Consideraciones teóricas sobre la relación cultura comunitaria, historia local e Historia de Cuba

Theoretical considerations on the relationship among community culture, local history and History of Cuba

Claudina Esther Martínez-Vignón
Universidad de Guantánamo, Cuba

Consideraciones teóricas sobre la relación cultura comunitaria, historia local e Historia de Cuba

EduSol, vol. 18, núm. 62, 2018

Centro Universitario de Guantánamo

Recepción: 19 Octubre 2016

Aprobación: 05 Enero 2017

Resumen: Las actuales condiciones de restablecimiento de las relaciones Estados Unidos-Cuba exigen a los profesores de Historia de Cuba profundizar en su preparación aprovechando los elementos que ofrece la historia en general y en particular la cultura comunitaria en su relación con la historia local pues es en la comunidad donde los hombres alcanzan su completa realización. El empleo del método dialéctico materialista y otros del nivel teórico (histórico-lógico, análisis-síntesis, inductivo-deductivo) permitieron ofrecer consideraciones teóricas sobre la relación e importancia de la cultura comunitaria, la historia local y la nacional en el proceso de formación del profesional de la educación superior pedagógica.

Palabras clave: Cultura, Comunidad, Cultura Comunitaria, Historia Local.

Abstract: The current conditions for the restoration of US-Cuba relations require professors of Cuban History to deepen their preparation by taking advantage of the elements offered by history in general and, in particular, community culture in its relationship with local history, as it is in the community where men reach their full realization. The use of the materialist dialectical method and others of the theoretical level (historical-logical, analysis-synthesis, inductive-deductive) allowed to offer theoretical considerations about the relationship and importance of community culture, local and national history in the process of formation of the professional of pedagogical higher education.

Keywords: Culture, Community, Community Culture, Local History.

La enseñanza de la historia de Cuba desempeña un importante papel en la formación de las presentes y futuras generaciones de educadores pues encierra el entramado de procesos, hechos, fenómenos y acontecimientos en el que se han desempeñado generaciones de hombres y mujeres que han legado una herencia patriótica que distingue a los cubanos nivel internacional. Sin embargo, la historia nacional no se puede impartir sin su estrecha relación con la historia local, y tampoco puede verse aislada de la cultura comunitaria pues es en las comunidades y sus barrios donde se realizan los hombres y mujeres que hacen la historia.

La cultura comunitaria es diversa y rica en realizaciones, encierra en sí misma todo el conjunto de valores materiales y espirituales en relación con el accionar político, económico, social y cultural de los hombres de una comunidad determinada en correspondencia con las condiciones ambientales, sociales y humanas.

La enseñanza de la historia local no puede verse como un momento, ella es parte de un proceso en el que se interrelacionan los hechos políticos y militares, económicos, sociales y culturales que caracterizan las localidades en su devenir histórico.

En las localidades existe una significativa muestra de todo el sistema de tradiciones que se presentan como presupuestos sustanciales para caracterizar lo que hoy se conoce como lo comunitario, espacio de realizaciones individuales y colectivas. Esa amalgama de elementos culturales guarda estrecha relación con lo que se ha identificado como lo identitario, categoría que posee una extensión conceptual que requiere permanentemente una vuelta a su contenido sustancial, pues es lo que distingue a un grupo o una individualidad y al mismo tiempo lo une en objetivos, intereses, motivaciones que le permiten su realización personal y el desarrollo de su entorno.

Varios son los autores que en el ámbito nacional se han dedicado al estudio de la historia local con la intención de atender la labor educativa o formativa de las nuevas generaciones. Entre ellos se destacan Zayas (1990), Álvarez (1994), Núñez (1993), Romero (2006), Reyes (1999, 2014), Palomo (2001), Díaz (2005), Milia (2013).

Sin embargo, la experiencia de la autora y el análisis crítico de diferentes fuentes ha permitido determinar insuficiencias relacionadas con la enseñanza de la historia local en la formación del profesional de la educación en su relación con la cultura de las comunidades donde se desempeñan. Cabe destacar:

  1. · No se encuentran estudios dirigidos a la relación del entorno cultural comunitario con la historia local en la disciplina Historia de Cuba.

