RESEÑA

Retropía*

Juan David Almeyda-Sarmiento
Universidad Industrial de Santander, Colombia

Retropía*

Revista Austral de Ciencias Sociales, núm. 37, pp. 277-281, 2019

Universidad Austral de Chile


El ya fallecido Zygmunt Bauman (1925-2017) dejó tras de sí una serie de obras póstumas acerca de la sociedad actual que aún permite a todos los que han disfrutado de sus anteriores trabajos (todo lo correspondiente a su famosa sociedad liquida y demás derivados) encontrar que, a pesar de la desaparición del sociólogo, sus últimas ideas perduran y tienen la posibilidad de ser leídas y trabajadas. Retropía (2017) es uno de esos libros que se publicó después de la muerte del autor y que comparte la cualidad de no ser un diálogo con algún otro colega, sino que es el propio Bauman hablando hacia el lector.

Para el acostumbrado a la apocalíptica mirada del pensador, esa que lo caracterizó por una aguda visión del mundo, en Retropía se encontrará una variante a ese lugar común. Este trabajo, que pareciera más una carta esperanzadora de despedida, es un golpe directo a los retornos, como los llama el mismo autor, que deben ser entendidos como aquellas ideas de que todo pasado político, social, económico etc., fue mejor y, por ende, debe de volverse a retomar dichas respuestas del ayer para los problemas del hoy y, por extensión, del futuro. Estas retropías, como las denomina Bauman, son relaciones de afecto con otro lugar que se ubica fuera del alcance del sujeto que utópicamente mira su pasado con nostalgia: “son mundos ideales ubicados en el pasado perdido/robado/abandonado que, aún así, se ha resistido a morir, y no en ese futuro todavía por nacer (y por tanto inexistente) al que estaba negada la utopía” (Bauman 2017: 14).

En una dirección que apunta al desarme de estas retropías que existen en la sociedad actual, el polaco se centra en tomar partido en esta lógica del «volver a», de modo que le sea posible una forma de responder a esta nostalgia que ha abarrotado todas las dimensiones del mundo hoy día, desde lo político hasta lo social, pasando por lo sexual y lo militar. La critica del autor se centra en lo viciada que se torna la perspectiva de estos ensoñadores del pasado debido al sentimiento nostálgico con que abruman sus propios recuerdos en aras de justificar sus acciones retrópicas, es decir, no se ve el pasado tal cual es (o fue), sino que se observa al pasado como una utopía a la cual volver y que, a pesar de que estos sujetos que lo vivieron no lo consideraban así, siempre estuvo en lo correcto y en la orientación adecuada.

La propuesta del autor con este trabajo es la de sacudir a la humanidad de esa ensoñación con el pasado, de esa mirada necesitada de volver a las viejas tradiciones e instituciones para poder dar respuesta a la crisis que acontecen en el mundo de hoy. Lo que Bauman denomina retropía es el resultado de una respuesta en negación en doble sentido; inicialmente, en tanto que rechazo a ese paraíso terrenal utópico que se prometió en el pasado y, en segundo lugar, a la idea de choque con lo que realmente existe en el mundo donde se vive, y que coloca a los individuos en un lugar de inseguridad y desesperación; una retropía se entiende como: “un derivado de la ya mencionada negación de segundo grado: la negación de la negación de la utopía. Esta nueva negación comparte con el legado de Tomás Moro su fijación con un topo territorialmente soberano (…) capaz de proveer” (Bauman 2017: 17).

El futuro ya no se proyecta como una baraja de posibilidades que tienen los sujetos en sus manos para elegir a disposición de las nuevas condiciones del mundo en el que viven, sino que se ha convertido en un campo de sentimentalismos de añoranza y nostalgia que entorpecen la búsqueda de respuestas en un mundo que actualmente no puede pensarse en los parámetros del siglo pasado: “la idea original de buscar la felicidad humana a través del diseño y construcción de una sociedad más receptiva a las necesidades, sueños y anhelos humanos terminó considerándose cada vez más nebulosa por falta de una agencia que pareciera apta para afrontar la grandiosidad de tal tarea y el reto representado por su formidable complejidad” (Bauman 2017: 21).

