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Devenir emprendedor: subjetividades emergentes y las políticas de fomento al microemprendimiento en Chile*
Piergiorgio Di Giminiani; Marcelo González-Gálvez; Fernanda Gallegos;
Piergiorgio Di Giminiani; Marcelo González-Gálvez; Fernanda Gallegos; Constanza Quezada; Valentina Turén; Caleb Yunis
Devenir emprendedor: subjetividades emergentes y las políticas de fomento al microemprendimiento en Chile*
Becoming an entrepreneur: emergent subjectivities and the politics of development of micro-entrepreneurship in Chile
Revista Austral de Ciencias Sociales, vol. 44, núm. 1, pp. 107-128, 2023
Universidad Austral de Chile
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Resumen: A partir de una investigación etnográfica multisituada, realizada en contextos urbanos, indígenas y rurales en Chile, en este artículo exploramos los procesos de subjetivación que emergen en poblaciones heterogéneas involucradas en las políticas de fomento al microemprendimiento. Observando la importancia que tienen las nociones de flexibilidad e incertidumbre en la formación emprendedora desarrollada por estos programas, argumentamos que micro emprendedores y funcionarios públicos protagonizan una apropiación activa y crítica de los principios económicos que definen al emprendimiento, con el fin de internalizar la incertidumbre y precariedad como elemento constitutivo de la vida contemporánea. Los valores de la formación emprendedora no se materializarían así en la formación de un sujeto emprendedor individualizado y desligado de su contexto social, sino serían internalizados a partir de prácticas e ideas relacionales significativas en contextos específicos.

Palabras clave: Emprendimiento, Estado, programas sociales, Subjetividad, Neoliberalismo, Incertidumbre.

Abstract: Based on multi-situated ethnographic research in urban, Indigenous and rural contexts in Chile, this article examines the emergence of multiple subjectivities in populations involved in micro-entrepreneurship development policies. Given the significance of the notions of flexibility and uncertainty in the entrepreneurial training, we argue that small-scale entrepreneurs and public officers actively and critically appropriate dominant economic principles of micro-entrepreneurship, and in doing so, adopt uncertainty and precariousness as a constitutive element of contemporary life. The values of entrepreneurial training thus do not materialise in the formation of individualised entrepreneurial subjects detached from their social contexts, but are rather internalised in ways consistent with the relational practices and ideas which are meaningful in specific social contexts.

Keywords: Entrepreneurship, Statecraft, Social Programs, Neoliberalism, Subjectivity, Uncertainty.

Carátula del artículo

ARTÍCULOS

Devenir emprendedor: subjetividades emergentes y las políticas de fomento al microemprendimiento en Chile*

Becoming an entrepreneur: emergent subjectivities and the politics of development of micro-entrepreneurship in Chile

Piergiorgio Di Giminiani
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Marcelo González-Gálvez
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Fernanda Gallegos
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Constanza Quezada
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Valentina Turén
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Caleb Yunis
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Revista Austral de Ciencias Sociales, vol. 44, núm. 1, pp. 107-128, 2023
Universidad Austral de Chile

Recepción: 13 Junio 2022

Aprobación: 27 Enero 2023

Financiamiento
Fuente: ANID FONDECYT
Nº de contrato: 1191377
Financiamiento
Fuente: ANID FONDECYT
Nº de contrato: 11180179
Financiamiento
Fuente: Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) ANID/FONDAP/
Nº de contrato: 15110006
Financiamiento
Fuente: Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN) ANID/FONDAP/
Nº de contrato: 15110017
Financiamiento
Fuente: Instituto milenio Viodemos (ANID–Millennium Science Initiative Program)
Nº de contrato: ICS2019_025
Financiamiento
Fuente: proyecto Anillos ANID PIA
Nº de contrato: SOC180033
Introducción

Desde la dictadura encabezada por Augusto Pinochet, en los años ‘70 y ‘80, y posteriormente en sucesivos gobiernos democráticos, ha existido en Chile una continuidad en los principios gubernamentales neoliberales, particularmente aquellos vinculados a la promoción de flexibilidad laboral, la privatización de servicios y recursos públicos, y la atracción de capitales extranjeros (Paley 2001; Huneeus 2000). Sustentados por una época de crecimiento económico, los gobiernos post-dictatoriales introdujeron políticas de bienestar social y superación de la pobreza que, en su base, reproducían los principios de libertad económica y alianzas público-privadas establecidas macroeconómicamente (ver Schild 2007). Con ello, políticas públicas de fomento industrial, previamente disponibles sólo para grandes empresas, se expandieron a otros sectores de la sociedad (Di Giminiani 2016). En este contexto, la figura del emprendedor emergió como un modelo a través del cual los sujetos podían lograr un éxito que excedía sus propias trayectorias vitales, creando riquezas para ellos, para todos aquellos involucrados en sus negocios y, eventualmente, para la sociedad en general. Por lo mismo, instituciones gubernamentales antes dedicadas al fomento productivo devinieron en agencias cuyo eje fundamental es la promoción del desarrollo a través del incentivo al emprendimiento (Bernasconi y Espinosa-Cristia 2020).

En la actualidad, la promoción del emprendimiento, y particularmente del microemprendimiento, goza de un lugar predominante en las políticas públicas chilenas que tienen como fin la superación de la precariedad económica (Jiménez 2012). Más allá de su definición normativa, asociada a la innovación en orientación a la maximización de procesos y recursos (Schumpeter 1994), en el escenario chileno actual el emprendimiento es promovido como una estrategia culturalmente sensible para mejorar las condiciones de vida en distintos grupos, sobre todo aquellos tradicionalmente ubicados en los márgenes de la sociedad (Daher, Jaramillo y Rosati 2020; Oyarzo et al. 2020). Los programas de fomento al microemprendimiento se sustentan de actividades paralelas de capacitación y financiamiento que ven al Estado como su principal promotor y financiador. Sin embargo, la realización de estos programas involucra directamente fundaciones y organizaciones no-gubernamentales, un escenario que, como demostraremos en este artículo, complejiza cualquier representación de las políticas de fomento al microemprendimiento como un proceso unilineal de formación de sujetos implementado por el Estado hacia ciudadanos pasivos. En constancia de este escenario, en este artículo exploraremos comparativamente tres instancias de fomento al emprendimiento –en contextos de alta desigualdad urbana, de desarrollo de modelos de negocios indígenas y áreas rurales con cierto aislamiento geográfico– para vislumbrar cómo la puesta en práctica de las políticas de incentivo al emprendimiento genera diferentes adecuaciones sociales, produciendo de paso subjetividades emprendedoras heterogéneas.

El emprendimiento, así como el sujeto emprendedor, ha sido objeto relevante de análisis en la intersección entre economía y cultura. Siguiendo las reflexiones de Weber sobre la modernización (citado en Mommsen 1989), los enfoques iniciales al emprendimiento en las ciencias sociales se centraban en el modo en que las condiciones sociohistóricas permitían o no su desarrollo. Con posterioridad, y superando el enfoque centrado en sus condicionantes, el emprendimiento comenzó a abordarse a través una observación empírica de las actividades que conllevaba (Freytag y Thurik 2010; Thornton 1999; Greenfield y Strickon 1981), investigando además sus causas y efectos (Swedburg 2000). Este cambio de enfoque sigue la lógica de expansión de las políticas de emprendimiento, que finalmente aparecen como redefiniendo las formas de involucramiento de los sujetos con la sociedad a través de diversos planes de desarrollo y educación. Posiblemente esto coincide con el alcance cotidiano que tienen las reformas económicas contrarias al Estado de bienestar desarrolladas desde la década de 1970, generalmente conocidas como neoliberalismo (Harvey 2007; Kus 2006). Ideológicamente, el neoliberalismo promueve reformas económicas y sociales bajo los principios de ganancia, responsabilidad individual y auto-regulación (Povinelli 2011; Lemke 2002; Rose 1999; Foucault 1991). La capacidad del neoliberalismo para permear todos aspectos de la sociedad contemporánea, a pesar de resistencias sociales cíclicas, no depende solamente de procesos de acumulación de capital y privatización (Harvey 2007; McCarthy y Prudham 2004), sino principalmente de experiencias cotidianas enmarcadas por las lógicas de la gubernamentalidad neoliberal (Foucault 1991), asociadas a procesos educativos y políticos que permiten el gobierno de la población con un énfasis en la responsabilidad y racionalidad económica individual (Ferguson y Gupta 2002).

