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Narrativas sobre las relaciones de pareja en hombres chilenos heterosexuales: entre el machismo y la igualdad*
Mariana Valenzuela-Somogyi
Mariana Valenzuela-Somogyi
Narrativas sobre las relaciones de pareja en hombres chilenos heterosexuales: entre el machismo y la igualdad*
Narratives about Partnership in Chilean Heterosexual Men: Between Machismo and Equality
Revista Austral de Ciencias Sociales, vol. 44, no. 1, pp. 93-106, 2023
Universidad Austral de Chile
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Resumen: Desde la perspectiva de los procesos de individuación en la sociedad chilena contemporánea, se presentan los resultados de un estudio cualitativo de corte exploratorio sobre la producción de narrativas acerca de las relaciones de pareja elaboradas por hombres heterosexuales, con estudios superiores completos y con un rango etario adulto. Los resultados ahondan en el trabajo individual para sostenerse a sí mismos en respuesta a la demanda de horizontalidad en las relaciones entre los sexos elaborada desde un marco interpretativo sobre un modelo tradicional jerárquico encarnado por las generaciones anteriores, implicando una referencia constante a sí mismos desde los significados asociados al machismo y las tensiones del sustento de la autoridad masculina desde el rol de proveedor. Se demuestra cómo la lectura que orienta la producción de narrativas sobre las relaciones de pareja se articula desde la expansión de principios democráticos asociados al ideal societal de la igualdad, discutiendo con los estudios que han abordado la temática.

Palabras clave: Relaciones de pareja, hombres, Chile, machismo, igualdad.

Abstract: Drawing from the analytical perspective of the processes of individuation in contemporary Chilean society, in this study we present the results of an exploratory qualitative study of the narratives about partnership elaborated by heterosexual men with completed higher education and with an adult age range through semi-structured interviews. The results show how individual work to support themselves in response to the demand for horizontality in relationships between sexes, elaborated from an interpretive framework based on a traditional hierarchical model embodied by previous generations, implies a constant reference to themselves from the meanings associated with machismo and the tensions arising from the sustenance of male authority within the provider role. They also demonstrate how the reading that guides the production of narratives about partnerships is articulated from the expansion of democratic principles associated with the ideal of social equality, thus distinguishing from the studies that have approached the subject.

Keywords: Partnerships, Men, Chile, Machismo, Equality.

Carátula del artículo

ARTÍCULOS

Narrativas sobre las relaciones de pareja en hombres chilenos heterosexuales: entre el machismo y la igualdad*

Narratives about Partnership in Chilean Heterosexual Men: Between Machismo and Equality

Mariana Valenzuela-Somogyi
Investigadora postdoctoral, Universidad de Santiago de Chile; Académica, Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Chile
Revista Austral de Ciencias Sociales, vol. 44, no. 1, pp. 93-106, 2023
Universidad Austral de Chile

Received: 30 March 2022

Accepted: 27 January 2023

Funding
Funding source: Financiado por el Proyecto POSTDOC_DICYT, Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Santiago de Chile
Contract number: 031894_AK_MIL
1. Introducción

Desde la perspectiva teórica de género en la teoría social se ha comprendido a la masculinidad como un producto sociohistórico en el que se ha erigido un modelo dominante, heteronormativo y de superioridad racial sostenido en el ideal cartesiano de la razón como el fundamento de su autoridad y cuyo eje identitario se ha constituido desde la esfera pública del trabajo (Olavarría 2020; Seidler 1995). En América Latina la entrada a un modelo socioeconómico neoliberal en la década de los años setenta, que precarizó la calidad de proveedor del hombre como sostén principal del hogar, el cambio del papel del Estado en la regulación de la vida familiar, la inserción laboral e incorporación masiva de las mujeres en el espacio público y el resurgimiento del movimiento feminista hacia lo que denunció como una posición de subordinación de las mujeres en todas las esferas de la vida social, son expresión de un proceso sociohistórico de transformación de las relaciones de género (Saldaña y Jullian 2018; Olavarría 2017, 2014; PNUD 2010, 2002; Valdés et al. 2006). Dentro de estos cambios, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (2010) planteó que la demanda de una mayor autonomía por parte de las mujeres, acompañada de una mayor presencia en la vida pública, se tradujo en un malestar de las masculinidades tradicionales al legitimar un discurso que cuestiona rasgos clave de la identidad masculina, aumentando la percepción de que en la sociedad chilena contemporánea es más difícil ser un hombre. Esta perspectiva ejemplifica cómo en el caso de Chile las ciencias sociales han comprendido las transformaciones en las relaciones de género al enfocarse en la oposición entre dos modelos, uno tradicional de tipo jerárquico, basado en la subordinación de la mujer al hombre, y otro moderno igualitario asociado a los ideales de la individualización en las sociedades postindustriales (Rhim et al. 2017; Araujo y Martuccelli 2012; PNUD 2010, 2002; Valdés et al. 2006; Benavente y Vergara 2006; Castelain-Meunier, Valdés y Pozo 2006; Valdés, Gysling y Benavente 1999). Este segundo marco tiene relación con la perspectiva teórica del enfoque sociológico de la individualización que comprende a las relaciones de pareja como expresión de la democratización de las relaciones de género, subrayando el papel central del sentimiento amoroso y de las relaciones íntimas en la configuración identitaria del individuo en las sociedades contemporáneas (de Singly 2016; Kaufmann 2014; Giddens 2006; Beck y Beck-Gershein 2001). En Chile se ha argumentado que este modelo tiene una mayor presencia en los sectores altos y medios profesionales, debido a que en ellos la familia tradicional se ha visto modificada mayormente en su estructura, teniendo representaciones del ejercicio de la parentalidad y la esfera de las relaciones íntimas hacia modelos de mayor cercanía y diálogo (Saldaña 2018; Olavarría 2017, 2014; PNUD 2010, 2002; Valdés et al. 2006; Valdés et al. 1999). La óptica analítica que distingue entre estos dos modelos se puede observar en los estudios con perspectiva de género en el ámbito de las relaciones de pareja heterosexuales que se han desarrollado desde finales de la década de los años noventa en el país (Benavente y Vergara 2006; Castelain-Meunier, Valdés y Pozo 2006; Valdés, Gysling y Benavente 1999) y que se han articulado asimismo desde un marco interpretativo feminista que ha comprendido tradicionalmente las relaciones entre los sexos como relaciones de poder desde el binomio de la dominación y la subordinación (Martuccelli 2021; Illouz 2012).

