Artículo
Situación espacial de la pobreza en el Distrito Federal, Milpa Alta 1990-2010
Situación espacial de la pobreza en el Distrito Federal, Milpa Alta 1990-2010
Análisis Económico, vol. 31, núm. 76, pp. 95-122, 2016
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades
Recepción: 10 Octubre 2015
Aprobación: 04 Enero 2016
Resumen: La presente investigación está orientada a la identificación espacial de la pobreza a nivel del Distrito Federal (DF), que únicamente sirve de contexto para la visualización de zonas, en particular delegaciones, donde existe el nivel más alto de pobreza: Milpa Alta. Condición que permite el probable registro regional al interior de dicha delegación; tomando como referencia las Áreas Geo-Estadísticas Básicas (AGEB) en un principio y las manzanas en segundo y final análisis, para la identificación de las zonas con mayor precariedad en la delegación más pobre del DF, para su probable reducción
Palabras Clave: Pobreza, Ciudad, Distrito Federal, Regionalización, Milpa Alta.
I. Introducción
Parte importante de los ideales por alcanzar a través del ordenamiento económico de una nación, ante un crecimiento económico sostenido, corresponden con la plausibilidad de que este se traduzca en un potenciador de la mejora en las condiciones de vida de los individuos que en ella habitan. Es decir, si las cosas marchan bien en la macroeconomía entonces sus repercusiones favorables se verán reflejadas en los bolsillos de las personas. Empero, la experiencia ha demostrado otra cosa muy diferente, y es que ante crecimientos estables de la riqueza de una nación, las desigualdades no sólo pueden ser persistentes sino que también pueden incrementarse, debido a una concentración del ingreso en pocas manos y con ello el sueño de una macroeconomía sana que se traduzca en una microeconomía satisfactoria no se refleja en la realidad.
Esta idea obedece en gran medida la estipulación teórica sobre la existencia de los llamados microfundamentos de la macroeconomía, en tal medida, que ante transformaciones favorables en la riqueza de una nación esto se asociará con una mejora en las condiciones de vida de la población en particular, empero, esto no toma en consideración las posibles altas concentraciones del ingreso en manos de unos cuantos individuos y con ello, la inexistencia en las mejoras de la población de manera extensiva, puesto que esta es alcanzada sólo de forma intensiva por parte de algunos grupos de la sociedad, lo cual puede ser observado a través de la existencia y persistencia de los individuos vinculados a la pobreza aún en países concentradores de riqueza (véase Villarespe, 2002).
Este tipo de situación la enfrenta la población que reside en la ciudad más grande de México y una de las más grandes a nivel mundial: el Distrito Federal (DF), en donde, concurren zonas aledañas que no cuentan con individuos pobres con otras en donde la mayor parte de la población sobrevive en una situación de precariedad.1 Este último tipo de zona o delegación, donde ocurre tal situación corresponde con la delegación Milpa Alta; localizada al sur oriente del DF. En esta existe un proceso de distribución diferencial de la pobreza, donde, la mayor parte de sus residentes se encuentran en una situación de pobreza comparativamente con la población que reside en las otras delegaciones del DF,2 zona en donde confluyen procesos combinados tanto urbanos como rurales, lugar con límites para el desarrollo económico y social, que se traducen en mermas significativas en la vida de las personas que allí habitan.
En este sentido, se pretende indagar acerca de la pobreza en general entre 1990-2010: incluye tanto mujeres como hombres, existente en el territorio de la delegación Milpa Alta, ello a través de una espacialización de la pobreza para la identificación de Zonas de mayor Concentración de la Pobreza (ZCP) a las cuales es necesario tener en cuenta para la erradicación de esta problemática, aunado a un referente a las manzanas de la delegación Milpa Alta.
Para lograr esto, se establecen las siguientes secciones: en la segunda, se enuncia la noción de pobreza, en la tercera, se instaura un planteamiento sobre el contexto de la pobreza existente en el DF de manera agregada, es decir, la que enfrentan tanto mujeres como hombres, para en la cuarta sección, abordar la situación espacial de la pobreza en Milpa Alta entre 1990-2010 con base en la determinación de regiones de atención, con la finalidad de que en la última sección se planteen la sincronía de la pobreza en la delegación Milpa Alta por manzanas.
II. Noción de pobreza
La noción de pobreza aquí tratada corresponde con la consideración inversa de todo aquello que hace que una vida sea digna de ser vivida, es decir, con los ideales de una buena vida; evaluados de manera intersubjetiva, lo cual, significa que es necesario establecer los patrones de vida necesarios para que un individuo satisfaga por lo menos sus necesidades básicas.
Esto puede acarrear consigo la idea de que prácticamente casi todo es algo básico o necesario para la vida, en un espacio-tiempo moderno. Empero, esto no es así, puesto que la identificación de los satisfactores depende de en qué cultura se esté elaborando la descripción sobre las necesidades, es por ello, que se vuelve indispensable identificar algunas variables que sin remitir al todo pueden dar cuenta de los factores indispensables para vivir y no sólo sobrevivir en la modernidad.
Esta visión al ser resuelta a través de una interacción simbólica intersubjetiva, alcanza el estatus de noción fundamental que permite comparaciones entre las condiciones de vida de los residentes de territorios tanto aledaños como distantes, ya sea en el caso de zonas al interior de una nación o entre naciones. Esto permite que se genere una situación en donde las condiciones de pobreza existentes entre espacios y entre épocas distintas, al menos para espacios-tiempo que se han gestado en la modernidad, puedan ser identificadas y cuantificadas.