Aunque el neoliberalismo en ciencias sociales abarca múltiples manifestaciones contemporáneas (Ferguson 2010); Ong 2006), en este artículo nos interesa cómo esta noción decanta y se incorpora en las personas, creando sujetos mediante un énfasis en la autodisciplina y autosuficiencia (Foucault 2012; Rose 1999). Distintas investigaciones en Chile, han mostrado cómo muchos programas de intervención estatal se orientan a poner el autodesarrollo y la responsabilidad personal en el centro de materias de implicancia comunitaria, como las enfermedades, el desempleo y la pobreza (e.g. Reininger y Castro-Serrano 2021; Schild 2007). Diversos investigadores han mostrado etnográficamente cómo el discurso emprendedor en la vida cotidiana no tiene una dimensión puramente económica, abarcando la propia comprensión que los sujetos tienen de sí mismos y la manera en que difieren de otros (Freeman 2014; Irani 2019; Maca 2021). Los programas de promoción al microemprendimiento han resultado fundamentales en la reproducción de valores como el autodesarrollo y la responsabilidad personal (Bröckling 2015), sin embargo, usualmente no transforman de manera total a los individuos, quienes entienden y reflexionan sobre los procesos de entrenamiento desde sus propias circunstancias sociales e ideológicas (Foucault 1982:780). El análisis etnográfico y comparativo propuesto en este artículo representa una contribución al estudio antropológico del emprendimiento, complejizando la relación de los procesos formativos ligados a este tipo de actividad económica con el modelo emprendedor a la base de los imaginarios neoliberales dominantes.

En este artículo, nuestra intención es demostrar que la amplia diversidad de efectos de las políticas de microemprendimiento depende en gran medida del modo en que este conjunto de valores relativamente estandarizado y vehiculizado por la promoción del emprendimiento, como es el caso de la responsabilidad económica y la capacidad de proyección en futuros inciertos, es adaptado y adoptado por diversas poblaciones locales. Con este fin discutiremos cómo programas de fomento al emprendimiento con un origen común, aunque énfasis distintos, al ser aplicados en contextos disímiles, promueven la formación de sujetos emprendedores diversos. Esto sucede porque la transferencia de conocimiento que tiene lugar en dichos contextos no ocurre como un proceso unidireccional que pueda ser meramente impuesto o rechazado. Al contrario, de ella emerge una coproducción dialógica que adapta y refleja de modos diversos ciertos principios neoliberales, particularmente aquellos asociados con la flexibilidad y adaptación, esenciales para manejarse en un mundo marcado por la incertidumbre y precariedad (Bear 2017). Aunque la noción de emprendedor emerge en una fuerte asociación con la idea de innovación (Erbes y Suarez 2016), exploraciones como la nuestra exponen que, al aplicarse para mejorar las condiciones materiales de poblaciones marginalizadas, la innovación se convierte en una forma de lidiar con las condiciones siempre cambiantes del mercado en circunstancias de precariedad. Con esto se internaliza el riesgo como un elemento constitutivo de la vida contemporánea (Baumann 2000). Como veremos, parte importante del proceso de formación de emprendedores en los programas observados tiene relación directa con el manejo de la incertidumbre y la adaptación a condiciones permanentemente cambiantes (Crilly 2018; Carpio, Hernández y Pegalajar 2020). Proponemos, entonces, que en el mismo proceso de transferencia que implican los programas de entrenamiento a microemprendedores, no ocurre una mera imposición de los valores centrales al neoliberalismo, como la flexibilidad y la autosuficiencia, sino una valoración diferenciada de estas premisas que hace emerger la idea de adaptación y la consideración de que la precariedad y la informalidad no son ya circunstancias a ser superadas, sino características constituyentes de la existencia.

Nuestro argumento surge a raíz del análisis comparativo de tres casos de políticas de fomento al microemprendimiento en Chile. El primer caso que desarrollaremos corresponde a un centro de capacitación denominado La Escuela, dependiente de la Corporación Yunus, que recibe su nombre en honor del emprendedor social Muhammad Yunus, conocido por su liderazgo en el surgimiento global del micro-crédito. La Corporación Yunus nace al alero del municipio de Peñalolén, que corresponde a un sector cordillerano de la ciudad de Santiago caracterizado por su diversidad socioeconómica, incluyendo sectores populares (conocidos como poblaciones en Chile), barrios de clase media y condominios de clase media alta. El segundo caso corresponde al recientemente fundado Centro de Negocios Inakeyu, localizado en la comuna de Nueva Imperial, que cuenta con una gran presencia de población rural perteneciente al pueblo mapuche y se reconoce como el primer centro de negocios especializado en el fortalecimiento de emprendimientos con pertinencia cultural mapuche. El tercer caso corresponde al desarrollo de iniciativas de fomento al turismo y artesanía, llevadas a cabo por el Municipio y la Gobernación Regional de la Cuarta región, en la comuna de Canela. Ubicada en el secano costero, esta comuna se caracteriza por su condición desaventajada de conectividad, desarrollo infraestructural y dificultades crónicas en la producción agrícola a pequeña escala, sobre todo la ganadería de caprinos y ovinos, que tradicionalmente representa la fuente de ingreso principal de su población (ver Figura 1 para la ubicación referencial de estas localidades).

Los tres casos de estudio habían sido previamente seleccionados como representativos de la diversidad urbana, rural y cultural en Chile en el marco de un proyecto de investigación comparativo. Aunque los tres casos presentan características particulares, los hallazgos empíricos provenientes de cada uno de ellos comparten un diseño de investigación que contempla los siguientes aspectos: un primer acercamiento a las organizaciones estatales y no-gubernamentales encargadas de la realización de distintos programas de fomento al microemprendimiento que incluye la realización de informes de utilidad para estas organizaciones bajo un principio general de colaboración; la aplicación de preguntas generales en entrevistas semiestructuradas centradas en temas relativos a las experiencias de capacitación para los funcionarios y trabajadores, a las trayectorias personales entre microemprendedores y, en general, a la identificación de obstáculos y condiciones facilitadoras para el microemprendimiento; la realización de observaciones participantes en cursos de capacitación, talleres y eventos como ferias de microemprendedores. Siguiendo las intenciones de nuestros interlocutores, las entrevistas fueron grabadas o anotadas en diarios de campo, como en el caso de las observaciones etnográficas. Los tres distintos terrenos ocurrieron paralelamente desde 2019 a 2021 y durante la crisis sanitaria del COVID-19 se han realizado entrevistas de forma remota. Posteriormente el material empírico de los tres sitios de investigación fue sistematizado en base a las principales características del sujeto ideal de emprendedor articulada en cada uno de los tres casos.1



Imagen 1.

Ubicación referencial de los tres lugares de estudio

Fuente: Hugo Ikehara.

Desigualdad Urbana y Emprendimiento: El Caso de La Escuela de Peñalolén

Desde sus inicios, en 2005, la Corporación Yunus se constituyó como una organización sin fines de lucro que busca impulsar el desarrollo económico de los vecinos de la comuna de Peñalolén, al oriente de Santiago.2 Para esto entregan incentivos económicos concursables y mantienen programas de capacitación laboral, muchos orientados al desarrollo microempresarial. Estas actividades se realizan predominantemente en un espacio denominado La Escuela, donde los participantes reciben asesorías de expertos y múltiples cursos de capacitación sobre temas relativos a la formulación y ejecución de negocios.

