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Industrialización, banderas rojas e ikurriñas: Orígenes del deporte obrero vasco (1931-1936)

Industrialization, red flags and ikurriñas: The origin of Basque workers´ sport (1931-1936)

Iker Ibarrondo-Merino
Ministerio de Universidades /Universidad Politécnica de Madrid, España

Industrialización, banderas rojas e ikurriñas: Orígenes del deporte obrero vasco (1931-1936)

Revista Austral de Ciencias Sociales, núm. 45, pp. 197-217, 2023

Universidad Austral de Chile

Recepción: 09 Septiembre 2022

Aprobación: 27 Febrero 2023

Financiamiento

Fuente: Proyecto I+D+I NECROPOL

Nº de contrato: PID2019-104418RB-I00

Resumen: Los new sports emergerían en el territorio vasco al son de la industrialización, convirtiéndose en un espectáculo de masas del que las tendencias políticas del momento no quisieron quedar al margen. El contexto democratizador (1931-1936, proclamación de la II república española), que permitió una mayor permeabilidad de las interpretaciones del deporte desde postulados socialistas y comunistas, posibilitó un contexto idóneo en el que el movimiento del deporte obrero vasco, que describiría una personalidad propia, germinaría. Nacido en 1935, con la creación de la Federación Cultural Deportiva Obrera de Euzkadi (FCDOE), uno de sus hitos fue la preparación de una selección vasca para las Olimpiadas Populares de Barcelona en 1936. Su estructuración ha podido ser puesta en valor gracias al trabajo en torno a diversas fuentes de archivo, fuentes orales y hemerográficas, las cuales se han visto limitadas por el contexto bélico acaecido en la etapa de estudio dada, donde la quema de documentación fue un hecho constatado.

Palabras clave: Deporte, deporte obrero, industrialización, Euzkadi, País Vasco.

Abstract: New sports emerged in the Basque country together with industrialization. They became a mass phenomenon from which the political tendencies didn’t want to remain apart. Working class sports movement in basque country has yet to be thoroughly studied. Between 1931 and 1936, in Basque country, reflections on sport phenomenon from socialist and communist prism gained importance due to the socio-political context of the moment. That movement started in 1935 with the creation of the Cultural and Sports Labour Federation (Federación Cultural Deportiva Obrera, FCDO), which had its peak with the team of athletes sent to the 1936 People’s Olympics to be held by July in Barcelona. This structuration has been studied thanks to documentary records, historical press and hemerographic files. These have been limited because of the war context, when diverse documentation was burned.

Keywords: Sport, workers´ sport, Industrialization, Basque country, Euzkadi.

1. Introducción

La historia del deporte ha sufrido la aparente desconsideración de la comunidad científica. Sin embargo, este hecho no es óbice para constatar la importancia social e histórica de este fenómeno, que ha sido una herramienta política estratégica y/o diplomática (Ditcher 2021; Dubinsky 2019). El deporte, por ende, ha de ser analizado desde una perspectiva multidisciplinar (Bourdieu 1988) e histórica (Vamplew 2012), que permite atestiguar la existencia de una diferenciación primaria entre las actividades físicas premodernas y el deporte moderno estructurado (Vamplew 2012), la cual fue escenificada por la historiografía del deporte alrededor del año 1965 (Dunning y Elias 1992). Sería el citado nuevo fenómeno físico, reglado y estructurado, el lugar donde se explicitarían las contradicciones sociales, políticas y económicas (Taylor 2015; Brohm 1982), que mostrarían el deporte como un fenómeno influenciador e influenciado por la realidad social del momento. Así, este nuevo modelo de actividad física estructurada, originado en Inglaterra a mediados del siglo XIX, fue reverberando en otros territorios de occidente vinculándose a la industrialización (Dunning y Elias 1992). Pese a esto, este proceso adquirió diversas peculiaridades y se tornó diferente en función del territorio, Latinoamérica y la difusión deportiva correlacionada con el imperialismo son un ejemplo de ello (Alabarces 2009).

Es en relación con el análisis de esta cuestión, el deporte vinculado a la industrialización con diferentes estructuraciones deportivas en función de la realidad social, política y económica de cada territorio, desde donde se articula el objetivo de estudio de esta investigación, el cual es conocer el origen y configuración del movimiento1 obrero vasco del deporte. El desarrollo del capitalismo industrial trajo aparejado un diferente orden de clases, cuyas relaciones se especificarían en función de la realidad social, política y económica de cada demarcación geográfica-cultural (Mármora 1983), así como de su sexo (Davis 1981). Aspectos, que serían reiterados en relación con el deporte, donde las distintas clases sociales (Otero 2003; Bordieu 1978) de cada comunidad territorial describirían una trabazón diferencial con los new sports (Ibarrondo-Merino 2021; Pujadas y Santacana 2000). De este modo, y partiendo de las citadas premisas, esta investigación enuncia la hipótesis, que ha podido ser constatada en este trabajo gracias el empleo de fuentes hemerográficas, archivísticas y orales, de que en el ámbito vasco peninsular se articularía un movimiento deportivo obrero específico resultante de la interacción con el contexto social, político y económico concreto de este marco geográfico.

1.1. Entre el rojo blanco y verde el deporte se extiende (1890-1936)

Pese a que el término vasco puede aludir a territorios del Estado francés (Lapurdi, Zuberoa y la Baja Navarra) o del español (Navarra y el País Vasco), como expone Rojo-Labaien (2018), este estudio se enmarcó dentro de los territorios de raigambre vasca bajo jurisdicción del Reino de España. En estas demarcaciones, los deportes de raíz inglesa llegaron a finales del siglo XIX y principios del XX (Molnar 2013) coincidiendo con el emerger del nacionalismo de índole vasca (Rojo-Labaien 2018; Walton 2011; Hobsbawm 1992), que surgiría en diversos puntos como Bilbao o Navarra (Arteta 1986), lugares donde generaría una implantación social, que determinaría también el deporte. El fenómeno de los new sports vería la luz en la ciudad de Bilbao (Rojo-Labaien 2018), población donde estos deportes de raíz anglosajona, debido a los nexos económicos establecidos en torno a la minería y a lo naval, principalmente, llegarían de forma primaria (Molnar 2013). Las provincias vascas vivieron un proceso de industrialización, que transformó su estructura social y económica (con migraciones del campo a la ciudad y también inmigración de otros territorios), que se enfatizó, especialmente, alrededor del río Nervión y, en menor medida, en los valles y costas guipuzcoanas, destacando Irún o San Sebastián, mientras que el resto del área geográfica del sur vasco mantuvo de forma predominante una actividad vinculada a la ganadería rural, a la agricultura y a la pesca, sectores que sufrirían también cambios (Walton 2011; Castel y Rivera 2001). El deporte anclaría en los territorios industrializados, principalmente en las ciudades, emergiendo, a veces, en torno a espacios de otros festejos, como muestra el partido de fútbol acontecido en la plaza de toros de Iruña-Pamplona (Walton 2011).

El desarrollo deportivo vasco se vio determinado por la existencia de tres modelos físicos (Walton 2011). Así, la escena deportiva de principios de siglo XX en estos territorios quedaba fragmentada en tres estructuras diferenciadas:

La primera de ellas sería la del modelo “deportivo” tradicional. Este se mantuvo al margen del incipiente mercantilismo y fiel a sus tradiciones de apuestas y retos, así como a su vínculo con las clases populares. Los deportes que se asocian a este tipo deportivo serían los levantamientos de piedras (Harrijosoltzaile), cortadores de troncos (Aizkolaris), corredores (Korrikalaris) u otras disciplinas simétricas2, así como expresiones lúdico-culturales vinculadas con diversos tipos de animales, las cuales habían sido transmitidas desde el siglo XIX tanto a través de los bertsolaris3 como de los bertso papera4 y que, antes de 1936, empezaron a mostrar alguna incipiente tendencia comercializadora (Walton 2011).

El segundo de los modelos imperantes sería el de los deportes tradicionales adaptados al mercantilismo como la pelota o el remo. Este último pasó de una composición popular (pescadores) a una profesionalizante (deportistas profesionales) fruto, en parte, del cambio acaecido en la pesca, donde los pequeños barcos artesanos fueron sustituidos por embarcaciones de vapor (Walton 2011).

