RESULTADOS DE LA EDUCACIÓN Y FORMACIÓN: VISIONES DESDE CHILE, URUGUAY Y ARGENTINA
Revisión sistemática sobre la jubilación en académicos en América Latina*
Systematic review of academic retirement in Latin America
Revisão sistemática sobre aposentadoria acadêmica na América Latina
Revisión sistemática sobre la jubilación en académicos en América Latina*
Trabajo y sociedad, vol. 26, núm. 45, e002, 2025
Universidad Nacional de Santiago del Estero. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Instituto de Estudios para el desarrollo Social (INDES)
Recepção: 06 Fevereiro 2025
Aprovação: 29 Abril 2025
Resumen: Esta revisión sistemática de literatura tiene como objetivo explorar la producción científica en Latinoamérica relacionada a los procesos de jubilación en el contexto de la academia. Para alcanzar este objetivo, esta publicación busca identificar los objetivos de los estudios, describir las metodologías utilizadas y categorizar las trayectorias de jubilación descritas. Para esto se utilizó el modelo PRISMA con publicaciones de los últimos 10 años, junto con un enfoque de 5 puntos claves que hacen referencia a la temporalidad de estas trayectorias (Actitudes, Planificación, Decisión de jubilar, Ajuste y Evaluación). Los resultados muestran que la decisión de jubilar se ve afectada por una serie de factores que promueven este proceso y otros que lo inhiben. Por un lado, se observa con transversalidad en la literatura, que un factor principal inhibiendo la jubilación es la inestabilidad y vulnerabilidad económica. Esto principalmente sustentado en sistemas de seguridad social que no cumplen los requisitos para asegurar una buena calidad de vida en la vejez. Por otro lado, nuevos perfiles propuestos por las instituciones de educación superior suponen altos estándares y una multiplicidad de roles y funciones lo que en muchos casos escapan de las capacidades o sobre exigen a los/as académicos/as.
Palabras clave: Jubilación, Academia, Profesores universitarios, Vejez, Instituciones de educación superior.
Abstract: This systematic literature review aims to explore the scientific production in Latin America related to retirement processes in the context of academia. To achieve this goal, this publication seeks to identify the objectives of the studies, describe the methodologies used, and categorize the retirement trajectories outlined. For this purpose, the PRISMA model was applied to publications from the last 10 years, along with a 5-point framework that refers to the temporality of these trajectories (Attitudes, Planning, Retirement Decision, Adjustment, and Evaluation). The results show that the decision to retire is influenced by a series of factors that either promote or inhibit this process. On the one hand, it is widely observed in the literature that a primary factor inhibiting retirement is economic instability and vulnerability. This is mainly due to social security systems that fail to meet the requirements to ensure a good quality of life in old age. On the other hand, new profiles proposed by higher education institutions involve high standards and a multiplicity of roles and responsibilities, which in many cases exceed the capacities or overburden academics.
Keywords: Retirement, Academia, University professors, Old age, Higher education institutions..
Resumo: Esta revisão sistemática da literatura tem como objetivo explorar a produção científica na América Latina relacionada aos processos de aposentadoria no contexto acadêmico. Para alcançar esse objetivo, esta publicação busca identificar os objetivos dos estudos, descrever as metodologias utilizadas e categorizar as trajetórias de aposentadoria descritas. Para isso, foi utilizado o modelo PRISMA com publicações dos últimos 10 anos, juntamente com uma abordagem de 5 pontos-chave que se referem à temporalidade dessas trajetórias (Atitudes, Planejamento, Decisão de aposentar, Ajuste e Avaliação). Os resultados mostram que a decisão de se aposentar é influenciada por uma série de fatores que promovem esse processo e outros que o inibem. Por um lado, observa-se de forma transversal na literatura que um fator principal que inibe a aposentadoria é a instabilidade e vulnerabilidade econômica. Isso se deve principalmente a sistemas de seguridade social que não atendem aos requisitos para garantir uma boa qualidade de vida na velhice. Por outro lado, novos perfis propostos pelas instituições de ensino superior envolvem padrões elevados e uma multiplicidade de papéis e funções, que em muitos casos ultrapassam as capacidades ou sobrecarregam os/as acadêmicos/as.
Palavras-chave: Aposentadoria, Academia, Professores universitários, Velhice, Instituições de ensino superior..
1. INTRODUCCIÓN
En los últimos 20 años, la distribución demográfica ha cambiado significativamente: bajas en las tasas de fertilidad y mortalidad, sumada a un alza en la expectativa de vida, ha dado como resultado un aumento en las personas de 50 años en adelante (Cotlear, 2011; Kertzer y Fricke, 1997). Este cambio ha provocado diferentes consecuencias socioeconómicas, porque a medida que aumenta la cantidad de personas mayores en el mercado laboral, también aumentará el número de personas que jubilen (Wang y Shultz, 2009: 173).
Si bien la jubilación es una construcción social (Taylor y Earl, 2015), tiene implicancias prácticas en la población y debe ser considerada como un proceso multidimensional, donde la persona deja su trabajo, abandonando una vida laboral activa (Sanwal y Sareem, 2021).
Esta transición depende de las percepciones que existan sobre el proceso, las que, a su vez, dependen de los contextos históricos, sociales y culturales. Davies y Jenkins (2013), proponen que durante los años sesenta y setenta, existía un consenso de que la jubilación, a una determinada edad era normal; sin embargo, debido a las crisis económicas, muchos de ellos fueron “forzados” a mantenerse trabajando. Si bien no existe una edad universal adecuada para jubilar, ya que cada contexto sociocultural es diferente (Sokolovsky, 2009), en el mundo “occidental” la edad de jubilación fue implementada en el siglo XIX, cuando la esperanza de vida promedio era menor a 60 años (Davidovitch y Eckhaus, 2020). De hecho, Rivero-Cantillano y Spijker (2015) sugieren que, en vez de proponer una edad corte de jubilación como 60 o 65 años, es mejor considerar la expectativa de vida de cada sociedad para calcular la edad de corte.
Por otro lado, a pesar de que el proceso de jubilación es propio de las sociedades industrializadas, los significados asociados a este fenómeno varían de forma personal y estructural. Sociedades occidentales le atribuyen un significado complejo y ambiguo: de que sólo una vez que alguien haya cumplido con las normas de producción, es decir, trabajar remuneradamente durante su vida, merece el derecho a tener tiempo libre o de “júbilo”, y usarlo como quiera. Por lo mismo, en estas sociedades, una persona jubilada es considerada como “funcionalmente deteriorada” (Clark, 1967), es decir, que ya no aporta económicamente a la sociedad.
Este fenómeno toma gran importancia, sobre todo considerando que mundialmente hay un proceso de envejecimiento de la población (Luborsky y LeBlanc, 2003). De acuerdo a la CEPAL (2024), en Latinoamérica, el envejecimiento de la población ha sido más acelerado que en otras regiones del mundo, presentando indicadores como que la expectativa de vida al nacer está cerca de los 76 años para la zona, y que 13.4% de la población total es mayor de 60 años, lo que se traduce en desafíos para enfrentar la protección social de las personas mayores.
