | 0,013 |
| Sí | 6,0 (5,0-7,2) | 5,5 (4,4-6,7) | 5,4 (4,3-6,8) | 4,6 (3,7-5,7) | 4,7 (3,7-6,1) | –1,3 (–2,9-0,4) | 0,126 | |||||
| Algún tipo de violencia | ||||||||||||
| No | 1,9 (1,5-2,6) | <0,001 | 1,9 (1,6-2,4) | <0,001 | 1,5 (1,1-2,2)* | <0,001 | 1,3 (0,9-1,7) | <0,001 | 1,2 (1,0-1,5) | <0.001 | –0,7 (–1,3- –0,1) | 0,024 |
| Sí | 6,1 (5,1-7,2) | 5,4 (4,5-6,5) | 5,2 (4,2-6,4) | 4,6 (3,7-5,7) | 4,7 (3,7-5,8) | –1,4 (–2,9-0,0) | 0,054 | |||||
| Total | 3,5 (3,0-4,1) | 3,2 (2,8-3,7) | 2,8 (2,4-3,4) | 2,4 (2,0-2,9) | 2,4 (2,1-2,9) | –1,1 (–1,7- –1,4) | 0,001 | |||||
Factores asociados a violencia ejercida por la mujer contra el hombre
Considerando el ajuste por los años de estudio, se encontró que, en las parejas sin hijos, hubo 44 % mayor riesgo de violencia contra el hombre (IC 95 %: 1,12-1,87). Además, en las parejas donde el esposo/compañero era menor que la mujer, se observó un 47 % mayor riesgo de violencia contra el hombre (IC 95 %: 1,06-2,03), en comparación con aquellas parejas cuyos integrantes tenían la misma edad (tabla 4).
En los hogares con un índice de riqueza muy rico, se identificó un 62 % mayor riesgo de violencia contra el hombre (IC 95 %: 1,10-2,37) en comparación con los hogares muy pobres. Por otro lado, la experiencia de violencia previa en las mujeres incrementó en 107 % el riesgo de perpetuar violencia hacia el hombre (IC 95 %: 1,76-2,44). En cuanto a tipos de violencia, la emocional generó el mayor riesgo de violencia hacia el hombre (ORaj: 2,22; IC 95 %: 1,80-2,73), seguida por la violencia física (tabla 4).
| Características | ORaj (IC 95 %) | p |
| Año de encuesta (2018-2022) | 0,93 (0,88-0,98) | 0,006 |
| De la mujer | ||
| Edad (Ref.: 15 a 19) | ||
| 20 a 24 | 0,69 (0,47-1,00) | 0,050 |
| 25 a 29 | 0,41 (0,28-0,58) | <0,001 |
| 30 a 34 | 0,32 (0,22-0,46) | <0,001 |
| 35 a 39 | 0,25 (0,17-0,37) | <0,001 |
| 40 a 44 | 0,23 (0,15-0,34) | <0,001 |
| 45 a 49 | 0,15 (0,09-0,23) | <0,001 |
| Tiene hijos (Ref.: Con hijos) | ||
| Sin hijos | 1,44 (1,12-1,87) | 0,005 |
| Del esposo | ||
| Diferencia de edad (Ref.: Contemporáneos) | ||
| Menor que la mujer | 1,47 (1,06-2,03) | 0,020 |
| Mayor que la mujer | 1,11 (0,83-1,49) | 0,468 |
| No sabe/No responde | 0,59 (0,42-0,83) | 0,002 |
| Del hogar | ||
| Índice de riqueza (Ref.: Muy pobre) | ||
| Pobre | 1,46 (1,08-1,96) | 0,014 |
| Medio | 1,56 (1,13-2,16) | 0,007 |
| Rico | 1,54 (1,09-2,18) | 0,015 |
| Muy rico | 1,62 (1,10-2,37) | 0,015 |
| Lugar de residencia (Ref.: Urbano) | ||
| Rural | 0,53 (0,42-0,67) | <0,001 |
| Región natural (Ref.: Lima Metropolitana) | ||
| Resto de la costa | 0,78 (0,65-0,94) | 0,011 |
| Sierra | 0,62 (0,50-0,76) | <0,001 |
| Selva | 0,60 (0,48-0,73) | <0,001 |
| De la violencia | ||
| Experiencia en violencia previa (Ref.: No) | ||
| Sí | 2,07 (1,76-2,44) | <0,001 |
| Violencia emocional (Ref.: No) | ||
| Si | 2,22 (1,80-2,73) | <0,001 |
| Violencia sexual (Ref.: No) | ||
| Sí | 1,12 (0,86-1,46) | 0,387 |
| Violencia física (Ref.: No) | ||
| Sí | 2,13 (1,73-2,62) | <0,001 |
Tendencia de la violencia ejercida por la mujer hacia el hombre
Durante el período 2018-2022, se observó una disminución significativa en la tendencia de la violencia en la relación de pareja ejercida por la mujer hacia el hombre, con un PCA de –9,9 % (IC 95 %: –13,9- –5,7) (figura 2). En cada grupo etario, hubo una reducción no significativa; y la mayor se registró en las mujeres de 45 a 49 años (–26,0 %; IC 95 %: –47,0- –3,3) (tabla 5).
