Temático
Católicos y católicas: sus creencias, prácticas y opiniones en Argentina (2019)*
Catholics: their beliefs, practices and opinions in Argentina (2019)
Católicos y católicas: sus creencias, prácticas y opiniones en Argentina (2019)*
Sociedad y Religión: Sociología, Antropología e Historia de la Religión en el Cono Sur, vol. 30, núm. 55, Esp., 2020
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Resumen: Este artículo se propone dar cuenta de la composición y características socio-demográficas de la población católica en Argentina, a partir de datos cuantitativos obtenidos en la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. En primer lugar, se aborda la composición y las características socio-demográficas de la población católica en la Argentina contemporánea. Luego, se describe y analiza la diversidad de creencias de los y las católicos/as, la relación con la divinidad, los rituales de transmisión de las creencias, los motivos de adhesión al catolicismo, las prácticas en el espacio público y privado ligadas con las prescripciones institucionales, o alejadas de las mismas. Finalmente, se estudian las opiniones de católicos y católicas respecto de temas controversiales vinculados con la Iglesia, la familia, los derechos de las personas y la sociedad argentina. Concluimos que los católicos y las católicas son una población plural, cuyo número ha descendido desde 2008. Son creyentes y manifiestan en las prácticas y en sus opiniones grados considerables de autonomía respecto de las prescripciones de la Iglesia.
Palabras clave: católicos, creencias, prácticas, opiniones, Argentina.
Abstract: This article analizes the composition and socio-demographic characteristics of the Catholic population from empirical data obtained in the Second National Survey of Religious Beliefs and Attitudes in Argentina. This Survey was carried out in 2019 with population over 18 years of age in households located in urban areas through a multi-stage sample of 2421 cases. This work describes the socio-demographic characteristics of the Catholic population in contemporary Argentina. It also addresses the diversity of beliefs of Catholics and their practices in the public and private space. Furthermore, religious practices and beliefs related or not to institutional prescriptions are described. Finally, the opinions of Catholics regarding controversial issues related to the Church, the family, the rights of people and Argentine society are presented. In conclusion, Catholics are a plural population, whose number has decreased since 2008. They are believers, and their practices and opinions show high degrees of autonomy in relation with the prescriptions of the Church.
Keywords: Catholics, beliefs, practices, opinions, Argentine.
El catolicismo es hoy la tradición religiosa mayoritaria en Argentina. Desde la llegada de los europeos fue el culto religioso monopólico y luego hegemónico en estas tierras. A partir de la segunda mitad del siglo XX es posible notar un descenso nominal de los y las fieles católicos/as. En 1947 los católicos eran 93,6% y en 1960, 90,05%, según el Censo Nacional (Mallimaci, Esquivel & Giménez Béliveau, 2016). En 2008, según la Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina (Mallimaci, 2013) llegaban al 76,5% de la población, y en 2019 alcanzan el 62,9%. Esto significa que en los últimos once años la proporción de católicos ha descendido 13,6 puntos porcentuales, acentuando una curva descendente que era posible observar en las décadas anteriores. Este descenso no es exclusivo de la Argentina, y podemos verlo también en los países que han tenido consistentes mayorías católicas, en América Latina especialmente en los países del litoral atlántico: en Brasil, entre 2000 y 2010, la proporción de católicos y católicas descendió de 73,8% a 64,6% (Camurça, 2012) y en Uruguay de 72% a 54% entre 1964 y 2001 (Da Costa, 2003, datos para Montevideo).
En este artículo nos interesa preguntarnos qué características tienen quienes se definen como católicos y católicas, en qué creen, cuáles son sus prácticas, cómo transmiten la religión a las generaciones más jóvenes. Además abordaremos las opiniones sobre temáticas en disputa de las personas que conforman la tradición religiosa mayoritaria en Argentina. En el primer apartado se presentan los métodos de recolección y análisis de datos, en el segundo se propone una caracterización socio-demográfica de los católicos en Argentina y en los siguientes apartados se analizan las creencias, la relación con la divinidad, la transmisión y las prácticas. Finalmente, se aborda el análisis de las opiniones de católicas y católicos sobre la Iglesia, la familia y la sociedad.
