Presentación del Dossier

Trayectorias laborales frente a las nuevas tecnologías digitales de trabajo. seleccionadas en el Área Metropolitana de Buenos Aires

Labor trajectories in the face of new digital labour technologies. An analysis of selected occupations in the Buenos Aires Metropolitan Area

Trajetórias trabalhistas diante das novas tecnologias digitais de trabalho. Uma análise das ocupações selecionadas na Região Metropolitana de Buenos Aires

Francisca PEREYRA
Universidad Nacional de Gral. Sarmiento, Argentina
Lorena POBLETE
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina

Trayectorias laborales frente a las nuevas tecnologías digitales de trabajo. seleccionadas en el Área Metropolitana de Buenos Aires

Trabajo y sociedad, vol. 26, núm. 44, pp. 5-14, 2025

Universidad Nacional de Santiago del Estero. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Instituto de Estudios para el desarrollo Social (INDES)

Introducción

Las nuevas tecnologías digitales laborales -tales como la gestión del trabajo mediante plataformas, la digitalización y/o la automatización de distintos procesos relacionados con la producción y prestación de servicios- han cambiado la forma en que experimentamos nuestra vida ocupacional. Estos fenómenos repercuten, con mayor o menor intensidad, en el contenido del trabajo, la forma de llevarlo adelante, sus ritmos y cadencias y, muchas veces, en la estructura de reglas -formales o tácitas- que regulan distintas ocupaciones. Una de las dimensiones que suelen destacarse en los análisis sobre el tema tiene que ver con la manera en que estas nuevas tecnologías pueden profundizar políticas y prácticas de flexibilización laboral que ya vienen desarrollándose en las últimas décadas. La presentación del Dossier, en base a los estudios de caso compilados, reflexiona en torno a dos dimensiones centrales de esta tendencia flexibilizadora que se ha señalado estrechamente ligada a las tecnologías bajo estudio.

Por un lado, existe una dimensión espacio-temporal de la flexibilización que propician estas nuevas formas de trabajo. En efecto, la mayor maleabilidad en términos de horarios laborales implica ciertos márgenes para decidir cuándo trabajar y -dependiendo de la ocupación de que se trate- dónde hacerlo. En lo que atañe a los aspectos positivos que suele señalar la bibliografía, éstos se encuentran mayormente relacionados con la mejora en las chances de participación laboral de poblaciones que usualmente experimentan restricciones horarias y/o de movilidad. Este sería especialmente el caso de muchas mujeres, debido a las responsabilidades de cuidado que les son socialmente asignadas1 (Renan Barzilay y Ben David, 2017; Rani et al. 2022). Dado el carácter feminizado de varias de las ocupaciones aquí analizadas, éste es un tema que surge de manera recurrente en la presente compilación. No obstante, los abordajes del Dossier

también señalan los aspectos problemáticos del mismo fenómeno. En efecto, y en línea con la literatura sobre el tema, esta misma ductilidad en términos de dónde y cuándo puede desarrollarse el trabajo también facilita que en muchos casos la esfera laboral permee e invada espacios de la vida íntima. Se trata de un fenómeno que, sin duda, altera la forma en que las tareas remuneradas se articulan con otras actividades de nuestra vida cotidiana como el cuidado familiar, el estudio o el ocio y la recreación. Ello no sólo puede hacer difusa la frontera entre la dimensión laboral y la personal sino que también puede propiciar la auto-explotación y/o el trabajo en horarios anti-sociales (Berg, et al., 2018; Darricades y Fernández Massi, 2021).

Por otro lado, en lo que probablemente constituye el “núcleo duro” de las preocupaciones en torno a la flexibilización laboral que podrían verse revitalizadas por estas nuevas tecnologías, se encuentran las tendencias precarizadoras del trabajo que se manifiestan a través de la pérdida y/o el debilitamiento de derechos laborales y de protección social. En la literatura se destacan las inquietudes relativas a la forma en que esta revolución digital podría profundizar movimientos pre-existentes hacia la deslaboralización - facilitando la subcontratación y la descomposición del proceso de trabajo pagado por tareas de corto alcance antes que por tiempo-, a la vez que, paradójicamente, se exacerbaría la vigilancia (y por ende, la sujeción) de las y los trabajadores mediante la gestión algorítmica de la fuerza de trabajo (Fernández Massi y Longo, 2022; Palermo et al. 2020). No obstante, la concentración de los análisis en torno a ciertas ocupaciones emblema genera interrogantes en torno hasta qué punto la uberización del trabajo -término utilizado en la literatura como sinónimo de precarización de las condiciones laborales (OIT, 2021)2- se erige como una orientación lineal y uniforme. Así, la indagación en torno a un abanico diverso de ocupaciones y tecnologías laborales como las que propone este Dossier -sin desconocer la existencia de innegables tendencias precarizadoras- invita a explorar diferentes aristas y matices en lo que hace al impacto de estas innovaciones laborales en la experiencia de las y los trabajadores involucrados.

