El estudio de las ideas educativas de José Martí en Cuba entre 1990 y 2013
The study of José Martí´s educative ideas in Cuba between 1990 and 2013
El estudio de las ideas educativas de José Martí en Cuba entre 1990 y 2013
EduSol, vol. 21, núm. 75, pp. 83-95, 2021
Centro Universitario de Guantánamo
Recepción: 05 Febrero 2020
Aprobación: 10 Julio 2020
Resumen: El objetivo es determinar la significación del pensamiento educativo martiano en Cuba entre 1990 y 2013 mediante el análisis de textos sobre el tema. A partir de la identificación en cada documento de su enfoque general, las tesis fundamentales y las ideas martianas focalizadas, se infiere la vitalidad del objeto de estudio y la dinámica de la recepción del ideario martiano sobre la educación; se establece que el pensamiento educativo martiano, respalda teóricamente la realidad nacional y se reconoce como referente de la filosofía de la educación, la teoría de la educación y el sistema de valores en Cuba.
Palabras clave: Pensamiento educativo martiano, Filosofía educativa, Sistema de valores, Teoría educativa.
Abstract: The objective is to determine the significance of Marti's educational thought in Cuba between 1990 and 2013 through the analysis of sources of information on the subject. From the identification in each document of its general approach, the fundamental theses and the focused Martian ideas, the authors inferred the vitality of the object of study and the dynamics of the reception of the Martian ideology on education are inferred; It is established that Marti's educational philosophy, theoretically supports the national reality and is recognized as a reference of the philosophy of education, education theory and the value system in Cuba.
Keywords: Educational thought martiano, Education theory, Philosophy of education, Value .
El estudio de las ideas educativas de José Martí en Cuba entre 1990 y 2013
Introducción
La comprensión de la realidad educativa exige al docente la reflexión continua acerca de su práctica profesional. Disponer de un marco teórico para la interpretación de cada experiencia concreta, el tratamiento de los contenidos que explica y el análisis de la efectividad de su labor educativa, resulta imprescindible en la conformación de saberes sistematizados conducentes al desarrollo profesional.
La conformación de un referente axiológico (el cultivo de la espiritualidad, el decoro, la virtud, para decirlo con palabras de José Martí), responde a la importancia de la subjetividad, dado que, lo que resulta significativo en la orientación de los destinos de los pueblos, se origina en primera instancia en el individuo y en su peculiar interpretación de la historia y la cultura.
El cambio de las condiciones históricas, económicas y socioculturales, impone nuevas inquietudes entre los docentes de diferentes generaciones de profesionales que buscan en las ideas martianas, confirmación, rumbo o fundamento para su desempeño en el proceso educativo.
El análisis acerca de cómo la historiografía cubana ha abordado este objeto, cuenta con muy pocos antecedentes, entre los que se destaca un trabajo orientado a divulgar algunas fuentes para el estudio del pensamiento educativo de Martí (Rodríguez, Escribano & Martínez, 2012), útil como índice, donde se reconoce que el tema se ha abordado en la literatura pedagógica desde 1920 y revela el sistemático interés de la actividad investigativa en torno a las ideas de Martí sobre la educación, sin embargo, hay carencias significativas en algunos períodos: antes de 1959 apenas algunos trabajos aislados; con posterioridad, “contrariamente a lo que pudiera pensarse, la nueva situación revolucionaria no repercutió de forma inmediata en la continuación y profundización de los estudios científicos sobre el pensamiento educativo martiano” (Rodríguez, Escribano & Martínez, 2012, p. 93), situación que se mantuvo hasta los años ochenta del siglo XX.
El período estudiado se deriva de lo antes dicho: hasta 1990 las fuentes relevantes son escasas; las publicadas durante la última década del siglo XX y la primera década del siglo XXI, permiten inferir cambios en el modo de acercarse al tema, mientras la identificación de las ideas educativas martianas más relevantes, se consolida. El estudio desde 2013 hasta la actualidad, aún está en proceso.
El propósito de este artículo es determinar la significación del pensamiento educativo martiano en Cuba entre 1990 y 2013, mediante el análisis de textos sobre el tema.