La Escuela se ubica entre dos barrios disímiles: Lo Hermida, un sector con altos niveles de pobreza y estigmatización, y Nuevo Peñalolén Alto, compuesto por diversos condominios de clase media-alta profesional. Esto redunda en la diversidad socioeconómica de los asistentes al espacio, lo que el equipo del centro asume como un elemento central para adecuar las intervenciones que realizan. Debido a ello se han articulado Perfiles de Emprendedores, definidos a partir de la intersección entre las capacidades observadas en cada persona y el potencial de la idea de negocio propuesta. A la caracterización de estos perfiles se suma la creación de sendas Rutas de Emprendedores, enfocadas en apoyar a los proyectos en sus distintas etapas de desarrollo.

Los Perfiles de Emprendedores se definen considerando el grupo etario, indicadores de vulnerabilidad,3 el nivel educacional, la situación laboral, el posible éxito del negocio, sus potenciales impedimentos y si se encuentra legalizado o no. Así se ordenan los siguientes perfiles: (1) terapéutico, (2) de subsistencia, (3) de subsistencia y flexibilidad, (4) especialista, (5) oportunista y (6) vocacional. Los tres últimos perfiles corresponden a casos de emprendedores con experiencia, que frecuentemente sólo necesitan asesorías puntuales respecto a nuevas regulaciones o programas del Estado. Al contrario, un emprendedor con una actividad de subsistencia, es decir perfil 2, es aquel que no cuenta con mucha experiencia laboral y no ha desarrollado habilidades emprendedoras. En general este tipo de emprendedor no tiene una proyección futura, pues necesita generar ingresos de manera inmediata. Si la idea de negocio se conjuga con la posibilidad y/o intención de retornar al trabajo asalariado dependiente, surge el perfil del emprendedor de subsistencia y flexibilidad, que ve el emprendimiento como una etapa de transición para generar ingresos durante períodos de cesantía. Por otra parte, el perfil terapéutico es aquel que no sólo necesita ayuda en su nueva etapa económica, sino también apoyo psicosocial a la par del proceso de emprendimiento. En general se trata de mujeres de clase media y baja.

Según Fernanda, funcionaria de la Corporación Yunus que lideró la implementación de las rutas y perfiles, las mismas responden a las características propias del territorio comunal, donde la diversidad socioeconómica de los asistentes se hizo patente desde un comienzo:

Nosotros partimos de la base de que el público que iba a venir era muy diverso, por eso nos fuimos dando cuenta, en un proceso de aprendizaje constante, que necesitábamos lógicas distintas para trabajar con los distintos emprendedores. No podemos trabajar con un emprendedor de subsistencia bajo la misma lógica de un emprendedor profesional. Para trabajar con los emprendedores de subsistencia tenemos que considerar otros aspectos sociales y apoyarnos en otras unidades del municipio, no sólo desde lo económico.

Los objetivos de una persona que busca emprender son múltiples y no siempre responden a una idea unívoca de bienestar y desarrollo. La heterogeneidad del proceso de devenir emprendedor moldea, entonces, la manera en que desde La Escuela se entiende el éxito de un emprendimiento. Ello no refiere únicamente a los beneficios económicos que cada negocio puede generar en un futuro o a su sostenibilidad en el tiempo, sino a los beneficios generales en la vida particular de cada emprendedor. Luego, el proceso formativo empujado por la Escuela busca potenciar el emprendimiento no sólo como actividad económica, sino como un elemento a través del cual las personas pueden generar cambios a nivel personal. Esto se consigue gracias al desarrollo de nuevas habilidades, la adquisición de nuevos conocimientos y a través de un proceso de autoconocimiento para dar cuenta de las posibilidades y limitaciones de cada sujeto como potencial emprendedor. Con esta comprensión del éxito emprendedor, el equipo de La Escuela enfatiza además la importancia del aprendizaje mutuo entre emprendedores, a través del intercambio de experiencias, la instalación de los emprendedores en estaciones de trabajo colectivo (cowork) y la retroalimentación con los asesores de la escuela.

Los ideales de autoconocimiento y empoderamiento orientan muchas de las actividades educativas de La Escuela. Los cursos ofrecidos abarcan una amplia gama de temas, desde los aspectos más técnicos del proceso de emprender –contabilidad, modelo de negocios o la formalización de negocios— hasta talleres de capacitación en actividades específicas –como gastronomía o confección textil. No obstante, sobresalen también los cursos enfocados en el desarrollo de las habilidades personales, en particular aquellas vinculadas a la adaptación y flexibilidad. Ello tiene lugar principalmente en cursos de coaching ontológico, un término que en Chile se refiere a un entrenamiento psicológico centrado en autoconocimiento y logro de objetivos personales; en cursos de teatro, para desarrollar habilidades de vinculación interpersonal; y cursos de mindfulness, para lidiar con la carga emocional que muchos enfrentan. En una entrevista, Carla, experta en coaching y profesora de Yunus, enfatizaba la importancia del autoconocimiento con las siguientes palabras:

Los emprendedores constantemente se enfrentan a situaciones de incertidumbre, y la mayoría de ellos lo hace desde el miedo. Por eso, yo lo trabajo desde el autoconocimiento, que tiene que ver con lo que yo soy capaz de hacer y cómo puedo validarme y ser consciente de mí mismo. Por esto, con estos cursos, yo busco que la gente despierte.

El énfasis en el autoconocimiento y la adopción de los valores de adaptación y flexibilidad para enfrentar la incertidumbre del microemprendimiento tomó aún más relevancia en el contexto del Covid-19. El adverso escenario se ha materializado en una grave crisis económica, que sigue impactando en los sectores más vulnerables de la sociedad y en particular el autoempleo y emprendimiento informal. Debido a la emergencia sanitaria, La Escuela ha tenido que reinventarse en la entrega de sus servicios y apoyo a sus usuarios. Las nuevas capacitaciones online se han enfocado en la inserción de los emprendedores en el mundo digital y la crisis económica ha sido abordada por varios profesores en conversaciones centradas en las dificultades prácticas de distintos negocios. Durante un taller sobre marketing digital, Pía, una emprendedora del rubro gastronómico compartió su experiencia de la catástrofe, que se sumaba al incendio de su local:

Estoy como bien liquidada, no me cayó ninguna ayuda del gobierno, ando buscando que alguien me haga la quiebra de mi local. Me inscribí, tengo que tener un montón de plata para hacer la quiebra. Perdí todo en el incendio y me siguen cobrando el arriendo del local. Tenía de todo, porque tenía dos locales, mercadería, y lo perdí todo […] Se quemó a puertas cerradas y nadie responde.

Las experiencias de profesores e incipientes emprendedores que participan en las actividades de La Escuela nos muestran un ejemplo de políticas multidimensionales de emprendimiento que complementan habilidades técnicas y comerciales, con atención a los aspectos individuales y sociales del emprendedor. Ésta es orientada por una categorización de las potencialidades del emprendedor que reconoce profundas desigualdades en términos de educación y recursos económicos, características de una ciudad con alta segregación urbana como Santiago (Sabatini 2000). Finalmente, los funcionarios públicos se enfrentan a una inevitable paradoja de tener que relevar los obstáculos sociales iniciales al emprendimiento, para posteriormente, en el proceso de formación de emprendedores, subvertirlas en favor de valores de flexibilidad y adaptación a la adversidad. Conscientes que el crecimiento económico no es necesariamente un horizonte realizable para todos los participantes de La Escuela, los funcionarios de este programa reconocen la realización de microemprendedores más allá de indicadores materiales. Dicha realización estaría centrada en una transformación subjetiva a través del emprendimiento, y que éste se vuelva en una nueva forma de vida caracterizada por la flexibilidad, así como también por un mayor relacionamiento que se vuelve necesario para crear redes comerciales con clientes y con funcionarios públicos capaces de direccionar a los microemprendedores a programas de financiamiento. El mayor relacionamiento que acompaña el proceso de devenir emprendedor es particularmente relevante para las mujeres que se vinculan a La Escuela, dado que son una clara mayoría frente a los hombres microemprendedores. Con anterioridad a sus proyectos de microemprendimiento, la vida de muchas mujeres de Peñalolén se encontraba reducida al núcleo doméstico. Para estas microemprendedoras equilibrar carga laboral doméstica y emocional no remuneradas con sus nuevos proyectos requiere de negociaciones familiares y personales permanentes (ver Huang 2020; Schuster 2015).