Araujo y Martuccelli (2012) argumentan que en Chile los estudios sobre las relaciones de pareja desde una perspectiva de género se han sostenido sobre el supuesto de que los conflictos que se producen en su interior se deben a la tensión entre representaciones tradicionales y modernas. Para ambos autores, el estudio de las relaciones de pareja debe insertarse en la perspectiva más amplia de los procesos de individuación de las sociedades contemporáneas, comprendiendo cómo en ellas se juegan una compleja y, a menudo, contradictoria estructuración de expectativas al constituirse como una exigencia estatuaria extendida.

El enfoque en los procesos de individuación en las ciencias sociales se interesa por cómo los sujetos son producidos en sociedades históricamente situadas mediante el análisis de los desafíos estructurales que conducen sus experiencias (Araujo 2021; Martuccelli y Santiago 2017). En este sentido, la forma de conducirse de los individuos está mediada por el trabajo individual que deben hacer sobre sí mismos y, en relación con los otros, para combinar diversas lógicas de acción orientadas a responder a las exigencias de la vida social (Araujo 2021; Martuccelli y Santiago 2017; Araujo y Martuccelli 2010;). De esta manera, el trabajo individual que realizan para responder a estas demandas se configura en la encrucijada entre los ideales societales normativos y la lectura de su propia experiencia social (Araujo y Martuccelli 2010).

Enfocándose específicamente en las narrativas que hombres chilenos heterosexuales elaboran sobre sus relaciones de pareja, este artículo propone que deben de ser contextualizadas desde el trabajo individual sobre sí mismos y en relación con el otro en la pareja, que está condicionado por la expansión de principios democráticos asociados al ideal de la igualdad que se han traducido en una demanda de horizontalidad en el lazo social que permea las distintas dimensiones de la vida social, incluyendo la esfera de las relaciones íntimas entre hombres y mujeres (Araujo 2021, 2019 y 2016; Araujo y Martuccelli 2010). Todo ello dentro de un contexto en el que en las últimas tres décadas la igualdad de género se ha posicionado como un discurso societal que, desde el accionar público del movimiento feminista, ha puesto en cuestión las ideas de una autoridad jerárquica naturalizada en las relaciones entre los sexos (Martuccelli 2021; de Fina y Figueroa 2019; Fernández y Moreno 2019;).

Investigaciones recientes que se han enfocado en el estudio de relaciones de pareja heterosexuales en Chile han subrayado que hombres y mujeres manifiestan una tensión entre el anhelo de amor e intimidad y los sentimientos de amenaza por la dependencia, la pérdida de la autonomía y la renuncia a los proyectos personales que puede implicar la vida en pareja (Rhim et al 2017; Sharim y Rhim 2017; Araujo y Martuccelli 2012). Se destacan las tensiones y los puntos de conflicto que produce la interacción con un otro significativo en el que la individualización asociada a la autonomía aparece más bien a nivel de un ideal que es contrastado por la puesta en práctica de la experiencia (Moreno 2022; Rhim et al 2017; Carmona 2011). Se han abordado las relaciones de pareja heterosexuales en hombres y mujeres que comparten un hogar en común focalizándose principalmente en los tipos de arreglos y las formas de negociación de las tareas domésticas y de crianza, enfocándose en las tensiones entre los discursos igualitarios sobre la relación de pareja y su puesta en práctica desigual (Campos y Saldaña 2018; Saldaña, 2018; Saldaña y Jullian 2018; Gómez, Arellano y Valenzuela 2017; Guzmán, Todaro y Godoy 2017;). Esto responde a la vez a un cuestionamiento global desde los estudios con perspectiva de género sobre la mirada de que la inserción laboral de las mujeres posibilitó que tuvieran acceso a los recursos para alcanzar una mayor autonomía e igualdad en relación con los hombres, ya que no se tradujo en una mayor democratización en la esfera de las relaciones íntimas y de la organización de la vida doméstica (Çineli 2020; Dema Moreno, y Díaz-Martínez 2010). En este sentido, en un balance realizado por el PNUD (2019), se señaló que si bien ha habido un cambio en las representaciones culturales que asociaban a las mujeres la responsabilidad en las relaciones de cuidado, continúa asociándose a los hombres la responsabilidad última de proveer económicamente al hogar. Esto expresaría la fuerza del mandato de la proveeduría masculina como representativo del peso cultural del modelo tradicional de la masculinidad (PNUD 2019; Saldaña y Jullian 2018; Mardones y Vizcarra 2017; Olavarría 2017).