1. Ocupaciones, nuevas tecnologías laborales y abordajes metodológicos

El presente Dossier apunta a producir conocimiento empírico y reflexionar sobre el impacto de un subconjunto de nuevas tecnologías de trabajo sobre las trayectorias laborales en el marco de diversas actividades que desarrollan mujeres y varones en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Así, los artículos compilados exploran la forma en que los recorridos bajo estudio son atravesados y, eventualmente transformados, por estas tecnologías digitales. La indagación presta particular atención a la manera en que las mutaciones son percibidas, vivenciadas y evaluadas por sus protagonistas.

Entre las tecnologías analizadas se incluyen plataformas digitales laborales, aplicaciones de teletrabajo y plataformas de redes sociales utilizadas con fines comerciales. Los artículos cubren un amplio espectro de sectores ocupacionales que implican distintas experiencias para las y los trabajadores implicados. Entre aquellas ocupaciones mediadas por plataformas digitales de trabajo se encuentran el trabajo de reparto - analizado por García- y otras menos estudiadas como el servicio doméstico -abordado por Tizziani et al.- o los servicios de reparaciones a domicilio -estudiados por Barattini-. El caso del teletrabajo (que puede o no combinarse con la plataformización) es analizado por Arias et al. a través de la experiencia de las y los profesionales médicos. Por último, Gorban y Vázquez exploran la venta de servicios a través de redes sociales en el rubro de estética personal y, más específicamente, a partir de la labor de tatuadoras. Dado que la mayoría de las ocupaciones bajo estudio revisten un carácter altamente feminizado/masculinizado, los análisis están necesariamente atravesados por una perspectiva de género que considera las circunstancias específicas de varones y mujeres en estos ámbitos, así como también la situación de las diversidades (un tema que aparece de forma más nítida en el texto sobre los servicios de tatuajes). El abordaje metodológico se basa en una estrategia cuali-cuantitativa que se enmarca en una serie de proyectos colectivos de investigación sobre la temática3. La estrategia metodológica incluyó entrevistas en profundidad, grupos focales y, en varios casos, encuestas ad hoc diseñadas y aplicadas a trabajadoras y trabajadores de las ocupaciones bajo estudio.

2. Nuevas tecnologías laborales y flexibilidad espacio-temporal: sus impactos ambivalentes

Cuando se trata de incrementar la intensidad de la participación laboral y los ingresos, los estudios de caso contenidos en esta compilación dejan en claro el rol central que adquiere la flexibilidad en términos de en qué momento y dónde trabajar. Así, en el artículo sobre las trayectorias plataformizadas del servicio doméstico se retratan trabajadoras que suman “casas” (donde limpian por unas pocas horas) eligiendo estratégicamente las ubicaciones para maximizar los tiempos de viaje. El texto de los trabajadores de reparaciones vía plataforma también evidencia cómo ellos evalúan cuidadosamente los horarios disponibles, las tareas a realizar y la ubicación de potenciales clientes para ensamblar una agenda que optimice la cantidad de domicilios que pueden visitar en el día. Esta adaptabilidad espacio-temporal de las nuevas tecnologías laborales también permite generar ingresos extra en el marco de ocupaciones profesionales pero precarizadas como la medicina o la docencia. Dicho complemento económico puede generarse propiciando la extensión del tiempo dedicado a esa ocupación profesional o desarrollando una “changa”4 (o “gig” como ha sido denominada en la literatura anglosajona) que suplementa salarios magros. El primer caso es abordado por el texto sobre el teletrabajo en las trayectorias de médicos y médicas, que deja entrever de qué manera, en muchos casos, se recurre a plataformas de telemedicina en el tiempo libre (es decir, se hace un uso “a demanda” de esta alternativa laboral) a fin de obtener ingresos adicionales evitando desplazamientos. El segundo caso es analizado en el texto de García, que ilustra la forma en que la adaptación de horarios y zonas de trabajo que habilitan las aplicaciones de reparto permite añadir “changas” a una ocupación principal calificada pero desfinanciada como lo es la docencia. El artículo se enfoca específicamente en el caso de Vanina, una jefa de hogar que hace uso de la flexibilidad horaria del trabajo de reparto mediante plataforma para generar ingresos por la noche, luego de finalizado su horario diurno en su ocupación principal como profesora de historia en una escuela secundaria. Otro factor determinante en la habilitación de esta jornada laboral hiper extendida tiene que ver con la posibilidad que señala Vanina de trabajar en las inmediaciones de su hogar, en caso de ser necesitada por su hijo menor de edad.

