Dossier
Choques geopolíticos y cadenas globales de valor: una estimación por vectores autorregresivos
Geopolitical shocks and global value chains: an estimation by autoregressive vectors
Choques geopolíticos y cadenas globales de valor: una estimación por vectores autorregresivos
Revista Científica General José María Córdova, vol. 22, no. 47, pp. 739-754, 2024
Escuela Militar de Cadetes "General José María Córdova"
Received: 25 July 2024
Accepted: 28 September 2024
Published: 30 September 2024
RESUMEN: El comportamiento de los mercados de productos básicos está influenciado por varios factores internacionales, incluyendo la oferta y demanda, las preferencias de los inversores y los factores de riesgo económico global. Los choques externos, tales como eventos políticos, económicos y naturales, pueden tener un impacto significativo en estos mercados. Por ejemplo, la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la invasión de Ucrania por Rusia y la pandemia de COVID-19 han generado disrupciones en las Cadenas Globales de Valor (CGV), aumentando la volatilidad de precios y la incertidumbre. Los países menos desarrollados, que dependen en gran medida de la producción y exportación de materias primas, son particularmente vulnerables a estas perturbaciones. Este trabajo examina los efectos de estos choques, destacando sus consecuencias significativas sobre el comportamiento de los precios de las materias primas y en menor medida sobre el funcionamiento de las cadenas globales de valor.
PALABRAS CLAVE: Choques geopolíticos, cadenas globales de valor, resiliencia, vectores autorregresivos.
ABSTRACT: Several international factors influence commodity market behavior, including supply and demand, investor preferences, and global economic risk factors. External shocks, such as political, financial, and natural events, can significantly impact these markets. For example, the US-China trade war, Russia's invasion of Ukraine, and the COVID-19 pandemic have generated disruptions in Global Value Chains (GVCs), increasing price volatility and uncertainty. Less developed countries, which rely heavily on producing and exporting raw materials, are particularly vulnerable to these disruptions. This paper examines the effects of these shocks, highlighting their significant consequences on the behavior of commodity prices and, to a lesser extent, the functioning of global value chains.
KEYWORDS: Autoregressive vectors, geopolitical shocks, global value chains, resilience.
Introducción
El comportamiento de los mercados de productos básicos refleja muchos factores del mercado internacional, como las relaciones entre la oferta y la demanda, las preferencias de los inversores y los factores de riesgo económico mundial (Büyüksahin & Robe, 2014; Findlay & O'Rourke, 2003; Pirrong, 2017). Los choques externos corresponden a eventos que pueden tener un impacto sistémico en estos productos, resultantes de la acción conjunta o individual de tres elementos: políticos, relacionados con la probabilidad de conflictos armados o eventos de inestabilidad a causa de la competencia por el poder entre actores geopolíticos (Ding et al., 2021; Wang et al., 2022); económicos, derivados de perturbaciones en las variables económicas (Prokopczuk et al., 2019), y naturales, derivados de catástrofes naturales o fenómenos pandémicos (Zheng et al., 2023).
Los acontecimientos inciertos o las condiciones caracterizadas por tales acontecimientos pueden afectar negativamente la política, la economía, la sociedad y la cultura durante un largo periodo. Por ejemplo, los factores geopolíticos aumentaron la volatilidad del crudo, ya que la disminución de la oferta de este hizo subir sus precios durante la crisis del crudo de la década de 1970 (Khan et al., 2022), y los precios de diferentes materias primas aumentaron su volatilidad en 2022 debido a la guerra entre Rusia y Ucrania (Fang & Shao, 2022; Saâdaoui et al., 2022) o a la incertidumbre mundial provocada por el Brexit en 2016 (Mensi et al., 2021; Smales, 2017).
Sin embargo, el mercado mundial de las materias primas está muy concentrado en los países menos desarrollados. Esta dependencia de la producción y exportación de productos básicos por parte de estos países de renta media-baja hace que este conjunto de productores sea vulnerable a la inestabilidad de los mercados mundiales provocada por las perturbaciones de la economía mundial (Mensi et al., 2021).
