Recepción: 27 Noviembre 2015
Aprobación: 14 Enero 2016
Resumen: En las últimas décadas ha crecido el interés de las empresas manufactureras en la servitización tanto como vía para proteger sus mercados de productos tradicionales como para abrirse a nuevas oportunidades de negocio. Sin embargo, los resultados de esta estrategia se muestran esquivos. El estudio realizado en una base de datos de empresas manufactureras españolas en el periodo 1994-2010 confirma la dificultad de rentabilizar la estrategia incluso en empresas con un nivel de servitización del 30% y experiencia de más de una década en el proceso.
Palabras clave: Servitización, España, Industria manufacturera, Estrategia de negocio, Resultados empresariales.
Abstract: There has been a surge of interest in servitization by manufactuting companies in recent decades. Incorporating additional services into a firm’s offerings allow them to protect traditional product markets and enter new business areas. This research focuses on a database of Spanish manufacturing companies over the period 1994-2010. Data analysis highlights the difficulty in profiting from this strategy. Even companies operating with a level of servitization in excess of 30% for over a decade struggle to achieve success through servitization.
Keywords: Servitization, Spain, manufacturing industry, Business strategy, Business performance.
1. INTRODUCCIÓN
El crecimiento de la importancia de los servicios en la actividad empresarial es una realidad desde hace décadas. Aunque persistan los problemas relativos a la configuración de las estadísticas oficiales y el debate respecto a los sectores específicos que se incluyen en los epígrafes industria y servicios respectivamente, la tendencia es innegable. El peso de la industria en el Producto Interior Bruto (PIB) se ha ido reduciendo tanto en España como en muchos otros países de su entorno. En España en concreto, el porcentaje ha caído drásticamente desde los años 70. Y sigue cayendo. Ha pasado del 18,7% en 2000 al 15,8% en 2012, según datos del Instituto Nacional de Estadística-INE.
Las actividades industriales están integradas en complejas y crecientemente sofisticadas cadenas de valor en las que se relacionan empresas de diferentes tamaños, países y sectores
Sin embargo, como ha destacado la Comisión Europea (2014) la importancia económica de las actividades industriales va más allá de su contribución al PIB, destacando su peso en la exportaciones, en el esfuerzo en Investigación y Desarrollo de origen privado así como su capacidad de creación de empleo.
Además las interacciones de la industria con el resto del tejido económico se extienden aguas arriba hacia las materias primas y aguas abajo hacia los servicios empresariales (como los logísticos o financieros), servicios a consumidores (como los servicios post-venta de bienes duraderos) o los relacionados con el turismo, multiplicando su efecto en la economía. Las actividades industriales están integradas en complejas y crecientemente sofisticadas cadenas de valor en las que se relacionan empresas de diferentes tamaños, países y sectores. Por todo ello, la Comisión enfatiza la necesidad de disponer de una fuerte base industrial que sea clave en la recuperación económica y la competitividad de Europa.
Observamos por tanto que junto con un incremento del peso de los servicios en la actividad económica general se produce un incremento de los servicios ligados a la producción. Algunos autores (Orkestra, 2013) distinguen dentro del fenómeno de la servitización, por un lado, el aumento del peso de los servicios en la economía llegando a superar a la industria y por otro, la creciente contribución de los servicios a la propia industria manufacturera. Es en este último enfoque en el que vamos a centrar nuestro trabajo que se circunscribirá a la industria manufacturera española.
2. LA SERVITIZACIÓN DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA COMO NECESIDAD Y OPORTUNIDAD
La separación entre actividad industrial y servicios no es tan clara como parece indicarse hasta ahora. En algunos sectores industriales de economías desarrolladas la presión de competidores provenientes de países de bajo coste ha conducido a la clara disminución del tamaño del sector (en algunos casos incluso la práctica desaparición de la actividad manufacturera en el país). Consecuentemente, tanto las autoridades públicas como las propias empresas han centrado sus esfuerzos en la búsqueda de estrategias adecuadas para garantizar la viabilidad futura de las empresas y construir y aprovechar nuevas oportunidades de futuro. En este contexto, los desarrollos tecnológicos y la creciente sofisticación de productos y procesos proporcionan una oportunidad de diferenciación que debe considerarse, no sólo para defender la competitividad de las empresas en los negocios actuales sino para penetrar en nuevos mercados, tanto de productos como de servicios.
