Los vínculos escuela familia en el proceso de formación pedagógica
Links family- school in the process of pedagogical training
Los vínculos escuela familia en el proceso de formación pedagógica
EduSol, vol. 18, núm. 62, 2018
Centro Universitario de Guantánamo

Recepción: 23 Septiembre 2016
Aprobación: 15 Diciembre 2016
Resumen: El presente ensayo aborda los vínculos de la escuela con la familia en el proceso de formación pedagógica permanente de los maestros de bachillerato. Atendiendo a la inexistencia de un estudio de las potencialidades de la formación permanente del docente de bachillerato para potenciar el aprendizaje de los estudiantes a partir la relación escuela-familia, lo que repercute negativamente sobre dicho aprendizaje se propone una serie de actividades para contribuir a solucionar este problema.
Palabras clave: Proceso formativo, Aprendizaje, Formación pedagógica permanente, Identidad profesional.
Abstract: This essay addresses the links of the school with the family in the process of permanent pedagogical education of the majoring teachers. Considering that there is not any research on the potentialities of the permanent training of the majoring teacher to enhance their learning based on the school-family relationship, which negatively affects that specific learning area, we recommend a series of activities to help solve this problem.
Keywords: Educative process, Learning, Permanent pedagogical training, Professional identity.
La experiencia de la autora de este ensayo como docente del nivel primario durante 18 años y de bachillerato por siete, y la aplicación de diferentes instrumentos de investigación como la observación de reuniones de padres y talleres pedagógicos, la entrevista a padres de familia y a estudiantes, el análisis del informe del Departamento de Consejería Estudiantil, permitieron precisar los principales problemas que se presentan en el vínculo de la escuela con la familia. Entre ellos:
La limitada participación de los padres de familia en la realización de las tareas de sus hijos y su exigua preocupación por su rendimiento académico y comportamiento durante todo el año escolar, dado, entre otros factores, porque los padres no logran comprenden la importancia que tiene para el buen rendimiento académico de sus hijos una comunicación dinámica y efectiva entre la escuela como institución representada en la figura del maestro, y la familia como célula básica de la sociedad representada en ellos; por falta de tiempo; o por escasa preparación académica para comprender el requerimiento de las tareas y orientar su solución de forma apropiada.
Cuando los padres no colaboran con el desarrollo de las tareas de sus hijos estos regresan al centro educativo sin resolverlas, lo que no contribuye a que la relación sujeto objeto se convierta en factor dinamizador de los vínculos de la escuela con la familia en el proceso de formación pedagógica permanente de los maestros de bachillerato, y esto trae como consecuencia la baja autoestima y por ende un comportamiento no apropiado que desemboca en indisciplinas, y poco aprovechamiento académico.
· El predominio de familias monoparentales que, por tener alteradas sus funciones, no controlan las tareas y el comportamiento de los hijos, dado generalmente por la ambigüedad en la distribución de las responsabilidades de ambos padres respecto a la educación de los hijos. En los momentos actuales existen muchas familias donde falta la figura de la madre o del padre, y el que está a cargo del hijo directamente tiene que salir a trabajar para llevar el sustento al hogar, por consiguiente no tiene tiempo para controlar las actividades de sus hijos, no ejerce la autoridad necesaria y no controla su comportamiento; esto ocasiona, con frecuencia, despreocupación y mal comportamiento en el centro escolar.
·L a carencia de actividades orgánicamente estructuradas para que la escuela integre a la familia en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus hijos.
Todo lo hasta aquí expuesto condujo a formular un problema que se expresa en los términos referidos a que la inexistencia de un estudio de las potencialidades de la formación permanente del docente de bachillerato para potenciar el aprendizaje de los estudiantes a partir la relación escuela-familia repercute negativamente sobre dicho aprendizaje.
Todas las limitaciones que se han planteado involucran de un modo u otro al maestro pues sus funciones van mucho más allá de la práctica docente. Gómez (1999) reconoce a la docencia como una actividad complementaria y que ya en la práctica cotidiana el maestro incorpora otros elementos a la construcción de su identidad profesional, mientras que Barba y Zorrilla (1987) argumentan que el profesor debe ser considerado como un sujeto social, cultural y laboral, no solo como mediador entre el conocimiento y los estudiantes, sujeto mitificado en el discurso y negado en la práctica social.
