Editorial
Este número de la revista aborda las intersecciones entre gobernanza(s), ciudada nía(s) e identidad(es), considerando que estos tres asuntos son constitutivos de las formas de relación y de poder contemporáneas. Desde disciplinas y enfoques muy diversos los artículos seleccionados permiten observar cómo la formación de la iden tidad, que se juega en los diálogos y tensiones entre las representaciones, narrativas y prácticas sobre el sí mismo y los otros, es determinante para el reconocimiento social, la participación sociopolítica y el ejercicio de la ciudadanía.
De igual manera, este paquete de textos nos deja ver que las apuestas por la ciu dadanía, son alimentadas por procesos de formación y educación. Así mismo, estos procesos deben involucrar más activa y decididamente a las escuelas, especialmente a las Universidades, permitiendo de esta manera el conocimiento y reconocimiento, individual, colectivo y social de los roles que demandan los actuales proyectos de mocráticos. Proyectos que, aunque transformados, se mantienen en la actualidad y propenden por formas diferentes de comprender y ejercer derechos y deberes sociales, económicos, políticos y culturales.
Los artículos de este número además nos dejan ver cómo las transformaciones en las interacciones entre individuos, colectivos e instituciones han transformado profunda y vertiginosamente las concepciones y formas de los Estados-nación, que se expresan no sólo en formas diferentes de entender y ejercer la ciudadanía, sino en relaciones, responsabilidades y poderes diferentes entre Estado y sociedad, el Estado y la(s) nación(es). Estas nuevas formas de gobernanza son producto, más que de las estructuras de la oportunidad política propiciada por las instituciones, de nuevas formas de participación, organización y movilización social.
Así, Gordon Thomas Gatlin, con su artículo La identidad bicultural en Malinche y Las dos orillas, muestra que los autores de estas dos novelas crearon representaciones ficticias de personajes históricos que son humanizados como estrategia para eximirlos de ser cómplices de los actos de la Conquista. De igual manera, se muestra que la identidad bilingüe de los personajes es fundamental pues ellos pueden incorporar identidades y aspiraciones asociadas con las culturas indígena y la española, lo cual les permite alejarse moralmente de las matanzas y robos que vinieron con la Conquista.
En tiempos y con soportes tecnológicos diferentes, el estudio de Verónica Marín Díaz y Concepción Solís, analiza la formación de identidades a partir de los valores que representan las figuras femeninas de los filmes de la industria de Disney. En Los valores transmitidos por las mujeres en las películas Disney, las autoras constatan cambios en la nociones sobre las mujeres y de sus roles en la sociedad como su contribución a la paz, el respeto mutuo y la solidaridad. Sin embargo, también comprueban que se mantienen valores tradicionales, socialmente aceptados, que favorecen la cultura patriarcal.
Moisés Martínez Gutiérrez, en Afectividad y reciprocidad: aproximación a la obra de Dominique Temple, aborda la afectividad triádica como una experiencia (ad intra) en el nivel de la conciencia reflexiva, que es en uno(s) y otro(s), recíprocamente: la comunión subjetiva, que es exteriorizada (ad extra), expresándose simbólica mente: la comunión simbólica. Lo importante es que este modelo de afectividad se transforma en valores que refuerzan el vínculo social cuyo fin fundamental es la humanización de la sociedad.
En el ámbito público, en cambio, Mónica Castillo muestra cómo la participa ción ciudadana y la gobernanza han transformado los Estados contemporáneos, obligándolos a desarrollar nuevas formas de gobierno con otros actores estratégicos. Sin embargo, en El papel de la participación ciudadana en las políticas públicas, bajo el actual escenario de la gobernanza, la autora muestra que la participación ciudadana y su papel en la construcción de políticas públicas, per se, no fortalecen y fomentan los escenarios de la gobernanza, pues los ciudadanos también deben competir con otros actores poderosos que hacen parte del juego político, como son los organismos internacionales, las empresas multinacionales y los gobiernos locales.
De otra parte, Nancy Marine Evia Alamilla, Rebelín Echeverría Echeverría, Carlos David Carrillo Trujillo y Rocío Quintal López en Ciudadanía: análisis de algunos elementos del Modelo de Responsabilidad Social Universitaria en una universidad pública se pregunta por los tipos de ciudadanía en los que las Universidades forman a sus estudiantes y para qué tipo de sociedad. La autora recuerda que la educación influye en la sociedad tanto como la sociedad en la educación, pues ambas van de la mano cuando se habla del efecto que tienen en la vida colectiva e institucional.
Juan David Mesa con su artículo Hacia una nueva mirada de la reintegración de desmovilizados en Colombia: conceptos, enfoques y posibilidades, pone en diálo go y evidencia los trabajos más importantes sobre la reintegración. Propone una mirada alternativa partiendo de los aspectos positivos y la reformulación de los problemáticos desde el pragmatismo de la teoría de la acción creativa de Hans Joas, que plantea una agencia desde la corporalidad de los agentes en situación. Así, en el contexto de la reintegración, sería la capacidad de los reintegrados para resolver problemas cotidianos con los recursos y herramientas que tengan “a la mano”: por ejemplo, saber sobrellevar el estigma con la comunidad o poder desempeñar una labor específica en el trabajo.
Finalmente, Belén Leal Hurtado y Ruth Betty Aragón Aguilar en Relaciones externas al aula: experiencia en la Fundación Universitaria del Área Andina, indagan por las formas en que los y las estudiantes conciben las relaciones de amistad y de pareja, así como el manejo que estos le dan a los conflictos externos al aula. Este pro ceso de relaciones interpersonales confluye en un sistema dinámico de experiencias familiares y personales, internas y externas, que generan una representación social del mundo y donde se forman identidades. Para las autoras es importante eviden ciar que este proceso de relacionarse con los otros, requiere un manejo formativo, continuo y renovado, el cual puede orientarse desde el aula.
