Temático

Trayectorias familiares sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina

Family trajectories on beliefs ans religious attitudes in Argentina

Agustina Adela Zaros
Shanghai University / CEIL-CONICET, Argentina
Sofía Bilbao
UBA/CEIL-CONICET, Argentina
María Eugenia Funes
CEIL-CONICET/USAL, Argentina

Trayectorias familiares sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina

Sociedad y Religión: Sociología, Antropología e Historia de la Religión en el Cono Sur, vol. 30, núm. 55, Esp., 2020

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Los autores conservan sus derechos

Resumen: Este artículo tiene como objetivo comprender el papel de la familia en la transmisión y la formación de identidades religiosas en la Argentina actual. Analizaremos algunos de los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina desarrollada por el CEIL-CONICET. Mostraremos que la familia tiene un rol significativo en la transmisión religiosa y que la mayoría de los y las habitantes del país provienen de familias en las que la religión estaba presente. Ello se expresa en la cantidad de personas que reconocen a sus familias como el origen de sus orientaciones religiosas, la identificación de los padres y madres con religiones instituidas, el nivel del bautismo y casamiento, y las percepciones acerca de la religiosidad de las familias de origen. Asimismo,mostraremos la convivencia entre una tendencia mayoritaria hacia los bautismos y otros tipos de rituales de iniciación, con un crecimiento de la valoración de la autonomía de los hijos respecto de la religión de sus padres y madres en relación con el relevamiento de 2008.

Palabras clave: religión, familia, socialización religiosa, ritos de pasaje, hijos, Argentina.

Abstract: The purpose of this article is to understand the role of family in the transmision and the development of religious identities in contemporary Argentina. We will analyze some of the results of the Second National Survey on Religious Beliefs and Attitudes in Argentina, taken by CEIL-CONICET. We will show that family presents a significative role in religious transmission and that most Argentinians come from families where religion was present. This is expressed in the amount of people that acknowledge their families as the origin of their orientations in religious matters, the identification of fathers and mothers with institutionalized religions, the levels of baptisms and marriages in temples, and the perceptions about religiosity in the families of origin. We will also show the coexistence between a tendency towards baptisms and other types of initiation rituals, and a growth in the value given to children’s autonomy from the religion of their parents in relation to the 2008 survey.

Keywords: religion, family, religious socialization, rituals of passage, children, Argentina.

Introducción

En este artículo abordaremos el papel que presenta la familia en la transmisión y la formación de identidades religiosas en la Argentina actual, a partir del análisis de los datos que emergieron de la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina desarrollada por el CEIL-CONICET. La familia constituye una dimensión significativa para el estudio de lo religioso por ser un espacio singular y contradictorio de unidades vivenciales organizadas a partir de los afectos, en el que los sujetos sociales atraviesan sus experiencias de socialización primaria, accediendo a símbolos e identificaciones (Dias Duarte, 2006). Es un constructo que se impone como trascendente en la medida en que está imbuido de un “espíritu de familia”: un sentimiento que genera devociones y solidaridades entre sus miembros, garantizando así su perpetuidad como cuerpo. La familia, entonces, involucra un principio cognitivo de visión y de división que es, al mismo tiempo, principio afectivo de cohesión, es decir, adhesión vital a la existencia de un grupo familiar y sus intereses (Bourdieu, 1997).

Las adhesiones, creencias y experiencias religiosas y las dinámicas familiares suelen influir las unas en las otras. La transmisión intrafamiliar de lo religioso involucra no sólo la socialización en una religión concreta, con sus dogmas y ritos, sino también una relación más amplia de aceptación y/o rechazo de lo espiritual (Giménez Béliveau y Mosqueira, 2011) y la experiencia familiar puede dar continuidad a los modos de pertenecer a las tradiciones religiosas transmitidas durante la infancia (De Singly, 2004; Dias Duarte, 2006). Asimismo, se ha señalado que la vida religiosa y la vida familiar son dos dimensiones mutuamente influyentes. No solo por el señalado papel que la familia tiene en la socialización religiosa, sino fundamentalmente por el tono reverencial otorgado a distintas experiencias de la vivencia familiar: la memoria de las experiencias del pasado familiar, el destino de los parientes cercanos y los sentimientos relacionados con la identidad familiar (Dias Duarte y Menezes, 2017). A pesar de esta fuerte influencia de la vida familiar en la orientación religiosa, durante los últimos años se ha planteado la emergencia de un nuevo espíritu de familia, caracterizado por la flexibilización y democratización de las relaciones familiares así como por la legitimación de la autonomía y de los sentimientos de quienes integran la familia (Segalen, 2013).

El análisis de las relaciones de mutua influencia entre lo religioso y lo familiar no recibió aún suficiente atención en el ámbito académico argentino. Recientemente algunas investigaciones han caracterizado a las familias como instituciones centrales en el papel de la difusión de creencias y prácticas religiosas, así como en las moralidades ligadas a lo familiar desde un punto de vista cuantitativo (Giménez Béliveau y Mosqueira, 2011; Mallimaci, 2013), desde el abordaje etnográfico de un grupo religioso específico (Puglisi, 2015), así como desde las memorias de la socialización religiosa en familias de diferentes credos (Zaros, 2018; 2019)1.

El artículo se dividirá en tres partes. En nuestro primer apartado, nos remitiremos a situaciones que tuvieron lugar en el pasado y nos permiten explorar las familias de origen. Tomaremos como indicadores el lugar que ocupa la familia en los motivos de adhesión a la religión actual, qué tan religiosa se considera a la familia de origen, la religión del padre y la madre así como el alcance de los ritos de iniciación religiosa. En el segundo apartado, analizaremos las actitudes de los encuestados en la actualidad, a partir de la religión actual, las frecuencias de individuos bautizados y casados o que afirman que se casarían en un templo. Finalmente, en la tercera parte, daremos cuenta de las expectativas acerca de la transmisión religiosa, es decir, la proyección hacia el futuro de la descendencia familiar. Para ello tomaremos como indicadores la cantidad de personas que afirman que bautizarían a sus hijos/as así como las actitudes acerca de la autonomía de los hijos respecto de la religión de sus padres y madres.

