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Modelo de Estrategia de Dogan Aplicado a los Prestadores de Servicios de Turismo con Base Comunitaria, en las Provincias de Imbabura y Pichincha [Ecuador]
Dogan's Strategy Model Applied to Community-Based Tourism Service Providers in the Provinces of Imbabura and Pichincha (Ecuador]
Modelo de Estrategia de Dogan Aplicado a los Prestadores de Servicios de Turismo con Base Comunitaria, en las Provincias de Imbabura y Pichincha [Ecuador]
Rosa dos Ventos, vol. 12, núm. 3, pp. 555-577, 2020
Universidade de Caxias do Sul
Recepción: 15 Septiembre 2019
Aprobación: 22 Marzo 2020
Resumen: Ecuador representa uno de los primeros países en Latinoamérica en implementar el turismo con base comunitaria, debido a que desde la década de los 1980 es considerada una actividad que apoya al desarrollo territorial. Pero, a pesar de ello, dicha actividad está generando efectos adversos en las comunidades locales. Por ello el objetivo del presente aporte es analizar cuál o cuáles son las estrategias de Dogan predominantes en las comunidades de estudio ubicadas alrededor del volcán Imbabura, entre las provincias de Pichincha e Imbabura, mismas que responden a los impactos generados por la actividad turística en el destino; sin embargo, dichas estrategias son el resultado de la percepción del líder del proyecto turístico presente en la comunidad, por lo que esta particularidad en la investigación abona a los estudios teórico-prácticos sobre impactos desde la perspectiva del prestador de servicios turísticos que es también residente. En la metodología se utiliza un enfoque cualitativo y en las conclusiones se visualiza que hubo un predominio de la estrategia de permanencia limítrofe en cinco de los ocho casos.
Palabras clave: Turismo, Servicios Turísticos, Estrategias de Dogan, Imbabura, Pichincha, Ecuador.
Abstract: Ecuador represents one of the first countries in Latin America to implement community-based tourism, because since the 1980s it has been considered an activity that supports territorial development. But despite this, such activity is generating adverse effects on local communities. For this reason, the objective of this contribution is to analyze which are the predominant Dogan strategies in the study communities located around the Imbabura volcano, between the provinces of Pichincha and Imbabura, which respond to the impacts generated by tourist activity in the destination. However, these strategies are the result of the perception of the leader of the tourism project present in the community, which is why this particularity in the research contributes to the theoretical-practical studies on impacts from the perspective of the tourism service provider who is also resident. The methodology uses a qualitative approach and the conclusions show that there was a predominance of the borderline permanence strategy in five of the eight cases.
Keywords: Tourism, Travel Services, Dogan's Strategies, Imbabura, Pichincha, Ecuador.
INTRODUCCIÓN
La preocupación por un turismo sostenible ha animado crecientemente a buscar modalidades y productos turísticos que sean armónicos con el medio ambiente (Díaz, 2017; Cañada, 2017). A su vez, la impotencia para reducir la desigualdad económica y la inaccesibilidad a los servicios básicos de gran parte de la humanidad ha convertido al turismo en estrategia emergente para el desarrollo. No es extraño, por tanto, que el community based tourism [CBT], por sus siglas en inglés, esté hoy fuertemente auspiciado por organizaciones internacionales (Ruiz, Hernández, Coca, Cantero & Campo, 2008; Anderson, Balslev & Velázquez, 2018), Estados, ONG’s, organizaciones internacionales de ayuda al desarrollo y pueblos indígenas, que participan de esta tendencia. De ahí que las comunidades que habían sido tradicionalmente objetos ahora son sujetos del desarrollo; logrando la participación en la toma de decisiones y en la planeación de productos (Espeso-Molinero & Pastor-Alfonso, 2017). Por tanto los objetivos del CBT son multiples: “communities empowerment and ownership, conservation of natural and cultural resources, social and economic development, and quality visitor experiencie” (Hiwasaki, 2006, p. 677 en Ruiz et al., 2008, p.400).
En consecuencia, el interés de las agencias y organizaciones internacionales y nacionales, así como la creciente sensibilidad del mercado, y en definitiva la profusión de experiencias turísticas comunitarias, han convertido al CBT en objeto emergente, necesitado de estudio y reflexión (Stronza, 2001; Anderson, Balslev & Velázquez, 2018). Pero bajo la etiqueta de community- based tourism como en otras modalidades de turismo rural, se esconden realidades muy distintas (Milano & Gascón, 2017). El CBT no puede asociarse a ningún producto turístico concreto, aunque es indudable su vinculación con el ecoturismo. No obstante, el CBT trasciende el nature based tourism y se desarrolla en cualquier otro ámbito del sector turístico: turismo cultural, vivencial, de aventura, entre otros (Ruiz et. al., 2008), ya que su esencia radica en la base comunitaria que lo gestiona, administra e implementa.
En este marco, en la bibliografía actual revisada sobre turismo, se identificaron dos vertientes para abordar su estudio, una que se enfoca en entender los orígenes del turismo y otra que busca analizar los impactos del turismo, ambos acercamientos, aun cuando se tomen en conjunto, parecen decir únicamente la mitad de la historia. El problema es que muchos estudios acerca de los orígenes del turismo tienden a enfocarse en los turistas y mucha de la investigación dirigida a los impactos del turismo, tienden a analizar únicamente a los locales; en este sentido, prácticamente se sabe poco acerca de los impactos del turismo en los turistas mismos (Stronza, 2001 en Monterrubio, 2013) o en los prestadores de servicios turísticos que son de la propia comunidad, de ahí la pertinencia del presente estudio, para lo cual se realizaron entrevistas a profundidad a los líderes de ocho proyectos de turismo con base comunitaria, en el Ecuador.
Por ello, el objetivo del presente trabajo es analizar ¿cuáles han sido los impactos socioculturales ocasionados por la actividad turística en las comunidades, desde la perspectiva de ocho dirigentes de proyectos de turismo con base comunitaria y población indígena? a través de la aplicación del Modelo de Estrategias de Dogan (1989). Es así que el documento se organiza en antecedentes, marco teórico, marco geográfico, metodología, resultados, discusión y conclusiones. En el enfoque teórico se abordan referentes conceptuales y contextuales del turismo rural, el turismo con base comunitaria, los impactos socioculturales del turismo, a la par se hace mención de las cinco principales propuestas teóricas para el estudio de los impactos, posteriormente se desarrolla el Modelo de Estrategias de Dogan (1989). En la metodología se utiliza un enfoque cualitativo, vía entrevistas a profundidad, se avanza con los resultados, la discusión y las conclusiones.