Método
Este artículo trabaja con el dataset Mallimaci, Esquivel, Giménez Béliveau & Irrazábal (2019) Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. El dataset es producto de una encuesta probabilística realizada en Argentina (total país) durante agosto-septiembre de 2019. El universo en estudio es la población de la República Argentina de 18 años o más, residente en localidades o aglomerados urbanos con al menos 5.000 habitantes, según Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010. Se seleccionaron 2421 casos mediante una muestra polietápica. La primera etapa, con 89 localidades/aglomerados como unidades primarias de muestreo, combinó estratificación (atendiendo a la región y el tamaño de las localidades) y selección de aglomerados urbanos intra-estrato mediante azar sistemático con probabilidades proporcionales al tamaño (PPT). En la segunda etapa, la selección de las unidades de muestreo (radios muestrales) dentro de las localidades seleccionadas se realizó mediante azar sistemático (ordenamiento a partir de indicadores de nivel socioeconómico) con PPT (atendiendo a la cantidad de población) y asignación igual por radio censal. Una vez elegidas las áreas de trabajo, se realizó el relevamiento y selección sistemática de las viviendas particulares (tercera etapa). Para la selección de las unidades últimas de muestreo (cuarta etapa) se recurrió a cuotas de sexo y edad según parámetros poblacionales. El período de relevamiento de datos fue entre agosto y septiembre de 2019. Se trabaja con un margen de error del +/- 2% para un nivel de confiabilidad del 95%. El alcance del estudio es la República Argentina (total país). Al tratarse de una encuesta probabilística polietápica que combina estratificación por región y tamaño de ciudad y selección mediante azar sistemático (con PPT) los datos son extrapolables a la población general atendiendo al margen de error.
Esta investigación se realizó en cumplimiento de los lineamientos para el comportamiento ético en las ciencias sociales y humanidades del CONICET (resolución 2857/2006), la Declaración de Helsinki (versión Fortaleza 2013), la Declaración de Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO y la legislación y pactos de derechos humanos vigentes en Argentina. La participación de la encuesta fue voluntaria. Se aplicó el consentimiento informado explicando a las personas que participaron del estudio sobre los objetivos y los beneficios esperados. Los datos relevados se utilizan con fines estadísticos garantizando la confidencialidad y el anonimato de modo que no pueden identificarse a las y los entrevistados.
Los datos se procesan y analizan mediante el software SPSS. Presentamos los datos del análisis descriptivo de las siguientes variables: adscripción religiosa, creencias de católicos/as y vínculo con Dios, transmisión religiosa y motivos de adhesión al catolicismo, participación y prácticas católicas, y opiniones de los/las católicos/as sobre la Iglesia Católica, la familia y la sociedad argentina.
Resultados
Características de la población católica
Los/as católicos/as en Argentina constituyen el 62,9% de la población. Esta proporción aumenta ligeramente entre las mujeres y se distribuye de manera bastante uniforme en todos los niveles socioeducativos, con un ligero aumento entre quienes han terminado estudios terciarios.

Observando la distribución según franjas etarias notaremos diferencias significativas entre la juventud y los/as adultos/as mayores. Las personas de más edad se declaran en su gran mayoría católicas, mientras que entre la población joven la proporción de católicos/as sobrepasa ligeramente la mitad. Es interesante notar que a medida que aumenta la edad, la población presenta mayor proporción de católicos/as. La edad es un factor central a la hora de analizar la adscripción religiosa: si comparamos con evangélicos/as y personas sin filiación religiosa (Esquivel, Funes, Prieto, 2020; Algranti, Carbonelli, Mosqueira, 2020), notaremos que el catolicismo presenta una población más envejecida.

La región de residencia también es un factor central a la hora de analizar la adscripción al catolicismo. La región más católica es el NOA (noroeste argentino), seguida por Cuyo y el NEA (noreste argentino), mientras que las regiones menos católicas son la Patagonia y el AMBA (Area Metropolitana de Buenos Aires). Estas significativas diferencias regionales se producen en un contexto general de progresiva baja de la adscripción al catolicismo en todas las regiones del país (Mallimaci, Esquivel & Giménez Béliveau, 2020).

Es posible constatar una mayor proporción de católicas/os en ciudades pequeñas (66,6%) y medianas (66,2%) respecto de las ciudades grandes (60,9%). Los/as católicos/as se distribuyen de manera pareja en todos los niveles socio-económicos. Si tuviéramos que describir a una persona católica típica, diríamos que es una mujer adulta (de 65 años y más) que vive en una ciudad pequeña del NOA.
