ARTÍCULOS
Situaciones de dependencia económica informal en el trabajo forestal por cuenta propia de La Araucanía*
Situations of Informal Economic Dependency in Forest Self-Employment in La Araucanía
Situaciones de dependencia económica informal en el trabajo forestal por cuenta propia de La Araucanía*
Revista Austral de Ciencias Sociales, núm. 43, pp. 129-150, 2022
Universidad Austral de Chile
Recepción: 01 Septiembre 2021
Aprobación: 09 Julio 2022
Financiamiento
Fuente: FONDECYT Regular
Nº de contrato: 1161347
Resumen: A pesar de los procesos de asalarización y aumento de empleo no agrícola en el sector rural, la pequeña agricultura campesina subsiste en algunas regiones sureñas de Chile. En estas unidades de producción se desarrollan variadas actividades silvoagropecuarias por cuenta propia, entre ellas actividades forestales. No obstante, no siempre se poseen todos los medios y materiales para producir y vender de manera propiamente autónoma. A causa de esto, emerge una relación de dependencia entre las unidades de producción y agentes externos poseedores de los recursos demandados por los primeros. En este artículo se busca identificar y describir situaciones de dependencia económica en el trabajo forestal por cuenta propia de La Araucanía. Mediante entrevistas en profundidad a trabajadores/as forestales por cuenta propia, se observa el problema de las dependencias económicas en un empleo declarado como “independiente”. Además, se aborda la pregunta por la motivación hacia el autoempleo en dichas condiciones económicas.
Palabras clave: trabajo forestal por cuenta propia, dependencia económica, pequeña agricultura campesina, motivación, La Araucanía.
Abstract: Despite of wage-earning processes and the increase of non-agricultural employment in the rural sector, small peasant agriculture subsists in some southern regions of Chile. In these production units, various forestry activities are carried out independently, including forest activities. Nonetheless, all the means and materials are not always available to produce and sell properly in autonomous fashion. Because of this, a relationship of dependency emerges between the production units and external agents possessing the resources demanded by the former. This article seeks to identify and describe situations of economic dependence in forest self-employment in La Araucanía. Through in-depth interviews with self-employed forest workers, this study observes a problem of economic dependency in a job declared as “independent”. In addition, this study addresses the question of motivation towards self-employment in these economic conditions.
Keywords: Forest Self-employment, Economic Dependency, Small Peasant Agriculture, Motivation, La Araucanía.
1. Introducción
En el tránsito socio-histórico desde la hacienda hacia el neoliberalismo en la América Latina rural, emerge buena parte de lo que hoy se conoce como pequeña agricultura, agricultura familiar o economía campesina (Berdegué y Rojas 2014; Schejtman 1980, 2008). Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO1), la agricultura familiar es:
una forma de organizar la producción agrícola y silvícola, así como la pesca, el pastoreo y la acuicultura, que es gestionada y dirigida por una familia y que en su mayor parte depende la mano de obra familiar, tanto de mujeres como de hombres2.
A diferencia de las relaciones sociales de producción dominantes tanto en la hacienda como en el capitalismo, la economía familiar campesina es, en principio, trabajo por cuenta propia. Vale decir, una modalidad de trabajo independiente en la cual la unidad económica es propietaria de sus medios de producción, controla y define su proceso de trabajo, más no emplea de manera constante a ningún tipo de persona asalariada (Gálvez 2001; Dale 1986).
El objetivo de esta investigación es identificar y describir situaciones de dependencia económica experimentadas en el trabajo forestal por cuenta propia de La Araucanía. El “trabajo forestal por cuenta propia” se entiende como el conjunto de actividades forestales (principalmente producción de leña y carbón) que se realizan en contexto de pequeña agricultura campesina de forma autoempleada. La evidente paradoja de buscar “dependencias económicas” en un trabajo pretendidamente “independiente” resulta ser la cuestión central del estudio.
Una interpretación ampliamente extendida respecto a las transformaciones rurales en la etapa neoliberal es la que se conoce como enfoque de “nueva ruralidad” (Grammont 2004; Gómez 2001). Este enfoque da cuenta de distintos procesos vinculados al desarrollo capitalista en el campo latinoamericano, tales como el aumento del empleo no agrícola y la plurifuncionalidad de las actividades económicas, la emergencia de variadas empresas agrícolas, la migración de la población rural hacia las ciudades, el desarrollo tecnológico, los nuevos estilos de vida y, en general, el desdibujamiento de la frontera tradicional entre lo urbano y lo rural. Si bien se ha advertido la falta de precisión y el contenido normativo de este enfoque (Kay 2009; Amtmann y Blanco 2003), el cual en algunas de sus versiones tiende a normalizar/promover las tendencias antes descriptas, es innegable su utilidad al proponer un análisis conjunto de todas estas variables, aplicado en distintos casos latinoamericanos.
Estas transformaciones se sostuvieron en una creciente asalarización del empleo rural, sello de la emergencia de las empresas capitalistas agrícolas durante el neoliberalismo (Acosta Reveles 2010). No obstante, la pequeña agricultura – plurifuncional y orientada en buena parte a la subsistencia mediante producción autónoma – es un síntoma de la persistencia de relaciones no salariales en el empleo rural latinoamericano (Gómez 2003). Es más, se ha llegado a afirmar incluso la existencia de verdaderas tensiones y contradicciones entre una agricultura propiamente capitalista y la pequeña agricultura por cuenta propia (Oyarzún y Miranda 2011; Schejtman 2008; Grammont 2004).
Al analizar en particular las entrevistas realizadas a trabajadores/as forestales por cuenta propia, se observó que las personas relataban algunas carencias económicas respecto a la propiedad sobre la materia prima y las condiciones de comercialización de la producción. Los discursos anteriores permitían poner en cuestión la real autonomía o independencia del trabajo. De hecho, a causa de estas condiciones insuficientes de producción y/o comercialización, las personas o familias productoras declararon haber desplegado distintas estrategias para suplir las necesidades de autonomía económica. Estas estrategias tienen como denominador común el hecho de que el agente productor autónomo (la unidad de producción) se debe vincular a un agente externo que posee el recurso demandado. De este vínculo se establece una relación de dependencia económica.
El artículo se organiza de la siguiente manera. En primer lugar, se abordará el concepto de trabajo por cuenta propia en torno a la discusión sociológica entre el enfoque neo-marxista y el enfoque neoweberiano, preguntando por sus posibilidades de aplicación en el contexto rural latinoamericano. En segundo lugar, se caracterizarán algunas condiciones generales de La Araucanía en tanto “región forestal” para profundizar en el trabajo forestal por cuenta propia de la región. En tercer lugar, se abordará la discusión sobre las dependencias económicas y la motivación hacia el autoempleo. En cuarto lugar, se presentará la metodología utilizada en este estudio. Para finalizar, se expondrán los resultados de la investigación y se plantearán las conclusiones en el apartado de discusión.