ANTECEDENTES
El Ecuador dispone de un sinnúmero de recursos naturales y culturales potenciales para el desarrollo de la actividad turística en las cuatro regiones territoriales: Costa, Sierra, Amazonía y Región Insular Galápagos, razón por la que se ha dado un gran impulso a esta actividad desde inicios de la década de 1980; los destinos y tipos de turismo que han destacado son el de sol y playa, entorno conocido en el país como la Ruta del Sol, que hace referencia a la región costera; el turismo de ciudades y edificaciones patrimoniales, especialmente en la región Sierra, en la que destacan las ciudades de Quito y Cuenca como Patrimonios Culturales de la Humanidad; la zona Sierra, también conocida como la Avenida de los Volcanes por la presencia de la cadena montañosa con Cumbres Glaciares; en tercer lugar se tiene al ecoturismo desarrollado en la región Amazónica, conocida también como la Ruta Yacu Ñambi [del quíchwa Yacu = agua y Ñambi = camino], que se refiere a la zona selvática con una diversidad biológica destacada; y finalmente la Región Insular Galápagos, que es el producto turístico estrella del país a nivel internacional, debido a la presencia de un importante número de plantas y animales endémicos, mismos que han formado parte de los estudios de Charles Darwin en su Teoría de la Evolución de las Especies.
Por ello, el turismo en Ecuador es la tercera actividad económica no petrolera más importante, tras la producción del banano y camarón, atrayendo a alrededor de 1,5 millones de visitantes extranjeros y dinamizando a más de 12.3 millones de desplazamientos internos al año (Ministerio de Turismo de Ecuador, 2016). La extraordinaria biodiversidad y riqueza cultural de este pequeño país sudamericano son los catalizadores del sector turístico; sin embargo, el desarrollo del turismo no convencional es muy reciente (Solís, 2007 en Ruiz et al., 2008, p.403). Las comunidades indígenas y rurales empezaron lentamente durante las últimas décadas del siglo XX, a plantear su participación en la actividad turística, desarrollando una propuesta propia: el turismo con base comunitaria (Solís, 2007 en Ruiz et al., 2008, p.403). En la actualidad unas 60 comunidades indígenas y campesinas ofertan turismo con base comunitaria, estimando que estas actividades benefician directa e indirectamente a unas 15.000 personas (Ruiz et al., 2008, p.403).
El turismo con base comunitaria, adquiere plena forma jurídica en la Ley de Turismo de 2002, en la que además se reconoce a la Federación Plurinacional de Turismo Comunitario del Ecuador [Feptce] como interlocutor del turismo con base comunitaria en el país. De ahí que el turismo con base comunitaria, tal como lo conciben las propias comunidades y su organización [Feptce], no es un fin en sí mismo, sino que forma parte de una estrategia más amplia tanto de desarrollo local como de consolidación política. Para las comunidades, asociaciones, organizaciones indígenas y campesinas, el turismo con base comunitaria se convierte en un medio de reivindicación y autogestión sobre sus territorios y recursos, que sirve para reclamar un lugar en el Estado y en el mercado (Gould, 1999); no obstante, aún se presentan riesgos para las comunidades si no se planea adecuadamente y se logra la participación de las comunidades.
En este marco se han derivado varios estudios sobre turismo con base comunitaria en el Ecuador. Morales y Morales (s/f) ha investigado sobre el “Turismo basado en la comunidad: una aproximación al caso de las áreas rurales de Ecuador”, donde hace un análisis del turismo comunitario en Ecuador, ofreciendo una primera aproximación a este tipo de actividad tanto desde el punto de vista conceptual como en el plano empírico o aplicado. Ruiz et. al. (2008), por su parte, en la investigación sobre ‘Turismo comunitario en Ecuador. Comprendiendo el community-based tourism desde la comunidad’, argumenta que el creciente impulso del community-based tourism [CBT], como vía para un turismo sostenible y estrategia para el desarrollo social, obliga a profundizar en su comprensión. De ahí que en su conclusión invita a comprender al turismo con base comunitaria sobre tres pilares básicos: la centralidad analítica de las comunidades, la consideración de este tipo de turismo como traducción antes que, como adopción al mercado, y el carácter fortalecedor - antes que debilitador - del turismo con base comunitaria para las comunidades.
En este contexto, Stella De la Torre (2012) presenta el ‘Turismo comunitario, ¿otro sueño inalcanzable?’, donde expone un análisis simple y objetivo de algunos de los factores o impactos que influyen en el éxito o fracaso de los programas que impulsan el turismo con base comunitaria en el Ecuador. Este turismo como fenómeno social y actividad dinámica del hombre, genera efectos de carácter económico, sociocultural, ambiental y político, tanto de naturaleza positiva como negativa. Por ello debe ser analizado, ya que “puede fungir como factor crucial en la modificación, creación o desaparición de las estructuras sociales y aspectos culturales elementales de las comunidades participantes” (Monterrubio, 2011, p.36). Como quedó plasmado en Cabanilla (2015) y en Neudel (2015) en la publicación “La experiencia del Turismo Comunitario en Yunguilla, Ecuador y su impacto sociocultural en la comunidad” donde se advierte que, a primera vista, el turismo con base comunitaria es una alternativa al turismo de masas, con menos impacto ambiental y sociocultural en la comunidad anfitriona. Tiene la reputación de proveer experiencias auténticas y reales para los turistas, mientras genera ingresos y empleo en la población local. Sin embargo, este trabajo examina este filo estrecho entre riesgos y ventajas para una sociedad que se inserta en el mecanismo capitalista, con sus principios de oferta y demanda.