Si bien en Chile se ha desarrollado un extenso subcampo de estudios sobre las masculinidades y los significados asociados al ser hombre (Olavarría 2020 y 2017), no se ha abordado a profundidad en la actualidad desde los discursos asociados a la esfera de las relaciones de pareja. Desde este campo de investigación se ha señalado la existencia de un cuestionamiento al machismo como expresión de un cambio que se refleja a nivel de una interrogante desde las subjetividades masculinas de lo que implica ser hombre en la sociedad, que será abordado en los resultados para analizar cómo condiciona las narrativas sobre las relaciones de pareja (Olavarría 2020 y 2017; PNUD 2019 y 2010; Mardones y Vizcarra 2017). Desde esta perspectiva, el machismo se define como una representación cultural tradicional arraigada en la creencia de la superioridad masculina, lo que justificaría que los hombres tomen el rol del proveedor y principal autoridad dentro del núcleo familiar, determinando y organizando las relaciones sociales entre los géneros desde una estructura jerárquica (Olavarría 2017).

Desde un enfoque en los procesos de individuación en la sociedad chilena contemporánea, los resultados del estudio que se presentará a continuación sobre las narrativas elaboradas por hombres adultos profesionales heterosexuales sobre las relaciones de pareja indican que el relato sobre la experiencia y el trabajo individual sobre sí mismo se orientan en base a una lectura del ideal societal de la igualdad, articulándose en la contraposición con la imagen de un pasado de relaciones de poder asimétricas, basadas en el sometimiento de las mujeres al ejercicio de la autoridad masculina que es encarnado en la figura de las generaciones anteriores.

2. Metodología
2.1 Diseño metodológico y selección de la muestra

El estudio tuvo un diseño de investigación cualitativo de corte exploratorio sobre una muestra homogénea de doce hombres adultos. La selección de la muestra fue de tipo intencionada, bajo los requisitos de sexo, nivel educacional, edad, residencia y situación familiar, que en este caso fueron 1) hombres 2) con educación superior completa e incorporados en el mundo laboral, 3) con un rango etario de adulto entre los 30 y 50 años, 4) residentes en la ciudad de Santiago de Chile, 4) que se identificaran como heterosexuales y que hayan tenido la experiencia de convivir con una pareja con la que tenían al menos un hijo. A excepción de dos casos, las parejas y ex parejas de los entrevistados fueron señaladas como profesionales con estudios superiores y, en su gran mayoría, ejercían labores remuneradas. El criterio de que tuvieran estudios profesionales superiores fue establecido para poder caracterizar la muestra como perteneciente a los sectores altos y medios utilizando el nivel educacional como indicador, siendo estos sectores los que han sido identificados por las investigaciones sobre la realidad chilena como aquellos que se adscriben con mayor fuerza a una representación igualitaria contemporánea de las relaciones entre los sexos (Campos, y Saldaña, 2018; Saldaña 2018; Gómez, Arellano y Valenzuela 2017). De los doce hombres entrevistados, ocho tenían título profesional universitario, mientras cuatro habían completado sus estudios superiores en instituciones técnicas profesionales. Todos ejercían labores remuneradas. Seis de ellos se encontraban casados, uno en segundas nupcias, al momento de ser entrevistados, mientras cuatro estaban divorciados y dos en situación de convivencia.

2.2 Producción de la información

Se realizaron entrevistas semiestructuradas, que tuvieron una extensión aproximada de 60 a 80 minutos. El instrumento se estructuró desde los postulados de la entrevista comprensiva que involucra a las personas participantes en “un planteamiento reflexivo acerca de sí mismas y del objeto de estudio” (Kaufmann 2021: 94), permitiendo adentrarse a nivel del trabajo individual. Las entrevistas fueron aplicadas entre septiembre del año 2019 y diciembre del año 2020 y todos los participantes leyeron y firmaron un consentimiento informado aprobado por el Comité de Ética de la Universidad de Santiago de Chile. En la presentación de los resultados, los nombres de los entrevistados aparecen bajo un seudónimo y los nombres de sus parejas y cercanos que son mencionados en los extractos de entrevistas aparecen solamente por la primera inicial, siguiendo los criterios establecidos de confidencialidad.

La pauta de entrevistas se orientó hacia la producción de un relato reflexivo de los entrevistados sobre su historia de relaciones de pareja con las que hayan convivido en un mismo hogar, colocando énfasis en aspectos como la toma de decisiones (por ejemplo, la decisión de vivir juntos, casarse, elegir el lugar donde vivir), la gestión de las finanzas y de la vida cotidiana incluyendo la crianza (en el caso de que se refirieran a la relación de pareja con la que tuvieron hijos) y las principales fuentes de tensión dentro de sus relaciones de pareja. Como una forma de adentrarse en el campo de las transformaciones en el ámbito de las relaciones de género, y la contraposición con los modelos ideales de pareja, se inquirió sobre las diferencias que denotan al comparar sus relaciones de pareja con la que tenían sus padres, y sus percepciones sobre el rol de las mujeres y de los hombres en la sociedad chilena actual.

