Temático
El papa Francisco. Fluctuaciones en la religiosidad y valoraciones de su figura*
Pope Francis: fluctuations in religiosity and evaluations of his figure
El papa Francisco. Fluctuaciones en la religiosidad y valoraciones de su figura*
Sociedad y Religión: Sociología, Antropología e Historia de la Religión en el Cono Sur, vol. 30, núm. 55, Esp., 2020
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Resumen: El nombramiento de Jorge Bergoglio como Francisco es un hito inédito que irrumpió en la religiosidad y la agenda pública argentina: este artículo analiza y describe el impacto en la religiosidad del país a partir de datos cuantitativos, y las valoraciones que circulan alrededor de la figura del papa argentino.. Con este fin se utilizaron los datos de la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. Los datos fueron desagregados para su análisis en tres secciones, una primera referida al catolicismo, una segunda para los evangélicos, y la tercera centrada en el grupo de los sin religión, todo lo cual se cruza posteriormente con los datos totales para el país. Las variaciones que los habitantes argentinos registran en términos de religiosidad, y los valores que movilizan son interpretados a partir de cruces con indicadores sociodemográficos.
Palabras clave: papa Francisco, religiosidad, valoración, católicos, evangélicos, sin religión.
Abstract: The appointment of Jorge Bergoglio as Francisco would seem to represent a milestone that broke in the religiosity and the public agenda of Argentina: this article analyzes and describes the impact on religiosity in this country based on quantitative data, in relation to the appointment of the new Argentine Pope and the evaluations that circulate around his figure. For this purpose, data from the Second National Survey of Religious Beliefs and Attitudes in Argentina were used. The data was disaggregated for analysis into three sections, the first refers to Catholicism, the second to evangelicals, and the third focuses on the group of those without religion, all of which is later crossed with the total data for the country. The variations that Argentine inhabitants register in terms of religiosity, and the values and valuations that it mobilizes, are interpreted from crosses with sociodemographic indicators.
Keywords: Pope Francis, religiosity, evaluation, institutional trust, catholics, evangelicals, without religion.
Las dos caras del Papa argentino
El papado de Francisco encuentra su condición de posibilidad en un hecho extraordinariamente secularizante y generado desde el mismo Vaticano: la renuncia de Benedicto XVI (Mallimaci 2013). A partir de un acontecimiento único en los últimos seis siglos, la figura del papa puede mostrar más a las claras su integralidad bifronte, en la que por un lado se presenta como un líder “político y social” y al mismo tiempo como un “padre” espiritual y dirigente religioso que debe guiar al mundo católico. Esta presencia será particularmente relevante para el caso de la Argentina, debido a que, como en ninguna otra parte del mundo, “el papa Francisco” es (o fue), al mismo tiempo, “Jorge Bergoglio”. Es precisamente el carácter argentino del papa el que impulsó las más variadas afirmaciones, “verdades supuestamente autoevidentes” que no fueron sometidas a prueba alguna. Una implicación lógica pronunciada con suma ligereza en artículos periodísticos se dejaba escuchar con facilidad: el papa es argentino, ahora los argentinos creen más y el catolicismo volverá a crecer. Pero las cosas ¿eran así? La Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas de la Argentina se propuso avanzar sobre esta concepción y suposiciones similares.
Será por eso interesante analizar cómo a partir de los datos de la Segunda Encuesta Nacional la figura del “papa argentino” es tomada por católicos, evangélicos y sin religión, ahondando de este modo en el impacto que entre los habitantes de Argentina el papa, sujeto con un rostro de Jano que mira a la vez tanto asuntos espirituales como socio-políticos, ha tenido efectivamente.
Mediante los datos relevados podremos darnos una idea del nivel de “politización” que tiene la figura del papa, politización compleja, que puede alejar católicos al mismo tiempo que atraer evangélicos y hasta a personas sin religión, en un gesto en el que se evidencia ese espesor “socio-político” del líder de la religión católica. En el presente artículo analizamos estas dos caras del papa a partir de una lectura centrada en las variaciones que los habitantes de Argentina percibieron en términos de religiosidad tras el nombramiento de Bergoglio como Francisco, así como a partir de las valoraciones que se ponen en juego a la hora de hablar de su figura.
