Espacios sociales a debate

La amistad: Significados y entramados en un grupo de adolescentes

Friendship: Meanings and Entanglements in a Group of Adolescents

José María Nava Preciado
Universidad de Guadalajara, Mexico
Alejandro César Antonio Luna Bernal
Universidad de Guadalajara, Mexico

La amistad: Significados y entramados en un grupo de adolescentes

Intersticios sociales, no. 28, 00003, 2024

El Colegio de Jalisco A.C.

Received: 29 May 2023

Accepted: 28 August 2024

Resumen: En este trabajo se muestran una serie de reflexiones sobre los significados de la amistad en varios grupos de adolescentes, etapa en la que se empiezan a forjar relaciones amistosas, pues se descubre su importancia en la vida tanto por lo grato de su compañía como por los retos que representan. El objetivo es explorar la trama de significados que gravita en los(as) adolescentes cuando hablan de los amigos, qué importancia les conceden y qué desafíos implican para ellos a partir de sus vivencias concretas. Para discutir este asunto y conocer sus sentidos y valoraciones, el anclaje teórico se fundamenta en una perspectiva filosófica sobre el tema. El estudio es de carácter cualitativo. Para recuperar la información se aplicó la técnica del grupo de discusión; se organizaron siete de ellos en, a su vez, siete preparatorias de la Universidad de Guadalajara ubicadas en la periferia de los municipios de Guadalajara y Zapopan. A partir de las reflexiones y experiencias de los grupos de adolescentes, los resultados mostraron 1) que la amistad era parte del ethos de su vida y que era algo deseable porque les procuraba, en términos reales y simbólicos, una vida más dichosa; 2) que tener un amigo verdadero era tener el don de contar con alguien con quien, de manera libre, se establecía un vínculo afectivo leal y desinteresado; 3) además de que vivían experiencias gratificantes y le encontraban sentido a muchas de las cosas con las cuales trataban en el mundo, lo cual les ayudaba a configurar su carácter moral.

Palabras clave: Amistad, adolescencia, relaciones afectivas, ethos.

Abstract: This paper shows a series of reflections on the meanings of friendship in a group of adolescents. In adolescence, friendly relationships begin to be forged, when they discover the importance of the friend in their lives, equally for the pleasure of their company and for the challenges they represent. Thus, the objective of this study is to explore the entanglements of meanings that gravitate in adolescents when they talk about their friends, what importance they attach to it and what challenges friendship represents for them. To discuss this matter, and to know its meanings and evaluations, the art of deliberation was put into play with seven discussion groups in preparatory schools of the University of Guadalajara, Mexico. The intention is not to make a speculative dissertation about friendship, but the aim is focused on knowing how, according to their experiences, it translates into concrete experiences, which are shaping their conceptions about it. From their reflections we find: 1) that friendship is part of the ethos of their lives and is something desirable because it provides them, in real and symbolic terms, a happier life; 2) that having a true friend is having the gift of counting on someone, with whom a loyal and disinterested affective bond is freely established; 3) In addition to having rewarding experiences with friends, finding meaning in many of the things that they deal with in the world, and helps them shape their moral character.

Keywords: Friendship, adolescence, affective relationships, ethos.

Introducción

De manera sabia, Aristóteles1 arguye la tesis de que no se puede vivir sin amigos, porque forman parte de la vida de toda persona, i.e., no importa la condición social, el género y, con sus matices, la edad. Esta sentencia aristotélica nos hace comprender cuán importante es la presencia de un amigo en nuestra existencia a pesar de las diferencias que tengamos con él. Como esgrime Alberoni, la afinidad nos hace descubrir que el amigo no tiene los mismos deseos que uno, que somos diferentes, pero al mismo tiempo, que nos entendemos, nos complementamos: “El encuentro es recorrer juntos un tramo del camino hacia la propia identidad, hacia el descubrimiento de lo que es más importante para cada uno”.2

Dada su relevancia, la amistad es tema y objeto de estudio en las humanidades, pero particularmente es en la filosofía donde se ha estudiado como una vivencia universal. Una mirada a la historia del pensamiento filosófico nos muestra que la amistad siempre ha estado ligada a esta disciplina.3 Su estudio presenta particularidades en cada filósofo, de acuerdo con la época y sus experiencias. Por ejemplo, para Aristóteles la amistad par excellence se configura en ese pequeño mundo -el que vivimos-, en el cual se comparten las cosas comunes.4 En el mismo sentido, en el estoicismo destaca la figura de Cicerón, quien es uno de los filósofos que piensa con mayor precisión y amplitud la práctica amistosa y la amistad personal, al decir de Pizzolato.5 La amistad, sostiene Cicerón, se cultiva poco a poco, haciendo que en el trato cotidiano surjan “costumbres semejantes”, fuente de la verdadera amistad, pues a medida que los amigos se frecuentan, se consolidan los lazos afectivos, que no pueden estar sujetos a ninguna utilidad. Resalta de su pensamiento la idea de que el encuentro con un amigo de verdad puede darse en cualquier lugar y en todos los momentos de nuestra existencia: “[…] donde te gires, la verás a mano, de ningún lugar queda excluida, nunca llega a deshoras, ni resulta irritante […]”.6

En Montaigne,7 la reflexión ya gravita explícitamente sobre la idea de la amistad perfecta. Para él, este tipo de amistad es única, pues se dirige a una sola persona, quien recibe la confianza depositada y responde de igual manera, cosa imposible de hacer con los amigos de ocasión. Frente a la amistad verdadera, que es un fin en sí misma, tendríamos entonces un tipo de amistad que sirve como medio para otros fines; este tipo de amistad es concebida por Montaigne como “imperfecta”. En la amistad perfecta se proyecta lo más profundo de nuestra condición de personas: “Porque es fácil encontrar hombres convenientes para una relación superficial, pero en esta, en la cual se negocia desde lo más profundo del corazón, que no reserva nada, es necesario que todos los motivos sean perfectamente claros y seguros”.8 Para el filósofo francés, tal y como lo analiza Muñoz,9 la amistad íntima no puede ser interesada ni compartida con muchos, porque entonces no sería una verdadera amistad.

Por su parte, Kant nos habla de un tipo de amistad que, de acuerdo con Rivadulla, es el ideal de una amistad perfecta, porque es al mismo tiempo un deber y porque sus principios son el respeto y el amor entre las personas: “[…] lo llamativo de la amistad, es que ambos, el amor y el respeto, aparecen insertos en una relación de igualdad”.10 Entre los filósofos actuales, Agamben11 ha reflexionado sobre el tema. Para este filósofo, el don de la amistad implica la reafirmación de nuestro propio existir a partir de las relaciones que día a día se cultivan entre los amigos y de los aprendizajes que surgen en el dar y el recibir desinteresados.

Sin duda, las reflexiones sobre la amistad no son exclusivas de la filosofía; podemos afirmar inclusive que, actualmente, no lo son de un ámbito determinado. Así, más allá de las ciencias, el tema es materia central del campo del arte. La amistad es agenda en la producción cinematográfica, en la que se presentan percepciones interesantes que no podemos soslayar. A manera de ejemplo citamos tres filmes: Perfume de Violetas (México), Uptown Girls (eua) y Three Idiots (India). En estas películas se explora el ideal de una amistad verdadera mediante la creación de un vínculo horizontal entre los protagonistas, quienes encuentran en la solidaridad una forma de enfrentar los avatares del mundo. Cada filme -desde luego, con su propia trama- muestra la fuerza de una relación amistosa excepcional.

La amistad ocupa un lugar especial también en la literatura. Recuperemos, por ejemplo, un verso de García Hamilton en el poema “La cuesta de la vida”: “Si un día el camino/ que venía liviano/ Se te vuelve oscuro, y encima empinado/ Busca a tus amigos, tómales sus manos/Apóyate en ellos, para repecharlo”.12 De igual manera, Neruda en ‘Algunas amistades son eternas’ dice: “En los momentos difíciles, tristes/ y de gran confusión/ si te alejas/ tu amistad eterna te sigue”.13 De Oscar Wilde14 podemos recuperar el cuento “El amigo fiel”, en el que el autor denuncia la amistad movida por el interés de uno de los protagonistas y resalta la amistad sincera del otro personaje. Recientemente, en su obra Los años de peregrinación del chico sin color, Mukarami15 indaga la fuerza de una verdadera amistad en un grupo de cinco adolescentes, y narra el dolor que experimenta el protagonista cuando, de manera repentina y sin ninguna razón, sus cuatro amigos le comunican su deseo de no volverlo a ver. Como puede verificarse, los análisis en las ciencias humanas, cada una a partir de su propia trama argumentativa, coinciden en la relevancia de la amistad como algo incanjeable en nuestra existencia.