MARCO TEÓRICO
Ahora bien, el turismo con base comunitaria se desprende de la tipología general de turismo rural. En este sentido el turismo rural es una actividad turística-recreativa complementaria a las actividades agropecuarias tradicionales, desarrollada principalmente en emprendimientos, comunidades y pueblos rurales, gestionada por la población local, respetando el medio ambiente y la cultura (Osorio, 2013; Thomé-Ortíz, 2016). Especialistas como Blanco y Hernando (2003), Barrera (2006), Bullón y Bullón (2008) y Román y Cicolena (2009) coinciden en que el turismo rural, permite el disfrute del entorno natural, la convivencia con la comunidad receptora y la práctica dinámica de actividades típicas del medio rural, sin embargo este turismo debe contemplar como principal elemento de conceptualización el hecho de que las actividades turísticas propias del medio rural, son ofertadas y administradas por la comunidad receptora, sólo en este sentido estaríamos hablando de un verdadero turismo rural.
Dicho turismo en América Latina además guarda ciertas variantes, de ahí que tengamos especialmente en América del Sur: turismo gastronómico, etnoturismo, agroturismo y turismo con base comunitaria. Esta última modalidad, ha tomado importancia desde las políticas de estado del año 2007 en el Ecuador, a través de estrategias de acción en el Plandetur 2020 y el Plan del Buen Vivir de Ecuador (2009-2013).
Turismo con base comunitaria - El turismo con base comunitaria se experimenta a través de la visita a las comunidades rurales en donde, además del disfrute del entorno y las prácticas culturales, se acompaña de la innata hospitalidad de las familias locales.
El modelo de turismo con base comunitaria se caracteriza porque las comunidades rurales [indígenas o mestizas] se encargan de al menos una parte del control de esta actividad y reciben también una parte de sus beneficios económicos. Es una de las estrategias de conservación más aplicadas en el Ecuador y en otros países tropicales, al considerarse una alternativa económica que podría frenar la deforestación y otras formas de sobre-explotación de recursos en las comunidades, contribuyendo además al rescate de las culturas locales (De La Torre, 2012; Benítez, Albuja & Tapia, 2015).
En este sentido de acuerdo a la Federación Plurinacional de Turismo Comunitario (FEPTCE) en el Ecuador, este turismo representa la relación entre la comunidad y sus visitantes desde una perspectiva intercultural, en el contexto de viajes organizados, con la participación consensuada de sus miembros, garantizando el manejo adecuado de los recursos naturales, la valoración de sus patrimonios, los derechos culturales y territoriales de los pueblos, para la distribución equitativa de los beneficios generados. Donde al turismo con base comunitaria también se definen como:
Sujeto colectivo. Regido por sus propios valores, prácticas e instituciones (económicas, sociales, culturales y políticas) con derechos y obligaciones que responden a lo colectivo.
Estructuras y prácticas democráticas solidarias. Un conjunto de actores y de prácticas regidas por los principios de la reciprocidad, las relaciones de confianza, solidaridad y cooperación.
Finalidad sociocultural. Bienestar común, afirmación de la identidad cultural y el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo de sus miembros (Feptce, 2007, p. 80).
Dicha conceptualización refiere al desarrollo de una relación y participación activa por parte de los turistas con los habitantes de una comunidad específica, quienes también tienen una responsabilidad para con la comunidad y el ambiente. Este turismo propone igualmente el bienestar común, a través del rescate y afirmación de la identidad.
Sin embargo, los flujos de turistas a los destinos exigen con frecuencia modificaciones del entorno local, para satisfacer las necesidades y deseos de recreación e intereses de los turistas. Esto implica que las estructuras sociales y culturales locales sean modificadas y adecuadas a los requerimientos de los turistas. Las modificaciones pueden generarse en los aspectos tangibles o intangibles de las sociedades; así, los cambios que el desarrollo turístico demanda se pueden hacer presentes tanto en aspectos como la infraestructura y construcción de nuevos espacios, como en la identidad, significados y autenticidad de componentes culturales de las poblaciones locales (Monterrubio, 2013). Ello genera entonces transformaciones adversas en las comunidades locales, que se develan además en los marcos naturales, económicos y socioculturales, estos últimos de especial interés para esta investigación, ya que son los menos estudiados en las investigaciones turísticas.
Impactos socioculturales - En este sentido y de acuerdo con Monterrubio (2011), al ser el turismo un fenómeno netamente social y cultural, conlleva inevitablemente efectos o impactos que modifican – positiva o negativamente – las condiciones de vida de los individuos que participan directa o indirectamente en su actividad, en particular, desde un contexto sociocultural, “el análisis del turismo es importante en la medida que permita identificar cómo el turismo puede fungir como factor crucial en la modificación, creación o desaparición de las estructuras sociales y aspectos culturales elementales de las comunidades participantes” (Monterrubio, 2011, p. 36).
Sin embargo, la evaluación de los impactos inició primero a nivel ambiental a finales de la década de 1960, en los países desarrollados, como un proceso de análisis y prevención de impactos ambientales, ante la presión de grupos ambientalistas y de la población en general. Empero la mayor concentración de análisis sobre los efectos del turismo se ha concentrado en la aportación económica, que el turismo genera en los destinos o enclaves turísticos, como la contribución en la balanza de pagos y generación de empleos. Más tarde, se incorpora la evaluación del impacto social de los proyectos como un concepto más amplio, que incluía no sólo el medio ambiente o la economía sino también a la comunidad (Baker, 2000; Libera Bonilla, 2007). “Sin embargo, debido a las dificultades en cuanto a su cuantificación, los de carácter social y cultural han padecido limitaciones metodológicas para su cuantificación” (Monterrubio, 2011, p.182), pero no por ello deja de ser necesario e importante su detección y análisis.
Estos impactos se manifiestan en la sociedad y en el modo de vida de los residentes locales. Dichos cambios siguiendo a Picornell (1993), afectan las formas de vida, calidad de vida, sistema de valores, comportamiento individual, relaciones familiares, estilos de vida colectivos, niveles de seguridad, conducta moral y política, expresiones creativas, cultura tradicional, entre otros. La Organización Mundial del Turismo (2001) argumenta, además, que los impactos socioculturales del turismo son el resultado de las relaciones sociales mantenidas durante la estadía de los visitantes, cuya intensidad y duración son afectadas por factores espaciales y temporales específicos. Las relaciones provocan efectos en las manifestaciones y tradiciones culturales, en los valores y en los comportamientos sociales, y repercute sobre la identidad de las comunidades receptoras de forma positiva o negativa, asimismo dichos impactos pueden ser examinados desde diferentes modelos de análisis.
