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Haciendo lugar al estudio: posibilidades y desafíos en la educación de jóvenes madres
Nina Scopinaro
Nina Scopinaro
Haciendo lugar al estudio: posibilidades y desafíos en la educación de jóvenes madres
Making room for learning: possibilities and challenges in the education of young mothers
Espacios en blanco. Serie indagaciones, vol. 1, núm. 36, pp. 143-152, 2026
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
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Resumen: Este artículo explora las posibilidades y desafíos en la educación de jóvenes madres en contextos de vulnerabilidad, analizando las condiciones que facilitan o dificultan su continuidad educativa. A partir de un enfoque atento a las transiciones juveniles hacia el mundo adulto y a la incidencia de la dedicación a los trabajos de cuidado no remunerados, se examinan las tensiones entre el estudio, la maternidad y las responsabilidades de cuidado. Mediante un estudio longitudinal cualitativo de seguimiento de trayectorias educativas, realizado entre 2021 y 2023, se busca aportar a la discusión sobre las condiciones de posibilidad para la dedicación al estudio de estas jóvenes y contribuir al diseño de programas educativos inclusivos. Entre las conclusiones, el tiempo y el apoyo del entorno figuran como factores claves.

Palabras clave: trayectorias educativas, juventud, mujeres, desigualdad..

Abstract: This article explores the possibilities and challenges in the education of young mothers in vulnerable contexts, analyzing the conditions that facilitate or hinder their educational continuity. With a focus on youth transitions to adulthood and the impact of unpaid care work, the study examines the tensions between studying, motherhood, and caregiving responsibilities. Through a longitudinal qualitative study tracking educational trajectories conducted between 2021 and 2023, the aim is to contribute to the discussion on the conditions that enable young mothers to dedicate time to their studies and to inform the design of inclusive educational programs. Among the conclusions, time and environmental support emerge as key factors.

Keywords: educational trajectories, youth, women, inequality.

Carátula del artículo

Artículos

Haciendo lugar al estudio: posibilidades y desafíos en la educación de jóvenes madres

Making room for learning: possibilities and challenges in the education of young mothers

Nina Scopinaro
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Argentina
Espacios en blanco. Serie indagaciones, vol. 1, núm. 36, pp. 143-152, 2026
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires

Recepción: 20 Febrero 2025

Aprobación: 09 Mayo 2025

Introducción

La población joven enfrenta desafíos que son variables a lo largo del tiempo. Ellos involucran, por un lado, el rol que la sociedad les asigna –con el que discuten en mayor o menor medida–, el cual puede ir cambiando con el pasar de los años. Por otro lado, encaran los distintos eventos históricos, económicos y sociales que se suceden a lo largo de su etapa juvenil, donde caben las crisis económicas, los períodos de crecimiento, el cambio de los signos políticos en el gobierno, los cambios culturales y los emergentes azarosos de cada época. Estos factores influyen en la vida de todas las personas y, en el caso de los y las jóvenes, lo hacen de manera particular en el período de su transición hacia el mundo adulto.

Comprendiendo que este paso a la adultez implica ciertos hitos, eventos, procesos y resultados esperados, no puede obviarse que los mismos –así como sus condiciones de posibilidad– difieren para varones y mujeres. En el caso de las mujeres jóvenes, la sobrecarga de trabajo no remunerado impacta en las trayectorias educativas y laborales, moldeando los itinerarios posibles. Se observa que la dedicación a los cuidados acaba por desfavorecer la continuidad del estudio y la formación, al mismo tiempo que inhabilita la consecución y el mantenimiento de trabajos formales y de carga horaria completa. Al respecto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca que el cuidado es la principal causa por la que muchos/as jóvenes, y especialmente las mujeres, no participan en el mercado laboral ni en actividades formativas (OIT, 2022). Esta implicancia, asociada a la desigual repartición de los cuidados al interior de los hogares, es así para las mujeres de todos los sectores sociales, aunque revela desventajas mayores para las mujeres de los niveles económicos más bajos.

