DEL REINO DE ESTE MUNDO

La Habana: un futuro sustentable para una ciudad excepcional

Havana: a Sustainable Future for an Exceptional City

Georgina Rey Rodríguez *
Consultora de Urbanismo, Cuba

La Habana: un futuro sustentable para una ciudad excepcional

Arquitectura y Urbanismo, vol. XLI, núm. 1, pp. 93-101, 2020

Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría

Recepción: 02 Septiembre 2019

Aprobación: 01 Enero 2020

RESUMEN: El artículo brinda una visión del desarrollo futuro de ciudad de La Habana y propone líneas estratégicas a partir de resultados de un diagnóstico urbano y de las propuestas del Plan de Ordenamiento Urbano, que puedan servir para la definición de prioridades y proyectos en respuesta a su problemática. Se aborda una síntesis histórica que destaca los momentos más relevantes de la vida de la ciudad, la rica herencia de su patrimonio cultural y su cultura artística, sus valores sociales y los significativos avances en en el campo de la ciencia, las artes y las humanidades. Como aspecto novedoso en el orden metodológico, se identifican los recursos y potencialidades que posee la ciudad como bases para proyectar su desarrollo futuro sostenible en beneficio de la calidad de vida de sus habitantes donde se materialicen las ideas más avanzadas en el campo del urbanismo y el desarrollo social.

Palabras clave: sustentabilidad urbana, valorización del patrimonio cultural, gestión urbana, innovación urbana, La Habana.

ABSTRACT: The article provides a vision of the future development of the city of Havana and proposes strategic lines based on the results of an urban diagnosis and the proposals of the Master Urban Plan, which can be used to define priorities and projects in response to its problems. A historical synthesis that highlights the most relevant moments of the city's life, the rich heritage of its cultural heritage and artistic culture, its social values ​​and the significant advances in the field of science, arts and humanities are addressed. As a novel aspect in the methodological order, the resources and potentials that the city possesses are identified as the basis for projecting its sustainable future development for the benefit of the quality of life of its inhabitants where the most advanced ideas in the field of urban planning and social development materialize.

Keywords: sustainable urban development, cultural heritage valuing, urban management, urban innovation, Havana.

Introducción

En una localización geográfica privilegiada, junto a una gran bahía abierta al océano Atlántico, se funda La Habana en su asentamiento definitivo en 1519, muy próxima al primitivo puerto Carenas. Los orígenes y fundación de San Cristóbal de La Habana han sido tema de estudio de numerosos historiadores debido a la desaparición de las actas capitulares de los primeros tiempos de constituido el gobierno de la villa. Existe sin embargo un consenso alrededor de la existencia de tres sitios fundacionales enmarcados en un período de tiempo entre 1514 y 1519; el primero en 1515, en el golfo de Batabanó, próximo al río Mayabeque, a la que su fundador Diego Velázquez nombró San Cristóbal; su traslado posterior a las proximidades del rio Almendares; y su definitiva localización en 1519 en la costa norte, en la ribera occidental de una gran bahía, junto al primitivo Puerto Carenas.

Es esta condición de puerto de mar la que determinaría que en 1561 fuera elegida como sede del sistema de flotas por la corona española. Debido a las cualidades naturales de su gran bahía protegida, decidieron que el puerto de la Habana fuera en 1561 el lugar de reunión de las naves que formaban el sistema de las flotas, con el fin de protegerlas de los ataques de corsarios y piratas, durante su travesía desde las colonias del Nuevo Mundo hasta la Metrópoli española.

Este acontecimiento trajo consigo un cambio sustancial en la dinámica de crecimiento de la ciudad que comenzó a ser visible en el siglo XVI, y alcanzó un mayor auge durante el siglo XVII, y va a propiciar posteriormente su auge económico y su evolución como ciudad cosmopolita. Estos factores marcaron una identidad caracterizada por la riqueza y diversidad de culturas que la integraron durante cinco siglos y dejaron su huella en una población abierta al cambio y a la asimilación de lo nuevo.

EL contacto directo con los viajeros que llegaban al Nuevo Mundo, entre los que se encontraban artistas, escritores, científicos, comerciantes, exploradores y aventureros, influyeron en la cultura y el carácter cosmopolita de la población de la naciente colonia y aportaron con sus libros, investigaciones y dibujos al conocimiento acerca de Cuba y de la vida en la naciente villa. La relevancia que alcanza este poblado le valió el título de Ciudad en 1592, y los de Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales en 1634 mediante Real Cédula de la Corona de España.