Incluso, estas facilidades relativas a cuándo y dónde trabajar resultan, en ocasiones, determinantes en habilitar, ya no incrementos de trabajo e ingresos, sino de cualquier tipo participación laboral. Por un lado, y de forma previsible, este tipo de situaciones puede observarse en el caso de mujeres con cargas de cuidado familiar que les son socialmente asignadas y escasos recursos para delegarlas. Probablemente, el estudio sobre el servicio doméstico es el que ofrece testimonios más claros respecto a las numerosas situaciones en que las mujeres de sectores populares con hijas e hijos pequeños indican la absoluta necesidad respecto a la flexibilidad que les ofrece la plataforma estudiada para poder participar en el mercado de trabajo. En este sentido, las trabajadoras señalan de forma reiterada cómo arman agendas de trabajo “a medida”, combinando trabajos de pocas horas semanales de forma tal que se superpongan con los momentos puntuales en los que el cuidado infantil está cubierto (por ejemplo por la escuela o por otras mujeres de la familia). En este mismo sentido, la dimensión de la flexibilidad geográfica también suma, ya que la aplicación permite seleccionar trabajos lo más cercanos posibles al propio hogar o en locaciones estratégicas para las que estas mujeres cuentan con transporte directo. Además, cuando las trabajadoras pueden organizar una jornada de trabajo extendida, es frecuente la práctica de concentrar varias casas en el mismo barrio para amortizar los costos de desplazamiento.

También es interesante señalar que, cuando las nuevas tecnologías plantean mecanismos impersonales/remotos de incorporación y desempeño laboral, también pueden resultar determinantes en

habilitar la participación laboral de poblaciones que, en la versión tradicional de la ocupación, podrían ser discriminadas. El artículo de Gorban y Vázquez ilustra claramente cómo, dentro de la práctica laboral de los tatuajes la oferta de servicios a través de plataformas de redes sociales tiene el potencial de evitar o amortiguar los efectos de prácticas segregacionistas. En efecto, las autoras resaltan que, para las mujeres y las disidencias sexo-genéricas, los primeros pasos en la ocupación suelen ser verse dificultados en los espacios presenciales - como los estudios de tatuajes donde tradicionalmente se formaban aprendices del oficio- debido a la prevalencia de un entorno predominantemente “masculino, cis hétero y patriarcal”. De hecho, señalan las autoras, en estos espacios muchas veces se reportan situaciones de discriminación e incluso de acoso y otros tipos de violencia. En este sentido, la práctica de la ocupación mediada por las redes sociales facilita tanto el ingreso a la misma como su desempeño cotidiano por parte de mujeres y disidencias. De acuerdo a Gorban y Vázquez, las interacciones virtuales, sobre todo en la red Instagram, crean espacios seguros para esta población en términos de los aprendizajes en torno al oficio y al intercambio de información profesional, a la vez que garantizan el acceso a una clientela más amplia y abierta a la provisión de servicios por parte de mujeres y otras identidades de género. De hecho, algunos paralelismos con esta situación pueden ser pensados para el caso de trabajadoras que se desempeñan a través de plataformas de reparto. En este número, García señala los abundantes indicadores de segregación de género que experimentan las mujeres en esa ocupación, y que la protagonista de su artículo ha podido sortear en buena medida gracias a una sociabilización de género especial que despertó un interés temprano por los vehículos. No obstante, es necesario considerar que, en su versión tradicional, este tipo de trabajo requiere de la contratación por parte de los propios locales gastronómicos. En este sentido, resulta difícil pensar que Vanina y otras repartidoras mencionadas en el artículo -por ejemplo, dos sobrinas de la entrevistada- hubieran podido ingresar a la actividad si no fuera por el carácter impersonal y masivo que reviste el reclutamiento digital de esta fuerza de trabajo en el marco de su versión plataformizada (sobre este tema ver Micha et al., 2022; Pereyra y Micha, en prensa).