Semejante vulnerabilidad puede ser aún mayor, ya que gran parte de su producción no se procesa en sus territorios, lo que les sitúa en el primer eslabón de una cadena de valor que les deja con la parte más pequeña de los ingresos mundiales procedentes de alimentos procesados como el chocolate. En consecuencia, la producción de materias primas es un negocio arriesgado: las imprevisibles perturbaciones de la producción, por un lado, y las variaciones exógenas de la economía y los precios mundiales, por otro, generan una gran volatilidad de los ingresos individuales (Boysen et al., 2023; Staritz et al., 2022; Van Vliet et al., 2021). Además, los mercados formales de crédito y seguros son mínimos, y los mecanismos informales de distribución de riesgos dentro de las comunidades apenas pueden hacer frente a las perturbaciones externas.
Diversos estudios han explorado el impacto de estas perturbaciones en la estabilidad macro y microeconómica de los países productores de materias primas (Céspedes & Velasco, 2012; Charnavoki & Dolado, 2014; Coulibaly & Erbao, 2019; Dube & Vargas, 2013; Gilbert & Varangis, 2004; Kebede, 2022; Subervie, 2011). Los efectos varían dependiendo de las características de los choques y de las condiciones económicas de los países. Si bien estos choques globales pueden fomentar la cooperación entre productores, su impacto está directamente relacionado con la dependencia en la producción o exportación de cada país. Sin embargo, la literatura existente no ha logrado medir de manera concluyente los efectos de los choques geopolíticos en el corto plazo, especialmente los más recientes, como la pandemia de COVID-19 o la guerra entre Ucrania y Rusia.
Algunos avances en la materia se han centrado en señalar que los choques geopolíticos y la pandemia de COVID-19 han traído consigo la interrupción de cadenas de valor a escala global generando inestabilidad y, con ello, la necesidad de implementar reformas conducentes hacia la búsqueda de mecanismos de resiliencia mediante nuevas estrategias de asociación y localización de los actores involucrados, entre las que se cuentan el aumento en el número de proveedores, así como la optimización en procesos de producción (Komarova & Bondarenko, 2023).
Otros autores han señalado que la Organización Mundial del Comercio (OMC) podría, como actor estratégico, promover la resiliencia de las cadenas mundiales de valor (Dadush, 2023) o que la resiliencia podría fortalecerse a través de la diversificación de proveedores y la disminución de la dependencia externa mediante la innovación tecnológica (Schwellnus et al., 2023a) mientras que otros más se han centrado en examinar, bajo estudios de caso, la respuesta de las empresas multinacionales en entornos de crisis mediante la adaptación de cadenas de suministro (Arteaga et al., 2020), así como el llamado a hacer reevaluaciones de las estrategias de gestión de riesgos dentro de las cadenas mundiales de valor (Konina, 2023).
Este artículo examina estas lagunas en la literatura utilizando fuentes alternativas de perturbaciones económicas, como el Índice Global de Riesgo Geopolítico. A través de regresiones con modelos de vectores autorregresivos, se evalúa el impacto de los choques geopolíticos en las cadenas globales de valor (CGV). Los resultados sugieren que, aunque los choques geopolíticos tienen un impacto limitado en el funcionamiento de dichas cadenas, su efecto sobre los precios es más pronunciado y persistente, debido primordialmente a la incertidumbre económica. Los principales resultados permiten inferir que los choques geopolíticos tienen un efecto limitado sobre el funcionamiento de las CGV, sin embargo, el efecto sobre el nivel de precios es mayor y de mayor persistencia. Por tanto, el efecto sobre los precios, no necesariamente se da vía interrupción en acceso a insumos, sino vía incertidumbre sobre el funcionamiento de la economía.
Cadenas globales de valor y choques geopolíticos
En lo que es apenas una aproximación conceptual y factual, los choques geopolíticos y su relación con las cadenas globales de valor (CGV) son temas de gran relevancia en el contexto económico y político contemporáneo. Los eventos geopolíticos, como conflictos armados, tensiones diplomáticas, sanciones económicas y cambios en las alianzas internacionales, pueden tener efectos significativos en la estructura y funcionamiento de las CGV.