Para abordar los objetivos enunciados, la Segunda Encuesta Nacional incluía específicamente dos preguntas sobre el papa Francisco. La primera buscaba saber si la religiosidad de los encuestados había aumentado, disminuido, o si se había mantenido igual a partir de la elección del papa Francisco; la segunda pregunta era la siguiente: ¿cuál de las siguientes frases refleja más su valoración sobre el papa Francisco?, y podía responderse de tres maneras distintas: a. “es un líder mundial que denuncia las situaciones de injusticia en el planeta”; b. “está demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual”; y c. “me resulta indiferente”. De esta manera, podemos ver como en el marco de la encuesta nos encontramos con dos preguntas que indagan de manera explícita sobre la religiosidad y las valoraciones que la figura de Francisco moviliza. A continuación describiremos los datos más significativos aportados por estas preguntas, a partir de las tres principales creencias en las que se organizan las personas que habitan en Argentina.
Metodología
Este artículo trabaja con el dataset Mallimaci, Esquivel, Giménez Béliveau & Irrazábal (2019) Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. El dataset es producto de una encuesta probabilística realizada en Argentina (total país) durante agosto-septiembre de 2019. El universo en estudio es la población de la República Argentina de 18 años o más, residente en localidades o aglomerados urbanos con al menos 5.000 habitantes según Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010. Se seleccionaron 2.421 casos mediante una muestra polietápica. La primera etapa, con 89 localidades/aglomerados como unidades primarias de muestreo, combinó estratificación (atendiendo a la región y el tamaño de las localidades) y selección de aglomerados urbanos intra-estrato mediante azar sistemático con probabilidades proporcionales al tamaño (PPT). En la segunda etapa, la selección de las unidades de muestreo (radios muestrales) dentro de las localidades seleccionadas se realizó mediante azar sistemático (ordenamiento a partir de indicadores de nivel socioeconómico) con PPT (atendiendo a la cantidad de población) y asignación igual por radio censal. Una vez elegidas las áreas de trabajo, se realizó el relevamiento y selección sistemática de las viviendas particulares (tercera etapa). Para la selección de las unidades últimas de muestreo (cuarta etapa) se recurrió a cuotas de sexo y edad según parámetros poblacionales. El período de relevamiento de datos fue entre agosto y septiembre de 2019. Margen de error y alcance del estudio: se trabaja con un margen de error del +/- 2% para un nivel de confiabilidad del 95%. El alcance del estudio es la República Argentina (total país). Al tratarse de una encuesta probabilística polietápica que combina estratificación por región y tamaño de ciudad y selección mediante azar sistemático (con PPT) los datos son extrapolables a la población general atendiendo al margen de error.
Esta investigación se realizó en cumplimiento de los lineamientos para el comportamiento ético en las ciencias sociales y humanidades del CONICET (Res. 2857/2006), la Declaración de Helsinki (versión Fortaleza 2013), la Declaración de Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO y la legislación y pactos de derechos humanos vigentes en Argentina. La participación de la encuesta fue voluntaria. Se aplicó el consentimiento informado explicando a las personas que participaron del estudio sobre los objetivos y los beneficios esperados. Los datos relevados se utilizan con fines estadísticos garantizando la confidencialidad y el anonimato de modo que no pueden identificarse a las y los entrevistados.
Para este artículo se trabajó con las variables referidas a los cambios en la religiosidad y las valoraciones que se ponen en juego en torno al papa. A su vez hemos utilizado las variables de franja etaria, género, nivel socioeconómico, nivel educativo, región de residencia y tamaño de ciudad.
Valores total país
Cambios en la religiosidad de los habitantes de Argentina a partir del nombramiento de Francisco
Profundizando los análisis preliminares de la Segunda Encuesta presentados en el informe “Sociedad y religión en movimiento” (Mallimaci, Giménez Béliveau, Esquivel e Irrazábal, 2019), la elección del papa no parece haber tenido un impacto significativo en la vida religiosa de la sociedad argentina: a partir de su elección, el 82,4% de las personas indicó que su religiosidad se mantuvo igual, mientras que el 7,9% señalo que aumentó y el 7,3% que disminuyó.
