Editorial: Cumaná, cuna de proyectos para la mitigación de vulnerabilidad sísmica.
Desde épocas ancestrales los fenómenos naturales como huracanes, erupciones volcánicas, tormentas eléctricas, terremotos, maremotos, entre otros, han impresionado a los hombres; quienes atribuían estos hechos violentos y devastadores a la furia de los Dioses por no cumplir sus mandatos. Para mitigar la ira exaltada de las deidades ofrecían sacrificios en vidas humanas.
Los llamados movimientos telúricos, terremotos o sismos, se deben al desplazamiento en sentidos opuestos de las placas tectónicas que conforman los continentes del planeta, la energía liberada ha provocado la modificación de la geografía que hoy conocemos. Se ha observado y comprobado científicamente, en estos doscientos años de historia humana, la desaparición o aparición de islas, volcanes (como ejemplo KraKatoa en 1883), montañas, ríos, lagos. Cuando los terremotos se acompañan con el desplazamiento de grandes masas de agua, desde el interior del océano, hacia la costa se conocen como maremotos o Tsunamis.
Venezuela se encuentra ubicada entre la placa del Caribe y la de América del Sur, con un sistema de fallas que la recorren y que conforman los límites principales entre las placas. Estas fallas, la de Boconó, San Sebastián y El Pilar, se corresponden con las zonas de mayor actividad sísmica del país. Es una franja de 100 km de ancho, a lo largo de los sistemas montañosos de los Andes, de la Cordillera Central y la Cordillera Oriental, donde el 80% de la población se encuentra asentada en esta zona de actividad telúrica. Desde épocas ancestrales la tradición indígena hablaba de un gran maremoto que se llevó una gran extensión desde Araya hasta Cabo Codera. El primer registro hecho por los españoles fue el sismo ocurrido el 1 de septiembre de 1530 donde quedó destruida la Fortaleza de Nueva Toledo en lo que hoy se conoce como Cumaná. Otro terremoto y maremoto histórico arrasó la ciudad de Nueva Cádiz en la Isla de Cubagua el 25 de diciembre de 1541. En la segunda estancia de Alexander von Humboldt y Aimé Jacques Bonpland, en la ciudad de Cumaná, durante la noche del 3 al 4 de noviembre de 1800, fueron testigos de la fuerza telúrica de este territorio. Otro terremoto que narra la historia fue el sucedido el 26 de marzo de 1812, en plena gesta libertaria, cuyas consecuencias trae la pérdida de la Primera Republica y el clamor de Simón Bolívar al observar la destrucción “ …Si la Naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca..”
Cumaná es una de las ciudades del Oriente Venezolano que ha sido afectada desde su fundación por terremotos y maremotos. En el siglo XIX, vuelve a ser destruida el 15 de julio de 1853, con hundimientos de tierra y la destrucción de Puerto Sucre, seguida de una epidemia de cólera. El siguiente de gran magnitud, ocurrido el 17 de enero de 1929, provocó daños que se extendieron a Cumanacoa, San Antonio de Maturín, San Antonio del Golfo, Muelle de Cariaco, Arenas y Santa Fe. La Iglesia Catedral, entre otros monumentos, desapareció. El más reciente ocurrido el 9 de julio de 1997, afectó a Cumaná con perdidas de vidas humanas, con derrumbamiento y afectación de edificios y con retiro del mar, que tuvo epicentro localizado hacia Cariaco que provocó modificaciones en su geografía; se conoce como el Terremoto de Cariaco.
Enmarcado en la conmemoración de los 500 años de la ciudad de Cumaná un equipo de especialistas e investigadores del área de la Sismología, de diferentes regiones de nuestro país, decidió seleccionar a La Primogénita del Continente Americano para realizar la décima edición del Congreso Venezolano de Sismología e Ingeniería Sísmica (X CONVESIS). Decisión que se tomó no solo por el aniversario de la ciudad, sino por la coincidencia con el historial sísmico venezolano. CONVESIS, nace en el año 1974 por iniciativa de la Asociación Venezolana de Ingeniería Estructural (AVIE), la cual buscaba mitigar la vulnerabilidad estructural en Venezuela, como consecuencia del terremoto de Caracas en el año 1967. Periódicamente se repite como parte de una estrategia de actualización que después de nueve ediciones ya es un sitial para compartir experiencias propias sobre la base de investigaciones y hallazgos locales. Es un espacio para la disertación y acuerdos entre los expertos del área para mejorar y adecuar normas o prácticas procedimentales vigentes. Cumaná, galardonada como sede en una segunda oportunidad, acogió en los tres días de realización del X CONVESIS, un total de 80 exposiciones de investigaciones en sismología, de profesionales y estudiantes con extraordinario acervo científico de excelente calidad académica, recibió la asistencia de más de 200 personas entre nacionales e internacionales. En el marco del congreso, se realizó la mesa de trabajo de la Comisión Nacional para obtener una “Nueva norma sismoresistente en Venezuela”; y el simposio de “Retos y limitaciones en la gestión de atención inmediata por terremotos en Cumaná”, ambos eventos con resultados de destacada importancia para la ciudad, teniendo en cuenta que es la capital de estado con mayor impacto de terremotos en Venezuela. Como otro aporte significativo y de suma utilidad para la ciudad de Cumaná, ocurrido en el X CONVESIS como escenario, fue para la aprobación por parte del Banco Interamericano y Desarrollo (BID), del proyecto de “Microzonificación Sísmica de la ciudad de Cumaná” el cual será desarrollado con la participación de un equipo multidisciplinario de profesionales distribuidos a lo largo del país, liderado desde el Centro de Sismología de la Universidad de Oriente con la colaboración y participación activa de la Fundación Regional para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología Sucre (FUNDACITE Sucre) y del Centro de Ingenieros del estado Sucre (CIES).
Los alcances de este Congreso colocan a la Universidad de Oriente y su Centro de Sismología, como un gran recurso para el país y el continente en la prevención de los efectos devastadores causados por los terremotos. Según la leyenda local, en la laguna de Campoma hay una gran serpiente que cuando se mueve, la tierra tiembla. No podemos aun predecir cuando ocurrirá el siguiente terremoto, pero si podemos estar preparados. El X Congreso de Sismología lo demostró.