El caso del microemprendimiento en Peñalolén demuestra la importancia del valor de la flexibilidad en el proceso de transformación subjetiva puesto en marcha por los programas de fomento al microemprendimiento. El fomento al microemprendimiento se funda en los principios de la autoayuda financiera, cuyo resultado principal es la renovación de un ideal de sujeto económicamente independiente (Fridman 2017). Respecto al caso de las micro emprendedoras de Barbados, Freeman (2014) argumenta que los nuevos valores del emprendimiento crean una flexibilidad reputacional, es decir un reconocimiento social de la capacidad de enfrentar crisis e incertidumbre económica. La “propensión reputacional hacia la flexibilidad, innovación y auto-invención” (ibid: 24) es tanto un estilo de vida impuesto que los individuos adaptan de manera acrítica, como una forma de resistencia a las lógicas capitalistas que han marginalizado a las mujeres, sobre todo en sectores populares. En el caso de Peñalolén, la confianza en la flexibilización como estrategia de superación social se caracteriza por un sentido realista y pragmático, tanto para funcionarios como para emprendedoras incipientes, que adoptan ese valor como parte de procesos personales de autoconocimiento. La Escuela de Peñalolén demuestra como el microemprendimiento es pensado no necesariamente como una estrategia de eliminación de la precariedad; sino más bien como un proceso transformativo en el cual los microemprendedores aprenden a lidiar con la precariedad como un elemento constitutivo de la vida, para así cultivar una preparación frente a posibles fracasos. Este efecto fundamental del proceso transformativo del microemprendimiento explica por qué los principios educativos de su fomento pueden ser aplicados a contextos socioeconómicos desiguales como el descrito, donde incipientes emprendedores de distintas trayectorias pueden participar en procesos educativos adaptados a sus perfiles.

Emprendimiento Indígena: El Centro de Negocios Mapuche Inakeyu

El año 2019 nace el Centro de Negocios Inakeyu, cuyo objetivo central es contribuir al desarrollo de una economía sustentada en valores propios al pueblo-nación Mapuche. El centro se ubica en Nueva Imperial, una comuna de aproximadamente 30.000 habitantes, con una gran proporción de población rural y mapuche.4 La comuna de Nueva Imperial se encuentra en el territorio tradicional del pueblo Mapuche, Wallmapu, caracterizado por una historia de despojo colonial y marginalidad, cuyos efectos persisten hasta el día de hoy. Aunque la mayoría de la población mapuche contemporánea se concentra en contextos urbanos debido a la expropiación histórica de la tierra y la falta de oportunidades laborales, una proporción sustantiva reside aún en sectores rurales, principalmente en Comunidades Indígenas, pequeñas unidades territoriales provenientes en gran parte de las reducciones, fundadas con la entrega de títulos colectivos (Títulos de merced) por parte del Estado a fines del siglo XIX y comienzos del XX (ver Pairicán 2020; Richards 2013; Bengoa 2000). Los miembros de una Comunidad Indígena son por lo general dueños de pequeñas parcelas de tierra y se dedican principalmente a la agricultura familiar complementada con empleos temporales en empresas cercanas (ver González Gálvez 2016; Course 2011).

El apoyo estatal al desarrollo del emprendimien-to en la población mapuche nace a partir de varios diagnósticos institucionales que destacan una clara brecha en vulnerabilidad multidimensional entre la población indígena y no indígena en Chile, respectivamente 14,5 % y 8 %.5 Dicha brecha es aún más evidente en la población indígena rural si se considera la diferencia entre zonas urbanas y rurales, donde se han observados mayores niveles de desempleo, así como una patente falta de acceso a servicios básicos, junto a condiciones de vivienda precarias (Briceño, Tereucán y Hauri 2017: Celis, Modrego y Berdegué 2008). Frente a este diagnóstico, Sercotec (Servicio de Cooperación Técnica), un organismo gubernamental encargado de promover la calificación laboral, entre otras organizaciones, ha desempeñado un papel clave en la promoción del emprendimiento como un modo para subvertir las problemáticas asociadas a la vulnerabilidad social y la pobreza multidimensional (Soto, González Gálvez y Di Giminiani 2022: Daher, Jaramillo y Rosati 2020; Di Giminiani 2018).

El Centro Inakeyu6 es un proyecto emblemático de Sercotec y del emprendimiento indígena en Chile. Según señala su director, Andrés Huequelef, la instalación de Inakeyu fue inspirada por la posibilidad de desarrollar emprendimientos que reflejen valores y conceptos Mapuche y no simplemente que fomenten la comercialización de productos percibidos como típicos de este pueblo:

los negocios con pertinencia son distintos, o sea, hay un modelo diferente de entender el proceso económico y cómo se desarrolla. Los tiempos son diferentes. Entonces muchas de esas cosas no encajaban dentro de un modelo tradicional.

La pertinencia cultural es un concepto de uso común en el campo del emprendimiento indígena que refiere a la adecuación de proyectos económicos a principios culturales y étnicos indígenas. En las intenciones de muchos emprendedores mapuche, la filosofía y conocimiento de su pueblo puede ser inspiradora en el desarrollo de un emprendimiento que pretenda generar relaciones simétricas con su entorno, tanto social como ecológico (ver Lefiman 2020). La definición y clasificación de una actividad comercial como emprendimiento con pertinencia es una preocupación fundamental para la mayoría de los emprendedores, sobre todo con respecto a los debates asociados a los límites éticos relativos a definir qué elementos de la cultura mapuche se pueden comercializar. En palabras de Elizabeth Painemal, platera mapuche que hoy es parte del Directorio de Inakeyu, “el emprendimiento mapuche es distinto”, porque cada pieza artesanal contiene en sí misma una historia y, precisamente por ello, a fin de respetar esa historia, los diseños deben considerar ciertos resguardos, en particular respecto a los límites de la comercialización de elementos e iconografías religiosas:

[Hay] un límite de lo que podemos usar en cuanto a iconografía. Por ejemplo, el lukutuwe.7 El lukutuwe es un símbolo súper espiritual, por tanto no puede estar en una alfombra que tú la vas a poner en el suelo y la vas a pisar. El lukutuwe solo podría estar en un mural, o en un sendero de mesa, pero no una piecera, por ejemplo. Entonces, estos son los límites que nosotras colocamos, y en el ámbito de la platería mapuche, es lo mismo.