2. JUBILACIÓN EN LA ACADEMIA
Desde una perspectiva individual, Landesmann, (2001) y Parra (2004) proponen que la significancia que un académico/a le otorga a su carrera, está determinada por la historia personal dentro de la institución las relaciones interpersonales, la ética laboral y la cultura organizativa de la facultad y/o departamento específico en el que trabaja.
Por lo mismo, un concepto clave para comprender las características del sistema académico es la “Cultura Académica” (CA), que puede entenderse como "un sistema de creencias, valores y acciones culturales que mantiene la academia" (Sarmadi et al., 2017: 1428). Como cualquier otra cultura, incluye símbolos, patrones, percepciones y creencias que determinan quiénes pueden ser sus miembros, qué deben hacer y las razones por las que deben comportarse de determinada manera. En este sentido, la CA se desarrolla y sostiene mediante acciones identificables de los miembros de la comunidad (Dill, 1982). Así, los determinantes del trabajo académico provienen de la disciplina, la institución y el contexto sociocultural en el que se desarrollan. Por lo tanto, la CA construye y legitima significados y creencias que son indispensables para el trabajo académico (Chavoya, 2001), como las formas pautadas para que hombres y mujeres ganen credibilidad en ese contexto (Cotter y Cluckey, 2019).
Dentro de esta CA, también están construidos y delimitados los procesos de jubilación. La decisión de jubilarse de la academia puede ser especialmente difícil para académicos/as debido a su identidad laboral y vocación (Silver, Pang y Williams, 2015), sobre todo si se considera que la experiencia y el reconocimiento institucional y entre pares se obtienen como producto de largos periodos de formación y labor (Zabalza, 2011); y que esta trayectoria es “premiada” socialmente, a través del reconocimiento social y estatus que alcanzan las personas que dedican gran parte de su vida a la academia (Rodríguez, 2002).
El retiro de académicos/as además puede afectar a la fuerza laboral en la educación superior, ya que los puestos de trabajo "son estables, y la rotación es muy baja; la canalización de nuevas contrataciones es fundamentalmente limitada" (McChesney y Nichsel, 2020: 3). Por lo tanto, cuando los académicos se jubilan, hay fuerzas opuestas en acción: "las fuerzas centrípetas que ejercen una atracción continua hacia el mundo académico se ven contrarrestadas por fuerzas centrífugas que distancian a los académicos jubilados de sus antiguos colegas y universidades" (Crow, 2021: 605). De acuerdo con Negrini et al. (2013), estas fuerzas son descritas en la literatura como factores push/pull; es decir, factores que aceleran la jubilación (push) y los que la alejan (pull).
De hecho, en la academia, se da un fenómeno particular, donde muchos miembros deciden, luego de jubilar, seguir participando de la comunidad universitaria en forma de profesor/a emérito/a o part-time, porque la contribución tanto de hombres como mujeres tiene un impacto en la configuración de las áreas de investigación, docencia y vinculación con el medio que desarrollarán las próximas generaciones (Davidovitch y Eckhaus, 2020).
Por esta razón, el hecho de que algunos académicos continúen trabajando después de jubilar, es considerado como un aspecto positivo entre sus pares. la evidencia demuestra de que, en académicos ya jubilados, existen tres tipos de trayectorias laborales: “actividad académica continua (y en algunos casos intensificada), ruptura con el mundo académico, o una posición intermedia de continuidad y cambio en la que los intereses extracurriculares nuevos o revividos se acomodan junto con los esfuerzos académicos duraderos" (Crow, 2021: 609).
Como la jubilación es un proceso multidimensional, se han creado diferentes instrumentos para medir cada etapa: pre-jubilación, jubilación y post-jubilación. Sin embargo, tal como Alcover et al. (2012) sugieren, para que estos instrumentos cumplan su función de demostrar las diferentes dinámicas que afectan este proceso, deben adaptarse a los diferentes contextos socioculturales. Porque si bien hay puntos en común en las instituciones de educación superior, es necesario considerar aspectos particulares que pueden variar según el país y el grupo de académicos/as; por lo tanto, es importante que los instrumentos que se utilicen para evaluar este proceso sean “culturalmente sensibles”, validándolos en cada población donde se aplican.
Paralelamente, las investigaciones realizadas en América Latina que aborden la jubilación y la academia son escasas (García-Pazmiño et al., 2020). Una revisión sistemática de la literatura brasileña publicada entre enero 2005 y octubre 2015 sólo encontró 7 artículos que abordaban la jubilación (Pazzim y Marin, 2016); mientras que un ejercicio similar realizado por De Freitas y Graeff (2020) también en Brasil, exhibió un total de 13 investigaciones publicadas entre enero de 2012 y octubre 2018. Esto se suma a la falta información sobre la profesión académica en América Latina (Berríos, 2008). Esta necesidad de contar con mayores datos empíricos sobre los distintos procesos en la academia es clave, ya que las instituciones de educación superior no sólo son responsables de formar capital humano, sino que también son “protagonistas indiscutibles de los cambios que se forjan al interior de nuestras sociedades, de alimentar con ideas, teorías y discusiones la política pública” (Centro Interuniversitario de Desarrollo, 2024:15).
De esta forma, indagar en el proceso de jubilación en la academia permite comprender los diferentes factores socioculturales que influyen en el término de la vida laboral en el contexto universitario, lo que tiene implicancias no solo a individuos, sino también a instituciones, y por ende, sociedades. Es así, como indagar en los procesos de jubilación en la academia se presenta como un área de estudio interesante desde diferentes escalas socioculturales. Por un lado, habla de procesos personales de individuos inmersos en un espacio cultural especifico; pero al mismo tiempo, involucra una serie de fricciones sociales generadas durante la transición o abandono de estos espacios. El estudio de la jubilación puede entregarnos pistas de potenciales estrategias que permitan, a los individuos y las instituciones, beneficiarse en estos procesos de transición (Villardón-Gallego, Moró y Atxurra, 2017).
3. MÉTODO
Para abordar diferentes aspectos de la jubilación, Luborsky y LeBlanc (2003) sugieren que existen dos puntos desde donde se puede comenzar. El primero, considerando que la jubilación es un fenómeno universal, presente en todas las sociedades. El segundo es hay que considerar que es un constructo cultural propio de las sociedades occidentales. En el caso de esta investigación, consideramos particularmente útil el primer enfoque, ya que nos permite abordar cómo en diferentes países de América Latina y El Caribe, se investigan los diferentes aspectos inherentes al retiro de académicos y académicas.
Junto con esto se propone integrar el enfoque de Rafalski et al. (2017). Los autores identificaron que las trayectorias de la jubilación se pueden medir a través de cinco puntos, que hacen referencia a la temporalidad y los aspectos que se pueden identificar:
1. Actitudes: es la primera etapa en el proceso de jubilación, y tiene relación con la evaluación que las personas realizan, en base a la influencia de factores psicosociales, económicos y culturales. Por esta razón, se ha encontrado una asociación entre actitudes positivas hacia la jubilación con un mejor ajuste hacia esta etapa
2. Planificación: contempla múltiples procesos, desde las representaciones que las personas tienen sobre el proceso de la jubilación hasta la planificación de objetivos y/o tareas para alcanzar esta etapa. Esta planificación no sólo involucra aspectos económicos, sino que también incluye aspectos del estilo de vida, salud, y planificación psicosocial
3. Decisión de jubilar: esta etapa ha sido generalmente estudiada en términos de factores que impulsan/dificultan (push and pull factors) esta decisión. Dentro de los primeros se encuentran, por ejemplo, querer disponer de mayor tiempo libre, tener problemas de salud o insatisfacción laboral. Mientras que factores que retrasan la jubilación se encuentran principalmente factores económicos.
