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DANIELA PAULA MONTES DE OCA (15/04/1988 – 28/08/2020)
M. Victoria Vadell; Rosario Lovera
M. Victoria Vadell; Rosario Lovera
DANIELA PAULA MONTES DE OCA (15/04/1988 – 28/08/2020)
Mastozoología Neotropical, vol. 28, núm. 2, p. 641, 2021
Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos
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OBITUARIO

DANIELA PAULA MONTES DE OCA (15/04/1988 – 28/08/2020)

M. Victoria Vadell
Universidad de Buenos Aires., Argentina
Rosario Lovera
Universidad de Buenos Aires, Argentina
Mastozoología Neotropical, vol. 28, núm. 2, p. 641, 2021
Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos

Pura sonrisa y pelos alborotados. Así nos acordamos de Dani. La encontrábamos siempre ahí, en esa esquinita de nuestro labo, despatarrada en su escritorio tapado de cosas, lleno de papeles y tuppers olvidados, perdiendo y buscando cosas, desordenada. Apenas oía que alguien entraba, se daba vuelta, y ahí nomás, frenaba lo que estuviera haciendo y te ofrecía un mate lavado con una sonrisa. Todo aquel que conoció a Dani no se olvida de su enorme sonrisa. Siempre dando la bienvenida. Siempre lista para una charla con mates compartidos, como los de antes. Incluso cuando estaba muy concentrada, con la cabeza cerca del monitor, escribiendo rápido a pesar de su eterno teclado con teclas de menos. Dani era así, feliz y despreocupada. Se le notaba en la cara, en el cuerpo. Disfrutaba de su trabajo, de sus compañeros, de sus amigos, de su pareja y sin duda, de su Lauti (su pequeño hijo). Disfrutaba de todo, con mucha intensidad y con todo su cuerpo. Era franca, transparente, sensible, generosa, y abierta al otro, como pocos. Siempre encontrando el lado positivo donde otros no lo hallaban. Una persona muy comprometida socialmente, feminista y hermosa. Increíblemente cariñosa. ¡¡Tan alegre y viva!!

Dani nació el 15 de abril de 1988. Desarrolló sus estudios primarios en Instituto Modelo en Florida y secundarios en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (I.L.S.E) en CABA, egresando en el 2005. Inició la carrera universitaria en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA en el 2007, en donde recibió el título de Licenciada en Ciencias Biológicas con orientación en Ecología en marzo de 2014, y el título de Doctora de la Universidad de Buenos Aires en junio de 2019. . . siguiendo los pasos de su mamá Alejandra Cherñavsky, también licenciada, doctora, investigadora y docente de esta facultad. Obtuvo una beca en CONICET para la realización de su doctorado entre los años 2014 y 2019, otra beca para trabajar en Alemania por tres meses durante el 2017, y posteriormente una beca posdoc que no pudo terminar.

Dani entró en el Laboratorio de Ecología de Poblaciones de la FCEyN-UBA en el año 2011, como todos, buscando un rumbo a seguir en su carrera profesional. Con pocas materias de la licenciatura en Ciencias Biológicas por delante, Dani comenzó a colaborar en las salidas de campo de varios de nuestros proyectos sobre ecología de roedores, principalmente en las campañas del doctorado de Rosario Lovera (Rori). Muy afable y dada desde el primer momento, enseguida notamos su predisposición, energía, alegría y ganas para trabajar. . . como así también su “cuelgue” y desorden divertidos (junto con sus pelos despeinados).

