Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

La religiosidad en Aguascalientes: Comparación entre dos grupos de edad

Religion in Aguascalientes: A comparison of two age groups

María Estela Esquivel Reyna *
Universidad Autónoma de Aguascalientes, México
María Eugenia Patiño López **
Universidad Autónoma de Aguascalientes, México

La religiosidad en Aguascalientes: Comparación entre dos grupos de edad

Entreciencias: Diálogos en la Sociedad del Conocimiento, vol. 3, núm. 8, pp. 377-391, 2015

Universidad Nacional Autónoma de México

Se autoriza la reproducción total o parcial de los textos aquí publicados siempre y cuando se cite la fuente completa y la dirección electrónica de la publicación.

Recepción: 30 Mayo 2015

Aprobación: 16 Octubre 2015

Resumen: En este artículo se realiza una comparación de elementos propios de las creencias y las prácticas religiosas de dos grupos generacionales distintos: entre los grupos de edad de 18 a 24 años, y de 45 a 54 años. Los datos usados para este análisis fueron tomados de la Encuesta de Creencias y Prácticas Religiosas en Aguascalientes 2009. Deducimos que el paisaje de fondo de las diferencias encontradas entre los grupos está constituido por los cambios en Aguascalientes en los últimos 30 o 40 años: inmigración, industrialización, crecimiento urbano y de la población, abandono del campo, entre otros muchos que permiten hablar de que, literalmente, los aquí considerados “mayores”, crecieron en un mundo distinto del que lo hacen los individuos de 18 a 24 años.

Palabras clave: cambio, religiosidad, creencias, prácticas, pertenencia.

Abstract: In this article a comparison between the elements from the beliefs and religious practices is made. It considers two generational, distant age groups: 18 to 24 and 45 to 54 years old. The data used for this analysis were taken from the Survey on Religious Believes and Practices in Aguascalientes 2009. The context if the differences found between the two groups is constituted by the changes in Aguascalientes in the last 30 to 40 years: Immigration, industrialization, urban development and population growth, the abandonment of the rural economy, among many others which allow us to say that, literally, those here considered as the older group, were raised in a context different that of the 18 to 24 age group.

Keywords: change, religiosity, beliefs, practices, belonging.

Introducción

El objetivo del presente trabajo es analizar las modificaciones en torno a lo religioso habidas en Aguascalientes, México, a partir de los cambios en la sociedad sobre todo a partir de los años 1980. Aguascalientes forma parte, junto con Guanajuato y Zacatecas, según el Censo de 2010 (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática [inegi], 2011), de los tres estados que mayor porcentaje de católicos registró.

Para nuestro análisis, son tomados en cuenta principalmente los puntos de vista de jóvenes de 18 a 24 años. Dado que suele ser señalada la pérdida de influencia de la religión en la vida de las personas, así como la merma de fieles de las iglesias, se intentará dilucidar en qué ha consistido y en dónde pueden, a partir de los resultados de la Encuesta sobre Creencias y Prácticas Religiosas en Aguascalientes (en adelante, ecpra1) (Patiño, 2009) levantada en octubre de 2009, ser vistas esas transformaciones. Por constituir ésta el primer intento en nuestro medio de tomar una fotografía instantánea sobre su objeto, se intentará conocer el cambio de prácticas y creencias mediante la comparación del grupo de individuos entre 18 y 24 años, con el de sujetos entre 45 y 54 años. Es nuestro interés explorar los cambios, transiciones y permanencias en el grupo de los creyentes que se auto adscribieron al catolicismo, ya que conformaron 94.3% de la muestra; para otro momento queda el análisis de las otras opciones consideradas, en 3% pertenecientes a otras iglesias cristianas, y 2.7% sin religión.

Las generaciones como herramienta analítica para comprender los procesos socioculturales

De acuerdo con Suárez (2014), la perspectiva de la construcción social y cultural del transcurso de la vida se refiere al sitio ocupado por el modelo cultural con sus componentes: creencias, valores y normas, que están implicados en ese transcurso. Adoptando esta perspectiva, se toma para el presente análisis el grupo de los jóvenes de 18 a 24 años, por ser la primera generación de la que nos da cuenta nuestra base de datos, por considerarse que juegan el doble papel de depositarios de las tradiciones y creencias y de presuntos transmisores del acervo cultural recibido de sus mayores, aun cuando para los fines del presente estudio no se hace diferencia dentro del grupo de edad: ni el lugar de residencia, escolaridad, empleo, estado civil, ni alguna otra variable además de ésta, la edad. Se consideran comunes a este grupo, de acuerdo con Rossana Reguillo (2000), las siguientes características: mantienen conexiones con el mundo, lo que les permiten estar familiarizados con lo que sucede; impulsan el cambio global desde su trinchera cercana; el grupo de pares se volvió una mediación incluyente de la heterogeneidad, con un gran respeto por el individuo; seleccionan de modo consciente las causas sociales en las que se involucran y, además, ampliaron sus perspectivas, trascendiendo el barrio o el territorio.

El grupo de entre 45 y 54 años se toma como punto de comparación porque, de acuerdo con el periodo de su nacimiento: entre 1955 y 1964, se supone que se trata de la generación que se encontraba en el umbral de los cambios habidos en Aguascalientes a partir de la década de los ochenta, de la generación de la transición. Son ellos los que han vivido el proceso de industrialización acelerada, las corrientes migratorias, especialmente la de los capitalinos con la instalación del inegi, el aumento poblacional, la expansión de la mancha urbana, el decaimiento de la industria textil y el abandono del campo, entre otros elementos que cambiaron la dinámica histórica del estado.

Los puntos seleccionados de la ecpra para la comparación que ha sido anotada, serán agrupados bajo distintos rubros: i) Sentimientos hacia Dios y la religión, ii) elementos en torno a las prácticas religiosas, iii) sobre las creencias, y iv) Percepciones sobre la diversidad religiosa.

En el primero de estos rubros se incluye, además de una breve descripción del cambio habido en Aguascalientes en las últimas tres o cuatro décadas, lo que aquí fue considerado el sustrato más interno de la opinión de los jóvenes participantes en la ecpra: sus emociones y percepciones. El segundo punto describe la comparación entre lo que hacen los jóvenes por un lado, y los mayores por el otro, en relación con el grado de expresión de su pertenencia a la religión. En el tercero, se incluye lo indagado en torno a las convicciones, las creencias de ambos grupos, y, por último, en relación con la diversidad religiosa y las opiniones que les despierta, se integró un punto al respecto.