4. Ajuste: es un proceso no linear que requiere que los individuos sean capaces de lidiar con cambios, y acostumbrarse a una nueva rutina diaria no necesariamente ligada a actividades laborales a diferencia de las etapas previas.
5. Evaluación: la etapa final está relacionada con las cuatro etapas previas, y tiene que ver con la interacción de diversos factores como trabajo, interacciones familiares, cultura y economía. La evaluación de este proceso puede ser como positiva o negativa.
Es así como esta revisión de literatura presenta tres objetivos: (1) Identificar los objetivos utilizados en las investigaciones sobre jubilación de académicos y académicas en América Latina y El Caribe; (2) Describir las metodologías usadas para estudiar la jubilación en la academia; y (3) Categorizar las trayectorias de jubilación presentes en las investigaciones, en base a los cinco puntos de Rafalski et al. (2017).
El método utilizado para esta investigación corresponde a una revisión sistemática, la que busca informar sobre la literatura científica disponible de una temática previamente determinada (Pollock y Berge, 2018) de tal forma de otorgar una búsqueda que sea comprensiva, objetiva y reproducible (Papaioannou et al.,2010).
Nos concentramos en la búsqueda de artículos en español, considerando que la cantidad de artículos científicos desde Latinoamérica que abordan la jubilación son escasos, de acuerdo con lo planteado por Pazzim y Marin (2016) en conjunto con De Freitas y Graeff (2020). Además, centramos nuestra búsqueda en las bases de datos Scopus, Redalyc y Dialnet, considerando las sugerencias sobre la revisión sistemática de Pedraza-Navarro y Sánchez Serrano (2022) quienes proponen “buscar en bases de datos diferentes a WoS y Scopus, para reducir la cantidad de literatura fugitiva, sobre todo cuando se trata de realizar revisiones sistemáticas en un idioma diferente al inglés” (p. 41).
Siguiendo el modelo PRISMA (Page, 2021) esta revisión consideró dos procesos: primero, búsqueda de artículos, para conformar un corpus de investigaciones, del que luego se extrajo la información (Chandía y Neira, 2023). En relación al proceso de búsqueda, este constituyó de cinco fases:
Fase 1, identificación: consistió en la búsqueda de artículos científicos indexados en tres bases de datos: Scopus, Redalyc y Dialnet, publicados entre los años 2014 al 2024, siendo la última fecha de búsqueda el 1 de noviembre de 2024. La búsqueda se realizó de la misma forma, en las tres bases de datos, usando las siguientes palabras clave y operados booleanos: “Jubilación AND academic*”, resultando un total de 7160 artículos. La tabla N°1 resume los resultados de cada una de las etapas a través de un flujograma.
Fase 2, duplicados: de los 7160 artículos encontrados, se eliminaron artículos duplicados entre las bases de datos. Se eliminaron 90 artículos, resultando en 7060 artículos.
Fase 3, elegibilidad: del corpus, se eliminaron los artículos que no presentaban las palabras clave en el título y/o resumen. Se consideraron los siguientes sinónimos y/o variables de las siguientes palabras: para académicos se consideraron académicas, profesores universitarios, docentes universitarios, profesores de pregrado, licenciados, licenciadas. Mientras que para jubilación: retiro, pensionados, jubilados, pre-retiro, pre-jubilación, peri-jubilación, peri-retiro; post-jubilación, post-retiro. Al final de esta fase se seleccionaron 34 artículos.
Fase 4, inclusión/exclusión: para esta fase, se consideraron tres criterios de inclusión: investigaciones publicadas en español, realizadas en América Latina y El Caribe, y que aborden cualquier temporalidad de la jubilación en docentes universitarios (pre, peri o post jubilación). Esta fase finalizó con un corpus de 7 artículos.
Fase 5, evaluación de sesgo: un juez externo, revisó las cuatro fases de búsqueda y selección de investigaciones, resultando este proceso en los mismos 7 artículos finales que componen el corpus de la investigación.
Finalizadas estas cinco fases, se procedió a la extracción de información, a través de una matriz que contenía las siguientes temáticas:

4. RESULTADOS
4.1 Objetivos de las investigaciones
El corpus de análisis quedó compuesto por 7 artículos. La tabla N°2 presenta el resumen de las características de cada uno de los artículos. En cuanto al tipo de datos, todas las investigaciones contemplaban datos empíricos, mientras que sus objetivos, a pesar de que todas apuntaban a la jubilación en académicas y académicos, se enfocaron en diferentes aspectos. Sin embargo, 5 de las investigaciones se enfocaron en aspectos de la etapa previa a la jubilación: Martina et al (2019), Sánchez y Mayor (2021a; 2021b), Castañeda et al. (2021) y Aguilera-Bórquez, Hernández-Fajardo y Jorquera-Gutiérrez, (2023); mientras que la investigación de Buendía y Oliver (2018) se enfocó las consecuencias post-jubilación en las universidades. Finalmente, el estudio de Pérez, Rábago y Castillo (2020) fue la única que abordó aspectos de las tres etapas medibles: pre-jubilación, jubilación y post-jubilación.

En cuanto al detalle de los objetivos de cada uno de los artículos revisados, Buendía y Oliver (2018) realizaron su investigación en México, con académicos de dos universidades públicas: la Universidad Autónoma Mexicana (UAM) y la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), donde buscaron analizar los efectos en la docencia e investigación del recambio generacional que se da por la jubilación de académicos y académicas en las dos universidades antes mencionadas.
Martina et al. (2019), realizaron un estudio en la Universidad Nacional de San Marcos, una institución pública en Perú, con 106 académicos que eran adultos mayores. En su estudio, se enfocaron en aspectos previos a la jubilación, el equipo indagó sobre la percepción sobre el envejecimiento exitoso y la identificación de variables asociadas a esta percepción, tales como: mecanismos funcionales de rendimiento, factores intrapsíquicos, gerotrascendencia, satisfacción con la vida y espiritualidad.
Por su parte, Pérez, Rábago y Castillo (2020), en una universidad pública de México, Universidad Autónoma de Nayarit, trabajaron con académicas en proceso de jubilación y jubiladas para medir el impacto del equipo reflexivo como recurso terapéutico en el rescate de las identidades preferidas de las participantes de un taller. El equipo reflexivo está compuesto por dos expertos, quienes, en base al respeto y la creatividad, escuchan la conversación durante los talleres, y al terminar conversan entre si sobre lo escuchado.
La dupla compuesta por Sánchez y Mayor publicó dos artículos sobre la misma investigación realizada con académicos en Chile: en la primera, Sánchez y Mayor (2021a) diseñaron y validaron un instrumento para conocer las motivaciones y causas de retraso en la edad de jubilación de profesores universitarios chilenos, de instituciones públicas y privadas. Mientras que en la segunda investigación, Sánchez y Mayor (2021b) tomaron un enfoque cualitativo para conocer las percepciones sobre el futuro que tenían académicos y académicas en universidades públicas y privadas chilenas, y cómo éstas determinan el retraso en el inicio de la etapa de jubilación.