Por último, la tercera estructuración, ligada al deporte en los territorios vascos en esta etapa, fue la de los deportes importados relacionados con el mercantilismo, a los que se dotó de un cariz propio (Ibarrondo-Merino 2018). Estos tuvieron su acogida en los sectores pudientes de la sociedad (Molnar 2013) del ámbito urbano (Walton 2011) y, más tarde, no sin reticencias, iniciarían el camino de la socialización (Pujadas 2011). Su mayor exponente sería el fútbol, pero sin desmerecer el destacado papel del boxeo, del ciclismo, del tenis sobre hierba (Club de Tenis Ondarreta) u otros deportes (Walton 2011).

Empero, como ya hemos citado, el fútbol fue el deporte que de forma más nítida evidenció los nuevos valores, que traían aparejados los new sports ingleses. Este describiría a la perfección el esquema seguido por los deportes “anglosajones” para su implantación y desarrollo. De esta manera, el balompié emergería en la villa bilbaína fruto del intercambio económico-sociocultural, que mostraba una vez más la relación descrita por Bahamonde (2002), a la que denominaría red triangular, compuesta por el extranjero, el viajero y el burgués local, que se plasmaría en la realización de algún partido en 1894 y en la fundación en 1898 de un club oriundo, el Athletic Club de Bilbao (Molnar 2013). Esta relación pronto saltaría de la villa bilbaína a otros territorios como Irún, lugar donde se fundaría el Irún Football Club, Getxo, en el que surgiría el Arenas de la citada localidad, San Sebastián-Donostia, donde en 1909 vería la luz la Sociedad de Foot-Ball, precursora de la Real Sociedad, y Navarra, donde emergería el Iruña, en torno a 1905 (Molnar 2013).

Este deporte sirvió como base para la llegada de otros como el boxeo, el atletismo5 y la natación. En esta labor también destacaron los deportes tradicionales no mercantilizados, que actuaron como plataforma de sustento para el asentamiento de los citados nuevos deportes. Este aspecto queda constatado en el estudio del CD Bilbao, el cual recurrió a deportistas “tradicionales” para sus equipos atléticos de martillo y disco, así como en la figura del mítico boxeador Uzcudun, que provenía de esos deportes tradicionales (Walton 2011). Sin embargo, este análisis quedaría incompleto sin mencionar otro elemento deportivo, que se situaría en medio de los modelos descritos, entre actividades no regladas y regladas, y que tuvo una destacada relevancia como fue el montañismo. Este deporte empezaría su andadura en el territorio vasco con las primeras asociaciones de montaña, creadas en torno a 1904 (Ruiz 2011), y, de forma decidida, alrededor de 1924, cuando se creó la Federación Vasco-Navarra de alpinismo (Walton 2011), que llegó a contar con 5.000 miembros (Landa 2002).

Pese a lo relatado anteriormente, la implantación de estos nuevos deportes no fue tarea sencilla, ya que estos tuvieron detractores en todos los Estados (Walton 2011) y también los iban a tener en el territorio vasco (Molnar 2013). La llegada del deporte a esta demarcación geográfica testimonió la lucha entre lo nacional e internacional y lo protonacional, que se expresaba en lo provincial y en lo local. Aspectos a las que eran transversales cuestiones como el mercantilismo, la clase o la cultura (Walton 2011). Los referidos planteamientos serían evidenciados en torno a las pretensiones antagónicas, que se establecieron entre los distintos sujetos políticos-sociales en referencia al deporte, una vez estos se interesaron por el mismo. Entre estos agentes sociopolíticos-deportivos, los cuales se configuraron de forma decidida en torno al proceso industrializador, podemos establecer tres grandes bloques genéricos, el de los sectores elitistas aristocráticos de ámbito estatal, donde se incluiría la oligarquía vasca (Ortzi 1975), el de la pequeña y media burguesía vasca, con expresiones en la alta, junto con sectores asalariados, agricultores, aristocracia rural y bajo clero, de índole vasquista (Ortzi 1975), y el de las organizaciones obreras internacionales6 con políticas deportivas, que acabarían impregnándose del vasquismo. Estos tres espacios describieron comprensiones del deporte disonantes en torno a la cuestión social, nacional y también respecto del sexo, las cuales se reflejaron en sus planteamientos deportivos.

El primero de estos bloques, que aglutinaría la oligarquía vasca, basó su política deportiva en una defensa del statu-quo, la cual se adaptó a los cambios sociales. Esta partió desde la “modernidad defensiva” (Bahamonde 2011: 94) hacia una aceptación de los new sports como elemento de distingo social (Castells y Rivera 2001), para, posteriormente, tender, sin perder sus tendencias elitistas-deportivas7 excluyentes, a una comprensión burguesa del deporte como un instrumento de dominación de clase8 (Bourdieu 1978). Ideas a las que añadían la utilización de los deportes anglosajones como herramientas de construcción y consolidación del Estado-nación español (análisis comparado de los estudios de Torrebadella 2016; Quiroga 2004; Vizuete 2009).

El segundo bloque, el constituido por la pequeña y media burguesía vasca, junto con expresiones en la alta, sectores asalariados y religiosos, el cual oscilaba entre posiciones regionalistas9 y soberanistas vasquistas (Ortzi 1975), pareció manifestar una aquiescencia, dada su vinculación con el deporte federativo-mercantilizado10, en referencia al uso del deporte como instrumento de dominación de clase. Sin embargo, mostró un antagonismo más o menos acusado en función de la orientación vasquista, en torno al uso de este como medio de potenciación del estado-nación español, ya que estos sectores activaron una línea ideológica deportiva, en la que el deporte era símil de herramienta para un vasquismo en sintonía con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y sus distintas tendencias. Sin embargo, no es menos cierto que sus sectores más soberanistas, mendigoizales11, describieron una actitud alejada de ese deporte mercantilizado más centrada en el excursionismo y en la cultura, que dejó concomitancias con el movimiento obrero deportivo12.

Por último, estaría el bloque de las organizaciones de trabajadores/as interesados/as por el deporte, que tejerían una relación antagónica con los anteriores modelos desde el punto de vista social, nacional y sexual, implementando un modelo deportivo en línea con el marxismo-leninismo, por ende, con el vasquismo soberanista (Lenin 1914) y con tendencias feministas (Ibarrondo-Merino 2021), que más tarde explicitaremos.

Pese a este manifiesto antagonismo interbloques sociales, enfatizados debido al desarrollo industrial, la mayoría de las tendencias político-deportivas, emanadas de esos espacios, reprodujeron una relación dinámica similar con el fenómeno deportivizador. Esta viró desde un inicial rechazo hacía una aceptación y comprensión del mismo (Molnar 2013), hecho que se constata tanto en los sectores tradicionalistas de índole carlista (Molnar 2013), como en los elitistas aristocráticos (Domínguez 2011), socialistas (Estomba y De Pablo 2002), comunistas (De Luis 2019) y vasquistas (Diaz 2000), estos tres últimos con un recorrido similar13.Sería en los medios de comunicación, especialmente en la prensa, donde primero se mostraría la relación entre política y deporte (El Socialista14, El Nervión15, El Pueblo Vasco16, El Liberal Guipuzcoano17 y Excelsior18 son ejemplos de ello) y donde se evidenció la pretensión de los movimientos políticos y sindicales de tener sus propias asociaciones. Estas describían una crítica sociopolítica, cada una desde sus posicionamientos y postulados políticos, de la cual quedó excluido el alpinismo, que fue valorado por todos los sectores, desde carlistas a anarquistas, debido a su cariz natural, saludable y ético (Estomba y De Pablo 2002).