Le encantaba ir de campaña, a pesar de no llevarse muy bien (sobre todo al principio) con la rutina de los guantes de látex y los protocolos de desinfección y manipulación de material biológico, muy probablemente debido a su eterna distracción que la llevaba a dispersarse. Pero claro, todo lo compensaba con creces con su actitud positiva y espíritu trabajador. Así fue como se sumó, ya como tesista de licenciatura dirigida por Regino Cavia (Regi), en muchísimos muestreos, suyos y de otros, siempre firme y alegre, incluso con lluvia, fiebre, y hasta con un brazo enyesado. Y se copó con nosotros, así como nosotros con ella. Su gran voluntad y capacidad de trabajo permitieron que realizara su tesis de licenciatura con la técnica del hilo-tracking, estudiando el uso del espacio y los movimientos de la rata parda en sistemas de cría intensiva animal. Su trabajo de tesis involucró seguir cerca de 100 ratas en sus andanzas diarias dentro de un tambo y un criadero de cerdos, estacionalmente. No era un trabajo fácil, en principio porque era una técnica en la que había que incursionar, que en el labo no se había hecho aún, y sobre todo por el lugar donde se hacía, ya que había que esquivar las actividades de los trabajadores de los tambos y criaderos, además de esquivar bostas, pilas de alimento de chanchos en diversos estados de putrefacción, y sus millones de moscas asociadas. Todo esto implicaba muchas horas de trabajo en el campo, madrugando tempranísimo (3:30 am) para adelantarse al ordeñe, siguiendo hilos de muchísimos metros todos enrollados entre sí, afrontando todo tipo de dificultades en el camino, y lidiando más de una vez con insolaciones, picaduras y dolores de todo tipo. Por supuesto, nunca iba sola. Con Rori eran compañeras inseparables, compinches en el campo y, con el tiempo, íntimas amigas, casi hermanas. También Laura (Lau) Calfayan y Florencia Mallou fueron compañeras de campo en algunos muestreos. Las tres recuerdan esas épocas de mucho campo con Danu como intensamente agotadoras, pero también muy divertidas, plenas de risa, y de las cuales hay mil anécdotas de sus andanzas que guardaremos por siempre. “A cada rato se olvidaba dónde había dejado la llave, pero nunca se olvidaba de lo que le contabas, y recordaba con lujo de detalle las historias de los demás. Y siempre preguntaba cómo iban tus cosas, escuchando con atención cuando lo necesitabas, abrazando y conteniendo a todos los que estuvieran pasando un mal momento”, recuerda Lau. Luciana (Lu) Adduci también recuerda esta calidez de Dani. “No me olvido de la facilidad que tenía para encariñarse con la gente y la naturalidad con la que lo demostraba. . . la admiraba por eso. Era obstinada en sus opiniones, y tenía convicciones firmes. . . pero sin embargo, siempre escuchaba” recuerda Lu. Pero no sólo ellos la acompañaron al campo, varios otros integrantes del labo y voluntarios tuvieron la suerte de compartir campañas y/o congresos con ella. Todos coinciden en que la pasaban muy bien con ella, y que a pesar del cansancio y las condiciones muchas veces inhóspitas, nunca faltaba la diversión y la risa. Sobre todo, eso, la risa. Esa risa de cansancio nomás, o de risa por no llorar ante una camioneta atascada en el barro a las 10 de la noche (después de 17 horas de trabajo, insoladas y con dolor de cabeza), intentando las mil formas de salir de esa situación (y con Dani pretendiendo, al mismo tiempo, salvar a un conejito que había sido levemente lastimado por los perros). Nos reíamos con ella porque tenía algo que no mucha gente tiene y que es la capacidad de reírse de sus propias locuras y “travesuras”. Ya en ese momento mostró lo que le divertía el campo y la vida rural.




Y también la investigación. Traía muchas ideas y descubría sola, herramientas estadísticas y de los Sistemas de Información Geográfica que permitieron explotar al máximo los datos de su tesis de grado. Era inquieta, de eso no hay dudas. Antes de recibirse de licenciada ya tenía asignada la beca doctoral de CONICET, lo que hizo que corriera para terminar la tesina que finalizó en tiempo récord con mucho éxito y felicidad, que defendió el miércoles 19 de marzo de 2014 con un hermoso diez en su libreta.