Método

Este artículo trabaja con el dataset Mallimaci, Esquivel, Giménez Béliveau & Irrazábal (2019) Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina. El dataset es producto de una encuesta probabilística realizada en Argentina (total país) durante agosto-septiembre de 2019. El universo en estudio es la población de la República Argentina de 18 años o más, residente en localidades o aglomerados urbanos con al menos 5.000 habitantes según Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010. Se seleccionaron 2.421 casos mediante una muestra polietápica. La primera etapa, con 89 localidades/aglomerados como unidades primarias de muestreo, combinó estratificación (atendiendo a la región y el tamaño de las localidades) y selección de aglomerados urbanos intra-estrato mediante azar sistemático con probabilidades proporcionales al tamaño (PPT). En la segunda etapa, la selección de las unidades de muestreo (radios muestrales) dentro de las localidades seleccionadas se realizó mediante azar sistemático (ordenamiento a partir de indicadores de nivel socioeconómico) con PPT (atendiendo a la cantidad de población) y asignación igual por radio censal. Una vez elegidas las áreas de trabajo, se realizó el relevamiento y selección sistemática de las viviendas particulares (tercera etapa). Para la selección de las unidades últimas de muestreo (cuarta etapa) se recurrió a cuotas de sexo y edad según parámetros poblacionales. El período de relevamiento de datos fue entre agosto y septiembre de 2019. Se trabaja con un margen de error del +/- 2% para un nivel de confiabilidad del 95%. El alcance del estudio es la República Argentina (Total País). Al tratarse de una encuesta probabilística polietápica que combina estratificación por región y tamaño de ciudad y selección mediante azar sistemático (con PPT) los datos son extrapolables a la población general atendiendo al margen de error.

Esta investigación se realizó en cumplimiento de los lineamientos para el comportamiento ético en las ciencias sociales y humanidades del CONICET (resoluciòn 2857/2006), la Declaración de Helsinki (versión Fortaleza 2013), la Declaración de Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO y la legislación y pactos de derechos humanos vigentes en Argentina. La participación de la encuesta fue voluntaria. Se aplicó el consentimiento informado, explicando a las personas que participaron del estudio sobre los objetivos y los beneficios esperados. Los datos relevados se utilizan con fines estadísticos garantizando la confidencialidad y el anonimato de modo que no pueden identificarse a las y los entrevistados. Los datos fueron procesados y analizados mediante el software SPSS.

En este artículo analizaremos el papel que cumple la familia en la transmisión religiosa a partir de un enfoque estadístico descriptivo. Analizaremos cómo se comportan las variables motivos de adhesión y de rechazo a la religión, religión del padre y de la madre, situación de la familia de origen respecto de la religión y nivel de religiosidad de la familia natal en relación con las siguientes variables independientes: género, grupo etario, región de residencia y niveles educativo y socioeconómico.

La religión heredada: socialización religiosa en la familia de origen

En primer lugar, la familia emerge como un actor significativo en la formación religiosa de las personas cuando observamos los datos acerca de la identificación de la socialización en la formación de la orientación religiosa. Dos tercios de quienes se autoidentifican con alguna religión enfatiza lo vivido durante la primera infancia, que generalmente involucra a la familia, como el principal motivo de adhesión a la religión. En este segmento, el motivo mayoritario por el que se afirma adherir a una religión es “porque me la transmitieron desde chico/a” (57,2%), seguido de “porque le da sentido a mi vida” (16,4%) y “porque comparto las ideas y valores” (11,9%). En términos generales, estos datos no han variado significativamente desde la encuesta realizada en 2008 y no presentan casi variaciones entre generaciones.

Dentro de este grupo prevalecen la dimensión colectiva y los grupos primarios como principales agentes de acercamiento con lo religioso, mientras que los motivos para haberse constituido como una persona religiosa más ligados al individuo, como la satisfacción de una necesidad de sentido y la afinidad con los valores e ideas profesadas por la religión, presentan frecuencias menores.

Tabla 1.
Motivos de adhesión a la religión por región (en %)
Motivos de adhesión a la religión por región (en %)
Base: 1955 casos (incluye a quienes afirmaron tener alguna religión). Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Estos datos presentan variaciones significativas en algunas regiones, como Cuyo y el Noreste argentino (NEA), donde el haber sido socializado/a religiosamente desde chico/a disminuye entre 13 y 16 puntos como el principal motivo por el que las personas afirman ser religiosas. Mientras que en Cuyo aumenta significativamente la frecuencia de personas que indican tener una religión porque “le da sentido a mi vida”, en el NEA encontramos una cantidad importante de personas que afirman tener una religión “porque es la única y verdadera”.

Asimismo, se observan importantes diferencias entre los principales grupos religiosos del país. Mientras que entre los católicos el porcentaje que remarca la transmisión desde la infancia como el principal motivo para adherir a la religión alcanza casi al 70%, entre los evangélicos apenas supera el 20%. Los motivos de adhesión dentro de este grupo están más dispersos y presentan mayor tendencia, en primer lugar, hacia lo grupal, con un 10% más entre quienes afirman que adhieren a su religión porque allí encontraron un grupo de contención. En segundo lugar, entre los evangélicos y evangélicas prevalecen los motivos ligados al plano individual: casi un 30% afirma que la religión le otorga sentido a sus vidas, superando en un 15% a los católicos, y poco más del 16% adhiere a su religión porque comparte sus ideas y valores.