Otra investigación realizada en México es la de Castañeda et al. (2021) con académicos de la Universidad Nacional de México (UNAM). En ese estudio, el equipo investigador buscó analizar la percepción de los investigadores e investigadoras de la universidad pública sobre las condiciones de producción y movilización colectiva del conocimiento y el impacto de éstas en la libertad académica.
Finalmente, Aguilera-Bórquez, Hernández-Fajardo y Jorquera-Gutiérrez (2023) orientaron su investigación con el fin de conocer las características de las trayectorias laborales de académicos universitarios de la Universidad de Atacama (Chile), previo a su jubilación. Para lograr este objetivo general, el equipo se planteó tres objetivos específicos: a) descubrir las características de las trayectorias laborales de los académicos, b) Comparar las motivaciones para seguir impartiendo clases, y c) Generar un modelo comprensivo de las trayectorias.
4.2 Aspectos metodológicos de las investigaciones
Para abordar esto, nos enfocaremos en las técnicas de recolección de datos utilizadas, los criterios de selección de la muestra y las características de la muestra en cada uno de los estudios. En cuanto a las metodologías usadas en las 7 investigaciones, 4 de ellas usaron técnicas de recolección de datos cualitativas, 2 cuantitativas y 1 mixta. Dentro de las investigaciones cualitativas, está el trabajo de Pérez, Rábago y Castillo (2020), quienes realizaron talleres diseñados bajo el modelo de prácticas colaborativas y dialógicas, mediante el Equipo Reflexivo (ER) en tres etapas. Esto busca que la conversación sea un recurso terapéutico, en el sentido que permita obtener datos representativos, y relacionados con la historia de cada una de las participantes, considerando tanto aspectos del pasado como del futuro. En estos talleres sólo participaron mujeres, y se invitaron a profesoras al taller en un auditorio de la Universidad Autónoma de Nayarit (México). La muestra estuvo compuesta por 7 profesoras: una jubilada, una en proceso de jubilación, y 5 que aún realizaban docencia. Las edades de la muestra fluctuaban entre los 35 y los 70 años.
La investigación realizada por Sánchez y Mayor (2021b) también informó sobre el uso de métodos cualitativos. La técnica de recolección de datos escogida fue la entrevista semiestructurada, la que resultó producto de un estudio cuantitativo exploratorio previo. Desde esa base, se construyó un instrumento de 33 preguntas, que consideraba 6 dimensiones: personal, jubilación, legal, causas y motivos de satisfacción/insatisfacción profesional académicos, preocupaciones docentes y propuestas. Sin embargo, para el artículo la dupla investigadora sólo se enfocó en dos dimensiones: En primer lugar, se preocupó de las causas y motivos de satisfacción/insatisfacción, que buscaba conocer la percepción de los académicos sobre los cambios que se dan a diferentes niveles, como psicológicos, sociales, culturales y políticos. La segunda dimensión, se enfocó en las preocupaciones docentes, donde se buscó identificar los elementos que eran de interés de los académicos en relación con la etapa de vida en el que se encontraban. En cuanto a los criterios para la selección de la muestra, se consideraron académicos y académicas universitarias con edad diferenciada, ya que la edad de jubilación para hombres y mujeres es diferenciada en Chile. De esta forma, para mujeres se consideró como edad de corte desde los 50 años; mientras que para hombres 55 años. Finalmente, se consideró como criterio adicional, que hubiesen pensado en jubilar, y que trabajaran en cualquier universidad pública o privada, de las diferentes zonas de Chile. De esta forma, la muestra quedó compuesta por 21 académicos: 11 hombres, y 10 mujeres, con edades desde los 55 a los 76 años.
El equipo de Castañeda et al. (2021) también utilizó entrevistas semiestructuradas con investigadoras e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entre agosto 2019 y marzo 2020. Estas entrevistas se aplicaron a investigadores adscritos al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Este es un programa estatal que busca proporcional una diferenciación salarial, mediante estímulos económicos, para así promover la calidad de la investigación científica. El equipo apuntó a obtener la mayor representatividad posible en su muestra, buscando un balance en: el sexo de los participantes, las siete áreas del conocimiento, y de cada uno de los tres niveles establecidos en el SNI (candidato, Investigador I II III, y emérito).
La cuarta investigación que empleó métodos cualitativos fue la investigación de Aguilera-Bórquez, Hernández-Fajardo y Jorquera-Gutiérrez (2023). El equipo investigador utilizó relatos de vida para conocer las trayectorias laborales de académicos y académicas que trabajaban en la Universidad de Atacama, una universidad pública del norte de Chile. Para esto, se realizaron varias sesiones presenciales o telemáticas de entrevistas biográficas semiestructuradas, para acceder al contenido semántico y narrativo-biográfico. Como criterios de inclusión para constituir la muestra, se consideró: ser docente activo de la universidad antes mencionada, ser mayor de 55 años, y estar de acuerdo con los requerimientos del consentimiento informado. De esta forma, la muestra final quedó compuesta por 10 académicos: 7 hombres y 3 mujeres, con edades entre 56 y 80 años, y con diferentes trayectorias laborales en la Universidad de Atacama, que fluctuaban entre los 9 a los 40 años.
Por otro lado, sólo dos investigaciones usaron datos cuantitativos. En primer lugar, la investigación de Martina et al. (2019), aplicó el Inventario de Envejecimiento Exitoso de Meredith Troutman, a docentes adultos mayores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), en Perú. Como criterios para seleccionar la muestra, entre septiembre a noviembre del 2017, el equipo seleccionó por conveniencia a académicos desde los 60 años, que fueran representativo de los departamentos de ciencias básicas y clínicas de la universidad púbica. Finalmente, la muestra quedó compuesta por 106 académicos, con edades entre 60 y 87 años, cuyo principal estado civil era casado (67%), vivían con pareja y familiares (47.7%), y su relación laboral con la UNMSM era de 26 o más años (70.1%).
La segunda investigación en usar un enfoque cuantitativo fue la ejecutada por Sánchez y Mayor (2021a). En ella, la dupla buscó validar un instrumento para conocer las motivaciones y causas del retraso de la jubilación en académicos de universidades chilenas. Como criterios de selección utilizaron en base a la diferenciación de edad en la jubilación en Chile de hombres y mujeres (50 años para mujeres, y 55 años para hombres), que hubiesen pensado en la idea de jubilar, y que trabajaran en diferentes universidades de las distintas zonas del país, independiente si eran instituciones públicas o privadas. La muestra quedó compuesta por 94 académicos de 17 universidades chilenas pertenecientes a 7 regiones del país. 45 de ellos eran hombres con edades entre los 54 y 79 años, mientras que las 49 mujeres tenían edades entre 48 y 79 años. 53.2% pertenecía a las Ciencias Sociales, 25.5% a las Ciencias Médicas y de la Salud, 11.7% a las Ciencias Naturales y Exactas, 5.3% a las Humanidades, y 4.3% a las Ingenierías y Tecnologías.