Los funcionarios de Inakeyu valoran profundamente que esta organización sea compuesta únicamente por profesionales mapuche, con una clara sensibilidad respecto al rol imprescindible de la pertinencia cultural. Este concepto es también esencial en el diseño del centro. En el proyecto de sus fundadores, el centro se estructura por un marco valórico compuesto por seis directrices: (1) Yamuwün, el respeto hacia todas la vida existente; (2) Itxofill mogen, atender a toda la vida existente (material e inmaterial); (3) Kelluwün, colaboración y apoyo mutuo entre los seres vivos; (4) Mapuzungun, el rescate del idioma que contiene el conocimiento y el saber de la mapu (tierra); (5) Küme felen, estar bien y en equilibrio con todo lo vivo; y finalmente (6) Inarrumen, observar con atención y aprender observando.8, 9

A pesar del rol clave de conceptos éticos fundantes en el establecimiento tanto de Inakeyu como de los emprendimientos que asesoran, la pertinencia cultural nunca es dada, sino tiene que ser articulada de forma creativa por los microemprendedores. El rol del centro no es inculcar valores específicos culturales pertenecientes tanto a la sociedad mapuche como al discurso global del microemprendimiento, sino crear un espacio mutuo de reflexión. Este objetivo es definido por los funcionarios del centro como “acompañamiento”, un término presente en el mismo nombre del centro Inakeyu, que surge a partir de dos palabras en mapuzungun: ina, que refiere a una persona que va adelante o atrás, y keyu, que denomina a la persona que ayuda o acompaña. El proceso para formalizar un vínculo con este centro comienza con lo que los funcionarios del centro denominan contacto. Cuando se acerca una persona interesada en conocer el centro y sus actividades, puede después ser partícipe de capacitaciones, charlas y asesorías más individualizadas. Si la relación avanza, el emprendedor se convierte en un cliente, término usado por algunos funcionarios para identificar a los emprendedores que pasarán por tres etapas: un diagnóstico de su emprendimiento; la preparación de un plan de trabajo y la adjudicación de un asesor con quien firman una carta de compromiso. La atención funciona en tanto el asesor y el cliente definen metas en conjunto y trabajan en torno a ellas, hasta el punto en que el emprendedor decide que ya no necesita la asesoría.

Un aspecto fundamental del acompañamiento es la transformación de los emprendedores en base a la regeneración de su autoestima en tanto mapuche. Varios de los cursos están diseñados como instancias de revitalización cultural, que contemplan la socialización de conceptos y valores mapuche históricamente afectados por la falta de transmisión intergeneracional, generada por una larga historia de discriminación. La búsqueda de una inserción valórica indígena en el diseño del negocio puede ser un incentivo en el proceso más amplio de revitalización cultural. Para lograr esta transformación subjetiva, además de ofrecer talleres sobre conocimiento técnico comercial, el centro ofrece cursos centrados en aspectos culturales mapuches y sus posibles adaptaciones en el emprendimiento.

Los efectos del acompañamiento se materializan en un proceso de autoconocimiento donde los emprendedores aprenden a lidiar con fracasos y frustraciones también gracias a su renovado interés en la cultura mapuche, que anima un proceso interno de transformación más allá de resultados económicos. Ejemplo de esto es la historia de Margoth, emprendedora turística de la cercana comuna de Cholchol y una de las primeras clientas del centro. Margoth tenía como objetivo la instalación de cabañas en su terreno, lo que se concretó a finales del año 2019. Sin embargo, debido a las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19, su emprendimiento se vio gravemente afectado y debió reestructurar su idea para comenzar con algo completamente distinto. Así dio vida a un negocio centrado en el reparto de verduras cultivadas en su huerto. Inakeyu fue fundamental el establecimiento de su emprendimiento gracias un trabajo de asesoría necesario para la canalización de las distintas ideas y proyectos elaborados por Margoth:

Para mí ha sido una gran ayuda porque me han ayudado a enfocarme a lo que quiero realizar, lo que quiero hacer. Inakeyu es algo como familiar, yo lo sentí así […] Yo le digo familia a Inakeyu, porque me sentí muy acogida y muy apoyada. He tomado todos los talleres y capacitaciones, porque es algo que yo necesito saber, para canalizar mi negocio y orientarme a lo que yo quiero hacer del futuro.

Desde la experiencia de Margoth se evidencia cómo las relaciones generadas por los programas de microemprendimiento constituyen el factor más relevante en el proceso de transformación subjetiva que contempla un autoconocimiento fundado en la reivindicación cultural y la flexibilidad como sus ejes principales.

El caso de Inakeyu demuestra la posibilidad de reinterpretar el microemprendimiento como una actividad asociada a la reactivación de prácticas sociales y valores éticos culturales de los pueblos indígenas, lo que se encuentra respaldado por una vasta literatura (ver Lewis 2019; Cahn 2008; Dana y Anderson 2007; Peredo y Anderson 2006; Curry 2005;). Este proceso de resignificación, sin embargo, no está exento de incertidumbres y conflictos, sobre todo debido a los efectos del microemprendimiento en las relaciones interpersonales. Como sostiene De Hart (2010), el dilema que enfrentan los etno-emprendedores no tiene relación con participar o no del mercado, sino con cómo compatibilizar su participación en él con otras dimensiones de sus vidas e identidades. La adopción de prácticas y valores relacionados con el emprendimiento no sólo lleva a la población mapuche a redefinir su posición en el mercado, sino también los insta a ajustar sus nuevas trayectorias vitales a sus relaciones sociales pre-existentes. La transformación subjetiva de los microemprendedores se centra en un proceso de autoconocimiento donde la flexibilidad figura como un valor para lidiar con contextos de gran precariedad e incertidumbre. Es para lidiar con este tipo de contextos que se requiere de la regeneración constante de deseos y aspiraciones, las que se estructuran mediante los proyectos de negocio. Estos sentimientos se fundan en una visión del futuro donde el microemprendedor se reconoce como mapuche y moldea sus aspiraciones en valores éticos y conocimientos propios de su pueblo.

Emprendimiento, Turismo y Transformación Agraria: El Caso de Canela

La comuna de Canela cuenta con una población de 9.093 habitantes (INE 2017) y se encuentra en un sector árido en el centro norte de Chile, caracterizado por prácticas agrícolas pastoriles de pequeña escala, en particular, la producción de queso de cabra y la organización colectiva de la propiedad de tierra mediante la figura legal de la Comunidad Agrícola, un tipo de organización de tenencia de tierra que enfatiza la deliberación colectiva para la propiedad y uso de terrenos (ver Alexander 2008; Gallardo 2002).10 La pequeña agricultura en esta comuna se caracteriza por una histórica precariedad, asociada a sequías recurrentes que han empeorado en las últimas dos décadas, una gran dispersión y aislamiento de sus asentamientos poblacionales producto de una escasa conectividad; y un alto nivel de suelos erosionados que es resultado del sobrepastoreo y de sus prácticas silvoagropecuarias. Esto se traduce en un 43 % de la población local en situación de vulnerabilidad social.11 Históricamente, la principal estrategia de mitigación de las dificultades de la pequeña agricultura ha sido la formación de asociaciones y cooperativas inspirada al modelo de la Comunidad Agrícola, que las nuevas políticas de fomento al microemprendimiento pretenden reactivar.

Frente a indicadores históricos de marginalidad socio-económica, el Gobierno Regional de la región de Coquimbo ha incorporado a Canela al Programa de Gestión Territorial de Zonas Rezagadas, una iniciativa gubernamental destinada a comunas rurales con un alto nivel de pobreza multidimensional.12 El plan de desarrollo de zona rezagada en el cual se inserta Canela incorpora diversas intervenciones que van desde el mejoramiento de caminos y sistemas de agua potable, hasta la promoción de nuevos emprendimientos. Un ejemplo de esta intervención es el Programa de Fortalecimiento de Destino Turístico de Zonas Rezagadas (de ahora en adelante PFDT), ejecutado desde el año 2019 y coordinado por el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), con apoyo del personal de las municipalidades beneficiarias y ejecutado por una empresa consultora especializada en el fomento al emprendimiento y al turismo sustentable.13 La implementación del programa consideró la coordinación de una variada oferta de talleres dirigida a emprendedores del sector turístico, centrados en temáticas tan distintas como marketing digital y potenciación turística del patrimonio local. En palabras de Florencia, una de las funcionarias de la Municipalidad de Canela que participó en su implementación, nos encontramos frente a un:

programa netamente de capacitaciones, no venía con recursos asignados para la incorporación de nada. O sea, no venía ninguna cosa que fuera compra de algo, no, no tenía inversión asociada, sino más bien capacitaciones.