Esa memoria histórica extraordinaria la convierte en ciudad patrimonial que ha logrado conservar hasta nuestros días la autenticidad del valioso patrimonio arquitectónico y que atesora. Sus áreas de valor patrimonial comprenden el centro histórico de La Habana Vieja, Patrimonio Mundial, y se extienden a los centros históricos de Guanabacoa, Regla, Casablanca, y áreas urbanas de tanto valor patrimonial como El Cerro y El Vedado y núcleos urbanos periféricos como Santiago de las Vegas y Santa María del Rosario, entre otros.

Desarrollo

La Habana de la actualidad. Sus desafíos y potencialidades

La Habana es la capital de un país que ha alcanzado avances sociales significativos, si bien no está exenta de los problemas urbanos que presentan en la actualidad otras grandes ciudades. Por ser una gran ciudad de un país pequeño y bloqueado, de limitados recursos materiales para su desarrollo, presenta una problemática de gran complejidad que se concentra en el alto grado de deterioro de su fondo edificado y de las infraestructuras urbanas.

La solución a esta problemática, por su magnitud y complejidad, demanda grandes recursos financieros, circunstancia que los programas inversionistas emprendidos no han logrado revertir en la dimensión necesaria. Entre los factores que han incidido negativamente está el predominio de una gestión urbana centralizada y sectorial que no estimula la participación local y restringe el aprovechamiento de los recursos disponibles en el territorio, la insuficiente utilización de la capacidad de innovación que posee la ciudad para dar soluciones efectivas a los problemas urbanos, de ahí que para elevar la eficiencia de los procesos de desarrollo urbano se requiere un vuelco en la manera de gestionar la ciudad,

En la actualidad La Habana enfrenta un desafío demográfico motivado por la reducción de su población, en el que se identifican como causas principales el proceso acelerado de envejecimiento poblacional, la sensible reducción de la natalidad y la migración externa de personas jóvenes [1]. Esta tendencia crea un escenario complejo para el que se ha instrumentado un programa encaminado, entre otros, a estimular la natalidad, que permita superar gradualmente la situación actual y alcanzar una evolución positiva en el futuro.

La situación habitacional de La Habana es crítica pues muestra déficits acumulados de considerable magnitud, al no haberse logrado revertir la situación de avanzado deterioro de su fondo habitacional de más de medio millón de unidades, ni la satisfacción en niveles aceptables de la demanda de nuevas viviendas, debido a los bajos niveles de ejecución en relación a las necesidades, fundamentalmente de las condiciones precarias concentradas en las áreas centrales antiguas y en los asentamientos informales situados en los municipios de la periferia.

En los programas de la vivienda se ha carecido de una política basada en una visión integral que tome en cuenta la multiplicidad de factores sociales, económicos, culturales y jurídico-normativos y sus interrelaciones [2]. No se ha logrado revertir el alto grado de deterioro acumulado del fondo edificado de la ciudad, en particular el de viviendas y de sus infraestructuras, cuya rehabilitación demanda cuantiosas inversiones y tecnologías avanzadas. Por otra parte, no se han aprovechado en toda su potencialidad las universidades y centros de investigación para la innovación en tecnologías y sistemas constructivos, y en la diversificación de los diseños habitacionales de calidad y adecuados a las diferentes áreas urbanas, y a las necesidades específicas de los grupos poblacionales, en particular los ancianos y los jóvenes.

La ciudad, a pesar de su deterioro, ha conservado la belleza de los ambientes urbanos de diferentes épocas, atractivos que la distinguen internacionalmente, pues afortunadamente no se vio sometida a las indiscriminadas demoliciones que sufrieron y hoy sufren lamentablemente otras ciudades, con la consecuente pérdida de gran parte de su patrimonio cultural y de su propia identidad [3]. En las primeras etapas del periodo revolucionario se edificaron notables proyectos como la Ciudad Camilo Cienfuegos en La Habana del Este (Figura 1), las Escuelas de Arte, la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría, el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, CNIC, y otras importantes instalaciones de la salud y educacionales.

Ciudad Camilo Cienfuegos en la Habana del Este.
Figura 1
Ciudad Camilo Cienfuegos en la Habana del Este.
Fuente: DOCOMOMO Cuba.