    · Los estudios realizados sobre el tema solo abordan la relación historia local – historia nacional sin profundizar en su dimensión cultural comunitaria.

Es objetivo de esta investigación ofrecer consideraciones teóricas sobre la relación cultura comunitaria, historia local en el proceso de enseñanza aprendizaje de Historia de Cuba.

El fundamento teórico general del trabajo se sustenta en el método dialéctico-materialista, en la concepción materialista de la historia y en los principios de la concatenación y del desarrollo, la historicidad y la objetividad que permiten el análisis de la dinámica de los procesos sociales con un enfoque multilateral y sistémico.

Enseñar la historia es una necesidad cultural de los pueblos, es la posibilidad de conocer el pasado, entender el presente y la vía de proyectar el futuro como continuidad histórica del proceso de construcción de la sociedad; permite que el individuo adquiera el conocimiento necesario de la sociedad y conozca su realidad.

En este proceso de carácter permanente, dinámico y contradictorio intervienen múltiples actores: familia, profesores, escuela, medios de comunicación, tecnologías, organizaciones de masas y asignaturas que permiten a los estudiantes apropiarse de los contenidos sociales válidos para su desarrollo integral como personas aptas para comprender los procesos y fenómenos que ocurren en su entorno, y para transformar su realidad en correspondencia con sus necesidades e intereses.

El conocimiento de la historia nacional en la formación pedagógica es prioritario en Cuba, pues tiene como misión fundamental culminar la preparación básica integral de los jóvenes que serán los futuros maestros y profesores encargados de educar a las ulteriores generaciones, desarrollando en ellos orientaciones valorativas en sus formas de pensar, sentir y actuar acorde con el proyecto social cubano. El profesor debe facilitar las condiciones, organizar situaciones y diseñar acciones que permitan al estudiante la reconstrucción del conocimiento histórico en su relación espacio – tiempo.

En relación con ello el encargo social que se plantea a la disciplina Historia de Cuba en la escuela cubana actual es elevado pues le corresponde dar a conocer el pasado para entender el presente y proyectar el futuro. Debe asumir el valor integrador de la esencia de la que se nutre; contribuir a reforzar la identidad nacional al robustecer la autoestima y autorreconocimiento individual y social; elevar la calidad de vida y aportar una lección humana dado su potencial educativo, pues la historia como referente permite que el hombre construya y reconstruya sus propios significados sociales, enriquece la memoria de los pueblos, es la gran tradición de la humanidad. (Romero, 2006)

La disciplina Historia de Cuba se inserta en los planes de estudio desde la enseñanza primaria hasta la universitaria. La selección de los contenidos referidos a la historia nacional y local permite la educación histórica de las presentes y futuras generaciones, por tanto, se necesita un acercamiento sistemático y sistémico a la cultura local y comunitaria construida sobre la base de la actividad realizada por el pueblo desde sus primeros habitantes hasta la actualidad.

La enseñanza de Historia de Cuba en su vínculo con la historia local no siempre cumple con la aspiración de establecer una relación dialéctica en lo espacial y temporal pues generalmente las clases son esquemáticas, se profundiza más en los elementos políticos y militares que en la integración de estos con los elementos económicos, sociales y culturales de las localidades y comunidades, sin tener en cuenta que son los que determinan, en última instancia, la manera de actuar y comportarse los individuos y grupos sociales. Por otro lado, se reduce el conocimiento histórico al pasado, a hechos y figuras que trascienden a la vida pública, sin tener en consideración a las personas comunes como protagonistas de la historia.

Por tales razones, los alumnos no muestran sus necesidades e intereses como constructores de la historia que viven en su medio social, y tampoco se sienten intérpretes de hechos trascendentes. No se tiene en cuenta que los contenidos de la historia nacional favorecen los procesos instructivos y educativos que se desarrollan en el marco escolar en interacción con el contexto comunitario y familiar, y que los procesos y fenómenos históricos que han ocurrido permiten una mirada reflexiva sobre quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

La disciplina Historia de Cuba debe promover el aprendizaje buscando la implicación protagónica de los estudiantes en el acercamiento pedagógico que realizan al acontecer social nacional y local.