Podemos decir además que los/as católicos/as conforman una población con fuerte estabilidad familiar y personal en sus pertenencias. La religión de los padres es un dato significativo: el 95,1% de los/as católicos/as es hijo/a de madre católica, y el 91,4% lo es de padre católico. Además, 9 de cada 10 define a su familia de origen como muy o algo religiosa. No solo la enorme mayoría proviene de familias católicas, sino que el 96,6% de los/as católicos/as afirma no haber cambiado de religión a lo largo de su vida, y la mayoría de los católicos y católicas consideran que sus vivencias religiosas se han mantenido estables a lo largo de sus vidas (el 57,8%), proporción que se vuelve más significativa si consideramos que entre las personas sin religión la mayoría considera que sus vivencias han disminuido (51,4%), y entre los evangélicos la mayoría considera que han aumentado (54,8%).
La población católica no ha cambiado de religión, proviene de familias católicas, mantiene en su mayoría sus vivencias religiosas, y ha disminuido respecto de 2008: el crecimiento de las poblaciones evangélica y sin filiación religiosa proviene de los 13,6 puntos porcentuales que la adhesión al catolicismo perdió entre 2008 y 2019.
Los y las católicos/as y sus creencias
Los y las católicos/as creen en una variedad de figuras y entidades, no solo dentro del catolicismo sino en los bordes y por fuera de sus límites, en una mayor proporción respecto de la población total. La gran mayoría de los y las católicos/as creen en figuras del panteón oficial de la Iglesia: Jesucristo y la Virgen superan los 90 puntos porcentuales, el Espíritu Santo, los santos y los ángeles superan el 78%. La creencia en la energía supera también los 80 puntos porcentuales, seguida por la suerte. Casi la mitad de católicos y católicas cree en el diablo y en el infierno, y el 31,9% cree en curanderos.

Las mujeres católicas se destacan por creer en mayor proporción que los varones en figuras y dogmas centrales de la iglesia católica: la Virgen, el Espíritu Santo, los santos, la energía, los ángeles y la vida después de la muerte. Los católicos varones creen más que las mujeres en el diablo, el Gauchito Gil y los ovnis, mostrando un set de creencias alejado de los principios institucionales.
Si observamos los grupos etarios notaremos que, en un marco de creencias más elevado que el total del país, entre la juventud baja ligeramente la proporción de creencia en Jesucristo, la Virgen y el Espíritu Santo, y crecen la astrología, el Gauchito Gil, la vida después de la muerte y los curanderos. Entre los/as adultos/as de 65 años y más, se afirman las creencias en la Virgen y en los santos respecto de los otros grupos de edad. Los/as católicos/as de mediana edad (de 30 a 44 y entre 45 y 64) creen más proporcionalmente en la energía, los ángeles y el diablo que los demás grupos de edad. Podríamos señalar una tendencia de la juventud, al igual que entre los varones, a creer más desapegados de la institución católica que los/as adultos/as.
Es posible identificar también una asociación de creencias según grupos de niveles educativos: mientras que los/as católicos/as sin estudios creen en mayor proporción en la suerte, el infierno, los curanderos y el Gauchito Gil, los/as católicos/as universitarios/as son quienes menos creen en estas figuras. A la inversa, los/as católicos/as universitarios/as creen en mayor proporción en la energía, la vida después de la muerte y los ovnis, mientras que los/as católicos/as sin estudios son quienes menos creen en esas figuras.
Si observamos la distribución regional, notaremos que las regiones más creyentes son Cuyo, el NEA y el NOA. En ellas aparece una mayor proporción de creencia en figuras variadas, así como en las figuras centrales de la Iglesia: Jesucristo, el Espíritu Santo, la Virgen, los santos. La región con proporciones menores de creencias es la Patagonia: aquí los/as católicos/as creen menos en la Virgen, Jesucristo, los ángeles, la energía, el Espíritu Santo, los santos y la suerte, y creen más que en otras regiones en figuras en los márgenes o fuera de la institución: el diablo, la astrología, los ovnis, los curanderos. El AMBA es la región con menor proporción de católicos que creen en figuras relacionadas con la religiosidad popular (como el Gauchito Gil y los curanderos), mientras que el Centro es la región más esotérica: aumenta aquí la creencia en ovnis y astrología.
Creer en Dios y relacionarse con él
En el catolicismo, la figura de la divinidad asume un rol significativo: Dios es el eje de una serie de creencias y prácticas que se relacionan entre sí formando un entramado simbólico rico y denso. Nos interesa profundizar entonces cuáles son las representaciones de Dios para los y las católicos/as, y los modos de relacionarse con él.