El análisis de las fuentes se asume desde una perspectiva histórico-lógica que permite advertir cómo evolucionan los intereses de los investigadores del tema; también se atendió a la premisa de que “los procesos sociales y culturales no se pueden comprender si no se analiza el sistema semántico que los hace significativo” (Sales, 2007, p. 102). A través de la lectura analítica y recurrente, se localizaron y listaron los microtextos portadores de las características esenciales de cada fuente analizada; mediante el filtrado con procesador excell, fue posible el agrupamiento e identificación de nexos y núcleos ideacionales para la estructuración de los datos atendiendo a: contexto sociocultural (intención comunicativa, receptor real o virtual, enfoque ideológico), estructura discursiva (determinación del significado global del texto, macroestructura, proposiciones, tesis fundamentales sostenidas, ideas martianas focalizadas) y sentido sociohistórico del texto (determinación del significado de las acciones sociales que se presuponen como finalidad comunicativa).
La selección de las fuentes se atiene a los siguientes requisitos: haber sido publicadas entre 1990 y 2013; la amplitud, suficiencia, esencialidad e integralidad en el tratamiento del tema mediante su abordaje en la totalidad de la fuente o en un capítulo específicamente dedicado a ello; enfocarse en el análisis de las ideas educativas de Martí o en la utilización del pensamiento martiano en la actividad educativa; concebir entre sus receptores reales o virtuales al personal docente. Se analizaron 18 fuentes; el 46% se incluye en el índice de fuentes para el estudio del pensamiento educativo de José Martí que abarca desde 1920 hasta 2008 (Rodríguez, Escribano & Martínez, 2012), el resto está compuesto por fuentes publicadas con posterioridad a esa fecha o consideradas imprescindibles por los autores de la investigación.
De las recurrencias y jerarquizaciones, se sintetiza la significación social que se otorga a las ideas martianas relacionadas con la educación, así como la dinámica que revela su proceso de recepción en el período analizado, esto último entendido como el modo en que se recibe, entiende, valora, refleja, interpreta y/o asume el pensamiento martiano vinculado a la educación en las obras estudiadas.
Desarrollo
El estudio del pensamiento martiano como necesidad social en el contexto cubano de la última década del siglo XX
José Martí ha sido reconocido entre las raíces de la pedagogía cubana y en la práctica educativa sin embargo, el estudio de su pensamiento y su obra no se hace tan evidente durante los años setenta y parte de los ochenta, cuando muchos aspectos de la vida nacional tomaban como referente el modelo de la entonces Unión Soviética (Ávila, Alemán & Chaviano, 2015). El estudio de las ideas educativas de Martí en el campo de las ciencias pedagógicas se extiende e intensifica significativamente a partir de la última década del siglo XX (Rodríguez & Galiano, 2012), como imperativo de las condiciones socio-históricas del período.
Como consecuencia de la desaparición del campo socialista, la economía cubana enfrenta una fuerte crisis cuyo impacto se expresa en todas las esferas de la vida nacional y en la vida cotidiana de los ciudadanos con efectos políticos, ideológicos y psicológicos (Machado, 1996; Martín, Perera & Díaz, 1996). La infraestructura educacional y las condiciones de vida de docentes y estudiantes sufren un cambio radical respecto a años anteriores; a pesar del éxodo de muchos docentes hacia sectores económicamente más atractivos, se mantuvieron las actividades escolares sin renunciar a ninguno de los principios de la política educacional.
La crisis obligó a la activación de las ciencias sociales, lo que junto a la tradición patriótica y revolucionaria, propició la creación de una sólida cultura de la resistencia para enfrentar los problemas y sus consecuencias objetivas y subjetivas. Se acrecienta el debate crítico sobre la realidad; se estudia el pensamiento latinoamericano, el lugar del humanismo, el socialismo y el marxismo en la tradición filosófica del continente, a fin de sustentar el enriquecimiento espiritual (Guadarrama, 1996). La difusión del pensamiento filosófico latinoamericano y los estudios teóricos sobre valores, son algunos de los temas recurrentes en las ciencias sociales en Cuba.
La reconceptualización de la cultura en vínculo con el desarrollo, es una de las principales preocupaciones de esta etapa: “Los criterios desarrollistas en el terreno económico, sustentados en el egoísmo, la irresponsabilidad y la codicia, mantienen enfermas a las sociedades llamadas 'civilizadas' (…) No hay salida si la cultura no se inserta en el centro de los programas de desarrollo” (Hart, 2001, p. 40). En esta comprensión de la cultura, la ciencia y la educación son convocadas a promover “una auténtica racionalidad moderna, comprometida con los más genuinos valores humanistas universales, a partir de una educación integral que cultive las mejores disposiciones humanas” (Hart, 2006, p. 279-280). En este contexto, se promueve el estudio de la obra de José Martí desde las ciencias sociales y adquiere particular interés la trascendencia de sus ideas sobre la educación.