Por otro lado, si aceptamos como particularmente importante acudir a la filosofía para pensar nuestra realidad, también es cierto que hay que escuchar a las personas en la actualidad para constatar el peso que tienen en nuestra existencia relaciones tan vitales como la amistad. Específicamente, nuestro interés por analizar el tópico se focaliza en los(as) adolescentes porque sus experiencias pueden aportar mucho para sopesar su significado en la vida cotidiana. En la amistad adolescente se cultiva el diálogo arriesgado, porque entre amigos se cuentan de todo, pero junto a ese riesgo está la ganancia, porque de su relación siempre surge el consejo atinado que se formula con palabras sabias y sencillas. Indudablemente, a esta edad es cuando se empiezan a descubrir a quienes más adelante serán los amigos entrañables. Mallet16 nos comparte que ya Rousseau explicaba que en la adolescencia se empiezan a fraguar, entre muchas otras, las relaciones de amistad.

En este orden de ideas, es necesario precisar que el proceso identitario en un adolescente se ve reforzado por el trato con los(as) amigos, pues la camaradería entre pares les ayuda a reconocer que algo tienen en común y, al mismo tiempo, que son diferentes. Aries refuerza esta idea al sostener que la amistad en la adolescencia “representa el primer descubrimiento de ‘la otra persona’, y en tal concepto, puede desempeñar un papel crucial en la caracterización de la identidad personal”.17 De este modo, nos parece relevante indagar la trama de significados que gravita en los(as) adolescentes cuando hablan de los amigos y las amigas, qué énfasis le conceden, por qué se preocupan por ellos y qué desafíos representa la amistad para un joven de esta edad. Además, positivamente, en el pentagrama de su vida, los(as) adolescentes escriben notas relacionadas con sus vivencias amistosas al forjar sus primeras relaciones afectivas.

El supuesto del que partimos para deliberar sobre el tema con ellos(as) es el siguiente: los(as) adolescentes, a pesar de su corta edad, cuentan con experiencias amistosas, y en la práctica, están ya aprendiendo a valorar el profundo significado de la amistad. Por eso, es pertinente deliberar con ellos sobre el tema, para esclarecer algunos de sus fundamentos, justo en estos momentos en que están en la búsqueda de modelos éticos a los cuales asirse. ¿Qué significados le brindan los(as) adolescentes a la amistad? ¿Qué tramas construyen alrededor de ella? Estas son las preguntas que orientan este trabajo y las que no pueden responderse in abstracto; de ahí la importancia de dialogar con los(as) jóvenes, para que a partir de sus vivencias ordinarias, podamos encontrar posibles respuestas. Así, el objetivo del presente escrito es trazar, de manera exploratoria, una línea de análisis sobre los sentidos y significados que un grupo de adolescentes le otorgan a la amistad de acuerdo con sus experiencias amistosas, y justificar, a partir de sus juicios, por qué es una virtud que amerita ser cultivada.

Se podría cuestionar la relevancia de examinar el tema de la amistad en nuestro tiempo. Frente a esta interrogante, argumentamos que la amistad es una virtud tan cardinal como asunto humano que su reflexión debe cultivarse de forma permanente, aún más en estos momentos, donde inmersos en una enorme marea de información que viaja a grandes velocidades, pareciera que hemos dado la espalda al discernimiento de aquellos tópicos que nos convocan a una actuación virtuosa. ¿Por qué pareciera eso? Por la violencia, por la descomposición del tejido social, por el uso irracional de la tecnología, entre otras cosas. Así, es razonable deliberar sobre la amistad, porque nunca es una cuestión suficientemente discutida; por el contrario, los asuntos virtuosos deben revisarse persistentemente a la luz de nuestros problemas actuales. Aunado a lo anterior, enfatizamos que los asuntos humanos no deben ser reducidos a un análisis meramente teórico; dada su importancia, deben ser discutidos con las personas, ya que, entre otras cosas, son deliberaciones que permiten dignificar nuestros juicios acerca de los demás.

Debe aclararse que el presente escrito es solo un breve acercamiento al tema, por lo que deja muchos puntos sin atender; por esa razón, los resultados de algunas de las deliberaciones sostenidas con los(as) adolescentes se muestran de manera fragmentaria, debido a nuestro interés, quizás no del todo consciente, en profundizar en algún tópico más que en otro. Más allá de estas limitaciones, se busca que esta aproximación nos brinde elementos sobre la relevancia de seguir reflexionando en torno a la amistad con nuestros adolescentes.

Una breve incursión teórica a la amistad

Hablar de amigos es hablar de otros, esos con quienes compartimos gustos, emociones, goces, preferencias y metas que, con el paso del tiempo, profundizan los vínculos afectivos. Estas ideas son habituales en el discurso y en el mundo cotidiano de muchos de nosotros, tal y como lo sostiene Agamben.18 Sin embargo, a pesar de ser ampliamente sostenidas por la mayoría de los seres humanos y de que, en consecuencia, parecen ser producto de la doxa, la amistad (philía) tiene un profundo significado, dado su peso moral en nuestra existencia. Es por eso que resulta razonable meditar y cuestionarse, de manera continuada, sobre sus implicaciones en la vida humana. El amigo es partícipe de muchos de nuestros placeres, pero también de “[…] los secretos funestos y, asimismo, los más terribles miedos […]”,19 porque siempre está atento a escucharnos y darnos palabras de aliento y de solidaridad. Es común pensar que el amigo nos comprende, y cuando juzga, lo hace para hacernos descubrir perspectivas diferentes sobre las cosas y nuestro andar por el mundo; es decir, su consejo no nos agravia. Asimismo, si al amigo le llega la pena, estamos ahí para darle una palmada en la espalda; si recibe alegría, estamos con él para reír juntos: “El amigo es aquel que cada vez nos hace entrever la meta y anda con nosotros un tramo del camino”.20

Sin embargo, ¿existen tiempos especiales para cultivar la amistad? Hemos de señalar, intentando responder a esta quaestio, que es una virtud que se despliega todos los días: no existe una fecha especial para practicarla. Es en los encuentros ordinarios y llanos en los que se presenta la oportunidad de platicar de todo y de nada, donde los amigos improvisan los temas proporcionados por el diario vivir, enmarcados en la afinidad. Por ejemplo, se pueden abordar las dificultades en el trabajo, pero también los gustos de los hijos, si se tiene un problema de salud, i.e., sobre aquello que las circunstancias van configurando. Los amigos jóvenes también se confían sus intimidades. Quizás ellos no platiquen sobre el trabajo, pero sí de la escuela, sus enamoramientos y aquello que le da sentido a sus vidas. Se abren entre ellos y disfrutan de su presencia. Conversan acerca de lo mundano. Quizás en esto radique el gozo del encuentro, pues no deciden sobre qué dialogarán previamente. Los temas son espontáneos, del mismo modo que en los adultos.

El diálogo entre los amigos no se prepara de antemano, sino que construye conforme surge la necesidad de hablar sobre algún tema. También, queda implícito que la amistad es auténtica y libre, que no se esconde bajo ningún disfraz, pues su propia naturaleza hace que esto sea imposible. La amistad no requiere justificación.21 Los amigos se muestran tal cual son, tal como piensan, y ahí radica, precisamente, la fuerza de su autenticidad, pues no requiere de simulaciones ni de disimulos. Ciertamente, este es uno de los principios de la amistad. Como dice Blanchot,22 son dos desconocidos que se aceptan el uno al otro. Además, los verdaderos amigos también lo son por lo que no hacen;23 es decir, en la philía no se desea el mal, no se engaña, no se procura el dolor; al contrario, el amigo nos acompaña en el viaje de la vida y se convierte en un remanso ante la desdicha, “pues la amistad hace también que una buena racha resulte más brillante y que, en cambio, las malas rachas sean más ligeras, al repartirlas y dividirlas”.24

Como ya lo señalamos, el significado de la amistad es hondamente tratado en la tradición filosófica occidental. Podemos retroceder para analizar el tema en filósofos como Platón, Aristóteles, Cicerón, Kant… Aunque el itinerario de análisis sea distinto en cada uno de ellos, se demuestra que el asunto guarda un profundo interés en el campo de la filosofía, dada su universalidad. Por ejemplo, en el diálogo Lisis, Platón25 argumenta ante sus interlocutores que los amigos se buscan porque A descubre que B tiene aquello que él no tiene, y B tiene aquello que A no posee; es decir, uno y otro desean aquello de lo que carecen y que solo la amistad puede satisfacer. Por su parte, Aristóteles, dentro de su Ética Nicomáquea, califica la amistad, junto con otras, como una virtud cardinal en la vida del ser humano. El estagirita afirma que ninguna persona puede enfrentar los infortunios del destino sin amigos; luego, esta es algo necesario en la vida de cualquier persona. “Sin amigos nadie escogería vivir, aunque tuviese los bienes restantes”.26 Para Aristóteles, las personas pueden gozar de los bienes materiales al alcance, pero si nos falta el amigo, la vida no puede ser totalmente dichosa.

Indudablemente, si se carece de amigos con quienes compartir las cosas de la vida, se carece de una existencia afortunada. Por su parte, Cicerón27 predica que uno de los dones más grandes de la naturaleza es tener un amigo con quién platicar de todo, de alegrías y afecciones. Con el amigo se habla como si uno se dirigiera a sí mismo, como lo afirma también Séneca.28 Así, su apoyo es incondicional, auténtico, y está envuelto en los ropajes de la fidelidad. “Más nada hay fingido en la amistad, nada se disimula y todo cuanto hay en ella es auténtico y voluntario”.29 Nuevamente siguiendo a Cicerón, los amigos no solo son personas en quienes se confía, también son en quienes encontramos apoyo cuando la vida nos pone en aprietos. Difícil será la vida de una persona que, teniendo una pena, no pueda compartirla con nadie. Por su parte, para Kant30 la amistad es un lazo que propician dos amigos y que por sus características no puede surgir con todos aquellos con los que estamos relacionados.

