La realidad histórica en Ignacio Ellacuría

The Historical Reality in Ignacio Ellacuría

La réalité historique chez Ignacio Ellacuría

Randall Carrera-Umaña
Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica, Costa Rica

La realidad histórica en Ignacio Ellacuría

Revista Espiga, vol. 24, núm. 49, pp. 162-188, 2025

Universidad Estatal a Distancia

Recepción: 02 Septiembre 2024

Aprobación: 12 Marzo 2025

Resumen: En este artículo se propone como objetivo principal analizar desde una perspectiva filosófica la categoría de realidad histórica propuesta por Ignacio Ellacuría. A nivel metodológico se ha optado por una indagación de fuentes primarias, desde una perspectiva hermenéutica que permita su interpretación y valoración. El abordaje realizado permite concluir la necesidad de indagar en los fundamentos zubirianos de la obra de Ellacuría, para conocer sus intenciones filosóficas. Por ello, se parte del estudio de algunas categorías de raigambre zubiriano, cuya explicitación es necesaria para una plena asimilación de lo que significa la realidad histórica en la filosofía de Ellacuría. Luego se realiza un análisis de algunas características claves de la realidad histórica, con la finalidad de presentar una aclaración conceptual. Desde esta investigación se demuestra que la realidad histórica es, entre otros aspectos: apertura trascendental.

Palabras clave: filosofía, filosofía de la historia, metafísica.

Abstract: The main objective of this study is to analyze, from a philosophical perspective, the category of historical reality as proposed by Ignacio Ellacuría. Methodologically, a primary source investigation has been chosen from a hermeneutic perspective that allows for its interpretation and evaluation. The approach taken leads to the conclusion that it is necessary to investigate the Zubirian foundations of Ellacuría’s work to understand his philosophical intentions. Therefore, the study begins with an examination of certain categories rooted in Zubiri’s thought, whose clarification is necessary for a full understanding of what historical reality means in Ellacuría’s philosophy. Then, an analysis of some key characteristics of historical reality is carried out to present a conceptual clarification. This research demonstrates that historical reality is, among other aspects, a transcendental openness.

Keywords: Metaphysics, philosophy, philosophy of history.

Résumé: Cette étude a pour objectif principal d’analyser, d’un point de vue philosophique, la catégorie de réalité historique telle qu’elle est proposée par Ignacio Ellacuría. Sur le plan méthodologique, l’approche adoptée repose sur l’examen de sources primaires, dans une perspective herméneutique permettant leur interprétation et leur évaluation. Cette démarche conduit à mettre en évidence la nécessité d’examiner les fondements zubiriens de l’œuvre d’Ellacuría, afin de mieux cerner ses intentions philosophiques. L’analyse débute ainsi par l’étude de certaines catégories d’inspiration zubirienne, dont l’explicitation s’avère essentielle pour une compréhension approfondie de la signification de la réalité historique dans la pensée d’Ellacuría. L’étude se poursuit par une analyse de plusieurs caractéristiques clés de cette réalité, en vue d’une clarification conceptuelle. La recherche met en lumière que la réalité historique constitue, entre autres aspects, une ouverture transcendantale.

Mots clés: philosophie, philosophie de l’histoire, métaphysique.

Introducción

En este artículo se plantea un abordaje de la categoría filosófica más relevante de Ignacio Ellacuría (1930-1989): la realidad histórica, la cual es de gran importancia para la comprensión de su proyecto de construir una filosofía liberadora acorde a la realidad latinoamericana1. El problema de investigación planteado, gira en torno a la siguiente interrogante: ¿Qué es la realidad histórica en Ignacio Ellacuría y cómo incide en su proyecto filosófico?

Aspectos biográficos fundamentales

Es importante tener en cuenta que Ignacio Ellacuría, nacido en Portugalete, España, fue miembro de la Compañía de Jesús2, al iniciar su formación se ofreció como voluntario para inaugurar el noviciado de la Viceprovincia Centroamericana de El Salvador, específicamente en la ciudad de Santa Tecla. Este período significó para Ellacuría su primer encuentro con la realidad latinoamericana, y en particular con la centroamericana, presente en este país: una población marcada por una historia de desigualdades y exclusión. Esta coyuntura particular, llevó a Ellacuría a plantearse una discusión crítica con las estructuras religiosas tradicionales europeas, para aproximarse al contexto social y político desde una visión más cercana a sus problemáticas3.

Luego de estancias de formación en el Ecuador e Innsbruck (Austria), Ellacuría regresa a El Salvador, para formar parte del cuerpo docente de la recién formada Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Luego de algunos años asume la rectoría de dicha casa de estudios, orientándola hacia una clara denuncia de las injusticias estructurales experimentadas en este país centroamericano. Víctor Codina, citado por José Sols, al analizar la posición política de Ellacuría afirma que «su ideal de Universidad era formar profesionales, que imbuidos de la pasión por la justicia, fuesen capaces de trabajar por el pueblo y cambiar la sociedad (…) Ellacuría desde el rectorado dirigía la Universidad y estaba presente en todos los acontecimientos del país»4.

Su posición crítica y actitud de denuncia lo llevaron a ser asesinado el 16 de noviembre de 1989, junto a sus compañeros jesuitas en las instalaciones de la UCA, por parte de las fuerzas especializadas del ejército salvadoreño5.

Para comprender la preocupación de Ellacuría por adentrarse en la realidad y sus diversas estructuras es clave explicitar su vínculo académico y filial con el filósofo español Xavier Zubiri (1898-1983). La génesis de la relación con Zubiri se gestó ante la solicitud de Ellacuría de realizar su tesis doctoral en torno a su pensamiento, el cual se encontraba iniciando su etapa de madurez intelectual a través de la publicación Sobre la esencia6. La lectura de esta obra le permitió a Ellacuría visualizar en Zubiri un pensamiento original y apto para generar nuevos escenarios de reflexión filosófica, capaz de vencer los errores en los que había caído la filosofía tradicional.

Comprende que Zubiri se encontraba gestando un pensamiento original, orientado, en ese momento, por una clara primariedad de la realidad, tal como lo menciona el mismo Ellacuría, al sistematizar las conversaciones personales desarrolladas con su maestro: «a lo largo de toda la conversación recalcaba esta orientación hacia un trabajo llevado por la exigencia de la realidad y del curso del pensamiento»7. Ellacuría asume de Zubiri su preocupación por la realidad y la historia, propone la categoría de realidad histórica, la cual si bien es cierto es original de su mentor8, se convierte en uno de los ejes fundamentales de su propuesta filosófica.

Diversas aproximaciones a la realidad histórica.

Es importante mencionar que la realidad histórica ha sido abordada en diversas ocasiones por los principales comentaristas de la obra ellacuriana. Por ejemplo, para Antonio González, esta categoría alude a la ultimidad de la realidad y al horizonte en que se desarrolla la filosofía de Ellacuría9, como el ámbito de total concreción que revela la totalidad de la realidad10, mientras para Héctor Samour la realidad histórica es el grado de realidad superior, que engloba las demás realidades, y es donde estas adquieren su concreción final11.

Por su parte, Marcela Brito enfatiza el papel que cumplen las posibilidades en la realidad histórica, como el punto de apertura de la trascendencia y dinamismo posibilitante de la praxis liberadora12. Desde su perspectiva, esta categoría es la expresión más radical de la metafísica ellacuriana, posibilitando en su dar de sí, tanto una teología de la liberación, como una filosofía de la historia de carácter crítico y liberador. Cabe mencionar que para José Manuel Romero Cuevas, esta noción refleja la originalidad del pensamiento de Ellacuría, al concebirla como objeto de la filosofía y elemento clave para la comprensión del papel metafísico otorgado a la praxis13.