Desde los años 80, se han identificado oportunidades para la industria manufacturera por medio de la servitización que consiste en añadir beneficios a la propuesta de valor a través del ofrecimiento de paquetes más completos incorporando junto con los productos, servicios, soporte o conocimiento, siendo además objeto de atención de muchos académicos e investigadores (Vandermerwe y Rada, 1988; Neely et al., 2011, Manzini et al., 2001; Baines et al., 2007). Pero la servitización no se limita a añadir servicios a los productos sino que permite abrirse a nuevas actividades sobre la base de los productos tradicionales. La incorporación de servicios por parte de una empresa industrial ofrece oportunidades muy variadas desde la mera cobertura de necesidades relacionadas con la propia venta del producto como transporte, instalación, formación o venta de componentes hasta servicios más complejos como los contratos de mantenimiento completo o la consultoría y contratos de gestión de los repuestos, el mante nimiento u otras operaciones (véase la Tabla 1 en la que se avanzaría en este sentido desde la celda superior izquierda hasta la celda inferior derecha). Si consideramos ratios base instalada-nuevas unidades como las citadas por Wise y Baumgartner (1999) de 13 a 1 para automóviles, 15 a 1 para aviación civil ó 22 a 1 para locomotoras, el potencial de los mercados parece claro.
La servitización se configura, en consecuencia, como una vía de oportunidad tanto para mejorar la competitividad en los negocios y mercados actuales como para abrir nuevas áreas de negocio. Sin embargo, conlleva importantes transformaciones en las empresas implicadas que deberán definir nuevos modelos de negocio para incorporar servicios y nuevos elementos intangibles a su oferta.
El objetivo de este trabajo es analizar el proceso de incorporación de servicios a la oferta de las empresas manufactureras españolas desde 1994 hasta 2010 y su impacto en sus resultados y crecimiento. La forma de medida del nivel de servitización que se utiliza es su peso en la facturación de las empresas manufactureras estudiadas. El enfoque es principalmente descriptivo, se trata de conocer a través de su efecto en la cifra de negocio de las empresas el avance real de la servitización en las empresas manufactureras españolas. A pesar de la ya extensa literatura en esta área los estudios basados en datos no son tan frecuentes y los resultados no son claros. La paradoja de la servitización (Neely et al., 2011) se refleja en el debate sobre sus efectos económico-financieros. Mientras algunos autores presentan evidencias de los beneficios de la servitización, basados habitualmente en el estudio de casos concretos, estudios más recientes indican que en la práctica la complejidad de los retos de la implementación de la estrategia puede incluso provocar caídas de resultados. Los estudios que valoran la servitización desde una perspectiva más cuantitativa, confirman que los servicios no son por si mismos garantía de rápidos resultados y que el cuidado de la implementación de la estrategia es imprescindible. Por último, cabe destacar que algunos autores han identificado la necesidad de llegar a una mínima masa crítica para conseguir obtener el impacto económico en la estrategia (Visnjic et al., 2013).
3. SERVITIZACIÓN: LUCES Y SOMBRAS
A pesar del acuerdo general sobre la tendencia a la servitización de la industria manufacturera diferentes autores (Manzini et al., 2001; Neely et al., 2011) han advertido de la dificultad de los cambios requeridos y del gran reto que supone. En la transición de productos hacia servicios las empresas se apalancan en capacidades actuales pero también deben incorporar nuevas capacidades y competencias. Requieren nuevos procesos, estructuras y capacidades para pasar de modelos de negocio basados en la transacción a otros basados en la relación, así como un cambio de mentalidad empresarial y una apuesta decidida por parte de la dirección. Este esfuerzo implica consecuentemente una menor atención y dedicación de recursos al desarrollo de productos, la tradicional fuente de ingresos de la empresa. En la literatura se observa un interés creciente por la naturaleza de la conexión entre las capacidades de servicios y producción (Benedettini et al, 2015).