De todas maneras, esta mayor accesibilidad a las ocupaciones y/o estabilidad en las mismas que puede verse propiciada por la flexibilidad espacio-temporal asociada a las nuevas tecnologías laborales no está exenta de complejidades. Por un lado, una de las mayores y más obvias problemáticas tiene que ver con que la amplia disponibilidad horaria (muchas veces casi ilimitada) del trabajo para poblaciones económicamente vulnerables facilita la sobrecarga laboral y la auto-explotación. Se trata de una situación que ha sido ampliamente documentada para muchas ocupaciones mediadas por plataformas digitales (Wood et al.; 2019; López Mourelo y Pereyra, 2020; Gajewski, 2021; OIT, 2021) y que varios de los artículos de este Dossier confirman. Así, los testimonios de las empleadas domésticas económicamente más urgidas que recoge el trabajo de Tizziani et al. evidencian una acumulación de “casas” que puede tornarse inmanejable y dejan claro el deseo de estas mujeres de encontrar un trabajo de jornada completa estándar. Por su parte, la historia de vida analizada por García revela de forma inequívoca la auto-explotación a la que se somete la protagonista quien, no sólo pedalea hasta la medianoche luego de la culminación de su trabajo como docente, sino que también lo hace cerca de su casa para poder atender las eventuales necesidades de su hijo de doce años. De hecho, cuando la labor puede ser realizada desde el hogar -una posibilidad ilustrada por el caso de la telemedicina en este volumen pero que ha sido señalada sistemáticamente en otros estudios sobre teletrabajo y plataformas de crowdwork5- generan una permeabilidad problemática de la privada respecto al mundo trabajo remunerado (Eurofund, 2022; Giniger, 2020; Berg y Rani, 2021; Berg, 2016). En este sentido, la separación de la esfera personal de la laboral puede convertirse en un desafío y un factor de alienación.

En cualquier caso, si bien la flexibilidad espacio-temporal presenta ciertas aristas interesantes para remover algunos obstáculos de participación laboral relativos a las dificultades de conciliación entre trabajo y familia o a la segregación por género, es importante mantener una mirada crítica sobre el tema. Por una parte, en lo que hace las facilidades en torno a la conciliación, los estudios existentes dejan en claro que se trata de un fenómeno que suele derivar en la sobrecarga laboral femenina (Rani et al., 2022). En este sentido, podría incluso argumentarse que esta flexibilidad contribuye a perpetuar y naturalizar el problema de fondo que tiene que ver con distribución desigual de tareas de cuidado entre varones y mujeres al interior de los hogares, donde la mayor carga es asumida por las mujeres. Por otra parte, y en la misma línea, al generar la oportunidad de realizar changas y trabajo a destajo que habilitan la subsistencia de muchas y muchos trabajadores, la flexibilidad espacio-temporal asociada a estas nuevas formas de trabajo puede contribuir a amortiguar las consecuencias de la precarización laboral que ha generado esos ingresos insuficientes en primer lugar. El siguiente apartado retoma esta preocupación, reflexionando sobre la medida y la forma en que las tecnologías bajo estudio pueden vulnerar las condiciones laborales de las trayectorias analizadas.

3. ¿Trayectorias laborales flexibilizadas y precarizadas? Tendencias y matices en torno a las repercusiones de la transformación digital del trabajo

Uno de los desafíos que surgen del análisis de las trayectorias ocupacionales desempeñadas bajo nuevas tecnologías laborales en esta compilación tiene que ver con la necesidad de repensar la noción de uberización del trabajo que fuera referenciada más arriba. Sin duda, la asociación entre tecnologías digitales y precarización laboral existe y es fuerte. De todos modos, no se trata de una asociación lineal o unívoca por lo que resulta interesante explorar ciertas variaciones y heterogeneidades. En tal sentido, los artículos de este Dossier presentan

una variedad de panoramas, en la mayoría de los cuáles aparece de forma transversal la idea de ambigüedad en los impactos de las nuevas tecnologías sobre las trayectorias laborales. En algunos casos, y sobre todo para ciertas ocupaciones que aun han sido poco estudiadas en su versión digitalizada, se analiza con mayor profundidad la coexistencia de efectos negativos con impactos positivos. En otros casos, si bien el énfasis del análisis está puesto en las tendencias precarizadoras más conocidas, aparecen también algunos matices que es importante tener en cuenta para una eventual futura regulación de estas actividades.

