Resumen: La relevancia del periodismo de investigación ha aumentado recientemente. Este artículo analiza la producción científica sobre esta rama de la actividad periodística a través de los artículos (N=331) publicados entre 2000 y 2020 en revistas indexadas en Scopus. Se aplica para ello un análisis bibliométrico de productividad y rendimiento en el campo, así como un análisis sociométrico de su estructura conceptual (red de co-palabras) e intelectual (red de co-citación). Los resultados apuntan a una producción científica creciente al respecto pero que muestra rasgos de inmadurez, especialmente una dispersión en la autoría que indica que el periodismo de investigación no constituye aún una línea preferente en la disciplina. Además, la producción científica sobre el tema se concentra en revistas del área de Periodismo y no ha conseguido atraer aún la atención de otras disciplinas. Los principales temas identificados son el papel de las redes sociales como fuente y el impacto del periodismo de investigación en la vida democrática. Intelectualmente, la producción científica se apoya en estudios sobre la financiación del periodismo, los valores informativos tras la producción de noticias y el estudio de actores y estructuras históricas que influyen en su actividad.
Palabras-clave: Análisis de co-citas, Análisis de co-palabras, Análisis de referencias bibliográficas.
Abstract: Investigative journalism social relevance has grown recently. This paper analyses the scientific production on this branch of journalistic activity through articles (N=331) published between 2000 and 2020 in Scopus-indexed journals. A bibliometric study of productivity and performance in the field is carried out, as well as a sociometric analysis of the conceptual (co-word network) and intellectual (co-citation network) structure of the field. The results point to a growing production on the subject, but which shows features of immaturity, especially a dispersion in authorship that indicates that investigative journalism is not a preferred line of work in the discipline. Moreover, scientific production on the subject is concentrated in journalism journals and has not managed to attract the attention of other disciplines. The main topics identified are the role of social media as a source and the impact of investigative journalism on democratic life. Intellectually, the scientific production is supported by studies on the financing of journalism, the journalistic values behind news production and the study of actors and historical structures that influence its activity.
Keywords: Co-citation analysis, Co-word analysis, Reference citation analysis.
ORIGINAL
Periodismo de investigación: análisis bibliométrico, conceptual e intelectual (2000-2020)
Investigative journalism: bibliometric, conceptual and intellectual analysis (2000-2020)
Recepción: 07 Enero 2022
Recibido del documento revisado: 16 Mayo 2022
Aprobación: 07 Julio 2022
El periodismo de investigación está experimentado un renacimiento en el ecosistema de medios de los últimos años (Schmitz Weiss et al., 2017). Investigaciones periodísticas recientes como los Pandora Papers han demostrado que es posible ejecutar grandes trabajos por parte de centenares de periodistas de todo el mundo gracias a las nuevas tecnologías (Monteiro, 2022). En este sentido, los movimientos de datos abiertos, las leyes de acceso a la información pública, las herramientas de minería de datos y el software de trabajo colaborativo permiten que los periodistas de investigación trabajen de un modo más eficiente (Houston, 2010; Heft; Alfter; Pfetsch, 2019). Otra muestra del florecimiento de esta especialización periodística se observa en las nuevas organizaciones, fundaciones y pequeños medios de comunicación que han surgido en los últimos años enfocados exclusivamente a este tipo de periodismo (Houston, 2010; Palau-Sampio, 2020).
Pese a que la labor de investigación, entendida como verificación y análisis, es intrínseca al ejercicio periodístico (Pereira, 2010), se ha demostrado que el periodismo de investigación es una modalidad con unas características e identidad propias (Parra Valcarce, 2017). Esta especialización periodística es una piedra angular de cualquier sistema democrático porque su meta es sacar a la luz hechos de gran interés público que permanecen ocultos y que sin la labor profesional del periodista no podrían ser desvelados (Waisbord, 2001; Garcés; Arroyave, 2017; Martínez-Sanz; Durántez-Stolle, 2019).