Esto conforma un escenario en el que son las mujeres de menos recursos las que acceden a menores prestaciones y cargan más horas de trabajo, impactando negativamente en sus trayectorias. Además, son quienes tienen las inserciones laborales remuneradas más tempranas en tanto la mayor inestabilidad económica de la familia de origen así lo requiere (Castilla y Lorenzo, 2012). Estos dos factores, junto a condicionantes habitacionales que empeoran la calidad de vida, configuran una desigualdad estructural que las perjudica para la obtención de trabajos remunerados de calidad, con sostenibilidad a lo largo del tiempo y también del libre fluir de las aspiraciones y proyectos educativos y profesionales. Además, limita su posibilidad de contar con tiempo de ocio y dedicarse a las actividades personales.

Por ello, es fundamental analizar de manera específica las experiencias de las mujeres de sectores vulnerables, y esto utilizando una perspectiva interseccional. Este enfoque permite entender cómo las desigualdades se entrelazan con diversas condiciones preexistentes, como son el nivel socioeconómico, los niveles educativos alcanzados, la disponibilidad de ayudas estatales y/o familiares, la cantidad de hijos/as o menores a cargo, el lugar de residencia, la familia de origen, la identidad, las condiciones habitacionales, entre otros. Esto configura la idea de maraña en las desigualdades que proponen los estudios sobre interseccionalidad y que describen procesos que no son unívocos (Platero, Prieto Serrano y Rambova, 2013), y que signan las experiencias y las brechas que atraviesan las mujeres en comparación con los varones, pero también entre ellas mismas.

De esa manera, el presente artículo se propone contribuir a la investigación educativa, al ahondar en la experiencia específica sobre trayectorias educativas de mujeres jóvenes que asumieron la maternidad en edades tempranas y en situación de vulnerabilidad. Se presentan para ello los hallazgos de un estudio cualitativo longitudinal, con especial atención en la condición de posibilidad de la dedicación al estudio de jóvenes mujeres con alta carga de trabajo de cuidados no remunerado. Con dicho objetivo, se propone aportar a la discusión teórica de la transición y a la generación de información clave para el desarrollo de programas educativos que consideren las realidades diversas de las juventudes actuales.

Luego de la presente introducción, el artículo comparte los detalles metodológicos del estudio llevado adelante. Seguido, se presenta el marco teórico con el que se sustenta la definición del problema y el análisis de los datos recabados en el trabajo de campo. Le sigue un apartado de contexto, con el propósito de enmarcar el análisis educativo en algunos datos sobre el nivel medio en Argentina. Posteriormente, se comparten los hallazgos principales del estudio y, para finalizar, las conclusiones.

Metodología

Los resultados que aquí se comparten componen parte del trabajo de campo realizado en el marco de una investigación doctoral, que tuvo como estrategia metodológica un seguimiento longitudinal de corte cualitativo a jóvenes mujeres madres de entre 20 y 29 años. Se buscó reconstruir las trayectorias a partir de dos tomas de entrevistas en profundidad, una durante la pandemia y otra en el período pospandemia. En el análisis se usó la teoría fundamentada de datos, buscando generar conceptos partiendo en forma directa de la empiria recolectada.

Se trabajó con un análisis en dos tiempos: el “Tiempo 1: pandemia (2020-2021) (T1)” y el “Tiempo 2: pospandemia (2022-2023) (T2)”. Son indagadas las experiencias propias del contexto pandémico, así como la recuperación de las rutinas en la pospandemia, con el objetivo de develar los emergentes del particular escenario y las estrategias y obstáculos de larga data.

