Reseñas

De la Vega Gustavo J. (2017). Planificar la Argentina justa, libre y soberana. El Consejo Nacional de Posguerra (1944-1946). Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Editorial, 224 pp.

Lautaro Lazarte
Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA, Argentina

De la Vega Gustavo J. (2017). Planificar la Argentina justa, libre y soberana. El Consejo Nacional de Posguerra (1944-1946). Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Editorial, 224 pp.

Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, núm. 50, pp. 241-244, 2019

Universidad de Buenos Aires

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De la Vega Gustavo J.. Planificar la Argentina justa, libre y soberana. El Consejo Nacional de Posguerra (1944-1946). 2017. Bernal. Universidad Nacional de Quilmes Editorial. 224 pp.

En este libro, Gustavo de la Vega propone retomar al peronismo a partir del estudio de caso de una institución, entendida como un lugar desde donde se pueden rastrear ideas y trayectorias previas al 17 de octubre de 1945. Retoma así los aportes de Peter Waldmann (El Peronismo 1943-1955. Buenos Aires: Hyspamerica, 1985) y Patricia Berrotarán (Del Plan a la Planificación. Buenos Aires: Imago Mundi, 2003) al enfatizar el papel del Consejo Nacional de Posguerra (CNP) como un ámbito dinámico de producción de información, coordinación interministerial y reclutamiento de cuadros. Sobre la base de estas capacidades —que heredará la administración peronista en 1946— el CNP pudo disponer de una serie de relevamientos, datos y diagnósticos necesarios para poner en primer plano una agenda de problemas respecto del modelo de industrialización y de planificación económica que debía ponerse en marcha en la inmediata posguerra.

En vista del balance bibliográfico que realiza en la introducción, y a criterio del autor, esta institución en particular no ha recibido en específico la debida atención ni un análisis pormenorizado sobre su accionar. Esto deja un importante espacio para analizar sus esfuerzos y ponerlos en perspectiva histórica, apoyado en bibliografía secundaria y una serie de fuentes con las que reconstruye de forma privilegiada el contexto en el que el CNP actuó, qué insumos recibió, cómo interactuó con las diversas reparticiones estatales y de qué manera fue delineando sus planes e hipótesis para la futura reforma económica. Recuperando la preocupación de la hermenéutica weberiana por reconstruir el sentido de la época y sus limitaciones, gran parte del trabajo se sustentará sobre el análisis de la propia y abundante documentación original que produjo el CNP, los archivos del fondo documental del Ministerio y Secretaría de Asuntos Técnicos y diversos estudios económicos de la época.

Esquemáticamente, el trabajo se estructura en tres capítulos, en donde se trabaja sobre la situación económica de la Argentina (Cap. I), los diversos proyectos en disputa sobre la industrialización del país (Cap. II) y el accionar concreto del CNP y su relación con la formulación del Primer Plan Quinquenal (Cap. III). Si bien se delimita su alcance temporal al período 1944-1946 —que es cuando el Consejo efectivamente actúa— el período que abarca el trabajo comienza en la década de 1930. Con esa elección, se ponen de manifiesto la importancia de los dilemas y problemas que la economía argentina atravesaba en un contexto signado por la Gran Depresión y el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

A resultas de que la antigua inserción primario-exportadora ofrecía más problemas que soluciones —en vista de un descenso de los volúmenes exportados y de un comercio internacional cada vez más bilateralizado— este período se caracterizó por el acrecentamiento del rol del Estado a la hora de regular el funcionamiento de la economía y fomentar el desarrollo del sector industrial. La reducción del comercio y de las importaciones mostró con toda crudeza —racionamiento incluido— el nivel de dependencia local que algunas industrias tenían de diversos insumos (minerales, metales, caucho, combustibles, etc.), repuestos y equipos. Pese a estas dificultades, el sector industrial argentino podía mantener su crecimiento, tanto en su número de establecimientos como la cantidad de personas empleadas, orientándose a producir parte de las importaciones que ya no podían conseguirse en el mercado internacional. Quedaba en el aire la pregunta de qué pasaría con estas industrias una vez acabadas las circunstancias excepcionales de la guerra. Todavía estaba fresco el recuerdo de lo acontecido al final de la Primera Guerra Mundial, por lo que la desocupación y el aumento de la inflación y del costo de vida se transformaron en preocupaciones candentes de la hora.

Se presentan entonces las diversas alternativas que distintos grupos —entre los que el autor destaca las posturas opuestas del sector importador (representado por la Corporación para la Promoción del Intercambio, CPI) y el ejército (que agrupa bajo la Doctrina de la Defensa Nacional)— tenían para apuntalar el desarrollo del país una vez alcanzado el final del conflicto y la vuelta de la paz. Las propuestas de ambos sectores aparecen como antagónicas: la de los importadores —amparados en el “Informe Armour”— insistiendo en que las únicas industrias que podían mantenerse —tanto por razones de costo, eficiencia, fomento del comercio argentino-estadounidense— eran aquellas que procesaran materias primas locales, buenas y baratas, con plantas que permitieran utilizar los procedimientos de producción más baratos y con ventajas de flete; y las del ejército que sobre la base de sus propios relevamientos propugnaba desarrollar un sector industrial, que incluyera productos que el sector civil no podía acometer, pero que escapara de la dependencia externa y pudiera sostener el esfuerzo bélico nacional en caso de guerra.

