Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Las nenis en el entorno digital mexicano: una mirada desde el trabajo social

The Nenis in the Mexican Digital Environment: A Perspective from Social Work

Elías Alvarado Lagunas 1
, México

Las nenis en el entorno digital mexicano: una mirada desde el trabajo social

Entreciencias: Diálogos en la Sociedad del Conocimiento, vol. 13, núm. 27, pp. 1-18, 2025

Universidad Nacional Autónoma de México

Recepción: 08 Agosto 2025

Aprobación: 24 Octubre 2025

Publicación: 20 Noviembre 2025

Resumen: Propósito: el artículo analiza cómo las nenis en México construyen autonomía y agencia digital desde la perspectiva del trabajo social feminista y del cuidado. Se busca comprender de qué manera estas mujeres, frente a contextos de desigualdad estructural y precariedad laboral, articulan estrategias digitales que combinan independencia económica, sostenibilidad de la vida y redes comunitarias de apoyo.

Diseño metodológico: se empleó un enfoque cuantitativo con técnicas mixtas. Entre junio de 2021 y agosto de 2022 se aplicaron 1 440 encuestas a mujeres identificadas como nenis en cinco regiones del país. El análisis integró herramientas complementarias: georreferenciación para mapear niveles de agencia digital; análisis de sentimientos para captar la dimensión afectiva; matriz importancia/valoración para jerarquizar factores determinantes; y análisis factorial de correspondencias para examinar relaciones entre autonomía, promoción y redes de apoyo.

Resultados: a pesar de las limitaciones derivadas de la brecha tecnológica y la informalidad, las participantes mostraron altos niveles de agencia digital y autonomía relacional. Emergieron prácticas de cuidado recíproco, cooperación interemprendedora y autorregulación emocional que fortalecen la sostenibilidad de sus proyectos. Los polos de agencia digital más altos se ubicaron en la Ciudad de México, Morelos y Querétaro.

Limitaciones de la investigación: el estudio se centra en mujeres emprendedoras informales y tiene un alcance transversal, por lo que no representa estadísticamente a la población nacional. La interpretación de emociones puede incluir sesgos derivados del contexto narrativo.

Hallazgos: los resultados evidencian que las nenis no solo utilizan herramientas digitales como medio de subsistencia, sino como espacio de agencia y cuidado mutuo que resignifica su identidad y participación social. Se propone fortalecer políticas públicas de inclusión digital y programas de acompañamiento psicoemocional y financiero con perspectiva de género y sostenibilidad de la vida.

Palabras clave: autonomía digital, agencia digita, empoderamiento, nenis..

Abstract: Purpose: This article analyzes how nenis (informal women digital entrepreneurs) in Mexico build autonomy and digital agency from a feminist social work and care perspective. It seeks to understand how these women, within contexts of structural inequality and labor precariousness, articulate digital strategies that combine economic independence, life sustainability, and community-based support networks.

Methodological design: A quantitative approach with mixed techniques was employed. Between June 2021 and August 2022, 1,440 surveys were applied to women identified as nenis across five regions of the country. The analysis integrated complementary tools: georeferencing to map levels of digital agency, sentiment analysis to capture the affective dimension, importance-performance matrix to prioritize key factors, and factorial correspondence analysis to examine relationships among autonomy, promotion, and support networks.

Results: Despite constraints linked to technological gaps and informality, participants demonstrated high levels of digital agency and relational autonomy. Practices of mutual care, cooperation among entrepreneurs, and emotional self-regulation emerged, strengthening the sustainability of their projects. The highest levels of digital agency were found in Mexico City, Morelos, and Queretaro.

Research limitations: The study focuses on informal women entrepreneurs and has a cross-sectional scope, so it is not statistically representative of the national population. The interpretation of emotions may reflect contextual or narrative biases.

Findings: The results show that nenis use digital tools not only as a means of subsistence but also as spaces for agency and mutual care that re-signify their identity and social participation. The study recommends promoting public policies on digital inclusion and psycho-emotional and financial support programs with a gender perspective and a focus on the sustainability of life.

Keywords: digital autonomy, digital agency, empowerment, nenis..

Introducción

El fenómeno de las nenis surgió en la pospandemia de COVID-19 en México como una forma de autoempleo digital mediante la cual numerosas mujeres emprendieron pequeños negocios por Internet para generar ingresos en un entorno marcado por restricciones de movilidad, desigualdad de género (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [cepal], 2023), alta informalidad y persistente precariedad económica. En un principio, el término “neni” fue usado de manera despectiva, pero la creatividad y resiliencia de estas mujeres resignificaron pronto ese apelativo, transformándolo en un símbolo de autonomía y empoderamiento (Saldaña, 2021; Aguilar et al., 2023).

Este autoempleo se distingue del tradicional porque las nenis difunden sus ofertas, interactúan con clientas y concretan ventas mediante redes y comunidades virtuales. Sin embargo, su autonomía digital enfrenta obstáculos de formalización, acceso a financiamiento y seguridad —tanto en línea como físicamente— que varían según el nivel de desigualdad tecnológica y de violencia en cada región (Hernández et al., 2021).

Desde la perspectiva del trabajo social feminista, la autonomía y la agencia no se limitan a atributos individuales, sino que se entrelazan con las redes de cuidado comunitario y la construcción de capital social (Boudet et al., 2013; Mosedale, 2005). Kabeer (1999) define la autonomía como la capacidad de adquirir, controlar y utilizar recursos, mientras que Sen (2000) concibe la agencia como la libertad real de elegir entre distintas formas de vida. Estas dimensiones se reflejan en las decisiones de las nenis sobre precios, canales de venta y estrategias de promoción, así como en la sororidad digital que sostienen entre sí.

Asimismo, este trabajo asume el cuidado como una categoría central del análisis, en línea con Tronto (1993, 2013), quien lo entiende como una práctica moral y política que implica reconocer necesidades, asumir responsabilidades, ofrecer apoyo y recibirlo. Desde la perspectiva de Pérez (2014), el cuidado forma parte de la sostenibilidad de la vida y revela las tensiones entre producción, reproducción y desigualdad en el capitalismo digital. Por su parte, Batthyány (2020) subraya que la organización social del cuidado en América Latina continúa atravesada por la división sexual del trabajo, lo cual coloca a las mujeres en una doble carga entre el trabajo doméstico y el emprendimiento. Bajo este enfoque, las nenis no solo representan estrategias económicas, sino también formas colectivas de sostenimiento y reciprocidad en redes virtuales.