Estas se refieren a la organización internacional de actividades de producción, distribución y comercialización que permiten a las empresas aprovechar las ventajas comparativas de diferentes países. Las CGV permiten la fragmentación de la producción en diversas localizaciones, maximizando la eficiencia y reduciendo costos. Sin embargo, la interdependencia que caracteriza a las CGV también las hace vulnerables a los choques geopolíticos.
Un ejemplo claro de esto es la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que comenzó en 2018. La imposición de aranceles por parte de ambos países afectó significativamente las CGV, especialmente, en sectores como la tecnología, la automoción y la agricultura. Empresas multinacionales con operaciones en ambos países tuvieron que reconfigurar sus cadenas de suministro, buscando proveedores alternativos o trasladando partes de su producción a otros países para evitar los aranceles.
Los conflictos armados son otro tipo de choque geopolítico que puede desestabilizar las CGV. La invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022 es un ejemplo reciente. Este conflicto no solo causó una interrupción directa en la producción y exportación de productos básicos de Ucrania y Rusia, como el trigo y el gas natural, sino que también generó incertidumbre global, afectando los precios de la energía y las materias primas. Las empresas europeas que dependían en gran medida del gas ruso tuvieron que buscar fuentes alternativas de energía y, en consecuencia, ajustar sus operaciones.
Los choques geopolíticos pueden tener múltiples efectos para las CGV, que van desde el aumento de los costos operativos hasta la disrupción total de las cadenas de suministro. Una de las consecuencias más directas es el incremento de los costos debido a la necesidad de diversificar proveedores o reubicar plantas de producción. Además, las empresas pueden enfrentar mayores costos de transporte y logística si deben cambiar las rutas tradicionales de comercio para evitar áreas conflictivas o sancionadas.
Otra consecuencia importante es la incertidumbre y la volatilidad del mercado. Los eventos geopolíticos suelen generar un entorno de incertidumbre que afecta la toma de decisiones empresariales. La volatilidad de los precios de las materias primas y la fluctuación de las tasas de cambio pueden complicar la planificación y presupuestación de las empresas. Asimismo, las sanciones económicas impuestas como resultado de conflictos geopolíticos pueden restringir el acceso a mercados clave o a recursos necesarios para la producción.
La reputación de las empresas también puede verse afectada. Las compañías que operan en regiones conflictivas pueden enfrentar presiones por parte de los consumidores y grupos de derechos humanos para abandonar dichas áreas, lo que puede dañar su imagen pública y afectar sus ventas. Para mitigar los impactos de los choques geopolíticos, las empresas y los Gobiernos han desarrollado diversas estrategias de adaptación. Una de las estrategias más comunes es la diversificación de proveedores y mercados. Al no depender excesivamente de un solo país o región, las empresas pueden reducir su vulnerabilidad a los choques geopolíticos. Esta diversificación puede implicar tanto la búsqueda de nuevos proveedores como la expansión a nuevos mercados de exportación.
Otra estrategia clave es la inversión en la resiliencia de la cadena de suministro. Esto incluye la creación de inventarios estratégicos, la implementación de sistemas de gestión de riesgos y la adopción de tecnologías avanzadas para mejorar la visibilidad y el control de la cadena de suministro. La digitalización y el uso de big data permiten a las empresas anticipar y responder más rápidamente a las disrupciones, ajustando sus operaciones según sea necesario.
Los Gobiernos también juegan un papel crucial en la mitigación de los choques geopolíticos. A través de políticas de comercio exterior, acuerdos bilaterales y multilaterales, y la creación de marcos regulatorios favorables, los Gobiernos pueden ayudar a las empresas a navegar en un entorno geopolítico complejo. Además, los Gobiernos pueden ofrecer incentivos para la relocalización de la producción y la inversión en infraestructura crítica para asegurar el suministro continuo de bienes esenciales.