Como se observa, en este rápido recorrido, para los antiguos filósofos la amistad se concebía como una práctica de vida.31 Recientemente, el tema ha sobrevivido en algunos filósofos y sociólogos como Derrida,32 Giddens,33 Alberoni,34 Sennett,35 Bauman36 y Agamben37, entre otros. Sus análisis se hacen en el marco de las experiencias del mundo social a lo largo del siglo XX, por considerarse un asunto capital en la vida, en la construcción de comunidad. Si nos preguntamos cuál es el parentesco de estas aproximaciones, podemos señalar que, con sus matices, la amistad es vista como un ingrediente fundamental en la vida de todos nosotros y que está a nuestro alcance si es que la queremos cultivar. Para Frei,38 el acercamiento que se ha realizado al tema a lo largo de la historia demuestra que, más que una idea, es una experiencia útil para iluminar la vida de los hombres. Así, se vuelve necesario seguir dilucidando sus fundamentos, sentidos y significados en los tiempos actuales, sobre todo por su profundo alcance universal, tanto en la vida personal como en la social.

Parece sensato analizar la amistad desde diferentes miradas reflexivas, pues resulta difícil abordar sus fundamentos solo desde una. Por esta razón, en este trabajo hemos intentado, de manera sucinta, presentar este cruce de ideas como marco de referencia para darle sustento al estudio. Por otro lado, debemos resaltar que, a pesar de ser una temática relevante en la vida de las personas, como lo hemos palpado en las incursiones teóricas expuestas en los renglones previos, al hacer un recorrido de la literatura actual puede sugerirse que hay ausencia de trabajos sobre la amistad y su relación con los(as) adolescentes siguiendo una línea filosófica. Existen estudios empíricos orientados en aspectos psicoafectivos, como los de Hueche, Lagos, Ríos, Silva y Alarcón-Espinoza,39 el de Rodríguez;40 asimismo, otros relacionados con la importancia de los amigos en conductas desviadas, como Moreira, Sánchez y Mirón.41 También, hay trabajos como los de Galbava, Machackova y Dedkova,42 que analizan cómo las redes sociales influyen en conductas emocionales negativas en las interacciones de los jóvenes. Algunos, como el María de la Villa Moral,43 investigan qué tanto contribuye a la construcción de sus identidades, y otros, como los de Bohórquez López y Rodríguez-Cárdenas44, exploran cómo favorecen dichas relaciones. Estas investigaciones se hacen, como ya se reiteró, desde una mirada psicológica.

Rúbrica metodológica

Es menester señalar que, dadas las pretensiones del trabajo, debemos referir el itinerario de carácter metodológico seguido en la investigación, con el fin de esclarecer con quién, a partir de qué y cómo hicimos la tarea. Ello no implica que las reflexiones y resultados mostrados más adelante tengan la pretensión de ser un patrón general aplicable en otros contextos y otros grupos de adolescentes. Como hemos asentado, al ser un estudio cualitativo, predomina el interés por mostrar los sentidos45 y significados en los(as) participantes, por focalizar sus experiencias y sus valoraciones alrededor de un tema por demás un tanto escurridizo: la amistad. No se trata de medir; el asunto en cuestión es poner en juego el arte de la deliberación, planteada por Aristóteles, para poder discutir este asunto que si bien guarda un interés fundamental en muchos pensadores, es importante explorar cómo se traduce en situaciones concretas, en las experiencias y vivencias de un grupo específico de adolescentes. Sin embargo, de este interés no se sigue que vayamos a prescindir de los marcos analíticos; por el contrario, la pesquisa consiste en ir de la mano de los datos a la interpretación y viceversa, tal como se infiere de las recomendaciones de Hernández, Fernández y Baptista46 y de Strauss y Corbin.47 ¿Qué alcance tiene este trabajo? Brevemente, recuperando los planteamientos de Yuni y Urbano,48 es un estudio de carácter exploratorio por la sencilla razón de que intentamos hacer un primer acercamiento al tema desde las deliberaciones de los(as) adolescentes.

Sujetos

Los(as) adolescentes constituyen un grupo de interés para explorar el sentido de la amistad, pues partimos de suponer que es una virtud que los educa e influye de manera positiva en la conformación de su carácter e identidad. Además, en ese momento de sus trayectorias vitales es cuando descubren el significado de tener amigos con los cuales se comparte una serie de experiencias y emociones que la edad les aguarda. Dialogamos con ellos(as) en la escuela porque es el espacio de socialización por excelencia. Ahí comparten ideas, conviven, voltean a verse a sí mismos y a sus compañeros, se ríen y en ocasiones lloran; se dan los encuentros y desencuentros propios de su edad, se platican sus gustos y, fundamentalmente, se descubren unos a otros. Es, incuestionablemente, un espacio adecuado para cultivar la amistad.

Bajo las anteriores premisas, el trabajo de campo se realizó con estudiantes que cursaban el primer semestre en siete escuelas preparatorias de la Universidad de Guadalajara, ubicadas en la periferia de los municipios de Guadalajara y Zapopan. Es decir, eran adolescentes urbanos. Empero, la ubicación de las escuelas ya nos habla de las zonas en las que habitan estos jóvenes y de sus condiciones socioeconómicas, pues la gran mayoría, a decir de los directores de los planteles, tienen su domicilio próximo a la escuela. Debemos aclarar que el abordaje del tema con los(as) adolescentes se hace desde los significados de la amistad en las relaciones ordinarias, quizá del sentido común, y no desde de sus implicaciones como perspectiva política o para cultivar una moral elevada, tal y como lo manejaron nuestros filósofos antiguos.49

Técnica de recolección de datos

Con base en la naturaleza de nuestro estudio y considerando el objetivo de poner en práctica el arte de la deliberación con los(as) adolescentes, se eligió el grupo de discusión como un dispositivo metodológico apropiado para recuperar sus juicios, valoraciones y reflexiones sobre la amistad. ¿Por cuáles razones? Entre otras cosas, porque posibilita la construcción de un discurso-texto que ordena el sentido social de un tema concreto.50 Como se constata, en esta técnica tomar la palabra ocupa un lugar central en la configuración del sentido de la realidad. Para llevar a cabo los grupos de trabajo y de acuerdo con la propuesta de Domínguez y Dávila,51 se elaboró previamente un guion conversacional para las entrevistas.

Los siete grupos de discusión estuvieron integrados por cuatro mujeres y cuatro hombres de 15 años. Se dejó a criterio de la autoridad de cada escuela la elección de los(as) participantes, pero se solicitó que el alumnado estuviera cursando el primer semestre. De este modo, de acuerdo con los postulados de la investigación, los criterios relevantes para la conformación de los grupos de trabajo fueron la edad y el ciclo escolar. Como parte de la responsabilidad ética de la investigación, los directivos de los planteles fueron informados sobre la ausencia de riesgos durante el desarrollo de las charlas. Ya en las aulas, se hizo saber a los jóvenes los propósitos del estudio y la confidencialidad de la información; asimismo, se solicitó su autorización para grabar las sesiones. De igual manera, se les informó sobre la procedencia laboral de los investigadores. El tiempo que invertimos con los grupos de trabajo osciló entre 1:15 y 1:30 horas. Las tareas de campo se llevaron a cabo durante octubre y noviembre del 2021, y de manera paralela, en esas fechas, se llevó a cabo la transcripción del material.

Estrategia de análisis de los datos

Un primer elemento que tomamos en cuenta para realizar la tarea interpretativa en este trabajo, siguiendo la propuesta de Gibbs,52 fue analizar la fuerza que los(as) adolescentes les imprimieron a sus propias narrativas. Esto permitió problematizar aquellas figuras retóricas que revelan sus implicaciones en torno a la amistad. La organización de este material empírico implicó, como segundo elemento, la apreciación de dichas narrativas mediante una base teórica sobre la amistad que, como hemos descrito, tiene un fuerte anclaje filosófico, pero que recupera aspectos de otras disciplinas. El análisis del material textual, recuperado del trabajo de campo, posibilita la integración de una serie de elementos temáticos agrupados en categorías, con el propósito de dar cuenta de las ideas más significativas de la narrativa de los jóvenes. Sin duda, las categorías construidas se encuentran interrelacionadas, porque el foco de las deliberaciones giró invariablemente alrededor de la amistad. En los resultados se recuperan algunos parágrafos de los estudiantes que son relevantes para poder elucidar sus ideas sobre los significados de la amistad, teniendo en cuenta que poseen un carácter ilustrativo, pues el propósito es describir los conceptos que derivamos del análisis del material textual, los cuales configuran los subtítulos en dicho apartado.

