Aguijón

Experiencias de un taller de traducción del italiano al español: Cuerpo, de Tiziano Scarpa

Experiences of a translation workshop from Italian to Spanish: Cuerpo, by Tiziano S carpa

Barbara Bertoni
Instituto Italiano de Cultura, México
Tomás Serrano-Coronado
Instituto Italiano de Cultura, México

Experiencias de un taller de traducción del italiano al español: Cuerpo, de Tiziano Scarpa

La Colmena, núm. 97, pp. 39-52, 2018

Universidad Autónoma del Estado de México

Recepción: 06 Noviembre 2017

Aprobación: 25 Enero 2018

Resumen: Los fragmentos de Cuerpo, de Tiziano Scarpa, que se incluyen en este documento, son fruto del trabajo del Laboratorio Trãduxit, taller de traducción literaria colectiva del italiano al español, que coordinan Barbara Bertoni, italiana, y Tomás Serrano Coronado, mexicano, en el Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México. En dicho taller se traduce con miras a la publicación y respetando la variante lingüística de quienes participan. Se produjeron cuatro traducciones distintas de Cuerpo: al español mexicano, español argentino, español peninsular y español cubano. En este trabajo se incluyen dos fragmentos de la traducción al español mexicano y las experiencias vividas durante el proceso.

Palabras clave: traducción literaria, italiano, español, taller.

Abstract: The fragments of Cuerpo, by Tiziano Scarpa, that are included in this article, are the result of the work of Laboratorio Trãduxit, a workshop of collective translation from Italian to Spanish, coordinated by Barbara Bertoni, Italian, and Tomás Serrano Coronado, Mexican, in the Italian Institute of Culture Mexico City. In this workshop they translate with the aim of publishing and they respect the participants’ language variety. Four different translated versions of Cuerpo were produced from its original version in Italian: to Mexican Spanish, to Argentinian Spanish, to Peninsular Spanish and to Cuban Spanish. In this paper we include two fragments of the Mexican Spanish translation as well as the experiences we had during this process.

Keywords: Literary translation, Italian, Spanish, workshop.

La traducción al español mexicano de los fragmentos de Corpo, de Tiziano Scarpa,1 que se incluyen en este documento es fruto del trabajo del Laboratorio Trãduxit, taller de traducción literaria colectiva del italiano al español que se coordina en el Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México desde 2015. Dicho laboratorio cuenta con participantes presenciales y a distancia. En el taller que se impartió del 17 de febrero al 28 de abril de 2017 se contó con dieciséis participantes presenciales2 y dos a distancia,3 de Campeche, México, y de Rosario, Argentina. Al proyecto se sumaron también Monserrat Ferro —española, participante del más reciente taller— y Yoss —escritor cubano, admirador de la literatura de Tiziano Scarpa—, quienes se encargaron, respectivamente, de “iberizar” y “cubanizar” nuestra traducción de Cuerpo. Por esto, al final del laboratorio pudimos contar con cuatro traducciones distintas de un mismo texto: al español mexicano, realizada por los participantes presenciales; al español argentino y al español peninsular, a cargo de dos participantes a distancia; y al español cubano, elaborada por un escritor habanero.