Propuestas teóricas para el estudio de los impactos - Monterrubio (2011) hace una recopilación de cinco modelos de evaluación de impactos. El primero versa sobre del Ciclo de Vida de un Destino de Richard Butler (1980). Este modelo propone siete posibles resultados: exploración, participación, desarrollo, consolidación, estancamiento, decadencia y rejuvenecimiento, sin embargo, el modelo omite el hecho de que no todas las áreas/destinos experimentan las etapas del ciclo de la misma manera. Por su parte el Índice de Irritación de Doxey (1975) contempla cuatro etapas: euforia, apatía, molestia y antagonismo. El modelo reconoce que los efectos desfavorables del turismo podrán guiar a un resentimiento e irritación por parte de los pobladores locales.
Otro modelo es la Matriz de Actitudes y Comportamiento de Butler (1974). Donde Monterrubio y Osorio (2017) argumentan que, quizá el alto valor del mismo recae en que reconoce la heterogeneidad en las actitudes y comportamientos de las poblaciones locales y su potencial de ser utilizado, pues ha sido evidenciado muy poco empíricamente. El siguiente modelo es el desarrollado por Ap y Crompton (1993 citado en Monterrubio, 2011) denominado Escala de Estrategias Acogida-Aislamiento, fundamentado en cuatro reacciones que la comunidad local manifiesta hacia el turismo: acogida, tolerancia, adaptación y aislamiento. Finalmente, un último modelo es el de Hasan Zafer Dogan (1989) llamado Modelo de Estrategias, paradigma utilizado en la presente investigación.
Modelo de estrategias de Dogan - Las estrategias que se asumen dentro del ejercicio turístico por parte de los residentes locales, son a su vez una reacción que nace de la construcción cultural de la comunidad, estableciendo parámetros de protección o de vinculación, según como se dé evidencia en la percepción por parte del residente, haciendo frente al ejercicio turístico. Es así como las comunidades, garantes de la protección del territorio que habitan, reaccionan frente al turismo mostrando los efectos inmediatos y no tan cercanos, que pueden generarse en el desarrollo del turismo en sus comunidades locales.
El modelo de estrategias de Dogan (1989) permite reconocer las acciones que en cierta medida toman los residentes de un destino turístico, generando así transformaciones sociales que posiblemente conllevan a ajustes positivos o que trascienden por representar cambios negativos. En el caso tal que la percepción del residente hacia las actividades turísticas sea negativa, su reacción se vuelve más de resistencia. Por ello son cinco las categorías presentes en el modelo propuesto por Dogan (1989), las cuales establecen particularidades reconocibles a través de las reacciones y acciones presentes en una comunidad:
* Estrategia de resistencia - Reconocer hechos históricos alojados en la mente de los habitantes de un lugar, es sumamente importante a la hora de establecer proyectos alejados de la cotidianidad y tradición sociocultural de sus habitantes. Es por eso que, en países en vías de desarrollo, con hechos históricos de colonización, sus habitantes ven de manera despectiva y despreciativa la llegada de visitantes foráneos, reforzando la idea de conquista y asumiendo un rol de resistencia, que a su vez debilita las relaciones sociales que puedan alumbrar entre visitantes y turistas.
Los habitantes se sienten empobrecidos por sus condiciones respecto al otro, al turista, donde este otro puede y tienen la facilidad económica para acceder a zonas exclusivas a las cuales los pobladores no pueden, ya sea por políticas de las empresas o por no tener el nivel y la facilidad económica del turista. Asimismo, la cantidad de flujo de turistas en una zona, el rompimiento de las normas de convivencia local, el gasto excesivo de dinero y las condiciones de superioridad, pueden establecer reacciones negativas por parte de los residentes hasta el punto de “expresar ira, frustración y resentimiento contra la industria” (Dogan, 1989, p. 222). Éstas y otras situaciones más pueden alimentar una acción de resistencia frente a la actividad turística.
* Estrategia de retirada - Una de las reacciones hacia la protección cultural, territorial y social de las comunidades es la retirada, donde la población receptora reconoce factores negativos originados por la actividad turística que se visualizan directamente en cambios y transformaciones sustanciales a nivel sociocultural y ello incide en una reacción de retraimiento, de cierre, generando así una resistencia pasiva, asociada a lugares donde el turismo “se ha vuelto demasiado importante para el sustento económico de la comunidad” (Dogan, 1989, p. 222). El residente se aparta imposibilitando el ejercicio turístico o ralentizando su propio desarrollo. Evitando el contacto turístico y llevando al turista a sentir una barrera bastante rígida, para el acercamiento con la comunidad.
* Estrategia de mantenimiento de límites o permanencia limítrofe - Es la estrategia que permite el paso de la reacción negativa a un ejercicio de aceptación positiva. Los residentes aceptan el turismo siempre y cuando sean ellos los que generen estrategias de conservación sociocultural, territorial y otras. En algunos casos, la estrategia propone desalentar al turista desde el inicio para evitar el contacto tan directo con las comunidades, “enfatizando que es difícil para ellos entender la vida social del turista” (Dogan, 1989, p. 223). Esto genera en términos socioculturales procesos de conservación patrimonial y cultural, como medio estratégico de proteger también a las comunidades, enfatizando la protección de prácticas ancestrales como rituales, creencias, manifestaciones, modos y formas de pensar, por ejemplo, de las comunidades indígenas, comunidades campesinas o poblaciones raizales.
* Estrategia de revitalización - El paso de permanecer en los límites a comprender procesos de revitalización, se constituye como un componente esencial del turismo, atribuyendo a las prácticas turísticas el valor de revitalización, rescate, reconocimiento y resignificación del patrimonio cultural, propuesto desde las necesidades mismas del turista para que se conserve y a su vez sea digno de mostrar. El refuerzo de las comunidades a sus ejercicios socioculturales permite establecer una relación positiva con la práctica turística, siendo el turista un elemento importante para re-establecer actividades, costumbres, tradiciones entre otras, que por el paso del tiempo puede que se estén perdiendo, deteriorando o estén a punto de la extinción, generando con ello una creciente aceptación del turismo que está asociado con esta revalorización hacia los elementos de la cultura (Dogan, 1989).