Si bien es reconocida y admirada internacionalmente la calidad de la arquitectura de la ciudad, paradójicamente en las realizaciones arquitectónicas y urbanísticas de las últimas décadas, la pérdida de esos atributos ha sido objeto de crítica generalizada, las que se han concentrado en las intervenciones deformantes realizadas en la trama urbana existente con una sensible afectación de la calidad del entorno, y en las nuevas urbanizaciones para viviendas. En estas últimas, la repetición de los mismos modelos de edificios, la baja calidad constructiva y las urbanizaciones inacabadas han conducido a una situación crítica que no ha podido superarse a pesar de las propuestas realizadas por universidades, expertos y otras instituciones, para que se produzcan los cambios que permitan superar esta problemática.

El proyecto urbano de mayor alcance y más innovador que ha tenido logros reconocidos nacional e internacionalmente ha sido el de la recuperación del Centro Histórico La Habana Vieja [4]. Esta experiencia se extendió con resultados exitosos a otros centros históricos del país para la recuperación de su patrimonio cultural y su memoria histórica con una repercusión social favorable, que ha incentivado además el desarrollo de la actividad turística en estas ciudades. Sin embargo, en La Habana no se ha logrado replicar estas experiencias en otras áreas patrimoniales en las que se demanda la instrumentación de programas integrales para la rehabilitación y recuperación de su valioso patrimonio construido y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Las visiones estratégicas del desarrollo urbano de La Habana

La Habana posee fortalezas que le permiten transitar hacia un desarrollo urbano sustentable en sus dimensiones ambiental, económica, social y cultural; que tienen como bases principales, sus potencialidades para el desarrollo, su modelo social, la propiedad del suelo estatal, el plan urbano que ordena su desarrollo y la capacidad de instrumentar una gestión de gobierno avanzada.

Por su condición de ciudad patrimonial posee un alto grado de conservación y autenticidad de su patrimonio arquitectónico y urbanístico y atesora una memoria histórica extraordinaria que debe ser preservada. Sus áreas de valor patrimonial se extienden más allá del centro histórico de La Habana Vieja declarado Patrimonio Mundial, e incluyen Monumentos Nacionales como el centro histórico de Guanabacoa, la Plaza de la Revolución, La Rampa, las Escuelas de Arte y la Ciudad Camilo Cienfuegos.

Las visiones estratégicas para el futuro de La Habana deben contemplar un enfoque ecológico en todos los proyectos, el vínculo con la naturaleza, mediante medidas que promuevan el resurgimiento de la relación simbólica ciudad-puerto, la relevancia de su paisaje urbano compuesto por el mar y el borde costero, los grandes parques, los paisajes naturales, su vegetación y sus ríos.

La Habana cuenta con un Plan de Ordenamiento Territorial y Urbano aprobado en el presente año para orientar su desarrollo, cuyos objetivos fundamentales son la preservación y recuperación de su patrimonio edificado, mejorar las infraestructuras, el transporte, el fondo habitacional, los servicios de salud y educación y la informatización de los servicios urbanos, que consigan mejorar su calidad de vida. En el Plan se identifican tres áreas: la central, la intermedia y la periferia, las cuales tienen características urbanísticas diferentes, diferentes densidades poblacionales y grados de ocupación del suelo, y en las que coexisten diversidad de calidades de la urbanización y del fondo habitacional [5]. En el área central, la más antigua, el alto grado de deterioro contrasta con los altos valores de su patrimonio cultural, y por ello la prioridad debe dirigirse a los programas de rehabilitación integral para el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad.

En el área intermedia se requieren programas de conservación, y rehabilitación del fondo edificado, el mejoramiento y completamiento de los servicios y de las infraestructuras, y el aprovechamiento de áreas disponibles dentro del área urbanizada para la nueva construcción que favorezca la compactación de la ciudad y contenga la expansión territorial. En la periferia de la ciudad debe tener prioridad el mejoramiento de los barrios más deprimidos y los asentamientos informales precarios, mediante la instrumentación de programas que compensen los desequilibrios existentes, y proyectos de desarrollo local autogestionados que potencien el aprovechamiento de sus recursos naturales.

El modelo espacial del Plan se propone además varios corredores de desarrollo como elementos de conexión que vinculan la periferia con las áreas centrales y la faja costera, con el objetivo de compensar los desequilibrios territoriales actuales. Esta propuesta crea los corredores costeros del este y del oeste, en los que se concentran los mayores atractivos para la recreación y el turismo, y dos corredores de penetración: el del Aeropuerto desde el suroeste hacia el centro, y al sureste el de la Autopista Nacional, en los que se pretende potenciar la investigación y la innovación. (Figura 2)

Plan de Ordenamiento Urbano al 2030.
Figura 2
Plan de Ordenamiento Urbano al 2030.
Fuente: Dirección Provincial de Planificación Física, La Habana, 2014.