2. Trabajo por cuenta propia: condiciones sociológicas y contexto latinoamericano
En la discusión sociológica, el concepto de trabajo independiente (o self-employment en la tradición anglosajona) agrupa tanto al empleo por cuenta propia como a la posición de empleador. Aquí subyace la idea de que trabajo independiente es aquella situación de empleo que se sostiene en la autonomía propia, vale decir, en la no venta de la fuerza de trabajo para producir. El principal problema de esta solución es que se intenta vincular a referentes empíricos socialmente muy distantes en un mismo concepto (por ejemplo, personas que trabajan para auto-subsistencia junto a empleadores de grandes empresas). Lo anterior impide que la categoría de trabajo independiente sea lo suficientemente exhaustiva como categoría sociológica (Swirasky & Ofir 2014, Cit. en Kapelinsky & Shoshana 2019). Como consecuencia de este estiramiento conceptual, la interpretación sociológica respecto a este grupo se torna ambigua muchas veces. Esto es posible de identificarse rastreando el concepto de trabajo por cuenta propia en dos de los principales enfoques de la estratificación social: el enfoque neo-marxista y neo-weberiano (Giddens 2010; Dale 1986).
El enfoque neomarxista de la estratificación social se caracteriza por abordar empíricamente el problema de las clases sociales desde ciertos postulados de la teoría de Karl Marx. En principio, las relaciones capitalistas de producción estructuran dos clases sociales: una clase que posee los medios de producción y compra fuerza de trabajo ajena para aumentar su ganancia mediante la explotación (“burguesía”) y otra clase que vende su fuerza de trabajo a la burguesía para subsistir económicamente mediante un salario (“proletariado”) (Marx y Engels 1975).
El trabajo por cuenta propia tiende a ser tratado analíticamente como “pequeña burguesía” en este enfoque. Sin embargo, parece no haber total convenio en la discusión neomarxista respecto a si la pequeña burguesía, como clase social distintiva, compra o no compra fuerza de trabajo. En la reflexión de Wright (1979) se considera que la pequeña burguesía es una clase social diferenciada que se caracteriza por la producción simple de mercancía, vale decir, por producción no capitalista en base al trabajo autónomo de la persona propietaria y/o de su familia. No obstante, en la perspectiva de Portes and Hoffman (2003) la pequeña burguesía también puede emplear un número reducido de personas (cinco o menos) en una supervisión “cara a cara” con la unidad propietaria de producción. Por tanto, no queda claro si la pequeña burguesía es 1) una clase social de “cuentapropistas” o 2) una subcategoría de la burguesía determinada aritméticamente por una cantidad x de empleados/as, respectivamente.
En la elaboración teórica de Max Weber (2014), la estratificación social se compone de una dimensión social del poder (los estamentos), una dimensión política (los partidos) y una dimensión económica (las clases sociales). La clase social, la cual interesa para efectos de esta investigación, indica un conjunto de personas con intereses y posesiones similares en el mercado de bienes o de trabajo. Uno de los más destacados sociólogos asociados al enfoque neoweberiano es John Goldthorpe. En su enfoque, el criterio de diferenciación entre las clases no remite al problema de la explotación (como en el enfoque neomarxista) sino que a las situaciones de mercado (cualificaciones educativas y licencias) y de empleo (propiedad de medios de trabajo) (Erikson, Goldthorpe & Portocarero 1979).
Goldthorpe ofrece así un esquema de siete clases sociales principales, en el cual las posiciones de trabajador/a por cuenta propia y de pequeño empleador se agrupan en una misma categoría llamada ‘Clase IV’, descrita como la de independientes o pequeña burguesía (Goldthorpe and McKnigth 2004). La “Clase IV” considera a Pequeños empleadores (Clase IVa), a Pequeños propietarios sin empleados (IVb) y a Propietarios y autoempleados del sector primario (IVc) (Erikson, Goldthorpe & Portocarero 1979). Por esta razón, y al igual que en el enfoque neomarxista, tanto el trabajo por cuenta propia como la posición de pequeño empleador se agrupan en una misma clase de “pequeña burguesía”.
En las reconocidas propuestas anteriores se ofrecen tipologías sociológicas fundadas en la distinción entre vender la fuerza de trabajo propia (trabajo asalariado) o utilizarla de manera autónoma (trabajo independiente). No obstante, la condición de comprar fuerza de trabajo, vale decir, lo que permite distinguir entre un empleador y un cuentapropista, tiene un rol difuso en el enfoque neomarxista y un rol secundario en el enfoque neoweberiano. Además, estos enfoques se sostienen asumiendo sociedades con una industria desarrollada, en las cuales los procesos de urbanización y concentración empresarial incentivan el crecimiento del trabajo asalariado. Mientras los países desarrollados generaron condiciones de demanda interna proclives a un naciente empresariado agrícola de tamaño variable, en América Latina se formaron más bien estructuras sociales rurales con grandes empresarios capitalistas en un polo y pequeños productores campesinos en el otro, mediados algunas veces por empresas familiares orientadas a mercado interno (Schejtman 2008; Grammont 2004).
Ahora, la disminución de la población rural económicamente activa y el aumento del trabajo en industrias extractivas ha significado un debilitamiento del campesinado en el contexto de nuevas ruralidades (Grammont 2004; Gómez 2001). Los procesos de desagrarización y desfamiliarización de la actividad campesina, entendidos como la incorporación de actividades urbanas y la pérdida de centralidad económica de la familia en favor de la asalarización, han generado crecientes dificultades para mantenerse en la condición campesina debido a la insostenibilidad intergeneracional de la actividad (Camarero, de Grammont y Quaranta 2020).
De todas formas, la “persistencia campesina” frente a la asalarización en el espacio rural es particularmente observable en La Araucanía, debido sobre todo a la importante presencia de comunidades mapuche en la región (Garín y Ortega 2008). Según el CENSO 2017, el 32,8% de población de La Araucanía se auto reconoce como perteneciente al Pueblo Mapuche, la proporción regional más alta del país (INE 20183). Todo esto implica que, si bien el trabajo asalariado se erige como la principal forma de trabajo, persiste la pequeña producción campesina por cuenta propia, en sintonía con lo observado respecto a las tensiones productivas en la América Latina rural (Schejtman 2008; Grammont 2004).
3. La Araucanía forestal y el trabajo por cuenta propia
Desde un punto de vista comparativo, La Araucanía es la región que presenta el mayor porcentaje de ocupados independientes4 a nivel nacional, cuyos trabajos tienden a ser precarios, de subsistencia e informales, concentrándose en el primer quintil (20% de más bajos ingresos) y con estudios de nivel básico (Atienza, Lufín y Romaní 2016). La región también destaca con la mayor tasa de ocupación informal a nivel nacional (38,5% del total país en 2019), siendo de éstos la mayoría ocupados por cuenta propia (60,93%) y ocupados del sector silvoagropecuario (34,8%) para el mismo año5.
