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La relación del infante con el adulto y sus implicancias en educación infantil chilena. Una revisión bibliográfica
The relationship between the infant and the adult and its implications in Chilean early childhood education. A bibliographic review
Espacios en blanco. Serie indagaciones, vol. 2, núm. 35, pp. 163-178, 2025
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires

Artículos



Recepción: 01 Agosto 2024

Revisado: 18 Noviembre 2024

Aprobación: 16 Diciembre 2025

DOI: https://doi.org/10.37177/UNICEN/EB35-438

Resumen: El artículo tiene como objetivo analizar a través de una revisión bibliográfica, la relación que tiene el infante con el adulto y la función que cumple el tono y emoción en este vínculo. Las fuentes de datos utilizadas como referencia son Scielo, Google scholar y Pro quest Academic, además de bibliografía específica y documentos ministeriales de Chile, donde se identifican dos líneas de desarrollo: a) las ideas de Wallon y Winnicott acerca de la función del adulto en la relación y emocionalidad del niño y b) las ideas de la pedagogía Pikler y sus implicancias en las Bases Curriculares de Educación Parvularia (2018) del nivel sala cuna. Donde resulta la importancia de la relación niño-adulto por medio del diálogo tónico y los ambientes apropiados, además del énfasis al desarrollo autónomo y libre en sala cuna, si bien no se especifica una metodología a utilizar, esto queda a criterio de las educadoras.

Palabras clave: corporeidad, diálogo corporal, sala cuna, pedagogía, desarrollo evolutivo.

Abstract: The article aims to analyze, through a bibliographic review, the relationship that the infant has with the adult and the function that tone and emotion fulfill in this bond. The data sources used as reference are Scielo, Google scholar and Pro quest Academic, in addition to specific bibliography and ministerial documents from Chile, where two lines of development are identified: a) the ideas of Wallon and Winnicott about the role of the adult in society. relationship and emotionality of the child and b) the ideas of Pikler pedagogy and its implications in the Curricular Bases of Early Childhood Education (2018) at the nursery level. Where it appears, the importance of the child-adult relationship through tonic dialogue and appropriate environments, in addition to the emphasis on autonomous and free development in the nursery, although a methodology to be used is not specified, this is at the discretion of the educators.

Keywords: corporeality, corporal dialogue, nursery, pedagogy, evolutionary development.

Introducción

El desarrollo infantil es un proceso dinámico, sumamente complejo, que se sustenta en la evolución biológica, psicológica y social; lo cual constituye el desarrollo psicomotor, comenzando como los primeros desafíos para el lactante, el de lograr la regulación de todos sus estados fisiológicos y emocionales (R. de Schejtmany Vardi, 2018) y con ello incluir los procesos psicológicos y sociales, lo que al constituirse de manera mal integrada puede generar perturbación en el desarrollo general del bebé, en la integración en su familia y a largo plazo intensificar malos vínculos de apegos (Cerda, 2011). En este proceso el lactante es totalmente dependiente y paulatinamente, se transforma en un ser autónomo, independiente, con participación, opinión y pensamiento propio, de manera tal que interviene activamente en el entorno donde vive (Puente et al., 2020). De lo cual, el adulto referente pasa a ser la figura mediadora para lograr generar las condiciones favorables hacia una crianza respetuosa, dejando una huella positiva, tanto física y psíquica, donde el lactante se descubre teniendo conciencia de su propio cuerpo asimilando mejor el mundo que lo rodea. De acuerdo a esto, se comprende que la etapa de la infancia es el periodo más significativo en la formación de las personas.

La base fundamental del desarrollo a nivel integral del bebé es el cuerpo y el movimiento, ya que le permite ir adquiriendo nuevos conocimientos y aprendizajes a partir de él. Para lograr esto de una manera positiva y óptima es necesario que exista un ambiente enriquecedor y propicio, además de un adulto cuidador que actúe como facilitador de su aprendizaje. Como señala Moreno Aponte y Vila Merino (2022), “el cuerpo presente del mundo de la cotidianeidad es innegable y habita junto a cualquier alteración. Cuando ocurre un cambio de percepción del cuerpo propio y de los otros, mediado por situaciones sociales como las nombradas anteriormente, se asiste al acontecimiento de la modificación de las relaciones humanas” (p. 403).