El caso de las plataformas laborales con efectos ambivalentes queda claramente ilustrado por los artículos sobre servicio doméstico y reparaciones a domicilio. El artículo de Tizziani et al. revela cómo Zolvers, la plataforma de las trabajadoras del hogar, puede incluso incentivar la formalización en un sector cuyo principal problema es la amplia prevalencia del trabajo no registrado. Esto sucede debido a la intensa promoción de la empresa de sus servicios (pagos) de apoyo a los hogares empleadores para registrar la relación laboral. De hecho, las trabajadoras que encontraron puestos fijos a través de la plataforma exhiben un porcentaje de formalidad que casi duplica al de sus pares a nivel país. Asimismo, cuando los hogares empleadores utilizan los servicios de registro ofrecidos por la plataforma, el indicador de formalidad triplica al observado para el sector en general. Ahora bien, también es cierto que la empresa no impone ningún condicionamiento a los hogares para que regularicen la situación laboral con las trabajadoras que ella misma patrocina. La decisión de formalización de las trabajadoras sigue siendo una prerrogativa de los clientes/empleadores, algo que muchas veces genera desazón entre las trabajadoras que esperan ayuda de la empresa a estos fines6. Asimismo, las autoras señalan las ventajas que implica la posibilidad que brinda la plataforma para que las trabajadoras ensamblen agendas laborales “a medida”, mediante la promoción de la modalidad de trabajo “por horas” para varios empleadores (algo que contribuye a la conciliación entre las actividades remuneradas y las responsabilidades domésticas y de cuidados, así como también proyectos educativos y de formación profesional). También se observa que la situación suele implicar menor sujeción/dependencia de las trabajadoras respecto a cada hogar empleador en particular. No obstante, también es cierto que esta configuración laboral multiplica los tiempos y los costos de los traslados cotidianos y semanales. Además, la inestabilidad que caracteriza los puestos de bajas cargas horarias impone a las trabajadoras un esfuerzo constante de constitución y reconstitución de sus complejas agendas laborales. Así, lo que para algunas trabajadoras es una oportunidad de conciliación, para muchas otras se convierte en una carga y un desgaste difícil de sobrellevar.

Por su parte, el artículo de Barattini pondera una serie de ventajas que la plataforma HomeSolution depara a los proveedores de reparaciones del hogar. Entre ellas se destaca la disminución de la incertidumbre que genera el trabajo independiente mediante la provisión asidua de ofertas de trabajo; así como también el asesoramiento que ofrece la empresa respecto al uso de herramientas digitales en general destinado a la presentación y la promoción de los servicios de los proveedores. Sin embargo, la autora también detalla claramente como la empresa les vende “créditos” a los trabajadores, quienes deben utilizarlos cada vez que ofrecen un presupuesto a los potenciales clientes que publican un aviso de trabajo en la plataforma (algo que ni siquiera garantiza que el trabajo efectivamente se obtenga). Como señala Barattini, la situación va contra las recomendaciones internacionales7, dado que mediante este mecanismo, la empresa les estaría cobrando el servicio de intermediación laboral a los propios trabajadores. Asimismo, la autora deja abierta la pregunta sobre la incidencia de los mecanismos de control y disciplinamiento indirectos que utiliza la plataforma (asociados a los sistemas de calificación) sobre la estabilidad del flujo de clientes que genera la misma.

En lo que atañe a las tatuadoras, si bien la prestación de servicios a través de redes sociales no presenta en principio impactos evidentes en las condiciones laborales de quienes ya se encuentran trabajando, el devenir del análisis de Gorban y Vázquez devela algunos efectos ambivalentes. Tal como ya se señalara, en una actividad en la que las mujeres y disidencias son frecuentemente discriminadas, que la red social propicie el ingreso de esta población al entrenamiento inicial y el intercambio de información con otros colegas no constituye un tema menor. Así, esta plataforma social puede generar una mejora indirecta en las condiciones de trabajo al permitir intercambios que fomentan la expansión y/o mejora de los emprendimientos personales. No obstante, también se observa que trabajar utilizando la mediación de redes sociales actúa intensificando el tiempo de trabajo, incluyendo además quehaceres no pagos. En efecto, la utilización de esta red social con fines comerciales implica el surgimiento de muchas nuevas tareas, entre las que se destaca la necesidad de

“curar” y diseñar permanentemente la propia identidad online a fin de sostener el vínculo con actuales y futuros clientes. De esta manera, la creación sostenida de contenidos, el contacto con potenciales clientes, colegas y otras cuentas próximas al tatuaje y el seguimiento de la agenda laboral se presentan como actividades indispensables para sostener el flujo de trabajo y la conformación del portfolio de clientes/seguidores. Estas tareas de gestión de redes ocupan la mayor parte del tiempo de trabajo diario de las personas entrevistadas. Así, las ventajas de la inclusión que genera esta red social en la ocupación se entremezcla fenómenos como la adición de tareas no remuneradas en el marco de la misma, contribuyendo a delinear un panorama ambiguo en materia de impactos sobre las trabajadoras-usuarias bajo análisis.