La interpretación realizada por estos autores es correcta, con la particularidad, a diferencia de otros comentaristas, que analizan los textos de Ellacuría relacionados con la obra de su maestro Zubiri. Sin embargo, debemos mencionar que este aspecto implica una gran dificultad para los no conocedores de la obra del filósofo vasco, la cual no es sencilla debido a la originalidad de su metafísica y antropología. Por esta razón es clave plantear una estructura que permita en un primer momento conocer la visión de ambos autores en torno a la historia, para luego, de manera gradual realizar una aproximación a algunas de las características y rasgos clave de la realidad histórica, para finalizar con su profundización conceptual.

Metodología

Metodológicamente se optó por un tipo de estudio de carácter exploratorio que permita un acercamiento directo a las fuentes primarias, en las cuales se encuentran los escritos editados por la UCA14. Aspecto que implicó una revisión general del corpus ellacuriano, para luego sistematizar y analizar los textos relacionados con la realidad histórica y sus implicaciones en la filosofía de la liberación.

Las fuentes secundarias corresponden a los principales comentaristas de la obra filosófica de Ellacuría, los cuales han sido utilizados para la aclaración y explicitación de algunas tesis ellacurianas. Este proceso se realizó no solo a través de la revisión crítica de la literatura y su respectiva clasificación por medio de técnicas propias del análisis documental, como fichas y esquemas, sino a través del diálogo personal con cada uno de los especialistas, con los cuales existió un contacto directo a través de las diferentes actividades académicas internacionales15.

El análisis documental realizado es fruto de un proceso estructurado en tres etapas: la lectura previa de los comentarios a la obra de Ellacuría, la lectura directa de las fuentes ellacurianas y la contrastación de la síntesis personal con las fuentes secundarias, con miras a la construcción de una posición personal respecto a la importancia de la realidad histórica en el proyecto ellacuriano.

Resultados y discusión

Este apartado se estructura en tres momentos concretos. Se parte de la explicitación de algunos elementos claves para comprender el pensamiento, tanto de Zubiri como de Ellacuría en torno a la historia, se analizan de manera particular su estructuralidad, impersonalidad y subjetualidad. La explicitación de estas categorías permitirá una mayor comprensión de la noción de realidad histórica trazada por Ellacuría, a partir del estudio de sus principales características: sentido y apertura trascendental; proceso trascendental de capacitación, proceso de totalización y su revelación en acto.

Elementos claves de la historia según Zubiri y Ellacuría

El tema de la historia fue una de las temáticas que acompañó a Zubiri desde los inicios de su labor filosófica, a partir de estudios recopilados en obras que recorren tanto su etapa fenomenológica como la metafísica16. Llama la atención que desde Naturaleza, Historia, Dios, Zubiri se aleja de las tesis tradicionales de la historia, pues no comparte las perspectivas que ven al pasado como algo que ya pasó, o que se conserva de manera enigmática. Desde su punto de vista, estas posiciones no llegan a lo realmente histórico en la naturaleza humana, pues la historia no puede limitarse a la mera realización de actos humanos, debido a que «la historia no está tejida de hechos, sino de sucesos y acontecimientos»17.

Además, Zubiri enfatiza que la historia no se limita a aspectos de orden teleológico, ni se encuentra orientada por fines y metas establecidas de antemano, sino que es recibida en transmisión tradente, es decir en la entrega de un conjunto de posibilidades en la que la persona debe realizar su opción De ahí la importancia de su distinción entre la historia modal y la dimensional, la primera, tal como lo afirma en La dimensión histórica del ser humano afecta al individuo inserto en un cuerpo social de manera impersonal, a través de la tradición, en esta perspectiva no habría espacio para la biografía personal. Mientras que la segunda incluye el ámbito entero de la prospectividad tradente, tanto en sus modos personales como impersonales18, lo cual refleja la historicidad propia del ser humano. De acuerdo con Oscar Barroso esta distinción evidencia la preocupación de Zubiri, no por abordar la generalidad de la historia, sino que su interés radica en la historia fundada en la historicidad19.

Ellacuría asume esta distinción zubiriana, ya que «la historia, en efecto, es dicho en primera aproximación, lo que le sucede a la humanidad, al género humano, a la especie humana»20, es decir, lo que queda luego de que las acciones humanas experimentan un proceso de impersonalización en el contexto de un colectivo social. Sin embargo, muestra su interés, al igual que su maestro, en el análisis de la incidencia de esta categoría en el individuo concreto, desde el ser humano que no queda configurado de forma impersonal por la tradición, dando espacio de alguna manera al aporte de su biografía.

Desde esta perspectiva dimensional, Ellacuría afirma:

Si por la historia entendemos el ámbito entero de la prospectividad tradente y prescindimos del sujeto principal de esta tradición para atenernos sólo al modo como esa tradición puede ser recibida, también cae dentro de la historia, no ya la historia biográfica, que cae de pleno derecho, aunque de modo derivado, sino incluso en la biografía personal.21

Significa que Ellacuría avizora aspectos importantes que facilitan la inclusión de la biografía personal en el concepto de historia, ya que, desde su punto de vista, de algún modo la actualización de posibilidades se relaciona de manera directa con esta.

Es por ello que en su propuesta filosófica la historia se concibe como conjunto de acontecimientos, en la que no se desestima el uso de las potencias humanas, sino que estas son asumidas en un esquema más amplio, que implica en el ejercicio de la libertad. De ahí el papel que cumplen las posibilidades las cuales son actualizadas por decisión personal, esta actualización de posibilidades que constituye la historicidad humana se encuentra en vinculación directa con las situaciones en las que el ser humano se encuentra inserto. «La situación es por lo pronto, la radical condición para que puedan haber cosas para el hombre, y para que las cosas descubran al hombre sus potencias, y ofrezcan sus posibilidades»22.

En este gran marco de apertura u obturación de posibilidades que constituye la historicidad humana, cobran relevancia tres aspectos claves de la historia: su estructuralidad, impersonalidad y subjetualidad, tal como se detalla a continuación.

Estructuralidad

En términos de Zubiri, las diversas sustantividades y por ende la realidad, han de comprenderse como un sistema, es decir, un compuesto de notas vinculadas entre sí, desde su perspectiva «un sistema pues, es una unidad primaria en las que las distintas notas formales están en una clausura cíclica, determinadas unas por otras posicionalmente»23. De esta manera lo estructural se vincula de manera directa con las propiedades del sistema, cuya primariedad compete a su unidad esencial24. Con lo que se refiere a una visión de la totalidad que es más que la simple suma de las partes, al tratarse de un constructo de notas co-determinadas entre sí, en clausura cíclica.

En este marco, señala Ellacuría que la primariedad le compete a la unidad, abriendo espacio a la existencia de subsistemas conformados por notas, tanto fundadas como infundadas. Por ello, «una nota es también lo que son las otras y desde luego lo que es el todo»25, con lo que puede afirmarse que las notas son de índole dinámica, de forma que unas partes determinan a otras, pero dejando claro que reciben su ultimidad del todo que conforma la estructura.

Ellacuría asume estos presupuestos metafísicos de la realidad y los aplica a la historia; afirma que «se trata de una totalización estructural, en la que la unidad de la estructura implica la diversidad de elementos estructurales y la posición de cada uno de ellos tanto estática como dinámicamente».26 Puede hablarse entonces de una visión de la historia considerada por Ellacuría como un proceso real y englobante de la realidad humana, visualizada de manera estructural y personal27.

Impersonalidad

Para Ellacuría, lo impersonal es abordado en dos ámbitos: el social y el histórico, la aclaración del primero, facilitará la comprensión del segundo, tal como se detalla a continuación.