Particularmente, se trabajó con jóvenes mujeres habitantes de barrios urbanos vulnerables del Municipio de Avellaneda, Buenos Aires, Argentina. Además, se trató de mujeres que llevaban al menos un hijo/a a los Jardines Maternales Municipales, por lo que se evaluó asimismo el impacto de dicha política de cuidados en la vida cotidiana y en las posibilidades de inserción laboral de las jóvenes.

Entonces, resumiendo, el caso de análisis tiene tres particularidades: en primer lugar, el contexto de pandemia y aislamiento social que inesperadamente vivió la población, por otro lado, el hecho del atravesamiento de la maternidad durante ese contexto de aislamiento y, por último, el acceso al sistema público de cuidados que tienen las madres entrevistadas.

Marco teórico

El marco teórico elegido reparó, en primer lugar, en los estudios de juventud y más específicamente en la perspectiva de la transición, con el objetivo de observar los períodos de tránsito hacia la vida adulta, atendiendo a los diversos factores que hacen a la autonomía de los sujetos (Casal, Pareja y García, 2011; Corica y Miranda, 2018).

En esta mirada tienen centralidad las nociones de itinerario y trayectoria, pensadas para comprender y analizar las “rutas de vida” que siguen los sujetos en el curso de su desarrollo biográfico, construido por elecciones y decisiones, pero principalmente determinadas por las estructuras sociales y de mercado de trabajo e institucionalizadas a través de la educación y las políticas públicas. De esta manera, la perspectiva de la transición busca mostrar la imbricación entre elementos estructurales y coyunturales en los distintos momentos históricos (Corica y Miranda, 2024). Estas cuestiones resultan interesantes para el propio eje temático en tanto permiten analizar las biografías de las jóvenes mujeres en un juego con las probabilidades dadas por el contexto. Esto supone reconocer los diversos soportes estatales y familiares (Capriati, 2015) que inauguran distintas posibilidades dentro de las trayectorias, como son los jardines maternales y demás instituciones del cuidado y la educación, los programas de activación laboral y terminalidad educativa, las redes familiares y vecinales de apoyo, las ollas populares y comedores, entre otros.

Por otro lado, se tomaron aportes de la economía feminista respecto a la denominada economía de los cuidados, que exige incorporar el estudio de formas invisibilizadas de trabajo como las tareas domésticas y los trabajos de cuidado que llevan adelante mujeres, niñas y adolescentes a lo largo de sus vidas. Parte de reconocer, por un lado, que dichos trabajos son fundamentales para la sostenibilidad de la vida y, por otro lado, que eso configura una desigualdad estructural, que perjudica a las mujeres -y sobre todo a las más vulnerables- en la obtención de trabajos remunerados, así como su sostenibilidad a lo largo del tiempo debido a la falta de tiempo y también de aspiraciones/expectativas (Rodríguez Enríquez, 2012; Millenaar y Jacinto, 2015).

Se habla en la literatura especializada de un “modelo familista” de cuidados, que supuso que los mismos dependan de los arreglos familiares (Flores y Guerrero, 2014; Rea Ángeles, Montes de Oca Zavala y Pérez Guadarrama, 2021). En palabras de Nancy Fraser (2016), esto configura la desigualdad en un sistema doble: entre quienes pueden pagar los servicios de cuidado y quienes no (que acaban trabajando para las que pagan). Por su parte, esta feminización de las responsabilidades de lo doméstico se exacerba en el caso de la maternidad, acompañándose de mandatos y expectativas que configuran la realización de tareas para acomodarse en parámetros aceptables del ser madre y construyendo de ese modo trayectorias diferenciadas para los y las jóvenes (Murillo, 2003; Dettano, 2020).

Se busca aquí cruzar los estudios de juventud con los estudios provenientes de la economía feminista para reparar en el modo en que la alta carga de cuidados no remunerados incide en la posibilidad de estudiar, en la obtención de buenos empleos y en la constitución de trayectorias laborales sólidas. Explicitado el marco teórico, se pasa a un apartado contextual que se propone situar las trayectorias educativas de las jóvenes en el marco del sistema educativo, con el énfasis puesto en el nivel secundario.