Al conectar lo anteriormente citado, con el documento de Chile Crece Contigo (2012), sobre Orientaciones técnicas para las modalidades de apoyo al desarrollo infantil: Guía para los equipos locales, se puede interrelacionar lo descrito, sobre la importancia de cambiar los conceptos sobre las nuevas miradas de la estimulación, que dé cabida a considerar a los bebés como seres que tienen sus tiempos y espacios para poder ir desarrollando sus propias habilidades de aprendizaje desde el nacimiento hasta los primeros años de vida, de acuerdo a sus cambios personales de percepción corporal pero que son mediadas por las situaciones sociales. Según este documento, existen muchas relaciones como lo cita la metodología pikleriana, las cuales muchas de estas ideas están formando parte del currículum en la primera infancia. Es por ello, que, al leer las siguientes palabras, “Todo empieza por la espalda” (Beneito, 2012, p. 2) parece que es solo una parte de nuestro cuerpo, pero tantos estudios e investigadores han mencionado que es la base de como un bebé puede iniciar su desarrollo en todas sus áreas, siendo nosotros los adultos, los responsables de brindar ese apoyo y entorno óptimo para lograr así su crecimiento. Cuando hablamos de "conocimiento del cuerpo" por parte del niño y la niña, nos referimos, de acuerdo con Tasset (1980), a que el niño/a tome conciencia de la existencia de las diferentes partes del cuerpo y de las relaciones que éstas tengan, de manera estática o en movimiento, con el mundo externo.

La educación infantil es la etapa educativa que tiene como objetivo fortalecer y potenciar al máximo las habilidades cognitivas, sociales, lingüísticas, emocionales y motrices de los niños. Este desarrollo integral, es un proceso holístico e interactivo en el que interactúan las familias y las instituciones educativas. Todo lo que se haga o deje de hacer sobre los aprendizajes del niño, repercutirán a lo largo de toda su vida, es importante comprender que cada individuo tiene tiempos y ritmos distintos de maduración y desarrollo.

El siguiente artículo desea colocar de manifiesto la relación del infante con el adulto referente y cómo las funciones del tono y la emoción generan estos vínculos primordiales en el bienestar, seguridad corporal, estabilidad y regularidad al ritmo diario de vida. En consecuencia, se pretende plantear esas implicaciones generadas en los ambientes de aprendizajes, y que son reguladas por la capacidad que tiene el adulto de conectarse con el infante en su círculo personal.

Metodología

El estudio corresponde a una revisión de la literatura, donde a través de un análisis literario, entre documentos ministeriales educativos y de salud chilena, artículos de investigación, bibliografía específica del área, tesis, se recopila información de investigaciones primarias y secundarias con el fin de responder a un propósito y/o preguntas de investigación (Zawacki-Richter et al., 2020). La idea central es la identificación, localización y análisis de documentos que tienen información relevante con el tema a investigar (Cardona, s. f.), donde el objetivo es encontrar y situar el estudio en el contexto real y el vínculo con la teoría existente en distintas bases de datos.

La estrategia de búsqueda consistió en la revisión de fuentes secundarias: libros de textos, documentos ministeriales, monográficos u otros, los que fueron analizados y organizadosa través del trabajo de dos investigadores (NVC y CFC) quienes poseen vasta experiencia en este tipo de enfoque. Además, se trabajó con la localización de las fuentes primarias, que se adhieren a artículos originales e informes de investigación, para ello se utilizaron operadores boolenanos, “OR” para unir conceptos de un mismo constructo, mientras que “AND” separó grupos de conceptos, lo que permitió obtener una cadena de búsqueda adecuada con los siguientes conceptos “tono, emoción, diálogo corporal, bebés”.

La ecuación se ingresó a tres bases de datos (Google Scholar, Pro quest academic y Scielo), para identificar artículos que busquen la relación existente entre el tono y la emoción, y cómo la constante interrelación de ambos conceptos delimita y nutren el término cuerpo, con el propósito de obtener artículos que incluyeran los conceptos en su título, resumen y/o palabras clave. Se amplió la búsqueda en los documentos oficiales entregados por el Ministerio de Educación, de Salud y Desarrollo Social del país (Chile).

La selección de los artículos de revisión a incluir estuvo a cargo de tres revisores independientes (NVC, CFC y TGP) y los artículos se excluyeron si cumplían criterios de exclusión específicos predefinidos (tabla 1). La recolección de información estuvo a cargo del mismo equipo, al cual se unieron dos investigadores que contribuyeron en las siguientes etapas (MFC y FPF). De esta manera, se establecieron tres momentos que se describen a continuación. En primer lugar, se efectuó una revisión independiente de título y resumen para cada estudio, con énfasis en los criterios de la tabla 1, por tanto, los reportes que no se ajustaron a ellos fueron eliminados.

Tabla 1
Criterios de inclusión y exclusión

elaboración propia.