En la segunda lección del curso Tres dimensiones del ser humano, individual, social, histórica, dictado en 1974, abocada al estudio de la dimensión social, Zubiri dedicó parte de su estudio a lo relacionado a su impersonalidad. Desde su perspectiva, es necesario distinguir dos momentos claves de las acciones humanas: las acciones de la vida personal, visualizadas como modos de posesión, o momentos propios del dinamismo de la suidad y las acciones dadas en la persona o que tienen lugar en ella28. Las primeras aluden a momentos de la vida personal, mientras que las segundas corresponden a acciones que no pueden considerarse como personales, las cuales son las claves de la impersonalidad.

De esta forma, lo impersonal se presenta como un modo de la persona, concibiéndose como una reducción, en la que los actos personales quedan en suspenso. Un ejemplo de esta impersonalización se da en la alteridad, en la cual se es persona en tanto que otras, permitiendo la convivencia impersonal, tal como sucede en la sociedad. «La sociedad es constitutivamente impersonal en alteridad»29, como una forma restringida de convivencia.

En esta impersonalidad de lo social, Zubiri ya había afirmado que una persona es sustituible por otras, ya que por basarse en la alteridad se conserva la estructura, aunque varíen las personas. De modo que el dinamismo de despersonalización que se realiza en la sociedad encuentra en la publicidad su carácter de encuentro, por lo que en la habitud de alteridad la despersonalización puede considerarse como un dinamismo de comunicación30.

Ellacuría ofrece una interpretación particular de esta impersonalidad, su análisis parte de las acciones que son de la persona, las cuales nunca deben verse como personales, pues solo se dan en ella pero no le pertenecen. «Lo personal reducido a ser de la persona: he aquí la esencia de lo impersonal».31 Esta idea es fundamental, aunque tiene claro que la sociedad se funda en la animalidad de la especie y que la versión específica es personal, afirma que lo social no elimina lo personal, sino que lo modula y complejiza.

Esto implica que en la persona se den diversos grados de reducción de lo personal, en el que predomina lo natural sobre lo opcional, pues se trata acciones de la persona, ya que no actualizan formalmente su suidad. Coincide con Zubiri en que se trata de una reducción a la alteridad, sin espacio para la cosificación, debido a que la reducción social apunta a la alteridad y comunicación no personal de la alteridad con los otros. En la que son vistos como desempeñadores de una función, ya que el otro aparece con toda su individualidad como un elemento social, donde se comprende que una persona pueda ser sustituida por otra, permitiendo la conservación de la estructura social.

Para Ellacuría esto tiene sentido, porque la versión es a los miembros de la especie, que se actualiza en un haber humano en el que todos los miembros están presentes, pero de manera diferenciada. Por tanto, la impersonalización se guía por camino de la alteridad y no de la personalización.

El estudio de la impersonalidad, de lo social, facilita el paso a la comprensión de la impersonalidad de la historia. Previamente Zubiri había apuntado a que la historia marcha en un proceso de apropiación de posibilidades32, las cuales penden de una opción y no de una simple potencia. En esta línea, Ellacuría señala que la historia afecta a los individuos, pero sin identificarse con ellos, al no limitarse a ser pura naturaleza, pero tampoco libertad total, aspecto que apela directamente a su impersonalidad33. Ya que lo personal queda reducido a lo impersonal, donde las personas siguen siendo importantes, pero en un plano diferente, por lo que la historia no se ubica por encima de los sujetos, sino debajo, como resultado de un proceso de impersonalización.

Por tanto, la razón por la que la historia es social no es la misma por la que es biográfica, pues si bien es cierto puede hablarse de una intervención del individuo en su papel de agente, actor y autor, no debe olvidarse que su acción se encuentra incursa en la historia social34. Significa que las apropiaciones si bien son de gran importancia, no son el todo de la historia, pues no se dan en total libertad, sino en un contexto y situación concreta, lo que implica que el individuo se encuentra inmerso en diversos factores que acompañan su historia. Tal como lo indica Ellacuría, una cosa es que el sujeto, ubicado en una coyuntura particular, realice una apropiación personal y otra diferente, es que de él penda la transformación del sistema de posibilidades de un determinado momento del cuerpo social35, pues la historia pasa por los individuos, pero diferenciándose al mismo tiempo de ellos.

De acuerdo con Brito, «el individuo solo interviene históricamente cuando su acción pasa a ser social. La refluencia de lo social en lo individual es personalización, pero la influencia de lo personal en lo histórico es socialización»36. Ya que al quedar lo personal reducido a lo impersonal, puede afirmarse que son las personas las que hacen la historia, pues, aunque el carácter impersonal no se limita personal, al presentarse como ajeno, posee una relación directa con la persona, al ser su lugar de absolutización, manifestando su carácter cuasi-creador. De manera que si la historia absorbe a las personas deja de ser en sí misma historia, ya que en su impersonalidad las capacita para su realización37.

Estos presupuestos cobran un carácter propedéutico para comprender la subjetualidad de la historia planteado por Ellacuría.

Subjetualidad

Los elementos anteriores favorecen la realización de un análisis en torno a la posición de Ellacuría, respecto de la existencia de un sujeto de la historia, pues por ser la realidad histórica de índole estructural, es posible hablar de un principio subjetivo estructural en la historia, el cual no se identifica con un sujeto de la estructura, ya que para Ellacuría, este aspecto no anula los elementos subjetivos, al abrir paso a un pluralismo cualitativo en el que «se acepta la existencia de elementos subjetivos como soporte de las relaciones y aun como elemento estructural»38. Esto significa que el hecho de que las partes que conforman la estructura reciban su ultimidad del todo, no anula la existencia de elementos de orden subjetivo dentro del sistema estructural.

Es importante recordar que para Ellacuría lo histórico se relaciona con el sistema de posibilidades, cuya actualización, tanto proyectiva como opcional, implican la presencia y actuación de un sujeto, «el sujeto tiene que ver con el dar poder a una posibilidad y con el incrementar las posibilidades históricas»39. Razón por la que Ellacuría se cuestiona sobre si las posibilidades históricas exigen un sujeto histórico, interrogante que implica tomar en cuenta que solamente pueden ser asumidas como posibilidades históricas aquellas que se encuentren integradas de manera real en el proceso histórico, es decir incardinadas en condiciones materiales de la historia, por tanto sin las debidas condiciones y condicionamientos materiales no es posible hablar de historia, ya que al materializarse se convierten en realidad.

Esto lleva a Ellacuría a expresar que, si bien es cierto que en la historia suceden cosas sin la intervención de una subjetualidad, para el desarrollo de las posibilidades reales la presencia de un sujeto es decisiva. «La posibilidad histórica es tal también respecto de una realización en la que el sujeto no solo es requerido como agente, sino como activador creativo»40, por tal razón, Ellacuría propone una unidad entre las condiciones objetivas y subjetivas en la historia, las cuales pueden condicionar las objetividades históricas. Todas estas categorías serán claves en la construcción de la realidad histórica de Ellacuría.

Hacia una comprensión de la noción de realidad histórica

Ellacuría toma los elementos analizados infra y los coloca en una interacción directa con el contexto centroamericano en el que se encuentra inserto como rector de la UCA. De esta manera, categorías propias de la historia zubiriana, como las posibilidades, la libertad, la estructuralidad, impersonalidad y su subjetualidad, además de otras como el dinamismo de lo real se vinculan de manera directa con aspectos específicos de la conyuntura política, económica y social de la década de 1980 en Centroamérica. Es por ello que, a través de la apropiación de una metafísica y lenguaje de corte zubiriano, Ellacuría propone la categoría de realidad histórica como fundamento de la actividad filosófica y política. No se trata ya de la unión de la realidad y la historia, sino de su radicalización41, consiste en tomar tesis abstractas sobre la realidad y la historia como fundamentos de un proyecto filosófico ligado al contexto latinoamericano.

