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Historia de vida del maestro Ramón Doren Duarte

The life of the teacher Ramón Doren Duarte

Oryanis Estévez-Guilarte
Universidad de Guantánamo, Cuba
José Matos-Gamboa
Universidad de Guantánamo, Cuba

Historia de vida del maestro Ramón Doren Duarte

EduSol, vol. 16, núm. 57, pp. 69-74, 2016

Centro Universitario de Guantánamo

Resumen: s propósito de este trabajo exponer momentos significativos de la vida de Ramón Doren Duarte, destacado maestro de Arroyo de Jojó, comunidad situada en el municipio Imías de la ciudad de Guantánamo quien, con su labor educativa, contribuyó a la formación de generaciones de cubanos a partir de la primera mitad de la década del 50 del siglo XX. En la obtención de los datos se empleó como método fundamental la entrevista.

Palabras clave: Maestro voluntario, Maestro ambulante, Educación rural, Historia de vida.

Abstract: The purpose of this work is to expose some of the most significant moments of Ramón Doren Duarte's life, an outstanding teacher of Arroyo de Jojó, a community of the Imías municipality of the Guantánamo province; someone who contributed, through educational work, to the education of various generations of Cubans since the first half of the 50s of the past 20th century. The interview was used as fundamental method for collecting data for this paper.

Keywords: Volunteering teacher, Traveling teacher, Rural education, History of a life.

INTRODUCCIÓN

La historia de vida como método adecuado toma al sujeto y al individuo como el centro mismo del conocimiento. El sujeto es lo que se ha de conocer, pues es el único hombre que existe en la realidad concreta, y es en su historia donde se le puede captar con toda su dinámica. Además, el sujeto lleva en sí toda la realidad social vivida. En él se concreta cada grupo social a que ha pertenecido y toda la cultura en la que ha transcurrido su existencia. Según expresó Moreno, “al conocer al sujeto, se conoce el grupo y la cultura tal como se dan en concreto, de manera subjetiva, vivida” (Moreno, 1981, p. 37-38).

El enfoque empleado responde a una perspectiva mental, un abordaje, o una aproximación ideológica, un punto de vista desde una situación personal, que no sugiere ni la universalidad de la objetividad ni los prejuicios personales de la subjetividad, solo la propia apreciación o mérito. Hay enfoques o puntos de vista privilegiados, como el caso de estudio, que es uno de los que refuerza epistemológicamente la sociología educativa.

Lo anterior concuerda con que la historia de vida es una "apuesta epistemológica" inherente al método mismo. Según Ferrarotti (1981), “la historia de vida no es solamente un método de investigación en el campo social, sino una manera propia de conocer lo social, un enfoque epistemológico; no sólo distinto, sino otro”( p. 116).

Atendiendo a los conceptos anteriores en este trabajo se ofrece la historia de vida de Ramón Doren Duarte, un maestro excepcional que es poco conocido a pesar de su contribución desinteresada en la formación de varias generaciones de cubanos.

Para conformar esta historia de vida se utilizó como método de investigación la entrevista cara a cara. El autor de este artículo visitó a Doren en su humilde casa de madera y techo de guano para recoger la información que acá se condensa.

DESARROLLO

El desarrollo alcanzado por la educación cubana es consecuencia de la labor desplegada por diferentes generaciones más o menos cercanas al presente. Decía José Martí “…el pasado es raíz de lo presente. Hay que conocer lo que fue porque lo que fue esta en lo que es” (Martí, 1975, p.289). Lo anterior que guarda estrecha relación con la presente investigación pues conocer la historia educacional pasada contribuye a que se reconozca a aquellas personas que aportaron sus conocimientos en la obra de educar a niños y jóvenes.

El magisterio cubano, desde la figura de Miguel Velásquez- criollo mestizo hijo de india y español, considerado el primer maestro cubano en la Scholatría de la Catedral de Santiago de Cuba fundada en 1523-, los maestros de la manigua libertadora, de la ciudad y del campo, y otros que con su saber y su actuación lograron hacerse maestros en el pasado colonial, son parte de una historia que es ahora mismo imbatible.