Tabla 2
Motivos de adhesión religiosa en principales religiones del país en (%)
Motivos de adhesión religiosa en principales religiones del país en (%)
Base: 1894 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Esta centralidad de la socialización primaria en la formación religiosa no es planteada como tal entre los “sin filiación religiosa”, término que engloba a quienes se declaran como agnósticos, ateos y sin religión, y que alcanza actualmente al 18,9% de la población. En este segmento, el principal motivo por el que se explica no adherir a una religión muestra una mayor orientación hacia la autonomía individual y una desconfianza hacia las instituciones religiosas tradicionales. En ese sentido, poco más de la mitad afirma no adherir a religión alguna porque “para mí no tiene ningún sentido/ porque no creo” (53,4%), mientras que casi un cuarto lo explica por su falta de confianza en las iglesias (24,3%).

Tabla 3
Motivo por el que no pertenece a una religión según nivel de estudios universitarios y sin estudios (en %)
Motivo por el que no pertenece a una religión según nivel de estudios universitarios y sin estudios (en %)
Base: 459 casos (incluye a quienes afirmaron no tener religión). Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Aquí, los datos presentan interesantes variaciones en los dos polos del nivel educativo de los encuestados. Mientras que entre las personas con estudios universitarios la frecuencia de quienes afirman no tener religión “porque para mí no tiene sentido o no creo” aumenta hasta alcanzar casi un 70%, entre la población sin estudios este motivo disminuye por debajo del 20%. Dentro de este último grupo, la socialización primaria aparece nuevamente como significativa, ya que el porcentaje de personas que afirman no tener religión porque no se les transmitió desde que eran chicos aumenta casi un 20%.

Una segunda variable que nos señala la relevancia de la familia en la transmisión de adhesiones religiosas es la religión practicada por el padre y la madre, variable que aquí tomaremos como indicador de la religión en la familia de origen. Una amplia mayoría de los encuestados (95%) identifica a su madre con una pertenencia religiosa: el 80% de los encuestados afirma que es o era católica, un 11,7% evangélica (de diferentes denominaciones) y sólo un 3,3% que no practicaba ninguna religión. Estos porcentajes presentan variaciones similares para la religión del padre, es decir que las variables “religión del padre” y “religión de la madre” tienden a moverse en paralelo, marcando las mismas tendencias.

Tabla 4
Religión de la madre según grupo etario (en %)
Religión de la madre según grupo etario (en %)
Base: 2421 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

La distribución de estos valores por grupos etarios nos da la pauta de algunas transformaciones significativas en la vida religiosa de las familias en Argentina durante las últimas décadas. Entre las personas de mayor edad se observa una proporción de ambientes familiares católicos más alta, a diferencia de lo que sucede entre los más jóvenes. Si bien dentro de este grupo aún se constata una frecuencia alta de socialización primaria católica, dentro de esta generación se observa un aumento significativo en la proporción de quienes transitaron su infancia en contextos familiares evangélicos y en contextos familiares donde no se adhiere a religión alguna. En este sentido, podemos ver que entre quienes tienen entre 18 y 29 años la cantidad de madres católicas disminuye en casi 10 puntos en relación al total (70,4%) y este valor se va acrecentando a medida que aumenta la edad. Así, entre quienes tienen entre 30 y 44 años el 79,2% declara tener madre católica y lo hacen en casi un 88% quienes tienen entre 45 y 64 años, generando una distancia con los más jóvenes de más de 17 puntos. En concordancia con esto, vemos que entre los más jóvenes se registra un aumento de la cantidad de madres evangélicas en casi 7 puntos en relación al total (18,6%), variable que disminuye a medida que aumenta la edad de los encuestados, llegando a un 6,5% entre los mayores de 65 años.

Por otra parte, si observamos el nivel de instrucción de los encuestados, notamos que entre quienes cuentan con mayores niveles de estudio aumenta el porcentaje de familias de origen católico y entre quienes cuentan con menores credenciales educativas este porcentaje disminuye. Así, se registra una variación de casi 15 puntos entre el 90% de quienes manifiestan tener madre católica y cuentan con estudios terciarios o universitarios y el 76% de entre quienes no cuentan con estudios formales o cuentan con estudios primarios. En concordancia con lo anterior, vemos que la frecuencia de familias de origen evangélicas es menor entre quienes poseen mayores niveles de instrucción, proporción que aumenta de forma sostenida a medida que disminuye el nivel de estudios. Así, se registra una variación de casi 10 puntos entre el 5,6% de quienes manifiestan tener madre evangélica y cuentan con estudios universitarios y el 15,4% que tiene madre evangélica y cuenta con estudios primarios, con la excepción de quienes no cuentan con estudios, entre los cuales el porcentaje disminuye a un 10,2%.

Tabla 5
Religión de la madre según nivel de estudios alcanzados (en %)
Religión de la madre según nivel de estudios alcanzados (en %)
Base: 2421 casos Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Si hacemos foco en el nivel socioeconómico, notamos que en las familias de sectores de altos ingresos prevalece la socialización religiosa católica, mientras que los sectores medios y bajos combinan los valores más altos de socializaciones religiosas evangélicas con una mayoría de padres y madres católicos. En los sectores más acomodados, un 93,9% de las madres son católicas y, entre el total de encuestados, ninguno manifestó el evangelismo como la religión practicada por su madre. Entre los sectores medios estas últimas representan un 9,6% y en los sectores de bajos ingresos la proporción asciende a 13,7%, mientras que un 76,4% de personas declaran tener madre católica.