En lo que respecta a los valores totales, no se registran diferencias significativas según sexo ni a partir del tamaño de las ciudades para ninguna de las tres opciones. En lo que refiere al nivel socioeconómico, el único dato relevante se registra entre aquellos que indicaron que su religiosidad disminuyó: mientras que el 6,3% de las personas pertenecientes a sectores de menores ingresos y el 8,2% de los pertenecientes a los sectores de ingresos medios indicaron que su religiosidad descendió, el 19,5% de las personas pertenecientes al sector de mayores recursos se inclinó por esta opción. El accionar del papa, con una mirada anclada en la teología del pueblo y de cercanía para con los sectores menos favorecidos, parece haber dado lugar a una marcada disminución de la religiosidad por parte de los sectores de mayores recursos. Al momento de realizar una lectura a partir del grupo etario se pueden observar otra serie de diferencias. El 5,5% del grupo 18-29 años fue el segmento cuya religiosidad aumentó en menor medida; el segmento que va de los 30 a los 44 años registró un aumento del 8,0%, mientras que el de 45-64 fue del 8,5% y para quienes tenían 65 y más años el incremento fue del 11,9%.
Los grupos de 45 a 64 años así como los de 65 y más detentan los mayores porcentajes de aumento de su religiosidad. El grupo de 18 a 29 años indicó que su religiosidad disminuyó un 5,8% y el segmento etario que se encuentra a continuación (30 a 44 años) presentó valores incluso menores (5,4%), sin embargo, para los dos conjuntos restantes, la disminución de su religiosidad fue del 10,2% y del 9,2%. A partir de estos datos podemos observar cómo los grupos etarios de mayor edad fueron los que transitaron con mayor intensidad el nombramiento de Francisco. Ya sea en términos de aumento o disminución de su religiosidad, el recorte etario permite identificar a dos conjuntos particulares de la población que vivencia su religiosidad de manera interconectada o independiente de los avatares de la Iglesia.
Las personas sin estudios y aquellas que alcanzaron el nivel terciario indican que su religiosidad aumentó en un 11,9% y un 10,3% respectivamente, estando por encima del resto de todos los niveles por un mínimo de dos puntos porcentuales. Los encuestados de los niveles terciario y universitario, con 11,8% y 10,3%, presentan los mayores porcentajes a la hora de indicar que su religiosidad disminuyó a partir de la elección del papa.
En lo que refiere a las regiones, en Centro, con el 3,6% es donde se registra el menor aumento de religiosidad mientras que en el Noreste argentino (NEA) y Noroeste argentino (NOA) se cuadruplica prácticamente este valor, con un 15,8% y un 14,0% respectivamente. Esto permite en todo caso apreciar un anclaje territorial fértil a la hora de analizar el peso de Francisco en el país.
El papa Francisco y las valoraciones en torno a su figura
En este panorama en el que se imponen las respuestas que señalan que el nuevo papa deja indiferentes a los encuestados a la hora de transformar sus creencias religiosas, cuando preguntamos sobre su accionar socio-religoso damos con posiciones contrapuestas. El 27,4% de las personas lo considera un líder mundial que denuncia las situaciones de injusticia en el planeta, el 27,0% afirma que está demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual, y al 40,6%, le resulta indiferente. Estas respuestas muestran una dimensión importante a tener en cuenta, pues caracteriza la modernidad religiosa “realmente existente” en nuestro país, en la que la valoración socio-religiosa del catolicismo es distinta a la espiritual.
Si abordamos los valores totales, tanto para sexo como tamaño de ciudad y nivel socioeconómico, no se registran diferencias sustantivas; sin embargo, a partir de los grupos etarios se pueden notar algunas diferencias.

Base: 2421 casos
Fuente: Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina (Mallimaci, F., Esquivel, J.C., Giménez Béliveau, V. & Irrazábal, G. (2019) Dataset Segunda Encuesta Nacional sobre creencias y actitudes religiosas en la Argentina).