Reflexiones y lectura de algunos resultados

El amigo es otro sí mismo

Empecemos con un pasaje en el que Esteban, estudiante de la preparatoria 10, expresó lo siguiente: “Creo que todos entendemos lo que es un amigo: es alguien con el que puedes hablar siendo tú mismo o que no te tienes que limitar para hablar. Con vernos ya sabemos”.53 Si ampliamos un poco el sentido de esta idea, podemos decir que el amigo A es un espejo que devuelve al B su propia imagen, fragilidades similares, fuerzas parecidas; por lo tanto, se trata de un encuentro de sí mismo en las palabras del otro. Sin duda, A se mira en B, y B, en A. Ambos reconocen sus gustos y pasiones, y pronto descubren que disfrutan de lo mismo, que sienten lo mismo. El amigo es un otro sí mismo. Nos dice Cicerón: “Quien mire a un amigo verdadero, que lo mire como si se tratara de una imagen de sí mismo”.54 Podemos afirmar, de este modo, que el amigo es reflejo de nuestras vicisitudes en la vida, sean favorables o no. Conforme nos miramos en él aprendemos a ser nosotros mismos. “En el encuentro al conocer al amigo me conozco yo”.55 Ese es uno de los profundos significados que están detrás de las afirmaciones de estos jóvenes. René, otro de los estudiantes, explica lo siguiente:

Dentro de lo que cabe, cuando tú tienes un amigo, es porque, bueno, en mi caso, yo veo a esa persona como si fuera yo mismo. O sea, yo trato de tener amigos que sean como yo. Puede que tengan gustos diferentes, lo que sea, pero que hayan vivido experiencias similares a mí. Que hayan, no sé, vivido cosas que tal vez nos den cosas en común, valga la redundancia. Simplemente que haya alguien que te caiga bien. O sea, no tienes que tener a fuerzas… por ejemplo, no tiene que ser a fuerzas alguien que tenga tu misma edad, ¿sabes?56

Nuevamente, en este parágrafo encontramos que el adolescente ve en el amigo su propia imagen. En sus estudios de la amistad sobre Cicerón, Derrida dice que “[…] se reconoce en el verdadero amigo el ejemplar de uno, su doble ideal, su otro uno mismo, el mismo que uno en mejor”.57 Aquí está la fuerza de la expresión “como si fuera yo mismo” u otro yo, como también afirma Aristóteles.58 Sin embargo, esto no significa que, al ser tan semejantes, uno de ellos deje de ser lo que es para convertirse en el otro; tampoco se trata de desear ser como el amigo. Es sencillamente un doble camino, tanto de interiorización como de separación.59 El retrato de sí mismo es una expresión figurada para acentuar las semejanzas, pero al mismo tiempo, para invocar las singularidades. Conforme los amigos se van conociendo, multiplican sus semejanzas en las diferencias y estas en aquéllas. “Sólo con el amigo podemos comprender y apreciar su singularidad y la nuestra”.60

Amistad de verdad

En el cuento “El amigo fiel”, Oscar Wilde magnifica, mediante sus personajes, dos clases de amistad: la verdadera y la interesada. Ya hablábamos también, renglones arriba, de que varios de nuestros filósofos esgrimen una serie de argumentos con relación a la verdadera amistad en oposición de aquella que se cultiva sobre la base de la conveniencia, viendo la relación amistosa como medio para otros fines. En concordancia con estas ideas pudimos advertir durante las deliberaciones de los(as) estudiantes estas dos clases de amistad. Así, por ejemplo, su noción de amistad verdadera está condicionada por lo siguiente:

Una verdadera amistad te aporta cosas sin pedirlas ni buscarlas. La verdadera amistad no ve características especiales en la persona. Solamente se da, sin darte cuenta.61

Cuando tienes un buen amigo, llega un punto en que te sientes bien y ves que cambió mucho tu vida en general. Cambian muchos aspectos, por ejemplo, tu motivación, tu forma de pensar al momento de ver la vida, el venir a la escuela. Incluso, si tu amigo es de aquí, te cambia la perspectiva de venir todos los días. No ves la escuela como un sitio donde te esclavizan o te sientes estresado, y ya con el amigo te liberas de cierta manera. 62

En la amistad honesta hay que estar en las buenas, malas y peores, porque en las malas es cuando sabes quién es realmente tu amigo.63

Para mí, un buen amigo es una persona que te apoya en lo que necesitas, ya sean buenas o malas decisiones, y que está para ti para aconsejarte. Es una persona a la que le tienes más confianza por sobre las demás, porque a veces son temas que no le puedes platicar a tus papás o a tu familia. En general, [es] alguien que se preocupa por tu bienestar.64

Bueno, de acuerdo con mi experiencia, [un amigo será aquel] que sea honesto y que si se presenta una situación donde necesites algún consejo, que te lo dé, pero que respete la decisión que vas a tomar; o sea, que te aconseje, pero que respete tu decisión.65

Como podemos constatar, en estos parágrafos los(as) estudiantes destacan argumentos en favor de lo que entraña una amistad de verdad. Más aún, el tono de sus expresiones está revestido de predicados que hablan de una transformación radical pero positiva de su existencia tan solo porque cuentan con un amigo verdadero. Están en lo cierto: hablar de una amistad perfecta es referirse a algunas ideas como las siguientes:

  1. 1. Hay confianza.
  2. 2. Te dan consejos, pero respetan tus decisiones.
  3. 3. Se preocupan por ti.
  4. 4. Te apoyan en lo que necesitas.
  5. 5. Hacen más disfrutable la vida.
  6. 6. Están en las buenas y las malas.

De las expresiones de los jóvenes podemos inferir que la amistad connota confianza, respeto, ayuda incondicional, momentos gratos y entrañables. Evidentemente, hay otros atributos predicables a los amigos verdaderos, pero estos ejemplos son pertinentes para ilustrar el significado de la verdadera amistad desde la perspectiva de los(as) adolescentes. No es fortuito que los entrevistados pongan el acento en estas cualidades. Recuérdese que ya varios filósofos, como Aristóteles,66 Cicerón67 y Montaigne68 enfatizaban la fuerza del vínculo amistoso, que muestra la nobleza de los seres humanos, al concebir la amistad como principio en el cual se funda gran parte de la convivencia tanto individual como social. Por esta razón, la pensaban como un fin en sí misma.

Amistad verdadera entre hombres y mujeres

En otro orden de ideas, al calor de las deliberaciones, se abordó el tema de las relaciones amistosas entre hombres y mujeres. Parecería que todavía ciertos prejuicios en nuestra sociedad podrían objetar la posibilidad de un trato de este tipo entre personas de diferente sexo. Sin embargo, los jóvenes de hoy están implicados de manera más positiva sobre las posibilidades de una amistad comprensiva y sincera entre ellos y ellas, como lo sustentan los estudios de Benaches y Cantero.69 Indudablemente, los dos pertenecen al mismo mundo y tienen experiencias similares. Veamos con detalle sus posiciones:

Entrevistador: Sobre este punto que comentan, ¿ustedes consideran que los lazos de amistad pueden ser muy fuertes entre hombres y mujeres y que la cuestión de género no es ningún obstáculo?

Maricela: O sea, hacemos el esfuerzo. Bueno, al menos yo me esfuerzo para entender a mis amigos, sean hombres o mujeres. Eso no importa.

Brenda: Ya es un tema muy ridículo, parecido al pan bimbo, eso del género, porque ya no muchas chicas se explican cómo ellas, otras se identifican como ellos, así que ya no es un tema importante el género, al igual que el chico también puede dar opinión con su amiga de cualquier tema. En mi caso, un amigo que tengo también da una opinión muy femenina.

Arturo: Estoy de acuerdo con ella. Entre los amigos ya no hay género. Bueno, en esta generación ya no hay género.

Entrevistador: ¿Estás de acuerdo?

Julia: Volvemos a lo mismo. Siento que no tiene que ver con el género, más bien con la persona, porque digamos, yo le puedo tener mucha confianza a un amigo hombre y no tanto a una amiga, aunque sea mujer, pues depende más de la persona que se gane esa confianza, no tanto de tu género.70

Estos fragmentos ilustran que los(las) adolescentes tienen una perspectiva más fluida sobre la simplificación esencialista de los géneros, todavía prevaleciente con cierta fuerza en nuestra sociedad,71 al colocar en el centro de sus argumentos que la amistad no tiene el rostro de las concepciones binarias de los sexos. Esta transformación positiva no solo es sustentada por dos o tres de los participantes; durante las sesiones de trabajo se pudo constatar que existe un significado compartido entre ellos y ellas sobre esta realidad. Ya el filósofo Julián Marías72 estaba convencido que entre un hombre y una mujer se puede dar una verdadera amistad, pues hace esta afirmación a partir de su experiencia como profesor con jóvenes universitarios. Esto se comprende, porque al estar en un aula universitaria, donde las y los jóvenes conviven muchas horas durante algún tiempo de su vida, necesariamente se crean lazos amistosos, basados en la confianza, el respeto y la sinceridad. Revisemos otro fragmento de la entrevista con el grupo de trabajo 1 donde se enfatiza la implicatura de los(as) adolescentes entrevistados sobre este tema:

Enrique: La amistad puede ser igual, sea niño con niño o niña con niño.

