Artículos de investigación

Contrastes socio-territoriales de los entornos periurbanos en el proceso de una integración urbana metropolitana. El caso Tesistán, Zapopan

Socio-territorial contrasts of peri-urban environments in the process of metropolitan urban integration. The case of the Tesistán, Zapopan

Jesús Mora Mora
Universidad de Guadalajara, México

Contrastes socio-territoriales de los entornos periurbanos en el proceso de una integración urbana metropolitana. El caso Tesistán, Zapopan

Quivera. Revista de Estudios Territoriales, vol. 27, núm. 1, pp. 65-88, 2025

Universidad Autónoma del Estado de México

Recepción: 01 Abril 2024

Aprobación: 01 Agosto 2024

Publicación: 01 Enero 2025

Resumen: Este artículo examina la expansión de una metrópoli y cómo surge la incorporación de los pueblos rurales, con base en diferenciaciones territoriales. La investigación se centra en enriquecer la comprensión de las evoluciones urbanas, con enfoque en la dispersión de la ciudad y la fragmentación comunitaria territorial; y las claras desigualdades sociales como resultado. Los desafíos metodológicos se centraron en analizar la complejidad de las propuestas de uso de suelo contrastante, en un contexto urbano en específico, así como toda la problemática que esto conlleva. Se realizó una revisión bibliográfica para desarrollar un enfoque teórico sobre dos perspectivas: lo espacial-social y la fragmentación territorial, con el fin de comprender la dicotomía rural urbana. Asimismo, se efectuó un estudio exploratorio y descriptivo para vislumbrar la dinámica metropolitana y en el entorno geográfico de Tesistán, Zapopan, con la utilización de elementos multimedia. Como resultado, permitirá conocer un patrón de crecimiento que ha experimentado una región del área metropolitana durante las últimas décadas. Es pertinente revisar a fondo las circunstancias actuales que influyen en la actividad urbana, teniendo en cuenta sus implicaciones locales y metropolitanas para desarrollar más aportaciones académicas imperantes.

Palabras clave: expansión, fragmentación, usos de suelos, diferenciaciones territoriales.

Abstract: This article examines the expansion of a metropolis, and the incorporation of rural towns based on territorial differentiations. The research focuses on enriching the understanding of urban evolutions, the dispersion of the city and territorial community fragmentation and pure social inequalities. The methodological challenges focused on analyzing the complexity of contrasting land use proposals in a specific urban context, likewise all the problems that this entails. A bibliographic review was conducted to develop a theoretical approach on two perspectives spatial-social and territorial fragmentation, to understand the rural-urban dichotomy. Similarly, an exploratory and descriptive study was carried out to glimpse the metropolitan dynamics and the geographic environment of Tesistán, Zapopan, using multimedia elements. As a result, it will allow us to understand a growth pattern that a region of the metropolitan area has experienced during the last decades. Appraising the current circumstances that influence urban activity, consider its local and metropolitan implications to develop more prevailing academic contributions.

Keywords: expansion, fragmentation, land use, territorial differentiations.

Introducción

La expansión urbana metropolitana y sus procesos

En México hay una conexión cercana entre la formación de nuevos espacios urbanos y su establecimiento, dentro del contexto de la expansión y evolución de las metrópolis, considerado desde múltiples perspectivas. Según Thomasz (2009), el desarrollo de las ciudades se da a través de una adaptación variada entre los espacios, tanto públicos como privados, y las dinámicas sociales, considerando la complejidad y diversidad de sus características. El tema se enfoca en las consecuencias de una expansión mal gestionada o con deficiencias. Hay interés académico en analizar cómo se aborda y visualiza el fenómeno a nivel metropolitano y desde una perspectiva local. De manera similar, la diversidad temática incluye varios factores para analizar, al respecto, Edwing et al. (2002) abordan este concepto desde la construcción de infraestructuras, el desarrollo inmobiliario, los criterios sobre el uso del suelo, los temas medioambientales, la movilidad entre otros aspectos, todo relacionado con el cambio urbano.

En este sentido, la expansión en las grandes ciudades ha prevalecido en la urbanización sin aparente orden, lo que ha causado cambios en el uso del suelo, especialmente, en las áreas rurales cercanas a la ciudad, provocando su rápida integración urbana. Esto ha resultado en una estructura segregada y una división social del espacio. Asimismo, el modelo de acción territorial se guía por principios de mercado, con el objetivo de aprovechar las áreas de la manera más económica posible (Carreño y Alfonso, 2018). Como se ha señalado antes, esto se relaciona con una de las primeras fases de este proceso, cuando varias áreas habitadas se unen físicamente formando una gran ciudad con un centro principal que domina en aspectos políticos, económicos y sociales (Arroyo, 2010; Medina Ortega y Cota Yáñez, 2010), a medida que se expanden y se influencian mutuamente extendiéndose hacia las periferias de la ciudad. Con el tiempo, evolucionó de una estructura centrada en un solo núcleo a una con múltiples centros (Bazant, 2010; Wei et al., 2020), cada uno con su propia estructura y desarrollo relacionados con un concepto socio-funcional conocido como la ciudad.