El presente estudio tiene como objetivo analizar cómo las nenis ejercen autonomía y agencia digital desde la perspectiva del trabajo social comunitario y del cuidado, aportando evidencia empírica sobre las variaciones regionales en torno al estigma, la visibilidad y las prácticas de empoderamiento de estas emprendedoras en México (Hernández et al., 2021). La investigación emplea técnicas de minería de datos (text mining) y procesamiento del lenguaje natural (pln) aplicadas a 1 440 encuestas realizadas por el Laboratorio Nacional de Comercio Electrónico y Desarrollo Empresarial (Lancedem) entre junio de 2021 y agosto de 2022, con el fin de identificar patrones regionales de autonomía digital, actitudes emocionales hacia la agencia, percepciones sobre seguridad y promoción, y los factores que explican las distintas formas de ejercer autonomía. En correspondencia con este propósito, la pregunta que guía la investigación es: ¿de qué manera las nenis en México construyen y ejercen autonomía y agencia digital en contextos de desigualdad estructural, precariedad laboral y brecha tecnológica?

El artículo se organiza en cuatro secciones: la primera refiere literatura sobre emprendimiento digital femenino, autonomía y agencia; la segunda describe la metodología, fuentes, técnicas y variables; la tercera expone los resultados, y la cuarta discute los hallazgos y sus implicaciones en políticas de inclusión digital, prácticas de trabajo social feminista y redes de cuidado entre nenis.

Marco contextual

Para entender plenamente el fenómeno de las nenis desde la óptica del trabajo social comunitario y de cuidado, es necesario situar su aparición en el contexto de la pandemia de COVID-19, que estalló a inicios del 2020, agudizando desigualdades preexistentes y transformando las dinámicas de subsistencia de las mujeres mexicanas.

A mediados de 2020, en medio de la pérdida de empleos formales derivada de la contingencia sanitaria, comenzó a utilizarse el término “neni” para referirse a mujeres que vendían productos y servicios mediante redes sociales (Saldaña, 2021), principalmente en plataformas como Facebook, Instagram, WhatsApp, TikTok y X. En un inicio, el apelativo tuvo connotaciones misóginas y clasistas que subestimaban las capacidades de estas emprendedoras (Saldaña, 2021; Alcántara et al., 2022); sin embargo, su rápida propagación visibilizó la necesidad de millones de mujeres de generar ingresos y reveló las brechas de informalidad laboral entre hombres y mujeres (García y González, 2022).

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) define a las nenis como “nuevas emprendedoras de negocios por internet” cuyos emprendimientos no requieren alta sofisticación tecnológica, pero sí el uso estratégico de aplicaciones y redes sociales para promoción y venta (Rocha, 2021). A diferencia de otros modelos de autoempleo, estas mujeres aprovecharon las comunidades virtuales para difundir ofertas, tratar con clientas y concretar ventas sin depender de espacios físicos (Aguilar et al., 2023; Cab et al., 2021). Hernández et al. (2021) destacan que la adopción de plataformas virtuales supuso reconfigurar la noción de autonomía: las nenis no solo vendían por necesidad, sino que reinterpretaron el comercio digital como un medio de independencia frente a roles tradicionales de género (Cerón et al., 2023; Alcántara et al., 2022). Este cambio permitió generar ingresos en un entorno de informalidad y precariedad laboral, situando la práctica en un espacio híbrido entre lo doméstico y lo digital, y configurando un fenómeno colectivo de empoderamiento femenino.

A nivel mundial, la pandemia ocasionó la suspensión de actividades no esenciales y un desplome generalizado del empleo. En México, la tasa de desocupación aumentó de 4.2 % a 5.5 % entre mayo y junio de 2020, y la población ocupada se redujo en 2.4 millones de personas en comparación con 2019 (Inegi, 2021). La crisis de oferta se trasladó rápidamente a la demanda, afectando principalmente a los sectores informales (Esquivel, 2020). Hernández et al. (2021) subrayan que de cada diez empleos perdidos, ocho correspondieron a mujeres, lo que refleja un impacto desproporcionado por género. Neidhöfer (2020) documenta que estas desigualdades se intensificaron en zonas rurales y urbano-marginadas. Según Contreras (2023) y García (2021), el sector servicios —altamente feminizado— fue uno de los más afectados, al excluir del mercado laboral a 987 339 mujeres en 2020. Paralelamente, la informalidad laboral aumentó a tres millones de personas (Rivas y Zamora, 2021), mientras que las brechas salariales y de acceso laboral se agravaron (Beltrán y Corti, 2020). En este contexto, la participación económica de las mujeres cayó del 45 % al 35.5 %, empujándolas hacia formas alternativas de subsistencia (Alcántara et al., 2022).

Saldaña (2021) señala que muchas mujeres debieron equilibrar el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado con la generación de ingresos, lo que las llevó a recurrir a emprendimientos informales. Federici (2018) plantea que el capitalismo depende del trabajo doméstico, principalmente femenino, y la pandemia confirmó esa dependencia: el cierre de escuelas y servicios de cuidado incrementó la carga reproductiva en los hogares. Moy (2021) advierte que esta sobrecarga redujo la disponibilidad de las mujeres para empleos formales, intensificando su vulnerabilidad económica. De acuerdo con Statista Research Department (2021), entre 2020 y 2021 la tasa de ocupación femenina en el sector informal osciló entre 27 % y 30 %, mientras que la masculina se mantuvo entre 26 % y 28 %, confirmando la persistencia de desigualdades estructurales.

Desde la perspectiva del trabajo social feminista, estas prácticas también pueden comprenderse a través de la ética del cuidado, entendida no solo como atención a otros, sino como una forma de organización social que sostiene la vida. Tronto (1993, 2013) plantea que el cuidado atraviesa cuatro fases —reconocer la necesidad, asumir la responsabilidad, proporcionar el cuidado y recibirlo—, las cuales permiten comprender cómo las redes entre nenis operan como microestructuras de apoyo mutuo: se identifican necesidades, se asumen responsabilidades compartidas, se brinda ayuda material o emocional y se reconoce el valor del acompañamiento recibido. En este sentido, la actividad de las nenis no se reduce a un acto económico, sino que constituye un proceso relacional de sostenibilidad de la vida, tal como lo formula Pérez (2014), quien subraya que las tareas de cuidado son la base que permite la reproducción social y económica, aunque históricamente han permanecido invisibilizadas. Por su parte, Batthyány (2020) advierte que la organización social del cuidado en América Latina continúa marcada por la desigualdad de género y por la división sexual del trabajo, donde las mujeres asumen simultáneamente el cuidado familiar y el sostenimiento económico. En el caso de las nenis, estas desigualdades se manifiestan en la doble carga que enfrentan al conciliar las responsabilidades domésticas con las exigencias del autoempleo digital. Así, el fenómeno de las nenis puede interpretarse como una respuesta colectiva a la crisis del cuidado, en la que las mujeres desarrollan estrategias de subsistencia que, además de generar ingresos, reproducen y fortalecen redes de apoyo, cooperación y sororidad.