La ciudad desde su origen es una ciudad productiva y debe mantener esta condición. Para ello el plan urbano contempla la reubicación de las industrias contaminantes, la modernización tecnológica de las industrias existentes, y el desarrollo de nuevas instalaciones industriales de alta tecnología, capaces de crear encadenamientos productivos que aprovechen sus oportunidades.

Por una gestión urbana avanzada

Con una población de alto nivel cultural, desarrollo social, conciencia colectiva y preparación política, La Habana como capital de Cuba está en las mejores condiciones de asumir formas avanzadas de gestión urbana, mediante el fortalecimiento de la conciencia colectiva y la participación social cimentada en la sociedad cubana, en un proceso que ha abarcado los últimos cuarenta años.

La ciudad necesita un modelo de gestión que combine la centralización con la descentralización de aquellas funciones que lo requieren y reforzar la articulación entre los actores económicos y sociales lo cual dificulta la solución de los problemas urbanos. El exitoso modelo de gestión del Centro Histórico La Habana Vieja por sus relevantes resultados debe constituir un referente para la futura gestión urbana de la ciudad [6].

La introducción de instrumentos avanzados apoyados en la informática y la innovación es estratégica para optimizar el aprovechamiento de los recursos disponibles y dar una respuesta más efectiva a las necesidades sociales, entre ellas el gobierno electrónico, el portal ciudadano y la informatización de los servicios urbanos, los que se encuentran en proceso de instrumentación. Otras iniciativas factibles de instrumentación pueden ser la consulta ciudadana de los planes y proyectos urbanos, y la creación de observatorios urbanos, que han tenido resultados positivos en varias ciudades latinoamericanas.

La gestión urbana debe potenciar el papel de los los actores comunitarios y los barrios como estructuras urbanas que, por su fuerte identidad y cohesión social, constituyen los depositarios del rico patrimonio intangible habanero y por ello deben ser tomados en cuenta en los procesos de planificación y gestión urbanas. La instrumentación de procesos de educación ciudadana desde las edades tempranas, resultan imprescindibles para favorecer el arraigo, el sentimiento de pertenencia y la creación de una conciencia colectiva sobre el comportamiento, el cuidado y la conservación de la ciudad.

La aprobación en fecha reciente por el Consejo de Ministros del Plan General de Ordenamiento Territorial y Urbano de La Habana hasta el 2030, crea una base legal para orientar un mejor planeamiento de su desarrollo futuro y propiciar la conciliación territorial de los planes de inversiones de los diferentes sectores, aspecto crucial para lograr una gestión urbana avanzada a la altura de los requerimientos del desarrollo de la Ciudad.

La Habana puede ser el futuro

La Habana por su, patrimonio cultural, cultura artística, e imagen urbana es admirada internacionalmente. Esa imagen urbana que la hace única no necesita ser transformada, sí necesita ser conservada y enriquecida, preservando su valioso patrimonio arquitectónico, revirtiendo el deterioro de su fondo edificado y mejorando sensiblemente las condiciones precarias existentes en áreas urbanas centrales y periféricas. El principio de la conservación no niega el desarrollo de nuevos proyectos si estos son armónicos con el entorno, pues la altura de los edificios es uno de los aspectos que producen una mayor ruptura en la imagen urbana.

Afortunadamente la ciudad posee atractivos únicos y no necesita sembrar rascacielos ni crear un “down town” que amenace la pérdida de la imagen de sus relevantes conjuntos urbanos patrimoniales, como ha ocurrido en otras ciudades convertidas en escenarios para el desarrollo inmobiliario más especulativo, que conlleva la pérdida de su patrimonio cultural y de su propia identidad. Su favorable situación, al ser el suelo urbano de propiedad estatal en más de un 70 por ciento, hace que no esté sometida a las presiones del mercado inmobiliario, por lo que este valioso recurso se encuentra a disposición de las necesidades sociales y económicas y por ello debe ser utilizado racionalmente en el desarrollo urbano.

La recuperación de los centros históricos y áreas patrimoniales urbanas precisan de una conciencia sobre sus valores culturales y una mayor apropiación por parte de las entidades de gobierno y de las comunidades locales para que se conviertan en grandes atractivos para el disfrute de la población y el turismo, generadoras de empleos y recursos para financiar el mejoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes [7].