La década del noventa: descripción y difusión de las ideas educativas de José Martí
En el panorama del pensamiento pedagógico cubano posterior a 1959, la década del noventa marca un cuarto período que se distingue por el fortalecimiento de la labor ideológica y el desarrollo de valores morales en la educación (Chávez & Deler, 2013); en la génesis de tal peculiaridad, está la intencionalidad en la inserción de las ideas de Martí en la teoría y la práctica educativa cubana.
El proyecto educativo martiano para Cuba y Latinoamérica se caracteriza a partir de su ideario antimperialista, en uno de los primeros documentos de esta década (Chávez, 1990), en que se ilustran las ideas de Martí sobre la formación del hombre nuevo, la educación para todos obligatoria, libre y estatal, el fin de la educación, la enseñanza científica, natural, la educación para la vida y con sentido práctico, el valor educativo del trabajo, entre otras; el autor infiere de dichas ideas martianas, alternativas pedagógicas como el sistema de educación escolarizada, la educación informal de carácter funcional y la educación a distancia.
En 1991 el Ministerio de Educación de Cuba publica el folleto José Martí en la fragua de nuestro espíritu (MINED, 1991). En el folleto, --cuya autoría, según Rodríguez, Escribano y Martínez, (2012), se adjudica a Luis Toledo Sande--, se argumenta la necesidad del estudio del legado martiano a partir de su universalidad, su asimilación en el pensamiento y la tradición revolucionaria del pueblo cubano y por las características de la realidad histórica del momento. Se ofrecen a los maestros y directivos de las escuelas, recomendaciones teórico-metodológicas y prácticas para asumir el estudio de la obra martiana como un hecho natural y no como una campaña transitoria; llevar a la práctica la guía pedagógica y educativa de Martí y no limitarse a informar acerca de él o verlo como un contenido académico o historiográfico más y promover la lectura y el conocimiento de la obra martiana mediante las Cátedras Martianas y la conmemoración de efemérides martianas. A pesar de su brevedad, el folleto asimila creadoramente las ideas educativas de Martí, en función de la educación en valores, la cultura de las ideas, la ideología y el desarrollo de la espiritualidad.
Entre 1995 y 1998 el Centro de Estudios Martianos hace realidad el proyecto editorial Cuadernos Martianos, que se acompaña de una Guía para los maestros de las Aulas Martianas (Vitier & García-Marruz, 1995). En dicha guía se manifiesta un marcado enfoque ético y psicopedagógico; además de precisiones para la selección y gradación de los textos martianos; se aboga por enseñar a Martí con métodos martianos (mediante la conversación, la lectura comentada, compartiendo, no impartiendo); se aconseja que los maestros estén suficientemente familiarizados con la vida y la obra de Martí como para poder contextualizar las lecturas en una atmósfera reflexiva, emotiva y amena y un marco de oralidad conversacional y se exhorta a hacer énfasis en el cultivo de los sentimientos íntimos, patrióticos y sociales como base de la conducta moral, así como en la eticidad y la espiritualidad martianas.
En una obra que sistematiza la evolución de las ideas educativas en Cuba (Chávez, 1996), se distinguen tres períodos en el desarrollo de las ideas de Martí sobre la educación: una etapa de énfasis en nociones de universalidad y definiciones sobre qué es educar (1875-1883), una etapa de concentración de las ideas en la especificidad americana (1883-1889) y una etapa de acento en la educación no convencional y consolidación de las ideas educativas de Martí (1889-1895).
Por estos años se fundamenta la condición de José Martí como educador social, a partir del comentario de ideas de Martí sobre la educación, el énfasis en la trayectoria de vida de Martí, su labor docente y algunos rasgos de su oratoria (Buenavilla, 1997).
El pensamiento educativo cubano se enriquece en los años noventa con la definición de la imagen de la escuela martiana:
Escuela de ciencia de amor desde la primaria hasta la universidad. Universidades con la majestad de la ciencia, la sensibilidad y la imaginación unidas. Escuela de la razón y del corazón. Escuela para el despliegue de la personalidad y al servicio de la comunidad (…) Escuelas alegres, tiernas, enérgicas, descubridoras, poéticas (…) Escuelas para la libertad, la belleza y la justicia, trinidad en él inseparable. (Vitier, 1998, p. 11)
Casi al final de la década aparece una compilación cronológica de textos martianos sobre la educación (Vega, 1999) en cuyo prólogo se subraya la connotación latinoamericanista que adquiere la pedagogía cubana a partir del pensamiento martiano.