Los traductores que integran el laboratorio difieren tanto en edades como en formación. No son los típicos estudiantes que toman un taller de traducción dentro de una carrera de traducción o letras donde todos tienen más o menos el mismo nivel de dominio de la lengua y de experiencia en traducción. Para unos fue su primera experiencia de traducción; otros son traductores profesionales con, incluso, varias traducciones publicadas. Algunos aprendieron italiano en los cursos de lengua del Instituto Italiano de Cultura; otros son estudiantes o exestudiantes de la carrera de Letras Italianas; otros más vivieron en Italia e, incluso, una participante es italiana. En el laboratorio, además de estudiantes, hay participantes de varias profesiones y formaciones distintas (un investigador en filosofía, una dentista, una médica jubilada, un ingeniero en electrónica, una antropóloga, una intérprete del inglés, una profesora de francés, una publicista) que ya tenían o que descubrieron en nuestro taller la pasión por la traducción. A pesar de su heterogeneidad, el grupo resultó armónico, constante, comprometido y solidario. Cada uno aportó algo de sus conocimientos para enriquecer la traducción y todos aprendieron de todos. Las edades fueron variadas, tanto que se podría llamar a este grupo “el de las tres generaciones”, puesto que hubo participantes muy jóvenes, jóvenes y otros menos jóvenes, habiendo una diferencia de cerca de cincuenta años entre el más y la menos joven. El hecho de tener tres generaciones diferentes colaborando dio lugar a animadas discusiones en torno al lenguaje, lo que revela que la lengua está en continuo proceso de evolución y que ciertas expresiones comunes entre los más jóvenes son oscuras para los menos jóvenes y viceversa. Una diferencia tan grande de edad entre los participantes no constituye ningún problema para nosotros, al contrario, amplía el abanico de idiolectos que tenemos a nuestra disposición, que va de la jerga juvenil más actual a las expresiones populares que escucharon de sus abuelos las “abuelas” del grupo.

Los objetivos del taller, que son también las características que lo hacen único, son lo siguientes:

Traducir en grupo toda una obra

Esta tarea nos enfrenta con toda una serie de dificultades, como la armonización del estilo general y la uniformidad de las estrategias traductivas que se deben respetar a lo largo del trabajo. Fue gracias al espíritu de colaboración de todo el grupo como pudimos llevar a cabo este proyecto tan ambicioso, que implicó que los participantes cumplieran lo que se comprometieron a efectuar en tiempo y forma y no perdieran el entusiasmo inicial.

Traducir con miras a la publicación

En muchos talleres y cursos de traducción se hace simplemente una práctica de traducción. A nosotros nos interesa que los traductores participen en todo el proceso editorial: traducción, homologación y revisión; publicación digital; redacción de una propuesta editorial; y presentación del libro.

En muchos casos, cuando se habla de traducir en grupo se entiende que los traductores traducen por su cuenta y luego un profesor o un revisor corrige y uniforma las traducciones. En cambio, tanto cada una de nuestras páginas como toda nuestra traducción deben considerarse un trabajo verdaderamente colectivo, puesto que los coordinadores del taller no fuimos los únicos que nos ocupamos de corregir las traducciones: si bien los participantes tradujeron previamente las partes que les fueron asignadas, durante las sesiones de corrección colectiva todos los traductores fueron muy participativos, todos contribuyeron a enriquecer el trabajo de los demás con sus comentarios y observaciones, todos se mostraron tolerantes respecto a las críticas de los demás y cada uno, incluso los más jóvenes y con menos experiencia, aportó para mejorar el producto final.

El proceso de homologación no es fácil. Durante todo el taller se van anotando las palabras y expresiones que se repiten a lo largo del libro para asegurar que siempre aparezcan traducidas de la misma forma. Todo este trabajo de homologación es posible gracias a los participantes, quienes en cada sesión nos recuerdan las soluciones adoptadas anteriormente.

Al final del taller se revisa la traducción con miras a la publicación. En esta tarea colaboran por separado varios participantes, cada uno aporta sus competencias específicas. Una vez que todos los participantes entregan su capítulo y se reúne toda la traducción, un participante se ocupa de uniformar el documento respecto a sangrías, espacios, mayúsculas, títulos de los capítulos, etcétera. Alguien más, que se caracteriza por su meticulosidad, verifica que los términos que aparecían más veces fueran traducidos siempre de la misma forma que se había convenido. Una participante que tiene experiencia como correctora de estilo se encarga de revisar la puntuación. Finalmente, todos efectúan una última lectura y revisión del libro.

Finalizada la revisión, generalmente se publican los primeros capítulos de la traducción en la página de internet del Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México, como se hizo en dos talleres precedentes, donde se tradujo Demasiado corazón, de Pino Cacucci (1999), y Costellazione familiare, de Rosa Matteucci (2016).