Ante este panorama, el emprendimiento se convirtió en una vía para recuperar autonomía y poder de decisión sobre los recursos. Alvarado (2021) y Alvarado et al. (2021) observaron que las mujeres emprenden para complementar ingresos, mejorar su calidad de vida o alcanzar independencia económica. En este marco, el autoempleo digital adquiere relevancia porque permite conciliar las actividades productivas con las de cuidado. García (2021) documenta que el uso de redes sociales y plataformas virtuales facilita la inclusión de las mujeres en la economía y les abre mercados antes inaccesibles. No obstante, Aguilar et al. (2023) advierten que la mayoría de los emprendimientos digitales carece de garantías laborales, perpetuando la precariedad; Rivas y Zamora (2021) añaden que, al no contar con planes de crecimiento sostenido, muchas mujeres permanecen atrapadas en ciclos de subsistencia. A pesar de ello, el auge de las nenis evidenció la capacidad de innovación, adaptación y organización colectiva de las mujeres, al tiempo que mostró la ausencia de políticas públicas con perspectiva de género en la recuperación económica (Beltrán y Corti, 2020).

Aunque la precariedad de género y la participación femenina en la economía informal preceden a la pandemia, el confinamiento y la digitalización acelerada propiciaron el boom de las nenis. Masse (2021) las caracteriza como nuevas emprendedoras digitales que alcanzan independencia económica mediante plataformas tecnológicas, mientras que Guzmán (2021b) las vincula con las “mamás luchonas”, mujeres que ya combinaban múltiples roles de subsistencia y que extendieron su actividad a los entornos digitales durante la pospandemia.

Las nenis ofrecen una amplia gama de productos y servicios que distribuyen en puntos intermedios o por paquetería, con pagos digitales (Masse, 2021; Valerio, 2023). Además de generar ingresos, su modelo de comercio favorece la creación de redes de apoyo en las que comparten experiencias, recomiendan transportes o compran al mayoreo, fortaleciendo su resiliencia comunitaria (Guzmán, 2021a; Aguilar et al., 2023). Hernández et al. (2021) proponen una tipología que distingue entre emprendimientos pequeños, por necesidad, por oportunidad y digitales, lo que permite comprender la heterogeneidad del fenómeno.

Al visibilizar el empoderamiento femenino en su forma más directa —capacidad de valerse por sí mismas, tomar decisiones sobre la propia economía y desafiar la jerarquía patriarcal tradicional (Casique, 2004; Boudet et al., 2013)—, las nenis resignifican su identidad colectiva. Ser “neni” se convierte en un acto de afirmación y orgullo feminista, que refleja no solo estrategias económicas de supervivencia, sino también procesos de construcción simbólica, emocional y comunitaria de autonomía (Aguilar et al., 2023; Saldaña, 2021).

En este sentido, el fenómeno de las nenis debe analizarse más allá de su dimensión comercial: constituye un laboratorio social donde convergen la economía digital, el trabajo reproductivo y las nuevas formas de agencia y cuidado comunitario. Este enfoque permite vincular la evidencia empírica con categorías clave del trabajo social feminista, resaltando la tensión entre empoderamiento y precariedad que define las experiencias de estas emprendedoras en la pospandemia.

Diseño metodológico

El diseño metodológico se orientó a analizar las dinámicas de autonomía y agencia digital de las nenis en México mediante un enfoque mixto que combinó la aplicación de encuestas con técnicas de análisis geoespacial, minería de texto y análisis estadístico. Esta combinación permitió captar tanto las dimensiones objetivas —patrones regionales y conductuales— como las subjetivas —emocionales y discursivas— del fenómeno, en coherencia con el enfoque del trabajo social comunitario, que concibe la autonomía como un proceso relacional y contextual.

Obtención de los datos

De junio de 2021 a agosto de 2022 se recolectó información sociodemográfica, empresarial y perceptiva sobre autonomía y agencia digital a través de 1 440 cuestionarios aplicados en cinco regiones del país, con el respaldo del Laboratorio Nacional de Comercio Electrónico y desarrollo Empresarial (Lancedem) y la Red Nacional de Productividad, Innovación y Competitividad Empresarial. Se empleó un muestreo no probabilístico de bola de nieve y conveniencia (Patton, 2015), contactando a colectivos y redes de mujeres que se identificaran como “nenis”, mayores de edad y que tuvieran, al menos, tres meses vendiendo en línea. La distribución de los cuestionarios fue la siguiente:

Este diseño permitió cubrir zonas urbanas y semirrurales, representando distintos niveles de informalidad y acceso tecnológico. El cuestionario se estructuró en cinco secciones: 1) datos demográficos y del negocio; 2) percepción de autonomía (capacidad de fijar precios, elegir canales de venta y márgenes de ganancia); 3) promoción activa (uso de herramientas digitales y hashtags); 4) redes de apoyo (colaboración familiar, de pares o grupos comunitarios); y 5) emociones y vulnerabilidad (sentimientos positivos o negativos asociados al emprendimiento).

Variables

Para capturar con precisión las dinámicas de autonomía y agencia digital, las variables —especificadas con detalle en la tabla 1— se seleccionaron a partir de un marco analítico sobre teorías de autonomía relacional, capital social, promoción digital y vulnerabilidad emocional. La variable dependiente “percepción de autonomía digital” se midió como el promedio de tres indicadores (precio, canales_venta y ganancia) evaluados en escala Likert de cinco puntos (1: nunca, 2: rara vez, 3: a veces, 4: frecuentemente, 5: siempre). Este índice sintetiza el grado en que las nenis se sienten capaces de establecer precios, elegir canales de venta y gestionar de forma independiente su negocio en entornos virtuales.

Las variables independientes se agruparon en tres constructos: promoción activa, redes de apoyo y vulnerabilidad emocional. El primero valora el uso de herramientas digitales para visibilizar el emprendimiento; el segundo cuantifica la frecuencia y calidad de la colaboración de familiares, amistades y otras nenis, y el tercero registra la presencia y frecuencia de emociones negativas y positivas asociadas a la actividad en línea. Para afinar el modelo, se incorporaron variables de control sociodemográficas de modo que las estimaciones consideraran diferentes contextos.

En el análisis cualitativo de sentimientos, redes semánticas, análisis de correspondencias y matriz de importancia/valoración (miv) se incluyeron ítems de evocación libre para profundizar las percepciones y emociones, que las escalas cerradas no permiten.

