Reflexiones en torno a las fronteras, las expresiones artísticas y el espacio público
Reflections on borders, artistic expressions, and public space
Reflexiones en torno a las fronteras, las expresiones artísticas y el espacio público
Quivera. Revista de Estudios Territoriales, vol. 23, núm. 2, pp. 149-155, 2021
Universidad Autónoma del Estado de México
Recepción: 01 Junio 2021
Aprobación: 10 Septiembre 2021
Reseña del libro: Aguirre Ramírez, E. y Ceniceros Ortiz, B.I. (Coord.). (2020). Fronteras, expresiones artísticas y espacio público. Ciudad Juárez, Chihuahua: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Los coordinadores de esta obra, Edwin Aguirre Ramírez y Brenda Isela Ceniceros Ortiz, son catedráticos de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Aguirre es Licenciado en Arquitectura por la Universidad Nacional de Colombia con sede en Manizales, y doctor en Ciencias Sociales con Especialidad en Estudios Regionales por el Colegio de la Frontera Norte. Entre sus intereses de investigación destacan el espacio público, la vida urbana, la antropología del habitar y el diseño urbano sustentable.
Por su parte, Ceniceros Ortiz es Licenciada en Artes Visuales y doctora en Arquitectura por el Programa Interinstitucional de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Sus líneas de investigación son multidisciplinarias e integran áreas como la arquitectura, el urbanismo, el arte, la intervención y la gestión cultural.
Este libro es resultado de dos actividades académicas realizadas en 2018: el XI Congreso SICLA: “Fronteras, culturas e identidades. Reconfiguraciones de nuestro mundo”, y el 3er Encuentro Internacional “(Re)Imaginando la ciudad desde el borde: Fronteras, umbrales e intersticios”. Sus objetivos fueron problematizar, reflexionar y analizar el concepto de la frontera desde distintas visiones disciplinares; por ejemplo, filosofía, antropología, sociología, arquitectura, historia, literatura y artes visuales. De ahí que esta obra centre su atención de manera particular en tres elementos: el aspecto teórico del concepto “frontera”, su vinculación con las experiencias artísticas y su relación con el espacio público a lo largo de nueve capítulos precedidos por una breve presentación.
En este sentido, el propósito del libro es reflexionar, por un lado, sobre los distintos alcances y concepciones de la noción de frontera en su cualidad polisémica. Y, por otro, articular dicha consideración con las expresiones artísticas y el espacio público en el contexto fronterizo de Ciudad Juárez, Chihuahua, México.
En el primer capítulo titulado “Decolonización y apertura de las fronteras”, Marta Cecilia Betancur García se pregunta qué son las fronteras, cómo pueden definirse y cuáles son sus características. Estos cuestionamientos la llevan a realizar un recorrido teórico y conceptual sobre ese concepto del cual resalta su aspecto relacional, es decir, la forma cómo a través de las fronteras se ponen en contacto e interacción diversos grupos sociales, quienes conservan determinados límites (físicos y simbólicos) y que forjan entre sí relaciones influenciadas o definidas por factores económicos, sociales, culturales o políticos.
Esta reflexión la conduce a distinguir entre dos tipos de fronteras: las cerradas, caracterizadas por relaciones de colonización, dominación y exclusión; y las abiertas, que privilegian una interacción recíproca en medio del reconocimiento. Las del primer tipo suelen conducir a conflictos, así como sentimientos de peligro y amenaza; mientras que las segundas se caracterizan por ser más fluidas, así como por favorecer la conservación de las identidades e incentivar un crecimiento recíproco. De ahí que para la autora sea primordial pensarlas y analizarlas en términos decoloniales con el objetivo de llevar a cabo un cambio de paradigma que dé lugar a transformaciones estructurales que promuevan la disminución de la pobreza y la superación del colonialismo, especialmente en aquellas zonas fronterizas que históricamente han permanecido en una condición de desigualdad.