Estrategia de adopción - Por último, en la estrategia de adopción, la cultura local reconoce y asume condiciones de comportamiento, formas de vestir, de actuar, de hablar, el uso de las tecnologías, definiciones de género y sexual, consumo de ciertos estereotipos occidentales, que han trascendido sobre todo en las comunidades jóvenes (Dogan, 1989), siendo reconocidas por los más adultos de la comunidad y aceptando dichos cambios como formas de transformación social.Se convierten en comunidades de mente abierta, sin miedo a los cambios de comportamiento que, a su vez, se asocian a procesos de identidad territorial, un poco de hibridación cultural, como forma de participación en las dinámicas turísticas actuales.
Este modelo reconoce, que la heterogeneidad de la población implica que varias respuestas hacia el turismo existen simultáneamente dentro de la comunidad (Monterrubio, 2011). Éstas variarán de manera considerable dependiendo de las relaciones entre los turistas y los residentes, la propuesta también asume que debido a que el desarrollo turístico depende de los intereses y actitudes de los gobiernos, sus políticas determinan significativamente la respuesta comunitaria dominante ante el turismo.
En este sentido se eligió el modelo de Dogan precisamente porque en el área de estudio: Provincias de Imbambura y Pichincha, Ecuador, el turismo con base comunitaria se desarrolló a raíz de la intervención de diversas organizaciones internacionales no gubernamentales [Global World, Cuerpo de Paz de los Estados Unidos, Fundación Ecuador Voluntier, Fundación Simak, Fundación Pitalki, Corporación Técnica Belga etc.] el apoyo del gobierno provincial, el Ministerio de Turismo a través de programas gubernamentales y organizaciones políticas como Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador [CONAIE], la Federación de Indígenas y Campesinos de Imbabura [FICI], la Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Cotacachi [UNORCAC], así como universidades entre ellas la Universidad Trend de Canadá, lo que permite indicar que los intereses y actitudes de los gobiernos, sus políticas también influyen en la respuesta comunitaria dominante hacia la actividad turística. Donde, además, se logró inferir en los primeros acercamientos del trabajo de campo, que el turismo es un elemento económico importante en las comunidades, de ahí que el turismo es aceptado por la comunidad, sin embargo, no está dando los resultados económicos esperados y por el contrario está generando impactos socioculturales más bien adversos.
MARCO GEOGRÁFICO
Imbabura y Pichincha son provincias de Ecuador, donde se han implementado proyectos turísticos con base comunitaria. Se trata de territorios habitados predominantemente por población indígena de la nacionalidad Kichwa de los pueblos Kayambi, Karanqui y Otavalos, ubicados en los cantones municipales de Cayambe, Ibarra, Cotacachi y Otavalo. La economía familiar en estas zonas rurales está basada en la producción agrícola y ganadera, con excepción de algunas familias del pueblo Otavalo, que se dedican a la producción textil artesanal.

![Mapa del área de estudio en las provincias de Imbabura y Pichincha [Ecuador]](../473564441006_gf3.png)
Sin embargo es en Imbabura donde se acoge la mayor presencia etno-cultural del país en relación a las demás provincias; en ésta habitan armoniosamente los pueblos kichwa, entre los que se citan: Kayambis en la Parroquia González, particularmente en la comunidad de Pijal; Karanquis ubicados en la Parroquia Angochagua, Mariano Acosta y La Esperanza; Otavalos en el cantón del mismo nombre, pero que su presencia se extiende al Cantón Cotacachi y la Parroquia San Roque en Antonio Ante; Natabuelas en la parroquia del mismo nombre; Imbayas en Ibarra; y por otro lado fuera de los pueblos kichwas tenemos al pueblo Awá, que habitan en la Parroquia Lita y otros territorios de la Provincia de Esmeraldas; finalmente tenemos al pueblo Afro, radicados especialmente en el Valle del Chota, aunque también existe otros asentamientos en la zona de Intag, en el Cantón Cotacachi. Empero es en las dos provincias – Imbambura y Pichincha – donde sobresalen algunos proyectos de turismo con base comunitaria reconocidos por el tiempo de duración del proyecto (de 19 a 15 años) y porque son administrados por actores con descendencia indígena.
METODOLOGÍA
Se utilizó una metodología cualitativa a través de la técnica entrevista a profundidad. Aplicando ocho entrevistas, una por cada líder (tabla 2) de los proyectos de turismo en las principales comunidades que desarrollan turismo con base comunitaria en las provincias de Imbabura y Pichincha en el Ecuador, y donde el turismo inició a gestarse desde el 2000 y 2004.
| Nombre del Dirigente | Nombre del proyecto de TC | Comunidad | Año inicio turcomunitario |
| Isabel C.F. Quilca | Alli Kausay | Cariacu | 2004 |
| Juan Guatemal | Turismo Comunitario San Clemente | San Clemente, Parroquia Esperanza, Ibarra | 2000 |
| Maura Necpas | Condor Huasi | La Chimba | 2004 |
| Antonio Maldonado | Sumac Pacha | Pijal | 2006 |
| Juan Chávez | Asociación La Garza - Gestora del Parque Acuático Araque en el Lago San Pablo en la provincia de Imbabura. | Parroquia Araque | 2008 |
| Felipe Escola | Operadora Pachaquilla Tours (Facebook: Turismo Rural Zuleta) | Comuna Zuleta – Angochagua – Ibarra | 2009 |
| Anderson Maldonado | Proyecto Etnocultural Turístico Bombódromo Palenque | Parroquia Salinas | 2005 |
| Alfonso Morales | Ayllu Kausay | Comuna Chilca Pamba | 2000 |
Los siguientes proyectos, por tanto, fueron elegidos: por pertenecer a la vertiente de turismo con base comunitaria; por ser reconocidos por el número de visitantes que reciben; el tiempo de duración del proyecto; el número de actores locales que participan y administran las actividades turísticas, así como el hecho de que dichos actores en su mayoría pertenecen a una etnia.