Carmina: Yo en lo personal tengo muchos amigos hombres, demasiados. La mayoría de mis amigos son hombres. Y pues, es que…, o sea, ellos me apoyan y todo, pero también yo no puedo contarles cómo me siento realmente, porque sé que no me van a entender. Sin embargo, si yo le cuento a ella, pues sí me va a entender. Me va a decir: ‘A mí me pasa igual. No te preocupes’. Saben a qué me refiero, ¿verdad? O sea, solo es como un poquito de diferencia en cuanto a esos sentimientos, pero pues de ahí en adelante, siento que todo está igual. La confianza entre hombres y mujeres es igual. Nos entendemos.

E: ¿Ustedes qué piensan?

Ángel: Lo mismo. Es que sí, o sea, sí nos entendemos, y aunque a veces no entienda lo que a las mujeres les pasa, digamos la menstruación, sí podemos llegar a ser amigos. Ahora hombres y mujeres platicamos de todo porque nosotros nos entendemos, las entendemos a ellas y ellas nos entienden a nosotros. Y eso es la amistad ¿no?, porque ellas sí nos entienden a nosotros. Yo lo he comprobado.73

El uso de la expresión “nos entendemos” acentúa su convencimiento de que un hombre puede ser amigo de una mujer y viceversa. En tal supuesto, si existe el ingrediente de la confianza, no habría motivos para no pensar en las relaciones amistosas y se deja del lado la visión normativa de los géneros. Como podemos advertir en sus expresiones, mujeres y hombres, unas y otros, se convocan a cultivar una philía sin preámbulos, en donde esta surge de manera natural, porque se reconocen como iguales y en las mismas condiciones. Ambos se sienten satisfechos por la cercanía de uno y otro. Por eso, el corpus de sus narrativas nos persuade de que no solamente es algo deseable, sino más bien algo fáctico. Así, recurren a ejemplos y detalles de cómo se materializa dicha amistad. Sus expresiones “ya no hay género”, “se puede platicar de todo”, “nos entendemos”, se articulan a la narrativa que se está construyendo en la sociedad acerca de la igualdad de los géneros y a la cual se subordina una relación franca entre un amigo y una amiga.

La amistad se cultiva

Al preguntarle a los(as) estudiantes si la amistad requiere de algún tipo de cuidado para su florecimiento, presentaron una serie de argumentos que resultaron convincentes para hacernos ver que la amistad se debe alimentar. ¿Cómo es esto posible? La amistad se nutre de la comunicación, nos dice certeramente Montaigne,74 del encuentro espontáneo, de la llamada frecuente que bien inicia con un “¿cómo estás?” o con un “¿todo bien?”. El saludo cotidiano o el encuentro habitual se convierten en nutrientes de una relación amistosa “[…] porque nada es más propio de los amigos que el convivir”.75 Por tanto, la amistad se cultiva todo el tiempo, lo que no implica necesariamente verse cada día, sino tener presente que un amigo siempre recibirá de buen agrado un mensaje y que, cuando la ocasión lo permita, disfrutará intensamente del reencuentro. Veamos cómo se plasma este significado en uno de los grupos de trabajo:

E: Entonces, por lo que me dicen, ¿la amistad hay que cultivarla?

Francisco: Hay que cultivarla siempre, si no no va a dar frutos.

E: Entonces, ¿con los amigos hay que estar en contacto? ¿Cómo?

Estudiantes: Sí.

Gustavo: Yo sigo viendo a mi amigo.

Abraham: La comunicación.

Leslie: En mi caso, no nos vemos ni nos hablamos, pero si ella dice que vaya, voy a su casa y nos quedamos tres días ahí. Así nos la pasamos. Llevaba un año que no la veía y la otra vez fui a su casa y me quedé como cuatro días. Luego nos desaparecemos las dos y volvemos así. Cuatro meses sin hablar, nos volvemos a juntar y ya.

Leticia: Así como dice Leslie, ir a su casa y tener una comunicación bien.

Heriberto: Yo también tengo amigos que nos vemos una o dos veces al año, pero el hecho de vernos y saber que pase lo que pase vamos a estar ahí, eso es lo que hace que sea una verdadera amistad. Estar en comunicación, para ponernos al día, divertirnos y, aunque no nos veamos todos los días, eso sí, sabemos que pase lo que pase vamos a estar para el otro, o sea, siempre.76

Con toda claridad, estos segmentos nos dicen que debemos ser atentos con quienes consideramos realmente nuestros amigos. Por supuesto, provocar encuentros es una buena estrategia para poder dialogar, reír y nutrirse de los momentos que, indudablemente, son agradables para el espíritu. De este modo, la “comunicación”, en el sentido que recupera Leslie, una de las estudiantes, adquiere resonancia como un recurso determinante en la construcción de toda amistad verdadera. Además, en las expresiones del grupo subyace el compromiso moral que suscribimos con quienes hacemos el pacto de amistad. En otro de los grupos de trabajo también se insiste en la importancia de cultivar esa relación:

E: ¿Eso significa que al amigo o a la amiga de vez en cuando hay que hablarle, aunque no lo vean?

Emiliano: Sí, porque la amistad es como una planta: si no se riega, se seca. Por eso hay que estarle hablando al amigo hay que juntarnos.

Salvador: Eso sí, como él dice, se tiene que cultivar porque si no, pues no es amistad.

E: Denme una razón de por qué hay que cultivarla.

Aldo: Bueno, con tu amigo no dejas de aprender algo nuevo. Aprendes a cultivar una amistad para tenerla en un largo tiempo haciendo tus mejores esfuerzos. Obviamente, al principio no vas a ser el mejor amigo o mejor persona, pero como vas a ir aprendiendo algo nuevo cada día, cada día puedes ir mejorando esa amistad.

Karina: Yo creo que sí hay que darle tiempo porque de ahí nace la confianza, pero tampoco es como que tienes que estar diario hablándole.

Germán: Porque si no nos vemos de vez en cuando para platicar, lo que nos pasa en la escuela, se acaba.77

Nuevamente, escuchando a los(as) estudiantes, parece razonable establecer que la amistad no se puede prescribir, sino que se cultiva mediante el empeño de los sentimientos de los agentes. Al respecto, Kant78 afirma que una amistad depende de las disposiciones de los implicados. Desde esta perspectiva, podemos esgrimir que, al ser una fuerza práctica, es imposible establecer a priori una amistad auténtica, pues somos seres contingentes interactuando en situaciones concretasa. Sin duda, este es el razonamiento que nos parecen transmitir en sus textos los(as) adolescentes. En todo caso, conforme cultivamos una amistad vamos ampliando el conocimiento de nosotros mismos, nuestro sentido de la lealtad y la responsabilidad para con el otro. Efectivamente, al descubrir el carácter de nuestros amigos, qué piensan, cómo reconocen sus atributos y gustos por la vida, cuáles son sus motivaciones, también revelamos nuestra interioridad, en qué nos parecemos, en qué cosas coincidimos, cuáles son nuestras diferencias79 y por qué es necesario mantener las relaciones afectivas con aquellos a quienes consideramos amigos.

Amistad durante la pandemia

Todos sabemos que la pandemia trajo profundos cambios en la vida social, educativa y económica, como lo afirma la oecd (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).80 Nuestra convivencia ordinaria se trastocó en una extraordinaria debido a la interrupción de las clases presenciales. Los niños(as) y jóvenes, al no asistir a la escuela, ya no pudieron gozar del encuentro placentero que emerge al estar cara a cara con sus compañeros y amigos, y aunque hicieron uso de las redes, principalmente de la mensajería, sabemos que la comunicación por este medio no puede compararse con los encuentros presenciales, como ellos(as) lo afirman. ¿Qué extrañaban estos adolescentes de sus amigos durante el confinamiento por la pandemia? En uno de los grupos se pone de relevancia lo siguiente:

E: A ustedes les tocó la pandemia en la secundaria ¿verdad? ¿Qué extrañaban de sus amigos de la secundaria?

Elba: Pues, yo llegué a sentirme pues bien depre, y pues lo que más extrañaba eran sus consejos, y aunque les marcaba, pues no era lo mismo, porque, por ejemplo, cuando estaba en presenciales en la escuela, pues les decía: ‘Oye, me siento mal. Ayúdame. Dame un consejo’, y ya me decían: ‘¿Pues cómo te sientes?’. Y pues hacían cualquier tontada por hacerme feliz. En las clases virtuales mi mamá no me dejaba salir. Me decía: ‘El virus está muy fuerte ahorita. No puedes salir’. Y pues yo extrañaba convivir. Más que nada convivir era lo que extrañaba, porque yo soy bien sociable, muy platicadora y como me tenían encerrada, me sentía como león… No sé, pues me sentía mal y extrañaba las tontadas que hacían mis amigos. Necesitaba la compañía. Me faltaba convivencia más que nada y apoyo, porque sí me sentía bien sola, pues nadie me entendía, ni mi familia. Literal, nadie me entendía. En ocasiones yo le marcaba a mis amigas y me decían: ‘No, pues es que así y así”, pero me decían: ‘Oye. Te tengo que colgar’, y pues yo: ‘Bueno. Gracias por tu apoyo’. Me cortaban la inspiración.