Al decir que los cambios urbanos que se basan en su expansión tienen efectos tanto sociales como espaciales, sin una planeación adecuada al contexto provoca que los entornos se vuelvan desvinculados territorial y socialmente (Correa Montoya, 2012). La evolución de las áreas metropolitanas, la dispersión de las ciudades, los aspectos políticos y administrativos, los sistemas de producción, los procesos sociales y sus distintas manifestaciones son perceptibles. Ante estas situaciones, es fundamental que los gobiernos locales participen en las actividades de gestión, planificación y organización del crecimiento urbano, considerando las diversas jurisdicciones involucradas. Sin embargo, se ha observado que la planificación urbana tradicional se centra en analizar el uso del suelo urbano y ambiental desde una perspectiva metropolitana amplía, en lugar de hacerlo desde un enfoque local y social, lo que ha dado resultados poco efectivos. Según Bazant (2001), esto se describe como “las normas han sido tecnificadas”.

A pesar de este accionar, las metrópolis son áreas poblacionales que pueden influir más en lo político al participar en la creación y diseño de normas para el desarrollo urbano basándose en su peso histórico. De igual manera, las ciudades están creciendo, en consecuencia, la planificación debe fortalecerse a través de las interacciones entre los habitantes que la componen (Martínez Toro, 2016). Por lo tanto, es difícil analizar de manera objetiva y realista la relación entre la expansión urbana metropolitana y las áreas periféricas, debido a que el rápido crecimiento de estas regiones supera cualquier planificación. Esto sugiere que, su desarrollo no se ajusta a sus realidades y características únicas (Lara Guerrero, 2019) y no se tome en cuenta la necesidad social de manera coherente. Al respecto, López Martínez (2018) indica que la creación social del territorio “ha tenido transformaciones en relación con los ciclos de la economía especialmente en la lógica de localización en concordancia al capital que poseen los actores sociales” (p. 3). También, se resalta la importancia de la visión de la rentabilidad del suelo en lo social. Se observa que el suelo urbano, desde el punto de vista oficial, ha dejado de cumplir su función social porque se ha comercializado demasiado.

En una visión diferente a la evolución metropolitana, Brenner (2013) considera lo urbano como una parte esencial de la estructura de la ciudad. La visión adicional se centra en las características sociales de ciertas zonas, y se basa en la idea de que lo social y la forma del espacio se crean a través del desarrollo del territorio. Asimismo, Maturana et al. (2019), citando a Montoya (2012), definen el concepto de lo urbano como destrucción creativa, lo cual significa el cambio de una estructura de producción vieja a una nueva, reflejándose en las propuestas de uso del suelo. Es decir, las ideas sobre la ciudad cambian drásticamente en un entorno modernista. Por lo tanto, los bienes raíces y la propiedad dejan de seguir el modelo tradicional del mercado de tierras y se transforman en mercancías territoriales.

Asimismo, la dispersión de una urbe se distingue por un cambio socio-territorial inevitable que produce transformaciones socio-territoriales ineludibles, mediante la creación de espacios heterogéneos y fragmentados. De igual modo, refleja acciones desestructuradas en relación con las expresiones sociales, ambientales y culturales que se basan en la ausencia de elementos de identidad. Por consiguiente, se demuestra que la expansión de la ciudad sigue un patrón de desarrollo discontinuo, impulsado en gran parte por la liberalización del mercado inmobiliario, lo cual provoca efectos negativos en la estructura urbana (Aguilar y Escamilla 2015; Mora Mora y Rivera Borrayo, 2022). De manera similar, Frediani (2009) afirma que, la dispersión urbana sin una organización adecuada causa grandes dificultades para clasificar los diversos asentamientos, tanto nuevos como existentes, lo que resulta en una ineficiencia funcional, como, asimismo, en el impacto ambiental. Por lo tanto, el crecimiento de las ciudades plantea un reto para la organización y la gestión del territorio, la gobernanza, los modelos urbanos en el marco de su planeación y ordenamiento urbano con el objetivo de evitar conflictos sociales y territoriales en especial en áreas vulnerables.

Segregación y fragmentación en los entornos periurbanos

Hay enfoques teóricos que analizan cómo las ciudades se desarrollan y se expanden, considerándose como organismos vivos, casi independientes, en constante cambio. Pérez Campuzano (2011) lo llama metamorfosis urbana. Del mismo modo, Cardoso y Ortiz (2009) argumentan que el desarrollo socio territorial, en cuanto a su crecimiento, se percibe a partir de varios factores, como los efectos morfológicos-territoriales, la configuración física de la ciudad, y los impactos provocados por la integración de nuevos elementos urbanos. De forma similar, la estructura social de la aglomeración es la que prevalece (Woltjer, 2014).