2.3 Procedimiento de análisis

La técnica utilizada para el análisis de las entrevistas semiestructuradas fue el análisis de contenido cualitativo que consiste en un conjunto de procedimientos para elaborar, registrar y tratar datos que se orientan a la emergencia del sentido profundo que procede de las prácticas sociales y cognitivas que los produjeron (Cáceres, 2003). Se siguieron los pasos metodológicos propuestos por Cáceres (2003), desarrollando primeramente un preanálisis por separado de cada entrevista, que se orientó a la definición de unidades de análisis sobre la base de un criterio de elección de tipo inductivo en torno a las imágenes de pareja, la descripción de las dinámicas de las relaciones de pareja y percepciones sobre los cambios en las relaciones de género. Esto permitió el desarrollo de categorías que ordenaron y clasificaron el contenido de forma definitiva, desarrollando una interpretación teórica de los conceptos y categorías representativos enfocándose en el proceso de elaboración de narrativas sobre su experiencia en la esfera de las relaciones de pareja.

3. Resultados

Los principales resultados ahondan en la articulación de las narrativas sobre las relaciones de pareja heterosexuales a partir de una lectura desarrollada por los entrevistados sobre el ideal societal de la igualdad y las transformaciones en las relaciones de género desde dos ejes de tensión: 1) las representaciones asociadas al machismo y su encarnación en la imagen de las generaciones anteriores y 2) las tensiones relacionadas a la figura del hombre como el proveedor.

3.1 El machismo y la confrontación con los modelos tradicionales de género

En las narrativas de los entrevistados el cuestionamiento al machismo conduce la lectura sobre sus propias vivencias biográficas, determinando cómo caracterizan las relaciones de género en sus propias dinámicas de relaciones de pareja. Los entrevistados se referían constantemente a sí mismos en relación con su distancia, o cercanía, con el machismo interpretado como una característica de la sociedad que se ha ido transformando con relación a los cambios sobre la incorporación de las mujeres en el mundo del trabajo y el cuestionamiento de su identidad asociada a su rol en lo doméstico:

Yo tengo rezagos muy grandes todavía del pasado, de mi vida, entonces soy muy machista, ridículamente machista, yo soy machista. Hay cosas en que, que cuesta ir cambiando, las he cambiado, o sea, en comparación hace quince años atrás, lo que soy ahora, es completamente distinto. (Martín, 48 años, técnico en administración de empresas, casado en segundas nupcias).

En la narrativa del entrevistado hay un reconocimiento y una evaluación que realiza de la interacción en el ámbito de la gestión de la vida doméstica con su primera y con su actual esposa que lo conlleva a definirse a sí mismo, desde una connotación negativa, como un hombre machista. Esto apunta a que esta imagen, incluso el reconocerse como tal, implica un repaso de la propia biografía que conlleva a una puesta en tensión sobre sí mismo en relación con una interpretación de las transformaciones societales del orden tradicional de género (Saldaña 2018; Guzmán, Todaro y Godoy 2017). La referencia al machismo es constante para comprenderse a sí mismo en relación con la interacción con la mujer en la pareja. Por ejemplo, Pedro (38 años, técnico en ingeniería automotriz), casado con una mujer de nacionalidad paraguaya, señala cómo se han acomodado a una dinámica tradicional de género en su relación para explicar por qué él no participa en las tareas domésticas:

…los paraguayos son super machistas, yo creo que eso es uno de los motivos porque nos llevamos tan bien porque ella es super machista, yo igual en algunas cosas… Le encanta hacer todo…Como te decía al principio que yo ayudaba y hacía hartas cosas en la casa, o sea no ayudaba, hacía cosas, labores hogareñas, pero ella, yo como que me dejé querer y me mal enseñó.

En el análisis de las entrevistas se desprende que el machismo emerge como una sombra en los relatos ya que constantemente conlleva a un trabajo a nivel individual que se inicia desde la lectura sobre las relaciones de género en la familia de origen a partir de una crítica al modelo tradicional de género con el que se compara las propias relaciones de pareja. Se encuentran dos tipos de relatos que orientan la narrativa de los entrevistados. El primero se caracteriza por la delimitación de una distinción entre sí mismos y sus relaciones de pareja y la forma de interactuar entre sus padres que encarnan a las generaciones anteriores caracterizadas por una división sexual tradicional de los roles:

… mi mamá tomaba como todas las decisiones de la casa, mi papá era como una visita en lo doméstico… como ese rol más de que llegaba él y servían la comida…Yo me acuerdo, mi mamá estaba todo el día haciendo eso y como feliz, y él, así como “está malo”, o no le gustaba, y yo lo veía como normal… de pensarlo. Creo que esto tiene que ver que los cambios al final sociales, culturales que estamos viviendo… que ahora parecen muchos más brutales a mí porque tengo dos hijas. Entonces me es heavy1 eso del machismo. El hombre, igual familia, también me impregné de ese machismo. (Miguel, 33 años, psicólogo, casado).