Los aspectos abordados en la entrevista recuperan: percepciones de colonización en la historia de las comunidades; incremento de turistas; consideraciones del turismo como principal actividad económica en las comunidades; gasto que hacen los turistas en las comunidades; abandono en la participación turística; acceso de los turistas a rituales y fiestas de la comunidad; turismo como agente que rescata la cultura de la comunidad; valoración cultural por parte de los turistas hacia costumbres, tradiciones, artesanías y gastronomía; influencia del turismo en los comportamientos, formas de vestir, actuar, hablar y consumir en la comunidad; el turismo como agente de cambio en la forma de vida de la comunidad; afectaciones negativas del turismo hacia la familia y la comunidad; opinión respecto a los cambios generados por el turismo en los jóvenes o adultos y límites de acceso para los turistas como estrategia para conservar su patrimonio cultural.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La siguiente tabla, resume las estrategias que se presentaron en los proyectos de Imbambura y Pichincha, y que dan cuenta de la presencia por ejemplo de dos estrategias en un mismo proyecto, o de una mediana aceptación de la actividad turística en las comunidades.
| Nombre del Dirigente | Descripcion del proyecto | Estrategia identificada de acuerdo a la percepción del dirigente | Año inicio turcomunitario |
| Isabel Cecilia Farinango Quilca con el proyecto Alli Kausay en comuna Cariacu – Parroquia Ayora – Cantón Cayambe – Pichincha. | Tiene actividades de cabalgatas, ciclismo, el rodeo del Páramo, la observación del cóndor andino y el recorrido a las cascadas y otra es el turismo vivencial: “que es el venir y quedarse aquí unos días y hacer todo lo que se hace aquí en la comunidad, pasar ordeñando, cocinando, trabajando en el terreno” (Farinango, 2017). Se enseña además sobre los usos de las plantas y otros insumos en la preparación de medicinas ancestrales/tradicionales (Farinango, 2017). | De resistencia a revitalización -Al inicio a los extranjeros les decían ladrones, los querían sacar de la comunidad y algunos habitantes de la misma los escupían, sin embargo después los aceptaron porque se dieron cuenta que aportaban dinero a la comunidad vía la compra de actividades turísticas, también porque estos extranjeros-turistas eran obedientes y educados (Farinango, 2017). | 2004 |
| Juan Guatemal, proyecto Turismo Comunitario San Clemente, San Clemente, Parroquia Esperanza, Ibarra, Imbabura. | Se oferta la gastronomía, el alojamiento, ascenso al Imbabura, actividades de aventura, senderismo, montañismo, cabalgatas, ciclismo, artesanías en bordado y manualidades con raíces de árbol (Guatemal, 2017). | Adopción -La iniciativa turística surgió desde la comunidad: Turismo comunitario desarrollado por la etnia Karanquis, más del 65% de su población está involucrada en la actividad (Guatemal, 2017). | 2000 |
| Maura Necpas con el proyecto Condor Huasi en la comuna la Chimba, Parroquia Olmedo – Cantón Cayambe – Pichincha. | Senderismo al “Arenal” (faldas del volcán Cayambe), Ruta San Marcos (recorrido por la laguna), Ruta de la Laguna de San Marcos con cabalgatas y mirador hacia la laguna. Caminatas a las termas, a Churo Loma (cima de la montaña donde se encuentra un pucará como vestigio arqueológico), y vivencias con las actividades de ganadería, los huertos familiares y convivencia con las familias. También se realiza una guianza en la comunidad desde el Centro Cultural hasta la escuela vieja, y ahí se les explica cómo está constituida y cómo se organiza la comunidad, cuántas personas habitan en la comunidad, cuál es su historia, y cómo fue la lucha indígena con Tránsito Amaguaña. Además se ofrece alojamiento y alimentación (Necpas, 2017). | Resistencia a permanencia limítrofe - En esta comunidad nació y vivió Tránsito Amaguaña líder nacional-indígena. La comunidad al inicio se sentía incómoda con la visita de turistas, les llamaban extraños y sus habitantes se preguntaba porque esos extraños los visitaban cuando en Chimba no había nada para ellos. Posteriormente la comunidad aceptó la actividad turística, porque ya se sentían más en confianza y dicha actividad les ayudó con lo económico, pero no cambiaron los estilos de vida. La gente sigue en sus actividades cotidianas agrícolas y ganaderas ( Necpas, 2017). | 2004-2009 |
| Antonio Maldonado con el proyecto Sumac Pacha en la comuna Pijal, Parroquia Gonzalez Suárez Cantón Otávalo – Imbabura. | Ofrece alojamiento, comida típica con productos orgánicos de la región -papas, trigo, cebada, maíz, oca, melloco- platillos como la machua, chancho, pollo y por supuesto el plato favorito: cuy, además de alojamiento y alimentación. También hay paseos hacia el bosque nativo, recorridos a la laguna o al parque acuático; participación en los rituales que se hacen en la vertiente Pangora y baños en aguas termales (Maldonado, 2017b). | Resistencia a permanencia limítrofe - Cuando inició el proyecto la población no aceptaba muy bien a los turistas, despectivamente les decían gringos. Posteriormente aceptaron la actividad positivamente, puesto que la gente ahora sabe que el ingreso de turistas es también ingreso de dinero (Maldonado, 2017b). | 2006 |
| Juan Chávez con el proyecto Asociación La Garza - Gestora del Parque Acuático Araque en el Lago San Pablo en la Parroquia Araque, Cantón Otavalo, Provincia de Imbabura. | Servicios acuáticos como paseos en lancha en el Lago San Pablo, la gastronomía con comidas típicas, tradicionales y andinas como los secos de pollo, caldos de gallina, colada morada, de igual manera las tortillas con fritada, papas con cuero y ceviches. Además de eso, los juegos infantiles como los futbolines, carruseles, coches y los juegos inflables para niños. También hay artesanías elaboradas en base a totora (planta herbácea acuática que crece en esteros y pantanos de América), gracias a la producción que se tiene en el lago mismo y artesanías en lana y madera (Chávez, 2017). | Permanencia limítrofe - El proyecto del parque acuático fue impulsado por el presidente Rafael Correa y el Alcalde Mario Conejo. Actualmente el Parque Acuático Araque en el Lago San Pablo recibe los fines de semana entre 600 a 700 turistas nacionales y extranjeros. Cuenta con 43 socios legales.Un porcentaje de las ganancias del parque se destina a la comunidad para arreglar la iglesias, las calles y pintar (Chávez, 2017). Por ello los impactos negativos percibidos del turismo son reducidos. | 2008 |
