Sección Especial: X Coloquio Costarricense de Lexicografía
El lugar del diccionario representativo en la lexicografía regional del español. Teoría y práctica1
The Place of the Representative Dictionary in Regional Lexicography. Theory and Practice
El lugar del diccionario representativo en la lexicografía regional del español. Teoría y práctica1
Káñina, vol. 48, no. 1, pp. 170-184, 2024
Universidad de Costa Rica
Received: 22 March 2023
Accepted: 13 June 2023
Resumen: El llamado diccionario regional representativo queda encuadrado dentro de la cada vez más extensa tipología sobre los diccionarios regionales del español (diferenciales e integrales, fundamentalmente). Se trata de un modelo de repertorio que registra no solo el léxico diferencial con el estándar, sino también aquellas voces de la lengua general que representen para el hablante parte de su identidad lingüística y cultural en tanto este se identifica plenamente con su variedad geolectal. La propuesta recoge, en parte, criterios de selección léxica patentes en los tradicionales diccionarios de regionalismos (zoónimos y fitónimos) o bien lexicalizaciones determinadas por la aceptación social de determinados fenómenos fonéticos, etc. y, en cuanto a la microestructura, la organización del artículo en tres bloques perfectamente diferenciados: información lingüística, glosa pluridisciplinar y referencia onomasiológica.
Palabras clave: Lingüística del español, lexicografía regional, metalexicografía regional, diccionario representativo.
Abstract:
The so-called representative regional dictionary is framed within the increasingly extensive typology of regional dictionaries of Spanish (differential and integral, fundamentally). It is a repertoire model that registers not only the lexicon that differs from the standard, but also those words of the general language that represent for the speakers part of their linguistic and cultural identity due to their fully identification with their geolectal variety. The proposal includes, in part, lexical selection criteria found in the traditional dictionaries of regionalisms (zoonyms and phytonyms) or lexicalizations determined by the social acceptance of certain phonetic phenomena, etc. and, in terms of microstructure, the organization of the lexicographic article into three perfectly differentiated blocks: linguistic information, multidisciplinary gloss, and onomasiological reference.
Keywords: Linguistics of Spanish, regional lexicography, regional metalexicography, representative dictionary.
1. Introducción
Hace medio siglo era impensable que la lexicografía regional del español alcanzara las cotas de calidad logradas hoy; de igual modo, carecía de justificación que una lengua como la española, con su decisiva demografía, se mantuviera con principios y métodos tan ajenos a las propuestas de la lingüística de su tiempo. Se podría suavizar esta última observación justificándola por el peso de una tradición multisecular y por la abrumadora producción por parte de autores diletantes.
A uno y otro lado del Atlántico contamos, sin embargo, con suficientes y honrosas excepciones. Fue el tiempo de los llamados diccionarios de regionalismos, ya pretendieran estos imponer el buen uso y la corrección lingüística ya dejaran de hacerlo, cuando no impregnados de una carga ideológica tal vez sin precedentes en los diccionarios monolingües generales. Hoy, sin embargo, preferimos hablar de diccionarios regionales, una lexicografía con pretensiones exclusivamente descriptivas. Ahora bien, los materiales allegados por los llamados diccionarios de regionalismos son de una utilidad e importancia sin límites para el estudio de nuestro léxico histórico, de las variantes dialectales, de la contrastividad en el uso, de los aspectos culturales, etc. de la lengua española.2
En la lexicografía sobre los regionalismos, excepción hecha de su presencia en los diccionarios generales del español, podemos hablar de una lexicografía exenta (diccionarios y vocabularios al uso) y una lexicografía anexa (glosarios).3
La lexicografía regional, tal y como la entendemos hoy, se ocupa de la descripción lexicográfica de las unidades léxicas de una variedad lingüística atendiendo con pretendida exclusividad a razones geolingüísticas4 y/o culturales. En realidad, los factores culturales, en mayor o menor medida, no han dejado de tener su cupo correspondiente en los diccionarios de regionalismos, no en vano en el trasfondo de los diccionarios de regionalismos se aprecian los trazos no solo del léxico diferencial frente al léxico general, sino también sus rasgos identitarios.5
2. Ante el diccionario diferencial/diferencial-contrastivo
El estatuto de voz diferencial a partir de razones geolingüísticas puede venir determinado por diferentes criterios: desde ortográficos, morfosintácticos y léxicos hasta sociolingüísticos, culturales, etc. Veremos algunos ejemplos a lo largo de esta exposición.