Según Reyes (2014) la historia local es el estudio de los hechos, procesos, fenómenos históricos cercanos o lejanos en el tiempo que reflejan el acontecer económico, político, social y cultural del accionar de las masas populares, guiados por personalidades históricas de un determinado territorio, y que guardan su nexo con la historia nacional en la medida que promueven el interés por el estudio de la historia nacional, potenciando la formación de ideales, sentimientos, y valores identitarios en los niños, adolescentes y jóvenes (p. 199).

La historia local muestra las singularidades del accionar histórico de los hombres y mujeres en su comunidad, promueve las transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales de su entorno para conformar la cultura de su comunidad que forma parte de la cultura regional y nacional.

En la formación y desarrollo de la personalidad del profesional de la educación resulta ventajoso acercar la historia al entorno geográfico, pues conocer el itinerario histórico del lugar en que vive, los protagonistas de la cultura que comparte y que debe ayudar a preservar, lo hace protagonista de su propia historia, y continuador de los proyectos iniciados por las generaciones precedentes.

No es recomendable incluir en el currículo todo lo investigado sobre la historia local, ello tendría una repercusión negativa en el aprendizaje, debe hacerse una selección basada en criterios pedagógicos donde se tengan en cuenta aquellos contenidos que, por su valor histórico, contribuyan a la formación de la personalidad. Tampoco se debe repetir en cada nivel de enseñanza los mismos contenidos, sino elevar el nivel de profundidad de los hechos históricos locales en su relación con los nacionales.

La selección de los conocimientos históricos locales debe hacerse a partir de determinados criterios. En esta investigación se asumen los ofrecidos por Reyes (2014).

  1. · Puedan relacionarse con los conocimientos seleccionados sobre la historia nacional en el currículo escolar.

    · Abarquen todas las actividades de los hombres de la localidad, en lo económico, político, social y cultural.

    · Sean conocimientos con potencialidades instructivas y educativas, para la formación y desarrollo de la personalidad de niños, adolescentes y jóvenes.

    · Sean hechos, procesos y fenómenos históricos representativos de las diferentes etapas de nuestra historia nacional.

    · Que la particularidad de los hechos históricos locales le permitan a los aprendices comprender los procesos, fenómenos y hechos históricos que estudian en la historia nacional.

    · Existan fuentes históricas y del conocimiento histórico disponibles para que los aprendices las consulten.

    · Permitan la realización de microinvestigaciones históricas, utilizando el aparato metodológico que despliegan los investigadores históricos profesionales.

    · La complejidad de los hechos seleccionados esté acorde con el nivel de desarrollo psicológico de los aprendices (p. 200).

En el proceso de enseñanza aprendizaje de la historia local en su estrecho vínculo con la nacional es de vital importancia tener en cuenta las historias personales y familiares que en este contexto tienen lugar. La presencia de la historia personal y familiar, como parte del conocimiento histórico, revela que esa parte de la historia tiene que ser conocida e integrada al resto de la historia local, nacional y universal. No es solo una vía para el aprendizaje de la historia nacional, como sostiene Reyes (1999), sino que se connota como una arista de la historia que debe enseñarse en la escuela con la intención de comprender el entramado histórico y su gran complejidad.

La historia personal y familiar contextualizada ofrece un acercamiento a la historia más cercana desde el punto de vista afectivo, revela el protagonismo de los seres queridos en el accionar histórico familiar y los nexos que tiene con los hechos, procesos y fenómenos locales.

La enseñanza aprendizaje como proceso cultural requiere un enfoque integral pues la cultura es un sistema complejo que funciona con integralidad y dinamismo, y necesita de una adecuada y específica comunicación en la creación, difusión e intercambio de valores espirituales, porque la cultura no es solo el fenómeno artístico como tal, sino todo lo creado por el hombre en sus relaciones materiales y espirituales.