Contexto

Posicionar la mirada sobre el nivel secundario en la actualidad implica indagar las tramas de sentido que se dan en las aulas y en los espacios complementarios de la formación. Allí, el estudio de las trayectorias educativas permite observar lo que sucede en todo el período en que los y las jóvenes dedican su tiempo al estudio, dando atención a la experiencia de asistencia, a los momentos de desvinculación, a los procesos de reinserción, a los hitos de finalización, entre otros momentos de todo el trayecto formativo.

A nivel nacional, el nivel secundario presenta grandes desafíos en términos de política pública si pensamos en las condiciones y porcentajes actuales de egreso de la población. La obligatoriedad del nivel, establecida por la Ley de Educación Nacional N° 26.206 de 2006, marcó un antes y un después en términos de la ampliación de los derechos de los/as adolescentes, jóvenes y adultos de nuestro país. Se considera que el estudio de las experiencias que el nivel aloja es fundamental para pensar en sus desafíos actuales, a la vez que se sostiene que el análisis de las trayectorias educativas es una buena vía para pensar de manera profunda las desigualdades sociales, incluyendo tanto los puntos de partida, como los caminos, bifurcaciones, desvíos y puntos de llegada.

En concreto, el escenario social inaugurado por la pandemia trajo ciertas desestabilizaciones en el panorama educativo. Para empezar, la continuidad educativa mediante la virtualidad es una posibilidad siempre y cuando las instituciones y los sujetos cuenten con los medios necesarios para incorporar esa modalidad, y de hacerlo en un contexto de urgencia. De esa manera, el sostenimiento de lazos y propuestas en algunos casos se volvió en ocasiones dificultoso. Lo mismo puede decirse de los programas de terminalidad educativa. Según el informe realizado a partir de la Encuesta a Equipos Directivos de la Evaluación Nacional del Proceso de Continuidad Pedagógica (Ministerio de Educación, 2020), mientras que el 45% de los equipos indicó que les llevó entre una y dos semanas la adecuación de las propuestas de enseñanza al nuevo contexto, el 34% lo pudo realizar desde el inicio. Quienes las adecuaron en el período de un mes conformaron el 16% de las respuestas y solo el 5% de los encuestados afirmó que aún se encontraban en el proceso de adaptación de sus propuestas de enseñanza (al mes de julio) (Ministerio de Educación, 2020).

A fines del año lectivo 2020 se puso en marcha la construcción de una base de datos federal para observar la vinculación en el nivel secundario, donde se registró un 6% de estudiantes con vinculación nula (refiere al grupo de alumnos que no tuvieron contacto con el establecimiento, que estuvieron ausentes en todo el ciclo lectivo) y un 18% con vinculación insuficiente (tuvieron algún contacto con el establecimiento, pero no cumplen el mínimo establecido para poder lograr los objetivos). Este 24% equivale a un total de 450 mil estudiantes cuyas trayectorias educativas han sido intermitentes (340 mil) o se han visto interrumpidas (110 mil) en 2020 (Dirección Nacional de Evaluación, Información y Estadística Educativa, 2022).

Por otro lado, el Informe “La voz de los y las estudiantes sobre sus aprendizajes 2022”1 (Ministerio de Educación, 2023), revela que casi 2 de cada 10 estudiantes del nivel secundario que respondieron la encuesta presenta la condición de maternidad o paternidad. De esos/as estudiantes, el 41% indica que su hija o hijo más grande posee 2 años o más; el 20,5% tiene entre 0-6 meses; el 18% tiene entre 7-12 meses; el 13,2% tiene entre 13-18 meses; y el 7,3% señala que su hija o hijo más grande tiene entre 19-23 meses (Ministerio de Educación, 2023). Siendo la encuesta tomada al 5to./6to. año, se desprende que la mayoría de los/as estudiantes en condición de mapaternidad tuvieron al hijo/a en la mitad del nivel secundario.