En las parejas donde el esposo era mayor que la mujer, hubo una disminución significativa de 11,3 puntos porcentuales (IC 95%: –18,4- –3,7). En los hogares pobres, urbanos y de Lima Metropolitana, se encontró PCA de –12,2 % (IC 95 %: –22,4- –1,2), –9,8 % (IC 95 %: –12,5- –7,1) y –15,7 % (IC 95 %: –23,8- –7,2), respectivamente (tabla 5).
Entre las mujeres que declararon una experiencia previa de violencia, hubo una reducción de 10,7 puntos porcentuales (IC 95 %: –19,6- –1,0). En el caso de las mujeres que sufrieron violencia emocional y física, la reducción de la prevalencia de violencia contra el hombre fue menor en comparación con la reducción en las no victimizadas (tabla 5).

| Características | PCA (IC 95 %) | p |
| Total del período | ||
| 2018 a 2022 | –9,9 (–13,9- –5,7) | 0,005 |
| De la mujer | ||
| Edad (años) | ||
| 15 a 19 | –16,9 (–44,9-25,3) | 0,247 |
| 20 a 24 | –4,9 (–24,4-19,6) | 0,533 |
| 25 a 29 | –10,5 (–22,4-3,3) | 0,090 |
| 30 a 34 | –11,1 (–21,9-1,2) | 0,063 |
| 35 a 39 | –5,5 (–32,5-32,4) | 0,631 |
| 40 a 44 | –3,6 (–19,9-16,2) | 0,578 |
| 45 a 49 | –26,0 (–47,0-3,3) | 0,064 |
| Tiene hijos | ||
| Sin hijos | 6,1 (–17,1-35,6) | 0,588 |
| Con hijos | –0,9 (–3,5-1,8) | 0,542 |
| Del esposo | ||
| Diferencia de edad | ||
| Menor que la mujer | –10,9 (–21,9-1,3) | 0,080 |
| Contemporáneo | 7,7 (–12,1-31,9) | 0,422 |
| Mayor que la mujer | –11,3 (–18,4-3,7) | <0,001 |
| No sabe/No responde | –6,6 (–21,3-10,3) | 0,438 |
| Del hogar | ||
| Índice de riqueza | ||
| Muy pobre | –7,4 (–23,1-11,0) | 0,419 |
| Pobre | –12,2 (–22,4- –1,2) | 0,030 |
| Medio | –11,2 (–23,1-2,1) | 0,108 |
| Rico | –13,4 (–26,8-1,6) | 0,080 |
| Muy rico | 1,5 (–12,1-16,7) | 0,830 |
| Lugar de residencia | ||
| Urbano | –9,8 (–12,5- –7,1) | <0,001 |
| Rural | –6,5 (–23,1-12,7) | 0,404 |
| Región natural | ||
| Lima Metropolitana | –15,7 (–23,8- –7,2) | <0,001 |
| Resto de la costa | –4,5 (–18,9-12,2) | 0,445 |
| Sierra | –5,7 (–34,9-36,2) | 0,631 |
| Selva | –2,0 (–5,4-1,3) | 0,215 |
| De la violencia | ||
| Experiencia en violencia previa | ||
| No | –4,8 (–17,4-9,3) | 0,389 |
| Sí | –10,7 (–19,6- –1,0) | 0,030 |
| Violencia emocional | ||
| No | –10,9 (–17,9- –3,5) | <0,001 |
| Si | –7,6 (–11,5- –3,7) | <0,001 |
| Violencia física | ||
| No | –12,2 (–16,9- –7,4) | <0,001 |
| Sí | –6,5 (–9,8- –3,1) | <0,001 |
| Violencia sexual | ||
| No | –9,9 (–14,2- –5,5) | <0,001 |
| Sí | –7,6 (–28,5-19,3) | 0,395 |
| PCA: porcentaje de cambio anual; IC 95 %: intervalo de confianza al 95 %. | ||
DISCUSIÓN
El presente estudio evidenció una disminución en la PVMaH en Perú durante el período 2018-2022. En 2018, la prevalencia fue del 3,5 %, mientras que en 2022 se redujo al 2,4 %, lo que indicaría una tendencia decreciente de este sentido direccional de la violencia doméstica. Estas prevalencias podrían subestimar la magnitud del fenómeno, ya que fueron realizadas a partir del reporte de las mujeres sobre su rol como agresoras.