Fieles siempre, sin reblar es el lema de un equipo de fútbol español -la Sociedad Deportiva Huesca- que ha logrado recientemente el ascenso a la primera división. Nos interesa el verbo reblar por su escaso empleo en el español general.
La lexicografía diferencial data la primera documentación de reblar en fuentes metalingüísticas de mediados del siglo XIX. Se trata en un diccionario general del español y presenta la marca de provincialismo sin tener en cuenta su delimitación geolectal:
reblar v a prov Retroceder, cejar, titubear. (Gaspar y Roig, 1855, s. v.)
No es de extrañar, pues, una localización posterior en un diccionario de regionalismos. En este caso se trata de un aragonesismo con localización en Mora de Rubielos (Teruel), en la comarca de las Cinco Villas (Zaragoza) y en distintas poblaciones de la ribera del Jalón:
reblar v a Vacilar; retroceder; cejar. (Moneva y Puyol, 1924, s. v.)
Las isoglosas pueden jugarnos una mala pasada en la ribera del Jalón. Es evidente que se trata de un claro aragonesismo, carta de naturaleza que le otorga desde 1925 la institución académica:6
reblar intr Ar Titubear, retroceder, cejar. (Real Academia Española, 1925, s. v.)
Damos por sentado que la posterior documentación académica sobre este aragonesismo lleva a la institución a considerarlo como voz general del español a partir de 1970:
reblar¹ (de *revirare) intr Retroceder. (Real Academia Española, 1970)
reblar¹ (*revirare) intr Retroceder. (Real Academia Española, 2014)
En puridad, un diccionario diferencial del español hablado en Aragón con estos datos en la mano debería rechazar reblar como aragonesismo.
La lexicografía diferencial, siguiendo los pasos de la rigurosidad, acude ahora a fuentes lingüísticas para completar su trabajo. La documentación académica en abierto sigue sin aportarnos datos suficientes para privar a reblar del estatuto como aragonesismo, dado que en el CORDE −referencia ineludible para la contrastividad del léxico regional− no se registra ni un solo testimonio de reblar ‘retroceder’.7 El CREA, por el contrario, sí que nos ofrece cuatro concordancias de reblar ‘retroceder’; ahora bien, todas ellas se documentan en un mismo autor: Antonio Beltrán Martínez en su obra Pueblos de Aragón, II, a la sazón catedrático de Prehistoria y cronista de la ciudad de Zaragoza, natural de Sariñena-Huesca.
A tenor de la documentación disponible, reblar parece ser un claro aragonesismo.
Veamos ahora algunos ejemplos con el español hablado en Navarra:
extremar 2 tr Nav Hacer la limpieza y arreglo de las habitaciones. (Real Academia Española, 2014, s. v.)
zacuto Del vasco zakuto m Nav Bolso (ǁ bolsa de mano pequeña). (Real Academia Española, 2014, s. v.)
El estatuto de regionalismo otorgado por el DLE a ambas voces nos permitiría incorporar con absoluta seguridad tanto extremar8 como zacuto a la nomenclatura de un diccionario diferencial del español hablado en Navarra.
En otro orden de cosas. La entrada pacharán ‘licor a base de anís y pacharanes ENT#091;o arañones, o endrinas…ENT#093;’, entendemos que no debería faltar en un diccionario diferencial del español hablado en Navarra, pero si en el repertorio académico encontramos
pacharán (del vasco patxaran, de paitar o pattar ‘aguardiente’ y aran ‘endrino’). Licor obtenido por maceración de endrinas en aguardiente anisado, la lexicografía diferencial, fiel a los principios metodológicos que la rigen, debería evitar la presencia de pacharán en la nomenclatura de un diccionario diferencial del español hablado en Navarra, dado que se trata de una voz general del español, tal y como nos lo indica la ausencia de la marca geolectal correspondiente.
La lexicografía diferencial, por otra parte, dispone de otras voces que, según sus datos, son voces propias del español hablado en Navarra:
bajera f Local comercial a pie de calle.
mandarra f Delantal.
pantaloneta f Pantalón corto.9
villavesa f Autobús urbano.