Materiales y métodos

El universo de estudio de la ecpra estuvo constituido por la población de 18 años y más del estado de Aguascalientes y su intención fue medir la pertenencia, prácticas y creencias religiosas de los habitantes. El tamaño de la muestra correspondió a 800 cuestionarios efectivos,2 con lo cual logramos una confianza estadística del 95% y se contempló un error del -/* 4%. El cuestionario se aplicó en fin de semana, de manera domiciliar y garantizando el anonimato del entrevistado. La técnica utilizada fue el Sub Muestreo aleatorio probabilístico con dos etapas de selección mediante selección proporcional por tamaño (PPT). El cuestionario base que se aplicó consideró 138 ítems y 12 variables socio-demográficas. Los temas tratados se pueden dividir en seis ejes temáticos: Pertenencia, Moral sexual, tolerancia, Creencias, Prácticas y Valores y buen creyente. Los análisis del presente artículo son fundamentalmente univariado y bivariados, con la ayuda del programa SPSS. Todas las gráficas representan porcentajes de la muestra antes explicada.

Percepción sobre Dios y la religión

Sobre las diferencias entre los grupos de edad 18-24 y 45-54

La comparación entre grupos de edad, se realizó partiendo del supuesto de que los individuos de los grupos, en especial tres cuartas partes de encuestados del grupo de mayor edad de los que serán aquí considerados, que nacieron y se encuentran en Aguascalientes, ha vivido en mundos distintos: en un caso, dentro de un estado con predominancia de las actividades agrícolas y comerciales; mientras que los jóvenes han vivido en uno en el que las actividades industriales fueron en aumento, pero sobre todo se diversificaron más que en periodos anteriores; han contado, además, con una mayor cantidad y diversidad de oportunidades educativas, acceso a la salud y a las tecnologías de la información que los otros individuos.

Los mayores, del grupo de 45 a 54 años, crecieron, de acuerdo con Bénard (2004), en un estado que contaba con escasas corrientes migratorias, provenientes de estados vecinos; mientras que los jóvenes, en uno en el que las migraciones aumentaron, o los migrantes estaban ya instalados, y en buen número provenían del Distrito Federal y su área conurbada, o incluso, del resto del mundo, en especial de países orientales. Los mayores, en una ciudad en que los migrantes poco diferían de los lugareños, mientras que los jóvenes han debido convivir con una mayor diversidad social por cuanto se refiere a escolaridad, tipos y variedad de opciones educativas, maneras de emplear el tiempo libre, prácticas religiosas, tipo de asentamiento de las viviendas, entre otros muchos elementos. Unos han vivido con una mayor oferta cultural y de lugares donde consumir, mientras que los de mayor edad hubieron de vivir con una menor variedad en estos renglones.

Los jóvenes, afirma Eistenou (2005), a raíz de la modernización de las sociedades, así como sus implicaciones en todos los ámbitos, han tenido un ambiente propicio para poder elegir entre distintas opciones en cuanto a pertenencia a grupos, gustos musicales, forma de lucir, e incluso maneras de expresarse, posibilidades que eran mucho menos amplias hace unas décadas.

Tal concepto, el de “modernización”, para Berger y Kellner (1976) trata sobre “la concomitancia institucional del crecimiento económico causado por la tecnología”; definición en la que, señalan los autores, no es la tecnología el punto central, sino la marca que produce en la conciencia mediante las instituciones. Es por esto, insuficiente al hablar de los cambios habidos en nuestras sociedades, extenderse sobre nociones tales como “progreso”, o “desarrollo”.

La ampliación de opciones que implica la entrada en un proceso de modernización conlleva, dicen Berger y Luckmann (1997), una pérdida de lo que se da por supuesto, con todas sus consecuencias en lo social y en lo psicológico; pérdida que es más marcada, tal y como puede esperarse, debido a su propia naturaleza, en la esfera de la religión. En efecto, continúan estos autores, es en este campo donde puede ser observada con mayor claridad la relación dialéctica entre la pérdida de sentido y los cambios en lo que hasta ahora se ha dado como conocido, y la nueva creación de sentido, o entre la erosión de sentido y su reconformación. La pluralidad de opciones que adviene con la modernización, anotan, ha tornado más difícil, si no imposible, imponer un monopolio de sistemas concretos de sentido y de valores a comunidades completas.

Esta oferta de una mayor cantidad de opciones presenta, de entrada, un peso diferente de la religión en la vida, de acuerdo con la cohorte de los encuestados, de modo que, si bien es cierto que, según el Censo de Población de 2010, Aguascalientes contó con 93% de católicos frente a 83% del país, al desglosar los dos grupos de edad pueden ser apreciadas diferencias según será visto.

Lo anterior ha de ser afirmado con la salvedad anotada por Champion (1997), de que las tasas del dicho de pertenencia a una religión retroceden menos rápido que las tasas de práctica. Estos dichos, señala, hablan más que de la práctica, de la pertenencia cuyo motivo es una herencia que ha de ser trasmitida. Son las “identidades memorias”.

Sobre la presencia y la valoración de la religión

De entrada, la ecpra muestra diferencias en el lugar que ocupa la religión en la vida de los individuos. Mientras que 35% de los jóvenes de 18 – 24 años dijeron que es muy importante, 60% de los adultos de 45-54 años la percibieron de tal forma (Gráfica 1).

 Importancia
de la religión en la vida
Gráfica 1.
Importancia de la religión en la vida
Fuente: elaboración propia.

También puede ser visto que la opción “poco importante” es la elegida por 1 de cada cinco jóvenes y por la mitad: un poco más de 1 de cada 10 mayores. Un lugar más atenuado, “importante”, fue señalado por algo más de 4 de cada 10 jóvenes, opción por la que se inclinaron en mayor número.

También hubo diferencia en la valoración de la religión entre otros componentes de la vida. La ecpra hizo acompañar este tema del de la familia, los amigos y el trabajo. Las respuestas para los grupos 18 a 24 y 45 a 54 años de edad se pueden ver en la Gráfica 2.

Valoración
importante-muy importante de componentes de la vida
Gráfica 2.
Valoración importante-muy importante de componentes de la vida
Fuente: elaboración propia.