Si bien, sobre la noción de pobreza se han suscrito múltiples definiciones, en un elemento coinciden y es en la existencia de precariedad en las condiciones de vida de los individuos que la padecen. En este sentido, el proponer una conceptualización, a través de la consideración de la precariedad o lo limitado de una vida, responderá a atender dichas condiciones de vida e identificar, según espacio-tiempo, las condiciones de pobreza o no de los residentes en lugares determinados: que en nuestro caso corresponden con las ZCP.
Para lograr un esquema de identificación conceptual de la pobreza es necesario recurrir a dos nociones: la identificación intersubjetiva de necesidades y en segundo lugar, un enfoque interpretativo sobre los intereses, pues son tanto las primeras como los segundos lo que se pretende satisfacer o alcanzar.
Alguien puede contar con los recursos económicos necesarios para no vivir en una situación de pobreza material y sin embargo, ser su interés no buscar la adquisición de ciertos bienes y servicios que le excluirían de una situación de precariedad, asimismo, pudiese llegar este individuo a ser aún más feliz con menos que con más; que alguien que satisface en sobreabundancia sus necesidades materiales y que es infeliz y está insatisfecho material y espiritualmente, en todo caso, esto depende de la cultura particular en la que se observan dichas circunstancias, es por ello que nuestro análisis se corresponde con el supuesto de que las personas del DF están de acuerdo con un esquema emanado del pensamiento occidental.
II.1 De la necesidad a la percepción transfigurada de lo necesario
Las necesidades comprenden dos enfoques opuestos, el primero apunta a la posibilidad de registro de las necesidades en un patrón, de tal suerte que, los individuos generalmente actúan en la búsqueda de satisfacción de sus necesidades a través de una norma de consumo que permite agrupar a individuos que recurren a productos similares para la satisfacción de sus necesidades: este es un enfoque intersubjetivo.
La segunda visión, corresponde con el hecho de considerar que las necesidades en sí son diferentes para todos y cada uno de los individuos, y si se satisfacen con bienes y servicios iguales esto no indica que se tiene el mismo grado de necesidad sobre ellos, puesto lo que para una persona puede ser una satisfacción fuerte para otro puede ser muy fuerte o débil y aun así, agrupando por rangos de fortaleza resulta complicado establecer que tanto satisface un bien a un individuo en comparación con otro sujeto: puesto que, que tanto es fuerte o débil para uno u otro individuo es una circunstancia psicológica.
Por ende, la diferencia principal está en la posibilidad de agrupar y registrar grados de la necesidad, pues mientras en el primer enfoque esto es posible, en el segundo no lo es, si bien el segundo enfoque tiene su fortaleza en escritos como el de Agnes Heller (1996), en esta investigación se retoma la primera visión puesto que se trata de construir una métrica intersubjetiva: Ello permite establecer comparaciones entre la satisfacción o no de necesidades entre diferentes individuos que residen en diversas regiones y cuya temporalidad es diversa, con la finalidad de agrupar a los individuos en conjuntos de atención prioritaria y diferenciarlos de aquellos que sus condiciones de vida son favorables.
Esta visión de las necesidades en cierta medida se contrapone con el hecho de considerar que estas son históricas y es por ello, que se transforman en el transcurso del tiempo, empero, la experiencia muestra que las necesidades básicas han traspasado los ámbitos históricos y es posible establecer condiciones de comparación entre ellas en periodos de tiempo dispar, puesto que comer es lo mismo para el multimillonario de hoy como para el hombre de Neandertal, la diferencia radica en el qué y en la forma.
Claro está que las necesidades en su conjunto presentan esquemas de transformación entre épocas, puesto que no carecen de un efecto dinámico, debido a que atienden a las transformaciones sociales e institucionales imperantes en una región en particular, sin embargo, aquí se trata no de todas las necesidades y sí de las básicas o elementales, las cuales no se transforman en su contenido esencial al menos en la modernidad.
Para la determinación de las necesidades, se requiere de la identificación de patrones de consumo, donde aquellos individuos vinculados a una situación de pobreza no estarían cubriendo ese patrón de consumo, es decir, presentan una carencia. Ello remite a la determinación de una canasta de bienes y servicios de referencia, indudablemente excluyente, que permite establecer una norma mínima de satisfacción de necesidades; la cual puede ser constituida legalmente o a través de la evaluación de la percepción de una muestra de individuos representativos que identifican que lo contenido en la norma es lo necesario para la vida.
Este tipo de procedimiento establece que para cada uno de los elementos considerados dentro de la norma, es necesario preguntar sobre la necesidad o deseabilidad del bien o servicio, esto es, el bien no es necesario pero es deseable o el bien no es deseable pero necesario, de igual manera, se pregunta sobre la tenencia del bien, y si en caso de que no se tenga se debe establecer si esto se debe a que no puede costearse. Así, con el primer conjunto de preguntas se puede determinar lo que la sociedad en su conjunto, o un segmento de ésta, considera necesario. Evidentemente este procedimiento tiene también sus debilidades, y debe considerarse que capta la percepción de las necesidades y no a las necesidades mismas. (Boltvinik, 1997: 381).
Esto último es sumamente relevante, puesto que la percepción de las necesidades es una categoría que hace depender la métrica de una condición psicológica y no de una identificación de los hechos o de las necesidades en sí. Puesto que cómo diferenciar entre lo necesario y lo deseable; cuando algunos individuos han carecido permanentemente de un bien o servicio durante un periodo de tiempo considerable o ante una privación duradera que les ha llevado a contraer sus deseos y por ende, a limitar su capacidad de búsqueda de satisfacción de necesidades, no busco satisfacer algo que no sé si es necesario puesto que ni siquiera lo deseo.
En situaciones de privación duradera las víctimas no siguen quejándose y lamentándose todo el tiempo (...), hacen grandes esfuerzos para gozar de los pequeños placeres a su alcance y reducir sus deseos personales a proporciones modestas o <>. (...) incluso si esa persona no está adecuadamente alimentada, decentemente vestida, mínimamente educada y convenientemente alojada. (Sen, 1995: 68).