Esta referencia al machismo significa una constante elaboración a nivel subjetivo para sostenerse a sí mismos desde un ideal simétrico de relación en la pareja que responde a la demanda social de la igualdad de género. El segundo tipo de relato que se articula en un diagnóstico opuesto sobre las dinámicas de la familia de origen. Jorge (43 años, diseñador, divorciado) destaca que la relación de sus padres era igualitaria en el sentido de que ambos eran sostenedores del hogar al trabajar de forma remunerada, subrayando que su padre compartía en igualdad con su madre las tareas domésticas, lo que lo lleva a referirse a su propio actuar en sus relaciones de pareja:

Yo me críe completamente con muchas mujeres en la familia, la crianza fue mucho más feminista. Mi viejo siempre fue un gallo que trabajó en la casa, siempre fue muy pareja la relación, yo nunca fui de haber visto que se tomara una cerveza. A nosotros siempre se nos inculcó toda esta crianza que es bien machista, que es como el racismo. Entonces siempre fuimos muy lejanos a eso. Obviamente yo tenía que practicar lo mismo. Olvídate de que iba a tener una mina, y yo la mantengo y usted se me viste bien nomás…yo siempre fui como de incentivarla a que buscara pega y cosas.

Esta crianza más feminista a la cual se refiere, y que le permite hacer una distinción con formas de socialización tradicionales caracterizadas por la asimetría de roles de hombres y mujeres, es colocada de trasfondo para explicar una de las razones por las que incentivó a su ex esposa a que trabajara para que ambos cumplieran el rol de proveedores del hogar, presentándose a sí mismo como aquel que empujó hacia un modelo igualitario dentro de la pareja, un aspecto que significó para él una fricción dentro de su matrimonio. El machismo es algo que ha sido inculcado socialmente, lo que conlleva a que se presente a sí mismo en un primer momento como un hombre que está fuera de la norma. Algo que finalmente se quiebra al momento de su separación al dejar el hogar en común, pues como Jorge señala:

Les dejé la casa, tal como estaba, me fui con lo puesto como quien dice. Muy masculina esa cosa. Saqué mis cuestiones, mis libros básicamente, la ropa, y me arrendé un departamento.

Los comportamientos dentro de la pareja, incluso en el relato sobre su quiebre, están permeados por un examen de la figura tradicional de la masculinidad en los patrones de comportamiento de sí mismo y en relación con la pareja.

No solamente es en la comparación con los propios padres con los cuales se establece una distinción o una similitud en la dinámica de la relación de pareja acorde a un modelo tradicional demarcado por el machismo, sino también en la relación con los suegros. En varios de los relatos de los entrevistados la figura de los suegros emergía como un obstáculo al ejercer un cuestionamiento constante sobre la dinámica más equitativa de la pareja. El relato de Marcelo (42 años, técnico en ingeniería en recursos humanos, divorciado) es representativo. Al referirse a lo que él definió como su activa participación en las responsabilidades domésticas y de cuidado en el hogar en común con su exesposa, elabora una contraposición constante con su suegro:

Tampoco nunca me complicó ese tema, de lavar los platos. Si tenía conflictos con mi suegro porque si ellos iban a comer, yo me levantaba después de almorzar, yo me iba a lavar los platos, entonces me decía… “cómo lavas lo platos” y yo decía “si no tengo problema en lavar los platos”, y me decía “pero eso es de las mujeres”, y yo le decía “pero compartan ustedes con su hija, y yo lavo los platos, no tengo problema, no” y dale. Entonces siempre era como conflicto eso, pero yo nunca, nunca fue así como, tú haces esto, yo hago eso otro. Las veces que ella lavaba la loza… siempre fue como super compartido todo lo del departamento, no había problemas en eso.

En los casos en los que se narraban conflictos en la relación con los suegros, los cuestionamientos (ya sea el padre, la madre o ambos padres de la mujer en la pareja) son representados como un enfrentamiento con un orden tradicional autoritario y jerárquico que es encarnado por su figura. A nivel de los significados expresados por estos relatos, es la autoridad de la pareja para decidir sobre sí mismos en relación con la vida en común lo que se encuentra en disputa. Germán (36 años, ingeniero comercial, en una relación de convivencia) critica lo que percibe como una dinámica tradicional en la relación de sus suegros y la forma de inmiscuirse en su propia relación, llegando al acuerdo con su pareja en no acompañarla a visitar la casa de ellos:

Ya no me obliga suponte ir a la casa de ellos, eso para mí, ha servido harto como pareja, ya me tenía chato2, “que hay que hacer esto”, “tienen que hacer esto” … y el problema es en nosotros, somos nosotros los que vivimos juntos. Entonces, en la mesa… no, yo no vengo a su casa y le digo de qué color pintar la casa, no sé por qué ustedes hacen eso conmigo. En eso, yo creo que ella ha cedido mucho más.

La relación con los suegros aparece en este relato como una confrontación constante por la autonomía y las decisiones negociadas dentro de la pareja. Esto conlleva a que se deba actuar para establecer un límite, ya sea evitando relacionarse, como lo hace Germán, o entrando en confrontación directa. Uno de los entrevistados, al saber que su suegra cuestionó la compra de un vehículo en conjunto con su pareja que quedó inscrito a nombre de él, cuenta cómo la enfrentó “… por favor no se meta en temas de plata que no le corresponden. La mandé a la cresta educadamente, pero eso no le gustó y quedó la cagada3” (Antonio, 39 años, ingeniero comercial, casado). En estos relatos en particular, los suegros son representados como una amenaza a la autonomía de las decisiones de pareja al ser la encarnación de un modelo tradicional marcado por la autoridad del hombre sobre el cual buscan contraponerse. Y es en este sentido que la autonomía en relación con la familia de origen es significada como aquella que permite crear un espacio íntimo que hace posible la horizontalidad entre los sexos en la relación, respondiendo asimismo a ideales asociados a los procesos de individualización que apelan a la compatibilización de los proyectos biográficos individuales con la vida en común en pareja (Moreno 2022; Rhim et al. 2017; Araujo y Martuccelli 2012).