Por último, un dato que resulta interesante es que la encuesta releva las percepciones de las y los estudiantes sobre el retorno a la escolaridad presencial al indagar acerca de la conformidad con la idea de que la presencialidad escolar es necesaria para sus aprendizajes: el 72,5% del total está de acuerdo.

A partir de este paraguas contextual, se da paso a los hallazgos devenidos del análisis de datos primarios.

Hallazgos principales

A partir de lo recopilado en el trabajo de campo se propuso hacer un análisis de la experiencia educativa y formativa en general, y de los sentidos que las propias jóvenes atribuyen a su educación. Esta exploración se propuso, en primera instancia, dar lugar a un trabajo detenido sobre las trayectorias educativas de las jóvenes entrevistadas, que permitió ver diferentes caminos o rumbos posibles en su paso por el nivel secundario. Luego de eso, en un segundo momento, la intención estuvo en abordar la condición de posibilidad en la dedicación al estudio, desgranando los diversos factores que inciden en esa dedicación. Este último punto es el que será presentado a continuación.

Para comenzar, un factor que resulta fundamental a partir de los relatos y del análisis de las experiencias de las jóvenes tiene que ver con el apoyo del entorno en términos de aliento al estudio. Esto es reconocido por las propias jóvenes en primera persona, dando cuenta del modo en que lo educativo forma parte de un valor familiar y luego personal. El caso de Lucrecia2 da cuenta de esto:

L: Yo creo que siempre pude por el apoyo de mi familia, y también de la familia de él [su pareja]. Siempre pude por eso (…) Por eso también estudio, porque si ellos [se refiere a sus padres y a su apoyo al momento del embarazo] no me apoyaban, tal vez tendría que haber dejado los estudios, pero no los dejé nunca (...) Mi mamá y mi papá me re apoyan, no quieren que deje de estudiar porque lo es todo ahora, hoy en día (...) Sí, lo es todo. Hoy en día si no tenés una profesión o algo, no sabemos cómo va a terminar.

E: ¿Para el trabajo, decís?

E: Sí, para el trabajo.

(Lucrecia, T2).

En el fragmento compartido puede verse la asociación que se hace entre las credenciales o logros educativos y la obtención de empleos. Esto demuestra que la educación tiene un lugar relacionado con la posibilidad de un futuro mejor en el imaginario de las jóvenes, en algunos casos, y potenciado por el valor que le otorga también su familia.

Algo importante sobre lo que detenerse tiene que ver con que muchas ocasiones este incentivo, que primero se nombró familiar, está en verdad relacionado a la opinión de las madres, de manera puntual. Se observó el modo en que las madres de las jóvenes son en muchos casos uno de los más grandes motores por los que éstas se deciden a continuar estudiando. La opinión de las madres aparece, entonces, en relación a la importancia de las elecciones de trayectorias, lo que se registra como una conciencia entre la parte femenina acerca de la centralidad del trabajo y la autonomía. En la lectura reiterada de las entrevistas se repiten frases como la siguiente: “Mi mamá me incentivó a anotarme en el colegio” (Marcela, T2).

En algunos casos, este especial incentivo por parte de las madres se explica en las narraciones en tanto ellas mismas no tuvieron posibilidades de terminar sus estudios y desean que sus jóvenes hijas puedan hacerlo, con reconocibles valores de éxito. Esta transmisión intergeneracional se da en modo de consejos que parten de la experiencia previa de las mayores, buscando que no se repitan ciertos eventos propios en sus núcleos familiares (Castillo-Valencia, Jiménez Restrepo, Valdés Zambrano y Salazar, 2023).

