Artículo original
La teoría de la Revolución en el marxismo original y en Lenin. Algunos fundamentos de sus propuestas teóricas para el desarrollo
The Theory of the Revolution in the original Marxism and in Lenin. Some Foundations of his Theoretical Proposals for Development
La teoría de la Revolución en el marxismo original y en Lenin. Algunos fundamentos de sus propuestas teóricas para el desarrollo
Economía y Desarrollo, vol. 168, núm. 1, e7, 2024
Dirección de Publicaciones Académicas de la Universidad de La Habana (Editorial UH)
Recepción: 05 Junio 2023
Aprobación: 06 Julio 2023
RESUMEN: En el contexto de los debates actuales sobre los problemas del desarrollo, es muy común hablar de transición económica, de las causas de las crisis sociales y responsabilizar, solo, a los Estados nacionales con las políticas internas que les impiden avanzar a formas superiores de crecimiento material y espiritual, exonerando a las grandes potencias y los más importantes centros de poder económico y financieros de todo tipo de influencias. En este sentido, aun cuando es visible que la mayor parte de los análisis sobre estos temas soslaya las pugnas desatadas, históricamente, dentro de las experiencias socialistas y las tribulaciones porque transitaron para superar el atraso agro-industrial y el social en general, parece conveniente volver al marxismo original y a la experiencia práctica de Lenin, para reevaluar algunas de sus contribuciones teórico-metodológicas más importantes y determinar cuáles de estas podrían sernos útil hoy al objetivo de superar el subdesarrollo. Es, justamente, lo que propone el presente trabajo.
Palabras clave: Capitalismo de estado, revolución política, teorías del desarrollo, transición.
ABSTRACT: In the context of current debates on development problems, it is very common to speak of economic transition, of the causes of social crises and to blame, only, national states with internal policies that prevent them from advancing to higher forms of material and spiritual growth, exonerating the great powers and the most important centers of economic and financial power from all kinds of influences. In this sense, even when is visible that most of the analyzes on these issues ignore the struggle sun leashed, historically, with in the socialist experiences and the tribulations because they went through to overcome the agro-industrial and social backwardness in general, it seems convenient to return to the original Marxism and to the practical experience of Lenin, to re-evaluate some of his most important theoretical-methodological contributions and determine which of these could be useful to us today in order to overcome under development. It is precisely what this paper proposes.
Keywords: State capitalism, political revolution, development theories, transition.
INTRODUCCIÓN
El tema acerca de la transición de la economía centralizada a una de mercado en los extintos países socialistas de Europa del Este y en la antigua URSS, así como el concerniente a la superación, perfeccionamiento o eternización del capitalismo, han sido, durante los últimos casi treinta y cinco años -en el orden político y académico- de los más importantes y polémicos que se haya suscitado dentro de los marcos la economía política marxista y en lo que, hasta hoy, ha sido conocido como Ciencia Política (tanto en la occidental, como en la que se intenta construir desde el Sur).
En este sentido, la variedad de los escenarios donde se han desarrollado los debates y la ausencia de soluciones responsables y coherentes a los conflictos sociales y de clases, generados en casi todos los países, han requerido, de manera tradicional, de respuestas estratégicas, viables y concretas que, lamentablemente, pocos políticos, economistas y politólogos han estado capacitados para enfrentar.
Así, dentro de este contexto de definición de nuevos derroteros, uno de los caminos cursados más conocidos, como parte de lo que se ha llamado transición, es el que se refiere a escritos sobre la denominada transición a la democracia, desarrollados por politólogos como D. Rostow, Guillermo Donnell y Juan Linz (Donnell, Schmitter y Whitehead, 1988), entre otros que, además de la génesis de la democracia y su estabilidad, analizaron las fases del proceso de cambio político y las propias causas de crisis de los llamados regímenes no democráticos.
Pero la transición a la democracia, desde estas perspectivas (Rafuls, 2021), solo se ha apreciado como un proceso de transformación de sistemas de gobiernos considerados autoritarios -como los existentes, en su momento, en Portugal, España y Grecia, en América Latina o en la propia Europa oriental y central-, en otros llamados democráticos que tiene el objetivo de crear o fortalecer, según sea el caso, las estructuras político-institucionales del sistema político capitalista, y no su transformación en otras distintas.
La transición sin embargo, también puede ser asumida como un proceso de cambios que genera la destrucción de formas de participación, socialización y cultura políticas sustentadas en instrumentos capitalistas privados de apropiación productiva, para dar lugar a otras, de mayor complejidad, que tienen su fundamento en un modo de producción distinto. Es lo que, en términos marxista, se ha dado en llamar revoluciones proletarias, socialistas o anticapitalistas.
LA TRANSICIÓN ANTICAPITALISTA. ALGUNAS APROXIMACIONES CONCEPTUALES
De esa manera, como parte de esta posición que requiere la creación de nuevos sistemas políticos y nuevas teorías del desarrollo que la sustenten, donde la toma de decisiones sobre los asuntos más importantes, definitivamente, no sea privilegio de una minoría exclusiva, sino voluntad política de las grandes masas, el papel de Carlos Marx ha sido realmente relevante.