La población católica cree masivamente en Dios (94,6%), casi 12 puntos porcentuales por encima de la población general. En estos niveles altos de creencia, es posible constatar que creen más los/las mayores que los/las más jóvenes, y mirando el nivel socioeconómico se destaca que los y las católicos/as de sectores bajos tienden a creer más en Dios que los sectores altos. Las regiones de AMBA, Cuyo, NEA y NOA presentan proporciones más altas de católicos/as que creen en Dios que la Patagonia.
¿En qué momentos los y las católicos/as acuden a Dios? En principio, en situaciones relacionadas con el sufrimiento, reforzando las teorías de Clifford Geerz (1991), quien afirma que la religión ha aparecido a lo largo de la historia para sostener a los humanos en momentos de sufrimiento, no necesariamente para evitarlo sino para volver el dolor soportable, sufrible. Las tres opciones más elegidas muestran que católicos y católicas acuden a Dios en momentos de sufrimiento (46,5%), de felicidad (33,7%), y cuando necesitan ayuda (29,8%). Es interesante notar que si en la primera opción coinciden mujeres y varones católicos/as, ellas eligen como tercera opción acudir a Dios para reflexionar sobre el sentido de la vida, y para ellos la segunda opción es cuando necesitan ayuda.
La forma mayoritaria en que católicos y católicas elige relacionarse con Dios es por su propia cuenta, opción privilegiada por el 65,4%, algo por encima de la población general. Alrededor de un cuarto de los y las católicos/as prefieren relacionarse por medio de la Iglesia, y el 5,5% no se relaciona de ninguna manera. La relación con Dios por su propia cuenta está extendida en toda la población católica, y de manera uniforme según sexo y nivel de estudios. Si observamos la distribución por franjas de edades, notaremos una leve alza del cuentapropismo entre los que tienen entre 30 y 44 años.
Los sectores de católicos que privilegian la mediación de la Iglesia para relacionarse con Dios son, como vimos, minoritarios: suman un cuarto de la población católica. Es relevante notar que las mujeres (29%) prefieren relacionarse por medio de la Iglesia más que los varones (23,4%), los/as adultos/as mayores más que los/as más jóvenes (65 años y más: 31%; 18 a 29 años: 23,5%), y los/as católicos/as sin estudios (34,6%) más que los/las universitarios/as (22,1%). El NEA es la región del país con más altos porcentajes de católicos y católicas que prefieren la mediación de la Iglesia, diferenciándose de la región Centro (36,6%), que presenta los porcentajes más bajos del país (19,6%), y se afirma como la región en la cual los/as católicos/as son más cuentapropistas
Ser católico y transmitirlo
Lograr trasladar las adscripciones religiosas a las generaciones siguientes tiene que ver con el crecimiento, la disminución o la progresiva disolución de la propia tradición: la transmisión es una apuesta central en todas las religiones. Las modalidades de la transferencia se articulan con las razones por las cuales las personas adhieren a su fe, mostrando un catolicismo definido por la estabilidad y la permanencia.
En el catolicismo aparece con fuerza la transmisión familiar de la pertenencia religiosa: para casi 7 de cada 10 católicos/as, el principal motivo de adhesión es porque la religión les fue transmitida desde la infancia, algo más de 10 puntos porcentuales sobre la población general. El segundo y tercer motivo de adhesión quedan muy lejos: 13,4% de los/as católicos/as afirma que adhiere porque le da sentido a su vida (vs. 16,4% de la población general) y 9,9% porque comparte las ideas y valores (vs. 12% de la población general). La transmisión del catolicismo se realiza prevalentemente por medio de las familias y como forma de transferencia identitaria: estos datos se ven reforzados por la elevada proporción de católicos y católicas cuyas madres y padres también lo son (más del 90%), y por la elevada proporción de bautismos.

Efectivamente, si observamos las prácticas que marcan el ciclo de la vida, notamos que la amplísima mayoría de los y las católicos/as está bautizado (99,1%), y declaran que bautizarían a sus hijos/as en una proporción más elevada que la población general (93,9% vs. 82,9% de la población total). Además, la gran mayoría sigue eligiendo un ritual religioso para comenzar su vida matrimonial, en una proporción mayor a la población general (73,3% vs. 65,4%).