Sin embargo, la manera en que se estructura el desarrollo urbano y se diseñan las normativas influye en la creación de segmentaciones territoriales, centralidades diferenciadas o interrelaciones incoherentes entre las unidades propias. Mediante estas estructuras independientes en la ciudad consolidada o en áreas periurbanas, se nota la división y la desigualdad socio-territorial urbana. La forma en que la ciudad se expande, especialmente en los bordes, se basa en un rápido crecimiento de la población, lo que lleva a altas tasas de pobreza y daño ambiental. Con claras evidencias que hay una falta de conocimiento o una acción insuficiente por parte de la autoridad municipal a nivel local (Aguilar, 2004; González Arellano et al., 2021) con respecto a estas regiones semiurbanas, lo que resulta en segregación, marginación y exclusión metropolitana.

En otro sentido, algunos consideran que la población de las zonas periféricas tiene un estilo de vida más estructurado y organizado que se adapta mejor al proceso de urbanización. Sin embargo, la dificultad de adaptarse a una dinámica diferente se debe a factores externos como la especulación de bienes raíces, la urbanización desigual según el contexto territorial y los aspectos sociales (Ramírez, 2010), lo que muestra que el crecimiento de las ciudades es muy polarizado. Por esta razón, hay ejemplos de ciudades donde la organización social y espacial se divide, lo que ha resultado en una comunidad menos cohesionada. Esto se debe, en parte, a que la acción del gobierno se entrelaza con intereses privados (Rodríguez Cortés, 2016). Asimismo, la separación y división en las áreas periféricas están fuertemente conectadas con los intereses de los procesos urbanos, lo cual resulta en un aumento de las desigualdades (Mora Mora y Rivera Borrayo, 2022), ya que se implementan planes de ordenamiento territorial inadecuados para el contexto sin tener en cuenta las condiciones socioculturales existentes y centrándose más en la regulación de nuevos desarrollos de vivienda.

De manera similar, los investigadores Lichter y Ziliak (2017) afirman que el urbanismo y el desarrollo urbano se forman a través de dos métodos: el contemporáneo y el tradicional, ambos influenciados por los contextos comunitarios y las políticas (normativas). Por consiguiente, las pautas para crear una regulación se basan en mejorar la división del espacio geográfico-social de la ciudad. La distinción entre áreas rurales y urbanas nunca ha sido tan marcada debido a su interconexión urbanística, que las obliga a compartir un espacio y una dinámica común, aunque con las particularidades socioeconómicas de cada entorno. Aunque las áreas mencionadas antes eran rurales y ahora son urbanas, estas comunidades no pueden ser desconectadas debido a la aparición de espacios fragmentados dentro de la ciudad.

Además, la expansión de la ciudad hacia las áreas periféricas provoca tensiones, especialmente en los espacios más vulnerables que suelen ser zonas centrales en la periferia. La falta de regulación en la división urbana desde su inicio genera desigualdades en el entorno. En ese sentido, Cardoso y Fritschy (2012) lo describen como “sistemas de dicotomías polares” (p. 29) con límites cada vez más confusos. Esto implica dos dinámicas dentro de una misma ciudad en aspectos culturales, sociales y económicos, también lugares discontinuos marcados por sus contrastes. La fragmentación espacial se presenta mayormente como áreas de especulación y de intereses territoriales (Prévot Schapira, 2001) que no se corresponden con la dinámica local.

De la misma manera, en cuanto a su funcionamiento, el espacio habitado (o apropiado) simboliza el territorio en el contexto de la modernidad urbanística, resultado de la configuración de mosaicos sociales. Por lo tanto, para analizar los espacios periurbanos, se busca aplicar un enfoque de diferenciación socio-territorial, además de usar un criterio de conocimiento contextual de los diversos asentamientos, especialmente los periféricos, con el objetivo de ordenar la jerarquización en la metrópoli con el fin de evitar la disparidad socio-urbana. Esto se debe a que los ámbitos físico y social de los asentamientos periurbanos pueden estar entrelazados o superpuestos. Según la definición de Saravi (2008, p. 96) sobre “la dimensión simbólica de la segregación”, los prejuicios derivados de las diferencias culturales aumentan esta segregación.

Desde una perspectiva cultural, acciones urbanas producen segregación social en las periferias y el concepto de frontera, que tiene un simbolismo comunitario en la historia y la cultura. Sin embargo, cuando se trata de procesos de urbanización, estas características de la población no se tienen en cuenta al diseñar y gestionar las normas para la evolución y expansión de las ciudades. Según Bozzano (2000), se les ve como áreas con estigmas como marginales, a menudo de manera despectiva. Sin embargo, otros expertos argumentan que la atención debe centrarse en las políticas públicas de integración social, económica, cultural y política, especialmente para las comunidades marginadas en las periferias urbanas (Pérez Campuzano, 2011). En otro ámbito, la expansión metropolitana y sus estructuras urbanas generan escenarios espaciales, fruto del crecimiento rápido y desordenado (Álvarez, 2011). En definitiva, es importante entender cómo las dinámicas sociales de estos entornos están influenciadas por el diseño de las planeaciones urbanas. Esto es crucial para evitar la aparición de patrones distintos en varios aspectos, aunque las propias dinámicas de la ciudad crean diferentes divisiones. Las políticas para legislar y regular el crecimiento territorial necesitan espacios que sean económicamente viables para la producción, absorción y recirculación de capital, sin desatender los contextos de las poblaciones actuales (Mora, 2023).