Sin embargo, comprender la profundidad de esta noción no es una tarea sencilla, dada la complejidad de la metafísica intramundana trazada por Zubiri, de ahí la importancia del estudio previo de los elementos de la historia. Cabe mencionar que para Ellacuría, la historia es el envolvente de la realidad, de forma que la conocemos a través de los aspectos históricos, pero sin identificar la realidad histórica con lo que pasa o acontece en la historia cotidiana. Es una visión de historia basada en la historicidad humana, evidenciada en el acto libre de la apropiación de posibilidades y enriquecida con una mirada metafísica.

Con el objetivo de comprender de forma gradual las implicaciones filosóficas de lo que significa la realidad histórica, se realizará un rodeo por algunas de sus características o rasgos claves, las cuales permitirán analizar a profundidad su conceptualización.

Características de la realidad histórica

Este estudio centra su atención en cinco características fundamentales de la realidad histórica, las cuales, tal como se ha mencionado, se construyen desde los presupuestos de la metafísica de su maestro, facilitando una mayor comprensión de su conceptualización.

La realidad histórica posee sentido y apertura trascendental

Para Ellacuría es posible saber lo que pasa en la historia y su respectivo significado, a partir de una explicación metafísica de la realidad histórica en cuanto tal42, más allá de la simple conexión de acontecimientos, sino desde la estructura misma de la historia y del proceso histórico visualizado como una totalidad real. Esto significa ir más allá de la pregunta en torno hacia dónde va la historia, para comprender lo qué significa en realidad y no visualizarla como una simple interpretación de los acontecimientos sucedidos43.

Unido a lo anterior, uno de los rasgos más relevantes de la realidad histórica es su pertenencia al orden trascendental, alude a que la historia es el lugar metafísico por excelencia, en el que el orden trascendental se constituye y va dando más de sí44. Por lo tanto, es el espacio de realización de la realidad, donde esta no solo se manifiesta, sino donde se hace, es decir donde se realiza mientras se manifiesta y se manifiesta haciéndose45.

Esto implica ver la historia más allá de la narración de vicisitudes históricas, para aproximarse a ella de manera filosófica, con la finalidad de comprender el verdadero sentido de la realidad histórica. «La realidad física y metafísica del proceso histórico en cuanto tal y no la determinación de las cosas concretas que suceden en este proceso»46, se trata entonces de precisar lo que está ocurriendo metafísicamente en el proceso creacional de capacidades.

Quiere decir que Ellacuría propone el descubrimiento y análisis de la función trascendental de la historia, en razón de que «al ser la historia, la realidad histórica un modo propio de realidad, su peculiaridad de proceso histórico ha de hacer algo de esa realidad»47. De manera que se visualice la historia como el punto de partida y el referente para comprender que el orden trascendental de la realidad histórica es abierto, aspecto que no excluye los elementos de orden talitativo, sino que los asume en una clara unidad48. En otras palabras, es la preocupación por la realidad total de la historia.

Este sentido metafísico de la historia, buscado desde la función trascendental del proceso histórico, permite comprenderla­ como una unidad histórica de los individuos y de las realidades que se encuentran en curso49. En este plano las personas cumplen un papel fundamental a través de la apropiación opcional de posibilidades, marcando el transcurso histórico y evitando de este modo que se trate un simple proceso de orden natural. Por ello, esta apertura implica que no pueda ser determinado conceptualmente, al ser el resultado de lo que ocurre en la realidad, de lo que vayan siendo las cosas reales en su transcurso histórico. Significa que «la realidad es dinámica desde sí misma y por sí misma; en razón de este dinamismo va dando de sí y en este dar de sí es como van apareciendo nuevas formas de realidad»50.

En otras palabras, «lo que hace la filosofía es conceptuar, por qué una realidad es más realidad que otra y por qué ese proceso es un proceso de realización y no solo de surgimiento de realidades nuevas y superiores»51, por lo que es válido afirmar que desde la apertura trascendental debe hablarse de más o menos realidad, ya que los procesos históricos abren paso a nuevas formas de realidad, procesos en lo que la realidad va dando más de sí.

De esta manera, el orden trascendental es un orden histórico o en otras palabras, la historia pertenece al orden trascendental, al darse una reduplicación en ella de dicho ámbito. Esto significa que sus límites no son determinables de antemano, ya que el proceso indefinido de capacitación permite posibilidades cada vez mayores, dándose lo que Ellacuría denomina como una refluencia de enriquecimiento, debido a que «la realidad abierta de la persona fundamenta la realidad abierta de la historia»52.

La realidad histórica es un proceso trascendental de capacitación

A partir de la apertura trascendental explicitada en los parágrafos previos, Ellacuría centra su atención en el proceso de capacitación, debido a que en la realidad histórica adquiere una dimensión metafísica, permitiendo la realización de las personas. «En este sentido, la historia es un proceso de personalización, a pesar de ser ella misma impersonal»53, visto que solo desde la historia es posible la creación de capacidades, concebidas como un acrecentamiento que permitirá la transformación del ser humano, como creador de sus propias capacidades en referencia directa a las posibilidades ofrecidas por el cuerpo social. Por ello coincidimos con José Mora Galiana al afirmar que «la capacitación, al igual que la potenciación y la posibilitación, son categorías no solo antropológicas, sino metafísicas»54.

Este enriquecimiento de capacidades concebido como realización personal es la clave para que el proceso histórico no se desarrolle de manera unívoca55, sino a partir de la situación real y particular de las personas. Por tanto, solamente desde el sistema de posibilidades se puede humanizar a la humanidad, de forma que «nunca es más absoluto el hombre que cuando no solo determina su ser propio frente al todo de la realidad, sino que de una u otra forma crea sus propias capacidades en referencia a las posibilidades que le son ofrecidas»56.

Estas tesis llevan a Ellacuría a afirmar que el proceso de capacitación realizado en la historia es también propio del orden trascendental, comprendido también como principio de personalización, ya que el enriquecimiento de capacidades corresponde a una realización más plena de la persona57. Pues solamente desde la historia es posible el crecimiento de capacidades, quiere decir que con la persona se deja de lado la evolución para dar paso a la historia, ofreciéndosele nuevas formas y principios de personalización, por lo que al hombre de hoy se le ofrecen formas superiores de personalización, como un proceso de liberación, que permite ir más allá de las necesidades naturales, hacia verdaderas posibilidades de crecimiento en libertad real, dando paso a diferentes modos de humanidad.

La realidad histórica es proceso de totalización

Las características citadas infra dan paso a la comprensión uno de los elementos fundamentales de la realidad histórica, al ubicar el análisis en una perspectiva y sentido metafísico. De modo que es en la historia donde la realidad se totaliza, por lo que se puede hablar de una totalización histórica de la realidad, de acuerdo con Ellacuría esto se debe a una mundanidad histórica que unifica los diversos cosmos históricos58.

Desde el ámbito trascendental, la realidad histórica se concibe como un proceso gigantesco de realización, presentándose en su respectividad como el todo de lo real, en una clara unidad dinámica. Es desde estos parámetros donde debe comprenderse el sentido de la historia, como una culminación de la apertura propia del orden trascendental59 que permite su historia.

Este carácter presenta una doble totalidad de la realidad; por un lado, es un nuevo principio de totalización, es decir, una unidad novedosa de una única historia que constituye un nuevo principio de totalización y responde a una nueva historia, donde la realidad recibe una actualización de su propia talidad convirtiéndola en un único sistema de posibilidades60, mientras por otro, es también una totalización real de algo que ocurre en la realidad, dada su respectividad de esencia abierta, se trata entonces de una unidad histórica de esencias abiertas debido a que «esta totalización que nace de una mayor unidad real lleva también a una mayor unidad. La historia es en este aspecto, un proceso de unificación, en la cual todos los hombres unitariamente disponen de un mismo mundo histórico y son configurados unitariamente por este mundo histórico»61.