Como contrapartida, la complejidad de la transformación apunta posibilidades mayores de sostenibilidad de las ventajas competitivas obtenidas. Resulta claramente más sencillo imitar una actividad o elemento concreto que transformar el modelo de negocio, especialmente cuando implique cambios en el conjunto de las actividades y especialmente si supone renuncias sobre productos o mercados en los que opera la empresa (Porter, 1996; Casadesus-Masanell, 2004; Ricart, 2009). Incluso sin llegar a considerar los cambios precisos, algunas características de los servicios indican una mayor sostenibilidad, como por ejemplo su intangibilidad (Heskett, 1987) ya que aumentan las posibilidades de ambigüedad causal como elemento de la inimitabilidad (Barney, 1991). Las capacidades intangibles pueden ser más difíciles de apreciar por la competencia y consecuentemente también es más complejo identificar la raíz de la ventaja competitiva que es el primer paso para poder replicarla.
Por otra parte, cabe identificar otros aspectos que pueden aconsejar a una empresa manufacturera explorar la servitización como estrategia: los servicios tienden normalmente a presentar márgenes mayores que los productos (Anderson et al., 1997), a ser más estables en cuanto a la producción de ingresos (Quinn et al., 1990) (especialmente si se comparan con bienes de inversión y productos de consumo duraderos), a requerir menos activos (Wise y Baumgartner, 1999) y se pueden desarrollar con apoyo en una base instalada de productos con un largo ciclo de vida histórico y esperado (Potts, 1988; Oliva y Kallenberg, 2003).
De la misma manera es importante destacar la habitual mayor exigencia de proximidad al mercado en los servicios frente a muchas de las actividades manufactureras en las que los competidores pueden acceder a mercados muy alejados de sus establecimientos productivos. Esta condición unida a la mayor importancia de la base relacional, el mayor potencial de adaptación a las peculiaridades del cliente o customización y su mayor duración en el tiempo lo que exige un esfuerzo continuado, eleva barreras de entrada para nuevos competidores procedentes de países alejados y en especial supone limitaciones importantes para competidores especializados en la fabricación de productos de bajo coste.
Con base en lo expuesto en las líneas anteriores podemos concluir que en los mercados actuales crecientemente competitivos y dinámicos, la servitización abre a las empresas manufactureras oportunidades de crear nuevas y más sostenibles fuentes de diferenciación, sostenibilidad y diversificación de riesgos. El interés será por tanto mayor en mercados maduros de lento crecimiento y alta rivalidad competitiva donde crece la necesidad de búsqueda de nuevas vías para captar y fidelizar mercados. De hecho, algunos autores han identificado subsegmentos en que los altos márgenes de los productos suponen una falta de incentivación para la entrada en servicios (Shapiro y Varian, 1998 en Suarez et al., 2013).
Aunque habitualmente se asocia la introducción de servicios con la madurez, Suárez et al. (2013) consideran que también en fases tempranas del ciclo de vida puede ser interesante porque ayuda a la empresa a reducir la incertidumbre acerca de las necesidades de los clientes y la tecnología.
Sin embargo, el proceso de servitización no está exento de dificultades y riesgos. Implica un cambio estratégico de diversificación y como tal de largo plazo e importantes transformaciones dentro de la empresa. Según algunas investigaciones aunque la mayoría de los empresas ha optado por alguna forma de expansión a servicios (80%) únicamente una quinta parte ha conseguido el éxito (Moscoso y Lago, 2008). Incluso se ha asociado la servitización con mayores riesgos de quiebra (Neely, 2008). Otros autores advierten de la lentitud del proceso de servitización (Oliva y Kallenberg, 2003).
Por otra parte, aunque permita una mayor sostenibilidad, las barreras no son nunca infranqueables y las economías de bajos costes también están moviéndose en este terreno. Si en 2007 en China menos del 1% de las empresas habían servitizado, en los 4 años siguientes la cifra alcanzada superaba el 19% en parte debido al impulso del gobierno (Neely et al., 2011), lo que demuestra una vez más la necesidad de contar con el dinamismo de la competencia mundial.
4. LA SERVITIZACIÓN DE LA EMPRESA MANUFACTURERA ESPAÑOLA: EVIDENCIAS EMPÍRICAS
En este contexto este trabajo trata de analizar la evolución de la servitización en la industria manufacturera española, su dependencia o no de variables como el tamaño de las organizaciones o la percepción de estabilidad de un mercado así como su relación con parámetros que determinan el rendimiento empresarial. Con este objeto se realiza un estudio descriptivo y exploratorio de una base de datos de 670 empresas manufactureras españolas en un periodo de estudio que comprende 17 años, desde el año 1994 hasta 2010.