Por último, se tiene que en buena medida los bienes y servicios necesarios se engloban en una canasta de bienes y servicios por satisfacer, en la cual están listados dichos bienes y servicios que representan la mayor parte del gasto de los individuos que los adquieren. Sin embargo, esto presenta una limitante y es que si la mayor parte de individuos consumen un producto determinado, puede deberse a que no se cuenta con el presupuesto necesario para consumir un producto distinto: que ellos consideran como necesario y no únicamente como algo deseable. (Boltvinik, 1997: 382). Empero este mecanismo es el de mayor uso para la determinación del listado de bienes y servicios necesarios para la vida, donde ante la no satisfacción de ellos esto se registra como una situación de pobreza.
II.2 Mi interés o el interés colectivo
Pudiese ocurrir que un individuo tenga conocimiento de que un bien o servicio es necesario, pero no ser de su interés el consumirlo aun cuando se cuente con los recursos económicos para su adquisición. En este caso, son de mayor relevancia los intereses del individuo que la satisfacción de necesidades materiales, pues los segundos dependen de que se ajusten a los primeros. Si bien todos los seres humanos tenemos intereses estos pueden reflejar en buena medida nuestras condiciones de vida, en grado tal que, de no lograrlos ello perneara una condición de pobreza para dicho individuo.
Algunos intereses coinciden con las necesidades materiales por ejemplo el interés en la salud que por una parte es de nuestra importancia el mantener en buenas condiciones nuestra estructura sistémica; lo cual, remite al mantenimiento del cuerpo humano; que es una entidad material, condición similar ocurre con la alimentación, en donde, esta sí depende de las entidades materiales, es decir, es posible que nuestro interés sea comer nutritivamente y no sólo comer, puesto que la primera me garantiza cierto grado de salud y la otra sólo atiende a una satisfacción material de alimentos requerida por el aparato digestivo, lo cual, a largo plazo me conducirá a una alta probabilidad de conclusión anticipada de la vida.
Los intereses abarcan aspectos como el interés en no padecer dolor -a menos de que sea una práctica masoquista de nuestra parte-, en realidad los intereses tienen que ver con el hecho de que tenemos interés en que los aspectos perjudiciales no se nos presenten e interés que todos aquellos benéficos nos ocurran. Los intereses también pueden ser representados con base en los intereses de grupo, que no son otra cosa que instituciones con reglas propias explícitas o tácitas que permiten la convivencia con todo el que se integre y actúe conforme a los intereses comunes. Así, estos son parte fundamental de la vida y por ende, de su inclusión en la conceptualización de la pobreza.
II.3 De las necesidades e intereses para la formación de un concepto de Pobreza3
Una vez efectuada la breve revisión a la identificación de las necesidades y los intereses, es imprescindible que nos introduzcamos en la conceptualización de la pobreza, tomando en consideración tanto las necesidades como los intereses, es decir, visto a través de la relación entre capacidades, funcionamientos e intereses.
El considerar a un individuo como participe de un codominio de pobreza, implica concebir que ella o él se encuentran sumergidos en una situación de precariedad, avalada intersubjetivamente y reconocida en el espacio-tiempo determinado en que se registra.
Esto tanto si se trata de una pobreza absoluta o relativa, en la primera, basta con observar a los individuos que la padecen para dar cuenta de que efectivamente están en una situación de pobreza. Este tipo de pobreza principalmente se registra en zonas de hambruna, cualesquiera que sea la causa que las haya originado, y la segunda, remite a una pobreza que toma en consideración las variables correspondientes a distintos espacio-tiempo como sea necesario para explicar qué es y qué no es una situación de pobreza.
La anterior es una visión cultural, puesto que rescata los rasgos absolutos determinantes de la condición de pobreza, así como las condicionantes culturales de alimentación, vestido, habitáculo, educación, salud, entre otros y a la cual le agregamosla evaluación subjetiva que corresponde con los intereses particulares de un individuo, una familia o una colectividad.
La incorporación de estos últimos le confiere a la noción de pobreza un mayor grado de significatividad, puesto que determina la inclusión del individuo al interior de un grupo o su claro refuerzo de identidad personal, es decir, la enunciación de una concepción de pobreza tomando en cuenta tanto las necesidades individuales como los intereses individuales y colectivos, puesto que su enunciación requiere de un análisis para el colectivo.
Lo anterior es así, porque debido a que la forma en que un individuo se da cuenta de que vive en una situación de pobreza corresponde con la comparación que establece entre ella o él con los otros, es por esto, que para todo animal social, el concepto de pobreza como privación es relativo: la manera de satisfacción de necesidades como de intereses depende de la cultura en la cual se viva4 y al colectivo que se pertenezca o establezca comparación.
Por otra parte, todo concepto de pobreza requiere de cumplir con dos condiciones: 1) la identificación y 2) la agregación. La primera corresponde con el registro de un grupo de individuos en la categoría de pobres, y la segunda, permite reunir a los pobres en una imagen global de pobreza. Estos dos puntos traen consigo la determinación de quién es pobre y qué se considera una situación de pobreza (Sen, 1992).
Con lo anterior en mente, se determina que las necesidades de los individuos dependen de la noción de capacidad y funcionamientos. En primer lugar, los funcionamientos son todas aquellas cuestiones que pueden abarcar desde el estar suficientemente alimentado, tener buena salud, evitar posibles enfermedades y mortalidad prematura, hasta actividades vitales más complejas como el ser feliz, el tener dignidad, el participar en la vida en la comunidad (Sen; 1995: 53),5 donde, la vida se compone de una determinada combinación de funcionamientos y es la capacidad la que media para que se puedan conseguir los funcionamientos deseados, de tal suerte, que si la capacidad se merma entonces la posibilidad de alcanzar funcionamientos que maximicen la vida se ve limitada y por ende, este individuo será pobre.