Estos presupuestos coadyuvan a la comprensión las intenciones de Ellacuría plasmadas en El objeto de la filosofía, al referirse al todo de la realidad dinámicamente considerado como objeto último de la actividad filosófica, el cual mantiene la unidad entre los diferentes elementos que componen la realidad histórica, unificando tanto lo material como lo formal, por medio de una metafísica intramundana que presenta un carácter englobante y totalizador62. Razón por la que se entiende que la filosofía deba estudiar la totalidad de la realidad en su unidad más englobante y manifestativa. Esto facilita afirmar que «la realidad histórica es, a juicio de Ellacuría el objeto que mejor puede abarcar, sistemática e intelectivamente, todos los dinamismos y formas de la realidad que comprende la realidad como unidad total»63.

Es importante tomar en cuenta que, aunque en lo talitativo sea problemático establecer su unidad, dada su amplia diversidad, trascendentalmente hablando se trata de un proceso de unificación de la realidad. Una unificación de orden estructural que no anula las diferencias, sino que las integra, donde sus formas talitativas no se encuentran prefijadas de antemano, sino que, tal como ya se ha adelantado, penden de las opciones humanas y sus respectivos dinamismos64.

La realidad histórica es revelación en acto

Para Ellacuría, la historia es revelación y nunca desvelación, dado que consiste en una manifestación de la realidad en dos sentidos concretos: el primero alude a que la realidad va dando más de sí, haciéndose cada vez más real; mientras que el segundo implica que la realidad se actualiza como bondad, belleza y verdad, en un sistema de posibilidades. «Lo que se revela, entonces, es la realidad misma, la riqueza y el poder de la realidad, desde donde el hombre va haciéndose a sí mismo y va haciendo el poder de hacerse a sí mismo»65.

Por tanto, solamente en la historia se revela de forma total lo que es el hombre y la realidad misma, ya que la realidad va dando más de sí y por medio del acrecentamiento de sus capacidades también el hombre se hace más real. Ellacuría enfatiza que lo que se revela es la realidad que se va realizando, manifestándose en todo lo que hay, pero revelándose en el hacer histórico, pues al convertirse en historia la realidad da más de sí. Significa que en la historia se revela tanto el poder y riqueza de la realidad, así como el hombre mismo, el cual se hace más real en su proceso de capacidades.

Desde esta revelación en acto, se puede argumentar que talitativamente la historia puede poseer muchos sentidos, pues factualmente suceden muchas cosas en la historia, pero desde una perspectiva metafísica, en lo histórico el esfuerzo humano puede dar pie a un sentido de la historia, que le permite construir su realidad personal, social e histórica.

Conceptualización de la realidad histórica

El estudio de las principales características de la realidad histórica permiten precisar una conceptualización de esta noción, la cual tal como se ha adelantado no es de fácil comprensión.

En El objeto de la filosofía Ellacuría esboza con cierta precisión una clarificación de realidad histórica, conceptualizándola como la ultimidad a la que la filosofía debe dedicar su estudio, enfatizando su carácter englobante y totalizador como manifestación suprema de la realidad. En sus términos, se trata de la totalidad de la realidad intramundana, la cual es dinámica, estructural y dialéctica y que se ha ido haciendo de manera gradual en lo que podría denominarse un incremento de realidad, de modo que «a ese último estadio de la realidad, en el cual se hacen presentes todos los demás, es al que llamamos realidad histórica»66.

En este texto Ellacuría afirma que la realidad es dinámica, sistemática y estructural, por lo que su totalidad forma una unidad física y dinámica, además, de que debe comprenderse como un proceso de realización en el que las formas más altas retienen y elevan a las anteriores, de manera que lo que ya era es elevado a nuevas formas de realidad. Por lo tanto, el término realidad histórica alude a una visión plena e integral de la realidad y que engloba aspectos que van desde los componentes materiales, temporales, personales y sociales hasta los formales67.

Cabe mencionar que el contenido de este texto deja claro un aspecto de orden fundamental, al especificar que la realidad histórica no coincide con lo que pasa en la historia, aludiendo a una formalidad mayor que supera los simples contenidos históricos. En este sentido, el concepto zubiriano de historia no es suficiente para explicar el dinamismo envolvente de toda forma de lo real, por tanto, la reflexión de Ellacuría apunta a algo más pleno y englobante68, ya que es donde la realidad es más realidad, al mostrar sus más ricas posibilidades y virtualidades, englobando todo otro tipo de realidad, tanto material como biológica o social69. Es decir, es donde la realidad es más suya y abierta70, por lo que no se limita a la historia, sino que, y en esto radica lo fundamental de la perspectiva de Ellacuría, la atiende de manera metafísica, haciendo alusión directa a lo que pasa en la realidad cuando entra en contacto con el hombre, la sociedad y la historia misma.

De esta manera la historia, comprendida desde estos criterios, se convierte en el campo abierto de las máximas posibilidades de la realidad, «no la historia simplemente sino la realidad histórica, lo cual significa que se toma lo histórico como ámbito más que como contenidos históricos»71. Por tanto, la realidad histórica ha de comprenderse como la totalidad de la realidad en su forma cualitativa más alta, cuya manifestación más específica se da en la historia misma.

Dando un paso más, es necesario mencionar que ya desde 1966 el filósofo vasco-salvadoreño enfatizaba que el hombre mismo es realidad histórica, no por el transcurrir que se da en la historia, «sino porque él mismo, como realidad personal es principio necesario de que su vida personal sea histórica en la actualización, por decisión de las posibilidades que lo son ofrecidas o que él crea»72. Con lo que facilita una noción de realidad histórica ligada al ámbito de acción del ser humano, a partir de una constante actualización de su marco de posibilidades por medio de las opciones personales.

Cabe mencionar que tal como lo han mencionado autores como González73 y Samour74, la realidad histórica planteada por Ellacuría, permite afirmar que su pensamiento se distancia de las tesis planteadas por las filosofías tradicionales de la historia. En las cuales se vislumbra una orientación de orden teleológico, la cual no tiene cabida en Ellacuría, ya que esta noción es siempre abierta a nuevas formas de realidad y diversas expresiones de su variado dar de sí.

Todo esto permite comprender que la noción de realidad histórica asume los elementos claves de la historia esbozados por Zubiri, pero ubicados en un marco metafísico más amplio y enriquecidos, tal como se ha mencionado, con el diálogo constante con el entorno político y social. Desde esta perspectiva lo estructural, impersonal y subjetual toman una dimensión novedosa.

Pues es comprensible que, como parte de su carácter estructural, la realidad histórica integre diversas estructuras, tanto económicas, como educativas o religiosas en las que la intervención humana es de orden fundamental75. En otras palabras, estas diversas estructuras «forman una estructura compleja que sin anular las diferencias hacen de todas ellas una realidad histórica»76.

De esta forma se comprende con claridad la tercera tesis en torno a la realidad histórica planteada por Ellacuría en El objeto de la filosofía, en la que afirma que la realidad en sí misma es sistemática, estructural y unitaria, aludiendo a un dinamismo de orden estructural, donde cada cosa es primariamente unidad, lo que lleva a expresar que la totalidad de la realidad intramundana forma una unidad física y dinámica, en la cual se admiten diferencias en la constitución de su unidad77.