3.2 La puesta en cuestionamiento del rol del hombre como proveedor

El trabajo remunerado, asociado a la capacidad del hombre de proveer el sustento económico del hogar, ha sido identificado como uno de los sostenes cruciales de la identidad masculina y uno de los fundamentos de su autoridad sobre las mujeres en el orden de género tradicional (Olavarría, 2020 y 2017; Saldaña y Jullian 2018; Seidler 1995). Los relatos de los hombres entrevistados daban cuenta de la importancia del trabajo remunerado en la narración sobre sus relaciones de pareja al referirse constantemente a sus trabajos para explicar por qué tomaban ciertas decisiones con respecto a la gestión y el mantenimiento del hogar en común, los problemas en relación a la gran cantidad de horas dedicadas a lo laboral, además de elaborar una línea de tiempo cruzada entre su historia de relación de pareja y el lugar donde se encontraban trabajando (Saldaña 2018; Guzmán, Todaro y Godoy 2017; Godoy y Mauro 2001). Diego (37 años, ingeniero civil, casado) explica cómo su trabajo le impedía pasar más tiempo en la semana en el hogar para poder apoyar a su esposa con el cuidado de su bebé durante el período de postnatal. Esto se traducía en un intento de compensar realizando cierto tipo de labores, en el cual se puede observar cómo se entremezcla un discurso sobre la igualdad en la que ambos miembros de la pareja son partícipes activos del hogar y de la crianza de su hija, y una imagen de protección hacia su familia:

… en el período que la R estaba dando papa yo me encargaba de todo eso, yo me encargaba como casi del 90% de la comida. Yo me encargaba de dejarle, de hacerle su comida cuando estaba amamantando, hacerle la comida a la R, dejarle listo el almuerzo casi que para llegar y meterlo al microondas. Haciéndolo lo más organizado posible. Siempre he tratado de que ella… todas las mañanas yo le tomo la toalla y se la dejo sobre el estanque del baño para que ella no fuera abrir la cortina y que se fuera a caer. Ahora todavía lo sigo haciendo… yo trato de dejar todas esas cosas para que mi R y mi I estén lo más, que no les pueda pasar nada.

Diego relató con gran detalle durante la entrevista cómo se preocupaba por los tiempos de cocción y la variedad de ingredientes nutritivos en cada uno de los platos que preparaba para destacar su rol de partícipe activo dentro del hogar. Una dinámica que subrayó como igualitaria y de diálogo con su pareja, al igual que lo hicieron la gran mayoría de los entrevistados, para establecer una distancia de sí mismos con la imagen del orden tradicional de género (Olavarría 2020 y 2017; Saldaña 2018; Saldaña y Jullian 2018). En relación con esto, varios de los entrevistados (entre ellos, Diego) destacaron el apoyo de la empleada doméstica como alguien que permite equilibrar la vida laboral de ambos en la pareja con los quehaceres domésticos (Campos, y Saldaña 2018; Saldaña 2018; Saldaña y Jullian 2018; Gómez, Arellano y Valenzuela 2017). Esto posibilita la mantención de un discurso de horizontalidad dentro de la pareja en la que este tipo de actividades no son contempladas como una sobrecarga que los coloque en tensión, siendo comprendido como un tipo de arreglo doméstico basado en la externalización de estas tareas a otras mujeres, como ha sido analizado por distintos estudios en el país (Campos y Saldaña 2018; Fernández 2017).

En la pareja las dinámicas asociadas a la igualdad de roles y la autonomía en relación con el otro emergen en los relatos como algo que debe ser remarcado. Un entrevistado narró cómo se estableció una demanda de igualdad, entendida como lo opuesto a las relaciones jerárquicas del orden de género tradicional, desde el inicio de su relación de pareja por parte de quien se convertiría en su esposa:

… a las dos semanas me recibe en su casa y me dice que, “¿querí4 algo para tomar?” … hasta el día de hoy le digo… “Allí está la cocina, anda a servirte” … Desde un principio, bueno, entonces mi señora no es de esta minoría del poder femenino de salir a la calle por poder reclamar por los derechos. No, es de un poder de que, yo soy independiente, yo tengo mi mundo y mi vida, y no estoy para servirte. Tal vez si para amarte en el cuidado de la familia, pero no para servirte. Me lo dejó super claro desde un inicio. (Antonio, 39 años, ingeniero comercial, casado).