La ausencia de estas entradas en el DLE (Real Academia Española, 2014) avalan el estatuto de navarrismo otorgado por la lexicografía diferencial.10
En definitiva, la lexicografía diferencial/diferencial contrastiva se ve constreñida en no pocas ocasiones tanto por la falta de datos sobre la lengua general (diccionario histórico) como por la falta de datos sobre las distintas variedades del español. Los tesoros redactados en España sobre las variedades del español peninsular y de las islas así como la base de datos ARU indican con firmeza el inicio, solo el inicio, de un camino seguro en la consolidación de la lexicografía regional de nuestra lengua común.
3. El diccionario representativo
Ante la falta e imprecisión de datos sobre la lengua histórica, así como sobre sus variantes diatópicas (también diastráticas), la rigurosidad con la que trabaja la lexicografía diferencial/diferencial-contrastiva se ve obligada a sacrificar parte de la información disponible sobre las distintas variedades. El diccionario representativo, con una mayor libertad en los criterios de selección del léxico, estaría llamado a conformar un producto lexicográfico con mayor libertad de movimientos y con mayor atención a las necesidades geolectales del usuario, de un usuario medio como representante de un grupo social determinado que comparte, en un entorno concreto, vivencias y emociones comunes, una memoria colectiva sobre el pasado, voces y expresiones que las siente como propias (aunque no lo sean)… unas señas de identidad, en fin, que lo define como pueblo; sin olvidar que ese continuum geolectal es tan solo una mínima variante (emocional en parte) dentro de un continuum de mucho mayor espectro que conforman la lengua general, la lengua histórica y un pasado común en cualquier aspecto de su dimensión como hombre y como pueblo.
Dadas las circunstancias en las que nos encontramos, me ocuparé solo de aquellas cuestiones que señalan las diferencias más destacables de este modelo lexicográfico y sus precedentes. Voy, en consecuencia, a obviar aspectos de la hiperestructura, si bien, entiendo que en la hiperestructura debería recogerse una descripción general de la variedad lingüística estudiada: nivel fónico, gramatical y léxico, dada la importancia en los aspectos relacionados con la lematización, los criterios de selección léxica, la organización onomasiológica de las entradas, etc.11
3.1. Macroestructura
Tanto en la descripción del nivel fónico de la variedad estudiada como en el prólogo metalexicográfico conviene hacer especial hincapié en aquellos fenómenos que determinan la lexicalización de determinadas unidades, distinguiéndolas de aquellos otros fenómenos que, si bien aceptados socialmente, no dan lugar a lematizaciones regionales.12
3.1.1. Veamos algunos ejemplos de lematización inevitable propiciados por las consecuencias que acarrea la aceptación, en determinados grupos sociales, de la aspiración de la -s implosiva en las hablas andaluzas:
descalichado > ehcalicha(d)o.
despavorido > favorí(d)o.
resvarar > farar(se).
Teniendo en cuenta las necesidades del usuario, las voces generales del español habría que lematizarlas cuando se traten de lexicalizaciones consolidadas por la aceptación social de determinados fenómenos fonéticos, como pudiera ser la aspiración de -s implosiva: favorí(d)o, ehcalicha(d)o y fararse, y cuya definición no podrían ser otras que su equivalente en español normativo:
ehcalicha(d)o, da adj Descalichado.
fararse prnl Resbalarse. V. farador ‘tobogán’ y fara(d)era ‘tobogán’.
favorí(d)o, da adj pop Despavorido, pavorido.
Siempre que fuera necesario en aquellas voces lematizadas por la aceptación de determinados fenómenos fonéticos, las equivalencias pudieran acompañarse de una serie de sinónimos o bien de una paráfrasis definicional:
ehcalicha(d)o, da adj Descalichado, ENT#091;personaENT#093; Delgado, canijo, endeble.
abejarruco m Abejaruco, pájaro del orden de los sindáctilos que se caracteriza por comerse las abejas (Merops apiaster). 2 Abejorro, insecto himenóptero (Bombus).
La lematización fónica de voces sujetas a la decisiva aceptación social es inevitable cuando la entrada puede llegar a perder su identidad originaria: resvarar > farar > fara(d)or / fara(d)era.
3.1.2. Resulta inevitable que determinadas lexicalizaciones fonéticas −como acabamos de ver− tengan cabida en la nomenclatura del diccionario representativo. Pasemos ahora a establecer los criterios de selección del léxico, referencias ineludibles que nos ayudan a caracterizar, frente a otros diccionarios regionales, el modelo lexicográfico presentado en este X Coloquio. El resto de los elementos de la planta −a cuya revisión procederemos de inmediato− puede encontrarse, bien en su totalidad bien de manera parcial, en cualquiera de los diccionarios al uso, ya sean regionales o de cualquier otro tipo. El objetivo final no es otro de intentar ajustar el modelo lexicográfico propuesto a las necesidades de los potenciales usuarios de este.