Las tesis desarrolladas en los parágrafos previos explicitan como en Ellacuría la realidad histórica, si bien es cierto alude a una totalidad considerada en su dinamismo, nunca rompe su unidad con lo intramundano, dado que desde esta propuesta de pensamiento lo metafísico es lo físico considerado en tanto que real. De acuerdo con Ellacuría, «lo que físicamente es principio de unidad es lo que metafísicamente se convierte en objeto de la filosofía»78, donde lo real unifica tanto lo material como lo formal de la realidad. Esto permite comprender la realidad histórica como la unidad procesual de lo real, en donde lo superior asume lo inferior sin anularlo, esta visión estructural de la unidad de la unidad de lo real integra las consideraciones tanto talitativas como trascendentales, por lo que es necesario enfatizar que la aproximación a la realidad histórica solo es posible a través de conceptos que den cuenta de su carácter respectivo-estructural y de su total concreción en la realidad.

En este sentido, la impersonalidad de la historia le permite a Ellacuría afirmar que en la realidad histórica la tradición afecta a la persona no solo reduplicativamente, sino también como viviente de lo social, por lo que la historia ha de transmitirse en este ámbito. Para ello aplica el ejemplo elaborado por Zubiri en torno a la obra de Miguel Ángel, donde su vida personal acaba con su muerte, pero interviene en la historia por medio del legado de su obra, «la acción sigue siendo de la persona, pero ya no es personal, sino impersonal»79, dejando de ser personal, para pasar a ser solamente de la persona. Por tanto, afirma Ellacuría, todo lo actuado en la tradición es impersonal, donde los individuos operan como parte de un cuerpo social.

De manera que la impersonalidad de la realidad histórica está conformada por lo que queda de personal en las acciones y por sujetos integrado en un cuerpo, el cual es social y agente histórico de sus acciones, aunque estas hayan provenido de sujetos individuales. De forma que tanto lo social como lo histórico constituyen un momento de la vida personal, ya que el individuo, sin negar su persona, actúa en la sociedad de modo impersonal, donde su realización por medio de acciones llega a tener un grado de objetivización y naturalización.

Finalmente, en la realidad histórica la subjetualidad cumple un papel clave, pues Ellacuría enfatiza que no es lo mismo que en un marco concreto de posibilidades un sujeto realice una apropiación opcional a que de él penda la transformación del sistema de posibilidades de una sociedad. Por tanto, «si el sujeto de la historia es el cuerpo social, entonces la historia pasa sin duda por los individuos; pero es, al mismo tiempo, algo que se diferencia y distingue de ellos»80. De manera que la clave radica en la impersonalidad, cuando lo personal reducido a lo impersonal presente en el cuerpo social. Es en este contexto donde cobra un sentido más pleno el componente social de la historia, presente en Filosofía de la realidad histórica, donde todo lo sistematizado en torno a la impersonalidad del cuerpo social va a ofrecer los fundamentos para comprender el sujeto de la historia.

El reconocimiento de elementos subjetivos en el todo estructural de la realidad histórica lleva a Ellacuría a realizar una clarificación de suma importancia, al enfatizar la necesidad de distinguir entre la subjetividad histórica y la biográfica, la cual alude a la dimensión de autor citada en los parágrafos previos y que realiza un énfasis especial en la propia vida, mientras que la subjetividad histórica se refiere a individuos y grupos que son capaces de incidir en el curso histórico. Esto permite comprender el sujeto de la historia en clara relación con la categoría de impersonalidad.

Los presupuestos anteriores facilitan asimilar de mejor manera no solo qué se comprende como realidad histórica, sino también su dimensión de apertura y totalidad metafísica, orientada por la dimensión histórica del ser humano, inserto en un ámbito social el cual apela a la impersonalización.

Esta idea es clave en el proyecto de filosofía de la liberación de Ellacuría, orientada principalmente en la iluminación de las problemáticas que atañen a la realidad centroamericana, al centrar su análisis en la situación histórica de aquellos sectores que fruto de un sistema estructurado de manera injusta, han visto restringido su marco de posibilidades y por lo tanto su poder de opción se encuentra limitado.

Conclusiones

El recorrido realizado por la realidad histórica abre paso a la elucidación de las siguientes conclusiones.

El concepto de realidad histórica no es de fácil definición, pues representa no solamente el pensamiento maduro de Ellacuría, sino también su asimilación de los presupuestos metafísicos zubirianos, los cuales conllevan cierta dificultad. Además, en sus textos, en ocasiones el término historia es utilizado de manera confusa, al no especificar que se trata de análisis que atañen a la realidad histórica. Fundamentalmente esta categoría alude a la ultimidad de la realidad, por lo que es necesario destacar su carácter global y totalizador, además de ser el campo abierto de las posibilidades de lo real, superando los meros contenidos históricos.

Desde este punto de vista cabe afirmar que elementos utilizados por Zubiri para trazar su visión metafísica de historia, son utilizados por Ellacuría de manera novedosa, tal como sucede con la estructuralidad, impersonalidad y subjetualidad.

La estructuralidad facilita la comprensión de la idea de totalidad que posee la realidad histórica, donde la primariedad le compete a la unidad, por lo que puede visualizarse como un proceso dinámico de totalización de orden estructural, en el cual se unifican aspectos tanto materiales como formales. Su impersonalidad es la clave para distinguir las acciones personales de las acciones dadas en la persona, por lo que puede considerarse como un modo de la persona en la que se realiza una suspensión de lo personal. Por tanto, en la realidad histórica lo social como espacio de impersonalización ofrece un aporte clave a lo histórico, ya que la historia afecta a los individuos presentes en un cuerpo social, pero sin identificarse con ellos, por lo que el sujeto solamente interviene cuando su acción pasa a ser social. De ahí que el sujeto de la historia se conciba como un principio subjetivo estructural y no como un macro sujeto. En consecuencia, la subjetividad histórica alude a los grupos capaces de incidir en la historia.

La comprensión de la realidad histórica conlleva el estudio de sus características principales, como resultado de esta investigación destaca de manera particular, su apertura trascendental. Para Ellacuría la realidad histórica se encuentra inserta en el orden trascendental y es desde ahí donde va dando más de sí, debido a que se manifiesta mientras se va realizando, de modo que la apropiación realizada por las personas es resultado de lo que ocurre en la realidad, por tanto, la historia es la culminación de la apertura del orden trascendental. Es necesario resaltar que el orden trascendental es la clave para comprender la ultimidad sobre la que se desarrolla del pensamiento ellacuriano, pero también su concreción, ya que desde la historia el orden trascendental es abierto y la situacionalidad histórica define el acceso a las posibilidades, de ahí la relación entre la apertura y concreción, la cual no ha sido correctamente analizada en algunas de las últimas lecturas sobre Ellacuría.

Este es uno de los aspectos que se evidencia el aporte de Ellacuría a la discusión filosófica latinoamericana y uno de los puntos más importantes de análisis, el cual no ha sido profundizado a cabalidad por algunos comentaristas81, los cuales se acercan a este autor solamente desde los textos propios de su último estadio de pensamiento. El aspecto trascendental, tomado de la filosofía zubiriana es un fundamento de la propuesta ellacuriana, otorgándole una densidad metafísica ausente en algunas filosofías de la liberación.

Pues no se trata simplemente de filosofar de cara a los problemas cotidianos, sino de abordarlos desde una mirada metafísica que permita descubrir la esencia de lo real y analizar con criticidad lo que pueden dar de sí en su constante apertura. Por ello la realidad histórica es el objeto de la filosofía, concebida como el marco epistemológico orientador de la reflexión y praxis filosófica. Un referente que no es estático, sino dinámico pues se revela mientras se está dando y construyendo en la realidad misma envuelta por la historia.