Sus propuestas, en el orden de la ciencia política y la economía política, a diferencia de muchos otros autores -que absolutizan lo político o lo esencialmente económico-, tenían la particularidad de partir de la totalidad social, entendida como un sistema, pero reconociendo que las transformaciones políticas, igual que el resto de las mutaciones superestructurales, debían ocurrir, en última instancia, no solo en correspondencia con las características de la base económica, sino, en particular, con los cambios específicos que fuera demandando.1
Esto constituía parte esencial de su comprensión de que, si bien no podía negarse la acción inversa real e independiente que la política podría ejercer sobre la economía -acelerando, reteniendo o transformando los procesos sociales- en igual medida los comportamientos políticos, dentro de un Estado que transita al socialismo -expresándose mediante reformas económicas, o de otro tipo, para superar cualquier forma de atraso-, y la propia composición clasista del gobierno que lo encabeza, no podrían ser diseñados, arbitrariamente, a gusto exclusivo de los liderazgos políticos, sin correr el riesgo de retornar al capitalismo y, por tanto, sin poder superar los límites del desarrollo que este sistema social permite.
Por eso, a partir del descubrimiento de la concepción materialista de la historia y del secreto de la explotación capitalista mediante la plusvalía, ellos arribaron a la conclusión de que de los múltiples sujetos políticos de clases, vinculados a la producción capitalista, solo podía existir uno; el proletariado que, obligado a vender su fuerza de trabajo para poder sobrevivir, constituía la fuerza social principal llamada a sepultar al capitalismo, lo que fundamentaron y desarrollaron, creadoramente, a lo largo de toda su obra.2
Asimismo, como parte de sus propuestas más importantes, y considerando lo aportado ulteriormente por Lenin -líder de la Revolución Rusa-, se puede afirmar que la teoría marxista de la Revolución, tanto en su aspecto económico, como en todas sus expresiones superestructurales -incluyendo la política-, se sustentaba en dos ideas globales fundamentales:
Desde la publicación del Manifiesto del Partido Comunista en 1848, hasta los últimos escritos de Engels en 1895, se percibe que, para ambos líderes del proletariado alemán -en correspondencia con los diferentes contextos que fueron conociendo- el tránsito político al socialismo, a partir de la condición de países que aún no hubieran agotado la capacidad de expansión de sus fuerzas productivas y, por tanto -conceptualmente hablando en términos actuales-, su propuesta teórica del desarrollo anticapitalista, solo se podría ejecutar bajo las siguientes cuatro premisas principales:
Y algo, totalmente consecuente con el pensamiento de los fundadores del marxismo, es que para Lenin, la supresión del capitalismo y, por tanto su teoría del desarrollo anticapitalista, en condiciones de atraso industrial, estaba vinculada a cuatro tesis esenciales:
Esto, por ejemplo, significa que si la clase trabajadora y sus representantes políticos, asumen el poder del Estado -realizan la revolución política- no como consecuencia, sobre todo, de su enfrentamiento frontal con la burguesía nacional -que, apenas existe-, sino con estructuras oligárquicas y transnacionales responsables de la represión interna y del intercambio desigual, así como de otras múltiples formas de dependencia colonial y neocolonial, entonces, el tránsito al socialismo, desde las condiciones del subdesarrollo, no tendrá que ser excluyente, per se, de todas las fuerzas políticas no proletarias, en primer lugar las masas campesinas. También podrá asumir alianzas políticas y formas transitorias de propiedad y gestión económica que, por no ser hostiles al modo de producción anticapitalista, igualmente podrán contribuir a elevar el desarrollo de las fuerzas productivas.
Es la conclusión que emerge, coherentemente, de la idea de Marx: «ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad Antigua» (Marx, 1975, pp. 373-374).
Pero la propia Gran Revolución Socialista Rusa de octubre de 1917, que promovió nuevos sujetos históricos, y formas de socialización, participación y legitimización políticas, inéditas, hasta esos momentos, no llegó a explotar todas las potencialidades del socialismo imaginadas por Carlos Marx.
Con la muerte prematura de Lenin, y a pesar de sus valoraciones permanentes sobre la base de la práctica cotidiana de construcción social, la dictadura del proletariado en Rusia, de fundamento clasista de un estado antiburgués, «para arrancar gradualmente a la burguesía todo el capital», fue elevada a rango de instrumento político oficial con el objetivo de respaldar, incondicionalmente, todo acto represivo que garantizara suprimir el derecho electoral a la burguesía y «arrancar, rápidamente, todo su capital».