Aunque la violencia íntima de pareja es un fenómeno que puede ser ejercido tanto por hombres como por mujeres, la evaluación de la violencia perpetrada por la mujer no es frecuentemente abordada en la literatura científica, lo que se traduce en una limitada cantidad de evidencia al respecto. En Perú, esta problemática ha pasado desaparecida. Dentro de la evidencia disponible se pueden encontrar antecedentes en diversas realidades socioculturales provenientes de otros países de América, Europa y África.
En el continente americano, un estudio en México identificó, a partir de datos de una encuesta nacional de 2011, que la violencia en pareja ejercida contra los hombres alcanzó el 13,4 %, la cual tenía mayor frecuencia cuando alguno de los involucrados o ambos consumían algún tipo de sustancia (25). Respecto a nuestros resultados, resaltamos que la PVMaH es menor en el Perú en cada uno de los años evaluados, ello a pesar de que ambos son países hispanohablantes y se ubican en el continente americano. Las diferencias podrían atribuirse a las características socioculturales propias y estilos de vida. Por ejemplo, en el presente estudio, la PVMaH era más frecuente cuando el hombre presentaba consumo de alcohol, aunque esto no se presentó homogéneamente en todos los años estudiados.
En Norteamérica, una revisión de literatura que incluyó 25 estudios realizados entre enero de 2010 y enero de 2020 identificó que cerca del 20 % de las denuncias por violencia de pareja eran realizadas por hombres; y, entre quienes habían pasado por violencia íntima de pareja, la mayoría (86 %) reportó haber sido víctima de violencia física (26). Nuestro estudio mostró cifras menores de PVMaH, resaltando además que en la ENDES no se diferencian los tipos de violencia ejercida contra los hombres, como sí ocurre en la evaluación de la violencia contra las mujeres.
En Europa, la Encuesta sobre Delincuencia de Inglaterra y Gales del año 2023 reportó que 2 100 000 personas (1 400 000 mujeres y 751 000 hombres) sufrieron abuso doméstico, encontrándose que el 2,1 % de los hombres encuestados reportaron haber sido víctimas de violencia de pareja, donde el 1,8 % sufrió violencia de tipo no sexual, el 0,1 % de tipo sexual y el 0,3 % presentó acoso (violencia emocional) (27).
En África, un estudio evaluó la PVMaH a lo largo del tiempo. En Ruanda, a partir de los datos de una encuesta nacional, se observó que la prevalencia de PVMaH pasó de 21,1 %, en 2015, a 17,8 %, en 2020. Aunque no se realizó un análisis de tendencia, sus hallazgos sugieren una disminución en la prevalencia nacional de la violencia ejercida por mujeres (28). Al comparar estos resultados con los obtenidos en Perú, se observó que la prevalencia reportada en nuestro contexto es significativamente menor; sin embargo, en el estudio realizado en Ruanda (28), se evidenció una tendencia consistente hacia la reducción en el tiempo. La diferencia observada en las prevalencias puede deberse a las distintas políticas y estrategias públicas de prevención adoptadas en cada país, así como a las diferencias metodológicas entre ambos estudios.
Asimismo, una mayor diferencia de edad en la pareja se asocia con una mayor frecuencia de violencia doméstica contra el hombre (29). El estudio sugiere que la probabilidad de violencia contra el hombre aumenta cuando él es más joven que la mujer, hallazgo inconsistente con estudios previos que señalan que los hombres de mayor edad suelen ser más vulnerables a este tipo de violencia (30). Este patrón no es uniforme en la literatura científica (31), lo cual podría explicarse por diferencias sociales y culturales entre las poblaciones estudiadas, así como por factores psicológicos relacionados con el desequilibrio de poder, la inmadurez y una posible percepción de superioridad atribuido a la edad (32).
Aunque la violencia puede presentarse en cualquier nivel socioeconómico, se identifica que en los hogares con índice de riqueza «muy ricos» hubo mayor prevalencia de violencia ejercida por las mujeres. En contraste, un estudio realizado en 2019, que analizó los datos de 46 países de ingresos bajos y medios, reportó que los hogares del quintil de riqueza más bajo presentaron una prevalencia de 35,3 %, considerablemente superior a la de los quintiles más altos (12,6 %) (33). Este resultado refleja distintas perspectivas sobre la misma problemática, de ser posible relacionadas con factores propios de contextos socioeconómicos altos, como una mayor autonomía económica y social de las mujeres, el estrés derivado de las responsabilidades laborales, presiones familiares y la búsqueda de un estatus social.