Empezó así su doctorado titulado “Pequeños mamíferos silvestres en sistemas de producción intensiva y extensiva de porcinos del centro de Argentina y su relación con las diferentes prácticas de manejo y la incidencia de Trichinella spiralis”. Comenzó sus muestreos con Regi, su director, y posteriormente se sumó Marina Abas (Maru A.) y luego Martín Lammel (Tincho), sus compañeros de campo. Los primeros muestreos de su doctorado fueron una etapa de enorme aprendizaje para ella (sobre todo de aprender a no olvidarse los mil y un petates a llevar al campo), pero, además, fue en esa etapa en la que Dani inicio sus pasos en la docencia, sin siquiera proponérselo. Dani le enseñó a Maru todo lo que ella había aprendido en sus años en campo con Rori y Regi: preparar las trampas, colocarlas en transectas, manipular animales (y a esquivar ataques de ratas y persecuciones de lagartos overos), ordenar los datos de campo y analizar los patrones encontrados. Pero además de compartir todo su conocimiento. . . Maru A. cuenta que “Dani tenía una excelente capacidad de transmitir seguridad, incluso en aquellas acciones para las que ella no estaba tan segura. . . Recuerdo haber superado el miedo de manejar en ruta y en autopistas, gracias a la compañía y seguridad que ella me brindaba. Y esa curiosidad tan particular que la caracterizaba, la empleaba en su trabajo: Dani observaba la naturaleza, se hacía preguntas sobre ecología, sin tanta vuelta científica, sin necesidad de acercarse a análisis estadísticos ni complejos modelos, una amante de las plantas, del campo y de los atardeceres. Con la simpleza con la que observaba la naturaleza y la curiosidad que la llevaba a hacerse preguntas, me formó en ecología y sembró la semilla del cuestionamiento de los procesos naturales mucho más allá de la complejidad del sistema científico. La recuerdo como mi mentora y quién me inspiró a dedicarme a la ecología, y eso es lo que una verdadera docente hace: comparte su pasión”. Durante esta etapa Dani siguió trayendo ideas, tantas que era imposible que las pudiera llevar todas adelante, y así fue como una de ellas derivó en la tesis de grado de Tincho, su compañero de andanzas en los muestreos de su doctorado. Fue así como, sin serlo realmente, ofició de directora asistente de Tincho, analizando con él los factores asociados a los atropellamientos de vertebrados en la Pampa Ondulada. Para ello, tenían que recorrer juntos muchos kilómetros por día en la camioneta buscando carcasas de vertebrados atropellados en rutas y caminos rurales cercanos a los establecimientos porcinos. Se los llevaban en bolsas o les tomaban muestras de músculo en algunos casos y los llevaban al INTA Castelar, para su análisis parasitológico. . . tarea que, a Dani, pese a haber sido idea suya, le resultaba asquerosa (y en verdad lo era). Pero además de asco, a Dani, por supuesto le daba risa, como cuando se divertía fotografiando las caras de todos aquellos que se animaban a acompañarlos en tan pestilente tarea (Rori en una ocasión y por suerte, Tincho). Tincho recuerda estos muestreos como una de las etapas más lindas que le tocó vivir porque le encantaba manejar en ruta, porque aprendió el conocimiento que Dani le supo transmitir y forjó con ella un equipo de trabajo que se transformó en amistad. “En los viajes la recuerdo a Dani siempre contenta, sonriente, cebando mates muy lavados y sacando temas diversos para conversar, en los más de 7 mil kilómetros recorridos. Dani solía sortear los problemas que aparecían en el campo con mucha soltura y se llevaba muy bien con los encargados de los criaderos quienes la recibían muy amablemente y siempre le regalaban algo (pan casero, galletitas y alfajores, leche recién ordeñada e incluso lechones para fin de año). Siento agradecimiento por lo compartido con ella. . . dejó una huella inolvidable en mi vida”, comenta Tincho.

Este período de su doctorado vino con muchos cambios. Allá por el 2017, Dani se casó felizmente con su gran compañero de ruta, Fede, con quien inició un proyecto de vida y una familia hermosa. Un casamiento sencillo y muy humano, en el que la vimos hermosa y radiante, ya que, fiel a su generosidad, nos invitó a todos los integrantes del labo. Al mes de casarse, ambos partieron hacia Alemania, los dos becados para trabajar unos meses allá, aunque en ciudades diferentes. Pero por supuesto, felices de poder irse juntos, recién casados, y de poder aprovechar la oportunidad de pasear por Europa al finalizar las becas, a modo de luna de miel. Dani volvió encantada, no sólo por su paseo con Fede, sino también por su experiencia laboral allá, la cual fue muy enriquecedora para ella. Y a fin de año Dani quedó embarazada. . . Disfrutó mucho de ese embarazo, como todo lo que hacía, todo lo que experimentaba y todo lo que le pasaba. En agosto de 2018, nació Lauti, “la pulga”, como le decían ellos. Felices es decir poco, no alcanzan las palabras para expresar el amor de Dani y Fede para con ese bebé. Dani estaba sencillamente radiante, desbordaba felicidad y amor puro, fiel a su estilo de entrega total. Simplemente adoraba ser mamá. . . y estas fotos lo demuestran.