Las variaciones que se registran en torno a la figura del papa como un líder mundial son de interés, sin embargo, en lo que refiere a su involucramiento en política y la indiferencia hacia su figura, los porcentajes varían de un modo mucho más significativo. En estos casos se registra una brecha de 17 puntos porcentuales entre las opiniones expresadas por los diferentes grupos etarios, mientras que, en términos de indiferencia, la diferencia alcanza casi los 28 puntos. A su vez, podemos notar que todos los grupos, a excepción del segmento de mayor edad, presentan valores similares para las dos primeras opciones. Quienes tienen 65 o más años son los únicos que rompen con dicha regularidad, presentando una diferencia superior a los 5 puntos porcentuales entre las opciones. Adicionalmente, a medida que aumenta la edad de los encuestados, los niveles de indiferencia disminuyen de manera sostenida. Lo antedicho, en diálogo con algunas de las consideraciones presentadas en el apartado sobre religiosidad, nos permiten volver a afirmar que el nombramiento de Francisco tuvo un fuerte impacto en los sectores poblacionales de mayor edad; además, estos sectores presentan una fuerte crítica al papel político-social de Francisco. Si tenemos en cuenta la manera en la que se vehiculiza la figura de Francisco en los medios argentinos, esto parecería indicar un posicionamiento que adscribe a una mirada anclada en la comprensión de la iglesia católica como un espacio que no debería vincularse con el de la política. En lo que hace a la opción por el líder mundial que denuncia injusticias, solo los niveles terciario (35,4%) y universitario (34,7%) se alejan considerablemente del valor medio. Al ajustar la lectura por región, todas presentan valores escasamente diferenciados entre la primera y la segunda opción, a excepción de NEA y NOA. En estos casos la opción por el papa como un líder que denuncia injusticias (33,3% y 35,2%) supera por un amplio margen a quienes lo consideran demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual (21,2% y 17,7%).
Los catolicismos
Variaciones en la religiosidad de la población católica de Argentina
El porcentaje de encuestados católicos que manifestaron que su religiosidad aumentó desde la elección del papa Francisco fue del 10,6%, mientras que el 8% indicó que disminuyó y el 80,4% mantuvo y continuó su religiosidad sin cambios tras su nombramiento. Por lo pronto, las cifras nos permiten matizar y poner en duda dos ideas que parecieron orientar a priori la interpretación del fenómeno en cuestión: la primera era que la figura de un papa argentino apuntalaría una estructura de católicos en proceso de debilitamiento o abandono; la segunda sugería que al cambiar la cabeza de la Iglesia de Roma se transformaría al mismo tiempo el vínculo y la religiosidad de los fieles.
Respecto de quienes indicaron que su religiosidad aumentó, podemos notar algunos datos interesantes para el análisis. El 18,3% de los católicos sin estudios y el 14,9% de quienes cuentan con estudios de nivel terciario dieron cuenta de un aumentó en su religiosidad, lo que contrasta con el 8,9% de aumento registrado por las personas de nivel secundario y el 9,2% de quienes alcanzaron el nivel universitario.
Asimismo después de la elección del papa argentino, a nivel geográfico encontramos un aumento de la religiosidad católica muy diversa. En la región Centro el incremento fue del 4,1%. En la Patagonia los valores fueron de 9,4%, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Cuyo los aumentos fueron de 12,4% y 12% respectivamente. Sin embargo, los mayores contrastes se registran en las regiones del NEA (15,2%) y NOA (18,3%). En este caso, los datos referidos a los católicos de estas últimas dos regiones reflejan los valores del total país.
De entre los católicos que manifestaron que su religiosidad disminuyó, encontramos una marcada tendencia configurada por personas de edad más avanzada: los grupos de 45-65 años, y de 65 y más, cuentan con casi el 10% de sus integrantes compartiendo esta merma en su vida religiosa. Otro dato significativo lo encontramos en el nivel socioeconómico de los encuestados: el 30,8% de los integrantes de nivel de ingresos alto manifiesta que su religiosidad disminuyó, mientras que la misma opción registra porcentajes del 8,9% para el sector ingresos medios, y del 6,6% para el sector de menores ingresos.
Ahora bien, como mencionamos con anterioridad, para el 80,4% de los católicos su religiosidad se mantuvo igual a partir de la elección del papa Francisco. Esta tendencia se manifiesta más acentuadamente entre los católicos más jóvenes, debido a que es la opinión manifestada por el 85,3% de quienes tienen entre 18 y 29 años de edad (lo que contrasta con el 75,6% de quienes tienen 65 y más años), así como también entre los habitantes de la región Centro, que se mostraron indiferentes en un 87,2% lo que se diferencia del 76,2% de los habitantes del NEA, y el 75,4% de los del NOA.
Católicos y modos de ver la figura de Francisco
A la hora de preguntar por los modos en los que se consideraba la figura de Francisco, las tres respuestas posibles se encuentran, dentro del mundo católico, repartidas de manera similar. El 33% de los católicos respondieron que es un líder mundial que denuncia las situaciones de injusticia en el planeta, el 30% respondió que el papa está demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual y, finalmente, al 31,9% de los católicos les resultó indiferente.