La ordenación en los territorios periféricos

En las últimas décadas, las grandes ciudades han visto un aumento en los procesos de expansión hacia las áreas periféricas. Este fenómeno se refleja en la adaptación e incorporación de nuevos territorios para desarrollos habitacionales. Además, en otros aspectos como los términos ambientales y sostenibles, es importante considerar el impacto en los entornos y dinámicas sociales, lo que Woltjer (2014, p. 9) llama la manifestación espacial del desarrollo periurbano o sistemas complejos con cambios dinámicos basados en la transición de áreas rurales a urbanas.

De acuerdo con lo anterior, el autor señala que las manifestaciones del espacio periurbano giran en torno a aspectos como la interacción urbano-rural, la expansión urbana y la conectividad entre el centro urbano y su periferia. La funcionalidad de la vida periurbana se ha expresado en términos de cambios económicos (Woltjer, 2014, p. 9).

Las normativas implementadas por los gobiernos locales deben manejarse considerando su capacidad para transformar e integrar las áreas desde un punto de vista social, económico y urbanístico, según su contexto. Esta tarea es complicada dentro del modelo de expansión urbana, donde se prioriza el rendimiento económico del suelo y la comercialización de las áreas con potencial para construcción. La manera en que se planifica la expansión de las ciudades, por ende, sus procesos de regulación territorial deben considerarse desde varias perspectivas. Primero, es fundamental tener en cuenta el derecho de los propietarios legítimos de estos espacios, entendiendo la tenencia de suelo como parte de una transformación del entorno rural al urbano (García Fernández y Núñez Miranda, 2017). Es pertinente considerar la relación entre la inversión privada de las empresas inmobiliarias y la intervención del sector público (Lungo, 2001; Follmann et al., 2023, p. 448).

Se entiende que, según la gestión de las reglas, la competencia y responsabilidad de cada jurisdicción municipal que conforma la metrópoli, son esenciales para trabajar en conjunto, lo cual resultará en la creación de instrumentos normativos relacionados con el desarrollo y expansión urbana según con una visión de vinculación urbana. Hay enfoques que consideran que las conexiones entre lo rural y lo urbano son nuevas formas de integración entre lo tradicional y la ciudad moderna. Por lo tanto, es necesario actuar, considerando las interacciones ya existentes y las nuevas formas de funcionamiento (Jacinto, 2012). Debido a lo mencionado anteriormente, tanto los residentes de esos lugares como la entidad gubernamental deben establecer una conexión que tenga en cuenta aspectos históricos, y tradicionales, así como las estructuras y la organización. Es necesario ver estos entornos como una comunidad que forma parte de un desarrollo urbano y socio-territorial al integrarse en una ciudad moderna, y no como áreas independientes dentro del territorio (Olvera, 2001). Así, se puede gestionar el territorio dentro del contexto social existente. Por eso, se necesita una perspectiva política y cultural que acepte las diferencias como un elemento crucial para entender la complejidad de estas comunidades (Correa Montoya, 2012).

Al respecto, Jacinto (2012) indica que, la renovada perspectiva interpretativa ha dado lugar a un análisis profundo de los discursos y dispositivos de acción, reconociendo la significativa influencia de las prácticas y representaciones tanto individuales como colectivas. Es importante redefinir los dos contextos en la evolución de una acción de expansión e integración, que estarán necesariamente conectados. Es un patrón histórico que será probado con un reto urbanístico modernista, en el que la autoridad del gobierno actuará como el vínculo en esta relación. Básicamente, estas ideas se relacionan con el crecimiento urbano que incluye zonas rurales; a pesar de que el terreno es diverso, esto ocurre dentro de un área metropolitana (Graizbord, 2002), donde ciertas áreas son más atractivas para el desarrollo urbano por su localización o condición, generando mayores beneficios comerciales. Por ello, no sorprende que algunas áreas periféricas de la ciudad se vuelvan más codiciables, como resultado, es necesario regular y organizar estas áreas con una ley que sirva para dos propósitos: preservar y respetar el pasado, y legislar según las necesidades espaciales de la ciudad.

Metodología

La investigación se centra en el entorno territorial del pueblo de Tesistán, un asentamiento ubicado en la parte noroeste de la zona urbana del municipio de Zapopan. Mediante la observación empírica, se estudian las edificaciones y se documenta el desarrollo urbano de esta comunidad. El objetivo es, desde un enfoque urbano, analizar la evolución del territorio entre el pueblo y la metrópoli, en la temporalidad 1970-2020. La metodología de la investigación se centra en explicar y entender la evolución urbana desde una perspectiva socio-territorial, considerando las propuestas de acciones con base a los tipos de construcción relacionados con la forma de crecimiento de una ciudad en dicha región.