Si observamos las franjas etarias notaremos que el bautismo se mantiene estable en todos los grupos de edad, mientras que el matrimonio aumenta considerablemente entre los/as católicos/as adultos/as mayores (87,6%) por sobre los/las más jóvenes (63%).
Analizando las diferencias regionales, notaremos que la proporción de bautizados se mantiene estable, con un leve descenso en Patagonia. El matrimonio religioso muestra proporciones más altas entre los y las católicos/as de Cuyo (84,8%), y más bajas entre los de la Patagonia (59,4%).
Es interesante notar que las prácticas de transmisión religiosa se realizan en el catolicismo al mismo tiempo que prima un imaginario relacionado con la autonomía de las personas a la hora de elegir su religión: la mayoría de los/las católicos/as consideran que sus hijos deberían elegir su propia religión (77,6%), tendencia que se acentúa entre los/las jóvenes (80,1%) respecto de las franjas de edad más grandes (72,2% de 65 años y más).
Si enfocamos la transmisión de la religión, notaremos que la franja de edad de los/las jóvenes católicos/as es la que muestra proporciones menores de matrimonio religioso (o su intención) y de intención de bautizar a sus hijos. Estos datos, sumados a la menor proporción de jóvenes entre los/as católicos/as, podrían hablarnos de una ralentización de la transmisión del catolicismo hacia las futuras generaciones.
Practicar y participar de la grey católica
La asistencia a la misa dominical fue considerada en los análisis de la sociología del catolicismo como el dato que marcaba una línea divisoria entre los/as católicos/as practicantes, no practicantes y “estacionales” (Le Bras, 1931; Julia, 2006). Si nos enfocamos en este abordaje tradicional, notaremos que en Argentina la mayoría de los/as católicos/as no son practicantes, por lo menos siguiendo la definición clásica: de cada 10 católicos/as, 5 concurren a las celebraciones sólo en ocasiones especiales, y 2 no lo hacen nunca. El 12,7% concurre a misa una o dos veces al mes, y el 12,9% lo hace una vez por semana y más.
La minoría de católicos y católicas que está semanalmente en contacto con las celebraciones representa el 12,9% de la grey, y son quienes sostienen con aportes de distinto tipo las actividades de la Iglesia. Además de ir a misa, contribuyen económicamente (el 68%), participan de grupos de oración y formación (el 52,2%) y realizar tareas de ayuda social (el 48,2%).
Tabla 6: Asistencia al culto según sexo (en %)

Si la asistencia al culto es importante para la institución, los y las católicos/as despliegan una diversidad de prácticas más relacionadas con las prescripciones institucionales o más alejadas de las mismas. En el último año, la enorme mayoría de los/as católicos/as ha rezado, algo más de la mitad ha hablado con seres queridos difuntos, alrededor del 40% ha leído la Biblia y se ha confesado y comulgado, un tercio ha concurrido a una peregrinación o fiesta religiosa, un cuarto ha escuchado programas religiosos en medios de comunicación y redes sociales. De estas prácticas hay algunas que caracterizan especialmente a la feligresía católica, y que los/as católicos/as realizan en mayor medida que evangélicos y personas sin filiación religiosa: hablar con seres queridos difuntos, concurrir a peregrinaciones o fiestas religiosas, confesarse y comulgar.
Para pensar las prácticas religiosas de los y las católicos/as, las ordenaremos en: las que se realizan en la intimidad, las que suponen el soporte de objetos rituales, las que requieren la reunión de la comunidad, y las que implican cruces con distintas tradiciones y actividades. Entre las prácticas más frecuentes se cuentan las del primer tipo, aquellas que los y las católicos/as realizan en la intimidad: rezar, hablar con los seres queridos difuntos, leer la Biblia, escuchar programas de radio y televisión o música religiosa. Rezar encabeza la lista, más de 8 de cada 10 católicos lo han hecho en el último año. Además, es la práctica que los y las católicos/as realizan con mayor asiduidad que las otras: 6 de cada 10 católicos/as declaran rezar u orar al menos una vez por mes, y 4 de cada 10 lo hacen varias veces a la semana.