La Araucanía es considerada una de las “regiones forestales”, junto a las regiones del Biobío y el Maule. Esto se debe principalmente a la importancia y concentración del sector económico en cuanto a terrenos forestales e impacto en el Producto Interno Bruto (PIB) mediante inversión, creación de empleos y exportaciones (OIT 2013; CORMA 20166). Estas condiciones son producto del rol central que adquirió la exportación de recursos naturales en la estrategia neoliberal de desarrollo, siendo el sector forestal uno de los principales (Calderón et al. 2013).
Las sucesivas transformaciones en la propiedad de la tierra durante los años de la Reforma Agraria (1962-1973) tienen una abrupta y radical reorientación durante los primeros años de la Dictadura de Pinochet, el proceso de Regularización de la Reforma Agraria (conocido como “Contra-Reforma Agraria”), en vez de restituir todos los terrenos repartidos durante la Reforma Agraria a sus antiguos dueños, remató la mayoría de las tierras. Unos de los principales compradores fueron empresas privadas con intereses forestales. De esta forma, el importante cambio en la propiedad del suelo contribuye a explicar el nivel de desarrollo económico alcanzado. Junto con la promulgación durante 1974 de los Decretos Ley 600 (que fija un Estatuto de Inversión Extranjero) y 701 (que fija régimen legal de los terrenos forestales o preferentemente aptos para la forestación, y establece normas de fomento sobre la materia), la crisis económica de 1982 y el consiguiente fomento a las “exportaciones no tradicionales” incentivaron con fuerza el desarrollo del sector forestal del país en las décadas posteriores (Cuevas 2012).
En el caso particular de La Araucanía, estas transformaciones se expresaron en la reconversión productiva del territorio, perdiendo centralidad la actividad agrícola de cereales y cultivos en favor de la actividad forestal (Hofer 2014; Garín y Ortega 2008). Un factor que explica la intensidad de esta reconversión productiva es la concentración regional de la tierra en propiedad de empresas forestales durante este período (Pinto 2015). Así, esta proliferación y fortalecimiento empresarial tuvo como correlato el aumento de la fuerza laboral asalariada del sector forestal-maderero (OIT 2013). No obstante, los procesos de colonización del territorio Mapuche y radicación en reducciones de su población, propios de una ocupación militar como la acaecida en La Araucanía, generaron condiciones propicias para la emergencia y reproducción de la pequeña propiedad campesina (Henríquez 2013). Por lo mismo, estas condiciones no se dieron necesariamente en otras regiones del país (Oyarzún y Miranda 2011).
El clásico estudio de Clapp (1998) aborda la situación de la pequeña agricultura campesina (mapuche) en las provincias de Arauco (Biobío), Malleco y Cautín (La Araucanía). Si bien, la introducción de tecnologías y el desarrollo de la industria forestal en ese entonces generaron importantes transformaciones en el campo, la pequeña agricultura campesina pudo subsistir en La Araucanía. Esto se debe principalmente a que varias familias y comunidades siguen siendo propietarias de tierra y, por tanto, el desplazamiento por venta de la tierra, la migración hacia las ciudades y el abandono de la actividad campesina ha sido menor que en otras partes. No obstante, los propietarios mapuche también han ido adaptándose estratégicamente en estos procesos de cambio, mediante la adopción de tecnología y el uso forestal de sus terrenos (como parte de su plurifuncionalidad económica).
Precisamente, la investigación de Quiñones (2012) sobre la economía de las familias mapuche rurales en tres comunas de La Araucanía (Galvarino, Temuco y Freire) da cuenta de la diversificación de las fuentes de renta económica. Las tres principales fuentes de renta identificadas en dicho estudio son la venta de fuerza de trabajo en actividades asalariadas (generalmente temporales), la dependencia de subsidios sociales y la producción silvoagropecuaria por cuenta propia (destacando la actividad forestal en algunos casos).
El estudio de Julián y Alister (2018) aborda en particular el trabajo forestal-maderero de La Araucanía desde el problema de la precariedad laboral, observado desde cinco dimensiones: a) salario y remuneraciones, b) estabilidad laboral, c) seguridad previsional, d) jornada de trabajo y e) condiciones laborales de salud y accidentabilidad (Julián y Alister 2018). En base a los datos de la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica7, los autores observan que los trabajos asociados al cultivo y extracción silvícola “se ven más expuestos a la precariedad” (Julián y Alister 2018: p.191), a diferencia de otros segmentos laborales más seguros y estables (como los dedicados a la fabricación de pasta de papel y cartón). Estos trabajos de silvicultura y extracción se tienden a relacionar con la producción por cuenta propia, caracterizada por bajos salarios, informalidad y muchas veces alternados con trabajos temporales en cultivos y faenas industriales.
La investigación de Blanco et al. (2020), siguiendo la misma operacionalización de precariedad de Julián y Alister (2018), ofrece una tipología del trabajo agrícola-ganadero (incluido forestal) aplicada a toda la macrozona centro-sur de Chile (regiones del Maule, Biobío y Araucanía). Dentro de los tipos de trabajo agrícola-ganadero ofrecidos en el estudio, los autores abordan la pequeña producción silvoagropecuaria en el grupo “Precarios Agrícolas Autónomos en Inseguridad e Insuficiencia” (Blanco et al. 2020). Este grupo representa un 17,9% de la muestra estudiada (CASEN 2015) en la macrozona centro-sur. Se caracteriza por estar compuesto casi en su totalidad por trabajadores por cuenta propia (93%) y por familiares no remunerados (6%), además de tener el mayor porcentaje de residencia en La Araucanía rural (más de la mitad) y de población mapuche (39,8%). Se observa un alto grado de precariedad laboral en la falta de cotización para previsión social (97,8% no cotiza en AFP8) y en ingresos muy bajos (86,4% percibe 185.000 pesos chilenos o menos). Las ocupaciones predominantes en este perfil son las de agricultores calificados y/o semicalificados (65,5%), agricultores de subsistencia (13,7%) y trabajadores no calificados (10,4%)9.
La producción forestal por cuenta propia se asocia fuertemente al mercado de la leña en Chile orientado al consumo domiciliario (RedPE 2020). Si bien, el consumo domiciliario de leña es transversal a distintos estratos socioeconómicos, los hogares consumidores de leña generalmente prefieren este combustible por su precio conveniente en comparación a otras opciones de calefacción (conveniente sobre todo en el mercado informal10). Los productores de leña, en concordancia con lo expuesto sobre pequeña agricultura campesina, generalmente comparten una estructura familiar. Esto redunda en la informalidad de las relaciones laborales al interior de la familia (trabajadores/as familiares auxiliares).