Determinar qué es la familia resulta complejo porque es una estructura que depende de la cultura en la que se sitúe y de la época en la que se encuentre. La familia debe aportar identidad cultural a sus miembros a través de valores, costumbres, hábitos de vida, sistema de creencias, y ha de estimular el control de reglas que se reflejan en el comportamiento del niño y del joven en el centro educativo. El no adquirir estos hábitos de vida conduce al desarraigo social del individuo en formación, lo que resulta pernicioso para su salud mental.
La familia es una agencia o institución social, actualmente ha cambiado su estructura y se adapta a la realidad social en la que está inmersa, de ahí que sus formas y funciones se han modificado.
A criterio de los antropólogos Morgan (1970), y Hoeble y Weaver (1985) existen tres tipos de familias:
· Familia nuclear, está formada por el padre, la madre y los hijos.
· Familia extensa, compuesta por más de una familia nuclear que alberga más de dos generaciones.
· Familia compuesta, formada por la poligamia o matrimonio múltiple.
En los años setenta cobra auge la familia mono parental, donde la custodia del hijo/a es responsabilidad de un solo progenitor. A esto se suma una sociedad competitiva y consumista en la que el tiempo de la familia se reduce porque se emplea buena parte de este en el trabajo, lo que repercute directamente en el desarrollo psico-social de los hijos.
Investigadores como Musgrove (1975) y Musitu Ochoa (1998) coinciden en que la familia es para los individuos un sistema de participación con exigencias, es el contexto donde se expresan y se identifican las emociones, el entorno donde se promueven las iniciales relaciones sociales y se adquieren los valores, ambiente en el que se dan las primeras funciones relacionadas con la educación y el cuidado de los hijos.
La familia y la institución educativa son los universales agentes socializadores y corresponsables de la educación y formación de los niños y adolescentes, siendo la familia el más importante pues es en ella donde estos dan los primeros pasos socializadores vivenciales al relacionarse con otras personas, mientras que en el centro educativo es donde se fortalecen esas cualidades vivenciadas con los padres.
En palabras de Bronfenbrenner (1987), en la formación de niños y adolescentes influencian contextos que están relacionados unos con otros en formas de red, todos ellos muy importantes, siendo los más trascendentales el contexto familiar y el educativo por ser los más próximos. Ambos favorecen el desarrollo responsable y autónomo, tanto en lo intelectual como en lo ético, del futuro integrante de la sociedad.
Por tal motivo la familia debe tener una actitud activa y participativa, directa y permanente en la vida escolar, más allá de aportaciones puntuales con los hijos, en la medida que lo requiera el proyecto común de educación. Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación padres - maestros y en el proceso educativo estará asegurada.
La escuela no puede limitar su actividad a los campos de su exclusivo interés sin atender a las necesidades de la familia. Esa peculiar característica de relación de confianza, servicio y camaradería es propio de la relación entre la escuela y la familia.
Primo Fernández (2001) plantea que las buenas relaciones y la actitud positiva de los padres respecto al centro escolar son beneficiosas, un trabajo conjunto con el profesor de participación y colaboración permite una mejor orientación de los hijos.
La formación inicial del docente en las aulas universitarias durante tres o cuatro años no es suficiente para lograr que se desarrollen en toda su magnitud sus potencialidades para potenciar el aprendizaje de los estudiantes a partir la relación escuela-familia pues no se logra la interrelación armónica entre la teoría y la práctica.
El estudiante demanda que en las clases y en las tareas se propenda al desarrollo de destrezas y habilidades técnicas, que les permita dar respuestas apropiadas a los múltiples cambios que emergen en la sociedad. Para lograr esto el docente debe prepararse con conocimientos actualizados que tengan validez en la sociedad actual, y que tengan en cuenta la realidad contextual, nacional, regional, y sus necesidades personales.
Llegados a este punto resulta pertinente recordar el problema social de la ciencia planteado: la inexistencia de un estudio de las potencialidades de la formación permanente del docente de bachillerato para potenciar el aprendizaje de los estudiantes a partir la relación escuela-familia, lo que repercute negativamente sobre dicho aprendizaje.