Cada vez es más extendido el reconocimiento de la cultura como factor de desarrollo. La Habana puede ser una ciudad creativa, que debe ser potenciada a partir de la valorización del patrimonio cultural, la cultura artística y el diseño, como factores de desarrollo económico, sustentadas en manifestaciones como la música y las artes plásticas, que representan una gran oportunidad para el desarrollo de las economías creativas. Estas tienen un futuro promisorio en el mundo, como lo muestra el incremento de de la industria discográfica, las editoriales, los festivales, y los emprendimientos culturales, a los que se unen el diseño, la informatización, la comunicación y los audiovisuales.

La factibilidad de desarrollar la economía local en el ámbito urbano ha quedado demostrada con el creciente número de empresas económicas de pequeña escala surgidos en los últimos años, los que aportan una fuerte dinámica a los procesos de revitalización económica, al mismo tiempo que van conformando un denso tejido de formas asociativas [6], a partir de las sinergias que se crean entre el patrimonio cultural, los oficios tradicionales, el diseño y las nuevas tecnologías de información y comunicación, la gastronomía, el alojamiento y una gran variedad de servicios.

La revitalización de la vida en sus barrios debe ser un proceso que combine en paralelo la rehabilitación del fondo habitacional con el fomento de proyectos de desarrollo local que aprovechen los recursos existentes en ellos. Para la solución gradual de esta problemática deben instrumentarse programas dirigidos al mejoramiento de las condiciones precarias concentradas en las áreas centrales y en los barrios informales de la periferia, los que deben estar gestionados por los gobiernos locales, con la integración de los actores estatales, cooperativos, emprendedores privados y proyectos comunitarios.

La importancia que tiene un transporte público accesible y eficiente determina la prioridad que tiene este servicio indispensable para la vida urbana. Resulta un imperativo la implantación de una red de transporte rápido masivo por ómnibus con un sistema intermodal que combine ómnibus de gran capacidad en la periferia y de pequeño porte en las áreas centrales, unido a la organización del tránsito mediante vías y carriles exclusivos, y el incremento de las rutas que garantice cobertura a la totalidad del territorio. La interconexión de la estructura vial de la ciudad permitirá incrementar la accesibilidad a todos los puntos de la ciudad. Aspecto de gran relevancia es el mejoramiento de la movilidad peatonal para garantizar su seguridad y cumplir los requerimientos de una creciente población de la tercera edad,

La Habana puede ser una ciudad ecológica, de ahí la importancia de continuar avanzando con el programa de rehabilitación de la red hidráulica para reducir las pérdidas de agua, elevar la calidad del servicio y de manera prioritaria promover el ahorro, la reutilización del agua y la introducción de tecnologías de bajo consumo. El saneamiento de los ríos y la bahía que presentan un alto grado de contaminación, tienen respuesta en la realización de las obras del sistema de alcantarillado que comprende plantas de tratamiento y la ejecución de redes. Para optimizar la higiene urbana resulta imperativo la organización de un sistema integral para la gestión de los residuos sólidos urbanos con el empleo de tecnologías apropiadas para su reciclaje y explotación económica para diversos fines.

El aprovechamiento en condiciones urbanas de las fuentes renovables de energía, particularmente la energía solar en diferentes escalas, que van desde los campos fotovoltaicos a los paneles individuales en edificios, constituyen un imperativo para una gran ciudad en un país de recursos energéticos limitados, que requieren de la instrumentación de programas a corto, mediano y largo plazo.

Como parte del concepto de ciudad ecológica, se concibe la estructuración de un Sistema Verde integrado por los grandes parques construidos en los años 70 y 80, estos son: el Parque Lenin, los Jardines Botánico y Zoológico Nacionales y el Parque Metropolitano de La Habana, que se ha venido ejecutando gradualmente. El Plan urbano en su propuesta del Sistema Verde contempla la solución a los grandes déficits de arbolado urbano existentes en las áreas más densamente pobladas, con la creación de espacios públicos diversos como parques, microparques, calles-parque, y corredores verdes, los que tendrán un impacto muy positivo en el mejoramiento ambiental.

Asociado a los espacios públicos y edificaciones sociales, el arte urbano tiene un gran impacto en las ciudades pues influye sensiblemente en la calidad de la imagen urbana, especialmente en espacios públicos degradados o poco calificados [8], como se ha podido apreciar en la aceptación de la población a las obras expuestas en el Malecón y otros espacios durante la celebración de las ediciones de la Bienal de La Habana.