En el ámbito académico no existe consenso a la hora de establecer una única definición del periodismo de investigación (Stetka; Örnebring, 2013; Gerli; Mazzon; Mincigrucci, 2018). Existen dos grandes corrientes sobre cuál debe ser su significado. Una de ellas considera que lo que define a esta modalidad periodística es el método de trabajo que utilizan los periodistas para obtener la información, diferente al de otras especializaciones (Richards; Josephi, 2013; Ullmann; Honeyman, 1983). En cambio, la otra corriente teórica sostiene que lo relevante y lo que aporta identidad a este tipo de periodismo es que se focaliza en denunciar los abusos de poder y las irregularidades gubernamentales (Waisbord, 2000; Protess et al., 1991).
Dada la importancia actual del periodismo de investigación en los últimos años, resulta de interés conocer si ese protagonismo en la sociedad ha tenido su impacto en el ámbito académico, es decir, si es una especialidad periodística con relevancia social y, al mismo tiempo, científica. Para averiguarlo, este estudio plantea un análisis bibliométrico de su producción científica en los últimos veinte años.
La pertinencia de la bibliometría para el análisis del periodismo de investigación se traduce en la abundancia de este tipo de estudios desde enfoques heterogéneos: algunos han abordado la presencia del periodismo en las revistas científicas History of Journalism & Mass Communication Educator (Gearhart; Cho, 2020), Media Research (Romić; Mitrović, 2018) y Chasqui (Figaro, 2018), otros han puesto el foco en investigaciones relacionadas con el ámbito educativo del periodismo (Sánchez-García et al., 2019; Redondo; Sánchez-García; Etura, 2017) o en nuevos fenómenos como los e-sports (Carrillo-Vera, Aguado-Terrón, Gómez-García, 2018) y otros se han dedicado al estudio de la producción científica sobre el área del periodismo en el contexto brasileño (Meditsch; Guerreiro, 2020; Rocha; Zauith, 2016), en su relación con los social media (Segado-Boj, 2020; Quevedo Redondo; Antona Jimeno; Vicent-Ibáñez, 2022), la verificación de noticias (Said-Hung; Merino-Arribas; Martínez, 2021) o especialmente focalizada en el periodismo ambiental (Barranquero; Marín, 2014).
Relacionado con los estudios bibliométricos anteriores, en los últimos quince años se han publicado más de una treintena de revisiones sistemáticas sobre Periodismo, que se pueden agrupar en las siguientes grandes categorías temáticas:
El periodismo online (nuevos formatos, aplicación de la inteligencia artificial, periodismo móvil o educación universitaria en innovación periodística).
La profesión periodística (perfiles, competencias profesionales o la salud de los periodistas).
Estudios enfocados a determinadas zonas geográficas (México, Sur Global, Estonia o Polonia).
Especializaciones periodísticas.
Otros temas (estudios comparados, pensamiento de teóricos de la Comunicación, investigaciones sobre la producción de determinadas revistas, fake news, etc.).
Dentro de la categoría de las especializaciones periodísticas, en la que se enmarca el objeto de estudio de la presente investigación, se han abordado revisiones sistemáticas sobre el periodismo narrativo (Van Krieken; Sanders, 2021), el periodismo constructivo y de soluciones (Lough; McIntyre, 2021), el periodismo ambiental (Balbé; Loose, 2020) y el periodismo científico (González-Pedraz; Campos-Domínguez, 2015).
Teniendo en cuenta todo lo anterior, se observa cómo hasta el momento no se ha desarrollado ninguna investigación desde un punto de vista bibliométrico sobre el periodismo de investigación. Por ello, en este estudio se marca como objetivo principal analizar la producción científica sobre periodismo de investigación en los últimos veinte años. Para alcanzarlo, se plantean las siguientes preguntas de investigación (PI):
PI 1: ¿Cómo ha evolucionado la producción científica del área y qué actores (autores, países y revistas) han publicado un mayor número de trabajos?
PI 2: ¿Cuáles son los estudios, autores, revistas y países de referencia en el área?
PI 3: ¿Cómo se configura la estructura temática (red de co-palabras) del área?