Por su parte, los comercializadores son intermediarios que distribuyen la leña desde los productores hacia los consumidores. Este grupo es altamente heterogéneo, existiendo desde pequeños comerciantes informales hasta comerciantes certificados de mayor tamaño. La gran mayoría de los comerciantes entregan la leña en los domicilios de los consumidores, principalmente mediante camiones o vehículos menores (camionetas). Ahora, en ocasiones una misma unidad económica puede desempeñar los roles tanto de comercialización como de producción de leña, desapareciendo la figura de intermediador (RedPE 2020).
Dadas las condiciones mencionadas, es posible suponer lo complejo que es mantener la autonomía económica en un trabajo forestal cuentapropista predominantemente informal, precario y de subsistencia. De esta forma, la transformación neoliberal del sector forestal-maderero de La Araucanía implicó que, en el caso particular de la producción forestal autoempleada, existiera una pérdida de autonomía “a causa de una ‘dependencia’ emergente y variable a suministradores, intermediadores y/o clientes” (Painecura 2020: 152).
En base a esta inquietud se desarrolla la actual investigación, al intentar responder la pregunta por las dependencias experimentables en un trabajo por cuenta propia. En el próximo apartado se tratará la discusión sobre las dependencias económicas en el autoempleo. Además, se abordará el problema de la motivación hacia el trabajo por cuenta propia.
4. Dependencias económicas y motivación hacia el trabajo por cuenta propia
Las situaciones de dependencia económica experimentadas por unidades de producción autoempleada constituyen el tema central de esta investigación. Por tanto, una primera cuestión a abordar es el límite conceptual del trabajo por cuenta propia. Si bien, una unidad de producción puede seguir considerándose trabajo por cuenta propia toda vez que ésta posea medios de producción, controle su propio proceso de trabajo y no emplee de manera constante a ningún tipo de asalariado/a (Gálvez 2001; Dale 1986), pueden existir algunas condiciones/situaciones de dependencia económica que, no poniendo en cuestión su carácter cuentapropista, sí erosionan la autonomía de las unidades de producción.
Una primera aproximación a este problema pone el acento en la flexibilidad laboral como causa de los límites difusos entre trabajo independiente y trabajo dependiente (Supiot 2004; Palomino 2000). La flexibilidad ha sido central en las nuevas formas de organización del trabajo, mediante la cual se externalizan ciertas incertidumbres, riesgos y costos (otrora empresariales) a trabajadores/as y/o a otras unidades económicas (Boltanski & Chiapello 2018). Por su cercanía al objeto de investigación, destacamos las categorías de “dependientes periféricos” (Gálvez, 2001) o “autónomos dependientes” (Leiva 2012), las cuales denotan un trabajo económicamente dependiente pero que, contractualmente hablando, no reconoce la condición jurídica de subordinación y dependencia (como el contrato de servicios o el subcontrato). Por tanto, estas categorías se aplican en casos de trabajos que, en los hechos, son empleos dependientes.
Una segunda aproximación al problema de la tensión independencia-dependencia es la situación de encadenamiento que experimentan algunas unidades económicas independientes (CIES 2010, Cit. en Ruiz y Boccardo 2014). La “independencia encadenada” ocurre cuando, a pesar no haber venta de fuerza de trabajo, la unidad económica posee un único proveedor de bienes/servicios para la producción y/o un único cliente comprador (Sáez 2013), lo cual implica pérdida de autonomía, traspaso de riesgos y formas de pago que disminuyen su independencia o relación directa con el mercado (Díaz y Gálvez 2015). De esta manera, el encadenamiento encubre una relación de dependencia, pues la unidad económica –teóricamente independiente– limita sus posibilidades de acción a un único proveedor y/o a un único cliente. Investigaciones empíricas en el campo de la sociología han explorado esta situación en la economía informal urbana por cuenta propia (Cross 1997), advirtiendo precisamente el problema del límite entre dependencia e independencia.
Por su parte, Gálvez (2001) ofrece un conjunto de indicadores empíricos para distinguir la dependencia y la independencia económica en casos concretos. En la Tabla 1 se presenta un cuadro comparativo entre indicadores de dependencia económica e indicadores de autonomía (o independencia). Con estos “indicios” es posible comprender la multidimensionalidad de la distinción (a veces contradictoria) entre la dependencia e independencia económica.

Frente a estas potenciales condiciones de dependencia en el autoempleo, emerge la pregunta por la motivación de trabajar de manera (relativamente) independiente. Por motivación se entiende el conjunto de factores subjetivos y objetivos que influyen en una acción laboral, en este caso, la acción de trabajar por cuenta propia (Kapelinsky & Shoshana 2019; Romero-Martínez y Milone 2016).
Una aproximación a este problema, bastante extendida en los países desarrollados, es la discusión sobre la actitud o intención de emprendimiento (Brown et al 2011; Dekker 2010; Fuchs-Schündeln 2008). Este “ethos emprendedor” se sostiene en la expectativa de alcanzar una mayor autonomía y autorrealización mediante el trabajo por cuenta propia, para lo cual las personas despliegan diversas estrategias y toman riesgos para conseguir dicha posición. Incluso, la expectativa puede transformarse en ser un empleador y aumentar considerablemente los ingresos de la unidad de producción.
Ahora, algunos estudios realizados en países no desarrollados advierten sobre las diferencias entre estos países con los ya desarrollados respecto a la motivación hacia el autoempleo (Margolis 2014; Fiess, Fugazza & Maloney 2009). En los países no desarrollados el trabajo por cuenta propia tiende a ser más bien una “condición de refugio” o una situación no elegida/deseada, emergente frente al desempleo estructural y a las crisis económicas. Así, el autoempleo como elección tiende a ser secundario frente al autoempleo motivado por la necesidad. Si bien, en los países no desarrollados también existe la intención genuinamente emprendedora, en el caso chileno hay evidencia de la relación (Modrego, Paredes & Romaní 2017).
Además de lo anterior, otros factores identificados en la discusión sobre la motivación al autoempleo tienden a ser de tipo cultural, tales como la pertenencia étnica, la actitud hacia el dinero y la valoración del tiempo personal y familiar (Kapelinsky & Shoshana 2019; Le 1999). De esta manera, reemerge la pregunta por la racionalidad económica, es decir, por aquello “que gobierna las decisiones del qué, del cómo y del cuánto producir y del qué destino darle al producto obtenido” (Schejtman 1980: 123). En el clásico estudio de Schejtman (1980) se propone la distinción entre una racionalidad propiamente campesina – basada en una unidad (generalmente familiar) de producción y consumo que se orienta parcialmente al mercado – y una racionalidad empresarial orientada hacia la maximización de tasa de ganancia de alguna iniciativa privada. Así, existen distintas racionalidades (a veces contrapuestas entre sí, en otras complementarias) que orientan la acción social de producir por cuenta propia.