Un funcionamiento establece una diferencia entre tener mercancías y tener utilidad, es posible contar con una alta acumulación de bienes y servicios pero la utilidad que me brindan es tan baja que no puedo alcanzar la felicidad, esto se puede representar como (Sen, 2000: cap. 2):
xi = el vector de mercancías poseídas por la persona i.
c(.) = la función que transforma el vector de mercancías en un vector de características de esas mercancías.
fi(.) = función de utilización personal de i que refleja un patrón de uso de las mercancías que i puede realmente elaborar.
Fi = el conjunto de funciones de utilización fi, sobre las que la persona i pueda de hecho elegir.
hi(.) = la función de felicidad de la persona i relacionada con los funcionamientos que son conseguidos por i.
En este caso se plantea que si la persona i elige la función de utilización fi(.), entonces con su vector de mercancías xi, él o ella alcanzará funciones que pueden darse a través del vector bi, bi = fi(c(xi)). En este sentido la felicidad que él o ella pueden disfrutar está dada por ui, ui = hi(fi(c(xi))) y la función de evaluación de la persona i, estará dado por vi = vi(fi(c(xi))).
La función de felicidad que experimentan los individuos puede tener un resultado elevado o no dependiendo del uso que le den a las mercancías, si se da un uso que implique poca satisfacción sobre ello pudiese obtenerse una utilidad menor que aquel que teniendo menos recursos que el primero pero que a las mercancías con las que cuenta les da un uso más satisfactorio.
En el caso de los intereses su limitación o restricción provocará que un individuo sea pobre, pero su registro no está inscrito en el planteamiento de la felicidad de Sen, puesto que este corresponde con características y uso de las mercancías, y los intereses no son una mercancía. Este individuo será pobre porque pudiese no estar logrando por ejemplo; su interés de salud o de compañía -en un contexto donde la interacción humana es primordial-, pero también su interés puede ser no consumir mercancías de lujo y limitarse a lo mínimo indispensable.
Así, con base en los dos argumentos es posible plantear el siguiente concepto de pobreza: de no existir satisfacción de necesidades materiales mínimas necesarias que estén en concordancia con los intereses de la persona, su capacidad para alcanzar el bienestar será mermada, en grado tal que traerá consigo una privación y por ende, estos individuos serán pobres.
II.4. De la teoría a la praxis: la medición de la pobreza
Una vez establecido nuestro concepto de pobreza es necesario realizar un planteamiento sobre su medición. En primer término, se establece una métrica sobre las delegaciones del DF obteniendo el nivel de pobreza general en cada delegación, para en segundo lugar, establecer para la delegación Milpa Alta la distribución de la pobreza con base en las Áreas Geo-Estadísticas Básicas (AGEB), y cuya finalidad corresponde con el establecimiento de un mapeo de la distribución de las ZCP, lo cual permitirá observar si existen patrones de aglomeración o tan sólo la pobreza está distribuida de manera aleatoria a lo largo de la delegación. Para ello, se plantean dos cuestiones: en primer término, cuáles son las principales formas de elegir las variables a través de un método que permita particularizar la estimación, para en segundo término, estimar la pobreza con base en el método de componentes principales.
La pobreza se puede medir con indicadores directos de insatisfacción de necesidades o con un indicador indirecto: el ingreso, dándose la posibilidad de una estimación haciendo uso de los dos mecanismos. En el caso del ingreso, suele emplearse como un indicador esencial, empero, con el no se mide la satisfacción de necesidades, debido a que lo único que se mide es la capacidad para satisfacer necesidades, es por ello que se le conoce como el método indirecto de medición de la pobreza. En los métodos directos, como el de necesidades básicas insatisfechas, uno observa o registra la respuesta del informador si tiene o no agua entubada dentro de la vivienda, si existe hacinamiento, la asistencia escolar, entre otros
En América Latina el método directo se llama método de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), y el indirecto se conoce como el de la Línea de Pobreza (LP). Recientemente surgió en la región [...] el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP) que une los dos anteriores, es decir, el de línea de pobreza y el de necesidades básicas insatisfechas. (Boltvinik; 1995: 194).6
Existen otros métodos para la selección de variables con las cuales estimar la pobreza, entre estos destaca: El Enfoque Sectorial de Necesidades Básicas Insatisfechas (ESNBI) (Boltvitnik y Hernández Laos; 1999: 45). El ESNBI, consiste en definir un mínimo de cada necesidad y calcular la población por debajo de cada una de ellas. Con ello, todos aquellos que no satisfacen la necesidad se encuentran en situación de pobreza, este se aplica al estudio de regiones o zonas territoriales.
En el caso del método de la Línea de Pobreza (LP), este se forma a partir de considerar, de manera indirecta, una canasta de bienes y servicios cuyo costo se compara con el ingreso per cápita de los hogares, donde los hogares con ingresos per cápita menores a la LP7 se consideran como pobres,
"el punto clave de este método consiste en la forma como se define la línea de pobreza. En Estados Unidos y en América Latina ha predominado la variante que consiste en definir una canasta normativa alimentaria (CNA), calcular su costo y multiplicar éste por el recíproco del coeficiente de Engel (proporción del gasto que se dedica a alimentos) de algún grupo de hogares, para obtener la línea de pobreza" (Boltvinik: 1997; 383).
Por último, se plantea la existencia de otro método que pretende medir la cantidad y calidad de vida, al cual se le conoce como el Método de Medición de la Cantidad y Calidad de Vida, en este se incluye una medición sobre la duración de la vida o esperanza de vida al nacer.
