Secciones
Referencias
Resumen
Servicios
Descargas
HTML
ePub
PDF
Buscar
Fuente


La Habana de Eusebio Leal
Arquitectura y Urbanismo, vol. XLI, núm. 3, pp. 03-04, 2020
Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría

EDITORIAL


RESUMEN: El artículo hace un breve recuento de la obra de Eusebio Leal Spengler al frente de la Oficina del Historiador de la Ciudad con motivo de su reciente fallecimiento. Se ponen de relieve el sistema de gestión, las fuentes de ingresos, y la estructura de instituciones encargadas de la conservación de la Habana Vieja. También se mencionan algunos de los resultados más relevantes en la conservación del patrimonio material e inmaterial de la ciudad, y su positivo impacto social y cultural.

PALABRAS CLAVE: Eusebio Leal Spengler, Oficina del Historiador de la Ciudad, La Habana.

ABSTRACT: The article makes a brief account of the work of Eusebio Leal Spengler at the head of the Office of the City Historian on the occasion of his recent death. The management system, the sources of income, and the structure of institutions in charge of the conservation of Old Havana are highlighted. Some of the most relevant results in the conservation of the tangible and intangible heritage of the city, and their positive social and cultural impact, are also mentioned.

KEYWORDS: Eusebio Leal Spengler, Office of the City Historian, Havana.

No es posible imaginar La Habana actual sin la obra de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Un importante proceso de recuperación, restauración, rehabilitación y conservación de edificaciones del Centro Histórico (CH) acompañado por importantes acciones sociales y de rescate de la cultura inmaterial se desarrolló a partir de aplicar un peculiar modelo integral de gestión, ampliamente reconocido tanto en Cuba como en el extranjero.

La Habana, desde su origen, fue objeto de diversas iniciativas, planes y acciones legales para mejorar su imagen. Entre las más antiguas se recuerda el “Bando de Buen Gobierno” del 28 de enero de 1799 que prohibía pintar las casas de madera, con el fin de precipitar su deterioro para que se reconstruyeran de mampostería y tejas. Posteriormente, en 1861, aparecieron las Ordenanzas Urbanísticas; y en el siglo XX fueron elaboradas varias propuestas para el mejoramiento urbano, como El Plan Director del arquitecto Pedro Martínez Inclán en 1917, y luego, su Plan Regulador de 1925; el de Montoulieu de 1922; el Plan de embellecimiento y ampliación de La Habana, del paisajista francés Jean Claude Nicolas Forestier en 1926-28; y el Plan del arquitecto español José Luis Sert para La Habana, en los años 50 [1]. En 1938 se fundó la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC) por Emilio Roig de Leuchsenring, cuya obra de conservación del patrimonio al fallecer éste en 1964 [2] fue continuada por el joven Eusebio Leal Spengler, quien logró resultados muy superiores a los obtenidos por los planes y proyectos que le precedieron.

Bajo la dirección de Eusebio Leal, la OHC, respaldada por el Decreto Ley 143/1993 del Consejo de Estado de la República de Cuba [3], acometió una extraordinaria y fructífera labor de rescate y preservación del patrimonio cultural material e inmaterial, fundamentalmente en las áreas de valores históricos más antiguas de la ciudad. Con tal fin, la Oficina creó y se apoyó en el Plan Maestro para la rehabilitación integral del CH y en la Dirección de Patrimonio Cultural, que se complementaban con entidades de Economía, de Vivienda, y de Colaboración Internacional. Para llevar adelante su labor, la Oficina creó empresas de proyecto, de inversiones, y de construcción y restauración, las cuales se auxiliaban de un grupo de diagnóstico técnico, así como de la labor de los alumnos de las Escuelas-Taller donde se formaban obreros especializados. Para el respaldo financiero se creó un sistema de empresas integrado por Fénix, San Cristóbal y Habaguanex, con una red de hostales, taxis y mercados, y se establecieron contribuciones impositivas a las empresas asentadas en el CH. Otra vía importante para lograr el financiamiento de las obras realizadas en la vieja ciudad ha sido a través donaciones y contribuciones foráneas.

Significativas edificaciones y áreas urbanas fueron restauradas, rehabilitadas o refuncionalizadas, principalmente en las zonas patrimoniales protegidas. Entre ellas se cuentan las principales fortalezas antiguas, numerosos palacios y casonas coloniales, edificios públicos con valores patrimoniales, y variadas construcciones de interés histórico del CH. Fueron respetuosamente reconstruidos edificios ya demolidos, y rehabilitadas o creadas nuevas iglesias y centros de fe religiosa. Resultaron cuidadosamente renovados áreas urbanas, viales, sitios; y rescatados o remodelados lotes yermos, parques y áreas verdes.