El caso de la telemedicina por su parte, expone con claridad la forma en que esta manera de ejercer la ocupación se acopla con procesos de precarización y fragmentación laboral que se profundizaron durante las reformas neoliberales de la década del 90’. En efecto, por un lado, esta modalidad de trabajo perpetúa muchas contrataciones que podrían llegar a considerarse relaciones laborales encubiertas, ya que una parte importante de las y los entrevistados utiliza esta tecnología en calidad de monotributista pero prestando servicios para efectores tradicionales del sistema de salud (como clínicas, sanatorios, prepagas y obras sociales) así como también para nuevas plataformas digitales de trabajo que han surgido en el sector. Por otro lado, el ejercicio de la telemedicina de forma independiente o a través de las nuevas empresas de plataforma como herramienta para complementar ingresos deteriorados, perpetúa la situación a la vez que fomenta los significativos niveles de pluriempleo que ya se observaban en el sector, previo a la expansión de esta modalidad de atención (Ramacciotti y Fernández, 2022; MTEySS, 2021; PNUD, 2011). Asimismo, la regulación de la telemedicina es todavía incipiente y poco conocida por quienes la ejercen. Se trata de un tema importante dado que, luego su abrupta expansión durante la pandemia, esta modalidad de atención parece haber llegado para quedarse. No obstante, y de manera previsible, también se advierten aristas positivas entre quienes han adoptado -en general de manera parcial y como complemento de la actividad presencial- esta forma de ejercicio de la ocupación. En el caso de quienes trabajan de manera independiente, el carácter deslocalizado de esta forma de atención, permite maximizar la cantidad de consultas realizadas al reducir tiempos de traslado. También, para quienes utilizan plataformas de telemedicina, la flexibilidad horaria propuesta les abre la oportunidad de monetizar franjas horarias que por distintas razones quedan liberadas. Adicionalmente, recurrir a esta herramienta muchas veces permite laboralizar y facturar consultas que previamente se hacían de manera telefónica, informal y gratuita, en el marco la “confianza” existente entre médico/a y paciente (especialmente aquellas relacionadas con la realización de órdenes y recetas u otras comunicaciones breves de seguimiento luego de la atención presencial).

Por último, el artículo de García aborda el reparto mediante plataformas, una de las ocupaciones más analizadas para dar cuenta de la precarización del trabajo que pueden generar estas nuevas tecnologías laborales. Si bien no constituye el foco del trabajo, en este artículo aparece la tensión entre la satisfacción que genera a la repartidora-protagonista el “manejarse con reglas propias” (escapando a controles institucionales y gestionando su propia agenda horaria) con el hecho de “exponer a vida” al acelerar el ritmo de trabajo tratando de obtener los bonos que ofrece la empresa como recompensa destinada a quienes cumplan determinada cantidad de entregas. En todo caso, el trabajo también invita a una reflexión más amplia sobre el rol de este tipo de plataformas. Si bien en general se ha observado que esta ocupación en Argentina suele erigirse como la principal fuente de ingresos de las y los repartidores (López Mourelo y Pereyra, 2020; OIT, 2020), artículos como el de García nos recuerdan la posibilidad de que, en su versión “changa”, este trabajo también puede colaborar a allanar la precarización de ocupaciones que otrora fueron “de calidad”. En efecto, este estudio de caso ilustra como el reparto mediante plataformas puede constituirse en un complemento de otras actividades laborales. Se trata de una situación más usual en países desarrollados, razón por la que la literatura anglosajona acuñó el término gig economy (economía de la changa) para denominar este tipo de inserción. Ahora bien, en contextos como el nuestro esta complementariedad puede darse con ocupaciones calificadas y estables como la docencia pero marcadas por el deterioro salarial y el desfinanciamiento en general, producto de políticas de ajuste y sucesivos procesos inflacionarios. En este sentido, y tal como se observara para la telemedicina, el incremento de ingresos mediante opciones laborales preponderantemente informales que ofrecen estas nuevas tecnologías laborales podrían estar amortiguando la disconformidad (y, por ende, los niveles de conflictividad) derivados de la precarización de ocupaciones calificadas, otrora asociadas con empleo de calidad.