La realidad histórica es proceso trascendental de capacitación, como formas superiores de personalización que el hombre actual recibe y que le facultan para crecer en libertad, a partir de las posibilidades que el cuerpo social le ofrece. En esta temática Ellacuría radicaliza las tesis zubirianas al enriquecer la capacitación con el horizonte trascendental, ya que el hombre posibilitado por nuevas capacidades puede dar más de sí. También posee edad, en razón de que las cosas poseen un orden en la historia y las capacidades se dan en un determinado momento. Es por tanto proceso de totalización, una unidad histórica de esencias abiertas y revelación en acto, donde la realidad histórica se revela en la realidad misma, en la riqueza de su poder manifestado en el hacer histórico.

Todo esto conlleva la afirmación de que gracias al dinamismo que nace de la apropiación de posibilidades se desarrollan nuevas realidades, por lo que la realidad histórica puede concebirse como un enorme proceso de realización. Por consiguiente, uno de los principales aportes de Ellacuría es su concepción del orden trascendental, dado que en la realidad histórica se reduplica lo trascendental, dando pie a una refluencia de enriquecimiento. Desde esta perspectiva Ellacuría supera a Zubiri en este aspecto fundamental.

En este sentido debemos comprender la capacitación como proceso metafísico, una impersonalización que lleva a la personalización y que promueve la realización de las personas por medio de la apropiación, permitiendo una cualificación a través del incremento de sus dotes constitutivas. Unas capacidades que ofrecen un más de realidad, tanto al cuerpo social como a los individuos mismos.

Puede verse como la noción de realidad histórica es construida con presupuestos de la metafísica intramundana zubiriana, pero llevados a un nivel superior, sin embargo, apuntamos a que la realidad histórica no es suficiente en sí misma, sino que debe verse en relación directa con la praxis, aspecto que permitirá dilucidar aún más su función epistemológica.

Para Ellacuría la tarea filosófica debe realizarse de cara a la realidad histórica, la cual por ser dinámica ofrece diversas manifestaciones a lo largo de su construcción. Esto significa que, desde su perspectiva, los intelectuales han de orientar su reflexión a desde lo que esta noción presenta, a partir de coordenadas sociales, económicas y políticas concretas. Significa que, si la historia se construye a partir de la apropiación de posibilidades, la función intelectual no puede gestarse al margen de aquellas poblaciones que han sido desplazadas de la historia. Estos grandes grupos, concebidos en la filosofía ellacuriana como mayorías empobrecidas, las cuales en no pocas ocasiones son incapaces de incidir en el devenir histórico, al no contar con un sistema de posibilidades que les permita superar el sistema de injusticia en que se encuentran insertos. Desde Ellacuría, esta situación de marginalidad y opresión debe ser un elemento de constante reflexión en el análisis filosófico, político, social y teológico.