Las crisis de las tres primeras décadas del siglo XXI han tenido importantes similitudes con las del siglo XX (Ferguson, 2021): enfermedades pandémicas, guerras interestatales, crisis económicas, hambrunas y reconfiguración del orden internacional. MacMillan (2013) sostiene que estas son las rimas de la historia y resultan de procesos cíclicos y sistémicos con implicaciones regionales y mundiales. Retos preexistentes como el cambio climático, la crisis energética, la delincuencia organizada transnacional y la pandemia de COVID-19 van de la mano de la primera gran guerra de agresión del siglo XXI, que enfrenta a Rusia y Ucrania.
La interdependencia es una de las principales características de la globalización, ya sea en la construcción de ventajas o vulnerabilidades (Coe & Yeung, 2015). Las Cadenas Globales de Valor son una materialización de este fenómeno, donde la producción depende de insumos y servicios que tienen diferentes orígenes a nivel internacional. Este modelo busca maximizar la eficiencia de la producción, pero al mismo tiempo, esta fragmentación genera riesgos cuando un eslabón de la cadena falla e interrumpe abruptamente todo el proceso. Los acontecimientos naturales, económicos, sociales y políticos pueden provocar una rápida reacción en cadena que traspase las fronteras y genere graves perturbaciones en la producción internacional de bienes (Cantore et al., 2022).
Una explicación sobre los efectos en los precios de bienes y servicios puede estar dada por la teoría del efecto telaraña. Esta es un modelo económico clásico que describe cómo las expectativas de los productores sobre los precios futuros afectan su comportamiento de producción, lo que a su vez influye en la dinámica de oferta y demanda en mercados de productos básicos (Kaldor, 1934; Ezekiel, 1938). Según esta teoría, cuando los productores basan sus decisiones de producción en los precios observados en el periodo anterior, sin considerar las posibles fluctuaciones de la demanda, pueden generar un ciclo de ajustes descoordinados. En este ciclo, un aumento en los precios lleva a una sobreproducción en el siguiente periodo, lo que provoca una caída de los precios debido al exceso de oferta. A su vez, esta caída desincentiva la producción en el siguiente periodo, lo que reduce la oferta y aumenta nuevamente los precios, repitiéndose el ciclo (Ezekiel, 1938). Este modelo es
especialmente relevante en mercados agrícolas y de materias primas, donde los productores pueden enfrentar restricciones de tiempo o información para ajustar rápidamente la oferta, amplificando las oscilaciones del mercado (Hommes, 1991). En el contexto de las CGV, el efecto telaraña puede surgir cuando los choques externos, como los geopolíticos, alteran las expectativas sobre la demanda futura, lo que genera ciclos de producción y precios que no reflejan de manera eficiente las condiciones reales del mercado (Chavas, 2000).
El choque del COVID-19
Un caso importante es el COVID-19. El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente el virus SARS-CoV-2 como pandemia. Esta nueva especie de coronavirus se detectó por primera vez a finales de 2019 en la ciudad de Wuhan, China, y después de cuatro años, el mundo entero aún no se ha recuperado totalmente de los efectos causados por este fenómeno. Esta amenaza vírica provocó una crisis sanitaria sin precedentes en la historia contemporánea y reconfiguré drásticamente las relaciones sociales y económicas a todos los niveles (local, nacional y mundial). La propagación del virus y las medidas de la comunidad internacional para contenerlo generaron costes que aún hoy son difíciles de cuantificar. Como señaló el Banco Mundial: "las restricciones a la movilidad, los cierres y otras medidas de salud pública necesarias para hacer frente a la pandemia produjeron rápidamente la mayor crisis económica mundial en más de un siglo" (World Bank, 2022, p.1).
Aunque los Gobiernos hicieron todo lo posible para hacer frente a este escenario excepcional, la desaceleración de la productividad y el consumo, junto con los inevitables niveles de endeudamiento resultantes de la aplicación de medidas de contención, condujeron a la contracción económica más importante desde la Segunda Guerra Mundial (CEPAL, 2020). Para las economías emergentes, el panorama podría haber sido más alentador. La desaceleración del mundo desarrollado y los bloqueos sanitarios provocaron una alteración masiva de las cadenas de suministro, afectando gravemente a la capacidad de los países en desarrollo para abastecerse de bienes externos (Pahl et al., 2022).