Tabla 1
Descripción de variables
ConstructoVariableÍtems
DemográficosEdad Nivel educativo Estado civil Tipo de producto/servicio Plataformas utilizadas¿Cuál es tu edad? ¿Cuál es tu nivel máximo de estudios? ¿Cuál es tu estado civil? ¿Qué tipo de producto o servicio ofreces? ¿A través de qué plataformas digitales (Facebook, Instagram, WhatsApp, TikTok, X) comercializas tus productos?
Percepción de autonomíaPrecio Canales_venta Ganancia¿Con qué frecuencia estableces el precio de tus productos sin consultar a nadie? ¿Con qué frecuencia decides por tu cuenta los canales de venta (envío, punto de entrega, forma de pago)? ¿Con qué frecuencia ajustas tus márgenes de ganancia basándote únicamente en tu criterio personal?
Promoción activaHashtags Historias_videos Promociones¿Con qué frecuencia usas hashtags (p. ej., #MiNegocioMiDecisión, #YoSoyNeni) para ganar visibilidad en redes? ¿Con qué frecuencia compartes historias o videos cortos destacando tus productos? ¿Con qué frecuencia ofreces promociones o descuentos exclusivos por mensajes directos o en grupos de WhatsApp?
Redes de apoyoApoyo_familiar Colaboraciones Comunidad¿Con qué frecuencia recibes ayuda de familiares (pareja, hijos, otros) para empaquetar o distribuir tus pedidos? ¿Con qué frecuencia colaboras con otras “nenis” (intercambio de clientas, compras al mayoreo, asesoría)? ¿Con qué frecuencia obtienes apoyo técnico o logístico de amigos o grupos comunitarios en redes?
Vulnerabilidad emocionalSatisfacción Confianza Motivación¿Con qué frecuencia sientes orgullo o satisfacción al concretar una venta exitosa? ¿Con qué frecuencia experimentas confianza cuando recibes comentarios positivos de tus clientas? ¿Con qué frecuencia te sientes motivada o entusiasmada para planear nuevas colecciones o productos?
Miedo Frustración Inseguridad¿Con qué frecuencia experimentas miedo o frustración al vender en línea (p. ej. amenazas, críticas o acoso)? ¿Con qué frecuencia te preocupas por posibles estafas o pagos incompletos al vender en línea? ¿Con qué frecuencia te sientes insegura al publicar información personal o precios en tus redes sociales?
Evocaciones libres (ítems)
Análisis de sentimientos
¿Qué emociones experimentas cuando publicas contenido donde muestras que tú decides precios, proveedores o estrategias de venta?
¿Cómo te sientes al leer comentarios que destacan tu autonomía o, por el contrario, ponen en duda tu capacidad de decisión como “neni”?
Análisis de redes
¿Qué palabras, hashtags o expresiones sueles combinar con “neni” para reflejar tu independencia y agencia digital?
Al hablar de tu emprendimiento en redes, ¿qué términos acostumbras asociar entre sí para enfatizar tu rol como gestora y tomadora de decisiones?
Análisis de correspondencias
¿Qué factores personales, sociales o culturales influyen en la forma y frecuencia con que muestras tu capacidad de decisión (autonomía) en tus redes?
¿Cómo crees que las funcionalidades de la plataforma (algoritmos, formatos de publicación, herramientas de interacción) condicionan tu ejercicio de agencia digital?
Fuente: elaboración propia.

Técnicas de análisis

El análisis metodológico combinó herramientas cuantitativas y cualitativas de modo que cada una aportara evidencia distinta sobre las dimensiones de autonomía y agencia:

a. Análisis descriptivo y geoespaciala. Análisis descriptivo y geoespacial

Se utilizaron estadísticos de tendencia central y dispersión (frecuencias, medias y desviaciones estándar) para caracterizar los constructos principales. Posteriormente, se emplearon mapas de calor elaborados en RStudio (R Core Team, 2022), mediante las librerías sf, dplyr y ggplot2, con el fin de identificar patrones regionales de autonomía digital y agencia. Este análisis territorial permitió visualizar desigualdades espaciales vinculadas con la distribución del autoempleo femenino.

b. Análisis de sentimientos y redes semánticasb. Análisis de sentimientos y redes semánticas

Las respuestas abiertas se analizaron mediante técnicas de text mining y procesamiento del lenguaje natural (pln) para evaluar la carga emocional asociada al emprendimiento digital (Pérez y Santín, 2007). Se construyó un diccionario léxico-semántico adaptado de Plutchik (1980) con términos positivos (orgullo, confianza, éxito) y negativos (miedo, frustración, inseguridad). Los enunciados se clasificaron por polaridad y se calcularon índices de intensidad emocional en una escala de –3 a +3. Posteriormente, se elaboraron redes de coocurrencia en Gephi, lo que permitió identificar núcleos discursivos de empoderamiento y vulnerabilidad, en concordancia con los principios de agencia y cuidado comunitario.

c. Matriz importancia/valoraciónc. Matriz importancia/valoración

Con base en Martilla y James (1977) y Abalo et al. (2006), se aplicó la miv para determinar qué factores resultan más relevantes para el ejercicio de la autonomía digital. La importancia de cada factor se calculó mediante coeficientes de correlación entre las percepciones de autonomía y las valoraciones de desempeño, clasificando los resultados en zonas de excelencia, progreso, neutralidad o sobrevaloración. Este método permitió jerarquizar elementos críticos de la agencia digital, fortaleciendo la interpretación aplicada al campo del trabajo social.

d. Análisis factorial de correspondencias (afc)

Finalmente, se empleó un afc con el paquete FactoMineR (Lê et al., 2008) para explorar relaciones entre los constructos principales —autonomía, promoción activa, redes de apoyo y vulnerabilidad emocional— y las variables sociodemográficas (edad, educación y región). Este procedimiento, basado en la correspondencia entre frecuencias observadas y esperadas (Pérez, 2004; Pérez, 2005), permitió identificar perfiles combinados de alta autonomía y fuerte red de apoyo, así como zonas donde la vulnerabilidad emocional limita la agencia digital.

Consideraciones éticas y manejo de datos

La participación en la encuesta fue voluntaria y dirigida exclusivamente a mujeres mayores de 18 años que se identificaran como “nenis” y contarán con al menos tres meses de experiencia vendiendo en línea. Antes de ini-ciar el cuestionario en línea, las participantes leyeron un texto de consentimiento informado donde se describían los objetivos del estudio, el carácter académico de la investigación y la posibilidad de no responder preguntas que les resultaran incómodas o abandonar la encuesta en cualquier momento. No se recolectaron nombres, te-léfonos ni datos de contacto que permitieran la identifi-cación directa de las participantes. La base de datos se almacenó en entornos seguros y se analizó únicamente de forma agregada, con fines académicos y sin usos co-merciales, respetando los principios de confidencialidad y protección de datos personales vigentes en México.

Resultados

Los hallazgos del estudio se presentan siguiendo la secuencia de los métodos empíricos descritos previamente.

a. Análisis descriptivo y geoespacial

En cuanto a las características generales (tabla 2), las participantes son en su mayoría mujeres adultas, casadas y con educación básica, dedicadas principalmente a la venta de ropa y accesorios. El grupo más numeroso tiene entre 30 y 40 años (39.6 %), seguido por el grupo de mayores de 41 (29.1 %), lo que refleja una fuerza laboral compuesta por mujeres con experiencia vital y, en muchos casos, con responsabilidades familiares. Este patrón etario y civil sugiere que el emprendimiento digital femenino no se concentra únicamente en jóvenes nativas digitales, sino también en mujeres adultas que han trasladado sus estrategias de sustento al espacio virtual, reafirmando la idea de que la autonomía digital puede ser un proceso de adaptación intergeneracional.