Dentro del grupo que considera a Francisco como un líder mundial que denuncia injusticias, al leer los datos según el grupo etario nos encontramos con que el 36,3% de las personas que tienen entre 45 y 64 años se eleva por encima del valor promedio con el cual los católicos identifican al papa como un líder que combate injusticias, lo cual contrasta con el grupo más joven (de 18 a 29 años). Este último grupo considera a Francisco un líder mundial solo en un 28,5%. De los habitantes del Centro, un 26,6% compartió esta respuesta, mismo porcentaje que encontramos entre quienes viven en la región de Patagonia, lo que contrasta con el 40,3% de los habitantes del NEA y el 41,6% de los del NOA.
En lo tocante a la segunda opción, es decir, aquella que considera la figura papal demasiado metida en política, al desagregarla según los grupos etarios, podemos observar que esta valoración es la más elegida por los grupos de mayor edad: así lo expresearon el 38,5% de quienes tienen 65 años y más, el 32,8% de quienes tienen de 45 a 64,y apenas el 23,2% de quienes tienen de 18 a 29. A nivel geográfico, encontramos diferencias significativas: el 19,2% de los habitantes del NOA compartió esta opinión, mientras que en Centro y AMBA los valores fueron 32,9% y 33% respectivamente. En lo que respecta a los espacios urbanos el 31,4% de los habitantes de grandes ciudades supera el valor promedio, mientras que los de ciudades pequeñas se encuentran por debajo de dicho valor, compartiendo esta opinión en un 22,5%.
Finalmente, a un 31,9% de los católicos les resulta indiferente. Aquí vemos una tendencia joven, que hace que el 43% de quienes poseen entre 18 y 29 años compartan esta apreciación, así como el 34,8% de quienes poseen entre 30 y 44: estos dos grupos contrastan con la posición de quienes poseen 65 años y más (22%).
En lo que hace a la distribución geográfica de quienes expresaron indiferencia, los habitantes de Patagonia y Cuyo presentan proporciones más altas. Sí en AMBA contamos con valores de indiferencia del 25,6%, su contracara está representada por el 40,7% que se hace presente entre los habitantes de la Patagonia y el 37,8% que se registra en Cuyo.
Los evangélicos
Un evangelismo en su propio camino
La religiosidad de los evangélicos no se vio afectada de manera significativa con la llegada del papa argentino; así parece reflejarlo el 85,5% de las personas agrupadas bajo esta adscripción. Consecuentemente, al presentar mayores números en esta opción, los porcentajes en las dos restantes son menores que para el total del país (5,6% dijo que aumentó mientras que el 4,6 dijo que disminuyó).
Cuando centramos la mirada en la adscripción evangélica lo primero que se puede observar es la ausencia de diferencias significativas si la lectura se realiza por sexo, edad, tamaño de ciudad, o nivel socioeconómico. Esto muestra al mundo evangélico como poseedor de posturas más homogéneas que aquellas presentes en la variedad heterogénea de católicos.
Respecto del nivel educativo, los sin estudios y quienes cuentan con el nivel terciario mantuvieron sus niveles de religiosidad en un 94,1% y un 92,3% mientras que las personas con nivel secundario se destacan respecto de la media con un 80,4%.
Los evangélicos del AMBA indicaron que aumentó su religiosidad en un 1,4%, lo cual contrasta con los casos del NEA (11,6%), NOA (9,4%) y Cuyo (9,3%).
Un evangelismo que abreva en la indiferencia
La valoración que los y las evangélicos realizan sobre el papa tampoco logra distanciarse mucho de la indiferencia, que registró valores de más de un cincuenta por ciento (58,5%), mientras el 23,5 % de los evangélicos considera que está demasiado metido en política y un 14% lo señala como un líder mundial que denuncia injusticias en el planeta.
Si bien los encuestados de todas las creencias parecen haberse volcado con cierta constancia a elegir la opción que indicaba que la asunción de Francisco les resultaba indiferente, puede ser interesante notar como para el evangelismo –al contrario de los catolicismos- este proceso podría coincidir con una reafirmación que, al igual que sucede con la figura de la Virgen y la reproducciones de santos, necesita realizar un esfuerzo por abandonar ciertas prácticas católicas incompatibles con esta otra forma de cristianismo.