Si observamos quienes son los y las católicos/as que más practican, es posible notar que las mujeres católicas rezan, hablan con sus seres queridos difuntos, leen la Biblia y otros libros religiosos y escuchan programas religiosos más que los varones, y los/as adultos/as mayores lo hacen más que las franjas de edad más jóvenes. En el norte del país (Cuyo, el NEA y NOA) los y las católicos/as practican más que en Centro, AMBA y Patagonia. Si nos enfocamos en los sectores sociales, notamos que el sector alto reza más frecuentemente, sobre todo comparado con el sector medio, mientras que los sectores bajo y medio se relacionan con más frecuencia con sus seres queridos difuntos.

Un segundo tipo de prácticas se centra en el uso de objetos como mediadores. Los objetos que se consumen, circulan e intercambian sostienen relaciones basadas en la religión (Algranti, 2013), y suponen un sustrato material para las creencias y las prácticas que ha caracterizado fuertemente al catolicismo en su desarrollo histórico (Cavallero, 2019; del Olmo, 2019). A los y las católicos/as les gusta usar objetos religiosos -estampitas, velas, almanaques, calcomanías y posters- en su vida cotidiana: 8 de cada 10 los usa, casi 20 puntos porcentuales sobre la población general. Además del recurso a objetos rituales, 4 de cada 10 católicas y católicos llevan los símbolos religiosos en el cuerpo: ropa, cadenitas, aros, pulseras o anillos. Las mujeres recurren a objetos religiosos más que los varones, los/las más grandes más que los/las más jóvenes, y los/as católicos/as de Cuyo, NOA y el NEA recurren más a objetos que los/las del AMBA, el Centro y Patagonia.
Reliquias, crucifijos, estampas, estatuas, imágenes han sido sostenes históricos de la religión católica, objetos cargados de sentido que difunden la fe y luchan por imponerla (Gruzinski, 1990; Bernand & Gruzinski, 1993). En la sociedad contemporánea además son objetos portátiles, de uso doméstico, que se consumen en la casa, se llevan en el cuerpo y circulan la sacralidad entre la institución y los lugares donde la gente vive y trabaja. Las elevadas proporciones del recurso a objetos de los/las católicos y católicas muestran a la vez la continuidad de antiguas tradiciones y la afirmación de la autonomía de las personas respecto de las instituciones religiosas.

El tercer tipo de prácticas son aquellas que requieren de la iglesia y de la reunión de la comunidad. Al observar estas prácticas, es posible notar que congregan a una proporción de católicos y católicas más reducida que los dos primeros tipos, que constituyen un grupo que elige permanecer más cerca de la institución, y juntarse con otros fieles para expresar su fe. Vimos que un tercio de los y las católicos/as ha asistido a peregrinaciones o fiestas religiosas en el último año, con una alta preferencia por las fiestas dedicadas a la Virgen María. Es posible notar aquí texturas geográficas: en el catolicismo las devociones regionales tienen fuerza y preponderancia, dibujando un mapa de participación religiosa variado. Las regiones que muestran más participación en fiestas de la Virgen son el NEA y el NOA. En el AMBA, la región en la que los/as católicos/as participan menos en fiestas, se destaca una significativa preferencia por la peregrinación de la Virgen de Luján (38,1% vs. 14,7% del total país).
Alrededor de uno de cada diez católicos y católicas cumplen los preceptos institucionales de la confesión y la comunión frecuente, el 11% lo hace por lo menos una vez al mes mientras que 27,4% lo hace sólo en ocasiones especiales; la misma proporción ha misionado por lo menos alguna vez en el último año. Podríamos afirmar que esta es la proporción de quienes en el catolicismo permanecen más fuertemente ligados a la Iglesia, y se esfuerzan por cumplir los preceptos rituales (Giménez Béliveau & Irrazábal, 2010).

Finalmente, los y las católicos/as desarrollan prácticas abiertas a las influencias de otras tradiciones religiosas y espirituales, y a otras esferas de actividad. Un cuarto de los y las católicos/as ha recurrido a curas de mal de ojo, culebrilla o empacho en el último año. Uno de cada diez católicos ha hecho yoga o meditación trascendental, y un pequeñísimo porcentaje de católicos declara haber consumido sustancias con fines espirituales.