Más que un financiamiento concreto de actividades comerciales, la lógica de este programa conlleva visibilizar prácticas y actitudes típicas del emprendimiento para los incipientes emprendedores de la comuna.

Para los profesionales involucrados en la implementación de capacitaciones para el microemprendimiento, una condición necesaria no es solamente su formalización en el marco legal de la Pequeña y mediana empresa (Pyme), sino también a la creación de una imagen de esta comuna centrada en la particularidad de sus productos. Para esto se articuló una amplia red de colaboración entre emprendedores especializados en la comercialización de productos artesanales y agrícolas identificados como representativos del sector y en el rubro turístico, siendo frecuente que el mismo emprendedor se dedique a más de una de estas tres actividades. Una de las principales consecuencias de esta asociatividad es el surgimiento de varias agrupaciones de microemprendedores desde el año 2000, entre las cuales se encuentra la Asociación de Artesanos de Mincha. Según Cristina, secretaria de esta organización, antes del establecimiento de esta red la actividad emprendedora correspondía únicamente a la venta informal y consumo doméstico de productos caseros.

La gente vendía, no sé po, hacía sus pañitos a crochet y los vende entre las vecinas sin tener un lugar […] Cuando yo llegué [a Mincha, estaba] el tema de las mermeladas caseras. El tema de los licores caseros. Eso sí se da, pero también en las casas no más; no una comercialización, así como en local o más masiva.

Posteriormente, con la fundación de la agrupación de artesanos, se ha generado una modalidad de trabajo colaborativo centrada esencialmente en dos acciones: la postulación y gestión de fondos colectivos diseñados para financiar actividades e insumos relativos a producción de artículos gastronómicos y artesanales; y la administración de una sede y sala de venta donde todos los productos son comercializados y las ganancias redistribuidas a los emprendedores en base a la venta de sus productos.

El trabajo cooperativo es un aspecto histórico central en Canela, debido a la alta concentración de Comunidades Agrícolas con gestión colectiva de la propiedad de la tierra. Sin embargo, este factor que, en teoría, podría facilitar nuevas formas de asociatividad emprendedora, contrasta con la situación socioeconómica actual de la comuna, caracterizada principalmente por un proceso gradual de migración hacia centros urbanos y sitios de actividad minera en la región, abandono del trabajo agrícola y envejecimiento de la población. Debido a la falta de conectividad entre sectores rurales y urbanos del territorio de Canela, muchos residentes rurales, en particular los de avanzada edad, mantienen pocos contactos sociales activos, una situación lamentada por los funcionarios públicos de la localidad. El fomento del emprendimiento, por ende, es conceptualizado por parte de funcionarios y microemprendedores como un proceso potencialmente capaz de sustentar nuevas prácticas comerciales colaborativas y revertir procesos de aislamiento social. Para David, dirigente de una Comunidad Agrícola local y participante de varios cursos de fomento al microemprendimiento, la capacitación tiene un impacto positivo justamente por su capacidad relacional:

esto de los cursos, eso me sirve porque voy creando una red también de apoyo […] O podemos conectarnos también, que ellos sepan que yo puedo entregar y yo también puedo recomendar a lo que otros pueden entregar al turista […] [En los talleres] Hemos ido aprendiendo algo, un buen poco, harto. Sobre todo, con las conexiones y los testimonios de los participantes.

La posibilidad de reactivar relaciones sociales mediante el microemprendimiento es aún más evidente en el caso de proyectos destinados al fortalecimiento del sector turístico. Estos proyectos enfatizan la valoración de sitios históricos y ecológicos y su conexión a través de rutas de interés. Aunque el turismo ha sido tradicionalmente una actividad secundaria en Canela, su ubicación entre la capital Santiago y el reconocido destino balneario de La Serena, representa un potencial para un posible desarrollo futuro de este rubro. En sectores donde el emprendimiento turístico es incipiente, el fortalecimiento de este sector se funda en la proyección de una imagen de la localidad que sea atractiva para potenciales visitantes. El relato, como suele ser descrito por algunos facilitadores de talleres y capacitación en el microemprendimiento, es una estrategia fundamental para cualquier proyecto de este tipo

El proyecto de fomento turístico más importante en Canela en la última década ha sido la valoración del Humedal Las Salinas de Huentelauquén. Este humedal, que ya contaba con la designación de Sitio Ramsar, una categoría ecológica usada internacionalmente para proteger la biodiversidad de los humedales (Ramsar 2016), se destaca por la presencia de al menos 148 especies de aves, de las cuales 18 se encuentran con peligros de conservación (Zuleta y Piñones 2014). Debido a su doble naturaleza como sitio protegido y de potencial sitio turístico, algunos dirigentes y participantes de distintas organizaciones de vecinos se organizaron para conformar una red de negocios que pueda contribuir a la valoración de este sitio. David, uno de los principales protagonistas de esta iniciativa, describe la transformación futura de este sitio enfatizando nuevas posibilidades infraestructurales y sociales de conectividad:

va a haber un trayecto hacia el humedal, donde se va a llegar a un sector en que se termine ese camino. Ahí usted ya puede hacer un negocio para los comuneros. Artesanía, provisiones de alimentación, alojamiento, caballos para cabalgatas para ingresar al humedal

Las expectativas de David sobre el potencial transformador del turismo ejemplifican un efecto fundamental de las políticas de microemprendimiento, es decir, la capacidad de fortalecer la asociatividad local más allá de resultados económicos tangibles. La reactivación de relaciones sociales y comerciales entre miembros de localidades aisladas o rezagadas, en términos gubernamentales, se inspiran en ideales y representaciones ligadas a la vida rural tradicional, pero son frecuentemente resultado de procesos discursivos con los cuales se representan estas localidades como tradicionales.

El caso del Programa de Gestión Territorial de Zonas Rezagadas en Canela nos muestra cómo el proceso de autoformación de emprendedores en zonas rurales depende de una reflexión constante sobre experiencias históricas tanto de marginalidad como de tradición por parte de funcionarios, asesores e incipientes emprendedores. Como se ha observado en otros contextos, los programas de emprendimiento frecuentemente imponen una visión del productor caracterizada por una doble adopción de formas de trabajo, como agricultor y emprendedor capacitado en marketing, que no reflejan condiciones y potencialidades comerciales estructurales (McKee 2018). Sin embargo, estos programas también tienen la capacidad de estimular la vida pública gracias a la articulación y debates sobre distintas preocupaciones de la sociedad civil (Pfeilstetter 2013). Bajo estas premisas, los procesos formativos del fomento al microemprendimiento siempre son reflexivos. En el caso de Canela, el emprendimiento se vincula estrictamente a preocupaciones de funcionarios públicos e incipientes emprendedores sobre el aislamiento y la despoblación rural. Estas preocupaciones se manifiestan también en aspiraciones compartidas sobre la futura visibilidad de esta localidad como sitio turístico conocido a nivel nacional.

En contextos de creciente abandono rural el turismo es una fuerza de mercado capaz de rearticular las relaciones de trabajo de forma inesperada. Sin embargo, como argumenta Tucker (2010), el proceso a través del cual los campesinos se convierten en emprendedores involucra tanto continuidad como cambio y emerge como procesos híbridos simultáneos de descampesinización y recampesinización. El turismo entonces no constituiría sólo un proceso de abandono de prácticas campesinas, sino también de resignificación. La conversión de productos y experiencias rurales en mercancías disponibles para el consumidor urbano pueden generar falsas expectativas sobre la posibilidad de continuidad para la vida rural de estas localidades más aisladas. A la vez, pueden revertir imaginarios de aislamiento y marginalidad para habitantes de sectores rurales, activando finalmente nuevas formas de relacionamiento sociales, mercantiles y con instituciones del Estado. Como en los casos anteriores de emprendimiento en Santiago y en contextos indígenas Mapuche, el caso de Canela nos indica que el sujeto emprendedor no es simplemente impuesto por expertos, sino que es resignificado mediante procesos reflexivos que permiten lidiar con ansiedades sobre formas específicas de precariedad, hasta cuando éstas no son estructuralmente posibles de superar.