5. Metodología
5.1. Estrategia, técnica de producción y muestreo
La investigación se realizó mediante una estrategia cualitativa de producción y análisis de datos (Valles 1999). El diseño de investigación es transeccional y de nivel exploratorio-descriptivo (Flick 2015). Las unidades de producción de leña y carbón, las cuales representan casos de pequeña agricultura, son las unidades de observación y muestra en el estudio. Estas unidades son individuos, familias, comunidades mapuche o cooperativas. Todos estos casos tienen en común el desempeñar actividades forestales por cuenta propia, mediante procesos de transformación de plantaciones, bosques y/o madera, de carácter informal y en contexto de ruralidad.
La técnica de producción de información fue la entrevista semi-estructurada en profundidad (Valles 1999). Esta técnica permite mantener una conversación libre en base a preguntas abiertas, con una estructura de guión flexible para incorporar preguntas emergentes durante la conversación, siendo útil para abordar fenómenos de manera detenida y detallada. Las preguntas consideradas en el análisis tienen relación con los procesos de producción y comercialización de la leña/carbón.
Para la selección de participantes, se utilizó el muestreo de cadena o bola de nieve (Martínez-Salgado 2012; Hernández, Fernández y Baptista. 2014). Este tipo de muestreo aplica cuando se contacta a una persona (“ideal” por sus características) para participar en el estudio, gracias a la información suministrada anteriormente por otra persona (participante o no del estudio). El muestreo de cadena se complementó con contactos de personas mediante búsqueda en la red social Facebook, principalmente en grupos de avisos de utilidad pública a nivel de comuna.
Junto con esto, se recogen los principios del muestreo por variación máxima, es decir, la integración de casos lo más diferentes posibles con objeto de observar variaciones y diferencias (Flick 2015). Para asegurar esta variación sistemática se consideraron cinco variables de estratificación de muestra. En la Tabla 2 se presenta la muestra de investigación, caracterizada con las variables edad, sexo, educación, pertenencia al Pueblo Mapuche y comuna de trabajo. Las ocupaciones forestales de las personas entrevistadas fueron comprendidas siguiendo la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones en su versión 1988 (CIUO-88) propuesta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La muestra resultante considera trece casos de unidades de producción forestal por cuenta propia11.

5.2. Aplicación de técnica de producción y análisis de información
Las entrevistas en profundidad fueron realizadas en dos momentos distintos. Una primera ronda de entrevistas se realizó entre noviembre de 2017 y abril de 2018. Tal como se señala en la Introducción, los resultados particulares de estas entrevistas a personas autoempleadas motivaron a profundizar en los aspectos de dependencia económica. Así, con objeto de saturar la información, se decide realizar una segunda ronda de entrevistas entre enero y julio de 2021 (vía telefónica por las restricciones sanitarias)12.
Los datos producidos en la investigación fueron analizados siguiendo el enfoque de la Teoría Fundamentada (Glaser & Strauss 2006). Este es un enfoque orientado a “descubrir la teoría desde los datos” (2006:1), cuyos datos sean sistemática e inductivamente obtenidos y analizados. Se consideraron dos etapas de codificación de la información mediante el método de comparación constante: 1) codificación sustantiva (elaboración de códigos directamente desde los datos) y 2) codificación teórica (establecimiento de relaciones más abstractas entre los códigos obtenidos) (Heath & Cowley 2004).
En la codificación sustantiva se identificaron primariamente condiciones, situaciones y/o percepciones concretas asociadas a la dependencia económica y a la motivación hacia el autoempleo. Posteriormente, en la codificación teórica se agruparon estos elementos concretos en categorías más abstractas, con el objetivo de construir una explicación teórica general al fenómeno estudiado.
6. Resultados
6.1. Las situaciones de dependencia económica: la producción y el mercado
Los resultados indican que las situaciones de dependencia económica en el trabajo forestal por cuenta propia emergen debido a la carencia de ciertos recursos estratégicos para asegurar la autonomía de la unidad de producción. Estas carencias se pueden dar en dos dimensiones: en la producción y en el mercado. En el primer caso, la dependencia en la dimensión de producción emerge debido a la carencia de recursos madereros a utilizar como materia prima en el proceso productivo. Mientras que, en el segundo caso, la dependencia en la dimensión de mercado se asocia a la carencia de un medio de transporte para vender la producción y asumir el rol de comercialización.
En la Tabla 3 se proponen cuatro tipos o situaciones ideales13 de dependencia económica posibles de experimentarse en una unidad de producción, resultantes del cruce entre las dimensiones de mercado y producción. Las situaciones resultantes son: 1) independencia económica; 2) dependencia productiva; 3) dependencia de mercado; 4) independencia contradictoria. Cada una de estas cuatro situaciones serán analizadas a continuación.

6.1.1. Situación de independencia económica (+ +)
La situación de independencia económica ocurre cuando la unidad de producción posee tanto medios de producción (motosierras, hachas y/o hornos para carbón) como materia prima para producir (recurso maderero) y capacidad de venta directa en el mercado (medio de transporte). Esta situación es, en principio, la más genuinamente “por cuenta propia”. En términos empíricos, la independencia económica se manifiesta cuando una unidad de producción, además de poseer medios para producir y controlar su propio proceso de trabajo, es propietaria de 1) recursos madereros para la producción y de 2) un medio de transporte para la venta de leña/carbón. De esta forma, la unidad de producción es totalmente autónoma respecto a lo concerniente a producir y vender.
A diferencia de las situaciones de dependencia económica que se presentarán más adelante, en la independencia económica no es necesario invertir en materia prima o intermediación de mercado para llevar a cabo la producción y venta. Este hecho objetivo influye en las autodescripciones que las personas entrevistadas hacen respecto a sus condiciones de trabajo y producción. Un primer elemento es la ventaja de poseer un terreno con recursos madereros en su interior, así como señalan los entrevistados:
Bueno ahora con gracias a dios tengo terreno propio, adquirido por mi propio esfuerzo, no por subsidio. De hecho, tengo como treinta hectáreas plantadas entre pino y eucaliptus y eso me da para darme vuelta con dinero, porque como se venden los metros ruma entonces de acuerdo a la necesidad voy haciendo los metros y así voy vendiendo, y por ahí me doy vuelta, eso es lo que hago (E5)
Un ahijado de mi papá trabaja vendiendo leña, pero él tiene una variable que lo perjudica, que él no tiene trozos de leña, compra camionadas de leña y lo tiene que pagar y después le saca una ganancia. En este sentido nosotros no gastamos en inversión (E8)
El segundo elemento es la capacidad de venta directa de la producción por el hecho de poseer un medio de transporte. Este medio, generalmente camionetas o camiones pequeños, permite la distribución y venta de leña/carbón. Más allá de los gastos en bencina o petróleo, poder contar con un medio de transporte ofrece gran autonomía respecto al proceso de distribución y venta. Tal como comentan los siguientes productores:
Contamos con la camioneta y carritos de arrastre que son bien útiles para el campo. Nosotros entregamos en todas partes. Lo publicamos por redes, generalmente estamos vendiendo por Facebook Market Place, ahí es la mayor cantidad de personas que nos han comprado. (E7)
Tengo una camioneta en la que reparto en las comunas de Pitrufquén y Freire. [Vendo] por redes sociales, como la mayoría de la gente lo está haciendo ahora, ya que tiene más publicidad, así que lo estamos haciendo por redes sociales. Y generalmente ya uno se hace una clientela, las mismas personas que siempre me compran. (E11)
De esta forma, las unidades de producción en situación de independencia económica poseen condiciones para la producción y venta. Debido a que no se experimentan dependencias económicas, en este caso las unidades de producción cuentan con autonomía/independencia económica.