Por esos años, lo más común, en la literatura de las ciencias sociales, publicada en los antiguos países socialistas -salvo raras excepciones ignoradas o que en su momento fueran declaradas revisionistas- era promover y defender la táctica estalinista de «clase contra clase», aprobada por el VI Congreso de la Internacional Comunista en 1928. A partir de esos momentos -y durante muchos años- se consideró que la transición del capitalismo al socialismo y, por tanto, la garantía de cualquier nueva teoría del desarrollo que se propusiera, debería iniciar, primero con la implantación de una dictadura del proletariado férrea, que implicara el rechazo a todo tipo de alianzas con cualquier fuerza política que formara parte de algún estamento de la burguesía -incluso contra aquellas que hubieran podido contribuir al desarrollo interno de las fuerzas productivas- y, en segundo lugar, con la supresión de la propiedad privada de la clase capitalista sobre, lo que se han llamado medios fundamentales de producción.
CONSIDERACIONES FINALES
En este sentido, luego de analizar, críticamente, algunas de las propuestas conceptuales de mayor significación, emanadas del marxismo original y de Lenin, acerca de la Revolución y la transición al socialismo, y considerando la importancia que ellos atribuyeron a la relación entre lo interno a los diferentes países y su relación de interdependencia con el exterior, se puede, al menos, considerar que los fundamentos más globales de sus propuestas teóricas para el desarrollo estaban vinculados a las siguientes cuatro ideas principales:
Estas premisas, asumidas por los fundadores del marxismo y desarrolladas ulteriormente por Lenin en la práctica concreta de construcción del socialismo en Rusia -útiles o no para ser tomados como referente en la solución de nuestros actuales problemas de atraso agrícola, industrial y cultural general-, que podrían ser comprendidas como claves esenciales en sus respectivas teorías del desarrollo, tuvieron otros muchos seguidores marxistas. En este sentido, aun cuando algunos de ellos también promovieron lo que se pudiera llamar, sus propias teorías económicas del desarrollo, también es cierto que lo hicieron dentro de un contexto hostil en el que, bajo el liderazgo de Stalin, toda crítica al sistema soviético podía ser considerada «servir a los intereses de la burguesía». Pero este es tema de otro trabajo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Donnell, G.; Schmitter, P. y Whitehead, L. (1988). Transiciones desde un gobierno autoritario. Conclusiones tentativas sobre las democracias inciertas. Editorial Paidós.
Engels, F. (1975). Introducción a la edición de 1895 del texto de Marx La lucha de clases en Francia. En C. Marx y F. Engels (1976), Obras escogidas en dos tomos (pp. 112-134), t. I. Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Engels, F. (1976a). Principios del comunismo. En C. Marx y F. Engels (1976), Obras escogidas en tres tomos (pp. 82-98), t. I. Editorial Progreso.
Engels, F. (1976b). Acerca de la cuestión social en Rusia. En C. Marx y F. Engels (1976), Obras escogidas en tres tomos (pp.421-433), t. II. Editorial Progreso.
Engels, F. (1986a). Nota a la edición inglesa de 1888 del Manifiesto del Partido Comunista. En C. Marx y F. Engels (1986), Obras escogidas en tres tomos (pp. 81-89), t. I. Editorial Progreso.
Engels, F. (1986b). Carta del 21-22 de septiembre de 1890 a J. Bloch. En C. Marx y F. Engels (1986), Obras escogidas en tres tomos (pp. 514-516), t. III. Editorial Progreso.
Lenin, V. I. (1985a). La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla. En V. I. Lenin (1981-1988), Obras completas (pp. 157-206), t. 34. Editorial Progreso.
Lenin, V. I. (1985b). ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder? En V. I. Lenin (1981-1988), Obras completas (pp. 297-348), t. 34. Editorial Progreso.
Lenin, V. I. (1987). Informe sobre la sustitución del Sistema de Contingentación por el impuesto en especie. En V. I. Lenin (1981-1988), Obras completas (pp. 56-73), t. 43. Editorial Progreso.
Marx, C. y F. Engels(1976a). El Manifiesto del Partido Comunista. En C. Marx y F. Engels (1976), Obras escogidas en dos tomos (pp. 21-55), t. I. Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Marx, C. y F. Engels (1976b). Prefacio a la segunda edición rusa del Manifiesto del Partido Comunista. En C. Marx y F. Engels (1976), Obras escogidas en dos tomos (pp. 15-16), t. I. Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Marx, C. (1975). Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política. En C. Marx y F. Engels (1975), Obras escogidas en dos tomos (pp. 371-376), t. I. Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Marx, C. (1978). Teorías de la plusvalía. Editorial Ciencias Sociales.
Marx, C. (1986). La llamada acumulación originaria. Capítulo 24 de El Capital. En C. Marx y F. Engels (1986), Obras escogidas en tres tomos (pp. 101-151), t. II. Editorial Progreso.
Marx, C. (1988). Carta al director del Otiechestvennie Zapiski. En C. Marx y F. Engels (1988), Correspondencia (pp. 389-392). Editora Política.
Rafuls, D. (2021). El dilema de la transición del capitalismo al socialismo. Entre la propuesta global de Marx y la visión teórico-práctica de Lenin. Economía y Desarrollo, CLXV (1). Recuperado el 15 de febrero de 2023 de https://revistas.uh.cu/econdesarrollo/article/view/1608
Notas aclaratorias:
Notas de autor
* Autor para la correspondencia: visa@ffh.uh.cu
Declaración de intereses