Para Héctor Hernández “No hay propuesta educacional en el pensamiento martiano que no guarde relación con su sueño político supremo” (Hernández, 2000, p. 68); el texto ofrece un panorama detallado de las ideas de Martí sobre la educación, en vínculo con su proyecto estratégico y revolucionario. Con estilo asequible y un enfoque pedagógico, se dirige al público iberoamericano y en especial a los maestros “para divulgar la obra martiana y servirse de ella” (Hernández, 2000, p. 13); con ese fin destaca la voluntad y el empeño martiano en la consolidación de la identidad latinoamericana, promover el optimismo y confianza en la capacidad del hombre latinoamericano y explicar la necesidad de crear la teoría educativa a partir de la especificidad de Nuestra América. Además, caracteriza la idea martiana de la educación científica, pública y obligatoria, con métodos que enseñen a pensar: a) Educación científica en balance con la formación humanista, b) Relación entre la cultura y la libertad, c) Preparar al niño a aprender por sí y d) El papel del maestro como guía que no impone criterios cerrados y moldes fijos al pensamiento.
La recepción de las ideas de José Martí sobre la educación en esta década evidencia la asimilación de sus esencias: métodos martianos, escuela martiana, persuasión, diálogo, “procurar ver con sus ojos” (Vitier & García-Marruz, 1995) y, significativamente, no provienen de investigaciones de las ciencias pedagógicas, si bien sería desacertado negar el magisterio de sus autores. Los trabajos elaborados por los docentes, se circunscriben a describir y difundir las ideas de Martí sobre la educación, su vigencia y sus potencialidades para la educación político ideológica y en valores.
Primeros años del siglo XXI: profundización en las ideas educativas de José Martí
En 2001 se perfila el inicio de un quinto período en el panorama del pensamiento pedagógico cubano, caracterizado por la tercera revolución educacional en respuesta al desafío de potenciar la cultura general integral; además se promueve la autorreflexión desde las ciencias de la educación (Chávez & Deler, 2013).
Durante los primeros lustros del siglo XXI, caracterizados en el entorno inmediato por las transformaciones del modelo económico cubano, el estudio del pensamiento martiano continúa siendo prioridad en todos los niveles de la educación cubana, en la formación inicial de los docentes y en las investigaciones promovidas por los programas de maestría y doctorado; como resultado, el estudio de las ideas de José Martí sobre la educación trasciende el mero carácter descriptivo que caracterizara a muchos de los trabajos hasta el momento. Comienzan a aparecer estudios más especializados que aportan interpretaciones de las ideas martianas esenciales para comprender y sustentar el pensamiento educativo cubano contemporáneo.
Miranda (2002), analiza con enfoque filosófico las ideas de Martí sobre la educación, en sus nexos con la cultura en su más amplio sentido, y particularmente con la historia y la política; destaca las siguientes ideas: a) La educación en la preparación de las masas para impulsar el progreso, b) El trabajo: forma de interacción entre el conocimiento y la práctica para el desarrollo de las potencialidades creadoras del ser humano y su autoformación, c) La educación como elemento mediador entre cultura y política y función no solo de la escuela sino de toda la sociedad y d) El vínculo entre el estudio y el trabajo, la educación científica y el cultivo de la inteligencia.
Por su parte, Cintio Vitier propone desde la perspectiva de la ética martiana, una visión de conjunto de la polifacética obra de José Martí, como parte de la cual precisa los rasgos esenciales de la educación en el concepto martiano: la crítica del sistema hispanoamericano, excesivamente literario, anacrónico y ajeno a las realidades de nuestros atrasados países y la crítica del sistema norteamericano, excesivamente pragmático, atento solo al éxito y al lucro. Destaca además la escuela martiana: rigurosamente laica (ni religiosa, ni antirreligiosa), el estímulo de la capacidad científica innata en el hombre, el vínculo entre ciencia, sensibilidad e imaginación y el vínculo directo, cognoscitivo y productivo con la naturaleza (Vitier, 2004).