Neoliberalismo y Sujeto Emprendedor en las Políticas de Microemprendimiento

Los tres casos presentados en este artículo manifiestan cómo la flexibilidad no es solo un aspecto clave al emprendimiento, sino un principio de gobernabilidad aplicado de forma experimental por funcionarios públicos y asesores involucrados en programas educativos de fomento al emprendimiento. Su carácter experimental es dado por la aplicación de procesos educativos al emprendimiento en contextos distintos, en los cuales los mismos principios educativos son transformados. El proceso de adaptación territorial de la política emprendedora a contextos urbanos, indígenas y rurales no es el resultado de una planificación estatal, sino de las mismas actividades reflexivas de formación centradas en la articulación de un sujeto emprendedor caracterizado principalmente por una capacidad de flexibilidad frente a obstáculos sociales preexistentes. Esta flexibilidad no es adquirida mediante una desvinculación de redes de parentesco y sociales, sino a través de un mayor involucramiento en y con ellas. Procesos formativos que celebran el surgimiento individualizado del emprendedor-innovador, como nos recuerda Huang (2020):

no consideran los efectos perniciosos de separar a la gente de sus redes de dependencia sin proveer estructuras alternativas e inclusivas de apoyo sobre las cuales la gente pueda descansar (Huang 2020: 5).

Contra imaginarios tradicionales del emprendedor como un sujeto capaz de introducir cambios personales según el modelo de innovación disruptiva (Christensen 2006), los procesos educativos del microemprendimiento en Chile revelan una atención constante, tanto por parte de funcionarios como emprendedores, sobre la posible tensión entre desvinculación y vinculación social.

Los casos presentados en este artículo demuestran que el éxito del microemprendimiento puede ser imaginado no únicamente en tanto crecimiento económico, sino en procesos transformativos. Más que contribuir a la desvinculación social del emprendedor, estos procesos refuerzan idealmente redes sociales y comerciales, haciendo que sean imposibles de diferenciar en la práctica. Este argumento es particularmente relevante respecto a la situación de las mujeres, que en gran mayoría protagonizan estos programas educativos y que frecuentemente se encuentran en posiciones ambivalentes respecto a expectativas de cargas laborales y emotivas en contextos domésticos. Como se muestra en este artículo, la formación del sujeto emprendedor responde sólo parcialmente a una imagen unidireccional de este proceso enmarcada por valores neoliberales. El sujeto ideal del neoliberalismo es el trabajador transformado en emprendedor de sí mismo. La enseñanza del microemprendimiento representa el caso más directo de formación del sujeto emprendedor neoliberal. Nuestra tesis plantea que las políticas de microemprendimiento contribuyen a la articulación de un sujeto neoliberal cuya aceptación por parte de funcionarios y emprendedores es acompañada por un escepticismo crítico que se traduce en la incorporación, y no la sustitución, de prácticas y valores emprendedores al interior de actividades productivas preexistentes. La efectividad de la enseñanza del emprendimiento se manifiesta no en la imposición y adopción acrítica de un sujeto emprendedor, sino en la diversificación de estrategias pragmáticas para lidiar con flexibilidad e incertidumbre, sin la necesidad de una desvinculación interpersonal.

La noción de responsabilidad individual es clave en los programas de promoción del microemprendimiento en Chile, que entre sus objetivos contemplan la promulgación de valores y conocimientos fundamentales del modelo económico entre la población general (Martínez, Puentes y Ruiz-Tagle 2013). A pesar de que estos principios se establecen como valores universales, distintos investigadores han demostrado que en la práctica emergen distintas versiones de emprendedores moldeadas por trayectorias de vida, diferencias de clase y adscripciones étnicas preexistentes (e.g. Irani 2019; Bilhaut y Macedo 2017; Honeyman 2016; Knight 2015; Freeman 2014; Hodgson 2011; De Hart 2010 ). La relación entre flexibilidad y vinculación social en las políticas del microemprendimiento descrita en este artículo nos invita a cuestionar la formación del sujeto emprendedor como un proceso homogéneo que responde a la implementación discursiva de políticas y discursos globales capaces de erradicar conductas económicas preexistentes. También nos invita a tomar con cautela la aplicación heurística de la formación del sujeto, en este caso emprendedor, como una trayectoria irreversible de transformación. La formación del sujeto es inevitablemente un proceso no lineal caracterizado por adaptaciones y usos estratégicos de recursos políticos y económicos, como es el caso entre incipientes microemprendedores en Chile. Según Foucault (1982), el sujeto es una función del discurso y puede así ser aprehendido a través de un análisis genealógico de las condiciones epistémicas que lo legitiman durante un período histórico determinado. A la vez, este proceso es siempre acompañado por antagonismos y estrategias políticas que se manifiestan en relaciones de poder más allá del simple control y disciplinamiento (Ibid). El caso de las políticas de microemprendimiento en Chile nos indica que el sujeto emprendedor es un ideal que orienta prácticas de flexibilidad, más que la concretización del homo economicus, es decir el sujeto de la teoría económica liberal que actúa con racionalidad y libertad económica.

Las razones para la incompletitud del proceso de formación de sujeto emprendedor y a la vez de su adaptación social dependen de las condiciones particulares de las políticas de fomento al microemprendimiento que se fundan en colaboraciones fluctuantes entre instituciones del Estado y actores de la sociedad civil, sobre todo ONG. Sin embargo, en nuestra opinión, hay también una explicación conceptual más genérica, que apunta a la implicancia de un aspecto económico y social clave en las experiencias tanto de coordinadores como de participantes de los programas analizados en este artículo. La aplicación de políticas de formación del microemprendimiento en Chile por parte de funcionarios públicos se funda en un reconocimiento de que el microemprendimiento puede adoptar prácticas de la modernidad capitalista, pero no responde a contextos sociales de acumulación lineal de capital. Este principio general se debe a la relación estrecha entre vínculos de parentesco y producción de capital en distintos modos de emprendimiento (ver Yaganisako 2003). Como propone Gago (2014), el microemprendimiento es una práctica económica situada entre la informalidad y la planificación neoliberal, siendo que ésta se caracteriza por un tipo de acumulación definida como fractal, es decir

un modo de acumulación que […] desplaza la acumulación de capital hacia otros núcleos asociativos (familiares, vecinales, amistosos) cuya cualidad distintiva es su carácter fuertemente vincular abandonando, en este sentido, la forma de crecimiento geométrica canónica (Ibid: 50).

En este artículo se sugiere que la no-linealidad de la acumulación y su redistribución en círculos de parentesco y familiares es reconocida como un elemento clave en los procesos educativos de fomento al microemprendimiento. Educadores, asesores e incipientes microemprendedores involucrados en estos programas no ven en estos vínculos sociales obstáculos, sino recursos para legitimar y motivar su trayectoria de emprendimiento como un proceso de transformación subjetiva moral, no económica. Finalmente, los tres casos presentados en este artículo demuestran que la combinación de capital económico y cultural es un principio central para la promoción de sujetos emprendedores, cuya realización es el proceso transformativo del cual tienen experiencia más que resultados concretos económicos que podrían no materializarse.

Conclusión

Después de más de tres décadas de desarrollo de políticas de fomento al microemprendimiento en sectores marginalizados de la población, los efectos de este esfuerzo gubernamental encuentran evaluaciones muy discordantes entre sí. Estos programas han permitido el establecimiento de nuevas microempresas a una velocidad previamente desconocida.14 Sin embargo, por razones económicas estructurales, como en el caso de acceso a financiamiento privado, que se escapan de las responsabilidades de los programas de microemprendimiento, el número de microempresas que cierran en todo el país anualmente sigue siendo elevado.15 Aproximaciones críticas a estas políticas han destacado también que discursos a favor del microemprendimiento funcionan retóricamente para desviar la atención pública desde la necesidad de intervenciones estructurales profundas con respecto al poder de adquisición y la precariedad laboral en contextos marginales, poniendo en cambio un mayor énfasis hacia la responsabilidad personal para alcanzar la realización económica.