Así, se elige el método ESNBI únicamente para la selección de variables con el fin de establecer la medición de la pobreza en territorios particulares -aunque el método de estimación será por medio de componentes principales-, entonces se recurre a este incorporando un indicador de ingreso percibido por la población económicamente activa. Las variables elegidas comprenden tres grupos: 1) variables de vivienda, 2) educación y 3) ingreso.
El primer conjunto de variables comprende aquellas vinculadas con las condiciones materiales de la vivienda, la infraestructura dentro de la vivienda y la habitabilidad. El primer subgrupo se integra por la existencia de materiales precarios o no en la edificación de techo, paredes y piso, el segundo subgrupo contiene la dotación de energía eléctrica, drenaje y agua entubada dentro de la vivienda y por último, el tercer subgrupo se integra por una variable: el hacinamiento.
El segundo conjunto de variables corresponde con dos variables: el analfabetismo y la asistencia escolar. Una vez que se cuenta con los indicadores se procede a la estimación del índice por medio del método de componentes principales, tanto para la estimación de la pobreza en las delegaciones del DF como en las AGEB que integran el espacio urbano de la delegación Milpa Alta.
III. Distrito Federal
El contexto de la pobreza Para remitir al grado de pobreza existente en las delegaciones se recurre al planteamiento de cuatro niveles de pobreza: muy baja pobreza, baja pobreza, alta pobreza y muy alta pobreza. Así, en primer lugar se cuenta con un nivel de muy baja pobreza el cual, indica que en las delegaciones seleccionadas con esta característica los niveles de pobreza son poco significativos, es decir, si bien existen pobres estos son un número poco importante, condición contraria ocurre con el nivel de muy alta pobreza en donde la mayor parte de los residentes de estas zonas -llámese delegaciones, AGEB o manzanas-, sobreviven en una situación de precariedad.
Realizados los cálculos para la identificación de la pobreza entre las delegaciones del DF tanto para 1990 como para el 2000, en un principio se vislumbra un hecho y es la localización por un lado de las delegaciones con bajos y muy bajos niveles de pobreza que se ubican al centro del DF, esto es, corresponden con la llamada ciudad central y la alta pobreza que se concentra entre la zona oriente y sur oriente de la ciudad. Esto obedece en gran medida a la manera de acceso al suelo, los procesos de edificación, factores culturales, entre otros.
Así para 1990 las delegaciones que se observan en los extremos, muy baja pobreza y muy alta pobreza, son (véase cuadro 1): a) De muy baja pobreza la delegación Benito Juárez y Coyoacán, delegaciones aledañas que se localizan en el centro de la ciudad, b) De muy alta pobreza corresponden también con dos delegaciones: Tláhuac y Milpa Alta que también son aledañas, cabe destacar que estas delegaciones conservan rasgos tanto en lo económico como en lo político y lo social característicos de las poblaciones rurales.
Esto refleja que mientras se esté en el centro de la ciudad es mayor la probabilidad de encontrar delegaciones con pocos individuos en situación de pobreza y que conforme se acerca uno al sur oriente del DF se localizan residentes de las delegaciones con muy altos niveles de precariedad. La pobreza no es un imperativo en el DF, puesto que es mayor la proporción de delegaciones que se ubican con niveles poco significativos de pobreza 56.3%: esta proporción no es muy alta, lo cual indica el grado de diseminación de la problemática para las delegaciones del DF.

Para el 2000, las condiciones se transformaron sustancialmente en el ámbito de las delegaciones ubicadas en situación de pobreza alta y muy alta, puesto que Tláhuac dejó de ser una delegación con muy alta pobreza para sólo contar con alta pobreza y ubicarse con menor nivel de pobreza que la delegación La Magdalena Contreras, Milpa Alta continuó siendo la delegación con mayor nivel de pobreza en el DF (véase cuadro 2). Las delegaciones que no experimentaron una transformación son las registradas en el nivel de muy baja pobreza al continuar siendo las delegaciones Benito Juárez y Coyoacán, de igual manera, las delegaciones que contaban en 1990 con niveles de baja pobreza para el 2000 continuaron en este nivel de pobreza. Si bien se dieron cambios en el orden estos no son lo suficientemente sustanciales para marcar patrones de comportamiento de los estadísticos registrados. Un patrón si es recurrente en el nivel de muy baja pobreza: Benito Juárez y Coyoacán y la delegación con mayor nivel de pobreza entre 1990-2000: Milpa Alta, es decir, los extremos se mantienen -esto habla del alto contenido de heterogeneidad de la situación de vida de las familias y personas que habitan el DF.

Lo anterior refuerza la idea que se tiene acerca de que conforme los asentamientos humanos se localicen en el centro de la ciudad la probabilidad de que sus residentes sean pobres es muy baja; ello no indica que no existan pobres en estas zonas, pero si que su número es muy bajo, y que por el contrario mientras los individuos se asienten en la zona oriente y sur oriente del DF estos tendrán una alta probabilidad de ser pobres, esto indica que la proporción de residentes pobres en esta zona es mayor que la de los no pobres.
Ahora, es posible determinar cuales son las principales zonas de pobreza que requieren de una atención inmediata de acuerdo con lo ocurrido entre 1990- 2000, así las zonas de pobreza en 1990 (véase plano 1) se localizaban en las zonas oriente a excepción de las delegaciones Iztacalco y Venustiano Carranza, y la zona de las delegaciones Cuajimalpa y La Magdalena Contreras al occidente de la ciudad que también cuentan con niveles altos de pobreza, empero, la concentración de la pobreza correspondió al oriente del DF. El mayor grado de pobreza se localizaba entre las delegaciones del suroriente: Tláhuac y Milpa Alta.