6.1.2. Situación de dependencia productiva ( - +)
La unidad económica puede clasificarse en situación de dependencia productiva toda vez que posee capacidad de venta directa en el mercado, transforma la madera en leña/carbón, pero carece a su vez de propiedad sobre la materia prima para la producción. A simple vista, la compra de madera podría ser considerada, más que como una dependencia económica, como una típica compra de insumos (así como lo hacen muchas empresas de distintos sectores económicos para producir). No obstante, en este estudio sí consideramos dicha situación como dependencia productiva, pues la posesión de recursos madereros debe interpretarse en función del contexto temporal y espacial de nuestra investigación14.
Según los resultados, las unidades de producción resolvieron la carencia de madera principalmente por dos vías: 1) comprar madera a proveedores y/o 2) obtener permiso de ingreso a terrenos de empresas forestales para obtener recursos madereros. En cuanto a la primera vía, la mayoría de las unidades en dependencia productiva declaró contar con varias ofertas para comprar madera. Los proveedores de madera suelen ser también pequeños propietarios agrícolas que venden madera informalmente, por eso sus principales compradores son productores informales de leña o carbón. La información sobre las ofertas de madera se obtuvo principalmente por búsquedas en redes sociales y por consultas a personas, familias o comunidades vecinas. Con esta información, las unidades de producción comparaban precios entre las distintas ofertas de madera para así elegir a quién conviene comprarle (económicamente hablando):
Yo compro madera. Generalmente le compramos a tres personas, porque no todos dan abasto o a veces tienen muchos pedidos y no siempre le voy comprando a la misma persona. [Sólo compro a esas tres personas] porque me venden buena leña y seca. Hasta el año pasado estaban buenos los precios, pero este año los precios se dispararon. (E11)
La segunda vía identificada para resolver esta carencia es la obtención de un permiso para entrar a un terreno de alguna empresa forestal y retirar los recursos que quedan después de podas, raleos y/o cosechas finales. Algunas empresas forestales regalan aquellos recursos madereros que no son comercializados ni tampoco utilizados en cadenas productivas o autoconsumo. Estos recursos pueden ser troncos de madera o residuos forestales (INFOR 201615).
Desde el punto de vista de las empresas, estos regalos son considerados como parte de los “beneficios compartidos empresa-comunidad” que el modelo forestal debe proveer. Por tanto, estas acciones se enmarcan en estrategias para generar legitimación social de la actividad forestal en los territorios en los cuales tiene presencia (Carrasco 2012). En este caso particular, mediante la contribución en recursos madereros para que pequeños productores vecinos generen ingresos autónomos, tal como lo señala a continuación un gerente de empresa:
Cuando [las empresas forestales] hacían cosechas de algún bosque le entregaban parte [a las comunidades]. Por ejemplo, los que no cumplían diámetro para llevarlos a la planta, se les dejaba a las comunidades. Las comunidades lo preparaban como leña y eso les generaba un ingreso. Incluso algunos lo preparaban y lo entregaban en las plantas nuestras, de forma de generarles un ingreso. Ellos también ingresaban a los bosques luego de que se había retirado la madera que [la empresa] iba a ocupar. (Gerente de área en empresa forestal)16
Los permisos para ingresar a terrenos de empresas forestales han sido otorgados tanto a familias como a comunidades aledañas a las empresas. Es más, en algunos casos se han organizado distintos productores de leña vecinos de empresas, con objeto de gestionar colectivamente el ingreso a los terrenos forestales y su aprovechamiento. Los permisos individuales y colectivos se ilustran en las siguientes citas:
La [empresa forestal] tenía un bosque y ahí nos dan leña cuando somos colindantes vecinos. Cuando ya sacan toda su madera [a utilizar por la empresa] ahí nos dan permiso para que saquemos leñita. Ahí recuperamos algo. (E6)
Nosotros nos formamos como comité, se llama Comité de Leñadores. Ponte tú, van a entregar una cosecha en tal parte, yo tengo que gestionar esa cosecha, conversar con los dirigentes de [la empresa] forestal, llamarlos y decirles “sabe qué, hay una cosecha en tal parte que está terminando y yo necesito que me la entreguen para la Villa o para el comité” y el encargado me dice “ya mira, déjame coordinarlo y yo te aviso cuándo puedes entrar con tu gente, qué día y todo el tema y los permisos”. Entonces, yo espero la respuesta de ellos y yo después le entrego la información a la gente y la gente va y saca la leña. (E4)
La relación que resulta entre empresas forestales y beneficiarios/as de madera es de encadenamiento de productores/as de leña a un único proveedor (Díaz y Gálvez 2015; Sáez 2013). Si bien, la obtención de la madera no implica una inversión para las unidades productivas (es regalada), los recursos madereros siguen estando en propiedad y control de empresas forestales. Esto significa que no toda situación de dependencia económica en el trabajo por cuenta propia implica necesariamente un costo monetario para la unidad de producción.
6.1.3. Situación de dependencia de mercado ( + - )
La dependencia de mercado emerge cuando, aun siendo propietaria de la materia prima para producir, la unidad económica no posee capacidad directa de venta de sus productos en el mercado. Específicamente, no se cuenta con un medio de transporte para distribuir y vender la leña/carbón (camión o camioneta). A raíz de esta situación de carencia, la unidad de producción resuelve este problema de dos formas principalmente: 1) solicitar a sus clientes/as que asuman el retiro del producto; 2) establecer relaciones con una persona intermediaria que se encargue de vender. Respecto a la primera forma, son los/as clientes/as quienes deben ir a buscar la leña a los lugares donde la unidad de producción la haya almacenado. Si bien la unidad de producción asume la búsqueda de clientes, son estos últimos quienes asumen el problema de la distribución. Esta externalización de responsabilidad tiene como principal repercusión para la unidad de producción el tener que bajar el precio de la leña:
Hasta el momento [la búsqueda de clientes] la hacemos por la red social nomás y por contactos directos. Como no tenemos [vehículo] todavía para repartir tienen que venir aquí a buscar [la leña] al galpón. El año pasado vendíamos sacos a 2.300 pesos, a 1.700 los últimos. Los otros [productores con medio de transporte] piden 2500, hasta 3000 pedían el año pasado. Por eso estamos solicitando un camioncito [a INDAP] para hacer toda esa pega (E9)
La segunda forma de enfrentar el problema de la carencia de medio de transporte es la relación de intermediación para la venta. Esta situación ocurre cuando las unidades de producción establecen una relación con una persona intermediaria, la cual asume el proceso de distribución y venta de manera completa. Para ello, la persona intermediaria compra la producción muy por debajo de su valor de mercado (generalmente a la mitad de su precio). Así, después se vende a su precio de mercado y la persona intermediaria obtiene una ganancia. En los hechos, la intermediación resulta ser un encadenamiento a un único cliente (Díaz y Gálvez 2015; Sáez 2013).