La fuente de información sobre la que se ha analizado la evolución de la servitización en el contexto de la industria manufacturera española es la Encuesta sobre Estrategias Empresariales (ESEE). La gestión y actualización de esta base de datos la desarrolla la Fundación SEPI perteneciente al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas del Gobierno de España. Esta fundación pretende que la base de datos ESEE sea una muestra representativa de empresas manufactureras españolas para lo que intenta reducir el deterioro de la muestra inicial contemplando los cambios en la estructura societaria de las empresas (fusiones, adquisiciones, escisiones, absorciones, etc.), evitando el decaimiento en la colaboración de empresas e incorporando nuevas. Las empresas son seleccionadas por muestreo estratificado por sector y tamaño.
4.1. Caracterización de la muestra
La variable que se toma como referencia para depurar la base de datos es el nivel de servitización que se mide de la pregunta de la encuesta ESEE que recoge la proporción que la oferta de servicios u otras actividades distintas de la fabricación significa sobre las ventas de la empresa. Esta variable se mide con una periodicidad cuatrienal: 1994/97, 1998/01, 2002/05, 2006/09 y 2010/13. El criterio para configurar la base de datos para el análisis es el de contar con información de esta variable para el total de los años en estudio. Así, la muestra resultante la componen un total de 670 empresas disponibles en la encuesta utilizada, de las aproximadamente 1.650 empresas que responden de media cada año.
El análisis descriptivo de los datos arroja unos resultados interesantes. La representatividad de las pymes crece desde el año 1994 al 2010, pasando del 64,4% al 71,5% del total de empresas que conforman la muestra. Además, todos los sectores que se contemplan en esta base de datos quedan representados. Destacan el sector de productos metálicos (12,7% del total de empresas), productos alimenticios y tabaco (11%), y con una representatividad en torno al 7% cada uno los siguientes tres sectores: la industria química y productos farmacéuticos, productos de caucho y plástico y productos minerales no metálicos.
Con datos de 2010 la forma jurídica más utilizada es la sociedad anónima (60%), seguida de la sociedad limitada (37%) y a mucha distancia las cooperativas de trabajo (1,8%). El resto de empresas se enmarcarían en otras formas jurídicas (1,2%). Las empresas familiares representan el 42,4% de la muestra, considerando como empresa familiar aquella en la que un grupo familiar participa activamente en el control y/o gestión de la empresa.
Respecto al número de mercados en los que operan las empresas de la muestra se observa cómo la mayor parte de ellas (64%) operan en uno o dos mercados, mientras que el 20% lo hace en tres y el resto se reparte de manera equilibrada entre cuatro y cinco mercados (en torno al 8% en cada segmento). No se observan cambios significativos en cuanto al número de empresas que aumentan o disminuyen el número de mercados en los que operan. Otro aspecto importante es el ámbito del mercado. En este sentido se observa que la mayor parte de las empresas trabajan en el ámbito nacional (alrededor del 40%), sin embargo este porcentaje decrece en un 7,6% en el periodo en estudio, mientras que aumenta de manera significativa el número de empresas que trabajan tanto el mercado interior como el exterior (del 20,6% de las empresas en 1994 al 30,6% en 2010) y el porcentaje de empresas que operan sólo en mercados extranjeros (de un 6,1% en 1994 al 8,7% en 2010).
En relación al mercado también resulta interesante observar cuál ha sido la evolución de las empresas de la muestra respecto a su cuota de participación en el principal mercado en el que desarrollan su actividad. Concretamente el porcentaje de empresas que señala que su representatividad en el mercado es insignificante (con una cuota de mercado prácticamente de cero) pasa de un 43,5% en 1994 al 62,7% en 2010, reduciéndose en el resto de casos. Por ejemplo, el porcentaje de empresas que ostentaba una cuota de mercado superior a cero pero inferior al 10% pasa del 13% en 1994 al aproximadamente 8% en 2010.