Empero, si hubo dos sujetos político-deportivos, que destacaron sobremanera en el territorio vasco, fueron los obreristas internacionales y los nacionalistas vascos, y, en menor medida, sectores vinculados al tradicionalismo19 (Estomba y De Pablo 2002). El nacionalismo vasco tuvo en los batzokis20 la piedra angular21 para el desarrollo del asociacionismo de tipo deportivo multidisciplinar y en sus juventudes, Euzko Gaztedi, su principal sujeto (Ruiz 2011). La política del movimiento nacionalista vasco en materia deportiva fue bidireccional. Por un lado, trató de promocionar los deportes tradicionales (Estomba y De Pablo 2002), y, por otro, transmitir la identificación de lo vasco a través de sus representantes como el Athletic, vinculado con las diferentes líneas del independentismo/nacionalismo, como se puede observar en Ruiz (2011), y crear estructuras propias en clave deportiva, como la copa vasca de fútbol, en la temporada 1934-35 (Estomba y De Pablo 2002) o la Vuelta al País Vasco, que recorrería las provincias de Bizkaia, Araba, Gipuzkoa, Navarra y también territorios al otro lado de los Pirineos, como Donibane Garazi, Maule y Baiona, entre otros22. Esa labor también se ejercería a través de diversas estructuras orgánicas, como serían las federaciones de pelota, cuya participación se articulaba en torno a batzokis como el Guipuzko Batzokien y Batza Bizkai´ko batzokijen u otras plataformas no vinculadas a esta disciplina como el Euzko Gaztedi Koroltzalea, el Kiroltzale Euzkotarra de Iruña-Pamplona, así como la Txirrindulari Azkatuta de Bilbao. Mención aparte merece el movimiento mendigoizale, ya que ofrece una radiografía perfecta de los cambios en el nacionalismo vasco, que tuvieron su reflejo en el mismo como puede observase en el proceso divisorio acaecido entre “aberrianos” y sectores de comunión23, cuestión que tuvo un especial hincapié en la partición de sus grupos de montaña (Ruiz 2011), en torno a 1921. Los referidos procesos divisorios fueron reiterados con posterioridad y se produjeron las escisiones de quienes no compartían la línea oficial y se aglutinaron en torno al medio de tendencia más soberanista Jagi Jagi (Sebastián 1995), y de quienes lo hicieron en torno al incipiente soberanismo de izquierdas, representado por Acción Nacionalista Vasca (Renobales 2005), como Mendigoizale Euzko Ekintza de Bilbao y el Mendigoizale Euzkotarra, que tuvieron incidencia en Bilbao, Barakaldo, Gernika y Mondragón (Landa 2002). Por su parte, el socialismo empezaría a mostrar cierto interés por el ejercicio físico a partir de las escuelas socialistas, que adquirirían los postulados institucionistas imbricados de excursionismo y que derivarían en el inicio de la práctica deportiva y la creación de las primeras asociaciones de este tipo por parte de trabajadores a principios del siglo XX (De Luis 2019).

2. Primeros esbozos del deporte rojo vasco (1900-1930)

Los primeros datos, que vinculan socialismo y deporte en el territorio vasco, datan de principios de siglo en torno a las escuelas laicas, de donde surgirían grupos infantiles socialistas, que radicaron en Sestao (1905) y en La Arboleda (De Luis 2019), una de cuyas actividades consistía en realizar excursiones. Posteriormente, las referencias al deporte desde el socialismo continuarían con los posicionamientos, que encararon el tema de la Educación Física (1908), así como la preocupación por las colonias infantiles, que en Vasconia adquirió cierta relevancia (De Luis 2019). Sería en el periplo de 1923-1931, coincidente con la estructuración del deporte obrero internacional, cuyos inicios se dieron en 1890 en Alemania24 (Krüger 1996) y que cristalizaron, tras sucesivos intentos de articulación25 internacional, en la creación de las dos grandes organizaciones del deporte obrero, la Internacional Obrera de Lucerna26 en 1920 y la Internacional del Deporte Rojo (IDR) en 1921 (Gounot 2005), cuando empezarían a surgir grupos deportivos de las Casas del Pueblo en lugares como Éibar, Bilbao y Barakaldo (Barruso 2003). Estas actuaron como un catalizador igual que lo hicieron los batzokis para el vasquismo.

Del mismo modo que Euzko Gaztedi se convirtió en un sujeto determinante para la promoción del deporte en el vasquismo clásico, también lo serían las juventudes socialistas para el socialismo vasco. Así, entre 1920 y 1930, se inició un debate entre sus juventudes asistido por una prensa, que empieza a reflejar las cuestiones referentes al deporte desde estos postulados, el cual acabaría avalando la creación de asociaciones deportivas en 1927 como un cometido de la organización, aunque con anterioridad ya se había permitido el surgimiento de algunas (De Luis 2019). En este debate la sección vasca tuvo un papel favorable a la potenciación deportiva, que se evidenció en las palabras de Gorrochategui27(representante de las Juventudes Socialistas de Éibar), no obstante, también hubo opiniones en contra aludiendo a la debilidad del partido fruto del contexto socio-político28 (De Luis 2019).

3. El emerger tricolor del deporte obrero vasco (1931-1936)

Pese a que a inicios de siglo el deporte ya era en esta demarcación un espectáculo de masas (Estomba y De Pablo 2002), la llegada de un régimen más garantista en materia de derechos (II República) (Pujadas 2011) supuso una mayor democratización de la práctica deportiva, que permitió un aumento del acceso de las clases trabajadoras al deporte, tanto del ámbito urbano o rural, y de las mujeres29 (Estomba y De Pablo 2002). El período del quinquenio republicano escenificó la dicotomía existente entre el deporte tradicional, que se negó a someterse a la comercialización y a la excesiva reglamentación, así como al control estatal, y ese nuevo modelo deportivo de raíz inglesa, que se acabó imponiendo a los tradicionales, relegando a estos al ámbito rural, aunque algunos de ellos, que se comercializaron como la pelota (y sus diversas modalidades como la cesta-punta) y que ya habían iniciado su estructuración federativa en años anteriores, rompieron el cerco rural llegando a las ciudades y teniendo un resurgir en esta etapa histórica, donde durante el gobierno de la II República se construyeron diversos frontones (Estomba y De Pablo 2002). El asentamiento decidido de los deportes de raíz inglesa en esta etapa permitió constatar el clasismo implícito de los mismos, cuestión que la II República trató de mitigar mediante el incremento del impuesto a los deportes aristocráticos. Así, tenis, hípica, golf, hockey hierba, motorismo y esquí se ligaron a las clases pudientes30 (en Bizkaia el Jolasketa de Neguri era el único club de tenis; golf o polo se practicaron en zonas determinadas de Bilbao y San Sebastián-Donostia (Arberas 2019)), mientras que fútbol, ciclismo, atletismo, boxeo y montañismo se relacionaban con las clases populares. A esta popularización ayudó el hecho de que en el deporte más popular, el fútbol, uno de los clubes insignia de lo vasco, el Athletic Club, ganara tres copas y tres ligas en plena República (Estomba y De Pablo 2002), que muchos equipos ligados a este territorio (Athletic, Donostia, Arenas, Alavés, Unión Club de Irún, el Osasuna subiría en 1935) jugaran la máxima competición, que se consagraran figuras en otros deportes como Ezquerra y Cañardo31 en ciclismo o Uzcudun y Gaztañaga en boxeo, y que aumentara la repercusión del deporte en los medios de comunicación. El fenómeno deportivo encontraría en los mismos un espacio de difusión sin precedente, que, si bien ya había dejado su impronta en la etapa anterior, como referimos en torno a diarios como Excelsior32, quien en 1931 cambiaría su nombre por Excelsius (Estomba y De Pablo 2002), en este periodo se tornaría más acusada con secciones en casi todos los medios generalistas y en la incipiente radiodifusión (Estomba y De Pablo 2002).

Sería al comienzo de la segunda experiencia republicana, en un contexto facilitador como el del nuevo régimen (Pujadas 2011), cuando los postulados socialistas en materia deportiva se harían más palpables. El año 1931 sirvió para mostrar con nitidez las tendencias socialistas y comunistas del deporte. Estas se apoyaron en el crecimiento del asociacionismo (Pujadas 2011) y, fundamentalmente, en uno de sus hitos: la creación de la primera organización del deporte obrero en el Estado español, la Federación Cultural Deportiva Obrera (FCDO). Castilla sería el lugar donde la Federación Cultural Deportiva Obrera surgiría bajo la denominación de Federación Cultural Deportiva Obrera de Castilla La Nueva en el año 1932 (Pujadas 2011). Esta se extendería rápidamente a otros territorios (Pujadas 2011) y su significación mayoritaria se vinculó a la línea comunista (Ibarrondo-Merino 2021). Este aspecto quedó patente con la adhesión a la Internacional del Deporte Rojo en el año 1934 (Gounot 2005), en detrimento de la Internacional Deportiva Obrera Socialista (ISOS), en el I congreso de la citada federación (FCDO).

Serían estos sectores, los comunistas, los que más tarde mostraron su preocupación por el deporte, fruto de su tardía creación (la escisión comunista de las filas del Partido Socialista Obrero Español ocurriría en 1921(Malefakis 1976)), quienes verían en este campo un espacio por desarrollar, en el que podrían disputar la hegemonía a las tendencias socialistas y libertarias. Las organizaciones comunistas, tras sus primeras reflexiones en 1929 sobre el tema deportivo en su III congreso y en 1931 en el II congreso de sus juventudes celebrado en la ciudad de Bilbao (De Luis 2019), donde se definió a las organizaciones deportivas y culturales como parte del frente de masas de la sección juvenil del partido (Gounot 2005), se propusieron ganar influencia en las estructuras deportivas populares y socialistas (De Luis 2019) comprendiendo ese espacio como una herramienta de transformación social y de difusión de su línea política33.