Esta escena representa el trazado de un límite claro que se asocia al temor a la sumisión y la pérdida de la autonomía dentro de la relación de pareja por parte de las mujeres como ha sido destacado desde la mirada de la psicología social (Rhim et al. 2017; Sharim y Rhim 2017; Araujo y Martuccelli 2012). En el relato de Antonio es significado como una advertencia que lo interpela directamente para distanciarse de cualquier pretensión de ejercer jerarquía desde su posición de género. Este límite permite elaborar un acercamiento a una puesta en tensión por parte de los hombres entrevistados a la figura del proveedor. El proveedor, como aquel que es el único sostenedor del hogar, es visto como una carga difícil, apelando a un modelo simétrico de responsabilidad en la relación de pareja:

…verse ya en peso como del papá que quiere cuidar, protector, que lo económico, que es una carga super fuerte…, como en nuestro caso la A nunca ha dejado de trabajar… Por lo tanto, ella también tiene ingresos, también aporta. Yo no me siento el cien por ciento responsable, no tengo ese peso. Y yo sé que al final aporto como en porcentaje… pero no siento ese peso del que estoy hablando de mi papá, en realidad, es como un proyecto en común. (Miguel, 33 años, psicólogo, casado).

Lo que se resalta desde el análisis de las entrevistas es que el hecho de que, dentro de la pareja, la mujer trabaje de forma remunerada es parte de una narrativa que se elabora desde un distanciamiento de la figura tradicional del proveedor y único sostenedor de la familia, permitiendo articular un relato individual que presenta a ambos miembros de la relación de pareja en base a un proyecto en común en el que existe una relación de horizontalidad. Desde ahí incluso el hecho de que la pareja gane un mayor sueldo es significado como algo positivo, aspecto que se subraya en los relatos desde el sentido de la representación de sí y de la relación de pareja en oposición a una imagen tradicional de relaciones jerárquicas entre los sexos en las que la posición del hombre como proveedor era el fundamento de su poder:

… generalmente la I gana más plata que yo, y eso a diferencia de ser un problema como se vería de forma más antigua, mucho mejor, porque de hecho a gracias a que la I le ha ido bien, yo me pude dar el salto de ser dependiente a independiente hace 5 años atrás. (Francisco, 39 años, ingeniero comercial, casado).

Sin embargo, pese a que se observa un cuestionamiento y una búsqueda de distanciamiento con el rol del proveedor en tanto implica una carga subjetiva y material, la búsqueda del reconocimiento de sí mismo por parte de su pareja desde esa figura continúa teniendo un lugar complejo lo que refleja las contradicciones de la puesta en tensión de él. Marcelo, quien anteriormente relataba los problemas por la intromisión de sus suegros, explica que en un momento de crisis de pareja el que ella lo cuestionara al llamarlo un “pobre vendedor” conllevó a que el quiebre fuera definitivo. Tal como él explica:

… y yo siempre he trabajado en ventas, así que, cuando ya nos estábamos separando yo dije “pero arreglemos esto”. Y ella es odontóloga, y me dijo, así como “y qué voy a hacer contigo, si nunca le hay ganado a nadie”. Y ahí fue como la guinda, “listo, no tengo nada más, un gusto, me voy”. Porque le dije, “sabis5 que tú no me sacaste de la basura, me conoces en esto hace quince años, entonces, no me vengas a…”. Cuando me dijo eso, terminé de conocerla. Yo quería volver, quería volver, más encima mi hijo tenía un año y medio, entonces era super doloroso el tema, pero cuando me dijo eso, dije, ya aquí no. Yo soy de la base de una relación es admirar a la pareja, que haga lo que haga. Por eso yo digo, lo que haga, yo te tengo que admirar. Si barro la calle, pero yo te admiro por eso, pero no puedo estar con una persona que lo mirai’ pa’ abajo6, porque tarde o temprano sale eso.

Marcelo expresa lo que la gran mayoría de los entrevistados señalaron como uno de los principales aspectos que deberían ser las relaciones de pareja desde sus propias experiencias: un espacio de reconocimiento de sí, apoyo, que se construye desde el amor y el respeto mutuo. Sin embargo, como tal, queda a un nivel de ideal asociado al más amplio de la igualdad de género que en estos casos específicos se construye desde una lectura demarcada por un modelo tradicional jerárquico que implica un constante trabajo a nivel individual para realizar una presentación de sí en relación con la interacción con un otro representado por la figura concreta de la pareja (Araujo y Martuccelli 2012).

4. Discusión y conclusiones

El análisis devela cómo la oposición entre dos modelos de relación entre los sexos, uno tradicional jerárquico y uno moderno igualitario, orienta la narrativa de los entrevistados sobre sus vivencias biográficas en la dimensión de las relaciones de pareja, lo cual denota que son significados sociales que son producidos por los individuos para dotar de sentido sus experiencias acordes a una interpretación societal sobre las transformaciones en las relaciones de género. El ideal de la igualdad es traducido a nivel de un trabajo individual sobre la imagen de un pasado jerárquico en el que el hombre es la autoridad principal, el encargado de proveer a la familia y que es representado por la figura de las generaciones anteriores que son encarnadas por los padres y los suegros, orientando su actuar. El machismo, como un rasgo cultural opuesto a los principios de democratización de la relación entre los sexos, aparece como una sombra constante que condiciona las narrativas sobre las relaciones de pareja, requiriendo de un trabajo individual constante para elaborar una presentación de sí mismo en relación con él, ya sea para distanciarse, como expresaban la mayoría de los entrevistados, o para elaborar un paralelo. Este trabajo individual implica que lo que se coloca en tensión es la figura del proveedor, un eje constitutivo del arraigo de la identidad masculina en lo laboral, y el soporte tradicional de su autoridad (Saldaña y Jullian 2018; Olavarría 2017; Godoy y Mauro 2001; Seidler 1995). No es solamente que los elementos centrales que soportaban la autoridad tradicional del hombre estén en disputa desde una mirada crítica por parte de sectores de la sociedad como el movimiento feminista, colocándose como representación idealizada de la pareja basada en el amor, la horizontalidad de ambos miembros y la afirmación y el reconocimiento de sí mismo en la relación con otro (Moreno 2022; Rhim et al. 2017). La lectura que los individuos realizan revela un peso que está encarnado en la figura de un modelo tradicional jerárquico representado por las generaciones anteriores que conduce la narrativa de los entrevistados para posibilitar la representación de sí en consonancia con los ideales societales asociados a la igualdad y a la horizontalidad en el lazo social (Araujo 2019, 2016). La forma en la que enfrentan esta tensión es lo que permite comprender cómo la pareja es abordada en tanto desafío estructural e histórico dentro del contexto contemporáneo de la sociedad chilena (Araujo 2021; Araujo y Martuccelli 2012).