Alcanzar un nivel adecuado de resiliencia urbana que minimice los riesgos urbanos para enfrentar los efectos del cambio climático es otro de los grandes desafíos de la ciudad por estar condicionados a la ejecución de grandes obras de infraestructura como la protección del Malecón habanero, y la ampliación del sistema de drenaje para evitar las inundaciones. Debe considerarse además el soterramiento gradual de la red eléctrica que resulta muy afectada por los huracanes y produce daños económicos de consideración.

La gestión del Plan de Ordenamiento Urbano de La Habana demanda la instrumentación de sus lineamientos y propuestas para que sea asumido como guía para las actuaciones urbanísticas. Para alcanzar este objetivo reviste importancia estratégica que sea establecida su compatibilización con el plan económico de inversiones para la ciudad a fin de garantizar la integralidad de los proyectos y acciones a ejecutar en la misma. Debe instrumentarse además un marco legal de la gestión del suelo que propenda un uso racional de este valioso recurso.

Los grandes proyectos para La Habana

La ciudad tiene la capacidad de desarrollar grandes proyectos urbanos que aprovechen sus grandes oportunidades, que sirvan como elementos dinamizadores de la economía a diferentes escalas, con la integración de una diversidad de actores urbanos, y la instrumentación de modelos de gestión innovadores [9]. La modernización de las grandes infraestructuras urbanas, entre ellas las hidráulica, las obras de ingeniería para la protección de las penetraciones del mar, y otras, son inversiones por su gran magnitud económica pueden requerir un financiamiento extranjero o mixto. En la escala local debe considerarse la presencia de micros y medianas empresas estatales, cooperativas y privadas, la inversión extranjera de menor escala y los proyectos de cooperación.

El proceso de restauración desarrollado en el centro histórico La Habana Vieja, sus resultados y su modelo de gestión constituyen el mejor referente y punto de partida para los proyectos urbanos del futuro. Esta experiencia se proyecta extender en un futuro próximo a Centro Habana, un gran proyecto urbano localizado en un sector central de la ciudad, que continúa siendo el centro comercial tradicional de la ciudad por su privilegiada localización y sus grandes potencialidades culturales. Área populosa, de intensa vida urbana y singulares atractivos, es, al decir de Silvio Rodríguez: “lo más habanero de la Habana”.

La arquitectura ecléctica de Centro Habana, rica y variada, la intensa vida de sus calles y la fuerte identidad de sus barrios son su principal distintivo, pues en ellos se han fraguado muchas de las más genuinas manifestaciones de la cultura cubana, como la música, las artes plásticas, el carnaval y otras expresiones de la cultura popular. En el sector urbano puede encontrarse el callejón de Hammel vinculado a la cultura afrocubana y al movimiento musical del “feeling”, y también radican las sedes de las sociedades españolas en Cuba. Su patrimonio cultural rico y diverso ofrece potencialidades para generar un proceso de rehabilitación y desarrollo, a partir de su cultura y su patrimonio cultural, el turismo, y las economías creativas con el objetivo principal de elevar la calidad de vida de su población.

Para revertir su avanzado estado de deterioro existente en su valioso fondo edificado se han venido realizando proyectos urbanos emblemáticos como la recuperación del Malecón Tradicional, la reanimación del Barrio Chino y el Boulevard de San Rafael (Figura 3). Entre los nuevos proyectos para Centro Habana se encuentran las propuestas elaboradas por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Tecnológica de La Habana, entre ellas el de la manzana piloto para la rehabilitación, y la creación de un Distrito Cultural, delimitado por las calles San Rafael, Galiano, Neptuno y el Paseo del Prado, que crea un espacio urbano de gran riqueza y diversidad cultural, en el que se concentren teatros, centros para la música y galerías de arte, que generen sinergias para atraer otras actividades como el diseño, la moda, la artesanía y el rescate de su larga tradición comercial.

Boulevard de San Rafael.
Figura 3
Boulevard de San Rafael.
Fuente: autora.

El proyecto de Centro Habana se complementa con la revitalización de las calzadas tradicionales para la recuperación de su patrimonio arquitectónico, de su vida comercial y la inserción de actividades culturales en toda su extensión. De esta manera se rescatarían estas arterias vitales, elementos estructuradores que conectan el centro de la ciudad con la periferia, y componen una imagen urbana muy singular con su interminable sucesión de portales acolumnados que inspiraron a Alejo Carpentier cuando calificó a La Habana como “la ciudad de las columnas”.