3.1. La Federación Cultural Deportiva Obrera de Euzkadi (1935-1936)

La referida escisión comunista de 1921(Malefakis 1976) también trajo aparejados cambios en torno al vasquismo y su vinculación con las fuerzas obreras no asociadas al sindicalismo vasquista clásico (Solidaridad de los Trabajadores Vascos-STV). Las tesis de Lenin (1914) sobre la autodeterminación34 de los pueblos35 fueron acogidas en el Partido Comunista en el territorio vasco (Elorza 1980), cuestión que, en parte, influiría en la creación del Partido Comunista de Euzkadi en 193536. Sin embargo, esta tendencia vasquista en las entidades comunistas no se limitó al ámbito político, sino que en la FCDO, donde las líneas comunistas tenían una hegemonía palpable, esta daría el visto bueno a la creación de la FCDO de Euzkadi en 193537, año en el que las noticias contrarias a la Olimpíada de Berlín empezaron a enfatizarse38. Aunque sus inicios se dieron en 1935, la FCDO vasca no tendría su primer congreso hasta junio de 1936, cuando ya contaba con más de 15 secciones y 6.000 miembros39. Este organismo funcionaba como un ente nacional autónomo40 de Euzkadi, que se subdividía en diversos comités regionales como el de Gipuzkoa41 o Bizkaia42, asimismo en otros comités locales como el de Barakaldo, Bilbao43, Portugalete44, Hernani45, Irún46 y, probablemente, también el de Zalla47 y Ayete48. Los mencionados comités estaban compuestos por diferentes clubes como Salud y Cultura de Hernani49, el Cultural Deportivo de Gros, que tenía en torno a 200 miembros50, el Club Gimnástico Irunés51, la Unión Cultural Demócrata de San Sebastián52 y el Centro Cultural Deportivo Obrero de Bilbao53, que contaban con la afinidad de otros como el CD Ategorrieta, Unión Cultural del Antiguo54, Escuelas de Amara55, además de clubes de Errenteria (Touring de Errenteria)56, Eibar57, Orio58, Irún (Club Chola) y Pasajes (Sociedad Deportiva Styl)59. Algunos de estos conjuntos emanaban de los centros obreros como el Centro Obrero Deportivo de Bilbao60 (1.700 afiliados)61. Los clubes pertenecientes a la FCDO se articulaban en torno a Centros Culturales Deportivos Obreros, a los que sus miembros se asociaban pagando una cuota semanal/mensual, pudiendo ser parte de estos entes cualquier persona sin distinción de sexo, ideología o disciplina deportiva. Estos espacios se regían por los estatutos y reglamentos de la FCDO de Euzkadi, y su comité tendría las facultades para resolver los casos que no estuviera previstos en los mismos hasta que se convocara una Junta General de la federación62. La FCDO de Euzkadi llegó a contar tanto en la villa bilbaína como en San Sebastián con varios enclaves, los bizkaitarras situados en la C/ Allende nº 7 y en las Escuelas Camacho 63, y el donostiarra en la C/ Usandizaga64. Los clubes integrantes de la federación vasca tenían una práctica multidisciplinar, donde se ejercitaba fútbol, ciclismo, pelota, atletismo, natación, remo65 y boxeo, deporte donde podemos destacar al Centro cultural Deportivo Obrero, que tenía en la C/ General Concha de Bilbao un gimnasio, donde impartía clases Benito Echevarria66. La montaña también sería una actividad destacada entre la FCDO vasca67, que resaltaba sus vínculos con sectores vasquistas mendigoizales68, de quienes se esperaba una pronta incorporación a las filas comunistas, así como con la participación de las mujeres69 en la propia federación (FCDO). Esta federación era intergeneracional, aunque enfocada en la juventud. La FCDO de este territorio no descuidaba los espacios infantiles. Así lo muestra el cross infantil organizado por la sección guipuzcoana para adolescentes de entre 13 y 15 años consistente en una carrera de 3.500 m70.

“Carnés FCDO de Euzkadi”, PS-B 0118/038 Centro Documental de la Memoria Histórica.
Figura 1.
“Carnés FCDO de Euzkadi”, PS-B 0118/038 Centro Documental de la Memoria Histórica.
Fuente: Fotografía extraída del Archivo Histórico de Euzkadi

“Carnés FCDO de Euzkadi”, PS-B 0118/038 Centro Documental de la Memoria Histórica.
Figura 2.
“Carnés FCDO de Euzkadi”, PS-B 0118/038 Centro Documental de la Memoria Histórica.
Fuente: Fotografía extraída del Archivo Histórico de Euzkadi.

“Parte secundaria carné FCDO, donde se exponen alguna de sus normativas”. PS-B 0098/004 / Leg 98 Centro Documental de la Memoria Histórica.
Figura 3.
“Parte secundaria carné FCDO, donde se exponen alguna de sus normativas”. PS-B 0098/004 / Leg 98 Centro Documental de la Memoria Histórica.
Fuente: Fotografía extraída Archivo Histórico de Euzkadi.

Aparte de las labores deportivas, que más tarde desarrollaremos en profundidad, la FCDO de Euzkadi tenía una amplia gama de actividades culturales, como muestra su sección circense71 y una de sus bibliotecas72, la cual tenía más de 876 libros. Algunos de estos libros eran de teoría política como “El imperialismo” de Lenin, “Socialismo utópico y científico” de Federic Engels, “El matriarcado” de Lafargue, “La conquista del pan¨ de Kropotkin”, “El capital” de Karl Marx, “El triunfo del bolchevismo” de León Trostky, “El marxismo y el problema nacional” de Joseph Stalin, y otros más culturales como “La tía Tula” de Unamuno, “Casas Viejas” de Ramón J. Sender, “Arroz y tartana” de Blasco Ibáñez, “Novelas Ejemplares” de Cervantes, “Obras Completas” de Francisco Giner de los Ríos, “Obras Escogidas” de Gustavo Adolfo Bécquer, “El 19 de marzo y el 2 de mayo” de Benito Pérez Galdós, además de obras de destacados autores americanos o europeos como Edgar Allan Poe, Leon Tolstoy, Oscar Wilde, Máximo Gorki, Charles Dickens, Herman Hesse, Julio Verne, Fiódor Dostoyevski, Homero, Sófocles o Platón. Esta biblioteca era muestra de lo que la FCDO pretendía ser, una organización que promoviera la cultura y el deporte, así como favorecer la formación de militantes en todos sus aspectos73. La política deportiva de la FCDO de Euzkadi quedaría evidenciada en el medio Euzkadi Roja, sobre todo a partir de mayo de 1936. En este se mostraría la referida pretensión de transmitir una línea política que forjara militantes (Ibarrondo-Merino 2021) desde postulados deportivos74 y en sintonía con el Partido Comunista vasco (PCV-EPK), centrada en la promoción de la conciencia social de clase y la nacional vasca. En el citado medio también se puede observar la influencia de la Internacional Comunista a través del viraje de los posicionamientos político-deportivos. Estos partieron desde un rechazo y animadversión al ámbito federativo, la federación burguesa, a la que se achaca el exceso de lucha entre clubes75, hacia una interpretación del olimpismo desde valores populares progresistas76 siempre caracterizados por un profundo antifascismo, que el lanzador de disco de la FCDO vasca Martiarena definiría a la perfección en una de sus declaraciones: “Yo, cuando lanzo el disco, lo lanzo con toda la fuerza de mis músculos para ver si de una vez puedo aplastar la olimpíada fascista de Berlín”77. Esa variación también se evidenció en el empleo del término deporte popular en detrimento del deporte obrero o proletario. El análisis, del que partían los postulados del deporte obrero o popular a mediados de 1936, describía el deporte como un proceso fruto de la industrialización, que, en los países, en la que esta se había dado, hacía necesaria su práctica por parte de las clases trabajadoras para compensar los efectos negativos de este tipo de trabajo industrial. De este modo, se mostraba el deporte como un elemento de desarrollo de la higiene y de la cultura popular pese a que muchos Estados fascistas, o con tendencias de tipo fascista, pretendieran usar este para fines militares y guerreros. Para los precursores del deporte obrero y popular esta cuestión cambia el sentido del deporte rompiendo con el esquema, que ha de promover él mismo de paz y fraternidad entre pueblos, haciéndole un instrumento de maquinaria para la guerra, así como chovinista y mercantilizado. Esta comprensión era antagónica a la del Movimiento del Deporte Popular, que se mostraría como la alternativa y, además, expondría diversas alternativas al deporte oficial, que iba a celebrar sus JJOO en el Berlín nazi78.