Por lo mismo, esta situación generalmente se da en casos de unidades de producción que, además de no poder transportar su producto, también tienen dificultades para buscar compradores/as (sea por falta de habilidades digitales y/o por estar en zonas muy retiradas o de difícil acceso). Lo perjudicial de la intermediación para la producción campesina es un problema tal que incluso ha sido abordado a nivel municipal en La Araucanía17. La siguiente cita ilustra esta situación de encadenamiento de mercado:
[Para vender] hay que contratar a un comprador no más. Todo lo que vende uno aquí es a mitad de precio, aquí en cada negocio que se hace en madera, sobre todo, cincuenta por ciento yo creo. Lo que me gustaría es hacer mi trabajo y realizarlo y venderlo yo mismo, ir a entregarlo. Por ejemplo, tratar el negocio y llegar yo con mis productos allá a vender. Ahí estaría rentable. Porque ya no lo vendería a la mitad, lo vendería en el precio que debería ser (E2)
Un último aspecto a considerar es la distinción entre vender la producción forestal (leña) mediante sacos o por metros cúbicos. Si bien, algunos productores señalan la conveniencia económica de vender por saco, lo cierto es que esta distinción responde también a la capacidad de transporte de la producción. En este sentido, la venta por metros cúbicos se asoció en nuestra investigación a unidades de producción con camiones capaces de transportar cantidades mayores de leña.
6.1.4. Situación de independencia contradictoria ( - - )
En este estudio, la categoría de “independencia contradictoria”18 se comprenderá como aquella situación en la cual una unidad de producción autónoma es dependiente simultáneamente en las dimensiones de producción y mercado antes vistas. En términos empíricos, la unidad económica es dueña de sus medios de producción y controla su proceso de trabajo (razones por las cuales sigue siendo trabajo por cuenta propia), pero carece tanto de recursos madereros para la producción como de medio de transporte para la venta de leña/carbón.
Debido a estas carencias, las unidades económicas deben resolver las necesidades de producción y venta mediante la relación dependiente con agentes externos. La contradicción radica en que la independencia asociada al autoempleo queda en entredicho cuando una unidad económica es simultáneamente dependiente en aspectos de producción y venta. Esta situación de independencia contradictoria afecta en buena medida la rentabilidad de la actividad forestal, toda vez que la dependencia implica un costo monetario en casi todos los casos (a excepción de la dependencia productiva con las empresas forestales). Una trabajadora en esta situación aborda el problema de los bajos ingresos:
En cuanto a la leña, no, no es ninguna la ganancia. Yo creo que nadie gana lo que debería ganar porque es harto sacrificio estar trozando la leña, cortándola con un hacha, y uno entra en un gasto porque tiene que comprar los sacos, comprar la bencina, comprar el aceite, comprar los repuestos de la máquina y ¿ese tiempo quién lo paga? o sea, yo trabajo por trabajar prácticamente en el tema de la leña, por darme vuelta en el invierno y gracias a Dios, como le digo, no me falta porque mi hija trabaja, yo recibo una pensión ahí y no me falta (E3)
El problema de rentabilidad genera que la ocupación forestal no sea la principal dentro de la pluriactividad económica que realiza la unidad de producción. Específicamente, el trabajo forestal por cuenta propia tienda a tener un rol secundario frente a otro tipo de actividades laborales que pueda realizar la unidad de producción (o miembros de), tanto en otras áreas del sector primario como en actividades asentadas en zonas urbanas o semi-urbanas. Tal como narra un productor cuentapropista en esta situación:
Ahora mismo estoy haciendo cercos, tengo animalitos [para vender], sembrando y así. No sólo se puede estar en la leña nomás porque somos campesinos, tenemos que hacer de todo. No hay tiempo como para decir “uta estoy trabajando en leña nomás” porque en el campo acá hay que hacer una y otra cosa, un cerquito, lo que sea. El campesino nunca está tranquilo (E13)
La independencia contradictoria es una situación de dependencia mayor que las anteriores, pues la unidad de producción debe recurrir a agentes externos tanto para producir como para vender. A continuación, se abordarán los resultados sobre la motivación hacia el autoempleo, tema particularmente relevante a la luz de las situaciones de dependencia económica antes descritas.
6.2. La motivación hacia el autoempleo
Las situaciones de dependencia económica dejan abierta la pregunta por la motivación hacia el trabajo por cuenta propia, sobre todo cuando en estas situaciones opera pérdida de autonomía y rentabilidad en la producción y venta. Los resultados indican que, en general, las motivaciones planteadas por las personas entrevistadas pueden ser clasificables según si el trabajar por cuenta propia en actividades forestales es una condición asumida por la necesidad o por elección (Margolis 2014). Los tres tipos de motivación hacia el autoempleo identificados son: 1) motivación por necesidad o refugio; 2) motivación por elección emprendedora; 3) motivación por elección campesina.
En primer lugar, el trabajar por necesidad en actividades forestales cuentapropistas se asocia fuertemente a dificultades para encontrar trabajo asalariado. Así, el trabajo forestal tiende a ser más bien una “condición de refugio” frente al desempleo. Este tipo de motivación por necesidad se manifestó en distintas situaciones de dependencia económica (a excepción de la situación de independencia económica). De esta manera, la pérdida de rentabilidad asociada a las situaciones de dependencia refuerza la percepción de que otro tipo de trabajo sería preferible:
Lo hacemos [el trabajo en leña] porque en este tiempo es como una forma de generarse un trabajo. Nos permite estar en casa, nosotros nos vamos adecuando a eso. Antes, los mayores se dedicaban sólo a la leña. Nosotros cambiamos un poco el rumbo porque ya dejó de ser tan rentable y el trabajo [asalariado] nos daba más, así que elegimos esa vía. Y en este caso yo creo que igual, por las proyecciones que uno tiene a futuro, si sale una oferta laboral que sea más estable y sea más bien pagada, tomaríamos esa en vez de persistir en el trabajo de la leña (E7)
Ahora, el trabajar por elección en la producción de leña/carbón se expresaría de dos formas según los resultados. La primera forma se asocia a la típica elección motivada por una intención emprendedora, es decir, por la expectativa de ser independiente en lo laboral y poder generar mayores ingresos que de manera asalariada. En algunos casos, esta actitud de emprendimiento va acompañada de expectativas tales como formalizar la actividad forestal (desarrollar plan de manejo y contabilidad en base a boletas o facturas) e, incluso, comprar fuerza de trabajo y transformarse en empleador/a de un negocio. Este tipo de motivación no se asoció a ningún caso de independencia contradictoria, lo cual resulta lógico en función de las condiciones adversas que podrían desincentivar la motivación de tipo más emprendedora. Tal como se señala a continuación:
Yo creo que a futuro me gustaría formalizar. De hecho, formalizar un negocio, buscar que sea rentable y formalizarlo. En la leña y en general en el mundo agrícola. Me he dado cuenta que trabajando uno de manera independiente administra su tiempo y usted establece el límite de trabajo y el límite de cantidad de plata que quiere ganar. Si usted quiere trabajar todo el día gana más plata, y si usted trabaja 5 horas o menos, ganará menos. Picando leña es más gratificante que estar apatronado (E8)
La segunda forma identificada de motivación por elección se podría definir, parafraseando a Schejtman (1980), como una motivación de elección campesina. Este tipo de motivación campesina es muy particular, pues la elección se sostiene en valoraciones que van más allá de asuntos económicos. El valor de la vida de campo, la tranquilidad y la autonomía son elementos con una significación tal que no son negociables con aspectos de ingresos o rentabilidad. En la motivación campesina se incluyen la pertenencia étnica y las valoraciones culturales propias sobre el tiempo y el dinero (Kapelinsky & Shoshana 2019; Le 1999). Es importante señalar que, en el caso de las unidades de producción mapuche, la compresión cultural respecto a la naturaleza distinta de la visión occidental (aprovechamiento de recursos para generar riqueza) puede influir en la percepción sobre el trabajo, el tiempo y la vida comunitaria19.