En el laboratorio enseñamos también cómo presentar un proyecto de traducción. Son los participantes quienes se encargan de preparar la página de Wikipedia del autor, una sinopsis del libro, una breve nota bibliográfica del autor, incluso un modelo de carta para proponer la traducción a editores, etcétera.

Además, nos organizamos para presentar el libro en equipo. Un participante prepara un Powerpoint con fotos del proceso y fragmentos del libro en italiano. Otros intervienen con sus observaciones respecto al libro, a la experiencia y a los problemas de traducción que encontraron. También hacemos lecturas dramatizadas de partes de la traducción.

En nuestra opinión, traducir con miras a la publicación es una experiencia muy formativa para los aspirantes a traductores que aún no han publicado una obra entera y es algo que no se enseña en las universidades. Además, es muy estimulante para todos saber que se está trabajando con un objetivo concreto en común.

Un taller “a cuatro manos”

Los talleres de traducción del Instituto Italiano de Cultura son coordinados en la modalidad “a cuatro manos” por dos profesionales de la traducción: la maestra Barbara Bertoni, italiana, se dedica principalmente a la interpretación correcta y profunda del texto original en todos sus matices semánticos, pragmáticos y culturales; y el maestro Tomás Serrano, mexicano, docente de traducción y traductor al español de varias obras del italiano, se ocupa especialmente de cuidar que no se pierda toda la riqueza lingüística y estilística del texto fuente en la traslación al texto meta.

Nuestra propuesta de enseñanza de la traducción “a cuatro manos” busca principalmente recoger de la manera más fidedigna posible lo contenido en el texto objeto de trabajo: forma, sentido y estética. Se trata de un propósito que le exige al traductor un amplio conocimiento de ambos sistemas lingüísticos en juego y, a la par, de ambas culturas. Dicho de otro modo, se busca un bilingüismo y un biculturalismo conscientes y equilibrados, que difícilmente se dan en una misma persona.

Traducir al español mexicano y a otras tres variantes del español

En las ediciones previas de nuestro laboratorio sólo contábamos con participantes presenciales mexicanos, de modo que no dudábamos en elegir el español mexicano como única lengua de llegada, con la conciencia de que traducíamos con miras a la publicación en este país.

Para apreciar en su justa medida el alcance de nuestra elección no es superfluo recordar que la mayoría de las veces las traducciones de literatura italiana llegan a México provenientes de otros países, de España y de Argentina, principalmente. Desde un punto de vista puramente económico, este hecho resulta conveniente y comprensible para los editores; no es así desde una perspectiva lingüística y cultural, desde la cual cuanto más oral es un texto, tanto más disfuncional resulta éste para el público de la misma lengua, pero de una variante distinta, pues, como se sabe, los actos de habla están determinados culturalmente.

Ahora bien, en un taller presencial y a distancia, con participantes de distintos países de habla hispana, surge el problema de a qué español traducir. Son de sobra conocidas las políticas actuales de los grandes consorcios editoriales que le exigen al traductor un uso de una norma panhispánica que ellos mismos no conocen y llaman un “español neutro” que, supuestamente, resulte comprensible para todos los hablantes de español. Dicha política editorial tan impuesta en México sólo tiene como efecto, por un lado, que ningún lector se reconozca como destinatario de esas traducciones y que la ajenidad que va implícita en éstas se acentúe mucho más; y, por el otro, que estilo, tono y contenido de la traducción se difuminen. De allí que nosotros propongamos traducir un texto literario para cada comunidad lingüística, es decir, para cada variante del español. En el caso específico de Cuerpo, tradujimos al español de México y, gracias a nuestros participantes y colaboradores a distancia, también al de Argentina, España y Cuba.

Logramos derrumbar las fronteras geográficas gracias a Internet, pero respecto a las fronteras lingüísticas, en cambio, decidimos mantenerlas. Si los participantes presenciales traducen al español de México, con miras a la publicación por una editorial mexicana, los que nos siguen a distancia de otros países tienen la libertad de traducir a su propia variante, sin ningún tipo de imposición por nuestra parte, es decir, por parte de los mexicanos, que somos la mayoría.