Así mismo, se pretende identificar las causas y los efectos de un asentamiento que combina áreas rurales y urbanas, observando su evolución en el contexto de acciones urbanísticas, considerando sus impactos en diferentes niveles espaciales: metropolitano, municipal y regional como propósito de comprender la dicotomía de lo rural-urbano, a partir de un análisis de hechos urbanísticos interpretativos. Por lo tanto, la construcción conceptual se realizó a través de una revisión de la literatura y documentos, con el objetivo de desarrollar una perspectiva de comprensión en dos aspectos: el espacio urbanístico y el social.

La utilización de imágenes, mapas y reproducciones se lograron a través de aplicaciones digitales o documentaciones gubernamentales como diversas fuentes hemerográficas, tales como Google Earth, Mapa Digital de México y del Instituto de Planeación Metropolitana (IMEPLAN), mismas que proporcionan testimonio sobre el territorio físico y el crecimiento urbano. El análisis del apartado cuantitativo se llevó a cabo mediante la aplicación de estadísticas poblacionales oficiales, tales como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y el Instituto de información Estadística y Geografía Jalisco.

El área metropolitana de Guadalajara como urbe protagonista

En términos legales, a partir de los años cuarenta, con la Ley de Urbanización del Estado de Jalisco, Guadalajara inició su primera gran expansión junto con otros tres municipios: Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan, (1940). Esta ley permitió que el gobierno regulara la expansión de la ciudad en su conjunto. En ese tiempo, el crecimiento urbano se dio principalmente por tres factores: el incremento natural de la población, la migración del campo a la ciudad y la industrialización del país. Así mismo, comenzaron las primeras conexiones entre la ciudad y los pueblos rurales, pequeños asentamientos o rancherías situados cerca de la zona urbana.

Durante la década de los setenta, el Área Metropolitana de Guadalajara (amg) ya mostraba un proceso sólido hacia la formación de una conurbación establecida. Resaltaron varios factores que impulsaron el crecimiento, especialmente, en las afueras de la ciudad; uno de ellos fue la construcción de diferentes conjuntos habitacionales de variados tamaños y niveles económicos, actividad incentivada por las empresas inmobiliarias, lo que aceleró la expansión en todas las direcciones de esta la parte norte del área urbana de la metrópoli.

Simultáneamente, surgieron varios asentamientos irregulares, sin ningún control legal, en las áreas periféricas, (González Rodríguez y Venegas Herrera, 2018). En ese periodo, consolidó su identidad como una metrópoli en desarrollo. En la década de los ochenta, cada municipio de esta zona experimentó una expansión. Esto se debió a varios factores, principalmente demográficos y económicos, en donde cada municipio influía al otro debido a su propio desarrollo. La ciudad se dividió en dos modelos de crecimiento principales: uno consistía en una dispersión constante y compacta desde principios del siglo xx (ver mapa 1), basado en un desarrollo orgánico y jerarquizado. El otro, más predominante, era un modelo de expansión radial (periférica) que intensificaba la ocupación legal o ilegal de terrenos en los bordes de la ciudad. Ambos patrones reflejaban un crecimiento urbano heterogéneo y sin conexión con los espacios urbanos fragmentados (Lara Guerrero, 2019).

Expansión del Área Metropolitana de Guadalajara 1982-2014
Mapa 1
Expansión del Área Metropolitana de Guadalajara 1982-2014
Fuente: Pfannenstein et al. (2019)

A medida que la ciudad evolucionaba, su desarrollo mostraba que el amg estaba siendo reorganizado, según los principios neoliberales de acumulación de capital, basados en el libre mercado del suelo, tanto en las áreas urbanas consolidadas, como en las zonas periféricas, con una intensa construcción de desarrollos de vivienda para toda la ciudad. Sin embargo, aunque se han implementado varios instrumentos de ordenación territorial, la planificación urbana de los municipios metropolitanos ha sido ineficiente. En 2015, el amg estaba compuesto por nueve municipios, con más de la mitad de su población viviendo en Guadalajara y Zapopan.

Es claro que los procesos de crecimiento del amg están fuertemente conectados con modelos de expansión urbana intensa en casi todas las direcciones, especialmente, hacia el oeste de la ciudad, una zona donde se facilitaron las condiciones para una integración física y social del territorio. Esto fue causado por un aumento en la población y la necesidad de más y diferentes espacios para vivir, principalmente debido a la demanda de la ciudad. En este desarrollo urbano, predominó el modelo de libre mercado inmobiliario, dejando que el desarrollo urbanístico y la planificación territorial de la ciudad dependieran de la oferta y la demanda. Esto resultó en un proceso metropolitano marcado por la fragmentación, segregación y exclusión espacial, y como consecuencia, una polarización social (Lara Guerrero, 2016, p. 331) en diversas zonas de la urbe.