| Felipe Escola con el proyecto Operadora Pachaquilla Tours (Facebook: Turismo Rural Zuleta) en la Comuna Zuleta – Parroquia Angochagua – Ibarra – Imbabura. | Ofrece hospedaje, alimentación, caminata al Cubilche (montaña), a San Pablo del Lago - caminando por la comunidad de Cochas y visitando algunas de sus casas, así como una casa museo. Recorrido por un área protegida con alpacas. Además de la oferta de artesanías, visita a los talleres de bordados o el taller de muebles rústicos del señor Sandoval o si es fin de semana, en la Casa Comunal organizan una pequeña feria de bordados (Escola, 2017). | Permanencia limítrofe - La mayoría de emprendimientos en la comuna Zuleta, aprovecha la llegada de turistas para vender sus productos, pero no se involucra y no les interesa promocionar sus productos o ayudar a la operadora con la difusión turística(Escola, 2017). | 2009 |
| Anderson Maldonado con el proyecto Etnocultural Turístico Bombódromo Palenque en la Parroquia Salinas, Ibarra – Imbabura. | Ofrece traslados en tren, presentaciones culturales de grupos de danza. Doce emprendimientos que se dedican a la elaboración de artesanías con diferentes materias primas, estas artesanías se comercializan en la plaza artesanal que esta junto a la estación, también se tiene, por ejemplo, el tema del “Trapiche ”, museo artesanal de sal, sala etnográfica con la historia de los afro, montículos llamados las tolas de sal que son testigos de la elaboración de sal, emprendimiento de agroindustrias, agroturismo y turismo gastronómico en los Centros Gastronómicos Palenque, donde llegan el 90% de los turistas que viajan en el tren (Maldonado, 2017). | Revitalización - El Gobierno parroquial fue quien impulso la actividad turística en la Parroquia (población afro) a través de la Fundación de Fortalecimiento Organizativo Sembrando Nuestro Futuro, esta fundación se encargaba de la operación hasta el año 2014. Actualmente el proyecto es administrado por personas de la comunidad. En total se benefician unas 120 personas. La organización en el proyecto es Parroquial, todo Salinas está integrado, por eso es que está conformada ya en el directorio por dos delegados únicamente de cada barrio, de cada comunidad y dos delegados del gobierno parroquial, en total son 16 personas, entre esas 16 personas se toma las decisiones. Al mes se reciben 500 turistas. El turismo hay influido para que la Parroquia se consideré la más desarrollada de la región (Maldonado, 2017). | 2005 |
| Alfonso Morales con el proyecto Ayllu Kausay en la comuna Chilcapamba del Cantón Cotacachi – Imbabura. | Ofrece hospedaje, alimentación, visitas a los talleres de artesanía, música como elemento cultural, visitas a los atractivos naturales como el río Yanahacu que está dentro de la comunidad, observación de plantas y huertos, y la visita al principal atractivo que es la laguna de Cuicocha, dentro de eso también se hacen recorridos en bicicleta. Paseo a caballos con los compañeros de la comunidad de Morochos y visita a las alpacas que hay en la comunidad (Morales, 2017). | Permanencia limítrofe - Son 15 integrantes que están prestando los diferentes servicios entre artesanos, agricultores y músicos. También existe un turismo de voluntariado, donde los turistas apoyan a la comunidad en trabajos comunales, por ello el turismo es además aceptado (Morales, 2017). | 2000 |
Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo, 2017.
En este sentido se visualiza que hubo un predominio de la presencia de permanencia limítrofe con cinco casos, lo que denota que en la mayoría de las comunidades el turismo genera impactos negativos reducidos, donde los residentes aceptan el turismo siempre y cuando sean ellos los que generen estrategias de conservación sociocultural y territorial. Por otra parte, dos de estas comunidades [comuna Pijal y la Chimba] de acuerdo a la percepción del respectivo prestador de servicios turísticos, iniciaron con una estrategia de resistencia para concluir en una permanencia limítrofe. En este contexto en comuna Cariacu también se inició con resistencia, pero se concluyó a diferencia de los dos casos anteriores con una estrategia de revitalización, que se presume fue adaptada por reconocer al turista como educado y obediente.
Las dos estrategias restantes aterrizaron en adopción caso San Clemente, Parroquia Esperanza y revitalización en Parroquia Salinas. En San Clemente se infiere que la estrategia adoptada obedece al hecho de que la iniciativa turística surgió desde la comunidad, con una propuesta de turismo de base comunitaria desarrollado por la etnia Karanquis, donde más del 65% de su población está involucrada en la actividad, por lo cual los residentes muestran un esfuerzo activo para adoptar patrones de cultura de los turistas y los jóvenes están motivados a admirar e imitar los estilos de vida y comportamiento de los turistas, donde además los adultos reconocen y aceptan dichos cambios, como formas de transformación social. Se convierten en comunidades de mente abierta.
Finalmente, para el caso particular de Parroquia Salinas donde se adoptó una estrategia de revitalización, se observa de acuerdo a la percepción de Anderson Maldonado, que la cultura tradicional se convierte en una atracción turística y el turismo es un factor que contribuye a su preservación, por ello el turismo ha influido para que la Parroquia se consideré la más desarrollada en la región. En este marco el modelo de Dogan resulta útil en el sentido de una delimitación de estrategias generales en un contexto homogéneo pero difícilmente es aplicable a contextos heterogéneos, es decir sus estrategias no se pueden generalizar y más en zonas rurales, donde los que participan de la actividad turística son pocos, y si partimos de la premisa de que los que se benefician de la actividad son los que la aceptan, o en el discurso de Dogan la adoptan, difícilmente existirá un consenso en cuanto a estrategia particular que se aplique o se generalice en un territorio. Por ello además resultó pertinente la percepción de un solo prestador de servicios turísticos, que para este estudio intencionalmente se eligió a la persona que funge como líder de alguno de los proyectos turísticos presentados, sin embargo aun en este contexto fueron tres casos en los cuales se presentaron más de una sola estrategia aplicada a una determinada comunidad, en este esquema se sitúa la percepción de Isabel Cecilia Farinango Quilca, Antonio Maldonado y de Maura Necpas, quienes comentaron que en sus respectivas comunidades se inició con una estrategia de resistencia para pasar a revitalización o permanencia limítrofe respectivamente.