En cuanto a las variaciones por región, vemos que el Noroeste argentino (NOA) cuenta con altos porcentajes de personas que declaran que su madre es o era católica, superando en 6 puntos al total del país (86%), mientras que el resto se mantiene cerca del promedio y para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Patagonia este valor disminuye a 76,6% y 71,4%, respectivamente. Para quienes afirman tener madre evangélica vemos que los mayores porcentajes se dan entre quienes viven en Patagonia, sobrepasando en casi 9 puntos el total (20,2%), seguidos por quienes habitan en el NEA (15,4%). Es importante aclarar que en estas regiones también hay altos porcentajes de personas que actualmente se identifican con la religión evangélica, de modo que no es un fenómeno sólo vinculado a la familia de origen. Finalmente, se aprecia una variación significativa entre quienes declaran tener madre sin religión en el NEA con un porcentaje de 0,4% y quienes lo hacen en AMBA con un 5,3%.

Ahora bien, si observamos la religión de la madre y del padre según la religión del encuestado, podemos caracterizar los grupos religiosos actuales según la procedencia familiar. Se evidencia que la mayor parte de quienes hoy se reconocen católicos en todo el país provienen de familias católicas (95%). En el caso de los evangélicos, quienes provienen de familias evangélicas son el 54,7%, mientras que el 36,9% proviene de familias católicas, un 3% de familias donde se profesaban otras religiones y un 3,5% de familias sin filiación religiosa. Por su parte, entre quienes no tienen filiación religiosa, el 69,7% proviene de una familia católica, el 9% de una evangélica, el 5,7% de una con otra religión y el 12,2% de familias ateas, agnósticas o sin religión3.

A partir de estos datos se evidencian los principales tránsitos entre los grupos religiosos, pudiendo destacar que un porcentaje importante de entre quienes hoy se consideran evangélicos y sin filiación religiosa, proviene de familias católicas.

Podemos observar en la tabla 6 esta misma relación, aunque tomando como variable independiente la religión de la madre, de modo de identificar cómo influye la procedencia religiosa de las familias en las pertenencias religiosas actuales.

Tabla 6
Religión del encuestadoa según religión de la madre (en %)
Religión del encuestadoa según religión de la madre (en %)
Base: 2421 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Asimismo, lo que nos indica cabalmente la importancia de la familia de origen en la transmisión de las creencias religiosas es que, independientemente de la religión profesada, la continuidad de religión entre madres e hijos/as ronda el 70% en los tres grupos mayoritarios: el 74,8% de quienes tienen madre católica continúa identificándose con el catolicismo, el 71,5% de aquellos que tienen madres evangélica se consideran evangélicos y casi 7 de cada 10 hijos/as de madres sin filiación religiosa se declaran también como tales.

En tercer lugar, el papel de la familia en la formación religiosa se observa en los datos acerca del nivel de religiosidad que los encuestados consideran que presentaban sus familias de origen. Aquí, nuevamente, los datos permiten afirmar que la mayoría de los argentinos considera que proviene de familias religiosas. Cuando se les consulta qué tan religiosa es o era su familia de origen, un 83,6% de las personas afirman que su familia de origen era algo o muy religiosa, mientras que sólo el 16,5% considera que su familia era indiferente o crítica hacia la religión.

Si comparamos estos valores con los datos obtenidos en 2008, veremos que en aquel año ese mismo valor llegaba al 90,7%, lo que muestra un descenso de más de 7 puntos de las personas socializadas en contextos familiares religiosos. Específicamente, se registra un 20% menos de personas que refieren proceder de familias muy religiosas (pasando de un 52,8% a un 31,5%), un aumento de 14,2% entre quienes manifiestan haber sido socializados en contextos algo religiosos (pasando de un 37,9% a un 52,1%) y, finalmente, el aumento de la cantidad de personas que afirmó proceder de una familia indiferente o crítica respecto a lo religioso, que pasó del 9,4% al 16,5%.

Tabla 7
Situación de la familia de origen en torno a lo religioso según grupo etario (en %)
Situación de la familia de origen en torno a lo religioso según grupo etario (en %)
Base: 2421 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Si analizamos la distribución por grupo etario vemos que entre los más jóvenes se registra una disminución del porcentaje de quienes declaran provenir de un contexto familiar muy religioso. Específicamente, entre quienes tienen entre 18 y 29 años, el porcentaje de los que consideran que su familia era muy religiosa disminuye en relación con el total (24,6% contra 31,5%). De forma indirectamente proporcional, vemos que aumentan quienes la consideran algo religiosa (56,4%) en relación con el total. Entre quienes tienen 30 a 44 años se presentan porcentajes similares al total y desde ese rango etario hasta quienes tienen 65 años y más se observa un aumento gradual de quienes refieren situaciones de fuerte religiosidad en su familia natal, llegando a un 44% de personas de la tercera edad (65 y más) que considera a su familia de origen muy religiosa y a un 43,9% que la considera algo religiosa. Esta diferencia de más de 20 puntos entre los jóvenes y el resto de las generaciones en torno a la consideración de su familia de origen como muy religiosa nos sugiere que las generaciones más jóvenes son socializadas en contextos familiares cada vez menos religiosos.

En relación con el nivel de estudios formales alcanzados por los encuestados, podemos observar que para ningún nivel de estudios la consideración en torno del origen familiar religioso (algo o muy religioso) baja del 80%, obteniéndose los valores más elevados entre quienes cuentan con estudios primarios y estudios terciarios (86,1% en ambos casos). Resulta significativo que entre quienes no cuentan con estudios se registra un aumento de más de 8 puntos en relación con el total de las personas que afirman que su familia natal era muy religiosa (40,3%), reduciéndose en 12 puntos quienes creen que era algo religiosa (40%). Así, se registra una mayor religiosidad en las familias de origen entre quienes cuentan con menores niveles de instrucción, distanciándose en casi 9 puntos del total. Sucede lo contrario entre quienes cuentan con estudios secundarios, de los cuales solo el 26% manifiesta una situación de fuerte religiosidad en su familia natal, mientras que el 55,2% hace referencia a su familia de origen como solo algo religiosa.