Una observación relevante en el estudio es que la motivación campesina es transversal a distintas situaciones de dependencia económica. Es más, este tipo de motivación emergió tanto en casos de independencia económica como de independencia contradictoria. Esto quiere decir que la motivación de tipo campesina no necesariamente está sujeta al problema de la autonomía y de la rentabilidad económica. En las siguientes citas se ilustra esta idea:
Yo siempre he trabajado independiente, yo soy un campesino que no me gusta ser mandado por los grandes empresarios. Yo sigo independiente porque soy de esos yo y lo otro es que la edad me pilla. No sirvo pa’ otra cosa yapo. Ni por más buen sueldo que sea, no me hallo porque, como le dije, no me gusta ser mandado (E13)
Yo creo que la libertad porque uno se autoimpone los objetivos laborales. Yo creo que aprovechar el tema de los recursos que uno tiene acá, sino venderíamos todo y nos vamos a las constructoras y ganamos lucas, esclavizados como se dice. Acá tiene más tiempo uno, dispone de sus tiempos. Claro, de repente no va muy bien, pero al final se está tranquilo” (E9)
A pesar de no ser el foco de nuestra investigación, es importante contextualizar la realización de algunas entrevistas en el momento de pandemia por COVID-19. El establecimiento de cuarentenas, los permisos especiales para la circulación y el aumento de desempleo y pobreza sin duda afectaron la realidad laboral de todos los sectores económicos. En la segunda ronda de entrevistas (enero-julio 2021) se identificó que, en algunos casos, la distribución y venta de la leña/carbón fue más riesgosa por los controles que realizaban Policías y Fuerzas Armadas en caminos y carreteras. Principalmente, por la informalidad de la actividad (posible multa) y por no tener los permisos necesarios para la circulación. Aun cuando la mayoría de las personas entrevistadas se dedicaba a producir autoempleadas desde antes de la pandemia, no se percibieron mayores impactos en lo particular de la actividad forestal autoempleada (a excepción de aumentos de precio en bencina y en materiales de trabajo).
7. Discusión
Las situaciones de dependencia económica representan, en los hechos, una erosión del carácter cuentapropista de las unidades de producción. En este estudio se identificó que la posesión de un medio de transporte (mercado) y de recursos madereros (producción) son las condiciones que permiten sostener la independencia de las unidades económicas autoempleadas en actividades forestales. Al carecer de es-tos elementos se posibilitan situaciones de dependencia económica, mediante la vinculación con un agente externo que asume dicha necesidad.
Las condiciones de posibilidad para la emergencia de las dependencias económicas en el autoempleo forestal están dadas en el proceso particular de acumulación originaria y reconversión productiva en La Araucanía rural. Si bien, la asalarización, la migración campo-ciudad y la concentración de propiedad rural son fenómenos sintomáticos del neoliberalismo forestal chileno, la presencia extendida de minifundios y comunidades mapuche en la región es una evidencia de la persistencia de la pequeña propiedad campesina.
No obstante, la precariedad que caracteriza a la pequeña agricultura de subsistencia se expresa en este caso en las carencias que restan autonomía, rentabilidad e, incluso, sostenibilidad intergeneracional a la producción por cuenta propia.
Las motivaciones hacia el autoempleo constituyeron la dimensión subjetiva del problema, pues dan cuenta de los razonamientos que orientan la acción social de trabajar por cuenta propia. Una limitación a considerar en este estudio es la realización de algunas entrevistas vía telefónica, dada la imposibilidad de libre circulación por el COVID-19. A pesar de perder aspectos contextuales y de profundidad en la información producida, sí fue posible obtener los datos necesarios para responder a las preguntas de investigación. Además, estas entrevistas se realizaron estando el entrevistado en casa y fuera de horario laboral, dedicándose exclusivamente a la conversación.
Una particularidad que ofrece este estudio es el poder abordar el fenómeno de la pequeña agricultura “más allá” de la sociología rural y económica, centrándose más bien en la sociología del trabajo y en las determinantes laborales de la pequeña agricultura campesina autoempleada en actividades forestales. Por esta razón, el tema de investigación se abordó más como “trabajo forestal por cuenta propia” que como “pequeña agricultura campesina”, enfatizando precisamente la centralidad laboral en el análisis.
Aun cuando en este estudio no es posible realizar generalizaciones de tipo estadística, se considera que algunas características compartidas de la pequeña agricultura en el sur de Chile (entre Biobío y Los Lagos) permiten suponer la replicabilidad de ciertas formas de dependencia económica en la actividad silvoagropecuaria de las regiones mencionadas. Sin duda, las condiciones particulares de esas potenciales situaciones de dependencia están sujetas a las características de los distintos sectores económicos de la actividad primaria (ganadería, pesca artesanal, fruticultura o agricultura menor, entre otras). Estas características determinarán las dimensiones concretas en las cuales puedan emerger dependencias económicas en trabajos pretendidamente cuentapropistas.
Agradecimientos
Este estudio fue financiado en su primera etapa mediante Proyecto FONDECYT Regular No. 1161347 (2016-2019) “Cartografía de la(s) precariedad(es) laboral(es) y las relaciones laborales de la Zona Centro Sur de Chile. Tipología del Trabajo Precario y su incidencia en la práctica sindical en las regiones del Maule, Biobío y La Araucanía”, CONICYT (Chile).
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Notas