La predominancia de mujeres casadas o en unión libre (65.8 %) refuerza la noción de que la actividad de las nenis está estrechamente vinculada a la economía del cuidado: muchas de ellas compatibilizan el trabajo doméstico con la venta en línea, extendiendo su agencia económica dentro del espacio doméstico (Federici, 2018). Desde la perspectiva del trabajo social feminista, esta articulación evidencia cómo el ámbito digital no sustituye las cargas de cuidado, sino que las reconfigura como parte de una estrategia de subsistencia familiar y comunitaria.

Respecto a la escolaridad, más de la mitad (55.3 %) tiene educación básica, mientras que solo el 5.9 % alcanzó estudios superiores. Esta brecha educativa puede limitar el acceso a conocimientos financieros y tecnológicos, afectando la capacidad para consolidar emprendimientos más formales. Sin embargo, también muestra que la agencia digital de las nenis no depende exclusivamente del capital educativo, sino del capital relacional y emocional que construyen en sus comunidades digitales, donde el aprendizaje es colaborativo y horizontal.

En términos de giro comercial, los productos más frecuentes son ropa y accesorios (18.1 %), alimentos artesanales (12.0 %) y cosméticos (11.5 %), rubros históricamente asociados al trabajo femenino y al autocuidado. Esto refuerza la tesis de que las nenis no solo reproducen patrones tradicionales de género, sino que resignifican estas actividades en el entorno digital como fuentes legítimas de autonomía económica y reconocimiento simbólico. Tal resignificación coincide con lo planteado por Kabeer (1999) sobre la capacidad de elección con sentido de agencia, en la que las mujeres transforman los recursos disponibles en medios de empoderamiento personal y colectivo.

Tabla 2.
Características generales de la muestra
ComponenteTotal
Frecuencia%
EdadMenos de 21 años18212.6
De 22 a 29 años26918.7
De 30 a 40 años57039.6
Más de 41 años41929.1
Total1440100.0
Estado civilSoltera33823.5
Casada64744.9
Divorciada15410.7
Unión libre30120.9
Total1440100.0
EscolaridadSin estudios1057.3
Básica79755.3
Medio superior45331.5
Superior855.9
Total1440100.0
Producto/ ServicioAlimentos y bebidas artesanales17312.0
Artesanías y productos hechos a mano14410.0
Asesoría (financiera, nutricional, etc.)886.1
Calzado1158.0
Clases y talleres en línea (cocina, idiomas, manualidades, etc.)825.7
Cosméticos y cuidado personal16511.5
Decoración y artículos para el hogar866.0
Joyería y bisutería1077.4
Productos para bebés y niños815.6
Ropa y accesorios26118.1
Servicios digitales (diseño gráfico, web, etc.)1117.7
Otros271.9
Total1440100.0
Fuente: elaboración propia.

Derivado del análisis de respuesta múltiple sobre plataformas digitales (gráfica 1), se observa que las emprendedoras implementan estrategias multicanal, combinando especialmente Instagram, WhatsApp y TikTok. Esta convergencia demuestra una lógica de agencia digital distribuida (Feminist Internet Research Network [firn], 2023), donde las plataformas no son simples herramientas de venta, sino espacios de interacción, apoyo emocional y construcción de identidad. Las combinaciones más frecuentes —Instagram-WhatsApp-TikTok (116) e Instagram-WhatsApp-X (98)— evidencian que las nenis equilibran la inmediatez comunicativa de WhatsApp, la visibilidad estética de Instagram y el alcance viral de TikTok para sostener su emprendimiento.

Estos patrones confirman que las nenis despliegan habilidades tecnológicas adaptativas, combinando capital simbólico y emocional para ampliar su autonomía. Desde la óptica del feminismo digital, esta apropiación del espacio virtual les permite desafiar estigmas sociales, aunque sin abandonar del todo los riesgos de precarización, dependencia algorítmica y exposición a la violencia digital (FES–ILDIS, 2022).

Análisis de combinaciones de plataformas digitales utilizadas por las nenis
Gráfica 1.
Análisis de combinaciones de plataformas digitales utilizadas por las nenis
Fuente: elaboración propia.

La cobertura geográfica (tabla 3) muestra que la presencia de nenis abarca el 25 % de los municipios del país, con concentraciones notables en Querétaro, Ciudad de México, Morelos, Estado de México y Nuevo León, que presentan altos grados de agencia digital. Estas entidades combinan acceso tecnológico, densidad poblacional y redes de consumo consolidadas. La variabilidad regional sugiere que la autonomía digital no se distribuye de manera homogénea, sino que depende del capital territorial y del ecosistema digital disponible en cada región.

Al ajustar la tasa de publicaciones por cada 100 000 habitantes (TCH), las entidades con mayor densidad de contenido generado por nenis —Ciudad de México (46.5), Morelos (30.5) y Querétaro (27.1)— se consolidan como polos de autonomía digital. En contraste, Guerrero (1.0), Oaxaca (1.2) y Chiapas (1.6) exhiben niveles muy bajos, reflejando desigualdades estructurales en conectividad y visibilidad digital. Esta disparidad coincide con los planteamientos de Sen (2000) sobre las libertades sustantivas, ya que la agencia de las mujeres está condicionada por los recursos y oportunidades que ofrece su entorno.

En este sentido, los estados con mayor GTH (“alto” o “muy alto”) pueden interpretarse como espacios donde la autonomía digital adquiere una dimensión colectiva, configurando verdaderos nodos de emprendimiento femenino interconectado. Por el contrario, las regiones con menor densidad reflejan la persistencia de brechas tecnológicas y de género que restringen el potencial de agencia.

Tabla 3
Cobertura geográfica de la muestra
EntidadTotal municipiosMunicipios participantesCobertura (%)NenisTCHaGTHb
Aguascalientes11545.52517.5Alto
Baja California7342.9804.7Bajo
Baja California Sur5240.0554.6Bajo
Campeche13215.4153.3Bajo
Chiapas12575.60601.6Muy bajo
Chihuahua6769.00702.3Muy bajo
Ciudad de México16850.010046.5Muy alto
Coahuila381334.2252.2Muy bajo
Colima10330.0207.9Medio
Durango39410.3159.9Medio
Guanajuato461021.7703.0Bajo
Guerrero811417.3101.0Muy bajo
Hidalgo842023.8458.6Medio
Jalisco1251411.21002.8Muy bajo
México1256350.48518.7Alto
Michoacán11387.10604.5Bajo
Morelos361850.03530.5Muy alto
Nayarit20210.0203.3Bajo
Nuevo León512651.04017.5Alto
Oaxaca57050.90501.2Muy bajo
Puebla2178840.67511.4Alto
Querétaro181477.85027.1Muy alto
Quintana Roo11327.3208.4Medio
San Luis Potosí581220.7152.2Muy bajo
Sinaloa18316.7603.8Bajo
Sonora7256.9501.3Muy bajo
Tabasco17423.5252.2Muy bajo
Tamaulipas431432.6152.8Muy bajo
Tlaxcala60610.0207.7Medio
Veracruz212104.70801.9Muy bajo
Yucatán10632.80304.7Bajo
Zacatecas58610.3202.8Muy bajo
Total2 47240125.0 %1440
Fuente: elaboración propia.Nota: aTCH calculada como el promedio de publicaciones semanales en cada entidad, dividido entre la población total de la entidad (Inegi, 2020) y multiplicado por 100 000.

bGTH clasifica el grado de agencia digital, ponderado por la TCH para reflejar la densidad de las publicaciones por cada 100 000 habitantes y la cobertura territorial en cada entidad.