A los criterios generales de selección del léxico en los diccionarios diferenciales/diferenciales contrastivos (cf. Werner, 1994):
cabecuñado m y f Concuñado.
camada f Calle entre dos hiladas de olivos.
desinquieto, ta adj pop Inquieto.
engañifa f Embutido, cualquiera que sea, ENT#091;para rellenar el pan de los bocadillosENT#093;;
hemos de añadir los arcaísmos que en determinados estratos sociales aún se conservan (población mayor sin instrucción), aunque el diccionario representativo participe plenamente de su valor como obra sincrónica y descriptiva, aunque estén catalogados de manera muy similar en el diccionario oficial:
arrendar tr pop arc Imitar: «Quando ENT#091;yoENT#093; compuse la Loçana en el común hablar de la polida Andaluzía, mas fízelo por mejor la arrendar en la manera de su hablar». (Delicado, 1534, clxxvi v.)
Real Academia Española (2014): arrendar³ (de arremedar) tr p us Remedar la voz o las acciones de alguien.
melecina f pop arc Medicina.
Real Academia Española (2014): melecina f desusMedicina. U. c. vulg.
Tanto arrendar como melecina, entre otros muchos arcaísmos, se conservan aún en el imaginario colectivo de buena parte de los usuarios, quienes de ninguna manera emplearían esas voces en conversación diaria.
La identidad lingüística diferencial nace del contacto con otros grupos sociales enmarcados dentro de nuestro común sistema lingüístico, aunque sean las circunstancias históricas, sociales y culturales las que acaben por configurar unas diferencias ostensibles de mayor o menor calado. Aun no bloqueando estas diferencias la comunicación, puesto que esa comunicación está amparada por el sistema y la norma, la toma de conciencia geolectal es un hecho incontestable.
A la consideración de léxico representativo de determinados arcaísmos de la lengua general, pero vigentes en algún grupo social, se unen ahora los tecnolectos o nomenclaturas populares propias del área dialectal estudiada: agricultura, ganadería, pesca e industrias derivadas, así como otros aspectos de la cultura material, la fauna, la flora, la gastronomía, gentilicios populares y cultos o la toponimia, todo ello siempre en función del conocimiento exhaustivo, general o parcial en manos del lexicógrafo.
Los criterios de selección del léxico deben ajustarse a voces esenciales y diferenciales de cada una de las distintas nomenclaturas establecidas previamente (cultivo del olivo y cultivo de la vid en el caso del repertorio con el que estamos trabajando). El DLE (Real Academia Española, 2014), por ejemplo, registra sin marcas explícitas tanto oliva como olivo en el español general; si bien, de manera implícita, podemos reconocer que aquellas entradas con definición representan la de mayor uso frente a aquellas otras entradas en las que solo se nos da el equivalente:
oliva (Del lat. oliva) f Olivo.
olivo (Del lat. vulg. olivus, y este del lat. oliva ‘olivo’, ‘aceituna’) Árbol de la familia de las oleáceas, con tronco corto, grueso y torcido, copa ancha y ramosa que se eleva hasta cuatro o cinco metros, hojas… (definición enciclopédica).
En el español hablado en la provincia de Jaén el 80 % de la población emplea el arcaísmo oliva frente a la voz general olivo. Es evidente que, si aceptamos el criterio académico, la definición debe acompañar a la entrada oliva, en tanto que el equivalente de remisión estaría en la voz olivo al tratarse de un uso restringido (20 %):13
oliva f Árbol cuyo fruto es la aceituna.
olivo m Oliva.
El caso contrario lo encontramos en parra o cepa y vide o vid, en donde vide y vid solo presentan registro único, en tanto que parra y cepa son voces de uso generalizado en toda la provincia (cf. Molina, 2001):
cepa f por ext Planta cuyo fruto es la uva.14
vid f Lopera Cepa, parra.
vide f Porcuna Vid.
El léxico diferencial, a partir de criterios estrictamente lingüísticos, junto al léxico identitario, seleccionado a partir de criterios extralingüísticos, proporcionarían lo que podríamos llamar léxico representativo.