Si tenemos en cuenta la distribución por regiones podemos observar que en el NEA el número de personas que afirma que su familia de origen era religiosa (92,4%) aumenta en casi 9 puntos en relación con el total, seguida por NOA con un 89,4% y Cuyo con un 89%. Asimismo, resulta significativo que en Patagonia, el porcentaje de quienes afirman proceder de una familia indiferente hacia lo religioso o sin religión aumenta en casi 7 puntos (22.4%) en relación al total, distanciándose por 15 puntos del número registrado en el NEA (7,4%). La región patagónica es seguida por AMBA (18,8%) y Centro (16%). También se registran variaciones importantes cuando observamos a quienes refieren que su familia de origen era muy religiosa, siendo que se percibe un aumento en relación con el promedio de 6,4 puntos para Cuyo (37,9%), seguido del NEA con 8,7 puntos de diferencia (40,2%) y por el NOA con 15,3 puntos arriba. Este número desciende estrepitosamente en el caso de Patagonia, que cuenta solo con un 20% de personas con familias de origen muy religiosas, generando una variación con el NOA de más de 20 puntos. Asimismo, es significativo que entre quienes viven en pequeñas ciudades el porcentaje de los que se socializaron en contextos muy religiosos (38,2%) aumenta casi 7 puntos en relación al total.

En relación a la continuidad de los encuestados y encuestadas con la religión familiar, entre quienes vienen de una familia algo o muy religiosa, el 32% se considera algo religioso y el 52,5% muy religioso y el 16,2% indiferente. Hay un porcentaje alto de religiosidad según la proveniencia, más entre las familias religiosas, 84,5% que entre las familias no religiosas. Aquí es interesante que entre quienes provienen de una familia indiferente, el 38,5% considera que su nivel de religiosidad es indiferente, el 33,7% algo religioso y el 27,8% muy (algo y muy suman 61,5%).

Finalmente, si comparamos los principales grupos religiosos de la Argentina, se observa que mientras la mayoría de los católicos (91,2%) y de los evangélicos (80%) describen a sus familias de origen como algo o muy religiosas, casi 4 de cada 10 entre los sin filiación religiosa creció en familias indiferentes, críticas o sin religión; porcentaje que desciende al 8,5% entre los católicos y al 18,2% entre los evangélicos. Con respecto a las familias muy religiosas, 1 de cada 3 católicos y evangélicos afirma haber crecido en una familia de este tipo, cantidad que desciende 20 puntos entre los sin filiación religiosa. Sin embargo, aún entre estos últimos, 6 de cada 10 familias natales son definidas como algo o muy religiosas. En el otro extremo, las familias no religiosas o con una visión crítica hacia la religión son casi inexistentes entre católicos y evangélicos y ascienden a casi un 10% entre los sin filiación religiosa.

Tabla 8
Descripción del nivel de religiosidad de la familia natal según religión (en %)
Descripción del nivel de religiosidad de la familia natal según religión (en %)
Base: 2421 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Las prácticas religiosas familiares en la actualidad: ritos de pasaje

Cuando se consulta sobre los ritos de iniciación religiosa, el 95,2% de los encuestados está bautizado o pasó por una ceremonia religiosa, lo que representa una amplia mayoría de la población. Comparando por edades, entre quienes tienen 65 años y más, el 97,7% está bautizado y no se releva variación significativa entre los demás grupos etarios analizados, a excepción de la franja etaria de 18 a 29 años donde el 91,8% está bautizado. De manera inversa, entre los más jóvenes es mayor la tendencia -del 8,1 %- a no haber pasado por este tipo de ceremonias. Si se compara con otros grupos la diferencia más significativa se da entre los mayores de 65 años donde sólo el 1,4% no está bautizado.

En lo que refiere a la distribución geográfica de los porcentajes de bautizados/as, la mayoría de las regiones presentan porcentajes similares que oscilan entre el 95% y el 98%, con excepción de la Patagonia donde el porcentaje desciende al 85,1%. Es decir, se evidencian más de 12 puntos de diferencia entre los habitantes de NOA que están bautizados y los de la Patagonia.

Tabla 9
Porcentajes de personas bautizadas y que se casaron o casarían en un templo por grupos etarios
Porcentajes de personas bautizadas y que se casaron o casarían en un templo por grupos etarios
Base: 2421. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Siguiendo con los rituales religiosos, el 65,4% de los argentinos actualmente está casado o se casaría por iglesia o templo a diferencia del 2008 cuando el porcentaje era 73,1%, bajando 7,7 puntos en 11 años. En la franja de la tercera edad, el 84% de las personas está casada o se casaría mientras que en la franja etaria de 18 a 29 años el porcentaje desciende al 56,2%. Comparando entre los grupos etarios, entre quienes tienen entre 30 y 44 años se evidencia el porcentaje mayor, del 38,7%, que no están casados ni se casarían por iglesia o templo, a diferencia de los mayores de 65 años donde sólo el 15,6% no contrajo matrimonio. Por otro lado, entre los más jóvenes se registra el porcentaje más alto, del 6,2%, que no sabe si contraerá matrimonio religioso a diferencia del grupo de los mayores de 65 años donde el porcentaje es de 0,5%. Es decir, la mayor parte de los adultos de más de 65 años se casaron y el porcentaje mayor entre quienes no lo hicieron o no saben si se casarían se registra entre los más jóvenes.

Cuyo se destaca como la región más marcada por la presencia de casados o que expresan su voluntad de contraer matrimonio religioso, el 77%; le siguen las regiones del norte del país: NOA con 74,3 % y NEA con 71% descendiendo al 50 % en el sur del país. Entre quienes se oponen al casamiento, es significativa la región de la Patagonia con un 48,8% en relación con el total del país que es de 31,9%.