En la segunda etapa, se procedió a descargar los artículos para continuar el escrutinio según criterios de selección. Cada artículo se leyó en extenso de forma independiente por los miembros del equipo, para así obtener información de interés sobre el marco teórico, metodología, resultados, discusión y conclusión. Esto último, se realizó con apoyo de un texto sobre metodología de la investigación (Johnson y Christensen, 2019).

Finalmente, como parte de la tercera etapa, se procedió al análisis de información, rescatando lo encontrado en las fuentes primarias con lo descrito en las fuentes secundarias, para así, registrar toda la información encontrada que tienen como principal función presentar la información de aquellos estudios que dan respuesta al objetivo y preguntas de investigación.

Resultados

La tabla 2 y 3 muestra el número de registros ubicados en la etapa de identificación que corresponde a fuentes de información primaria y secundaria, que responden al objetivo de la investigación. En los estudios y bibliografía, se detallan todos aquellos documentos necesarios para poder trabajar desde el conocimiento establecido, (1) la teoría y (2) lo estipulado en artículos, para así profundizar en el conocimiento y potenciar la credibilidad de la investigación.

Tabla 2
Descripción general de las fuentes primarias analizadas

elaboración propia.

Tabla 3
Descripción general de las fuentes secundarias analizadas

elaboración propia, extraída de distintas fuentes entregadas del internet para extraer la importancia de cada documento.

Discusiones

Importancia del cuerpo, tono y emoción en la infancia y el rol del adulto

¿Será importante potenciar el desarrollo integral de cada niño, tanto en el aspecto motriz, lenguaje, social y cognitivo de forma simultánea? Condemarín et al. (2003) establecen que: “es difícil ponderar la importancia de cada factor en particular, debido a que ninguno opera de forma aislada” (p. 33). De lo cual, cada una de estas áreas, es fundamental en el desarrollo de la primera infancia, para garantizar de forma transversal una adecuada estimulación desde el ámbito familiar como el educativo. Para Duarte et al. (2018) “es visible la falta de políticas y de acciones dirigidas a los niños menores de tres años. Esta situación es muy preocupante, en tanto la literatura ha mostrado que esta edad es fundamental para el futuro desarrollo del niño, y por supuesto del sujeto que representa en la sociedad” (p.114).

En este proceso, los adultos referentes deben ser capaces de brindar una adecuada estimulación y/o atención que ayuden a potenciar al máximo cada una de las habilidades del infante. La paternidad activa, la cual se inicia desde la gestación, beneficia tanto el desarrollo integral del niño y la niña como a la familia que acompaña el proceso. La base para facilitar un adecuado desarrollo íntegro del niño se sustenta en la creación de ambientes seguros, de confianza y facilitadores durante la primera infancia. En este proceso, la familia debe ser capaz de generar un apego seguro con su hijo(a) donde prime el respeto y la autonomía del niño(a). Desde la psicología, la teoría del apego presenta varias aristas surgidas en la relación maternante y de diálogo corporal que se produce entre el niño(a) con el principal cuidador. Vargas et. al en Melendez, 2003, afirman que:

El apego consiste en la vinculación afectiva, estable y consistente que se establece entre un niño y su cuidador, como resultado de la interacción entre ambos. La ausencia de estimulación y atención durante los primeros tres años de vida trae consecuencias para el desenvolvimiento adulto de la persona, provocando alteraciones en el desarrollo emocional, intelectual, lingüístico, social y físico (p. 73).

Tener un ambiente propicio, seguro y adultos que quieren acompañar y permitir esta relación facilitadora establecerá una parte esencial en la formación integral de los niños y niñas, ahora bien, ¿qué sucede si se fomenta una atmósfera emocional inadecuada por parte del adulto referente?, ¿puede incidir negativamente en la formación de los niños? El ambiente en sí potencia las posibilidades de desarrollar las áreas propias de cada ser humano, que tienen que ver con el autoconocimiento. Un ambiente inadecuado dificultará las posibilidades de conocimiento corporal, la proyección con las otras personas, la adecuación con los objetos y su constante relación entre los tres entes; a la vez dificultará el reconocimiento de conceptos motrices como lateralidad, las nociones espaciales que son una ayuda importante para elaborar el esquema corporal (Condemarín et al. 2003).

El adulto referente debe ser capaz de acompañar el proceso de aprendizaje, siempre respetando los hitos evolutivos, intereses y la autonomía de los infantes, ya que su influencia en el desarrollo saludable de las habilidades de los niños y niñas transciende más allá de lo perceptible. Un hogar disruptivo puede afectar considerablemente la vida de un niño(a), de lo cual, la atmósfera emocional es fundamental en el desarrollo de estos ambientes de aprendizaje, con ello la alteración en la calidad de las interacciones entregada por tensiones interpersonales de los miembros de la familia, algún tipo de enfermedad, las limitaciones económicas o el excesivo trabajo de los padres, impedirá los reales tiempos para un ambiente propicio en donde existan espacios acordes para cada niño y niña.