Luego de su licencia por maternidad, volvió al labo, llevando a Lauti al jardín de la facultad. ¡Le costaba tanto dejarlo! Al principio no era raro encontrarla lagrimeando en el laboratorio por haberlo dejado a Lauti en el jardín, ya que sentía que era muy chiquito para no estar con él. Pero de a poco se fue acostumbrando, y pese a su gran entrega a la maternidad, nunca descuidó su trabajo. A lo largo de su doctorado publicó dos artículos científicos, participó en varios congresos, proyectos de extensión y talleres con productores ganaderos con los que trabajaba en el marco de su doctorado. Estos talleres los disfrutaba mucho, como todos nosotros, ya que era una manera de poder transmitir a la comunidad parte de nuestro trabajo, y que se convierta en algo más aplicado (algo que, a Dani, dado su alto compromiso social, le importaba mucho). En las JAM de Bahía Blanca de 2017 quedó muy entusiasmada con las discusiones de la asamblea, no paraba de hablar y de dar ideas sobre las cosas que se habían hablado. Tenía mucha vocación para involucrarse en todo lo que refería a investigar. Entusiasta como era, costaba mucho decirle que no, incluso a aquellas ideas más disparatadas y audaces. Con su vida modificada con ese bebé hermoso, continuó su doctorado, hamacándose entre la tesis, su docencia en una escuela secundaria, y Lauti. . . y finalmente con mucha alegría y emoción se doctoró exitosamente en junio de 2019. A continuación, entró en el Instituto de Patobiología del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (CICVyA) del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA-Castelar), para insertarse como becaria pos-doctoral en el grupo de Triquinosis, con en el tema “Desarrollo de un ELISA con antígenos de excreción/- secreción para el diagnóstico de triquinosis en ratas silvestres asociadas a establecimientos ganaderos”. Algo que también la entusiasmaba mucho. A partir de entonces, la segunda mitad del año dividía su tiempo entre el INTA y Exactas. . .

Llegó el verano y las vacaciones del 2020. . . Y luego, en febrero, comenzó a ir al INTA diariamente, entusiasmada con su nuevo trabajo y con la adaptación de su hijo al nuevo jardín de esa institución. Pero como todos recordamos, a fines de marzo se declaró una cuarentena histórica debido a la pandemia del SARS-COV-2, y Dani, así como todos, tuvo que dejar de asistir al INTA y comenzar a trabajar virtualmente. No le resultaba fácil (como a casi todos), y la falta de presencialidad le generaba mucha incertidumbre sobre su trabajo y también sobre su futuro laboral.