CONCLUSIONES
Las comunidades y los proyectos comunitarios del Cantón Cayambe tienden a formar una muestra heterogénea con características de vincular ciertos procesos de homogeneización presentes en el desarrollo turístico, siendo un factor a tener en cuenta en el desarrollo turístico por las formas de conformación de las comunidades, de las personas que participan dentro de los proyectos y de cada una de las diferencias relacionadas a una población.
Las categorías de Dogan (1989) en este sentido, invitan a reflexionar el modelo propuesto de análisis de estrategias de percepción evidenciadas dentro de los proyectos, no en su forma general sino en su particularidad. La heterogeneidad siempre presente en las comunidades relacionada a los proyectos turísticos, siendo la única categoría representativa desde un carácter general, aplicado a las comunidades. El rol del gobierno frente a cada una de las comunidades no es tan visible de acuerdo a las particularidades de los proyectos comunitarios, reconociendo que la locación, el contexto geográfico, las formas de desarrollo local, no determinados desde el sector turístico sino dentro de los planes de desarrollo local, regional y nacional, avizoran la multiplicidad de facetas que pueden aparecer en el desarrollo de proyectos turísticos, entendiendo el esfuerzo para reconocer la identidad cultural desde los mismos procesos de base, garantizadas desde políticas de estado (Castellanos, 2018), siendo una tarea constante de las comunidades locales.
La categoría de relaciones de poder propone que algunos de los proyectos han tenido acompañamiento gubernamental frente a otros emprendimientos donde es más evidente el apoyo de ONG internacionales, incluso universidades. Cabe reflexionar que cada uno de los factores presentes en el rol del gobierno y en la heterogeneidad de la población, componen las condiciones de cada proceso comunitario desde la capacidad de gestión, el orden de asociatividad y los roles pactados en la comunidad, la participación de entidades externas y de cooperación como enfoque técnico, hasta la obtención de recursos; cada una de estas características se representan en las comunidades analizadas.
Siendo enfáticos directamente en el modelo empleado como estrategia de análisis de percepción, cabe resaltar que el enfoque de transito que tienen las comunidades, en su mayoría llegan hasta la fase de revitalización, visto en 5 casos de los 8 proyectos comunitarios. Dos de estos procesos que finalizaron en la estrategia de revitalización alcanzan a pasar por todo el modelo, evidenciando la diversidad en la comunidad y representando su aparición en todas las fases casi de forma simultánea. Los proyectos restantes no recorren ese camino, ya que los resultados y la información recolectada sugiere la aparición espontánea de la estrategia de revitalización como forma de adaptabilidad a los procesos de desarrollo turístico.
Dos de los proyectos turísticos inicia y se sostienen en la permanencia limítrofe, ya sea como resultado de sus procesos de seguridad en términos sociales, por la condición misma de no permitir cambios bruscos en sus costumbres y resaltar sus condiciones culturales a través de sus prácticas tradicionales o también, porque los integrantes del proyecto son representados mayoritariamente por personas adultas, generando un tránsito conductual del comportamiento y sus formas de relacionarse con los visitantes.
Solo uno de los proyectos da el paso siguiente, de revitalización a adopción, reconociendo que los jóvenes han adoptado ciertas formas de comportamientos de los turistas hacia sus relaciones culturales y costumbres. Sobre todo, siendo esta práctica propiciada por lo jóvenes, la que dentro del análisis de estrategias se mantiene según la diferencia coyuntural entre edades, gustos y formas de percibir el mundo; la relación evidente de las dos estrategias alimenta indistintamente y de forma paralela la estrategia de revitalización presente, por un lado, y la estrategia de adopción por el otro.
A manera de reflexión, se hace necesario enfatizar en la construcción de herramientas que permitan acercarse mucho más a las percepciones de la gran mayoría de integrantes, con el fin de reconocer que la heterogeneidad es más evidente de lo que se pensaba, en el caso de los países latinoamericanos. Dicha heterogeneidad reconoce la participación e incidencia de poblaciones que en cierta medida tienden a repercutir en la manera como se percibe el turismo, por ejemplo, los jóvenes, que adhieren de forma más fácil modelos culturales occidentales y que no solo adoptan de manera tácita, sino que hibridan en la consecución de formas representativas de la personalidad y la identidad.
Por último, es necesario analizar la forma en que llama Dogan (1989) el paso de la homogeneidad a la heterogeneidad, donde particularmente menciona la transformación social de lo rural a lo urbano, posiblemente reconociendo que los entornos de ciudad son percibidos como espacios complejos de análisis y que la ruralidad, por su baja densidad demográfica, permite una categorización generalizada bajo un estándar similar. Por eso se propone que los instrumentos detallen la complejidad de la ruralidad partiendo de varias premisas: la ruralidad vista desde las nuevas ruralidades y nuevos campesinismos (Llambí & Peréz, 2007); las zonas de borde o franjas rurubanas (Sereno, Santamaría & Satarelli, 2010; Nogue, 2011); las particularidades y diferencias en los mecanismos de poder y el aporte sustancial de los grupos étnicos en los pueblos Latinoamericanos (Contreras, Vela, Santos & Télles, 2012) y; la complejidad en la construcción de identidad e hibridación cultural (García-Canclini, 1989), que se relacionan con las transformaciones económicas de las regiones.
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Notas
Guatemal, J. (2017). Dirigente del Turismo Comunitario San Clemente.
Necpas, M. (2017). Dirigente del Condor Huasi.
Maldonado, A. (2017b). Dirigente del Sumac Pacha.
Chávez, J. (2017). Dirigente del Asociación La Garza - Gestora del Parq¡ue Acuático Araque.
Escola, F. (2017). Dirigente del Operadora Pachaquilla Tours.
Maldonado,A.(2017a).Dirigente del Proyecto Etnocultural Turístico Bombódromo Palenque.
Morales, A. (2017). Dirigente del Ayllu Kausay.