Un segundo factor ligado a la posibilidad de estudiar para las jóvenes puede nombrarse en términos de adaptaciones pragmáticas que las mismas hacen para hacer el estudio posible. En la narración de las trayectorias y dedicaciones educativas, las jóvenes madres dan cuenta de adaptaciones de distinto tipo. Podemos encontrar decisiones en torno al cambio de turno de cursada, donde se observa que se elige preferentemente el turno noche. Esto permite pensar en adaptaciones que tienen que ver con el momento del día en que las jóvenes tienen la disponibilidad de tiempo. Ariana cuenta que lo que hizo fue cambiar de colegio al momento en que supo de su embarazo, motivada por la necesidad de disponer del turno noche para ajustar sus horarios y responsabilidades durante el resto del día. Dice:

Justito fue el último año [su embarazo], entonces mientras laburaba también terminaba el secundario, que lo hice de noche por eso (...) Yo iba a la tarde y me cambié a la noche para poder trabajar y poder hacerlo de noche.

(Ariana, T1).

También, adaptaciones que aparecen por la posibilidad de terminar el nivel secundario en programas de terminalidad educativa o de finalización de ciclo, los cuales buscan que las jóvenes finalicen los estudios que se vieron interrumpidos. La universalidad en el derecho a la educación, enmarcada en la obligatoriedad del nivel, ha dado lugar a estas políticas que ofrecen una alternativa curricular a las personas, tanto jóvenes como adultas.

Un tercer factor que funciona como facilitador de la continuidad educativa está relacionado a contar con un lugar para estudiar. A esto se suma la necesidad del tiempo para ello. La mención del tiempo y de la necesidad de éste se reitera en las entrevistas de las jóvenes, y se observa que su falta inaugura los discursos sobre la imposibilidad de hacer determinadas cuestiones. Una de ellas es, justamente, estudiar: ya sea de terminar el nivel medio inconcluso o de iniciar estudios posteriores. Sol, por ejemplo, da cuenta de la cuestión temporal en ambas entrevistas:

S: Sí, si me da la oportunidad, me gustaría estudiar algo.

E: ¿Qué tendría que pasar para que puedas estudiar por ejemplo?

S: Y, el tiempo. Un poco más de tiempo y acomodarme.

(Sol, T1)

S: Yo tengo interés [en estudiar algo más], el tema es que no tengo los tiempos.

E: ¿Y qué te gustaría?

S: Y ahora especialmente, no sé.

E: Y lo de los tiempos, ¿cómo es? ¿Qué sentís que te falta?

S: Tiempo, porque los nenes van al colegio, al jardín y yo los llevo, los traigo y a la mañana estoy con ellos. Y así, no tengo.

(Sol, T2).

Lo que se busca problematizar acá no es solo la cuestión de la necesidad del tiempo libre para estudiar, sino poder pensar esta existencia de algo así como el tiempo justo para hacerlo, del momento indicado. Para Marcela, como ejemplo, la pausa laboral por embarazo y maternidad de su primer hijo fue la excusa y el momento que aprovechó para retomar los estudios. Además, aparece en numerosos relatos la expresión de esperar a que los/as hijos/as sean más grandes para poder seguir ellas con sus proyectos (educativos y laborales). Se trata de sincronizar los momentos de estudio con las demandas del cuidado, entendiendo que estas van variando en intensidad. Ahora, sobre la cuestión del lugar para estudiar se hace referencia a las condiciones habitacionales propicias que permitan la tarea de estudiar. Es el hecho de tener un espacio propio -o momentáneamente propio-.