Las reflexiones de algunos traductólogos de renombre nos sirvieron de estímulo para emprender ciertas iniciativas encaminadas a oponerse a las políticas editoriales de sobra conocidas en México. Por ejemplo, Venuti (1999) advierte sobre la necesidad de resistir a esa hegemonía occidental de pensar y ejercer la traducción cuyo riesgo mayor es la monoculturalización del mundo. Y para Tymoczko (2006: 6):

La traducción no surge en un espacio neutral: eso es cierto tanto si consideramos a los agentes de la traducción, a sus procesos o a sus productos. Todos tienen posiciones éticas, políticas e ideológicas […] Dado que los traductores se hallan entre los principales mediadores culturales, su trabajo tiene serias consecuencias geopolíticas que exigen una autoconciencia y un autoexamen éticos. […] los traductores deben mostrarse autorreflexivos sobre sus conceptos preteoréticos y sus prácticas traductivas, ya que, de lo contrario, la traducción en la época de la globalización sólo puede ser un instrumento de dominio y hegemonía. En segundo lugar, cabe poca esperanza para un intercambio cultural equitativo y multidireccional a menos que los traductores cuenten con modelos adecuados de comprensión y traducción de la cultura y de cómo se puede comunicar y recibir la alteridad en el mundo; tales modelos están pendientes de su completa articulación en los estudios de traducción.

Igual de importante es mencionar a Even-Zohar (2007) quien, desde su teoría de los polisistemas, muestra el papel fundamental que juega la traducción en los sistemas literarios de la cultura de llegada; una teoría que retoma Lefevere (1997), en la que la traducción debe considerarse una reescritura de un texto original que refleja, independientemente de su función, una determinada ideología y poética, manipulando así la imagen de una obra literaria según el público destinatario. El control del que habla Lefevere se lleva a cabo a través de dos canales distintos: por un lado, existen los llamados “profesionales de la literatura”, es decir críticos, historiadores, profesores, escritores, que actúan en el interior del sistema mismo encargándose de la cultura a nivel institucional y tratando de establecer las temáticas y las formas que la literatura debe asumir; por el otro, existe una “estructura patrocinadora”, formada por personas, casas editoriales, instituciones culturales que intervienen y regulan el sistema desde el exterior, que disponen de los medios necesarios para influir en las elecciones de los escritores y de los traductores, y, dado que se vinculan a la ideología política del país, tienen el poder de promover o de obstaculizar la producción, la traducción y la difusión de una determinada literatura. En consecuencia, continúa Lefevere (1997: 27), “ante estos sistemas de control —dirigidos a regular la producción original y a limitar el impacto de las traducciones en la literatura del país—, los autores y traductores tienen dos posibilidades: someterse a las directivas impartidas u oponerse al sistema mismo, introduciendo elementos poéticos o de contenido que no se adecuan a las disposiciones vigentes”.

Por otro lado, han influido en nuestra intención de oponernos al sistema los comentarios de los autores que hemos traducido en el laboratorio. Cacucci nos compartió su beneplácito de verse traducido al español de México, puesto que el libro que tradujimos tenía a México como telón de fondo y muchos personajes eran mexicanos:

Queridas y queridos de la formidable “brigada” de traductores, estoy verdaderamente orgulloso que hayan puesto tanta pasión en este trabajo, seguramente la mejor traducción para México de esta novela en la cual puse todo mi amor a México y también mi dolor por las tragedias de su historia pasada y presente. Es una pena no estar con ustedes en esta ocasión, pero confío que tendremos otras oportunidades, y entonces será una alegría estar juntos. Gracias de corazón, que nunca es “demasiado” (Cacucci, 2016).