Para contribuir a solucionar este problema se proponen las siguientes actividades:
· Las escuelas para padres, con el objetivo de socializar las dificultades que se presentan en la solución de los temas clases con los padres de familias integrando los ejes transversales.
La formación pedagógica conlleva al docente de bachillerato desarrollar su capacidad al crear espacios de interacción para que los padres de familias se involucren y participen en las actividades de la institución educativa; al mismo tiempo el desempeño pedagógico del docente puede ser objeto de crítica constructiva o negativa por parte del estudiante o del padre de familia.
· Talleres de confraternidad escuela familia, cuyo propósito es lograr el acercamiento y la inclusión de los padres de familia en las actividades extracurriculares, culturales, sociales y deportivas para lograr un clima de mayor confianza con los estudiantes y de esa manera potenciar su aprendizaje.
En la actividad propuesta el factor dinamizador del vínculo escuela familia es la formación pedagógica del maestro de bachillerato para lograr un aprendizaje significativo de los alumnos.
· Vitrinas de las agencias educativas, consistente en que tanto la escuela como la familia participen exponiendo sus necesidades educativas. Los padres destacan las cualidades y falencias de los docentes, y los docentes ofrecen sugerencias a los familiares para que se involucren de manera más decisiva en la educación de los estudiantes, con el propósito de lograr un mejor ambiente educativo en el que se refleje el cambio de actitud en las mencionadas agencias educativas. Dicha actividad propicia que se compartan experiencias educativas con los padres de familia en beneficio del estudiante.
· Jornadas psicopedagógicas de apoyo familiar, dirigidas por psicólogos y maestros de vocación, buscan que los padres sean capaces de comprender, orientar y ayudar a sus hijos en la resolución de las tareas educativas.
El proceso de formación pedagógica permanente del docente de bachillerato tiene entre sus prioridades la formación integral de las nuevas generaciones, que plantea la necesidad de herramientas diferentes, de estrategias de formación autónoma que permitan al educando ser protagonista de su aprendizaje. La familia y la escuela son dos contextos muy importantes para el desarrollo humano, la influencia y el potencial de ambos escenarios aumenta en la misma medida en que entre estos sistemas se tienden puentes intercomunicativos y fluidos, complementarios, cordiales y constructivos que tengan por objetivo optimizar el desarrollo integral de los estudiantes.
Referencias
Barba, B. Zorrilla, M. (1987). Formación basada en competencias. Recuperado http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/articles/educar/numero5/postprofesional.htm
Bronfenbrenner, U. (1987). Teoría Ecológica de Bronfenbrenner. Ibérica: Paidós.
Contreras, J. D. (1997). La autonomía del profesorado. (2da ed.). Madrid: Morata.
Chehaybar y Kuri, E. (2003). Hacia el futuro de la formación docente en educación superior. México: CESU-Plaza y Valdés.
Davini, M. C. (2001). La formación docente en cuestión: política y pedagogía. Lanús: Paidós.
Dirección General del Bachillerato. (2005). Docencia Centrada en el Aprendizaje. Curso de actualización docente. CD-ROM.
Engels, F. (1974). El origen de la familia, la propiedad privada. Parte 3. Moscú: Progreso.
Fierro, C.; Fourtol, B. y Lesvia, R. (2005). Transformando la práctica docente. Una propuesta basada en la investigación-acción. México: Paidós.
Hoeble y Weaver. (1985). La relación familia-escuela y su repercusión en la autonomía. Recuperado de https://extension.uned.es/archivos_publicos/webex_actividades/.../repercusiones.8.pdf
Morgan, L. H. (1970). Relaciones que dan origen a la familia. Recuperado de Biblioteca Digital.bibliotecadigital.udea.edu.co/bitstream/10495/348/1/RelacionesOrigenFamilia.pdf/
Musgrove. (1975). Familia y Educación: Visión de los Adolescentes. [en línea]. Disponible en: http://www.accionfamiliar.org/.../doc.02.2007.familia_y_educacion.visiondelosadolescente
Musitu Ochoa, G. (1998). Familia y educación prácticas educativas de los padres y socialización de los hijos. Madrid: Barcelona, Labor Universitaria.
Primo Fernández, M. (2001). Modelos básicos para la superación del docente como investigador. (Tesis de Maestría). Universidad de Cienfuegos, Cuba.