“Parte del listado de libros de la biblioteca de la FCDO de Euzkadi”. PS-B 0028
Figura 4.
“Parte del listado de libros de la biblioteca de la FCDO de Euzkadi”. PS-B 0028
Fuente: Archivo Histórico de Euskadi.

4. La selección vasca en la Olimpíada Popular (OP) de Barcelona 1936

Entre esas alternativas a la Olimpiada, denominada nazi por parte del deporte popular destacaría la non nata, debido al golpe de Estado de 193679, Semana Popular del Deporte y del Folklore de Barcelona80 (Pujadas y Santacana 1990). Esta OP puso de manifiesto los cambios acaecidos en el deporte obrero y popular y las condiciones geoestratégicas. Así, la aparente confrontación entre los dos grandes sujetos del deporte obrero, la IDR y la ISOS, comunista y socialista, que se extendió hasta mediados de 1930 y que radicaba en los postulados divergentes de unos y otros en torno al deporte81 (Gounot 2015), cesaría ante la apuesta frente populista de los sectores comunistas (Gounot 2002), evidenciada en la propuesta de Dimitrov en el VII Congreso de la Internacional Comunista (Tuñón de Lara 1981). Esta se produjo en un contexto internacional, caracterizado por el aumento de la hegemonía del fascismo y del nazismo (Casanova 2020), que también se plasmaría en el mundo del deporte (Gounot 2005). Una de esas plasmaciones concretas sería la citada OP en un marco, donde el “apoliticismo olímpico” fue puesto en cuestión de nuevo (Pujadas y Santacana 1990), al mantener el COI la realización de las Olimpíadas de 1936 en el Berlín bajo dominio nacionalsocialista. Ante esta decisión se edificaría todo un movimiento de rechazo, que acabó optando por el boicot a la cita olímpica alemana (Pujadas y Santacana 1990), idea que tendría su origen en EEUU (Stout 2020).

Así, en este territorio, en el año 1935, se crearía el Committe on Fair Play in Sports compuesto por sindicalistas, religiosos y universitarios (Pujadas y Santacana, 1990), que participó en la Conferencia Antifascista Internacional de París de 1935 (Physick 2016) a la que acudieron diversos comités de defensa de la idea olímpica (Stout 2020) de otros territorios como Holanda, Países Escandinavos, Suiza, Egipto y Checoslovaquia, quienes decidieron crear el Comité Internacional por la Defensa de la Idea Olímpica (Pujadas y Santacana 1990). Este espacio, al que más tarde se sumaría la IDR (Pujadas, y Santacana 1990), sería el que convocaría la Conferencia por el Respeto a la Idea Olímpica en la ciudad de París (Physick 2016). Entre las resoluciones, que emanaron de esta, destacaría no solo la del boicot, sino también la de la realización de diversas iniciativas, entre las que se encontraría la Olimpíada Popular (Pujadas y Santacana 1990).

La OP encontró en Cataluña su lugar propicio para la realización del evento olímpico popular tanto en términos sociales como políticos o de infraestructuras (Pujadas y Santacana 1990). Según la FCDO de Euzkadi, la OP tendría en Cataluña el país y en Barcelona la ciudad, adecuadas para su realización por su historia de resistencia a la opresión social y nacional, cuestión que la hacía la candidata idónea para acoger a las masas laboriosas de otros pueblos82. Este proyecto, que ya había sido vislumbrado en términos simétricos por parte de los sectores comunistas tanto en 193383 como en 1935 (Gounot 2005), encontraría un contexto favorable en 1936 en Cataluña, territorio, donde ese mismo año había surgido el Comité Catalá pro Esport Popular como expresión de una larga tradición de deporte popular vinculado al antifascismo, al republicanismo y al catalanismo (Pujadas y Santacana 1990). Sería esta organización y la ya citada FCDO las dos grandes impulsoras de la OP, una, circunscrita al ámbito catalán y otra, con sus diferencias social-populares-territoriales, al resto de la II República (Ibarrondo-Merino 2021).

La OP supuso una ruptura tanto con los valores predominantes del deporte federativo (también del obrero), ya que, por primera vez, se posibilitó la participación conjunta de sectores del deporte obrero y popular y deportistas del ámbito federativo, como con el monopolio estatal de la participación84 en categoría internacional, lo que permitiría la competición de diversos combinados por Estado, entre otros Euzkadi (Ibarrondo-Merino 2021; Pujadas y Santacana 1990). Del mismo modo, también supuso una disidencia con los valores de un deporte tradicionalmente masculinizado, puesto que añadió un enfoque feminista85 (Ibarrondo-Merino 2021).

“Cabecera de artículo sobre la FCDO y la Olimpiada Popular”
Figura 5.
“Cabecera de artículo sobre la FCDO y la Olimpiada Popular”
Fuente:Euzkadi Roja, 20 de junio de 1936, p. 4.

La OP habría de mostrar los valores de la paz, solidaridad y progreso cultural de la humanidad, que son los verdaderos elementos del pensamiento olímpico, los cuales unen a las razas y a los pueblos86. Así pues, la FCDO vasca encontraría en esta competición un elemento simétrico a sus ideas87 y se lanzaría a la organización de un comité de apoyo de Euzkadi en favor de la Olimpiada Popular, que vería la luz el 21 de mayo de 1936 y en el que los postulados comunistas y autodeterministas vascos se convirtieron en transversales88. Pese a que su constitución data de finales de mayo, previamente ya se habían configurado comités locales/regionales en Bilbao, cuya sede estaba en la C/ Concha de la citada ciudad89, y en Gipuzkoa90, así como se habían realizado pruebas y competiciones, como las que hubo en la ría del Nervión91, y proyectado otras vinculadas al evento olímpico92. Por ende, el Comité de Euzkadi de apoyo a la OP se vertebraba, a su vez, en diversos comités locales repitiendo el esquema estructurador, que posibilitó el asentamiento de la FCDO de Euzkadi o vasca.

Posteriormente a la creación del Comité de Euzkadi, se crearía un comité provincial en Navarra, que aspiraba a representar a la provincia en la cita olímpica93 con muestras deportivas (pala, natación, atletismo, entre otros) y de folklore (aizkolaris, ezpatadantzaris94 y grupos de jotas95). Entre los nombres propios, en términos deportivos, destacó la figura del osasunista Emilio Urdiroz96, así como Alfonso Astiz, maestro de profesión, atleta de 100 m y militante de Izquierda Republicana97.

Los datos existentes invitan a entender como natural una vinculación orgánica del citado comité provincial con el comité vasco, dada la hegemonía comunista en la FCDO y el papel de dicha federación en torno a la OP, la comprensión en las filas comunistas, especialmente en las juveniles, del territorio objeto de estudio como un sujeto político propio, una nacionalidad oprimida, a la que, a veces, se refería como Vasconia98 y el deseo de todas las fuerzas del Frente Popular de Navarra de recuperar un estatuto conjunto vasconavarro (Esparza 2013).

El comité nacional vasco quedó compuesto por un comité de honor en manos de Ernesto Ercoreca, de Izquierda Republicana y cuya tendencia vasquista le llevaría a prisión en 193499, del presidente de la diputación de Bizkaia, Rufino Laiseca (presidente del primer comité de Euzkadi de los socialistas100), de los doctores Joaquín López Abadía y Ramón de Mata, del redactor del diario El Liberal, Tomás Isasi (Rolando) y de Elías Castillejo, presidente de la FCDO de Euzkadi. Del mismo modo, había un comité organizador, donde destacarían las figuras de A. Zapirain, como presidente y Carmen Díez, como secretaria, una comisión técnica con Ángel Armentia, Saturnino Sanz y Ramón Fernández Rojo, una de propaganda con Ángel Santamaría, Blas Ofinaga y Enrique Mateo y una financiera con Alfredo Server, Luis Horcajo e Ismael Diéguez101.

La labor de todo este conglomerado organizativo fue la de realizar una tarea de difusión y de propaganda de la OP, así como la de seleccionar atletas, que participarían en el evento olímpico representando al territorio vasco en la categoría internacional102. Así, este comité llegó a solicitar 20.000 sellos para publicitar la citada competición deportiva en su territorio103 y organizaría dos pruebas de preselección en Bizkaia104 y Gipuzkoa105. En estas hubo competiciones de atletismo, fútbol (en Bizkaia entre equipos seleccionados de un lado y otro de la ría del Nervión106), boxeo, ajedrez, pelota, ciclismo, natación, así como muestras culturales de Ochotes y Ezpatadantzak107.