Ahora bien, además de estos factores que se recolectaron a través de las entrevistas, resulta igualmente importante considerar aquellos otros que se delinean como obstáculos o condicionantes. Una de las problemáticas que más se repite tiene que ver con la virtualización de la educación, o la domesticación de lo escolar (Dussel, 2021). En los testimonios esto estuvo relacionado específicamente a la interrupción del aula presencial por causa de la pandemia del COVID-19, pero puede ser pensado para la aparición de propuestas en línea en términos generales. En los relatos, las jóvenes dan cuenta de que la virtualidad fue, en reiteradas ocasiones, un problema en las trayectorias: sus experiencias se vieron dificultadas por la incapacidad de comprensión y de intercambiar en la modalidad asincrónica. Milena comparte:

E: ¿Sentiste que redefiniste tus planes por la pandemia? ¿Te dieron ganas de hacer algo que surgió del tiempo de la pandemia, del encierro, de dejar de hacer tus cosas?

M: No, la verdad que no. Me sacaron ganas de hacer cosas, eso sí. Por ejemplo, la virtualidad me sacó las ganas de seguir estudiando por un momento.

(Milena, T1).

En otros casos, los motivos por los que las jóvenes no tienen continuidad en la trayectorias educativas -tanto de nivel medio como posteriores- tienen que ver con la necesidad económica de salir a generar dinero -observando que el de sus parejas o familias no es suficiente-, a la vez que tienen la necesidad de atender a los cuidados, de estar disponibles en el hogar para poder resolver tareas cotidianas. Sobre las responsabilidades del cuidado y del “estar presente” para su hija, cuenta Marla:

Como yo trabajo en el día tendría que estudiar en la noche. Entonces ya está todo el día sin mí, porque está en el jardín y estoy trabajando. Y a la hora que yo estoy con ella, que es cuando sale del jardín hasta digamos para dormir, tampoco estaría porque estaría estudiando. Entonces no me vería en todo el día. Ese es el problema que tengo.

(Marla, T2).

Así, aparece en este relato el deseo de estar con su hija al momento que sale del jardín y la falta de tiempo para conjugar todo de manera realista. La necesidad de sostener tareas remuneradas y no remuneradas puede ser pensada en tanto actividad que entra en “competencia” con el tiempo posible para la atención de la escolaridad, que puede repercutir en las posibilidades de trayectoria educativa (Miranda, Martínez y Zaffaroni, 2013). De esta manera, la falta de tiempo se delinea como obstáculo, el cual es la contracara del tiempo disponible como factor posibilitador, presentado anteriormente.

Recapitulando, en las intervenciones aparece un enfrentamiento entre el deseo por formarse, por terminar sus estudios, y la imposibilidad de visualizarse lográndolo. Así, se sostiene que, en ocasiones, las jóvenes producen un ajuste desde aspiraciones para ellas poco concretables hacia proyecciones más posibles, dando cuenta de las elecciones que ellas hacen (Elías, Merino y Sánchez-Gerlbert, 2020). Se sostiene en este punto que persisten estereotipos generizados en las elecciones educativas y biográficas, que dan cuenta de aspiraciones sesgadas por el género, que en ocasiones deben adecuarse mediante estrategias adaptativas según las posibilidades materiales y simbólicas, y que desencadenan, en fin, trayectorias erráticas y feminizadas (Roberti, Martínez y Jacinto, 2024).

Se puede sostener que la socialización de las jóvenes, en lo que se refiere a los roles deseados para las mujeres, sigue influyendo en las aspiraciones educativas y profesionales de estas (Chesters, 2022). Un análisis enmarcado en la perspectiva de género se vuelve fundamental para atender a los mecanismos institucionales por los que las desigualdades se cristalizan en mandatos y destinos socialmente esperados para varones y mujeres (Millenaar, 2018). Dichas estas primeras cuestiones generales, se pasa ahora a las conclusiones.

Conclusiones

Pese al crecimiento de los últimos años tanto en la matrícula como en la terminalidad, en el nivel secundario de Argentina persisten problemas de abandono y retraso. Se observa una escena conformada por un aumento de la cobertura, pero con situaciones de dilación, deserción o abandono que están marcadas por los sectores sociales de donde provienen los y las estudiantes (Martínez, 2018). En el panorama nacional se detecta que los y las jóvenes que tienen mayores tasas de abandono son los de los sectores más vulnerables, lo que se entiende por la necesidad de ser un aportante más en el hogar de origen.