La instrumentación de un modelo de gestión para Centro Habana, que tome como referente el del centro Histórico, permitirá destinar los recursos económicos que se generen a sustentar la rehabilitación del fondo habitacional y el mejoramiento de la calidad de vida de la población residente [10]. Procesos similares podrían extenderse a otras áreas patrimoniales como El Cerro, 10 de Octubre, el centro histórico de Guanabacoa y Regla, a partir de sus recursos y potencialidades.

El otro gran proyecto de la ciudad para el siglo XXI es el de la Bahía de La Habana, que por valioso acervo histórico-cultural como puerto histórico, sus valores naturales y ambientales y su privilegiada localización, centralidad y potencial sinérgico, actúa como elemento dinamizador de actividades diversas. El proyecto comprende la recuperación del patrimonio cultural del puerto histórico y su entorno, que abarca el sistema de fortalezas coloniales, el patrimonio industrial y portuario y los núcleos urbanos de su entorno, como Regla y Casablanca. Este plan incluye también nuevas inversiones de marinas, conjuntos de viviendas y la localización de una diversidad de funciones urbanas innovadoras, como las industrias creativas, la comunicación, centros de exposiciones y grandes espectáculos culturales y acuáticos.

El Parque Metropolitano de La Habana (Figura 4), es el más importante de los grandes proyectos que conforman el Sistema Verde de la ciudad por su importancia ecológica, recreativa y paisajística vinculada al río Almendares. Este gran Parque de más de 700 hectáreas de extensión, posee una accesibilidad muy favorable dada por su localización privilegiada, rodeado de áreas densamente pobladas de cuatro municipios de la capital. Con motivo de los 500 años de La Habana se ha acometido la recuperación de sus emblemáticas instalaciones como los Jardines de la Tropical y el Parque Forestal, y se prevé la continuidad de otros objetivos previstos en los que debe priorizarse el saneamiento del río Almendares.

Parque Metropolitano de La Habana.
Figura 4
Parque Metropolitano de La Habana.
Fuente: Mundo Latino.

La relación ciudad-universidad es un aspecto esencial de la dinamización del tejido urbano para la movilización de innovaciones y de personas con capacidad de potenciar proyectos que tengan como plataforma los campus universitarios urbanos, a los que puedan asociarse los parques científico-tecnológicos. Un proyecto estratégico es la creación del corredor de desarrollo suroeste que comprende las áreas gravitacionales de dos universidades, la Universidad Tecnológica y la de las Ciencias Informáticas, las que crean un entorno innovador para el desarrollo tecnológico. Este corredor se conecta con el área en que concentran las instalaciones dedicadas a la investigación-producción en el campo de la industria biofarmaceútica.

Para la materialización de los proyectos propuestos resulta impostergable considerar a la ciudad como como un factor de desarrollo e identificarla como una categoría reconocible en las políticas de desarrollo urbano, para que sus proyectos sean incluidos en los planes económicos del país con una concepción integral que reconozca como oportunidades las sinergias que se producen al interactuar en un territorio limitado una gran diversidad de actividades y de actores económicos y sociales.

Conclusiones

En sus 500 años de vida, La Habana se abre al futuro como Capital de Cuba, expresiva de los avances alcanzados por la sociedad cubana y de la voluntad de preservar su herencia patrimonial extraordinaria y su identidad cultural. Esta ciudad excepcional, presenta una problemática urbana compleja, y como contrapartida posee grandes potencialidades para su desarrollo económico y social y para aportar al desarrollo del país. Si alguna ciudad tiene la capacidad de alcanzar un desarrollo sustentable, esa es La Habana, por la existencia recursos humanos altamente calificados, potencial científico y creativo para la innovación, ser portadora de un patrimonio cultural y una cultura artística de gran riqueza, y sus recursos naturales como ciudad marítima. Estos atributos, unidos a la propiedad social del suelo urbano, la fortaleza de una economía planificada y la existencia de un plan urbano para ordenar su desarrollo, sientan las bases para alcanzar la sostenibilidad urbana en sus dimensiones ambiental, económica, social y cultural.