Para el 2000 (véase plano 2) la concentración de la pobreza se mantuvo igual una alta concentración al oriente de la ciudad, empero, se dieron algunas transformaciones sobre las delegaciones con mayor grado de pobreza, en este caso la mayor concentración sólo correspondió a la delegación Milpa Alta: la cual por ser persistente su condición entre 1990-2000 es objeto de estudio a profundidad.


Como puede observarse la delegación que concentra la mayor proporción de población pobre respecto de su población total es la delegación Milpa Alta, así que para su investigación se procede a determinar los niveles de pobreza en 1990 y el 2000 por AGEB para con ello establecer las ZCP para estos periodos.
IV. Zonas de mayor pobreza en Milpa Alta 1990-2000: ZCP
Dado el contexto se observa que la delegación con residentes en peores condiciones de vida entre 1990-2000 es la de Milpa Alta, es por ello, que se hace necesario determinar a profundidad que zonas son las que presentan los niveles más altos de pobreza en el periodo, con la finalidad de convertirlas en ZCP que debieron de atenderse entre 1990-2000 o que debieron de ser atendidas en el 2010 (Véase Plano 3).

En términos generales todas las AGEB y con ello, todos los pueblos conurbados de la delegación Milpa Alta se ubican en los niveles de Alta pobreza en comparación con las AGEB del resto del DF. Sin embargo no todas las AGEB de la delegación se ubican en un nivel de Muy Alta Pobreza, las que si son seleccionadas como ZCP.
Para 1990 (véase cuadro 3) las ZCP se localizaban en cuatro poblados de los siete contabilizados, es decir, más de la mitad de los poblados contaban con ZCP: dos se concentraban en Villa Milpa Alta, se consideraba a la totalidad de San Francisco Tecoxpa y dos terceras partes de Santa Ana Tlacotenco.
Estas ZCP se encuentran localizadas (véase plano 4) principalmente en el centro de la delegación y en la parte suroriente de la misma. Cabe señalar que estas dos zonas debido a dos AGEB no integran una gran región de continuo pero si es posible determinar dos regiones de pobreza, una se localiza en el centro de la delegación y la otra al sur oriente de la misma.

En el 2000 surgen transformaciones en la dinámica de la pobreza en Milpa Alta, tomando en consideración que la delegación cuenta con el mayor nivel de pobreza entre las delegaciones del DF. Eso, aunado a la partición de AGEB resulta en una multiplicación de las AGEB que son ZCP. Esto se debe a una redistribución de las AGEB que ahora son más, aunado a la anexión del poblado de San Lorenzo. Así, es posible observar que las ZCP suman un total de once y cuya distribución es la siguiente (véase cuadro 4 y plano 5): En Villa Milpa existen tres ZCP de las siete posibles, en San Antonio Tecomitl una de las cinco posibles, en San Francisco Tecoxpa una de las cuatro disponibles, en San Pedro Actopan dos de las cuatro disponibles, es decir, la mitad cuenta con altas concentraciones de pobreza, en San Salvador Cuauhtenco una de las tres disponibles, en Santa Ana Tlacotenco dos de las tres, esto es, más de la mitad del área de residencia de este poblado corresponde con una situación de altas concentraciones de pobreza y por último, La única AGEB de San Lorenzo Tlacoyucan que cuenta con un grado de muy alta concentración de pobreza. Con ello, ahora se contabilizan nueve poblados de los cuales siete de ellos cuentan con ZCP en situación de muy alta concentración de pobreza, de hecho, en la mayor parte de los poblados el nivel de alta concentración de la pobreza se localiza en menos del cincuenta por ciento de las AGEB que contienen, con la excepción de los dos casos mencionadas arriba. Cabe destacar que los poblados que presentan ZCP en el 2000 que no tenían en 1990 son: San Antonio Tecomitl, San Pedro Actopan, San Salvador Cuauhtenco, lo cual se debe a dos circunstancias: la división de las AGEB permitió la desagregación de áreas con menor nivel de pobreza que se encontraban conjuntamente con áreas de muy alta concentración de la pobreza y/o el nivel de pobreza se incrementó en estas zonas, en este caso se debió principalmente a un incremento en el número de viviendas en condiciones precarias y a un aumento en la proporción de individuos con bajos ingresos.
Asimismo, la localización de estas ZCP no permite del todo establecer regiones puesto que la mayor parte de los casos las ZCP están dispersas a lo largo del territorio, lo cual ocurre aún al interior de los poblados, lo que si es constante es la región al suroriente de Milpa Alta; en el poblado de Santa Ana Tlacotenco, en algunos casos al particionarse las AGEB permitieron observar en qué zonas existían altas concentraciones de pobreza como es el caso de Villa Milpa Alta, cuya extensión de los territorios con muy altas concentraciones de pobreza disminuyeron, la otra concentración corresponde con la división en cuatro secciones del poblado de San Pedro Actopan, localizado al centro norte de la delegación.

Una vez establecidas las zonas de atención prioritaria cuya concentración de pobreza es mucho mayor que en las otras AGEB, es necesario establecer su situación actual con información del 2010, con la finalidad de mostrar sincrónicamente a nivel manzana cuál es la condición diferencial de pobreza al interior de la delegación Milpa Alta.
Pero antes de ello, cabe destacar la inclusión de algunos comentarios esgrimidos por los habitantes de la delegación en cuanto a sus intereses vinculados con la pobreza.8 En primer instancia el 81% no reconocen ser pobres a pesar de que según la evaluación material de su condición refleja que si son pobres, así la mayor parte de ellos, el 76% del total consideraron que su primer interés, de una lista de estos, es no ser pobre, es decir, la mayor parte de la población pobre de Milpa Alta que no se considera pobre es su interés primordial no ser pobre, esto se convierte en un argumento circular que llevó a la pregunta sobre que consideraban como una situación de pobreza ante la cual la mayoría respondió que "es pobre aquella persona que no tiene que comer ni techo donde dormir" -esta respuesta es compatible con otra dos encuestas aplicadas en la zona únicamente a las mujeres-, cabe destacar que los otros intereses principales de la muestra corresponden con el hecho de que les interesa contar con un empleo 52% y mantener a su familia unida 48% respectivamente [se podían seleccionar tres intereses]. Así, de no lograr sus principales intereses los hombres y las mujeres de Milpa Alta serán pobres vía intereses, como lo constata el hecho de que no es de su interés ser pobres pero en realidad lo son, lo cual eleva su nivel de pobreza al no lograr este interés primordial.