En el ámbito de las CGV, los impactos de la pandemia pueden determinarse a partir de escenarios de producción, demanda y cadena de suministro. En esta línea, el estudio de Hayakawa y Mukunoki (2021) revela cómo, por el lado de la oferta, factores como el descenso de la mano de obra y de la productividad reducen ostensiblemente la oferta de productos finales de los países exportadores. Paralelamente, las medidas de bloqueo y la reducción de los ingresos en los países importadores reducen la demanda y, por tanto, las exportaciones. Asimismo, tomando el caso del comercio internacional de maquinaria, esta investigación muestra que los efectos más graves se produjeron en el orden de la cadena de suministro, seguidos de los efectos sobre la producción; en cambio, los impactos sobre la demanda no fueron tan alarmantes (Hayakawa & Mukunoki, 2021).
En cuanto al comportamiento de los productos básicos, la pandemia afectó a cada subgrupo de forma diferente. Por ejemplo, mientras que los precios del petróleo experimentaron una caída sin precedentes debido a la interrupción del transporte, productos como los sanitarios experimentaron una sobredemanda previsible, mostraron escasez y, por tanto, alcanzaron un aumento significativo de los precios.
Por otro lado, se estima que el comercio agrícola, aunque no salió indemne de los efectos de la pandemia, con una reducción de entre el 5 % y el 10 %, se vio entre dos y tres veces menos afectado que el sector no agrícola (Arita et al., 2022). Sin embargo, la resistencia del sector agrícola a los efectos del COVID-19 también debe desglosarse porque, aunque en términos generales no mostró un impacto negativo comparable al de otros sectores, hubo productos, como los agrícolas no alimentarios (cuero, algodón) y alimentarios de alto valor (marisco, carne), que se vieron fuertemente afectados. En el caso de los productos alimentarios, los cambios en comparación con el periodo prepandémico fueron casi insignificantes (Aday & Aday, 2020; Arita et al., 2022). Sin embargo, es esencial señalar que esta interpretación general del panorama es más compleja de lo que parece, ya que bajo esta "normalidad" se produjeron importantes desequilibrios entre el comercio internacional de alimentos y las políticas proteccionistas aplicadas por los Estados para garantizar la seguridad alimentaria ante la incertidumbre (Barman et al., 2021).
Una vez superada la emergencia del COVID-19 gracias al esfuerzo masivo de vacunación y a la relajación de las medidas restrictivas, parecía previsible una reactivación pacífica y exponencial de las CGV; nada más lejos de la realidad. En medio de la cuarta oleada de la pandemia, estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, afectando críticamente el suministro global de cereales y derivados del petróleo, estos últimos vitales en el proceso de reactivación económica, especialmente en áreas críticas para la normalización del comercio mundial como la Unión Europea, así como interrupción en las CGV que trajeron consigo escasez de suministro, inestabilidad económica e inflación (Schwellnus, et al, 2023b), una desaceleración económica mundial, una alta inflación y, con ello, una incierta perspectiva para las empresas y los consumidores.
Metodología
Datos
Puesto que interesa medir una relación causal, se utilizaron las perturbaciones como fuente creíble de variación de las variables de interés. Ya que los fenómenos generan choques, como acontecimientos independientes del resultado analizado, puede suponerse razonablemente que son exógenos. Por tanto, se ha utilizado el índice de Riesgo Geopolítico (GRI por sus siglas en inglés), como fuente de variación exógena. Además, como variables de interés, se usa el Índice Global de Presión de la Cadena de Valor (GSCPI por sus siglas en inglés) y el Índice de Precios de Materias Primas.