En el segundo capítulo denominado “Fronteras discursivas: la narrativa de las naciones totalitarias y la escritura del exilio”, Sabina Loghin Tiu recupera el concepto de frontera como una noción polisémica en la que se pueden distinguir dos tipos de concepciones: una material y una simbólica. La primera se refiere a las delimitaciones físicas y geográficas, mientras que las simbólicas son aquellas divisiones o separaciones imaginarias que generan límites, pero también funcionan como generadoras de otras divisiones o demarcaciones e inclusive de otros discursos. Lo que hace posible reflexionar sobre los discursos y narrativas, así como ver su influencia dentro de los imaginarios colectivos y las concepciones espaciales.
El análisis de la autora parte de una problematización y crítica hacia las narrativas oficiales de la nación totalitaria (entendida como una forma de dominación en la que se emplean medios coercitivos que limitan política e ideológicamente a los individuos) hacia la historia oficial e institucional y los relatos dominantes; y a partir de ahí delibera respecto a aquellas historias, testimonios e individuos que son excluidos, invisibilizados y de quienes no se toma en cuenta su capacidad de agencia. Esta disquisición la lleva a retomar la obra testimonial del intelectual rumano Norman Manea en su condición de exiliado, como una voz disidente y contestataria que hace posible visibilizar las incongruencias, los mecanismos de exclusión y la violencia política de las narrativas totalitarias.
El tercer capítulo “Al borde del urbicidio: violencia en la ciudad y el espacio social” de Giovanni Perea Tinajero aborda la noción de urbicidio como aquel tipo de violencia que se proyecta en la destrucción material de las ciudades y atenta contra el espacio construido de una comunidad. En este sentido, propone una reflexión filosófica de las consecuencias y alteraciones que conlleva un fenómeno como ese en los contextos urbanos contemporáneos. Para él, la ciudad es un espacio construido a partir de una materialidad física, así como por las relaciones, interacciones, convivencia y formas de habitar de las personas.
No obstante, esta materialidad física no se limita únicamente a los espacios construidos, sino también a la materialización de las relaciones humanas, ya que tanto las construcciones como las edificaciones en las urbes son una forma de apropiarse de los territorios, además de fungir como representaciones del territorio vivido. Es decir, las prácticas espaciales implican una interrelación de cuerpos, materialidades, espacios y relaciones. Por lo tanto, si hay una manifestación violenta (en términos de daño o destrucción) sobre los monumentos, edificios, esculturas, pinturas y murales que conforman las ciudades, se afectarán (hasta el grado de incluso ponerlas en riesgo) las prácticas urbanas de los habitantes, las formas de habitar y la vida en comunidad.
En el cuarto capítulo “Más allá de la border: eventos sin frontera en Ciudad Juárez-El Paso”, Brenda Isela Ceniceros Ortiz reflexiona sobre la apropiación de los espacios de cruce, es decir, de los espacios transfronterizos. De esta forma, analiza algunos de los eventos binacionales y trasnacionales que han tenido lugar en la frontera de Ciudad Juárez-El Paso, así como aquellos fenómenos de apropiación espacial incentivados a través del arte urbano.
Para su investigación, hace uso del mapeo in situ y del registro documental y fotográfico. Asimismo, entre los eventos binacionales que retoma se encuentran la Fiesta de las Flores, la Run International 2015 y “Abrazos, no muros”, mientras que en cuanto a la acción artística menciona al Colectivo Rezizte, Colectivo Jellyfish y a Mónica Lozano, así como a los proyectos Hola Color, Color Walk, Inside Out y Francis Alÿs: Ciudad Juárez projects. Su pesquisa la lleva a observar la inclusión binacional, la reafirmación de la amistad y buena vecindad fronteriza que se confirma a partir de las fiestas trasnacionales. Del mismo modo, ve cómo la apropiación espacial a partir del arte urbano visibiliza problemas y narrativas ocultas, genera mensajes identitarios, incentiva la participación ciudadana y realiza una crítica hacia las reformas migratorias.
