Artículo
América Latina después de las independencias: temas de historia comparada. Reflexiones a partir de ensayos de Jorge Gelman
Post independence Latin America: topics of comparative history. Reflections drawn from Jorge Gelman’s essays
América Latina después de las independencias: temas de historia comparada. Reflexiones a partir de ensayos de Jorge Gelman
Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, vol. Homenaje, Esp., pp. 171-175, 2022
Universidad de Buenos Aires

Recepción: 19 Marzo 2019
Aprobación: 30 Abril 2019
Resumen: Ensayo sobre los trabajos de Jorge Gelman en torno a los problemas historiográficos de Latinoamérica durante la primera mitad del siglo XIX.
Palabras clave: historiografía, América Latina, siglo XIX, biografías, Jorge Gelman.
Abstract: An essay drawn from Jorge Gelman's works on the historiography problems of Latin America in the first half of the 19th Century.
Keywords: historiography, Latin America, 19th Century, biography, Jorge Gelman.
Participar en una mesa en honor a nuestro querido Jorge Gelman constituye una experiencia algo extraña y contradictoria pues evoca, en primer término, un profundo dolor por la pérdida de un amigo y querido colega, al que no volveremos a ver, y vaya que lo quisiéramos volver a ver y escuchar, con ese estilo inimitable y amable suyo, de tranquilo discurrir y preguntarse sobre problemas de la historia argentina y latinoamericana que le interesaban descifrar. Pero decía que la posibilidad de evocar a Jorge aquí en este coloquio, con tantos de sus queridos colegas, también tiene un lado diferente y potencialmente fructífero en tanto permite volver a acercarse a su obra, múltiple y diversa, siempre llena de interrogantes y también de hipótesis sugerentes.
Quiero destacar en esta plática una preocupación suya en la que insistió en las ocasiones que tuvimos de conversar y en el transcurso de dos coloquios y la edición de dos libros que tuve la fortuna de compartir con él. Me refiero a dos reuniones que organizamos en Madrid un trío de historiadores bastante diferentes pero unidos en simpatías e intereses, Enrique Llopis, Jorge Gelman y este servidor, que dieron pie a un par de libros colectivos, en las que participaron un total de siete autores. Dicho sea de paso, estoy seguro de que eventualmente, Enrique Llopis querrá contribuir algún ensayo o comentario, si se arma una página web sobre la obra de Jorge, parecida a lo que se ha hecho para Juan Carlos Garavaglia, gran amigo suyo, en el sitio de la Universidad de Tandil.
Hoy quiero recordar, comentar y valorar una inquietud intelectual que Jorge fue planteando en varios momentos y textos, y muy especialmente en el primer ensayo del libro Latinoamérica y España. 1800-1850, un crecimiento económico nada excepcional, trabajo que Jorge tituló con el interrogante “¿Crisis poscolonial en las economías sudamericanas? Los casos del Río de la Plata y Perú”.
En este ensayo, Gelman aborda los retos planteados por los debates sobre el desempeño relativamente pobre de las economías latinoamericanas después de la independencia, al menos hasta mediados de siglo. Después de reseñar las diversas explicaciones que han ofrecido varias docenas de historiadores económicos y políticos, ofrece una hipótesis propia. Afirma que, si bien se produjo una relativa mejora en los en los términos de intercambio para América Latina por la caída más que proporcional de los precios de los bienes manufacturados que importaba, esta situación tuvo efectos contradictorios. Por una parte, podía resultar especialmente positiva para aquellas economías que lograban insertase en ese mercado mundial exportando productos con fuerte demanda a partir de la primera revolución industrial; agregaba que ello dependía mucho de una geografía favorable, que permitía contar con bajos costos de transporte para dichos bienes. En cambio, aquellas regiones o países que no lograron diversificar sus exportaciones –especialmente las mineras de Alto Perú, Perú y México– no se beneficiaron de las nuevas condiciones sino que tendían a producir pérdidas, ya que su tipo de economía más tradicional se vio “perturbado tanto por la crisis de algunos grandes mercados interiores como por la competencia de los bienes baratos de las economías industriales que ahora llegaban masivamente a los puertos americanos”. Gelman añade:
Sin mayores pretensiones de originalidad, nos parece que aquí reside un fenómeno clave en el éxito relativo de las distintas regiones americanas en el temprano siglo XIX. En este aspecto nos parece que las razones que permitieron a unos u otros adaptarse más o menos eficazmente en este nuevo esquema económico global, tienen más que ver con lo que se ha llamado lotería de bienes o la geografía que con factores institucionales, culturales o políticos. (p. 28)
En el resto del ensayo, Gelman centra su atención en ofrecer un contrapunto entre Argentina y Perú durante el período que se extendió entre 1820 y 1850 como casos diferenciados: la economía rioplatense volcada cada vez más “hacia afuera” y la altoperuana y peruana aferrada aún al modelo tradicional del “mercado interno colonial” (descrito y teorizado por Sempat, Garavaglia, Tandeter y otros) cuyo eje más dinámico se expresaba en la estrecha relación entre centros mineros y sus respectivos hinterlands, generando extensas vinculaciones mercantiles a través de un conjunto amplio de regiones andinas en Sudamérica.