Esto eleva a otra dimensión de análisis la percepción destacada por el PNUD (2010) sobre la dificultad de ser hombre en la actualidad por la tensión que se produce desde la demanda de democratización de las relaciones de género. Como ha señalado Olavarría (2020) no se debe comprender esto como una crisis de las masculinidades tradicionales ya que la distinción entre un modelo tradicional que se contrapone a uno moderno es la forma en la que significan y otorgan sentido a las tensiones asociadas al ser hombre. Lo tradicional y lo igualitario, más que realidades concretas a examinar, aparecen como ideales contrapuestos en el que la representación de lo tradicional es lo que le da sentido a lo que se significará como la igualdad de género. Con relación a esto, se ha señalado que uno de los principales obstáculos para una mayor igualdad de género es la pervivencia de representaciones culturales tradicionales sobre la relación entre los sexos, siendo más persistentes en los hombres (PNUD 2019, 2010). Para ampliar la mirada analítica que distingue entre dos modelos de relación entre los sexos en la que operan, resulta necesario adentrarse en la producción de significados que orientan las narrativas desde un enfoque cualitativo y comprensivo que ahonde en las formas en las que la demanda de horizontalidad en el lazo social asociada al ideal de la igualdad, y al cuestionamiento a las relaciones jerárquicas entre los sexos, implica un trabajo individual sobre sí mismo que reinterpreta las transformaciones sociales a nivel de la biografía individual. En este sentido, las limitaciones de este estudio se encuentran en el reducido número de entrevistados y en la focalización de la pauta de entrevistas en la historia de sus relaciones de pareja. Se requiere ampliar y diversificar la muestra, abordando distintos estratos sociales y etarios y expandiendo la pauta de entrevistas para abarcar otras dimensiones asociadas a lo que se ha identificado como los mandatos tradicionales de la masculinidad y sus transformaciones en el ámbito del trabajo y la parentalidad, por ejemplo. Esto permitiría establecer una discusión no tan solo con los estudios sobre relaciones de pareja heterosexuales desde una perspectiva de género, sino también con el subcampo de los estudios sobre hombres y masculinidades en relación con la producción de significados y representaciones y avances sobre las transformaciones en las relaciones de género por parte de los hombres, lo que ha sido identificado como un nudo crítico para el avance hacia una mayor igualdad de género en el país (; Olavarría 2020 y 2017; PNUD 2019 y 2010; Saldaña y Jullian 2018; Mardones y Vizcarra 2017) .

Finalmente, cabe precisar que el cuestionamiento por parte de hombres y mujeres a las bases de la identidad masculina desde la figura del proveedor y la autoridad para regir el orden de la pareja y el hogar no es un resultado novedoso de análisis. Ha sido ampliamente señalado en diversas investigaciones como una consecuencia de las transformaciones del orden de género (Olavarría 2020 y 2017; PNUD 2019 y 2010; Campos y Saldaña, 2018; Saldaña, 2018; Saldaña y Jullian, 2018; Guzmán, Todaro y Godoy 2017; Mardones y Vizcarra 2017; Godoy y Mauro, 2001). Sin embargo, lo que una perspectiva desde los procesos de individuación en la sociedad chilena aporta es comprender la producción de narrativas que implican un trabajo de nivel individual de interpretación de las transformaciones sociohistóricas en relación con la experiencia en la vida social.

Supplementary material
Agradecimientos

Este trabajo fue apoyado y financiado por el Proyecto POSTDOC_DICYT, Código 031894_AK_MIL, Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Santiago de Chile.

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Notes
Notas
1 Anglicismo utilizado para señalar que algo es muy duro y pesado.
2 Modismo chileno utilizado como sinónimo de hartazgo.
3 Modismos chilenos. “Mandar a la cresta” es utilizado de forma cortante para terminar una discusión, y “quedó la cagada” se refiere a que se produjo un gran conflicto.
4 Término coloquial, sinónimo de “quieres”.
5 Término coloquial, sinónimo de “sabes”.
6 Expresión coloquial, sinónimo de mirar hacia abajo.
* Este trabajo fue apoyado y financiado por el Proyecto POSTDOC_DICYT, Código 031894_AK_MIL, Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Santiago de Chile.
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