La figura 1 complementa esta lectura, al representar visualmente el GTH por entidad. Los tonos oscuros —como en Ciudad de México, Morelos y Querétaro— reflejan concentraciones elevadas de actividad digital y redes solidarias de venta, mientras que los tonos claros —en Oaxaca, Guerrero o Sonora— revelan territorios donde la autonomía digital es frágil o incipiente. En términos del trabajo social feminista, este mapa no solo muestra la distribución espacial del emprendimiento, sino también la geografía del cuidado y la sororidad digital: donde las redes son más densas, las mujeres cuentan con mayor acompañamiento comunitario para sostener su agencia económica.

Así, el análisis geoespacial confirma que la autonomía digital de las nenis no puede entenderse solo como una práctica individual de supervivencia, sino como una manifestación territorial y relacional de empoderamiento. En los espacios donde se consolida, la agencia de las mujeres se expande más allá del ámbito económico, fortaleciendo formas de colaboración, identidad y pertenencia que reconfiguran los límites entre lo doméstico, lo comunitario y lo digital.

Distribución geoespacial de las nenis en México
Figura 1
Distribución geoespacial de las nenis en México
Fuente: elaboración propia.

b. Análisis de sentimientos y redes semánticas

El análisis de los comentarios y respuestas abiertas revela dos polos emocionales bien definidos. En la nube de palabras (figura 2), los términos negativos más frecuentes —“fraude”, “miedo”, “frustración”, “inseguridad”, “desánimo”— y expresiones como “me siento sola” o “me desanima mi pareja” exponen un universo de vulnerabilidades que las nenis enfrentan en su quehacer cotidiano. Palabras asociadas con “obstáculos”, “limitaciones” e “incertidumbre” refieren condiciones estructurales de precariedad y desconfianza, características propias de la informalidad laboral femenina en entornos digitales (Aguilar et al., 2023). Estas emociones negativas no son simples percepciones individuales, sino manifestaciones de una violencia económica y simbólica que condiciona su capacidad de ejercer agencia plena en mercados altamente desregulados y competitivos.

En contraposición, emergen expresiones positivas —“empoderada”, “resiliencia”, “autonomía”, “solidaria”, “innovación”, “me gusta”— que ponen de relieve la dimensión afirmativa de su experiencia digital. Frases como “nuevos pedidos”, “ganancias” y “apoyo mutuo” simbolizan un espacio de reconstrucción subjetiva donde las mujeres celebran logros y reconocen el valor de su propio trabajo. Este contraste entre precariedad y empoderamiento confirma lo señalado por Kabeer (1999) y Sen (2000): la agencia no es un estado permanente, sino un proceso que se ejerce incluso dentro de límites estructurales, donde la autonomía se negocia constantemente entre restricciones y posibilidades.

Análisis de sentimientos sobre autonomía y agencia digital
Figura 2
Análisis de sentimientos sobre autonomía y agencia digital
Fuente: elaboración propia.

El procesamiento de las respuestas abiertas permitió agrupar las palabras más frecuentes en las ocho emociones básicas de Plutchik (1980) (figura 3). Las categorías de confianza, alegría y anticipación aparecen como las más recurrentes, mostrando que las emprendedoras depositan una parte importante de su motivación en el reconocimiento comunitario y en la expectativa de crecimiento. Términos como “fidelidad de clientas”, “proyección de ventas” y “satisfacción por éxito” confirman la existencia de una autoeficacia percibida, un componente esencial de la autonomía digital que refuerza su autoconfianza y sentido de control sobre el negocio.

En cambio, las emociones de miedo, enojo y tristeza condensan experiencias de exclusión y vulnerabilidad. La referencia a “temor al fraude”, “ansiedad por impagos” o “tristeza por pérdidas” refleja las tensiones que genera operar sin garantías laborales ni respaldo institucional, un rasgo central de la economía de plataformas (Casilli, 2020). Estas emociones no implican pasividad, sino resistencia: como observa Gill (2017), el feminismo digital contemporáneo se caracteriza por la resignificación del malestar, en la que las emociones negativas se transforman en insumo para la acción colectiva y el aprendizaje compartido.

En esta línea, la presencia simultánea de emociones positivas y negativas revela que la agencia digital de las nenis se ejerce desde la contradicción: entre la precariedad y la esperanza, entre la inseguridad y la creatividad, entre la soledad y la sororidad. Desde el trabajo social feminista, esta dualidad puede interpretarse como una forma de cuidado comunitario digital, donde las mujeres generan redes de contención emocional para sostener su actividad económica y protegerse frente al desgaste afectivo del autoempleo.

Análisis de emociones sobre el fenómeno neni
Figura 3
Análisis de emociones sobre el fenómeno neni
Fuente: elaboración propia.

La figura 4 profundiza en estas relaciones mediante la red de coocurrencias semánticas construida con los 30 términos más frecuentes. Tres núcleos dominan la estructura: autonomía digital, iniciativa emprendedora y apoyo familiar, que articulan respectivamente las dimensiones individual, estratégica y relacional de la agencia.

El nodo de autonomía digital (en rojo) mantiene vínculos intensos con “libertad financiera”, “independencia económica” y “control de ingresos”, lo que sugiere que la percepción de autonomía está anclada principalmente en la capacidad de generar y administrar recursos propios. Sin embargo, esta autonomía económica se entrelaza con la necesidad de apoyo familiar (en azul), que conecta con “colaboración”, “cuidado” y “comunidad virtual”. Esta interdependencia confirma que, lejos de una autonomía aislada, las nenis practican una autonomía relacional, sostenida en vínculos de confianza y reciprocidad, en línea con los postulados de Mosedale (2005) y Boudet et al. (2013).

Por su parte, el nodo de iniciativa emprendedora (en verde) refleja la agencia práctica de las mujeres al planificar, innovar y narrar su experiencia. La fuerte conexión entre autonomía digital e iniciativa emprendedora muestra que la acción y la independencia se refuerzan mutuamente: la capacidad para decidir sobre precios, canales y estrategias de venta no solo impulsa la viabilidad económica, sino que también redefine el sentido de dignidad y autoafirmación personal.

La red semántica también evidencia que las emociones positivas actúan como mecanismos de regulación afectiva frente a la incertidumbre. En los términos de Ahmed (2010), los afectos circulan entre las participantes, configurando una “economía emocional del emprendimiento digital” donde el entusiasmo y la gratitud funcionan como energía colectiva que mantiene viva la red.