Los evangélicos presentan pequeñas diferencias para cada una de las opciones. En cuanto a opinar sobre el papa como un líder mundial que denuncia las injusticias, las personas de sexo masculino (18,8%) aventajan por 8,3% a las mujeres (10,5%), y el grupo etario 18-29 y 30-44 se inclina de manera menos pronunciada que los grupos 45-64 y 65 años y más (11,5% y 9,7% contra un 20,4% y un 25,6% respectivamente). Esto mismo se reproduce frente a quienes optan por la indiferencia: los dos grupos más jóvenes llegan a 63,1% y 66,4%, mientras los de edad avanzada a un 44,8% y un 42,9%). La lectura por nivel educativo solamente presenta variaciones en la opción por el papa como un líder que denuncia injusticias, con el grupo “secundario” que no se aleja de aquel 14,0% que mencionábamos en la introducción a este apartado.
Finalmente, si el análisis se rige por región, las opciones que consideran al papa desde la indiferencia y como demasiado metido en política son las entradas en las que se registran las mayores diferencias. Ante la opción que indicaba que estaba demasiado metido en política, la Patagonia se opone al resto de las regiones con un 72,8%: el más elevado de entre todas las regiones. AMBA es la única que presenta una indiferencia menor al 50%, más precisamente de 48,5%.
Los sin filiación religiosa
Analizar la representación que del papa Francisco poseen quienes se definen como sin filiación religiosa debería ayudarnos a evaluar la repercusión que genera el personaje no a nivel de “jefe espiritual”, sino principalmente de “líder político-religioso”. Tomaremos los datos de los encuestados sin religión en su conjunto recordando que los hemos dividido en ateos, agnósticos y sin adhesión religiosa.
No creer ni en dioses ni en hombres
De entre las personas sin filiación religiosa, el 85,9% considera que su religiosidad se mantuvo igual, lo que nos pone frente a un grupo homogéneo en el que no se puede destacar ningún segmento que se encuentre sobrerrepresentado o resulte significativo. El 7,9% de quienes manifiestan que su religiosidad disminuyó se encuentran repartidos de manera uniforme entre los distintos segmentos, mientras que el 4,8 por ciento que representa la cantidad de personas sin religión que optaron por no saber/no contestar está compuesto por jóvenes sin estudios universitarios ni terciarios.
Religión y política
El 20,2% de las personas sin filiación religiosa que manifiesta que Francisco es un líder mundial que denuncia las situaciones de injusticia en el planeta encuentra poca representatividad entre los jóvenes de 18-29 años (12,9%), así como entre los de 65 años y más (17,7%). Sí se destaca el 25,4% de los de 30-40 años y un 24,2% de los de 45 y 64 que comparten esta apreciación. El 33% de los universitarios, y un 31,5% de quienes poseen estudios terciarios también comparten esta apreciación, mientras que desde el nivel primario los valores son apenas el 13,3%.
En el nivel regional, el 38,7% de los habitantes sin filiación religiosa del NEA manifiesta esta valoración sobre la implicación del papa frente a las situaciones de injusticia global, lo que contrasta con el 15,7% que encontramos entre los sin religión de la región Centro del país. Otra tendencia que vale la pena mencionar es la que nos indica que los sin religión que consideran que el papa Francisco encuentra un compromiso con la injusticia mundial, además de no ser demasiado jóvenes y de haber alcanzado estudios superiores son principalmente miembros de sectores socioeconómicos altos, como lo muestra el 43% de quienes respondieron de este modo, mientras que los integrantes de sectores socioeconómicos más desfavorecidos apenas han optado por esta opción en un 18,5%.
Las personas sin filiación religiosa que manifiestan que el papa Francisco está demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual (20,7%) aumenta comparativamente entre quienes tienen 65 años y más, como lo muestra el 39,6% de sus integrantes, lo que contrasta con el 14,1% de quienes tienen entre 18 y 29 años y se escalona con el 27,6% de entre los de 45-64 años. La otra diferencia significativa que encontramos se da a nivel educativo, debido a que esta fue la opción del 33% de quienes obtuvieron como nivel máximo el primario, y corresponde al 16,8% de quienes llegaron a la educación secundaria.