Las referidas pruebas culminarían con la realización de la selección del conjunto, que habría de representar a Euskadi en Barcelona108, acaecida los días 27 y 28 de junio. En estas últimas fechas se dieron diversos eventos de cariz deportivo como la disputa de combates de boxeo en Barakaldo, partidos de fútbol en Erandio, exhibiciones y finales de atletismo, ciclismo o pelota, y muestras culturales como un concurso de Ochotes entre los preseleccionados en cada disciplina109. Las diversas pruebas, referidas con anterioridad, dimanarían diferentes procesos selectivos, de los que se han podido constatar, por un lado, una preselección de atletas guipuzcoanos, como Iriarte en 5.000 m, Chinescun en 1.500 m, Millán en salto de altura, Arzac en 300 m, Santos en pértiga y Deletal, Montero, Lasguibar, Torres, Careaga y Lazcano en ciclismo110, y, por otro, la elección de un combinado nacional vasco de pelota, emanado de las pruebas de selección de Euzkadi (27 y 28 del mes de junio), del que fueron seleccionados Berniguez y Dubizarreita en remonte, Llorza y Echevarria para punta, Vernio y Ausolena para pala y Flores, Lazcano y Navarro para mano, siendo suplente Segura. La mayoría de estos deportistas eran donostiarras, salvo Lazcano y Navarro que eran de Bizkaia111.

5. Conclusiones

El asentamiento deportivo en las provincias de raigambre vasca, que se produjo en paralelo al proceso de industrialización, tuvo una singularidad propia, no por el eje de desarrollo costa-interior, que denota concomitancias con otros procesos de expansión deportiva, sino porque este se asentó mediante la superación de la contradicción con otras muestras de ejercicio físico existentes. De esta manera, el fenómeno de deportivización vasco vino determinado por esta condición y dimanó la estructuración de tres modelos deportivos, los deportes tradicionales “impertérritos”, los deportes tradicionales adaptados al mercantilismo y los deportes de raíz anglosajona, que se personificaron dándose un cariz local al propio juego. Serían estos dos últimos modelos los que tendrían una mayor influencia en la etapa dada para el estudio. De igual manera, el boyante vasquismo fue otro factor que determinó la expansión deportiva.

El proceso de desarrollo del deporte en territorio vasco, desde una perspectiva social, estuvo caracterizado por un desenvolvimiento deportivo primario, vinculado al ámbito urbano y a una clase social, la burguesía, que fue socializándose tanto en las diversas estructuras territoriales como sociales, extendiéndose la práctica a las clases trabajadoras rurales o urbanas y las mujeres. El fenómeno deportivo fue una plataforma de transmisión de valores políticos y sociales, del que no quiso quedar al margen ningún sujeto político. Las distintas clases sociales enfrentaron el deporte con diferentes objetivos, los sectores aristócratas y burgueses como un elemento de distingo social y de dominación de clase, con sus matices, y la clase trabajadora, como herramienta revolucionaria.

En el País Vasco peninsular, sobre todo destacaron los sectores vinculados al vasquismo de tendencia burguesa-popular y al vasquismo de índole obrerista internacional y, en menor medida, los tradicionalistas vinculados al carlismo. Ambos sectores vasquistas tuvieron en sus organizaciones juveniles sus principales impulsores y en sus locales sociopolíticos los espacios, a través de los cuales se vertebraría la expansión deportiva desde sus postulados ideológicos.

Los sectores políticos, vinculados a las corrientes políticas de clase, consiguieron edificar a lo largo de Europa un movimiento deportivo antagónico al deporte normativo federativo, que consolidó dos grandes estructuras internacionales del modelo deportivo de los trabajadores, la Internacional Obrera Socialista y la Internacional Roja del Deporte (de tendencia comunista). Las citadas organizaciones tuvieron su eco en la estructuración del deporte obrero vasco.

La hegemonía dentro del deporte obrero vasco se concitó en torno a las tesis comunistas, pese a que las reflexiones primarias desde el movimiento obrero vasco sobre deporte provinieran desde paradigmas de índole socialista. El deporte obrero vasco acabó configurando una personalidad propia, que estuvo caracterizada por la preponderancia de la línea leninista. Estos postulados, que vertebraron la línea política del Partido Comunista de Euzkadi, al menos entre 1935 y 1936, concebían al territorio vasco del sur como una nación/nacionalidad oprimida, la cual habría de ser liberada tanto social como nacionalmente. Este aspecto aplicado al contexto deportivo imprimió una genuina personalidad al movimiento obrero vasco del deporte, cuya mayor expresión fue la FCDO de Euzkadi.

La FCDO vasca, cuyo funcionamiento se regía por el centralismo democrático, se estructuraba desde lo local, donde se daban las estructuras más pequeñas, los clubes, que se aglutinaban en torno a los Centros Culturales Deportivos Obreros de cada localidad y cuyos socios debían pagar una cuota, pasando por lo regional, ejemplos de esto serían el comité de Gipuzkoa o Bizkaia, hasta el ámbito vasco, que se regía mediante la Junta General de la FCDO de Euzkadi. Esta actuó como un ente autónomo y se autodefinía a sí misma como nacional, mostrando que el deporte sería otro campo, en el que resaltar la contradicción nacional y social, donde, desde su análisis, se encontraba inmerso el territorio vasco. De igual manera, la FCDO vasca se mostraría acorde con los designios de la internacional comunista, aplicando la política de frentes populares para frenar el fascismo.

La OP sería una oportunidad, en la que plasmar, en el plano del deporte, esa política de frentes populares. En relación con la cita olímpica, la FCDO trató de construir un movimiento deportivo amplio y plural, que emulara a los frentes populares políticos. La Olimpiada Popular permitió mostrar la influencia de la FCDO vasca, que actuó como catalizador del movimiento progresista del deporte, que en 1936 se identificaba con el calificativo de Movimiento del Deporte Popular. En un ejemplo gráfico de lo que era la flexibilidad táctica, que los tiempos demandaban, la FCDO de Euzkadi consiguió aunar en torno al apoyo y soporte a la Olimpíada Popular a sectores del socialismo vasco e Izquierda Republicana junto con las propias organizaciones comunistas. Así, se estableció un comité de Euzkadi de apoyo a la OP, aparte de comités locales/provinciales en Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. La Olimpíada Popular de Barcelona y el movimiento de soporte a la misma evidenciaron los dos grandes objetivos del deporte obrero vasco en esa etapa histórica, frenar el fascismo y mostrar sus deseos de superar la contradicción social y nacional, que bajo su prisma asolaba Euzkadi. Fundamentada en este argumentario, se desarrolló toda una campaña de unidad popular político-deportiva vasca en torno a la cita barceloní con actos de propaganda, pruebas de selección en diferentes disciplinas, como fútbol, boxeo, ciclismo, atletismo o pelota, y actividades de índole cultural. Todo ello con la pretensión de enviar a atletas de este territorio a la OP y, sobre todo, con el objetivo de que Euzkadi estuviera representada en la categoría internacional

con una selección deportiva y cultural propia.

Agradecimientos

Ministerio de Universidades /Universidad Politécnica de Madrid RD 289/2021 financiado por la Unión Europea-NextGenerationEU / Consejo Superior de Investigaciones Científicas/Instituto de Lengua Literatura y Antropología/ Proyecto I+D+I NECROPOL(PID2019-104418RB-I00)

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Archivo personal André Gounot.

Archivo personal Carles Vallejo.

Archivo Real y General de Navarra.

Centro Documental de la Memoria Histórica.

Entrevista personal con Alfons Cánovas y Antoni Cánovas.

Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Española

Notas

1 Se usa el término movimiento para aludir a un conjunto de personas conformadas en colectivo, con un programa y estrategia político-deportiva propias, la cual desarrollaron en innumerables eventos políticos sociales y deportivos.
2 Fotógrafo: José Gallego: “Palankari” en una exhibición festival”, 1891. S-CFA , ES/NA/AGN/F423/FOT_GALLE_A_158, Archivo Real y General de Navarra. Esta fotografía muestra otro de los deportes tradicionales vascos, el lanzamiento de palanca.
3 Personas que improvisan versos en legua vasca.
4 Hojas impresas con versos en lengua vasca que se vendían en las ferias, mercados y fiestas.
5 Fotógrafo: José Gallego: “Pruebas atléticas en el campo de fútbol de San Juan en Pamplona, salto de altura, 1933”. S-FP, ES/NA/AGN/F423/FOT_GALLE_A_185, Archivo Real y General de Navarra.
6 Se emplea este término para referirse a los sectores del movimiento obrero dependientes de las organizaciones internacionales de ideología socialista y/o comunista
7 El análisis del medio Guipúzcoa deportiva y aristócrata asevera esta afirmación / Ejemplo: 1 de junio de 1928, Guipúzcoa deportiva y aristócrata, pp. 3-9.
8 Ejemplo del inicio de esa tendencia por parte de estos sectores es la copa del rey de fútbol y su consolidación como competición, así como el mecenazgo de Alfonso XIII a la Real Sociedad en 1910, pese a que este club se identificaba con unas clases medias con tendencias vasqusitas (Walton, 1999, p. 269).
9 En esta línea podemos destacar la posición de algunos grandes navieros como Ramón De la Sota, vinculado al vasquismo de tipo regionalista.
10 Afirmación que puede constatarse en la relación descrita entre la familia De la Sota y el Athletic Club y su impulso al profesionalismo comentado por Díaz (2000).
11 Movimiento montañero en el territorio de raigambre vasca. / “Reglamento de MedigoIxale Aberkoi batza”, 3 de noviembre de 1935, Archivo del Nacionalismo Vasco, 0271-7.
12 “Los mendigoizales contestan al camaleónico Picavea”, Euzkadi Roja, 7 de marzo de 1936, p.3.
13 Se ha de puntualizar que sería sobre todo la burguesía urbana y sus expresiones políticas las impulsoras de estos new sports (Molnar, 2013).
14 San Juan, Pedro: “La “moderna” juventud”, El socialista, 26 de mayo de 1926, p. 3. / Se destaca un número como ejemplo de los intensos debates en el citado medio respecto del deporte y el desarrollo profesional del mismo.
15 “En Madrid”, El Nervión, 17 de mayo de 1915, p.2
16 “La Pelota”, El Pueblo Vasco, 22 de mayo de 1916, p.3.
17 “Regatas”, El Liberal Guipuzcoano, 9 de julio de 1917, p.2.
18 “Cuarta vuelta al País Vasco”, Excelsior, 10 de agosto de 1924, p. 3. / medio deportivo vinculado al Partido Nacionalista Vasco (PNV).
19 “Gacetillas”, El Eco de Navarra, 20 de diciembre de 1912, p.2.
20 Locales socio-políticos vinculados al Partido Nacionalista Vasco (PNV).
21 “Sentencia contra Ignacio Camio Etxenagusia”, 1940, S-SJ, ES/NA/AGN/F363/TRP SENTENCIAS/Lb2/N645, Archivo Real y General de Navarra. Archivo que muestra la relevancia de los batzokis para el desarrollo del nacionalismo vasco.
22 Extraído de Auñamendi Entziklopedia. “Vuelta Ciclista al País Vasco” [Publicación web]. Recuperado de: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/vuelta-ciclista-al-pais-vasco/ar-142846/ [07/02/2022]).
23 Ramas del nacionalismo vasco, que entraron en disputa en torno a la cuestión independentista dando lugar al nacimiento del PNV en 1921 (Ruiz, 2011)
24 Este movimiento se extendería paulatinamente a Austria, Inglaterra, Estados Unidos, la III república francesa, (Riordan 1980), Checoslovaquia, Noruega, Dinamarca, Suiza o Finlandia (Pujadas y Santacana 1990).
25 Federación Deportiva y Atlética Socialista (Pujadas y Santacana 1990: 81). / Asociación Socialista Internacional de Educación Física (Gounot 2005:116), autodisuelta tras la llegada de la I Guerra Mundial, en la que perecieron muchos de sus deportistas (Murray 1987).
26 También referida como Internacional Deportiva Obrera Socialista (ISOS) a partir de 1928 (De Luis, 2019:85)
27 Gorrochategui, E.: “Las Juventudes Socialistas ante la realidad del “problema deportivo”, El Socialista, 28 de octubre de 1925, p.2.
28 Valera, R: “Socialismo y deporte”, El Socialista, 16 de septiembre de 1928, p.6
29 Fotógrafo: José Gallego: “Muchachas en una competición deportiva en Pamplona”, 1936. S-FP ES/NA/AGN/F423/FOT_GALLE_B_134 Archivo Real y General de Navarra.
30 “Francisco y Manuel Altadill Aldave en el jardín de “Garden House”. S-VPF, ES/NA/AGN/F156/FOT_ALTADILL_A_411, Archivo Real y General de Navarra.
31 “Séptima Vuelta ciclista al País Vasco. Ricardo Montero Hernández y el olitense Mariano Cañardo Lacasta con otros corredores en el final de la segunda etapa en Pamplona”. S-FP, ES/NA/AGN/F423/FOT_GALLE_B_179, Archivo Real y General de Navarra.
32 Diario deportivo afín al Partido Nacionalista Vasco (PNV). Primer diario vasco de índole deportiva aparecido en torno al año 1924.
33 Conversación entre Carlos Vallejo, presidente de la FCDO y Francesc Parramon, miembro del CEEP y fundador del Club Gimnástic Barceloní, ambos organizadores de la OP de Barcelona 1936. Archivo Personal Carles Vallejo.
34 Iruña: “El Partido Comunista en las zonas rurales de Vizcaya”, Euzkadi Roja, 7 de marzo de 1936, p. 3.
35 “Carnés PC Euzkadi, en los que en euskera y en castellano se puede leer “campeón en la lucha por la liberación nacional y social de Euzkadi”, PS-B 024-010, Centro Documental de la Memoria Histórica.
36 “Acta fundacional EPK (Partido Comunista Euzkadi)”, Caja 70 Carpeta 1/1, Archivo Histórico Partido Comunista de España.
37 “Los simpáticos clowns Tony and Ponito”, Euzkadi Roja, 21 de diciembre de 1935, p.4.
38 Arregui, J: “La Olimpíada en Berlín?, ¡No! “, Euzkadi Roja, 21 de diciembre de 1935, p.4.
39 “I congreso de la Federación Cultural Deportiva Obrera de Euzkadi”, Euzkadi Roja, 27 de junio de 1936, p.4.
40 “Carta de la FCDO en la que se observa la firma en sello de su comité ejecutivo nacional vasco”,PS-Gijón_kc.159, Exp 4 / “Documento en el que se observa el sello del comité ejecutivo nacional vasco de la FCDO”, PS-Santander 111, Exp 7 Centro Documental de la Memoria Histórica.
41 “Carnés de la FCDO vasca”, PS-Santander L C 363 Exp 5/ “Carnés de la FCDO vasca” PS-B 0118/038 Centro Documental de la Memoria Histórica.
42 “Los simpáticos clowns Tony and Ponito”, Euzkadi Roja, 21 de diciembre de 1935, p.4.
43 “FCDO”, Euzkadi Roja, 16 de mayo de 1936, p. 3.
44 “Carnés clubs FCDO”, PS-B98-004, Centro Documental de la Memoria Histórica.
45 ¨Carnés FCDO vasca, miembros de Hernani”, PS-Santander L C 363, Exp 5, Centro Documental de la Memoria Histórica.
46 “FCDO”, Euzkadi Roja, 25 de abril de 1936, p. 2.
47 “Nóminas”, PS Santander L C47 Exp 1, Centro Documental de la Memoria Histórica.
48 “A los jóvenes deportistas antifascistas de Ayete”, Euzkadi Roja, 18 de abril de 1936, p.4.
49 “FCDO de Euzkadi comité regional de Gipuzkoa”, PS-Santander L C 363, Exp 5, Centro Documental de la Memoria Histórica.
50 Don Aliron: ”Una charla con los jóvenes atletas del Club Cultural Deportivo de Gros”, Euzkadi Roja, 15 de febrero de 1936, p.2.
51 “FCDO”, Euzkadi Roja, 25 de abril de 1936, p. 2.
52 ” La carrera del Club Gimnástico Irunés”, Mundo obrero, 23 de abril de 1936, p.5.