4.2. Evolución del nivel de servitización
Como se ha definido en el apartado anterior, el nivel de servitización se mide en función de la proporción que la oferta de servicios u otras actividades distintas de la fabricación significa sobre las ventas de la empresa. Del conjunto de empresas que conforman la muestra (670), el 74,5% servitiza en al menos uno de los periodos en los que se pregunta por este indicador, acercándose a valores indicados por algunos autores (Moscoso y Lago, 2008). Aproximadamente el 26% (175 empresas) servitizan algo durante todos los periodos. La tendencia general en lo que respecta al nivel de servitización en el periodo 1994-2013 2 , atendiendo a su valor medio en cada uno de los cuatrienios en los que se mide la variable, es positiva pero muy discreta y con una gran variabilidad (Tabla 2). Se puede por tanto decir que en general las empresas servitizan más con el transcurso del tiempo. Sin embargo, cabe destacar que también se incrementa el número de empresas que no servitizan en absoluto con el paso de los años. Así en el año 1994 el 47,6% de las empresas presenta un porcentaje de servicios sobre el total de ventas nulo, mientras que en el año 2013 pasa a ser el 53,3% lo que parece estar indicando el abandono del proceso de servitización. Se observa en consecuencia el mayor peso de las empresas que persisten en el proceso ya que, aunque en valor absoluto es menor el número de empresas que servitizan, las que sí lo hacen han aumentado el porcentaje de ingresos por servicios.

La progresión en el nivel de servitización de las empresas que sí servitizan es también diversa. El porcentaje de empresas con un nivel de ingresos por servicios de entre 1 y el 25% de la facturación, cae en el periodo 1994-2013 en torno al 9%, de un 43% a un 34% del total de empresas de la muestra. El porcentaje de empresas que se sitúa con unos ingresos por servicios de entre el 25 y 50% de su facturación experimentan un ligero crecimiento de algo más de 3 puntos porcentuales en el conjunto del periodo, pasando de 6,9 al 10%. El porcentaje de empresas con ingresos por servicios superior al 50% cae de manera importante durante el periodo 1998- 2001 para volver a los valores de origen en el cuatrienio 2010-2013.
Como en estudios anteriores (Neely, 2008), el tamaño de empresa se erige como una variable que parece condicionar el nivel de servitización (Gráfico 1). Cabe destacar, que la tasa de crecimiento inter-cuatrienal tanto para las grandes como para las pequeñas y medianas empresas es contenida, lo que refleja que la transición hacia una mayor oferta de servicios es lenta y pausada (Oliva y Kallenbreg, 2003).

La comparación de medias mediante pruebas no paramétricas permite afirmar con un nivel de confianza del 95% que existen diferencias significativas entre el nivel de servitización de las pymes y de las grandes empresas para todos los periodos en estudio. Por otra parte y coincidiendo con Lodefalk (2012) se aprecia que el ámbito geográfico de las empresas que servitizan es más amplio que el de las empresas que no lo hacen. Este resultado podría relacionarse con el hecho de que las empresas que más servitizan son las grandes empresas que cuentan con menores restricciones para poder trabajar en mercados exteriores y operan generalmente en varios mercados. Sin embargo, un análisis específico de los datos permite afirmar que también en las pymes se da este mismo resultado, es decir, las pymes que servitizan operan en ámbitos geográficos más amplios que las que no servitizan.
Por sectores la evolución en cuanto al nivel de servitización es desigual. De los 20 sectores que se clasifican a las empresas en la base de datos de la ESEE, 12 presentan un CAGR 3 positivo calculado para el periodo 1994-2013 (Tabla 3).
Cabe destacar por su tasas de crecimiento los sectores de industria de la madera (CAGR= 7,6%), textiles y confección (CAGR= 3,1%) e industria del papel (CAGR= 2,9%). Por una lado estos sectores pueden identificarse como sectores maduros y de alta rivalidad competitiva lo que, como ya se ha comentado, incrementa la necesidad de búsqueda de nuevas vías para captar y fidelizar mercados. Por otro lado es interesante tener en consideración que estos sectores parten con unos niveles medios de servitización en el año 1994 de los más bajos entre el conjunto de los sectores lo que restaría importancia a los crecimientos.