El GRI, es un índice desarrollado por Darío Caldara en la Reserva Federal Board y refleja los resultados de la búsqueda automatizada de texto en los archivos electrónicos de diez periódicos: Chicago Tribune, Daily Telegraph, Financial Times, The Globe and Mail, The Guardian, Los Angeles Times, The New York Times, USA Today, The Wall Street Journal y The Washington Post. El índice es calculado contando el número de artículos relacionados con acontecimientos geopolíticos adversos en cada periódico durante cada mes (como proporción del número total de artículos de noticias). La Figura 1 presenta el comportamiento del índice desde 1998 hasta 2024, periodo abarcado por este estudio. Se puede observar cómo en los últimos dos años, el nivel de riesgo geopolítico se ha incrementado y ha sido más variable de lo que ocurrió entre 2004 y 2020.

Por otro lado, el comportamiento de la cadena global de valor de las materias primas es aproximado desde dos medidas. La primera corresponde al GSCPI, calculado por la Reserva Federal de New York, e integra una serie de métricas de uso común con el objetivo de ofrecer un resumen exhaustivo de las posibles interrupciones de la cadena de suministro. La segunda, es el Índice de Precios de las Materias Primas (IPMPA), calculado por la Reserva Federal de los Estados Unidos. La Figura 2 muestra el comportamiento de estos índices desde finales de la década de 1990 hasta la actualidad. Se puede observar que los periodos de mayor presión sobre las CGV coinciden con la pandemia y el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

La estrategia de identificación tenía como objetivo estimar el efecto de las perturbaciones externas sobre la producción de materias primas. Para ello, se utilizó un enfoque VAR de panel heterogéneo desarrollado por Pedroni (2013) y aplicado en varios trabajos con objetivos similares al de este artículo (Rojas-Mora & Chamorro-Futinico, 2017). Así, siguiendo a Pedroni (2013) y Da y Diarra (2023), la especiación elemental del modelo se enuncia de la siguiente manera: en un modelo VAR de orden p, cada variable en el sistema se modela como una función lineal de sus propios rezagos pasados y los rezagos pasados de todas las demás variables en el sistema, para un modelo VAR(p) con k variables, las ecuaciones son:

Donde: yt es un vector de k variables con sus rezagos (y_{1t}, y_{2t}, ..., y_{kt}), A₀ es un vector de constantes (interceptos), Ai son matrices de coeficientes de tamaño k x k para i = 1, 2, ..., p y ut es un vector de términos de error (ε_{1t}, ε_{2t}, ..., ε_{kt}).
Resultados
En un primer momento, se aplicaron pruebas de estacionariedad a las variables, con el fin de validar que la variación de las series no cambia en función del tiempo y, por tanto, no se tendrán problemas con las predicciones. La prueba aplicada es la prueba de Dickey-Fuller. Esta prueba permite validar si la serie tiene raíz unitaria (y, por tanto, es no estacionaria) o si por el contrario, es una serie estacionaria. Los resultados de la prueba en las tres variables (Anexo 1) permiten observar que se rechaza la hipótesis nula de la prueba (que la serie tiene raíz unitaria) y se confirma que son estacionarias. Por tanto, se puede avanzar en la estimación del modelo, con los datos como han sido obtenidos de sus fuentes.
La Figura 3 muestra los resultados de las funciones de impulso respuesta de las estimaciones del modelo VAR. El panel A presenta los resultados para el GSCPI. Se observa que el efecto de una variación positiva del GRI genera un efecto reducido en presión sobre las CGV. Una mejora en el GSCPI representa una reducción en la presión sobre las CGV por aproximadamente tres meses, luego ese efecto desaparece. Esto se explica por el incentivo a la producción generado por mejores condiciones políticas internacionales. Esto abre la posibilidad de experimentar un efecto telaraña, donde la expectativa del comportamiento de la demanda puede determinar los planes de producción futuros (Larsen et al., 2015). El panel B muestra los resultados de los precios. Aquí, el efecto es más fuerte y hay mayor persistencia, se experimenta una reducción en los precios internacionales, que no vuelven al nivel previo del choque positivo en el riesgo geopolítico. La razón puede estar relacionada con la percepción de un mejor ambiente y expectativas de mayor demanda mundial, lo cual impulsa la producción y reduce los costos y, por tanto, los precios.