Red de agrupamientos de palabras de las nenis
Figura 4
Red de agrupamientos de palabras de las nenis
Fuente: elaboración propia.

c. Matriz importancia/valoración

La matriz importancia/valoración (figura 5) permite observar con mayor claridad qué dimensiones de la agencia digital concentran los mayores esfuerzos y cuáles requieren fortalecimiento. Los ítems se distribuyen en cuatro cuadrantes según la importancia (eje vertical) y la valoración o satisfacción percibida (eje horizontal).

En el cuadrante de excelencia, ubicado en la parte superior derecha, destacan los elementos que conforman el núcleo operativo de la autonomía digital: fijar libremente los precios, decidir los canales de venta y ajustar los márgenes de ganancia. Estas prácticas reflejan la capacidad de decisión económica que Kabeer (1999) define como autonomía instrumental, es decir, la posibilidad de actuar estratégicamente dentro de las limitaciones estructurales. Su presencia en esta zona sugiere que las nenis no solo administran su negocio, sino que lo hacen con independencia y control sobre los recursos, consolidando la autonomía como práctica cotidiana más que como aspiración abstracta.

El cuadrante de progreso, situado en la parte superior izquierda, agrupa los factores considerados altamente relevantes, pero con niveles de desempeño todavía insuficientes: el uso de hashtags, la publicación de historias o videos, el diseño de promociones, así como la gestión emocional frente al miedo, la frustración y la inseguridad. Este conjunto ilustra la tensión entre visibilidad y vulnerabilidad que caracteriza a las emprendedoras digitales (Gill, 2017). Por un lado, las herramientas de autopromoción son esenciales para expandir el alcance comercial y construir reputación; por otro, exponen a las mujeres a escenarios de sobreexposición, crítica o acoso. En consecuencia, esta zona señala la necesidad de acompañamiento integral que combine formación digital con contención psicoemocional, fortaleciendo la agencia desde el cuidado y no únicamente desde la productividad.

En el cuadrante neutro, de baja importancia y valoración, se ubican elementos como la colaboración con otras nenis, la participación en comunidades virtuales y la satisfacción con la propia labor. Aunque estas variables no aparecen como prioritarias, su relativa debilidad puede interpretarse como una advertencia: la falta de articulación colectiva limita la posibilidad de generar capital social y redes de apoyo sostenibles, pilares fundamentales del trabajo social comunitario (Mosedale, 2005). Promover el vínculo entre pares podría transformar estos espacios “neutros” en zonas de empoderamiento colectivo y cuidado mutuo.

Finalmente, el cuadrante de sobrecalificación, en la parte inferior derecha, reúne emociones positivas consolidadas —confianza y motivación— que, si bien no se consideran urgentes, constituyen un recurso simbólico crucial para sostener la agencia digital en contextos de incertidumbre. Siguiendo a Ahmed (2010), estas emociones funcionan como “afectos motores” que mantienen la energía y el compromiso emprendedor, incluso ante las condiciones adversas de la economía informal.

Matriz importancia/valoración
Figura 5.
Matriz importancia/valoración
Fuente: elaboración propia.

d. Análisis factorial de correspondencias

El análisis factorial de correspondencias (figura 6) permite visualizar las asociaciones entre las respuestas del cuestionario y las regiones de México, representadas en un espacio bidimensional que explica el 32 % (eje 1) y el 26 % (eje 2) de la varianza. Los puntos rojos corresponden a los ítems relacionados con autonomía, agencia y percepción emocional, mientras que los círculos verdes representan las regiones.

En el eje horizontal, los valores positivos agrupan las expresiones de autonomía transaccional —como “autonomía de precios”, “promociones en redes sociales” e “iniciativa emprendedora”—, que evidencian una orientación hacia el control económico y la autogestión financiera. En el extremo opuesto, los valores negativos concentran una lógica relacional y comunitaria, con términos como “cooperación”, “independencia” y “resiliencia”, que remiten a estrategias colectivas de apoyo mutuo. Este contraste confirma que la autonomía digital de las nenis oscila entre una forma individualista-instrumental, centrada en la rentabilidad y la eficiencia, y una relacional-solidaria, sostenida por vínculos afectivos y redes de cuidado.

Por su parte, el eje vertical separa los componentes afectivos y anticipatorios —“motivación ante desafíos”, “toma de decisiones”, “autogestión”— en la parte superior, de los resultados tangibles y de satisfacción posventa —“satisfacción tras ventas”, “historial de ventas”— en la inferior. Esta distribución sugiere que las emprendedoras transitan entre una agencia proyectiva, orientada al futuro y a la innovación, y una agencia pragmática, enfocada en resultados concretos. En términos de Sen (2000), ambas dimensiones expresan distintas formas de libertad: la libertad de acción y la libertad de logro.

Al analizar la ubicación de las regiones, se observan perfiles diferenciados de agencia digital:

afc de términos clave del emprendimiento digital y regiones
Figura 6
afc de términos clave del emprendimiento digital y regiones

El mapa de correspondencias proyecta el 58 % de la información, divida en 32 % horizontalmente (F1) y 26 % verticalmente (F2). La proximidad o distancia entre elementos visualiza las asociaciones sobre o infrarrepresentadas. La relación es muy significativa. Valor de P= < 0.01; Chi2= 2.607,4; Grados de libertad= 248.

uente: elaboración propia.

La configuración resultante muestra que la autonomía y la agencia digital de las nenis no son homogéneas, sino territorialmente situadas. Mientras que en el norte y noreste predominan formas de autonomía instrumental vinculadas con el emprendimiento competitivo y el uso intensivo de redes sociales, en el occidente y sureste prevalece una lógica de agencia colaborativa y adaptativa, donde el cuidado, la cooperación y la emocionalidad comunitaria son los motores principales.

Discusión

Los hallazgos del estudio confirman que el fenómeno neni constituye una forma emergente de autonomía relacional digital, en la que mujeres de mediana edad, con escolaridad básica y responsabilidades de cuidado, articulan estrategias de subsistencia y empoderamiento en entornos de informalidad laboral. Este perfil, consistente con lo señalado por Hernández et al. (2021), ilustra cómo la precariedad estructural —agravada por la pandemia— se conviertió en motor de innovación social: las emprendedoras reconfiguran los espacios domésticos en puntos de producción y los entornos digitales en mercados simbólicos de reconocimiento. La elevada actividad geoespacial registrada en entidades como Ciudad de México, Morelos y Querétaro muestra que la agencia digital no se limita al ámbito virtual, sino que se arraiga territorialmente a través de redes locales de confianza, capital social y proximidad comunitaria (Alvarado y Ocañas, 2025).