Asimismo se ha analizado si la percepción que las empresas tienen respecto a la estabilidad o no del principal mercado en el que operan influye en el nivel de servitización. Tomando como base las empresas que sí servitizan y tras el análisis de las variables para los periodos 2002-2005 y 2006-2009 no se puede afirmar que exista tal relación dado que no resulta estadísticamente significativa. Los dos periodos analizados se han elegido por ser los consecutivos de mayor estabilidad económica general 4 .

5. EL IMPACTO DE LA SERVITIZACIÓN SOBRE EL RENDIMIENTO EMPRESARIAL
Como se ha indicado anteriormente, como la mayoría de las estrategias de diversificación, el proceso de servitización es complejo y lento y exige alcanzar una masa crítica para poder rentabilizarlo. Algunos autores han cifrado en un 30% el nivel mínimo necesario para invertir la tendencia a la disminución de resultados (Visnjic et al., 2013). Por su parte, Suarez et al. (2013) señalan como punto de inflexión para revertir la tendencia a la caída en el margen operativo niveles superiores al 56%. Los autores de este último estudio basado en los datos de 500 empresas cotizadas en el sector de los paquetes de software reconocen además diferencias entre subsegmentos de la misma industria.
Para considerar el efecto de la masa crítica en el impacto en el rendimiento en nuestro análisis se configuran cuatro grupos: (1) las empresas que no servitizan; (2) las empresas con unos ingresos medios por servicios inferiores al 20% de la facturación; (3) las empresas con un nivel de servitización entre el 20 y el 30%; y (4) las empresas que servitizan más, las que presentan unos ingresos medios en el periodo que suponen más del 30% de su facturación. La variable que se ha utilizado como referencia para comparar el desempeño de las empresas es la intensidad de servitización en el periodo 1994-2005. Se toma este periodo para poder realizar la comparación con el periodo posterior hasta 2010, suponiendo por tanto que las empresas de la muestra han realizado un cierto recorrido en el proceso de servitización.
Las empresas que presentan una determinada intensidad de servitización en el periodo de análisis 1994-2005 no tienen por qué mantener la misma intensidad para periodos posteriores (Gráfico 2). De hecho, se observa cómo, en línea con lo esperado, aumenta el número de empresas que no servitizan a costa de, principalmente, las empresas que pertenecen al grupo de intensidad de servitización inferior al 20% (79 empresas pasan a no servitizar desde quienes servitizaban menos del 20% hasta 2005). El aumento en el número de empresas que servitizan más del 30% viene motivado principalmente por empresas que servitizaban en el periodo anterior entre el 20 y 30% (15 empresas) y las que pasan de servitizar menos del 20% a más del 30% (17 empresas). Así, los flujos de cambio más importantes se dan entre grupos contiguos.

Teniendo en cuenta estos grupos se analiza en primer lugar el impacto de la intensidad en servitización en resultados a través de la cuota de mercado (AmoaKo-Gyampaah y Acquaah, 2008).
La tendencia general, independientemente del grado de intensidad en servitización es negativa, es decir, el conjunto de empresas pierde cuota de mercado. Sin embargo, se puede observar (Gráfico 3) cómo las empresas con una mayor intensidad en servitización muestran una caída más suave. El CAGR del conjunto del periodo (1994-2010) para los grupos de empresas que servitizan más del 30% y entre el 20 y 30% es del -1,5%, mientras que para los que no servitizan o lo hacen en menor medida (menos del 20%) la tasa de crecimiento compuesta es el doble (-3%).

En segundo lugar se analiza la evolución de las ventas en función de los niveles de servitización. En este caso se encuentran diferencias significativas entre los grupos de empresas que servitizan (los tres grupos) y los de las que no lo hacen. Puede pensarse que se trata de una relación lógica teniendo en cuenta la previamente establecida relación entre tamaño y servitización. Sin embargo, como se puede observar en el Gráfico 4, considerando sólo las grandes empresas, las diferencias son también estadísticamente significativas.

El efecto de la servitización sobre el valor añadido es aún más claro que sobre las ventas. Los grupos de empresas servitizadas presentan mayores valores en todos los periodos, e igualmente ocurre cuando se consideran las empresas agrupadas por su tamaño. Concretamente para las pymes se observan diferencias estadísticamente significativas a partir del año 2006 entre las empresas que servitizan y las que no lo hacen (Gráfico 5).