Asimismo, y pese a la simplificación de las posiciones, el autor también da cuenta de otros escenarios y grupos que aportaron al debate, como la participación de personalidades e intelectuales ligados al Grupo Bunge y los esfuerzos de la Unión Industrial Argentina (UIA) —traducidos en la creación de un Instituto de Investigaciones y el fomento de congresos y conferencias públicas— para debatir posibles soluciones para los inconvenientes que generaría la normalización del comercio internacional, el fomento de diversas industrias y la necesidad de planificar el desarrollo industrial. La creación de estos espacios son un hito fundamental, ya que puso sobre la mesa la preocupación por la planificación y se erigieron como un espacio por el que transitaron varios de los futuros miembros del CNP.

El funcionamiento institucional propiamente dicho del CNP es relativamente breve, va desde el 9 de septiembre de 1944 —cuando es reglamentado— hasta el cambio de coyuntura desencadenado por los eventos del 17 de octubre de 1945, que virtualmente interrumpe sus funciones y el traspaso de sus facultades y personal a la Secretaría Técnica de la Presidencia de la Nación en julio de 1946. Todas las inquietudes que habían nutrido los debates y coyunturas analizadas previamente son los que fungen como el contexto extendido del momento en donde desarrolla sus tareas.

La coordinación y jerarquización de los trabajos producidos fue encargada a José Francisco Figuerola, secretario del CNP, director de la División Estadística del Departamento Nacional del Trabajo y estrecho colaborador de Perón, dotado de un claro perfil técnico. Es en él, que el autor fija el nexo que permite el aprovechamiento de esta cantera de trabajos y relevamientos generados en el organismo y la posterior reutilización de estos antecedentes, en 1946, en la formulación del Primer Plan Quinquenal y en la política económica de los primeros años del peronismo en el poder. Esta continuidad se ve reforzada al actuar el CNP como un espacio de formación de personajes y cuadros que apoyaron o formaron parte del staff gubernamental del primer peronismo. A pesar de poner de relevancia esta gestión, se matizan un poco los logros del Consejo. Ya que si bien pudo sintetizar grandes volúmenes de información y concertar acciones con una multiplicidad de actores diversos, no logró avanzar más allá de esta primera síntesis, lo que impidió la formulación de políticas de más largo aliento y concreción efectiva.

Pese a esto, se ponen de manifiesto una serie de cuestiones. Primero, que el organismo se nutrió de los debates previamente citados. Segundo, que pudo, en un corto espacio de tiempo, realizar un trabajo de producción, organización y sistematización de información y de coordinación con diversas secretarías y oficinas gubernamentales con vistas a establecer un diagnóstico claro con recomendaciones para la nueva etapa abierta con el fin de la guerra. Esto otorgó un gran poder formal y real a su presidente, el coronel Juan Domingo Perón, ya que, desde aquí, él disponía de potestad sobre la formulación, análisis e implementación de medidas referidas al ordenamiento económico-social de la posguerra. Y, tercero, su aporte como insumo esencial y crítico para el diseño y puesta en marcha del Primer Plan Quinquenal, así como también de inspiración para leyes y medidas que caracterizarían los primeros años del peronismo en el poder.

En síntesis, el trabajo de De la Vega se constituye en un aporte original sobre el CNP, al mostrar de manera integrada el contexto económico y los debates previos que llevaron a su creación, así también como su propio accionar y producción. Destaca una serie de ideas y discusiones, desperdigadas en los primeros años de la década de 1940, que influyeron sobre la agenda de la planificación y marcha de la economía argentina que el organismo auspiciaría y que se plasmarán en las iniciativas del primer peronismo. Respecto de la formulación de políticas públicas y las trayectorias de sus miembros, resalta la importancia del CNP como un espacio de producción de información, formulación de iniciativas e incorporación de recursos humanos. Se constituye así en una suerte de “semillero” en donde sus funcionarios aprenden y se perfeccionan en los gajes del oficio de la función pública, el trabajo conjunto entre diversas reparticiones estatales y el manejo de grandes volúmenes de información, capacidades valiosas tanto para su posterior inserción en el aparato burocrático de la coalición peronista como para el propio Perón. Mediante el análisis de la propia documentación original del CNP, pone de manifiesto las continuidades entre los informes y relevamientos llevados a cabo por el organismo y los insumos, cifras e ideas que permitirán la gestación del Primer Plan Quinquenal. En definitiva, todos elementos que refuerzan la idea de una posible génesis alternativa del peronismo, previa al momento canónico de su origen “político” el 17 de octubre de 1945.

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