La Iglesia, la familia y la sociedad pensadas por los y las católicos/as
El catolicismo en Argentina se caracterizó durante el siglo XX por privilegiar posiciones intervencionistas en el espacio público: la fe se vive en las iglesias pero también fuera de las sacristías, en los lugares de trabajo, en los sindicatos y partidos políticos, en las calles (Mallimaci, 2015). Y las ideas, principios, posiciones se sostienen en el espacio público, intentando influenciar espacios estatales en distintos planos (Esquivel, 2016) y sosteniendo la visibilidad en manifestaciones callejeras. Esta presencia institucional se apoya en grupos minoritarios que han sostenido la movilización y las actividades de la Iglesia (Giménez Béliveau, 2016; Fernández, 2020), ahora bien, ¿qué piensan los y las católicos/as de la relación con la Iglesia, el Estado y la sociedad? El proyecto institucional no siempre coincide con las actitudes y creencias de la mayoría de los y las fieles, sino que se relaciona de manera flexible, respondiendo éstas más a las corrientes de pensamiento de la época que a las directivas de la Iglesia.
Si nos enfocamos en las opiniones respecto de la manera de vivir la religión y sobre la Iglesia, es posible concluir que para los y las católicos/as ir al templo no es una actividad central: de hecho 9 de cada 10 sostienen que se puede ser buen religioso sin ir a la iglesia o templo, diez puntos porcentuales sobre el total de los habitantes de Argentina. Dos tercios de los y las católicos/as consideran que a los sacerdotes se les debería permitir formar una familia, en una proporción ligeramente más baja que la del total país. El 76% de los y las católicos/as acuerdan con que se puede ser buen religioso y tomar bebidas alcohólicas, ligeramente sobre el total general. Además, están en su mayoría de acuerdo con el hecho de que se permita el sacerdocio a las mujeres: 7 de cada 10 consideran que debería estar permitido.
La presencia de imágenes de la Virgen María en el espacio público como símbolo indiscutible del catolicismo frente a otros cultos, suscita adhesiones entre los/as católicos/as. El 68,9% considera que no habría que retirar vírgenes y crucifijos de los edificios del Estado -escuelas, juzgados y otras dependencias- contra el 53% del total país.
En suma, los y las católicos/as sostienen mayoritariamente formas de vivir la religión autónomas de las prescripciones institucionales, entre las que se destacan la elevada proporción que aceptaría sacerdotes casados y mujeres que ejerzan el ministerio sacerdotal, al mismo tiempo que prefieren la permanencia de los símbolos de la Iglesia en edificios estatales.

La distancia respecto de los preceptos institucionales puede verse también en la relación de los y las católicos/as con la autoridad máxima de la Iglesia, el Papa. La elección del papa Francisco fue un evento mayor dentro de la Iglesia: el hecho que fuera el primer papa latinoamericano marcó aún más al catolicismo local. Sin embargo, el nombramiento del papa argentino no cambió la religiosidad de los y las católicos/as: el 80,4% sostiene que su religiosidad se mantuvo igual, el 10,8% dice que aumentó, y el 8% afirma que disminuyó. La valoración del Papa divide a los y las católicos/as en tres grupos proporcionados: para el 33% es un líder mundial que denuncia las situaciones de injusticia en el planeta, para el 30% está demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual, y al 31,9% le resulta indiferente.
Analizando las opiniones de los y las católicos y católicas respecto de la familia, se observa que piensan muy parecido al total general. Más conservadores que las personas sin filiación religiosa, más abiertos respecto a los modelos prevalentemente “familistas” de los evangélicos, los y las católicos/as muestran opiniones que suponen una concepción de la familia que se aleja de las nociones patriarcales y heteronormativas. Los y las católicos/as están en su mayoría en desacuerdo con las frases: “el hombre es superior a la mujer y por eso debe ser el jefe de la familia” (86,8%), “la mujer debe permanecer en su hogar para el cuidado de sus hijos”(68%), y “el único matrimonio válido es entre el hombre y la mujer”(57,1% ), y 6 de cada 10 católicos y católicas opinan que una pareja de gays o lesbianas puede adoptar hijos.
A estas opiniones debemos sumar la posición de los y las católicos/as respecto del aborto: consideran en su mayoría que el aborto debe estar permitido en algunas circunstancias, por encima del total general (57,7% vs. 51,8% del total país). El 22,3% considera que una mujer debe tener el derecho a un aborto siempre que así lo decida, en menor medida que la población general (27,3%), mientras que el 17,2% piensa que el aborto debe estar prohibido en todos los casos (vs. 18,7% del total general). Indagados sobre la posibilidad de que el Congreso apruebe la legalización del aborto seguro y gratuito, el 46,8% de los y las católicos/as está en desacuerdo, mientras que el 35,8% están de acuerdo. Las posiciones de los y las católicos/as respecto del aborto indican primero una mayoría que acuerda con la legislación actual, que permite el aborto en algunas circunstancias, y luego una división de las opiniones entre quienes consideran que el Congreso no debería legalizar el aborto, y quienes consideran que sí debería hacerlo: 10 puntos porcentuales separan la opinión en contra y a favor.