4. Algunas reflexiones finales

Los artículos incluidos en este Dossier, a través del análisis de ocupaciones muy variadas -feminizadas o masculinizadas, con y sin credenciales profesionales, con altas y bajas barreras de entrada- permiten un análisis profundo y matizado de los impactos de las tecnologías digitales en el mundo del trabajo. En esta presentación nos hemos centrado en torno a la acentuación de las tendencias flexibilizadoras, temática que suele adquirir un papel central cuando se discute sobre la irrupción de estas nuevas modalidades laborales. Al tratarse de estudios focalizados en las trayectorias laborales, las contribuciones sitúan dichas tendencias dentro de las dinámicas sociales e institucionales que caracterizan a distintas ocupaciones, al mismo tiempo que permiten su comprensión en el marco de una temporalidad más amplia.

Los artículos aquí reunidos intentan romper con lecturas que presentan los efectos de la tecnología digital en el mundo del trabajo en torno a posiciones que -retomando el texto de Arias et al.- podrían calificarse como “tecno-pesimistas” o “tecno-optimistas”. En efecto, las historias de las y los trabajadores bajo análisis dejan entrever, según la ocupación de que se trate, que los impactos de la transformación digital del trabajo pueden ser muy heterogéneos y, en ocasiones, ambiguos o contradictorios. Así, los horarios flexibles y, en algunos casos, la posibilidad de trabajar de manera deslocalizada, pueden habilitar una mayor participación laboral y una mejora en los ingresos. Pero este mismo rasgo de las tecnologías digitales también puede propiciar la sobrecarga de trabajo así como la dificultad para separar la esfera ocupacional de la de la vida privada. En el mismo sentido, y tal como queda evidenciado en la compilación, las modalidades laborales digitales examinadas pueden profundizar o propiciar tendencias precarizadoras muy diversas: por ejemplo, expandiendo relaciones laborales encubiertas, estableciendo la necesidad de pagar por trabajar, generando nuevas tareas no remuneradas e, incluso, exponiendo la integridad física de las y los trabajadores. No obstante, estas (innegables) propensiones hacia la vulneración de derechos de los trabajadores también coexisten con otros aspectos positivos. Siempre dependiendo de la actividad, éstos pueden ir desde el incremento de la clientela, pasando por la posibilidad de monetizar ciertas actividades laborales que antes se realizaban sin mediar retribución económica, hasta, incluso, el impulso a la formalización.

Si el estudio de estas trayectorias laborales permite desarticular visiones antagónicas en torno a los impactos de estas nuevas formas de trabajo sobre las condiciones laborales, también contribuye a cuestionar otras perspectivas que pueden parecer a primera vista opuestas, como por ejemplo, las que plantean un afuera/adentro o un antes/después de la inclusión de las nuevas tecnología digitales. En el primer caso, el conjunto de los estudios incluidos en este Dossier evidencia cómo en la totalidad de los casos analizados las inserciones son duales. Esto es, las y los entrevistados combinan -en diferentes medidas según el caso-, la ocupación mediada por nuevas tecnologías digitales con su versión tradicional (o bien, con otras ocupaciones adicionales, que a su vez pueden ser principales o complementarias). Así, estas nuevas modalidades laborales se introducen paulatinamente en los recorridos de trabajo, dando lugar a trayectorias híbridas o pendulares donde el impacto de los cambios producidos por la tecnología varía. Lo mismo ocurre con la oposición antes/después de la inclusión de las tecnologías digitales. El análisis de trayectorias permite captar transiciones que no siempre van de manera directa desde un ejercicio tradicional de la ocupación a uno mediado por la tecnología, sino que incluyen recorridos variables y etapas diversas. En estos recorridos juegan un papel fundamental los aprendizajes respecto a los entornos digitales de trabajo. En algunos casos, las empresas que lucran promoviendo la prestación de servicios mediante dispositivos digitales proveen niveles variables de capacitación y asesoramiento. En otros casos, las y los trabajadores realizan un camino autodidacta, no exento de obstáculos, avances y retrocesos. De cualquier modo, existe una proceso de aprendizaje e inmersión -que puede extenderse más o menos en el tiempo- hasta lograr el aprovechamiento pleno de las posibilidades que habilitan estas herramientas digitales para trabajar y generar ingresos (siempre en un contexto en el que un piso mínimo de formación es requerido: de allí los niveles educativos promedio más altos que sistemáticamente suelen señalarse respecto a las personas que participan de estas nuevas modalidades laborales). También relacionado con la transición temporal que lleva a la utilización de estas nuevas tecnologías, suele señalarse a la pandemia como un punto de quiebre. No obstante, y tal como se evidencia en los análisis presentados en esta compilación, el confinamiento que trajo aparejado el Covid_19 tendió a operar intensificando y acelerando procesos que indudablemente estaban ya en marcha y que aún es necesario leer como fenómenos en desarrollo.