PI 4: ¿Cómo se constituye la estructura intelectual (red de cocitación) del área?
Se ha recuperado de la base de datos Scopus la información de todos los artículos publicados entre 2000 y 2020 (ambos incluidos) que mencionaban en su título, resumen o palabras clave los términos “investigative journalism” o “investigative reporting” (N=331). Se ha usado Scopus por su mayor cobertura de Ciencias Sociales y de documentos en lengua no anglosajona frente a Web of Science (Mongeon; Paul-Hus, 2016), al igual que otros estudios bibliométricos sobre periodismo y comunicación (Chaudhari; Pawar, 2021; Segado-Boj; Prieto-Gutiérrez; Quevedo-Redondo, 2021; Segado-Boj; Gómez-García; Díaz-Campo, 2022).
Los datos se descargaron el 12 de julio de 2021. Posteriormente, uno de los autores del estudio homogeneizó de manera manual las referencias y las palabras clave. De este modo se armonizó el uso de términos sinónimos (por ejemplo, “Young” y “Youth”) y variables en el modo de citar un mismo trabajo.
A partir de esta información se identificaron los actores más relevantes en términos básicos de productividad y rendimiento. La productividad cuantifica el número de documentos publicados, mientras que el rendimiento se refiere a la cantidad de citas recibidas por un documento o colección de documentos. Cuanto más se cita un documento, más relevante resulta dentro de la disciplina (Gutiérrez-Salcedo et al., 2018).
Para representar la estructura conceptual e intelectual del campo, se han empleado redes de co-palabras y de cocitación (Segado-Boj; Martín-Quevedo; Fernández-Gómez, 2021). La red de co-palabras (Figura 1) visualiza la co-ocurrencia de palabras clave, la frecuencia en la que dos o más palabras aparecen juntas en un mismo documento (Aparicio; Iturralde; Maseda, 2019). La red de cocitación (Figura 2) representa la frecuencia en la que dos trabajos son citados en un mismo documento posterior (Small, 1973).


La información bibliográfica se convirtió en redes mediante el software VosViewer. Las Figuras 1 y 2 se generaron mediante Pajek. Esta representación de las figuras ha seguido un criterio de reducción atendiendo a principios de representatividad. La Figura 1 muestra solo las relaciones entre palabras clave que han aparecido de manera conjunta un mínimo de tres ocasiones. La Figura 2 muestra solo aquellas referencias que han sido citadas al menos en seis ocasiones.
Los nodos en la Figura 1 corresponden a las palabras clave y en la Figura 2, a referencias. En ambos gráficos las líneas que conectan los vórtices representan una co-ocurrencia y el tamaño de cada vórtice es proporcional a su frecuencia de aparición (los nodos más grandes corresponden a referencias más citadas o a palabras clave más empleadas).
El color de cada nodo en las Figuras 1 y 2 corresponde a las comunidades identificadas mediante el algoritmo de Lovaina (engrosamiento multinivel, refinamiento sencillo, parámetro de resolución = 1, número de reinicios aleatorios = 1, número máximo de niveles en cada iteración = 20, número máximo de repeticiones en cada nivel = 50). Estas comunidades o clústeres consisten en grupos de nodos que tienden a relacionarse de manera habitual entre ellos (Newman, 2001).
La producción científica sobre periodismo de investigación varía desde los 4 artículos publicados en el 2000 a los 42 aparecidos en 2020. Este dato supone un aumento total del 1050% en todo el periodo, con una tasa de incremento interanual del 128%. La Tabla 1 ofrece datos sobre el incremento agrupado en diferentes periodos.
De los 497 autores identificados, 460 (el 92,5%) solo ha publicado un único documento. Del 7,5% restante, 27 (el 5,4%) han publicado dos artículos, seis autores (un 1,2%) han publicado dos documentos y solamente cuatro autores (0,8%) han firmado cuatro trabajos. La Tabla 1 enumera los autores más productivos sobre el tema.