En un ensayo sobre el pensamiento martiano como fuente nutricia de la educación popular (Bellido, 2004), se ofrecen interpretaciones novedosas acerca de las mismas ideas martianas sobre la educación, mencionadas en otros estudios: el diálogo no para convencer sobre lo que él o alguien crea como la verdad, sino como participación en la búsqueda de la verdad que se salva por la reflexión constante; la falsa oposición entre la cultura científica y la cultura humanística: la razón vinculada al amor y la belleza en la teoría y la práctica, en el pensamiento y la acción, así como la emancipación material y cultural del pueblo a través de su participación en la identificación de sus problemas, necesidades, recursos y potencialidades.
En 2006 se publica un texto resultante de una tesis doctoral en Ciencias Pedagógicas (Escribano, 2006) donde se ofrece un ordenamiento lógico y cronológico de las influencias que condicionan el surgimiento y desarrollo de una verdadera concepción de la educación en José Martí, en la que se identifica como núcleo central la idea de la educación como preparación del hombre para la vida. Las ideas jerarquizadas en esta obra son:
· La educación según las condiciones y necesidades del continente americano, orientada a garantizar la trasmisión de la experiencia histórico-social, propiciar la educación científica, técnica, cultural, para el trabajo honrado.
· Enseñar a pensar y aprender por sí mismo, a ser honrado y vivir con decoro; consolidar la identidad nacional y el patriotismo; educar desde y para la identidad.
· Desarrollar un espíritu creador y la sensibilidad ante lo bello; preparar para la paz y la felicidad; preparar al hombre para el trabajo.
· La educación científica, la educación en valores y la fusión entre lo instructivo y lo educativo.
La investigación de Escribano aporta un enfoque histórico-lógico en el análisis del origen, desarrollo y articulación de las ideas de Martí sobre la educación, e incorpora ciertas marcas del discurso pedagógico cubano contemporáneo; revela la esencia de la concepción martiana sobre la educación y su arraigo en el continente latinoamericano, una articulación coherente de las ideas de Martí sobre la educación, inexistente hasta el momento.
De 2005 a 2013: contextualización teórica y práctica de las ideas martianas sobre y en la educación
En esos años las obras analizadas revelan dos tendencias en el tratamiento del tema: la contextualización de las ideas sobre la educación en el sistema de pensamiento martiano, en las que se logra la articulación de perspectivas especializadas con enfoques integradores y de otra parte, la fundamentación de propuestas para insertar las ideas de Martí en el sistema de contenidos de los programas docentes como recurso didáctico, metodológico, cognitivo, afectivo, axiológico, entre otras variantes, de acuerdo con los objetivos del proceso educativo.
Frómeta y Velázquez (2007) se acercan al pensamiento martiano desde la perspectiva de la filosofía de la educación: caracterizan la cosmovisión de José Martí (la concepción unitaria del ser, la relación entre lo ideal y lo material, la naturaleza histórico-social del hombre). Subrayan elementos recurrentes: la educación agraria, la educación pública y obligatoria, la formación de sentimientos patrióticos, la educación de la libertad y la dignidad humana; la formación de una conciencia americana; el derecho de todos a la educación y el deber de enseñar a pensar. Estos autores identifican y fundamentan las dimensiones cognoscitiva, valorativa, práctica y comunicativa de la actividad educacional en el pensamiento de José Martí, es decir, aportan una sistematización filosófica de las bases esenciales para la conformación del ideal martiano sobre la educación, apreciable para coadyuvar a la comprensión sistémica de las ideas de José Martí.
En 2008 se publica una antología de ensayos (Chacón, 2008) reveladora de otra vertiente de análisis que emerge de la especialización de los estudios sobre este tema: la utilización de ideas de Martí como medio o pretexto para explicar determinados contenidos de la enseñanza y la educación como puede ser la didáctica de la lectoescritura, la ética como eje de las ideas martianas sobre la educación para la formación de valores o la enseñanza de las ciencias naturales. En calidad de docentes en ejercicio, sus autores ofrecen un panorama de las diferentes aristas desde las que se incorporan las ideas de Martí a la docencia; algunos trabajos destacan por la precisión teórico-metodológica de sus propuestas. Puede considerarse una muestra representativa de la implementación de las ideas de Martí en la práctica educativa.
Determinados aspectos del pensamiento martiano como la educabilidad del hombre, la relación entre lo individual y lo social, la naturaleza del pensamiento y su relación con el lenguaje, la virtud, el decoro, la afectividad, el ideal de hombre, entre otros, han sido utilizados para el estudio de la psicología humanista (González, 2009). En esta misma dirección de aprovechar las potencialidades del pensamiento martiano para la labor educativa con diferentes propósitos, se centra el interés de varios cursos pre-evento en el Congreso Internacional Pedagogía 2011 (Escribano, García & Martínez, 2011; Chávez, Fundora & Pérez, 2011; Chacón, Fraga & Arteaga, 2011; Rodríguez, Buenavilla, del Sol & Piñera, 2011), los que evidencian la permanencia del tema en la actividad científico-investigativa de los docentes cubanos.