La Habana posee las condiciones para convertirse en un referente a nivel internacional para el desarrollo las ideas más avanzadas en el campo del urbanismo. La Habana debe conceptualizarse como una ciudad histórica, y en ese espíritu deben preservarse los sitios y zonas de valor histórico-cultural y protegerse la integridad de la trama histórica urbana, cargada de valores materiales e inmateriales que se integran en un todo único.

En la coyuntura actual el reto es aprovechar todas las potencialidades de una sociedad avanzada como la cubana para asumir el desafío que implica el desarrollo de La Habana, con un modelo integrado de gestión urbana que potencie la cooperación entre los diferentes actores económicos y sociales y la participación ciudadana en los proyectos relativos al desarrollo urbano. Durante los últimos años se ha producido una intensa reflexión acerca los problemas de la ciudad, sus posibles soluciones y se ha elevado la conciencia social sobre sus excepcionales valores patrimoniales, temas que han tenido una presencia creciente en la prensa y creado una mayor sensibilidad pública.

Alcanzar niveles de desarrollo satisfactorios, significa un gran reto para una gran ciudad en un país pequeño y bloqueado, no obstante las fortalezas de la sociedad cubana hacen que pueda aspirarse a una ciudad inclusiva, ecológica, creativa, e innovadora, basada en sus recursos y potencialidades, capaces de constituirse en medios productores de innovación y de riqueza, integrando la tecnología y la sociedad, en un sistema interactivo, que produzca un circulo virtuoso de mejora, no solo de la economía y de la tecnología, sino de la sociedad y la cultura. El país tiene la voluntad de enfrentar ese reto y transitar hacia el desarrollo sustentable en concordancia con los Objetivos de desarrollo al 2030 y de la Nueva Agenda Urbana de ONU Habitat que postulan entre sus objetivos el logro de ciudades y comunidades sostenibles.

Esta ciudad excepcional que celebra los 500 años de su fundación se abre al futuro como capital de Cuba, con la voluntad de conservar su herencia cultural extraordinaria, sus valores y avances sociales, para alcanzar un desarrollo sustentable basado en la valorización de sus potencialidades humanas, culturales y naturales, que haga posible una creciente calidad de vida, que proporcione bienestar espiritual y material a sus habitantes. En la coyuntura actual el reto es aprovechar todas las potencialidades de la ciudad, para materializar la voluntad política de hacer de La Habana una ciudad sustentable e inclusiva, y reafirmarse como un referente a nivel mundial donde se puedan materializar las ideas más avanzadas en el campo del desarrollo social y el urbanismo.

Referencias bibliográficas

[1] Oficina Nacional de Estadística. Encuesta Nacional de Migraciones (2016-2017). ONE, 2018. Disponible en: http://www.onei.gob.cu/node/14275

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[3] Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital. Estrategia. La Habana: GDIC; 1998.

[4] Carrión F. El futuro está en el ayer. En: Una experiencia singular: Valoración del modelo de gestión del Centro Histórico de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad. La Habana: UNESCO-Oficina del Historiador de la Ciudad; 2006.

[5] Plan General de Ordenamiento Territorial y Urbano de La Habana 2013-2030. Dirección Provincial de Planificación Física. La Habana; 2018. Inédito.

[6] Leal Spengler E. La cultura como eje del desarrollo de los centros históricos. En: Manejo y gestión de los centros históricos. La Habana: Boloña; 2006.

[7] Geffre X. El papel de la cultura en el desarrollo territorial. En: Cultura, desarrollo y territorio. III Jornadas sobre iniciativa privada y sector público en la gestión de la cultura. Editores: Vitoria-Gasteiz : Xabide Bilbao: Xabide; 2001. ISBN: 84-921274-4-9.

[8] Coyula M. Los muchos centros de La Habana. Revista Bimestre Cubana, La Habana, 2009. CVI(31): [pp. 46-59].

[9] García Pleyán C. La Habana, ¿Una ecuación posible? Revista Temas, blog catalejo [Internet] 2014 [Consultado: 14 de septiembre de 2019]. Disponible en: http://www.temas.cult.cu/node/1988.

[10] Rey G, Peña JL, Sánchez K, Ríos M. Centro Habana: un futuro sustentable. La Habana: Ediciones CUJAE; 2009.

Notas de autor

Georgina Rey Rodríguez. Arquitecta, Doctora en Ciencias Técnicas, Profesora. Consultora de Urbanismo. La Habana, Cuba. e-mail: ginarey@cubarte.cult.cu

*Autor Correspondiente: Georgina Rey Rodríguez, email: ginarey@cubarte.cult.cu

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