V. La pobreza en Milpa Alta en ZCP: situación actual 2010
La situación de la pobreza en el 2000 (véanse cuadros 4 y 5) en términos de la proporción de ZCP era de 11 respecto de 31 AGEB identificables, y para el 2010 será del orden de 8 respecto de 31 AGEB identificables: una reducción esperada del 9.7%.
Asimismo, se redujo el número de poblados que cuentan con al menos una ZCP, al pasar de 7 de 9 en el 2000 a 5 de 9 para el 2010. Donde los poblados y número de ZCP para cada uno de ellos corresponden con los siguientes datos (véase cuadro 5): En Villa Milpa Alta se localizan cuatro ZCP lo que significa un incremento de una de ellas en particular la AGEB 030-8, el siguiente poblado es San Antonio Tecomitl con la ZCP que desde 2000 se registró como de atención prioritaria, lo cual indica que en esta AGEB las condiciones de vida permanecen con un alto grado de precariedad, el tercer poblado corresponde a San Pedro Actopan donde ocurrirán dos transformaciones importantes una la constancia de una zona de atención ya considerada en el 2000 y la otra, la reducción de la pobreza de la AGEB 045-4 a un nivel de ya no prioritaria pero que sin duda continua conteniendo residentes pobres, por otra parte, el pueblo de San Lorenzo Tlacoyucan deja de ser ZCP, por último, el poblado de San Salvador Cuauhtenco donde una AGEB se mantiene como ZCP y la otra aparece con una merma en las condiciones de vida de sus residentes, esto al pasar la AGEB 034-6 de no ser prioritaria a ser ZCP.
Esta última circunstancia refiere, a que si bien en muchas de las AGEB ocurre una baja en el nivel de pobreza; ello no significa que estas AGEB correspondan a situaciones de baja pobreza al compararlas con las AGEB del resto de delegaciones del DF, es por ello que se hace indispensable la orientación de una planeación que conduzca directamente a que en todas las AGEB ZCP la pobreza disminuya lo suficiente como para posteriormente mermar la dinámica de la pobreza con mayor amplitud.

La distribución de las ocho ZCP en el espacio (véase plano 6) da muestra de que tres son puntuales y las otras cinco forman dos regiones: las puntuales corresponden con los poblados de San Antonio Tecomitl ubicada al oriente de la delegación, una ZCP (033-1) de Villa Milpa Alta y la única ZCP de San Pedro Actopan ubicado al centro de la delegación junto a Villa Milpa Alta.
Por otra parte las ZCP que conforman dos regiones son las dos que se localizan en el poblado de San Salvador Cuauhtenco al occidente de la delegación y tres ZCP que se localizan en la zona norte de Villa Milpa Alta.

Por lo antes expuesto, se plantea la posibilidad de agregar el análisis por manzanas que corresponde con las mediciones del Gobierno del DF (GDF) para la delegación Milpa Alta.
VI. Visión sincrónica espacial de la pobreza en la delegación Milpa Alta por manzanas
Parte significativa del análisis de las condiciones de pobreza en Milpa Alta por manzanas corresponde con la visualización de los contenidos por manzanas a nivel del DF. Así, primero se hace un acercamiento a las condiciones estipuladas en el DF para posteriormente concentrarse espacialmente en la delegación de estudio.
En el DF la distribución por manzanas está determinada por las cantidades y porcentajes de estas vinculadas a cinco niveles de pobreza: muy alta pobreza, alta pobreza, media pobreza, baja pobreza y muy baja pobreza. En particular se considera en este escrito que las condiciones de individuos pobres que residen en las manzanas del DF corresponden con las sumas porcentuales de muy alta, alta y media pobreza. Claro está que existen algunas manzanas que se detallaron como no disponibles y esto puede hacer que la suma porcentual de pobres y no pobres no sume el cien por ciento (véanse cuadros 6 y 7).
Lo primero que se observa es que dependiendo del tamaño de la población en la delegación existe una correspondencia directa con el número de manzanas, por ende, las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A Madero que son las más pobladas del DF, presentan un mayor número de manzanas. Es por ello, que de las 61106 manzanas el 35.2% correspondan con estas delegaciones; es decir, más de un tercio de las manzanas se ubican aquí, ello implica que la suerte que corran estas delegaciones signará en gran medida la evolución de la pobreza en el DF.
En este sentido una mejor aproximación al dilema espacial en el DF se logra con los porcentajes emanados por cada una de las delegaciones en cada uno de los niveles de pobreza (véanse cuadros 6 y 7). Cabe destacar que en todas y cada una de las delegaciones existen manzanas con todos y cada uno de los niveles de pobreza indicados. La diferencia la hacen los porcentajes mayores al 50% y las condicionantes agregadas de pobreza y no pobreza.
Así, en las delegaciones con mayor grado de no pobreza se ubican: Azcapotzalco con prácticamente el 50% de manzanas, Coyoacán con el 71.7% de manzanas no pobres, Benito Juárez con el 92.8% de manzanas; siendo esta la delegación con un mayor porcentaje de manzanas no pobres de todo el DF, Cuahutémoc con el 55.3% de manzanas, Miguel Hidalgo con el 66.7%. Es decir, cinco delegaciones cuentan con mayores porcentajes de manzanas no pobres lo cual corresponde con el 31.3% de la delegaciones del DF, que es menos a un tercio y que no cuenta con las dos delegaciones con mayor número de pobladores.