Por origen, la producción científica sobre periodismo de investigación se concentra en instituciones radicadas en el ámbito anglosajón. El resto de naciones más productivas no anglosajonas pertenecen al ámbito europeo (Tabla 1). En cuanto a las fuentes, la mayor parte de artículos han aparecido en revistas específicas sobre Periodismo, como detalla la Tabla 1.

Los artículos en la muestra han sido citados un total de 2959 ocasiones, lo que supone una media de 8,94 citas por documento (sd=18,8). Si se promedia la edad académica del documento dividiendo las citas por los años transcurridos desde que se publicó el artículo, el promedio desciende a 1,05 (sd=2,78). 86 documentos (el 26%) no han sido citados en ninguna ocasión.
En cuanto al contenido de los artículos más citados, la mayor parte de los 10 artículos con más citas se orienta a aspectos de periodismo computacional o de datos (Tabla 2).

De nuevo, las revistas más citadas pertenecen al ámbito del Periodismo, aunque aparecen títulos del área general de Comunicación (New Media & Society, Media, Culture & Society) y de otras disciplinas como las Ciencias Políticas (American Journal of Political Science) o la sociología (International Journal of Sociology and Social Policy). Del mismo modo, los países del área anglosajona y europea acaparan la mayor parte de citas. Por el contrario, solo dos autores (Ester Appelgreen y Jingrong Tong) aparecen simultáneamente entre los investigadores más productivos y más citados sobre el tema.
Las palabras clave más frecuentes hacen referencia al periodismo de investigación, seguidas por los conceptos genéricos de periodismo y, a una mayor distancia, los medios de comunicación de masas (ver Tabla 3). Las siguientes palabras clave más habituales descienden a frecuencias inferiores al 5% y hacen referencia a aspectos más concretos como la corrupción, las fuentes o el periodismo de datos.

Dentro de la red de co-palabras, la detección de comunidades reconoce cuatro clústeres diferentes (Figura 1). El más amplio de ellos (representado en azul) presenta una serie de conceptos y términos prácticamente inconexos entre sí y solo conectados al concepto general de periodismo de investigación. En él se encuentran temas tan diversos como marcos teóricos (agenda setting o framing), facetas de la disciplina (historia del periodismo, derecho de la comunicación), aspectos metodológicos (estudios de caso, análisis de contenido, encuestas), entornos geográficos (América Latina, China, Australia) o términos procedentes de otras disciplinas como la Ciencia Política (política, interés público etc.). No obstante, como se ha señalado, estos términos apenas muestran vínculos entre sí.
El siguiente clúster (verde) se organiza en torno a las ideas de periodismo y medios de comunicación, mientras que los conceptos de “democracia” y “corrupción” aparecen en su periferia.
La comunidad morada se centra en las fuentes, que aparecen vinculadas a las tecnologías digitales (internet y redes sociales).
Un cuarto clúster (amarillo) relaciona en una díada los términos “premio Pulitzer” y “Estados Unidos”.
Las referencias más citadas alternan (Tabla 3) trabajos específicos sobre el periodismo de investigación (Ettema; Glasser, 1998; De Burgh, 2008) y en contextos concretos (Aucoin, 2005; Waisbord, 2000) con trabajos clásicos desde un enfoque más amplio de la actividad periodística (Hallin; Mancini, 2004; Kovach; Rosentiel, 2001).
El análisis de la red de cocitación identifica un clúster (en azul) formado esencialmente por obras genéricas sobre el periodismo de investigación (De Burgh; Bradshaw, 2000) y otras centradas en la sostenibilidad y financiación de la actividad (Houston, 2010; Kaplan 2013; Stetka; Onerbirng, 2013), que se complementa en su periferia con obras metodológicas (Krippendorff, 2004), sobre el contexto general del periodismo contemporáneo (Meyer, 2004) y de manera desconectada, con trabajos sobre la opinión pública (Herman; Chomsky, 1988; Habermas, 1989) (Figura 2).