Una amplia red de museos y centros culturales comenzó a animar culturalmente a la ciudad. Fueron destinados espacios para almacenes, servicios de reparación y mantenimiento de autos, talleres de tejedoras y bordadoras, así como sedes para la práctica de artes diversas, ―música, danza, teatro, marionetas, pintura, escultura―, y para asociaciones de lingüistas, historiadores, científicos, pedagogos, religiosos, y servicios disímiles. El mantenimiento e instalación de tarjas rememorativas, significativas esculturas e interesantes hallazgos arqueológicos encontrados se expusieron en áreas abiertas. [3]

Para llevar adelante su trabajo social, la Oficina del Historiador creó una entidad de Asuntos Humanitarios encargada de la atención a ancianos, niños discapacitados, y enfermos de VIH, y cuenta en la actualidad con un número significativo de hogares para adultos de la tercera edad e instituciones de salud materna, y de geriatría, entre otros. Instalaciones para la recreación de jóvenes, bibliotecas, restaurantes, cafeterías, tiendas de venta, farmacias, gimnasios, bancos, tribunales, escuelas primarias, aulas-museo, escuelas de formación de obreros especializados, laboratorios, archivos, y otros servicios complementan la vida del CH. Los planes de atención especial a los sectores más vulnerables de la población han resultado muy efectivos, y se han promovido igualmente talleres e importantes programas culturales y sociales. La OHC cuenta también con una Casa Editora y una emisora radial.

La excepcional capacidad oratoria de Eusebio Leal cautivó a todos y atrajo a una amplia “legión de anónimos colaboradores” [4] que dieron muestra de una alta capacidad de gestión y múltiples destrezas, y su obra se extendió al resto de los centros históricos, sitios y construcciones patrimoniales de otras provincias, e incluso al exterior del país. Los resultados en la restauración del patrimonio histórico se han acompañado por una extraordinaria obra de tipo cultural intangible, así como por significativas acciones sociales, algunas de ellas no antes vistas, pero todas concebidas con un fundamento esencialmente humanista.

Leal ha sido merecedor de una amplia popularidad, reconocido por su comunidad, intelectuales, funcionarios de gobierno, diplomáticos; y por importantes instituciones nacionales y extranjeras A lo largo de su vida produjo una fructífera obra publicitaria, obtuvo numerosos e importantes honores y premios nacionales e internacionales, siendo probablemente el cubano más premiado. Recientemente ha desaparecido físicamente. La continuación de su obra con posterioridad a su muerte era también objeto de su preocupación personal, pues concebía que el trabajo por el esplendor cultural, material y social de La Habana debiera proseguir después de las celebraciones por el 500 Aniversario. En los últimos años, su atención se concentró fundamentalmente en fortalecer la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de ciudades patrimoniales de Cuba; en concluir la restauración de algunas de las obras más importantes de la ciudad, ―como fueron el Teatro Martí, el Castillo de Atarés, el Capitolio Nacional, la ampliación del Templete, y en traer a La Habana una copia de la estatua ecuestre de José Martí en Nueva York, entre otras―, así como en la formación de recursos humanos para continuar la labor patrimonial. Como resultado de otras actividades recientes, se reajustaron y racionalizaron las entidades de la Oficina del Historiador de La Habana y sus directivos y se multiplicaron y ampliaron las Escuelas-Taller para la formación de obreros especializados. Particularmente importante fue la renovación y el perfeccionamiento del Plan de Estudios del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, Facultad de la Universidad de la Habana, encargado de la formación de profesionales en los distintos perfiles del proceso de preservación y manejo del Patrimonio cultural, que Leal fundó y en el que fungía como decano desde su apertura en el curso 2006/07, pues lo concebía como una garantía más del desarrollo futuro de la obra de restauración cultural y social.

Todos nos convencimos de que tal como la percepción actual de La Habana antigua es cultural, social y materialmente diferente de la que le precedió, la que le sucederá también será diferente; pero mejor, excelente, igualmente mágica, y su magnificencia reflejará el sentido de humanismo social y la conciencia histórico-cultural que le legó Eusebio Leal.

Referencias bibliográficas

[1] Ponce G. Planes de Reforma Urbana para La Habana. La modernización de la ciudad de La Habana (1898-1959) Boletín de la A.G.E. [Internet]. 2007.(Consultado el 5 de agosto de 2020);(45):[327-252]. Disponible en: http://Dialnet-PlanesDeReformaUrbanaparalaHabana-2529144_1.pdf

[2] Alfonso. FJ. Eusebio Leal: humanismo, ética y cultura. En: La Habana. Ciudad Mágica. Capitulo 2. La Habana: Ediciones Boloña, 2013. ISBN.978-959.294-026-0.

[3] PEDI. Plan especial de desarrollo integral 2030. La Habana Vieja. Centro Histórico. Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. La Habana: Ediciones Boloña , 2016. (193-196) ISBN. 978-959-294-096-3.

[4] Leal, E. Estamos urgidos de dejar espacio a la poesía. Juventud Rebelde. La Habana: 2 de agosto de 2020. Supl.Especial:03.

Notas de autor

Alfonso Alfonso González. Doctor Arquitecto, Profesor Titular, Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, Universidad de La Habana, La Habana, Cuba. E-mail: alfonsoalfonsog@gmail.com


Buscar:
Ir a la Página
IR
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS4R por