Dando el análisis de las dimensiones subjetivas de la desigualdad (Saraví, 2015), se entiende que toda experiencia social está condicionada desde su inicio por los constreñimientos y oportunidades que impone el posicionamiento estructural de los individuos. Así, los componentes de la desigualdad se analizan junto a las nociones de itinerario y de trayectoria, para comprender y analizar las “rutas de vida” que siguen los sujetos en el curso de su desarrollo biográfico. Así, hablando aquí del curso educativo, se ve como este está construido por elecciones y decisiones, pero principalmente determinadas por las estructuras sociales, educativas, laborales y las políticas públicas.

Estas cuestiones relativas a las constricciones resultan interesantes para la propia investigación en tanto permiten analizar las biografías de las jóvenes mujeres en un juego con las probabilidades dadas por el contexto, reconociendo ciclos de acumulación de desventajas a lo largo del curso de vida y la manera en que se comprometen las aspiraciones y proyecciones a partir de las limitaciones materiales y simbólicas.

Así, se analiza la desigualdad y la capacidad de agencia de las jóvenes mujeres buscando hacer un análisis de la experiencia juvenil, de carácter multidimensional, indagando acerca de distintos factores que hacen a las situaciones particulares. Esto supone reconocer cuestiones aledañas como son los apoyos familiares, el acceso a programas estatales y las estrategias familiares de supervivencia en tiempos de crisis, entre otras. Supone entender la multidimensionalidad de la desigualdad, observando la manera en que se superponen los ejes de la desigualdad.

Ante lo expuesto, cabe decir que no es posible proponer un solo factor como el determinante de las situaciones de interrupción escolar o educativa, sino que forma parte de un proceso donde intervienen múltiples factores. Así, se observó la incidencia de la falta de tiempo, de un lugar propicio, de la virtualidad y la brecha digital, y de la alta demanda de cuidados. Por otro lado, lo mismo cabe decir para los casos de jóvenes con mayores logros en términos educativos: puede verse que la posibilidad para esto es multifactorial. Entre las cuestiones destacadas, el apoyo del entorno se observa fundamental, en conjunto con la posibilidad de hacer adaptaciones y de contar con un espacio y tiempo propios para dedicar al estudio. En términos concretos, de lo sostenido en el presente artículo aparece la necesidad de que la oferta educativa contemple la variedad de horarios y la disponibilidad real de las jóvenes con cargas de trabajo remunerado y no remunerado altas. Es a partir de ello que se podrá entonces pensar en políticas que alienten al estudio y acerquen posibilidades concretas a las juventudes, para estas dar lugar y concreción a sus deseos y aspiraciones.

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Notas
Notas
1 Es un estudio realizado anualmente por el Ministerio de Educación de la Nación con el propósito de garantizar que las y los estudiantes cuenten con un espacio para dar cuenta de sus percepciones sobre la escuela, reflexionar sobre sus trayectorias educativas, su cotidianeidad y sus aspiraciones de cara al futuro. Se inscribe en el Plan Nacional de Evaluación Educativa del período 2021-2022, acordado en el Consejo Federal de Educación por las autoridades educativas de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Resolución CFE N°- 396/2021). La encuesta aplicada en 2022 alcanzó 1.086 escuelas secundarias de las 24 jurisdicciones del país en la que participaron 58.968 estudiantes. La muestra, que se realizó de manera aleatoria, es representativa del conjunto de estudiantes de 5to./6to. año de la educación secundaria y de cada una de sus jurisdicciones.
2 Los datos fueron anonimizados por medio del uso de nombres ficticios. Cuando el textual que se comparte es un diálogo, se distingue a las interlocutoras utilizando las iniciales de los nombres ficticios de las entrevistadas y la letra “E” para referir a la entrevistadora.
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