E: Y ustedes, ¿qué extrañaban de sus amigos?

Marco: El contacto, la convivencia más que nada.

Lorena: Que te abrazaran.

Valeria: Ay sí. A veces sí hace falta, aunque te de risa, Roy, pero a veces sí.

E: ¿Tú que extrañabas de cuando estuviste en confinamiento?

Roy: Pues divertirme, hablar con ellos, interactuar…

Inés: Pues yo hacía videollamada con algunos, pero no era lo mismo, porque de hecho tuve amigos que cambiaron demasiado en la pandemia: sus gustos, su forma de pensar. Lo digo personalmente, y pues, o sea, yo tenía muchas ganas de verlos, conocerlos, así en su nueva etapa, en su nuevo yo, y pues, era algo… De hecho, literal, la escuela era lo único que me podía distraer. A veces ya agarraba el celular y ‘¡ay, otra vez a Tik tok!’. Yo quería conocerlos, yo quería convivir con ellos, conocer sus nuevos “yoes”, sus caras, porque hubo algunos compañeros que crecieron…

Esmeralda: Pero también hubo algunos que nos congelamos en el tiempo. Yo me congelé. A veces cuando tenía problemas en casa -no lo voy a negar-, tenía problemas en casa, llegaba a la escuela y mis amigos me animaban, o yo los animaba a ellos, y eso era lo que extrañaba. Ese apoyo que no me dan en la casa, y de repente… recuerdo fue puente por el nacimiento… sí, creo que de Benito Juárez, nos dicen: ‘Ya no van a regresar a la escuela’, y perdí contacto con todos. Hasta unos meses después [nos reencontramos], y ya todos diferentes, y yo me preguntaba ‘¿de qué me perdí?’. Y ya, pues, ya no era lo mismo; ya no me entendían igual, no me ayudaban igual, y me decían: ‘Es que tú no cambiaste. ¡Comprende!’. Pero no, ya no, ya no fue lo mismo, y ese encierro y esa distancia como que ayudó a saber quién sí y quién no era mi amigo.81

¿Qué mensaje nos transmiten estos jóvenes de su experiencia durante el confinamiento? En primer lugar, nuestros estudiantes reiteran la afectación emocional a la que se enfrentaron durante el encierro. Describen detalladamente la soledad que vivieron esos meses, la cual les permitió sopesar el significado del encuentro diario con amigos y compañeros. Algo se perdió durante los casi dos años de confinamiento. Como una de las estudiantes afirma con vehemencia, es un algo que, quizá, para estos jóvenes no pueda ser restituido; sin duda, se refieren a la calidez del saludo, a la tibieza del abrazo.

Los(as) estudiantes recurren con mucha fuerza y de manera constante al verbo “convivir”, palabra que tiene una connotación profundamente positiva e implica un compartir existencial82 que se concreta en acciones como, por ejemplo, verse, abrazarse, saludarse y divertirse juntos. Sus voces también nos sugieren que la amistad tal vez no era lo suficientemente apreciada por ellos antes de la pandemia, pero al verse solos e incomprendidos durante ese trance, descubrieron el alcance real en sus vidas. Esto lo dicta muchas veces la experiencia. Hasta que algo nos falta descubrimos su importancia. Pensemos, por ejemplo, en el sufrimiento al que se enfrenta Montaigne83 tras la muerte de su amigo Ètienne de la Boétie; este es un caso emblemático de cómo se valora la ausencia de un amigo. Asimismo, es razonable pensar que, si bien los jóvenes en el pasaje anterior narran sus experiencias individuales, en el fondo también comprometen las experiencias del resto de los compañeros de grupo; esto se sobrentiende porque compartieron las mismas pruebas durante el encierro. De este modo, como los(as) adolescentes lo enfatizan, la convivencia, escuchar consejos y sentir apoyo son expresiones enmarcadas en lo que significa la amistad como uno de los valores más importantes en sus trayectorias vitales.

Los amigos de las redes

Las relaciones de amistad cara a cara se vieron rotas durante la pandemia, lo cual imposibilitó el saludo y el abrazo cotidiano. Empero, ya desde antes, con la explosión de las redes sociales (en adelante, RS), emergió la llamada “amistad virtual”,84 esa que no reclama la presencia física. Algunos de los(as) entrevistados estaban convencidos de que las RS brindan la oportunidad de tratar personas que de otra manera sería difícil conocer y que con estas, inclusive, se pueden tender lazos de amistad. Sobre este punto, debemos aclarar que entre los(as) adolescentes no hay necesariamente consenso sobre las relaciones amistosas en las RS. Aquí estamos frente a dos posiciones: 1) una primera trama argumenta que las amistades virtuales sí son posibles; 2) una segunda, las cuestiona. Para la segunda perspectiva, el ingrediente fundamental de la amistad es la convivencia directa con el amigo. “Estar juntos” es una expresión clave en su argumentación. La presencia se convierte para ellos en una determinante para confirmar la existencia de la amistad. Analicemos las expresiones de ambas tramas:

E: Entonces, si hay diferencias entre una amistad virtual y una real, ¿por cuál apostarían?

Gabriel: Por ambas.

Claudia: No. Yo creo que una amistad buena siempre se hace en persona, porque va a haber diferencias, porque por mensaje nomás se platica. No es como que estén pasando algo juntos; entonces, no es lo mismo. Una amistad es para que se vean, para que se conviva.

Gabriel: También puedes convivir por internet. Ahí te desahogas y puedes platicar a cualquier hora.

Claudia: No. No va a ser de la misma manera que en persona. Depende también de qué quieras… No puedes ir de fiesta con tus amigos virtuales…

Rebeca: Pido la palabra… Por ejemplo, yo invito a Yesenia, no sé, a un lugar, pero me la paso mejor allá así físicamente que virtual. Bueno, yo digo que físico es mejor, porque así vive la experiencia con ella, que digas ‘¡hay, yo hice esto con esta persona!’, porque virtualmente no. Ahí se platica de cosas que tú inventas, cosas así.

Mario: Depende de la persona, pero yo la verdad prefiero en físico, no creo en amigos virtuales. En físico me llevaría mejor.

Pepe: A mí por ambos. Yo no soy tanto de amigos físicos; soy más de los virtuales.

E: ¿Qué experiencias tienes con tus amigos virtuales que no vives con tus compañeros o amigos presenciales?

Pepe: Por ejemplo, no hago mucho más que hablar. A veces digo tonterías, pero también las digo por internet, y creo que mis amigos se han dado cuenta de que digo puras tonterías. Con mis conocidos virtuales termino diciendo tonterías cuando quiero. No veo sus caras [o] qué dicen de eso. Siempre hago lo mismo. Por eso prefiero lo virtual.

Yesenia: ¡Pepe, pero eso no es amistad!

Pepe: ¿Por qué no?85

La pregunta que se origina al escuchar a este grupo es ¿qué sí y qué no es una amistad en el contexto de las RS? Desde las experiencias de estos jóvenes, la concepción de la amistad en la RS resulta un tanto paradójica. Por una parte, en esta clase de relaciones todo los une, pero por otra parte, nada los acerca. La aprueban porque les permite una comunicación interpersonal86 mediante la cual se explayan libremente y hablan de aquello que les interesa sin ninguna barrera, y si esa condición se cumple, es suficiente para considerarlos amigos. En el fondo, tienen la necesidad de sentirse escuchados, y las RS ofrecen esta oportunidad. Por eso exaltan, con cierta contundencia, sus experiencias amistosas en las redes. Sin embargo, está la otra experiencia, como ya lo señalamos, aquella que no aprueba esa posibilidad. En este segundo caso, si no se disfruta de la presencia del amigo, no se puede hablar de amistad. Nuevamente, en el siguiente texto se muestran las dos posturas:

E: Entonces, ¿cómo ven la comunicación de los amigos en las redes sociales? ¿Funcionan?

Rodrigo: A veces sí, a veces no. Es así de un 50/50.

Inés: Sí, como dice Rodrigo: 50/50, porque puede que no sean así, que por mensaje sea muy buena onda y en persona no.

Juan Antonio: Si te acostumbras a esa amistad, pues sí, así como en celular, sí.

E: La pregunta es ¿los amigos de las redes, que no conocen físicamente, son realmente amigos?

Rafael: Pues por ahí se empiezan algunas amistades.

E: Sí, pero ¿ustedes consideran que sí se pueden cultivar buenas amistades en las redes?

Lucero: Sin problemas, a mí por ejemplo me terminan diciendo que tengo que hacer otras cosas; una me aconsejó dibujar, y tengo otra que me dijo: ‘Tienes que leer más…’. Otros me dicen: ‘No, es que tal carrera no es buena’. O sea, no me terminan haciendo mal.

Everardo: Pues para mí, esos amigos de las redes no son amigos. Son personas con las que te pasas un buen rato cuando estás depre, pero amigos, amigos pues no, la verdad no lo son.