A ellos se suma Ramón Doren Duarte, un maestro voluntario que, una vez triunfada la Revolución, continuó su trabajo educativo.

Hijo de Francisco Doren Corrales y Ángela Duarte[1], nació el 13 de febrero de 1925 en Santiago de Cuba. Con dos años de edad sus padres se trasladan a Guantánamo y viven en la calle San Lino e/. Paseo y el 1 norte.

Realizó sus primeros estudios en una escuela pública ubicada en Martí, esquina a Prado, con una maestra a quien recuerda con mucho cariño, que le enseña a leer, escribir y calcular. A partir de los 12 años de edad y hasta los 18 años trabaja en obras públicas como operario de pico y pala, comercio, etc., además de repasar cálculo y escritura a niños vecinos. Sus padres han muerto y tiene que atender a su hermano gemelo, Francisco, que tiene limitada su salud producto a la fiebre reumática.

Para mayo de 1953 Ramón Doren y el hermano se trasladan para Imías bajo el amparo de Lucía Rodríguez, quien entabla relaciones de amistad con la familia.

En este poblado los hermanos conocen y hacen gran amistad con las familias de Gino Pérez y José Gamboa. Este último le dice a Lucía que en Vega Bonita y Arroyo de Jojó había niñas y niños que Doren podía enseñar. Es entonces cuando este decide ir a la vivienda del campesino Gamboa mientras su hermano mellizo queda al amparo del Gino Pérez.

El inicio de la actividad docente para aquel joven no fue nada fácil, pero su atrevimiento lo condujo a organizar con niños, adolescentes y adultos un aula con escasos recursos materiales (la pizarra eran tablas, las tizas eran carbón de madera y yeso), y muy pocos conocimientos de métodos y técnicas para la enseñanza.

Más tarde dispone otras aulas en las viviendas de Pedro Aranda Londres en un barrio conocido como el Peñón, y de Cirilo Rodríguez, en el Alto del Manguito, familias que podían pagarle un peso mensual y le brindaban alimento, alojamiento y protección.

Para entonces Doren tenía más de 20 estudiantes entre niños y adolescentes, y por la noche enseñaba entre 12 y 15 campesinos. Esta práctica fue enriqueciendo su metodología empírica de la enseñanza.

A estas experiencias, según Wilhelm Dilthey (1833-1911), filósofo de la historia y la cultura alemana, los estudios humanos subjetivos (que incluyen derecho, religión, arte e historia) se centran en una “realidad histórica-social-humana”. Es en esta expresión donde, a juicio del autor, quedan atrapadas perspectivas del ego de Doren como parte de su realidad íntima por la educación y la instrucción no solo de niños, sino de las familias que vivían por entonces en aquellas montañas.

Parece haber escuchado a Martí, citado por Valdés, cuando expresó: “¿Qué escuelas son estas donde solo se educa la inteligencia?”. Siéntese el maestro mano a mano con el discípulo, y el hombre mano a mano con su semejante, y aprenda por la campiña el alma de la botánica (…)” (Valdés, 2004, p.145).

Su labor le permitió ganarse la confianza y estimación de las familias campesinas de las zonas donde trabajó quienes le encomendaban sus hijos sin temores.

Al llamado de Fidel el 22 de abril de 1960 cuando, frente a las cámaras de televisión convocara a llevar la enseñanza a los lugares más inhóspitos del país para mejorar la educación del pueblo y para que los campesinos aprendieran a leer y se hicieran hombres útiles para cualquier tarea (Castro, 1961), miles de jóvenes de todos los territorios se alistaron.

Ramón Doren fue uno de estos jóvenes que se incorporó a la campaña de alfabetización con 35 años de edad y siete años de trabajo como maestro ambulante en Arroyo de Jojó.

Luego trabaja en la comunidad El Cuero por varios años, contrae matrimonio con la campesina Ana Osorio con quien tiene tres hijos, un varón y dos hembras, dedicándose a las labores agrícolas y al magisterio.