Para asegurar la calidad y contabilidad de los resultados, la estimación ha sido sometida a pruebas de estabilidad, normalidad de los residuos y heteroscedasticidad. En primer lugar, las pruebas de estabilidad son necesarias para garantizar que las predicciones del modelo son válidas. En esta caso, se ha aplicado la prueba CUSUM, la cual es un estadístico de prueba que usa los errores de la estimación, que permite detectar cambios en los coeficientes a lo largo del tiempo. Si los resultados de la prueba arrojan valores propios dentro del círculo unitario, se concluye que el modelo VAR es estable.
Los resultados (Anexo B) muestran que las líneas de las variables se mantienen dentro de los límites de confianza, evidenciando que los coeficientes del VAR son estables. Por otro lado, las pruebas de normalidad en los residuos permiten verificar si los residuos del modelo cumplen el supuesto clave de normalidad, para esto se aplicó la prueba de Jarque-Bera, cuya hipótesis nula es que los residuos siguen una distribución normal.
Los resultados (Anexo C) permiten concluir que, para el modelo, esta hipótesis nula es aceptada y los residuos cumplen con el supuesto de normalidad. Por último, para la prueba de heterocedasticidad, se implementó la prueba multivariada de White, la cual es más apropiada para modelos VAR. El resultado de la prueba arroja un estadístico con un valor de 45,21 y un p value de 0,065, lo cual significa que no hay evidencia significativa de presencia de heterocedasticidad en el modelo. Estos resultados refuerzan la estimación y las conclusiones obtenidas en el modelo.
Discusión
Los resultados obtenidos en este estudio están en línea con la teoría económica de las CGV y la formación de precios en los mercados de productos básicos. La resiliencia temporal de las CGV ante choques geopolíticos observada se alinea con la teoría de las expectativas racionales, que sugiere que los actores económicos ajustan sus decisiones basándose en las expectativas de futuras condiciones del mercado. Esto explica el efecto telaraña mencionado, donde los planes de producción se ven influenciados por la anticipación de la demanda, incluso si los choques son transitorios.
En cuanto a los precios, los resultados refuerzan la idea de que los precios internacionales de los productos básicos no solo dependen de las condiciones actuales del mercado, sino también de las expectativas de estabilidad geopolítica. Al aumentar la oferta en respuesta a un entorno político más favorable, se reduce la presión sobre los precios, confirmando la teoría de que la mayor oferta genera una disminución de precios a largo plazo. Estos hallazgos subrayan la importancia de integrar tanto las condiciones geopolíticas como las expectativas en el estudio de los mercados de productos básicos y las CGV.
Conclusiones
Las situaciones que provocan perturbaciones inesperadas en el funcionamiento de los mercados pueden tener consecuencias negativas para la estabilidad de los productores. En el caso de las materias primas, estas consecuencias pueden ser más graves, considerando que los países que se especializan en su producción y exportación son países de ingresos medianos bajos y más vulnerables. En este mercado, caracterizado por una alta concentración de la producción, los efectos de estos choques, entre ellos la reciente pandemia de COVID-19, no están claros.
En resumen, los resultados presentados aquí indican que el efecto de los choques geopolíticos en la CVG de las materias primas se da vía precios, ya que, si bien el funcionamiento de las CGV sufre poco, los precios tienen una reacción mayor. Finalmente, las consecuencias en el mercado de las materias primas son mayor volatilidad y mayor especulación con los precios, lo cual puede ser negativo para los ingresos de los países exportadores.
Se identificaron algunas implicaciones políticas. Puesto que los países productores con políticas de estabilización de precios se vieron menos afectados por las crisis internacionales, también sería beneficioso para los pequeños productores. Además, los programas de inclusión financiera serían positivos para reducir la exposición de los agricultores vulnerables. Se considera que ambas políticas aumentarían la resiliencia a los choques internacionales, especialmente en los pequeños agricultores. Por último, si bien este trabajo es un paso importante en el estudio de los choques, es importante explorar otras fuentes de variación que permitan confirmar estos resultados.
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Anexos

Anexo B. Pruebas de estabilidad del modelo


Notes
Author notes
CONTACTO: Hugo Fernando Guerrero hugo.guerrero@unimilitar.edu.co