Al mismo tiempo, al 53,9% de los encuestados sin filiación religosa el papa Francisco le resulta indiferente, apreciación repartida de forma relativamente uniforme, salvo por la diferencia significativa del 64,3% de los jóvenes de entre 18-29 años, porcentaje que va bajando conforme crece la edad de los encuestados, para llegar a un 40,2% de entre quienes poseen 65 años y más. Algo similar resulta de los niveles educativos: el 72,6% de aquellos que no poseen estudios contrasta con el 43,2% de los que alcanzaron un nivel de estudios terciario, y el 47,5% de los que accedieron a la educación universitaria.
Una vez más, y en oposición a la indiferencia expresada por los católicos, para el caso de los sin religión nos encontramos con procesos en los que el desapego por la figura papal vendría a reforzar su propio sistema de creencias, que se configura al margen de la imagen del papa católico.
Conclusiones
Si consideramos las cifras en general podría pensarse que el advenimiento del “papa argentino” no trajo un cambio considerable en la religiosidad de los argentinos, aunque al mismo tiempo no puede pasarse por alto la íntima relación que, para todas las adscripciones religiosas, se establece entre su figura y el personaje político-religioso que excede ampliamente la función de líder espiritual de los católicos.
Ahora bien, en lo que refiere a abordaje de las preguntas que invitaban a valorizar la figura del papa y a vincularla con el desarrollo de la espiritualidad, más allá del análisis pormenorizado dentro de cada conjunto, las diferencias entre los mismos, por si mismas son datos relevantes. El conjunto de los católicos es el que menos se aleja de los valores totales de la población argentina; los evangélicos por su parte, como ya pudimos ver, presentan un porcentaje superior en lo que respecta a la indiferencia que se tiene ante el papa, a pesar de no dar lugar a diferencias sustantivas en relación a los católicos. Los sin religión que escogieron la opción por la indiferencia mantienen un nivel prácticamente equivalente al de los evangélicos, pero son el grupo que menos aumentó sus creencias a partir del nombramiento de Francisco, además de ser el sector que mayor indiferencia concentra en torno a la figura papal. Si bien resultaba conflictivo preguntar a una persona sin filiación religiosa si su religiosidad aumentó o disminuyó en relación con el nuevo papa argentino, lo que sí parecería quedar en claro es cómo con la expresión de indiferencia se puede estar frente a fenómenos sociales completamente distintos, y que en este caso estarían mostrando un debilitamiento en la percepción que los católicos poseen frente a la estructura jerárquica de su iglesia, al mismo tiempo que un reforzamiento del vínculo de los evangélicos con sus prácticas religiosas, y de los sin religión respecto de sus creencias. Si bien en los tres grupos la indiferencia frente a Francisco resulta notable, más llamativa aún es la desambiguación que ofrece el término de indiferencia visto a la luz de cada una de estas creencias, para ilustrar el debilitamiento de algunas religiones y/o prácticas, y el afianzamiento de otras.
Quizás esto pueda confirmarnos la idea que señala que Francisco “… fue elegido -conociendo su larga trayectoria- para cambiar formas y no contenidos (…) es un hábil político que busca más adhesiones que rechazos” (Mallimaci 2013: 242, 240). Los índices de indiferencia en lugar de mostrar la inocuidad del papa “proveniente del fin del mundo”, podrían por el contrario mostrar cierta “naturalización” del nuevo líder del catolicismo.
Vivimos un momento no falto de reclamos sobre los tipos de autoridad, de subalternización de las mujeres, de abusos de poder dentro del Vaticano, en el centro mismo del mundo católico. Desafíos en una comunidad internacional cada vez más inserta en un capitalismo desregulado que hace oídos sordos a los malestares y sufrimientos de millones de víctimas. En ese contexto el papa Francisco continúa interviniendo y retomando la histórica crítica a ese capitalismo liberal y salvaje que mata, en una comunidad mucho más amplia que la de su “rebaño” y que, tal como se mostró, resulta ser activa y diversa.
Referencias bibliográficas
Mallimaci, F. (2013). El catolicismo argentino de Bergoglio y el papado de Francisco. Una primera aproximación desde la Argentina, Sociedad y Religión 23 (40), pp. 211-244.
Mallimaci, F.; Giménez Béliveau, V.; Esquivel, J.C. & Irrazábal, G. (2019) Sociedad y Religión en Movimiento. Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. Informe de Investigación CEIL(25). Disponible en: http://www.ceil-conicet.gov.ar/wp-content/uploads/2019/11/ii25-2encuestacreencias.pdf
Notas