Contextualizando el municipio de Zapopan y el pueblo de Tesistán

En los años setenta y ochenta, Guadalajara no lograba acoger su crecimiento poblacional y la demanda de espacio; Zapopan emergió como un área urbana clave en las estrategias de descentralización metropolitana. Comenzó una expansión hacia las áreas circundantes, especialmente hacia la región noroeste, debido a la disponibilidad de amplios terrenos. Esto la convirtió en una de las zonas más atractivas para la expansión metropolitana, lo que condujo a un rápido crecimiento (ver mapa 2).

Debido a su cercanía a la ciudad, muchos asentamientos rurales con características históricas fueron incluidos en el proceso de integración urbana. Por lo tanto, se formaron estructuras rurales-urbanas con diferencias espaciales claras en comparación con una ciudad moderna. Como resultado, la expansión alrededor de estas áreas se basaba principalmente en dos escenarios de crecimiento, tanto a nivel local como metropolitano. Sin embargo, en algunas zonas semi rurales, las construcciones se adaptaron más a los intereses y necesidades espaciales de la ciudad, priorizando menos las demandas de la jurisdicción.

Expansión hacia el municipio de Zapopan
Mapa 2
Expansión hacia el municipio de Zapopan
Fuente: Lara (2016)

De este modo, la organización urbana, en esa zona de Zapopan, favoreció a la aparición de estructuras urbanas en las afueras, lo que involuntariamente transformó a los pueblos rurales cercanos en centros urbanos periféricos siguiendo una dinámica metropolitana. Como resultado, la urbanización dispersa superó gradualmente las fronteras imaginarias y sus impactos cambiaron estos espacios tradicionales en formas contemporáneas (Castro Escobar et al., 2018). No obstante, su situación marginal de poblados en dicha región no se modificó considerablemente, pese a su constante rechazo a la integración urbana. Persiste la falta de planificación y organización adecuada en estos entornos cercanos, considerando el contexto de un pueblo histórico.

El enfoque del estudio es el pueblo de Tesistán, en Zapopan, una zona que actualmente está experimentando un rápido crecimiento urbano. Sin embargo, todavía hay muchos terrenos sin construir en sus alrededores. Por ello, los planes municipales para el desarrollo de esta área permiten construcciones de varios tipos, con un criterio que se adapta más a las necesidades metropolitanas que a las locales. Las construcciones se realizan de manera aparentemente desordenada y con un enfoque comercial, expandiéndose de forma lineal a lo largo las calles principales: la avenida Tesistán y avenida Juan Gil Preciado (ver mapa 3).

Expansión metropolitana en la zona noroeste
Mapa 3
Expansión metropolitana en la zona noroeste
Fuente: elaboración propia con base en Lara (2016)

La avenida Juan Gil Preciado es el principal acceso a Tesistán. Por lo tanto, esta vía y sus alrededores se han convertido en una zona muy solicitada, siendo clave para la expansión urbana de la metrópoli y de Tesistán. Debido a esto, con el respaldo de la normativa vigente, se ha facilitado el desarrollo de varias construcciones en los terrenos cercanos. Estas incluyen residenciales de distintos niveles económicos, naves industriales de diversos tipos y tamaños, además de numerosas plazas comerciales. Igualmente, ha generado problemas ambientales, congestión vial y falta de infraestructura para sostener este desarrollo y apuntalar al crecimiento.

Además, la urbanización en áreas rurales está causando segregación y exclusión al integrar a estas comunidades en dinámicas que no coinciden con sus contextos sociales, económicos y culturales. Esto es resultado de una planificación y ordenamiento territorial deficientes, ya que solo se enfocan en regular las nuevas construcciones sin considerar el entorno histórico, puesto que se tiene como único objetivo normar las nuevas construcciones.

El prototipo de la expansión urbana hacia el pueblo de Tesistán

En esta parte de la ciudad, se observó una inevitable inclinación hacia la modernización, combinada con los edificios ya existentes y asentamientos antiguos, mostrando una mezcla de elementos sociales y territoriales diversos. En particular, en el área ubicada entre Tesistán y Guadalajara se ha desarrollado una de las principales zonas con actividades inmobiliarias de Zapopan, debido a su proceso de expansión continua e intensa. Los patrones de construcción se enfocaron principalmente en nuevos desarrollos residenciales. Estos proyectos —a menudo exclusivos con barrios cerrados y algunos de gran tamaño—, promovieron una segregación tanto social como espacial. Esta dispersión se basó en las normativas que permiten usos diferenciados del suelo, lo cual se tradujo en términos socioeconómicos. Claramente, este modelo de expansión no surgió de un contexto sociohistórico previo, sino del interés en la valorización económica del terreno y su entorno (ver figura 1).

Imágenes socio-contextuales de Tesistán
Figura 1
Imágenes socio-contextuales de Tesistán
Fuentes: EarthExplorer (s/f); Google (s/f)

Esto se opuso a la idea de una integración comunitaria, convirtiéndose en una forma de exclusión socio-urbana en el contexto de una evolución integradora de áreas rurales, periféricas y urbanas. Todo esto, basado en un crecimiento diversificado, pero fragmentado. El entorno de Tesistán se transformó en una zona bajo diversas presiones urbanísticas, afectando tanto a los residentes originales como a los nuevos, debido al tipo de expansión urbana adoptada. Esto ha generado tensiones en los procesos de transformación del territorio, al construirse diversos tipos de edificaciones separadas entre sí.