Según puede ser visto, ambos grupos coincidieron en dar las más altas valoraciones a la familia y el trabajo, y menor a los amigos y la religión, aunque en estos últimos casos, los jóvenes dieron más valor a los primeros y los mayores, a la última. La religión fue calificada como “importante” o “muy importante” por 77.4% de los jóvenes y por 85.1% de los mayores, y debe ser señalado que los jóvenes aguascalentenses dan mayor importancia a la religión que los de todo el país, de acuerdo con los hallazgos de la Encuesta Nacional de Valores en Juventud 2012 (envj 12) (Instituto Mexicano de la Juventud, 2012), donde 67.6% le dio tal calificación.3

Al respecto, y tomando en cuenta lo señalado sobre los cambios habidos en Aguascalientes en las últimas tres décadas, hay que mencionar que, de acuerdo con Beck (2009) pero de modo más detallado con Giddens, tanto Marx como Durkheim y Weber señalaron que “a medida que las sociedades se modernizaran y confiaran más en la ciencia y en la tecnología para controlar y explicar el mundo social, tenía que producirse un proceso de secularización” (Giddens, 2001, p. 689). La secularización, continúa este autor en la misma página, “describe el proceso por el que la religión pierde su influencia sobre las distintas esferas de la vida social” aunque, continúa, entre los estudiosos de la religión existe una división porque hay de ellos quienes sostienen que sigue siendo una fuerza importante aunque esté adoptando nuevas y novedosas manifestaciones, y por otro lado están quienes afirman que es real que está perdiendo su poder, su presencia y su importancia en el mundo actual. Champion (1997) habla de un nuevo fermento religioso de diversa amplitud según los países, que aunque es cierto que va en contra de la idea de una continua decadencia de la religión, también rompe con la tendencia del acomodo de las religiones con la racionalidad moderna: donde había burocracia, esa efervescencia coloca un trato personal; donde había razón, entronizará las emociones; renovará la creencia en curaciones milagrosas, en el don de la profecía, en la “salida” del cuerpo físico; una religión entonces distinta.

Para Beck (2009) como para Berger (2004), la modernidad no ha tenido como uno de sus efectos el ocaso de las religiones tal y como lo ha sostenido la teoría de la secularización, sino, de modo más o menos continuo y sostenido, dice uno: la individualización; la pluralización, dice el otro. El debate, anota Giddens (2001) en coincidencia con lo señalado por Blancarte (2011), constituye una de las áreas más complejas de la sociología de la religión en la actualidad.

Confianza en las iglesias y las instituciones religiosas

A continuación se comentan los datos obtenidos respecto a la confianza en las instituciones religiosas, que consideramos factor clave del capital social en iglesias y organizaciones religiosas. Esta información fue medida en una escala Likert, es decir: total, mucha, algo, poca y nada de confianza. Los resultados son:

Grado de
confianza en instituciones religiosas
Gráfica 3.
Grado de confianza en instituciones religiosas
Fuente: elaboración propia.

De acuerdo con resultados de la Encuesta Mundial de Valores 2012 (Carbajal, 2011) la confianza en las organizaciones religiosas obtuvo un índice de aprobación de 64%, el valor más alto siguiente fueron las fuerzas armadas con 61%, luego los gobiernos con 50%, después los parlamentarios con 41% y los partidos políticos al final, con 30%. En Aguascalientes, según puede verse, ambos grupos dieron a iglesias y organizaciones religiosas puntuaciones menores que ésta: 49% de los mayores dan total y mucha confianza, mientras que tan sólo 35.1% de los jóvenes lo hace: 1 de cada 2 de los primeros y 1 de cada 3 de los segundos. En el país, según la medición de Consulta Mitofsky (2014) de febrero de 2014, que no desagrega por edad la información, la iglesia es una de las instituciones que obtuvo más de siete puntos de aprobación: 7.5 que fue empero menor al 7.7 de las universidades, 8.0 del ejército y 8.3 de la marina.

Una explicación a aquella relativamente menor confianza por parte de los jóvenes es ubicada, según Valenzuela Arce (2009), en un marco amplio de incertidumbre que caracteriza en la actualidad a este grupo etario; hay un distanciamiento, dice, en relación con los mundos institucionalizados en general, a excepción de la Iglesia, donde encontró que 52% le dan confianza. Esto significa que en Aguascalientes, donde el conjunto de los jóvenes se expresó confianza en 35.1%, se presenta una diferencia con la mayor confianza encontrada por Valenzuela.

Opiniones sobre la religión

La ecpra pidió que los encuestados se ubicaran en una escala de acuerdo en tres afirmaciones más, asociadas a la esencia de las religiones, al papel de Dios en la vida personal y al papel de cada uno de los sexos en los rituales religiosos: todas las religiones cumplen el mismo propósito y sólo difieren en sus creencias y prácticas; uno puede librarse de sufrimientos o deseos mundanos a través del esfuerzo propio, sin la intervención de Dios y los hombres deben tener mayor liderazgo que las mujeres en rituales o ceremonias religiosas.

Las respuestas se pueden ver enseguida:

Acuerdo en opiniones sobre la religión
Gráfica 4.
Acuerdo en opiniones sobre la religión
Fuente: elaboración propia.

El gran acuerdo que tuvieron ambos grupos de edad en la afirmación: “todas las religiones cumplen el mismo propósito y solo difieren en sus creencias y sus prácticas”, pudiera estar expresando una pérdida de la idea de que existe una sola posibilidad en la elección de la pertenencia religiosa.