Por su parte, Matteucci publicó en su página personal de Facebook, a propósito de la presentación de Constelación familiar en el Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México:

Ignoraba que en México, donde se habla un español con tantas diferencias dialectales y sentimentales, los mexicanos solamente podían leer a los autores extranjeros en español ibérico, lo cual, señores míos, es como si nosotros los italianos estuviéramos obligados a leer a Philip Roth o a Faulkner en dialecto genovés. ¡Qué vergüenza! La traducción de mi novela al español mexicano es un acto de justicia social e intelectual. ¡Arriba la revolución literaria! (Matteucci, 2016).

En cuanto a Tiziano Scarpa, enterado del deseo de un editor mexicano de publicar su libro, nos comunicó su alegría de poder llegar a países donde hasta ahora no había llegado.

Enriquecidos con todas estas experiencias, el grupo de traductores que hemos constituido estos talleres, de la mano de los autores traducidos, definimos una serie de acciones que ya estamos poniendo en práctica, y redactamos un texto que enviamos a los autores traducidos para que, a su vez, lo hagan circular entre otros autores que compartan nuestros puntos de vista. Aunque elaboramos el comunicado teniendo en mente la situación en México, creemos que vale también para otros países de Hispanoamérica.

COMUNICADO

Barbara Bertoni y Tomás Serrano, coordinadores del Laboratorio Trãduxit, el laboratorio de traducción literaria colectiva del italiano al español del Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México, conjuntamente con los participantes, consideradas las políticas editoriales imperantes en México, nos permitimos compartir con ustedes las siguientes reflexiones:

1. En México el mercado editorial es dominado por grandes consorcios editoriales que publican y distribuyen traducciones hechas en España o en un español supuestamente neutro.

2. Paralelamente, en nuestro país existen pequeñas editoriales independientes que distribuyen traducciones pensadas sólo para lectores mexicanos y, puesto que el mercado es reducido y los tirajes no muy altos, sobreviven con muchas dificultades o gracias a pequeñas subvenciones gubernamentales.

3. Si bien es cierto que existe un español estándar o panhispánico —el español de las ciencias—, en el caso de la literatura no basta para recrear toda una serie de actos de habla que obedecen a aspectos puramente socioculturales y que siguen criterios pragmáticos propios de cada comunidad hablante.

4. Es nuestra convicción que, a fin de que los lectores mexicanos se reconozcan en las traducciones que leen y éstas no les resulten disfuncionales, las editoriales mexicanas deberían publicar traducciones literarias a esta variante, diferente morfosintáctica y léxicamente de las otras variantes del español.

5. Normalmente los escritores italianos son representados por agentes italianos que trabajan de la mano con sus homólogos españoles. Estos últimos, por obvias razones económicas, prefieren vender los derechos mundiales de traducción al español a editoriales que, pese a que en sus tirajes consideran a los lectores de países latinoamericanos, no consideran el grado de recepción de sus traducciones más allá de España.

6. Por otro lado, puede también pasar que los derechos mundiales de traducción al español se vendan a editoriales españolas que no distribuyen en los países de América Latina. Estas políticas editoriales traen como consecuencia una difusión muy limitada, es decir sólo europea, de la literatura en lengua italiana porque impiden que ésta se traduzca a otras variantes del español y el libro se dé a conocer en América Latina.

Con base en las consideraciones anteriores, con el propósito de combatir el papel hegemónico de los grandes consorcios editoriales y por el bien de escritores en lengua italiana, así como de traductores y lectores mexicanos, nos permitimos sugerirles cuanto sigue:

1. Antes de firmar un contrato de cesión de derechos de traducción al español, aconsejamos a los escritores en lengua italiana, averiguar si la editorial tiene distribución en América Latina y, de no ser el caso, especificar que se están cediendo los derechos de traducción al español únicamente para el territorio donde distribuye la editorial.

2. Desconfiar de la funcionalidad de las traducciones a un español neutro cuyo único resultado es que ningún lector se reconozca en ellas, sobre todo si el texto traducido presenta un alto grado de oralidad.

3. Apelamos al buen juicio de los escritores italianos y suizo-italianos para entender que las editoriales independientes de México y de muchos países de Hispanoamérica no pueden pagar adelantos importantes por cesión de derechos puesto que el tiraje y los precios de ventas no son comparables con los de los grandes grupos editoriales.