Las imágenes mostradas permiten observar el entorno construido y el ambiente social del pueblo, reflejando aspectos históricos que contrastan con lo moderno. Se describen las características físicas y de formación de construcciones en terrenos con posesiones de suelo irregulares, donde se estableció un contexto rural con influencias de una transformación rural-urbana, mostrando contrastes físicos debido a la ausencia de normas regulatorias. En conclusión, Tesistán ejemplifica un pueblo de origen rural que está inmerso en una dinámica urbana contemporánea.

El desarrollo de Zapopan y la metrópoli en la zona del perímetro norte ha avanzado, principalmente, alrededor de un corredor urbano llamado Avenida Tesistán, el cual ha modificado al antiguo pueblo, pero en su alrededor representa un centro clave para el crecimiento urbano. Esta área es una mezcla diversa de zonas residenciales, comerciales, industriales y espacios. Junto a otros viejos caminos rurales cercanos, se mezclan y cruzan sin un patrón claro, enlazando varios sistemas de viviendas y otras construcciones. Además, en gran parte de esta localidad, los terrenos destacan por la falta de regularización en la propiedad del suelo, ya que provienen de tierras ejidales o comunales. Como resultado, el crecimiento de la construcción en una parte importante de esta localidad; se basa en una cultura de improvisación, a pesar de la ilegalidad de estas acciones. Asimismo, presenta grandes contrastes socio-territoriales con la ciudad principal; sin embargo, a pesar de una tendencia hacia una integración metropolitana, el pueblo ha vivido una estructura de segregación marginal, desordenada y con pocas oportunidades de incorporarse adecuadamente al desarrollo urbano.

Las figuras 2 y 3 muestran diferentes tipos de construcción de viviendas, destacando un modelo de expansión desordenado, basado en un crecimiento disperso a lo largo de los años. Este desarrollo ha sido impulsado conjuntamente por promotores inmobiliarios y propietarios de tierra.

Edificaciones diversas en la zona periurbana Tesistán – Guadalajara
Figura 2
Edificaciones diversas en la zona periurbana Tesistán – Guadalajara
Fuentes: EarthExplorer (s/f); Google (s/f)

La expansión de la ciudad con influencia de la metrópoli, específicamente en esa zona, se realizó sin tener en cuenta las características únicas del área residencial preexistente. Es decir, es una zona conocida por su falta de planificación urbana. Así, aparecen diferencias comunitarias en la forma en que se desarrollan sus espacios, lo que resulta en una fragmentación del pueblo rural existente.

De igual forma, en esta evolución constructiva hay una constancia en que, los elementos que influyen en la transformación de esta área —que bien puede aplicarse a otras zonas de la ciudad— tienen una explicación válida en lo que se llama factores internos y externos —estos son sujeto a otros estudios para determinarlos—. No obstante, puede estar relacionado con los procesos de acumulación capitalista basados en el mejor aprovechamiento del suelo urbano (Mansilla Quiñones, 2018).

De forma general, estos estudios encuentran común acuerdo en que los factores que inciden en la metamorfosis de las ciudades contemporáneas tienen una explicación válida, en lo que De Mattos (2002) denomina factores endógenos y exógenos de transformación de las ciudades latinoamericanas. Los primeros asociados a la profundización de los procesos de acumulación capitalista y a las estrategias neoliberales que se han implementado en los países de América Latina.

Edificaciones diversas en la zona periurbana Tesistán – Guadalajara
Figura 3
Edificaciones diversas en la zona periurbana Tesistán – Guadalajara
Fuentes: Google Earth (s/f); Google (s/f)

Por consiguiente, la urbanización de esta área semirural es entendida como la definición del concepto de periurbano, desde el caos urbano. Como lo señala De Mattos (2002), esta zona de la ciudad puede ser vista como una “ciudad fractal”. La ciudad en su tendencia de expansión rural urbana ocupa áreas deshabitadas y predios rústicos que en primera instancia es de bajo valor productivo. Por motivo de su transformación urbanística estos terrenos se vuelven zonas cotizables, con intensas construcciones al acorde a lo que requiere el mercado, pero a un costo social debido a contextos contrastantes.

Resultados y conclusión

Se enfatiza en la investigación que los cambios en el territorio son una consecuencia inevitable del desarrollo urbano de las ciudades; no obstante, esto lleva a una mayor diferenciación social en el contexto socio-geográfico. Este descubrimiento muestra la complejidad de una deficiencia o un modelo normativo en la planificación del crecimiento, debido al desconocimiento de las comunidades históricas presentes en las áreas donde se realizan diversas construcciones.