A fin de contribuir a la comprensión de dos claves en el pensamiento martiano: previsión y servicio, Rodríguez (2011) aporta un enfoque sistémico-integrador en cuatro tesis: las ideas de Martí sobre la educación como parte de su pensamiento totalizador; el periodismo como fuente de ideas dispersas de tema educacional; la jerarquización de algunas ideas: la educación para todos, la importancia de la ciencia, la educación en correspondencia con las necesidades de nuestra América; rompimiento de la barrera entre el trabajo manual y el intelectual y superación de la educación escolástica y una última tesis: educación para descolonizar.
En un estudio publicado al año siguiente (Pacheco & Pupo, 2012), se sustenta la educación como formación humana en José Martí; los autores utilizan un enfoque histórico-filosófico para indagar en el pensamiento pedagógico de Martí como portador de una tradición histórico-cultural cubana y latinoamericana: lugar de la subjetividad humana en la construcción del saber, unidad indisoluble de lo ético y lo estético, el cultivo de los valores; plantean que el ideal de racionalidad martiana sintetiza conocimiento, valor, acción práctica y comunicación y definen la educación como formación humana vinculada a un proyecto de desarrollo humano integral en Cuba y nuestra América.
En otro trabajo dedicado al tema (Rodríguez, Escribano & Martínez (2012), los autores son consecuentes con la necesidad de subrayar la contextualización de las ideas de Martí sobre la educación. Parten del análisis de la situación de América Latina a fines del siglo XIX, presentan un análisis del ensayo Nuestra América, luego continúan con la concepción de la educación en la obra de José Martí (básicamente consiste en la propuesta de Escribano antes comentada) y particularizan en un apartado los métodos martianos para un aprendizaje desarrollador en la escuela de Nuestra América y Autodidactismo, cultura y libertad en la labor educativa de Martí.
En estas últimas fuentes, la autoría es casi exclusivamente de docentes en ejercicio y los análisis se sustentan desde posiciones teóricas de las ciencias de la educación, si bien se advierte que la finalidad comunicativa trasciende lo informativo-descriptivo y el receptor presupuesto no es exactamente cualquier docente, sino docentes inmersos en formación académica de posgrado, docentes investigadores y conocedores del tema.
Conclusiones
El interés de las ciencias sociales en Cuba por el estudio de la concepción de la educación en el pensamiento de José Martí, en el período de 1990 a 2013 se caracteriza por su permanencia y estabilidad, lo que indica la capacidad de ajuste del ideario martiano a los problemas y necesidades del contexto histórico y social actual. Puede afirmarse que las fuentes consultadas sustentan la vigencia de las ideas martianas en el contexto contemporáneo, lo que implica una contribución a la historia de las ideas sobre la educación. En dichas fuentes se aprecia una intencionalidad de interacción social: sus autores buscan en Martí referentes éticos y humanistas de significación social y se implican en conceptualizarlos a favor de la educación, la cultura, la ideología y el ennoblecimiento de la práctica social.
El estudio revela que existe coherencia en la literatura consultada en cuanto a la jerarquización de las ideas martianas sobre: la educación como preparación para la vida, la educación científica, la educación emancipadora y con ajuste a las necesidades de nuestra América, así como la formación humanista y ética. Se evidencia además, el afianzamiento de la contribución de estas ideas a los fundamentos teóricos de la educación cubana y latinoamericana y el énfasis en las potencialidades del pensamiento de José Martí para la labor educativa en la actualidad.
En tanto proceso de recepción, se evidencian movimientos en las tendencias de los estudios en concordancia con los cambios en la realidad histórica, social y cultural que han caracterizado el período analizado: desde enfoques principalmente descriptivos orientados a difundir las ideas de José Martí sobre la educación, su vigencia y sus potencialidades para la educación político-ideológica y en valores, pasando por estudios de mayor especialización con interpretaciones esenciales para el enriquecimiento del pensamiento educativo contemporáneo, hasta llegar a la verdadera contextualización de las ideas sobre la educación en el sistema de pensamiento martiano.
Información adicional
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4436-3933
ORCID: http://orcid.org/0000-0001-5337-504X
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2020-7626