Emiliano: Sí, es que como venimos diciendo, los amigos de a de veras van juntos a pasarse un buen rato, y en las redes pues no se puede.

E: ¿Tú qué opinas?

Lourdes: Pues, siendo sincera, no confío en esas amistades. Prefiero estar con alguien que puedes ver de cerca.

Ernesto: Habrá ventajas y desventajas desde el punto de vista de cada uno.87

Si se cotejan los dos parágrafos anteriores, encontramos discrepancias que desde luego tienen sus matices, pero podemos aceptar que están dos perspectivas diferentes: en el caso A se argumenta que sí es posible tener amigos verdaderos en las RS, y en el caso B se argumenta que no es posible (véase Cuadro 1).

Cuadro 1
Posiciones sobre las posibilidades de tener amigos(as) verdaderos en las RS
Posiciones sobre las posibilidades de tener amigos(as) verdaderos en las RS
Fuente: Elaboración propia.

Hemos de señalar que encontramos este tipo de posiciones en cuatro de los grupos de trabajo. Tal como señalamos, existe la creencia, por una parte, de los integrantes de cada grupo, de que sí se puede hacer amigos en la virtualidad, o por lo menos, se tiene una preferencia por esta clase de amistades. Estos encuentros se enmarcan en el convencimiento de que es fácil entablar relaciones amistosas, entre otras cosas, gracias al anonimato de las RS.88 Ahora bien, estos argumentos no parecen ser tan convincentes para otra parte del grupo. Ejemplo de ello es la manera en cómo discurren las discusiones de los fragmentos anteriores. Conviene matizar que no es lo mismo haber entablado una relación con un amigo y aprovechar las RS para seguir en contacto que cultivar amigos sin haberlos conocido personalmente. Este segundo tipo de amistades no logra convencer a todos los(as) participantes. Lo que sí está claro es que sus vivencias en esta clase de relaciones son fundamentales para su aceptación o rechazo. Asimismo, la posibilidad real de verse implicados en buscarlas y, en todo caso, mantenerlas depende también de sus experiencias.

Reflexiones finales

Estas últimas reflexiones, que finalizan el presente escrito, son útiles para reiterar nuevamente la pertinencia de la presente investigación, aunque por sus alcances epistemológicos sea de carácter exploratorio. Además, es importante reiterar que los resultados no tienen la pretensión de extrapolarse a otros entornos, dado la naturaleza del estudio. Una vez hecha esta aclaración, una primera reflexión de cierre es que los(as) adolescentes entrevistados manejan una serie de significados y entramados sobe los vínculos amistosos más profundos de lo que prima facie pudiera no serlo. Cuando deliberan sobre sus experiencias amistosas, sobre lo que son y representan sus amigos, no se limitan solo a señalar atributos, sino que también dejan entrever que existe una preocupación por poner en práctica sus ideas sobre la amistad entrañable. Ante la pregunta ¿cómo viven las relaciones amistosas?, podemos señalar que este grupo de entrevistados ha ofrecido una serie de puntos de vista que sugieren que la amistad se comprende en experiencias concretas; es ahí, en la convivencia cotidiana, donde florece y se materializa en situaciones tan comunes como reír juntos.

Sus entramados reflexivos, reiteramos, se nutren de sus vivencias, pero no están lejanos de las posiciones paradigmáticas que los grandes filósofos discutían -y siguen deliberando- en torno a la amistad. Hay, así, una confirmación de que la amistad, al ser una virtud tan radical en nuestras historias vitales, amerita una discusión permanente con los(as) adolescentes, porque es la edad ideal para apreciar las grandes virtudes que el hombre debe cultivar. Innegablemente, en los juicios de estos jóvenes encontramos matices al momento de poner sobre la mesa sus puntos de vista, pero podemos afirmar que sus locuciones sobre la amistad son consistentes porque todos comprenden el significado de tener un buen amigo. De esta manera, hay una recuperación de la sentencia aristotélica de que sin amigos la existencia pierde su interés. Grosso modo, ningún adolescente puede contraargumentar que es posible vivir una vida sin amigos sin experimentar angustia y dolor. Este razonamiento es muy importante y nos permite afirmar que los jóvenes, a pesar de su edad, tienen ya las experiencias suficientes para mantener un juicio de esta contundencia.

Otra reflexión final, que podemos derivar de los resultados, es que los(as) adolescentes están convencidos de que gozar de un amigo es tener el don de contar con alguien, con quien de manera libre se establece un vínculo afectivo leal y desinteresado. La finalidad de este vínculo es disfrutar de su presencia en cada sueño, en cada palabra y en cada consejo. ¿Cómo no sentirse fascinado por esa virtud extraordinaria que emerge con fuerza en dos personas que no se conocen pero que se arriesgan a conocerse y en las que paulatinamente se va multiplicando un fuerte sentimiento que perdura al paso de los años? Al principio nada los une; después todo lo hace, y los encuentros desinteresados confirman el goce de la convivencia, como ellos lo dicen. Si estamos convencidos de su fuerza, la amistad debe ser objeto de cuidado. Por eso insistimos en que, así como se cultivan otras cosas en la existencia -como, por ejemplo, estudiar para ser un buen profesional en el futuro-, también debemos cuidar a los amigos para gozar de la compañía grata y desinteresada de una buena amistad en el tiempo por venir. Esto es, sin duda, algo relevante que todo adolescente debe valorar, porque no siempre la vida les dará la oportunidad de cultivar amigos a esa edad.

Entonces, ¿qué debemos hacer para situar en su lugar a la amistad entre los jóvenes? Esta pregunta, así de amplia, demanda varias respuestas. Sin embargo, tomando en cuenta la postura de nuestros entrevistados, una posible respuesta es sugerir estrategias para convertirla en un tema-discusión en las aulas, sobre todo, porque nuestros adolescentes están interesados en deliberar asuntos que viven con intensidad. Ese interés se manifiesta plenamente cuando se enganchan y se apasionan en las discusiones. Los(as) adolescentes ponen al descubierto la existencia de temas de interés que, por diversas causas, la escuela no estudia, con lo que pierden la oportunidad de discutir asuntos que para ellos son altamente formativos, no solo en términos de aprendizajes sino también en aquellos de la configuración de su carácter moral.

Otro punto relevante es que cuando los(as) estudiantes se abren a la discusión, aprenden a argumentar sus ideas, reconocen las virtudes de sus compañeros(as), cultivan valores como el respeto, la lealtad, y al autorevelarse descubren sus propios atributos. En conclusión, al regresar a las preguntas que dan origen a este trabajo volvemos a insistir en la importancia radical que tiene la amistad en la vida de todo adolescente; aunque en principio cada uno de ellos la suscribe de acuerdo a sus situaciones concretas, existe el consenso de que es una virtud que debemos reivindicar. De ahí nuestra reiterada sugerencia de convertir las aulas en espacios para su deliberación.

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Wilde, Óscar. “El amigo fiel”, Biblioteca virtual universal, “El amigo fiel”, Biblioteca virtual universal, https://biblioteca.org.ar/libros/71118.pdf (consultado el 26 de mayo de 2022).