La exposición urbanística en este trabajo da pie al entendimiento de los cambios de paradigmas; especialmente, en los contextos cercanos de las comunidades rurales y urbanas, basándonos en su evolución educativa. La investigación se realizó utilizando dos enfoques: el primero, analizando la ciudad en su conjunto, no como un ente aislado; el segundo, observando la dicotomía rural-urbana desde una perspectiva metropolitana. Esto proporciona un conocimiento más amplio y claro; dicho lo siguiente, el análisis muestra que el crecimiento de una parte de la ciudad. En otras palabras, el proceso de expansión se desarrolla principalmente a partir de las necesidades de la ciudad en su conjunto, relegando a un segundo plano las cuestiones locales.

Para mejorar urbanísticamente la ciudad, es necesario que la planificación urbana garantice tanto la integración social, como la territorial a medida que esta crece, abordando las regulaciones más allá de perspectivas mercantiles. En este sentido, González Plazas (2006) señala que el detrimento de los valores colectivos por imposición de los intereses del contexto urbano, o inclusive particulares, con el deterioro consecuente del hábitat y espacio geográfico inicial. Asimismo, se identifica que existen distintos modos de vivir en áreas, urbanas y rurales, que forman parte del desarrollo de la periferia urbana; de las dinámicas en la interacción entre lo urbano y lo rural; del estado de organización social y espacial del territorio periférico (González Plazas, 2006).

En el estudio de caso y por medio de las imágenes de los territorios en la zona se demostró que Tesistán representa una región con una actividad constructiva intensa. También, se observó un marcado contraste en los estilos de construcción dentro de la zona. Por lo tanto, es necesario intervenir de manera regulada, teniendo en cuenta sus características como un área periférica en expansión hacia una ciudad moderna, para evitar que surjan diferencias desde el principio. Teniendo en cuenta tanto las particularidades locales como la modernidad de las ciudades actuales, según Martínez Gil (2017), es necesario “democratizar el diseño urbano” para que las ciudades mantengan su función social y sea posible un entorno rural-urbano más accesible, conectado y respetuoso con la diversidad de la colectividad.

La percepción es que, hay varias formas de entender estos territorios periurbanos, aunque una de las más comunes es que los espacios en las afueras se consideran un asunto local, en lugar de ser vistos como un problema de toda la ciudad. En estas áreas hay grandes extensiones de predios que pueden ser desarrolladas para proyectos urbanos. Sin embargo, el objetivo es hacer rentable la tierra sin importar si es de origen ejidal. Además, debido a que estas son comunidades marginadas, hay poca atención de las autoridades locales para fomentar el desarrollo urbano, lo cual resulta en entornos fragmentados, dispersos y desiguales, excepto cuando se crean fraccionamientos. También, se cree que cuando los asentamientos existentes en calidad de pueblos rurales consolidados históricamente se integran urbanísticamente, ellos mismos se ajustan de manera instintiva. Se acentuó que la desarticulación social entre el desarrollo urbano y el contexto socio-territorial que se refleja en los planes de ordenación urbana no es exclusiva del municipio de Zapopan o del amg, sino que situaciones similares seguramente ocurren en otras ciudades de México.

El objetivo principal de esta investigación fue establecer un contexto urbanístico diferenciado evidente, que incluya el espacio periurbano, la representación espacial del desarrollo en áreas periféricas, la vida rural urbana, la funcionalidad del uso del suelo, las actividades y la innovación en estos entornos, todo desde una perspectiva causal y temporal, así como las respuestas al desarrollo urbano predominante. Ciertamente, estas conclusiones necesitan ser estudiadas con más detalle, resulta interesante notar que, en el proceso de expansión urbana, la escala metropolitana es la que establece una conexión con la producción del suelo, superando los entornos considerados marginales. Por lo tanto, es necesario analizar esto desde una perspectiva que considere tanto la dualidad socio-territorial como los aspectos histórico-culturales y urbanísticos contemporáneos.

Como hallazgo, el proceso de expansión urbana en la periferia norte del amg ha permitido múltiples conexiones espaciales. Esto estimula la integración de redes vinculadas a la lógica económica y los procesos regionales. Se entiende que la expansión urbana es un fenómeno inevitable, especialmente en un amplio territorio con presiones de la urbe. Sin embargo, desde las normas del ordenamiento ecológico territorial (municipal y estatal), se ha descubierto que no es suficiente clasificar las áreas de manera general, sino que es esencial un planteamiento de usos de suelo integrador basado en el conocimiento socio-geográfico del espacio en transformación.

En conclusión, la discusión conceptual debe centrarse en el marco de un paradigma urbano, en el que las normativas de ordenación espacial se conciban y diseñen desde la perspectiva de actores legislativos, académicos y sociales. La planificación no debe ser genérica, sino adaptarse al contexto y tejido social de cada lugar, comprendiendo cada entorno. Esta práctica se llama gestión del conocimiento, ayuda a evitar lo que Nel.lo (1998) menciona como “espacios creados sin interrupción”. Así, no se verá a estos asentamientos desde la fragilidad comunitaria que enfrentan la agresividad, la rapidez del crecimiento edificado, resisten la hostilidad y la voracidad del desarrollo urbano.

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