En definitiva, el análisis de las trayectorias laborales permite captar, para un conjunto de ocupaciones disímiles, diversos matices en relación a procesos, intensidades y temporalidades, así como consecuencias negativas y potencialidades derivadas de la transformación digital del trabajo. En efectos, los estudios de caso presentados en este Dossier apuntan a abonar una discusión amplia y pormenorizada sobre este tema, proponiendo reconocer las distintas “texturas” que exhiben las trayectorias atravesadas por la por estas nuevas tecnologías digitales. De esta forma, la compilación aspira a contribuir no sólo a pensar en los impactos diferenciales que implica la revolución digital en distintas esferas ocupacionales sino también a identificar, dentro de una misma actividad, gradientes en torno a estos impactos así como ambivalencias y complejidades que es necesario tener en cuenta. Si bien en líneas generales las preocupaciones en torno a las tendencias precarizadoras que implica la transformación digital del trabajo tienen un asidero importante en los análisis expuestos, tal como se explicitara más arriba, también surgen algunas ventajas interesantes a preservar y ventanas de oportunidad que pueden ser aprovechadas. La consideración de todos los matices expuestos habilita una aproximación más precisa cuando se trata contribuir al cúmulo de conocimiento colectivo necesario para de pensar en las (muchas veces, acuciantes) necesidades de organización y regulación de estas nuevas modalidades laborales.

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Notas

1 Así como también el de estudiantes, personas discapacitadas, etc
2 Uber, plataforma precursora en el rubro del servicio privado de transporte de pasajeros, se consolidó como el modelo del mundo del trabajo digitalizado por ser una de las empresas pioneras en este ámbito y por tener una importante presencia a nivel mundial.
3 Los trabajos sobre servicio doméstico, reparaciones a domicilio, repartidoras y trabajadoras de estética se inscriben dentro del proyecto “El avance de la economía de plataformas sobre el mundo de las ocupaciones de sectores populares en el Área Metropolitana de Buenos Aires” (PICT 2019-1696). También se recuperan productos y resultados de un proyecto de investigación previo sobre la temática llevado adelante en la Universidad Nacional General Sarmiento (UNGS) con financiamiento de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) -“Economía de plataformas y servicios personales en el Área Metropolitana del Gran Buenos Aires” (Resolución No.7585/19 del Consejo Superior)-, así como los de un acuerdo de cooperación mutua entre la dirección de dicho proyecto y la Oficina local de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El artículo sobre la labor de las tatuadoras en particular también se inscribe de forma simultánea en otro proyecto de la Universidad Nacional General Sarmiento denominado “La visibilidad de las multitudes en el régimen de visualidad mediática en la Argentina contemporánea” radicado en el Instituto de Desarrollo Humano. Por su parte, el artículo sobre telemedicina, se enmarca en dos proyectos adicionales: "Los trabajos de plataforma en Argentina desde una mirada integral: condiciones de trabajo, subjetividades y organización colectiva". PICT (2021-I-A-00904) y “Las plataformas de trabajo online y offline en Argentina: un estudio multimétodo sobre proceso de trabajo, mecanismos de control, representaciones y organización colectiva. Hacia la puesta en marcha de un Observatorio de Plataformas de Trabajo (OPT)”. PIP 11220200103177CO.
4 Expresión argentina para denominar al trabajo ocasional, de baja calificación, destinado a generar ingresos complementarios
5 Modalidad de trabajo remota mediante plataformas digitales en la que el trabajo se subcontrata a través de una llamada abierta a una multitud dispersa geográficamente (a diferencia de las plataformas que gestionan la provisión de servicios presenciales).
6 Asimismo, como señalan las autoras, si en el marco de las relaciones laborales sostenidas y estables la plataforma promueve la formalidad, la empresa también ofrece servicios de limpieza puntuales “por única vez” (que son asiduamente utilizados por las trabajadoras para complementar ingresos). Si bien el artículo no profundiza sobre este tema en particular, en este último caso, la empresa se ubica por fuera de la regulación local ya que los hogares empleadores no pueden registrar el trabajo eventual (que debe ser contratado por empresas o agencias que lo proveen). Puesto que la plataforma tampoco contrata a estas trabajadoras cuando prestan servicios ocasionales, la provisión de este tipo de servicios queda en por fuera de toda protección laboral y social (para un análisis más detallado sobre este punto, ver Tizziani, et al. 2024).
7 En particular, se refiere al Convenio No 181 de la Organización Internacional del Trabajo respecto a las agencias de empleo.
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