Hasta el momento se ha observado cómo las empresas con cierto nivel de servitización presentan un mejor rendimiento que las empresas que no lo hacen en cuanto a ventas y valor añadido bruto. Sin embargo, al analizar el valor añadido sobre producción nos encontramos con la paradoja de la servitización. Como se observa en el gráfico 6 los grupos de empresas no servitizadas son las que presentan unos resultados claramente superiores a las empresas servitizadas en todos los periodos. Considerando el informe de Torrent-Sellens y Díaz-Chao (2015) este hecho puede ser consecuencia de una mejor capacidad de adaptación de las pymes en lo que se refiere a su estructura de costes, especialmente en la etapa expansiva (2002-2007) cuando el valor añadido bruto de éstas creció un 8,9% por un 0,6% de las grandes empresas industriales. En el periodo recesivo, 2008-2010, el comportamiento fue de una caída similar en el valor añadido bruto. Analizando el conjunto del periodo se observa cómo el único grupo que presenta una tendencia positiva es el de empresas cuyo nivel de servitización es superior al 30%. Si el análisis se realizara a partir del año 2006 se incluirían además el resto de grupos de empresas que sí servitizan.
El análisis en detalle considerando el tamaño de las empresas, permite comprobar que independientemente del mismo, las empresas que mejoran en lo que respecta al indicador del valor añadido sobre producción son las empresas que servitizan, destacando eso sí los mejores resultados de las pymes frente a los de las grandes empresas (Gráfico 7). En cualquier caso, otros estudios también han detectado una mayor dificultad por parte de las grandes empresas para rentabilizar la servitización frente a las pequeñas (Neely, 2008).


6. CONCLUSIONES
Tras el análisis realizado en una muestra de 670 empresas manufactureras españolas en el periodo 1994-2010 se confirma el interés de las empresas por intentar el proceso de servitización ya que la mayoría de ellas (74,5%) servitizan en algún momento de este periodo. Igualmente se coincide con estudios anteriores en la dificultad de la implementación de esta estrategia ya que se recoge un abandono del proceso de servitización que hace que el número de empresas que no servitizan, el 53,3% en el último periodo, supere a las que sí lo hacen. Sin embargo, esto no impide el incremento del nivel de servitización general gracias a la mayor contribución de las empresas que sí consiguen persistir en el proceso de servitización. Este hecho se debe, por un lado, a que las empresas de mayor tamaño son las que presentan unos niveles de servitización más altos y por otro a que las empresas servitizadas consiguen mayores ventas que las no servitizadas de similar tamaño. Asimismo se relaciona el nivel de servitización con la capacidad para operar en mercados de ámbito geográfico más amplio.
Este efecto es claro también en cuanto al val or añadido, siendo significativa su relación con el nivel de servitización e independientemente del tamaño de la empresa. Sin embargo esta relación se revierte al considerar el valor añadido sobre producción donde los mejores resultados lo obtienen las empresas más pequeñas y menos servitizadas.
Además de los factores como la dificultad de adaptación del modelo de negocio y la determinación para el cambio ya mencionados, esto podría deberse, siguiendo a Gebauer et al (2005) en Neely (2008) en su estudio sobre el sector de la máquina herramienta alemana, a un mayor peso de las estrategias defensivas que de las ofensivas. Dicho de otra manera, dada la lenta evolución del nivel de servitización, los servicios se están utilizando más para mantener la competitividad en los mercados actuales que para abrir nuevos negocios. En estas condiciones el interés de la estrategia no se recoge en el crecimiento de los beneficios empresariales como cuando se inician nuevos negocios, sino en la capacidad de mantenerse en los actuales.
Los casos de éxito indican el interés de una mayor investigación sobre las condiciones específicas de realización de la servitización pues lo que sí queda muy claro es su dificultad para trasladarlo a los resultados empresariales.
En este sentido sería interesante plantear como línea futura de investigación el análisis del tipo concreto de servicios ofertados distinguiendo su naturaleza y su engarce en la estrategia general de la empresa, si son principalmente instrumentales para apoyar el negocio tradicional o si por el contrario, abren nuevas oportunidades de negocio. Este tipo de análisis no es posible con la actual configuración de esta base de datos.
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Notas
Notas de autor