Otra comunidad (representada en amarillo) incluye obras sobre los valores periodísticos, ya sea desde la óptica específica del periodismo de investigación (Bacon, 2006; Ettema; Glasser, 1988; Protess et al., 1991; Waisbord, 2000) como desde otra perspectiva más general (Tuchman, 1978; Hallin; Mancini, 2004).
Finalmente, el clúster morado combina obras específicas sobre la historia y la evolución del periodismo (Aucoin, 2005; Feldstein, 2006; Tong; Sparks, 2009) y sobre la relación con las fuentes (Feldstein, 2007). Esta comunidad puede interpretarse como un conjunto de obras que analizan los actores que moldean la actividad periodística.
El periodismo de investigación como subdisciplina dentro del Periodismo muestra alguna evidencia de madurez como el aumento en su productividad, cuya tasa de crecimiento interanual supera incluso la de algunas otras subdisciplinas emergentes dentro del área como es el periodismo y las redes sociales (Segado-Boj, 2020) y en el relativo rendimiento de sus documentos. No obstante, existen varios indicios de una relativa inmadurez.
Uno de estos indicios consiste en la dispersión en la autoría, ya que menos de un 10% de los autores publica más de un documento sobre el tema. Se apuntaría así que el periodismo de investigación no es un objeto de estudio preferente dentro de la disciplina y que constituye una vía secundaria de producción para los investigadores.
La producción procede del ámbito anglosajón, europeo y occidental, mientras se ignora la periferia. El mismo fenómeno ocurre respecto a las citas, que son recibidas por documentos firmados por autores occidentales. En este sentido, el periodismo de investigación adolece del mismo sesgo occidental que el Periodismo y la Comunicación como disciplinas más amplias.
Por otro lado, la producción se concentra en revistas específicas sobre Periodismo. Se trata así de un asunto que no ha trascendido aún el interés de la materia y que apenas produce otros documentos en disciplinas anexas, pese a las citas obtenidas por revistas de áreas tangenciales como la Ciencia Política o la Sociología.
La estructura conceptual también señala una dispersión de intereses, ya que las palabras clave sobre asuntos específicos apenas superan el 4% en aquellos casos más frecuentes. El análisis de la red de co-palabras apunta en ese sentido al dibujar un conjunto de temas débilmente unidos entre sí. Apenas se han identificado tres comunidades de documentos especializados: una dedicada al estudio de casos de investigaciones galardonadas con el premio Pulitzer, otra sobre el papel de las redes sociales como fuentes y otra que explora el papel del periodismo de investigación y los casos de corrupción y la democracia. Conceptualmente, la producción científica sobre periodismo de investigación se define más en torno a los asuntos sobre los que se investiga (Protess et al., 1991; Waisbord, 2000) que sobre los procesos empleados para la extracción de datos (Ullmann; Honeyman, 1983; Richards; Josephi, 2013).
A su vez, la estructura intelectual señala tres grandes bloques sobre los que se construye intelectualmente el campo: una preocupación por la financiación del periodismo de investigación, otra inquietud por los valores en los que se basa y otra comunidad alrededor de la evolución histórica y los actores que condicionan el ejercicio de este periodismo, con especial énfasis en el papel de las fuentes.
Como prospectiva, el artículo abre la posibilidad a un posterior análisis de contenido que identifique si el predominio de los estudios occidentales implica también un desplazamiento del objeto de estudio hacia esa zona geográfica. La presencia entre los artículos más citados y de mayor presencia en las referencias de trabajos sobre casos no occidentales (Waisbord, 2000) abre la pregunta de hasta qué punto la disciplina ha ignorado efectivamente el contexto no occidental, considerando la postura de Hanitzsch (2019) que indica que la falta de reconocimiento a la producción científica de los no occidentales se muestra por la forma en la que distribuye y reconoce el contenido académico.
Asimismo, futuros análisis de contenido podrían analizar la influencia de los núcleos conceptuales y temas identificados y comprobar el rendimiento de cada uno de ellos.
Correspondencia a: F. SEGADO-BOJ. E-mail: fsegado@ucm.es.