53 ¨Documento del Centro Cultural Deportivo Obrero de Bilbao”, PS Santander HA, C 5, Exp 9, Centro Documental de la Memoria Histórica.
54 “Vega y Ferrer y el Club Deportivo de Gross obtienen un gran triunfo”, Mundo Obrero, 13 de marzo de 1936, p.5.
55 “El primer “cross” infantil de la FCDO de Guipúzcoa”, Euzkadi Roja, 14 de marzo de 1936, p.2
56 “FCDO”, Euzkadi Roja, 25 de abril de 1936, p. 2.
57 Don Aliron: “Una charla con los jóvenes atletas del Club Cultural Deportivo de Gros”, Euzkadi Roja, 15 de febrero de 1936, p.2.
58 “El cross infantil de la FCDO aplazado”, Euzkadi Roja, 29 de febrero de 1936, p.3.
59 “La carrera del Club Gimnástico Irunés”, Mundo obrero, 23 de abril de 1936, p.5.
60 “Contra la Olimpiada de Berlín”, Euzkadi Roja, 18 de abril de 1936, p.2.
61 “Documento Centro Cultural Deportivo Obrero de Bilbao”, PS Santander HA, C 5, Exp 9, Centro Documental de la Memoria Histórica.
62 “Carnés donde costa reglamento interno FCDO Euzkadi”,PS-B 0098/004 Leg 98 Centro Documental de la Memoria Histórica.
63 “Cartas donde se observan los emplazamientos de la FCDO”, PS-Gijón_kc.159, Exp , 4, Centro Documental de la Memoria Histórica.
64 Don Aliron: “Una charla con los jóvenes atletas del Club Cultural Deportivo de Gros”, Euzkadi Roja, 15 de febrero de 1936, p.2.
65 Ibid.
66 “La labor del CCD de Bilbao”, Mundo Obrero, 20 de abril de 1936 p.5.
67 “FCDO”, Euzkadi Roja, 18 de abril de 1936, p.4.
68 “Los mendigoizales contestan al camaleónico Picavea”, Euzkadi Roja, 7 de marzo de 1936, p.3.
69 “FCDO”, Euzkadi Roja, 18 de abril de 1936, p.4.
70 El secretario: “La FCDO de Guipúzcoa organiza un cross infantil”, Euzkadi Roja, 15 de febrero de 1936, p.3.
71 “Documento sobre la sección circense de la FCDO”, PS Santander HA, C 5, Exp 9, Centro Documental de la Memoria Histórica.
72 “Lista de libros de la biblioteca de la FCDO vasca”, PS-B 28-001, Archivo Histórico Euzkadi.
73 “A los jóvenes deportistas antifascistas de Ayete”, Euzkadi Roja, 18 de abril de 1936, p.4.
74 “FCDO”, Euzkadi Roja, 16 de mayo de 1936, p. 2.
75 Don Aliron: “Una charla con los jóvenes atletas del Club Cultural Deportivo de Gros”, Euzkadi Roja, 15 de febrero de 1936, p.2.
76 “Euzkadiko kirolzale guziak bartzelonako olimpiadara joan zaitezte”, Euzkadi Roja, 20 de junio de 1936, p. 4.
77 Don Aliron: “Una charla con los jóvenes atletas del Club Cultural Deportivo de Gros”, Euzkadi Roja, 15 de febrero de 1936, p.2
78 “Euzkadiko kirolzale guziak bartzelonako olimpiadara joan zaitezte”, Euzkadi Roja, 20 de junio de 1936, p. 4.
79 El 18 de Julio de 1936 fue la fecha, en la que los sectores reaccionarios lanzaron el fallido golpe de Estado contra la II República española, que desencadenó la posterior Guerra Civil, la cual se extendería desde 1936 a 1939 y llevaría a Franco al poder (Tuñón de Lara, 1981) gracias a la ayuda de potencias extranjeras.
80 Sobrenombre con el que también fue conocida la Olimpíada Popular.
81 A pesar de tener puntos coincidentes, ambas eran una alternativa al deporte burgués, tuvieron sus diferencias. Mientras que la ISOS promovió cierta neutralidad política y un programa reformista, la IDR estuvo caracterizada por un marcado carácter revolucionario y la pretensión de extender el comunismo. Estas diferencias también fueron escenificadas en las competiciones obreras organizadas por cada una de las organizaciones, las Olimpiadas Obreras (ISOS) y las Espartakiadas (IDR) (Strozek, 2022).
82 “Euzkadiko kirolzale guziak bartzelonako olimpiadara joan zaitezte”, Euzkadi Roja, 20 de junio de 1936, p. 4.
83 Conversación entre Carlos Vallejo, presidente de la FCDO y Francesc Parramon, miembro del CEEP y fundador del Club Gimnástic Barceloní, ambos organizadores de la OP de Barcelona 1936, Archivo Personal Carles Vallejo.
84 Entrevista personal audiovisual con Alfons Cánovas participante en la OP de Barcelona 1936, 12 de agosto de 2018; Entrevista personal audiovisual con Antoní Cánovas participante en la OP de Barcelona 1936, 12 de agosto de 2018. / Conversación entre Carlos Vallejo, presidente de la FCDO y Francesc Parramon, miembro del CEEP y fundador del Club Gimnástic Barceloní, ambos organizadores de la OP de Barcelona 1936, Archivo Personal Carles Vallejo.
85 Este enfoque será evidenciado posteriormente en torno a la participación de las mujeres en la OP.
86 “Euzkadiko kirolzale guziak bartzelonako olimpiadara joan zaitezte”, Euzkadi Roja, 20 de junio de 1936, p. 4.
87 Se ha de destacar que entre esas ideas políticas se evidenciaron tendencias feministas, que se mostrarían en el no requerimiento de mínimas a las mujeres para su participación en la competición partiendo de la base de su situación de diglosia respecto del hombre.
88 “Euzkadiko kirolzale guziak bartzelonako olimpiadara joan zaitezte”, Euzkadi Roja, 20 de junio de 1936, p. 4.
89 “Los atletas de Euzkadi se preparan activamente para la Olimpíada Popular”, Mundo Obrero, 10 de junio de 1936 p.5.
90 “Euskadi participa activamente en la preparación de la Olimpíada”, Mundo obrero, 21 de mayo de 1936 p.5.
91 “La Federación Cultural Deportiva de Euzkadi ha organizado grandes pruebas”, Mundo obrero, 25 de abril de 1936, p. 5.
92 “Preparación para la Olimpíada Popular en las provincias”, Mundo Obrero, 13 de mayo de 1936 p.5.
93 “Manifiesto del comité de Navarra”, Trabajadores, 6 de junio de 1936 p.2.
94 Representantes de una modalidad de danza vasca.
95 “Todos los que aman el deporte popular deben luchar por el éxito de la Olimpiada de Barcelona”, Trabajadores, 20 de junio de 1936 p.2.
96 “¡Masas deportivas: Osasuna sólo tiene para vosotros las taquillas, los campos no!”, Trabajadores, 27 de junio de 1936 p.2.
97 Entrevista personal con Miguel Ángel Astiz, hijo de Alfonso Astiz.
98 “Situación orgánica de la UJC en España (1932-1933)”, carpeta 91, Archivo Histórico Partido Comunista de España.
99 Auñamendi Eusko Entziklopedia. https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/ercoreca-regil-ernesto/ar-39676/, acceso 1 de febrero de 2021.
100 Real Academia de la Historia. https://dbe.rah.es/biografias/14757/rufino-laiseca-orono, acceso 1 de febrero de 2022.
101 El comité de Euzkadi”, Mundo Obrero, 29 de mayo de 1936, p.5.
102 “Euskadi participa activamente en la preparación de la Olimpíada”, Mundo obrero, 21 de mayo de 1936 p.5.
103 Ibid
104 “Los atletas de Euzkadi se preparan activamente para la Olimpíada Popular”, Mundo Obrero, 10 de junio de 1936 p.5.
105 “La preparación de la Olimpíada en Euzkadi”, Mundo Obrero, 8 de junio de 1936, p.5.
106 “Los atletas de Euzkadi se preparan activamente para la Olimpíada Popular”, Mundo Obrero, 10 de junio de 1936 p.5.
107 Ibid.
108 Correspondencia interna del servicio de prensa del Comité Organizador de la Olimpíada Popular de Barcelona 1936, 25 de junio. Archivo Personal André Gounot.
109 “Las pruebas de preparación en Euzkadi”, Mundo Obrero, 27 de junio de 1936, p.5.
110 “Los atletas de Euzkadi se preparan activamente para la Olimpíada Popular”, Mundo Obrero, 10 de junio de 1936 p.5.
111 Mundo Obrero
* Doctor en CAFYD/INEF. Ministerio de Universidades /Universidad Politécnica de Madrid RD 289/2021 financiado por la Unión Europea-NextGenerationEU / Consejo Superior de Investigaciones Científicas/Instituto de Lengua Literatura y Antropología/ Proyecto I+D+I NECROPOL(PID2019-104418RB-I00) Iker.Ibarrondo@upm.es/Iker.Ibarrondo@csic.illa.es https://orcid.org/0000-0002-3862-5706
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