Finalmente, sólo la investigación de Buendía y Oliver (2018), presenta un diseño de métodos mixtos. En primer lugar, se aplicó un cuestionario de 60 preguntas enfocadas a conocer el impacto del retiro de profesores universitarios en la docencia e investigación, para luego profundizar mediante entrevistas semiestructuradas. Para seleccionar la muestra, se utilizó como criterio ser académico/a de las siguientes universidades públicas (Universidad Autónoma Mexicana o Universidad Autónoma de Chapingo). Además, se subdividió la muestra en dos grupos, el primero compuesto por académicos con contrato a tiempo completo, y una antigüedad de 15 años o más en la institución, por lo tanto, que ya tenían edad para jubilar. Mientras que el segundo, estaba compuesto por académicos que tenían 5 años o menos en la institución.
4.3 Etapas de la jubilación abordadas
Como se señaló anteriormente, para realizar la clasificación de las etapas abordadas, nos basamos en lo propuesto por Rafalski et al. (2017), quienes identifican cinco etapas: 1. Actitudes 2. Planificación 3. Decisión de jubilar 4. Ajuste 5. Evaluación.
Sobre la investigación de Buendía y Oliver (2018) realizada en México, podemos decir que aborda las etapas de ajuste (4) y evaluación (5), pero enfocándose en la perspectiva del lugar de trabajo del que se retira por sobre la persona que se está jubilando, que es lo que tradicionalmente se ha estudiado. En este sentido, la dupla de investigadores se centró en las consecuencias que el retiro de académicos en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) tiene principalmente en la docencia e investigación. En la investigación se describen los impactos para cada institución por separado. En el caso de la UACh, en términos de docencia los impactos están asociados a la falta de académicos disponibles para la dirección de tesis (o trabajos conducentes a grado) y docencia de postgrado, debido a que los académicos con mayor antigüedad priorizan la docencia en este nivel por sobre pregrado. Mientras que, en el ámbito de la investigación, ya que esta recae sólo en algunos académicos/as que priorizan esta área (principalmente los de mayor edad y antigüedad en la institución), la salida de un académico implica la pérdida o debilitamiento de su línea de investigación, puesto que, generalmente, las temáticas están ligadas a un investigador, más que a un equipo o laboratorio.
En la UAM la situación difiere un poco, ya que desde su origen la institución estableció la figura de profesor-investigador, por lo tanto, la investigación es realizada por todo el equipo de docentes. En cuanto a los problemas en docencia, también comparten la falta de formación docente, porque al igual que en la UACh, los profesores con mayor experiencia prefieren impartir clases a nivel de postgrado. Mientras que, en investigación, el impacto está asociado a que el retiro de un académico/a con reconocimiento puede afectar negativamente la obtención de financiamiento externo, pues el equipo depende del prestigio de ese académico/a para realizar negociaciones. Si bien, también los entrevistados de la UAM mencionan que con el retiro de un académico se puede perder una línea de investigación, estos son un poco más optimistas, porque también ven a la inclusión de nuevos académicos como una oportunidad para incorporar líneas nuevas, fortaleciendo el ejercicio investigativo. Sin embargo, también hay académicos que tienen una actitud más reticente con las nuevas incorporaciones, principalmente por relaciones de poder que se dan al interior de los grupos de investigación. Para aceptar a una nueva contratación no sólo se consideran las capacidades académicas, sino que también cómo la personalidad de este nuevo integrante podría afectar las relaciones interpersonales del equipo.
Tanto los impactos en docencia como en investigación se generan, en gran parte, debido a la falta de planificación por parte de las instituciones de educación superior. Esto ya que en general no cuentan con un plan de renovación paulatina de la planta académica, así como tampoco con programas de formación de futuros académicos, especialmente considerando que muchos profesores ven en estudiantes de postgrado potenciales candidatos para incorporarse a la universidad. Sin embargo, es importante acotar que esta falta de planificación responde a factores estructurales identificados en las entrevistas, tales como las políticas estatales que limitan el número de plazas académicas disponibles; o las políticas internas de contratación de las instituciones de educación superior.
Mientras que en la investigación de Martina et. al (2019) sobre envejecimiento exitoso en docentes adultos mayores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en Lima, Perú, si bien el proceso de jubilación no es la principal variable, al analizar aspectos que interfieren en la percepción sobre el envejecimiento exitoso, se aborda de forma indirecta la etapa de actitudes sobre la jubilación. Concretamente, esta investigación indaga sobre cómo los académicos perciben el envejecimiento exitoso, a través de un cuestionario. Los resultados muestran que el 75% de los 106 docentes que formaban a la muestra percibían un envejecimiento exitoso, atribuido por los autores a las condiciones de trabajo propias de una universidad, como el continuo ejercicio intelectual, y las relaciones intergeneracionales que se dan con los estudiantes. Al mismo tiempo, esto entregaría a los académicos mayores herramientas para fortalecer sus redes de participación social. Además, cabe destacar como principales factores que contribuye a la percepción positiva sobre envejecimiento, estarían los mecanismos funcionales de rendimiento y satisfacción con la vida. Estos factores, han sido tradicionalmente relacionados con una actitud positiva frente a la jubilación, lo que, a su vez, se traduce en una mejor transición al proceso.
Siguiendo con el análisis de las investigaciones, la realizada por Pérez, Rábago y Castillo (2020) contempló un taller con profesoras universitarias de la Universidad Autónoma de Nayarit, en México, considerando las cinco etapas medibles de Rafalski et al. (2017): (1) actitudes, (2) planificación, (3) decisión de jubilar, (4) ajuste, y (5) evaluación, debido a que las siete profesoras que participaron en estos talleres tenían edades desde los 35 a los 70 años, incluyendo tanto a académicas activas, como en proceso de jubilación. Estas etapas, se encuentran presentes de forma transversal en el documento. Si bien, hubo un tema de conversación específico en los talleres dedicado a envejecimiento y jubilación, como el objetivo principal estaba relacionado con las identidades, los aspectos que intersectan con el proceso de jubilación están presentes en los distintos ítems. De todas formas, describiremos cómo cada una de las etapas fue abordada en la investigación.
Con relación a la primera etapa (actitudes), una académica jubilada mencionaba que veía como algo seguro la jubilación, pero una vez que su pago se atrasó el 2014, por la situación económica que estaba viviendo el país, cambió su percepción al respecto. Mientras que las académicas que aún no jubilaban, mencionaban la situación económica a futuro como una preocupación sobre esta etapa, considerando de que, en base a las experiencias de otras personas, sabían que conseguir una estabilidad económica es más difícil una vez que jubilan. No obstante, la realización de este taller con mujeres en diferentes etapas de la vida laboral contribuyó a que las académicas más jóvenes del taller tuviesen una perspectiva más positiva sobre la jubilación: “me gustó mucho su forma de ver las cosas, de su propio proceso de jubilación y me gusta cómo ve la vida (…) me gustaría llegar a una jubilación sana” (Pérez, Rábago y Castillo, 2020: 17).
Mientras que, sobre la segunda etapa (planificación), una de las participantes del taller mencionó que como estaba en proceso de retiro, tenía menos responsabilidades, por lo que su flexibilidad horaria le permitía pensar en otras actividades remuneradas que podrían contribuir a mejorar su pensión. Un aspecto transversal que compartían las académicas era que su mayor preocupación hacia la jubilación está ligada al sustento económico al que puedan acceder una vez que jubilen. Esto es especialmente una preocupación entre mujeres, ya que ellas mismas mencionaban que las mujeres durante su vida laboral cumplen una suerte de “doble jornada”; es decir, un horario laboral y otro para cumplir con labores familiares y del hogar; por lo tanto, no contaban con el privilegio de una trayectoria laboral segura, a diferencia de su contraparte masculina.