Abordar el rol del adulto desde las investigaciones de Winnicott quien enfatiza en los cuidados que deben presentarse, considerando al adulto referente como el agente principal del ambiente, y no como parte de él, es importante en los primeros años de vida. Con ello, se espera que genere en el ambiente un factor tranquilizador, desde una mirada envolvente para conformar los cuidados importantes que se deben trabajar en este espacio (Beneito, 2012).

En ocasiones, para las familias resulta complejo poder instaurar estos ambientes, debido a los diversos cambios que se han producido en la sociedad, en las políticas públicas y en el concepto mismo de familia, donde antiguamente el rol de la madre era responsabilizarse de los hijos, mientras que la función del padre se centraba en proveer el sustento económico, cada uno de estos elementos han generado importantes cambios a la hora de abordar la crianza. La igualdad de derechos entre varones y mujeres ha dado un lugar de gran debate a nivel mundial, así lo expresa el Ministerio de Trabajo, empleo y seguridad social (2015) en donde el rol de la mujer no sólo recae en temas de aspectos del hogar o labores de casa, sino que además ingresa a contribuir económicamente en aspectos de sustento en la estructura familiar, en donde el impacto directo ha recaído en los niños y niñas, siendo las guarderías, el televisor, los abuelos o escuelas, que han asumido el rol de cuidador.

A pesar de estos cambios en la sociedad, autores como Wallon, Winnicott y Pikler sostienen la importancia de un cambio de actitud por parte del adulto, que a pesar de no poder estar del todo presente, si debe tener la capacidad de brindad espacios de calidad para el desarrollo óptimo de los niños y niñas. En base a esto, Pikler (1985) declara que “el adulto debe manifestar paciencia, consideración y dulzura en sus relaciones con el niño y evitar manipularle, meterle prisa e intervenir intempestivamente en la aparición y el desarrollo de sus funciones. La actitud no intervencionista no es, pues, una actitud puramente negativa” (p.13).

El niño está orientado a lo social desde antes de nacer y tiene la necesidad del otro, esa debilidad o inmadurez le da al menor la dimensión social ya que es incapaz de efectuar nada por sí mismo, el recién nacido es manipulado por otro y sus primeras actitudes toman forma a través del movimiento del otro. El bebé y el adulto referente se encuentran en relación desde el inicio y son las emociones y las fluctuaciones tónicas las que impulsan al niño al mundo social (Wallon, 1975).

Según Pikler (citado en Beneito, 2012), es el mismo bebé el que le da un sentido a su motricidad generando: la motricidad autónoma, encontrando por sí mismos y sin que les sean enseñadas, las diferentes posturas y los nuevos desplazamientos, pudiendo utilizar su cuerpo y el movimiento para transmitir un mensaje o emocionalidad, siendo un mediador de palabra. De acuerdo con la metodología pikleriana, crear un sistema de cuidado único favorecerá las relaciones interpersonales entre el lactante y el adulto, donde los momentos cotidianos como el aseo, la lactancia, el juego, la alimentación y/o el vestir generarán un ambiente de atención e intimidad que privilegian el vínculo afectivo y efectivo con el niño(a). Entonces Pikler (1985) advierte que la ayuda que entrega el adulto referente en el desarrollo del niño consiste en determinar una organización certera del entorno, adecuando las necesidades que se observan en cada etapa, lo que conlleva un principio educativo esencial para poder reconocer la naturaleza de cada función.

“El niño es un ser genética y biológicamente social” de acuerdo con Beneito (2012, p. 2), por lo mismo se debe estudiar y analizar el papel de la emoción y el rol del otro (adulto) en el proceso de relación y comunicación, puesto que el adulto referente resulta ser en los primeros años de vida el contacto directo con el exterior y juega un papel predominante en el desarrollo integral del niño y la niña. Por lo tanto, la estabilidad y equilibrio emocional de los bebés son responsabilidad de la cuidadora y/o adulto a cargo. En este sentido se debe priorizar que el adulto sea constante en su interacción con el infante y que mantenga rutinas diarias en todo el quehacer con el bebé. Esto tendrá como resultado que todo el aprendizaje sea más significativo puesto que estará íntimamente ligado a la emoción que se logra, es decir, que este aprendizaje perdurará en el tiempo si la emoción juega un rol importante puesto que la emoción es el preludio del razonamiento: la emoción une en el niño desde el principio de la vida, la propia receptividad, la motricidad y las relaciones con el mundo que lo rodea.