Referencias

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Notas

1 Esta investigación corresponde a una ampliación de aspectos abordados en la tesis doctoral del autor, titulada Historia y Verdad en Ignacio Ellacuría: análisis de sus aportes epistemológicos y éticos a la filosofía de la liberación. Defendida en 2024 en la Universidad de Granada en España, obteniendo la mención Cum Laude.
2 Orden religiosa fundada en 1540 por Ignacio de Loyola, con presencia en toda Latinoamérica, sus miembros son conocidos también como Jesuitas.
3 Cf. Rodolfo Cardenal, «De Portugalete a San Salvador: de la mano de cinco maestros», en Ignacio Ellacuría. Aquella libertad esclarecida, ed. por Jon Sobrino y Rolando Alvarado (San Salvador: UCA Editores, 1999), 43-45.
4 José Sols, La teología histórica de Ignacio Ellacuría (Madrid: Trotta, 1999), 44-45.
5 Para una visión general del contexto histórico de Ellacuría y de su asesinato, véase Salvador Carranza (ed.), Mártires de la UCA (San Salvador: UCA Editores, 2006).
6 Xavier Zubiri, Sobre la esencia (Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1962).
7 Ignacio Ellacuría, «Entrevista con Zubiri [San Sebastián, 2 de agosto de 1962]», en Escritos Filosóficos II, San Salvador: UCA Editores, 2007), 31.
8 Un excelente estudio del desarrollo de la realidad histórica en los textos zubirianos se encuentra en José M. Romero-Cuevas. «Los avatares de la realidad histórica. Sobre la filosofía de Ignacio Ellacuría», Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica LXI, n.° 159 (2022): 99-114.
9 Cf. Antonio González, «Aproximación a la obra filosófica de Ignacio Ellacuría, en La pasión por la libertad. Homenaje a Ignacio Ellacuría, ed. por José A. Gimbernat y Carlos Gómez (Navarra: Verbo Divino, 1994), 318.
10 Cf. Antonio González, «La realidad histórica como objeto de la filosofía», en Ignacio Ellacuría. Actas del Congreso Internacional, ed. por Juan A. Senent y José Mora-Galiana (Sevilla: Junta de Andalucía, 2010), 30-31.
11 Cf. Héctor Samour, «Zubiri y el proyecto de filosofía de la liberación de Ignacio Ellacuría», ECA 69, n.° 737-738 (2014): 173.
12 Cf. Marcela Brito, La realidad histórica desde las posibilidades. Una nueva lectura para la Filosofía de la realidad histórica de Ignacio Ellacuría (Tesis doctoral, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2018), 14-18.
13 Cf. Romero Cuevas, «Los avatares de la realidad histórica», 100-101.
14 Esta edición presenta la siguiente estructura: Escritos filosóficos (3 tomos); Escritos políticos (3 tomos); Escritos teológicos (4 tomos); Cursos universitarios (1 tomo) y Escritos Universitarios (1 tomo) y Filosofía de la realidad histórica (En esta investigación se utilizó la edición de Trotta, 1991). La selección de fuentes primarias no se limitó solamente a los escritos filosóficos, ya que se realizó una profundización en los textos del autor sin tomar como referencia su clasificación. Es importante mencionar que el proyecto de una nueva edición de las obras completas de Ellacuría opta por una sistematización de orden cronológico, incluyendo algunos textos que no se encuentran en la versión de la UCA.
15 Como criterio de selección de las fuentes secundarias, se consideró como especialistas a los participantes en Congresos Internacionales sobre Ignacio Ellacuría (Sevilla, 2010; San Salvador, 2020) y Xavier Zubiri (Sao Paulo, 2023). Además de su participación en obras colectivas especializadas, tales como el dossier «Ignacio Ellacuría: su vida y labor académica», publicado en la revista Estudios en 2020, coordinado por Randall Carrera. El dossier «La filosofía viva de Ignacio Ellacuría», publicado en la Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica en 2022, coordinado por José M. Romero Cuevas y el libro The liberating philosophy of Ignacio Ellacuría: Historical Reality, Humanism and Praxis, editado por Luis Martínez, Luis Rubén Díaz y Randall Carrera, el cual reúne los aportes de los especialistas más destacados en la filosofía ellacuriana.
16 Para una profundización del desarrollo de la categoría de historia en Zubiri en nuestro estudio «Aproximación a la noción de historia en la obra de Xavier Zubiri», Estudios. Especial febrero (2022): 3-30.
17 Xavier Zubiri, Naturaleza, Historia, Dios (Madrid: Alianza Editorial-FXZ, 2017), 371.
18 Cf. Xavier Zubiri, «Dimensión histórica del ser humano», en Siete ensayos antropológicos, dir. por German Marquínez Argote (Bogotá: USTA, 1982), 141.
19 Cf. Oscar Barroso, «Lo social y lo histórico e la perspectiva antropológica de Xavier Zubiri», Revista Iberoamericana de Filosofía, 120 (2007): 191-192.
20 Ignacio Ellacuría, Filosofía de la realidad histórica (Madrid: Trotta, 1991), 404.
21 Ellacuría, Filosofía de la realidad histórica, 405.
22 Ignacio Ellacuría, «La historicidad del hombre en Xavier Zubiri», en Escritos Filosóficos II (San Salvador: UCA Editores, 2007), 241.
23 Xavier Zubiri, Sobre la realidad (Madrid: Alianza Editorial-FXZ, 2001), 56.
24 Cf. Ellacuría, «El sujeto de la historia», en Cursos Universitarios (San Salvador: UCA Editores, 2009), 285.
25 Ellacuría, «El sujeto de la historia», 285.
26 Ignacio Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», en Cursos Universitarios (San Salvador: UCA Editores, 2009), 138.
27 Cf. Ignacio Ellacuría, «Hacia una fundamentación del método teológico latinoamericano», en Escritos Teológicos I (San Salvador: UCA Editores, 2000), 209.
28 Cf. Xavier Zubiri, Tres dimensiones del ser humano: individual, social, histórica (Madrid: Alianza Editorial- FXZ, 2006), 56-57.
29 Zubiri, Tres dimensiones del ser humano, 57.
30 Cf. Xavier Zubiri, Estructura dinámica de la realidad (Madrid: Alianza Editorial-FXZ, 1989), 256-257.
31 Ellacuría, Filosofía de la realidad histórica, 190.
32 Cf. Zubiri, «Dimensión histórica del ser humano», 171.
33 Cf. Ignacio Ellacuría, «Persona y comunidad», en Escritos Filosóficos III (San Salvador: UCA Editores, 2001), 94.
34 Cf. Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 122. En este sentido afirma Zubiri que «la historia marcha no sobre sí misma en un proceso dialéctico, sino en un proceso de posibilitación tradente, resultado de las apropiaciones opcionales excogitadas por las personas individuales […] no es lo general lo que mueve a la historia sino lo personal reducido a impersonal a ser solo de la persona». «Dimensión histórica del ser humano», 61.
35 Cf. Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 124.
36 Brito, La realidad histórica desde las posibilidades, 197.
37 Cf. Ellacuría, «Persona y comunidad», 95-96.
38 Ellacuría, «El sujeto de la historia», 287.
39 Ibíd., 310.
40 Ibíd., 315.
41 Cf. Samour, «Voluntad de liberación», 155-157.
42 Cf. Ellacuría, «Persona y comunidad», 100.
43 Cf. Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 129-130.
44 Ellacuría, al igual que Zubiri, distingue entre el plano talitativo, el cual reúne las notas necesarias para que una realidad sea tal realidad y trascendental, este no implica un plano allende a lo talitativo o hipostasiado en él, sino que expresa la apertura propia de su realidad. Para una explicitación de la función del plano trascendental véase nuestro estudio «Sobre la esencia y estructura dinámica de la realidad, textos claves en la construcción del pensamiento de Ignacio Ellacuría». En Ignacio Ellacuría 30 años después, ed. por Héctor Samour y Juan J. Tamayo (Valencia: Tirant Humanidades, 2021), 68-73.
45 Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 114.
46 Ibíd., 118.
47 Ibíd.
48 Cf. Ellacuría, «El objeto de la filosofía», 77.
49 Cf. Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 120-121.
50 Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 130.
51 Ellacuría, «El objeto de la filosofía», 83.
52 Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 131. Esta afirmación de Ellacuría debe comprenderse a la luz de la metafísica de Zubiri, en la cual las esencias cerradas poseen un carácter de realidad limitado por su talidad, mientras que el hombre, dada su apertura no está definido de antemano, sino que debe realizar la actualización de su yo personal a partir de sus constantes decisiones y elecciones. Aspecto que repercute de manera directa en el curso de la historia en la que como sujeto social se encuentra inmerso.
53 Ellacuría, «Persona y comunidad», 102.
54 José Mora-Galiana, Ignacio Ellacuría. Filosofía de la liberación (Madrid: Nuevas Utopías, 2004), 101.
55 Cf. Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 132.
56 Ellacuría, «Persona y comunidad», 132.
57 Cf. Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 132.
58 Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 138.
59 Para Ellacuría, desde estos criterios en la historia cobra realidad plena el resto de la realidad que no es histórica, tal como sucede con la realidad natural.
60 Cf. Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 138.
61 Ellacuría, «Persona y comunidad», 108.
62 Cf. Ellacuría, «El objeto de la filosofía», 72-74 y 86-87.
63 Brito, «El objeto de la filosofía en Ignacio Ellacuría», Estudios (Especial febrero 2020): 21.
64 Cf. Ellacuría, «Persona y comunidad», 108.
65 Ellacuría, «Persona y comunidad», 109.
66 Ignacio Ellacuría, «El objeto de la filosofía», en Escritos políticos I (San Salvador: UCA Editores, 2005), 86-87.
67 Por esta razón Ellacuría dedica el último capítulo de su obra Filosofía de la realidad histórica a analizar las diferentes fuerzas y dinamismos que inciden en la historia.
68 Como bien lo señala Brito, no se trata de una ruptura directa con Zubiri, sino un ir más allá, en busca de ese más de la realidad, en sus más ricas posibilidades. Cf. Brito, La realidad histórica desde las posibilidades, 178-179. Para una profundización de la reflexión de Zubiri en torno a la historia, véase nuestro estudio «Aproximación a la noción de historia en la obra de Xavier Zubiri», Estudios. Especial febrero (2022): 3-30.
69 «En el orden inferior tendríamos lo inorgánico, aquella realidad que carece de vida; iríamos ascendiendo por lo orgánico, lo vegetal, lo animal (a su vez en niveles distintos de inteligencia y sensibilidad, lo humano y dentro de lo humano, tendríamos lo interpersonal, lo social, lo económico, lo político y finalmente la realidad histórica». José Sols, «La ecología integral como universo de comprensión de la realidad histórica actual», en Ignacio Ellacuría 30 años después, ed. por Héctor Samour y Juan J. Tamayo (Valencia: Tirant Humanidades, 2021), 605.
70 Cf. Ellacuría, «El objeto de la filosofía», 87.
71 Ibíd.
72 Ellacuría, «La historicidad del hombre en Xavier Zubiri», 238.
73 Cf. Antonio González, «Filosofía de la historia y liberación», en Voluntad de vida. Ensayos filosóficos, ed. por Seminario Zubiri-Ellacuría (Managua: UCA, 1993), 112.
74 Héctor Samour, «La filosofía de la liberación de Ignacio Ellacuría ante los desafíos actuales», en Ignacio Ellacuría 20 años después. Actas del Congreso Internacional, ed. por Juan A. Senent y José Mora-Galiana (Sevilla: Junta de Andalucía, 2010), 153-173.
75 Cf. Ignacio Ellacuría, «Curso de ética», en Cursos Universitarios (San Salvador: UCA Editores, 2009), 266-267.
76 Ellacuría, «El desafío cristiano de la teología de la liberación», 22.
77 Cf. Ellacuría, «El objeto de la filosofía», 80-81.
78 Ellacuría, «El objeto de la filosofía», 74.
79 Ellacuría, Filosofía de la realidad histórica, 398.
80 Ellacuría, «Sentido del hacer histórico», 124.
81 El interés en la filosofía de Ellacuría ha permitido el desarrollo de diversas investigaciones, cuyos autores no pueden catalogarse de especialistas en el pensamiento ellacuriano debido su débil formación en lo que a la metafísica intramundana de Zubiri respecta.

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Formato de citación según APA: Carrera-Umaña, R. (2025). La realidad histórica en Ignacio Ellacuría. Revista Espiga, 24(49), 162-188.

Formato de citación según Chicago-Deusto: Carrera-Umaña, Randall. «La realidad histórica en Ignacio Ellacuría». Revista Espiga 24, n.° 49 (2025): 162-188.

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