Es grato que este número, con el que despido el honroso encargo de estar al frente de la Edición General de CS, coincida con las relaciones entre gobernanza, ciudadanía e identidad. Estos asuntos guardan correspondencia con algunos de los mayores desafíos y aprendizajes que he ganado en estos tres años y medio de trabajo, en los que publicamos 10 números, más de 80 textos, entre artículos de investigación, documentos de trabajo y reseñas.
De igual manera, coincide con procesos de re-organización de la revista que bus caban mayor participación interna y externa, lo que me permitió dialogar con autores y editores invitados de muy variadas disciplinas y saberes, tanto de Colombia como de Argentina, Chile, México, Brasil, Estados Unidos y, más recientemente, de España.
También coincidió con los retos contemporáneos de las revistas académicas que se han visto obligadas a responder con el mantenimiento y el ascenso en los rankings nacionales e internacionales, que combinan no solo criterios académicos y políticos, sino también profundamente económicos. Este aspecto me involucró en interesantes debates académicos y políticos sostenidos con instituciones, editores y comerciantes de Colombia y el mundo, sobre las prácticas contemporáneas y signi ficaciones del rigor, la visibilidad y el impacto de las revistas y artículos académicos. Pero también me impulsó a hacer parte de espacios nacionales y latinoamericanos de construcción de alternativas, que reconocen no sólo las citas y la publicación en revistas internacionales como contribuciones académicas, sino también los aportes que pueden hacer nuestros escritos a la construcción de redes y comunidades aca démicas y sociales, a la formación y empoderamiento de grupos y movimientos, y a los aportes que podamos hacer al tejido de bienestar y buen vivir.
Finalmente, esta experiencia como editor me permitió participar en el fortaleci miento de CS como espacio de encuentro y discusión entre académicos, activistas y diseñadores de políticas alrededor de temas prioritarios para nuestra región Pacífica y para las Américas. En esta línea lideramos dos encuentros nacionales y uno latinoa mericano de editores de revistas de ciencias sociales y humanas. Además participa mos activamente de las discusiones con Colciencias (Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia), sobre la construcción del nuevo índice de revistas del país, que incluso nos llevó a participar en un grupo interinstitu cional e internacional que aportó un Modelo alternativo de medición para las revistas científicas colombianas de Publindex, que desafortunadamente fue poco escuchado o incluido para las decisiones finales del nuevo índice de revistas en Colombia.
En esta línea también logramos la inclusión de CS en índices y redes como el Emerging Sources Citation Index de WoS; en SciELO-Colombia, Redalyc y REDIB, así como de todo el acervo editorial de la revista. También es muy importante seña lar: la inclusión de la revista en la sistematización del Journal Scholar Metrics, en la base de publicaciones periódicas en ciencias sociales y humanidades ERIH PLUS, y la reactivación de todos los contenidos de la Revista en Dialnet.
Hay varios logros destacados producto de un maravilloso, pero por supuesto imperfecto, trabajo en equipo, con subidas y bajadas, que, durante unos tres años, implicaron mucho trabajo y decisiones junto a Vladimir Rouvinski, Natalia Rodríguez y Adolfo A. Abadía, Director del CIES, Directora Editorial y Asistente Editorial de nuestra Facultad, respectivamente, y en los últimos meses con Enrique Rodríguez y Carolina Cuadros. A todos ellos mi inmensa gratitud por todos sus conocimientos, tiempos, aportes y los aprendizajes que me ayudaron a conseguir.
Desde CS también hicimos parte del equipo interinstitucional que diseñó un Modelo de medición para las revistas científicas colombianas para el nuevo Publindex (2016). Modelo que presentamos y debatimos con funcionarios de Colciencias e investigadores y editores del país y del mundo, y que, por lo menos, llevó a ajustes significativos en la versión que usó Colciencias en 2017, particularmente, la ratifica ción del uso de WoS, la consideración del Índice H, pero especialmente, la inclusión de una segunda ronda clasificatoria (una especie de repechaje), para las revistas colombianas que estábamos por fuera de Scopus y WoS. Una ronda que introdujo un análisis del estado de desarrollo de las revistas, así como de las disciplinas y redes académicas de las que ellas hacen parte.
Hoy CS está nuevamente en la Categoría B del nuevo y complejo Publindex hasta septiembre de 2019, y ya estamos preparándonos para postularnos a Scopus. Además, aumentamos nuestra publicación de dos a tres números al año, ganando reconocimiento continental: las cifras muestran cómo han crecido los usos e impacto de CS en Colombia y las Américas. En el país nuestros lectores se reparten entre las grandes ciudades y un grupo muy interesante de ciudades y municipios intermedios, varios de ellos del Pacífico y el Suroccidente. En Latinoamérica se destacan México, Argentina, Chile y Perú, y después están los usuarios de España y Estados Unidos.
Por su trabajo, soporte y confianza, mi inmensa gratitud a Vladimir Rouvinski, Natalia Rodríguez, Adolfo A. Abadía, Enrique Rodríguez y Carolina Cuadros, así como a los Comités Editorial y Científico, y a Jerónimo Botero, Decano de la Fa cultad, por su apoyo y por sus saberes, orientaciones que pusieron en juego en las discusiones y diálogos que tuvimos en este tiempo.
Estoy seguro que la revista queda en muy buenas manos, las de Felipe Van derhuck. Soy testigo de su devoción y respeto por la buena escritura, de su juicio académico y su compromiso con las iniciativas que emprende. ¡Que soplen buenos vientos y vengan buenos mares para las nuevas travesías de CS!