Según Chile Crece Contigo (2012), el adulto debe tener la función de acompañamiento, brindándole un ambiente confiable y seguro, favoreciendo el dominio gradual en el niño(a) de habilidades cognitivas, motoras, socio-emocionales y comunicacionales, a través de estrategias que permitan al niño(a) la exploración autónoma de un ambiente enriquecido (física y de interacción) en donde se encuentran estímulos apropiados para desplegar y consolidar sus capacidades, de acuerdo a su propio ritmo de desarrollo y sus características individuales. Las primeras actitudes del niño se dan gracias a la relación de este con el otro y con el ambiente que lo rodea. El menor puede lograr su completo despliegue gracias a la relación significativa que mantiene con el entorno. La presencia y la ausencia de sujetos y objetos permiten al bebé organizar la distinción entre fuentes internas y externas de la excitación. La relación cara cara, los rituales de alimentación, baño, muda y la motricidad autónoma les brinda a los niños memorias y recuerdos para cuando se encuentren sin un adulto. Winnicott (1981) indica que debemos permitir a cada niño sentir la capacidad de estar “solo” de esta manera podrá descubrir a su propio yo. Las interacciones llevadas a cabo entre el niño y su entorno son quienes modelan y estructuran a lo largo de la vida todo su sistema de relaciones y comportamientos.

Corporalidad y movimiento. De la teoría a la práctica en las bases curriculares de educación parvularia

Las Bases Curriculares de la Subsecretaria de Educación Parvularia (2018) en el Núcleo de Corporalidad y Movimiento mencionan que el movimiento del cuerpo es la base de los aprendizajes de los niños y niñas, ya que es fundamental para desarrollar las diferentes áreas tanto emocionales, afectivas, cognitivas y socioculturales; de esta manera los niños adquieren conciencia de su propio cuerpo. Para este proceso se requiere que el adulto observe y registre las capacidades que el niño y niña tiene invitándolo a descubrir, conocer y explorar de forma libre el medio que lo rodea a través de experiencias oportunas de acuerdo a sus intereses y necesidades utilizando materiales pertinentes y seguros de acuerdo a su edad que le permitan explorar su corporalidad y diversos movimientos respetando su propio ritmo de aprendizaje.

Especialmente en los primeros años de vida dar seguridad, contención afectiva, realizando una continuidad psíquica con el lactante a través del contacto afectivo corporal, entregando un dialogo tónico dentro de los cuidados cotidianos que se producen en distintos momentos, enseñando corporalmente y afectivamente a través del habla utilizando una anticipación verbal en cada rutina estable en el día a día. De este modo se proporciona una relación consciente y autónoma de la corporalidad y movimiento; siendo la base para el desarrollo de la personalidad. Como señala Huerin et al. (2012), debe existir una minuciosa observación en la expresividad de los infantes, ya que sus miradas, gestos y vocalizaciones son la vía privilegiada para entregar estados afectivos, sensoriales y motivacionales.

A partir del movimiento las niñas y los niños adquieren conciencia de su propio cuerpo, desarrollan grados crecientes de autonomía, fortalecen su identidad, descubren su entorno, expanden sus procesos de pensamiento, resuelven problemas prácticos, establecen relaciones de orientación espacio temporal y potencian su expresión. (Ministerio de Educación [MINEDUC], 2018, p. 59). Chile Crece Contigo es un subsistema de protección del estado de Chile, coordinado por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia (2022) que acompaña a niños, niñas y sus familias desde la gestación hasta los 9 años de edad, con el objetivo de alcanzar su máximo desarrollo. En este programa se logra visualizar la importancia de una crianza respetuosa entregando información oportuna a las familias que lo requieren, además de realizar talleres de apoyo en el cual educa sobre como potenciar el desarrollo físico; mejorando la libertad, autonomía incluyendo el ámbito socioemocional del niño, donde él se sienta seguro y confiado con las personas que lo rodean. El Ministerio de Desarrollo Social y Familia (2022) guía su trabajo mediante nueve nociones claves, estas son:

  1. 1. El Desarrollo Infantil es integral y multidimensional; se concibe la primera infancia como una etapa fundamental para la consolidación de la óptima expresión de las capacidades del infante, siendo determinante para su desenvolvimiento a lo largo de la vida.
  2. 2. Promocionar acciones de desarrollo infantil que tengan por objetivo mejorar el ambiente de desarrollo del niño o niña.
  3. 3. Promocionar acciones de estimulación oportuna en primera infancia, ya sea para orientar al desarrollo normal del lactante, como también para accionar ante rezagos y déficits.
  4. 4. Evaluar y detectar factores de riesgos ambientales y relacionales que puedan afectar al proceso de desarrollo del infante. Además, diseñar planes de acción integrales para intervenir oportunamente.
  5. 5. Toda estimulación e intervención vivenciada por el niño o niña presenta una mayor efectividad, esto debido a que la plasticidad del sistema nervioso también en primera infancia es eficaz.
  6. 6. El desarrollo cerebral del infante gestante hasta los 3 años es susceptible ante experiencias estresantes crónicas o de alta intensidad. Trayendo consecuencias negativas cómo respuestas patológicas o desarrollo biopsicosocial inadecuado.
  7. 7. El Apego Seguro como un hito fundamental para el desarrollo de la infancia, esto implica generar vínculos significativos, de calidad y respetuosos entre el cuidador e infante. De este modo el niño o niña sentirá que cuenta con un vínculo de seguridad y protección para abordar amablemente sus procesos de estrés durante el desarrollo.
  8. 8. La Crianza Respetuosa como premisa transversal a toda intervención para el bienestar infantil, esto se refiere a que todo infante merece respeto a sus necesidades y ritmos de desarrollo.
  9. 9. La Familia como principal usuario del programa Chile Crece Contigo, por ello se entregan servicios de apoyo y educación al grupo familiar para acompañar una crianza, cuidado y estimulación adecuada.

Desde el nacimiento el niño y la niña están dotados de características únicas que determinan su modo de hacer, de pensar y ser. Se ve envuelto desde sus primeros días a enfrentar el mundo y sus problemas, y es a partir de las propias experiencias que va teniendo en su desarrollo, de las relaciones con los demás individuos y de las relaciones con las cosas y objetos que su cuerpo se convierte en lenguaje, en expresión, en puente de conexión y vínculo con este medio que le rodea. Todo lo que el niño o niña hace para conocer, explorar, relacionarse y aprender, lo hace a través de su cuerpo y sus movimientos. Las primeras experiencias que tiene son esencialmente corporales y son estas las que van dejando huellas en su inconsciente corporal (Nista-Piccolo y Moreira, 2015).

El movimiento es percibido como el lenguaje, el medio de expresión y comunicación, que define todo lo que el niño o niña puede expresar a través de su cuerpo. Así el núcleo de corporalidad y movimiento de las bases curriculares de educación parvularia, tienen como eje fundamental del desarrollo integral del párvulo, al movimiento, como herramienta y estrategia de desarrollo y potencialidad de la corporeidad y su noción, que lleva consigo aspectos no tan solo motrices, sino que también aspectos emocionales, sensoriales, afectivos, cognitivos y socioculturales. El niño o niña va construyendo su corporalidad en relación con sus posibilidades, entendiendo que es un ser único, y son las relaciones, interacciones y experiencias que tenga con su entorno, las responsables y promovedoras de esta construcción y desarrollo (Wallon, 1978).

Así como se ha comentado, el movimiento se considera como un factor primordial que no debe faltar en el desarrollo del párvulo; el juego y la exploración libre en un ambiente seguro y de confianza, harán que los niños y niñas, puedan sentir a través de su corporeidad este bienestar y lo puedan expresar. El protagonista es el infante, seres sensibles a todo estímulo, ellos son quienes exploran su ambiente seguro y de confianza bajo una observación de los educadores o cuidadores, pero no de intervención de su proceso. Tal cual lo menciona la doctora Emmi Pikler en sus múltiples publicaciones, no hay que intervenir directamente en la actividad del niño o niña, ni ayudándolo, ni imponiendo estímulos o el modo de aprender, ya que en vez de ayudar a la actividad y al proceso de autonomía, se logra que el infante se vuelva dependiente de esta ayuda, un ser pasivo que siempre buscará al adulto para resolver sus problemas prácticos, que no generará confianza en su actuar y por ende no habrá un gozo de exploración del entorno.

El adulto referente debe ser un observador de la exploración, saber identificar las potencialidades de la diversidad y deberá ofrecer experiencias con una metodología oportuna, para favorecer y potenciar el desarrollo del descubrimiento del párvulo. Lo anterior estará estrechamente ligado a un ambiente de aprendizaje óptimo, ofreciendo permanentes y variadas oportunidades de la exploración libre de los niños y niñas, respetando las necesidades de confortabilidad individual. El o los ambientes de aprendizaje deben ser atractivos con espacios de juegos, espacios amplios que faciliten y favorezcan el movimiento libre y fluido, los diferentes desplazamientos, diferentes posturas, etc.