En relación a la tercera etapa (decisión de jubilar), como mencionan Rafalski et al. (2017), está vinculada a factores que favorecen o dificultan esta decisión. Siguiendo esta línea, las investigadoras indirectamente mencionan ambos tipos de factores. Entre los que favorecen la decisión de jubilar, está especialmente presente la necesidad de disponer de mayor tiempo libre para realizar actividades que se han postergado durante otras etapas de la vida. Mientras que dentro de factores que postergarían la decisión de jubilar, está el grato ambiente que se genera en la academia, donde incluso, destacan la sororidad que se puede generar entre académicas de diferentes trayectorias universitarias.
La penúltima etapa (ajuste), es la que aparece menos mencionada en la investigación, ya que sólo dos académicas de las siete que participaron en los talleres estaban en proceso de jubilación. Para ambas, el mayor ajuste que debían realizar era el cambio de actividades, principalmente transicionar desde el cumplimiento de objetivos y metas para terceros a proponerse tareas propias en base a un proyecto individual. Desde esta premisa, se vuelve a nutrir la idea de la jubilación como una etapa positiva, de libertad, que permite a las mujeres planificar diversas actividades en base a sus propios intereses; así destaca la noción del autocuidado, alejándose de la noción de “la mujer como dependiente, pasiva y receptora de injusticias” (Pérez, Rábago y Castillo, 2020: 20).
Finalmente, con relación a la quinta etapa (evaluación), las académicas hacen un balance positivo: ven la jubilación como una etapa de libertad, porque hay menos responsabilidades en el área laboral. Sin embargo, este “retiro” no aplica a las labores del hogar, ya que ese rol nunca finaliza, independiente de su estatus laboral. Además, destacan el rol de las redes de colaboración que establecieron durante su vida laboral, resaltando que algunas de ellas persisten tras el retiro de la academia.
Por otro lado, las dos investigaciones de Sánchez y Mayor (2021a, 2021b) realizadas con académicos/as de universidades privadas y públicas chilenas, se enfocaron en aspectos de las tres primeras etapas: (1) actitudes, (2) planificación, y (3) decisión de jubilar. En la primera publicación buscaron diseñar y validar un instrumento para conocer motivaciones y causas de retraso en la edad de jubilación. Para ello, los autores crearon un instrumento, que posterior a su corrección, ajuste y pilotaje finalizó considerando siete dimensiones: laboral, jubilación, causas y motivos de satisfacción/insatisfacción profesional académicos, preocupaciones docentes, cambios legales, propuestas y otros. A continuación, revisaremos cómo cada etapa fue abordada en la investigación.
La primera etapa (actitudes), se ve reflejada principalmente en el ítem “laboral” del instrumento. Acá los autores buscaron profundizar en las trayectorias laborales de los académicos, las valoraciones de lo académico y sus antecedentes laborales. Tal como Rafalski et al. (2017), los autores encontraron en su revisión transcultural, que estos tres factores influyen fuertemente en la percepción que se tiene sobre la jubilación.
En cuanto a la etapa de planificación, tal como los autores lo mencionan en el instrumento, esta busca ser medida en la dimensión “jubilación”. Esta dimensión indaga en “los cambios cognitivos y/o personales del profesorado en la etapa de jubilación desde una mirada contextual-dialéctica (…) recoge también la fase de preparación a la jubilación” (Sánchez y Mayor, 2021a, p. 119).
La tercera etapa (decisión de jubilar), incluye factores pull/push, que en esta investigación se midieron a través de tres dimensiones: 1. Causas y motivos de satisfacción/ insatisfacción profesional académicos, la que busca conocer la percepción docente sobre motivos de insatisfacción laboral, que es reconocido como un factor que puede apresurar la decisión de jubilar. 2. Preocupaciones docentes, la que apunta a un aspecto similar pero complementario, enfocándose en la relación con la institución, estudiantes y sus colegas; así como también las funciones básicas que deben cumplir los académicos en Chile, como docencia, investigación y gestión. 3, Cambios legales, la que está enfocado en comprender que el trabajo docente es dependiente del contexto social y político del país donde se realiza; que también incluiría factores pull/push. Finalmente, en la dimensión “cambios legales” y “propuestas”, se abordarían aspectos más estructurales que pueden influir en la decisión de retrasar la jubilación.
Por otro lado, la segunda investigación realizada por Sánchez y Mayor (2021b) presenta los resultados de las entrevistas realizadas a 21 académicos/as chilenos, con edades que fluctuaban entre los 55 y 76 años. Particularmente, el artículo se centra en dos dimensiones: 1. Causas y motivos de satisfacción/insatisfacción profesional académicos” y 2. preocupaciones. Siguiendo lo presentado en la investigación anterior, acá los autores también abordan las tres primeras etapas: (1) actitudes, (2) planificación, y (3) decisión de jubilar.
Los académicos entrevistados demostraron inquietudes respecto a su futuro (jubilación), donde emergen temas relativos a la salud, estabilidad laboral y financiera. Principalmente, estas inquietudes surgen como respuesta a la precarización de los servicios sociales, donde no se asegura un buen vivir con las pensiones que podrían recibir. Así surgen particulares preocupaciones enfocadas en el actual sistema de pensiones, de capitalización individual. Esto implica que, si los académicos/as estuvieron un tiempo sin cotizar por inestabilidad laboral, esto afecta directamente el monto de pensión que puedan recibir una vez jubilados. En este sentido, las mujeres se ven más afectadas que su contraparte, debido a que las diversas labores de cuidado de hijos y/o familiares generalmente presentan mayor ausentismo laboral. Sin embargo, en las entrevistas también surgieron aspectos positivos, como esperanza y la posibilidad de seguir aportando al debate público desde su rol como pensadores críticos, aunque se retiren de las universidades. También la jubilación es percibida como un acto de liberación “algo de lo que se puede disfrutar estando fuera de la universidad que los agobia con exigencias y compromisos. El futuro aquí, se puede vislumbrar como un desafío agradable de emprender” (Sánchez y Mayor, 2021b, p. 11)
La segunda etapa (planificación), esta se ve influenciada por las preocupaciones antes mencionadas. Por esta razón, muchos académicos deciden comenzar a buscar otras fuentes de ingreso económico para poder lidiar con la baja en ingresos que tendrían una vez que jubilen. Así también, buscan contacto con otras personas que han jubilado anteriormente, con el fin de conocer sus experiencias y prepararse de mejor forma para el futuro.
Finalmente, con relación a la etapa tres (decisión de jubilar), esta se ve postergada principalmente por las inquietudes sobre las condiciones económicas y materiales que podrían tener en la vejez. Como mencionan los autores, muchos académicos evaden la decisión, trabajando hasta el último día posible para disponer de mayores ingresos económicos. Paralelamente surge la preocupación de académicos por su trayectoria. Como han pasado gran tiempo de sus vidas en la rutina académica, tienen temor a lo desconocido: no conocen cómo podrían ser sus vidas desarrollando otro tipo de actividades. Sin embargo, este mismo aspecto en otros académicos/as se presenta como una oportunidad, lo que apura la decisión de jubilar para poder dedicar tiempo a actividades de ocio. Por lo mismo, poder ser capaces de tomar la decisión de jubilar se presenta como una capacidad de agencia, de tener poder sobre una vejez pasiva. Por lo mismo, muchos de los académicos/as entrevistados buscan desafiar la visión de la vejez como una situación de soledad y desvalía.