Sobre los resultados en torno al tema siguiente de la ecpra: “uno puede librarse de sufrimientos o deseos mundanos a través del esfuerzo propio, sin la intervención de Dios”, se reafirma la afirmación de Berger y Luckmann (1997) anotada arriba: es difícil imponer un sólo sistema de sentido a una comunidad completa, aun tratándose de uno de los estados del país con creencias claramente mayoritarias, según se demuestra. Así, señalan, la modernización abre opciones entre las que las personas han de elegir y esto es diferente de tiempos anteriores, en los que un conjunto de supuestos dados e irrebatibles se extendía a la mayor parte de la existencia humana; de modo que ahora puede verse “una relativización total de los sistemas de valores y esquemas de interpretación” (Berger y Luckmann, 1997, p. 75). O desde la perspectiva de Beck (2009): la individualización de Dios que “rompe con la presunción de que se puede categorizar uniformemente a los hombres según un sistema único y universal de o-esto-o-lo-otro-religioso” (Beck, 2009, p. 146-147). O, como dice Savater (2007), se ha dado el paso de una heteronomía a una autonomía: la salida de la religión ha de ser comprendida como la de una manera de ser de la humanidad según la cual ésta se concebía y se ponía bajo el signo de lo otro. O por último, al decir de Eistenou (1999), se han multiplicado los subsistemas culturales en la sociedad, pero puede decirse que avanza cada uno por su lado: no son coherentes entre sí, ni forman un sistema integrado. Así, en la gráfica puede verse una mayor cantidad de afirmación de “acuerdo” y “muy acuerdo” de los jóvenes: 6% más que sus mayores, de que no es necesaria la intervención de Dios en los aspectos señalados. Contrastan estos porcentajes, incluido el 33.4% de los mayores, con lo que tal vez pudo haber sido visto en otras épocas, todavía hacia la segunda mitad del siglo pasado, en que las prácticas y las creencias religiosas eran más comunes que ahora, según se verá más adelante.

En torno a la afirmación: “los hombres han de tener mayor liderazgo que las mujeres en rituales o ceremonias religiosas”, en contra lo que pudiera pensarse en estos tiempos en los que es difícil encontrar un espacio en el que se separe a los dos sexos y a que esta tendencia estaba ya haciéndose presente sin duda cuando el grupo de 45 a 54 años iba a la escuela, por ejemplo, o a aprender el catecismo o a disfrutar de tiempo libre, hubo un alto desacuerdo hacia una mayor participación de las mujeres: en desacuerdo o muy en desacuerdo 65% de los jóvenes y 67.4% de los mayores, con 28.5% y 35.5% de acuerdo o muy de acuerdo.

Elementos en torno a las prácticas

Acuerdo con prácticas desaprobadas por la Iglesia católica

En este punto se propuso a los encuestados que se ubicaran en una escala de acuerdo-desacuerdo, respecto a un conjunto de temas en el que están incluidas algunas prácticas que no son aprobadas o que incluso están prohibidas por la Iglesia católica dentro de su doctrina magisterio; se trata de puntos asociados con la idea de familia. Las excepciones de entre la lista de opciones incluida en la ecpra son: el divorcio, que en algunos casos es aceptado, y la homosexualidad. Será considerado el “acuerdo” o el “desacuerdo” con: la homosexualidad, el uso de anticonceptivos, el divorcio, el aborto bajo una primera condición: la probabilidad de que el bebé nazca con un defecto grave y bajo una segunda: la imposibilidad de la familia para mantener a un nuevo miembro, dadas condiciones de gran pobreza, y, por último, las relaciones prematrimoniales.

Los resultados fueron los siguientes:

Acuerdo con
prácticas desaprobadas por la Iglesia católica
Gráfica 5.
Acuerdo con prácticas desaprobadas por la Iglesia católica
Fuente: elaboración propia.

A simple vista, si es atendida la masa crítica contenida en el primer conjunto de barras en el correspondiente al grupo de 18 a 24 años, puede verse un mayor acuerdo con las prácticas enunciadas, en comparación con el grupo de 45 a 54. Viéndolas una a una, la homosexualidad recibió un acuerdo de los jóvenes en 67.9%, frente a 42.7% del grupo de mayor edad. Esta diferencia es enmarcada en la creciente tolerancia de la sociedad hacia esta opción sexual. Otra gran diferencia en el acuerdo fue el tema de las relaciones prematrimoniales: 65% de los jóvenes, a diferencia del grupo de 45 a 54 años con poco más de 50% de acuerdo.

Una diferencia menor pudo ser encontrada al indagar acerca del uso de anticonceptivos y del divorcio. En el primer tema, casi 87% del grupo de 18 a 24 años mostró su acuerdo, junto con 75.9% de los mayores. Estas opiniones coinciden con la paulatina generalización del uso y conocimiento de los anticonceptivos hormonales, sobre todo a partir de principios de los años setenta, a pesar de la contradicción entre la prohibición de su uso por parte de la Iglesia católica y el 71.7% de mujeres unidas en edad fértil que en Aguascalientes los utilizan (Conapo, s/f).

En relación con el divorcio, los jóvenes se mostraron en 59.9% de acuerdo, frente a 51.1% del otro grupo; la diferencia puede ser enmarcada dentro de las nuevas configuraciones que el núcleo familiar ha venido adquiriendo y que tienen una parte de su explicación en el aumento del número de divorcios en el país y en Aguascalientes, desde mediados de la década de los noventa.

Según puede ser visto, las opiniones sobre el aborto, en cualquiera de las dos posibilidades con que fue planteada la pregunta, se encuentran siempre cercanas al rechazo en los dos grupos aquí considerados.

Así, los jóvenes encuestados han mostrado mayor aceptación hacia elementos cuya presencia en el entorno se ha visto acelerada de manera paulatina. La pluralidad de opciones de la que hablan Berger y Luckmann (1997) está también haciéndose presente en una sociedad católica de modo mayoritario: se acepta cada vez más que las personas sean casadas o divorciadas; que sean homosexuales, que regulen su reproducción con métodos no aceptados por la Iglesia, o que tengan relaciones sexuales antes del matrimonio.

Formas de relacionarse con Dios

Dentro de este punto, se trata el nexo entre el cuerpo social que comparte creencias y prácticas en torno a una divinidad y la Iglesia. Las opciones pueden fluctuar: ya sea ubicarse entre la pertenencia a la Iglesia (la práctica de sus cánones, la participación en sus actividades y el cultivo de la fe) o en otra postura, el creer, como señaló un buen número de los participantes en la ecpra, pero sin declarar seguimiento a los lineamientos de alguna organización religiosa.

Lo que en torno a este tópico resultó de la aplicación de la encuesta se presenta en la siguiente gráfica:

Formas de
relacionarse con Dios
Gráfica 6.
Formas de relacionarse con Dios
Fuente: elaboración propia

Según puede ser visto los jóvenes caminan por su cuenta, sin reglas dictadas por una institución, en mayor medida que el grupo de personas mayores: en 67.2% los jóvenes prefieren la opción de buscar su modo de establecer contacto con Dios, o de no establecerlo. También un mayoritario 59.6% del grupo de mayores, hay que decirlo, elige la relación por cuenta propia y la tercera parte, 33.3%, la vía eclesial.