Al analizar las opiniones sobre temáticas sociales, se puede observar que hay opiniones en las que los/las católicos/as están alineados/as el total país: la enorme mayoría considera que la universidad pública debe seguir siendo gratuita para todos, están mayoritariamente en desacuerdo con la idea de un partido político dirigido por líderes religiosos (curas, pastores, rabinos), y algo más de la mitad (católicos/as y población general) está de acuerdo en que el Estado debe otorgarles un ingreso a quienes no tienen trabajo.
Una serie de opiniones mostrarían, sin embargo, que los/as católicos/as resultan más conservadores que la población general, evidenciándose opiniones más desplazadas hacia la derecha política en este grupo poblacional respecto de evangélicos/as y personas sin filiación religiosa. Indagados sobre si debería ser más estricto el control de ingreso a migrantes, dos tercios de los y las católicos/as están de acuerdo con esta afirmación; 65% considera que los planes sociales fomentan la vagancia, y 55,6% piensa que debería implantarse la pena de muerte para delitos graves, siempre más de 5 puntos porcentuales por encima de la población general.

Los y las católicos/as sostienen opiniones sobre la Iglesia y las formas de vivir la religión marcadas por la autonomía respecto de la institución, y posiciones respecto de la familia alineadas con el total de la población, en el centro entre los/as evangélicos/as, más familistas, y las personas sin filiación religiosa, más progresistas. Su perspectiva sobre opiniones generales de la sociedad es más conservadora que la de la población general. Este panorama marca distancias respecto de los postulados morales y pastorales de la Iglesia, al tiempo que se sostiene la adscripción: las personas que se denominan católicas guardan para sí determinadas decisiones y opiniones, especialmente las relacionadas con la vida en familia y las decisiones de la vida sexual, en las que la Iglesia sólo llega a influenciar a la minoría que permanece en estrecha relación con ella.
Conclusiones
Los y las católicos/as representan en 2019 el 62,9% de la población, y han descendido 13,6 puntos porcentuales desde 2008. Se trata de una población estable, que se identifica con la religión primariamente por tradición familiar. En una región del país, la Patagonia, y entre los/las jóvenes (18 a 35 años) el catolicismo alcanza la mitad de la población.
Católicos y católicas conforman un conjunto diverso en creencias y prácticas, que varían según la región de residencia, la edad, el nivel educativo y el sexo. Sus creencias aumentan respecto de la población total: las mujeres tienden a creer en mayor proporción en las figuras más fuertemente asociadas a la Iglesia católica, así como los/las adultos/as mayores, las personas con bajos niveles de estudios, y los/las residentes de las regiones norteñas del país (NEA, NOA, Cuyo).
Quienes se identifican con el catolicismo muestran altos grados de autonomía en la relación con Dios, y desapego respecto de la institución: la práctica de católicos y católicas es menor que la de los evangélicos/as, así como el contacto con líderes religiosos, y los eventos de la Iglesia no alteran la religiosidad de los y las católicos/as. Esta distancia respecto de la institución convive con un grupo minoritario de creyentes muy activos, que asisten a las parroquias, procesiones y peregrinaciones, oran cotidianamente, transmiten la religión a sus hijos e hijas y sostienen con su trabajo cotidiano la materialidad de la reproducción del culto.
En las opiniones también se ve el alejamiento de la población católica respecto de las prescripciones de la Iglesia: la elevada proporción de acuerdo con el sacerdocio de las mujeres y el matrimonio de sacerdotes lo confirma. En línea con estas opiniones, observamos que entre católicos y católicas es posible notar una apertura respecto de las concepciones de familia y los derechos de las personas LGBTQI+. Las opiniones sobre la sociedad muestran una población católica más conservadora, partidaria del control de migrantes, convencida que la asistencia estatal alimenta “vagos”, y en la que más de la mitad está a favor de la pena de muerte.
El catolicismo, en suma, constituye una población plural, cuyas creencias y prácticas son múltiples, marcada en su mayoría por el desapego respecto de la Iglesia católica a la cual afirman pertenecer.
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Notas