Por otro lado, la publicación de Castañeda et al. (2021) sobre la brecha generacional y condiciones para producir conocimiento en académicos de México, aborda a través de 12 entrevistas con investigadores/as que tuvieran un nivel de distinción en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) diversos aspectos sobre las condiciones actuales en México para producir conocimiento desde las universidades. Particularmente, los autores se enfocaron en el ítem “resistencia a la jubilación” que apela a las primeras tres etapas de Rafalski et al. (2017). La primera (actitudes), fue abordada desde la perspectiva que tienen los investigadores sobre la jubilación. Este proceso es percibido por investigadores de mayor trayectoria, y otros más jóvenes), como una pérdida de estatus socioeconómico, ya que los investigadores/as pertenecientes al SNI reciben un bono adicional que no es parte de su salario, por lo tanto, al jubilar, no se considera como parte del ingreso regular que tuvieron en su trayectoria académica para el cálculo de su pensión.
Mientras que en relación con la segunda etapa (planificación), también se ve sesgada por el factor socioeconómico, ya que muchos investigadores reconocieron en las entrevistas sentir presión por mantenerse en el puesto de trabajo, con el fin de no perder el bono del SNI. Finalmente, la tercera etapa (decisión de jubilar), también está influenciada por el mismo factor, lo que, además, influenciaría en la incorporación de investigadores nóveles, tal como mencionaba uno de los académicos en su entrevista: “no es muy atractivo retirarse de la Institución, hace que uno no quiera jubilarse y entonces no abre la puerta a nuevas y nuevos investigadores” (p. 70). Esto llega al límite de que algunos investigadores postergan tanto su decisión de jubilar, que siguen trabajando en condiciones que, de acuerdo a sus pares, no son las más adecuadas para una persona mayor.
Otra de las investigaciones realizada en Chile, por Aguilera-Bórquez, Hernández-Fajardo, y Jorquera-Gutiérrez (2023), se focalizó en las trayectorias labores de académicos previos a la jubilación. A través de entrevistas con 10 académicos de la Universidad de Tarapacá, los autores abordaron las tres primeras etapas de la jubilación y su relación con las trayectorias laborales. La primera etapa (actitudes), fue abordada desde un aspecto emocional, donde la mayoría de los entrevistados mencionó estar a gusto en el actual puesto de trabajo, y por lo mismo, jubilar se ve asociado con la pérdida de ese privilegio, sobre todo en cuanto a la estabilidad laboral que ofrecen las universidades.
Con respecto a la segunda etapa (planificación), esta también se ve influenciada por el vínculo que los académicos/as sienten con su institución, principalmente porque también implica una pérdida de identidad. Incluso, algunos dentro de sus planes, tienen la idea de seguir trabajando en la universidad, pero con mayor flexibilidad laboral, de tal forma de mantener el vínculo con todo lo asociado a la institución, pero teniendo menos obligaciones.
Finalmente, en relación con la tercera etapa (decisión de jubilar), se puede observar cómo interfieren los factores push/pull, mencionados por Rafalski et al. (2017). Los autores reconocieron cinco motivaciones que los académicos tenían para seguir trabajando, incluso después de superar la edad de jubilar en Chile (que corresponde a 60 años en mujeres y 65 en hombres): identidad docente, relación con los estudiantes, estabilidad e influencias económicas. Estos factores serían del tipo push, es decir, que hacen que los académicos posterguen la decisión de jubilar.
5. ANÁLISIS
El análisis de las investigaciones que abordan el proceso de jubilación en académicos y académicas en países de América Latina y El Caribe, muestra que, a pesar de que depende de factores socioculturales propios de cada país, hay elementos unificadores que se encuentran en los tres países donde se realizaron las investigaciones: México, Perú y Chile.
Siguiendo el enfoque de etapas propuesto en Rafalski (et al. 2017) (actitudes, planificación, decisión de jubilar, ajuste y evaluación) se analizaron los estudios seleccionados con el fin de determinar cuántas de estas etapas fueron consideradas y exploradas en cada uno. Una de las investigaciones (Martina et al., 2019) sólo abordó la primera etapa (actitudes), mientras que cuatro investigaciones abordaron las tres primeras etapas: actitudes, planificación y decisión de jubilar (Sánchez y Mayor, 2021a; Sánchez y Mayor 2021b; Castañeda et al. 2021; Aguilera-Bórquez, Hernández-Fajardo, Jorquera-Gutiérrez, 2023). Finalmente, sólo la investigación de Pérez, Rábago y Castillo (2020) abordó las cinco etapas.
En cuanto a las percepciones sobre la jubilación, se encuentran dos posiciones: una positiva y una negativa. La primera, presenta a la jubilación como una oportunidad para liberarse de las obligaciones laborales, y dedicarse a actividades de ocio que no fueron posible en las otras etapas de la vida. Estas ideas se generan en base a los contextos socioculturales en el que se han desarrollado los académicos/as, donde se comparten ciertas perspectivas sobre la jubilación y la vejez.
Las sociedades modernas se caracterizan por establecer las funciones que cada persona debe cumplir en cada etapa de la vida. De esta forma se sigue la lógica de que la educación es para las personas jóvenes, trabajo para la adultez, y el descanso/ocio para las personas mayores o jubiladas. Riley y Riley (2000) sugieren que este modelo de estilo de vida es segregador, porque impide las relaciones intergeneracionales junto con la capacidad de realizar las tres actividades de forma simultánea durante las diferentes etapas de la vida. Por esta razón, se considera a la jubilación como la etapa en que las personas “ganan” este derecho a descansar, lo puede hacer libremente en esta etapa, es esperado y permitido por la sociedad.
Esta misma lógica sigue a la segunda perspectiva presente en las investigaciones, acá se plantea una visión negativa de la jubilación, principalmente por dos motivos: la pérdida de identidad y vulnerabilidad económica. De esta forma, el cambio identitario afecta principalmente a los académicos con largas trayectorias en la universidad, ya que tanto la docencia, como la investigación, son actividades que han realizado por una importante fracción de sus vidas. Esto de la mano con el actual modelo de vida presentado anteriormente, donde no se promueve, o incluso permite, que las personas realicen de forma paralela educación/trabajo/ocio; muchos de los académicos declaran no saber cómo adoptar una nueva identidad que esté basada en otros aspectos alejados del laboral, como las actividades de ocio (Sánchez y Mayor, 2021b).
Además, surge el temor de perder el estatus social que tienen los académicos que, en parte, se vincula a la percepción de la vejez como una etapa de vulnerabilidad socioeconómica. En ese sentido, las investigaciones de Sánchez y Mayor (2021b) y Castañeda et al. (2021) destacan especialmente la preocupación por la inestabilidad económica. Esto va de la mano con que, los equipos de Aguilera-Bórquez, Hernández-Fajardo, Jorquera-Gutiérrez (2023), en conjunto con Martina et al. (2019) y Buendía y Oliver (2018) evidencian que, en México, Perú y Chile, los países donde se realizaron las entrevistas no cuentan con sistemas de pensiones que ayuden a mantener el mismo nivel socioeconómico que los académicos tenían mientras se encontraban activos en la fuerza laboral.