Nuevamente viene a cuento la referencia del 93% de población católica en Aguascalientes y también las comparaciones entre jóvenes y mayores: la declaración de creencia no implica apego a las prácticas eclesiásticas según se sabe y se ha visto, y se ve un mayor desapego de los jóvenes.

Si como se anotaba al principio, existe una polémica entre los científicos sociales estudiosos de la religión en torno a si la secularización en los países occidentales está o no en marcha, existe un consenso mayor al hablar de un proceso de desinstitucionalización, o una privatización, o un llevar la religión por dentro: personalizar las prácticas y las creencias religiosas (El País/Agencias, 2011).

Práctica de los contenidos a los que obliga la religión

El siguiente conjunto de cuestiones versó en torno a la frecuencia con que se realizan las obligaciones que implica el ser fiel de una religión. De manera particular, en las preguntas fueron enunciados tres de los mandamientos que la fe católica dicta a sus creyentes: Se incluyó además la frecuencia con la que se hace oración. Los porcentajes que siguieron cada una de las opciones propuestas se presentan en la siguiente tabla descriptiva:

La primera tabla alude a la procuración de la asistencia, a misa o a los servicios religiosos. En general, los fieles de las religiones en Aguascalientes tienen por norma cuando menos un encuentro semanal con quienes participan de sus creencias y su modo de ejercerlas, con quienes comparten su Iglesia.

Tabla 1.
Frecuencia de prácticas vinculadas a la institución eclesiástica
Frecuencia de
prácticas vinculadas a la institución eclesiástica
Fuente: elaboración propia. Unidades medidas en porcentaje.

La obligación dela asistencia al culto, es cumplida por alrededor de una tercera parte de los participantes en la encuesta: 32.8% de los jóvenes y un poco más, 34.8% de los mayores. Las dos terceras partes que constituyen el complemento a estos valores se distribuye entre “menos de una vez al año” y “casi cada semana”, con cortes temporales intermedios de los que los jóvenes eligieron en mayor número “una vez al mes” con 15.1%, y los mayores, casi cada semana: 17.7%.

La segunda tabla sobre los compromisos de los fieles se refiere sólo a los seguidores de la Iglesia católica, que son quienes tienen el conjunto de los sacramentos. La práctica de la confesión, que fue como se le llamó en la ecpra, pude ser vista en lo que sigue:

Tabla 2.
Frecuencia con que se acude a la confesión
Frecuencia con
que se acude a la confesión
Fuente: elaboración propia. Unidades medidas en porcentaje.

Los datos muestran diferencia, y a veces gran diferencia en el cumplimiento de lo que se anota. Si se cuentan las personas que cumplen con el mandato de “una vez al año cuando menos” mediante el procedimiento de tomar los valores incluidos entre “1 o 2 veces al año” y los que están a su derecha, y “nunca”, se puede ver que 53.4% de los jóvenes cumple, mientras que lo hace 56.7% de los mayores. Entre los primeros, uno de cada cinco recurre “nunca”, cosa que hace tan solo 15.6 % del grupo de los mayores.

La segunda práctica sobre la que se inquirió a los participantes fue la comunión. Lo que los encuestados respondieron sobre el tema aparece en la siguiente tabla:

Tabla 3.
Frecuencia con que se recibe la comunión
Frecuencia con
que se recibe la comunión
Fuente: elaboración propia. Unidades medidas en porcentaje.

Las frecuencias que más se presentaron entre el grupo de los jóvenes fueron: “1 o 2 veces al año” y “nunca”, con 21.9% ambas. En el caso del grupo de 45 a 54 años, la mayor frecuencia se localizó en “menos de una vez al año”, con 23.4%, lo que está hablando de que este grupo, si puede decirse, está cumpliendo menos con el mandamiento de la Iglesia católica señalado y que en consecuencia, los jóvenes manifestaron mayor apego a la norma.

Si se suman las cantidades que señalan periodicidad “un año o menos”, tanto los jóvenes como los mayores hacen en 53.9 % la comunión en este tiempo.

La oración

La oración, entendida como la comunicación con Dios, es una manera en que diversas religiones enseñan a agradecer, pedir, alabar e incluso dialogar con la divinidad en los distintos momentos de la vida. En la siguiente tabla se muestran las opiniones recabadas al respecto.

Tabla 4.
Frecuencia de la oración
Frecuencia de
la oración
Fuente: elaboración propia. Medidas en porcentajes.

Esta tabla muestra que casi una tercera parte, 31.4% de los jóvenes, cantidad semejante a quienes van a misa al menos cada semana, ora a diario, al tiempo que lo hace más de la mitad, 54.6%, de los mayores. Si se toma la semana como medida, o “casi cada semana”, la suma es de 47.5%, frente a 68.1% de los mayores. Estos datos nos permiten explorar la idea que se tiene, para ambos grupos generacionales, de la oración como forma de vinculación y cercanía con Dios, y cómo se vuelve cada vez más importante. Es muy probable que la manera como la oración se lleve a cabo tome diferencias significativas, lo que nos interesa destacar es el hecho de que la oración es una práctica que no requiere ningún tipo de mediación eclesiástica, ni un espacio particular; es flexible y adopta la forma de una comunicación personal con lo sagrado.

Recepción de otros sacramentos de la Iglesia católica

Como último punto de este trabajo, se analiza la perspectiva de los encuestados en relación con los sacramentos que señala la Iglesia católica.

La Iglesia católica considera siete sacramentos que han de ser administrados en distintas fases de la vida, y en la encuesta se inquirió a los participantes si han recibido tres de ellos: dos de los considerados de iniciación, bautismo y confirmación, y uno de los llamados de servicio: el matrimonio.

Los resultados se presentan a continuación.

Porcentaje de personas que han recibido los tres sacramentos de la Iglesia católica
Gráfica 7.
Porcentaje de personas que han recibido los tres sacramentos de la Iglesia católica
Fuente: elaboración propia.

Los volúmenes en la gráfica que muestran los sacramentos recibidos son, como puede verse, mayores en los de más edad. Para el caso del primer sacramento de la Iglesia católica, el bautismo, que suele ser administrado a temprana edad, aparece una ligera ventaja en los componentes del grupo de mayor edad: 100%, frente a 98.5% del otro grupo. Nuevamente, hay más bautizados en la ecpra que el porcentaje de católicos registrados en el Censo de 2010.