Con respecto a las diferencias entre grupos por nivel educativo, el casamiento está levemente más difundido en la población de niveles educativos más bajos, en la que el porcentaje de quienes están casados o se casarían aumenta en relación al total (del 65,4% al 72,7%) y la proporción de los que afirman que no están casados ni se casarían disminuye respecto del total del 31,9 al 25,6% entre quienes cuentan con el nivel primario.

Por regiones, la variación más grande se observa en el sur del país en relación con lo que sucede en promedio en el nivel nacional, ya que presentan los porcentajes más bajos de bautizados (85,1%) y casados o que se casarían (50%), lo que permite establecer una continuidad en la tendencia que ya manifestaba la Patagonia en 2008.

En la tabla 10 se visualizan las variables analizadas en los tres grupos religiosos mayoritarios: si bien los sin filiación religiosa se distancian de quienes se identifican con una religión, el porcentaje de bautizados/as continúa siendo alto (88,5%), lo que evidencia que muchas de las personas que actualmente se identifican como sin filiación religiosa fueron socializadas en contextos religiosos durante la infancia.

Tabla 10
Rituales religiosos según religión del encuestadoa (en %)
Rituales religiosos según religión del encuestadoa (en %)
Base: 2352 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

En términos totales, los porcentajes muestran una alta adhesión a ritos de pasaje institucionalizados como el bautismo y el matrimonio religioso. El rito más difundido sigue siendo el bautismo, con altos porcentajes en relación con el casamiento, para el que se evidencia una disminución en relación al 2008.

Linaje y proyección de la tradición religiosa

Veamos ahora qué respondieron las personas en relación con la religión de sus hijos/as. El 81,4% de la población afirma que sus hijos/as deberían poder elegir su propia religión o creencia, mientras el 17,3% considera que deberían tener la misma religión o creencia que sus padres. Se destaca un aumento significativo de 10 puntos respecto de los datos relevados en 2008 sobre la libre elección de los hijos, y un descenso de igual importancia en relación con los padres y madres que prefieren la continuidad de la tradición religiosa para sus hijos/as.

Si se analiza la respuesta en base al género, surge de los datos que entre las mujeres el 19,3% sostiene que sus hijos deberían tener su misma religión y entre los hombres el 15%. Si se compara por franja etaria se destaca la de los mayores de 65 años, donde el 21,1% de ese grupo tiene preferencia por la continuidad de la tradición heredada familiar, lo que contrasta con el segmento consultado integrado por los más jóvenes donde la misma respuesta es de 15,1%.

Veamos ahora qué sucede en términos de distribución geográfica, las regiones como NOA (38,8%), NEA (27,7%), y Cuyo (20,3) son las que presentan mayores porcentajes en la preferencia de la tradición religiosa heredada frente a la libre elección de los hijos/as. La diferencia mayor se observa en AMBA, donde el porcentaje desciende al 12,3% en relación a la opción por la continuidad de la transmisión heredada y el 86% de esa población sostiene que sus hijos/as deben elegir su propia creencia, seguida por la Patagonia donde el 80,6% se inclinó a favor de esta respuesta y con menos incidencia en NOA donde alcanza el 60,9%.

En cuanto al nivel máximo de estudios alcanzados, la mayor diferencia se registra entre quienes alcanzaron el nivel universitario, de los que el 91,2% sostiene que sus hijos/as deberían elegir su propia creencia, descendiendo a 72,9% entre los encuestados que no poseen estudios. En las diferentes franjas etarias esta opción fue elegida con porcentajes similares, con una leve diferencia entre las nuevas generaciones: por ejemplo, el 83,1% de quienes tienen 18 a 29 años, y desciende en los adultos mayores entre los que el 75,7% acuerdan con la libre elección de las creencias en sus descendientes.

Según el contexto familiar de socialización religiosa de los encuestados, entre quienes definieron su familia de origen como algo o muy religiosa, el 19,1% creen que sus hijos/as deberían mantener su misma religión, mientras que el 79,6% afirma que deberían elegir su propia creencia. De igual modo, entre quienes crecieron en una familia indiferente a lo religioso, la respuesta por la libre elección religiosa de los hijos crece 10 puntos y alcanza el 90,5%.

Contrariamente, el porcentaje de mayor preferencia sobre la libre elección de los hijos/as se observa entre quienes se definieron como sin filiación religiosa y es del 96,9%. Sin embargo, esta misma respuesta entre los católicos y entre los evangélicos supera el 77%. Esto marca la importancia que otorgan los encuestados a la creencia religiosa en términos de elección propia más que herencia a pesar de la descendencia religiosa familiar.

Tabla 11
Percepciones sobre la autonomía de los hijosas frente a la religión de sus madrespadres por religión (en %)
Percepciones sobre la autonomía de los hijosas frente a la religión de sus madrespadres por religión (en %)
Base: 2352 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Por último, el 82,9% de los encuestados en todo el país afirma que bautizó o bautizaría a sus hijos/as. Se mantiene alto este porcentaje con un descenso de 4,4 puntos en relación al 2008. Entre los mayores de 65 años, este porcentaje aumenta al 93,3% que afirma que bautizó o bautizaría a sus hijos/as, comparando con los más jóvenes entre los que lo hizo o lo haría el 75,1%. Así, entre quienes tienen entre 18 y 29 años el 19,9% se oponen o dudan ante la posibilidad de bautizar a sus hijos/as, mientras que entre los de mayor edad se registra un 5,8% en la misma respuesta.

Tabla 12.
Porcentaje de personas que bautizaron o bautizarían a sus hijos/as por región
Porcentaje de personas que bautizaron o bautizarían a sus hijos/as por región
Base: 2421 casos. Fuente: Elaboración propia en base a la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.