El análisis de sentimientos refuerza esta visión dual de la agencia digital, al evidenciar la coexistencia de emociones opuestas: miedo, frustración e inseguridad frente a resiliencia, orgullo y autonomía. Este contraste revela que la agencia no es una condición estable, sino un proceso dialéctico que se sostiene en el equilibrio entre vulnerabilidad y capacidad de acción. Tal como advierte Federici (2018), las mujeres sostienen la economía digital con su trabajo emocional, gestionando el desgaste afectivo que conlleva la exposición en línea. En este sentido, la visibilidad pública, aunque amplifica las oportunidades de venta, también incrementa la posibilidad de acoso, fraude o desgaste psicosocial. Frente a ello, el trabajo social feminista tiene la tarea de articular intervenciones que combinen formación digital, acompañamiento psicoemocional y construcción de comunidades seguras, fortaleciendo así el bienestar y la sostenibilidad del autoempleo digital.

La red de coocurrencias semánticas muestra que autonomía digital, iniciativa emprendedora y apoyo familiar son ejes semánticos que estructuran la identidad de las nenis. Esta tríada coincide con el marco conceptual de Kabeer (1999) y Sen (2000), donde los recursos (capital financiero y tecnológico), la agencia (capacidad de decisión) y los logros (independencia económica y reconocimiento social) conforman un proceso interdependiente. Sin embargo, los hallazgos también amplían estas nociones al introducir una dimensión afectiva y comunitaria: la autonomía digital no solo se ejerce individualmente, sino que se alimenta de redes de cuidado, colaboración y reciprocidad. Este componente relacional coincide con las recientes aproximaciones al feminismo digital popular (Gill, 2017; firn, 2023), que plantean que el empoderamiento en entornos digitales se construye colectivamente, mediante prácticas de apoyo mutuo, pedagogías informales y afectividad compartida.

Por su parte, la matriz importancia/valoración confirma que las prácticas de fijar precios, elegir canales y gestionar márgenes son los pilares operativos de la autonomía digital (García y González, 2022). Estas acciones, situadas en la zona de excelencia, no solo reflejan control económico, sino también capacidad simbólica de decidir sobre el propio trabajo, resignificando la autoridad económica femenina dentro del hogar y del espacio digital. En contraste, la ubicación de la promoción activa y la gestión emocional negativa en la zona de progreso evidencia una frontera de desigualdad tecnológica y emocional: las nenis reconocen la importancia de la visibilidad en redes, pero carecen de recursos para gestionarla sin sobrecarga o exposición.

De esta forma, los resultados invitan a repensar la autonomía digital como proceso integral, en el que los componentes técnicos, emocionales y comunitarios se entrelazan. Las emprendedoras digitales no solo buscan rentabilidad, sino también reconocimiento, pertenencia y seguridad emocional. La agencia, entonces, no se limita a la producción económica, sino que incorpora dimensiones éticas y afectivas propias del cuidado comunitario. Tal como plantea Ahmed (2010), las emociones son fuerzas políticas que moldean las relaciones sociales y sostienen la acción colectiva: en las nenis, la esperanza, el orgullo y la solidaridad operan como energías que transforman el malestar en posibilidad.

Conclusiones

El análisis del autoempleo digital de las nenis en México demuestra que estas emprendedoras articulan formas complejas de autonomía relacional y agencia digital en contextos marcados por la precariedad y la desigualdad de género. Fijar precios, elegir canales de venta y ajustar márgenes de ganancia son prácticas que expresan no solo independencia económica, sino también capacidad simbólica y política para decidir sobre el propio trabajo. De acuerdo con Kabeer (1999) y Sen (2000), estas acciones revelan un proceso de autodeterminación que se sostiene en recursos materiales, habilidades digitales y redes de apoyo afectivo y comunitario. La agencia de las nenis, por tanto, no puede entenderse como un logro individual, sino como un entramado de relaciones solidarias que encarnan la lógica del cuidado como motor del empoderamiento.

El estudio confirma que la promoción activa mediante hashtags, historias o videos constituye una herramienta de visibilidad y posicionamiento simbólico que reconfigura los modos de participación femenina en la economía digital. Sin embargo, esta visibilidad no está exenta de riesgos: la exposición en redes implica gestionar emociones y enfrentar prácticas de violencia simbólica o digital. En este sentido, las emociones positivas —orgullo, resiliencia, motivación— se convierten en recursos afectivos que permiten transformar el miedo o la frustración en energía de acción, como sugiere Federici (2018) al destacar el papel político del trabajo emocional en las economías feministas.

Las diferencias regionales detectadas evidencian que la agencia digital es un proceso territorialmente situado: en los polos urbanos como Ciudad de México, Morelos o Querétaro, la autonomía se asocia con un uso intensivo de la tecnología y un control más claro sobre los ingresos; mientras que en regiones del sur y sureste predomina una agencia basada en la cooperación, la adaptabilidad y el sostenimiento mutuo. Esta diversidad confirma que la autonomía digital no es homogénea, sino que depende de factores estructurales —acceso tecnológico, educación, seguridad— y culturales —redes de confianza, reciprocidad, valores comunitarios— que median el ejercicio de la agencia.

A partir de estos hallazgos, el estudio aporta nuevas perspectivas al feminismo digital y al trabajo social contemporáneo. La figura de la neni encarna un tipo de empoderamiento híbrido: económico, afectivo y comunitario. Para el trabajo social feminista, esto implica diseñar intervenciones integrales que combinen alfabetización digital, educación financiera y acompañamiento psicoemocional, fortaleciendo así la capacidad colectiva de las mujeres para sostener emprendimientos autónomos y resilientes. De igual manera, desde las políticas públicas, se requiere avanzar hacia estrategias de inclusión digital con perspectiva de género, que reconozcan la intersección entre informalidad, cuidado y tecnología como ejes de la desigualdad estructural.

Finalmente, aunque el uso de un muestreo no probabilístico limitó la generalización de los resultados, el estudio ofrece una base empírica inédita para futuras investigaciones longitudinales que evalúen la evolución de la agencia digital femenina en el México pospandemia. Profundizar en las transformaciones emocionales, tecnológicas y territoriales de las emprendedoras digitales permitirá comprender mejor cómo las mujeres reconfiguran el sentido del trabajo y del cuidado en la era de la economía digital y, con ello, fortalecer las bases para un desarrollo más justo, equitativo y solidario.

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Notas de autor

1 Conceptualización, metodología, validación, análisis formal, investigación, visualización, redacción –borrador original, redacción– revisión y edición.
Este artículo cumple con los principios éticos de publicación establecidos por el Committee on Publication Ethics (cope), al cual la revista se adhiere. Asimismo, el presente estudio contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ods) 4, 8, 9, 10 y 17, al fomentar la educación de calidad, el trabajo decente, la innovación, la reducción de desigualdades y las alianzas para el desarrollo sostenible.

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Declaración de intereses

El autor declara que no existe ningún conflicto de interés financiero, profesional o personal que pudiera haber influido en los resultados ni en la interpretación de los datos presentados en este artículo.

Información adicional

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