Gelman deseaba extrapolar este modelo o esquema de contrastes al resto de Latinoamérica en el período y contribuyó a enriquecer el debate de los coloquios y los dos libros mencionados a partir de este enfoque. En mi opinión, el modelo requiere una mayor elaboración, y ofrece oportunidades para futuras investigaciones en historia comparada, pues en la práctica algunos de los supuestos requieren matizarse. Por ejemplo, puede observarse que una zona como la de Venezuela en los decenios de 1820 a 1860 no concuerda muy bien con el modelo del éxito de las regiones más abiertas de Latinoamérica, pues si bien tenía acceso directo al mar (y bajos costos de transporte), no resultó un caso de éxito exportador, sino al contrario, tendió a sufrir un estancamiento: las exportaciones de cacao –tan importante en la colonia– al igual que el añil, no se recuperaron con fuerza, y tampoco lo hicieron los cueros y productos ganaderos. Ello se debió en gran parte a la destrucción extraordinario muy prolongada, provocada por las guerras de independencia y las guerras civiles posteriores, que causaron entre otras cosas una disminución asombrosa del ganado, anteriormente floreciente.
A su vez, debería resaltarse la posibilidad de incluir algunos otros variables en el modelo que proponía Gelman, como es por ejemplo la esclavitud como base de los modelos más destacados de éxito exportador entre 1820 y 1870, lo que se observa en los casos de Cuba (con el increíble auge de las exportaciones de azúcar en ese período), o Brasil (el despegue del extraordinario boom del café), o moviéndonos a otros territorios, el auge enorme de las exportaciones del algodón en los Estados Unidos, desde principios del siglo XIX hasta la guerra civil en ese país. Puede recordarse que tanto Brasil como Cuba fueron los líderes en exportaciones en América Latina durante todo este período, tanto en volúmenes totales como en términos per cápita, tema que bien vale la pena atraer más estudios comparados.
En este sentido, quiero seguir insistiendo en la conveniencia de recuperar los temas planteados por Gelman, en particular su interés por explicar la variedad de experiencias y trayectorias de las economías latinoamericanas (sobre todo después de las independencias) lo cual nos habla de su interés por promover la historia comparada. Pienso que Gelman tenía mucha razón en señalar no sólo la importancia de distinguir entre diferentes realidades –locales, regionales y nacionales– sino también en el acercamiento a problemas analíticos que atañan tanto a la forma en que entendemos la historia económica, como a la economía en sí, en tanto fenómeno diverso y cambiante. La metáfora a la que aludo creo que se resume en el concepto de ritmos o, mejor dicho, de distintos ritmos de la vida economía en diferentes regiones, en este caso a través de la vasta y diversa geografía latinoamericana. En cierto sentido, diría que los problemas a los que aludía Jorge nos acercan a retos intelectuales que debiéramos discutir más a fondo en el futuro, por ejemplo, problemas que rebasan la ortodoxia del equilibrio y permiten vislumbrar algo más complejo: a ello se refieren algunos economistas cuando hablan de “equilibrios múltiples”, o problemas de “asimetrías”, o más particularmente de diferenciación regional.1 O sea, todo menos que “mercados perfectos”.
Ello es especialmente pertinente para los períodos que más le interesaban a Jorge estudiar, la época tardo/colonial y, sobre todo, los decenios que siguieron a la independencia, cuando se producen coyunturas de gran desequilibrio político y económico, junto con otras de mayor estabilidad. Es decir, si bien una de las reglas cardenales de la economía ortodoxa es el concepto del equilibrio–entre oferta y demanda, entre producción y consumo, entre activo y pasivo– la realidad histórica nos demuestra que el equilibrio no es todo, y que hay que incluir el análisis de cambios fundamentales que modifican el curso de las economías, sean militares, políticos y tecnológicos, transformaciones sociales, cambios en pautas de consumo, crisis financieras y también crisis o cambios ecológicas, todos los cuales pueden modificar el ritmo del desarrollo de la respectiva zona estudiada.
Ahora bien, no debemos olvidar que, si bien Jorge le entraba a los grandes debates, también tenía una notable predilección por aterrizar sus trabajos en lo concreto y en la reconstrucción de los datos y series económicas y sociales. En especial, consideraba que es especialmente difícil hacer comparaciones entre los países o regiones latinoamericanas en los decenios siguientes a la independencia por la relativa escasez de fuentes cuantitativas. Insistía por ello en la necesidad de hacer un gran esfuerzo por recuperar la información histórica y de precisar con números –con estadísticas arrancadas de los archivos o de otras fuentes primarias– las tendencias de la población, del comercio exterior, de la acuñación y la producción minera, de los diezmos y series sobre producción agrícola y ganadera, en esa época convulsa y compleja.
Es claro, por lo tanto, que su propuesta indicaba que se requerían más trabajos para poder elaborar estudios comparados más amplios. En particular, insistía en que todos los colegas debían realizar el mayor esfuerzo por procesar los datos esenciales y proporcionar estimaciones más confiables de población por zonas, exportaciones per cápita, producto bruto per cápita, así como estimaciones de la distribución del ingreso, tema que le venían atrayendo poderosamente en sus investigaciones del último decenio. Ello concuerda con las propuestas y métodos de trabajo de la gran síntesis que han realizado Luis Bertola y José Antonio Ocampo, en su Desarrollo económico de América Latina desde la independencia.
En mi opinión, estas propuestas de trabajo son convincentes en muchos sentidos, y merece la pena que los investigadores afines sigan caminando por esas anchas avenidas de reflexión y también por los más estrechos pero profundos caminos empírico/históricos que le interesaron a Jorge Gelman y sobre las que investigó y escribió tanto.
Notas