Respecto al sacramento de la confirmación, en Aguascalientes es regla relativamente reciente el que se tenga constancia de haberla recibido antes de poder contraer matrimonio por la Iglesia católica, por lo que ya no es necesario seguir la antigua costumbre que permitía presentar a los niños desde bebés para que la recibieran. Esto tiene como resultado el que jóvenes practicantes, mientras no les es necesaria, la vayan postergando. Quienes están confirmados, del grupo de 18 a 24 años, constituyen 88.3%, cifra que en el grupos de entre 45 y 54 años asciende a 98.6%.

Para el caso del matrimonio, puede verse también una relación directa con la edad: un 75% frente a un 92.6%, lo que puede tener su explicación en el amplio fenómeno demográfico según el cual la variable edad mediana de primeras nupcias se está desplazando, en Aguascalientes, en el país y hasta en el mundo, hacia edades cada vez mayores, existen otras posibles explicaciones: la decisión de no elegir el matrimonio religioso, o vivir en pareja sin tener un vínculo civil ni religioso.

Sobre las creencias

Efectos de las prácticas religiosas

El grupo de respuestas habla sobre las motivaciones de los creyentes para practicar una religión. La lista incluyó los siguientes siete elementos, de los que los primeros cuatro4 están vinculados de manera directa con la prédica de las religiones. Sobre ellos, se pidió manifestar el grado de acuerdo; las cifras anotadas incluyen la suma de las categorías “muy de acuerdo” y “de acuerdo”. Se considera que practicar una religión ayuda a las personas a:

1) Encontrar paz interior y felicidad; 2) mantener buenas relaciones dentro de la familia; 3) satisfacer sus necesidades de seguridad y protección; 4) ganar consuelo en tiempos de problemas y penas; 5) hacer amigos; 6) conocer el tipo apropiado de personas; 7) mejorar su condición económica.

Efectos de
las prácticas religiosas
Gráfica 8.
Efectos de las prácticas religiosas
Fuente: elaboración propia.

En general, puede ser visto en la gráfica que los jóvenes expresaron a lo propuesto su acuerdo con menor fuerza que los mayores, lo que hace aparecer que pudieran estar encontrando en la religión cosas distintas de las señaladas en la ecpra: tal vez por efecto de la modernidad de la que se ha venido hablando, la multiplicidad de opciones que se encuentran para hacer, sentirse acogidos y pensar, los lleven a sentimientos distintos de los anotados. Los dos grupos tuvieron amplia coincidencia en que la religión ayuda a hacer amigos y en expresar un bajo acuerdo sobre el hecho de que coadyuve a mejorar la posición económica. Las mayores diferencias, con valores siempre más altos para la cohorte de mayor edad (aunque puede verse que ninguno de los grupos generacionales dio valores bajos), estuvieron ubicadas en que la religión ayuda a vivir en paz interior y felicidad: 9.3%; que ayude a cultivar buenas relaciones en familia, 9.9%, y que satisfaga las necesidades de seguridad y protección, 11.8%, la mayor diferencia de entre las habidas. Sobre el encontrar consuelo en tiempo de problemas y penas, 10.2%, y en que la religión ayude a conocer el tipo apropiado de personas, una diferencia de 10.6%.

Cabe aventurar la explicación de lo aquí recogido en lo señalado por Valenzuela (2009) y por Beck (2009): la religión está dejando de ser un elemento de identidad en la vida social y los jóvenes no la tienen como un criterio para relacionarse con las personas. Su futuro, según este último autor, es tal vez permanecer como opción capaz de unir entre sí la conciencia de los fieles. No es, por lo pronto, entre los jóvenes encuestados, la instancia donde sentirse íntimamente acogidos.

Creencia y uso de elementos esotéricos

De acuerdo con Champion (1997) existe en Estados Unidos y Europa, sobre todo pero no solamente, una multitud de prácticas, como: la “religiosidad paralela”, liberada por la pérdida de influencia de las grandes instituciones religiosas y que constituye, dice Giménez, citado en Moreno (2005), un “retorno de lo religioso con otras formas”. Son señalados: horóscopos, tarot, herbolaria, curanderos, brujos, adivinos; elementos algunos de los cuales fueron enumerados en la ecpra. Se trata de prácticas calificadas por la Iglesia católica de esotéricas, oscuras, de ejercicio indeseable y cuya realización estaría expresando la presencia de elementos sucedáneos de las religiones, de acuerdo con lo anotado apenas arriba.

No creencia
en elementos prohibidos por la Iglesia católica
Gráfica 9.
No creencia en elementos prohibidos por la Iglesia católica
Fuente: elaboración propia.

No uso de elementos prohibidos por la Iglesia católica
Gráfica 10.
No uso de elementos prohibidos por la Iglesia católica
Fuente: elaboración propia.

Según puede verse en la gráfica, no se trata de prácticas que tengan todavía una importante presencia en el medio de Aguascalientes, y si se toma otra vez en cuenta el 93% de declaración de catolicismo en el Censo de 2010, se estaría ante una combinación de estos elementos con la religión católica. La práctica que mayor porcentaje de seguidores o usuarios de los distintos grupos de edad obtuvo fue la herbolaria, mientras que el resto de las opciones, a excepción del zodiaco en lo relativo a su consulta, tuvo una aceptación de valores cercanos a 20%. Hay que subrayar el hecho de que, a la vista de ambas gráficas, el rechazo, o la no aceptación de los jóvenes a lo anotado, fue expresada con menos contundencia que el de los mayores.

Creencia en elementos procedentes de la matriz católica

Los elementos incluidos en este bloque forman parte de la doctrina de la Iglesia católica: Dios, los santos, la Virgen María, Jesucristo, la vida después de la muerte, el Cielo, el Infierno y los milagros religiosos. Se preguntó a los participantes en la encuesta acerca de su creencia en cada uno de ellos y las respuestas aparecen en la siguiente gráfica. Fueron sumadas las respuestas de los valores “definitivamente sí” y “probablemente sí”.

Creencia en
elementos de la religión católica
Gráfica 11.
Creencia en elementos de la religión católica
Fuente: elaboración propia. Valores en porcentajes.