De acuerdo a lo anterior, las nuevas formas solicitadas por el documento ministerial denominado Bases Curriculares de Educación Parvularia, en uno de sus núcleos declarados llamado Núcleo corporalidad y movimiento, se puede observar que sus planteamientos no están tan alejados de lo que solicita la pedagogía pikleriana, destacando de forma importante que la motricidad libre es la base para el desarrollo mental; el adulto referente brinda la confianza, la seguridad y el niño/niña realiza la actividad espontánea, de forma libre y autónoma para alcanzar el equilibrio afectivo, ayudando al párvulo a afirmarse como persona, pues el niño/niña organiza su mundo a partir de su propio cuerpo y de las relaciones que establece con los demás. Esta experiencia corporal brinda la base para el desarrollo de la identidad del individuo, en donde el cuerpo es el medio de expresión de las emociones y el cimiento de la inteligencia. El cuerpo del infante adopta la funcionalidad de instrumento (instrumento se refiere al uso del cuerpo como gestor de movimiento) para organizar su motricidad funcional, expresión y relaciones con los demás. La expresión misma será quien regule el comportamiento; el cuerpo es su lenguaje.

La génesis de los planteamientos de Emmi Pikler motivó la creación de una propuesta educativa centrada en el niño/a, al que entendía como un sujeto en desarrollo, en una evolución constante, con la capacidad suficiente para ubicarlo en el centro del proceso educativo. Es aquí donde se rescatan elementos como; la importancia de las emociones, el papel que desempeñan los “otros” en el ámbito de las relaciones sociales y la importancia que se le atribuye a la preparación de espacios los cuales favorecen el desarrollo del niño en todas las dimensiones. A la vez, la relación maternante y cómo éste evoluciona a partir de este proceso de diálogo, colocando principal atención, de acuerdo a estos planteamientos, en las atenciones que debe recibir el recién nacido, no solo a sus necesidades básicas, sino que apuntando a la importancia de la relación dialógica que se produce al entregar cuidados cotidianos al bebé, considerando al adulto como el agente facilitador y mediador entre el niño/a y el ambiente (Winnicott, 1981).

Las orientaciones pedagógicas declaradas en el Núcleo de Corporalidad y Movimiento expresan el valor del niño en la toma de conciencia progresiva del propio cuerpo y sus potencialidades, destacando que es un proceso que requiere de la observación del adulto para identificar y ofrecer experiencias en forma oportuna, la importancia de otorgar tiempo suficiente para el desarrollo, seleccionar los recursos más pertinentes, y así potenciar el descubrimiento cotidiano de sus avances, por sobre todo, que estos descubrimientos deben ser alcanzados en forma autónoma (MINEDUC, 2018). Por otro lado, dentro de los objetivos generales de la Educación Parvularia, plantea que la familia presenta un rol insustituible de primer educador, a lo largo de la infancia, niñas y niños aprenden y se desarrollan en el seno de una familia, la que a su vez está inserta en un medio social y cultural, además resalta a la familia como la que constituye el núcleo central básico en el cual la niña y el niño encuentran sus significados más personales. En ella, establecen los primeros y más importantes vínculos afectivos; incorporan los valores, pautas y hábitos de su grupo social y cultural; desarrollan sus primeros aprendizajes y realizan sus primeras actuaciones como integrantes activos de la sociedad. Lo anterior se articula con los aportes de Donald Winnicott quien enfatiza lo relevante de la relación madre-hijo especialmente durante la primera infancia.

Tardos (2014) plantea en sus postulados que al niño/a se le debe asegurar todas las posibilidades y amplitudes para el movimiento espontáneo, desarrollado por medio del juego libre e independiente, asegurando que solo a través de esta actividad se puede observar en el niño/a la capacidad de aprender por sí mismo. El adulto referente, desde la pedagogía pikleriana, juega un papel muy distinto a la pedagogía tradicional (asistencialista en niveles sala cuna), es un adulto especialmente presente, que observa atentamente al infante para conocerlo en profundidad, debe cumplir funciones de acompañamiento y ser facilitador de un medio ambiente, así mismo, mantener una actitud contemplativa, pero no pasiva, ante los actos de los niños y niñas (Mena et al., 2021). Lo anterior se refleja en las bases curriculares cuando se señala que los centros educativos deben atender la integralidad de la formación, orientada a diversas dimensiones de la persona del párvulo – su corporalidad, sus emociones, sus valores, sus facultades cognitivas – mediante dispositivos pedagógicos también integrales, que se organizan a través del juego, el buen trato, las interacciones potenciadoras y los ambientes enriquecidos. Se destaca, además, según el MINEDUC (2018) que en la primera infancia se debe generar una atención individual, la cual: “Asume un cariz preponderante, en el vínculo y la interacción con los adultos del equipo pedagógico; gran parte de la actividad lúdica está orientada a promover los aprendizajes relacionados con la adquisición del lenguaje, del desplazamiento y los hábitos que le permitirán crecientes niveles de autonomía” (p. 26).