En este orden se comparte con Pogolotti (1991) cuando afirma que una cultura vive en la historia y encarna irrenunciablemente en un pueblo, haciéndose reconocible por ir marcando cierto perfil ético, estético, vital, social, religioso y aún epistemológico y filosófico.

De esta forma la cultura constituye motivo y momento de participación comunitaria donde afloran valores, tradiciones, memoria histórica, costumbres que pasan de generación en generación para convertirse en verdadero patrimonio difícil de deshacer, pero que pueden ser lesionados por factores externos o internos de los procesos del desarrollo hasta llegar a perderse si no se tiene en cuenta su preservación para beneficio de sus creadores, en tal sentido corresponde a la historia local, en su vínculo con la historia nacional, el rol de potenciar el conocimiento de los hechos, procesos y fenómenos que en todas las esferas de la vida comunitaria han ocurrido.

En esta investigación se asume la cultura comunitaria como la vida espiritual de la comunidad (lo que no significa desconocer las realizaciones materiales que forman parte de la misma y de las que la vida espiritual es reflejo), como un proceso en el que se interrelaciona lo individual y lo colectivo, lo reproductivo y lo creador, lo progresivo y lo retrógrado, y su expresión en un conjunto de rasgos distintivos que caracterizan a la comunidad desde el punto de vista espiritual, los cuales determinan en lo esencial la calidad de las relaciones y nexos que se desarrollan en la misma durante la vida cotidiana (Cortón, 2011, p. 6).

Las comunidades se identifican por una cultura determinada. Como el proceso identitario no es algo estático, sino que los elementos socioculturales como la lengua, la religión, las costumbres, las instituciones y todas las estructuras sociales están expuestas a los distintos procesos históricos, entonces el patrimonio aporta la memoria histórica y la identidad cultural de la comunidad.

Por esta razón, se hace necesario contextualizar la comunidad en las clases de Historia de Cuba para que el docente en formación conozca los valores culturales más cercanos que les antecedieron, cómo se mantienen y de qué manera puede preservarlos y enriquecerlos en las actuales condiciones de desarrollo vertiginoso de la ciencia y la técnica que permiten el vínculo con otras culturas, unas cercanas y otras más distantes, y que en algunos casos se imponen con una marcada intención consistente en la desideologización de las nuevas generaciones para garantizar su hegemonía imperialista.

Lo anterior exige la participación más profunda de los docentes en formación en los proyectos locales y comunitarios. Proceso que trasciende el entorno escolar y que no siempre se corresponde con el lugar donde residen o realizan su componente laboral, por lo que es tarea primordial de los profesores prepararlos para que se responsabilicen con su aprendizaje, que sepan y tengan la oportunidad de autoevaluar su proceso cognitivo y metacognitivo. Para lograrlo es necesario formarlos en un mayor contacto con lo que los rodea, por lo que el profesor no debe ser un transmisor de información sino el conductor capaz de desarrollar capacidades de aprendizaje independiente.

Los aportes culturales comunitarios de una región contextual se convierten en indicadores a la hora de conocer de dónde vino, dónde está y hacia dónde marcha ese entorno sociocultural, por tanto, siempre es viable el estudio de este tipo de área del saber, a ello se añade el que la formación de las nuevas generaciones amerita el trabajo con las potencialidades formativas para el desarrollo de la identidad cultural del profesional de la educación, como parte del proceso de formación permanente, deviniendo en contribución necesaria para la defensa de los valores que sostienen la condición humana, garante del proyecto socialista de construcción de un mundo mejor.

La comunidad como espacio geográfico agrupa de manera organizada a personas que interactúan socialmente con sentido de pertenencia y comparten objetivos comunes basados en el desarrollo y las mismas tradiciones culturales, además de sentimientos y emociones que los comprometen con su pasado, presente y futuro.

Lo más importante del entorno comunitario es que ofrece al futuro docente información sobre cómo se ha comportado la participación de las familias y vecinos en los procesos que, como parte de la historia nacional, han ocurrido en los diferentes períodos de la historia nacional, y la participación de sus antepasados en el desarrollo económico, político, social y cultural, lo que los comprometerá a continuar la obra a través de su participación en las tareas que se realicen en su entorno.