En la gráfica se presentan varios valores superiores a la multicitada referencia de 93% de católicos. Esto quiere decir que un número mayor de los que se declaran seguidores del catolicismo, cree en los elementos así valorados. Así, la creencia en Dios en los jóvenes fue de 98.6%; en la Virgen María, 95.6% y en Jesucristo, 97.8%. El grupo de edad de 45 a 54 años mostró valores con esa característica en los mismos elementos: creencia en Dios, 99.3%; en la Virgen María, 94.4%; en Jesucristo, 97.9% y debajo de la referencia de 93%, las creencias en el Cielo y en los milagros religiosos, ambas con 91.5%.

Estos hechos pudieran ser explicados por Champion (1997:539) aunque por la falta de práctica religiosa las Iglesias se van desintegrando, queda un remanente que conforma un cristianismo “ ‘difuso’, ’implícito’, ’cultural’, ‘fuera de las iglesias’”, un cristianismo flotante que puede llevar a alguien a creer, o a declarar que cree en la Virgen María, por ejemplo, y a la vez no autodefinirse como “católico”.

Tolerancia religiosa

Aceptación de la diversidad religiosa

La ecpra se propuso también conocer la perspectiva de los participantes respecto a la diversidad religiosa en su entorno, tema que, hay que decirlo, significa en Aguascalientes cosas distintas que en Estados Unidos o en Francia por ejemplo, donde la multitud y la diversidad de confesiones religiosas pueden llevar a discutir sobre la presencia de símbolos en las aulas, el trato que la propia religión permite que se dé a las mujeres, o la posibilidad de portar burka o hiyab. Entre, tanto en Aguascalientes, 7% de la población declaró en el Censo de Población de 2010, no tener religión o pertenecer a religiones protestantes o evangélicas, dimensiones que son indistinguibles en general, al menos en la vestimenta, de la religión mayoritaria.

Los puntos sobre este tema se refieren a la aceptación de matrimonios mixtos, o de una fe distinta, en el entorno cercano, y a la aceptación de que el candidato del partido político al que se apoya profese una religión distinta de la propia; ambos elementos, de nuevo, dan cuenta de los mundos diversos en los que han crecido los dos grupos de edad a los que se ha venido aquí prestando atención. Los resultados son los siguientes:

Aceptación
de la diversidad religiosa
Gráfica 12.
Aceptación de la diversidad religiosa
Fuente: elaboración propia.

Los valores que se propusieron para responder fueron: “definitivamente sí”, “probablemente sí”, “probablemente no” y “definitivamente no”. Dado que los valores más altos de ambos grupos en cada una de las dos preguntas se refieren a opiniones favorables, se sumaron en cada grupo de edad los dos primeros, visto que ambos muestran una actitud benigna sobre el tema: a cada aserto cada grupo dio una respuesta favorable en más de 75%, siendo este hecho más notorio entre los jóvenes.

De nuevo, ante estas cuestiones, debe ser tomado en cuenta que no es la aguascalentense una sociedad en la que confluya en magnitud importante un abanico amplio y diverso de expresiones culturales. Esto quiere decir que, a diferencia de otros lugares, en los que por causa de la migración ha tenido que suceder que culturas diferentes, o muy diferentes entre sí compartan la vida y deban buscar en igualdad de condiciones construir una relación sostenida, las diferencias entre quienes habitan en Aguascalientes no son relativamente tan marcadas.

Conclusiones

Es cierto que las transformaciones que la sociedad de Aguascalientes ha sufrido en las últimas décadas han incidido en las creencias y las prácticas de las religiones, al igual que han ejercido su impronta en el resto de las instituciones, y dejado también, por supuesto, su marca en la conciencia de las personas, siguiendo el concepto que Berger y Kellner (1976) hacen de “modernización”. No debe dejarse de lado, empero, la consideración del número de personas que declararon ser católicas en el Censo de 2010; cifra que se encuentra entre las más altas del país junto con otros estados de la región central de México.

A partir de los resultados que arrojó la ecpra, y tomando en cuenta, según fue ya señalado, que pudiera hablarse de que los dos grupos tomados como referencia han radicado en dos mundos distintos, se pudo ver que el apego a la religión católica, es mayor en el conjunto de las personas de entre 45 y 54 años, y se ve en la contraparte una menor adhesión a las distintas dimensiones aquí estudiadas: puestos a ubicar, la religión ocupó el último lugar entre la familia, los amigos y el trabajo. Un repliegue progresivo de la religión en el mundo, nunca visto antes en la historia, anota Jean Meyer (2015), debido a la poca congruencia entre los postulados de las religiones y los estilos de vida modernos (El País/Agencias, 2011). Una religión y una religiosidad cada vez menos presentes en la vida cotidiana de los fieles, anota Meyer (2015), que son, sin embargo, sacadas a la luz en los eventos religiosos-sociales constituidos por el matrimonio, el bautismo, el funeral, así como en la oración diaria; y que tienen una procedencia tradicional, sin mayor reflexión, “y un pragmatismo racional-instrumental por lo que respecta al servicio que la Iglesia presta en situaciones de crisis, enfermedad, muerte, etc.” (Beck, 2009, p. 25).

Hay, en efecto, alta declaración de pertenencia al catolicismo, que muestra, sin embargo, alguna pequeña fractura superficial, por así decirlo, en proceso (de acuerdo con otros ensayos realizados) de profundizar y producir una separación en las creencias y en las prácticas de una generación a otra. Diversos ejemplos pueden ser enumerados.

Las creencias y prácticas religiosas vinculadas con la moral sexual son las que muestran un mayor desacuerdo, especialmente con el grupo etario de los jóvenes. Salvo el caso referido al aborto, en el que ambos grupos mantienen en mayor porcentaje su desacuerdo.

Es posible ubicar la explicación de aquellos desacuerdos hacia lo que la Iglesia tiene como norma, en la globalización, que para Berger (2004, p. 6) “significa que todos nos podemos comunicar entre sí con pasmosa facilidad”. De manera especial los jóvenes tienen a su alcance la información, presentada según los cánones más actuales de colorido, movimiento, contenido y diseño que les permite conocer los modos de ser, de hacer y de pensar de lugares distantes y cercanos, de grupos afines y disímiles; de culturas familiares y ajenas, de prácticas aceptadas en el medio en que se desenvuelven y también de las rechazadas; todo lo cual les permite, a diferencia de lo que era posible para generaciones anteriores a ellos, seguir lo que se elige y no, como antes, seguir lo que se sobreentiende que ha de ser seguido.