Las actualizaciones realizadas en los últimos años en el programa de Chile Crece Contigo han brindado especial énfasis al cuidado respetuoso y al proceso de apego, entregando materiales de apoyo con sugerencias y guías para los padres, con información necesaria sobre lactancia materna, consuelo efectivo del llanto, pataletas y estrategias de estimulación entre otros temas que han seguido los lineamientos de la pediatra Emmi Pikler. En el caso de la estimulación, la información entregada a los padres les indica que deben buscar espacios seguros en los cuales el menor pueda explorar por sí mismos, teniendo ellos la función de animar y acompañar en el proceso sin dirigir, siguiendo el rol de facilitador al cual Pikler le da énfasis en sus estudios (Pikler, 2008).

De lo anterior se puede destacar que los programas Chile Crece Contigo y el programa Educacional de Párvulo mantienen semejanzas al modelo pickleriano en cuanto al desarrollo autónomo del niño y cómo este se descubre a sí mismo, generando su propio aprendizaje. Dentro de las limitaciones, la falta de estimulación trae consecuencias en el aspecto psicológico, emocional y social, debemos tener presente la edad, ya que, para adecuar nuestras estrategias de aprendizaje debe ser de acuerdo con la edad del infante y sus capacidades. Por otro lado, la fortaleza de una crianza respetuosa ayudará al niño a aumentar los procesos madurativos afectivos de su cerebro, para favorecer el placer, la autonomía y la seguridad con su propio cuerpo, dando pie a la emoción, que es un indicador que guía el accionar del infante y de su cuidador, pues a partir de ésta será posible establecer un dialogo de comunicación y empatía para lograr organizar, orquestar y crear las funciones que formaran a un ser humano integral. El rol del adulto durante el proceso de maduración del bebé es fundamental, a través de la creación de un vínculo y de una sensibilidad que le permita darse cuenta de sus necesidades en cada momento y etapa del desarrollo del menor tomando un papel de agente facilitador principal, quien provee el ambiente tranquilizador, envolvente que va conformando a través de sus cuidados.

Por otra parte, los párrafos anteriores denotan la importancia que el diálogo tónico que se forma entre el adulto y el niño es de suma importancia, y al revisar los elementos que se destacan en las Bases Curriculares para la Educación Parvularia chilena, su teorización toma muchos de los postulados expresados por Pikler, Winnicot y Wallon, lo que de alguna manera le da sentido a una educación temprana e integral, de tal manera, a través del movimiento, las sensaciones y las emociones, el niño va conociéndose y expandiendo sus potencialidades, las que están articuladas con el cuerpo, tono, emoción y siendo el responsable el adulto o monitor de estimular de manera intencionada, un entorno libre.

Conclusiones

Para el desarrollo integral de la infancia es relevante tener en cuenta la influencia de factores biopsicosociales en el individuo; siendo estos la calidad de los vínculos, interacciones, ambiente y contexto donde se desenvuelve, como también las características propias del sujeto. Incentivar al infante a descubrir y descubrirse con el entorno implica evocar la corporalidad y movimiento de éste. La autonomía, confianza, bienestar y seguridad depende de la calidad de las vivencias tiernas y respetuosas con los procesos de aprendizaje del niño y niña; donde pueda potenciar al máximo las competencias que lo lleven a ser parte de la sociedad que está recién explorando.

Al hablar de la importancia del cuerpo en la primera infancia, de acuerdo a lo visto en la revisión, no solo se refiere a un proceso de comunicación corporal, sino que da cuenta que existe todo un sistema de relaciones cognitivas del bebé con adultos referentes y entorno social. Desde el momento en que el menor nace comienzan a desarrollarse un mundo de sensaciones nuevas y enriquecedoras, por ello, las experiencias de aprendizaje en la etapa inicial se basan en las Bases Curriculares de la Educación Parvularia, las cuales trabajan en el marco curricular nacional que dirige la profesión de pedagogía y es el que orienta la labor del educador para poder trabajar con los menores. Así pues, por lo ya establecido, se quiere reiterar la intención de pretender que las ideas acerca de la relación entre cuerpo, emoción y tono en las experiencias desarrolladas en la niñez cumplen un rol fundamental en la creación de puentes y accesos reales y fuertes hacia los distintos planos del desarrollo del niño y niña, los que tendrán una base de sustentación más fuerte si esa relación ha sido constante en el tiempo.

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