3.2. Microestructura
La microestructura podría organizarse en tres bloques perfectamente diferenciados: información lingüística, glosa pluridisciplinar y referencia onomasiológica.
La información lingüística, como en cualquier diccionario que se precie, debería respetar la normalización aceptada de manera casi unánime en los repertorios impresos, en concreto en los diccionarios generales monolingües: categoría, marcas restrictivas y de uso, definición, ejemplos/testimonios escritos, variantes categoriales y locuciones.
El orden de las acepciones −un punto que escapa a la estructura general señalada arriba− podría organizarse según el criterio de frecuencia de uso antes que de proximidad etimológica:
abejarruco m Abejaruco, pájaro del orden de los sindáctilos que se caracteriza por comerse las abejas (Merops apiaster). 2 Abejorro, insecto himenóptero (Bombus). 3 Juego infantil ENT#091;Gl El juego consiste consiste en adivinar quién golpeó la mano del primo, colocado éste de espaldas al grupo y con una de las manos de antojera en tanto que la otra se exhibe a los jugadores bajo la axilaENT#093;.
Una pieza fundamental de la microestructura se refiere a la ineludible presencia de ejemplos/testimonios escritos:
bermesino m ant Almez, árbol cuyo fruto es la almeza (Celtis australis): «Almezes, que aquí ENT#091;en JaénENT#093; llaman bermesinos». (Alcázar, 1787, apud Martínez de Mazas, 1794, 412, nota a)
pastira s f En la ciudad de Jaén, Campesina. 2 Hortelana de la vega ENT#091;de la ciudad de JaénENT#093;: «Propietarios, artesanos y hombres de campo, llamados por el vulgo pastiris y a sus mujeres pastiras, son los tres grandes grupos en que debe dividirse la masa natural y constante de los vecinos de esta población ENT#091;JaénENT#093;». (Madoz, 1847, 171a)
pastiri s m desus En la ciudad de Jaén, Campesino: «Propietarios, artesanos y hombres de campo, llamados por el vulgo pastiris y a sus mujeres pastiras, son los tres grandes grupos en que debe dividirse la masa natural y constante de los vecinos de esta población ENT#091;JaénENT#093;». (Madoz, 1847, 171a)
La glosa pluridisciplinar vendría exigida solo por aquellas entradas que así lo requieran, amén de la información lingüística complementaria ajena a la información facilitada stricto sensu en el bloque anterior.
chirca f arc Encina.
Gl Esta voz no tiene hoy uso en el español de Jaén si no es por la advocación Cristo de Chircales, venerado en la ciudad jaenesa de Valdepeñas. Durante la celebración de la romería, que tiene lugar en un paraje de encinares en la sierra cercana, la imagen de Cristo permanece bajo una encina, de aquí Cristo de Chircales.
(d)ejonza(d)o, (da) adj vulg ENT#091;personaENT#093; Que padece de las articulaciones.
Gl Procede de goncear (de gonce) ‘mover las articulaciones’ más el prefijo des-, que en pronunciación dialectal lleva el grupo -sg- a j como consecuencia de la aspiración de -s implosiva. Es el mismo fenómeno que ocurre con el grupo -sb-, y así el habla popular ha llevado desvaretar hasta faretar o desbaratar hasta faratar. En la Sierra de Segura el fenómeno alcanza a los sustantivos cuando van precedidos de artículo plural: los vacos > los facos o las botas > las fotas. De la misma manera suele ocurrir en el grupo -sp-> f: despavorido > favorío.
Tras la glosa, formando un tercer bloque, se incorporaría la referencia precisa que remitiera a su organización ideológica.
4. Conclusiones
Las voces sin marca geográfica en los diccionarios generales −lo hemos visto al principio− inhabilitan la presencia de estas en los diccionarios diferenciales, cuando pacharán, olivo y oliva son de uso identitario en las comunidades objeto del estudio diferencial de su léxico.
En definitiva, el camino hacia el diccionario representativo nos lo proporciona el rigor metodológico de la lexicografía diferencial/diferencial contrastiva y por añadidura: los criterios de selección léxica, la versatilidad de las glosas y la organización onomasiológica de las voces estudiadas. La descripción onomasiológica del léxico diferencial y representativo ayudaría a determinar con mayor precisión, por un lado, las características distintivas de la comunidad objeto de estudio; y, por otro, a delimitar las señas de identidad de la comunidad geolectal objeto de estudio.15
Referencias
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Notes