Luego es trasladado a Los Calderos, dos cursos después a la escuela La Maestra en la comunidad El Ñame, allí trabaja cuatro cursos y posteriormente lo reubican en la escuela José Tey de la comunidad El Cuero donde trabajó por tres años, para pasar a la escuela Ciro Frías Cabrera de Arroyó de Jojó por tres años más.

Los últimos años de trabajo fueron en la escuela del Cuero donde se jubila en el año 1988, aunque continúa como maestro contratado en la escuela José Tey de El Cuero hasta el año 2000.

Su labor educativa y de orientación vocacional fue fundamental para que muchos jóvenes de las comunidades de Arroyo de Jojó, El Cuero, Los Calderos, y otras zonas colindantes decidieran estudiar magisterio. Al primer joven que convence es a Diógenes Cobas Moreira, hoy jubilado del sector educacional después de 40 años, excelente maestro, ejemplo de hombre educado, humilde, trabajador e internacionalista en la lucha por la independencia de la República Popular de Angola en 1976.

De igual forma contribuyó a la formación de otros profesionales de la educación en el municipio Imías, entre los que cabe mencionar: Bernaldo Cobas, Ermis Osorio, Feliberto Díaz, Saturnino Díaz, Alcides Jiménez, Ricardo Matos, Juan Osorio, Carmelina Castro, Santo Osorio, Sol Mirella Suárez, Fidel Cobas, Armando Cobas, Orbel Díaz, José Jiménez, Pascual Jiménez, Diógenes Díaz, José Luis Díaz, Wilfredo Jiménez, René Jiménez, la mayoría en activo en la docencia.

Lo anterior simboliza una estrecha relación con las ideas martianas que expresan “Los hombres necesitan quien les mueva a menudo la compasión en el pecho, y las lágrimas en los ojos, y les haga el supremo bien de sentirse generosos” (Martí, 1975, p. 288). Eso fue lo realizado por Doren, movilizar la pasión a más de una veintena de jóvenes de las comunidades de El Cuero y Arroyo de Jojó que se hicieron maestros.

Doren, además de instruir desde las aulas, organizaba acciones culturales y deportivas con niños, jóvenes y campesinos del barrio; promovía la participación popular en las actividades que eran llevadas a las comunidades por artistas de Baracoa, Guantánamo y Santiago de Cuba, preparaba el plan vacacional para los niños.

Con 91 años de edad Doren lee periódicos, libros, escribe con mucha fluidez y es solicitado por muchos padres para que repase a sus hijos, sobre todo de primero y segundo grados.

Imías le debe a este maestro la instrucción y formación en valores de niños, jóvenes y adultos en una época en que no existían las escuelas rurales.

La vida de este maestro enriquece la educación en Imías, en Guantánamo, y la educación cubana en general.

CONCLUSIONES

La historia de vida de Ramón Doren Duarte, como insigne maestro en la intrincada geografía del municipio Imías, es importante que se conozca por las nuevas generaciones que aspiran a ser educadores, pues el proceso que desarrolló en su momento lo llevó al reconocimiento por familias en las comunidades rurales donde realizó su labor formativa y educativa con protagonismo, flexibilidad, y afectividad.

Referencias

Castro, F. (1961). Discurso Primer Territorio Libre de Analfabetismo en Cuba y América Latina. Granma, p.5

Dilthey, W. (2007). Enciclopedia filosófica en línea. Recuperado de http:// www.philosophica.info/voces/dilthey/dilthey.html

Ferrarotti, F. (1981). Historia e historia de vida. Roma: Laterza.

Martí, J. (1975). Nuestra América. La Habana: Ciencias Sociales.

Moreno, A. (1981). Razones para un paradigma científico: el método de historias de vida. Revista Anthropos, 14. Venezuela.

Rousseau, J. J. (1982). El Emilio. La Habana: Pueblo y Educación.

Turner Martí, L. (2001). Pedagogía de la ternura. La Habana: Pueblo y Educación.

Valdés Galarraga, R. (2004). Diccionario del Pensamiento Martiano. La Habana: Ciencias Sociales.

Notas

[1] El maestro Doren no recuerda el segundo apellido de su madre. Esta fue una familia nuclear.
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