Por nuestra parte, para alcanzar los propósitos ya expuestos, nos comprometemos a servir de enlace entre editores independientes y autores; a hacer la máxima difusión de las obras traducidas con presentaciones, publicación de fragmentos en revistas, así como con ponencias en foros nacionales e internacionales; y a recurrir a colegas traductores de otros países latinoamericanos para adaptar los textos a su variante y buscar editores para su publicación.

Conclusiones

Nuestro propósito es seguir colaborando en la difusión de la literatura italiana en los territorios de habla hispana, demostrando que es viable traducir una obra literaria a distintas variantes, producir traducciones en las que los lectores de cada país se reconozcan y así luchar contra la imposición del español neutro de los grandes consorcios editoriales y contra las traducciones hechas al español de España distribuidas en toda América Latina.

A continuación invitamos a leer dos fragmentos de nuestra traducción mexicana de Cuerpo, de Tiziano Scarpa, que es un muestrario del cuerpo humano en cincuenta breves ensayos líricos, un catálogo de partes por re-conocer compuesto de ironía, imágenes poéticas y a veces meras ocurrencias en torno a la anatomía del autor. La de Scarpa parece la premisa de cualquier otro poeta: decir nuevamente el mundo. Volverlo extraordinario. Nuestro contacto cotidiano con nosotros mismos y las partes físicas que nos componen conlleva un conocimiento previo de los protagonistas de Cuerpo. Pero el lector se enfrenta a giros de lenguaje que le hacen percibir de otra manera su propio cuerpo. El corazón de Scarpa es un hipócrita que, contrariamente a su fachada generosa y altruista, practica un amor codicioso, ensimismado. Si los testículos son por convención epítome de fuerza y valentía, para el autor se vuelven dos peras de boxeo. Uno podría decir que las propiedades de las gónadas (la fragilidad) existían a priori. Virtud, entonces, del poeta sacarlas a la luz.













Referencias

Cacucci, Pino (2016), comunicación personal del autor, 1 de abril.

Even-Zohar, Itamar (2007), Polisistemas de cultura, Tel Aviv, Universidad de Tel Aviv.

Lefevere, André (1997), Traducción, reescritura y manipulación del canon literario (Ma. Carmen África Vidal y Román Álvarez, trad.), Salamanca, Ediciones Colegio de España.

Matteucci, Rosa (2016), publicación personal de la autora en Facebook, 1 de diciembre.

Scarpa, Tiziano (2004), Corpo, Milán, Einaudi.

Scarpa, Tiziano (2017), Cuerpo (Laboratorio Trãduxit, trad.), Ciudad de México, Abismos.

Tymoczko, Maria (2006), “Traducción, ética e ideología en la época de la globalización”, Transfert, vol. 1, núm. 1, pp. 4-34.

Venuti, Lawrence (1999), L’invisibilitá del traduttore. Una storia della traduzione (Marina Giglielmi, trad.), Roma, Armando.

Notas

1 Tiziano Scarpa (Venecia, 1963) es novelista, ensayista, dramaturgo y poeta. Al español se han traducido sus libros Ojos en la parrilla (editado por Destino en 1998), Venecia es un pez. Una guía (editado por Minúscula en 2007) y Cuerpo (editado por Abismos en 2017).
2 Cristina del Castillo, Guillermina Cuevas Mesa, Francesca Grimaldi, Rocío Harispuru, Rafael Hernández Aguilar, Román Hernández Pineda, Jorge Issa González, Alma Martínez Ibáñez, Jesús Nares Jaramillo, Maya Ochoa Montes, Verónica Paz López, Valeria Téllez Martínez, Angélica Vaillant, Laura Verduzco Guerrero, Sonia Verjovsky Paul y Dinah Elia Villaseñor Valdés.
3 María Eugenia Alesso y Gabriela de la Cruz.
HTML generado a partir de XML-JATS4R por