Notes

1 Aristóteles, Ética Nicomáquea (Ciudad de México: UNAM, 2012), 182.
2 Francesco Alberoni, La amistad (Barcelona: Gedisa, 2001), 21.
3 Giorgio Agamben, La amistad (Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2005), 3.
4 Hanna Arendt, La promesa de la política (Barcelona: Paidós, 2008), 55.
5 Luigi Pizzolato, La idea de la amistad en la antigüedad clásica y cristiana (Ciudad de México: Océano, 2001), 125.
6 Cicerón, Sobre la amistad. Laelius de amicitia (Madrid: Verbum, 2020), 21.
7 Michel Montaigne, Los ensayos (Barcelona: Epulibre, 2014), 278. https://ministeriodeeducacion.gob.do/docs/biblioteca-virtual/3Xls-de-montaigne-michel-ensayos-pdf.pdf (consultado el 16 de agosto de 2022).
8 Montaigne, Los ensayos, 283.
9 Luis Muñoz, “Amistad ordinaria, patriotismo y concordia”. En Acercamientos filosóficos al problema de la amistad, coord. por Leticia Flores y Luis Gerena (Cuernavaca: Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2014), 217-231.
10 Almudena Rivadulla Durán, “El concepto de amistad en Kant”, ISEGORÍA Revista de filosofía moral y política, núm. 61 (julio-diciembre 2019), https://doi.org/10.3989/isegoria.2019.i61.
11 Agamben, La amistad, 10.
12 Federico García Hamilton, “La cuesta de la vida”, Columnas de México (2 de enero de 2022), https://www.columnasdemexico.com/la-cuesta-de-la-vida-federico-garcia-hamilton/ (consultado el 7 de junio de 2022).
13 Pablo Neruda, “Algunas amistades son eternas”, Poemas del alma, https://www.poemas-del-alma.com/algunas-amistades.htm (consultado el 5 de junio de 2022).
14 Óscar Wilde, “El amigo fiel”, Biblioteca virtual universal (2003), https://biblioteca.org.ar/libros/71118.pdf (consultado el 26 de mayo de 2022).
15 Haruki Murakami, Los años de peregrinación del chico son color (Ciudad de México, Tusquets, 2013).
16 Pascal Mallet, La amistad entre niños o adolescentes (Madrid: Narcea, 2016), 22.
17 Philippe Aries y Georges Duby, Historia de la vida privada. Del Renacimiento a la Ilustración (Madrid: Taurus, 1985), 342.
18 Agamben, La amistad, 12.
19 Aries y Duby, Historia de la vida, 183.
20 Alberoni, La amistad, 23.
21 Alberoni, La amistad, 32.
22 Maurice Blanchot, La amistad (Madrid: Trotta, 2007), 266.
23 Muñoz, “Amistad ordinaria”, 229.
24 Cicerón, Sobre la amistad, 21.
25 Platón, Diálogos. Lisis (Madrid: Gredos, 2010), 103-104.
26 Aristóteles, Ética, 182.
27 Cicerón, Sobre la amistad, 20.
28 Séneca, Cartas a Lucilio (Barcelona: Editorial Juventud, 2006), 22.
29 Cicerón, Sobre la amistad, 26.
30 Immanuel Kant, Metafísica de las costumbres (Madrid: Tecnos, 1989), 348.
31 Liliana Molina, “Séneca y Galeno: El carácter terapéutico de la amistad o por qué la amistad permite formar comunidad sin anular las diferencias”. En Acercamientos filosóficos al problema de la amistad, coord. por Leticia Flores y Luis Gerena (Cuernavaca: Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2014), 175-195.
32 Jacques Derrida, Políticas de la amistad (Madrid: Trotta, 1998).
33 Anthony Giddens, La transformación de la intimidad (Madrid: Cátedra, 1998).
34 Alberoni, La amistad.
35 Richard Sennet, El declive del hombre público (Barcelona: Anagrama, 2011).
36 Zygmunt Bauman, En busca de la política (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2001).
37 Agamben, La amistad.
38 Raimundo Frei, Retratos de la amistad (Santiago: lom ediciones, 2012), 19.
39 Clementina Hueche, Giselle Lagos, Nicol Ríos, Evelyn Silva y Marina Alarcón-Espinoza, “Vínculos afectivos en adolescentes institucionalizados, Chile”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud 17, núm. 2, (julio-diciembre 2019), https://doi:10.11600/1692715x.17217.
40 Lucas Marcelo Rodríguez, “Amistad en la adolescencia y su relación con los valores y la empatía”. XIII Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología… Universidad de Buenos Aires, Argentina, 2021, https://www.aacademica.org/000-012/752 (consultado el 15 de agosto de 2022).
41 Vanesa Moreira, Antía Sánchez y Lourdes Mirón Lourdes, “El grupo de amigos en la adolescencia. Relación entre afecto, conflicto y conducta desviada”, Boletín de Psicología, núm. 100 (noviembre 2010), https://www.uv.es/seoane/boletin/previos/N100-1.pdf (consultado el 12 de mayo de 2022).
42 Simona Galbava, Hana Machackova y Lenka Dedkova, “Ciberostracismo: consecuencias emocionales y conductuales en las interacciones en redes sociales”, Comunicar. Revista Científica de Comunicación y Educación XXIX, núm. 67 (abril-junio 2021), https://doi.org/10.3916/C67-2021-01.
43 María de la Villa Moral, “Jóvenes, redes sociales de amistad e identidad psicosocial: la construcción de las identidades juveniles a través del grupo de iguales”, Revista Galego-Portuguesa de Psicoloxía e Educación 11, núm. 19 (2004), http://hdl.handle.net/2183/7011 (consultado el 30 de mayo de 2022).
44 Catalina Bohórquez y Diego Efrén Rodríguez-Cárdenas, “Percepción de amistad en adolescentes: el papel de las redes sociales”, Revista Colombiana de Psicología 23, núm. 2, (julio-diciembre 2014), http://dx.doi.org/10.15446/rcp.v23n2.37359 (consultado el 10 de junio de 2022).
45 James McMillan y Sally Schumacher, Investigación educativa (Madrid: Pearson, 2005), 401.
46 Roberto Hernández, Carlos Fernández y Pilar Baptista, Metodología de la investigación (México: McGraw-Hill, 2014), 8.
47 Anselm Strauss y Juliet Corbin, Bases de la investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada (Medellín: Universidad de Antioquia, 2016), 64.
48 José Alberto Yuni y Claudio Ariel Urbano, Técnicas para investigar: recursos metodológicos para la preparación de proyectos de investigación (Córdoba: Brujas 2014), 15.
49 En este trabajo nos enfocamos en examinar el valor de la amistad en el plano de las relaciones domésticas; i.e., del tipo de amistad que guarda un valor relevante en la vida privada de las personas. Cabe aclarar que los antiguos, por ejemplo, Platón, Aristóteles y Cicerón, la veían también como una virtud cívica dentro de un marco de relaciones políticas. Es decir, la realización personal del ciudadano, dentro de su comunidad, tenía sus cimientos en el vínculo amistoso que se lograba cultivar.
50 Azucena Pedraz, Juan Zarco, Milagros Ramasco y Ana María Palmar, Investigación cualitativa (Barcelona: Elsevier 2014), 125.
51 Mario Domínguez y Andrés Dávila, “La práctica conversacional del grupo de discusión: jóvenes, ciudadanía y nuevos derechos”. En Estrategias y prácticas cualitativas de investigación social, coord. por Ángel Gordo y Araceli Serrano (Madrid: Pearson, 2008), 97-126.
52 Graham Gibbs, El análisis de datos cualitativos en investigación cualitativa (Madrid: Morata, 2014), 85.
53 Esteban Cárdenas, comunicación personal, Jalisco, 13 de octubre de 2021.
54 Cicerón, Sobre la amistad, 21.
55 Alberoni, La amistad, 24.
56 René Ramírez, comunicación personal, Jalisco, 10 de noviembre de 2021.
57 Derrida, Políticas de la amistad, 20.
58 Aristóteles, Ética, 192.
59 Frei, Retratos de la amistad, 25.
60 Alberoni, La amistad, 25.
61 Isaura Goicochea, grupo de trabajo 6, comunicación personal, Jalisco, 22 de noviembre de 2021.
62 Enrique Segovia, grupo de trabajo 7, comunicación personal, Jalisco, 25 de noviembre de 2021.
63 Andrés Yáñez, grupo de trabajo 4, comunicación personal, Jalisco, 10 de noviembre de 2021.
64 Irma Salazar, grupo de trabajo 1, comunicación personal, Jalisco, 16 de noviembre de 2021.
65 José Miguel Durán, grupo de trabajo 5, comunicación personal, Jalisco, 16 de noviembre de 2021.
66 Aristóteles, Ética,190.
67 Cicerón, Sobre la amistad, 33.
68 Montaigne, Los ensayos, 281.
69 María Josefa Benaches y María José Cantero, Vinculaciones afectivas. Apego, amistad y amor (Madrid: Pirámide, 2015), 211.
70 Grupo de trabajo 2, comunicación personal, Jalisco, 28 de noviembre de 2021.
71 Elena Peribañez, Violencias “por odio” contra el colectivo LGBTI+ en el contexto mundial (Madrid: Dykinson, (2019), 16.
72 Manuel Carmona, Ortega y Marías, la filosofía del siglo XXI (Madrid: Dykinson, 2020), 63.
73 Grupo de trabajo 1, comunicación personal, Jalisco, 13 de noviembre de 2021.
74 Montaigne, Los ensayos, 273.
75 Aristóteles, Ética, 190.
76 Grupo de trabajo 5, comunicación personal, Jalisco, 16 de noviembre de 2021.
77 Grupo de trabajo 7, comunicación personal, Jalisco, 25 de noviembre de 2021.
78 Kant, Metafísica de las costumbres, 347.
79 Jairo Escobar, “Amistad y comunidad en Siegfried Kracauer”. En Acercamientos filosóficos al problema de la amistad, coord. por Leticia Flores y Luis Gerena (Cuernavaca: Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2014), 93-115.
81 Grupo de trabajo 2, comunicación personal, Jalisco, 28 de octubre de 2021.
82 Agamben, La amistad, 10.
83 Montaigne, Los ensayos, 287.
84 Mallet, La amistad, 132-133.
85 Grupo de trabajo 3, comunicación personal, Jalisco, 8 de noviembre de 2021.
86 Óscar Díaz y Miriam Herrero. “¿Las redes sociales satisfacen las necesidades de comunicación interpersonal?”. En Cosmovisión de la comunicación en redes sociales en la era postdigital, coord. por Javier Sierra y Almudena Barrientos (Madrid: McGraw Hill, 2021), 59-78.
87 Grupo de trabajo 6, comunicación personal, Jalisco, 22 de noviembre de 2021.
88 Vicente Díaz Gandasegui, “Mitos y realidades de las redes sociales. Información y comunicación en la sociedad de la información”, Prisma social. Revista de ciencias sociales, núm. 6 (junio 2011) https://www.redalyc.org/pdf/3537/353744578007.pdf (consultado el 8 de noviembre de 2022).
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