Así, el trabajo de Bauman se convierte en una sacudida hacia el adormilado ciudadano del mundo actual para poder, en conjunto, superar el indetenible fin de la raza humana, que para el pensador (sin abandonar su carácter apocalíptico) esta a la vuelta de la esquina. El autor va a centrar sus argumentos en las ideas que desean retroceder en la búsqueda de soluciones: i) la idea del leviatán hobbesiano que ya no funciona, ii) la vuelta a la tribu que no puede ser debido a la mundialización, iii) el retomar la desigualdad que se difumina con la cambiante y adaptativa lógica del capitalismo y, finalmente, iv) el regreso al utópico pasado que siempre será mejor.

Con todo, el futuro se propone todavía como una posibilidad a la cual merece la pena apostarle. Si bien la perspectiva de Bauman parece catastrófica, su obra deja encontrar un esperanzador mensaje para los habitantes de la Tierra. Desde la perspectiva del polaco, la sociedad en su conjunto tiene la posibilidad de salvaguardar el porvenir de las generaciones venideras. La búsqueda de ideas no debe limitarse a un calco de lo ya dicho, no puede ser un mero proceso retrópico, tiene que nacer del desafío de volver a pensar el mundo y de articularse con él para poder aceptar los desafíos que se plantan frente a la sociedad:

No es extraño que, habiendo perdido o dado la espalda a toda visión de una sociedad futura alternativa (mejor) y asociando como consecuencia ese futuro, sino con algo «peor que el presente», sí con «más de lo mismo» (…) recurramos nostálgicamente a la hora de buscar ideas genuinamente significantes a las grandes ideas enterradas (…) del pasado. Se nos permite deducir de ello que la visión de una «vida mejor» se ha desacoplado de su idílico matrimonio con el futuro. Y que, durante el proceso de divorcio, esa visión también se ha cosificado y convertido en objeto de mercancía, relegada a los mercados de consumo, y ha quedado abominablemente empobrecida al ser vaciada de su anterior relevancia ética (Bauman 2017: 126).

De modo, que esta obra se centra en una fuerte critica a la nostalgia, esa que se apoderó de los distintos lugares del mundo actual en aras de sentenciar a los habitantes de la Tierra a su desaparición. La llamada de Bauman es a la idea significante, no a la enterrada, es un temblor que pretende sacudir las bases del conservadurismo que propone retomar las ideas del pasado para salvaguardar la raza humana de su inevitable fin. Las figuras comunes de este autor, las relaciones líquidas, el capitalismo, la aceleración del estilo de vida y el consumismo con sus cualidades liquidas en los sujetos, están presentes en cada momento y son entendidas como los mismos elementos que adormilan a los individuos que pretenden movilizarse por el mundo, puesto que llegan a enclaustrar al sujeto dentro de sí mismo para olvidar la crisis que se vive por medio de una negación de esta.

A la hora de actuar, Bauman trae consigo la integración humana y la inventiva para contrarrestar las retropías que se levantan ante el mundo líquido en que se vive. Los retos y desafíos no deben ser motivo de retorno sino de expansión, la novedad que compone el mundo y que rodea al ser humano le permite tener los recursos para poder solventar las crisis que se ponen ante él. Volver al pasado, como una utopía que siempre se tuvo pero que jamás se apreció como se debía, es dar pie al fin de la raza humana, es renunciar a la capacidad de imaginación que ha permitido al ser humano surcar los retos de la historia y salir bien librado de las batallas pasadas: El reto del momento presente consiste (…) en diseñar- por vez primera en la historia de la humanidad- una integración sin separación a la que recurrir. De momento, pocas son las señales de que ese reto tenga probabilidades de ser afrontado pronto y sin rodeos” (Bauman 2017: 156).

Esta obra es una carta de despedida del sociólogo para el mundo que debe abandonar. Llenas de una misteriosa aura esperanzadora y con expectativas puestas hacia el porvenir, las palabras de Bauman dejan entrever que la perspectiva respecto al futuro, si bien no era optimista, se negaba a renunciar a la posibilidad de salvar al planeta Tierra, dice Bauman: “costará mucho (será probablemente un esfuerzo arduo, oneroso y problemático como ninguno antes) completar la presente tarea de elevar la integración humana al nivel del conjunto de la humanidad llevándola a buen puerto” (Bauman 2017: 161). Con este parrafo cierra la obra y deja al mundo espectante de lo que este debe decidir: o bien desenterrar las ideas pasadas o afrontar con novedad imaginativa los desafios que lo rodean; una disyuntiva que resultará o bien en la salvación entre todos como hermanos o con el fin de nuestra propia existencia.

Notas

* 2017. Bogotá: Paidós. 172 páginas.
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