En el quinto capítulo titulado “La participación del movimiento gráfica urbana en la reconfiguración simbólica de Ciudad Juárez”, Sergio Raúl Recio Saucedo examina el papel que han tenido los procesos de intervención gráfica en los espacios públicos de Ciudad Juárez. Sobre este aspecto, destaca dos elementos centrales: que las ciudades están conformadas por componentes físicos, conceptuales, sociales y simbólicos; y que una de las características principales de las ciudades son los constantes procesos de reconfiguración que experimentan. Desde este punto de vista, la reconfiguración es entendida como aquel entorno natural o cotidiano que es intervenido por la acción humana de manera productiva, de forma espiritual o a través de las relaciones sociales que ahí se suscitan.
Considerando lo anterior, las intervenciones gráficas en los espacios públicos de Ciudad Juárez son vistas como una forma de reconfigurar de la ciudad. De ahí que éstas sean analizadas a partir de la teoría de la producción del espacio de Henri Lefebvre, lo cual permite advertir que los espacios públicos son rescatados mediante intervenciones de gráfica urbana en un intento por contrarrestar los problemas sociales que limitan su acceso, uso y disfrute, dado que los transforman de manera visual y simbólica. Dichos procesos de reconfiguración implican un involucramiento de las personas en el espacio, lo que eventualmente los convierte en protagonistas de la restauración de la vida colectiva; y, en última instancia, que estas prácticas favorecen el acceso de los habitantes a los recursos naturales, simbólicos y sociales de la urbe.
En el sexto capítulo, “La subestructura relacional como proceso creativo del arte: acercamientos a la zona centro de Ciudad Juárez” de Víctor Miguel Moreno Aguilar, el autor plantea como eje central de su propuesta el arte participativo y la estética relacional. Es decir, propone la participación de la sociedad en la obra de arte y el proceso creativo a partir de la modificación de la triada artista-objeto-espectador, sustituyéndola por una serie de relaciones que favorezcan la igualdad de todos los participantes implicados, de tal manera que el artista o facilitador pueda ceder el espacio creativo a los participantes.
Este planteamiento aplicado al espacio público de la ciudad implica: intervenirlo por medio del arte; subvertir sus relaciones al crear un espacio-momento en el cual se rompan las barreras cotidianas de las interacciones de las personas; así como transformar el espacio público en uno lúdico. Con esto en mente, el autor realiza varias intervenciones en la zona centro de la Ciudad de Juárez, dando pie a que los transeúntes figuren como creativos y sean partícipes de dichas dinámicas artísticas. Asimismo, lleva a cabo un registro fotográfico de cada una de estas participaciones y emplea como herramienta de análisis el diagrama de anillos de participación propuesto por Suzanne Lacy. En suma, el trabajo realizado enfatiza el papel clave que tiene el arte en la generación de encuentros y en el establecimiento de relaciones entre los habitantes, con lo cual también se resalta su potencial transformador en los distintos espacios de la ciudad.
El séptimo capítulo “Rutas Literarias: Luminarias” de Amalia Rodríguez Isais, Carlos Urani Montiel y Alejandra Gómez Medina parte del presupuesto de que pertenecer a una comunidad implica compartir un pasado común. Con esta premisa, los autores recuperan el proyecto “Cartografía literaria de Ciudad Juárez”, cuyo objetivo consiste en reforzar los sentimientos de arraigo y de pertenencia de los habitantes de la ciudad a partir de un recorrido que articula la relación y vinculación de las personas con el patrimonio tangible e intangible de la ciudad, lo que pone de manifiesto la apropiación de sus espacios a partir de ciertas narraciones literarias seleccionadas en las que se describen sitios o personajes históricos y emblemáticos de Ciudad Juárez.
De esta manera, los elementos centrales de su planteamiento son: el acto de caminar y la apropiación de los espacios a partir de lo que llaman nostalgia crítica. El primero es concebido como una práctica social en la que se articulan la configuración particular de un lugar, la experiencia directa con el entorno y un aprendizaje encarnado, lo cual destaca la relación dialéctica que existe entre las personas y los espacios a partir del nexo establecido entre conocer, recorrer lugares y apropiárselos.
En el octavo capítulo “Construcción simbólica del parque El Chamizal en Ciudad Juárez: análisis de los factores que influyen en el uso del espacio público”, Lizette Vaneza Chávez explora el componente simbólico del espacio público. En este sentido, realiza un estudio en el parque El Chamizal debido a su importancia histórica y al propio reconocimiento que tiene entre los habitantes de la ciudad. Su intención se centra en conocer los significados que el parque tiene para las personas, por lo cual enfatiza las lecturas que los individuos hacen del espacio.