Comparando según el nivel de estudios, esta respuesta alcanza porcentajes más altos entre quienes no tienen estudios, el 92,8%, y entre quienes alcanzaron el nivel primario, el 90,4%. Entre los universitarios se evidencia la mayor diferencia con otros grupos: el 29,6% manifiesta no querer bautizar a los hijos/as. Esta diferencia es de más de 20 puntos si se compara con quienes no tienen estudios, para los que el 7,2% no bautizó ni bautizaría a sus hijos/as.

De la distribución por regiones surge que entre los habitantes en NOA el 94,2 % responde de manera positiva, seguido por el NEA donde el valor disminuye 5.5 puntos porcentuales, y se destaca el sur del país con el porcentaje más bajo entre las regiones, con un 66,4% de las personas que bautizaron o bautizarían a sus hijos/as. Sobre quienes no lo harían la variación más grande que se percibe entre las regiones es en la Patagonia, con el 31,7%, seguida por AMBA que presenta 17,9 % en esta respuesta.

Entre los católicos, el 94% bautizó o bautizaría a sus hijos/as, entre los evangélicos el 85,5% y entre quienes se identificaron como sin filiación religiosa el 45,4%. En ese mismo sentido, el 85,8% de quienes se socializaron en una familia algo o muy religiosa bautizó o bautizaría a los hijos/as, mientras aún entre quienes crecieron en contextos familiares indiferentes a lo religioso el 67,4% afirma lo mismo. Este dato llama la atención acerca del alcance del ritual del bautismo en la sociedad argentina. Como vemos, mientras que la mayoría de quienes se definen como parte de una religión lo harían, aún casi la mitad de quienes se definen como sin religión, ateos y agnósticos, bautizó o bautizaría a sus hijos/as.

La voluntad de transmitir la misma pertenencia religiosa a los hijos mantiene un alto nivel de adhesión, descendiendo 4,4 puntos en relación con 2008, principalmente entre quienes tienen bajo nivel de estudios y está más difundida entre los habitantes de las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja, Santiago del Estero y Catamarca que es también la región -NOA- con mayor presencia del catolicismo a nivel nacional.

Familia y religión: diferencias entre generaciones y regiones geográficas

En primer lugar, vemos que entre los jóvenes se registra un porcentaje más bajo en relación con el total de la población de quienes declaran provenir de un contexto familiar algo o muy religioso, lo que va creciendo de forma gradual a medida que aumenta la edad de los encuestados. Esto nos indica que, aunque aún se registran altos porcentajes de familias de origen religioso, las generaciones más jóvenes son socializadas en contextos familiares cada vez menos religiosos.

En el mismo sentido, entre las personas de mayor edad no solo se observa una fuerte religiosidad en las familias de origen, sino también un alto nivel de socialización en contextos religiosos católicos, a diferencia de lo que sucede entre los más jóvenes. Si bien en este grupo aún se observa una frecuencia alta de socialización primaria católica, se constata un aumento significativo en la proporción de quienes transitaron su infancia en contextos familiares evangélicos y en contextos familiares donde no se practica o adhiere a religión alguna.

Esta tendencia se refuerza con los porcentajes de los ritos de iniciación religiosa. La diferencia de casi 6 puntos nos habla del modo de socialización de dos generaciones diferentes que se encuentran en los extremos de la escala considerada en esta encuesta y de una tendencia en la misma línea que atraviesa el resto de las franjas etarias. Cabe preguntarse, en ese sentido, si esta tendencia está también presente y se profundiza en las generaciones de quienes tienen actualmente menos de 18 años.

Siguiendo con los rituales religiosos, cabe destacar que se registra una fuerte caída (de casi 30 puntos) en el porcentaje de personas casadas o que afirman que se casarían en una iglesia o templo entre los menores de 45 años, respecto de los mayores de 65 años entre los que esta proporción alcanza el 84%.

Ahora bien, cuando vemos de qué modo los encuestados socializan o socializaron a sus hijos/as vemos una diferencia aún más fuerte entre los mayores de 65 años y los más jóvenes, en tanto el 93,3% de los primeros afirma haber bautizado o que bautizaría a sus hijos/as, mientras que entre los segundos lo hizo o haría el 75,1%. Como mencionamos más arriba, estos datos dan cuenta de una transformación en términos de la mayor autonomía proyectada hacia los hijos/as. Sin embargo, esta tendencia no se registra de igual manera en todas las variables, en tanto la opción por la libre elección de las creencias de los descendientes alcanza porcentajes muy altos a lo largo de todos los grupos etarios, acercando a los jóvenes que lo afirman en un 83,1% con los los adultos mayores que lo hacen en un 75,7%4.

En relación con la distribución geográfica, comparamos cómo se comportan las regiones respecto de las consultas sobre la familia y la religión en relación con la totalidad del país. La Patagonia presenta los porcentajes más bajos en relación con los rituales y la proyección hacia los hijos/as, lo que evidencia una tendencia más secularizada entre sus habitantes a diferencia de NOA, NEA y Cuyo en las dimensiones analizadas en este artículo.

Podemos caracterizar a la Patagonia como la región más secularizada del país, ya que allí solo el 20% proviene de un ambiente religioso y resulta significativa la cantidad de personas que afirman proceder de una familia indiferente hacia lo religioso o sin religión. Además, la región tiene menores porcentajes de entornos familiares con madre católica y más con madre evangélica en relación con el total país. Por su parte el AMBA, la concentración urbana de mayor densidad del país, se presenta diversa en relación con la cantidad de familias católicas e indiferentes a lo religioso. Hacia el norte del país se destacan los porcentajes más altos de quienes declaran provenir de una familia religiosa.

El sur del país presenta los porcentajes más bajos de bautizados: desciende 10 puntos comparado con el total país. El AMBA se coloca en segundo lugar de los que no bautizaron a sus hijos/as, con una diferencia de más de 13 puntos por debajo de la Patagonia, mientras que los bautizados alcanzan el porcentaje más alto en NOA.