Las condiciones geográficas estuvieron asociadas a la violencia ejercida por la mujer hacia el hombre; sin embargo, en la literatura científica no se ha abordado dicho análisis. La literatura ha estudiado principalmente la violencia hacia la mujer y se reporta una prevalencia mayor en áreas urbanas (55,3 %) en comparación con el área rural (52,3 %) (34). En nuestro estudio, se observó que la violencia fue más prevalente en la capital y en zonas urbanas. Estos ámbitos suelen caracterizarse por factores estresantes, como jornadas laborales más extensas, menor tiempo dedicado a la familia y condiciones que afectan la salud mental de la mujer y su núcleo familiar. Otra posible hipótesis incluye el mayor acceso del hombre a mecanismos legales destinados a sancionar la violencia doméstica.
El antecedente de violencia a temprana edad en la mujer afecta su comportamiento y desarrollo a corto y largo plazo, la vuelve más vulnerable y, como efecto negativo, incrementa el riesgo de convertirse en perpetradora de violencia doméstica (35, 36), lo que genera un escenario propicio para la perpetuación del ciclo de la violencia (37, 38). Como sugieren nuestros hallazgos, el principal factor predictor para que la mujer ejerza violencia contra el hombre fue el ser víctima de cualquier tipo de violencia en la relación de pareja por parte de su pareja varón. Este hallazgo es consistente con la literatura y refleja la naturaleza bidireccional de la violencia íntima de pareja (39).
Otro antecedente importante es el número de hijos, ya que las parejas sin hijos presentaron una mayor prevalencia de violencia hacia el hombre. En la mayoría de los casos, la presencia de hijos trae consigo tanto alegría como sacrificios, promoviendo en las familias una priorización del bienestar común sobre el hedonismo personal, lo que podría influir en la dinámica de la pareja.
Este estudio usó datos secundarios recogidos para otros fines; sin embargo, debido al diseño muestral de representatividad nacional, constituye el primero en enfocarse en la violencia en relaciones de pareja contra el hombre. Se abarcó un período de cinco años (2018-2022) sin realizar un análisis anual individualizado, lo cual impide identificar variaciones o patrones específicos que pudieran haber ocurrido en cada año, como picos o disminuciones que podrían estar relacionados con eventos como la pandemia de la COVID-19. El uso del programa estadístico Joinpoint permitió evaluar, de manera más detallada, la evolución de la tendencia por período de tiempo, a diferencia de otros métodos estadísticos.
El estudio presenta limitaciones, entre las que destaca la naturaleza de los datos empleados, los cuales no han sido recolectados directamente por los investigadores. Sin embargo, es importante precisar que estos provienen de una encuesta aplicada por un personal capacitado, calibrado y con experiencia. Otra limitación relacionada con los datos es la variación de los métodos empleados, ya que, durante los años 2020 y 2021, estos fueron recolectados, en gran parte, de manera telefónica debido a las restricciones por la COVID-19. Este aspecto pudo haber influido en los resultados, puesto que las respuestas pudieron ser más breves y menos detalladas en comparación con una encuesta presencial, donde hay mayor conexión entre entrevistador y entrevistado.
Debido a que la información de la ENDES es brindada por las mujeres del hogar, es posible que se presente sesgo de información por deseabilidad social, ya que desde el marco cultural y moral los actos de violencia pueden reflejar una problemática familiar que se prefiere ocultar. Por otro lado, la posibilidad de reportar haber perpetrado violencia sobre la pareja varón puede variar según categoría de variables, como índice de riqueza, nivel educativo, ruralidad, entre otras. La percepción de las mujeres sobre la perpetración de violencia requiere mayores estudios en el Perú.
CONCLUSIONES
En el Perú, se ha registrado una disminución significativa en la violencia en relaciones de pareja ejercida por la mujer hacia el hombre durante el período 2018-2022. Esta tendencia podría reflejar un indicador de mejora social y cultural, que puede ser una respuesta a esfuerzos públicos y privados para tal fin (40, 41). La prevalencia de violencia de la mujer contra el hombre guarda relación con factores asociados, siendo los más destacados la edad de la mujer y la diferencia de edad respecto al hombre, la presencia de hijos, el índice de riqueza y el lugar de residencia junto a la región natural; y, con respecto a la violencia, se destaca la experiencia previa de algún tipo de violencia que haya tenido la mujer.
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Notas
Notas de autor
Correspondencia: Shearly Katherin Coronel-Moreno, e-mail: shearly.coronel@alum.udep.edu.pe
Información adicional
redalyc-journal-id: 3720
Enlace alternativo
https://revistas.upch.edu.pe/index.php/RNP/article/view/6012/6671 (pdf)