Al impartir la asignatura Historia de Cuba los profesores deben hacerlo desde el enfoque dialéctico materialista integrando los aspectos económicos, políticos, sociales y culturales dentro de una relación pasado-presente-futuro con el protagonismo de las masas populares, sin demeritar el lugar que tiene el individuo en el accionar histórico. Se debe reflexionar sobre las condiciones histórico- culturales de la sociedad cubana actual buscando elementos en ella que facilitarán el aprendizaje de la asignatura y el vínculo del docente en formación con el contexto social. Acercar el conocimiento histórico a la vida cotidiana de las personas permite construir identidades locales y sociales.

La cultura histórica cubana posee fuentes suficientes para potenciar un aprendizaje histórico que acerque al alumno a la vida cotidiana de manera que esta se convierta en un espacio social para la aplicación práctica de sus saberes, y les facilite las herramientas necesarias para la transformación de su realidad.

La formación de la cultura es un proceso eminentemente histórico-social, continuo, dialéctico que, como acumulación de los conocimientos de la humanidad, es siempre cultura de una sociedad, marcado por el proceso de socialización que el hombre a lo largo de su vida aprende de las generaciones anteriores.

Lo creado por el hombre refleja las peculiaridades y tradiciones de una región o de un país que, a su vez, aporta a los valores y tradiciones universales. Las peculiaridades con que se desarrolla el proceso de globalización en la actualidad exigen la preservación de lo que es propio y autóctono del acervo cultural de cada pueblo que lo distingue del resto porque refleja su identidad cultural.

Lo histórico de la cultura humana es algo inherente a su origen, a la necesaria preservación de lo acumulado por el hombre para dejarlo como legado a otras generaciones, como testimonio de cuanto se ha hecho de una etapa histórica a otra, que no es más que el reflejo del avance de la sociedad. Este legado se diferencia en cada región del planeta por expresar las peculiaridades de distintos sectores sociales en un contexto tempo-espacial con sus características distintivas.

Se proponen como aspectos básicos a potenciar dentro del contenido de la disciplina, con un enfoque histórico materialista, y dentro de una relación pasado-presente-futuro, los siguientes:

  1. 1. 1. El conocimiento de la historia con un enfoque integral entre sus componentes políticos, económicos, sociales y culturales, y su vínculo con lo local y comunitario.

    2. La participación de los hombres comunes en el desarrollo económico, político, social y cultural alcanzado por la comunidad.

    3. Responsabilidad de los miembros de la comunidad en el desarrollo político, económico, social y cultural de la misma.

    4. Participación de los docentes en formación en las tareas políticas, económicas, sociales y culturales de la comunidad.

    5. Vínculo de los docentes en formación con su entorno social en las condiciones histórico-culturales.

El conocimiento de la historia debe alcanzarse desde la cultura, logrando enseñar a pensar y a defender ideas y procesos imprescindibles. De la educación dependerá la salvación de nuestra especie y el futuro de la Humanidad. Es necesario que desde la historia recorramos los caminos de la razón y el corazón, es decir, los caminos de la Revolución (Barbán, 2013, p. 7).

La vinculación de lo comunitario y lo local en la enseñanza aprendizaje de Historia de Cuba permite su mejor conocimiento y asimilación, pues en la comunidad está la porción de patria más cercana donde confluyen diversidad de vivencias y experiencias a tener en cuenta.

Aprovechar las potencialidades de la cultura comunitaria en su relación con la historia local en las clases de Historia de Cuba contribuye a la formación de sentimientos de identificación con la comunidad, y de compromiso con los procesos políticos, económicos, sociales y culturales que en esta se desarrollan.

Desarrollar las clases de Historia de Cuba teniendo en cuenta su relación con la cultura comunitaria y la historia local permite comprender de forma práctica la concepción materialista de la historia pues esta la hacen las masas populares movidas por condiciones objetivas e intereses colectivos, y que entre esos hombres están las familias, los vecinos y cada hombre comprometido con su tiempo.

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