En el otro caso tenemos a las delegaciones con mayor porcentaje de manzanas con población en situación de pobreza, es decir, el 68.7% de las delegaciones del DF. La primera de ellas es Cuajimalpa con 66.2% de manzanas pobres, Gustavo A Madero 62% de manzanas con pobladores en pobreza, siendo una de las delegaciones junto con Iztapalapa la de mayor población, se puede inferir que esto marcará definitivamente el sentido de hacia donde se inclina la condición de pobreza o no en el DF.
Las siguientes delegaciones con manzanas con pobladores pobres son las siguientes: Iztacalco 61.4%, Iztapalapa 70.6%, La Magdalena Contreras con 67.1%, Álvaro Obregón con 62.9%, Tláhuac 74.2%, Tlalpan 52.8%, Xochimilco 71.8%, Venustiano Carranza con 54.5% y la delegación específica de nuestro estudio Milpa Alta con 91.1% de manzanas con pobladores en situación de pobreza, cabe destacar dos cosas: la primera, la delegación es la que cuenta con el mayor porcentaje propio de manzanas en situación de pobreza y la segunda, en esta delegación también existen asentamientos con población en muy baja pobreza; los cuales corresponden con el 0.12%. En este caso en el DF existe un 54.1% de manzanas con población en situación de pobreza y un 37.6% en situación de no pobreza.


Las manzanas con mayor nivel de pobreza corresponden con las áreas periféricas de cada poblado, tomando en consideración que esta evaluación corresponde con los pueblos conurbados y por ende, con las localidades urbanas, es decir, se excluye los asentamientos irregulares. Sin embargo, bien puede argumentarse que las zonas periféricas de los pueblos conurbados se conectan espacialmente con los asentamientos irregulares.
Por otra parte las zonas céntricas cuentan con menores niveles de pobreza proliferando la condición de pobreza media, y sólo en algunos pequeños espacios se ubican asentamientos que cuentan con niveles de no pobreza, que son los correspondientes a baja y muy baja pobreza. En este sentido el patrón para los pueblos conurbados corresponde con el hecho de que conforme nos acercamos al centro de estos los niveles de pobreza disminuyen y conforme nos alejamos los niveles de pobreza aumentan, es decir, existe una relación directa entre el desplazamiento del centro de los pueblos conurbados a la periferia de los mismos con el aumento de los niveles de pobreza.
VII. Conclusiones
La insatisfacción de necesidades e intereses reconocidos como esenciales para la vida intersubjetivamente, conduce indudablemente a que tanto mujeres como hombres se encuentren en una situación de pobreza, si bien una parte de ellos cuentan con un número significativo de elementos favorables para no encontrase en una situación de pobreza, es la mayoría la que no se ubica en estas condiciones favorables.
La delegación Milpa Alta registró entre 1990-2000 el nivel más alto de pobreza y a su interior se refleja en el hecho de que todos los poblados contienen AGEB con índices de pobreza altos, esto es, no existe una sola AGEB que no tenga una mayor proporción de pobres respecto de los no pobres, ello, indica el grado de deterioro de la vida en la delegación o por lo menos de la vida material.
Ahora, la identificación, al interior de la delegación Milpa Alta, de las zonas de mayor concentración de la pobreza conduce, en una primera fase, al establecimiento de mecanismos para la búsqueda de homogeneización del nivel de pobreza al mínimo probable, para que en una segunda fase, sea posible la reducción de la pobreza en toda la delegación, es decir, reducir primero la pobreza en las Zonas de Atención Prioritaria (ZCP), para posteriormente erradicarla, en la medida de lo posible, de la delegación.
Para la reducción de la pobreza en las ZCP es necesario apuntar a tres líneas estratégicas que se transformen en acciones concretas, las cuales corresponden con la educación y las otras dos se vinculan a las condiciones de la vivienda, tanto materiales como en cuestión de infraestructura.
De esto, destaca la situación imperante en el 2010 para las ZCP donde sólo 5 de los 9 poblados contienen en su interior AGEB (Área Geo-Estadística Básica) con la designación de ZCP, y que de ser atendidas antes que cualquier otra zona en el mediano plazo reducirán considerablemente sus niveles de pobreza. Cabe destacar que en algunas AGEB han mejorado las condiciones de vida de la población, sin que por ello dejen de ser pobres, sin embargo, del 2000 al 2010 se observa una reducción de la pobreza general al reducirse el número de ZCP.
La situación de pobreza imperante en la delegación Milpa Alta refuerza la idea de que cada vez que alguien se asiente en este territorio su probabilidad de ser pobres es muy alta, aumentando la probabilidad para aquellos que residen en las ZCP. Ahora bien, el análisis por manzanas indica dos cuestiones importantes: la primera, la población con mayores niveles de pobreza dentro de las ZCP se ubica en las periferias de los pueblos conurbados y cercanas a los asentamientos irregulares y la segunda, existe un patrón importante de visualización donde cada vez que uno se aleja del centro de cada pueblo conurbado encontrará que en general las periferias en la delegación Milpa Alta corresponden con los niveles más altos de pobreza y que conforme uno se acerca al centro de estos pueblos conurbados el nivel de pobreza desciende de muy alto y alto hasta llegar en un pequeño porcentaje a ser de muy bajo nivel de pobreza.
Lamentablemente una estrella del firmamento dejó de iluminar, dedicamos el presente artículo a nuestro amigo Antonio Cárdenas Almagro, quien con ferviente entereza creía que tanto la historia como la economía son imprescindibles en el conocimiento profundo de las ciudades.
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Notas