Casi la mitad de los encuestados del sur del país no están casados ni se casarían en relación con el total del país, a diferencia del norte, donde quienes están casados o se casarían superan el 70% en las regiones de NOA, NEA y Cuyo.

En relación con la proyección sobre los hijos, en la Patagonia se destaca también la mayor variación en torno a quienes no bautizaron ni bautizarían a sus hijos. Asimismo, el 80,6% se proclamò a favor de la tendencia a que sus hijos elijan su propia creencia. En cambio, en NOA se mantiene un alto nivel de adhesión a que los hijos/as continuaran con la tradición religiosa familiar, descendiendo en relación con 2008. Por otro lado, la opción por la libre elección religiosa de los hijos/as desciende 20 puntos en NOA en relación con la Patagonia.

En términos generales, estos datos muestran que la familia tiene un rol significativo en la transmisión de creencias. Dos tercios de quienes se definen como creyentes identifican la socialización primaria como el origen de su orientación/identidad religiosa y ocho de cada diez habitantes en el país describen a sus familias como algo o muy religiosas. De esta manera, la familia aparece como un poderoso agente de transmisión de creencias, ya sea de identificación hacia una religión como de indiferencia hacia lo religioso.

La mayoría de los habitantes de la Argentina (95%) procede de familias donde la religión estaba presente: el 80% de los encuestados proviene de familias católicas. Por su parte, el 95% de la población está bautizado o atravesó un rito de iniciación religiosa. Asimismo, se evidencia una fuerte continuidad entre la religión de las familias de origen y la religión actual de los encuestados (alrededor del 70%). Esta continuidad se manifiesta aún entre personas sin filiación religiosa, quienes presentan los mayores niveles de acuerdo acerca de que hijos e hijas deben poder elegir su propia orientación religiosa. Los resultados nos indican que el papel de la familia es importante también en la formación de identidades indiferentes o críticas hacia lo religioso y la tendencia en aumento en relación a 2008 de la voluntad de transmitir la libre elección de las creencias hacia los hijos.

También se observa la migración de creyentes que provienen de familias católicas y, en la actualidad, no tienen filiación religiosa (69,7%) o son evangélicos (36,9%), es decir que en algunos segmentos se aprecian también rupturas en relación con las pertenencias familiares.

El análisis de los ritos de pasaje muestra una extensión significativa de estas prácticas a lo largo de la sociedad. En relación al rito del matrimonio, 2 de cada 3 personas afirman que se casaron o se casarían en un templo religioso, una tendencia en descenso respecto de 2008. El bautismo es el rito más difundido entre la población. Por su parte, las actitudes y prácticas ligadas a los rituales de iniciación dan lugar a nuevas preguntas de investigación. En la población argentina conviven una fuerte tendencia a dar importancia a la autonomía de los descendientes a la hora de elegir sus propias creencias y su opuesto: en tanto la mayor parte de los encuestados (80%) prefiere que los hijos/as elijan su propia creencia, una amplia mayoría afirma que bautizó o bautizaría a sus hijos/as (8 de cada 10).

Los datos presentados aquí nos invitan a continuar profundizando en los sentidos que se otorgan a los rituales. Así, cabe preguntarse el desarrollo de un ritual de iniciación frente al nacimiento de un hijo/a ¿se realiza con el objeto de transmitir una tradición religiosa familiar? ¿se le otorgan otros significados o funciones, como la ritualización del ingreso a una red de sociabilidad o la búsqueda de protección? La comprensión de la convivencia de ambas tendencias requiere complementarla con investigaciones cualitativas que ahonden en el significado atribuido a estos ritos en un contexto de afirmación de la autonomía individual.

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Notas

Fuente Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas. Programa Sociedad, Cultura y Religión, CEIL-CONICET, 2019.
1 Como muestran Giménez Béliveau y Mosqueira (2011), el vínculo entre religión y familia ha sido trabajado de manera tangencial a partir de investigaciones que ahondaron en las representaciones sobre género y sexualidades desplegadas por fieles (Tarducci, 2005; Algranti, 2007) y especialistas religiosos (Irrazábal y Johnson, 2019; Alonso y Esquivel 2020; Vaggione, 2018; Pecheny, Jones y Ariza, 2018; Felitti, 2019; Carbonelli y Jones, 2015); a partir de estudios sobre el papel de las instituciones religiosas en la reproducción social de las familias de sectores populares (Zapata 2005; Capdevielle, 2014); la relación con la educación religiosa en escuelas confesionales y públicas (Torres, 2018; Prieto, 2014; Mosqueira y Prieto, 2015). Asimismo, contamos con una serie de investigaciones sobre juventudes que contribuyen a la comprensión de la influencia de las familias en las socializaciones políticas (Lozano, 2001; Aguirre, 2011) y en la socialización religiosa en el cristianismo (Mosqueira, 2016) y el escultismo católico (Fernández, 2018).
2 Dentro de este grupo se incluyen a quienes se consideran judíos, musulmanes, espiritistas, budistas, africanistas, testigos de Jehová o mormones.
3 Este grupo presenta mayores variaciones entre padre y madre: el 60% tiene padre católico, el 29,2% sin religión, mientras que el 6.9% tiene padre evangélico, el 4,1% de otra religión.
4 Es importante aclarar que el achicamiento de la distancia entre los porcentajes presentados por los adultos mayores y los jóvenes respecto a la libre elección de las creencias de sus hijos/as, en relación a la distancia registrada respecto a la opción por el bautismo, podría entenderse en parte debido a que la primera variable interroga acerca del presente de los encuestados, mientras que la segunda lo hace acerca del presente pero también del pasado, es decir que sería posible que una persona en el pasado haya optado por el bautismo de sus hijos/as y no en la actualidad, en la que quizás preferiría la libre elección de las creencias por parte de su descendencia.
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