Al poco tiempo, en abril, fue su cumpleaños, y su gran compañero Fede quiso hacerle un video, sorpresa, con muchos de sus amigos. Ahí participamos algunos de nosotros haciéndole un cartel y sacándonos una foto. Fue un hermoso festejo y muy emocionante. . . así lo contó ella. Si bien le costaba estar encerrada en su casa y no ver a casi nadie, la compañía de Lauti y de Fede, más la alegría de su segundo embarazo, la mantenían alegre y activa. Además, a mediados del 2020, todavía en cuarentena, le surgió una propuesta que, si bien la asustó un poco al principio, la llenó de entusiasmo y ganas de trabajar. La contactaron de la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ) para ofrecerle el cargo de profesora de la materia Bioestadística y Demografía de las carreras Licenciatura en Instrumentación Quirúrgica y Licenciatura en Diagnóstico de Bioimágenes. La propuesta de ser profesora de una materia universitaria a Dani le sorprendió, y al principio se asustó un poco por el desafío y la responsabilidad que implicaba. Pero no tardó mucho en darse cuenta de que era capaz de hacerlo y que, además, le daba muchas ganas. Desde la UNPAZ le presentaron a dos de los docentes que iban a trabajar con ella, Marian y Coti, y le preguntaron si conocía a alguien más para sumar a su equipo docente. Ella, siempre tan generosa, pensó en Maru Mauriño y en Belén Crosignani (Belu), dos compañeras de nuestro labo a quienes les venía muy bien el trabajo. “Con el equipo docente armado y contando con dos semanas para que empiecen las clases, comenzó la etapa de planificar toda la materia desde cero, ya que sólo contaba con el programa y la bibliografía sugerida. Su meta principal era enseñar la estadística de la manera más fácil posible, ya que esta es una materia que suele resultar muy difícil de comprender. Dani planteó una dinámica horizontal entre los docentes, donde la opinión de cada uno, fuera cual fuera su cargo, valía lo mismo. Preocupada por que la clase del lunes a la mañana estuviera lo mejor posible, se pasaba el finde intercambiando mensajes con sus compañeros, discutiendo y pensando ideas, y siempre pasaba las últimas horas del domingo retocando y mejorando la clase. Todos los viernes a la tarde teníamos reunión docente. Dani siempre nos mandaba el link del zoom y nos uníamos. Por eso nos sorprendió tanto ese viernes que no recibimos el link de Dani a la hora de siempre”, cuenta Belu.

Ese viernes, el 28 de agosto de 2020, tempranito a la mañana, gran parte del Laboratorio de Ecología de Poblaciones nos habíamos reunido por zoom, debido a la cuarentena, para comenzar un taller interno sobre Modelos de Ocupación. Era una oportunidad para aprender una herramienta nueva, pero también una oportunidad para vernos, charlar y reencontrarnos. Allí estaba Dani, como siempre. No le andaba su cámara, así que no se la podía ver, pero sí escuchar. No parecía importar mucho. . . con su voz para participar alcanzaba, además, la íbamos a ver la semana siguiente. . . o eso creíamos. Estaba con muchas pilas, preguntando y comentando cosas como siempre, super predispuesta y con ganas de aprender. Unas horas más tarde, mientras explicaba feliz, y también por zoom, su proyecto posdoc a sus colegas del INTA, Dani se fue. Un paro cardíaco inesperado y fulminante la sorprendió en pleno trabajo, en plena vida. Nadie entendía, ni creía la noticia. . . y aún cuesta. Es un dolor que duele en el cuerpo y que tomará un tiempo atravesar y volver a sonreír con sus recuerdos.

Seguir adelante, no es fácil, en particular para sus colegas más amigos y cercanos. Y todos sabemos que más se va a extrañar cuando vuelvan las actividades “de siempre”, cuando de vuelta en el labo, ver su escritorio o ir al campo nos recuerde a ella. O cuando en el labo vuelvan a aparecer los famosos tuppers extraviados, y todos en silencio, pensemos en ella. Y tantas otras cosas que nos hacen y nos harán recordarla. Porque después de tantos años compartidos, anécdotas y recuerdos tenemos un millón. Dani llorando de risa cuando alguna de nosotras caía en la zanja o en un pantano lleno de bosta, mientras nos extendía la mano para ayudarnos, y nos hacía tentar con su risa contagiosa. O aquella noche en la casita de Gaynor, a mitad de un muestreo intenso, en la que cientos de goteras nos despertaron a las 3 am, y entre la risa y el cansancio dábamos vueltas en redondo buscando qué más poner para atajarlas.

¿Y cómo olvidarse de su característico escritorio imposible de ordenar? O de sus relatos de sus miles de picaduras en el campo, o de sus eternos mates lavados. . . De su atención al escucharte. De sus ganas de mejorar el mundo. De su presencia, junto con Fede y Lauti, en todas las fiestas y reuniones del labo. De su espontaneidad casi infantil. . . llena de risa. De Dani. Amiga, colega y compañera de aventuras. Dani, imposible olvidarte.

Tus compañeros y amigos del laboratorio de Ecología de Poblaciones

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