Para dicho fin, emplea la herramienta metodológica de las cartografías del recuerdo, las cuales implican que los actores plasmen gráficamente (a través de dibujos) aquellas imágenes mentales (generalmente detonadas a partir de un recuerdo) que tienen sobre su experiencia en el espacio. Este mecanismo, además de estimular la memoria, favorece la comprensión de cómo se asumen las personas dentro de la colectividad, con cuales elementos (materiales, sociales y culturales) del espacio se identifican y qué significados le otorgan.
Finalmente, en el último capítulo “Espacios yuxtapuestos: acontecimientos, cotidianidad e imaginarios en el espacio público de Ciudad Juárez”, Edwin Aguirre Ramírez y Job García Acevedo parten de dos premisas: 1) la ciudad entendida como un sin número de espacios yuxtapuestos (físicos, sociales o simbólicos) en los cuales se generan determinadas actividades e interacciones que bien pueden ser individuales o colectivas; y, 2) al hablar de ciudad, es inevitable remitirse al concepto de espacio público como aquel elemento socialmente construido y, por lo tanto, sitio por excelencia de la sociedad, en donde los individuos se relacionan entre sí y a partir del cual puede ser entendida la relación sujeto-sociedad.
En consecuencia, los autores reflexionan sobre los espacios públicos y aquello que significan para las personas que los habitan. Para ello, retoman dos casos de estudio: el Parque Borunda y la Plaza de la Mexicanidad (también conocida como la “X”) y llevan a cabo un análisis hemerográfico sobre las actividades realizadas en estos sitios que han sido registradas por diversos medios periodísticos de la ciudad. El ejercicio analítico, así como el énfasis que le otorgan a las relaciones que se gestan en los espacios públicos a partir de su uso los lleva a distinguir entre las actividades de acontecimiento y las cotidianas, siendo estas categorías las que permiten observar las diferencias y similitudes entre los espacios públicos, y enfatizar en la importancia del factor social en los espacios.
Los nueve capítulos que comprenden la obra recuperan el concepto de “frontera” y lo exploran a partir de consideraciones teóricas, reflexiones conceptuales y ejercicios prácticos; además, enfatizan los distintos alcances del término privilegiando una interpretación simbólica. Las fronteras son vistas como elementos dinámicos y cambiantes que trascienden las dimensiones físicas y que se encuentran en un proceso constante de reconfiguración, cuya pauta es marcada por las dinámicas sociales generadas.
Los elementos, en su conjunto, exhortan a plantearse nuevas interrogantes: además de las expresiones artísticas, ¿qué otras manifestaciones y dinámicas reconfiguran las fronteras en las ciudades fronterizas?, ¿qué sucede con la reconfiguración de las fronteras simbólicas ante la presencia de turistas, extranjeros y migrantes?, ¿cómo se articularía la perspectiva de género dentro de este planteamiento?, ¿qué papel juega el tema de la inseguridad y la violencia?, ¿qué pasa con las fronteras virtuales? Preguntas que conllevan a pensar en las distintas posibilidades del trinomio fronteras, expresiones artísticas y espacio público.
Asimismo, otro de los puntos clave del texto son las diversas propuestas metodológicas que los autores abordan, las cuales incluyen el análisis de las intervenciones gráficas y manifestaciones artísticas en los espacios urbanos, el arte participativo y la estética relacional, el acto de caminar y la nostalgia crítica, las cartografías del recuerdo y el análisis hemerográfico.
En conclusión, esta obra es recomendable para aquellas personas interesadas en el estudio de las fronteras en su cualidad polisémica y para quienes deseen reflexionar sobre el espacio público, las prácticas y las apropiaciones espaciales, particularmente en relación con las expresiones y manifestaciones artísticas. Además, la diversidad de metodologías que plantea el escrito lo vuelven adecuado para quienes deseen acrecentar y ampliar sus perspectivas metodológicas en el estudio de estas temáticas.