En el contexto de los estudiosos de la religión, se dice que la falta de apego en el seguimiento de una de ellas, tomando en cuenta que la dimensión espiritual de las personas ha de ser cubierta, puede tener el efecto de adoptar prácticas procedentes de otras matrices: como el new age, las doctrinas orientales, los neomexicanismos, entre otras. Hay que precisar que, tomando en cuenta los resultados de la encuesta, no puede ser afirmado que tal proceso de adopción de esas prácticas esté acabado en Aguascalientes, aunque pudiera pensarse que, hasta el momento del levantamiento, a baja velocidad pero está en marcha: los individuos aquí enunciados obtuvieron más de 80% de increencia y de no práctica con la excepción, anotada, de la herbolaria; hay que decir que los jóvenes, en comparación con el grupo de mayores, dan más cabida a esos temas.

Los jóvenes, que encuentran menos consuelo en la práctica de la religión institucionalizada y que desconocen lo que con precisión puede aportarles de modo específico y concreto aquélla de la que declararon ser parte, manifestaron altos valores la creencia en cada uno de los elementos de la fe católica sobre los que se les preguntó, en un número superior del 93% de católicos que ha sido tomado como referencia.

Los canales institucionales de refuerzo de la propia Iglesia católica van siendo cada vez menos transitados; y aún menos en los jóvenes que en los mayores. Esta desinstitucionalización (“believe without belonging”, expresión creada por Grace Davie, apudDucker 2011) es un proceso que está en marcha en Europa y que en México, como allá, tiene una de sus manifestaciones en el incesante decremento en el número de las personas que en los censos de población se manifiestan católicas, o seguidoras de una religión y que en su vida diaria están prescindiendo de las prácticas que reforzarían esa pertenencia.

Aquí es oportuno señalar que hay quienes hablan de que la pérdida de la centralidad de la religión que adviene con la modernidad pasa por convertir a una sociedad, católica por ejemplo, en una sociedad de cultura católica en la siguiente generación y en una sociedad indiferente hacia lo católico, para seguir con el mismo ejemplo, en un tercer momento. Sin embargo, anota De Certau (en Champion, 1997), las marcas cristianas, más o menos visibles y más o menos impositivas siguen trayendo al presente y a la acción las ideas pedagógicas, de filantropía, y de lucha por la construcción de la utopía, que son propias del cristianismo.

La comparación de la asistencia a misa, que en España es calculada en 5% de los jóvenes, es muy lejana al 32% declarado por los jóvenes de Aguascalientes. Sería interesante relacionar este indicador con la aceptación del uso de anticonceptivos que siguiendo de modo literal lo que plantea la Iglesia debería de ser mucho menor a la encontrada. Inconsistencias por el porcentaje de católicos en Aguascalientes que pudieran estar mostrando que en la actualidad la religión está dejando de ser vista por las personas como la institución que obliga a seguir un comportamiento determinad.

Con lo que la encuesta ha dejado ver, se muestra que en Aguascalientes es diferente, en relación con la religión, que lo encontrado en la Encuesta Nacional de la Juventud 2005 (Secretaría de Educación Pública, Instituto Mexicano de la Juventud y Centro de Investigación y Estudios sobre Juventud, 2005) de México. En esta última, se encontró como una sorpresa el hecho de que los jóvenes “en casi todos los elementos evaluados” piensen de modo similar al de sus padres. Estos elementos son: religión, reglas morales, matrimonio, política, sexo, relación entre padres e hijos, tiempo libre, dinero, educación de los niños, trabajo y familia. Los dos renglones en los que esa encuesta captó diferencia entre generaciones fueron la política y la moral sexual: “Ante ellos cuatro de cada 10 jóvenes consideran que no piensan igual que sus padres” (p. 22).

Aquí pudo ser visto que en religión los jóvenes aguascalentenses, frente a las creencias y las prácticas de sus mayores, tal vez mantienen las primeras, y están, según se ve, alejándose de las segundas; y aunque hay que precisar que no es posible conocer aún las consecuencias de ese alejamiento, es de esperase que al igual que fue encontrado en sendas encuestas semejantes a la que nos ha ocupado, aplicadas en Guadalajara en 2006 y entre 2009 y 2010 en el Ajusco, en el Distrito Federal (Torre, et al. 2014), es posible prever que siempre los jóvenes van a tener alguna articulación con las enseñanzas tradicionales. Si la pérdida de fieles tiene relación con la ineficacia de la socialización en tiempos de rápido cambio, con una disociación entre creer y comportarse de un modo determinado, con la inadecuación de las religiones para adaptar su mensaje a las generaciones más recientes o con lo que Champion (1997) anota: una creciente conciencia de la ineficacia de las religiones para atajar los problemas el mundo, el hecho es que como ha señalado Jean Meyer (2015): en Occidente, lo divino se repliega ante el avance del mundo de los seres humanos.

Ante la pluralidad que la globalización ofrece, de la que se ha venido hablando, no se prevé empero el fin de la religión, señala Beck (2009); es más bien de esperarse una fe anárquica e individualizada que cada vez va a encajar menos en los rígidos corsés de las instituciones y sus cuerpos doctrinales.

Referencias

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Notas

1 La Encuesta sobre Creencias y prácticas religiosas en Aguascalientes (ecpra) se llevó a cabo en octubre de 2009, con el financiamiento obtenido a través de la convocatoria Conacyt-Ciencia Básica, a cargo de María Eugenia Patiño en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.
2 La logística y el desarrollo del trabajo de campo así como la codificación de la información fueron realizadas por el Instituto de Mercadotecnia y Opinión (imo) con sede en la ciudad de Guadalajara.
3 Debe ser señalada la salvedad de que la envj 12 fue aplicada al grupo de 12 a 29 años de edad.
4 En la gráfica, de abajo hacia arriba.

Notas de autor

* Maestra en Sociología de la Cultura. Profesora de tiempo parcial en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Líneas de investigación: Aspectos socioculturales de la salud y la población, cambios en Aguascalientes.
** Doctora en Ciencias Antropológicas. Profesora e investigadora del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Sus líneas de investigación son: Estudios culturales, estudios de la religión, creencias y prácticas religiosas.
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