Con este artículo no pretendemos emitir un juicio tajante respecto a los efectos materiales de las políticas de microemprendimiento. En los tres casos presentados, coexisten luces y sombras acerca de las experiencias de muchos microemprendedores, que en algunos casos han logrado una realización económica y personal, y en otros han tenido que abandonar sus proyectos de vida fundada en el trabajo independiente. Las implicancias de nuestra investigación en relación a los efectos de estas políticas públicas apuntan más bien a una reconsideración global del concepto mismo de éxito en el microemprendimiento. Como reconocen funcionarios, asesores y emprendedores involucrados en programas de capacitación, la transformación subjetiva es un aspecto generalmente valorado independientemente de indicadores económicos. El impacto principal en este caso no consistiría en la formación de un sujeto racional emprendedor, sino a una preparación y reflexión crítica respecto a una característica fundante de la contemporaneidad neoliberal, es decir, una condición latente de precariedad e incertidumbre. En última instancia, los hallazgos de nuestra investigación sugieren que las políticas de microemprendimiento más exitosas, más allá de indicadores productivos, son aquellas que buscan generar relaciones de intercambio y colaboración dentro y fuera del espacio doméstico.

Como cualquier relato sobre fenómenos tan complejos como el emprendimiento y la subjetividad neoliberal, nuestro análisis tiene inevitables limitaciones. En particular, nuestro enfoque hacia la adaptación e incorporación de afectos típicamente asociado con el neoliberalismo, como los conceptos de flexibilidad y responsabilidad individual, sitúa los efectos de esta ideología en la producción de subjetividades hibridas dejando en segundo plano los impactos materiales más disruptivos visibles, por ejemplo, en nuevas formas de precariedad y marginalización. En los tres contextos sociales descritos en este artículo, el neoliberalismo se materializa tanto en un neoliberalismo desde abajo, parafraseando a Gago (2014), es decir, mediante adopciones y resignificaciones críticas de sus principios, como en un proyecto político impuesto, que en la historia de América Latina se ha revelado en un conjunto de terapias de choque que han justificado la erradicación de programas sociales a favor de la liberalización de distintas esferas económicas y actos represivos contra la emergencia cíclica de descontento popular. Futuras trayectorias de investigación sobre el microemprendimiento deberían poder relevar el espacio intersticial entre los dos polos en que se materializa el neoliberalismo en la vida cotidiana de potenciales microemprendedores.

Material suplementario
Agradecimientos

Quisiéramos agradecer a nuestros colaboradores en Peñalolén, Nueva Imperial y Canela, por compartir sus experiencias con nuestro proyecto. También nos gustaría agradecer a Hugo Ikehara, quien preparó el mapa expuesto en la Figura 1. Este artículo fue realizado en el marco de los proyectos ANID FONDECYT 1191377 y ANID FONDECYT 11180179. Nuestra investigación también ha contado con el apoyo del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) ANID/FONDAP/15110006, el Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN) ANID/FONDAP/15110017, el Instituto milenio Viodemos (ANID–Millennium Science Initiative Program – ICS2019_025) y el proyecto Anillos ANID PIA SOC180033.

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Notas
Notas
1 Las entrevistas han sido realizadas mediante consentimientos informados revisados por el Comité Ético Científico en Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Los nombres que aparecen en este trabajo son a veces ficticios y otras veces reales, en base a la voluntad de nuestros interlocutores.
2 Según una proyección realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas, al año 2021, la comuna de Peñalolén habría contado con un total de 269.296 habitantes. Es una de las comunas socioeconómicas más diversas de Chile. Esta diversidad se traduce también una evidente brecha socioeconómica ya que se registra un índice de pobreza multidimensional superior al promedio nacional, es decir un 26,28% respecto a un 20,7% (Casen 2017).
3 Estos indicadores son definidos a través de un instrumento gubernamental denominado Registro Social de Hogares.
4 Como reporta el último Censo nacional del 2017, Nueva Imperial tiene una población de 32.510 habitantes, de los cuales un tercio vive en sectores rurales. Sus habitantes autodeclarados mapuche son el 57%, un número mayor en relación con el promedio de la región de Araucanía, que cuenta con un 34% de población mapuche. El número total de habitantes en Chile que se identifica como mapuche corresponde aproximadamente a un 13% de la población del país (INE 2017).
5 Esto, según Aninat y Hernando (2019), se encuentra en estrecha relación con un rezago importante del impacto del gasto social para los pueblos originarios.
6 Servicio de Cooperación Técnica. 2019. Centro de Negocios Sercotec Inakeyu. Sercotec. Disponible en: . Fecha de acceso:3 abril 2021.
7 El lukutuwe es un símbolo muy común en la iconografía Mapuche. Representa una persona de rodillas en gesto de respeto (Rodriguez y Quidel 2016: 138).
8 Estos conceptos son tratados profundamente en los trabajos de Catrileo (1998), Ñanculef (2013) y Quidel (2020).
9 Universidad Católica de Temuco. 2020. «Presentación Centro de negocios Inakeyu». Video de YouTube, 06:16, 9 de junio. Disponible en: <https://www.youtube.com/watch?v=YmKuh7kRBnQ&t=268s>. Fecha de acceso: 4 abril 2021.
10 Canela cuenta con 25 Comunidades Agrícolas, que ocupan un 10,6% del total de la superficie territorial de la comuna (Ministerio del Interior 2018).
11 Ministerio del Interior. 2018. Plan Limarí-Choapa 2019-2022 Etapa II. Iniciativas e Inversiones. Desarrollo Territorio Limarí-Choapa. Comunas de Canela, Combarbalá, Monte Patria y Punitaqui, Región de Coquimbo.
12 A raíz de la clasificación como zonas rezagadas, distintos organismos como la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo), el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis), la Corporación Nacional Forestal (Conaf), y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), actúan de forma coordinada en Canela y las comunas aledañas, siguiendo una planificación diseñada por el Gobierno Regional.
13 El PFDT apunta a “contribuir a fortalecer el desarrollo turístico de las zonas rezagadas de la Región de Coquimbo, de manera de posicionar al territorio como destino turístico, contribuyendo a desconcentrar la economía local y diversificar la oferta turística a nivel regional” (Gore de Coquimbo 2018: 3).
14 Según la última información publicada por la Unidad de Estudios del Ministerio de Economía en mayo del 2018, el año anterior se identificó la creación de 1.992.578 microempresas, lo cual se traduce en un aumento del 9,9 % en comparación con los dos años anteriores. Este ritmo sostenido de crecimiento se detalla también en una nota publicada por el periódico local La Tercera (2019), en la cual manifiesta que al día en Chile se crean en promedio 365 Pymes (pequeñas y medianas empresas).
* Quisiéramos agradecer a nuestros colaboradores en Peñalolén, Nueva Imperial y Canela, por compartir sus experiencias con nuestro proyecto. También nos gustaría agradecer a Hugo Ikehara, quien preparó el mapa expuesto en la Figura 1. Este artículo fue realizado en el marco de los proyectos ANID FONDECYT 1191377 y ANID FONDECYT 11180179. Nuestra investigación también ha contado con el apoyo del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) ANID/FONDAP/15110006, el Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN) ANID/FONDAP/15110017, el Instituto milenio Viodemos (ANID–Millennium Science Initiative Program – ICS2019_025) y el proyecto Anillos ANID PIA SOC180033.


Imagen 1.

Ubicación referencial de los tres lugares de estudio

Fuente: Hugo Ikehara.
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