En cuanto a las dos etapas siguientes (planificación y decisión de jubilar), estas son influenciadas por perspectivas tanto positivas como negativas presentadas por los académicos. Por ejemplo, Sánchez y Mayor (2021b), encontraron que a los académicos les cuesta hablar sobre vejez en primera persona, más bien despersonalizándola como una manera de no asumir su evidente y real estado probable, esto es hablar de sí mismos en tercera persona” (p. 18).La decisión de jubilar, está efectivamente influenciada por factores push/pull: estar satisfecho/a con la ocupación, querer continuar con la tarea de educar nuevas generaciones, y los vínculos con los pares (Mayor y Sánchez, 2021b) son considerados como factores positivos (push). Es decir, implica que muchas personas eligen atrasar la decisión de jubilar, ya que están conformes y felices en su puesto de trabajo. También se encontraron factores push que pueden ser considerados como negativos, ya que son factores que, de cierta manera, presionan a atrasar la jubilación. Acá se encuentra el miedo a la inestabilidad económica por las bajas pensiones y la pérdida de la identidad académica, que confirma lo propuesto por Riley y Riley (2000) sobre los impactos que una vida segregada por etapas/edades genera en los individuos.
Finalmente, las últimas dos etapas (ajuste y evaluación), sólo fueron abordadas por dos investigaciones: las de Buendía y Oliver (2018) y de Pérez, Rábago y Castillo (2020). En ambos estudios se destaca cómo el mayor ajuste que deben realizar los jubilados/as es adaptarse a una nueva rutina que no está centrada en el trabajo, reforzando la idea de que es necesario cambiar el modelo actual de la separación de actividades. Esto implica permitir y fomentar que las personas, durante todo su transcurso de vida, realicen diversas actividades; de esta forma, el impacto en las etapas tardías podría ser menor, y, por consiguiente, la evaluación que se realizaría del proceso de jubilación sería positiva (Lee y Law, 2004).
6. REFLEXIONES FINALES
En general, los resultados que generaron las siete investigaciones revisadas concuerdan con la literatura preexistente sobre los factores que tienen una mayor influencia en la jubilación de académicos. En el contexto de países latinoamericanos, los participantes hacen énfasis en inquietudes relacionadas a la inestabilidad económica. Esto principalmente basado en los sistemas de seguridad social, que aún no cumplen con los requisitos necesarios para asegurar una buena calidad de vida en la vejez, de esta forma, se refuerza la perspectiva negativa de la vejez, como una etapa de vulnerabilidad socioeconómica.
Las investigaciones consideradas en esta revisión exploraron principalmente las primeras etapas de la jubilación propuestas por Rafalski et al. (2017): actitudes, planificación y decisión de jubilar. Esto puede explicarse en que realizar un seguimiento a personas que ya no pertenecen a una universidad/institución de educación superior puede ser más difícil, por lo que, en general, se prioriza en la toma de datos con personas que aún no comienzan su etapa de jubilación; además, realizar estudios longitudinales, que impliquen un seguimiento de los académicos mientras transitan el proceso de jubilación, desde las percepciones que tienen, hasta su evaluación del proceso vivido, involucra investigaciones más complejas, en el sentido que se requiere mayor capital humano, de tiempo y económico.
Además, el hecho de que las investigaciones se hayan enfocado en estas primeras etapas, y que no hay suficiente información sobre las etapas de ajuste y evaluación, puede significar un potencial vacío de información, que implica que la jubilación en la academia es percibida y estudiada principalmente como un proceso de decisión, en vez de una transición de vida a largo plazo. En el proceso de jubilación, las etapas de ajuste y evaluación son claves, porque hay múltiples factores individuales y estructurales que influencian en que este proceso sea adecuado para cada persona. El proceso de jubilación no termina cuando la persona abandona su puesto de trabajo en la universidad, sino que continúa con una etapa de adaptación a la nueva etapa de vida, donde, como algunas investigaciones demostraron, hay un proceso identitario de por medio, sobre todo considerando de que los académicos/as tienden a desarrollar largas trayectorias en las instituciones de educación superior (IES), por lo que gran parte de su identidad se construye en base a las funciones que cumplen en ellas.
También, otra consecuencia de que las investigaciones sólo se enfoquen en las primeras tres etapas de la jubilación, tiene implicancias a nivel de las IES. Si no se consideran las etapas de ajuste y adaptación como clave, probablemente, los programas de acompañamiento de jubilación existentes en algunas IES no sean adecuados para satisfacer las nuevas necesidades que surgen cuando los académicos jubilan.
Otro aspecto importante para destacar es que, esta revisión sistemática, contempló parte de los artículos científicos escritos en español durante los últimos 10 años, partiendo de un número inicial de más de 7000, donde sólo 7 cumplían con todos los criterios de inclusión. Generando resultados similares a las revisiones sistemáticas sobre jubilación realizadas por Pazzim y Marin (2016) De Freitas y Graeff (2020). El hecho de que este número sea reducido no necesariamente implica que la jubilación en académicos no se investigue lo suficiente, sino que, puede obedecer a los procesos que está viviendo la academia en América Latina. La mayoría de las universidades han profesionalizado la carrera académica, sometiéndola a requisitos, criterios y procedimientos de evaluación de desempeño académico, lo que se traduce en la creación de categorías jerárquicas similares a las que se encuentran en Europa o Norteamérica. De esta forma se genera un perfil “ideal” de académico, que deben realizar, entre otras funciones, docencia, investigación, vinculación con el medio, y gestión. Por lo tanto, para tener una carrera académica exitosa, es necesario o incluso imperativo publicar investigaciones científicas en revistas con indexaciones importantes, que generalmente son publicadas en inglés (Berrios, 2008). Considerando que el factor de impacto y las citaciones en otro idioma que no sea inglés es menor (Franco-López, Sanz-Valero y Culebras, 2016). Además, al basar la revisión en bases de datos diferente a WoS y Scopus, se reduce la literatura fugitiva en español (Pedraza-Navarro y Sánchez Serrano, 2022).
Finalmente, debemos destacar la importancia de investigar el proceso de jubilación en la academia. Tal como se mencionó anteriormente, este evento de transición personal-institucional está ligado a otros procesos sociales de mayor escala como es el cambio demográfico asociado al envejecimiento poblacional y sus efectos en la fuerza laboral, incluyendo la academia. Estas instituciones de por si son complejas ya que cumplen diversos roles en la sociedad, por lo que su configuración y procesos internos son relevantes para los contextos sociales donde se sitúan, especialmente en Latinoamérica, donde la oferta académica tiende a ser más limitada en comparación con el norte global. Para terminar, cabe resaltar la cultura académica como un nicho de estudio que puede resultar fructífero desde un enfoque sociocultural, tomando en cuenta la serie de dinámicas cultural particulares que se desarrollan en estos contextos, teniendo implicancias no solo en el funcionamiento de las instituciones de educación superior, sino también, dando pistas de procesos sociodemográficos más amplios.
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Notas